la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 19 de mayo de 2026

Aquellos sesenta… (XIII) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Curro negándose a lidiar el toro en Las Ventas, mayo 25 de 1967. Foto: El Mundo .

'..Cuando saltó el toro quinto, sobrero de Cortijoliva, “El Faraón” lo consideró un “pregonao”, y espantado desafiando todo, a todos, y a su propio destino. Renunció a la lidia frente a la plaza llena, se retiró a la barrera, ordenó a los hombres de su cuadrilla que lo siguieran, que no tocaran el toro, que lo dejaran solo en el ruedo..'

Por Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, lunes, 18 de mayo de 2026 
Si el año taurino1967 tuviese que ser recordado por una sola cosa, quizá lo sería por el drama en dos actos que protagonizó Curro Romero en Las Ventas, feria de San Isidro, los días 25 y 26 de mayo.

Y tendría que serlo no solo por el impacto mediático que tuvo en su momento y la perdurabilidad que la historia le ha dado. Sino porque más allá de lo anecdótico, de lo eventual, de lo escandaloso, representó viva, real y espontáneamente aquello que ha ocupado la ficción de toda la dramaturgia y la literatura, desde que lo son; la humanidad del héroe, y su circunstancia.

Esa profunda exploración que la imaginación y la mitología, han hecho en el abismo del alma a lo largo de los siglos. Esa creada verosimilitud que, partiendo de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo vulgar ha convertido a Edipo, Medea, Hamlet…, en más que solo episodios de criminalidad, asuntos de crónica roja o de novela negra, en espejos de lo que somos, de lo que podemos ser, de a donde podemos llegar.

Y claro, en esa ocasión, representado de verdad, como solo puede ser en el toreo. Cuando saltó el toro quinto, sobrero de Cortijoliva, “El Faraón” lo consideró un “pregonao”, y espantado desafiando todo, a todos, y a su propio destino. Renunció a la lidia frente a la plaza llena, se retiró a la barrera, ordenó a los hombres de su cuadrilla que lo siguieran, que no tocaran el toro, que lo dejaran solo en el ruedo.

La que se armó. La multitud protestaba iracunda y le befaba. El presidente por su parte dejó que la bronca transcurriera durante los diez minutos reglamentarios que se conceden al lidiador para matar el toro. Luego, a lo largo de los cinco restantes de más escarnio, tocó sucesivamente los tres avisos, la devolución vivo a los corrales y la ignominiosa salida de los bueyes.

En medio de la batahola un espectador, sintiendo blasfemado el rito y el espectáculo estafado, como muchos espectadores, se tiró al ruedo y lo cruzó corriendo con un rollo de papel higiénico en la izquierda y su boleta en la derecha, llegó al matador y lo golpeó. Los peones respondieron en su defensa, y la Policía Armada, tomó cartas en el asunto, deteniendo a Curro, y conduciéndolo protegido a la Dirección Nacional de Seguridad, (gobernaba Franco).

Allí en los calabozos, o muy cerca de ellos pasó la noche. Dicen que uno de sus admiradores, propietario de fino restaurante madrileño, le hizo llegar una cena “faraónica”. Y allí mismo en las “mazmorras” o junto a ellas, al otro día, ya 26 en la tarde, se vistió de luces, volvió a la plaza en su coche, e hizo el paseíllo como si nada, junto a sus paisanos Paco Camino y Diego Puerta, para matar la corrida de Benítez Cubero. La plaza expectante se había llenado de nuevo... ¿Qué pasaría?

Cuarenta y tres años después de los acontecimientos el ABC, citando la crónica de Antonio Díaz Cañabate lo recordaba:

“«Comprometida era la tarde para Curro Romero. Los toros le ayudaron a salir del trance, pero él ayudó a los toros con toda la gallardía de su toreo, que no desmayó ni con la voltereta propinada por el quinto. Gallardía unida al temple. Temple unido a una elegancia producida por la naturalidad derivada del buen gusto. En los pases de Curro Romero se percibe claramente como la inspiración desciende a su muleta y asciende al arte del toreo. Como la inspiración comunica a su figura la magia de la belleza».

