la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 2 de junio de 2026

Gijón y los menores en los toros: la moral pornográfica de los pornógrafos


'..Amparado en un relato caduco por corrupto e inverosímil por mentiroso, las izquierdas (sic) de Asturias pretenden haber creado el humo de la distracción modificando una ley para prohibir la entrada de los menores a los toros en Gijón..'

Gijón y los menores en los toros: la moral pornográfica de los pornógrafos

Amparado en un relato caduco por corrupto e inverosímil por mentiroso, las izquierdas (sic) de Asturias pretenden haber creado el humo de la distracción modificando una ley para prohibir la entrada de los menores a los toros en Gijón. Y de paso, aplicar la ley seca. ¿Pidió algún gijonés o asturiano se tomaran estas medidas como prioridad económica/moral/social? En absoluto. Las izquierdas de este país, fábricas de delincuentes en serie a tenor de los autos de los juzgados, lleva años creando sus cortinas de humo bajo la moral superior, desatendiendo a las realidades de sus ciudadanos. Nunca han podido con los toros, mucho menos en unos años de crecimiento exponencial.

Y mucho menos pueden con una feria como la Gijón, estable, bien manejada por Zúñiga Jr, que cuenta con el respaldo de toreros, ganaderos y, por tanto de los públicos. Esta gente de moral superior, la moral que toca las palmas a los que van entrar en la cárcel, tiene la desfachatez de seguir viviendo a espaldas de la realidad de sus ciudadanos. Los problemas de la gente de Gijón o de los asturianos están muy alejadas de una irreal y hasta esotérica preocupación de si un menor va a los toros con su familia. Eso le importa a Covadonga Tomé, que milita en un inexistente (Podemos) convertido en anacronismo en apenas década y media. Debut y despedida.

Mientras que los españoles mandan a sus casas, y, de paso, a trabajar un poco, a las ‘Covadongas’ y a las ‘Tomés’ cuando su relato de moral superior se hace añicos con la policía y los picoletos metiendo mano a sus jefes y aliados por toda España y parte del extranjero, a ésta sujeta anacrónica que ha manejado de forma perfecta lo del palo al agua (o no hay charco y, si lo hay, no tiene palo) no se le ocurre otra cosa que decir que el toreo es como la pornografía. Coño. Tápese. Que ustedes son los tontos útiles de los Koldo/Cerdán/Ábalos, que tienen empapelada las paredes de sus celdas con másters de putas y cómo moverlas en coches tipo furgonetas de cuadrillas. Señora Covadonga, que sí. Que su utilidad única ha sido para avalar el mangue y las putas. Lecciones de moral, ninguna.

Como no tienen nada que proponer, y, además, los echan, tratan de hacer ruido. Ruido de moral de estercolero. Con la que les está cayendo. No hay problema por dos cosas. Les queda un cuarto de hora. Y ya hará Zúñiga y la alcaldesa de Gijón lo que fuera necesario para revertir esta supina y enésima gilipollez que sólo busca la quiebra generacional respecto a una tradición y hacer daño económico al toreo. Paciencia. El mercado de las lumis aún no llega al Bibio. Ahí, con o sin copa, la decencia es muy otra.

Juan Morales, triunfador del VI Certamen Villa de Ampudia


Juan Morales, de la Escuela Taurina (ET) José Cubero Yiyo, de Madrid, fue proclamado ayer triunfador del VI Certamen Villa de Ampudia y formará parte del cartel de la clase práctica que la Escuela Taurina de Palencia celebrará el próximo 7 de junio en la plaza de toros de Campos Góticos en el marco de la Feria Chica.

Juan Morales, triunfador en Ampudia

J. Cancho / Diario Palentino - lunes, 1 de junio de 2026
Morales dio muestra de un torero muy hecho, recibiendo al animal a porta gayola y lidiándolo muy bien de capa, respondiendo además con gusto al quite de su compañero Pedro Ruiz. Después, banderilleó a la becerra que le había correspondido en suerte, colocando tres bonitos pares que fueron muy aplaudidos por los aficionados.

Con la muleta, dejó ver la clase que tiene, tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, en una faena que fue a más. Cuidó las alturas, llevó al becerro con muchísimo temple. Así, poco a poco, fue construyendo una faena, dándole al toro el tiempo, el sitio y los terrenos adecuados. Cerró con varios naturales de enorme calidad. Con la espada dejó una estocada casi entera, aunque no fue efectiva y tuvo que recurrir al descabello, proclamándose vencedor del certamen.

El vallisoletano Guillermo Herrero, de la Escuela Taurina de Palencia, fue muy aplaudido tras lancear a un novillo que salió muy bravo, noble, pronto y con buen tranco. Se acopló bien a la embestida desde el principio, con buenas tandas por el pitón derecho. Por el izquierdo le costó un poquito más, aunque terminó cogiéndole el aire, firmando así una faena que culminó con una media estocada arriba que le valió para cortar las dos orejas a su novillo.

