la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 29 de septiembre de 2022

Tentadero en la playa / por Pla Ventura

Por encima de todo, singularidad del evento al margen, lo que subyace es que vimos torear a Manolo Escribano como los ángeles, toda una proeza para ser cantada, primero por el arte derramado por el torero y, acto seguido por la forma y manera en que lo interpretó, en la playa de Tarifa, sí señor.

Tentadero en la playa

Pla Ventura
Días pasados tuvimos la fortuna de contemplar un reportaje hermoso que nos ofreció Canal Sur que, en honor a la verdad nos cautivó, por dicha razón queremos contarle a nuestros lectores aquel hecho tan relevante como insólito. La cuestión  giraba en torno a un tentadero en la arena, pero en la arena de la playa de Tarifa, un espectáculo tan singular como único en su género, algo que ideó Canal Sur y que como nos han contado, ha supuesto un éxito grande para dicha cadena.

Nos emocionó el reportaje aludido porque, ante todo, ver como se desencajonaba una vaca en la arena de la playa nos parecía algo muy curioso porque como es natural y lógico, siempre existe el peligro de que el animal eche a correr y vaya por donde no debiera. Cierto es que, allí estaban varios caballistas velando para que todo resultara de maravilla, ante todo, para evitar cualquier posible peligro a que la vaca pudiera emprender el camino inadecuado. No pasó nada especial, pero sí nos deleitamos con sus embestidas que, junto a la orilla de mar, Manuel Escribano gozó toreando a placer a dicha vaca.

Hasta el propio Escribano estaba emocionado porque nunca había hecho tentadero alguno en semejantes condiciones pero, en honor a la verdad, aquello tuvo mucho encanto. Ver al torero con su torso desnudo, la vaca embistiendo sobre la arena mientras las olas acariciaban las extremidades, tanto del torero como del animal; por un momento, Escribano, hasta se adentró un poco más de la debido en el agua mientras que la vaca le seguía con unas embestidas muy francas, las que disfrutó por completo el diestro de Gerena que, por momentos, hasta contempló como una de las olas cubría por completo al animal y, no quiero imaginarme lo que pesaría la muleta; varias arrobas, por Dios.

Por encima de todo, singularidad del evento al margen, lo que subyace es que vimos torear a Manolo Escribano como los ángeles, toda una proeza para ser cantada, primero por el arte derramado por el torero y, acto seguido por la forma y manera en que lo interpretó, en la playa de Tarifa, sí señor.

Tengo clarísimo que, espectáculos como el citado, sin duda alguna, concitan la atención de los televidentes, en este caso para los andaluces que para ellos se hizo el reportaje aludido. Se trataba de una novedad, algo nuevo que, para colmo, resultó especialmente bello para todos pero, incluso mucho más para los aficionados a los toros que, como pueda ser mi caso, quedamos prendidos de la emoción que pudimos sentir. Enrique Romero fue el responsable directo de que todo saliera como lo tenían pensado, hicieron bien las cosas y, cuando se trabaja con rigor y seriedad, todo sale a pedir de boca. Enhorabuena para el compañero que, sagaz como pocos, es capaz de innovar semana tras semana en su programa, Toros para Todos.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Algemesí, ilusión y preocupación / por Carlos Bueno


"...La “Semana Taurina” de Algemesí está en marcha. Diez festejos en nueve días de toros. La feria de novilladas más antigua del orbe vive sus días grandes. El ambiente es ilusionante. Pero detrás de tanta alegría flota un halo de preocupación. Faltan peñistas que cojan el relevo del montaje de la plaza más singular que pueda imaginarse. No es una situación irreversible, pero urge buscar soluciones ya..."

Algemesí, ilusión y preocupación

Carlos Bueno
AvanceTaurino/ 28 Sptbre. 2022
Me preocupa. Veo la plaza de Algemesí colmada y siento alegría. Después de dos años sin feria por culpa de la pandemia veo a la gente gozando de nuevo de su ancestral “Semana Taurina” y me invade un reconfortante alivio. Estos días la ilusión inunda los tendidos del coso, las casetas de los peñistas y las calles de la población valenciana que hace siglos comenzó a dar toros y que, con el paso del tiempo, creó un ciclo de novilladas único y modélico, el más antiguo y singular de cuantos se celebran. Pero detrás de mi euforia se esconde un desasosiego que siempre acaba asomando. Temo que en un futuro próximo no haya relevo que le dé continuidad a unas fiestas extraordinarias, porque la apariencia es inmejorable pero la realidad advierte que faltan peñas para completar la plaza. Y eso me preocupa.

La situación no es nueva. Desde hace años el número de licitadores por un lugar en el palenque es inferior a los ofertados. El coso de Algemesí está formado por 29 puestos, llamados cadafals, que ocupan un sitio que se subasta allá por el mes de abril. Las peñas entran en liza por el espacio donde establecerán su graderío y que en septiembre deben montar con madera, clavos y cuerdas. Si falta un hueco por adjudicar la plaza queda inacabada y ha de ser la Comisión Taurina la que se encargue de su montaje. La Comisión está formada por un miembro de cada peña y se ocupa de toda la organización del serial. El presupuesto con el que cuenta es el remate de la subasta. Si tiene que pagar la construcción de un cadafal, la bolsa para la contratación de toros, toreros y artistas disminuye.

Hasta hace una década había más licitantes que lizas, lo que desembocaba en unos remates finales altos y, por lo tanto, un buen pellizco para confeccionar unos carteles taurinos y musicales deslumbrantes, que de todo ofrece el abono algemesinense. Pero los peñistas han ido envejeciendo y no acaba de aparecer suficiente savia nueva que coja el testigo. Ser cadafalero implica un riesgo económico, es cierto, porque para resarcirse de lo pagado en la subasta cada peña debe encargarse de la venta de las localidades de su cadafal, además del trabajo que supone tener que montarlo y de otros quebraderos de cabeza, pero la satisfacción final siempre supera cualquier inquietud. Sin embargo, la falta de interés por formar parte del organigrama de la “Semana Taurina” ha ido decayendo.

Este año, después de algunas negociaciones, finalmente faltaron dos cadafals por adjudicar, lo que ha desembocado en una merma económica para la gestión de la feria y, sobre todo, en una señal de alerta para salvar un ciclo tan genuino y con tanta historia detrás. En el Archivo Municipal se conservan documentos que constatan que, ya en 1735, era tradicional la “formación de los chiqueros con madera”, y que en 1843 “los cadafals se hicieron por cuenta de la corporación municipal para que se verificaran las corridas”. El serial fue tomando importancia con el paso de los tiempos y a finales del siglo XIX tenía un predicamento notorio, aunque la repercusión internacional la adquirió iniciado el siglo XX y sobre todo una vez terminada la guerra civil.

