la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 9 de febrero de 2026

"EL HIJOPUTA NO DESCANSA".- El ex jeje de ETA 'TXEROKI' sale de la cárcel.

 

Gobernantes hijos de puta permiten que otros hijos de la gran puta terroristas asesinos paseen libres por las calles para que más hijos de puta con txapela los reciban como héroes.

Siempre con las víctimas.
Oración por las víctimas 
¡Ni olvido ni perdón!


Resaca de la gala / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Las Ventas. Foto: Wikipedia

'..En Madrid se asiste al culto sacrificial del animal totémico con devoción, gozo y sufrimiento. Es proverbial su respeto por el fracaso en la honesta lucha, por los modestos que afrontan con estoicismo los mayores retos, por los que se superan a sí mismos, por los bravos que mueren como tales. Esto claro, no es unánime siempre..'

Resaca de la gala

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 9 II 2026
Disipado el relumbrón de la ceremonia, enrollada la alfombra roja, extinguido el eco de los discursos, confirmados los carteles, Las Ventas entra en la tensa espera de sus toristas festejos de apertura, marzo-abril, y de los treinta y uno que irán del 1º de mayo al 14 de junio (ferias contiguas de la Comunidad y San Isidro). Período sustantivo para la tauromaquia mundial. “El corazón del toreo”, como lo proclama su cartel oficial. El concilio de la fe.

Ese mes y medio en que se refrendan los cánones, la liturgia, el rito, el toro, el toreo, el torero, la afición, el público, la autoridad, el relato, la estética, la verdad, el estado de opinión en la fiesta…

A examen todo. La tradición y los valores frente al cambiante espíritu de las épocas, modas, gustos e intereses. Los cuales, fluyendo a través de la taquilla, permean primero la superestructura y tocan la estructura. El soporte.

Primero al toro, que debe serlo a plenitud, en integridad, tamaño, edad, peso (ahí están los veterinarios). Épocas hubo (la de plata, 1923), de los cinco años y los 570 kilogramos mínimos reglamentarios. Hoy, (Decreto 57 de 2008) son bastante menos, cuatro años y 460 kilos. Que algunos aún encuentran excesivos, pero a los que la plaza no desciende nunca, pese a las diatribas de los pregoneros del toro mini. Pese a ellos, ha sido piedra base de su rango y prestigio como primera del mundo. Junto al trapío, el privilegio de la fiereza sobre la docilidad, la soberbia sobre el apocamiento y el poder sobre la blandura…, expresos en el apego a sus hierros preferidos. No es el único argumento, cierto, pero sí el principal.

Luego, aunque no en importancia histórica, el madrileño sentido de la “verdad” y la lealtad en la lidia, de la primacía de la esencia sobre el ornato, de la postura sobre la impostura. Defendidos dura, aunque no infaliblemente, por los aficionados más exigentes de la plaza, concentrados en el tendido siete, aledaños, y también entreverados por el resto del graderío, (que seguro ni asisten, ni ven las galas).

Ese draconiano modo de juzgar que llega hasta la irreverencia y la intolerancia. Especialmente con muchas de las figuras (ídolos), como expresión fundamental de que el culto es más importante que el oficiante, que la misa es más importante que el cura, y que la púrpura pesa. Al gran Morante de la Puebla, por ejemplo, le hicieron esperar 28 años antes de abrirle su primera puerta grande. Para no remontarnos al, “En Madrí que atoree San Isidro”, de “Guerrita” y más atrás.

¿Pretensiones de perfección, iluminismo, fanatismo? No, no, creo qué de lo contrario, de realismo, de autenticidad. Del íntimo asumir la corrida como rito de honor, como, alegoría y catarsis de la vida (tragedia). En la que placer y sufrimiento, alegría y enojo, belleza y fealdad, triunfo y derrota…, tienen lugar, son inherentes.