Pedro Ruiz, de la ET Guadalajara, fue el que abrió plaza, demostrando buenas maneras con el capote, lanceando primero de rodillas para llevarlo luego a los medios a la verónica. Realizó un quite vistoso y también se lució en banderillas, colocando tres buenos pares. También con la muleta comenzó de hijos ante una becerra de mucha clase, que repetía y humillaba con nobleza. Firmó buenas tandas de derechazos asentados, así como grandes naturales, todo ello en los medios del ruedo.

Finalizó la faena en cercanías, con redondos por la espalda ante un novillo entregado que no escatimó un pase.

Rodrigo Villalón, de la Escuela Taurina de Alicante, se enfrentó a un novillo noble, repetidor y pronto, aunque quizá fue el que menos clase tuvo del encierro. Le costó algo más que a sus compañeros acoplarse al animal, aunque dejó ver las buenas maneras y la valentía del joven lidiador.

Por el pitón izquierdo no terminó de encontrar el sitio, pero por el derecho, ya en los compases finales, sacó lo mejor de sí mismo y dejó los más granados muletazos de su faena. Finalizó con una estocada casi entera, suficiente para cortar una oreja.

lunes, 1 de junio de 2026

Aquellos sesenta… (XV) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

 Manolo Cortés, Miguel Márquez y Miguelín, Las Ventas 1968. Foto. El Ruedo.

'..volvió “Miguelín” a Las Ventas, ya en traje de luces, a la tradicional Corrida de la Prensa, y alternando con Miguel Márquez (cogido) y Manolo Cortés, ante toros de Antonio Pérez, abrió la puerta grande cortando seis orejas..'

Aquellos sesenta… (XV)

Por Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / 1 de Junio de 2026
En el sesenta y ocho, decíamos, año señero de la década, que cuestionó tantas verdades, y produjo tantos acontecimientos trascendentes y trágicos por el mundo, ya mencionados algunos de los más en la segunda entrega...

Los pródromos de la derrota de Estados Unidos en Vietnam, con el asalto a su embajada de Saigón, por el Vietcong, y la matanza de civiles en My Lai. El aplastamiento de La “Primavera de Praga” por el ejército soviético. El sofocamiento a fuego de la rebelión juvenil en algunos de los países (masacre de la plaza de Tlatelolco, ciudad de México, por ejemplo). Los asesinatos de Martín Luther King y Robert Kennedy. La elección del presidente Nixon…


Y en los toros, en plena feria de San Isidro, también un acontecimiento subversivo simbólico, ridiculizó al “Cordobés” y cuestionó en el primer escenario taurino del mundo, su “revolución” que había tomado el poder, en el mismo sitio, un lustro atrás. El matador Miguel Mateo “Miguelín”, (apoderado por los hermanos Dominguín, Domingo y Pepe), quién según él, era rehuido y marginado.

En traje de calle (con corbata), y a la voz de la consigna estudiantil del mayo francés; “Prohibido prohibir”, se lanzó espontáneo al ruedo de Las Ventas, en corrida de feria, el 18 de mayo, acariciando como una mascota, el toro al que el mandón de la época oficiaba su característica faena tremendista. Las imágenes televisivas qué vio y tomó en cuenta todo el mundo, dijeron más que millones de palabras, e hicieron tambalear el mito.

Como si fuera poco, el cuatro de julio, cuarenta y cinco días después, volvió “Miguelín” a Las Ventas, ya en traje de luces, a la tradicional Corrida de la Prensa, y alternando con Miguel Márquez (cogido) y Manolo Cortés, ante toros de Antonio Pérez, abrió la puerta grande cortando seis orejas. La revista “El Ruedo” ilustró entonces su portada con la foto de su triunfo y la tituló con claras connotaciones políticas: “Miguelín como un general en el ruedo. Gana la batalla en la primera plaza del mundo y dice: Nuestra fiesta Nacional nadie podrá transformarla”.

Luego, al año siguiente, inauguraría, junto a Paquirri, Ángel Teruel, y ante toros de Pablo Romero la Plaza “Monumental Las Palomas” de Algeciras, (donde le han levantado estatua),. El torero murciano, crecido en esta ciudad, que lo adoptó, había recibido de Luis Miguel Dominguín y César Girón, en Murcia diez años atrás, su alternativa. Pero marcó la década siguiente con su personalidad, valor e imaginación (creador de la versión de la “Espaldina”, llamada “Miguelina”, ver escultura en Algeciras).

El San Isidro de aquel año 1969, estuvo también signado por la irrupción de un nuevo retador al trono. El madrileño Ángel Teruel, en su confirmación en Las Ventas con toros de Atanasio Fernández, apadrinado por El Viti y José Fuentes, cortando tres orejas y abriendo la Puerta grande, y volviendo nueve días después a cortar las dos orejas del quinto toro y obtener la segunda salida en hombros de las cuatro que en su carrera recibiera en esta su plaza. Torero de tres tercios y apostura, gran banderillero.

