la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 18 de julio de 2026

Gibraltar es hablar solo / por HUGHES


'..A costa de España, Gibraltar se ha hecho puerto, aeropuerto, un conato de Benidorm y podría anexionarse hasta San Roque, si quisiera. La impresión es que no hacen más porque no les interesa..'

Gibraltar es hablar solo

HUGHES
Pedro Sánchez retiró la verja de Gibraltar, liberó a los monos, y tuvo el cuajo de decir que con ello derribaba el último muro de Europa Occidental.

El Muro de Gibraltar separaba una de las fronteras con mayor diferencia de renta del mundo. La diferencia de renta per cápita media entre el habitante de La Línea, rondando los 10 000 euros, y el de Gibraltar, rondando los 100 000, ese 1 a 10, no se ve en otro lugar. Dar un paso y ser de repente diez veces más pobre es algo que uno imagina entre Corea del Norte y Corea del Sur o entre Israel y la Franja de Gaza, porque ahí hablamos de fronteras que son auténticas cicatrices, líneas que separan mundos por completo diferentes. Si el territorio es similar en fertilidad, sistemas políticos, tecnología, tradiciones morales, coordenadas geopolíticas o religiosas… ¿qué explica semejante brecha en esa frontera?

Gaza o la frontera mexicana (no nos vienen a la cabeza más sitios) son grandes causas de las personas con alto sentido de su propia moralidad. Sin embargo, la diferencia estrepitosa entre Gibraltar y La Línea, única en el planeta, nunca le ha importado lo más mínimo a nuestra izquierda, igual que su ecologismo no se ha visto afectado por los atropellos gibraltareños sobre el Medio Ambiente.

Como diría Antonio Burgos, la izquierda, con Gibraltar, passssssssa de todo, y a partir de ahí, como marcan la pauta, passsssssan todos los demás.

Ahora Sánchez va allí y se marca el numerito de Gorbachov cuando debería denunciar, si no la situación colonial, que tampoco vamos a soñar a esas alturas, al menos el abuso que ocasiona una disparidad económica como no hay otra. Gibraltar no es muro, ni verja, ni frontera; es brecha. El concepto lo conocen.

Pero esta desigualdad en concreto no les conmueve. No les importa la integridad territorial o el orgullo nacional, lo asumimos, pero es que ni siquiera les importa la desigualdad.

Es lo asombroso de Gibraltar: que todo lleva sordina. Gibraltar es hablar solo. Como si te encerraran en una habitación acolchada en la que nadie te escuchará jamás por mucho que grites.

A costa de España, Gibraltar se ha hecho puerto, aeropuerto, un conato de Benidorm y podría anexionarse hasta San Roque, si quisiera. La impresión es que no hacen más porque no les interesa.

El Peñón es una formación geológica hecha de «cesiones de soberanía». Cada cesión, un pellizquito de roca. Y así está el Penón, gran forúnculo español.

El palco, secuestrado, Roca, burlado, Valencia traicionada… / por José Luis Benlloch


La corrida estrella de la feria acaba en medio de un gran escándalo al negarle una oreja al peruano.

"Los juampedros volvieron a la senda del aburrimiento y la ñoñez y arrasaron todas las expectativas de lucimiento"

José Luis Benlloch
El palco, secuestrado; Roca, burlado; Valencia traicionada; el orden público en peligro… ese fue el desenlace de la corrida estrella de la feria. Ni p… idea, mejor ni pajolera idea de la autoridad (i)responsable, nula sensibilidad, mucho me temo que cero conocimientos porque no quiero creer en una perniciosa intencionalidad. Ese fue el desenlace de una corrida que, jodida pena, había transcurrido por la senda de una maldita discreción. Donde debía haber habido tensión y emotividad solo había surgido una correcta discreción que es concepto que va contra la esencia del buen toreo. 

No vale el voluntarismo, no basta con las buenas formas tal como se veía, como se sufría toro a toro hasta que surgió la faena de Roca Rey al sexto. Si el toreo es cosa de dos, de toro y torero en este caso el torero aportó el setenta, el ochenta por ciento y la plaza que se había llenado en más de tres cuartos se reencontró con la imprescindible emoción que prometía la tarde. En realidad, nada que le importase a la presidenta que se llamó a andana cuando el público, que uno pensaba soberano, pedía de manera clamorosa la segunda oreja. Ella sabía más, eso debe creer, y se armó la marimorena, la de todos los domingos, la de todas las ferias ante la pasividad de quien se considera autoridad superior cuyo cargo, señora, señor, debe ir más allá de lucir palmito en el callejón. El toreo está ninguneado en Valencia por mucho certamen, concurso o ayuda que se les ocurra organizar. En ningún deporte cabe creer que pusiesen de arbitro en la alta competición a un recién llegado porque se puede llegar a la burla a la que se llegó ayer. Y acabo la referencia a la presidenta, que tiempo habrá, que esto no acaba aquí, esto se puede hinchar, que se pirran por un palco y nadie sabe dónde tienen el límite. Esa es la raíz de la cuestión, el palco el seguidismo hasta el desbarre teniendo en cuenta que la señora es reincidente en la cuestión.