Curro Romero es, por tardes como esta, parte de la historia de Madrid. Tardes en las que se «arrebujó» a los toros como pocas veces, que se mostró valiente como nunca, saldando la deuda contraída con la afición el día anterior, en la plaza más importante de Las Ventas, en la que «tiene escritas, quizá, más faenas cumbre que en “su” Maestranza».”

En apoteosis fue sacado a hombros de la plaza junto a sus alternantes, vitoreado por los mismos que ayer lo infamaban. Otra vez más, ahora en vivo, el drama del héroe-mito, con su frágil y cambiante condición humana frente a la masa idólatra que no le admite sino la heroicidad. Curro fue eso, un torero mitificado que nunca disimuló ser un hombre. Quizás allí estuvo la, para muchos, misteriosa esencia de su grandeza.

Por supuesto, El San Isidro de aquel año contuvo otras hazañas toreras que figuraron en los periódicos del día y que la tradición oral y los libros, como el ya citado de José Luis Suárez Guanes (Madrid cátedra del toreo) han perennizado:

La gran reaparición de Rafael Ortega cortando en clásica faena las dos orejas a un toro de Higuero… El Cordobés, que tras atravesar al toro “Ratón” de Antonio Pérez, le cortó las orejas, compartiendo Puerta Grande con Andrés Hernando… Así mismo, que fue la última feria de Litri, y la primera vez que Paquirri cortó una oreja en Madrid…, y otras, pero ninguna, tan honda como la pasión y gloria de Curro durante dos días allí…

NOTA: Cuando aquello sucedió, hacía ya siete años que el maestro había pasado por Colombia, donde el diario La Patria, titulando la crónica de su debut en Manizales anunció: “De hoy en adelante, las verónicas no se llamarán verónicas, sino romerinas…”
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Miguel Báez Espuny LITRI : GRANDE DEL TOREO / Libro de Alejandro Márquez


Este sábado 16 de mayo, en la Sala Antonio Bienvenida de Las Ventas, en marco de los “Diálogos desde la Unión” tuvo lugar un acto organizado por la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid (UAATM) para la presentación del libro de Alejandro Márquez:

Miguel Báez Espuny LITRI : GRANDE DEL TOREO


El presidente de la UAATM, D. Jesús Fernández presentó a los invitados y a continuación el escritor y periodista taurino D. Federico Arnás condujo una interesante charla con el autor del libro de D. Alejandro Márquez y con D. Miguel Báez Spínola evocando la figura y carrera del torero y la efeméride del 17 de mayo 1951 cuando “El Litri” confirmó la alternativa, fecha que dio motivo a la celebración de este acto.

Georges C. Marcillac
Relaciones Internacionales y Prensa
Madrid, 16 de mayo de 2026
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Relacionado: Presentación del libro "Litri, grande del toreo"

lunes, 18 de mayo de 2026

Real Madrid.- Los números del número 1 / por Ignacio Ruiz Quintano



'..donde la chusma mediática insiste en presentar a Vinicius como a un simple negro que come sandía por la caridad del Real Madrid, Benzemá ve al N1, impresión refrendada por los demás números..'

Ignacio Ruiz Quintano / Abc
Las consultas de pasillo, decían los viejos médicos, ni son buenas para el paciente ni son buenas para el bolsillo. No hablaremos, pues, del pasillo. El pasillo ya lo evitó Vinicius con sus dos goles en Cornellá, actuación rematada en redes con una media verónica de Benzemá: “N1”. A la butifarra liguera de Flick que le hagan pasillo Tebas, Louzán y Soto. Y hasta un “castellet”, pueden hacerle, con los cantamañanas Martínez y Benito el de la Purga de “castellers”, y en la cumbre, de “enxaneta”, Maldini, haciendo la aleta, que ellos son los Homeros de la “hestética” que el sátiro humanista Juan Luis Romero Peche estudió en su “Libelo contra los estetas”, del 99, un fenómeno de desvarío colectivo, el que comenzó con Guardiola, con reveladores matices, explica el ensayista, de respeto (mal entendido), incultura (bien aprehendida) y elitismo (que ni se entiende ni se aprehende, pero que se ejerce con demagógico machamartillo).