En Madrid se asiste al culto sacrificial del animal totémico con devoción, gozo y sufrimiento. Es proverbial su respeto por el fracaso en la honesta lucha, por los modestos que afrontan con estoicismo los mayores retos, por los que se superan a sí mismos, por los bravos que mueren como tales. Esto claro, no es unánime siempre. No son infrecuentes las ruidosas discrepancias entre unas y otras partes del público. Con los que sienten lo contrario, con los turistas, recreacionistas, neófitos… que también pagan, tienen gustos y derecho a la contradicción. O con el palco. Democracia.

Sin embargo, la resultante secular, esa que ha mantenido la idiosincrasia, la identidad (cada una tiene la propia), el rango primado suyo, y de las que por siglos la han precedido a la vera de la calle Alcalá, es aquel “gen” cultural, expreso en el predominante rigor de los primeros. El que, explicaría sus para otros inexplicables puntos de vista. Por él, aun Madrid locuta…, y ahora por TV, urbi et orbi.

La afición escoge un camino / por Antolín Castro

Es el camino elegido por la afición

'..Los aficionados se han posicionado por un tipo de toreros que, sin duda, es la estela e ilusión que ha dejado Morante en los últimos tiempos entre quienes van a los toros..'

La afición escoge un camino

Antolín Castro 
Opinión y Toros / 9 Febrero 2026
La primera feria, Valdemorillo, es la prueba del nueve en lo referente al interés.

Morante se fue, Morante vuelve… podemos conjugar su nombre con distintos verbos, pero lo más importante, así lo veo y así se ve, es que ha mostrado el camino.

Marcó la diferencia y es visible en los carteles de las ferias. Se ha hecho visible también entre los aficionados, que ahora se han posicionado claramente por el camino a elegir a la hora de ir a los toros y sentir el toreo.

En Sevilla se sabe que actuará el de La Puebla cuatro o cinco tardes y, siendo conocido el interés que despertará, no es menos cierto que todo huele al mismo palo que él dejó marcado. Toreros de su corte, aproximadamente, son ahora aquellos a los que se les da prioridad, a sabiendas que son la elección del público, el nuevo camino elegido.

En Valdemorillo se puso el cartel de ‘no hay localidades para hoy’ justo el día en el que hacía el paseíllo una terna de toreros artistas, de toreros clásicos: Uceda Leal, Juan Ortega y Pablo Aguado. Por ahí van los tiros en la actualidad.

Esos son los toreros que recogen la antorcha viva que ha supuesto la presencia de Morante en estos últimos años, ese es el camino que, sin que nadie lo haya dicho, se ha hecho cierto a la hora de confeccionar los carteles en la actualidad.

No es el momento de los Manzanares, Castella, Talavante, incluso Roca Rey, los aficionados se han hecho al ‘nuevo evangelio’, proclamado por Morante, y eso es lo quieren ver. En su ausencia, buscan lo que sea más parecido para poder disfrutar del toreo.

Pueden programar a toreros al alza como Borja Jiménez, Tomás Rufo, David de Miranda, o la seguridad de Emilio de Justo, pero la afición busca otra cosa a la hora de ilusionarse para ir a la plaza.

En el próximo San Isidro varios serán los días en los que las combinaciones proponen ese formato de ilusión. Torearán Juntos Ortega y Aguado, Uceda y Aguado. También se abre el hueco para ver a Aguado con Morenito de Aranda y a Urdiales con Fortes. Tardes en la que siempre se podrá apreciar el toreo de verdad. Caso a parte es el de la apuesta por Víctor Hernández tras el impacto de su paso por el ruedo venteño el pasado año.

Los aficionados se han posicionado por un tipo de toreros que, sin duda, es la estela e ilusión que ha dejado Morante en los últimos tiempos entre quienes van a los toros.

Foto: diario de sevilla

La saca etarra / por Iván Vélez


 '..A esos agraciados terroristas hay que añadir el de Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, que a partir de ahora podrá salir de la cárcel de la cárcel de Martutene durante el día de lunes a viernes. Condenado en 2011 a 377 años de prisiónTxeroki podrá pasearse por las calles vascas para trabajar o cumplir labores de voluntariado..'