La subasta es el método de adjudicación que se implantó sobre 1890. Supone el inicio de cada ejercicio y la puesta en marcha de todo el engranaje de funcionamiento interno de la “Semana Taurina”. Históricamente, y salvo contados años de recesión económica, siempre ha habido más interesados en hacerse con un cadafal que puestos disponibles. Pero ahora la subasta vive momentos bajos. Si no se consigue atraer a nuevos peñistas la continuidad del ciclo algemesinense corre serio peligro. Quizá la Fundación del Toro de Lidia o alguna de las Federaciones Taurinas podrían echar una mano mientras se encuentran soluciones, o quizá se produzca un milagro y al año que viene aparecen nuevos licitantes que le devuelven a Algemesí el esplendor que siempre tuvo y no hay por qué preocuparse.
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El autobús de los aficionados / por Antolín Castro

"...En las plazas, en sus tendidos, hay más espectadores que ignoran el conjunto de la tauromaquia, que aquellos otros que la conocen, así como conocen los reglamentos y saben identificar los encastes y los distintos pases que ejecuta un torero. Y, por supuesto, el modo de hacerlo, desde la verdad o las ventajas..."

El autobús de los aficionados

Antolín Castro
Opinión y Toros/27 Septiembre 2022
Todo el mundo sabe lo que es un autobús, también sabe lo que es un aficionado.

Con esas dos piezas, y no hace mucho tiempo, el matador de toros Jesulín de Ubrique describió, según él, que los aficionados que había, todos juntos cabían en un autobús. Una forma de mostrar al mundo cómo los aficionados de verdad a los toros, con sus correspondientes conocimientos sobre toros y toreo, eran tan pocos que bastaba un autobús para acogerlos.

Una forma, también, de señalar que quienes llenaban las plazas, máxime cuando actuaba él, eran público en general sin conocimientos y que, por tanto, no necesitaba ninguna ortodoxia en su toreo, ya que quienes gustaban de verle no exigían nada en particular, como sí hacen los aficionados de verdad, esos que, según él, cabían en un autobús.

Aquella frase quedó en una anécdota, una gracia del torero gaditano, pero con el paso del tiempo me ha parecido oportuno sacarlo de nuevo a la palestra. ¿Tenía razón Jesulín? Es seguro que no, pero el mensaje era elocuente, muy gráfico. En las plazas, en sus tendidos, hay más espectadores que ignoran el conjunto de la tauromaquia, que aquellos otros que la conocen, así como conocen los reglamentos y saben identificar los encastes y los distintos pases que ejecuta un torero. Y, por supuesto, el modo de hacerlo, desde la verdad o las ventajas.

Pasado el tiempo, hoy mismo, es todavía más evidente ese desequilibrio de conocedores e ignorantes. La lógica nos dice que, a pesar de que se han acercado muchos jóvenes a las plazas, ávidos de aprender, son muchos más los viejos aficionados, guardianes de la autenticidad de toro y toreo, que se han quedado en el camino, y es que la edad es un juez implacable.

Por eso la asistencia a las plazas no goza de buena salud. El espectador de paso necesita de las ferias y de los carteles con nombres de toreros llamativos. Eso es fácil de ver y comprobar en estos tiempos. Basta con saber que Roca Rey lleva más gente que Morante, siendo éste al que la afición y la prensa acreditada le han colgado recientemente el máximo cartel de torero para la historia. Las gestas y logros del de la Puebla han recorrido todos los rincones del planeta de los toros.

Obsérvese, que en ese ‘planeta de los toros’ habitan los aficionados, quienes han reconocido que está muy por encima del resto de sus compañeros. Aún así, y volviendo a la plaza donde realizó la faena que le ha encumbrado, en su siguiente actuación, dos días después, no se llenó la Maestranza. Justo un día antes sí se colgó el cartel de ‘no hay billetes’ para ver al peruano.

Lógico si partimos de la sentencia de Jesulín, es verdad que hay menos cantidad de aficionados que de espectadores que acuden empujados por el ruido de la figura de moda. Sin duda, en la calle es más popular Roca Rey que Morante. Todo lo contrario, sucede con la opinión y elección de parte de los aficionados.

La realidad es tozuda y Jesulín solo se equivocó en una cosa. Exageró en exceso, los aficionados de verdad son más y no caben solo en un autobús, necesitan por lo menos ‘dos autobuses’. Así que no presuma de haber dado en la tecla. Lo que no cabe duda alguna es que para hacerse un buen aficionado hay que ir a los toros e irse curtiendo y formándose en el conjunto de las reglas y expresiones de la Tauromaquia. Entonces, no es malo que asista gente desconocedora de la integridad y la autenticidad a los toros. Si quieren ir, aunque en la plaza no estén los toreros que ejecutan el toreo más puro y mejor, que vayan. Siempre podrá surgir de entre ellos, finalmente, un aficionado de verdad. Llegará el día que no le arrastre a la plaza la marea y quiera subirse también al autobús. ¡Bienvenido!

Otro ridículo de Pacma / por Pla Ventura


Eso sí, encabezaba la manifestación ella, la maricona por excelencia que, desde su púlpito televisivo procura hacer todo el daño posible a nuestra fiesta sin pararse a pensar que, detrás de lo que entendemos como el mundo de los toros, hay cientos de miles de personas que viven dignamente gracias a la crianza y muerte del toro bravo.

Otro ridículo de Pacma

Pla Ventura
Toros de Lidia/27 septiembre, 2022
Aunque nadie lo crea, Pacma es un partido político con todas las de la ley pero, la contradicción es que no les vota nadie, razón por la que no tendrán nunca representación parlamentaria. Pero ellos siguen empecinados en su lucha que, como se sabe, no es otra cosa que hacer el mal. Ellos, los que defienden las mascotas y les dan más entidad que a un ser humano, por el contrario, odian con desprecio absoluto al toro que, como es notorio, es un animal, tan irracional como los mil quinientos manifestantes del pasado sábado en Madrid en contra del mundo de los toros.

Eso sí, encabezaba la manifestación ella, la maricona por excelencia que, desde su púlpito televisivo procura hacer todo el daño posible a nuestra fiesta sin pararse a pensar que, detrás de lo que entendemos como el mundo de los toros, hay cientos de miles de personas que viven dignamente gracias a la crianza y muerte del toro bravo. Los que ganan un suculento sueldo en las televisiones basura, nadie repara, como dije, que en ese mundillo al que ellos atacan viven miles de personas, algo que a todas las locas les tiene sin cuidado porque todos ganan sueldos de ministros, algunos quizás más, pero ni piensan en los jornaleros del mundo de los toros que, en definitiva, son la inmensa mayoría.

Como quiera que todo el mundo tiene derecho a manifestarse, no nos queda otra alternativa que soportarles, eso sí, viendo como hacen el ridículo de forma constante, hasta el punto de que al parecer se votan ellos mismos porque no representan a nadie en España. Hablo de Pacma que en su gran mayoría sospecho que deben ser sus afiliadas gentes un tanto raras; que no piensan ni razonan, eso está clarísimo. Querer abolir una fiesta milenaria porque lo dicen ellos, me parece una absurdez sin calificativo posible. O sea que, dos mil años después, llegan unos desalmados, dicen tener la razón y algo que odian quieren exterminarlo. Nosotros, los que razonamos, si quisiéramos erradicar todo aquello que no nos gusta, tendríamos que estar día y noche manifestándonos cuando, como se sabe, somos más tolerantes y callamos, dejamos que la vida siga su curso que, ya tienen bastante dolor todos aquellos que odian por sistema.

