la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 28 de agosto de 2026

Todo será Ceuta / por Sertorio


“Ya es hora de que entendamos que el Estado le ha declarado la guerra a la nación y que no parará hasta borrarla del mapa”, concluye Sertorio con la rotunda claridad que le caracteriza. Es hora, en efecto, de entender que lo que estamos viviendo va mucho más allá de las lacras de corrupción desaforada, incompetencia a destajo, estupidez supina. ¿Adónde va, pues, el Régimen democrático-liberal? Sertorio nos lo explica.

Todo será Ceuta

Durante su comparecencia en el Congreso este 26 de agosto, la ministro de “Defensa”, Margarita Robles, reconoció que los servicios de inteligencia españoles habían advertido de lo que se preparaba en Ceuta veinticuatro horas antes de que se produjera el asalto a nuestra plaza de soberanía. Pese a esto, el Gobierno decidió no hacer nada; dejó que los invasores entrasen y sacrificó a la población española, que pasó a ser rehén y víctima de los recién llegados. Pese a desplegar en Ceuta potentes unidades de combate, nada menos que un tercio de la Legión y una agrupación de Regulares, nada se hizo para proteger al territorio y a los nacionales españoles, aunque la función esencial de un Estado es defender al pueblo y al suelo; no en otra cosa se funda, desde los faraones hasta hoy, su legitimidad para exigirnos el pago de tributos. ¿Se imagina alguien esta escena en la España de 1960, por ejemplo, cuando una pareja de guardias civiles se bastaba y se sobraba para estas tareas? El respeto a una nación no se basa en los mimos y recompensas que proporciona a los gamberros que fuerzan sus límites, sino en su capacidad para rechazarlos con la debida contundencia, sin retroceder ante nada.


Existían el tiempo y los medios para impedirlo, pero nada se quiso hacer. Los ceutíes fueron abandonados a su triste suerte y hoy, con su vida y sus negocios arruinados, asisten a la destrucción de la que fue su ciudad. Algo que es obra y propósito del Gobierno que les ha vendido. Ceuta ya ha sido entregada. Nunca se recuperará de esta oleada ni de las que le sigan, que son la excusa perfecta para “redimensionar” España, para excluirla de la orilla sur del Estrecho, al igual que el acuerdo sobre Gibraltar de julio pasado dejó el norte en manos británicas. 

Ante las crisis “migratorias” que nos golpean, la actitud del Gobierno de Madrid es siempre la misma: bajarse los pantalones y dar las gracias a Marruecos. En los últimos tiempos, España ha renunciado a defender al pueblo saharaui, ha entregado miles de millones al Majzén para su desarrollo, ha reenviado el gas argelino “sobrante” (que tanta falta hace en nuestra acogotada red de energía) a Rabat y le ha regalado sin ninguna necesidad el ser sede del Mundial de fútbol. El agradecimiento de la satrapía alauí lo vimos el 30 de julio en las playas de Ceuta. Cualquier gobierno provisto de un mínimo de dignidad estaría ahora formando una alianza militar y política con Argelia, nuestro aliado natural. España, no; el gobierno de Madrid agradece sus leales servicios al de Marruecos. En un porvenir no muy lejano, el mentecato de turno en La Moncloa se sacará de la chistera un proyecto de “cosoberanía”y, en años o meses, la cobardía del Régimen y la sustitución demográfica harán el resto. Y no hay que ser adivino, ya ocurre, ante nuestros ojos, con el éxodo de los ceutíes a la península, que sólo acaba de comenzar.


Para reafirmar que el socio invasor es un socio colaborador, Marlaska, condecoró al jefe de la Inteligencia marroquí

Esta vergüenza no será la única. En un futuro próximo, toda España vivirá escenas como las de Ceuta. Lo que hoy pasa allende el Estrecho, mañana pasará en Ciudad Real, en Lugo, en Torrelavega, en Balaguer y en la puerta de nuestras casas. El objetivo de la Unión Europea es africanizar Europa, llenarla de emigrantes y convertir nuestro continente en un Bangladesh rebosante de mano de obra barata, que arruine a las clases medias y sature los servicios públicos hasta dejarlos inoperantes. Así se podrá producir con menos costes y se podrán privatizar la sanidad y la educación, así como la seguridad. Los estratos de población que se lo puedan permitir, vivirán más o menos protegidos en colonias donde se pagan a buen precio los servicios elementales que antes proporcionaba el Estado; y los demás, las desposeídas clases medias y los trabajadores, estarán condenados a vivir en los gigantescos “bidonvilles” que, al estilo de lo que vemos en las playas de Ceuta, es lo que le espera a la “white trash” europea. Que Londres, París o Roma se acaben pareciendo a Lagos, Dacca o Manila no les importa a quienes ya viven completamente aislados de la plebe, a quienes veranean en La Mareta o compiten en lujosas regatas y se niegan a que les incordien los habitantes de la capital del África española, cuyo triste sino consiste en ser espejo de lo que nos espera a todos los demás europeos. Seremos Tercer Mundo en una generación.

