la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 13 de agosto de 2026

De los indultos (va de toros) / por Lope Morales Arias

 '..Hay quien quiere facilitar o “democratizar” la concesión del indulto y hay quien piensa que estamos ante un problema de “indultitis”. Por eso existen los reglamentos que tienen que cumplir los presidentes, muchas veces bajo la presión del público y de los mismos profesionales del sector taurino que -paradójicamente- son los que, antes que nadie, los aprueban..'

DE LOS INDULTOS 
(va de toros)

Lope Morales Arias
Diario Jaén.-
Tanto en los toros como en lo que no son los toros, lo de los indultos está a la orden del día. Y quizá por eso no esté de más detenerse un momento en el significado de una palabra que, lo que es en el ruedo, tiene un sentido muy preciso. Del desuso o del abuso que se haga del mismo en las plazas de toros -o en el BOE, que esa otra en la que no vamos a entrar- se puede discutir y se discute, pero en ambos espacios las normas que lo regulan son bastante claras. Según el reglamento -taurino me refiero- se trata de una medida excepcional cuyo objeto es preservar la raza y la casta de la cabaña brava y mejorar sus cualidades para la lidia. Por eso, al posible semental -que luego tiene que “ligar” porque no es lo mismo embestir que padrear- se le exige que haya tenido un comportamiento excepcional en todos los tercios de la lidia.

Que un toro embista bien en la muleta, que tenga clase, nobleza, recorrido, fijeza y que pueda ayudar a construir una gran faena es algo digno de celebrar y de premiar. Pero la bravura como tal se mide fundamentalmente en la suerte de varas, porque es allí donde el toro la demuestra. “Como el toro me crezco en el castigo...” Esa es la clave que Miguel Hernández cantaba y que, por cierto, también a Jaén le reclamaba. Al toro bravo se le exige además una actitud especial, la codicia. Repetición, la llaman ahora. La codicia, que en el hombre suele ser un defecto y que no deja de estar de moda, en el toro es una virtud. Quiere embestir más, acude y repite al caballo, vuelve una y otra vez a los engaños, no se rinde y va de frente, siempre a más. Eso hace a un toro merecedor de premios y ovaciones, sin que necesariamente deba ser indultado, muriendo dignamente en la plaza con todos los honores. Pero una cosa es reconocer su bravura y otra decidir si sus cualidades son tan excepcionales que merece incorporarse a funciones reproductoras. 

En este asunto, opiniones las hay para todos los gustos. Hay quien quiere facilitar o “democratizar” la concesión del indulto y hay quien piensa que estamos ante un problema de “indultitis”. Por eso existen los reglamentos que tienen que cumplir los presidentes, muchas veces bajo la presión del público y de los mismos profesionales del sector taurino que -paradójicamente- son los que, antes que nadie, los aprueban.

Ocurre a veces en el ruedo que, a la nueva tendencia a esconder la muerte -o a no querer verla en directo- se suma la intolerable falta de pericia de matadores y puntilleros para llevarla a cabo con la debida eficacia y rapidez. Coincidiendo así, al mismo tiempo, públicos que no quieren ver morir, con toreros que no quieren entrar a matar por si le sale mal. Y hasta el ganadero, viéndose así premiado, aunque el toro no le acabe de gustar, aceptaría gustoso la decisión presidencial. Si todo esto queremos adornarlo además con un toque de aparente humanidad, estamos abriendo la puerta a la vieja cuestión de porqué los toros se tienen que matar. Humanizar la Fiesta no se iba a conseguir evitando la muerte, porque la tauromaquia es humana precisamente porque no la esconde. Eliminar la muerte del toro y el riesgo de muerte del torero dejaría sin sentido un rito ancestral cargado de valores morales. “Como el toro he nacido para el luto y el dolor… como el toro”. La frase dicha hoy día puede resultar incómoda, pero quizá por eso mismo conserve tanta fuerza.