Pobre toro que no tiene el rango de un perro o de un gato puesto que, como sabemos, los animales descritos son ya varios millones los que viven en las casas de sus dueños, todo un negocio que ha proliferado desde hace pocos años en que, algunas multinacionales se están frotando las manos al ver que sus beneficios son cada día muchísimo mayores gracias a que, todo el mundo tiene un perro o un gato al que hay que cuidar. Y se queremos tanto a los animales, ¿por qué odiamos al toro? Porque tiene cuernos; si por eso fuera, odiaríamos a cientos de miles de humanos. Es posible que ese odio venga quizás porque el toro no está domesticado, aunque no crean, los de Juan Pedro ya llevan ese camino, es decir, dentro de muy poco tiempo todo el mundo podrá tener un toro en casa como animal de compañía y, si se le adiestra como a los perros, un defensor perfecto de la propiedad de su dueño.

Recordemos las siglas de PACMA y muy pronto entenderemos los motivos de sus manifestaciones de odio hacia la fiesta más bella del mundo. Partido Caciquil Maquinado y Adulterado. Está clarísimo, ¿verdad? Estas pobres gentes viven en las llamadas redes sociales que, a Dios gracias no tienen nada que ver con la realidad de la vida y, mucho menos con la decencia de las personas de bien que no pierden el tiempo de forma estúpida; más bien acuden como voluntarios a Cáritas o a cualquier hospital para hacer el bien, nunca para impartir el odio que ellos sienten e ir sembrando adictos a su régimen.

Dentro de muy poquitas fechas, para que estas gentuzas tomen nota, dentro de la misma plaza de Las Ventas se manifestarán a favor de la fiesta veinticuatro mil personas, pagando, cuidado con el dato. La diferencia estriba en que, mientras los aficionados se pronuncian a favor de los toros rascándose el bolsillo, los poco más de mil desocupados que se manifestaron contra la fiesta, todos eran pagados, no precisamente con dinero, pero sí con esas dádivas que les prometen de que ganarán el cielo en la tierra y, los muy estúpidos, hasta se lo creen. Vivir para ver.

martes, 27 de septiembre de 2022

Ramos, Keylor y Nacho se reencuentran en la finca de Talavante

 Los tres futbolistas posan junto a Talavante / Instagram: @alejandro_talavante

No es la primera vez que se ve a estos tres jugadores coinciden con Talavante, que también compartió una publicación en 2019 en la que posaba junto a Sergio Ramos, Nacho Fernández y Keylor Navas en una finca en los alrededores de Madrid.

Ramos, Keylor y Nacho se reencuentran
 en la finca de Talavante

Los que fueran compañeros en el Real Madrid han compartido una tienta con el torero

Pablo Duque
Marca / 27 Sptbre. 2022
Keylor Navas, Sergio Ramos y Nacho Fernández han vuelto a cruzar sus caminos. No ha sido en su terreno habitual, el campo de fútbol, si no en la finca del torero Alejandro Talavante, retirado desde el año 2018 y reaparecido esta temporada. A los futbolistas se les ha podido ver juntos en una publicación del torero en su cuenta de Instagram.

Los futbolistas del PSG viajaron a Badajoz en un vuelo privado desde Paris, y compartieron una tienta junto a su ex compañero Nacho y el diestro en el municipio pacense de Olivenza. La tienta es una prueba que se realiza a los becerros para apreciar su bravura.

No es la primera vez que se ve a estos tres jugadores coinciden con Talavante, que también compartió una publicación en 2019 en la que posaba junto a Sergio Ramos, Nacho Fernández y Keylor Navas en una finca en los alrededores de Madrid.

Por aquel entonces los tres seguían siendo compañeros. Keylor se marcharía al PSG unos meses después, en septiembre. El camero, por su parte, se unió a él dos años después. Soló Nacho Fernández sigue perteneciendo a la disciplina merengue.

Algemesí está de vuelta / por Paco Delgado

Cuando la campaña enfila a tablas, una feria ilumina ese tramo final de la temporada. Una feria de novilladas que simboliza la ilusión por el futuro y el asegurar que al acabar este ejercicio, el siguiente ya comienza a gestarse.

Algemesí está de vuelta

Paco Delgado
Después de tres años sin toros, Algemesí recupera una de sus señas de identidad: la Feria de las Novilladas. Ha costado más de lo que se esperaba en un primer momento, pero, finalmente, la fiesta está de vuelta.

La semana de bous vuelve a tener el gran protagonismo de esta última semana de septiembre y la fiesta taurina hace que todo gire en torno suyo no sólo en la ciudad de Algemesí, que una vez más se paraliza y vive sólo para y por su ciclo de novilladas, arropado por los encierros matinales y los festejos nocturnos.

Se demuestra así la enorme fuerza, el descomunal potencial de la tauromaquia, aunque más que demostrar -esta Feria tiene una antiguedad centenaria y de siempre ha sido el eje vertebrador de estas fechas en esta localidad valenciana- habría que especificar que se ratifica, no en vano la relación del hombre con el toro se remonta al momento en que ambos coinciden sobre la faz de la tierra y de entonces acá , y en todos los estadios de la evolución de la civilización el toro ha estado presente.

¿Que el pueblo quiere toros?, pregunta ahora la alcaldesa, y como es afirmativa la respuesta, la primera edil algemesinense, en lo que es una lección práctica de democracia real, contesta que el pueblo tendrá toros. Y vaya si los tiene. Nueve días seguidos.

Y eso que ahora, con los efectos de la pandemia, ha habido mas dificultades para conseguir un presupuesto que se ajuste a las necesidades del montaje del serial, pero los responsables del evento, la Comisión taurina y el propio Ayuntamiento, han tirado para adelante y han sacado un programa en el que vuelven a estar anunciados los principales nombres del escalafón para medirse a novillos de varias de las más acreditadas ganaderías de nuestra cabaña brava.

Algemesí vuelve a la normalidad y su feria sigue siendo ejemplo y modelo.

Después de lo que ha parecido una eternidad, la localidad valenciana recupera su semana taurina, recobra su tradición. Y lo hace con unas combinaciones de auténtico lujo que anuncian ganaderías de postín y novilleros del máximo interés.

Además de varios de los nombres más sobresalientes del escalafón novilleril, el serial incluye a los valencianos Miguelito, El Niño de las Monjas y los debutantes con picadores Javier Camps y el torero local Nek Romero, que tanta expectación está generando.

