la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 23 de agosto de 2019

BILBAO. Triunfo incontestable de Luis David / por Antonio Lorca



¿Qué pasó? Pues que los toros de Garcigrande no salieron tan almibarados como en otras ocasiones; por el contrario, aunque todos mansearon en los caballos, desbordaron casta y movilidad en el tercio final, y ambas cualidades desconcertaron a las figuras. En otras palabras, que en cuanto aparece la exigencia se ven las goteras de la comodidad.


CORRIDAS GENERALES DE BILBAO
Triunfo incontestable de Luis David
  • El mexicano cortó dos orejas a una corrida encastada de Garcigrande en la que fracasaron Ponce y El Juli


ANTONIO LORCA
EL PAÍS / 22 AGO 2019 
Solo la intransigencia del presidente impidió que Luis David saliera a hombros por la puerta grande de Bilbao. Le negó muy injustamente la segunda oreja del sexto toro, al que mató de manera impecable con una gran estocada en la suerte de recibir, muleteó con templanza y hondura, como nunca antes lo había hecho este toreo, se lució en un vistoso quite por zapopinas y lo recibió a la verónica tras una larga cambiada de rodillas en el tercio. Una actuación sencillamente extraordinaria de un torero que llegó a esta corrida como convidado de piedra (sustituyó a Pablo Aguado y su designación fue ampliamente criticada) y se ha erigido por méritos propios en el gran triunfador, hasta el momento, de las Corridas Generales: cuatro orejas en dos tardes.

La verdad es que la corrida estaba diseñada para las dos figuras del cartel. Y lo esperado era que Ponce y El Juli reeditaran sus triunfos en esta plaza y contentaran de tal modo al público que cubrió en sus tres cuartas partes los tendidos, la mejor entrada del ciclo.

Para ello, eligieron una ganadería a modo, Garcigrande, que ambos conocen bien y con la que han alcanzado tardes de gloria. Pero, lo que son las cosas: el triunfo soñado estuvo a punto de convertirse en una auténtica debacle, en un fracaso sin precedentes, que no lo es menos por la oreja que El Juli paseó del quinto de la tarde.

¿Qué pasó? Pues que los toros de Garcigrande no salieron tan almibarados como en otras ocasiones; por el contrario, aunque todos mansearon en los caballos, desbordaron casta y movilidad en el tercio final, y ambas cualidades desconcertaron a las figuras. En otras palabras, que en cuanto aparece la exigencia se ven las goteras de la comodidad.

Cómo sería el asunto que Ponce estuvo a punto de escuchar los tres avisos en el cuarto (se salvó por la campana y la generosidad presidencial). Parece que perdió la noción del tiempo y no escuchó el primer aviso, pero lo que perdió, de verdad, fueron los papeles ante un toro que no dejó de embestir en una faena interminable, inconexa, irregular y desordenada. Cuando sonó el primer recado, Ponce iniciaba la décima tanda; aún continuó por circulares y poncinas, y el toro cayó tras un pinchazo hondo y cuatro descabellos cuando el reloj, que no el palco, hacía segundos que había decretado la devolución de la res.

Gris, desconocido, impotente… Una actuación muy deficiente e impropia de su reconocida categoría.

También se vio superado por la casta de su primero, otro toro incansable en la persecución del engaño. Otra vez, desplegó un toreo despegado, superficial y desordenado que no interesó a casi nadie.

El Juli se contagió de la modorra de su compañero y también notó que sus toros no eran los nobles tontos a los que está acostumbrado. A partir de ahí, toda su labor fue deslavazada, insípida, de intentos vanos y baldíos, y de algún muletazo largo en un vendaval de mantazos superficiales. Y todo ello con una nueva lección de tauromaquia al hilo del pitón, despegado en toda circunstancia y anodino.

No se entendió con el segundo y alargó su muy sosa labor ante el quinto, encastado y dificultoso también. Ambos toros, como en el caso de Ponce, destacaron sobremanera sobre el torero. La oreja que le concedieron no responde en modo alguno a un justo merecimiento.

Triunfó de verdad Luis David, de quien menos se esperaba, y que se estrenaba en su carrera con estos toros bonancibles reservados en exclusiva para las figuras. Muy responsabilizado toda la tarde, a sus dos toros los recibió de rodillas en el tercio y verónicas templadas y participó en quites, por gaoneras en el tercero y zapopinas en el sexto.

Noble y con clase fue su primero, ante el que se le notó el esfuerzo para olvidar su condición bullanguera del toreo para hacerlo con más templanza y hondura. Lo consiguió solo a veces, pero no desmereció en conjunto de la calidad de su oponente.

La traca final llegó en el sexto, un animal blando, protestado en los primeros tercios, con poco celo, pero el más noble y templado del encierro. Luis David lo muleteó con mucho gusto y largura, especialmente en varias tandas de hermosos naturales, y lo mató de manera magistral. La plaza, de forma unánime, pidió las dos orejas, pero el presidente prefirió errar. Lo que son las cosas…
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LA CORRIDA DEL VIERNES
Toros de Jandilla, para Diego Urdiales, Cayetano y Paco Ureña.

jueves, 22 de agosto de 2019

Unidad de los taurinos ante la felonía que intenta acabar con las corridas / Por Guillermo Rrodriguez



Recuerdo que en 1932 cuando tuvimos que enfrentarnos al Perú por cuestiones de limites, el jefe de la bancada conservadora en el Congreso, el dr Laureno Gómez pronunció lo que para mi es una sentencia de amor patrio : "Paz, paz, paz en lo interior. Guerra, guerra, guerra en la frontera contra el enemigo felón".