Lope Morales Arias
Presidente Federación Taurina de Jaén
Jaén, España

Don Lope Morales, presidente de Festejos Taurinos de Jaén

12 argumentos a favor de los toros en Cataluña / por Andrés Amorós

Una de las pancartas que se vio en la Monumental de Barcelona en una de sus últimas corridas / EFE

Conclusión: ¿Cómo calificamos a una sociedad en la que, por miedo, no se puede hacer algo perfectamente legal? Elija el lector el adjetivo. A esa situación hemos llegado…

12 argumentos a favor de los toros en Cataluña

1.En contra de lo que muchos suponen, no están prohibidos hoy los toros en Cataluña. A ese nivel llega la tendenciosa desinformación.

2. El 28 de julio de 2010, la Generalidad prohibió las corridas de toros en Cataluña. El Gobierno tripartito (PSC, ERC, ICV) lo presidía el socialista José Montilla, conocido aficionado.

3. Los socialistas catalanes mintieron: aseguraron que se opondrían a la prohibición y, en el último momento, no lo hicieron, para que la prohibición saliera adelante.

4. No es cierto el motivo que alegaron de proteger a los animales. La prueba: se blindaron los correbous, por ser catalanes, aunque sean menos respetuosos con el animal.

5. La razón verdadera se escuchó en la discusión parlamentaria catalana: se prohibieron las corridas «porque huelen a España». Era un peldaño más (simbólico pero importante) en el camino hacia la independencia de España.

6. Es un hecho histórico indiscutible que Cataluña sí ha sido taurina. Están atestiguados allí festejos taurinos desde fines de la Edad Media. En Barcelona hubo tres plazas. La temporada taurina catalana competía en número de corridas y en importancia con la madrileña. Ha habido grandes toreros catalanes como Mario Cabré y Joaquín Bernadó, además del fenómeno popular Chamaco. Catalán fue el principal empresario, Pedro Balañá, estudiado por Josep Guixá; catalán, uno de los mejores tratadistas de la Fiesta, Néstor Luján; catalanes, grandes aficionados como Albert Boadella, Joan Serrat y Salvador Balil. Ídolo de Cataluña fue José Tomás…

José Tomás, de negro y oro, a hombros tras la última corrida de toros de la Monumental de Barcelona (25 de septiembre de 2011)EFE

7. Luis María Gibert, presidente de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, puso en marcha una Iniciativa Legislativa Popular en favor de la Fiesta que logró reunir más de 500.000 firmas.

8. En su discusión, en el Senado, la representante de Convergencia me contestó que a su Partido no le preocupaba el toro ni el espectáculo: lo que querían impedir es que el Estado central pudiese legislar algo que, en Cataluña, fuese de obligado cumplimiento. (Puede leerse en el Diario de Sesiones).

9. El 28 de octubre de 2010, el Partido Popular presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la prohibición. El Tribunal Constitucional lo aceptó por tres razones: porque invade la competencia estatal de regular el patrimonio cultural español, porque vulnera las libertades fundamentales y porque infringe el principio de libre mercado.

10. La Ley 18/2013, del 12 de noviembre, incluye la Tauromaquia como patrimonio cultural digno de protección en todo el territorio español. La Ley 10/2015, del 26 de mayo, declara que forma parte de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial.

Imagen panorámica de la Plaza de Toros la Monumental de BarcelonaEFE

11. En la Plaza de toros de Barcelona podría anunciarse mañana mismo una corrida de toros: se conserva en buen estado y se trata de un espectáculo legal, culturalmente protegido por Ley.

12. La única razón de que no se celebren corridas es que el empresario de la Plaza no se atreve: le pondrían trabas burocráticas, perjudicaría al resto de sus negocios y podría haber problemas de orden público.

Conclusión: ¿cómo calificamos a una sociedad en la que, por miedo, no se puede hacer algo perfectamente legal? Elija el lector el adjetivo. A esa situación hemos llegado…

miércoles, 12 de agosto de 2026

EL HOMBRE QUE YA HABÍA MUERTO UNA VEZ / El terror de ETA


ETA trató de matar a Demetrio Lesmes por primera vez el 15 de julio de 1975.  Tres etarras esperaban al guardia jurado, de 55 años, en una rotonda de Hernani dentro de un coche robado.

