
Obviamente estoy de acuerdo con Platón, si bien yo digo que, en general, “La medida de un de un hombre también puede ser su verdad y su dignidad”. Se puede tener más o menos verdad, y más o menos dignidad, es decir, se puede ser más o menos hombre. El gran filósofo y teólogo Tomás de Aquino decía, creo que de forma muy acertada, “Si alguien no ama la verdad no es hombre”. El hombre que no dice verdad, pierde su dignidad, y el que pierde su dignidad, se pierde el respeto así mismo, y al perderse la dignidad y el respeto, ya no le queda nada de verdadero valor que perder. Mahatma Gandhi decía, “No puedo concebir mayor perdida que la perdida de respeto hacia uno mismo”.
En los tiempos que vivimos en España, si se pudiera medir en kiilogramos la verdad que dicen y trasmiten muchas de las personas con gran poder político, bastantes de ellas no alcanzarían ni a un miligramo, en cambio las mentiras que salen por sus bocas alcanzarían billones y trillones de toneladas. En general, en muchos casos es excepcional que digan alguna verdad, y menos aun cuando se trata de prometer, es imposible encontrar algo que después hayan cumplido.
Nací en la década de los cuarenta del siglo pasado y no recuerdo haber vivido tanta corrupción en general, y política en particular, como hay actualmente. Ha habido casos más o menos aislados, a veces algo más que aislados, pero el actual grado de corrupción política, en lo social, lo económico y lo moral, jamás antes la había conocido. Pero es que leyendo la Historia, salvo los años de la preguerra (Segunda República) en que además de corrupción había muchos asesinatos llevados a cabo por el Frente Popular, no he leído otro momento de tantísima corrupción, tantísima mentira.
Uno se pregunta, ¿Cómo puede nuestro país soportar tanta corrupción sin tirarse a la calle decenas de millones de personas pacíficamente, pidiendo justicia y honradez a los mandatarios, y obligarles a dimitir de cargos que están aprovechando para enriquecerse de la forma más descarada y mafiosa que pensarse pueda? Baltazar Gracián decía, “Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que la persona es mayor”, y yo añado, “si no es así, no merece el puesto”, que es lo que ocurre en un porcentaje altísimo de los grandes puestos políticos en nuestra España.
La democracia española esta herida de muerte, está en los últimos estertores previos a la muerte total, y si el gobierno actual sigue, aunque sea solo unos cuantos meses, la muerte definitiva le habrá llegado, por eso o se hace algo o viviremos lo que nos quede de vida, bajo una dictadura social comunista, tipo Venezuela o Cuba, de cual solo se sale de una forma demasiado violenta. Si Santiago Apóstol, Patrón de España, la Inmaculada Concepción, Patrona de España, y la Virgen del Pilar Patrona de la Hispanidad, de Aragón y de la Guardia Civil, no interceden por España, el futuro de nuestra gran nación es demasiado negro.
*Rafael Comino Delgado; Catedrático de la Universidad de Cádiz














