la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 6 de mayo de 2026

La hispanidad chanante de Ayuso / por HUGHES

'..Yo prometo que me cae bien Ayuso, pero es que no puede ser. Esto tiene que parar, pero no puede parar porque es La PP la que está detrás. La PP y las horteras fuerzas de lo Liberal Madrileño, que han convertido la ciudad en un infierno..'

La hispanidad chanante de Ayuso

HUGHES
El Estado Autonómico debe morir, pero no por Puigdemont, sino por Ayuso. Por Puigdemont también, por supuesto, pero por Ayuso más.

Fue difícil no dedicar unas palabrillas a su delirio del dos de mayo, vestida de rojo mezclando a los mamelucos con la Hispanidad y a la libertad con la magnesia, El potaje losantiano recitado con una cursilería que empieza a preocupar.

Yo prometo que me cae bien Ayuso, pero es que no puede ser. Esto tiene que parar, pero no puede parar porque es La PP la que está detrás. La PP y las horteras fuerzas de lo Liberal Madrileño, que han convertido la ciudad en un infierno.

Después del 2 de mayo se ha ido a México. Donde no está nunca Ayuso es en Móstoles. Ahora se va a México a hacer Hispanidad.

Si el discurso de la Autonomía del Madrid DF de Ayuso hace aullar (Madrid, la Autonomía Bien), el de la Hispanidad lo supera en delirio. Hace unos meses hubo una polémica porque surgió la palabra Hispanchidad. En mucho de lo que llevaba añadido ese discurso (en gran parte joven) había buenas razones. Fundamentalmente, en el exceso de la inmigración y en la ridícula impostura de lo imperial en el siglo XXI. Pero a la vez, asomaba la patita el desprecio racista más que racialista y sobre todo, un abandono de la Hispanidad entendida como un patrimonio de la derecha española. La miraban como una patochada boomer. Defender la Hispanidad no es defender que Madrid se llene de millones de extranjeros, ni regalar la nacionalidad. Franco definía la Hispanidad como una unión espiritual y cultural. No como un imperio, ni una ciudadanía común, como si lo era la Commonwealth.

Que lo fuera en otro tiempo, sí, pero no era hispanidad, era españolidad, éramos «españoles de dos hemisferios» porque había dos hemisferios. Ahora sería meter la hispanidad en dos distritos urbanos.

No fue la hispanidad tan lejos ni siquiera cuando en los años 50 se modificó la ley española para establecer en dos años el plazo para la nacionalización de los iberoamericanos residentes. Eso lo hizo Franco en un contexto mundial muy distinto. España estaba, para empezar, aislada.

La Hispanidad de Ayuso es recubrir con eso abusivamente el cableado neoliberal oceánico que ha llenado Madrid de dinero especulativo y de fuerza de trabajo con salarios depauperados. Con ello está fortaleciendo en un sentido capitalino la retórica inmigracionista de Sánchez. En cierto modo, va más lejos. Hace globalismo sorosiano con Cuatro Caminos.

En realidad, Ayuso es el PP de siempre, el del gran regularizador Aznar, pero pasada de speechwriters. Mi teoría es que Ayuso es el PP recibiendo a los terribles centristas (terrrribles con varias erres), y el efecto es este empacho (ese querer serlo todo, ese usarlo todo de la historia de Ayuso es, de hecho, puro Macrón).

Por ejemplo, que España diera lugar al mestizaje y no al exterminio sistemático no significa que España sea mestiza. No pasaría nada si lo fuera, pero es que no lo es.

Ayuso está abusando del concepto hispanidad como abusa del concepto capitalidad. ¿Cómo qué «Madrid capital de la Hispanidad»? Madrid es capital de España, y su región, la que ella preside, una aspiradora de recursos precisamente por esa capitalidad.

Verla por esos mundos con ese abuso entre solemne y patético de la libertad y los Reyes Católicos estremece, cashetanizando a Isabel La Católica para millonarios mexicanos… Madrid está invivible, es imposible vivir en ella y su particular efecto llamada puede ser el remate. En Madrid tienen que poder vivir primero los madrileños, y luego, si acaso, los españoles. Señora Ayuso, si no están pudiendo vivir los madrileños en Madrid, ¿le parece bien llamar a los de Cuauhtémoc?

Ayuso mezcla el 78 con el 2 de mayo, las témporas con Cristóbal Colón, y a Hernán Cortés con Savater y sale un pisto mareante. Es un cocido de peyote.

La Hispanidad es un tesoro, una finura un poco propicia a la divagación, a la que llamamos así porque algún nombre hay que ponerle, pero su capital no es Madrid, es el español, es la lengua española.

