la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 26 de mayo de 2022

San Isidro'22. Moruchada de Ymbros variada de cuernas para los silencios de Urdiales, los fuegos artificiales de Roca y los descoloques de Ginés. Márquez & Moore

La catenaria del tranvía

"...Feria de San Isidro 2022, patrocinada por Johnny Walker y Beefeater. En las taquillas está plantado el cartel de “No hay billetes” y, a la entrada, las gentes se agolpan en los vomitorios para acceder a los tendidos, muchos cargados con vasos que contienen selectos combinados. La verdad es que si ni te gustan los toros ni sabes nada de lo que allí va a pasar es mucho mejor irte a la localidad con dos copas dentro y otra en la mano y así echas el rato más tranquilito, como el que está pasando el rato en una terraza de la calle, pero más incómodo..."

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Con alivio vemos al principio del festejo que se recuperan las tradiciones de Las Ventas, que llevábamos tres días de desasosiego y hoy por fin ha habido una ración de palmas tras el paseíllo, para que todo vuelva a su cauce. Luego, además, tras el paréntesis de ayer, volvemos a hallar en la página 7 del programa la consabida noticia de que “Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio compró a principios de 1930 la ganadería del Duque de Veragua…”, por si alguno no se había enterado, que estas cosas conviene dejarlas claras desde el principio. Podemos decir que ambas cosas constituyen el inicio más canónico y perfecto de una corrida de toros en Madrid en esta Feria de San Isidro 2022, patrocinada por Johnny Walker y Beefeater. En las taquillas está plantado el cartel de “No hay billetes” y, a la entrada, las gentes se agolpan en los vomitorios para acceder a los tendidos, muchos cargados con vasos que contienen selectos combinados. La verdad es que si ni te gustan los toros ni sabes nada de lo que allí va a pasar es mucho mejor irte a la localidad con dos copas dentro y otra en la mano y así echas el rato más tranquilito, como el que está pasando el rato en una terraza de la calle, pero más incómodo.

Para esta tarde del 25 de mayo, centésimo cuadragésimo quinto día del año en curso y aniversario del estreno mundial del filme Star Wars, los gestores del Muladar de Las Ventas optaron por la adquisición de seis galanes de la ganadería de Fuente Ymbro, que es la ganadería que más beneficiada ha salido de la pedrea ganadera de Plaza 1, ya que a la novillada del pasado lunes y a la corrida de hoy se une la del día 2 de junio, con lo que Madrid ha retirado de los comederos de San José del Valle a 18 animales, con todo lo que se comen esos bichos. Como si no hubiese otro ganado en el campo, tras dos años prácticamente sin festejos, el experto veedor tuvo que ir a fijar sus astutos ojillos en los hijos putativos de don Ricardo Gallardo no una ni dos, sino hasta tres veces, y luego que si la abuela fuma.

Por la parte de la torería se vino desde Logroño Diego Urdiales a abrir Plaza y con él Andrés Roca Rey y Ginés Marín, que es el que recogió las palmas de antes de empezar, por su rápida recuperación del percance sufrido el día del Santo Patrón. Esto de la rápida recuperación de Ginés, apunta la aficionada T., es ni más ni menos que el drama del autónomo, que los días que está de baja no ingresa.

Del ganado diremos, así por encima, que nada tuvo que ver esta corrida de toros cinqueños con la variada y movida novillada de este mismo hierro de hace un par de días y todo lo que pareció de perlas en el comportamiento de los novillos hoy ha devenido en una bueyada en los toros. Cosas de la edad. El hecho de que al tercero se le cayese un trozo del pitón derecho tampoco es que sirva para dar una buena nota ni al ganadero, ni al veedor, ni al veterinario. Luego, acaso, daremos algunas señas más del ganado, pero la nota de corte de esta EBAU de hoy apenas da para que admitan a los toros en alguna cosa de Humanidades.

El primero era Histérico, número 212, negro, listón y bragado al que agarra Óscar Bernal un buen puyazo arriba y luego otro durante los que el animal se deja pegar para salir de la jurisdicción cuando quiere y más bien suelto. Pese a su embestida sosaina el toro va, especialmente cuando la salida apunta hacia las tablas, pero no se larga de la muleta de Urdiales, de verde billar y oro, que manda al tendido el mensaje no verbal de que es muy probable que hoy no vaya a ser su día. Anda el riojano rondando al toro con esa manera suya tan elegante de estar en la Plaza, pero sin que la cosa se sustancie en un planteamiento de toreo que eche a rodar la cosa. Diríamos que hoy Urdiales estaba en modo Rioja Baja, espárragos blancos de Autol o borrajas de Calahorra más que de ese exquisito Marqués de Riscal XR que tanto nos gusta. Ni templa ni se coloca y cosecha, pese a ello, un inusual silencio de la ruidosa Plaza, una expectación respetuosa que Madrid da a muy pocos. Sin embargo, todo acaba colmando el vaso de la paciencia y cuando Urdiales se pone a alargar su nada, ya surgen algunas censuras desde el graderío. Le pega al toro un metisaca que le parte la aorta, el corazón y hasta la madre y con eso finaliza su primer acto.

Nadie puede dudar de que Roca Rey mueve las taquillas con su toreo festivo y valiente, por más que muchos sigamos con la mosca tras de la oreja de si hay algo bajo su vestido de torear que no debería haber, pero de esto nadie habla. El aficionado a los toros, a base de palos es muy suspicaz. Su primer Ymbro se llama Hablador, número 201, negro listón. Se va con fuerza a la montaña de carne caballar en cuya cúspide se halla Sergio Molina, que agarra una buena vara, y luego Roca, de azul noche y oro, hace un quite de veloces chicuelitas como se decía cuando yo era chico, de las de media altura, una de ellas buena y muy ceñida. El que está como un señor a base de facilidad y torería es Javier Ambel con los palos, que saluda una cerrada ovación a su tarea. Inicio muy canónico el de Roca a base de ayudados por alto y pase del desprecio antes de echar a rodar la tradicional tauromaquia de medio pase y pata atrás. El momento más artístico de la tarde se produce ahora, cuando Roca cita al toro con la izquierda y el animal se va echando hacia atrás, dejando diversas marcas en la arena, que va haciendo con la mano derecha y luego con la mano izquierda y dibujando perfectamente una bonita espiga. Como el toro no repite y no se produce la sucesión y ligazón de pases que muchos confunden con el toreo, la parroquia acaba enfadándose y Roca, derrotado por el toro en el plano artístico, se desquita dejándole un bajonazo digno de un malhechor y no de un espíritu creativo como el de Hablador.

El castaño que atendía por Malicioso, número 221, es el toro al que le faltaba un trozo de cuerno, que a ver si la ciencia veterinaria nos cuenta qué demonios pudo haber pasado con esa prolongación ósea del hueso frontal para que un cacho no estuviera en su sitio. A eso hay que sumar la cosa de la blandura, las caídas de este Toro con Movilidad Reducida (TMR) que comenzaron a la salida del primero de sus encuentros con La Pedriza equina, y eso que Guillermo Marín aplicó la técnica del Actor’s Studio para hacer la interpretación de que estaba picando cuando no lo hacía. Recibe el toro mil capotazos o chicotazos y, aunque un tropezón cualquiera lo da en la vida, los de Malicioso superan con creces lo admisible, por lo que la sufrida cátedra, atacada diariamente desde el infecto púlpito del mamarracho audiovisual, se exaspera en demandar la sustitución del toro, a lo que el policía García hace oídos sordos. Las protestas parejas a la movilidad reducida y caediza del toro hacen inviable el numerito de la muleta por lo que Ginés Marín, de buganvilla y oro, decide cortar la faena, cosa que se le agradece, y para no ser menos que sus antecesores le arrea al toro un bajonazo. Hasta este momento la tarde es el Festival Mundial del Bajonazo.

