la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 7 de abril de 2026

La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio) / por Antonio Lorca

La plaza de La Maestranza, en tarde de toros

'..La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado..'

La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)

El Gobierno andaluz, que presume de apoyar la tauromaquia, está obligado a defender su autenticidad.

Antonio Lorca
El País / 6 de Abril de 2026
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.


Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. 

Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

ARLES 3ª DE FERIA Dos descubrimientos / por Jorge Arturo Díaz Reyes


El Rafi con las orejas del 6º murteira. Fotograma: OneToro

El Rafi corta tres orejas y sale a hombros. Colombo una, y Escribano doblemente ovacionado. Bien presentados murteiras…

ARLES 3ª DE FERIA
Dos descubrimientos

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, 6 IV 2026
Mereció más concurrencia la tarde de los bien presentados murteiras. Final de la feria. Menos de media plaza. Bueno, pero los televidentes multiplicamos. Gran transmisión.

Era corrida de matadores banderilleros y lo justificaron. El español, el venezolano y el francés. Toreo sin fronteras. Compartieron tercio en la primera mitad de la corrida y en solitario cada uno en la segunda. Sesgos, cuarteos, quiebros, desde tablas, desde los medios, sentados, de molinillo; y en el quinto Colombo con un par en cada mano colocó arriba, al violín el derecho y al relance sin solución de continuidad el izquierdo. Todo un homenaje a la romántica manera, de cuando los toreros cumplían la lidia completa.

Jesús Enrique Colombo

Pero de tantas cosas que deparó la corrida, dos la marcaron más. La versión más aplomada y torera de Jesús Enrique Colombo con las telas. Lentitud, temple y una gustosa variedad con el capote. Sus quites por navarras uno y por caleserinas el otro, fueron floridos. Con la muleta gana sosiego, y con el estoque, dos reverendos volapiés para sendas estocadas cruciales, la segunda, inexplicablemente por tarda le quito la segunda oreja y la puerta grande.

Y saltó el sexto, “Manzanilla”, 555 kilos, que no lució en el capote y se fue de largo las dos veces al caballo de Mathias Forastier, y sin sufrir gran castigo blandeó y se cayó tras las dos primeras tandas por alto. Mala pata. Por el derecho defensivo e incierto parecía condenar a El Rafi, a contentarse con la bien ganada oreja del tercero. Más el joven nimeño, con fe de carbonero, sobando, sobando, terminó por descubrir una veta preciosa. El pitón izquierdo.

Y por ahí se plantó. De frente, de medio pecho y de perfil, a pie junto y a compás abierto, y fue ligando los naturales algunos verdaderamente dibujados y rimados. Y el toro a su merced, largamente hasta el aviso. Dos descubrimientos; el pitón y el torero. Espada en mano, serenamente se lanzó a la cuna e impartió el cuarto de los cuatro estocadones de la tarde. Dos suyos y dos de Colombo. Con las tres orejas, abandonó a hombros la plaza, dejando en la arena su impronta de torero completo, de todos los tercios. Capote, banderillas, muleta y espada. Pa´qué más. Ojalá se acuerden de estos dos los que quieran hacer negocio.

Manuel Escribano

Escribano con su oficio, cumplió con su lote, menos en la suerte suprema. Pinchazo, aviso y tres descabellos al primero, y estocada trasera caída al cuarto. Saludó ovaciones en ambos turnos. Le quieren. Joaquín Murteira hizo su examen de conciencia: “A la primera parte de la corrida la taparon su presencia y su ataque a los caballos. La segunda parte fue mejor”. Después entregó el micrófono, y se acabó la feria.

  • FICHA DEL FESTEJO
Domingo 6 de abril 2026. Arles 3ª de Feria. Sol. Menos de media plaza. seis toros de Murteira Grave, bien presentados de juego diverso.
Manuel Escribano, saludo tras dos avisos y saludo.
Jesús Enrique Colombo, saludo y oreja con petición de otra tras aviso
El Rafi, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso

Incidencias: Al terminar el festejo El Rafi salió a hombros

lunes, 6 de abril de 2026

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE / por Francisca García


'..El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó..'