La Hispanidad es algo, tiene que ser algo, porque si no, amputamos la grandeza española. Lo español se alarga con ella, se hace Greco, se espiritualiza hispanamente (¿pueden entender esto los cabestros sin amenazarnos de muerte?).

Pero Madrid está imposible y más real que la hispanidad es la españolidad.

Cuando ha surgido por Vox la prioridad nacional, personas con mala intención empezaron a preguntar qué es un español. Debate abstruso para enredar (abstruso, no ayuso). A la mujer la define la biología, y pretender que la biología defina al español es un jardín en el que algunos (o todos, enemigos acechantes) querían meter a Vox.

(Toda definición nacional será en parte abierta, en un sentido, por ejemplo, lepenista: francés es el que lo hereda y el que lo merece).

No toca ese debate. Toca proteger la españolidad, y el paso lo marca Portugal, por ejemplo, donde se hace una ley de nacionalidad restrictiva que amplía los plazos de espera de cinco a siete años y establece supuestos de pérdida por crímenes.

Cuando el socialismo y el 78 trafican con la españolidad y la regalan, la venden cuando ya han vendido el Estado, el futuro, la nación… ahora ya no les queda otra cosa que vender que las posesiones simbólicas en ultramar, y para eso usan el sacrosanto término de la hispanidad (refugio de las últimas sensibilidades de lo español, Covadonga del espíritu… la hispanidad es al futuro lo que Covadonga al pasado).

Por eso hay que dificultar y quitarles de las manos la máquina de producción de españolidad, porque la corromperán como todo lo demás.

Vendieron el futuro con la deuda, el Estado, la nación federalizada, negada y monarquizada, y ahora extienden cheques sin fondo de españolidad ultramarina… O sea, extienden la corrupción a la nacionalidad. Esto recuerda la figura futbolística del oriundo. Cuando en los 60, en España no se podía fichar extranjeros, solo dos, empezaron a traer futbolistas extranjeros de otra forma: mayormente argentinos con ancestros españoles. Una condición era no haber jugado en otra selección, así que no eran primeras figuras. Por ejemplo: Oscar Pinino Mas, Roberto Martínez… Estaban a medio camino entre el extranjero prestigioso y el español con bigote. Eran los oriundos, ni una cosa ni la otra. Y de esa condición, además, se hizo abuso, corrupción, se falsificaron pasaportes y con el tiempo hubo que ponerle fin.

A eso suena este proceso enloquecido. El PSOE abre una ventana sectaria e ideológica «mnemodemocrática» de nacionalizaciones a gogó y Ayuso desparrama con su hispanidad para inversores inmobiliarios.

Hay que deslindar españolidad de hispanidad, y proteger ambas: una en su materialidad cívica, económica y política (porque lo nacional se arruina por defecto o por exceso hispanochanante), y en la otra, la hispanidad, en su pureza ideal espiritual, cultural y proyectiva. Y por supuesto, cuidar las dos actuando con supremo cuidado con el grifo de la inmigración, que no puede ser barra libre porque degenera las definiciones, las categorías y las convivencias.

Monseñores, de verdad… / por José Javier Esparza

'..Cuando un portavoz de algo escribe una frase que hay que leer dos o tres veces para entenderla, una de dos: o no sabe lo que quiere decir, o no quiere que se entienda demasiado bien. Argüello es hombre muy cultivado, así que me inclino por la segunda opción..'

Monseñores, de verdad…

José Javier Esparza
El pasado 3 de mayo, a las 9 de la mañana, Monseñor Argüello publicaba un post en X que rezaba así: «Los católicos están llamados a respetar como línea roja la dignidad que brota de la propia naturaleza de la persona, y a moverse en un ejercicio prudencial de opciones económicas y políticas a la hora de la realización del bien común». Esto no es jerga pastoral: es retórica de Politburó bañada en agua bendita, con perdón. Cuando un portavoz de algo escribe una frase que hay que leer dos o tres veces para entenderla, una de dos: o no sabe lo que quiere decir, o no quiere que se entienda demasiado bien. Argüello es hombre muy cultivado, así que me inclino por la segunda opción.

Veintidós horas antes de ese post, un magrebí había degollado a una chiquilla de 16 años, elegida aleatoriamente, en Esplugas de Llobregat. Gritaba «Alá es grande» mientras repartía puñaladas por ahí. No fue el único incidente de ese fin de semana. Sólo en 24 horas hubo cinco incidentes de este tipo en Cataluña, con otro muerto en el Raval a manos de un menor extranjero. Al mismo tiempo, bandas de «multiculturales» se liaban a machetazos en distintos enfrentamientos en Arroyomolinos y Leganés. Y un grupo de menores extranjeros apuñalaba a un hombre en plena calle en Palma de Mallorca. Estos días hemos sabido que el número de violaciones en España ha aumentado un 260% desde 2017 (datos de Eurostat). Es difícil pensar que ese dato no tiene nada que ver con el hecho de que hayamos metido en España a cinco millones, cinco, de extranjeros en ese mismo periodo. Pero monseñor Argüello nos invita a movernos en un «ejercicio prudencial».