La saca etarra

Iván Vélez
En 2021, Pedro Sánchez transfirió a la Comunidad Autónoma Vasca las competencias de prisiones. La medida, todos lo sabíamos, iba encaminada a favorecer a los etarras que cumplían condena por delitos que, desde el chivatazo al coche bomba o el tiro en la nuca, se hicieron contra España. ETA, por más propaganda que remuevan los voceros sistémicos, siempre tuvo como razón de ser la mutilación de parte del territorio nacional. De la nación española.

La decisión de Sánchez sirvió para que, al cierre de 2025, 111 presos de ETA, obtuvieran el tercer grado, medida que ha sido revocada por la Fiscalía en 20 ocasiones. Entre los beneficiados figuran, Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, miembro del Comando Vizcaya, al que se atribuye la autoría de al menos 15 asesinatos, y Ana Belén Egües, Dolores, autora del atentado cometido en la calle Platerías de Madrid en agosto de 2000, quejó siete heridos de gravedad. A esos agraciados terroristas hay que añadir el de Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, que a partir de ahora podrá salir de la cárcel de la cárcel de Martutene durante el día de lunes a viernes. Condenado en 2011 a 377 años de prisión, Txeroki podrá pasearse por las calles vascas para trabajar o cumplir labores de voluntariado. Ofertas no le van a faltar, pues la red filoetarra es frondosa y, a diferencia de lo que predica el Gobierno, no deja a nadie atrás.

Todas estas excarcelaciones han de conectarse con las manifestaciones hechas por Arnaldo Otegui, el Hombre de Paz zapateriano, en octubre de 2021, cuando dijo: «Si para sacar a los 200 presos hay que votar los Presupuestos, pues votamos». EH Bildu apoyó los presupuestos de 2021 y los de 2022, todavía en vigor, y es el socio más fiable de Sánchez. En ese tiempo, la saca de presos etarras no ha cesado. A su salida de la cárcel, la mayoría de ellos han sido recibidos como héroes, para escarnio de unas víctimas, con cuyas asociaciones nunca se ha reunido el yerno de Sabiniano Gómez desde su llegada a La Moncloa, acceso que debe, en gran medida, a los proetarras.

Disuelta el 3 de mayo de 2018, ETA ha sido un factor decisivo en la construcción nacional vasca. Ha sido, también, el sangriento centinela del cupo con el que España sostiene el privilegio vasco. La conjugación entre el PNV y la banda surgida en el entorno de sus jóvenes se evidenció en 1981, cuando, con su habitual tono jesuítico, Arzallus dijo a los del hacha y la serpiente: «Nosotros vamos a hacer campaña contra la LOAPA; ya sabéis qué os toca a vosotros». No hicieron falta más precisiones. Casi medio siglo después, el cupo, rebautizado por Mikel Buesa como el «pufo vasco», mantiene el bienestar de aquellos que no hubieron de dejar su tierra o de los que, como su hermano, el socialista Fernando Buesa, cayeron abatidos por la acción criminal de los compañeros de Txeroki.

Después de, como dijo Pilar Ruiz, madre de otro socialista asesinado por la banda, a Patxi López, congelar la sangre de muchos de sus militantes, el PSOE se dispone ahora a rendir un nuevo servicio a ETA: su borrado de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea. «ETA no existe», afirman quienes fantasean combatir el franquismo, el fascismo y otros ismos a la medida de una agenda memorística que impone una amnesia sobre las acciones de criminales que, como Txeroki, se pasean entre nosotros.

México.- Colombo arrollador. Gran tarde con José Luis Angelino en Valladolid

Triunfal salida a hombros de Angelino, Colombo y el ganadero Sebastián González

'El diestro azteca, que se despidió de esta plaza, indultó al tercer toro y el espada venezolano cortó tres orejas y un rabo'

Gran tarde de José Luis Angelino y Jesús Enrique Colombo en Valladolid

Lunes 09 de febrero de 2026
Este domingo se celebró la cuarta y última corrida de la feria de Valladolid (México) en honor a la Virgen de la Candelaria con casi lleno en los tendidos en tarde templada y de mucho ambiente.