La de Roca Rey al sexto toro, el del escándalo, fue un dechado de amor propio y técnica, de buena administración de las condiciones del toro, de asumir responsabilidades, justo a las que obliga su condición de figura. Lo templó, le obligo, le llevó, ni fuerte ni flojo lo que cabía para no reventar el globo, se montó encima con los efectos especiales del final y lo despachó de un soberano volapié y la señora decidió que aquello valía una oreja, ni una más, como si el espadazo por sí solo no lo valiese ya, como si el público no tuviese razón en su petición, como si Valencia tuviese que ser lo que ella pretende, lo que les peta al grupito. Su redentorismo, el de sus compañeros no es muy distinto, no parece tener limite por mucho que no case con la personalidad de Valencia en donde por cierto nadie sabe explicarme, a los periodistas nos viene bien por cuestiones de cierre, porque esa misma autoridad ha decidido que en Feria de Julio no haya apenas descanso. Toda la vieja liturgia de la merienda se la han pasado por el arco del triunfo.


Hasta ese momento la tarde venía torcida, vacía de argumentos, así que habría que agradecerle el apasionado (espero que lo entiendan también como razonado) arranque de esta crónica. Verán, sin toro no hay paraíso, habría que decir sin bravura que toro vaya si hubo, eso es de siempre, y esta vez no fue una excepción, no lo hubo ni apenas capacidad torera para pasar por encima de tan dramática carencia. Los juampedros volvieron a Valencia por la senda del aburrimiento y la ñoñez y arrasaron con ello todas las expectativas de lucimiento. Bravos no, mansos tampoco, seriados sí, anodinos y vulgarones también, sin opciones, hasta que saltó el sexto, digamos que fue medio toro, y tuvo la fortuna, la tuvimos de encontrarse con el orgullo del peruano al que ya en el tercero de la tarde le había ninguneado una oreja dentro de los límites aceptables. Al final la postura solo fue el calentamiento para lo que vendría.

Y el recuerdo de Fabra

Hubo tres cuartos de plaza, lleno en el callejón que no es apartado que se refleje en la taquilla, pero denota la expectación del cartel y buen ambiente en la tarde que habíamos calificado como la de los generales. Roca contra el termómetro, ese era el reto y si tenemos en cuenta hasta donde se encabritó el termómetro hay que considerar que no hubo ni vencedores ni vencidos. Una brisita alivió por momentos a los espectadores, nada que impidiese que a Manzanares le diese un golpe de calor que le obligó a pasar por la enfermería.

A falta de contenidos en el ruedo tengo reseñada la presencia del director Pablo Salazar, ganado para la causa del toreo en uno de los palcos. Esta feria sin opción al lujo de una buena merienda que alivie una mala tarde como ocurre en cualquier plaza mediterránea que se precie. Alicante, Murcia, Almería… menos en Valencia, donde la autoridad se ha merendado al propio descanso de toda la vida, tendrán prisa, habrán quedado, eso es así salvo que lo pida la tele. Tengo reseñado a un monosabio charlando por teléfono mientras el piquero aún estaba en la plaza, acháquenlo la modernidad, cosas de la juventud. 
Tengo igualmente anotada la presencia de la hija del maestro Ricardo de Fabra, la quinta esencia del mejor valencianismo, el toreo más valiente que ha dado esta tierra que vivió y gozó enganchado al toro, a las tradiciones, als rocins de tiro, al almorsar, al puret, a la fira… en la memoria sitio especial para aquella tarde en la que clavó la senyera en el ruedo y se jugó la vida para dar respuesta al Cordobés. Y hablando de Fabra a uno le vienen recuerdos mil como los de su cuadrilla, la cuadrilla de todas las cuadrillas, que a sus órdenes impresionaron en las plazas de más relieve y acuñaron aquello de plata valenciana: Honrubia, Capilla, Guillem, Pepe Luis, Pepe Martí… todos en pie, música por favor.

Manzanares y Talavante

Cuando apareció el bonito primero una capota gris parda de muchos grados y más humedad cubría la plaza. Soberbia actuación tanto de Trujillo en la brega como sus compañeros con los palitroques. La faena del maestro Manzanares no acabó de trascender, no escaló por los tendidos ni siquiera cuando en el tramo final se apretó con el toro sobre la derecha. En su disculpa el toro no daba para mucho más. En su segundo hubo demasiada corrección, demasiada discreción y nos quedamos a la espera de la resurrección, tal cual hizo una Feria de Julio su sabio padre en esta misma plaza.

Talavante se puso a torear en el segundo de la tarde de primeras, sin más preparativos, sin muchas apreturas eso es verdad, pero fácil y dispuesto. A ese le que cuajó una faena discreta premiada con oreja que vino a demostrar que mantiene la lealtad de sus fieles en Valencia. Si esa valía una oreja en opinión de la presidenta, las dos que pedían para Roca eran de cajón. Por faroles, puro recurso y mucho alivio, recibió a su segundo luego en la faena se aburrió el toro, nos aburrimos todos y el maestro cumplió voluntarista que no es una las virtudes por las que ha llegado donde ha llegado.


El jabonero tercero, que salió comiéndose al mundo, se estampó contra el maderamen de un burladero con tal fuerza que seguramente le restaría las ídem a lo largo de la faena. Unos estatuarios iniciales no le sentaron nada bien, no acertó Roca en ese arranque, se cree frecuentemente que por torear por alto no se quebranta al toro y es todo lo contrario. El juego fue tan anodino que ni Roca lo pudo remediar. Con el arrimón final y los juegos artificiales se dividieron las pasiones y la plaza se convirtió en un puristas contra roquistas. Tras un pinchazo le recetó un estoconazo hasta las cintas. Ante el panorama general Roca se puso serio con el sexto. Había que salvar la tarde, Roca al rescate. Y se arrimó como un león, encorajinado, toreó templado y se arrimó vibrante. La estocada final fue de libro y para comentar la respuesta de la autoridad remito al arranque de esta crónica. Una pena que plaza de tanta personalidad esté en manos de tanta ignorancia. Pena grande a cuenta de los salvaprestigios.