Unidad de los taurinos ante la felonía que intenta acabar con las corridas

Colombia, 21 / Ago / 2019
Ante la arremetida contra la tauromaquia del otrora "Comandante Aurelio", devenido en alcalde, candidato presidencial y senador , solo reclamo unidad de los taurinos ; deponer intereses subalternos en pro del bien común de todos, de nuestras libertades, de nuestro derecho de ir a las corridas, de amar al toro bravo, de cuidarlo , de que la tierra sea dedicada en una porción a esa convivencia pacifica de las especies. No es sino que los mal llamados animalistas vayan un par de horas a una ganadería de bravo , convivan y aprecien que sus consignas no tienen fundamento sino predicas que escuchan , que les dijeron o que ellos suponen.

Ahora buscan acabar con los animales en los edificios que son bienes de interés cultural . Dicho de otra manera , por la vía de ese discurso nos acaban con las corridas pues es verdad que la plaza De Santamaría es un bien cultural con todos los merecimientos gracias al esfuerzo titánico de un empresario " de otro tiempo", don Ignacio Sanz de Santamaría que fundó "Mondoñedo", amo los perro, los caballos y levantó en la calle 26 esa esbeltez arquitectónica que es nuestro coso taurino.

Recuerdo que en 1932 cuando tuvimos que enfrentarnos al Perú por cuestiones de limites, el jefe de la bancada conservadora en el Congreso, el dr Laureno Gómez pronunció lo que para mi es una sentencia de amor patrio : "Paz, paz, paz en lo interior. Guerra, guerra, guerra en la frontera contra el enemigo felón".

Por eso todo el que sienta la tauromaquia como parte de su ADN, de su amor por la fiesta, de su aprecio por los altos valores que de ella dimana, mas allá de nuestros debates y juicios sobre el encaste tal, el torero cual, debemos unir esfuerzos, trabajar desde nuestras trincheras de opinión, de acción, de ejecución en las tareas que permitan convencer a los honorables legisladores que por esa vía del prohibicionismo solo seguiremos construyendo muros de intolerancia.

Petro no solo no tiene razón en la felonía de acabar una vez mas con un ceremonial arraigado en la cultura popular, los toros, sino que evidencia esa conjura de un hombre que se dice de izquierda, que llegó al poder tras su paso por la guerrilla convencido de que la boca de las pistolas nos daría el bienestar ( iluso él ), y para sentarse a gobernar o legislar enarboló la bandera del respeto a las minorías y luego nos traicionó , cerró La Santamaría y ahora quiere asestarnos un golpe introduciendo al final de un debate un articulejo que nos dejaría en principio sin las corridas en La Santamaría.

Anota Nicolas Ruiz del filosofo frances Francis Wolff : Francis Wolff, eminencia en filosofía clásica, profesor emérito de l’École Normale Supérieure de París, ha escrito decenas de libros que están en el centro de la conversación actual sobre el pensamiento aristotélico. Ahora, en los años en que deja la profesión de maestro para dedicarse, en pleno, a ser filósofo, su mirada se ha tornado hacia dos pasiones: la música y la fiesta brava. Como él mismo dice, una de estas pasiones es universalmente aceptada… la otra es vergonzosa. 

¿Quién puede defender hoy en día las corridas de toros? ¿Quién puede hacerlo, orgulloso, frente a las acusaciones de sadismo, brutalidad y tortura?

Wolff, repito, no quiere polemizar. Su postura no alimenta el intercambio de gritos o descalificaciones, sino la tolerancia. La idea que porta como bandera es la de “darle sentido a una forma irracional de arte”. Así, busca argumentar su pasión por los toros, tratar de explicarla, acercarla a conceptos comunes para debatir con aquellos que fervientemente la rechazan.

Y es contundente : “Todas las manifestaciones culturales están destinadas a morir porque son humanas”, me dice Wolff. “Pero si hay una prohibición cuando todavía hay interés por parte de los aficionados, del público, de los toros —que existen, viven y necesitan expresarse—, de los toreros, hay un asesinato cultural. Como siempre, los que cometen asesinatos son personas bien intencionadas, generosas, que piensan tener el bien de su lado. No creo que detrás de esta generosidad solamente exista el deseo del bien, porque pienso que hay un peligro detrás de la generosidad. Desconfío mucho de las personas que hablan de un ‘bien absoluto’: las grandes catástrofes del siglo XX se hicieron en nombre del ‘bien absoluto’.”

“Es lo mío”, me dice. “Si llego a un país y hay corridas de toros, tengo que verlas”. Le sorprenden, sin embargo, las corridas de toros en nuestro país: “Aquí no siento el espíritu trágico de las corridas de Sevilla: ustedes están demasiado cercanos a la muerte como para entenderla como tragedia. En México, la corrida es una fiesta.”