Fue aquella feria subrayada también por las grandes faenas de Paco Camino y El Viti, refrendando su primacía. Y otros acontecimientos, como las confirmaciones de: Gabriel de la Casa, Sancho Álvaro y El Macareno. Y porque fue la última vez que Julio Aparicio toreó allí

Mientras tanto, en América, se consolidaba el patronato de una figura nacional colombiana, una de las más importantes de su historia, junto a César Rincón, con quien alcanzó a alternar muy joven este. Pepe Cáceres, de Honda Tolima, alternativado por Antonio Bienvenida y José María Martorell en La Maestranza de Sevilla, el 30 de septiembre de 1956, Feria de San Miguel, con toros de Joaquín Buendía. Tuvo un prometedor comienzo como nueva figura de América para España, hasta que un incidente judicial ajeno lo involucró, e impidió su regreso a la península, limitando su ámbito a las plazas americanas. “Sin un Pepe Cáceres, quizá no hubiese existido un César Rincón”, declaró alguna vez, el maestro bogotano.

Pepe, muy próximo a la familia Dominguín, alternó joven con la élite de su época en las principales plazas recibiendo inocultables influencias de Luis Miguel y Antonio Ordóñez, las cuales definieron su tauromaquia y su personalidad. De este, principalmente su maestría con el capote, y de aquel su largura, poderío, arrogancia y bohemia. Incluso, como para mostrar que se ufanaba de ello, imitó, algunos de sus emblemáticos gestos. Las largas cambiadas de rodillas para iniciar las faenas, el hacerlas completas, capoteando, picando en traje de luces, banderilleando, muleteando y estoqueando sin dejar intervenir a la cuadrilla. O desafiar a sus detractores, en los medios, tocándose el pecho y levantando el índice para proclamarse número uno. Ambos, realizados en la Santamaría de Bogotá. Fue creador del quite “La Cacerina” variante de la “Tapatía” mexicana de Pepe Ortiz, y conocida en España como “Rogerina”. Pese a que mató infinidad de toros bien, de allí sus muchos triunfos e impronta. En no pocas y cruciales ocasiones, como la de su confirmación en Madrid, la espada fue su cruz.

Ya con 53 años, avejentado, la última vez que toreó en la plaza de sus amores, La Monumental de Manizales, corneado, le brindó al empresario Chopera su último toro allí (de Gutiérrez), y al cual le cortó las dos orejas, con estas palabras: “Manolo, quiero despedirme de España el próximo 12 de octubre en Las Ventas”. No pudo ser, por la cogida mortal que le infringió el toro “Monin” de San Esteban de Ovejas en Sogamoso, el 20 de julio de 1987. Pese a que prolongó su carrera hasta la muerte, fue uno de los toreros que cruzaron dejando profunda huella en aquellos sesenta. Ninguna semblanza de ellos estaría completa sin su mención...

Las elecciones del Madrid / por HUGHES


'..Si las personas razonables tenían alguna duda sobre el futuro del club, ya no la tienen. De aquí saldrá un mandato reforzado de los socios: acaba tu obra, Florentino, haz lo que tengas que hacer, y deja todo atado y bien atado, pero esta vez de verdad..'

Las elecciones del Madrid

HUGHES
Contra Florentino contiende en las elecciones del Madrid un señor llamado Enrique Riquelme, nombre extraordinario en la estela de Danny Daniel, Lucky Luciano o Kris Kristofferson. Parece un gancho más en su intento por volver a la masa social contra Florentino, pretensión que creíamos delirante pero que al parecer tiene su público.

Hay algo desagradable en lo que está sucediendo. Es innecesario el tono de Riquelme, de 37 años, con un señor de 79 que, guste más o menos, ha creado este Madrid del siglo XXI. El Madrid es el club número uno del mundo en ingresos y ACS líder mundial en construcción de data centers y tratan a Florentino como si estuviera gagá solo porque su voz suena menos firme.

No es que esto lo digan cuatro friquis de Internet cuya función es el salvajismo, es que lo han insinuado eximios pelotas de Flóper saltando del barco con el mismo garbo con el que asaltaban canapé en el palco y entrada en las finales.

Tenía razón el Ser Superior (superioridad ahora puesta en duda) en que lo de enfrente parece un contubernio. 

Con Riquelme estarían Calderón, Del Bosque, Casillas, la prensa, los ultras, los federativos… todos los damnificados de estos 25 años, lista aderezada por Rosauro Varo, entrepreneur nacional que ya tardaba en asomar la melenita por el Madrid.