La Conferencia Episcopal ha dejado clara su postura: promoción de la regularización masiva, nula crítica de los fraudes de ley (no menos masivos) que la medida está provocando e inhibición «prudencial» ante los estragos causados por esta invasión descontrolada. Ha ordenado callar a sus obispos y, por el contrario, elevar el tono a sus portavoces, que están censurando toda disidencia como «crítica a la Iglesia». Ahora bien, es importante subrayar que esta de nuestros obispos no es, cabalmente, la postura de la Iglesia sobre la inmigración. Nicolás Martín Bayliss recordaba hace poco en otro medio la doctrina católica al respecto, que siempre ha defendido el derecho y el deber de los Estados de proteger sus propias fronteras, imperativo al cual ha de subordinarse la regulación de los flujos migratorios. Lo dijo Juan Pablo II, lo dijo Benedicto XVI, lo dijo Francisco y lo ha dicho León XIV. Por consiguiente, si hoy la Conferencia Episcopal se presta a blanquear la monstruosidad que estamos viviendo, los motivos no pueden ser doctrinales, sino de otra especie. Estaría bien que los dijeran, para que todos sepamos a qué atenernos.

Mientras tanto, nadie entiende en la calle que nuestras elites políticas, mediáticas económicas y eclesiásticas estén cebando un proceso que perjudica objetivamente al conjunto de la sociedad, especialmente a los sectores menos favorecidos: inseguridad creciente, salarios bajos, vivienda inasequible, sanidad colapsada, ayudas sociales copadas por extranjeros… La realidad es esa. Dicho de otro modo: una erosión difícilmente reversible del «bien común» del que habla Argüello. Y la sangre de una chiquilla de 16 años secándose «prudencialmente» en una calle de Esplugas de Llobregat. Monseñores, de verdad…

martes, 5 de mayo de 2026

Alicante: Un acontecimiento total / por Antolín Castro


'..Un elenco de lujo: Carlos Escolar ‘Frascuelo’, Antonio Sánchez Puerto y Juan Antonio Esplá, serán quienes arropen a ‘El Inclusero’ en día tan especial. Un cartel que ningún aficionado se querría perder. Podremos disfrutar de la calidad de cuatro toreros catalogados de artistas..'

Alicante: Un acontecimiento total

Antolín Castro
Opinión y Toros/ 5 Mayo 2026
El próximo domingo, 10 de mayo, tendrá lugar un acontecimiento total en la plaza de toros de Alicante.

La plaza de toros acogerá un tentadero público, con entrada gratuita y vacas de la ganadería madrileña de Zacarías Moreno, en lo que será un homenaje a los 60 años de alternativa de Gregorio Tébar ‘El Inclusero’.

Decimos que será un acontecimiento total, ya que además del motivo principal, como es el homenaje a ‘El Inclusero’, lo será también para los aficionados alicantinos, quienes podrán asistir a un tentadero público. Pocas veces los espectadores y aficionados tienen ocasión de asistir a esta tarea de campo, reservada para profesionales, toreros y ganaderos.

Un acontecimiento que la empresa alicantina, con Nacho Lloret al frente, en colaboración con el Ayuntamiento de Alicante, han diseñado con sumo mimo para acercar la Tauromaquia a todos los públicos, haciéndolo coincidir con el merecido homenaje a un querido torero de la tierra, Gregorio Tébar ‘El Inclusero’, figura destacada del toreo clásico y referente para varias generaciones.

Una ocasión única para los organizadores de apoyar la cultura taurina, y con la máxima sensibilidad y respeto a la trayectoria del maestro alicantino, quien a sus 80 años todavía es capaz de mostrarse con capote y muleta como un torero abrazado a la pureza y la torería.

No estará solo en el ruedo alicantino. Para la ocasión se ha rodeado de buenos amigos y grandes toreros, quienes también conservan la ilusión y el compromiso con el toreo auténtico. La edad para todos ellos tampoco es un obstáculo. Un elenco de lujo: Carlos Escolar ‘Frascuelo’, Antonio Sánchez Puerto y Juan Antonio Esplá, serán quienes arropen a ‘El Inclusero’ en día tan especial. Un cartel que ningún aficionado se querría perder. Podremos disfrutar de la calidad de cuatro toreros catalogados de artistas.