Crueldad y sarcasmo supremo, la propia nación es la que, al tributar, paga su asesinato y reemplazo. El dinero que el contribuyente tiene que entregar al Estado que le quiere perder, robar y dejar en la miseria, se emplea en satisfacer las necesidades de los invasores, no las de los invadidos, a los que su propia legislación les impide protestar y defenderse. De nuevo, Ceuta sirve de excelente ejemplo: organizaciones soi-disant “no gubernamentales”, pero que se nutren del dinero del Estado ( o sea, del nativo), se desvelan por los invasores que han violado nuestras fronteras, al tiempo que no dedican el menor esfuerzo a atender a los nacionales, que viven encerrados en sus casas y no disponen de atenciones básicas. Nadie protege al europeo originario. Nadie va a defenderlo. Se gastarán millones en Ucrania y en su guerra perdida (esa siniestra zahurda de dinero público, donde engorda la fortuna de las oligarquías occidentales), pero ni un euro va a la defensa de nuestros barrios, de nuestras calles, de nuestras plazas de soberanía. Fuerzas de seguridad modernas y muy bien equipadas se emplean para proteger al invasor y para atemorizar al invadido, cuya seguridad “no garantizan”. Todo ese equipo militar no está destinado a defenderte, lector, sino a todo lo contrario: a destruirte. Ya es hora de que entendamos que el Estado le ha declarado la guerra a la nación y que no parará hasta borrarla del mapa.

El descubrimiento del Perú / por Paco Delgado


'..Cutervo, Socabaya, Ayaviri, Usquil, Puquio, Lajas, Celendín, Palcamayo, Ollachea, Andagua, Ancash, Paiján, Huallanca, Coracora, Arequipa, Ayacucho, Socota, Lampa, Matara, el nuevo coso de Las Tunas... son plazas y ferias en las que además de hablar de tradición hay que hacerlo ya de presente... y de futuro..'

El descubrimiento del Perú

Por Paco Delgado
La cogida sufrida hace unas semanas por el torero valenciano Jordi Pérez Presencia “El Niño de las Monjas”, y la no menos estresante y agobiante odisea vivida para recibir atención médica tras el percance, han vuelto a poner en el punto de mira un país cuya tauromaquia sigue siendo muy desconocida pese a que su temporada ocupa prácticamente todo el año.

Parece ser que la primera corrida celebrada, de modo más o menos formal, en aquellas tierras tuvo efecto en 1540, un festejo del que se cuenta -aunque el dato no está ni mucho menos contrastado- que Francisco Pizarro alanceó toros en la Plaza Mayor de la capital peruana, si bien Ricardo Palma daba como primera corrida en tierras peruanas la celebrada en 1538, pero tampoco hay una fuente fidedigna que acredite el dato.

La corrida de toros, espectáculo oficializado por el Cabildo de Lima en 1558, fue tomando auge y sí está documentada la celebración de una corrida el 27 de junio de 1622 en Lima, para agasajar al nuevo Virrey, Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar, durante cuyo mandato proliferaron los espectáculos taurinos (siete se dieron para festejar el nacimiento del Príncipe Baltasar Carlos en 1629) y ya destacó el nombre de Juan de Valencia como brillante torero a caballo y autor del tratado Reglas para torear y para poderlo errar.

Estas fiestas no sólo entusiasmaban a los españoles sino también a los nativos, que comenzaron asímismo a tomar parte activa en estos festejos, alcanzando en el siglo XVIII un aspecto más regulado, evolucionando hacia el predominio del torero de a pie y aparece la edición de listines de los toros que saldrían en cada corrida y quien a ellos se enfrentaba, es decir, una especie de cartel o programa de cada función.

Con la consolidación y regularización de los juegos de toros, ya tenidos como espectáculo de masas, no fueron pocos los toreadores españoles que viajaron para torear en Perú: Manuel Romero, El Jerezano, Antonio López, Miguel Utrilla y, tras la independencia del país, Gaspar Díaz “Lavi”, José Lara “Chicorro”, Vicente García “Villaverde”, Francisco Sánchez “Frascuelo”, Manuel Hermosilla o Francisco Díaz “Paco de Oro”.