La campaña ha tenido guiños vintage. Ver a Riquelme prometiendo a los socios poco menos que un club de campo para casar a los hijos parecía un homenaje a Gómez Pintado o a Palacios, pero esto no son los años 90, el teatrillo de la democracia en el futbol no tiene gracia, y se siente como un innecesario retroceso cognitivo que lejos de suponerle un problema reforzará a Florentino, porque Riquelme nos está recordando dónde estaba el club, qué cosas había y qué casposas mamarrachadas se hacían antes de Flóper. Al final, sin proponérselo, está consiguiendo algo que ni (gómez)pintado: exponer sin ternura todos los errores de Florentino, que los tiene, mientras nos recuerda lo que era y será el Madrid sin él. Y el resultado es fulminante: Florentino (incluso este Florentino) o barbarie

Florentino o Caspania (Caspa e Hispania). Sin sus visiones, sus cosas y caprichos de visionario, el Madrid se hará nacional, normal, consensuado, al gusto del Marca, El País y la Cope (joder, joder, joder) y eso lo debilitará frente a un odio rival que nunca es menos sino más.

En España, donde nada se quiere nacionalizar, cuando algo lo quieren «españolizar», como al Madrid ahora, es que lo que quieren hacer es otra cosa.

El Madrid, club providencial, endereza sus partidos sin saberse cómo y Enrique Riquelme (suena al «arriba, arriba…» que cantaba el fondo), a su manera involuntaria, está haciendo un gran servicio. Si las personas razonables tenían alguna duda sobre el futuro del club, ya no la tienen. De aquí saldrá un mandato reforzado de los socios: acaba tu obra, Florentino, haz lo que tengas que hacer, y deja todo atado y bien atado, pero esta vez de verdad.

MADRID.- PROFANACIÓN DEL TEMPLO SAGRADO DEL TOREO / por José Luis García García

Fotografía: Mundotoro.com

'..Esperamos y deseamos que el desmán sucedido sea tratado y corregido debidamente, con arreglo a la normativa por la que se rigen los espectáculos taurinos, por la Autoridad Comunitaria que tiene la competencia sobre los mismos y la potestad sancionadora..'

PROFANACIÓN DEL TEMPLO SAGRADO DEL TOREO

Con profundo pesar, presencio lo sucedido en la corrida de toros celebrada en la tarde del domingo día 31 de Mayo en la Plaza de Toros de Las Ventas. La mancillación del espectáculo taurino, la fiesta más culta del mundo como la definiera el poeta García Lorca, en la plaza venteña, no es nueva, hemos asistido a la devolución de algún toro, por parte de la autoridad en el palco, que la única condición negativa que tenía era la mansedumbre, y ello nunca debe ser motivo para ordenar su vuelta a los corrales, el toro manso también tiene su lidia, aceptación de reses que dejaban un tanto o un mucho que desear en cuanto a su presentación, así como no concesión de primeras orejas solicitadas por el público de una manera total y absoluta, y no vamos a ser muy prolijos en la enumeración de aspectos negativos relacionados con la actuación presidencial.

Pero, lo vivido en el Coso de la calle de Alcalá en la mentada tarde, ha superado todo lo imaginable. Nunca hubiéramos llegado a concebir que lo acaecido en dicha corrida de toros podría suceder en la Plaza de Toros de Las Ventas, no debe ocurrir y menos consentirse en ninguna plaza de toros donde debe imperar la seriedad y el cumplimiento del mandato reglamentario.

Habiendo resultado cogido en el primer toro de su lote el matador Paco Ureña, hubo de hacer cargo de la lidia y muerte del sexto toro el matador más antiguo que era Antonio Ferrera, tal y como estipula el vigente Reglamento de Espectáculos Taurinos que se aplica en Madrid y que no es otro que el reglamento nacional aprobado por el Real Decreto 145/1996. De 2 de febrero. Y que sucedió entonces? Pues ni más ni menos que cuando el señor Presidente ordenó la salida de los picadores, y encontrándose colocado el picador de turno para realizar la suerte de varas, el matador Antonio Ferrera se dirigió al mismo, bajándose del caballo el picador que tenía la obligación de ejecutar el tercio de varas, es de suponer que porque así se lo indicara u ordenara el matador, subiéndose seguidamente él mismo al caballo y llevando a cabo la materialización de dicha suerte, algo prohibido expresamente por la Ley 10/1991, de 4 de abril, de potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, en el artículo 15, apartados g) “la intervención en la lidia de toda persona incluida en el apartado anterior” (la contratación de personas no habilitadas o inhabilitadas para la lidia) y k) “la actuación manifiestamente contraria a las normas establecidas para la suerte de varas”, conceptuada como infracción grave por la citada Ley, infracciones sancionadas con hasta 60.000 euros (10.000.000 de pesetas se recoge en la misma, pues no había entrado en circulación la moneda del euro cuando fue publicada), así como la suspensión para lidiar hasta un máximo de seis meses a los responsables de las infracciones, de las que entendemos serían responsables tanto el matador de toros como el picador, pues este, además de bajarse del caballo, haciendo dejación de sus funciones, una vez que el matador, después de picar el toro se bajó del mismo, volvió a subirse al caballo y ejecutó una nueva vara.