El tentadero contará también con la participación de los alumnos de la Escuela Taurina Municipal de Alicante. Hacerles coincidir con los citados maestros, les aportará un componente formativo pudiendo visionar de cerca las formas del toreo de medio siglo atrás. Otro elemento más para calificar de acontecimiento total el evento.

Este homenaje, como indica oficialmente la convocatoria, reivindica la vigencia del legado de El Inclusero dentro de la tauromaquia. El formato de tentadero público permitirá a los asistentes presenciar de cerca una de las faenas de campo más importantes en el día a día de una ganadería de bravo.

El próximo domingo debería llenarse la plaza para poder vivir un conjunto de experiencias nuevas para muchos y únicas para todos. Un merecido homenaje, la pureza del toreo en las manos de cuatro maestros, el campo traído a la ciudad para poder presenciar un tentadero en directo y todo mientras los jóvenes alumnos de la Escuela tienen la oportunidad de empaparse de la torería de otro tiempo. Un acontecimiento total.

El Inclusero tendrá unos días después, el 16 de mayo, otro homenaje en Las Ventas, donde se presentará un sello personalizado de Correos por su 60 aniversario de alternativa, acto en el que tendré el orgullo de intervenir. Madrid, como Alicante, estará ese día con Gregorio Tébar.

El Cordobés: 90 años de un mito vivo


Manuel Benítez rebasa su novena década de vida en plena forma física y sin abdicar del impresionante carisma, de su aura de gran figura El Cordobés sigue siendo el rey Premios Andalucía de Tauromaquia 2025.

El Cordobés: 90 años de un mito vivo

Por Álvaro Rodríguez del Moral
Nació el 4 de mayo de 1936, en un hogar mísero de Palma del Río y ahora cumple 90 años. Son 9 décadas en la que la historia de nuestro país ha caminado paralela a la de un torero que, más allá de su impresionante dimensión taurina, acabaría convirtiéndose en el icono más inconfundible de toda una época.

El destino de Manuel Benítez Pérez parecía sentenciado. No tardaría en quedarse bajo el cuidado de su hermana mayor, Angelita, por la temprana muerte de sus padres en medio de aquella España desolada. Pero una determinación vital le animó siempre a salir hacia adelante, fuera robando gallinas y naranjas o saltando los cercanos de los toros de don Félix Moreno que se abrían a un tiro de piedra de su propio pueblo.


El futuro Cordobés, al que habían apodado sucesivamente El Renco y Palmeño, parecía predestinado para la miseria y tenía tomada la firme decisión de marchar -como tantos españoles de la época- a trabajar a Francia como emigrante. Como maletilla ya se había tirado de espontáneo aquí y allí; había vivido el submundo de las capeas y hasta había conseguido vestirse de luces sin demasiada fortuna por pueblos sin nombre. Todo parecía metido en un callejón sin salida cuando, el 13 de septiembre de 1959, sufrió una cornada de un novillo resabiado en Loeches. Era el mismo novillo que había herido también a su compañero Manuel Gómez Aller al que vio morir desangrado en la cama contigua del Hospital General de Madrid.

Pero hubo un encuentro providencial que cambiaría la vida del incipiente torero dibujando una de las imágenes más inconfundibles de la España de los años 60. Rafael Sánchez El Pipo sería el encargado de modelar el personaje, aprovechando y dramatizando la extracción humilde del antiguo Renco; su condición de ratero ocasional, de buscavidas en esos caminos polvorientos de la España que empieza a olvidar la posguerra. El Pipo, además, sería el primero en anunciarle como El Cordobés. El 15 de mayo de 1960, después de una campaña de relaciones públicas que logró llenar la plaza, organizó una novillada en Córdoba que supondría su despegue inmediato.

La tila por las nubes…

La tila por las nubes se titularía la crónica del recordado periodista local José Luis de Córdoba. “El público, nervioso -tila, tila-, se miraba asombrado. ¿Se trata de un chalado o de un inconsciente? Nosotros, simplemente, decimos: se trata de un chaval que quiere ser torero”. Aquella novillada sin picadores le lanzó definitivamente. Palma del Río, su pueblo natal, iba a servir de escenario para su debut con picadores al que siguió, prácticamente sin solución de continuidad, su participación en la película Aprendiendo a morir.