Hasta hace relativamente poco, era la feria del Señor de los Milagros, creada en 1946 por los periodistas Fausto Gastañeta y Manuel Solari Swayne, el evento más conocido y popular de cuantos se dan en tierras peruanas. y cada año acuden a él las principales figuras del escalafón. Sin embargo no son pocas, precisamente, las ferias que se celebran en aquella República a lo largo de todo el año, siendo hasta hace nada la de Chota -cuya plaza lleva el nombre del torero zamorano Juan Fernández Lorenzo “El Vizcaíno”- la más conocida tras la de Acho. Y eso que llegar hasta aquella ciudad era una verdadera aventura: vuelo, un montón de horas de guagua, cruzar ríos, atravesar montes y selvas... siendo principalmente toreros modestos y más necesitados de contratos los que se anunciaban en sus fiestas de San Juan.

Pero todo esto ha cambiado y de un tiempo, poco, a esta parte vemos y leemos que hay toros y a menudo en un buen número de plazas peruanas y en las mismas actúan toreros de primera línea. Hasta Manzanares este año ha toreado en Bambamarca. Pero con él han ido Escribano, El Fandi, El Cid, Colombo, Ferrera, Ureña, Galdós, Perera, Garrido, Román, Lama de Góngora, Fernando Adrián y un largo etcétera en el que hay que incluir al valenciano Miguel Giménez, que lleva varios años cumpliendo allí temporadas de más de treinta actuaciones.

Cutervo, Socabaya, Ayaviri, Usquil, Puquio, Lajas, Celendín, Palcamayo, Ollachea, Andagua, Ancash, Paiján, Huallanca, Coracora, Arequipa, Ayacucho, Socota, Lampa, Matara, el nuevo coso de Las Tunas... son plazas y ferias en las que además de hablar de tradición hay que hacerlo ya de presente... y de futuro.

Málaga, mitad y mitad / por Ricardo Díaz-Manresa


'..Pese a la incontestable realidad de este año, hay que mirarla y pensar que no es oro todo lo que reluce. Pues se me dirá que con tanto público, tantísimas orejas, cuantísimas salidas a hombros y triunfos de casi todos los toreros no se le puede poner un pero. Pero….'

Málaga, mitad y mitad

Ricardo Díaz-Manresa
Es estupendo y hay que alegrarse muchísimo de la feria de Málaga 2026, especialmente por la cantidad de público asistente, que para el toreo es la mejor salud que existe. Las estadísticas dicen que más que nunca.

Garzón la llevó hacia arriba como empresario hasta que le dijeron adiós y sus causas habría, pero está claro que levantó la plaza y la puso a buenos niveles, superando a los que encontró. Garzón fue sustituído por García y a las pruebas está que ha dado con la tecla y que en su primera temporada y feria nadie echa de menos a su antecesor. Buena publicidad, buena gestión de eventos complementarios, mover el ambiente, carteles atractivos y… como consecuencia mucha gente en la taquilla, incluso más de la que se esperaba. Enhorabuena por esa realidad que da alegría hoy y esperanza para el mañana.

Pero Málaga tiene mucha historia anterior y lo dice que es la feria 150 aniversario de la plaza, que ya son años de toro y de toreo.

Tiene en los últimos años dos épocas: la conocida por la feria del chanquete, creo recordar, como feria generosa, simpática y fácil, en la que durante mucho años reinó el malagueño de Ronda, Antonio Ordóñez, inolvidable torero, que llenaba carteles, triunfos, tarde y ferias, pero cuya plaza no tenía peso en el toreo salvo como feria de agosto que estaba en el circuito.

La otra historia empezó cuando la hicieron plaza de primera y ahí tuvo que empezar a cambiar, ¿pero ha cambiado de verdad?. Desde luego a la Malagueta se le mira de distinta forma que antes, pero la Malagueta 2026 es mitad y mitad.

Pese a la incontestable realidad de este año, hay que mirarla y pensar que no es oro todo lo que reluce. Pues se me dirá que con tanto público, tantísimas orejas, cuantísimas salidas a hombros y triunfos de casi todos los toreros no se le puede poner un pero. Pero…

Ocurrió en la temporada anterior cuando llegó David de Miranda, la armó y empezó a torear mucho tras su gran triunfo. Venía como desaparecido tras protagonizar un triunfo absoluto en Sevilla como único torero que salió por la Puerta del Príncipe y…no ver después un pitón, lo que dejó y deja a la Maestranza en ridículo como plaza que pinta muy poco. Y en cambio, el triunfo de Málaga sí pesó mucho. Ustedes dirán cuál de las dos plazas hay que valorar : Sevilla no le valió para nada aunque parezca increíble de creer y Málaga le dió la llave para plantarse en todas las ferias. Así está el toreo aunque nos extrañe.