Pero, es que podría darse la circunstancia que el Delegado gubernativo, por orden del Presidente, hubiera hecho llegar al matador la ilegalidad de su pretensión de picar el toro, con lo cual estaríamos ante una nueva infracción, también grave, cual es “la resistencia o desobediencia a las órdenes del Presidente”.

Todo lo realizado por el citado matador y picador de turno, siendo de una gravedad tremenda para el buen desarrollo del espectáculo, es que, además, la imagen protagonizada se asemeja a una exhibición circense, amén de haber sido atropellado vilmente el rito y la liturgia por la que de siempre discurrió la fiesta de toros, y fue respetada en tan grandiosa celebración como es la corrida.

No queremos tener que llegar a pensar que el diestro actuante hubiera solicitado permiso para llevar a cabo tal felonía, y le hubiera sido otorgado por la autoridad del espectáculo, pues entonces estaríamos ante un supuesto que podría entrar de lleno en el terreno penal.

No se puede obviar que ningún profesional taurino pueda estar registrado en dos secciones diferentes de las que contempla el vigente Reglamento de Espectáculos Taurinos en el Registro General de Profesionales Taurinos (Sección I Matadores de Toros; Sección V Banderilleros y Picadores).

Que duda cabe que este allanamiento en toda regla va a ocasionar un daño importante, quizá irreparable, para el prestigio y la categoría de la hasta ahora denominada “Plaza de Toros más importante del mundo”, Las Ventas del Espíritu Santo.

Fotografía: Andrew Moore

Esperamos y deseamos que el desmán sucedido sea tratado y corregido debidamente, con arreglo a la normativa por la que se rigen los espectáculos taurinos, por la Autoridad Comunitaria que tiene la competencia sobre los mismos y la potestad sancionadora.

José Luis García García
Decano de Presidentes de Plazas de Toros de España
1 de Junio de 2026 

San Isidro'26. Adolfos serios y cuajados para la excentricidad de Ferrera, el Morante de los pobres. Márquez & Moore


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Estaba escrito. Estaba marcado por los hados que el día en el que conmemoraba el décimo aniversario de la aparición pública de Cazarrata en Las Ventas no podía ser un día cualquiera, otro día más en la oficina, y ahí estuvo la ganadería de Adolfo Martín y la excentricidad de Antonio Ferrera, el Morante de los pobres, para que la efemérides no se pasase sin una celebración adecuada.

Con Adolfo Martín llevábamos últimamente casi más penas y desengaños que alegrías, habiendo abandonado ese carácter de corrida seria, dura y encastada que tanto nos ha encandilado, como réplica al otro Martín. Sirva recordar aquellos corridones del año 13 y del 18 como enaltecimiento de los Albaserrada de Adolfo y olvidémonos de otras fechas en las que el ganadero parecía que se había entregado al canto de las sirenas de la «toreabilidad». Hoy, en cambio, Adolfo Martín ha puesto en Madrid una corrida seria y cuajada en la que cada uno de los toros, a su manera, han sostenido la emoción de una tarde en la que nada estaba escrito y donde podías apostar por el triunfo o por el hule con las mismas garantías de éxito. Las huecas miradas de los adolfos, la incertidumbre de sus embestidas, la evidencia de su casta, el respeto que infundían, su espíritu cambiante y atento a todo lo que se mueve a su alrededor provocaron hoy ese milagro de que no dejases de estar atento a todo lo que pasaba en el ruedo, porque no había hoy nada que se pudiera dar por seguro.

Para el despacho y entrega de los seis de Adolfo se trajeron a Antonio Ferrera, de blanco y oro; Manuel Escribano, de catafalco y oro, y Paco Ureña, de palo de rosa y oro. Mientras hacen el paseíllo nos entretenemos en comprobar que los tres ya pasan de los cuarenta años de edad y que los tres ya han superado las dos décadas desde el día de su alternativa.