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE

Francisca García
Escribió D. Gregorio Corrochano, aquel gran maestro del periodismo que “la impresión presidencial no coincidió siempre con la opinión del tendido”. A través de la historia de la tauromaquia, se han ido haciendo aportes, normas y regulaciones para concretar un reglamento taurino en el que se estipulan los roles que competen a todos los integrantes de la Fiesta y entre ellos al público. Los espectadores, como parte integrante del espectáculo están autorizados a participar en la concesión de algunos premios o trofeos que puedan concederse en el transcurso de la lidia. Entre ellos está la concesión de la primera oreja al toro lidiado, que otorga el Presidente a petición mayoritaria del público. Tal petición que desde antiguo se hacía agitando pañuelos blancos, hoy, nuevos públicos, en tantas ocasiones desconocedores de las normas, se valen de otras muestras de aquiescencia que evidencian y corroboran la petición “pañolera” de estar a favor de la concesión de la primera oreja al diestro. 

El Presidente, sintiendo la expresión mayoritaria, se aviene a conceder. Es más, el público, en numerosísimas ocasiones se arroga el derecho a otorgar las dos orejas y hasta el rabo al matador de turno y el Presidente se doblega a la petición popular, delegando en esta, erróneamente, sus propias competencias. Así están las cosas y si no hay una normativa seria que se cumpla, todo se irá lamentablemente fuera de jurisdicción, nada tendrá la seriedad debida y la fiesta se irá de las manos y no sé a donde conducirá.

Traslademos esto a lo sucedido el Domingo de Resurrección en Las Ventas, plaza en la que se lidiaron toros de la ganadería de Martín Lorca para Curro Díaz, Rafa Serna y Diego San Román.

La nota predominante del devenir de la corrida se substanció en la negativa del Presidente de conceder la oreja al matador de toros Curro Díaz de su segundo astado, cuando de un modo u otro la petición era claramente mayoritaria. En su negativa no caben excusas. El público es soberano y se unió de mil modos para solicitar el trofeo para el matador. Matador que en ningún momento alentó al público en su petición. Eso es algo que el torero linarense jamás haría y que tampoco sería culpable si la demostración de adhesiones a su labor ante el astado, no se hubiera hecho de la forma más ortodoxa. Hecho más que demostrable de que la petición era mayoritaria fue, que tras el arrastre del toro, los silbidos y el abucheo de todo el graderío hacia la autoridad, fue de manera notoria y Curro Díaz, además, nunca hubiera dado, por deseos del público la vuelta al ruedo, si no se sintiera justo merecedor del premio, como le demostraron uno a uno los 10 tendidos de la plaza manifestándolo con sus aplausos y al arrojarle prendas, saludos y flores. Los titulares de la corrida en los medios de comunicación hacían mención a la denegación de la oreja, el robo y cosas por el estilo.

El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó.

En líneas generales añadir que en la primera plaza del mundo hubo un torero con personalidad, temple y mando al que el público mostró respeto y estima entre sentidos olés que fueron como un rugido de admiración, y religiosos y prolongados silencios que dicen tanto en la catedral del toreo.

Olés y silencios para uno de sus toreros más apreciados: Curro Díaz.

Rafa Serna y Diego San Román que dieron la cara ante unas reses astifinas no llegaron al público. Por mi parte me exonero de enjuiciar minuciosamente la corrida y, respetando las opiniones de cuantos cronistas han hablado o escrito, me adhiero a casi todo lo manifestado en “Cultoro” por el veterano crítico barcelonés Paco March.

De Madrid al cielo… / por Antolín Castro

Tan lejos y tan cerca uno de otro. Una conexión de Madrid al cielo...

'..Hoy, en estas letras que alcanzan alta emotividad, el significado es otro. Ayer en Las Ventas pudimos ser testigos del encuentro, entre la arena y el cielo, de un padre y un hijo..'

De Madrid al cielo…

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 06 Abril 2026
Con este slogan suele decirse de la capital de España que es maravillosa, que no se puede aspirar a más.