Benítez ya era un ídolo de masas sin haber tomado la alternativa y fue reclamado desde El Pardo para participar en un inusual festival invernal bajo la presidencia del mismísimo Franco. El festejo se celebró en los jardines del palacio y cuentan las crónicas que aquel hijo de represaliado republicano se llevó más tiempo volando por los aires que andando. Había conseguido la bendición del generalísimo…


Y llegó la alternativa…

Se había organizado todo para el 12 de octubre de 1962 en la vieja plaza de Los Tejares de Córdoba: toros de Samuel Flores para Antonio Bienvenida, José María Montilla y el doctorado de un novillero que había sacado al toreo de su molde. Pero la lluvia impidió que Manuel Benítez El Cordobés pudiera tomar la alternativa en aquella tarde otoñal. Fiel a su compromiso, esperó al 25 de mayo de 1963 -en la yema de las antiguas fechas de la Feria de la Salud- para hacerse matador de toros en el mismo coso, con idéntico cartel de toros y toreros. Aquel buscavidas de Palma del Río ya se codeaba con los grandes.


Había nacido un nuevo icono de la España del siglo XX. Manuel Benítez Pérez formó un auténtico alboroto aquella tarde pero ya era una figura social y taurina antes de recibir los trastos de torear de manos de Bienvenida, creando un curioso contrapunto entre la trasgresión y la ortodoxia. El nuevo diestro salió a hombros en medio del delirio del público cordobés, que abarrotó aquella plaza decimonónica a la que sólo quedaban dos temporadas de vida. La poderosa estela del Benítez llevaría a un grupo de comerciantes e industriales cordobeses a erigir el inmenso coso de Los Califas, que sería inaugurado por el propio Cordobés el 9 de mayo de 1965 en una corrida a beneficio de la Asociación de la Lucha contra el Cáncer.


El Cordobés fue el torero ye-ye, una imagen más de la España del desarrollismo y uno de los rostros de esa ruptura que impregna todos los estratos de una sociedad en erupción. Esa marea de cambios no fue ajena ni a la propia Iglesia Católica, que clausuraría el Concilio Vaticano II sólo diez días después de la alternativa de Benítez. Las casualidades nos sirven para trazar interesantes paralelismos: el concilio de Roma se había convocado a la vez que aquel ratero de Palma del Río iniciaba su égida de don nadie en busca de una gloria que tardaría aún en llegar.

Benítez sirvió de inspiración del best seller O llevarás luto por mí de Lapierre y Collins, que novelaron su ascensión a la cumbre social y taurina, y llegaría a ser portada reincidente en la revista Life. Se hacía acompañar de un profesor particular -dentro del avispado plan de promoción diseñado por El Pipo - al que se mostraba como preceptor del torero analfabeto que estaba ávido de adquirir la cultura que no había podido beber en sus años de maletilla. Se sacó la licencia de piloto y compró una avioneta que le ayudaba a completar unas temporadas que llegaron a pulverizar todos los récords…

El Cordobés, a pesar del desafecto de ciertos sectores de la crítica, mantuvo intacto su tirón hasta el punto de provocar una peregrinación de empresarios a su finca de Villalobillos ante el amago de una retirada que no se produjo. Los empresarios firmaron su continuidad -y la elevación de su caché- en la almohada que le había servido de consulta. Después llegaría la guerrilla, las idas y venidas de los 90…


El rostro del Cordobés pertenece por derecho propio a un retablo de imágenes en el que figuran el Seiscientos, la Costa del Sol, el apartamento de Benidorm o la popularización de la incipiente Televisión Española. Pero ese carisma, su rol de icono de la década prodigiosa, no puede enmascarar su valía como gran torero, que va mucho más allá de esas formas iconoclastas -incluido el famoso flequillo- que enardecían a los públicos que llenaban las plazas para verle mientras los puristas se rasgaban las vestiduras.


En 2014, cerca de cumplir la octava década de vida no dudó en anunciarse en el declinante festival de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer en su feudo cordobés. Se trataba de levantar un evento que había vivido mejores horas. Fue, hasta ahora, la última vez que toreó en público y lo hizo formando un auténtico lío a un serio ejemplar de Garcigrande con el que mostró sus galones de gran figura, su grandioso fondo torero, el carisma que le hizo grande… Dictó una lección magistral eclipsando al resto de sus compañeros en una tarde que le sirvió de antología taurina.

Pero Benítez sigue de plena actualidad: el reencuentro vital con su hijo Manuel Díaz o el Premio Andalucía de Tauromaquia, entre otros reconocimientos, añaden un renglón más a una biografía que no se puede separar de la memoria íntima y doméstica de España. Ahora cumple 90 años en plena forma, al ritmo de un reciente marcapasos, sin abdicar de ese impresionante carisma, sin haber abandonado nunca su aura de gran figura.



José Pacheco: 30 años de un califato emocionante / por Carlos Bueno

José Pacheco: 30 años de un califato emocionante

'..Aquella fue una época dorada para El Califa, anunciado en todas las ferias de todo el orbe taurino con todas las figuras. Yo no he visto a nadie bajar la mano tan a los sótanos como él lo hacía..'