FICHA

Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentado y de escaso fondo.

José María Manzanares, silencio tras aviso en ambos.
Alejandro Talavante, oreja y ovación con saludos tras aviso.
Roca Rey, ovación con saludos tras petición y aviso, y oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.

52 Diputados (5 del PSOE) vuelven a presentar una ILP contra la Tauromaquia (1) / por José Carlos Arévalo


'..De hecho pretenden que el Estado dimita de su ya única competencia en materia taurina -defender la Tauromaquia como patrimonio cultural- y otorgársela a las CCAA. Así podrán prohibir la Fiesta de un plumazo las que estén gobernadas por los partidos demandantes..'

EN CORTO Y POR DERECHO
52 Diputados (5 del PSOE) vuelven a presentar una ILP contra la Tauromaquia (1)

Por José Carlos Arévalo
Un año después de que se desestimara la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) antitaurina, un grupo de diputados del Congreso (nacionalistas, podemitas y 5 socialistas) vuelven a presentarla. Piensan que, debilitado el Gobierno socialista, el PSOE no se abstendrá como el año pasado y se mostrará más proclive al trueque. De hecho pretenden que el Estado dimita de su ya única competencia en materia taurina -defender la Tauromaquia como patrimonio cultural- y otorgársela a las CCAA. Así podrán prohibir la Fiesta de un plumazo las que estén gobernadas por los partidos demandantes. Nada original. Una simple copia de la estrategia mexicana que tan buenos resultados les ha dado.

Estas líneas no tratan de especular sobre la situación política y la presumible deriva que alienta el optimismo de los 52 diputados. Más pertinente es dejar muy claro lo que dichos inquisidores quieren prohibir a los 8 millones de espectadores que tuvieron las fiestas taurinas el año pasado.

MATAR AL TORO DE LIDIA

El Toro Sagrado. Según los historiadores de la ciencia, hace unos 10 mil años el hombre domesticó ciertos animales. Entre ellos, los bovinos. Pero en la Península Ibérica, las cosas fueron más complejas. Como en el resto de Eurasia hubo razas que se dejaron y otras, no. Pero aquí siempre se respetó a los indómitos. Por varias razones: En la Península, entonces muy vacía de humanos en su encrespada orografía permitió a las hordas bovinas ocupar territorios inaccesibles. Además, sus pobladores habían sacralizado al toro, el domesticado y el indómito. Se supone que por por su sustancial aportación a la vida humana:

Trabajo para la agricultura y el transporte. Piel para el abrigo; carne para la nutrición


Leche de la vaca madre que salvó a los humanos de la alergia a la lactosa. Más un enigma fascinante del indómito para perplejidad del human, pues mataba a sus presas y no las comía. Además, admiración por el poder genésico del domesticado y del indómito, por su tropa de vacas, por su transgresión, como algunos dioses, del tabú del incesto, por sus cíclicas y sorprendentes etapas de mariconeo. Y, finalmente, por respeto a la capacidad del indómito para luchar hasta la muerte en defensa de su territorio. La suma de todas estas funciones, más la inexistencia de pensamiento científico explican su sacralización ibérica.

Si además añadimos que, en aquel tiempo inmemorial, religión y juego no estaban separados, al menos en la Península Ibérica, se entiende que se respetara a los agresivos bovinos más emparentados con el peligroso Uro primordial que, a la inversa, fueron extinguidos en el resto de Europa por su difícil y peligroso pastoreo. Ni siquiera al rey godo Recesvinto, que ordenó su extinción, debido a su peligrosidad para los viajeros de a pie cuando se los topaban en el camino. No sabía el pacífico rey que por estos lares a la gente ya le gustaba torear.

La antropología religiosa y taurina ha revelado el origen mágico y religioso de algunos juegos, como la corrida nupcial. Nos ha informado sobre su ritual, la fabricación de sus útiles y quiénes eran sus participantes. El historiador de las religiones, Álvarez de Miranda, nos detalla este singular festejo y asegura que el último tuvo lugar en Hervás (Cáceres) a principios de los años40 del siglo pasado. Pero ya a principios de nuestra era, el cristianismo bajó de los altares al toro nupcial. Pervivió la creencia, degradada pero viva como superstición. Lo prueba que las prohibiciones taurinas medievales siempre exceptuaran las corridas por bodas. Incluso en ritos cristianos -anteriores a que la Iglesia española adoptara la liturgia gregoriana- el toro jugaba un papel determinante. Así, en los juicios e Dios, y al margen de la Iglesia, en los cambios de sexo, en la corrección de desviaciones sexuales o en la recuperación femenina de la fertilidad y en la estimulación de la potencia genésica del hombre. 

En realidad, la creencia en los benéficos poderes sexuales del toro se ha mantenido viva, a nivel de superstición en el agro, casi hasta nuestros días. De otros ritos atávicos, como las mondas sorianas, los toros de fuego, de cuerda y de muchos otros que se celebran en España todos los años, la investigación folclórica y antropológica tiene todavía mucho que aportar. Por supuesto, si los 52 inquisidores de marras no borran de un plumazo la cultura popular. 

El viernes próximo: El Toro Lúdico (de la corrida caballeresca) y el Toro Mítico de la corrida de toros actual). A propósito de este último quedará demostrado el origen democrático de la corrida de toros actual, así como los atributos que la lidia concede a su público, superiores a los que ofrece cualquier otro espectáculo a sus espectadores. No saben los 52 atrevidos en qué charco se han metido.

Don Luis sabe cosas / por Javier Torres


'..Este riojano tranquilo, de maneras de hidalgo castellano, habla poco y reza mucho. Y en su temperamento sosegado encontramos firmes convicciones y un liderazgo de otra época..'