En el apartado negativo cabe recordar que, por primera vez en la historia moderna de la ciudad y de su feria, el Consejo Escolar Municipal ha decretado que los días de feria sean lectivos. Aunque en esas fechas los niños sólo van al colegio por las mañanas, la decisión condicionará la asistencia de público, ya que el abono incluye los nueve espectáculos nocturnos que también se celebran en la plaza, y resulta evidente que ni los estudiantes ni los padres que deben llevar a sus hijos a clase podrán compaginar tales horarios. No se podía esperar unos días, no… había que buscar molestar y, sobre todo, atacar a esta manifestación ancestral del pueblo.

El presidente de la Comisión, Alberto Fernández, declaró que el dictamen del Consejo Escolar “atenta contra la libertad de los niños y contra la tradición local”, al tiempo que se mostraba satisfecho por el atractivo de las combinaciones del ciclo “del regreso”.

Pero estos ataques, yo creo que un tanto a la desesperada, con más rabia que cabeza, no tienen más alcance que ese alivio pasajero para sus autores. Algemesí vivirá y disfrutará de sus fiestas, de su semana taurina y de todo lo que lleva aparejado y alrededor. Y lo hará como siempre lo ha hecho, a tope. No va a influir una decisión partidista y sectaria de unos “políticos” acomplejados y sin talla que no dudan de atacar a su propia identidad al fin y al cabo. Algemesí y su Feria de las Novilladas está por encima, muy por encima de todo eso. No olvidemos que estamos hablando de la fiesta de un pueblo. 

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Madrid. Vuelven al Batán los toros de Las Ventas


Los astados podrán visitarse, desde este martes y hasta el próximo 7 de octubre, en horario ininterrumpido de 10:00h. a 19:00h.

La Venta del Batán volverá a exhibir, desde este martes, toros que serán lidiados en la Plaza de Toros de Las Ventas. 18 años después, todos los aficionados podrán acercarse a este emplazamiento único en la Casa de Campo madrileña para ver algunas de las corridas y novilladas que se lidiarán en el ruedo venteño en la próxima Feria de Otoño. 

Los astados podrán visitarse, desde este martes y hasta el próximo 7 de octubre, en horario ininterrumpido de 10:00h. a 19:00h. Los toros de Adolfo Martín, que serán lidiados el próximo domingo por Adrián de Torres, que confirmará alternativa, Román y Ángel Sánchez; y los novillos de Fuente Ymbro para el mano a mano que el sábado protagonizarán Víctor Hernández y Álvaro Alarcón, serán los primeros que podrán verse. A ellos se unirán, después, los toros de Fuente Ymbro reseñados para el día 9 y los novillos de Valdellán del día 6. 

Archivo: Venta El Batán

¿Qué es realmente un progresista, un progre? / por Rafael Comino Delgado


 "...podemos destacar, de forma especial, su mediocridad intelectual, su tendencia irrefrenable a mentir, a vivir a costa de los demás, es decir, a no servir para nada, a pedir muchos derechos y a querer decirnos como tenemos que vivir, que tenemos que hacer, basándose en su supuesta superioridad moral cuando en realidad son seres inferiores..."

¿Qué es realmente un progresista, un progre?

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Nadie por ahora ha conseguido una definición exacta del progresismo o progresista, pues cuando creemos que avanzamos en algo puede que estemos retrocediendo en otro aspecto, pero lo cierto y verdad es que se está imponiendo como una religión atea, sin Dios, para ellos poder ser dioses. 

La palabra progre no se encuentra en el diccionario de la RAE, y quizás pueda tener un significado ligeramente diferente a progresista. 

El progre va más allá, es más extremista en su comportamiento. Ambos, constantemente están haciendo ostentación de su feminismo, de sus avanzadas ideas, suelen ser descamisados, descorbatados, llevan vaqueros muy rotos, varios pírsines, pelo más bien largo pero despeinado y sucio. Constantemente están hablando de derechos humanos, pero nunca de deberes. Naturalmente todo progresista o progre que se precie es animalista, abomina de los toros y emplea el lenguaje inclusivo constantemente; son fanáticos de la ideología de género. Merece mención especial que todos, progresistas y progres, detectan la monarquía, pero si se les pregunta, ¿qué países del mundo son los más avanzados? contestarán (sobre todo los progresistas, porque los otros saben poco de Geografía), que los nórdicos, Suecia, Dinamarca, Noruega; curiosamente tres países en los que hay una monarquía.  

Es el caso de Pablo Iglesias, progre modelo por lo que dice, por lo que hace y por sus aspecto más bien sucio y desaliñado, que es antimonárquico radical y en más de una ocasión ha alabado a dichos países. Claro que Iglesias también ensalza a Venezuela y Cuba. Una característica muy marcada es que tienen gran tendencia a no dar un palo al agua, a mentir, a criticar a los Estados Unidos, a los judíos, a los que trabajan duro, a los empresarios de éxito como don Amancio Ortega, y a ensalzar al Che Guevara, aunque no saben quién fue.  a a Venezuela y Cuba. Una  En Junio del pasado año 2018 publicamos, en  este mismo medio, un  artículo sobre las palabras, progreso, progre, imbécil, y allí citábamos algunas características típicas  de los autodenominados progres, pero no llegamos a dar una definición exacta de los mismos, quizás  porque es muy difícil encontrarla. Si bien, leyendo sobre el tema hemos encontrado algunos artículos que profundizan en ello, y si no concretan una definición si exponen muchas características que les definen.

Hemos encontrado una definición de progresista que nos parece perfecta, o la más acertada que conocemos, y se debe a Dª Martha Hildebrandt Pérez-Triviño, lingüista y expresidente del Congreso en Perú. Dice así:

Progresista: 

Fracasado que gusta culpar de sus miserias al sistema y procura que los demás reconozcan sus méritos como "luchador social", predicando a favor de lo que llama "justicia social", que, en el fondo, consiste en que unos vivan a expensas de los demás, utilizando al Estado como cómplice. Se le puede ver predicando su ideología en ONGs y organismos públicos, nacionales e internacionales, donde solucionan todos sus problemas desde sus escritorios con magníficos artículos llenos de palabritas como "articular", "visibilizar", "empoderar", "desigualdad"... y destrozan el lenguaje con modismos sexistas como "ciudadanos y ciudadanas". Son argolleros y gustan de hacerse pasar por intelectuales. Se les conoce también como "parásitos sociales".

En cierta ocasión don Santiago Abascal, presidente de VOX, acudió a TV, al programa “el Hormiguero”, donde fue entrevistado, y allí dio una definición  de progre, bastante escueta y acertada: 

Progres son gentes de izquierdas que se arrogan superioridad moral, y constantemente están diciéndonos lo que tenemos que pensar y hacer.

Creemos que si tenemos en cuenta la definición de progresista dada por Dª Martha Hildebrandt Pérez-Triviño y la de progre dada por don Santiago Abascal tendremos una idea bastante clara de lo que son progres y progresistas. 

En ambos, desde luego, podemos destacar, de forma especial, su mediocridad intelectual, su tendencia irrefrenable a mentir, a vivir a costa de los demás, es decir, a no servir para nada, a pedir muchos derechos y a querer decirnos como tenemos que vivir, que tenemos que hacer, basándose en su supuesta superioridad moral cuando en realidad son seres inferiores.