Triunfaron, sin ir más lejos, Urdiales y Fortes en San Isidro y el riojano apenas ha toreado desde entonces y tampoco se ha visto mucho a Fortes en los carteles, malagueño, pese a años continuados triunfos encadenados en esta plaza, esta feria también premiado como autor de la mejor faena. Y se queda uno helado al oir al torero que para septiembre sólo tenía una corrida en todo el mes, el más taurino del año. O sea, paradojas, que a David de Miranda lo lanzó Málaga por una tarde pero no a Fortes por muchas.

Pero en la otra mitad de Málaga está la enorme cantidad de orejas que ha concedido, galardones para las puertas grandes y, sobre todo, y fue un horror, conceder dos orejas por una faena con bajonazo, lo que en una plaza de primera es una barbaridad. Pues se tienen que atemperar público y presidentes para que Málaga, ahora mitad y mitad, parezca una de primera.

jueves, 27 de agosto de 2026

Hughes. Real Madrid, 4-Real Sociedad, 1. Primeros logros de Mou


'..Es Mou, y Mou gusta por el mero hecho de ser él. Le vemos y sentimos el paso del tiempo. El gran país de las canas, la común ideología de las canas..'

Real Madrid, 4-Real Sociedad, 1.
Primeros logros de Mou

Hughes
Pura Golosina Deportiva

El gusto de ver a Mou. La tranquilidad de tenerlo ahí. Igual que apetece ver películas de Bogart por verle fumar, llegar, poner cara de pocos amigos. La gabardina de Mourinho sería el suetercito que lleva sobre los hombros y quizás ese anillaco un poco gitano que luce como una promesa.

Es Mou, y Mou gusta por el mero hecho de ser él. Le vemos y sentimos el paso del tiempo. El gran país de las canas, la común ideología de las canas.

Pero era mi primera vez este verano y además de ver a Mou se vieron cosas, diría que bastantes.

Lo primero que se vio en el Madrid es una caja en el centro del campo: por abajo, Bernardo y Valverde; por arriba, Güler y Bellingham. Después, tacklings de Bellingham, segadas, piernas bien metidas, jugador por los suelos, y junto a él, la velocidad sobre la velocidad que añadía Valverde, también muy hecho al sacrificio.

Hay algo distinto en los futbolistas. Se percibe en Huijsen, incluso en Camavinga, que no era titular, y que de lejos tiene la determinación de un Davids. Los jugadores del Madrid dejan señales de una nueva determinación. Diríamos que la comedura de coco de Mou ya surte efecto.

Ya ha conseguido activar la intensidad, que los jugadores entren fuerte y jueguen rápido, como con instrucciones precisas, sencillas; el corazón del equipo lo pone en Jude y Valverde, los box to box, dos torrentes de fútbol que le dan al Madrid ritmo defensivo y eso que llamábamos dinámica. Valverde pone la velocidad a la velocidad. ¿Por qué no aceptamos que así es este Madrid y que está bien? El ataque aparecía cuando ellos robaban y el juego tenía el sentido de su estampida, de su ser impetuoso.

Cuando ellos robaban o interceptaban un balón, la espera en (digamos) bloque medio, se convertía en chispazo de fútbol, en verticalidades que nos querían sonar, que no eran las grandes contras mourinhistas aquellas, pero sí líneas de un fútbol más directo.

En esos minutos nos queríamos mentalizar, olvidar definitivamente el fútbol español, el toque Rodri-Pedri: el Madrid será orden y agitación, espíritu de zafarrancho.

Pero cuando eso quedaba claro, ese pacto de los frenéticos con Mourinho, pasó otra cosa: el Madrid inició unos minutos de toque, empujando a la Real en su área, y ahí vimos como una nueva ciencia del bloque bajo. El Madrid mostró una disposición a atacarlo mejor, con más paciencia.

Aquí se activaban los otros dos medios: Güler y sobre todo Bernardo, que subía inclinado hacia su habitual lado derecho. El viejo Madrid de las estrellas quedaba en la izquierda, y por la derecha brotaba uno distinto, bajito, trenzado, afecto a la pelota... Surgía otro Madrid que pasaba con más paciencia y que le abría a las estrellas (Vini, Jude, Mbappé) un horizonte.