Se lidiaron cuatro toros de la ganadería de El Grullo, bien presentados y de buen juego en general, destacando el tercero, Davidzote de nombre, que fue indultado, y el cuarto, de nombre Don Papayin, premiado con la vuelta al ruedo y al que le cortaron el rabo. Los dos alternantes, José Luis Angelino y Jesús Enrique Colombo, salieron a hombros con los ganaderos Juan Carlos y Sebastián González.

Valladolid (México), domingo 8 de febrero de 2026. Toros de El Grullo, bien presentados y de buen juego. El tercero, Davidzote, número 115, de 480 kilos, indultado; y el cuarto, Don Papayin de nombre, premiado con la vuelta al ruedo. José Luis Angelino, palmas y dos orejas simbólicas; Jesús Enrique Colombo, oreja y dos orejas y rabo. Entrada: Casi lleno.

Valdemorillo (Madrid) Dos orejas a una faena estética de Juan Ortega / por Andrés Amorós

Juan Ortega sale a hombros de la Plaza de Toros de La Candelaria de Valdemorillo

Cartel de «No hay billetes» en Valdemorillo, 
la primera feria de la temporada

Dos orejas a una faena estética de Juan Ortega
n Valdemorillo, la primera Feria del año

Andrés Amorós
El Debate / 8 Enero 2026
En Valdemorillo, la primera Feria del año, el sábado, cayendo nieve a la entrada, la Plaza se llenó. El domingo, ha salido el sol y se ha colocado el cartel de «No hay billetes»: ya se ve que la Fiesta no interesa hoy a casi nadie…

De Madrid y de los pueblos de la Sierra acude el público a un cartel con tres diestros de la línea estética: un madrileño y dos sevillanos. El toreo de Uceda Leal conserva el aroma de los buenos vinos. Juan Ortega y Pablo Aguado han cumplido ya los 35 años: ya no es edad para promesas; los aficionados esperan que confirmen las expectativas que han despertado.

Vista del lleno en la Plaza de Toros de Valdemorillo

La ganadera de Torrealta acaba de lamentar las dificultades que las inclemencias del tiempo han ocasionado para rematar bien sus toros, de pelo variado. En general, resultan manejables; varios de ellos, flojos, aunque la suerte de varas es casi simbólica; bravo, el quinto, al que Juan Ortega corta las orejas, los únicos trofeos de la tarde.

Uceda Leal ha seguido siempre la línea –ardua pero excelsa– del clasicismo. Lo acaba de declarar y los aficionados madrileños lo saben de sobra. Ha sido siempre un excelente torero y un extraordinario estoqueador. Con veinte años de alternativa, no cabe exigirle ya esfuerzos desmesurados pero la naturalidad y pureza de su arte siguen cautivando: así sucedió una vez más en Las Ventas, la pasada temporada. Lo valoramos todavía más en una época en la que abundan los retorcimientos y los recursos populistas.

El primer toro, de salida, queda corto, sólo le permite dibujar dos medias verónicas con empaque. Aunque casi no le pican, el toro cae varias veces y eso desluce todo. Mata a la tercera.

El cuarto, jabonero, embiste algo rebrincado. Aunque miden el castigo, flaquea. En banderillas, vemos un gran quite de Perico a su compañero Marcos Ortiz. Además de su técnica, Uceda Leal pone voluntad, se empeña en sacarle partido, intenta alargar las cortas embestidas. Ahora sí mata a la primera y da la vuelta al ruedo.

Uceda Leal, este domingo en Valdemorillo

La estética de Juan Ortega, especialmente con el capote, tiene también aromas clásicos. El segundo sale fuertecito, no le deja pararse, con el capote. Después de un simbólico puyazo, el toro cae. Con un toro manejable, que tiene las fuerzas justas, Ortega traza algunos muletazos compuestitos, sin más; apunta algún detalle de torería pero el conjunto es decepcionante: se echan de menos los recursos técnicos y la entrega. Mata caído, a la segunda.

