la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 1 de abril de 2026

La fuerza de los datos / por Carlos Bueno


'..La Tauromaquia se sostiene sobre hechos. Y los hechos hablan de crecimiento. No se trata de opiniones sino de datos reales que dan fe del interés por los toros en la sociedad actual, por mucho que algunos partidos políticos y asociaciones antitaurinas se empeñen en afirmar lo contrario..'

CAPOTAZO LARGO
La fuerza de los datos

Por Carlos Bueno
La temporada taurina vuelve a ofrecer argumentos sólidos que desmienten cualquier relato de decadencia. No son percepciones ni interpretaciones interesadas, sino cifras concretas las que reflejan el momento que atraviesa la Fiesta. Desde los festejos populares hasta las grandes ferias, el interés del público no sólo se mantiene, sino que crece de forma sostenida.

La localidad valenciana de Algemesí acaba de llevar a cabo la tradicional subasta de su plaza con un resultado que supera las previsiones, y las peñas han copado la totalidad de los puestos garantizando así la celebración de su ancestral Semana de Toros de septiembre. Un síntoma inequívoco de arraigo, compromiso colectivo y continuidad de una tradición que forma parte esencial de la identidad local.

Pero este fenómeno no es aislado. En el reciente ciclo de Fallas, cerca de 90.000 espectadores acudieron a los 12 festejos del abono, lo que arroja una media de 7.500 asistentes por tarde. Una cifra notable que consolida a Valencia como uno de los grandes motores del calendario taurino.

La tendencia se confirma también en otros cosos de referencia. La Real Maestranza de Sevilla ha experimentado un incremento del 34,6% en sus abonos respecto a la campaña anterior, con 903 nuevos suscriptores. Por su parte, la madrileña feria de San Isidro 2026, ha marcado un hito histórico en Las Ventas al alcanzar los 18.520 abonados, 948 más que el año pasado. Magnitudes que hablan por sí solas y que evidencian solidez y un creciente interés social.

Estos datos adquieren aún mayor relevancia si se tiene en cuenta el contexto mediático actual. Lejos de restar público a las plazas, la televisión se ha convertido en un aliado estratégico. Plataformas como OneToro, junto a emisiones en abierto de cadenas autonómicas, han ampliado el alcance de la Tauromaquia, llevándola a hogares donde antes no llegaba. Telemadrid volverá a ofrecer el ciclo isidril y Canal Sur parte del serial abrileño.

Se rompe así el viejo tópico que afirmaba que la televisión sustituye la experiencia en directo, porque queda demostrado que, al contrario, la potencia. Genera expectación, despierta curiosidad y, sobre todo, contribuye a la formación del espectador, capaz así de decidir por sí mismo si el toreo le gusta o le disgusta. Un público más informado es también más exigente, pero igualmente más implicado. Y cuando ese interés se traduce en emoción real en el ruedo, el resultado se traduce en más asistencia, más afición y mayor vitalidad del espectáculo.

En este escenario, el papel de las figuras del toreo resulta determinante. Su disposición a ser retransmitidos y, sobre todo, su actitud en el ruedo son factores clave para consolidar esta tendencia. Si al espectador, ya sea desde el tendido o desde el televisor, se le ofrece autenticidad, entrega y verdad, la respuesta es el crecimiento de la ilusión, el aumento de la expectación y el fortalecimiento de la afición.

La Tauromaquia se sostiene sobre hechos. Y los hechos hablan de crecimiento. No se trata de opiniones sino de datos reales que dan fe del interés por los toros en la sociedad actual, por mucho que algunos partidos políticos y asociaciones antitaurinas se empeñen en afirmar lo contrario.

martes, 31 de marzo de 2026

Acelerando el cambio / por Jesús Laínz


'..Entre soviéticos en el pasado y demócratas en el presente, el ser humano, esa criatura que antaño se entendió hecha a imagen y semejanza divina y orgullosamente autodefinida como la cúspide de la evolución, reducido a mercancía.  ¡Cuánto progreso!..'