Hernani (Guipúzcoa). 8 de agosto de 1975

EL HOMBRE QUE YA HABÍA MUERTO UNA VEZ

Hay personas a las que la muerte visita dos veces.
La primera no dispara.
Solo se sienta a su lado.
Les susurra al oído que llegará cualquier día.
Y desde ese instante dejan de vivir con tranquilidad para empezar a sobrevivir.

Demetrio Lesmes Martín llevaba semanas conviviendo con esa sombra.

Tenía cincuenta y cinco años. Había nacido en Sotoserrano, un pequeño pueblo salmantino, pero llevaba casi tres décadas construyendo su vida en Guipúzcoa. 

Desde 1946 trabajaba en Aceros y Fundiciones del Norte, de la empresa Orbegozo. Era guarda jurado, un empleo discreto que desempeñaba con la seriedad de quien entendía el trabajo como una obligación y no como una bandera política.

En casa lo esperaban su mujer y sus tres hijas.

Ellas nunca llegaron a comprender por qué alguien podía querer matar a un hombre como su padre.

Ni él mismo lo entendía.

Pero sabía que ocurriría.

Porque el miedo tiene una forma extraña de anunciarse.

No siempre llega de golpe.

A veces va dejando señales.

Amenazas anónimas.

Miradas demasiado largas.

Silencios incómodos.

Nombres que desaparecen.

Demetrio denunciaba las amenazas ante la Guardia Civil, aunque en el fondo sabía que aquellas denuncias difícilmente detendrían a quienes ya habían pronunciado su sentencia.

Cuando ETA asesinó al conductor de autobuses Carlos Arguimberri y, poco después, al taxista Francisco Expósito, comentó con sus compañeros una frase que heló el ambiente de la fábrica.

—Esos se van acercando.

No hablaba por intuición.

Hablaba porque conocía la lógica del terror.

Sabía que la lista avanzaba.

Y presentía que su nombre estaba escrito en ella.

El 15 de julio de 1975 la muerte llamó por primera vez.

Aquella noche se dirigía en coche a la fábrica para incorporarse al turno de las diez cuando un vehículo comenzó a seguirlo.

Al llegar a la entrada de Orbegozo, desde las ventanillas surgieron los destellos de una pistola y una metralleta.

Los disparos desgarraron la oscuridad.

Demetrio reaccionó por puro instinto.

Se lanzó al suelo.

Las balas atravesaron el aire donde un segundo antes estaba su cuerpo.

Sobrevivió.

Milagrosamente.

Muchos le dijeron que había vuelto a nacer.

Él nunca compartió aquella alegría.

Porque comprendió algo terrible.

No habían fallado.

Solo lo habían aplazado.

Los mismos hombres regresarían.

Y no dejarían escapar una segunda oportunidad.

Veinticuatro días después, el 8 de agosto, el reloj marcaba poco después de las dos y veinticinco de la tarde.

El calor del verano envolvía las calles del barrio de La Florida, en Hernani.

Demetrio regresaba andando del trabajo.

Había terminado su jornada.

Su casa estaba apenas a doscientos metros.

Dos minutos más.

Quizá menos.

La distancia que separa la rutina de la tragedia puede medirse en unos pocos pasos.

Dos individuos caminaron hacia él.

Lo saludaron.

Intercambiaron unas palabras.

Nadie sabe cuáles fueron.

Tal vez no importaban.

Porque aquellas frases solo servían para detenerlo el tiempo suficiente.

Uno de ellos sacó una pistola.

Tres disparos.

Demetrio cayó al suelo gravemente herido.

Entonces intervino el segundo.

Extrajo una metralleta.

Y descargó sobre el hombre tendido una lluvia de fuego.

Una ejecución.

No un atentado.
No buscaban asegurarse.

Buscaban destruir.

Los disparos resonaron por todo el barrio.

Varios compañeros de la fábrica corrieron hacia el lugar.

Todavía respiraba.

Entre varios lo levantaron con desesperación y detuvieron un coche para llevarlo al ambulatorio de Hernani.

Cuando llegaron descubrieron que estaba cerrado.