En esta defensa de las corridas se mezclan también los argumentos que alguna vez enarboló Javier Marías: la desaparición de las corridas de toros supone la desaparición de una especie animal. Este argumento es de los más polémicos en la discusión antitaurina. Lo cierto es que nuestra relación con los animales ha cambiado. “En este mundo moderno podemos aceptar que maten a un animal tras muros cerrados, después de vivir una vida indigna, sin conocer la luz del sol y llenos de hormonas”, me explica, “pero parece crueldad dejar vivir a un animal en campos abiertos durante cuatro años y darle la oportunidad de defenderse y morir de pie en un ruedo. La crueldad sanitizada de los mataderos siempre me pareció mucho peor que la gesta de la fiesta brava. Nadie tiene el derecho de dar la muerte a un animal sin jugarse en ello su propia vida.”

“El caballo está desapareciendo porque ha perdido todas sus funciones: función guerrera, función de transporte, función de cultivo y función alimentaria”, explica Wolff. “Las asociaciones de defensa de los animales en el siglo XIX luchaban porque se comiera caballo, porque era la única manera de preservar esa raza. Y, sobre todo, para que sobreviviera en buenas condiciones, porque un caballo malnutrido estaba a la merced de cocheros despiadados. Entonces, las asociaciones proteccionistas luchaban porque se comiera caballo. Hoy, las asociaciones de protección animal luchan porque no se coma caballo. El caballo va a desaparecer: ya no tiene funciones. Como no puede ser un animal doméstico, como no lo podemos meter en nuestra cama como un gatito o un perrito, va a desaparecer. Y es lo mismo con el toro: si el toro pierde sus funciones, va a desaparecer.”

Bale y los pecados capitales




Todo ello comenzó un mal día en el que al diario Marca se le ocurrió titular con la falacia de “Bale tiene una hernia”, el 12 de octubre de 2013, apenas un mes después de su llegada a Valdebebas. Desde entonces, y por esos misterios que anidan siempre alrededor del club madridista, el galés ha sido la víctima propiciatoria de la persecución más feroz, cruel e injusta de la historia del deporte en España.

Bale y los pecados capitales

Llevamos 6 años (desde su fichaje por el Madrid a finales de agosto de 2013) con un interminable auto de fe contra Gareth Bale. Se han calmado algo las aguas tras su gran partido en Balaídos, pero la lapidación contra él persistirá mientras siga enfundándose la zamarra merengue.

Todo ello comenzó un mal día en el que al diario Marca se le ocurrió titular con la falacia de “Bale tiene una hernia”, el 12 de octubre de 2013, apenas un mes después de su llegada a Valdebebas. Desde entonces, y por esos misterios que anidan siempre alrededor del club madridista, el galés ha sido la víctima propiciatoria de la persecución más feroz, cruel e injusta de la historia del deporte en España.

Ya solo falta que un tribunal inquisitorio le condene a recibir 200 latigazos en plaza pública, como en los tristemente célebres autos de fe del siglo XVIII en la Plaza Mayor de Madrid, con el pobre Gareth ataviado con su correspondiente sambenito, una triste túnica de tela grosera y con unos demonios pintados a su espalda mientras unos dragones - quizás galeses - escupen fuego mostrando la ruta hacia el Averno para el condenado. Por supuesto que Bale portaría además su correspondiente coroza - o capirote -, ese gorro puntiagudo pintado con llamas para mostrar sus imperdonables herejías.


Veamos sucintamente cuáles han sido hasta hoy sus ominosos y abominables pecados capitales durante su estancia en Madrid.
  • Tener una hernia (aunque no la tiene).
  • Jugar al golf en sus momentos de descanso o en sus vacaciones.
  • Ver torneos de golf en su móvil o en su tablet (mientras otros ven torneos de lucha libre, juegan a matar marcianitos o escuchan “reguetón”).
  • No hablar en español en público (por cierto, que yo la única vez que estuve con él cinco minutos me pareció que hablaba un más que correcto español)
  • No salir de cena + copas con los compañeros (enorme pecado).
  • Entrenar puntualmente y visitar con frecuencia el gimnasio.
  • No faltar jamás a ningún entrenamiento.
  • No saber hacer correctamente una peineta.
  • Hacer un corte de mangas en el Wanda (si lo hubiese hecho en el Bernabéu al público local sería un héroe más grande que El Cid o que el Gran Capitán).
  • Tener moño/coleta.
  • No conceder entrevistas a periodistas españoles.
  • Cumplir con su contrato con su club. Aparentemente es mejor dejar de entrenar, pedir más dinero, hacer declaraciones explosivas, etc.
  • No estar implicado con sus compañeros (me gustaría que alguien me aclarase esto, por favor).
  • No liderar. Abro paréntesis: particularmente prefiero a alguien que me haga ganar la Copa de Europa en Kiev con una chilena que a un líder que por ejemplo pierde 10 balones por partido. Cierro paréntesis.
  • Ser el último que se queda en el campo para aplaudir a la afición en cada partido (hasta que un buen día se cansó de quedarse solo).
  • Hacer goles decisivos en finales, ya bien sean de Copa del Rey, de Mundiales de Clubs o de Champions League.

Reconozcamos que son faltas y delitos más que graves, de los peores que se puedan dar en un ser humano. Sobre todo, lo de no saber hacer ni una triste peineta, aka corte de mangas como Dios manda; parece increíble que en 6 años no haya aprendido a hacer de forma adecuada un gesto tan hispánico. No tenemos noticias de que a Bale no le guste el jamón ibérico de bellota, el chotis, los trajes de faralaes, la tortilla de patatas o los fandanguitos de Huelva. Pero vamos, que con la pléyade de pecados que se le atribuyen, Bale es más que sospechoso de muchos más sacrilegios sin duda.