Acelerando el cambio
Jesús Laínz
Los lectores informados recordarán que hace poco Irene Montero, «portavoza» de la modernidad más moderna, reconoció orgullosa y a gritos, como siempre, su deseo de que, en nombre del bien y de la democracia, aumente la cantidad de inmigrantes para sobrepasar el voto de los españoles, esa banda de racistas y machistas a los que hay que convertir en minoría en su propia patria. 

Por su parte, Pedro Sánchez ha pisado el acelerador en la misma dirección para regularizar la situación de muchos cientos de miles de ilegales que, entre ellos y sus familiares reagrupados, cambiarán el resultado de futuras votaciones y la composición de la sociedad española para siempre. Y los españoles, en su mayoría, o están encantados o siguen sin enterarse de lo que está en juego.

Angela Merkel acaba de demostrar por enésima vez la perfecta sintonía de las derechas y las izquierdas europeas en tan esencial asunto al pedir a los inmigrantes que voten contra la malvada Alianza por Alemania. A los gobernantes europeos de nuestros días no les gustan sus compatriotas, por eso hacen todo lo posible para cambiarlos.

Pero la llegada de millones de extraeuropeos, que se sumarán a los muchos millones ya instalados, es solamente la mitad del plan. La otra mitad consiste en la simultánea eliminación de los europeos. Con curiosa sincronía que a casi todos pasa inadvertida, países como Francia, España y Reino Unido se han embarcado en la tarea, superflua dado el avasallador alud de abortos pero de enorme carga simbólica, de elevar su categoría jurídica, que en pocas décadas ha pasado de delito a derecho y ahora a derecho constitucional con aspiraciones a sacrosanto en cuanto las diversas iglesias excristianas lo bendigan, que no tardarán.

La penúltima noticia al respecto, por el momento, es que la Cámara de los Lores británicos, ese veterano y hoy absurdo bastión del orden tradicional, ha aprobado el derecho a abortar hasta el día del nacimiento. La estrategia, seguida en todo el mundo con, una vez más, significativa sincronía, ha sido minuciosamente perversa: 

Primero, en los mismos años en los que se lanzaba, con alborozo universal, el flamante invento de la píldora anticonceptiva, se comenzó con los excepcionales casos de embarazos por violación, con la defensa de la vida de la madre en los casos complicados y con la resbaladiza cuestión de las malformaciones. 

De allí se pasó a los plazos, y de los plazos se ha pasado finalmente a descartar cualquier límite por causa, tipo o tiempo. Naturalmente, si no se hubiera seguido este anestesiador proceso y se hubiera implantado de una sola vez, no se habría aceptado. Para evitar que la rana brinque en el agua hirviendo hay que cocerla muy poco a poco, sin que se dé cuenta.

Recordemos, para terminar, un detalle histórico poco conocido, el de los cambios en los asuntos abortivos en la Unión Soviética. Con el triunfo de la revolución bolchevique en 1917, se legalizó el aborto porque se consideró un paso importante para la liberación de la mujer de las opresivas cadenas de la religión, la moral, la familia y la biología. Pero diecinueve años más tarde se prohibió. ¿Rectificación moral de los arrepentidos bolcheviques? No, algo mucho más sencillo: la amenaza de guerra contra el Tercer Reich se acercaba por el horizonte y no se podía desperdiciar material humano.

Como en la Europa del siglo XXI ya no hay esa necesidad de material autóctono, no habrá rectificación de ningún tipo, ni siquiera por motivos prácticos. Entre soviéticos en el pasado y demócratas en el presente, el ser humano, esa criatura que antaño se entendió hecha a imagen y semejanza divina y orgullosamente autodefinida como la cúspide de la evolución, reducido a mercancía.  ¡Cuánto progreso!