Con un par de cirios en la cabeza como los que le puse yo el otro día a San Isidro labrador sale del chiquero Tamboril, número 213. La verdad es que el desarrollo de la cuerna de éste llama la atención en comparación con la del precedente. Urdiales no parece estar feliz con el animal, vamos que no le gusta un pelo y la impresión que da es que no quiere ni verle, por lo que urde un ir y venir basado en el pajareo porque el toro es grande y a Urdiales le viene grande. Nuevo ejercicio de exquisita tolerancia el de la Plaza hacia el riojano, que no es hostigado en modo alguno durante el rato que echa con Tamboril. No mentimos si decimos que entre el respetuoso silencio y las trazas de lo que ensayó Urdiales aquello fue un genuino tostón al que puso punto final un pinchazo apuntando a los bajos y una estocada atravesada echándose fuera.

La salida del quinto, Escribiente, número 195, nos pone en presencia de un manso cobardón al que vemos tapar la salida en varas con el fundamento de que no huya. Durante el tercio de varas, deplorablemente ejecutado con el jamelgo persiguiendo al toro, da la impresión de que todos están aburridísimos y esperando a que aquello acabe, como si no fuera con ellos. Cuando Roca agarra la muleta y se va para el 4, para “Cortilandia”, el sitio donde se cortan las orejas, según el aficionado M. la cosa huele a chamusquina. El toro pega un arreón huyendo de allí y se viene al tercio frente al 10 donde Roca le busca y, por tercera vez huye el animal, esta vez hacia chiqueros, no sin antes haber desarmado al matador, que lejos de amilanarse se persona de nuevo frente al Escribiente y, a base de muñeca, oficio y valor, teniendo en cuenta la incertidumbre del toro, consigue sujetar al bicho sacando unos buenos y ligados derechazos amplificados por la violenta embestida del cinqueño, especialmente cuando el pase es hacia las tablas. Muy entero y dominador Roca en ese interesantísimo inicio y, una vez que considera vencido al toro, prosigue con los fuegos artificiales, pases por la espalda, medios pases, espatarres y demás feísmo que enardece a las gentes. Un buen natural hacia el terreno de adentro en el que el toro huye marca el punto en el que la faena comienza a irse de metraje y a partir de ahí sigue el peruano excitando la cosa festiva acabando a base de bernardinas, mientras escucha rugir al tendido. Mata a la tercera, buena estocada tras dos pinchazos hondos, y después de tanto rugido ni siquiera le hacen dar la vuelta al ruedo. ¡Qué cosas!

El mejor toro de la tarde, si hubiera que elegir uno de la moruchada, le tocó a Ginés Marín. Hechizo, número 108, bien picado por el veterano Agustín Navarro, pero el animal no era repetidor y en esta tauromaquia moderna, como se había demostrado en el toro anterior, lo que las gentes más aprecian es la condición repetidora y si el animalito se para entre pase y pase la cosa no marcha. Si a eso sumamos la descolocación de Ginés, que quedaba patente en cada parón del toro, se comprende que el público no le hiciera mucho caso al joven diestro jerezano, que si algo tenía claro es que él no se iba a poner bajo ningún concepto en el sitio donde se torea. Visto que aquello no marchaba, Ginés le clavó al toro el estoque de forma contraria y con posición trasera y con eso dio por terminada su actuación.

El que está como un señor a base de facilidad y torería es Javier Ambel

ANDREW MOORE





LO DE URDIALES





LO DE ROCA


¡Va por la Empresa, va por Roberto Gómez!




LO DE GINÉS





FIN

No tienen miedo al ridículo / por Pla Ventura


"...Matar seis toros no es tarea baladí, todo lo contrario; pero dentro y fuera del ruedo. Se necesita de un argumento sólido para llevar a cabo la tarea, un repertorio grande para que la monotonía no se apodere de la tarde y, por encima de todo, que el público haya demandado dicho cartel para ver a su ídolo en solitario, algo muy parecido a lo que llevó a cabo Emilio de Justo en Madrid el domingo de Ramos..."

No tienen miedo al ridículo

Pla Ventura
26 Mayo 2022
En los últimos tiempos, aquello de que un matador se enfrente a seis toros en solitario está proliferando como churros, siempre, claro está, en detrimento del propio espectáculo que siempre debería de estar rociado de grandeza cuando de una gesta de este tipo se trata. Para tal menester, de toda la vida de Dios, los matadores que lo han hecho tenían un motivo mucho más allá de lo que supone matar seis toros; es decir, el trasfondo era la épica del festejo, no como ahora que, dos horas de trabajo nos la quieren vender como una encerrona sin causa ni motivo, de eso sabe mucho Antonio Ferrera y no digamos Paco Ureña que hizo un ridículo de clamor con su apuesta errónea en Madrid en la que fracasó rotundamente que, en definitiva, eso era lo que querían los taurinos.

Digo todo esto porque, al ver que Ginés Marín se anuncia con seis toros en Santander a cualquiera le entran ganas de llorar, sencillamente porque, ¿qué motivos existen para que este chico lleve a cabo dicha “hazaña” que, insisto, no esa otra que trabajar un poco más de lo debido en una tarde determinada? Nadie lo entiende, nadie sabe los motivos pero que se trata de una parodia hacia sí mismo, eso sí lo comprende hasta el más tonto del lugar. Y, cuidado, que el chico puede hacer lo que le venga en gana con su vida y con su carrera, todo menos el ridículo que es a lo que oposita con dicho festejo que nadie ha pedido, que nadie le ha reclamado y que no existe ninguna justificación para llevarse a cabo.

Matar seis toros no es tarea baladí, todo lo contrario; pero dentro y fuera del ruedo. Se necesita de un argumento sólido para llevar a cabo la tarea, un repertorio grande para que la monotonía no se apodere de la tarde y, por encima de todo, que el público haya demandado dicho cartel para ver a su ídolo en solitario, algo muy parecido a lo que llevó a cabo Emilio de Justo en Madrid el domingo de Ramos que, si con un toro le bastó para cubrirse de gloria, tras ver el juego que desarrollaron los toros estaba claro que, su apuesta era ganadora y, la más importante de todas y es que, en la fecha menos adecuada de todo el calendario taurino de Madrid, congregar a veinte mil almas, aquello si tenía sentido y argumento.

Recordemos que, uno de los pocos toreros que tiene repertorio y argumentos para matar seis toros es Morante que, dicho sea de paso, lo hizo el pasado año en El Puerto de Santa María para fracasar rotundamente. Siendo así, ¿qué buscará Ginés Marín con su apuesta? En calidad de aficionado, hay que tener cojones para comprar una entrada para ver a este chico en solitario. Insisto que, su idea para él será muy buena, sin duda, la mejor. Incluso puede que hasta triunfe pero, ¿qué recuerdo dejará después del festejo? Con toda rotundidad, nada. Eso sí, Curro Vázquez, su mentor, como quiera que el porcentaje que se lleva queda implícito en el sueldo del toreo, si éste cobra más, miel sobre hojuelas para el que fuera un buen torero, ahora apoderado de toreros.