Visto lo visto, solo se me ocurre para enderezar a este indocumentado de Cardiff, contratar, de forma urgente para él, a uno o dos maestros del “savoir faire” y del “savoir être” como - se me ocurren, así de primeras, dos personas intachables y plenos de madurez - Ousmane Dembélé o Neymar Jr., ejemplos impecables de comportamiento para todas las generaciones, pasadas, presentes y venideras.

Cosas que se permiten hacer y que son bien vistas por el 99% de la prensa deportiva española:
  • No entrenar. O bien saltarse de tanto en cuanto algunos entrenamientos, llegando a menudo a ellos con retraso.
  • Destrozar casas de alquiler como bien hizo Dembélé en su paso por el Borussia de Dortmund.
  • No seguir la dieta de los profesionales en nutrición de los clubs y atiborrarse de comida basura a deshoras.
  • No dormir casi nada ya que las noches las dedican a la playstation o a hacer el ganso con los amigotes y toiss diversos.
  • Saltarse el máximo posible de controles médicos.
  • Declararse en rebeldía para que te fiche otro club (ambos “profesores” son cum laude en esta actividad, con una experiencia ampliamente demostrable).
  • Viajar sin permiso del club y llegar tarde de las vacaciones.
  • No hablar español. En este caso, ambos profesores explicarán con detalle a Bale por qué en su caso está bien y en el suyo es un insulto al país donde juegan.
  • Salir de fiesta a menudo. O muy a menudo, mejor dicho. O sea, descansar poco.
  • Planificar a un año vista el cumpleaños de una hermana, de un cuñado o de la tía Enriqueta de Pernambuco. Haya partido o no con su club en esos días.
  • Hacer declaraciones contra el club que te paga. El maestro Neymar acaba de decir que su mejor recuerdo es el Aytekinazo que supuso que su antiguo club, el Barça, robase a su actual club, el PSG, que le sigue pagando el sueldo.


Sin duda, siguiendo las directrices de estos sabios y grandes profesionales, a Bale le iría mucho mejor y sería más respetado por la prensa. Pero me temo que ya es tarde, tras 6 años por España, nada de lo que haga va a hacer que su imagen en prensa mejore.

Está visto que es mejor ser un maleducado y un impresentable que una persona a la que yo jamás le he escuchado una mala palabra en contra de su club ni de su afición. Y es que, como dice nuestro sabio refranero, “más vale caer en gracia que ser gracioso”, y Gareth, desde el minuto uno de su llegada a España, no cayó en gracia. Nos conformaremos con su rutilante palmarés de 14 títulos, con enorme protagonismo en muchos de ellos, con la camiseta del Real Madrid.

Bilbao: No hay billetes y triunfo de Manzanares / por Pla Ventura



Bien por Manzanares que ha sido capaz de sobreponerse a un toro encastado, algo muy difícil en los tiempos que corremos puesto que, las figuras actuales, lo de la casta les suena a música celestial.

Bilbao: No hay billetes y triunfo de Manzanares

No hay billetes suficientes en Bilbao para poder comprar las cinco mil entradas que han quedado en las taquillas. Una pena, pero es una verdad que aplasta.

Toros de Victorino del Río para uso y disfrute de las llamadas figuras del torero que, por lo menos en Bilbao no interesan a nadie, la prueba no es otra que las tristes entradas que llevamos. Los bovinos han tenido la presentación de Bilbao, nada es más cierto, pero el juego que se podía esperar, por ejemplo, en Benalmádena, es decir, una porquería. Nadie le negará Victorino del Río que sus toros no tienen bondad; toda la del mundo, pero ay amigo, ni un atisbo de emoción como se ha podido ver. Y, como es lógico, si el toro no tiene la más mínima emoción, la fiesta se va al garete por completo. Y esto no lo digo yo, lo decía hace ya muchos años Victorino Martín que, el hombre, se mofaba de sus compañeros ganaderos cuando veía toros casi  muertos de salida y, le asistía toda la razón al sabio de Galapagar. Menos mal que el cuarto y sexto toros ha salvado el honor de la ganadería.

Antonio Ferrera, ovación y silencio

El Juli, palmas y oreja verbenera

Manzanares, oreja y oreja de ley

Antonio Ferrera ha querido estar teatrero en su primero pero no le ha salido bien la jugada puesto que, la falta de fuerza y celo de su enemigo le ha ridiculizado por completo. En su segundo, como si de un milagro se tratare, ha salido punto encastado; tampoco es que fuera un barrabás, pero sí pedía la acreditación a su lidiador que, dicho sea de paso, ha pasado un calvario con la muleta y no digamos con la espada puesto que el toro se lo ha puesto difícil. Ha intentado Ferrera hace el teatrito de torear al natural con la derecha y le salido un churro impresentable. Repito que, el toro no era una alimaña como diría el gran Paco Ruíz Miguel, pero si tenía ese puntito de casta que debe de tener cualquier toro bravo que se precie. Es cierto que, como Ferrera lleva algunos años metido en los carteles de las figuras y con el toro adormilado, el hombre ya no se acordaba de que podía salirle un toro con casta, y le ha salido, para su desdicha, claro. Fijémonos que, Ferrera, durante tantos años era el héroe que todos admirábamos por su grandeza y su capacidad lidiadora, incluso con su arrebato con las banderillas. Dejó la grandeza del toreo para ser uno más de los que insultan a los aficionados con ese tipo de toro que lidian cada tarde. Como digo, el pobre, ya no se acordaba de la casta de los toros, de ahí el mal rato que ha pasado. Tras lo visto respecto a este torero, en su día, cuando pudo, dijo adiós al toro auténtico para refugiarse con el toro sin alma y sin fuerzas, pero a sabiendas de que estos animales suelen dar cornadas de las que está cosido Ferrera cuando era un tipo auténtico. A la mierda la autenticidad, debió pensar Ferrera para refugiarse en la comodidad, aunque hoy el tiro le haya salido por la culata. Menos mal que Fernando Sánchez ha puesto un soberbio par de banderillas del que ha sido aclamado. 