La pasión según la tauromaquia / por Antonio Cepedello


'..La Pasión según la Tauromaquia es la pasión por nuestras tradiciones, cultura, ritos, valores, principios, identidad, independencia, libertad y todo lo que nos humaniza, porque no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios para los creyentes, y de cada embestida de un toro bravo para los taurinos..'

Por Antonio Cepedello
La Tauromaquia es la pasión de sus aficionados por el toro bravo, como el cristianismo es la pasión de los creyentes por Jesucristo. Dos pasiones unidas a lo largo de la historia de la Humanidad, tanto en la civilización mediterránea como ya también en otras latitudes allende los mares. Los orígenes de ambas devociones pasionales son la fe y los sentimientos, los principales valores distintivos del ser humano para considerarse como tal, es decir, humano, y no una bestia.

La relación entre el rito milenario del arte taurino y la Semana Santa no se reduce a la adoración de los toreros a distintas imágenes del hijo de Dios o a su veneración a advocaciones de la Virgen María, sino que son dos acontecimientos milenarios con mucho significado y simbolismo en común, que a los españoles nos han acompañado desde hace muchísimas generaciones, y casi siempre han ido de la mano.

Estos acontecimientos universales representan dos sacrificios rituales, donde la sangre cumple una función purificadora, al igual que ocurre también en tradiciones de otras religiones y culturas, como es la fiesta del cordero de los judíos y los musulmanes. Comparten también las 3 creencias monoteístas muchos principios y valores con la Tauromaquia, tanto de devoción como de entrega, fe y altruismo.

La muerte y la resurrección cuentan además con una función de redención. La crucifixión de Jesucristo salva a toda la Humanidad, mientras que la lidia de los toros bravos en el ruedo permite que su especie no desaparezca, lo que no ha ocurrido con estos animales donde no se celebran espectáculos taurinos.

El torero se enfrenta a la muerte, que representa el burel, para hacer disfrutar a los espectadores con sensaciones inmortales. El triunfo del diestro alegra y es celebrado por el público, mientras que su cogida y fracaso nos asumen en la mayor tristeza. Al igual que a los católicos nos ocurre con nuestro Mesías, que también luchó por defender su vida y las nuestras, pero sufrió un percance mortal, que al final superó con su resurrección.

Estos ritos comparten numerosos símbolos, como el color negro, el silencio, el respeto, el dolor, el llanto, la tristeza o la felicidad. Por ejemplo, el número 3 representa tanto los tercios que se dividen los espectáculos taurinos, como el misterio de la Santísima Trinidad. El traje de luces del torero es también similar al del sacerdote, con el predominio del oro y el característico color amarillo que desprende el sol. Ambos personajes son representantes divinos en la Tierra.

El reflejo artístico de ambas tradiciones engloba todas las disciplinas, tanto la pintura, como la literatura, la música, la escultura o la arquitectura, que inmortalizan momentos efímeros, reales y legendarios en cada caso, que además en muchas creaciones se entremezclan entre sí.

No nos podemos olvidar tampoco de las devociones religiosas de toreros de época como la de Juan Belmonte por 'El Cachorro', la de Joselito 'El Gallo' por 'La Macarena', la de 'Lagartijo' por el 'Jesús Caído' cordobés, la de Antonio Ordóñez por la 'Esperanza de Triana' o la de Morante de la Puebla por 'El Gran Poder' sevillano.

Hay también cofradías y hermandades titulares de los profesionales taurinos en muchas localidades españolas, como 'La Amargura', de Jaén; 'La Macarena', de Almería, o 'San Bernardo' y 'El Baratillo', de Sevilla . Además, existen todavía ganaderías de reses bravas que enmudecen los cencerros de sus cabestros durante la Cuaresma en señal de luto y respeto.

La Pasión según la Tauromaquia es la pasión por nuestras tradiciones, cultura, ritos, valores, principios, identidad, independencia, libertad y todo lo que nos humaniza, porque no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios para los creyentes, y de cada embestida de un toro bravo para los taurinos.