Hoy, en estas letras que alcanzan alta emotividad, el significado es otro. Ayer en Las Ventas pudimos ser testigos del encuentro, entre la arena y el cielo, de un padre y un hijo.

Ambos del mismo nombre, Francisco Díaz, unidos no solo por el vínculo familiar, sino que también por su apasionada vida alrededor de la Tauromaquia, alrededor del toro.

Ni uno ni otro lo sabía, pero el vestido a estrenar en el paseíllo venteño del Domingo de Resurrección, por primera vez para Curro, estaba bordado en azabache. Decíamos que ni uno ni otro lo sabía, pero el vestido iba a escenificar el mayor luto que había que guardar.

48 horas antes el padre concluyó su paso por la Tierra, mientras el hijo había de hacer el paseíllo en Las Ventas dos días después. El destino había preparado esa emboscada para que el héroe que habría de ponerse delante del toro tuviera más motivos para poner de relieve su valor y su agradecimiento a quien le puso y acompañó en el camino para ser torero.

Todo comenzó cuando deliberadamente Don Francisco quiso que su hijo naciera en la misma habitación del hospital de Linares donde murió Manolete. Desde ese día fue impregnando en su hijo el misterio del toreo. De la mano han vivido todos estos años de lucha por llegar a lo más alto. Una entrega mutua por superar todas las dificultades que la propia carrera exige.

Lo consiguieron, aunque con reparos. Un camino sinuoso les llevó a abrir la puerta grande de Las Ventas y de muchas otras plazas, pero la independencia con la que matrimoniaron el recorrido en todo ese tiempo les impidió rentabilizar mejor esos logros. Aún así, el nombre de Curro Díaz está escrito con letras de oro en el corazón de los aficionados. Un torero diferente, tan diferente como ellos dos quisieron llevar su carrera.

Cuando se abrió ayer el portón para hacer el paseíllo emergió la figura del torero linarense embutido en su terno verde y azabache, mucho azabache como requería una ocasión tan sentida. La tarde no iba a ser una tarde cualquiera para el diestro, todo tendría un motivo y un sentido. Los aficionados supieron alentarle con una gran ovación al deshacerse el paseíllo.

Cuando se fue a los medios a brindar su primer toro, le bastó una mirada al cielo para encontrarse de nuevo con su progenitor. El milagro se produjo de forma instantánea: De Madrid al cielo. Las zapatillas pisando la arena madrileña y la mirada clavada allá donde suponía que estaba su padre arropándole un día más en tarde de toros.

Los toros no fueron buenos todo lo que se habría querido, pero Curro puso todo lo que les faltaba para dejarnos muestra de su torería y la calidad de su toreo. Algunos estarán quejosos de que el presidente no le concediera la oreja, que aparente mayoría pidió, pero quizá el día no iba de apéndices, el día iba de afectos y sentimientos, los que la afición de Madrid le dio en la clamorosa vuelta al ruedo.

Los aficionados agradecieron su valor y su toreo hasta arrancarle una sonrisa.

Domingo de Resurrección en Madrid, más de lo mismo en tarde espléndida y amena compañía


'..Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Como hacía ya un puñado de años que no venía por Madrid una corrida de toros de Martín Lorca, la IA de Plaza1 decidió que el Domingo de Resurrección era la fecha indicada para traer, casi diez años después, a estos toros de los que nadie se acuerda y a los que nadie echa de menos. Imaginamos que la cuenta de resultados de Plaza1 no se habrá resentido mucho con la adquisición de los seis martinlorca que, a la postre fueron cinco, pues el castañito se fue al averno para ser sustituido por un burraco de Carmen Valiente, que se corrió en sexto lugar. Lo que trajeron a Madrid desde El Castillo de las Guardas fue un encierro de buena presentación y con cierta tendencia caediza, toros de esos que no crean ni problemas ni emoción y que, si se da la ocasión, hasta pueden llegar a favorecer un triunfo, lo mismo que pueden provocar un saludable bostezo. El único que medio cumplió como toro de lidia en la cosa del jamelgo fue el quinto, ya que para el resto de los lidiados lo de la cosa equina se verificó solamente como imperativo legal, tal y como queda expresado en el Artículo 72.6 del Reglamento de Espectáculos Taurinos.

Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa.

Curro Díaz se vino, como siempre, arropado por el cariño de la afición madrileña, que admira en él sus innatas cualidades y conoce su falta de regularidad. Es torero que debería haber picado mucho más alto, pues posee lo que Dios da y no se puede aprender: gusto y majestuosidad, por más que su tendencia a la aflicción no le haya llevado de cabeza al Olimpo de los grandes. En su primero se gustó en dos trincherillas solemnes y quiso dejar su sello citando de frente al natural con pureza. Entre las condiciones del toro y las circunstancias del torero, apenas nos quedamos con esos apuntes. Mató de aquella manera y se vio abocado al uso del verduguillo. 
Mejores condiciones que el primero mostró el cuarto toro, Toledano, número 38, en la que de nuevo volvieron a ponerse de manifiesto los altibajos del toreo de Curro, que consiguió enhebrar alguna serie de empaque y señorío, mientras que en otras declaraba su falta de colocación, así como cierto abuso de ventajas. En algún momento se abandonó, dejando en el aire algún derechazo de óptimo trazo, recibiendo bastantes enganchones y componiendo una faena deslavazada, excesivamente larga y a menos en la que, como se dijo, hay algunos momentos de gran clase. Mató de estocada tendida y hubo quienes pidieron la oreja, ellos sabrán por qué. Dio una vuelta al ruedo.

Rafa Serna se anunció un par de veces en Las Ventas el año pasado, una de ellas para confirmar la alternativa que había tomado en 2017. En el primero de su lote se vio un brillante tercio de quites por parte del mejicano, que dejó un soberbio ramillete de gaoneras y a partir de ahí ya poco más, porque el toro Venteñito, número 47, tenía más de Flan Dhul que de Bos Taurus, y se pegó unos planchazos morrocotudos que quitaban la ilusión al más pintado. Intentó Serna al principio citarle con ortodoxia y buenas maneras, pero allí no había nada que rascar porque el alma del toro ansiaba reunirse con su Creador en el día de su Resurrección. La cosa toricida no fue lo que se dice brillante y Rafa Serna se retiró a la barrera arropado por el silencio de la cátedra. 
Su segundo fue Casero, número 14, que es el que más tuvo de toro ante el caballo de «Chocolate». Al inicio de la faena, Serna le castigó de manera harto innecesaria y después le dio distancia al toro, distancia que el animal agradeció. Ahí, en esa serie inicial, se produjo la breve fase de interés de la faena, que en seguida comenzó a ir a menos sin que los empeños del sevillano consiguieran hacer atractiva su labor. Si a eso le unimos la falta de colocación y la abundancia de enganchones, ya tenemos todos los ingredientes del gazpacho que llevó de nuevo a Rafa Serna a escuchar los sonidos del silencio de Las Ventas.

Y por último San Román, que derrochó ganas e ímpetu, arreando con toda su juventud. Ésa sería la parte buena. La otra es que se dedica a practicar este neotoreo mecánico y previsible, ayuno por completo del concepto de la colocación y abusando de manera desmesurada del toreo con el pico de la muleta. El señor don José Antonio Rodríguez San Román, que presidía el festejo, se dignó a sacar el trapo verde al tercero de la tarde, más vale tarde que nunca, y se corrió turno para que Diego San Román torease en primer lugar al anunciado como sexto, Tibetano, número 37, al que recibió en los medios a base de pedresinas: una, dos, tres… un festín de pedresinas sin ton ni son que entusiasmaron a la parte más turística del público. Luego llegó la hora de torear, cosa que el mejicano trató de hacer a base de los principios citados más arriba sumados a ciertos enganchones y la cosa iba cada vez un poco más a peor, porque el toro se iba desinflando en sus ímpetus a medida que avanzaba el largo, tedioso trasteo. Oyó dos avisos y mató a la última. 
Su segundo fue el sobrero, Francés, número 64, de Carmen Valiente, un toro de hermosa lámina que también se fue desinflando y que a algunos llegó a confundir pues no era el torero el que llevaba al toro a velocidad ralentizada, sino que era el toro, que no podía ni con los cuernos, que avanzaba penosamente tras el trapo encarnado. Nueva faena sin medida y esta vez media estocada que fue bastante para despenar a Francés y poner punto final a otra corrida de toros más, sin pena ni gloria, amenizada por la espléndida tarde y por la compañía.