Volador, número 74, dejó su carta de presentación en el burladero del 10 sacando astillas y levantando las maderas: lo que se conoce como «derrotar en tablas», cosa muy poco vista en la actualidad. Ferrera lancea con suficiencia y poder sin otro lucimiento que el del trabajo bien hecho y el toro se abalanza a por el penco donde toma la primera vara y se deja pegar en la segunda. Sale desentendido de los capotes y no da facilidades a los de los rehiletes, pues espera y se entera. Ante esa disposición del toro Miguelín Murillo opta por pasar en falso un par de veces. Pascual Mellinas deja puesto su par y luego Miguelín se empeña en clavar el suyo, siendo acosado por Volador hasta el burladero del 9 donde el toro se dedica a sacar astillas de la madera. Con buena disposición se va Ferrera al toro, que no regala una sola embestida, y le va sacando de uno en uno los pases. Hay emoción por las peligrosas condiciones del toro, por sus constantes miradas al torero y por el oficio con el que Ferrera le va sobando. Por la izquierda es otro cantar, porque el toro pasa muy avisado y buscando al torero. En una serie por la derecha el toro se para peligrosamente en el centro de la suerte, aguantando el trago Ferrera con entereza. Tras este aviso decide que es hora de matar. Se perfila y el toro se le arranca súbitamente dejando un pinchazo sin soltar, luego un metisaca y después otro, pero esta vez en los bajos, antes de cobrar una estocada baja que acaba con el toro, sin que este haya abierto la boca en ningún momento.

Mentiroso, número 50, es recibido por Escribano con unos «medios gayolos», porque a la distancia que se sitúa de la puerta del chiquero no es como para usar la palabra «porta» Con el percal pasa un ratillo de apuro con las embestidas del toro, que es un tío alto y cuajado, un pedazo de ejemplar que se abalanza a por el caballo que Juan Peña le ofrece atravesado para tomar una vara en la que no cobra mucho, quedándose encelado con el caballo un buen rato. Con la misma técnica de caballo atravesado, Peña le deja otra vara de idéntica factura a la anterior, hasta que el toro decide irse. Las banderillas las pone el maestro sin mucho lucimiento: marra en el primer envite bastante ventajista, repite lo mismo en el segundo pero clavando y se va al 5 a recibir los vítores del agradecido público de sol, pero el toro le obliga a salir del ruedo y cambia de terreno hacia el 3 donde deja un par similar al anterior. Luego se sienta en el estribo y deja un par por los adentros de bastante exposición y decide poner un cuarto par con el toro al relance que resulta el mejor de todos. 

Viendo las condiciones demostradas por el toro nos esperábamos una faena basada en la distancia. Nada más lejos de la intención de Escribano, que desde el principio opta por las cercanías. Se ve claramente que está agobiando al toro, pero insiste en sus formas como si quisiera decir que no quiere ni ver al toro. Como signo de protesta el toro se para y dice que él así no va. Lo dice con el pensamiento, porque la boca la tiene cerrada, y entonces Escribano pone fin a la relación mediante una estocada entera en la suerte natural. El toro aprovecha un descuido para quitarle el capote de las manos a Curro Robles y, como tarda en caer y le han pegado un aviso, el torero decide descabellarle a la primera.

El tercero es Peluquero, número 67, más feo y ensillado que los precedentes, pero en tipo de la casa. Recibe unas buenas verónicas de Ureña sin hacer extraños y se emplea en la primera vara de Richi Romero que le pega con ganas, cayéndose al salir del potro de tortura. Para la segunda vara, el picador pasa valientemente por encima de la inútil raya blanca buscando al toro que se arranca con vigor y que se deja pegar. La vara cae trasera. Tras el quite de Ferrera, Peluquero lleva a José María Soler al burladero del 10 sin clavar, luego «Azuquita» pasa con prisa clavando una, después Soler vuelve a pasar sin clavar y Azuquita pone una, siendo acompañado por el toro hasta el burladero del 9. Soler al fin consigue dejar una a la media vuelta y azuquita finaliza su actuación de nones clavando una de nuevo. 

Comienza Ureña su labor siendo cogido muy feamente al tercer pase al frenarse el toro en el centro de la suerte. Se ve que va herido en la pierna pero decide seguir frente al toro sacando algún excelente natural, máxime viendo las condiciones del toro. Un nuevo conato de cogida le convence a Ureña a finalizar su tarea con una estocada perpendicular atravesada y un descabello. Cruza la plaza entre ovaciones para ir a la enfermería, de donde ya no saldrá. Los espíritus sensibles silban al toro, que no puede contestar porque siempre tuvo la boca cerrada.

Mentiroso, número 68, es el segundo de Ferrera. De salida es de embestida violenta que Ferrera domina con eficacia con su capote de seda azul. La primera vara la toma a distancia, recibiéndole el caballo atravesado que, cuando el toro empuja, se acuesta sobre él. Para la segunda vara se arranca desde la misma raya y no recibe mucho castigo. Ángel Otero deja un excelente primer par y Pascual Mellinas deja el suyo antes de que Otero deje el mejor par de banderillas de la Feria. Comienza Ferrera con la derecha y sobre la marcha se cambia de mano dejando un gran natural y uno extraordinario de pecho. Luego una buena serie de naturales, otra buena de derechazos y otros naturales algo trompicados, cuando de pronto le da el arrebato y tira el espadín y deja una soberbia serie de derechazos sin la ayuda y luego otra, improvisando cambios de mano de pura inspiración. El toro ha sacado una nobleza que es también propia de la casa y Ferrera lo ha visto de inmediato. Se dispone a matar en la suerte contraria yendo al toro desde muy lejos, con la muleta al hombro y deja un pinchazo; repite lo mismo a la suerte natural y deja una estocada aguantando hasta la bola. Arrastran al toro, con la boca cerrada, entre ovaciones y Ferrera da la vuelta al ruedo con una oreja en la mano.