El quinto muestra pronto su bravura y podemos ver, ¡por fin!, cómo Juan mece el capote, en los lances de recibo. Las chicuelinas son ligeritas. Comienza con toreros ayudados por alto, cargando la suerte. Esta vez, se esfuerza más: logra algunos naturales y algunos derechazos lentos, muy estéticos, rematados con la rodilla en tierra pero las series son desiguales, con algún enganchón, y sale apurado. La gente ruge, feliz, como si hubiera visto la faena del siglo. Esta vez, mata con decisión: dos orejas y salida en hombros.

Juan Ortega, con el capote

También es conocido el estilo muy personal de Aguado, con una naturalidad que a veces fluye con armonía pero que suele encallar, cuando los toros presentan dificultades.

En el tercero, un bonito cárdeno salpicado, que humilla mucho, traza algunas verónicas de mano baja, muy aplaudidas. El toro empuja bien en el caballo, metiendo los riñones: aunque miden el castigo, flaquea. Aguado da muchos muletazos moviditos, con escaso mando. El largo trasteo no convence al público, que protesta y hace parar la música. Deja un pinchazo y, sin entrar de nuevo a matar, cinco descabellos.

En el último, no se luce con el capote porque dibuja los lances, antes de que el toro llegue a su jurisdicción. Como tantas tardes, se luce Iván García en dos grandes pares, asomándose al balcón. Al segundo muletazo, el toro se cae; pronto, se desploma. Le piden que lo mate. Después de unos muletazos sin sabor, sufre un desarme: mata de dos pinchazos y media delantera perpendicular. No ha tenido una tarde lucida y debe mejorar en la suerte suprema.

Pablo Aguado, este domingo en Valdemorillo

La gente se ha rendido al eterno sueño del arte: eso es lo que nos lleva a todos a las Plazas de toros. La gente sale feliz; mi exigente amigo Miguel Ángel, sólo a medias. Recuerdo yo la frase de Calderón de la Barca, que solía aplicar a los toros José Bergamín: «¡Soñemos, alma, soñemos!» Pero si es con algo más de exigencia, mejor.

Comienza la temporada como concluyó la anterior: con un cartel de «No hay billetes» y un público ansioso por soñar con el arte del toreo. La campaña antitaurina del ministro Urtasun continúa triunfando…

POSTDATA. Alfonso Mañas, historiador español especializado en el tema de los gladiadores romanos, acaba de publicar un curioso libro, cuya tesis de resume bien en el título: Tauromaquia romana y su continuación en la tauromaquia española (ed. Almuzara). Los testimonios literarios y numerosas ilustraciones avalan esa tesis. Aprendo, al leer el libro, que eran los toros y no los leones los animales que más papel tenían en la lucha con los gladiadores, aunque el cine nos haya mostrado otra cosa. La semejanza entre las suertes romanas y las españolas resulta clara en muchos juegos taurinos primitivos: la lanzada a pie, montar y saltar toros, la garrocha, desjarretar, mancornar, el cesto, la tinaja… Según eso, los romanos fueron los primeros toreros, hace más de dos mil años. Pero olvida el historiador una diferencia básica: la Tauromaquia moderna, la que hoy presenciamos añade a la pelea con el fiero animal un elemento estético. Nuestra Fiesta nacional une emoción y belleza: por eso es un arte único.

  • FICHA
Valdemorillo, domingo 8 de febrero de 2026. Fiestas de San Blas y la Candelaria. Plaza de la Candelaria. «No hay billetes».
Toros de Torrealta, variados de capa, manejables; varios, flojos; destaca el bravo 5º.
UCEDA LEAL, de azul marino y oro, dos pinchazos y estocada, silencio. En el cuarto, estocada: vuelta al ruedo.
JUAN ORTEGA, de gris y oro, pinchazo y estocada caída: silencio. En el quinto, estocada: dos orejas y salida en hombros.
PABLO AGUADO, de negro y oro, pinchazo y cinco descabellos: silencio. En el sexto, dos pinchazos y media delantera y perpendicular: silencio.