ANDREW MOORE










FIN

Sevilla.- Morante nos trae, del Cielo, la gracia toreadora / por Andrés Amorós

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote, al que cortó la dos orejasEuropa Press

¿Cómo festejar, en Sevilla, este Domingo de Pascua de Resurrección? ¡Vamos a los toros! Para los sevillanos, decía mi buen amigo Antonio Burgos, «éste es el gran rito primaveral».

Morante nos trae, del Cielo, la gracia toreadora
Corta dos orejas por una faena primorosa, en su vuelta a los ruedos, en Sevilla

Crónica de Andrés Amorós
El Debate / Sevilla, 05 abr. 2026 
Con un ambiente realmente extraordinario, vuelve a los ruedos Morante de la Puebla, en el festejo inaugural de la temporada sevillana. Delante de Don Juan Carlos y ante las cámaras de Canal Sur, realiza un trasteo personalísimo, que entusiasma al público, y se le conceden las dos orejas. También corta un trofeo Roca Rey, por una faena de su estilo, y otro, David de Miranda, por su valor. Los toros de Garcigrande, manejables en general pero justos de fuerza y casta.

La corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla es una de las más importantes de toda la temporada. Para mí, sin duda alguna, la número uno indiscutible, si atendemos a la estética de un ambiente de verdad único.

Ha concluido la tristeza de la Semana Santa, por muy poco triste que ésta sea, en Sevilla. Han volteado, jubilosas, las campanas de la Giralda: Cristo ha resucitado y los cristianos vivimos la esperanza. Lo escribió Mahler, a mano, intercalando una frase suya, en el manuscrito de su Segunda Sinfonía. Resurrección: «Moriré para vivir». Muchos siglos antes, San Pablo hizo la gran pregunta: «Muerte, ¿dónde está tu victoria?».

Imagen de la Maestranza durante el primer toro de la tarde, lidiado por José Antonio Morante de la PueblaEuropa Press

La ciudad entera huele hoy a lilas, a naranjos, a jazmines, a albahacas. Vivimos ahora, aquí, lo que compuso Stravinski: La consagración de la primavera. Lo definió un inglés, Havelock Ellis, que escribe sobre El alma de España: «Nada puede compararse a Sevilla, en abril».

¿Cómo festejar, en Sevilla, este Domingo de Pascua de Resurrección? ¡Vamos a los toros! Para los sevillanos, decía mi buen amigo Antonio Burgos, «éste es el gran rito prima 

Además de un extraordinario festejo taurino, éste es, también, un gran acontecimiento social: algo parecido a la inauguración de la temporada de ópera, en La Scala de Milán, que se convierte en el centro de toda Italia. Cuando camino hacia la Plaza, me siento un privilegiado. El coso del Baratillo brilla, al sol, como lo que es: una joya, cuidada con primor por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. (Tal día como hoy, Juan Manuel Albendea proponía que, por eso, se le concediera el premio Hispania Nostra, de conservación del patrimonio).

Este año, además, adornan esta corrida muy especiales circunstancias. Si en este festejo siempre se llena esta Plaza, esta tarde, se abarrota. Vuelve a los ruedos Morante, que ha conseguido algo insólito: con un toreo de arte puro, convertirse en un imparable ídolo popular. Se une a eso que las diatribas de un Ministro tan «ecuánime» como Urtasun han provocado el efecto contrario: muchísimos jóvenes están descubriendo con pasión la Fiesta de los toros. (Quizá ha ayudado también a eso un Ministro de tan «sutiles» mensajes como Óscar Puente, que la calificó de «irrelevante»).

Los tres toreros brindaron sus primeros toros al Rey Juan Carlos, muy ovacionado este Domingo de Resurrección en SevillaEuropa Press

Además, ésta es la primera vez que este festejo extraordinario se transmite en directo, en abierto, a través de Canal Sur: miles de personas, jóvenes y viejos, ricos y pobres, sanos o enfermos, aficionados o no, pueden presenciarlo, desde sus casas.