Don Luis sabe cosas

Javier Torres
La Armada española desembarca en Nueva York, capital decadente del Babel multicultural de Mamdani. A mitad de camino entre Wall Street y Gotham City, sus calles están envueltas en densas nubes de marihuana y criminalidad, pack turístico indivisible para los europeos más despistados que creen que el mundo es un parque temático. En esa atmósfera irrespirable España se cita con la historia para enfrentarse al país nacido del antiguo Virreinato del Río de la Plata y a los arbitrajes de la FIFA, que un villano como Infantino siempre da más miedo que un genio como Messi.

Si hay un hombre capaz de evitar que repitamos aquello de que no vinimos a luchar contra los elementos es don Luis de la Fuente, a una estrella de convertirse en capitán general. Este riojano tranquilo, de maneras de hidalgo castellano, habla poco y reza mucho. Y en su temperamento sosegado encontramos firmes convicciones y un liderazgo de otra época. A de la Fuente hay que agradecerle, sobre todo, que no convierta las ruedas de prensa en soporíferas peroratas, en esos monólogos insufribles vomitados por tantos filósofos en chándal. Su estilo combina la sencillez con gotitas de sarcasmo y toneladas de sabiduría. Con los años comprendemos que la cosa iba de hablar poco.

En un mundo que ensalza la juventud como virtud, don Luis alcanza la plenitud mental y física a los 65 años, y no lo decimos por sus prominentes bíceps moldeados con pesas de 16 kilos. Qué va. En su obra proyectada sobre el césped apreciamos lo más difícil en un líder: construir un equipo. Ha convencido a esos jovencísimos egos millonarios de que el colectivo está por encima de cualquier individualidad. Que el talento debe servir a la causa. Por eso el suyo es un liderazgo callado, forjado desde el ejemplo y con resultados que saltan a la vista. Los franceses, que tenían mejor equipamiento y más artillería, encontraron su Waterloo en la tórrida Dallas.

Don Luis se enfrenta ahora a un doble reto: tumbar a Messi y coronarse sin una superfigura en el equipo. Aunque Rodri es balón de oro, el entrenador no dispone del elenco de estrellas que ganó en 2010. Lamine, del que esperábamos noches de vino y rosas, ha jugado a medio gas. Sin embargo, el bloque es la fuerza. Puro granito. Y eso jamás se habría conseguido de haberse doblegado al ruido exterior, uno de sus mayores logros. Son tiempos en que acierta quien no obedece a la prensa. De la Fuente ha sentado en el banquillo a algunos de los favoritos del poder mediático. Pedri, Joan García, Llorente o Williams saben que, acierte o no, las alineaciones las hace el entrenador. Se acabaron los tiempos en que jugaban los amiguetes de los habituales en los reservados del Txistu.

Así, algunos de los jugadores más destacados no aparecían en los pronósticos. Uno de ellos es Pedro Porro, pacense de Don Benito, en quien encontramos el ADN de aquellos barbudos que cruzaron el charco y dieron gloria a España. Lateral incombustible, sus arrancadas nos recuerdan ese impulso racial que leemos en el inolvidable Cuando los dioses nacían en Extremadura.

Otro de los héroes tímidos del equipo es el alavés Unai Simón, que sólo ha recibido un gol en siete partidos. Cómo no va a detener balones o lo que haga falta el hijo de un guardia civil y una ertzaina. Oyarzábal, de la vecina Guipúzcoa, lleva cinco dianas y es el máximo goleador nacional. Después aparecen otros menos conocidos para el gran público que ya no lo son tanto, como Dani Olmo o Cucurella. Los locutores argentinos llevan días riéndose de ellos. Paciencia, que todo llega.

Como Dios siempre escribe derecho en renglones torcidos, Luis de la Fuente llegó al banquillo de la mano de Rubiales. Hoy nadie se acuerda de ello ni de su etapa como jugador del Sevilla, donde también se formó como entrenador. En aquellos años descubrió al Cristo de la Expiración, el Cachorro, del que es ferviente devoto como Juan Belmonte o Silvio el rockero. En los últimos días circula una foto espectacular en la que don Luis contempla embelesado al Cristo en el interior de la parroquia trianera mientras la sombra del crucificado cae proyectada justo encima de él.

El domingo se libra en Nueva York la madre de todas las finales que contrapone dos modelos. El dominio y el toque españoles frente a la verticalidad y la garra argentinas que, en demasiadas ocasiones, cuenta con la generosa permisividad del árbitro. Cada balón dividido será un Vietnam, una guerra de guerrillas a la que querrán arrastrar a España, que jugará en inferioridad ante una grada de mayoría albiceleste.

Vencer en esas condiciones será una gesta que recordaremos siempre. En la serenidad y la astucia de don Luis de la Fuente está la oportunidad de que una nación herida recupere su autoestima. Aunque sólo sea una noche de verano.

18 de Julio de 1936, mucho más que un acto de legítima defensa y un alzamiento popular / por Pablo Gasco de la Rocha



''...El verdadero significado es su dimensión teológica, ya que la razón fundamental de que se produjera, fue defender a la Iglesia católica que sus eternos enemigos estaban a punto de liquidar..'