El Juli ha tenido en primer enemigo muy bien presentado, veleto y de una estampa preciosa, pero carecía de lo fundamental, de alma; no tenía apenas fuerzas, por tanto sin trasmisión alguna y, mientras El Juli se hacía el mártir, nadie le hizo mi puto caso. El Juli podía haber toreado a su enemigo con la gorra. Utilizó la muleta pero no le sirvió de nada porque, vuelvo a repetir, era un toro fofo, amorfo, sin peligro alguno y sin el menor atisbo de casta. Mató como pudo y el santo público de Bilbao en vez de abroncarle le han dado unas palmas. 
Visto lo sucedido en el toro anterior, El Juli optó por que le asesinaran el toro en varas, razón por la que se eliminaría toda su casta y no quedaría en ridículo el torero. Conforme salió el caballo, el animalito sin apenas fuerzas solo se defendía por dicha razón. El Juli lo ha molido a derechazos que, en repetidas ocasiones eran mantazos. Como quiera que las orejas son de puro regalo, El Juli ha cortado una oreja pueblerina que debe de comérsela con patatas que debe de saberle a gloria. Sinceramente, de tener dignidad, El Juli debería de haber rechazado esta oreja insulsa,  pero como toda piedra hace pared, otra más para la estadística. 

Manzanares ha estado elegante, pulcro, finísimo, con mucho empaque, pero sin arrebato alguno. El toro, sin duda alguna, de haber tenido casta además de la bondad de la que era portador, era de rabo; pero la faena de Manzanares, sin apreturas y con su consabida elegancia no ha pasado a los anales de la historia. Es cierto que su contundente estocada le ha valido una oreja que, mañana no recordará nadie. No hace muchos años, lo recuerdo yo como todo buen aficionado, los toreros eran capaces de que los aficionados corearan sus faenas, sencillamente porque eran auténticas. Ahora ocurre todo lo contrario, en cada pase, la gente guarda un respetuoso silencio y solo se pronuncian al final de la serie y si la faena ha sido como la de Manzanares, hasta piden una orejita sin clamor. 
El último toro de la tarde ha salvado, como sucediera con el cuarto, el honor del ganadero puesto que, ha sido un bellísimo, veleto, encastado y con esos argumentos que debe de tener un toro bravo. Manzanares ha estado muy digno, ha pasado por momentos de angustia aunque al final se ha hecho con el toro. Importancia sí ha tenido la labor de Manzanares que, sin duda alguna, ha tenido su mejor tarde en lo que va de temporada. En el tramo final del trasteo Manzanares se ha gustado a si mismo y, lo que en el toro anterior, el premio, apenas tenía sentido, en esta ocasión la oreja ha sido rotunda, nada que objetar, todo ello mientras le daban la vuelta al ruedo. Bien por Manzanares que ha sido capaz de sobreponerse a un toro encastado, algo muy difícil en los tiempos que corremos puesto que, las figuras actuales, lo de la casta les suena a música celestial.

Federico García Lorca / por Enrique Amat




Se acaba de cumplir el 83 aniversario de la muerte de Federico García Lorca, uno de los poetas españoles más importantes y quien contribuyó a engrandecer la fiesta de los toros.

Federico García Lorca

Lorca nació en la localidad granadina de Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898 y murió el 18 de agosto de 1936, fecha en la que fue ejecutado por la Guardia Civil cerca de Víznar.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y gran amigo del compositor Manuel de Falla, a partir de 1919 se instaló en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde trabó amistad con artistas como Luis Buñuel o Salvador Dalí. En 1921 publicó su primera obra en verso, Libro de poemas.

Poeta encuadrado en la Generación del 27, alcanzó un gran éxito con Romancero gitano, obra publicada en 1928 y más adelante con Poema del cante jondo, que vio la luz en 1931. En él se funden lo popular y lo culto. Y es que Lorca logró un lenguaje personal, inconfundible, con elementos y formas muy populares. Otra de sus obras destacadas fue Poeta en Nueva York, publicada de forma póstuma en 1940.

También cultivó el género teatral, tras ser nombrado en 1932 director de La Barraca, que era una compañía de teatro universitario. Dentro de este ámbito destacan Mariana Pineda, en la que se describe una corrida en la plaza de Ronda. Asimismo escribió Yerma, toda una tragedia al estilo clásico, así como Bodas de Sangre, La casa de Bernarda Alba y Doña Rosita la Soltera.

Aficionado a los toros, llegó a asegurar que la tauromaquia era la fiesta más culta que hay en el mundo. Como todos los componentes de la Generación del 27, gozó de una gran amistad con el torero Sánchez Mejías, al que dedicó una hermosa obra con motivo de la muerte del espada.