El habitual atasco de ellos por la izquierda, ese fútbol sin espacio y puramente individualista, era aliviado por el surgimiento de otro frente en la derecha donde pisaba Bernardo, futbolista fabuloso, buscando a Güler, aun errático los primeros minutos. Por allí rompía o irrumpía Dummfries, jugador de enorme trapío y muy concentrado (tanto que es ceñudo, uno de los jugadores más ceñudos que se recuerdan).

O sea, al triángulo de las Bermudas de los dos últimos años en ataque estático (o, en tactiqués, bloque bajo) se le sumaba otra cosa posible, alternativa, remediadora, hecha de clase, pausa, y fútbol de espacios muy pequeños. O sea, se vislumbró, aun en formación, una nueva manera contra el bloque bajo. Por supuesto, la importancia de Bernardo Silva es absoluta. Se le tiene que ir mimando desde ya.

Ese otro polo de fútbol nuevo, distinto y complementario era el continente al que llevaban los pases de Kroos.

Había pocas llegadas aun y hubo una pájara, minutos en los que el Madrid esperaba y miraba, no descompuesto pero sí poco capaz del robo.

El temperamento mourinhista ya se nota, la primera conexión la ha logrado Mou con Jude y Valverde, convertidos los dos en los cigüeñales del Madrid. Su fútbol directo, franco, poco reflexivo e inmediatísimo, se realza, se aprovecha, cobra sentido en un todo que va cogiendo coherencia.

El gol llegó de una vertical típica valverdiana, en cuesta abajo, y Mbappé controló con uno de esos toques con los que, a la vez, alarga la jugada, supera al rival y prepara el tiro. Mourinho hace my bien en recordar y explicarle a la gente (pues la gente... ay la gente) que Mbappé es “histórico”. Igual que ha puesto nombre a lo que sufre Vinicius, trata de dar a Mbappé la importancia debida.

El Madrid se vino arriba con el gol, se sumó con un par de acciones Konaté, pletórico, gigante, armariesco, aunque luego cediera un rechace para el empate de la Real, sentido como una vuelta a las andadas de fragilidad de Huijsen, objetivo injusto del realizador televisivo, y de Carreras, sustituido en el descanso por un indiscutible Cucurella que reconecta el lateral con Marcelo.

Bellingham y Valverde habían puesto los robos, la intensidad y los lanzamientos de fútbol, pero faltaban Bernardo y Güler, y bien que aparecieron tras el descanso. Con Cucurella había un triángulo de salida muy serio junto a Huijsen y Bernardo Silva, y en el inicio mismo del juego estuvo el portugués seguro y tranquilo (jugador capaz de jugar andando) mejorada también su brega defensiva.

Güler dio muy pronto un pase de los suyos a Mbappé. Pases tan buenos que casi se le enredan al delantero entre las piernas, que le quieren llegar en el apogeo de la carrera. Esos pases dan relieve, dibujan su velocidad, que de otra forma queda perdida. Son como el boceto, el bosquejo de una forma.

El Madrid cogió la pelota, superó la presión de la Real y corrió. Y se vio que sobre lo del año pasado, conservado, aparecen otras cosas, estructuras nuevas que dan mayor riqueza y complejidad al equipo.

Mbappé marcó el 2-1 en una pared muy bonita con Bellinghan. Los dos en forma y comprometidos, líderes de alguna manera.

Pero fue el 3-1 el clímax de la noche. El Madrid robó, por Konaté, y al hacerlo tan arriba el fútbol se le hace peligro. Bellingham la cogió, buscó chutar, bregó, robó y asistió a Vinicius protegiendo el balón con su largo y fuerte pataje como de caballo.

En la segunda parte se vio claro que será el líder del equipo, uno de sus ejes o su centro. En él nace la delantera y se comprime la media. Se le vio ordenar, con gesto lleno de psicología, la defensa de Vini.

El gol (de Vini, en simple remate) fue emocionante por su lucha, su empeño y se vio en la cara de Mou, que se levantó enérgico y con algo de la vieja pasión (casi violenta). Mou la conserva sin necesidad de dejar a su mujer.

Jude, ovacionado, con sensaciones de su primer año, fue sustituido por Camavinga, que no lo hizo mal (convencido de que triunfa). Güler, que se había redimido con un buen segundo tiempo, dejó el puesto para el rapidísimo Brahim.