Los que ya estamos de vuelta de todo y tenemos memoria, si de seis toros hablamos, recuerda uno a don Antonio Bienvenida que sí tenía repertorio y argumentos muy sólidos para llevar a cabo dicha proeza, algo que hizo en varias ocasiones. Al mismísimo Paco Camino en aquella Beneficencia histórica que nadie olvidaremos jamás, al maestro Andrés Vázquez que, como es sabido, catapultara hacia la gloria a Victorino Martín. Y así una larga lista de toreros que, con argumentos sólidos y en el momento álgido de sus carreras protagonizaron la épica que siempre habían soñado, caso de Paco Ruíz Miguel, El Niño de la Capea, Roberto Domínguez……….

Insisto, no se trata de matar seis toros puesto que, como sabemos, eso lo hace cualquiera, dicho con todo el respeto del mundo. Álvaro de la Calle se hizo cargo de los cinco toros que dejó Emilio de Justo, el muchacho los mató y se marchó para su casa. Y lo hizo un hombre que llevaba varios años sin matar un toro. Por ello, que un torero que torea muy seguido se enfrente a seis animales tiene mucho valor por el trabajo que tiene que realizar, pero nunca un fundamento como para dejar huella en los anales de la historia de la tauromaquia.

Ahora, el único motivo que existe para matar seis toros no es otro que la taquilla; es decir, lo poco que haya no hay que repartirlo con nadie, salvo con el empresario, claro está. El dinero de los toreros ha caído muy hondo y, como le sucede a Ferrera, mata seis toros cada rato y araña lo que puede que, con condiciones normales apenas queda nada si es que comparte cartel con las figuras actuales y, de no hacerlo, con los compañeros de su estirpe, tampoco queda nada porque no ha entrado la gente, ni al trapo ni a la plaza. En fin, un dilema muy difícil de resolver y, lo que es peor, no concita el interés de nadie. O sea que, por ejemplo, José Miguel Arroyo Joselito, verá estos montajes, se acordará de su irrepetible tarde de la Beneficencia de Madrid y se morirá de la risa.

Quiere ser, y va a llegar / por Manuel Viera


Muy seguro y con enorme valentía no cedió un ápice de terreno hasta conseguir doblegar las difíciles acometidas cuando la bravura impera. Su concepto viajó por la intrahistoria del valor que, por ello, no dejó de resultar interesante en un toreo que supo transformar en emoción, revelando una forma de hacerlo y decirlo que engrandeció su actitud.

Quiere ser, y va a llegar

Manuel Viera
Burladero / miércoles, 25 de mayo de 2022 
La ilusión se apreció en los tendidos, sosegados y sin bullas festeras, de la Maestranza de Sevilla. Fascinaba la manera de esperar la vuelta de las novilladas con picadores tras dos años de obligada ausencia. Placidez esperanzadora en una primaveral tarde que brillaba con la potente luz del sol de Andalucía que acentuaba el color dorado del cuidado albero. Existía más de un motivo para alegrarse. Para valorar los elementos de que se valían los que allí estaban, liados en sus capotes de paseos a la espera del toque de clarines, para expresar la realidad de sus respectivas tauromaquias.

Expresiones del toreo de siempre acompañadas de la inequívoca verdad de sueños vitales. No ha habido nunca tanto deseo. Tantas ganas de ver a nuevos toreros, a jóvenes dispuestos al triunfo que apuntale el futuro. Pero hubo más. Un mexicano con ambición de iniciarse con verdadera pasión en los vericuetos caminos del toro. Un manito que, en lo imprevisible de la lidia, encontró la forma de poderle a encastadas embestidas para cautivar a un público entregado.

Muy seguro y con enorme valentía no cedió un ápice de terreno hasta conseguir doblegar las difíciles acometidas cuando la bravura impera. Su concepto viajó por la intrahistoria del valor que, por ello, no dejó de resultar interesante en un toreo que supo transformar en emoción, revelando una forma de hacerlo y decirlo que engrandeció su actitud. Y es que, Isaac Fonseca, encontró en las complejas y bravas embestidas del sexto utrero de Núñez de Tarifa terreno propicio para forjar una faena, densa, concisa, emotiva y con una sugerente mezcla de arresto y aspiración.

Fue de esas que ilustran el valor. Valor que se fundió con la pulcritud de un toreo con el que acabó convenciendo y enloqueciendo a la gente. El novillero azteca exhibió su ambición para manejarse con soltura en esas largas cambiadas de hinojos delante del portón de toriles. Y aunque sus formas no cultivan las calidades sedosas y aterciopeladas del “artista” sí mostraron matices incisivos y penetrantes que le hacen ser un torero autentico y distinto. Con habilidad supo hacerse dueño y señor de la lidia hasta conseguir profundos muletazos, hilvanando con la izquierda series sin solución de continuidad. Los cambios de manos y los pases de pecho demostraron claridad de ideas, intensidad en su hacer y una hondura en el natural que entró por derecho propio en el aficionado. Todo un gozo ver torear así de bien a quien quiere ser, y va a llegar.

 


San Isidro: Faltó poco, faltó mucho… / por


Faltó poco para que Roca Rey tocara el pelo suficiente para abrir la puerta grande, pero tras una faena en los terrenos de toriles, aprovechando las querencias del manso, dándole fiesta continuada al descastado animal, parecía que le llegaría. El caso es que el peruano tiene valor y sabe vender su mercancía y sabe cuándo hay que intercalar un pase por la espalda para enamorar a sus muchos seguidores. 

San Isidro: Faltó poco, faltó mucho…

26 Mayo 2022
Es la crónica de una tarde que estuvo a un lado y a otro y que, finalmente, se quedó en nada.

El resultado final es que nadie pudo salir contento de un día en el que, por variadas razones, todos esperaban algo importante.

Faltó poco para que el encierro lidiado llegara al límite de edad y verse obligado a lidiarse en las calles, faltó muy poco. Pero es que, además, faltó poco para que los pupilos de Ricardo Gallardo llegaran a pararse del todo por el ataque de kilos con los que salieron al ruedo venteño.

No contentos con eso, faltó poco para que renunciaran a embestir y se refugiaran en su querencia de toriles. Huyendo más que embistiendo, renegando de su raza, complicando en demasía la posibilidad de practicar el toreo con ellos. Tras los Valdefresno, si no quieres caldo, toma dos tazas.

Faltó mucho para parecerse a sus hermanos novillos lidiados hace dos días y que tanto dieron a los novilleros y a los aficionados.

Con esos mimbres, era difícil, muy difícil, que un torero como Diego Urdiales pudiera alcanzar un mínimo de rentabilidad a su disposición. Cierto que no estuvo el riojano por resolverlo con más decoro, incluimos en este capítulo, el infame metisaca que acabó con el primero, pero con ese saldo era mucho pedir que se luciera el torero arnedano.

Faltó mucho para presenciar aquella magistral actuación suya con aquel toro de Fuente Ymbro, llamado Hurón. Faltó mucho para que los Histérico y Tamboril de hoy se parecieran en algo a aquél.

La interpretación cabal en el momento oportuno

Faltó poco para que Roca Rey tocara el pelo suficiente para abrir la puerta grande, pero tras una faena en los terrenos de toriles, aprovechando las querencias del manso, dándole fiesta continuada al descastado animal, parecía que le llegaría. El caso es que el peruano tiene valor y sabe vender su mercancía y sabe cuándo hay que intercalar un pase por la espalda para enamorar a sus muchos seguidores. Le echa valor y aplomo y con ello le resulta bastante para que estallen los olés y las ovaciones.