–Los “hestetas” son bípedos de hábitat difuso, pero siempre apoltronados en una orilla izquierda políticamente correcta. El “hesteta” considera artístico a todo lo que procede de lo que sin rubor se denomina “expresión de sentimientos”.

Los “hestetas” son esas viudas de Xabi que, no habiéndose hecho enterrar con Xabi, como prometían, ahora van de pre-viudas de Klopp, alemán sobrevalorado, valga la redundancia, al que quieren meter en el vestuario del Real Madrid, hoy sumido en una pelea de almohadas, para que, en compañía de dos figuras hiperprogresistas como Mbappé y Tchouaméni, nos monte un partido socialdemócrata en Valdebebas.

–Nuestro fútbol es de izquierdas –decía truhanescamente Pep en la apoteosis del Negreirato.

A ojos de Romero Peche, la perra que han cogido los piperos con Klopp sería enfermedad lírica, pelagra de navegar cultos, turbulencia a la violeta, tontuna sin más, hinchazón del gusto, fogatilla, abrevadero y pesebre, cultivo de parásitos, rizo rizado, fuero de bien vestidos patanes, minué espectacularmente bailado con la bragueta abierta, supuesto saber estar de la sosería, catequesis morfinómana, sofisticación y fraude, clinclín de cubitos de hielo ante un horizonte necio…

–La “hestética” del “fútbol moderno” es teoría chiripitifláutica y praxis supercalifragilísticoespialidosa. Es cagalera de tontajos. Sublimación de taras, zapatos con alza. Imposición cojonera y dolencia neuropóllica. Es tedio. Es memez y neurosis. Es como un divorciado ligando, que novelea las sórdidas verdades que otra ya desveló. Es hache de Estética que se olvida (junto a los Donuts) el “definitum ingredit definitionem non debet”.

A los múridos del antimadridismo rampante sólo los ilusiona Klopp, “que haría correr a Vinicius y a Mbappé”, los dos niños mimados de Flóper, que tiene que aprender del PSG, del Bayern y del City a ganar Champions. ¿Cómo haría correr Klopp a Vinicius y a Mbappé? ¿Hablándoles en alemán? ¿Instruyéndolos en políticas de inmigración? ¿Poniéndoles los videos de las finales perdidas por Klopp ante el Real Madrid?

Luego, donde la chusma mediática insiste en presentar a Vinicius como a un simple negro que come sandía por la caridad del Real Madrid, Benzemá ve al N1, impresión refrendada por los demás números. En la actual temporada, y eso incluye a Xabi y su Sebas Parrilla, Vinicius encabeza la tabla de presiones del equipo, muy por delante de Tchouaméni y, por supuesto, de Mbappé. También encabeza la de faltas recibidas (110), por las 41 de Mbappé. Y encabeza, por supuesto, la de goles producidos en el último lustro (cinco años, no cincuenta, como sostiene el ministro Urtasun) en Champions, con 58, por delante de Mbappé (53), Kane (43), Haaland (39), Raphinha (36), Julián (34), Dembelé (29) y Kvaratskhelia (27). Ojalá hubiera tenido estos números aquel Luis Miguel que en la tarde del 18 de Mayo del 49, en la plaza de Madrid, cuando todos estábamos boquiabiertos, cuenta Corrochano, “se lleva la mano diestra al pecho y luego yergue el brazo con el índice enhiesto”.

En el fútbol, como en la vida, es modesto el que no puede ser otra cosa.

[Sábado, 9 de Mayo]

San Isidro'26. De nuevo Fuente Ymbro. Campos & Moore


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Domingo, 17 de mayo de 2026. Noveno festejo de la Feria de San Isidro. 