Aun saldría Espí, que ha caído de pie y Diomandé, que por la izuierda regateó con una ligereza de danzarín. Extremo africano, de posibilidades sorprendentes. El Madrid marcó el 4-1 tras una maravilla de Vini (el regateador dio paso al goleador que se rinde ante el pasador) con picadita suprema de Mbappé. Esa picadita nos hizo pensar, por caprichos de la mente ya machucha, en Esther Expósito.

Rota ya la Real, que mucho aguantó, los goles sirvieron para sumar estadísticas los de arriba. La cohabitación parece mejorada. Mourinho está haciendo algo que ni creíamos posible: Vini muy abierto, Mbappé participando , detrás Bellingham, o mejor, en todos lados Bellingham y Güler por la derecha o desde la derecha, donde siempre jugó Bernardo Silva, que ahora la saca tranquila, con flema absoluta, vitinhizándose. Ha logrado el primer milagro. No sólo cabían todos, sino que pueden brillar. Y (magia mourinhista) estando todos bien, casi felices, hacen nacer un conjunto.

La Malagueta quiere ser la tercera plaza de España / por Rafael Comino

Corrida Picassiana en Málaga 2026

'..Pienso que la categoría a una plaza de toros se la da, su afición, su empresario, el número de festejos que organiza cada año y, sobre todo, su presidente..'

La Malagueta quiere ser la tercera plaza de España

Rafael Comino
La paza de toros de Málaga, una de las tres de primera categoría que hay en Andalucía, tiene una gran afición, una gran tradición, un gran empresario y un torero, Saúl Jiménez Fortes, que está en un gran momento. Acaba de terminar su feria 2026, que ha sido una buena feria en general, en la que se ha conmemorado con éxito su 150 aniversario. Todo pues, en estos momentos, es favorable para que en el futuro sea una feria a más cada año. Tan es así que el empresario, don Alberto Gracía, ha dicho que quiere consolidar la plaza como la tercera de España, detrás de las Ventas de Madrid y la Maestranza de Sevilla. Creo que mimbres tiene para lograrlo, pero no es fácil ese objetivo pues hay otras plazas, como la de Valencia, Bilbao, Zaragoza, Pamplona, Córdoba, etc. (en los últimos años ha bajado mucho) que también pueden aspirar a ello. Pienso que la categoría a una plaza de toros se la da, su afición, su empresario, el número de festejos que organiza cada año y, sobre todo, su presidente.

La afición, cuanto más numerosa mejor, exigente, seria en su proceder, muy entendida, ecuánime en sus decisiones a la hora de juzgar al toro y al torero, que exija un toro con trapío (no con mucho peso), encastado y enrazado.

El empresario tiene que pensar ante todo en satisfacer los deseos de su clientela, que son los aficionados que acuden a su plaza. Debe organizar los espectáculos taurinos en las fechas más apropiadas, aunque eso generalmente viene impuesto por la tradición, llevar el toro que la afición desea ver, y desde luego los toreros más importantes en cada momento, combinando los carteles de la forma más interesante, siempre poniendo las figuras consolidadas con los jóvenes emergentes.

La actuación del presidente es fundamental a la hora de dar categoría a una plaza de toros. Además de conocer el reglamento perfectamente y cumplirlo, pero siempre utilizando el sentido común para tomar decisiones ecuánimes, no dejándose llevar por la presión de los públicos, cuando no sean las correctas, de forma evidente, en cada situación. 

No se pueden conceder las dos orejas de un toro tras una faena de nivel medio, valentona, culminada con una estocada muy defectuosa. Eso descalifica a la afición que pide las orejas y al presidente que las concede. Otro aspecto que deben cuidar mucho los presidentes es seguir siempre los mismos criterios, y no ser erráticos en este aspecto.

Decíamos que la feria de Málaga de 2026 ha sido una buena feria en general, pero para llegar a ser la tercera en importancia de España, como desea el empresario, creo, sinceramente, que debe mejorar varios de los aspectos señalados, sobre todo, ganado a lidiar y seriedad-ecuanimidad a la hora de pedir y conceder trofeos. Más rigurosidad, sobre todo por parte de la presidencia, pues los toros los aprueba el presidente, y la segunda oreja de un toro la concede el presidente.

Feria de Bilbao. La Quinta conmemora la fiesta del indulto con una corrida que tuvo de todo / Barquerito & Moore

Dos maravillosos cromos -uno de ellos, de buen juego- y dos cárdenos, unos oscuro y otro claro, de excelente condición.

Román, premiado por una estocada y una faena de poca ambición.

Desdibujado Rufo, serio y paciente De Justo.

La Quinta conmemora la fiesta del indulto con una corrida que tuvo de todo.