Malagueño, número 52, conoce también el saludo desde los «medios gayolos», pero esta vez le sale mejor a Escribano su propuesta de lanceo, salvo que al final pierde el capote. Recibe una vara rectificada de Juan Francisco Peña a la que el toro acude con violencia. El pica no se ceba. Para la segunda entrada es el propio pica el que pide el toro a distancia y cuando este entra fuerte recibe un puyazo más bien trasero. En banderillas el toro no acude y obliga a pasar en falso, repite la misma propuesta dejando un buen par, el mejor de los siete que ha puesto, luego otro a toro pasado y luego un violín al quiebro. 
Se va a chiqueros con la muleta y allí comienza su trasteo que, en seguida, nos muestra que el toro tiene más clase que el torero, que se va de la suerte antes de que acabe el muletazo, que adolece de falta de colocación, que no somete por abajo. Basó su trabajo en la mano derecha y usó la izquierda para mostrar que la tenía, en un trasteo sin gloria, tras la denodada disposición de Ureña y la arrebatada personalidad de Ferrera, Escribano no decía nada. El toro abrió la boca, para hacernos rabiar, y tras sonar el aviso Escribano dejó un pinchazo en la suerte contraria, un pinchazo hondo en la suerte natural y dos descabellos. El toro recibió tibias palmas en su arrastre.

El sexto, Monedero, número 51, fue el del lío. Con Ferrera en modo super arrebatado y con la Puerta Grande a medio abrir decidió que si el triunfo se le iba no sería por culpa suya. Tras otro eficaz saludo de capa, puro oficio, salió corriendo a desmontar al piquero de turno para ser él quien picase. El milagro se produjo porque uno de esos caballos lentos, desobedientes y pesados de cada día, con Ferrera encima se movía como si fuera de la Escuela Española de Equitación de Viena, y eso que el jinete de luces ni siquiera llevaba espuelas. Lidia Escribano y deja al toro colocado, que se arranca y Ferrera le pone la puya en buen sitio, sin pegar mucho. Luego pide a Otero que le ponga el toro más de lejos, aunque esta vez no acierta en clavar, ni intenta rectificar una vez que tiene al toro abajo. Por tercera vez se arranca el toro de lejos y esta vez clava en buen sitio sin infligir mucho castigo. A toda prisa se descabalga y sale corriendo con el capote a dejar dos chicuelinas y una serpentina que ponen la plaza en pie.

Aquí vino el lío, porque el Presidente había cambiado el tercio y nadie se había enterado. Se crea una confusión tremenda en la que el asesor artístico de la presidencia, «Madriles», gesticula como un simio a punto de darle una hemiplejia y el presidente habla por teléfono. Las gentes se encrespan y quieren al Presidente fuera del palco, formándose una grandísima bronca mientras vuelven a picar al toro. Una vez aclaradas las cosas se va el pica camino del patio de caballos y Ferrera desiste de banderillear, dejando que Curro Vivas clave sus dos pares y Azuquita deje una en el toro. Luego Ferrera se va a brindar a Ureña a la puerta de la enfermería y comienza una faena algo acelerada de aire más pueblerino en la que brilla una buena serie con la izquierda de excelente colocación y después otra mirando al tendido. En la siguiente serie, esta vez con la derecha, el toro se le queda y él aguanta con decisión. La plaza vitorea su faena a más y cuando el torero decide matar, se lleva el toro a los medios y allí le deja para él irse al burladero del 9 y desde allí iniciar su camino hacia el toro con la espada por delante, dejando una estocada delantera y entera que el toro fue escupiendo y que fue refrendada con un descabello tras el aviso. El toro tampoco abrió la boca. Las gentes pidieron con fuerza la oreja que le abría la Puerta Grande a Ferrera.

Creo que prácticamente todos los que estuvimos hoy en la plaza salimos con la feliz sensación de haber disfrutado de una gran tarde de toros, muy entretenida, en la que, además, se dieron cosas que jamás habíamos visto. En cuanto a esa manera extravagante de matar de Ferrera pensamos que los que le censuraban se rasgaban las vestiduras igual que lo harían los contemporáneos de Costillares cuando le vieran poner en práctica su invención del volapié.