¿Qué locura padecemos? / por Ricardo Díaz-Manresa

Que conste en acta : 
VIERNES SANTO y TELEVISIÓN. Y el SÁBADO con MÁLAGA...

'..Y, mientras, la SEMANA SANTA cada vez más llena de televisión porque nadie está obligado a respetarla si no creen en nada y… algunos además incluso creyendo. Pero todo vale. Ahora, nos sale la simpatiquísima ONE TORO, también en VIERNES SANTO, anunciando que transmite desde ARLES la corrida camarguesa..'


Como el resto del pueblo español. Como también casi todos los países del globo. El mundo taurino no podía ser menos. La locura no sé si es leve, normalita o grave. Que cada uno opine. Me limitaré a reflejar los hechos.

Ricardo Díaz-Manresa
En VALENCIA han pasado por la “tragedia” de no dar orejas cuando no había pañuelos suficientes. Y algunos se le han tirado al cuello a la presidenta del festejo, no se sabe si por convicción, intereses u órdenes. No insistiré porque AVANCE ha demostrado su independencia y respuesta de la realidad con los articulistas, con residencia en la capital valenciana, testigos de la tarde de marras, abriendo brecha muy clarita PACO DELGADO. Sólo diré que VALENCIA tiene fama de dar muchas orejas y no influir en nada y además, y lo digo para los que se han desgarrado las vestiduras, que la orejas se dan por mayoría de pañuelos y que mayoría es la mitad más uno. O sea, un pañuelo de cada dos espectadores, con la plaza nevada absolutamente. ¿Cuándo se ve eso?

En ZARAGOZA ¿para qué insistir?. Ahora a empezar de nuevo y a ver la locura del nuevo pliego y los toros de SAN JORGE cada vez más en el alero. ¿Quién le pone el cascabel al gato?. Tampoco se va a acabar el mundo -¿verdad?- porque no haya toros en la capital maña. Pero sería otra locura de las muchas que padecemos.

Y, mientras, la SEMANA SANTA cada vez más llena de televisión porque nadie está obligado a respetarla si no creen en nada y… algunos además incluso creyendo. Pero todo vale. Ahora , nos sale la simpatiquísima ONE TORO, también en VIERNES SANTO, anunciando que transmite desde ARLES la corrida camarguesa. Que conste en acta : VIERNES SANTO y TELEVISIÓN. Y el SÁBADO con MÁLAGA, insistiendo, HELLÍN y por supuesto CANAL SUR.

Y confusión en las entradas sueltas de MADRID y SEVILLA, puestas a la venta por la redes mucho antes que en las taquillas, que a este paso no tardarán muchos en desaparecer, en ser historia. Y en MADRID, y me restriego los ojos varias veces un tercer NHB tras los lógicos de ROCA REY. Cartel: CASTELLA, EMILIO DE JUSTO y TOMÁS RUFO. ¿Quuuuuueeeeé?.

Y la gran demanda, que supongo es verdad, para LAS VENTAS y la MAESTRANZA. En SEVILLA aumentó el abono un 35 por ciento, cifra importante, lo que explica que haya más dificultad para adquirir entradas sueltas. A este paso, cuando vayan a empezar las ferias, habrá puestos ya muchos NHB. Nunca, si es verdad y parece que sí, nunca hubo tantas peticiones ante menos calidad e interés. Y esto, y lo remarco, sí que es una opinión mía además de un hecho. Nunca hubo situaciones así que se multiplican cada año, lo que es bueno para el toreo y la caja de las empresas correspondientes. La afición o los curiosos aumentan y sube el negocio de PLAZA 1 y LANCES DE FUTURO. Enhorabuena a los que les va mejor en la nueva situación cambiante. Siempre hay que alegrarse de los avances de los demás.

lunes, 30 de marzo de 2026

MÚSICA SACRA. Lunes Santo, buen momento para escuchar una Pasión: la Pasión según San Juan, de Bach.


Juan 18,1-19,42

C.: En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus dis­cípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

+: -«¿A quién buscáis?»