Intereses bastardos / por Pla Ventura

Emilio de Justo - Foto: Andrew Moore

"...Lo triste de la cuestión es que los aficionados que nos consideramos cabales, todos defendemos y apoyamos a los toreros válidos para que lleguen a lo más alto, siempre partiendo de la base de que tienen condiciones más que sobradas para ejercer su bello ministerio taurino y, una vez en los altares, todos, sin distinción, son “víctimas” del sistema establecido y, donde dije digo, digo Diego..."

 Intereses bastardos
Pla Ventura
Toros de Lidia/26 septiembre, 2022
Si el aficionado supiera todo lo que se cuece entre bambalinas antes de la celebración de una corrida toros, incluso el propio gentío sumido en la ignorancia, no acudía ni Dios a una plaza de toros. Son muchas las corruptelas que no vemos pero que, a diario, se llevan a cabo con total impunidad, si de muestra vale un botón, entre otras muchas cosas, el toro de Miura que pudimos ver en la plaza de toros de Requena, desmochado totalmente en sus pitones; eso porque salió a la luz pero, insisto, si supiéramos todo aquello que nos ocultan, la fiesta habría desaparecido por completo sin la ayuda de criminales externos.

Lo triste de la cuestión es que los aficionados que nos consideramos cabales, todos defendemos y apoyamos a los toreros válidos para que lleguen a lo más alto, siempre partiendo de la base de que tienen condiciones más que sobradas para ejercer su bello ministerio taurino y, una vez en los altares, todos, sin distinción, son “víctimas” del sistema establecido y, donde dije digo, digo Diego.

O sea que, en definitiva, somos estúpidos cuando defendemos a hombres que, llegado el caso, no es que no nos den las gracias por su apoyo recibido en mucho tiempo, es que nos toman por idiotas, algo que me pasó a mí con Ortega Cano, con el que me pasé diez años defendiendo su clase, su torería, su arte en definitiva y, cuando llegó a la cima se olvidó para siempre de todos los que le ayudamos, de forma muy concreta con su Peña de Cartagena que, durante tanto tiempo invirtieron dinero e ilusiones para ayudar a Pepe, como todos le conocían. Pepe, una vez que triunfó su olvidó para siempre de los suyos y, claro, ahora está recibiendo el pago que la vida le debía.

Para que nos demos una idea de cómo funciona el entramado taurino podría decir que, por ejemplo, se me ocurrió defender a capa y espada a Juan Ortega tras verle una tarde agosteña en Madrid en la que le cortó una oreja de ley frente a un toro de verdad y, como dato curioso, resulta que todo el mundo ponderó al diestro en una corrida televisada desde Linares, agosto 2020, en que, frente a un animalito de Juan Pedro, muchos críticos descubrieron la pólvora con la actuación del muchacho que, dicho sea de paso, desde que plasmó aquella bella obra en la ciudad minera siempre ha procurado matar los burros amorfos de Juan Pedro y similares. ¡Y todavía no ha llegado a figura del toreo!

Recuerdo con pena infinita cuando en pleno fulgor de Jesulín de Ubrique, sin duda, el peor trapacero del mundo, el tipo que pasará la historia porque recogía bragas que las señoras le echaban mientras daba la vuelta al ruedo, en una feria de Colmenar Viejo en que estaba contratado, acudió al sorteo y al ver un determinado toro le dijo al empresario que, o retiraba dicho toro y se caía del cartel, amén de que sus toros ya estaban afeitados. Y la amenaza era muy seria porque, el tipo aludido llevaba un parte médico en el bolsillo en el que rezaba que, momentos antes había tenido una luxación en un brazo y no podía torear. El empresario que tenía todo el papel vendido tuvo que tragar y eliminar a dicho toro del sorteo. Para eso quiere todo el mundo ser figura. Y nosotros, para que lleguen a la cúspide, les seguimos defendiendo. Tampoco somos muy listos que digamos.

Si se me apura, dentro de la torería actual, el único diestro que siendo figura del toreo es capaz de reivindicarse consigo mismo y seguir matando corridas dignas, no es otro que Emilio de Justo puesto que, ya vimos en Madrid, la tarde que sufrió la terrible lesión, con qué toros se había anunciado y no le hacía ni la puñetera falta pero, es cuestión de dignidad, la que no tiene nadie porque, reitero, todos quieren llegar a lo más alto para saborear la comodidad y si hay que burlarse del aficionado por aquello de los burros que suelen lidiar, que se jodan, por imbéciles, pensarán ellos, claro está.

Por todo lo dicho y tres mil razones más, la única figura del toreo que llegó a la cúspide matando el toro de verdad con esas ganaderías que no quiere nadie, se compró una finca y vive como un rey, no es otro que Paco Ruíz Miguel. La suya, como sabemos, ha sido una carrera ejemplar porque, Ruíz Miguel, como tantos, una vez rico podía haberse alejado de las alimañas pero, su dignidad pudo más que todas las corruptelas del mundo. Bien es cierto que, gracias a estos toros, como el maestro confesó muchas veces, a un toro de Murteira, en Madrid, le enjaretó catorce pases y una estocada y le cortó las dos orejas, un hecho que pudimos ver calcado en la feria de otoño de Las Ventas en el año 2010 en que, Juan Mora, con idénticos muletazos, cortó las dos orejas a su enemigo.

Datos como los contados son los que nos vienen a demostrar la grandeza y autenticidad de un torero puesto que, aquello de pegarle noventa mantazos a un medio toro desvalido, sumiso, amaestrado y sin el menor atisbo de casta, eso es propio de la torería actual, nunca de los que han sido grandes toreros. Claro que, las figuras del toreo no viven de los aficionados, más bien de la ignorancia de las gentes que, al albur de nombres rimbombantes acuden a los recintos taurinos para lucir palmito. Puesto que hablamos de toros sumisos, ayer le salió uno a Pablo Aguado en Sevilla con una bondad franciscana; no es que Pablo toreara despacio, que lo hizo; la cuestión era que el animalito sin fuerzas para nada apenas tenía resuello para embestir, de ahí la suavidad de los muletazos de Aguado, lo que quedó todo en una parodia porque sin toro ya me contarás ustedes. Y ayer en Sevilla no hubo toros.

En la imagen vemos a Emilio de Justo en Madrid con el toro de Pallarés que le hirió tan gravemente. Sin duda, De Justo, es el único referente entre las figuras del toreo capaz de lidiar cualquier tipo de ganaderías, Victorino Martín, es el ejemplo de lo que digo, entre otras, claro está.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Paquirri, más allá de la leyenda / por Paco Cañamero

"...cuando aquella noche el telediario de las 21 horas de TVE anunciaba la gravedad del percance, toda España se estremeció, aunque nadie podría imaginar que minutos después fallecía al entrar al hospital militar de Córdoba, concretamente a las 21.40 tras un infernal viaje desde Pozoblanco. Sin embargo, la verdadera consternación llegó al comunicarse la noticia de su muerte..."