Encierro de toros de Fuente Ymbro (de procedencia directa de Jandilla, de encaste Domecq). Bien presentados. Con buenas encornaduras y ofensivos. Mansos. Con nervio y casta. Destacó el tercero por ir al caballo de Javier Díaz con prontitud y salir al capote en la suerte de varas, aunque debajo del equino no tuvo fijeza en la pelea; la puya le cayó, respectivamente, muy trasera, y trasera y caída. Lleno de no hay billetes. Tarde primaveral agradable.

Terna: Miguel Ángel Perera, de La Puebla del Prior (Badajoz); de verde botella y oro, con cabos blancos; veintidós años de alternativa; treinta y cinco festejos en 2025; silencio tras un aviso y silencio tras un aviso. Paco Ureña, de Lorca (Murcia), de azul oscuro y oro; diecinueve años de alternativa; dieciséis festejos en 2025; ovación tras un aviso y silencio tras un aviso. Fernando Adrián, de Madrid, de celeste y plata; trece años de alternativa; diecinueve festejos en 2025; ovación tras un aviso y saludos tras un aviso.

Suerte de varas. Los toros cumplieron en el caballo y no se les picó en exceso; a excepción del sexto que se le dio con fuerza y con metisaca. Al tercero, quinto y sexto les faltó fijeza en la pelea. Además recibieron metisaca, primero y segundo. No se cuidó ponerlos adecuadamente en suerte. Destacó Juan Melgar en el cuarto al colocar la pica en la cruz, este astado en las dos varas salió suelto.


PEPE CAMPOS
De nuevo los toros de Fuente Ymbro dieron un excelente juego en la plaza de Madrid durante la Feria de San Isidro. No es la primera vez y esto se va convirtiendo en costumbre. Tuvieron al mismo tiempo nobleza y listeza, mansedumbre y casta, movilidad y aspereza. Para lidiarlos no estaban anunciados los espadas que se dice son figuras indiscutibles, sino una variedad de matadores de toros, cada uno con una trayectoria diferente. Todos ellos, digamos, juegan en la segunda división del mundo taurino vigente. El más veterano, Miguel Ángel Perera porque hace tiempo que perdió la condición de mandamás. En el caso de Paco Ureña debido a que nunca estuvo en la élite de la comodidad taurina. Por último, Fernando Adrián, podríamos decir que con sus Puertas Grandes en Las Ventas ha llegado a escalar o subir de la tercera división a segunda. Ahora que estamos al final de la liga futbolera viene a cuento esta comparativa respecto a la situación de los diestros anunciados ayer respecto a los toros que tuvieron en suerte sortear. 

Dado el juego interesante de los toros de Fuente Ymbro y de la importancia que hubieran otorgado a los espadas capacitados en torearlos, nos hubiera gustado ver delante de ellos a, por ejemplo, Talavante, Manzanares, Juan Ortega, Pablo Aguado o el mismo Morante, que son los toreros de primera división. Pero da la casualidad de que estos espadas considerados los mejores, prefieren anunciarse con lo placentero —por su condición de estrellas del toreo— como son los Núñez del Cuvillo, los Garcigrande o la retahíla de toros de los Puertos o similares. Cuando una ganadería promete emoción los toreros que pueden decidir torearla no la eligen, sino que prefieren ganaderías de pasividad. Entonces, en esos casos, les cae esta china —anunciarse con toros de casta, sin pertenecer a las vacadas duras— a los toreros que han bajado en cotización; a los que nunca la tuvieron pero lucieron una etapa de garra; y a aquellos que se les considera emergentes, o a los encubiertos o a los que están de incógnito. Ayer, como apuntábamos más arriba la corrida de Fuente Ymbro —que desarrolló nervio y casta— estuvo destinada a un primer matador que estuvo en su día y no está ahora; a un segundo matador que fue por su toreo pero que no se le reconoció en su momento; y, por último, a un torero que quiere estar, si bien no se confía en él.