domingo, 8 de febrero de 2026

Chicos que hablan de usted y quieren ser toreros: «Señores políticos, déjennos ser libres, déjennos ser felices»

'En la escuela no solo les enseñan a manejar la muleta, sino a forjar su carácter. Y hay una norma sagrada: aprobar los estudios'

Chicos que hablan de usted y quieren ser toreros:
«Señores políticos, déjennos ser libres, déjennos ser felices»

«En la escuela taurina se hacen hombres y mujeres de bien y mejores personas. Aquí hay un respeto y una educación que me cuesta trabajo ver fuera en el día a día», dice su maestro Fernando Robleño.

Rosario Pérez
ABC / 8 Enero 2026
«Buenas tardes, maestro, ¿cómo está usted?». Y así hasta ocho voces, las de ocho chavales de exquisita disciplina. Llegan puntuales al albero de ABC, saludan con respeto y escuchan con la atención de quien sabe que cada palabra es una lección de vida. Muerde el frío de Madrid, pero su mirada promete primaveras. Sus nombres: Juan, Daniel, Carla, Óscar, José Luis, Jaime, Jacobo y Alberto, de 11 a 17 años, alumnos de la Escuela Taurina José Cubero 'Yiyo'. Chavales que hablan de usted con una formalidad que parece sacada de un viejo libro de caballerías, con máxima tolerancia también para los que no comparten su afición por los toros.

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Julián López 'EL JULI'

Claman al unísono que los dejen torear. «Si vivimos en una democracia y hay libertad,  ¿por qué quieren robarnos nuestro sueño? Dejen a los niños ser felices». Una petición unánime del centenar de chicos de esta escuela ubicada en el corazón verde de la Casa de Campo, en esa Venta del Batán donde se erige un bastión de tradición y coraje, de niños que no se rinden, de jóvenes que conocen la verdad de la vida y no ocultan la muerte. Un antídoto contra la cultura del éxito fácil que impera en las redes sociales.

Los ocho fantásticos llegan a ABC con «más nervios que a una plaza de toros», pero templan con la firmeza de quien aprende a lidiar con algo más grande que el miedo. «No estamos acostumbrados a venir a un periódico, pero la gente y los políticos tienen que saber que no hacemos daño a nadie, que es nuestro futuro y que queremos ser toreros. Nosotros respetamos al que no le guste, pero deberían respetarnos a nosotros también», dicen a coro y sin necesidad de partitura, pura espontaneidad.

En una época tan polarizada, estos jóvenes son un bálsamo, un recordatorio de que el futuro podría estar en buenas manos. «En la Escuela se hacen hombres y mujeres de bien y mejores personas. Aquí hay un respeto y una educación que me cuesta trabajo ver fuera en el día a día», dice su maestro Fernando Robleño. Es el director de la Yiyo, cuya tumba visitaron recientemente para rendir homenaje al ángel caído. «Prefiero morir en las astas de un toro que en un accidente de carretera», sentencia Juan Morales, de 15 años, con una serenidad que acongoja.

En la escuela no solo les enseñan a manejar la muleta, sino a forjar el carácter: esfuerzo en cada entrenamiento, amor propio, humildad en el éxito y en la derrota. «Y compañerismo siempre», recalca Morales: «Si uno sufre una voltereta, hay que tirarse de cabeza para ayudar al compañero». Aquí se templa, se escucha, se sabe que sin sacrificio no hay gloria. «Aquí hay verdad, hay autenticidad, hay unos valores, hay una educación, hay una disciplina, hay un trabajo, hay un sacrificio, hay un esfuerzo. Aquí uno se juega su propia vida. ¿Qué profesión da eso? ¿Hay algo más grande que ser torero?», pregunta Robleño, conocedor de una respuesta compartida por todos sus chicos, una gran familia.