Paquirri, más allá de la leyenda

Paco Cañamero
Glorieta Digital/26 septiembre, 2022
En el recién estrenado otoño de 1984 éramos unos adolescentes. Treinta y seis años atrás cada nuevo amanecer te descubría cosas que daban paso a un mundo lleno de ilusiones. Bebías la vida a sorbos e, ingenuamente, no querías más que pasasen un tiempo más para ser grande. Sin embargo ya había ideas amarradas al sentimiento y desde mucho tiempo atrás la Fiesta era la pasión que guiaba tantas inquietudes. Las tardes de toros en la feria de Salamanca –vi por torear a Paquirri días antes de su tragedia cortando la oreja a un atanasio– eran un acontecimiento y como tal se le daba máxima categoría.

También la feria de Plasencia, San Pedro de Zamora, Santa Teresa en Ávila, San Mateo en Valladolid o alguna tarde de San Isidro quedaban apuntadas en el calendario viajero de esa época, ya lejana, cuando un torero sobre el resto gozaba de todas las preferencias: Julio Robles. Sí, por Robles en aquella época discutía con cualquiera. También por Antoñete y mira que los dos andaban tan picados después de aquel quite en Madrid tan glorioso para la Fiesta y que dejó infinidad de emociones. También por Juan José, el gran torero de La Fuente de San Esteban, desaparecido el pasado año, mientras me encantaba conocer la trayectoria de Santiago Martín ‘El Viti’, retirado cinco años antes y era una debilidad beber de aquellas fuentes.

En medio de aquel tiempo, controvertido y con muy buenos toreros, no pasaba inadvertido Paquirri, quien más allá de ser un extraordinario profesional era un personaje altamente mediático. Sí, aquel Francisco Rivera, hijo de un modesto torerillo de la Andalucía pobre y que en el toro encontró la salida natural para abrazarse al éxito y a las comodidades. Quedaba su vida en papel couché tras matrimoniar con la guapa Carmina Ordóñez, la hija del maestro Antonio Ordóñez y padre de sus dos hijos toreros, Francisco y Cayetano. También la tormentosa separación y posterior boda con Isabel Pantoja. Y mientras tanto dando la cara para defender su sitio de figura pendiente de que a los suyos no faltase nada y siendo un caballero respetado por quien lo trató, legado que permanece vivo treinta y seis años más tarde.

Parecía que Paquirri era inmortal y no había vaca en los campos bravos que pariera toro para acabar con su vida. De aquel Paquirri, torero con una casta y un amor propio como  pocos. Además era un hombre que rompía las pantallas y prototipo del triunfador nacido en cuna humilde, reflejo tantas veces de los mitos de la Fiesta. Por eso, cuando aquella noche el telediario de las 21 horas de TVE anunciaba la gravedad del percance, toda España se estremeció, aunque nadie podría imaginar que minutos después fallecía al entrar al hospital militar de Córdoba, concretamente a las 21.40 tras un infernal viaje desde Pozoblanco. Sin embargo, la verdadera consternación llegó al comunicarse la noticia de su muerte; entonces un velo negro cubrió a la afición taurina y también a la sociedad española que no daba crédito a la noticia.

España perdía a uno de los reyes del toreo, que venía a caer en otra plaza de pueblo. Al igual que Joselito en Talavera; Sánchez Mejías en Manzanares; Manolete en Linares. Moría Paquirri y llegaba su leyenda, hoy viva más allá de lo que fue en los ruedos. 

Y eso que en la arenas fue un rival duro de batir sin arredrarse jamás ante los grandes toreros de los sesenta; ni con los vinieron después para que nadie le arrebatase su mando en la plaza. Porque ahí estuvo la verdadera razón de Paquirri gracias a la raza y amor propio de quien rompió moldes sociales y en aquel estrenado otoño de 1984, cuando aún éramos unos adolescentes, con su tragedia comprendimos la gran realidad de la vida.

Roca, Rey Midas / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Roca Rey en Sevilla. Fotograma, Plaza Toros TV 

"...Sin coreografía, disfraces, poses, ni discursos. Parco, apenas contestando a la prensa, por no hacer el patán, va de ruedo en ruedo con su capote, muleta y espada, como aquel mitológico rey frigio convirtiendo en oro cuánto contrato toca, y de paso salvando la Fiesta. ¿No es lo que queríamos?..."

Roca, Rey Midas

Jorge Arturo Díaz Reyes
Crónica Toros / Cali, IX 26 2022
Triunfo tras triunfo, puerta tras puerta, taquilla tras taquilla cayendo a su paso. Así ha sido la temporada 2022 del joven peruano. Y así llegó el sábado a Sevilla. Donde sorprendentemente no triunfó ni “abrió la puerta”, pero volvió a reventar la venta y la reventa. Cosa que no pudo emular ni siquiera el divinizado Morante, dos días después de una faena histórica, con apenas tres cuartos imperdonables de entrada.

El asunto en últimas es el parné. Lo que importa, no solo a los empresarios, a todo el mundo taurino. Incluida la crítica que se fatiga y fatiga proponiendo alquimias. Dinero, sustento de la Fiesta que había cerrado el 2018 con un anémico balance. Quebrado después en los tres pestíferos años que siguieron.

Plazas tapiadas, ferias canceladas, clientela encuarentenada, torería en paro, toros al matadero… ganaderías enteras. Crisis, crisis. Solo un milagro, pensábamos. Y entonces, por marzo, volvió Andrés a España con su mutismo, su sangre fría y sus largas piernas, a estacarse en el terreno del toro (el bueno y el malo), aguantarlo, pasárselo por todas partes, ligándolo, templándolo y mandándolo, a despecho de querencias, fobias y estilismos.

Impertérrito, arriesgándolo todo, soportándolo todo, sobreponiéndose a todo. Sin palabras, con hechos. Abrumando. Y los públicos a él, como ha sucedido siempre con los que así los impactan. ¡Quiero dos para Roca Rey! exigen amontonados en las ventanillas, recordando esos sesenta de Manuel Benítez, a quien también algunos ponían peros taurómacos, que no hacían sino estimular su demanda.

El torero de masas no necesita mercadotecnia. Cada quien lo valora como le conviene, pero todos quieren verlo. Esa es la cosa. Ningún espada latinoamericano desde los buenos tiempos de Rincón, lo había demostrado con tanto tirón. Y al menos en la última década, cuando tanto se necesitó, ningún europeo.

Sin coreografía, disfraces, poses, ni discursos. Parco, apenas contestando a la prensa, por no hacer el patán, va de ruedo en ruedo con su capote, muleta y espada, como aquel mitológico rey frigio convirtiendo en oro cuánto contrato toca, y de paso salvando la Fiesta. ¿No es lo que queríamos?