Establecidas así las cosas debemos pasar al apartado del toreo. Leyendo en los viajes en metro hacia Las Ventas, como descubrimos días atrás, sentados en el trayecto, hemos dado con las manifestaciones de Domingo Ortega a Vicente Zabala (padre), en Hablan los viejos colosos del toreo (1976), al contestar a la pregunta de si «hoy se torea mejor que nunca», que como podemos observar ha sido siempre una preocupación —triunfalista— del mundo de los toros. La respuesta del maestro de Borox fue la siguiente: «Torear es el enfrentamiento del torero con el toro echándole el capote o la muleta adelante, para, a medida que el toro va entrando en la jurisdicción del torero, ir templándole, ir inclinándose sobre la pierna contraria, al mismo tiempo que ésta avanza hacia el frente, es decir, alargando el viaje del toro. Eso es torear y hoy desgraciadamente, suelo ver lo contrario: el perfil, la muleta retrasada; y de perfil para atrás, o lo que es lo mismo: destorean (destorear)». En fin, todo un cúmulo de conceptos clásicos, así, en conjunto sobrevenidos y que nos transportan al intríngulis de cualesquiera preocupación sobre el verdadero toreo. De tal manera que aplicado a los toros encastados de ayer (Fuente Ymbro) y de cómo se les debería haber toreado, no cabe otra que coincidir con Domingo Ortega y pensar que se les tenía que haber toreado «avanzando» o «hacia adelante», no en línea, no hacia atrás, porque en estos dos modos el toro gana la pelea. Y así ocurrió. Pongamos ejemplos puntuales. Miguel Ángel Perera toreó muy en línea, con la pierna retrasada en muchas ocasiones (recordemos que su carrera se ha desarrollado en esos posicionamientos: de cargar la suerte ni por el forro). De tal modo en su primer toro, por ejemplo, se vio desbordado y nunca se sintió ganador en la lucha entablada; dio muchos pases sin llegar a acoplarse ni entender la forma de plantear la batalla. 
Paco Ureña, quiso y no pudo con su primer enemigo, hizo el esfuerzo de cruzarse y es cuando le llegó lo mejor del trasteo, sin llegar a completar una faena dominadora porque el toro le venció a los puntos. Estuvo muy lejos de cuando Ureña cumplía al pie de la letra la regla de cargar la suerte. 
Por su parte, Fernando Adrián, digamos, concibe el toreo de perfil, con ligereza, con ligazón y hacia atrás; y en esta tesitura posiblemente ha vivido, vive y vivirá. Por lo tanto, a los toros de ayer —del ayer eterno, por su casta— es muy difícil plantearle la tauromaquia moderna —la que se dice es la mejor de todos los tiempos— consistente en el toreo de perfil y hacia atrás.

Entrados en mayor análisis sobre lo sucedido en la corrida de ayer, debemos insistir en que Miguel Ángel Perera dio muchos pases, también en su segundo toro, en el que se mantuvo en la postura de no cruzarse nunca, de muletear hacia las afueras, de hacerlo de manera mecánica, sucesiva, con la pierna retrasada, metiendo pico y despegado, cosechando como ante su primer astado una derrota, si medimos lo que fue el toro y lo que ofreció el torero. Mató a este animal en la suerte natural de pinchazo caído y pinchazo, más una estocada tendida, atravesada y trasera casi entera. A su primero lo mató de media estocada caída y atravesada en la suerte natural.

Paco Ureña, como reseñamos más arriba, en su primero realizó un esfuerzo titánico por situarse él mismo en el terreno apropiado y cruzarse; le cabe la honestidad de haberlo intentado. Mató de un pinchazo soltando en la suerte natural y de una estocada en la suerte contraria. En su segundo toro se vio desbordado, con la mano derecha aguantó y llegó a correr la franela con cierta profundidad, aunque sin cruzarse, al natural se sucedieron los enganchones, volvió al toreo en redondo y logró una subida de tono, por templar los muletazos y llevarlos, a continuación con una bajada de tonalidad por no lograr mantener el nivel en la última tanda. Mató lamentablemente de un bajonazo en la suerte contraria.