 
«En el toreo hay valores difíciles de encontrar, porque en esta sociedad se han perdido la mitad», señala Daniel García, de 16 años. «Si de verdad hay libertad para hacer lo que a cada uno le gusta, ¿por qué no voy a poder cumplir mi sueño de ser matador de toros?», se pregunta. A los de menor edad les cuesta entender que «el Gobierno lo quiera prohibir». «Pero si no hacemos nada malo, si es lo que nos apasiona, si queremos trabajar de ello», advierten.

En la escuela no solo les enseñan a manejar la muleta, sino a forjar su carácter. Y hay una norma sagrada: aprobar los estudios

«Aquí enseñamos unión, no división», entra al quite el maestro, mientras rescata valores olvidados en un Congreso que a veces parece una chirigota de insultos. «Hombre de palabra», Robleño se cortó la coleta el mismo 12-O que Morante. Aún recuerda la fecha con la mirada nublada por la emoción: «Estuvieron mis niños, y si se hubiese aprobado esta prohibición no podría haber vivido tantas emociones. Mis hijos, ambos menores de edad, no podrían haberme cortado la coleta, ni acompañarme a la capilla, ni recibir mi brindis, ni sentir todo desde dentro». Ninguno ha heredado la pasión torera de su padre, su «gran héroe».

Carla Plaza, de 17 años –una de las cuatro chicas de la escuela–, asegura que no hay nada que le haga «más feliz en la vida». Respecto a la sombra abolicionista, considera que «no es una propuesta acertada; queremos tener la libertad de disfrutar de lo que nos gusta». Invita a los prohibicionistas a «descubrir este mundo y que vean lo que de verdad nos importa; yo estoy dispuesta a sacrificar mi vida por llegar a ser figura». Carla, que bebe en las fuentes de Rafael de Paula, compaginará su sueño de torería con la carrera de Administración y Dirección de Empresas. Porque en esta escuela una norma es sagrada: estudiar y aprobar. Cuando las notas bajan, los padres se lo 'chivan' a los profesores de la Yiyo: sin buenas calificaciones en el colegio, no hay paraíso taurino.

«En mi antiguo colegio me llamaban asesino, pero lo mejor es ignorarlos. Si no fuera por nosotros, el toro no existiría. Somos los que más respetamos a los animales y a los demás»

Lo sabe bien el pequeño que tiene examen de inglés al día siguiente: estudiar es crecer, aprobar es ganar. Bromea otro sobre si algún torero habrá hablado en inglés a un toro. «Hay gente pa' tó». Son otros tiempos y saben también el privilegio que es contar con una escuela para forjar su sueño. Atrás queda esa luna clara que bañaba en «leche azul» la dehesa, atrás quedan esos tiempos de Belmonte desnudo en la Tablada, esos torerillos que se echaban el campo de noche con la chaqueta de Riverito y temían más al Niño Elena y a los de tricornio que a las vacas. Conocen estos chicos cada pasaje de la soberbia novela de Chaves Nogales, una de sus lecturas predilectas junto a 'Iván Fandiño. Mañana seré libre'.

«El toro es el que más nos enseña»

Sorprende la madurez, la valentía y la sensatez con la que hablan. Cada palabra es una lección; su manera de estar, una cátedra de cómo ir por la vida. De frente, por derecho y con respeto. «Aprendemos mucho de los maestros y, también, del propio animal. El toro es el que más nos enseña».

Óscar Campos, de 16 años, defiende la vertiente cultural con pasión. «Quiero ser torero por el arte». Porque un arte es el toreo. «Los que quieren prohibirlo o prohibir nuestra entrada atentan contra la cultura española. Déjennos ser felices, por favor. Si se adentran en este mundo, descubrirán lo bonito que es y que no hacemos daño a nadie». Campos ahonda en que la cultura no entiende de izquierdas ni derechas. Como tampoco entiende el toro. «Hay gente de derechas que apoya el mundo del toro y ha habido gente muy importante de izquierdas que también lo ha defendido». En una época donde la política es fractura y cornada segura, la tauromaquia es puente: «Nuestros chicos y nuestras chicas saben dialogar con educación, saben respetar. De la escuela salen mejores personas», ratifica Robleño.