Barquerito
COLPISA / Bilbao, Miércoles, 26 de Agosto de 2026
Bochorno, cubierto. 3.800 almas. Dos horas y veinte minutos de función.

Seis toros de La Quinta (Álvaro Martínez-Conradi)

Emilio de Justo, silencio tras aviso y ovación tras aviso. Román, oreja y saludos. Tomás Rufo, palmas en los dos.

PRIMERO Y TERCERO, de porte y pinta en cárdeno espectaculares, a solo dos y tres meses de cumplir el tope reglamentario de los seis años, parecieron escogidos para la ocasión. Por la mañana se había descubierto en el patio de cuadrillas, el gran zaguán de Vista Alegre, un azulejo conmemorativo del indulto hace un año del toro Tapaboca. Una celebración íntima y formal. Es probable que los ganaderos de La Quinta, Martínez-Conradi padre e hijos, pensaran en rendir honores al fasto con esos dos toros de capa multicolor donde vinieron repartidos por lomos, cabeza, culata y panza todos los muchos matices de la pinta propia, la gama que va del blanco al negro, el entreverado o entrepelado, y, en fin, la nota malva tan característica del cárdeno claro puro. Sin exceso de peso, muy bien cortados, uno y otro toro fueron recibidos con aplausos demasiado tibios para la ocasión. El primero, de más alzada, fue toro con mucha plaza. El tercero, más ancho, careto y gargantillo, siendo muy bello, no tuvo tanta fachada. 

Aunque parecieron hermanos de sangre, fueron de condición muy distinta. El primero se frenó a capotes, empezó a embestir al paso sin golpe de riñón, cabeceó y derribó en un primer puyazo del que se salió suelto y se repuchó sin siquiera pelear en el segundo. Un par de carreras de buen tranco en banderillas pareció prometedor. Un espejismo. No solo no descolgó el toro ni en una sola baza, sino que buscó enseguida tablas con la mirada y, ajeno a todo reclamo, distraído y zumbado, pareció esperar su hora. 

Lo difícil fue cuadrar para pasar con la espada o intentarlo, porque, fuera de las rayas, el toro se puso por delante cuando tuvo de frente a Emilio de Justo y la espada a medio montar. Entonces se arrancaba y no consentía. Tres pinchazos casi a traición y una estocada desprendida tras una reunión que parecía imposible. Sonó un aviso.

El tercero fue la otra cara de la moneda, se movió desde la salida a pesar de un breve olisqueo, se arrancó de largo al caballo y apretó, peleó bien una segunda vara que lo dejó pasajeramente tocado y cumplió en un quite de Emilio de Justo por chicuelinas y en una réplica por delantales y verónicas de Tomás Rufo. Codicioso y pronto en banderillas, noble en la muleta, humillaba por la mano izquierda, le costaba soltarse por la otra, empezó a distraerse de mitad de faena en adelante. Una faena de más a menos, de no apostar por el toro en serio, de perderle pasos y de acabar toreando Rufo por fuera. Un bajonazo demasiado ladeado sin muerte y estocada caída. 

Entre los dos toros imperiales, auténticos galanes, se jugó un segundo cárdeno oscuro de poco más de 500 kilos que no paró de galopar y embestir mientras le duró entero el fuelle. Arreó antes de banderillas sin desmayo, fue picado y lidiado con descuido, apretó en banderillas y tuvo como virtud particular su recorrido. No solo la prontitud y la fijeza, el son, la manera de tomar engaño por abajo, el ritmo regular. Por la mano izquierda fue extraordinario. Román abundó en una faena de corte mecánico, tandas de cuatro y el de pecho, abriendo siempre al toro, y solo una tanda con la zurda, solo una, que fue demasiado pobre ración. Una estocada sin puntilla.

Los otros tres toros fueron muy de otra manera. Emilio de Justo tuvo que echar el resto para someter a un cuarto que protestaba en los remates en corta distancia, pero acabó trayéndoselo limpiamente por la izquierda en los muletazos de mejor trazo y calado de toda la tarde. El quinto sangró demasiado en el caballo, cortó y persiguió en banderillas y, frágiles apoyos, embistió al ralentí, sin romperse ni repetir. Fue el toro más apagado de los seis. Soltando el engaño, Román cobró otra estocada heterodoxa pero letal.

Por chico fue ligeramente protestado un sexto terciado y recogido que apuntó desde los primeros compases una calidad particular, la embestida medio dormida, pero a compás con su punto frágil y su bondad sobresaliente. No se entendió con el toro Rufo después de una prometedora apertura, prólogo de un trasteo sin cuerpo ni rumbo. Toro al limbo. Una contundente estocada.