Fernando Adrián, se vio inmerso en la influencia de la masa (de aficionados) porque en vez de desplegar su toreo veloz, ligado y perdiendo terreno, quiso hacerlo mejor, al escuchar críticas desde los tendidos —su comienzo de faena al tercero iba camino de la quinta puerta grande—. Quiso ralentizar su labor y darle profundidad, torear hacia atrás de la cadera, aportarle gusto, querer ser clásico, y la tarde se le comenzó a ir. Había templado los muletazos abriendo el compás. Fue recriminado. Escuchó a la masa. Se perdió en el trasteo. Finalmente volvió a su personalidad al torear en redondo, templado, rápido, con la muleta por detrás de la espalda y en posición preceptiva, ligando los pases. Lo mejor vino en los muletazos de cierre por bajo que tuvieron su recorrido templado y toreado. Pinchó en la suerte contraria en el primer intento, y se le fue el triunfo. Mató en la suerte natural de una estocada entera perdiendo la muleta. En el sexto, la faena se le fue diluyendo, comenzó con su mismo temple de siempre en los medios, pero aquello no prendía en el conventículo. Quiso subir el diapasón toreando al natural de perfil pero el burel se aburrió. Adrián macheteó y mató de una estocada atravesada haciendo guardia en la suerte contraria y siete descabellos.



ANDREW MOORE
















FIN

Un sello para la memoria: homenaje a El Inclusero en el Día de la Tauromaquia / por Víctor Manuel Esteban Orejón

El sello enmarcado junto a fotografías del homenajeado. En una muy joven, la otra con 80 años

Un sello para la memoria: homenaje a El Inclusero en el Día de la Tauromaquia

Por Víctor Manuel Esteban Orejón
La Sala Antonio Bienvenida de la plaza de toros Monumental de Las Ventas acogió ayer un acto cargado de simbolismo: la presentación del sello personalizado de Correos conmemorativo del 60 aniversario de alternativa de Gregorio Tébar Pérez “El Inclusero”.

Una cita que coincidió con el Día de la Tauromaquia, fecha en la que se recuerda la muerte de Joselito El Gallo en 1920, en Talavera de la Reina reforzando así el carácter histórico y emocional del encuentro.

Una presentación con pulso y cercanía, el acto fue conducido por José Miguel Esteban de la Osada, presidente de la Sociedad Filatélica Numismática Alicantina, quien imprimió ritmo y sensibilidad a una presentación que fue creciendo en intensidad a medida que se desgranaban recuerdos y vivencias.

El punto crucial del evento fue al finalizar el acto donde José Miguel leyó un pasaje en una tarde de toros de “El Inclusero” en la Monumental de Las Ventas.

Un momento del acto

El diálogo central lo protagonizó el crítico taurino Antolín Castro, encargado de entrevistar al homenajeado, Gregorio Tébar, trazando un recorrido por su trayectoria con preguntas que combinaron rigor, conocimiento y cercanía.

La conversación permitió revivir momentos clave de la carrera de “El Inclusero”, especialmente su vinculación con Las Ventas, plaza en la que dejó una huella constante a lo largo de los cincuenta paseíllos que allí realizó. El maestro nombró a personajes y compañeros de su época y allí presentes con mucho afecto.

Un público que arropa la memoria. La sala presentó una notable asistencia, reflejo del respeto que despierta la figura homenajeada. Entre los presentes se encontraban profesionales del toreo como Sánchez Puerto, entre otros así como filatelistas, aficionados taurinos, familiares y amigos.

Este crisol de públicos desde el mundo del toro hasta el ámbito coleccionista aportó al acto un carácter transversal, donde la tauromaquia y la filatelia se dieron la mano como formas complementarias de preservar la historia.

