
Del toro al infinito
“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
viernes, 24 de julio de 2026
Florentino asedia el código heredado del «Negreira Office» / por Lila Castro

Valencia.- Como el arpa de Bécquer / por Paco Delgado

jueves, 23 de julio de 2026
¿Por qué Dios lo permite? / por Rafael Nieto

'..La única forma de encontrar consuelo y paz interior después de ver las imágenes de un desastre tan terrible consiste, precisamente, en confiar ciegamente en Dios y en su voluntad, aunque ésta escape completamente a nuestra razón. Confiar en la Providencia por encima de lo que nuestra mente juzgue que es justo, injusto, bueno, malo, etc...'
Esas preguntas que he formulado anteriormente, y otras con igual carga emotiva, encierran una dosis muy importante de manipulación. Para empezar, se olvidan de que nuestra fe contiene un elemento que está fuera de la razón humana: el misterio. ¿Han tratado de comprender alguna vez lo que significa la Santísima Trinidad?, ¿cómo pueden ser tres personas distintas y un solo Dios verdadero? Lo entenderemos y lo aceptaremos como verdad eterna desde la perspectiva de que es un misterio que nos ha sido revelado, pero que es imposible poder asimilar exclusivamente desde la razón. Esto mismo ocurre con otros aspectos relativos a la doctrina de la Iglesia Católica que el Catecismo se encarga de detallar y explicar.
Nosotros no tenemos capacidad para saber por qué Dios «permite» que ocurran desgracias naturales como los terremotos, las inundaciones, los grandes incendios, las sequías, etc., suponiendo que realmente lo permita, en un sentido literal de «autorizar o consentir». Sentimos que son injustas desde la perspectiva de que les cuesta la vida (o la salud) a personas «inocentes», es decir, que no merecen de ninguna manera vivir una desgracia tan grande. Pero nosotros ignoramos los planes que tiene Dios con las personas que mueren (insisto, más allá de que, objetivamente, sus muertes nos parezcan injustas). ¿Y si Dios premia a esas personas con la vida eterna y una felicidad a la que quizá no todos puedan aspirar? No lo podemos saber. Pero sí sabemos que Dios es justo y misericordioso, y que no quiere el mal para ninguno de sus hijos.
La única forma de encontrar consuelo y paz interior después de ver las imágenes de un desastre tan terrible consiste, precisamente, en confiar ciegamente en Dios y en su voluntad, aunque ésta escape completamente a nuestra razón. Confiar en la Providencia por encima de lo que nuestra mente juzgue que es justo, injusto, bueno, malo, etc. Esto no nos hace menos humanos (en el sentido de «irracionales», o de tener menos capacidad de juicio crítico sobre las cosas), sino verdaderos creyentes; hijos que saben que su padre jamás consentirá que nada malo les ocurra, aunque nuestros ojos nos muestren lo contrario. No es fácil esto que aquí proponemos, pero sí es la manera plena de vivir nuestra Fe de manera coherente.
Hay una consideración más que hacer al respecto, y no escapa tampoco del ámbito de los principios y valores que tienen su raíz en el cristianismo. Muchos de los edificios que colapsaron y se derrumbaron como consecuencia del doble seísmo en Venezuela eran construcciones hechas de manera rudimentaria y sin atender a criterios técnicos de máxima calidad, como ya afirmaron expertos en la materia. Detrás de esos edificios deficientes, y de las muertes que provocaron —ya más de 5.000—, están las directrices políticas de regímenes corruptos y totalitarios como los de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los dos últimos sátrapas que han padecido los venezolanos en las últimas tres décadas. Mientras ellos y sus allegados se enriquecían de manera ilícita, y encarcelaban y torturaban a la disidencia política, dedicaban cantidades insuficientes de dinero público a hacer edificios de mala calidad, peor preparados para soportar un terremoto de grandes dimensiones.
Feria de Linares. Tres corridas de toros del 28 al 30 de agosto.
- Viernes 28 de agosto. Toros de Martín Lorca para David Gil, Adrián de Torres y Marcos Linares.
- Sábado 29 de agosto. Toros de Román Sorando para Emilio de Justo, David de Miranda y Víctor Hernández.
- Domingo 30 de agosto. Toros de Villamarta para Curro Díaz, David de Miranda y Marco Pérez.
La Plaza de Toros de Linares volverá a convertirse en uno de los grandes focos taurinos del final del verano con la celebración de la Feria de San Agustín 2026. El serial estará compuesto por tres corridas de toros consecutivas, los días 28, 29 y 30 de agosto, con carteles que combinan experiencia, proyección y variedad ganadera.
La feria arrancará el viernes 28 de agosto con una corrida de la ganadería de Martín Lorca, que será estoqueada por David Gil, Adrián de Torres y Marcos Linares, en una cita marcada por la presencia del torero local.
El sábado 29 de agosto llegará uno de los carteles más atractivos del ciclo. Emilio de Justo, David de Miranda y Víctor Hernández harán el paseíllo para enfrentarse a un encierro de Román Sorando, en una tarde que reunirá a tres toreros que atraviesan un destacado momento profesional.
La feria concluirá el domingo 30 de agosto con toros de Villamarta para Curro Díaz, uno de los grandes referentes del toreo linarense, acompañado por David de Miranda y Marcos Pérez, uno de los nombres jóvenes con mayor proyección del panorama taurino.
Con este ciclo, Linares mantiene su apuesta por una feria que combina el peso de las figuras consolidadas con la oportunidad para nuevos valores, ofreciendo además una selección de ganaderías de distintos encastes y perfiles. La Feria de San Agustín volverá así a situar a la histórica plaza jiennense como uno de los escenarios taurinos más destacados del calendario estival.