Galería Gráfica: Andrew Moore
















Madres hijas de puta / por Rafael Nieto


'..Eso es lo que van buscando los abogados defensores de Clancy mientras el lobby de pelo en sobaco hace el trabajo sucio en las calles aledañas, con pancartas y gritos de apoyo a la homicida..'

Madres hijas de puta

Rafael Nieto
El escalofriante caso de la ex enfermera norteamericana Lindsay Clancy, acusada de haber matado con un cinturón deportivo a sus tres hijos pequeños en la ciudad de Duxbury (Massachusetts) ha llevado al feminismo radical de Estados Unidos (y, en la distancia, también el europeo) a la cima del paroxismo; a un punto que no habíamos visto hasta ahora, y que consiste en defender a una asesina de sus propios hijos por el mero hecho de ser mujer. Hasta ahora, la secta feminista defendía a las mujeres que abortan, pero no se atrevía con las madres de niños ya nacidos y bien criados. Esa frontera de raciocinio ha sido también violada por esta turba demoniaca

En un primer momento, el debate público (sobre todo en los foros feministas de las redes sociales) coincidía con lo que se está dirimiendo en el tribunal de Massachusetts donde se juzga el caso, es decir, si una enajenación mental (en este caso, provocada por una presunta depresión postparto de la madre) puede eludir la responsabilidad penal por el asesinato de unos niños indefensos. Pero después, el siguiente paso ha consistido en acudir por decenas a las inmediaciones del tribunal para mostrar su apoyo a la filicida, sin matices ni objeciones. Porque en el enloquecido mundo actual, tener la condición de mujer no solamente convierte en culpable a cualquier hombre acusado de abuso sexual, sino que ahora también convierte en inocentes a las culpables de asesinato.

Me pregunto qué estarán pensando Cora (de 5 años), Dawson (de 3) y Callan (de apenas 8 meses), que por supuesto están en el Cielo, viendo desde allí estas espontáneas expresiones de feminismo desnortado. Qué estarán pensando sobre el curioso hecho de que sus muertes no solamente no hayan provocado el espanto y el horror de todas esas mujeres de pelo morado y ropas extrañas, sino al revés, un entusiasta apoyo a la asesina y, por tanto, un absoluto desprecio hacia ellos. ¿Cómo se verá desde la inocencia de sus almas puras tanta maldad en las personas que más exigencia de amar tienen?

Nosotros, que no estamos aquí para poner pañitos calientes ni para engordar el pensamiento único, tenemos que dictar un veredicto de culpabilidad contra esta madre hija de puta que, entre otras cosas, mandó a su esposo a comprar al supermercado para poder quedarse a solas con sus hijos y asfixiarlos en el sótano de la casa. No sabemos si, para el feminismo, la premeditación y la alevosía son compatibles con la espontaneidad de un ataque psicótico. Lindsay Clancy, que trabajó como enfermera de partos durante años, dice que escuchaba a veces «una voz masculina» que la animaba a matar a sus tres pequeños. Sí, todos sabemos de quién es esa voz. Y esos cuernos.

Pero la maldad no es una enfermedad. Una depresión postparto perjudica a la persona que la sufre, y puntualmente a quienes la rodean (por ser testigos de ese sufrimiento), pero desde luego no le cuesta la vida a otras personas. Salvo que se quiera introducir, a empujones, la ideología feminista dentro de los tribunales de justicia para convertir un asesinato alevoso cometido contra niños totalmente indefensos en un «lamentable suceso» como consecuencia de un estado depresivo materno. Eso es lo que van buscando los abogados defensores de Clancy mientras el lobby de pelo en sobaco hace el trabajo sucio en las calles aledañas, con pancartas y gritos de apoyo a la homicida.

En otras columnas les he expresado mi convencimiento de que la humanidad camina hacia un estado de demencia colectiva que, no tengo ninguna duda, precederá al final de los tiempos; ya saben, la confusión y la tribulación. El caso de Lindsay Clancy anticipa lo que el frenopático feminista, homosexual y transexual viene persiguiendo desde hace años: la impunidad de determinadas minorías sociales por razones exclusivamente ideológicas. Si eres mujer, y además puedes añadir raza negra, sexualidad ambigua y tendencia izquierdista, puedes cometer los delitos que quieras porque ningún juez será lo bastante valiente para poder condenarte. Y esto no acaba solamente con el principio de igualdad ante la ley. Esto acaba con el futuro de la humanidad.