Faltó poco, pero faltaba algo, la espada. Y ahí la suerte no estuvo con Roca y dejó de ser el rey que ya se llevaban en volandas los enardecidos tendidos, mientras otros aficionados se pronunciaban con palmas de tango para parar lo que hubiera sido un premio excesivo. Faltó poco, pero falló la espada y de esa manera empataron los que decían que muy bien y los que decían muy mal. Saludó la única ovación de la tarde. La verdad es que faltó mucho como para que esa faena fuera merecedora de la salida en hombros que ya anhelaban sus ardientes seguidores.

Faltó poco para que fuera la única ovación, pero hemos de anotar que otra recibió Ginés Marín al deshacerse el paseíllo, en recuerdo a su gallardía ante la terrible cornada recibida en este coso el día de San Isidro.

Claro que faltó mucho para que pudiera mostrarse nada más que voluntarioso con otro lote deslucido, descastado, manso, gordo y a punto de echarlos en la calle que nos trajo hoy Ricardo Gallardo.

Faltó poco para que devolvieran el inválido tercero, con el que Marín se justificó matándolo con brevedad, pero es que faltó mucho decoro en el palco para cumplir con la que era su obligación

Por supuesto, faltó mucho para decir que estuvimos viendo una corrida brava y con opciones de verdad para sus matadores. A ellos les faltó poco para recoger sus trastos y marcharse a casa, rotas sus ilusiones por no poder lucir como, sin duda, hubieran querido.

Faltó poco para despedir con pitos a todos los toros en el arrastre y es que me parece que alguno se fue en silencio.

Faltó mucho para pasar una buena tarde, pero faltó muy poco para que se pueda calificar la tarde como un asco.

¡Indigno presidente...!

 “Mejor ser un piolin, que un traidor.

Mejor ser un piolin, que un vendido.

Mejor ser un piolin, que un cobarde.

Mejor ser un piolin, que un indigno.”

¡Fuerza y Honor!

Macarena Olona

El indigno presidente y sus socio terrorista

miércoles, 25 de mayo de 2022

COHETES EN EL CIELO PARA MIGUEL BAEZ "LITRI" / por José Maria Portillo Fabra


 Cuando el Litri de sus comienzos cortaba orejas,  en la Peña de los Litri en Huelva se disparaban tantos cohetes como trofeos hubiera conseguido ese día en cualquier plaza de España. Podían ser cinco y  hasta seis los fogonazos seguidos. Ahora serán muchos más los que se disparen en en Cielo dando la bienvenida a Miguel Báez Espuny, el más grande de los "Litri".

COHETES EN EL CIELO PARA MIGUEL BAEZ "LITRI"

José Maria Portillo Fabra
Presidente de la Tertulia 
Córdoba / Mayo 2022
La Tertulia Taurina "El Castoreño" del Real Círculo de la Amistad de Córdoba recuerda en su fallecimiento a la gran figura del toreo que fue Miguel Báez Espuny "Litri", perteneciente a la dinastía que fundara en Huelva en el Siglo XIX Miguel Báez "El Mequi" y prosiguieran su hijo Miguel Báez Quintero "Litri", y ya en el siglo XX, sus hijos Manuel Báez Gómez "Litri" - muerto por un toro en la plaza de Málaga -, su hermano Miguel Báez Espuny "Litri" y el hijo de este, Miguel Báez Espinola, "Litri".

Se dio la circunstancia de al morir Manuel Baez por asta de toro, tanto su padre, el primer Litri, como la novia del fallecido, no hallaban otro consuelo que el de  recordar juntos el cariño que ambos sentían por el desaparecido  Manuel, de forma que ese afecto y ayuda mutuos se convirtieron en un amor que condujo al matrimonio entre el antiguo torero y la joven que había sido novia de su hijo. De su unión nació Miguel Báez Espuny, el "Litri" que ha fallecido hace unos días  a los 91 años. 

Todos los "Litri" de esta legendaria dinastía fueron figuras del toreo, pero quién verdaderamente la vertebró fue este Miguel Báez Espuny recientemente desaparecido, torero en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

El Litri, como se le llamaba, causó sensación desde novillero formando pareja con Julio Aparicio, hasta el punto de que en aquella época se celebraban más novilladas que corridas de toros en muchas ferias y aún en el conjunto de la temporada. La pareja se separó tras la alternativa de ambos, aunque tanto Aparicio como Litri continuaron siendo figuras del toreo.

El apodo "Litri" fue el nombre torero  más famoso del postmanoletisno. Y es que el Litri se jugaba la vida tarde tras tarde, sobre todo ejecutando "el litrazo", suerte consistente en citar con la muleta de tercio a tercio para iniciar las series de naturales o de derechazos. Era emocionante ver al Litri citar de frente y con la muleta oculta detrás de su figura endeblita, desafiando al toro desde veinticinco o treinta metros, el cual amagaba arrancarse  sin terminar de hacerlo, lo que incrementaba la tensión. Y cuando finalmente el Litri conseguía que se arrancara, la emoción aumentaba durante la embestida al galope, porque el Litri no sacaba la muleta de detrás del cuerpo  hasta que no tenía al toro casi encima. Rematada la serie, el Litri volvía a alejarse para volver a citar de lejos  repitiendo el "litrazo" varias veces. Después venían los pases mirando al tendido, los por alto en cadena y finalmente, el desplante de rodillas de espaldas al toro, arrojando a la arena espada y muleta. Todo ello lo hacía el Litri sin mucho temple ni mando, pero con enorme personalidad y profesionalidad, es decir, sabiendo lo que hacía y lo que se jugaba. El Litri inventó el "tremendismo", pero llevaba dentro tanta torería, que  fue un matador  'tremendista' que emocionaba también a los partidarios del toreo clásico.

Cuando se instaló una plaza portátil en el Palacio de El Pardo para que el Jefe del Estado Francisco Franco y su esposa vieran actuar a un novillero principiante, pero ya figura del toreo, llamado "El  Cordobés", el cartel lo abría el veterano Miguel Báez "Litri", precedidos por los rejoneadores Álvaro Domecq hijo y Fermín Bohórquez. Ello abrió paso a la reaparición del Litri en los años sesenta, llegando a sustituir  en un San Isidro a El Cordobés, que era baja en los carteles por culpa de una cornada. En esa época, el toreo del Litri se había reposado. Ya no practicaba los cites lejanos, pero su estilo seguía siendo personalísimo. Vuelto al retiro, reapareció por un día en un festival en Sevilla en los el actuando con toreros como Diego Puerta, Paco Camino o El Viti. Ese día resurgió el "litrazo" en toda su dimensión. En uno de los cites lejanos, al sacar la muleta de detrás del cuerpo, el toro se paró en seco en mitad de su embestida. Hubo un murmullo en la plaza. El Litri volvió a colocarse la muleta detrás, e insistió en citar, consumando la suerte de forma espectacular.  Una maravilla y una despedida.

Poseedor de la Medalla de las Bellas Artes, recibida junto a su amigo Pepe Luis Vázquez, fue el Litri persona de gran sentido del humor y  simpatía con todos, siendo en la cocina otro fenómeno. Litri visitó en varias ocasiones nuestra Tertulia. En una ocasión, vino a Córdoba al Museo Taurino, que dirigía Mercedes Valverde, para participar en unas conferencias junto a los maestros Pepe Luis Vázquez, José María Montilla y El Viti. El Litri derrochó simpatía con todos nosotros. 