CAPOTAZO LARGO
José Pacheco: 30 años de un califato emocionante

Carlos Bueno
Corría el año 2000 y acabábamos de iniciar una nueva etapa en la extinta Canal Nou, la televisión pública valenciana que, por primera vez, programaba un espacio taurino semanal. Mi compañera en la redacción era Carmela, hija de Enrique Grau, apoderado de José Pacheco “El Califa”, que ese día toreaba en Las Ventas. Carmela estaba visiblemente nerviosa y muy pendiente del teléfono. No consiguió centrarse en toda la tarde hasta que, por fin, una llamada la hizo explotar de alegría y, de inmediato, tranquilizarse. José acababa de cortar dos orejas en Madrid de una imponente corrida de Dolores Aguirre. Todo había valido la pena. La exhaustiva preparación, la campaña en prensa con un lema que rezaba “El Califa también es valenciano” para lograr un puesto en la plaza de la capital del Turia, la interminable espera, la apuesta por los hierros duros… Con la puerta grande de Madrid el panorama cambiaba de forma radical.

En mi casa tenía una foto impresionante de El Califa dispuesto a iniciar una faena con su peculiar pase cambiado por la espalda. Era del año anterior en la feria de Julio de Valencia. Un majestuoso Cuadri colorado se arrancaba con ímpetu impulsándose sobre las patas traseras. Las dos manos delanteras quedaban suspendidas en el aire como si pretendiera saltar hacia el torero que, impávido, le esperaba de perfil, en rectitud entre los pitones, con la mirada desafiante, sin cambiarle el semblante, con la muleta detrás de su cuerpo. Porque José no la enseñaba por delante para hacer el péndulo; él aguantaba hasta el último segundo para sacarla por detrás. De infarto.

Aquella imagen salió publicada en prensa y me impactó. Era del gran Moratatalla Barba. Le localicé con la intención de comprársela pero, sorpresa, me la regaló. Y otra sorpresa: esa misma instantánea también la tenía El Califa en el salón a gran tamaño, como descubrí en una entrevista que le realicé en su hogar.

Y es que, por razones profesionales, pronto conocí al torero y a la persona para descubrir que se torea como se es. Y él es sincero y muy de verdad. Leal, puro, valiente. Es claro y también sensible. Se entrega a su gente y a lo que hace; no está a medias tintas. Y su concepto se basaba en el compromiso, en la colocación impecable, en jugarse la vida en cada pase, lo que le costó cogidas muy graves. Es uno de los pocos toreros que logró poner a Madrid de acuerdo. Su forma de citar de frente y cargar la suerte conectó con la exigencia de la cátedra madrileña, donde sigue siendo recordado por su autenticidad.

En Las Ventas volvió a abrir la puerta grande tres años más tarde, en 2003, de nuevo con los majestuosos Dolores Aguirre, con la particularidad de que esa tarde hizo el paseíllo sólo dos días después de fallecer su padre, el que le inculcó la dureza del torero, el compañero de capeas de El Cordobés, que fue quien le había dado la alternativa el 1 de mayo de 1996, hace ahora 30 años.

Aquella fue una época dorada para El Califa, anunciado en todas las ferias de todo el orbe taurino con todas las figuras. Yo no he visto a nadie bajar la mano tan a los sótanos como él lo hacía. Pero el torero del asentamiento total, del abandono absoluto y de la emoción desbordante, sufrió percances de toros mayúsculos que, además de cornadas, le provocaron lesiones vertebrales de extrema preocupación, tanto que, en 2010, los médicos desaconsejaron que siguiera en activo porque cualquier nueva voltereta podría dejarle postrado en una silla de ruedas.

Se fue el torero y se quedó la persona, tan auténtica como siempre. Ahora le dedica horas al ciclismo y es tan bueno pedaleando como lo era toreando. Sí, como ciclista es un fenómeno, pero como torero es inolvidable.

Aquellos sesenta… (XI) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Las Ventas, óleo Sánchez Manso. Portada libro, Madrid cátedra del toreo. Suárez-Guanes

'..En el 64, la histórica confirmación y grave cogida a El Cordobés por el primero de Benítez Cubero el miércoles 20, y la tarde del jueves 14 de mayo en que se descubre a El Pireo quien les corta tres orejas a novillos de Baltasar Ibán..''

Aquellos sesenta… (XI)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 4 de Junio de 2026
Las once capitales taurinas del mundo eran por entonces: Madrid, Sevilla, Bilbao, Valencia, Pamplona, Barcelona, en España. En América: México, Lima, Bogotá, Quito, Caracas. Once, de las cuales, hoy solo seis dan corridas. No está el toreo mejor que nunca.