C.: Le contestaron:

S.: -«A Jesús, el Nazareno.»

C.: Les dijo Jesús:

+: -«Yo soy.»


Aquellos sesenta… (VI) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

 Las Ventas. Foto: Las Ventas

'..Sí, a compás del mundo, la Fiesta era una fiesta. Coincidían muchos toreros de personalidad, arte y tirón. Mucho público nuevo, joven, cosmopolita y no iniciado. Mucha inocencia. Mucha taquilla. Mucha prensa, radio, televisión, cine..'

Aquellos sesenta… (VI)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro/Cali, Colombia, 30 III 2026
Sí, a compás del mundo, la Fiesta era una fiesta. Coincidían muchos toreros de personalidad, arte y tirón. Mucho público nuevo, joven, cosmopolita y no iniciado. Mucha inocencia. Mucha taquilla. Mucha prensa, radio, televisión, cine. Mucha publicidad. Mucha farándula. Mucho torerismo. Mucho taurineo. Mucha crítica complacida y… no poco “sobre”, se decía.

El toro se recuperaba. En España 1960 su peso mínimo reglamentario, que había bajado en la posguerra a 423 kilos, subió a 460, para plazas de primera (aún), y con obligación de ser anunciado en las tablillas. Se penalizaron la manipulación de las astas y otros menoscabos. Aunque la edad, apenas vino a ser garantizada (guarismo en la paletilla) por la entrada en vigencia del libro de las ganaderías hasta 1970. Gozosamente, la tauromaquia saludaba un nuevo amanecer. Más no sin disensiones.

Tal como sucedió en otras épocas felices y nodales, el purismo respondió aumentando su furor. Siempre fue así. Cuando a fines del siglo XVIII, Costillares introdujo el volapié (ahora ortodoxo), protestaron: “Pasan y repasan los toros hasta cuando fatigados e inmóviles se abalanzan sobre ellos para acuchillarlos”. Cuando Belmonte se quedó quieto y ligó, alegaron: “Así no se puede torear”. En 1948, cuando Manolete acababa de morir en la cumbre de su gloria, Adolfo Bollaín, con prólogo de Antonio Díaz Cañabate y epílogo de José María Cossío, publicó: “Hoy se torea peor que nunca”. Ya lo había dicho muchas veces antes, con El Monstruo en vida.

Y entonces, con la efervescencia sesentera desbocada, en el tendido siete de Las Ventas y sus andanadas arriba creció el clamor de contención, rigor y esencialidad. Pero sin hallar plumas dignas de él, que lo asimilaran, lo argumentaran, lo pusieran en blanco y negro, y lo lanzaran a los cuatro vientos. Los respetados papas vigentes de la crítica en Sevilla y Madrid, José María del Rey Caballero “Selipe” y Díaz Cañabate, asordinaban sus admoniciones. Ni que decir del resto.

Por ejemplo, con El Cordobés a toda máquina, tras su avasallador primer año de alternativa, Edgard Neville, conde de Berlanga, escritor taurino, diplomático, director de cine y pintor ya se siente obligado a encarar los protestones con su artículo, “Diestéfano y El Cordobés”: “Y esos sujetos que llevan un pito a la plaza, y se muestran furiosos con El Cordobés a la primera ocasión? Llevar un pito a la plaza es como meterse en el bolsillo un documento de identidad con una filiación vergonzosa (…) El torear es como quiere que sea quien toree” (ABC, Madrid 1 de julio de 1964).

Pero a contrapartida y al mismo tiempo, dos aguerridos espontáneos se lanzaban a la crónica. El canónico madrileño Vicente Zabala Portolés, y el beligerante salmantino (Fuente de Oñoro) Alfonso Navalón Grande, “Látigo de toreros, azote de afeitadores” le llamaría luego Javier Villán. Escribían, uno en El Alcázar y el otro en Informaciones, medios de corto alcance. Le declararon la guerra a “El Huracán” y semejantes, cada cual por su lado. Eran todo lo que ellos no toleraban. ¿Y cómo así que torear como quiere quien toree? No señor.