Cuando el Litri de sus comienzos cortaba orejas,  en la Peña de los Litri en Huelva se disparaban tantos cohetes como trofeos hubiera conseguido ese día en cualquier plaza de España. Podían ser cinco y  hasta seis los fogonazos seguidos. Ahora serán muchos más los que se disparen en en Cielo dando la bienvenida a Miguel Báez Espuny, el más grande de los "Litri".

El alimento del alma / por Pla Ventura


"...Y por ahí nace el alimento del alma al que me refería con anterioridad que, como todo el mundo sabe o debe saber, no es otra cosa que lo que perdura en el tiempo. Respecto a Morante, hasta el más tonto del lugar recuerda su faena del pasado año en Madrid a un toro encastado; pues en Sevilla sucedió lo mismo..."

El alimento del alma
Pla Ventura
25 Mayo 2022
En ocasiones, si de toros hablamos, nuestro corazón puede alimentarse con cualquier cosa, algo que les sucede a los menos exigentes que, como se demuestra a diario se conforman con muy poco. Lo difícil es que un torero alimente nuestra alma. Esa si es una tarea complicada, aunque veces, como si de un milagro se tratare suele ocurrir, es el caso de lo que nos obsequió Morante en la penúltima corrida hispalense, como todos recordamos .

Claro que, para que ese prodigio que aludimos pueda suceder se necesita un toro bravo, algo que tantísimos informadores desconciertan a los aficionados cuando equiparan el suceso de Morante en Sevilla, pero no desdeñan lo más mínimo en todo lo que sucedió en dicha feria en la que, algunos, por su toreo anodino frente a todos moribundos incluso lograron la Puerta del Príncipe. Repito que, la diferencia es abismal. Torear bonito, componer la figura frente a los animalitos domesticados lo hacen muchos, el propio Tomás Rufo se erigió como gran triunfador del serial sevillano y…….

Desgraciadamente, el llamado toreo moderno camina por otros derroteros de lo que en verdad es el toreo, y si para colmo, lo que hace el mejor artista de la actualidad, Morante, frente a un toro encastadísimo que le hizo sudar la gota gorda, si a dicha labor le damos el mismo valor que a lo que realizó El Juli o Manzanares, la catástrofe la tenemos servida en bandeja de plata. La moda, como digo, es acompañar las embestidas del toro a sabiendas de que no se corre peligro alguno, lo realmente difícil es torear a sabiendas de que te estás jugando la vida. Vamos que, la diferencia es notable.

Lo lamentable del toreo, además de las culpas que tiene que apechugar los espadas famosos, tenemos que añadirle la legión de plumíferos que tienen que les cantan sus “gestas”. Menos mal que, llega un momento, como sucedió en la capital de La Giralda, llega Morante y les hace rectificar a todos a marchas forzadas; es decir, ahí escupe hasta Dios. O sea, se la tienen que envainar ante todo lo que anteriormente han ponderado como si se tratara de faenas de época.

Y por ahí nace el alimento del alma al que me refería con anterioridad que, como todo el mundo sabe o debe saber, no es otra cosa que lo que perdura en el tiempo. Respecto a Morante, hasta el más tonto del lugar recuerda su faena del pasado año en Madrid a un toro encastado; pues en Sevilla sucedió lo mismo. Años tardaremos en olvidar, yo diría que nunca, aquel tratado de toreo auténtico y cabal de un artista irrepetible que, llegado el caso no se amilanó, todo lo contrario, ante un toro que a priori no tenía garantía alguna para lograr el éxito, el animal sacó su raza y su bravura para poner a prueba a un torero que saldó su actuación con una faena memorable.

Sin duda alguna que de eso nos alimentamos, con esas poquitas faenas que suceden a lo largo de la temporada pero que, por su contenido y la expresión de un toro bravo vive permanentemente en nuestro corazón, no sin antes haber saciado nuestra alma. El éxito se puede lograr de mil maneras, es el caso de El Juli que, el hombre ha logrado fortuna, reconocimiento y el aplauso general pero, al margen de lo que digan las estadísticas sobre él, ¿recuerda alguien una faena concreta de El Juli como pueda ser la de Morante antes citada? Y cuidado que las ha hecho a cientos. Menos mal que, en una de las primeras corridas de la feria de Madrid, frente a un toro de La Quinta, El Juli nos puso a todos de acuerdo puesto que, además de jugarse la vida demostró su tremenda capacidad lidiadora. Esa misma pregunta la hice hace ya muchos años sobre Espartaco y nadie pudo responderla.

Son muchos los toreros que han triunfado a lo largo de la historia, algunos hasta se hicieron ricos, cosa muy natural y lógica pero, lo que se dice faenas para el recuerdo ha habido muy pocas a lo largo de la tauromaquia. Y salvo Morante, todos los diestros a los que recordamos con alguna que otra faena memorable, nadie se hizo rico en el toreo. Y es “lógico” que así sea porque el arte siempre estuvo reñido con las estadísticas, con la numerología e incluso con el dinero. A las pruebas me remito. Al respecto de lo que digo, dos toreros inolvidables, de los que han dejado huella eterna, Antonio Bienvenida y Antonio Chenel Antoñete, ambos murieron con lo puesto.

Tampoco queremos pedir un imposible porque, como aficionados nos conformamos con poco; o quizás sea el todo. Digamos que, a falta de otros valores artísticos como el mencionado, cosa nada habitual entre la torería andante, ya quisiéramos siempre, tarde a tarde, saborear aquello tan hermoso como es ver cómo un hombre se juega la vida, algo que tiene que venir precedido por el toro porque de lo contrario nos encontraremos con el espiral de siempre. Manolo Escribano, con su gesta heroica frente a los seis Miura en Sevilla nos dio la medida de lo que puede ser la grandeza de un torero sin que un toro le embista con la claridad suficiente como para hacer la obra bella que todos soñamos. Claro que, el toreo, como siempre dijimos, es un misterio que muchísimas veces nadie podemos resolver, ni los propios toreros que, siempre quedan a merced de lo que el toro decida.

San Isidro: Una moruchada que nos bajó de las nubes / por Jean-Charles Olvera

Las formas de la moruchada de Valdefresno

La próxima tarde venteña, que esperamos sin viento, será con el riojano Diego Urdiales, el cóndor Andrés Roca Rey y el jerezano Ginés Marín que regresará tras la grave cornada sufrida en este ruedo el 15 de mayo…: cosas de toreros.

Jean-Charles Olvera
Por una vez que veíamos un encaste diferente (Atanasio-Lisardo), tuvimos la desgracia de sufrir una moruchada de Valdefresno.
Peor si añadimos el viento fresco muy molesto para el toreo que sopló durante toda la corrida. Una desilusión que nos hizo bajar de nuestras nubes tras la gran novillada de Fuente Ymbro del lunes, aun en memoria. Un regreso penoso en tierra firme.

Lote cinqueño, desrazado, con toros abantos, sueltos, calamocheando con caras altas, pegando derrotes secos y arreones bruscos, con embestidas cortas y violentas, muy defensivos y un largo etcétera de condiciones adversas de mansos que exigían una lidia muy firme.
Eso sí, en lo general bien presentados, con caras de estampas y sin doblar las manos, de ahí que ninguno fuera protestado saliendo de toriles, pero casi todos pitados en el arrastre.

Difícil confirmación tuvo el luso Juanito con este tipo de toros. No pudo con sus recursos limitados frente a tanta adversidad. Destacaremos algún derechazo en fin de faena con Manzanillo, su toro de confirmación, y pocas más. Desbordado por el peligroso último de la tarde con el cual escuchó dos avisos perdiendo los papeles con la cruceta y una decena de descabellos. Una pesadilla para él.