El sello personalizado presentado se erige como un objeto de memoria tangible. Más allá de su función postal, constituye un testimonio visual que fija en el tiempo la efeméride del 60 aniversario de alternativa.

El Inclusero recibió un recuerdo de manos de José Miguel Esteban de la Osada

En clave filatélica, este tipo de emisiones adquiere especial relevancia al integrarse en colecciones temáticas, donde cada pieza no solo ilustra un hecho, sino que lo documenta y lo perpetua.

MADRID/ 9ª San Isidro Avisos a granel / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Fernando Adrián con “Adulador” el 3°. Foto: Las Ventas

Paco Ureńa y Fernando Adrián saludaron ovaciones. Perera silenciado. Corrida encastada y noble de Fuente Ymbro que dio para mucho más...

Avisos a granel

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 17 V 2026
Hasta las ocho en punto de la noche no había sucedido nada destacado. Entonces Ángel Otero cogió los palos y al sesgo ejecutó dos pares de asomo al balcón que pusieron la plaza en pie con una ovación que le obligó a saludar.

Era el tercero “Adulador”, negro de 554 kilos. Había peleado decorosamente ante las dos varas traseras de rigor, infringidas por Javier Díaz. Fernando Adrián, al que sus opositores han dado en lamentar que le embisten mucho los toros, se topó para su enojo, con este que fue el más bravo y noble de una corrida en la que hubo mucho de eso desaprovechado.

Lo brindó al público, en gesto modesto, y como disculpándose con los que sufrieron tanto por su triunfo de Puerta grande hace dos días. Imagine yo, viéndolo montera en mano con su traje celeste centelleando bajo el sol. Quizá fue solo suposición mía. El hecho es que este brindado, le embistió, mejor, con más ritmo, entrega y repetición que los de anteayer. Mala pata, dirían sus antis. Cruzado, muleta adelantada, suerte cargada, jurisdicción, mano baja y vaciado largo atrás. Una, dos, tres y hasta cinco veces por tanda con sus broches y matices propios por la espalda, pitones rozando los machos, por cierto.

El fuenteymbro iba y venía con fija codicia, y la muleta le trazaba el camino hacia dentro, aseada, templada, autoritaria. La mayoría viviendo la faena con calor y a todo volumen, salpicado por algunas, muy pocas, voces airadas

¿Por qué? Si el toreo con el cumplimiento de los cánones; parando, templando, mandado, cargando y ligando, no les gusta, por que hacerse mala sangre. La faena larga, sin dislates sin mácula, estuvo a la medida y nivel de las excelencias del toro. Y no quiero ni pensar la que hubiesen armado de haber sido cerrada con la gran estocada que mereció. En las que se hubiese visto su señoría, don José Antonio Rodríguez San Román para conceder él o los trofeos. Si en previsión de lo que pudiese acontecer, había sido recibido con pancarta de ¡Fuera del palco! Y otras delicadezas. Para bien o para mal, no pasó. La estocada del madrileño ejecutada con honesta entrega, dio en duro, sonó el aviso al tiempo, porque la faena también había sido generosa, y al segundo viaje quedó la espada honda y delantera, pero fulminante. Hubo leve petición, por supuesto denegada, y un saludo en los medios estruendoso, al que no le cupo una sola protesta. Ni podían. Fue el punto alto de la bella pero fría tarde novena de este populoso San Isidro.

Paco Ureña, se jugó con el enrazado y exigentísimo segundo, en una faena frente al siete. El áspero “Infortunado” se revolvía en corto y arriba muy amenazante y el murciano de valor probado le aguantó a lo macho logrando sus mejores tandas, por la diestra dos de mucha humillación y otra larga de naturales hasta ocho no ligados, pero algunos de alto mérito. Pinchó, recibió un aviso. Fue tarde de avisos, uno para cada faena y luego puso la espada delantera y letal. El arrastre se fue aplaudido, todos los fueron, menos el manso reserva de 621 kilos. Y el salió a saludar.