18 de Julio de 1936, mucho más que un acto de legítima defensa y un alzamiento popular

Pablo Gasco de la Rocha 
Pasa el tiempo, y no hay duda razonable de lo que fue y representó el glorioso Alzamiento del 18 de Julio de 1936, que hoy nuevamente celebramos y honramos, más allá de que fuera un acto de legítima defensa y un alzamiento popular. De ahí, el olvido o desprecio de los que han debilitado su inteligencia y han perdido el fundamento de la propia Verdad, y el odio de la chusma roja impenitentes, recalcitrante gentuza que no desaparece jamás. Es igual, el más transcendente significado del glorioso Alzamiento del 18 de Julio de 1936 estará siempre presente. A qué nos referimos exactamente. Pues, a la dimensión teológica de esta fecha que, más allá de que fuera un acto de legítima defensa en pro de la libertad y de la paz social, librándonos de convertirnos en el primer satélite de la URSS. Y un alzamiento popular, porque al Ejército sublevado se sumó una tropa voluntaria, joven y resuelta, encuadrada, preferentemente, en los Tercios del Requeté y en Falange Española de las JONS. El verdadero significado es su dimensión teológica, ya que la razón fundamental de que se produjera, fue defender a la Iglesia católica que sus eternos enemigos estaban a punto de liquidar. Cuestión trascendental que los españoles deberían examinar a fondo, ante la ingratitud de la Jerarquía católica actual para con sus liberadores y hacia su Caudillo


En definitiva, el Alzamiento del 18 de Julio de 1936 fue una voluntad en defensa de una cosmovisión de vida sustentada en las eternas virtudes y e ideales de España, que finalmente se consigue tras la Victoria, el 1 de Abril de 1939. Fecha en la que se entroniza un Régimen que incorporó el sentido católico a la reconstrucción nacional: los 40 años de Paz y Prosperidad bajo la dirección indiscutida e indiscutible del Caudillo Franco. La persona providencial con la que España se encontró en una de las encrucijadas más graves, serias y trascendentales de su historia. Estamos ante el recuerdo de una gesta impresionante, de las más impresionantes y trascendentales de nuestra historia, de la historia de Europa y de la historia de occidente, vencer a la canalla comunista en el campo de batalla, y posteriormente en el campo social y en el de la cultura. Ahora bien, como nos ha pasado a lo largo de la historia y está en el signo de los tiempos, el espíritu del Alzamiento del 18 de Julio hecho realidad con la Victoria del 1 de Abril de 1939 se fue vaciando, incluso antes de que falleciera Franco, llegando al extremo de entregar la obra a los enemigos. Entrega a la que siguieron dos hechos absolutamente catastróficos para España, cuyas consecuencias hoy lamentamos: la traición que hizo Juan Carlos I a lo jurado para poder ser rey de la Monarquía instaurada, aceptando el nuevo papel de marioneta que le impusieron, a cambio de su presencia en la Zarzuela. Y la implantación del sistema partitocrático parlamentario y liberal con su concepción patrimonialista de la política, que desde el principio optó por la corrupción y que a lo largo de todos estos años ha ido redoblando su estrategia de polarización social. 

Ahora bien, ¿quiénes fueron los responsables de la entrega de la Victoria? La respuesta es elemental. Quienes la custodiaban: instituciones y leyes. Estuvo la derecha-liberal, Alianza Popular (AP), ¿a la altura de las circunstancias? ¿Fue verdad lo de: “España, lo único importante”? Para nada, porque la derecha-liberal siempre ha sido egoísta y sorda a los clamores populares. Pero cuando las cosas van mal y la izquierda asoma, se pone pálida, se echa a temblar y grita a pleno pulmón: ¡Ejército al poder!… Que es lo que pedía Manuel Fraga junto con don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I, unos minutos antes del 23 de febrero de 1981. En cuanto a las Fuerzas Armadas, mejor diríamos que fue el avestruz en la escena, haciendo tabla rasa de lo que estipulaba y mandaba el artículo 37 de la Ley Orgánica del Estado, que atribuía a las Fuerzas Armadas, entre otras misiones, la defensa del orden institucional. Deber, orden y mandato que no habíamos olvidado muchos de los que habíamos jurado bandera, y que llamados a defender ese orden jurídico-político que habíamos jurado, hubiéramos acudido desde nuestros despachos, oficinas, fábricas, talleres, desde el campo o desde el mar. Desde donde cada cual estuviera sirviendo y haciendo una vida honrada. 

Y si es de referirnos a la jerarquía de la Iglesia, recordar que admitió una Constitución que expulsaba toda referencia a Dios, convirtiendo a España en un Estado laico, no por el avance arrollador del adversario, sino por el silencio abusivo, incomprensible y cobarde de la Conferencia Episcopal de ese momento de España. Silencio que resultó atronador cuando el presidente de las Cortes Generales, Antonio Hernández Gil, quitó el Crucifijo del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, según sus propias palabras: “por comprensión con quienes no creen y neutralidad política”, sin que se alzasen más voces condenatorias que aquellas que venían del pueblo llano. 

La Transición cambió política y socialmente a España, y su legado sigue condicionándonos. La esencia de la transición fue la reafirmación de la subversión y la rebelión contra las eternas virtudes e ideales de España. Y hoy, incluso, contra la razón más elemental.

 

La principal y más urgente tarea de la sociedad española es no dejarse engañar, y tener muy claras dos cosas: 1ª. Que la traición a la Victoria del 1 de Abril de 1939 es la consecuencia de todo lo malo que hoy acontece en España. 2ª. Que será responsabilidad de los españoles de este momento histórico no repudiar y fulminar este Estado, cuya forma política es la monarquía, promotor de la quiebra nacional.

viernes, 17 de julio de 2026

LAS VENTAS.- Cuarta novillada nocturna del verano. La pericia / por Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 16 de julio de 2026. 
Cuarta novillada nocturna del verano madrileño. 