El acierto es tan rotundo que uno se pregunta cómo no se había hecho, hasta ahora. (Y sigue sin hacerse en otro acontecimiento como es la corrida de Goyesca de Ronda: no consigo entenderlo). Hay que aplaudir rotundamente a todos los responsables del acontecimiento popular, sean los que sean: Canal Sur, empresario, Maestrantes, toreros…

Por si todo esto fuera poco, se añade un hecho singular más: acude al festejo el Rey Don Juan Carlos. (Es la primera vez que asiste a una corrida de toros desde que no reside en España). Presencia el festejo desde el palco de los Maestrantes, junto a la Infanta Elena y al Teniente de Hermano Mayor, Marcelo Maestre. Los tres diestros le brindan su primer toro.

Esta es la primera corrida que organiza la nueva empresa, Lances de Futuro, que ha generado buenas expectativas. El resultado es claro: el abono se ha disparado un 35 % más. Hasta para la corrida del día de Corpus, de la que habían desertado muchos sevillanos, se ha colocado ya el ansiado cartel de «No hay billetes».

El primer toro de Morante echaba la cabeza para arriba y se paró en seguida, obligándole a cortar la faenaEFE

Seamos o no aficionados, los hechos están ahí, indiscutibles: la Fiesta de los toros, la Fiesta Nacional –eso es, le pese a quien le pese– está más viva que nunca. Igual que la Semana Santa. En general, igual que nuestra cultura tradicional española, que algunos han querido eliminar, en nombre de una presunta «modernidad».

Todas las miradas están fijas en Morante. Después de una jornada inolvidable, en Las Ventas, el 12 de octubre, decidió retirarse temporalmente. Estaba yo seguro de que volvería: el toreo es su vida… Lo ha hecho antes de lo que esperábamos: ¡bienvenido sea! Ahora mismo, todos los empresarios se lo disputan.

Aparece estrenando un vestido originalísimo, azul noche, bordado con cristales azules, con medias blancas. Alivia por alto al primer toro en los lances de recibo pero queda muy corto. Lo deja en el caballo con estilo clásico, flexionando la rodilla. El toro echa la cara arriba, en el peto, y flaquea. No ha permitido ni un lance lucido. Después de brindarlo a Don Juan Carlos, lo prueba con torería pero la res se para por completo y él corta la faena, como debe. No se puede torear sin toro. Mata con habilidad.

Morante de la Puebla comenzó la faena de muleta andándole al toroEFE

En el cuarto, que sale suelto y flaquea, dibuja verónicas suaves, interrumpidas por un desarme. El toro es incierto, embiste irregular. Después del caballo, logra verónicas suaves, templadas, de categoría. Aguanta con valor un parón. Brinda al público. Comienza la faena andándole al toro por bajo: una verdadera preciosidad, algo que ahora muy raras veces vemos. Aunque el toro protesta, le va sacando muletazos con mando, con majestad. Sabe irse del toro con gracia. Cuando el toro se acaba, recurre a los remates de sabor clásico. Escucho una voz: «A mí, me gana». Otra: «Ya está el abono pagado». Son las graciosas exageraciones sevillanas pero responden a una realidad: Morante ha hecho una verdadera obra de arte, medida, clásica, ajustándose siempre –como debe ser– a las condiciones del toro. Y logra una estocada magnífica, a cámara lenta, que queda algo trasera. El Presidente concede las dos orejas, suenan los cánticos futboleros con su nombre («Jo-se-An-to-nio-Mo-ran-te-de-la-Pue-bla») y da la vuelta al ruedo, feliz.

No lo tiene fácil Roca Rey si quiere competir con Morante. Y él sí que quiere, por supuesto: como Luis Miguel Dominguín, su ídolo, aspira a ser «el número uno». Pero ha tenido la mala suerte de competir con este Morante (antes, era otra cosa), que está en plenitud, que torea con más estética y que tiene, por lo menos, tanta fuerza en la taquilla como él. ¿Qué baza le queda al peruano? La ambición, el valor y la continuidad en los triunfos. No parece suficiente. Y, en la Maestranza, además, actúa en campo ajeno.