También sudó lo suyo Daniel Luque al 2º de la tarde sufriendo varios enganchones. Con madurez y firmeza plantó cara al 4º al que mandó finalizando en tablas por cercanías, con luquecinas incluidas y cruzando mirada desafiante al 7 tras oír alguna protesta.

A contraestilo del toreo de José Garrido fue su lote. Lidió con el vendaval en contra al 3º, rajado y querencioso, sacándole finalmente una destacable serie por derechazos en una faena rematada por manoletinas previas al aviso. Prendió una estocada entera y tuvo que escapar el diestro del arreón que pegó el toro persiguiéndole hasta en tablas. Solo fue un susto tras una espada efectiva que le valió leve petición y vuelta al ruedo. Con el deslucido 5º por fin vimos un ramillete de verónicas y chicuelinas bajas y nada más después con la franela.

Garrido paseó el anillo

Añadir que el lote de Juanito fue anunciado equivocadamente como de Valdefresno. Ambos toros (1º y 6º) salieron con el hierro de la misma casa pero de los Hermanos Fraile Mazas (el primitivo hierro de Juan Luis Fraile Valle en forma de M), hierro perfectamente visible en cada astado. Estos toros lucieron la divisa encarnada y amarilla de Valdefresno en vez de la divisa verde, azul y roja de los Hermanos Fraile Mazas que les correspondía. Un fallo sorpresivo en la plaza más importante del mundo. La seriedad de un coso también se nota en estos detalles.

La próxima tarde venteña, que esperamos sin viento, será con el riojano Diego Urdiales, el cóndor Andrés Roca Rey y el jerezano Ginés Marín que regresará tras la grave cornada sufrida en este ruedo el 15 de mayo…: cosas de toreros.
Enfrentarán los Fuente Ymbro, por 2ª vez de los tres festejos de esta ganadería anunciados esta feria. Ojalá los pupilos de Ricardo Gallardo nos regresen de esas nubes donde nos dejaron sus novillos el lunes y desde las cuales tuvimos que bajar durante esta triste y fría moruchada.

Mbappé, tú ya eras francés / por Juan Manuel Rodríguez

 Mbappe ante el Real Madrid

"...este último año y medio, has utilizado el nombre del Real Madrid en vano para mejorar tu contrato, has engañado a Florentino Pérez y, por ende, a todo el madridismo. O, aún peor, si mañana se descubriera que has sido un agente doble de Al Khelaifi y de Ceferin incrustado en el centro mismo del corazón del Real Madrid para humillar al club deportivo más grande de la historia, me lo creería. Ni Mata Hari lo habría hecho mejor ni con mayor sutileza..."

Tú ya eras francés

Madrid, 24 Mayo 2022
Tú ya eras francés cuando el Real Madrid hizo una oferta de 200 millones de euros por ti al PSG el 31 de agosto de 2021, no hace ni siquiera un año de aquello, y entonces dijiste que sí. ¿O no lo hiciste? Ya no sé qué pensar, la verdad. ¿Es posible que el emir hubiera ordenado a Al Khelaifi que aceptara ese dinero y entonces tú hubieras dicho que no? No lo creo. ¿Sabes lo que pienso? Pienso que durante todo este tiempo, y cuando me refiero a este tiempo no estoy pensando en 2017, cuando dejaste el Mónaco, sino a este último año y medio, has utilizado el nombre del Real Madrid en vano para mejorar tu contrato, has engañado a Florentino Pérez y, por ende, a todo el madridismo. O, aún peor, si mañana se descubriera que has sido un agente doble de Al Khelaifi y de Ceferin incrustado en el centro mismo del corazón del Real Madrid para humillar al club deportivo más grande de la historia, me lo creería. Ni Mata Hari lo habría hecho mejor ni con mayor sutileza.

Tú ya eras francés cuando el Real Madrid hizo una oferta de 200 millones por ti al PSG el 31 de agosto de 2021, ni siquiera han transcurrido desde entonces nueve meses, y entonces dijiste que sí. Y no sólo eso, no sólo dijiste que sí sino que en el transcurso de los días posteriores te mostraste mohíno, abatido por el golpe que había supuesto para ti y para tu clan la negativa del emir a dejarte salir. Has sido francés durante todo este tiempo, fuiste francés septiembre, octubre, noviembre y diciembre, seguiste siéndolo desde el 1 de enero, fuiste francés cada vez que, siendo ya agente libre y por lo tanto el único dueño de tu futuro deportivo, cogiste cada una de las llamadas que te hizo Florentino Pérez, has sido francés alimentando la especulación, has sido francés tirando la caña, fuiste francés el día que le diste al Madrid tu palabra, eras francés cuando dejaste de cogerle el teléfono a Florentino, francés cuando tu entorno dijo que estabas aislado para tomar una decisión que probablemente ya habías tomado, fuiste francés al esperar hasta el último segundo del último minuto para soltar la bomba, francés del mismísimo París para sacarle hasta el hígado al emir y dejar con la palabra en la boca y el corazón en un puño a una afición que habitualmente no regala el elogio pero que a ti te aplaudió la última vez que visitaste el estadio Santiago Bernabéu vistiendo la camiseta del equipo rival, fuiste francés cuando nos cebaste a todos con tu cómic, por cierto muy malo. Siempre has sido francés, siempre.

Eras francés cuando, nada más saltar al césped del nuevo campo, miraste embobado al cielo, sabiendo por supuesto que las cámaras apuntaban hacia ti. Has sido francés, en fin, desde que naciste en Francia hace 23 años, de modo que si hay algo que no puedes aducir en defensa de una decisión que nadie, salvo tú mismo, entiende, es tu nacionalidad. Eso que te lo compren allí, aquí no cuela. Di que te quedas por los 56 millones de euros netos anuales o porque a ti a tu familia os dejan hacer y deshacer. Di que te quedas porque a partir de ahora Messi va a ser tu botones y Neymar tu chófer. Di que te quedas porque tu mamá va a elegir al entrenador y tu papá al director deportivo, pero no digas que te quedas porque te llamaron Sarkozy y Macron, no digas que te quedas por una especie de responsabilidad nacional porque, insisto, creo que tú ya eras francés cuando hace menos de un año dijiste que sí y has sido francés durante todo este tiempo. Por cierto, manda narices que el europeista Macron, el hombre que defiende a la Unión de las garras de la ultraderecha, enarbole la patria como factor fundamental para convencerte de que sigas en un club Estado dopado financieramente por el dinero de Qatar. Di que te quedas porque te han construido una copia exacta del Taj Mahal. Di que te quedas porque a mamá la han regalado un Vacheron Constantin Kallania con 186 diamantes tipo esmeralda de 170 quilates. Di que te quedas porque a papá le han envuelto en celofán el último Bugatti Voiture Noire. Pero no digas que te quedas porque el otro día se te apareció en sueños Napoleón y juntos cantasteis La Marsellesa.