Y es que ha pasado a los anales de la poesía su Llanto por Sánchez Mejías, escrito cuando a éste lo mató el toro Granadino. El Llanto, más que poema taurino, es la elegía por un amigo muerto. De este ya legendario poema forman parte los siguientes versos:

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.

Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.

La madurez insigne de tu conocimiento.

Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.

La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,

un andaluz tan claro, tan rico de aventura.

Yo canto su elegancia con palabras que gimen

y recuerdo una brisa triste por los olivos.


Y tampoco hay que dejar en el olvido los siguientes, también dedicados a la figura de su amigo Ignacio:

No hubo príncipe en Sevilla

que comparársele pueda,

ni espada como su espada,

ni corazón tan de veras.

Qué gran torero en la plaza,

qué gran serrano en la sierra,

qué blando con las espigas,

qué duro con las espuelas,

qué tierno con el rocío,

qué deslumbrante en la feria,

qué tremendo con las últimas

banderillas de tinieblas.

El Llanto es una estremecedora obra poética de la que también se han hecho versiones teatrales. Una de ellas estuvo a cargo de la compañía catalana Octubre Teatral, que representó la obra titulada El Llanto. Esta compañía independiente, radicada en Barcelona, llevó a escena la obra de García Lorca, adentrándose en el mundo taurino y realizando un espectáculo original, basado en la combinación de la estética, el drama, los sentimientos y las emociones.

Una representación que era partícipe del ritual religioso y de las artes escénicas, en la que se mezclaban tragedia y danza. La propuesta de Octubre Teatral estuvo firmada y dirigida por Jaume Villanueva, con la parte musical a cargo de Enric Granados. También tomaban parte en el espectáculo la cantaora Juana García, así como los bailaores Nacho Blanco y Fede Gómez, todos ellos acompañados al piano por Rafael Plana.

Federico opinaba sobre la fiesta de los toros que: “El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar.

Lorca dejó escrita su versión de España, desde un punto de vista taurino: “Lagartijo con su duende romano, Joselito con duende judío, Belmonte con su duende barroco y Cagancho con su duende gitano, enseñan, desde el crepúsculo del anillo, a poetas, pintores, y músicos, cuatro caminos de la tradición española”.

Bilbao. Toros para la caricia / por Antonio Lorca


El sexto toro, de nombre 'Ruiseñor', fue premiado con la vuelta al ruedo. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Los toros de Victoriano del Río son ‘buena gente’, nobles amigos dispuestos a colaborar en el éxito de sus toreros. Y esa condición ofrece confianza a sus afortunados compañeros del último viaje. No había más que ver a El Juli y a Manzanares con sus primeros oponentes. 


Toros para la caricia
Manzanares corta dos orejas y El Juli una en una noble y cómoda corrida de Victoriano del Río

Antonio Lorca
El País.com / 21 Agosto 2019
Cuando un torero está relajado y tranquilo en la cara del toro, torea como si estuviera en el patio de su casa, los muletazos surgen como una caricia y el trato con el animal se parece más a un colegueo que a una lidia intensa, o falla el toro o el torero; o los dos.

Los toros de Victoriano del Río son ‘buena gente’, nobles amigos dispuestos a colaborar en el éxito de sus toreros. Y esa condición ofrece confianza a sus afortunados compañeros del último viaje. No había más que ver a El Juli y a Manzanares con sus primeros oponentes. El más veterano ni se despeinó ante un animal nobilísimo, puro almíbar en su embestida, con el que construyó una faena limpia y fría, sosa y sedosa, en la que destacaron la bondad y la clase del toro, y la constante opción ventajista del torero. Toreó a gusto, sí, pero despegado, al hilo del pitón, sin cargar la suerte ni por casualidad.

Y su compañero alicantino compitió en destoreo ante el tercero, otro santo que vino al mundo para que un señor vestido de luces mantuviera en su cercanía el mismo nivel de pulsaciones que en la barra de un bar. Justo es reconocer que la estocada en la suerte de recibir a ese toro fue rotunda, extraordinaria, lo mejor de toda la tarde.

No estuvo tan tranquilo Ferrera ante el cuarto, -el primero llegó a Bilbao con poco celo y mucha tristeza-, codicioso y áspero, con el que tuvo que emplearse a fondo, aguantar miradas extrañas y poner en práctica todo lo aprendido para salir airoso del difícil trance. Era también un toro de Victoriano, pero la oveja negra de la camada, de esas que aparecen en todas las familias.

Después, llegó el quinto toro, tan noble, pero con más vida, y El Juli mostró al respetable todo su conocimiento, que es mucho. Se sabe el temario, no hay duda. La veteranía es un grado y se le nota. Fue una faena larga, -ventajista, también- en la que sobresalieron los largos pases de pecho, y poco más.

El último toro fue premiado con la vuelta porque su gran nobleza y codicia venía mezclada con un alto sentido de la casta. Manzanares insistió en su sentido adulterado del toreo -todo no puede ser su elegante estampa- y abusó de los muletazos en línea recta, fuera cacho y desplazando al toro hacia las afueras. La estocada, otra vez bien ejecutada, cayó baja y el presidente optó por la vuelta al toro en lugar de un doble trofeo para el torero.

Dos detalles finales: ni un solo quite en toda la tarde y dos buenos pares de banderillas de Fernando Sánchez. Y algo más de media plaza. Quien no se consuela es porque no quiere.