Pase de pecho de Andrés Roca Rey, este Domingo de Resurrección en SevillaEFE

El segundo toro flaquea ya en los lances de recibo, le miden el castigo. Quita David de Miranda por impávidas saltilleras; replica Roca Rey por chicuelinas y el toro rueda por la arena. La res ha quedado suave y noble. El comienzo de faena, de rodillas, es explosivo. Luego, el trasteo mandón, con un toro dócil y justo de fuerza, tiene escasa emoción. Pincha antes de la estocada y saluda.

No es fácil torear después de la faena al cuarto de Morante pero el quinto toro resulta el más noble de la tarde. Tira de casta Roca Rey, liga muletazos de mano baja por los dos lados, sin efectismos, y acaba logrando que el público entre en la faena. Esta vez, acierta con la espada: oreja.

David de Miranda triunfó el año pasado en esta Plaza a base de un valor que asustaba al público, quedándose muy quieto, al borde continuo del percance. Como José Tomás, aguanta más que domina, con su toreo vertical. Ahora, lo apodera Enrique Ponce (que debuta así como apoderado): puede enseñarle muchas cosas aunque su estilo sea muy diferente.

El tercero sale muy suelto, mansea claramente, huye a toriles. Las verónicas se quedan en intento. Hay que recoger a un toro suelto, antes de componer la figura. No está fina la cuadrilla y la gente se impacienta pero los toros mansos también tienen su lidia. El comienzo de muleta es lucido, rodilla en tierra, intentando sujetarlo, pero el toro se raja a tablas en seguida. Los intentos de sacarlo de allí son inútiles. David de Miranda se queda quieto pero eso no basta para resolver las dificultades. Pincha atravesado, sin estrecharse, y falla con el descabello.

David de Miranda, con el primero de su loteEFE

Voltereta de David de Miranda durante la lidia del último toro de la tardeEFE

Devuelto el sexto, el sobrero es otro manso, que le busca las vueltas al picador de reserva. David lo llama desde lejos, en el centro del ruedo, y recibe un fuerte porrazo. Citando de cerca, se la juega, impávido. Metido entre los pitones, se ha justificado con valor, al borde de un nuevo percance. Acierta con la espada: oreja.

Al salir de la Plaza, todo el mundo habla de Morante: ¿de qué van a hablar?... Algunos, que quieren presumir de exigentes, consideran excesiva la segunda oreja. Mi respuesta es sencilla: la faena merecía una oreja, sin duda, y la estocada, otra. Por otro lado, por mí, como si no le hubieran dado ningún trofeo: seguiría saboreando lo que ha hecho hoy Morante. Su toreo, esta tarde, no se parece en nada a lo que ahora mismo hacen todos los demás toreros…

En el séptimo aniversario de la muerte de Joselito, Ignacio Sánchez Mejías, esa figura tan admirada por el ministro Urtasun, hizo ir a Sevilla a su amigo Alberti y le encerró en un hotel, hasta que escribiera un poema. Esa misma noche, Rafael leyó su poema Joselito en su gloria, que incluye los famosos versos: «Mira cómo sube al cielo / la gracia toreadora».

Esta tarde, en la Maestranza, el diestro de La Puebla nos la ha devuelto: «Morante nos trae, del cielo, / la gracia toreadora». La gracia del clasicismo, del mejor toreo sevillano.