He sentido vergüenza escuchándote. Y también me he avergonzado de mí mismo por ser tan crédulo, tan inocente, tan lila. Eras francés cuando diste tu palabra y francés cuando la rompiste pero la nacionalidad no tiene nada que ver con eso, supongo que habrá franceses que cumplan con lo dicho y españoles que no lo hagan. Tú eres un francés sin palabra, nada más, un francés con demasiados sueños y muy alborotados, algo así como el Morata negro. Ahora resulta que hablaste con el Liverpool porque le gusta a mamá y que tu sueño de niño ha sido jugar en Milán, ¡toma ya! Muchos sueños, demasiadas caras, un aguante para dar el golpe final que no tuvieron Paul Newman y Robert Redford juntos, una habilidad innata para convertirte en el centro de atención mundial y varias palabras. Y un hombre, querido niño, no tiene varias palabras sino sólo una, la que da cuando estrecha la mano.

En 2025 volveremos a hablar y veremos qué has conseguido tú y que ha logrado, por ejemplo, Camavinga. De Benzema, que también es francés todo el tiempo como tú aunque en Francia le trataran como si fuera escocés, ya ni hablamos. Ya nadie sabe con qué sueñas y tampoco importa demasiado. Igual sucede que, como a Mister Scrooge en Cuento de Navidad, dentro de 50 ó 60 años se te aparece el fantasma de las Copas de Europa pasadas y entonces te das cuenta de tu error. Para entonces ya no estaré aquí pero habrá otros madridistas sobre la faz de la Tierra. Olvídate de uno de tus cinco mil sueños porque no vestirás jamás la camiseta del 13 veces campeón de Europa, para eso hay que tener una clase de la que tú careces. Mira, si no, a Toni Kroos, alemán desde el día que nació y con una sola palabra y no veinte o treinta como tienes tú. Disfruta del Taj Mahal y echando a Pochettino para poner a otro en su lugar. Que te vaya bien en tu jaula de oro. Eso sí, no tropieces con Neymar cuando vueles hacia el comedero de cristal de Murano. Como dijo Napoleón, la mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás, jamais en francés. Y te lo aclaro, querido, más que nada por si resulta que al final tampoco has sido nunca francés y también en eso nos tenías a todos engañados.

San Isidro'22. Valdefresnos de quitar el hipo para Luque, muy serio; Garrido, que tiró las cartas; y Juanito, que vivió un infierno. (Era Oliver, y no Sanjuán, el presidente enmascarado de la novillada orejera) Márquez & Moore

El Buscavísperas de Luque

El Cantanero, ¡número 13!, de Juanito

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Lo primero, es de justicia, dar a cada uno lo suyo y ayer le dimos desde aquí cera al funcionario don Ignacio Sanjuán Rodríguez, porque según el programa era él quien presidía, y resulta que había presentado baja laboral, que el Programa Oficial número 23 de la Temporada 2022 no recogió. El que en verdad presidió fue Oliver, el Oliver que se guareció tras de la mascarilla y nos engañó en la distancia, o sea que para él todo lo que le achacábamos ayer al otro, a quien rogamos acepte nuestras más sinceras disculpas. Hoy volvió Oliver al palco, ya sin mascarilla, como dice la canción “con cara de yo-no-fui”.

Aparte de lo de Oliver, lo más reseñable en el inicio del festejo, además de lo de no haber minuto de silencio ni saludo en el tercio, es que hoy no hemos tenido que leer en el programa lo del ganado que le compró al Duque de Veragua, a principios de 1930, Juan Pedro Domecq. Lo recordamos aquí para que no se olvide. Nos libramos de la morcilla de la malhadada compra porque hoy lo que nos habían preparado los Plazauneros era un planazo de lisarnasios, que a esos les toca su propia jaculatoria. La ganadería anunciada en el cartel era la de Valdefresno, que es la parte que se quedó don Nicolás Fraile cuando se escindió en dos la de Puerto de San Lorenzo, que permaneció en propiedad de don Lorenzo Fraile. Estamos, como puede comprobarse en los líos frailunos y de convento, porque aunque para hoy se anunciaron, como se dijo, toros de Valdefresno, al menos dos de los que salieron en ésta, el primero y el sexto, llevaban el hierro de “Fraile de Valdefresno, D. José Enrique” otra franquicia frailera que, según la Unión de Criadores de Toros de Lidia tiene antigüedad de 27 de septiembre de 2015, pero ya se ve que algo falla en ese monacato, porque en aquella corrida de “toma de antigüedad” lo que se anunció fue el ganado de “Hermanos Fraile Mazas”. Un lío es lo que hay montado en el monasterio, en suma, y la Unión de Criadores no ayuda.

Pero para lío el que traían los lisarnasios que mandaron a Madrid a defender la divisa amarilla y encarnada, (o la azul marino y verde del jaleo de la antigüedad), que nos esperábamos las bolas de carne de lengua fuera y jadeo al punto y resulta que salieron seis galanes, cada cual de su condición, que no llegamos a conocer si sabían abrir la boca y que colocaron sobre la arena blanquecina de Las Ventas un buen número de problemas y de dificultades, una incomodidad para los de a pie y una firme decisión de no pasar desapercibidos.

Llevábamos quince días de tostón ganadero a base de perros amaestrados y resulta que entre la novillada de ayer y la corrida de hoy nos hemos vuelto a reencontrar con el toro. Los de hoy mostraron mansedumbre, inteligencia, nobleza o violencia donde cada día vemos sumisión, entrega y ganas de no estorbar, o sea que hemos disfrutado una barbaridad con la corrida tan variada y, precisamente por la condición cambiante y peligrosa del ganado, no ha sido difícil ponerse del lado de los toreros en esta fría tarde, por las dificultades que han tenido que arrostrar y el riesgo al que, cada cual en su momento y a su manera, han plantado cara. Corrida de aspecto muy serio, cabezas de las de quitar el hipo y, como corresponde a este encaste, menor desarrollo del tercio posterior, toros que no han besado el suelo ni han perdido las manos, fuertes de pezuña, que se han estrellado contra esos descomunales caballos de la cuadra de Equigarce, que como sigan así, un día van a desmontar al Espartero de su monumento en la Calle de Alcalá para traer a Las Ventas al castizo caballo de bronce famoso por sus descomunales criadillas.

El cartel de los toreros para esta tarde se componía de la terna formada por Daniel Luque, cuyo dadivoso padre me convidó un día a un exquisito café, José Garrido y Juan Silva “Juanito”, que venía a confirmar el doctorado en Ciencias Taurómacas que le confirió Antonio Ferrera en Badajoz en 2019.

Cuando el torilero, chocantemente ataviado de barquillero de El Retiro, descorrió el cerrojo del chiquero de la derecha y asomó la jeta el primero de la tarde, Manzanillo, número 14, con el hierro que no correspondía a lo anunciado, los peores temores de la maldición lisarnasia se hicieron presentes al contemplar un toro feo como él solo, de cuerna acapachada y sin gracia alguna en sus maneras. Una mala impresión de salida, porque el toro se echa con buen son hacia el roquedal en el que cabalgaba Francisco Javier Elena “El Patilla” que le agarra bien y, como el animal empuja, le cierra la salida con la carioca de los toros que empujan. En el segundo encuentro considera “El Patilla” que entre la conmoción por el choque y lo que le dio en la primera baza ya basta y le castiga mal y poco. Tras la canónica ceremonia de intercambio de trastos, Juanito se dirige a un señor que estaba de paso por el callejón, al que le brinda el toro, y se dispone a enfrentarse a su primer toro de Madrid, Comienza su tarea tratando al negrito por la mano izquierda, rematando hacia arriba. Pronto descubre Juanito que posiblemente el otro pitón sea más fecundo para desarrollar sus cosas que, aunque parezca mentira, se basan en el toreo rectilíneo, en la falta de colocación y en la esperanza de que el toro se coma los pases uno tras otro y que no cese de moverse. Lo de todos los días, vamos. Consigue ese movimiento continuo del burel en algunos momentos, en los que oye la aprobación del público más conformista y cuando el toro decide pararse entre pase y pase se esfuma la magia correteadora y el público se enfría de un toreo tan insípido. De los seis toros es éste el que ha sido más convencional, el más parecido a lo de todos los días. Dos pinchazos, una entera trasera y un aviso es la cosecha final de Juanito.