  • LA CORRIDA DEL JUEVES

Toros de Garcigrande, para Enrique Ponce, El Juli y Luis David que sustituirá a Pablo Aguado.

El trato de Maestro es algo muy serio / por Paco Cañamero



No hay nada más bonito que a un torero lo llamen ¡maestro! si de verdad y lo merece. ¡No la frivolidad actual! Le ocurre a Santiago Martín ‘El Viti’, relevancia torera y señor allá donde está que tiene la máximas consideraciones..

El trato de Maestro es algo muy serio

Paco Cañamero
Glorieta Digital.com / Agosto, 2019
Duele ver cómo se ha tirado por el desagüe la expresión de maestro y ahora se denomine así a cualquiera que se viste de luces rompiendo algo tan sagrado en la liturgia taurina. O un sello de garantía en la profesión y que nunca se debe perder entre quien ha hecho méritos para gozar de tal distinción, hoy perdida entre la confusión de vaivenes que asolan a la tenebrosa noche del toreo. 

¡Qué daño están haciendo toreros fracasados o veteranos en labores de apoderados y orientado mal a muchachos a los que no saben explicarle la grandeza y verdad del toreo! ¡Qué daño histórico le hacen al sagrado arte de la Tauromaquia!

Para ser maestro no hace falta haber sido figura del toreo, ni tan siquiera torero de relumbrón. Maestro es quien enseña por sus formas e interpretación, deja escuela y la gente se fija en él, aunque de muchos ni se acuerde la gran masa. Por ejemplo hubo un torero gitano del pueblo de Camas llamado Salomón Vargas sin apenas relieve, aunque quedó el gusto y la torería de la que hacía gala. A Salomón -hermano de Gitanillo de Camas, tío del malogrado peón Ramón Soto Vargas y emparentado con el actual Oliva Soto- la gente lo llamaba ‘maestro’, pero además con reconocimiento, porque en sus honores está el de haber enseñado a torear de capa a dos toreros tan distintos y geniales como fueron Curro Romero y a Paco Camino. Después Camino ya se perfeccionó con Vicente Vega, hermano de Gitanillo de Triana, gloria del lance a la verónica.

Maestro fue Manolo Escudero, al que un cornalón quitó en el momento de irrumpir a figura. Pero tenía tal maestría con el capote del que todo el mundo quería imitar sus lances. Maestro del temple fue Dámaso González y otro Dámaso -Gómez- casi olvidado fue otro maestro grande; como el maestro del toreo al natural ha sido Antoñete, mientras que del empaque y la prestancia lo tuvo en Antonio Ordóñez; maestro siempre fue Rafael Ortega, pero a la hora de matar nadie lo hizo como él. O la inteligencia de Luis Miguel. Y hubo más, antes y después. ¿Verdad, Pedrés? Porque Pedro Martínez fue la raíz de grandes toreros que vinieron después, Dámaso, Ojeda, Manili… Y es que claro que los hubo, pero estos son ejemplos de este artículo escrito desde la desazón que sentida con el abusivo uso de ese término.

Curro Vázquez y Juan Luis de la Rosa, 
en una tarde toros en Almería.

No hay nada más bonito que a un torero lo llamen ¡maestro! si de verdad y lo merece. ¡No la frivolidad actual! Le ocurre a Santiago Martín ‘El Viti’, relevancia torera y señor allá donde está que tiene la máximas consideraciones; o Andrés Vázquez, que dejó impronta de muchas cosas y ambos de torear siempre con la espada de verdad, que muy poquitos lo han hecho desde que Manolete trajo el fraude de la ayuda alegando una lesión en la mano. Como hace en esta época Juan Mora, torerazo que es el verdadero prototipo de lo que es un maestro en esta segunda década del siglo XX.


Maestro es Julio Robles, símbolo de una época. Robles fue uno de los diestros más completos y artistas de su época, cuyo legado sigue vivo, sellado a su personalidad y donde se siguen mirando tantos profesionales en el reflejo de sus aguas. O el Niño de la Capea, siempre con tanta ambición por llegar, por crecer y por ser cada día mejor torero, hasta poseer un dominio y un temple que fueron estandartes de una carrera que durante toda su trayectoria discurrió con el sello de figura.

Los maestros son muchos más si están apoyados por la leyenda más allá de su aportación. Como una faena cumbre de la que habla todo el mundo. Pero sobre todo aportar, haber amado la profesión, buscar los canales de verdad y la pureza, también ser consecuente con la responsabilidad. No creo que entre en un lugar Julio Aparicio -cuando lo digo a secas me refiero al padre- y nadie lo llame ¡maestro! cuando ha sido capaz de torear tan bien y con tanto poderío, incluso a su hijo del mismo nombre, que fue el exponente del pellizco, pero le faltó continuidad, aunque dejó para la posteridad una faena histórica en Madrid. La del toro ‘Cañego’ en San Isidro de 1994 donde brotó la inspiración para regalar una obra perfecta. En aquel San Isidro otro maestro, Curro Vázquez, dejó la impronta de su calidad en dos faenas para enmarcar, una a un Alcurrucén y otra a un Valdefresno.

Hoy llaman maestro a cualquier torero que se ha vestido de luces en un claro desdén a lo que es un orgullo de la Fiesta. Ser maestro es algo grande de verdad y desde luego un título íntimo tras haber marcado y dejado una huella en el más hermoso de todos los artes. En el de la Tauromaquia.