ANDREW MOORE

















Adolfo Martín

FIN

MADRID/ 21ª San Isidro.- Qué corrida / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Paco Ureña corneado por “Peluquero” el 3°. Foto: Las Ventas

'Antonio Ferrera en maestro heterodoxo, corta orejas al segundo y al sexto, abriendo la Puerta grande. Paco Ureña heroico termina su lidia, corneado, bajo gran ovación. Manuel Escribano silenciado. Serio y exigente encierro de Adolfo…'

Qué corrida

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro /Madrid, 31 V 2026
El toro señores. Cuando Paco Ureña cruzó el ruedo corneado hacia la enfermería bajo una ovación en pie de toda la plaza llena, después de haber dado muerte al fiero tercero que le había buscado y buscado, y cantado la cogida. La tarde había dejado de oler a hule y ahora olía a sangre, pero también a valor y torería.

Los toros de Adolfo Martín parecían haber tomado la plaza. La cogida de Paco fue pavorosa desde que lo levantó ya lo llevaba herido, luego jugó con él en el aire tirándole puñaladas y al caer lo buscó en el suelo con saña. Era astifino, veleto, muy armado, como toda la corrida. Que fue muy enrazada, entipada, y exigente al máximo. No regalo nada. Como debe ser.

El primero y el segundo había pasado imponiendo miedo y cautela, dejando silenciados los riesgos y sudores que sus lidiadores habían derrochado frente a sus erizadas testas, y el tercero cobró sangre, ya dijimos. La tarde parecía de ellos. Y saltó, “Peluquero”, cinqueño como todos, menos el segundo, en 515 kilos, y un escaparate puntiagudo. Cuatro verónicas y media de Ureña le pararon en los medios. Atacó en las varas de Richi Romero con desigual presteza, pero similar empuje. Luego espantó a Azuqita y a Soler que no atinaron sino a tirarle los palos de a uno en uno bajo la protesta general. Sin brinda, Paco lo sacó a tirones hasta los medios y allí se planteó la batalla, pase, amagué, pase, revuelta, pase, colada, pase, cogida. El murciano estoico, como es, se negó a las ayudas, continuó la lidia, maltrecho, hasta derribar al victimario de una estocada honda, caída y un descabello antes irse por su propio pie a cirugía.

Entonces, saltó “Mentiroso” el cuarto, con tremenda cara, y Antonio Ferrera, lo recibe con un lanceo muy de brega y una media en los medios. Fue de pronto, cuando la tarde cambió a favor del toreo, pues Ángel Otero, tomó los palos y se fue al balcón del cárdeno, metió su cuerpo en él, y clavó dos pares de una verdad e impactó, que levantaron la plaza en un clamor. Saludó montera en mano. Los naturales ligados y el forzado mostraron que los toreros comenzaban a ganar terreno..., y la faena cogió por los caminos de la lidia dominante, poderosa y efectiva, antañona, a derecha e izquierda. El pequeño maestro, se engrandecía, tomaba propiedad de ruedo y tendido. Cinco derechas redondas, un ayudado y un desplante de ovación firmaron la victoria. Se echa la muleta al hombro, se aleja quince metros para citar a recibir, pincha arriba y a continuación, en la misma forma coloca un espadazo contrario pero fulminante. Que rodó al bravo, que fue arrastrado bajo gran ovación. De no ser por la descentrada colocación del estoque. Las dos orejas hubiesen caído. Había unanimidad expresada en la triunfal vuelta al ruedo y el derroche de prendas.

Tuvo que lidiar y sexto por su compañero herido al que lo brindó, y ahí se comprobó que el gran Ferrera estaba de vuelta a sus casi treinta años de alternativa. Desatado, dio rienda suelta a su imaginación, hizo de todo, hasta bajar al picador, montar, colocar dos varas estupendas, desmontar, coger su capote azul y hacer el quite con dos chicuelinas y una serpentina en medio del manicomio en que había convertido la plaza. Entonces, el presidente, don Pedro Fernández Serrano, se negó a cambiar el tercio, nadie sabe porqué. En medio del forcejeo, el toro entró de nuevo al caballo, y se formó la bronca de las broncas. La faena continuó pasional hasta la espada honda desprendida y ya el palco no pudo contener la tremenda petición, concediendo la oreja y las llaves de la puerta mayor.

Manuel Escribano, dos veces a portagayola, que no es poco, y en Las Ventas, anduvo desacertado con las banderillas en el segundo y se reivindicó con ellas en el quinto. Por lo demás, con capote, muleta y espada, pasó cauto y soso, sin ponerse a la altura de su fiero lote. Mató ambos mal y avisado, pasando en insatisfecho silencio. Gran encierro de Adolfo. El toro es la emoción.

  • FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Domingo 31 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 21ª de San Isidro.
Sol 34ºC. Casi lleno. toros de Adolfo Martín, cinqueños, excepto el 2º, 531 kilos promedio, entipados y bravos.

Antonio Ferrera, silencio, oreja y oreja.
Manuel Escribano, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Paco Ureña, cornada y ovación,

Incidencias: Al final del festejo Antonio Ferrera salió a hombros por la puerta grande.