Enésimo tocomocho de la “corrida concurso” en Las Ventas. Ganó el "palmosillo" de cola, pero el guapo fue el "escolar" de coñac / Márquez & Moore

Minerito, de José Escolar

"...en la de Madrid de hoy, nada de nada. Unas rayitas pintadas en el suelo nos avisaban de que presumiblemente la tarde no era una tarde más, por mucho que luego la realidad viniera a recordarnos que esta tarde era otra tarde como tantas otras: una especie de limpieza de corrales de fin de temporada por la parte ganadera y tres toreros de la parte económica del escalafón..."

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Enésimo tocomocho de la “corrida concurso”, ese engendro que no se sabe para qué sirve ni de qué va. Si honradamente alguien ha estado en una corrida concurso que haya merecido la pena, que lo diga. Yo recuerdo, puestos a bucear, una en Valverde del Camino, hace ahora diez años, veintiuna entradas al caballo, Ferrera y Rafaelillo dispuestos a dar una tarde de lucimiento a los toros, picadores deseosos de obrar con rectitud y los toros poniendo el argumento de peso en una gran tarde de toros.

Bueno, pues de eso en la de Madrid de hoy, nada de nada. Unas rayitas pintadas en el suelo nos avisaban de que presumiblemente la tarde no era una tarde más, por mucho que luego la realidad viniera a recordarnos que esta tarde era otra tarde como tantas otras: una especie de limpieza de corrales de fin de temporada por la parte ganadera y tres toreros de la parte económica del escalafón redondeaban una convocatoria de las que, por poca gente que pase por la taquilla, ya hay previsión para la Empresa de que los ingresos van a estar por encima de los gastos.

Seis toros de diversas hechuras y pelajes, de las ganaderías de Juan Luis Fraile, Fermín Bohorquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral para Javier Castaño, Rubén Pinar y Gómez del Pilar eran los atractivos que moverían a las gentes a adquirir los boletos y la verdad es que hubo poco movimiento: el 7 lleno de gente y la habitual desbandada por el resto de los tendidos era el aspecto que la Plaza ofrecía cuando el alguacil don Francisco Javier y la alguacililla doña Rocío a lomos de sus jamelgos tordos despejaron la Plaza, ya de por sí totalmente despejada, y encabezaron el paseíllo de los matadores y sus cuadrillas.

El tono de la tarde se percibió ya con el graciliano Gañanito, número 84, largo, fino y serio, de impecables pitones, ante el que se produjo la debacle banderillera con doce o catorce entradas resueltas en pasadas en falso, clavadas impares y capoteos nerviosos. El toro metía miedo, es natural, y por eso estábamos en la parte de arriba los que pagamos y en la de abajo los que cobran, que si cobrasen por la calidad de su actuación y su torería hoy el sueldo habría sido calderilla. Tras el mitin banderillero vino la primera estación de penitencia de Javier Castaño, desconfiado y desdibujadísimo. 
No es que Javier Castaño haya sido torero de levantar grandes pasiones, pero hubo una época en la que, con una gran cuadrilla a su servicio, era capaz de redondear un completo espectáculo que, aunque siempre quedaba desdibujado en el último tercio, solía dejar una agradable sensación en los paladares. Hoy, con una cuadrilla de lo más normal, llega al toro sin run-rún triunfal, lanzando hacia el tendido la imagen de que idéntico temor al que han pasado sus peones hace un rato es el que él tiene en ese momento final del vis a vis con el burel. 
El graciliano no regala nada, impone mucho y en seguida se da cuenta de que, puestos a mandar, manda más él que el que le va a matar. Difícil acuerdo el de los dos actores sobre la arena, con el de negro sabiéndose el amo, hasta que el de oro decide irse a por el estoque. 

Para redondear su tarde horrible el segundo de su lote es Minerito, número 10, de José Escolar, puro trapío, un precioso toro de imponente cabeza, seriedad por los cuatro costados, que casi desde el primer capotazo, o acaso en el segundo para ser exactos, se orienta perfectamente sobre la existencia de un señor que maneja esas telas de vivos colores y se fija como objetivo buscarlo y hallarlo. Minerito es listo y se entera de lo que pasa, y lo que le hacen tampoco es que sirva para desengañarle de sus intenciones. 
Le pegan en varas lo que pueden, se le banderillea de manera menos mitinesca que al Fraile que hizo primero y cuando llega el momento de vérselas a solas con él, Castaño no es capaz de dar un solo pase de castigo, un solo pase de sometimiento, sino que se obstina en resolver los mantazos por alto y sin el más leve asomo de poderío, con lo que el pupilo de Escolar va viniéndose arriba, al no recibir quebranto. 
Más pronto que tarde, sin haber intentado siquiera lidiar al toro, se va Castaño a por el estoque dejando un espadazo entero de chamba que hubo de ser refrendado con innumerables descabellos plenos de desconfianza. Creo que habría brillado más con este imponente lote el hermano de Castaño, Damián, que anda muy suelto con ganado duro, y de entre los de la tarde, Rubén Pinar, que posee mejor oficio, como demostró en aquella inolvidable faena al toro de Guardiola.

A Rubén Pinar le salió el lote bueno, lo cual no quiere decir que fuese el lote que a él le venía al pelo para su triunfo. El primero, Reducido, número 47, muy armonioso y en el tipo de Murube hizo que Pinar sacase su faceta más ajulianada, de donde abreva su tauromaquia; anduvo inteligentemente con el toro, no metiéndole presión para que no se cayese tanto, y con más uso de la zurda que de la diestra. La faena no consiguió entusiasmar a la cátedra por ventajista y la remató de una muy buena estocada en corto, de lenta y perfecta ejecución. 

Su segundo fue el de La Palmosilla, Brasero, número 38, un novillote adelantado y sin maldad que demandaba más toreo que ventajas y que no dio un solo quebradero de cabeza al matador. Pinar volvió a julianear todo lo que quiso a base de echar la pata atrás y de ir prodigando sus telonazos sin ton ni son y desaprovechando las embestidas que el toro le regalaba. Varias veces fue sorprendido por la embestida del toro antes de citarle, cosa de la mala elección de la distancia, y poco a poco fue viendo como las palmas iniciales se iban tornando en censuras a medida que el respetable se iba dando cuenta de que el toro se iba sin torear. Lo tumbó de otra certera estocada de buena ejecución, que cayó un poco contraria. El toro protagonizó un espectacular derribo de Puchano y dos conatos de lo mismo, más debidos a que el varilarguero no estaba pegándole que a la pujanza del toro.

A Gómez del Pilar le salió el santacoloma Pantera, número 92, y se lo llevó a los medios por verónicas, luego dos medias y una larga cordobesa en el mismo platillo, que es la cosa de más sentimiento que se ha visto en la tarde. Juan Manuel Sangüesa le practicó una sangría desde el penco de las faldillas y Pantera comenzó a perder la sangre, la vida, a chorros de manera ostensible. Otero dejó dos pares de buen peón, subrayados con una acaso exagerada ovación, Gómez del Pilar se dispuso a torear a un animal que se iba muriendo por momentos hasta que se echó exhausto al suelo. Lo levantaron como pudieron para que el matador pudiese clavarle el estoque, pero la muerte a plazos del toro estaba explicada en los charcos de sangre que había ido dejando en los diversos lugares de la Plaza en los que había estado. 