Con su vuelta a los ruedos, la Fiesta Nacional está de enhorabuena. Y supongo que el ministro Urtasun estará feliz…

  • FICHA
SEVILLA. Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo de Resurrección, 5 de abril de 2026. «No hay billetes». Asiste el Rey Don Juan Carlos, al que los tres diestros brindan su primer toro.
TOROS DE GARCIGRANDE (6º, sobrero), manejables, en general; varios, justos de fuerza y casta; el mejor, el quinto.
MORANTE DE LA PUEBLA, de azul noche , bordado con cristales, estocada (silencio). En el cuarto, gran estocada (dos orejas).
ROCA REY, de berenjena y oro, pinchazo y estocada (saludos). En el quinto, estocada (oreja y petición de la segunda).
DAVID DE MIRANDA, de purísima y oro, pinchazo atravesado y cuatro descabellos (silencio). En el sexto, estocada (oreja

domingo, 5 de abril de 2026

ARLES 2ª DE FERIA.- “Buscar la embestida” / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Rufo y Luque en Arles. Fotograma: OneToro

ARLES 2ª DE FERIA
“Buscar la embestida”

Luque y Rufo a hombros, De Justo una oreja. Encastado encierro de Torrealta…

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, 5 IV 2026
Se fueron a hombros Daniel Luque y Tomás Rufo, con bastantes más avales el primero, y Emilio de Justo a pie, más por culpa del sorteo.

Mientras eso pasaba, la ganadera de Torrealta, doña Pilar Prado inclinada desde la barrera sobre el micrófono que le empinaban desde el callejón explicaba su corrida con desnuda objetividad: “Interesante el primero. Mejor por el izquierdo el segundo. El tercero falto de expresión. El cuarto bravo. El quinto, clase sin poder. El sexto también poco expresivo. Han lucido, más por la capacidad de los toreros que han estado muy bien los tres. Volvemos al campo a buscar la embestida, a trabajar y a corregir.”

Bueno, mis respetos para la sobria modestia de la criadora y su diagnóstico. Pero creo que se quedó corta en destacar las virtudes, que las tuvo, su enrazado encierro, y se fue larga en atribuirle su importancia solo al empeño de los lidiadores, que de verdad lo pusieron, con distinto riesgo y acierto.

Creo que la tarde fue muy emotiva, sin lagos muertos debido muy principalmente a la casta del policromático sexteto, que incluyó dos cinqueños: un melocotón, dos colorados, un negro salpicado, un castaño y un jabonero sucio, los cuales con sus 533 kilos promedio, fueron todos prontos y codiciosos a los caballos, combativos a los engaños y ninguno manseó. Por el contrario, en diversa medida exigieron y con ello avalaron cuanto se les hizo por la cara.

Con las diferentes características individuales por ella señaladas, ninguno tampoco salió a ponérsela fácil a los toreros. Allí residió la emoción de la soleada tarde y la forma como capturó y mantuvo la tensión del público, y el valor con que cotizó las lidias. El no haber sido “el toro que ayuda”, sino el toro que vende cara su vida.

El tercero cogió a Rufo. Lo lanzó al aire de donde cayó peligrosamente de cabeza y afortunadamente sin lesiones. La bravura del cuarto “Africano” número 9, sometió a prueba la maestría de Daniel Luque, puso la pelea por el mando en equilibrio hasta el final de la batalla larga que requirió aviso antes de la igualada, y de la gran estocada que le hizo los honores y justificó el desorejamiento.

El sexto, de una gran fijeza y repetición en las suertes, no todo lo justamente correspondida por la trabajadora muleta de Rufo, y que murió de pinchazo y una estocada incompleta. Mientras que De Justo se vio metido en una verdadera riña de toma y daca con el segundo, de la cual salió triunfante con la estocada de la tarde y una oreja.

Claro, no fue el encierro perfecto. Eso no existe. No fue tampoco “un corridón”, pero sí fue un conjunto que peleó por su vida y no quiso ser comparsa en la ceremonia de su muerte. Quiero creer que cuando la ganadera promete volver al campo a corregir y “buscar la embestida”, no se refiere a que sea fácil y obediente, sino a reforzar esa raza que fue la que dio contenido y emotividad a la tarde de hoy en Arles. Ojalá.
  • FICHA DEL FESTEJO
Domingo 5 de abril 2026. Arles 2ª de Feria. Sol. Media plaza. seis toros de Torrealta, encastados y de juego diverso.
Daniel Luque, saludo y dos orejas tras aviso.
Emilio de Justo, oreja y palmas tras aviso.
Tomás Rufo, oreja y oreja tras aviso.

Incidencias: Al terminar el festejo Daniel Luque y Tomás Rufo salieron a hombros.