Encierro de novillos de Sagrario Moreno (encaste Domecq). Bien presentados. Primero y sexto altos y largos. Bajo el segundo. De mayor trapío tercero, cuarto y quinto. Mansos y nobles. Faltos de fuerza, a excepción del sexto que mostró más brío. Con movilidad menos el tercero, abanto. Algo más de un tercio de entrada. Noche veraniega con brisa.

Terna: Luis Pasero, de Madrid; de azul celeste pastel y oro, con cabos blancos; treinta años; tres festejos en 2025; silencio tras un aviso y saludos tras un aviso. López Peregrino, de Jerez de la Frontera (Cádiz), de verde pistacho, con cabos blancos; veinticinco años; un festejo en 2025; saludos y silencio. Mario Vilau, de Barcelona, de azul cielo y oro; con cabos blancos; diecinueve años; quince festejos en 2025; silencio y oreja. López Peregrino se presentaba en Madrid.

Suerte de varas. Los novillos de Sagrario Moreno cumplieron en el caballo saliendo sueltos de los encuentros. Todos recibieron una primera vara fuerte. El primero perdió las manos al salir del caballo. Tercero y sexto fueron picados con mayor celo —lote de Mario Vilau—. El tercero acusó el castigo recibido en la faena de muleta. El cuarto empujó en la primera vara saliendo al capote; en la segunda se fue de naja. El quinto pidió ser picado hacia terrenos del cinco; se le aplicó una lidia extensa al no entenderse su mansedumbre. Elegimos como muestra de la suerte de varas la del sexto novillo que fue lidiado con soltura por Vilau desde terrenos del diez hacia los medios para ser puesto en suerte. En la primera vara el hierro cayó detrás de la cruz. El Bala le dio fuerte. El novillo se acostó y fue sacado de debajo del peto. Fue puesto en suerte para la segunda vara que le cayó trasera. Le pegaron fuerte de nuevo y salió suelto.

Pepe Campos
En muchos de los casos en las novilladas nocturnas del verano madrileño se suele echar en falta la pericia de los novilleros. En la novillada de ayer noche la ausencia de sabiduría y experiencia, de práctica y de destreza fue un hecho notorio. Muchos de los novilleros que hacen el paseíllo en estos festejos se anuncian sin haber toreado lo suficiente con anterioridad, y vienen a Madrid de repente; además, con cierta edad encima. De este modo es muy difícil que se produzca el triunfo. Es posible que esté fallando todo el engranaje de preparación de futuros matadores de toros por exigüidad de número de novilladas —es una evidencia; aparte estaría el método que se imparte en las escuelas taurinas y su calidad—. 

La labor del empresariado en este apartado se presupone como fundamental y es factible que decidan irse hacia el camino más asumible de organizar corrida de toros y no novilladas por tantas plazas y localidades de la piel de toro. Pero sin ir más lejos, cerca de Las Ventas se encuentra la plaza de Vista Alegre en el distrito de Carabanchel que podría ejercer de vivero formativo de novilleros como en su día ocurrió, nos referimos a los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Si realmente nos encontramos en un momento de auge de la tauromaquia, con un número en alza de público joven, no estaría mal anunciar novilladas de promoción en Vista Alegre, y de tal fomento de festejos saldrían novilleros que harían, posteriormente, con un mayor grado de garantía el paseíllo en Las Ventas, plaza de responsabilidad y de exigencia. Así, el camino de la adecuada preparación y el deseado final exitoso tendría un componente lógico y razonable. Pero se ve que no hay modo de arrancar en este territorio de la proyección del mundo taurino. Cierto es que hay circuitos de festejos novilleriles tanto en la Comunidad de Madrid como en Las Dos Castillas, también en otras comunidades autónomas. Empero es algo aparente, o parece serlo, porque la distancia establecida entre este tipo de festejos y la plaza de Las Ventas es palpable y palmario.

En definitiva, los novilleros que se anuncian en Las Ventas, salvo casos excepcionales, hacen el paseíllo para ver si ocurre algo, en forma de milagro, es decir, un éxito sonado, que les saque de su situación desesperada —estar invirtiendo dinero familiar en esas novilladas de los pueblos de Dios—; o vienen a Madrid, digamos, a cerrar un currículum que les avale para poner un futuro negocio de hostelería —en el que no sabemos si se atreverán a poner en el local todo el despliegue fotográfico de su carrera, dada la deriva en el gusto de muchos comensales actuales para no ver la realidad de la vida reflejada en la tauromaquia a través de fotos taurinas en los restaurantes: queremos decir que el público gastronómico español ha cambiado y le gusta comer en espacios minimalistas y de corte ecológico—. Por ello, esta segunda opción baja demasiado en los motivos que llevan a un joven —no tan niño hoy en día— a ser matador de toros. Y nos permite pensar que hay un componente romántico detrás de la apuesta taurómaca. En las sociedades liberales —como la nuestra— el romanticismo se sostiene, todavía existe. Desde esta reflexión podemos imaginar que los chicos que torean en las novilladas del verano madrileño son jóvenes románticos. Luego observamos que lo son, pero no tienen pericia. Les falta aptitud y práctica. Muestran inhabilidad y bisoñez. Así ocurrió anoche, como en tantas otras noches de estos festejos taurinos nocturnos madrileños. Aunque no todo es negativo pues llama la atención que en el mundo de hoy, tan mercantil, tan pragmatista, existan muchachos que quieren ser toreros y lanzan la moneda al aire para intentarlo. Es una actitud loable. Igualmente lo es que en los tendidos veamos a adolescentes, mozos y mozuelas que acuden a ver el posible triunfo de un joven —en ocasiones, no tanto— que en otros tiempos no se le hubiera denominado como zagal, al haber cumplido la mili, y ser ya un hombre hecho y derecho.