Inflexibles en su credo: el relato fáctico, la excelencia. El toro íntegro y fiero, (“único imprescindible”), con edad, cuajo, tamaño, peso, astas. La lidia, (“no se puede torear sin saber lidiar”); parar, citar frontal, cruzado, templar, cargar la suerte (sobre todo), mandar, vaciar atrás y ligar bien. La estética sí, pero solo construida sobre la ética, sino no. Atacaron sin concesiones las ventajas, el “destoreo”, el “perritoro”, el “afeitado”, el “sobre” y otras endemias.

Insoslayables, llegaron urbi et orbi, desde sus medios de no gran prensa, porque leerlos era razón y emoción. Como decían los escoceses, “la cabecera de la mesa está donde yo me siento”. Pontificaron sin ser infalibles, influyeron, crearon corriente, y excedieron también su poder. Zabala, que no tomaba notas, ascendió años después a la titularidad en el ABC, reemplazando a Díaz Cañabate, y el tenaz Navalón, en el diario Pueblo, reemplazando a Gonzalo Carvajal. Reinaron largamente.

Por supuesto ganaron enemigos, dentro del sistema y alrededores. Era inevitable. Fueron adorados y execrados, acusados de “hacerle mucho mal a la fiesta” y laureados por defender su integridad. Navalón fue agredido físicamente en varias ocasiones, pero también, sacado a hombros en la plaza de Las Ventas, ¡dos veces! Homenaje que nunca ningún cronista recibió, antes ni después.

Su santa causa sería continuada en las décadas posteriores por escritores notables como Javier Villán en El Mundo y Joaquín Vidal en El país. Los comienzos de esa cruzada marcaron aquellos sesenta. Se le deben, fue una de sus herencias.

Mucho después, sin haber dado el brazo a torcer, el primero, murió en un avión de Américan, estrellado a 80 kilómetros de Cali, el 20 de diciembre de 1995, cuando llegaba para cubrir la feria. El segundo, estrellado contra sus molinos de viento y enfermo, en Salamanca 2005.

Inolvidables. Su gesta está consignada en crónicas, relatos, periódicos, revistas, libros…, papeles, no existía Internet, y ha sido revisada recientemente por la tesis doctoral del periodista vasco Javier García Nieto, nacido al finalizar la década (1970). Una investigación a posteriori, bibliográfica, que no por científica deja de ser amena y conmovedora:

“La corriente crítica esencialista de la crónica taurina (1965-2002). Antecedentes, desarrollo, auge, y desaparición”; (Universidad del País Vasco 2022). Léanla, son solo 937 páginas bien escritas…

P. D.: Ayer, después del medio día, murió aquí en Cali Aura Lucía Mera; escritora, columnista, cronista taurina, espíritu formidable de aquella década. Había comenzado su trabajo también por 1964. Somos cada vez menos los de entonces.

Las imbecilidades de Marx / por Esteban Ortiz


La historia ha sido contundente. El mundo no es blanco o negro. Es entender que nos quieren imponer microrrelatos que destruyan la esencia de la sociedad para poder dividirla y así gobernar con más facilidad. No caigamos en la trampa. Simplemente hay cosas que no funcionan.

Las imbecilidades de Marx

Esteban Ortiz
Quito-Ecuador / Marzo de 2026 
El pensamiento de Karl Marx ha tenido una influencia profunda en la historia política, económica y social del mundo. Sus postulados inspiraron revoluciones, movimientos sociales y sistemas de gobierno. Sin embargo, esto no ha funcionado y ha terminado todo en un gran cuento.

Sin embargo, como la narrativa está controlada por cheerleaders marxistas, usualmente solo se repiten los conceptos que quieren imponer y que les conviene para seguir manteniendo sus beneficios personales. Es decir, piden tolerancia y respeto quienes no tienen tolerancia ni respeto. Con esto, es necesario desentrañar algunos postulados que evidencian el fracaso de un sistema.