«Si se adentran en este mundo, descubrirán lo bonito que es y que no hacemos daño a nadie»

Desmonta Carla la cantinela del maltrato animal: «Vivo con caballos, he convivido con los animales y nunca les haríamos daño; son unos más de la familia». Alberto Salinero, de once años, dice con desparpajo que nadie quiere más al toro que los toreros y que su sueño es ser ganadero de bravo. Zoólogo es la segunda opción de Jacobo Gordon, de 13 primaveras, «si no llego a ser figura del toreo», dice. Y biólogo marino la de José Luis Lara, un chaval de 13 años que rebosa simpatía y escucha a Naranjito de Triana mientras ve faenas del Faraón de Camas. «Mi ídolo es el maestro Curro Romero». No es mal espejo dentro y fuera de la plaza por esa manera tan pura y sencilla de ser y andar por la vida.

«En mi antiguo colegio me llamaban asesino, pero lo mejor es ignorarlos. Si no fuera por nosotros, por los toreros y por los ganaderos, el toro no existiría. Somos los que más respetamos a los animales y a los demás», sentencia a sus 12+1 Jaime García. Siente el toreo este madrileño y alza su tímida voz para defender lo suyo, para defender lo de sus compañeros, para defender lo nuestro: «Me dolería mucho si no me dejasen ser torero. Si tanta libertad de expresión hay, que nos dejen expresarnos como nos gusta y no cómo ellos quieren». Se perfila Gordon: «En un equipo de fútbol no hay tanto respeto como el que se tiene en la escuela taurina. Me gustan sus valores y es una Fiesta de España. No solo nos robarían nuestro sueño, también nos quitarían nuestro trabajo».

La manera de vivir de estos chicos contrasta con la imagen estereotipada de los jóvenes adictos a las pantallas. Y claro que les gustan y las usan, pero su doble vida, la de los ruedos y la de los estudios, muestra un espíritu de superación extra, una valoración del tiempo. Cada aspirante a torero sigue la fórmula que Alcaraz recibió de su abuelo: «Cabeza, corazón y cojones». Y afición, afición y afición: entrenan de lunes a viernes tres horas cada tarde y tampoco descansan el sábado por la mañana.

«Si tanta libertad de expresión hay, que nos dejen expresarnos como nos gusta y no cómo ellos quieren»

Todos reclaman al Ministerio de Juventud que se preocupe más por los problemas reales de los jóvenes, «como la vivienda». Un sentir generacional. Mientras Ernest Urtasun quiere arrebatar el título de patrimonio cultural a los toros y Sira Rego quiere vetar la participación de los menores en las plazas, estos chavales -algunos no levantan un metro del suelo- responden con una sensatez que debería avergonzar y sacar los colores a más de un político. Robleño estaría «encantado» de que la ministra de Juventud y el responsable de Cultura asistieran a una de sus clases: «Sus intenciones son gravísimas, es atentar contra una pasión, una vocación y una cultura con tanto peso y tradición en nuestro país. Es un sinsentido».

Frente a los que hablan de traumas infantiles, el maestro subraya: «Yo no he tenido ningún trauma y desde los nueve años quise ser torero». Y se cruza al pitón contrario: «¿Saben una cosa? El Gobierno nos ha hecho un favor, porque con tanto querer prohibir han provocado un efecto rebote y cada vez van más jóvenes a las plazas». La voz infantil de Alberto pone la coda: «Claro, como media plaza está llena de jóvenes, lo que quieren es que no entremos y esté medio vacía. Parece que no quieren que los niños seamos felices».

En medio de tanta prohibición disfrazada de protección, estos pequeños héroes responden. No piden privilegios: piden libertad. Libertad para elegir su camino, para expresarse, para que la educación siga en manos de sus padres. Si el Gobierno quiere rebaños, se ha topado con bravos chavales y con la resistencia de quienes sueñan en grande, muleta en mano, corazón al descubierto. «Señores políticos, déjennos ser libres, déjennos ser felices».