Lo más llamativo de anoche en la novillada, como ya hemos apuntado, fue la falta de pericia de algunos de los jóvenes novilleros. En especial del primero y del segundo —López Peregrino hacía su presentación en Las Ventas— que estaban muy lejos de poseer la manejabilidad que les aportaría el disfrute de artificio, de habilidad o de destreza para ejercer el arte de los toros según lo entendería Francisco Montes «Paquiro», allá en la primera mitad del siglo XIX. Han pasado muchos años desde entonces, cuando el arte y la facultad que transfiere el conocimiento eran prioritarios para salir a torear porque «cuando entonces» había que salvar el pellejo, y no mostrarse ni bello, ni bonito, ni «expresivo» como hoy parece ser la base de la tauromaquia moderna. Hoy el tipo de toro lo permite, como ayer noche. Todos los novillos fueron nobles. No hay que insistir demasiado en todo esto: los novilleros hacen el paseíllo en Madrid sin haber toreado casi nada. Solo indicamos que de esta forma las cosas es difícil que salgan favorables. 

Por otro lado, siempre hay excepciones, el tercer novillero, Mario Vilau —catalán— venía con un número importante de novilladas toreadas. Por eso su actuación fuera más resaltable y obtuvo un triunfo a todas luces obvio. Vilau ya había toreado en la Feria de San Isidro donde dejó muestra de entrega y pundonor. Ayer presentó la misma cara, la disposición, y, en ciertos momentos, oficio —en la lidia del sexto—. Inclusive solvencia en el trazo de los muletazos: con mayor dominio y mando. Asimismo evidenció carencias y un apartado técnico no cultivado si analizamos que no dio distancia al novillo que la pedía —el sexto— y que abría el compás al muletear dejando abierta la puerta al neo-toreo. A sus dos novillos los recibió a porta gayola —aunque el primero no entró en la suerte—. Inició las dos faenas de rodillas en los medios. Su primer novillo —el tercero— acusó las varas recibidas y llegó extenuado a la faena, sin posibilidades. Lo mató de pinchazo en la suerte natural, y de estocada en la suerte contraria. Al sexto lo exprimió —sin distancia adecuada— y con garra le sacó muletazos dejándole la muleta en la cara y tirando del animal. Calentó al respetable con bernadinas —catalanas— emotivas. Mató en la suerte contraria de estocada eficaz.

A Luis Pasero se le vio envarado —falto de naturalidad y de festejos—. No obstante, quiso hacer bien su labor. La colocación delante de los novillos fue la ortodoxa. No tanto en la manera de conducirlos al torear despegado. Intentó bajar la mano, dar distancia, y en el cuarto dejó la mejor tanda de la noche al torear en redondo, pero sufrió desarmes. Al torear en redondo al primer novillo, haciéndolo «al natural», cambió el estoque simulado de mano y evitó la fealdad de arrojarlo a la arena como hacen muchos matadores del escalafón superior en muestra de desprecio a su oficio. Mató al primero en la suerte contraria, de dos pinchazos, una estocada atravesada y delantera y dos descabellos. Al cuarto en la suerte contraria de estocada baja.

López Peregrino, de Jerez de la Frontera, se le percibió ese toque andaluz de querer mostrar «gracia». De talla pequeña. Poco dominador con los engaños. En la muleta su primer novillo fue a su aire, por fuera. El astado se le impuso en el tramo final. Todo deslavazado. Mató en la suerte natural de dos pinchazos y una estocada baja. En el quinto volvió a las afueras, a darle libertad al animal, que al no ser llevardo, en la fase final de su tarea, tuvo que recurrir a machetearlo. Mató en la suerte natural de estocada perpendicular, caída.

El próximo jueves, 23 de julio, se celebrará la novillada final del ciclo de nocturnas (nueve de la noche) con el siguiente cartel: novillos de Guadaira para El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau.


San Fermín, ocaso de la tauromaquia que fue / Cuernos y Escarnios, por Julio Martínez Romero

Paco Camino saluda a Charlton Heston en la plaza de Pamplona. 1962 

'..Los que queramos toros recurriremos a la nostalgia y a Paco Camino. El resto irán a la fiesta, que ha transmutado en estúpida prioridad nacional: “bever los toros”. San Fermín está a años luz de la tauromaquia que fue. Y la que es intenta ser San Fermín. Cojo un muelle, lo tiro por el retrete…'

San Fermín, ocaso de la tauromaquia que fue

Cuernos y Escarnios
por Julio Martínez Romero
Fue Paco Camino uno de los primeros en rebelarse contra aquello de que el toreo es “una fiesta”. Cuando se habla de ‘la fiesta’ como concepto o sinónimo de ‘el toreo’ o ‘la tauromaquia’, se puede entender bien que se refiere a lo que pasa en el ruedo. No obstante, los calificativos de fiesta nacional están cada vez más desvirtuados. Plazas de toros convertidas en escenarios y toreros, en showmans para el deleite de los que se cobijan en la nueva moda. “Vamos a los toros porque está de moda”, genial. En el caso de Madrid, esta ralea de viceversos travestidos de pijillo y niños ricos han conseguido que Las Ventas sea ya una suerte de Bernabéu. A las botellas de agua hay que quitarles el tapón para entrar y si te llevas la merienda y algo para pasar la tarde, te lo quitan. Que, mira tú, hay tardes de toros que solo salvan los estupefacientes. Cada día más, por cierto. Imagina que pasa esto en Albacete y nos quitan la merienda.