Por eso, sostiene que todos los conflictos sociales surgen por las luchas de clases desde el inicio de la historia. Esto es una mentira. Las clases sociales son un invento de fines del Siglo XVIII. No puede haber lucha de clases cuando no hay clases sociales que luchen. Antes había estamentos. Eran sociedades que no crecían y en las que te tocaba ocupar el puesto de tus padres. En estas sociedades, no tienen conflicto de clases porque no hay a donde subir. Esto cambia con los siglos por la estructura de clases actual (alta, media, baja). Esto hace que la posición social no está dada por tu nacimiento sino por tu capacidad de trabajar y generar riqueza. ¿Es más justo? Desde luego. Al menos es más justo que el estrato social esté dado por tu condición de nacimiento. Pero Marx y Engels parten de una equivocación en la que sostienen buena parte de sus postulados.

Pero aquí es justamente donde viene otra trampa: Marx sostiene que, si en esta sociedad capitalista tú no tienes trabajo, eres un desempleado que no tiene dinero y eres una víctima del capitalismo. Pero si consigues trabajo, entonces tienes un empleador que te explota y, por lo tanto, eres una víctima del capitalismo. Entonces, si tienes dinero y trabajo eres víctima y, si no tienes dinero y no tienes trabajo, también. Esta contradicción es un bucle que busca generar odio, victimización y resentimiento en cualquier circunstancia: si no tienes trabajo, ¡es una injusticia! Si tienes trabajo, ¡te explotan!

Entonces, ¿qué proponen los gobiernos comunistas (socialistas, populistas)? Que te mantenga el Estado. Sin embargo, el Estado no tiene dinero. Por eso, si te da dinero, es porque se lo quitó a alguien más. Pero al gobierno no le conviene que los trabajadores se destaquen porque dejan de ser sumisos al partido, a la ideología y, por tanto, a recibir órdenes de parte del gobernante. Si pensabas que con Marx el objetivo era que cada trabajador viva mejor, en realidad el objetivo no es ese, sino asegurar la revolución para permanecer en el poder y seguir sometiéndote. Por eso no quieren que vivas mejor, porque si vives mejor y te superas, la revolución pierde un revolucionario. Ahí está la trampa.

La historia nos ha demostrado que este es un sistema tremendamente injusto y empobrecedor. Las cifras indican que el socialismo es una máquina de crear injusticias, pobreza y corrupción. Los países más libres tienen un PIB casi ocho veces más grande que el de los países reprimidos y en los países que son libres, la pobreza es 25 veces menor que en otros que no brindan condiciones adecuadas a sus ciudadanos.

El socialista promete unidad, pero en realidad promueve el odio y la discordia. Crea enemigos (la prensa, los ricos, el imperio) para justificar sus patrañas y en vez de unir, separa.

No existe la unidad si hay una verdad única. Es una ideología arraigada en la total ignorancia de la historia y se va en contra de la naturaleza propia del ser humano, que busca ser libre. Así, el socialismo termina siempre en una tiranía y la violencia, única forma de control, es la forma para someter a la sociedad.

Los socialistas supuestamente profesan la inclusión, pero solo buscan el pensamiento único y la falta de cuestionamiento a su régimen antinatural de sometimiento y represión. No hay diversidad ni aceptación a lo diferente sino imposición de un discurso que no se puede cuestionar ni discutir. La existencia de un discurso único que gira alrededor de la figura del líder es lo que imperará en un régimen sin libertades.

Es un régimen perverso y antidemocrático. Es un sistema opresor, violento, burocrático, corrupto, decadente y lo único que genera es atraso. 

La historia ha sido contundente. El mundo no es blanco o negro. Es entender que nos quieren imponer microrrelatos que destruyan la esencia de la sociedad para poder dividirla y así gobernar con más facilidad. No caigamos en la trampa. Simplemente hay cosas que no funcionan. (O)