Y este año, a cuatro días del inicio de la feria magna en la primera de todas, con la ausencia de Morante de la Puebla y la incierta aún de Andrés Roca Rey, máximas figuras del momento, convalecientes ambos de graves cornadas, recibidas en Sevilla, es inevitable volver la memoria a las ferias de aquellos años. Cuando no faltaban los grandes.

Cuando no había satélite, y no se transmitía como ahora en directo por televisión, magníficamente, por cierto. Cuando las noticias nos llegaban por acá, tan diferidas, tan lentas y de tercera o cuarta mano. Cuando no existían, el celular ni el internet, que han hecho universal, multitudinaria y permanente la vieja tertulia tabernaria. Cuando teníamos los aficionados ultramarinos que esperar semanas las revistas, que nos traían el relato, las fotos, y las exégesis de la gran feria, sus corridas, faenas, glorias, pesares, veredictos... Cuando eso era todo cuanto podíamos saber, creer y repetir.

San Isidro, donde pasaban tantas cosas buenas y malas, pero todas importantes. Esa feria lejana, a la que no habíamos peregrinado aún. En Las Ventas, quizá más que hoy, guía del toro, por su toro, medida y dictado del presente y el futuro, de lo cierto y no cierto, de lo justo y lo injusto, de lo bello y lo feo. Que cotizaba la cartelería (toros y toreros). Donde una ovación, una vuelta al ruedo, una oreja, y ni se diga dos y la Puerta Grande, no solo eran noticia y dato estadístico, sino historia universal.

Un acto de fe. Toda historia lo es. Más, para los que no estábamos allí. Aunque ahora, guardadas proporciones, también. Lo estamos viendo con los propios ojos, y el audio nos explica con pontificia voz, que no, que no es lo que vemos sino lo que deberíamos ver. Con esas insignificantes salvedades, vuelvo a la voz de los recuerdos. Qué también…

Cómo juzgó Madrid esos diez sanisidros. Qué pasó en ellos, a quiénes derrotó, a quienes ungió como triunfadores. Sí, pues la historia la escriben los triunfadores, como hizo notar George Orwell.

En el sesenta, la premiación oficial fue así: Trofeo de la feria, y por supuesto, consagración definitiva del ni siquiera veinteañero aún, Diego Puerta. Mejor estocada, Antonio Ordóñez, pero también su faena “del siglo” al atanasio, “Bilalarga”. Y en esta misma corrida, la confirmación del místico Mondeño.

En el 61, un acontecimiento jalonante. El sábado 13 de mayo, la triunfal alternativa de El Viti, Puerta grande con toros de Alipio y Escudero Calvo. Y el viernes 19, los atanasios (todos ovacionados en el arrastre) cogen a Camino y a Puerta, y Gregorio Sánchez los mata solo.

En el 62, Todo fue para Jaime Ostos y el venezolano César Girón, quienes el 16 y el 28 de mayo respectivamente, salen a hombros con sendas tres orejas. Uno, de los galaches, y el otro (resurgido), de los de Gamero Cívico. También es el año en que por primera vez participan en la feria tres colombianos: Joselillo de Colombia, con toros de Barcial el domingo 6. Pepe Cáceres que confirma y pincha dos grandes faenas a toros de Montalvo, el martes día de San Isidro; y Alfonso Vázquez II quien doblemente ovacionado debuta con novillos de Pallarés el viernes 29.

En el 63, el inicio de una leyenda, Paco Camino al fin conquista Madrid de una vez y para siempre, con dos estruendosos triunfos, cortando tres orejas a toros de Oliveira el viernes 17 de mayo, y cuatro a toros de Galache el sábado 18. También fue la feria de la grave cornada de César Girón por su primer toro de Pinohermoso.

En el 64, la histórica confirmación y grave cogida a El Cordobés por el primero de Benítez Cubero el miércoles 20, y la tarde del jueves 14 de mayo en que se descubre a El Pireo quien les corta tres orejas a novillos de Baltasar Ibán.

En el 65, el triunfador indiscutido de San Isidro es El Viti con dos Puertas grandes, cortando cinco orejas a toros de Miura y Galache, los días, lunes 17 y martes 25 de mayo respectivamente. S.M. con su toreo majestuoso se convertiría luego, en uno de los más grandes toreros en la historia de la plaza y del toreo. 12 puertas grandes, dos más que Camino y 36 orejas cortadas, cuatro menos que Camino. Madrid lo bendijo… Bueno, aquí se agotó el espacio por hoy… (continuará).

lunes, 4 de mayo de 2026

RIOBAMBA 2010: “EL CORDOBÉS” POR EL CHIMBORAZO / por Juan Lamarca


Dos colosos frente a frente


RIOBAMBA: “EL CORDOBÉS” POR EL CHIMBORAZO

Por Juan Lamarca
Riobamba, 21 de Abril de 2010
Tampoco se le resistió a Manuel Benítez la subida a El Chimborazo, un volcán apagado, cuya actividad se remonta a muchos siglos atrás.