Para final del festejo salió un espectacular toro ensabanado de Sobral, Cebadito, número 55, que salió de naja en la primera vara y algo menos después. No sirvió la brega de Ángel Otero para mejorarle y, entre lo fría que se iba poniendo la tarde y la presunción de que allí estaba ya todo el pescado vendido, Gómez del Pilar optó, sabiamente, por acercarse a la barrera a por el acero de verdad y dar por finalizada la tarde mediante tres pinchazos y una estocada que entró entera dentro del toro.

El premio del concurso se lo dieron al de La Palmosilla, pero el mío particular es para la fiereza salvaje e inteligente de toro de José Escolar.

Guernica con cocacolo

ANDREW MOORE








Del Pilar y el santacoloma Pantera

MADRID: Otra concurso sin historia en Las Ventas / por David Jaramillo

Gómez del Pilar. Foto: Luis Sánchez Olmedo

Javier Castaño escuchó silencio en el abreplaza y fue abroncado en el cuarto, dos ovaciones saludó la firmeza de Rubén Pinar y el capote de Gómez del Pilar destacó en una tarde que no rompió.

David Jaramillo
Cultoro/domingo 25 septiembre, 2022
Javier Castaño, Rubén Pinar y Gómez del Pilar trenzaban, este domingo, el paseíllo en la corrida concurso desde Las Ventas en la que se lidiaba astados, por este orden, de Juan Luis Fraile, Fermín Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral.

Silenciado Javier Castaño con el anodino primero de Juan Luis Fraile

Hechuras de Miura alto, vareado y cabezón tuvo el primero de Juan Luis Fraile, que se dejó pegar en el caballo y echó la cara arriba en banderillas, haciendo que entre Diogo Ferrera y Mariano Ruiz montaran un verdadero sainete en el segundo tercio, pasando entre los dos más de una decena de veces y viéndose obligado el presidente (con buen criterio) a cambiar el tercio con menos de los cuatro palos reglamentarios. Javier Castaño quiso probarlo por bajo en la muleta, pero el toro atacó en rectitud y sin humillar, condición que ya no cambió y ante la que el salmantino tampoco se esforzó en modificar, yendo a por la espada con rapidez y agarrando la estocada al segundo intento. Silencio.

Detalles de poder y gusto de Pinar con el segundo

Recargado de kilos el bajo y rematado segundo de Fermín Bohórquez, que cumplió bajo el peto sin emplearse demasiado y llegó a la muleta con más y mejor intención que fondo, pues le costó mover todo su volumen con intensidad y entrega, a pesar de que cuando comprometió en la embestida lo hizo bien, humillado, despacio y hasta el final. Por eso Riben Pinar hubo de administrarlo, llevarlo a su aire primero, empaparlo de muleta y estirarle el viaje para exigirle lo justo después en tandas cortas. Hubo un derechazo excepcional y varios naturales, uno a uno, que conjugaron poder y gusto a partes iguales. La estocada valió por si misma la ovación que el albaceteño recibió.

El capote de Gómez del Pilar brilla con el débil tercero

Se llegó a protestar la correcta, aunque menos voluminosa, presencia del tercero, con el hierro de Pallarés, que se enceló pronto en el capote de Gómez del Pilar, quien se percató pronto de la calidad del santacoloma y le cuajó un bellísimo saludo a la verónica, recuerda matado por tres medias y una larga en las que conjugó torería y plasticidad. En varas el toro acudió bien, pero mostró su fragilidad y no midieron el castigo, por lo que salió resentido. Noé quiso aliviar al toro, llevándolo entre algodones y robando algún muletazo de mérito a cámara lenta, hasta que el toro, de debilidad, se echó. La espada viajó certera. Ovación.

Bronca a un desentendido Javier Castaño con el cuarto

Nada más salir el cuarto, de José Escolar, la ovación en la plaza se hizo escuchar, quizá más merecida por el recordado «Camionero» lidiado hace una semana en esta plaza, que por sus hechuras a contraestilo de su sangre Albaserrada. Fue un toraco alto, cuesta arriba, serio por delante y largo como un tren que salió a quitarle las moscas al capote de Castaño, el mismo que le quitó de las manos y tuvo que salir por pies, mientras al toro lo metieron al relance al caballo, donde le zurraron lo suyo. Se supone que en un concurso las cosas deben hacerse distinto. Incluso en banderillas, donde otra vez reinó el caos. Javier, visiblemente prevenido, salió con la muleta a probar la embestida del toro, pero realmente nunca pretendió gobernarlo, sólo pasarlo y hacerlo ver peor de lo que realmente fue. Sin confianza, pidió inmediatamente la espada para quitárselo de en medio y despacharlo después de varios golpes de descabello. Pitos.

Esfuerzo sin premio de Pinar con el encastado quinto

Largo y bajo fue el quinto de La Palmosilla, un toro que se empleó a fondo en el caballo de, al que derribó en el primer encuentro y con el que romaneó metiendo riñones en los dos siguientes. Sin embargo, no fueron ordenadas sus primeras embestidas en la muleta de Pinar, que poco a poco lo fue sometiendo para imprimir ritmo y temple, así como tratar de amarrarle cabeza al piso para evitar los derrote a destiempo. Rubén encontró distancias, terrenos, alturas y toques para limpiar la embestidas y convertirlas de series de verdadero interés, como una de naturales largos y poderosos. El cierre por abajo fue sensacional, igual que el espadazo con el que despenó al encastado animal. Al final hubo división de opiniones, pues muchos tomaron partido por el toro.

Gómez del Pilar, sin opciones con el sexto

La bonita estampa del sexto, de Sobral, provocó los aplausos del público, aunque después salió suelto del caballo en el primer encuentro y se fijó en los dos siguientes, en los que se pudo dejar lo poco que tenía dentro, porque a la muleta llegó vacío, a la defensiva en las pocas y cortas arrancadas que tuvo. Gómez del Pilar lo intentó, pero no había nada qué hacer. Silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Corrida de toros concurso de ganaderías. Más de un cuarto de entrada -6.721 espectadores-.

Toros de Juan Luis Fraile, Fermín Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral, con hechuras y comportamiento de Miura, sin humillar y embistiendo recto; recargado de kilos el bien hecho segundo, que quiso más que pudo en su buen estilo; calidad sin fuerza del tercero de Pallarés; alto, cuesta arriba y serio por delante el complicado cuarto, aunque tampoco hizo nada extraño; bajo, largo y rematado fue el quinto de La Palmosilla, que se empleó en el caballo y embistió de forma desordenada y encastada; de preciosa estampa el sexto, de Sobral, pero se dejó lo poco que traía en el caballo.

Javier Castaño, silencio y bronca.
Rubén Pinar, ovación y división de opiniones.
Gómez del Pilar, ovación y silencio.

PREMIOS: ‘Brasero’, de La Palmosilla, toro más bravo; Francisco Ponz, mejor picador; Desierto galardón al mejor lidiador.


FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

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