Manzano, como el que fue excelente Alcalde de Madrid y gran partidario de Julián, número 32, era el nombre del primero del lote de Luque. Toro de gran presencia. En su recibimiento Luque se empeña por cinco veces en darle una media verónica que, por lo que sea, nunca llega a salir bien. Cuando acude al Monte Saint-Michel equino sobre el que galopa Juan de Dios Quinta recibe un picotazo por decir algo, pero también se puede decir que el tercio de varas consiste en que ni el picador pica ni el toro se entrega. Tras la devolución de herramientas, comienza el trasteo de Luque basado en los cabezazos que suelta el toro, que no hay vez que no le enganche la muleta. El toro es violento, el viento sopla fuerte, Luque no se centra y allí no hay manera de acoplarse entre los tres actores para sacar algo decente. A veces el toro hace como que mete la cara y cuando el de Gerena está iniciando el pase, en seguida el toro la levanta con un derrote, y vuelta a empezar. Cuando Luque se va a la barrera a deshacerse del espadín de mentira, lo agarra por la mitad de lo que sería la hoja en una estampa muy poco torera. Cuando tiene en la mano el estoque de verdad, lo agarra por la empuñadura y cobra un pinchazo hondo, saliendo perseguido por el toro, una puñalada a metisaca y una estocada arriba, pero con la puñalada ya habría bastado para hacer morir al toro.

El tercero, primero de Garrido es Pelotero, número 53, toro de mucho cuajo y seriedad, manso y encastado. Un tío. Óscar Bernal le agarra bien en la vara primera tapándole la salida. El toro cabecea contra el peto y Bernal no se ceba en el castigo. La segunda entrada es al relance y, de nuevo, Bernal le agarra y le pica poco. Gran pundonor el de Chacón en el segundo de sus pares, enfadado de no haber clavado más que una en el anterior, busca él al toro sin que se lo tengan que colocar y clava con convencimiento, facilidad y torería. Ante la incertidumbre del toro, sus indisimuladas ganas de irse a tablas y su embestida violenta, Garrido trata de imponerse a él y de fijar el terreno de la pugna entre las rayas. Ahí a base de tragar y de estar hecho un tío, le saca una serie al natural, pisándole el terreno que el toro acusa tratando de huir de la suerte. De nuevo Garrido insiste en sujetar al animal con la izquierda en el terreno que él dicta. Esta primera fase de la faena es maciza y muy sólida, pero tras un amago del toro, el torero tira las cartas y abandona ese camino de poder y de seriedad y comienza una segunda parte marcada por un pase invertido de esos que dan en los pueblos y se pasa la muleta a la derecha, que no es el mejor pitón del toro, para ver de hacerle lo de cada día, lo cual no consigue. Faena esquizofrénica y a menos, con un principio sensacional y un final de todo a 1€ con sus manoletinas y final estrambótico con estocada casi entera y persecución al torero desde el 9 hasta el 4, la diagonal de la Plaza a la carrera. Queda la sensación de que venció el toro, pero había que estar ahí abajo tragando lo que Garrido ha tragado esta tarde con Pelotero.

Del toril de la izquierda sale Buscavísperas, número 31, otro toro muy serio. A estas alturas ya se ve que la corrida es más de col que de lechuga. Este tiene inequívocos síntomas de mansedumbre. En su segundo encuentro con el pedrusco equino sobre el que cabalga el otro “El Patilla” de la tarde, José Manuel García, se produce la caída del aleluya, que muchos pensaban que el penco se había hecho el muerto, mientras trataba de taparle la salida al toro. Es un toro que anda suelto, bastante incierto. Luque se lo lleva hacia los medios y allí, a base de oficio, de muy buen oficio, le va exprimiendo, tragando lo suyo por lo incierto del toro y, finalmente le saca una serie muy estimable con la derecha, toreo de años de alternativa y de claridad de ideas. Todo lo que el toro tenía que decir era por la derecha y Luque agarra la zurda para confirmar en tres muletazos esa impresión. Luego, después de haber labrado al toro, concibe Luque un final absurdo de cercanías, con esa desatinada manía de tirar el espadín de mentira, cosa que nadie le aplaude, antes de cobrar una estocada caída. Es ésta la vez que más serio he visto a Luque, de tantísimas como le he visto.

Por el segundo de Garrido, Langosto, número 27, pasaremos de puntillas porque lo bueno que tenía Garrido que decir lo dijo a medias en su primero. El toro era más chico, menos imponente diríamos, que los que le habían precedido. Entró al Mont-Blanc equino sobre el que se hallaba Aitor Sánchez con una carrerilla para dejarse pegar y luego otra para lo mismo. Se puso exquisito en banderillas poniendo dificultades y cuando tocaron los clarines a muerte, se las vio con un Garrido que prefirió abundar en las trazas de la segunda fase de su trasteo: se ve que eso es lo que traía pensado desde el hotel. Pinchazo tendido soltando la muleta y estocada baja es su balance toricida. Por tercera vez en lo que va de Feria, los benhures de la mula salen disparados hacia el desolladero sin haber enganchado al toro.

Tras la habitual huida de público al doblar el quinto, ahí tenemos a Cantanero, número 13, también del hierro no anunciado, salpicado, bragado y meano, bonita lámina. Pierde Juanito el capote al recibir al toro, como una premonición de lo que vendrá. Antes Antonio Palomo le zurra en la vara primera, cerrando la salida natural del bicho, y le vuelve a pegar en la segunda, en la que el toro decide no emplearse contra el tabique. La cosa no pinta muy bien para Juanito entre el viento y su patente falta de plan, unido a que el toro no acaba de estar fijado ni, por supuesto, sometido. El chico pasa un auténtico infierno con Cantanero, que tiene mucho que torear. Luque ve la dificultad del toro y la bisoñez del torero y se aposta en el burladero del 10, frente al sitio donde Garrido está aperreado con el toro, por lo que pueda pasar; ahí es importunado por Ortega Cano, apoderado y miembro del Centro de Asuntos Taurinos, que le entretiene de su labor con sus bobadas. Arrecia el viento y los pocos recursos de Juanito no le sirven para achicar agua de esta inundación cuando en un derrote el toro arrebata la muleta limpiamente de las manos del matador que nos hace respirar cuando se tira a cobrar una estocada tendida. Luego, muchos descabellos, dos avisos y un gran detalle de Luque estando junto a él cuando se veía que la cosa se iba feamente a por el tercer aviso.

Cuando los tres espadas abandonan la Plaza por su propio pie en esta tarde tan complicada observamos que ninguno de los tres presenta manchas en el vestido.


Luque confirma a Juanito


ANDREW MOORE





LO DE LUQUE




Es ésta la vez que más serio he visto a Luque,
de tantísimas como le he visto

LO DE GARRIDO




Queda la sensación de que venció el toro,
pero había que estar ahí abajo tragando lo que Garrido
ha tragado esta tarde con Pelotero

LO DE JUANITO




Un gran detalle de Luque estando junto a Juanito
cuando se veía que la cosa se iba feamente a por el tercer aviso

FIN