Este volcán, conocido también como “El cíclope de Los Andes”, tiene la altura de 6.310 m.s.n.m., siendo la parte ocupada por la nieve de 2.220 metros.

El famoso “El Cordobés” caminaba entre la piedras volcánicas con la soltura y vigor de un experto andinista por la base del Coloso de los Andes, siguiendo la estela de personalidades que ascendieron en distintas épocas como el Libertador Simón Bolívar, dónde cuentan que éste “miró al abismo y a la eternidad, y sintiéndose seducido por su fantasía y escribió una hermosa pieza literaria: "Mi Delirio sobre el Chimborazo".

De Riobamba salimos el grupo excursionista hacia la cordillera occidental de los Andes a 38 Kms. de distancia.

Por la serpentina y empinada carretera, entre el verde páramo donde pastan los toros de “Campo Bravo”, pasando por las comunidades andinas entre cultivos de patatas nativas descendientes de las que Colón llevara a España para quitar el hambre a la ingrata y desleal Europa, se dirigía la furgoneta donde el conductor no daba a basto a responder al inquieto interés de “El Cordobés”.

Las carcajadas de Benítez espantaban a las vicuñas galopantes por las ya desérticas laderas cuando le refería que los indígenas se administraban con su propia ley, y que en casos de yacer con la mujer de otro, o robar una gallina, o un borrego, acarrearía al autor su azote público, colgado y “disfrutando” del escozor del humedecido látigo por el jugo de ortigas.

Llegados a la base del “Dios del Hielo”, a 5.000 mts. de altitud, Marianita, nuestra guía turística quiteña “de toda la vida”, preocupada por lo “nuevos en esta plaza” repartió para tomar porciones de panela –miel extraída de la caña de azúcar- en prevención de “pájaras” que nos sacara el aire. El Cordobés comió la suya y se fue raudo a caminar traspasando los límites de lo aconsejable.

La altura no perdona, repetía Marianita; pero ni caso le hacía el Ciclón Benítez que, como en sus mejores tiempos , imponía su ley y nadie podía seguirle. Nos dejó perplejos y hasta que no alcanzó el ruedo acotado por burladeros funerarios con las inscripciones de “los que ya no volvieron” –por estos lares no es de gusto pronunciar el vocablo fatídico- no paró.

Su “hermanillo” Sacromonte, asombrado por “El Chimboraso” –así le dio por nombrarlo- le gritaba: “Manuel que te va dar algo”.

Por si los pelos, Javier Morales, se tapaba aculándose en tablas, mientras que Lamarca sobre su orgullo patrio hacía intentos baldíos de echarse a los medios. Atrás quedaban los demás pidiendo más panela.

Miguel Moreno Zapata echaría en falta a algún corcel de su recordado padre, el gran rejoneador Moreno Pidal, y las mulillas de la Monumental “Raúl Dávalos” de Riobamba serían soñadas por su gerente Polo Rosero para que tiraran de su gran humanidad.

La sonrisa de “El Cordobés” se abría triunfante y su níveo cabello se confundía con la cima nevada del Chimborazo, dos colosos frente a frente, dos volcanes inactivos pero admirados y majestuosos sobre los lomos de los Andes ecuatorianos.

"El Cordobés" sobre el  fúnebre "ruedo" andino

"Soñando con las mulillas", Juan Carlos "Polo" Rosero"

"El Cordobés" aguanta a Marianita, a Sacromonte y a Miguel Moreno

Ahí os quedáis.....

Uno que "no volvió"

Base a los 5.000 metros

Manuel Benítez reconforta en su ánimo
a su picador Javier Morales

¡A comer y masticar panela!: Fernando Sacromonte

Testimonio

Miguel Moreno Zapata

Juan Lamarca

Los Andes, bajo nubes y sol

Allá vamos...

El peaje del Chimborazo: 10 $

Desde la falda

Nunca habían visto a "El Cordobés"

"No sabemos lo que tenemos", decía Benítez muy serio

Un aficionado indígena, Dani, nos dijo que le gustan los toros

La gallina ¿objeto de deseo?. Que se anden con cuidado

Gallos tomateros con trapío en los Andes. Ya quisieran "los chochillos"

Polo, Lamarca, Javier, Benítez, Sacromonte, y Miguel

Ante la casitas "El Cóndor"

Verde que te quiero verde..

Vamos de paseo...con la buseta de San Juan

El Chimborazo desde Riobamba

El que no va es porque no quiere....