Paula (corto)

Perdón a tantas maestros que se me olvidan, que los hay y grandes. Pero esta columna está para denunciar que ahora llaman maestro a todo aquel que se viste de torero. Incluso hasta algunos que hicieron daño a la profesión hoy son distinguidos con el título de ¡maestro! en otro abuso que tiene gran parte de su culpa en los propios profesionales. Porque muchas veces tiran, con desdén, la gloria de la profesión al desagüe. Al no cuidarla y provocar la tienen la confusión de vaivenes que asolan a la tenebrosa noche del toreo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Bilbao: La torería de Urdiales / Pla Ventura




Toros, mejor dicho, burros desclasados de Zalduendo que no dijeron nada y bastante hicieron con tenerse en pie. Se salvó el último de la tarde al que Marín le recetó pases para dar y tomar, eso sí, sin convencer a nadie, algo que era muy difícil porque el toro no emocionó jamás. Pensar que en un momento determinado, Fernando Domecq, le inyectó casta a sus toros y cada año se los comía con patatas; ahora,dichos toros, en manos de Alberto Bailleres, sin casta y sin peligro son los dueños de las ferias de España y Francia.

  • Enrique Ponce, ovación y ovación.
  • Diego Urdiales, oreja con clamor y ovación.
  • Ginés Marín, silencio y ovación.


Bilbao: La torería de Urdiales

Pla Ventura
Ayer no llovió en Bilbao y,para colmo, actuaba la primera figura del toreo actual puesto que, tras treinta años en primera línea del toreo, son argumentos más que de sobra para darle dicho calificativo. No hubo apenas media plaza que, sin duda, es un fracaso con estrépito. Convencido estoy que los allí asistentes acudieron al reclamo de Diego Urdiales, no puede ser de otro modo.

Bilbao ya no es lo que era puesto que, tras una faena anodina de Ponce en su primero, tras la estocada, una pandilla de ignorantes le pidieron la oreja. El diestro de Chiva lidió dos ejemplares de idénticas condiciones en los que sobresalió la nula condición de sus enemigos, tontos hasta decir basta, pero es el canon que hay que pagar cuando actúan las figuras del toreo puesto que, de repente, llegan ellos y se marcha el toro. Sin duda alguna que, con este tipo de toros Ponce estará en activo hasta la edad de Nicanor Villalta que, con más de setenta años fue capaz de lidiar un toro. No es menos cierto que a Ponce le queda la tarea, como decía un aficionado, de estar en activo hasta que le de la alternativa al niño de Manzanares, algo que logrará sin el menor esfuerzo. Una pena que este hombre se ridiculice a sí mismo porque, tras tantos éxitos de todo tipo, si tuviera piedad con los aficionados se marcharía a su casa pero, como lo tiene todo tan sencillo, ahí estará hasta la alternativa del niñito citado.

Diego Urdiales, en su fuero interno, cree estar en el camino correcto para desarrollar su toreo y, está equivocado porque los toros de Zalduendo, de los que ha lidiado varios esta temporada no le han dado gloria alguna. Es cierto que en las corridas de este tipo siempre sale un burrito noble, pero siempre le toca a los otros. Se salvó ayer en Bilbao porque es su plaza talismán, la que le adoran sin condición, con sobrados motivos para ello.

No es menos cierto que la grandeza de Urdiales tiene que estar sujeta a la bravura de un toro encastado y, con el burro tonto dice poco; más que todos, es cierto, pero todo tiene que ponerlo él como en el día de ayer que, su primero, con más cara de novillo que de toro, sin apenas fuerzas, faltó apenas nada para ser devuelto. Al final, se quedó en el ruedo y Urdiales le dibujó una faena bellísima por ambos lados. ¡Que gran torero es Diego Urdiales! Ocurrió que, en aquella ocasión del día de ayer, tuvo que ponerlo todo Diego puesto que, su enemigo, con apenas fuerzas y sin emoción, tuvo que hacerlo todo el diestro. De sus manos y sentidos brotó la torería, incluso la emoción que le faltaba al toro la suplió el riojano a base de una torería irrepetible. Mató de un estoconazo y le dieron una oreja de ley. En su segundo, tan insulso como sus compañeros de camada, Urdiales lo intentó en vano.

Lo dicho, está muy bien que Urdiales comparezca junto a las figuras del toreo y, además tiene razón porque es infinitamente más torero que Ponce, El Juli, Perera y todos ellos juntos. Pero cuidado, que tiene que caer en sus manos el toro que embista puesto que, de lo contrario, mientras a los demás se les perdona todo, a Urdiales pueden pasarle una factura horrible.

El toro de mejor son de la corrida le tocó al triste de turno, es decir,  a Ginés Marín que, por lo que vemos ha caído de pie junto a sus amos, es decir, los grandes empresarios que le ponen todas las tardes, lo que no sabemos es el precio, pero la realidad es que está en las ferias con aires de grandeza. Marín le instrumentó pases de toda condición sin convencer a nadie y, repito, si ese toro le toca a Udiales, el lio hubiera sido de época pero, como decía, hay que rezar para que toque a uno el toro de triunfo, algo que no alcanzó Ginés que, con vendernos su tristeza andaba más que sobrado. Pudo haber obtenido premio pero falló con la espada; antes, con su primero, asistimos a un funeral de tercera