Perera, desacoplado frente al casta áspera del primero. Encontró en el noble cuarto, último suyo en esta feria que le ha sido aciaga, la oportunidad de salvar los muebles. Lo brindó a la plaza que le fue tan propicia en el pasado, y pareció que lo conseguiría. Su inicio, sembrado en el platillo aguantando el galope desde las tablas, para dos por la espalad y dos por el pecho, ligados con tres naturales y el forzado echó las bases, pero la faena se fue diluyendo y diluyendo hasta terminar en un fárrago de sosería, dos pinchazos con desarme, aviso y una estocada corta, trasera y tarda que silencio hasta los más pereristas.

  • FESTEJO
Madrid. Domingo 17 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 9ª de San Isidro. Sol y nubes. Casi lleno. 
Siete toros de Fuente Ymbro, 6º bis, 566 kilos promedio, cuatreños, serios, cuajados encastados y nobles, aplaudidos los primeros cinco arrastres.

M Ángel Perera, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Paco Ureña, saludo tras aviso y silencio tras aviso.
Fernando Adrián, saludo tras aviso y silencio tras aviso.

San Isidro/26: Hoy no hubo puerta grande / por Antolín Castro


'..En el cartel los toros de Fuente Ymbro, siempre esperados, la segunda tarde de Perera, la presencia de Ureña, garantía de entrega, y repitiendo Adrián, todavía caliente la puerta grande de hace dos días..'

San Isidro/26: Hoy no hubo puerta grande

Antolín Castro
Opinión y Toros / 17 de Mayo de 2026
Pasados diez días desde el comienzo de la feria, hoy se llegaba (los lunes son de descanso) al noveno festejo.

En el cartel los toros de Fuente Ymbro, siempre esperados, la segunda tarde de Perera, la presencia de Ureña, garantía de entrega, y repitiendo Adrián, todavía caliente la puerta grande de hace dos días.

La terna capacitada para movilizar los tendidos si es que los de Ricardo Gallardo cumplían con la estadística de este hierro. Aquí podía haber puerta grande, se daban los requisitos para ello. Por supuesto, contando con el público de aluvión del día festivo, por ganas del gentío no iba a quedar. La incógnita quedaría despejada según transcurrió la tarde.

El encierro, incluido el 6ºbis del mismo hierro, fue encastado, tuvo de todo, lo que obligó a estar pendiente toda la tarde de lo que ocurría en el ruedo. Los espadas, como es habitual, no tuvieron la misma suerte con el lote, siendo el mejor toro, el 3º, el que cayó en las manos del torero preferido de parte del gentío que nuevamente llenó la plaza.

Fernando Adrián fue el afortunado y de inmediato sus partidarios corearon sus pases, a la contra quienes le tienen por un populista. Quiso el madrileño cambiar sus formas para ofrecer un toreo más reposado y ordenado y ahí se vio que con ello convencía menos. Tan así que ya no hacía falta que algunos estuvieran a la contra, su toreo no llegaba a los seguidores. La espada frenó en seco la posibilidad de trofeo. ‘Adulador’ se quedó con las orejas que, seguramente otro espada hubiera podido cortar.

En el sobrero grandón ya no pudo haber comunión y Adrián no devolvió la puerta grande del pasado viernes, pero le tocó pensar.

Perera mostró oficio, pero pocas ganas con toros de distinto juegos, mejor su segundo, se le vio como si no pudiera o no quisiera echar toda la carne en el asador.

Ureña con su primero, uno de los momentos más emocionantes de la tarde

Paco Ureña fue quien más pasión puso en la contienda con el segundo de la tarde. En ese toro banderilleó Ángel Otero que tuvo que saludar por la gran ejecución de su segundo par. Ureña, gracias a su firmeza y disposición, obligó a su oponente a embestir en tandas emocionantes por la derecha. Había que tragar y el de Lorca a fe que lo hizo. Con el murciano está garantizada la pasión en sus trasteos. En el quinto estuvo más desdibujado.