El único lugar del planeta de los toros donde no pasan estas cosas es en Pamplona, que cada julio celebra la feria del Toro, San Fermín, en la que todo importa menos el toro y el torero. Cachondeo a precio de calimocho y buen rollo, más allá de la caterva de terroristas sin picadores que, por suerte, todavía no han debutado. Esperemos que no lo hagan nunca y su mayor delito sea sacar pancartitas de ‘Puta España’. Quid pro quo: ‘Puta ETA’


El caso es que la plaza se llena cada tarde, pase lo que pase en el ruedo, y todos los días hay triunfo, con o sin orejas. ¿Dónde está el problema? Todo es un problema. El toro ya ha perdido su lugar: se están lidiando corridas indignas de presentación y afeitadas hasta los tobillos. Los toreros han entendido eso que se dice la idiosincrasia de la plaza, que en Pamplona es idiotincrasia. Cuanto peor lo hagas y más defectuosa sea la estocada, mayores serán las probabilidades de triunfo. Hasta el antitaurino Cayetano cortó un día cuatro orejas.

Y el problema es que nadie alza la voz porque eso da dinero y genera rendimientos. Una tauromaquia idiotizada que se ha convertido en una fiesta. La fiesta del torero y del borracho de turno que se devora a sí mismo. Ya no hay filtros, baremos o escalafones. Todo vale con tal de cortar las orejas. Todo vale para cortar las orejas. La fiesta de los despojos. Por ello, hay muchas plazas, pueblos, provincias y empresarios que han decidido que Pamplona es el ejemplo a seguir: plazas llenas, bolsillos más llenos todavía, nulo feedback del que paga, gente contenta –en el sentido etílico del término- y toreros cada vez más baratos. Y el motivo es bien evidente. Si conseguimos que las plazas se llenen porque sí, dará igual anunciar a tal o cual torero. La cantidad suicidará a la calidad.

En el momento en el que una figura, o mal llamada figura, quiera imponer un caché o unos requisitos, el empresario le dirá que hay otro torero que llenará la plaza igual por la mitad de sus honorarios. El sueño de los empresarios. Y caeremos en las ferias de relleno, véase el caso de Pamplona, que tiene la misma repercusión en la temporada que la clase práctica de Alcadozo por San Isidro. De Pamplona trasciende el encierro, carrera para corredores. Los eyaculadores precoces de los 100 metros cornudos. Dicen que los encierros son aburridos, que ya no son lo que era. Coño, pues no los veáis. Yo no veo ni medio festejo de San Fermín desde hace años, salvo cuando me llevaron de despedida de soltero y acabamos bebiendo de la bota de los macarras y sacando a hombros a Morante. Este año me han pedido que narre los encierros en la radio y me ha servido para que me contraten de speaker en los tanatorios. Aparte de la anécdota, lo triste. Si bien la tauromaquia va perdiendo poco a poco sus grandes feudos y los aficionados van desechando plazas y ahorrando costes en la temporada, dichos feudos y dichas plazas se van llenando cada vez más de otro tipo de público que asiste a un espectáculo en las antípodas del que era.  Fútbol con balón de rugby.

Se queja la mayoría de que los encierros ya no molan. ¿Y las corridas sí molan? Toros afeitados por doquier, salvo cuando torean los tiesos. Animales casi casi amaestrados, con sospechas de haber bebido también de la nevera abertzale. Toreros cortados todos por el mismo patrón, tramposos, ventajistas y pésimos estoqueadores. Palcos presidenciales vendidos al empresario de turno y productores encantados de haberse conocido y de ganar dinero a costa de escupir en un espectáculo que ya ha perdido su componente cultural. Cada feria que se sucede en la temporada va firmando una nueva capitulación. No caben más esquelas en los libros de historia del toreo. 

Valencia fue de las pocas que salvó el honor en las Fallas. Fue triunfador Samuel Navalón, por cierto, que vuelve este sábado a torear allí. Lo contará El Digital de Albacete, siguiendo como siempre y en exclusiva a los toreros locales allá donde hagan el paseíllo.

La feria de abril de Sevilla fue un bochorno de dimensiones desconocidas hasta ahora. Decir que la salvó Morante es como asegurar que Messi salva a esta Argentina mundialista choricera, que gana cuando el árbitro le da las orejas. Argentina es un poco San Fermín, buen marketing que ampara todas las trampas que pueden existir. Y si hace falta, inventan otras. San Isidro en Madrid terminó de reventar el tontómetro que se ha impuesto en la tauromaquia. Más puertas grandes que botellines, más público que nunca y récord en ridículos por tarde. Hubo quienes se dieron de hostias en el tendido porque uno le vomitó encima a otro. La plaza de Potahontas. Pamplona hace ya que se perdió. Bilbao, con los ‘Choperras’, es el Racing de Santander de Dmitri Piterman.

¿Albacete? Mantiene el tipo, aunque, como denunciamos a menudo, ha perdido el impacto extramuros. Su rigor es una montaña rusa en función de cómo tenga el día el desnortado palco. Su exigencia, una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Veremos hasta cuándo. Es cuestión de tiempo que las empresas se conviertan en policías bolivarianas y empiecen a someter y a perseguir a los aficionados que los pongan contra el espejo de su infamia. Mientras se siga censurando al que sabe y premiando al ignorante, las plazas serán una Oficina de Artes Escénicas de Badajoz plagadas de santaollalas y nachosabades. Los que queramos toros recurriremos a la nostalgia y a Paco Camino. El resto irán a la fiesta, que ha transmutado en estúpida prioridad nacional: “bever los toros”. San Fermín está a años luz de la tauromaquia que fue. Y la que es intenta ser San Fermín. Cojo un muelle, lo tiro por el retrete…