'..La apropiación parcial de un discurso que hasta ayer consideraban xenófobo es ya en sí mismo descriptivo de la falta de seriedad. Es una copia urgente, un apéndice injertado. Es una nariz que le ha puesto el cirujano, «te pongo la de Lola Lolita»..'
Del toro al infinito
“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
jueves, 18 de junio de 2026
Feijoo presenta nariz en El Hormiguero / por HUGHES
'..La apropiación parcial de un discurso que hasta ayer consideraban xenófobo es ya en sí mismo descriptivo de la falta de seriedad. Es una copia urgente, un apéndice injertado. Es una nariz que le ha puesto el cirujano, «te pongo la de Lola Lolita»..'
Presentado el cartel de San Martín de Valdeiglesias, que rinde homenaje al V centenario de la primera corrida de toros en México




El Puerto, el sueño de Morante / por Manuel Viera
EN RECUERDO: Nueve años sin Iván Fandiño, memoria viva del toreo.

El 17 de junio de 2017, el diestro vizcaíno perdió la vida en Aire-sur-l’Adour tras una cornada mortal de un toro de Baltasar Ibán durante un quite. Su recuerdo permanece vivo en una afición que no olvida su verdad, su entrega y su manera de entender el toreo.
Han pasado nueve años desde aquella tarde que estremeció al mundo del toro. El 17 de junio de 2017 quedó señalado para siempre en la memoria de la tauromaquia contemporánea como el día en que Iván Fandiño perdió la vida en la plaza francesa de Aire-sur-l’Adour, víctima de una cornada que convirtió una tarde más de temporada en una herida imborrable para toda la afición.
La noticia golpeó con una dureza inmensa a un sector que todavía tenía muy reciente la muerte de Víctor Barrio, ocurrida apenas un año antes en Teruel. Dos tragedias en un margen tan corto de tiempo devolvieron al primer plano la dimensión más cruda del toreo: la de una profesión marcada por la verdad del riesgo y por una entrega que, en ocasiones, alcanza sus últimas consecuencias.
Fandiño cayó en Francia, una tierra que siempre lo reconoció y lo quiso. Allí encontró muchas tardes el respeto de una afición exigente, sensible al compromiso y especialmente cercana a su concepto del toreo. En Aire-sur-l’Adour, donde su figura estaba profundamente vinculada al recuerdo de los aficionados, el destino le aguardaba en una tarde que terminó convertida en tragedia.
El percance se produjo durante un quite a un toro de Baltasar Ibán que correspondía al turno de Juan del Álamo. Fandiño intervino con la disposición de siempre, fiel a esa manera suya de estar en la plaza, sin mirar si el toro era suyo o de otro, sin administrar esfuerzos ni medir el riesgo desde la comodidad. En un instante fatal, tropezó con el capote y quedó a merced del animal, que le infirió una gravísima cornada en el costado.
La herida provocó importantes daños internos. El torero fue atendido inicialmente en la enfermería de la plaza y trasladado después al hospital de Mont-de-Marsan, pero la situación era ya extremadamente grave. Los intentos médicos no lograron revertir el desenlace y el fallecimiento del matador de Orduña sumió al toreo en una profunda conmoción.
Desde entonces, el nombre de Iván Fandiño no pertenece únicamente a la estadística trágica de los toreros muertos en la plaza. Su memoria va mucho más allá de aquella cornada. Fandiño representa una forma de entender la profesión desde la exigencia, la responsabilidad y la verdad. Fue un torero hecho a sí mismo, construido desde la dificultad, desde la carretera, desde las oportunidades ganadas una a una y desde una fe inquebrantable en su propio camino.
No fue un torero de atajos. Su carrera se levantó sobre la seriedad de las tardes importantes, sobre el crédito de las plazas exigentes y sobre una personalidad marcada por el compromiso. Madrid, Bilbao y Francia fueron escenarios esenciales en una trayectoria que tuvo siempre como denominador común una entrega sin medias tintas.
Nueve años después, su recuerdo sigue muy presente. Cada temporada, Aire-sur-l’Adour mantiene viva su memoria con un homenaje cargado de emoción: al finalizar la lidia del tercer toro suena el pasodoble que lleva su nombre, mientras la plaza guarda un silencio respetuoso. Es el tributo de una afición que no olvida a quien se dejó la vida vestido de torero.
Porque Iván Fandiño fue, por encima de todo, un torero de verdad. De los que asumieron la dureza del oficio sin esconderse. De los que hicieron del compromiso una bandera. De los que entendieron que la grandeza del toreo no se mide solo por los triunfos, sino también por la dignidad con la que se pisa el ruedo. Tours plazas toros
Nueve años después de aquella tarde en Aire-sur-l’Adour, Iván Fandiño sigue presente en la memoria del toreo como un símbolo de entrega, autenticidad y respeto absoluto a la profesión. /Burladero.com/
miércoles, 17 de junio de 2026
XVII Premio Taurino ABC. La familia Lozano es historia viva de la tauromaquia.

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