Aquel edificio, que debía representar la esperanza, era una puerta clausurada.

Sin perder un segundo emprendieron camino hacia la Residencia Nuestra Señora de Aránzazu, en San Sebastián.
Fue inútil.

Demetrio ingresó cadáver.

Mientras tanto, los asesinos escapaban en un Morris robado semanas antes en San Sebastián, donde un tercer miembro del comando los esperaba con el motor en marcha.

La maquinaria del crimen funcionaba con precisión.

La del auxilio dependía del azar.

Su asesinato no fue improvisado.

Fue la culminación de una persecución cuidadosamente preparada.

Habían fracasado una vez.

Volvieron para terminar el trabajo.

Así actuaba ETA.

No olvidaba.

No renunciaba.

Esperaba.

Y regresaba.

Demetrio nunca dejó de pensar que lo matarían.

Su tragedia no comenzó el día de los disparos.

Comenzó mucho antes, cuando comprendió que alguien había decidido convertir su vida en un plazo de ejecución.

Es difícil imaginar un castigo más cruel.

No solo le arrebataron la existencia.

Le robaron las últimas semanas de paz.

Cada vez que salía de casa miraba alrededor.

Cada coche que reducía la velocidad podía esconder a sus verdugos.

Cada ruido inesperado aceleraba el corazón.

Vivía condenado por una sentencia que nadie había dictado en un tribunal.

Solo una organización que se creía dueña de la vida ajena podía decidir quién merecía morir.

Al día siguiente, Hernani despidió a Demetrio en la parroquia de San José Obrero.

Su esposa caminó detrás del féretro sostenida por sus hijas, tres jóvenes de veinticinco, veinte y dieciocho años que acababan de descubrir que el odio también podía quedarse a vivir dentro de una familia.

Entre los asistentes se encontraba el presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Juan María Araluce Villar.

Un año más tarde, el 4 de octubre de 1976, ETA también lo asesinaría.

Era como si la muerte caminara por delante del cortejo, escogiendo ya a sus próximas víctimas.

Porque aquel verano de 1975 el terror no perseguía únicamente a hombres concretos.

Perseguía una idea mucho más ambiciosa.

Que todos comprendieran que cualquiera podía ser el siguiente.

Y cuando una sociedad empieza a vivir esperando el próximo asesinato, los asesinos ya han conseguido una parte de su victoria.

Demetrio Lesmes lo supo antes que nadie.

Por eso, cuando dijo a sus compañeros «pronto vendrán a por mí», no estaba haciendo una predicción.

Estaba leyendo la sentencia que otros habían escrito mucho antes.

Y, desgraciadamente, no se equivocó.


DOCUMENTAL "BAJADA DE BANDERA,
 la historia de los taxistas asesinados por ETA"

No todas las noticias son buenas / por Antolín Castro


'..Lamentable también lo sucedido con el percance de Sebastián Castella en Vauvert (Francia). El propio diestro francés denuncia la atención recibida y los protocolos existentes en la Francia taurina para con los toreros..'

No todas las noticias son buenas

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid 12 Agosto 2026
La pasada semana nuestras letras iban dirigidas a una serie de noticias buenas en el mundo del toro.

Lamentablemente, ahora cuando escribo, he de describir otras noticias que no pueden calificarse de buenas, incluso alguna hay que calificarla de muy mala.

En el ruedo y fuera de él han sucedido cosas que hay que lamentar, dado que van en contra de la ética y la seguridad de los toreros.

Empezaré por esa corrida de Candiles celebrada en Marbella el pasado viernes. Se ha publicitado como una gran tarde, aun siendo de noche, pero aquello fue un bochorno para la propia Fiesta. Una falta de respeto a la integridad y autenticidad que deben presidir las corridas de toros.

Es decepcionante que se extienda el triunfalismo desde el propio colectivo de los toreros, cuando deberían ser ellos los que pusieran coto a tan pobre espectáculo. Todo sería muy bonito, pero en la plaza no se celebró una corrida de toros, sino una cuasi becerrada. Los toros de Cayetano Muñoz ofrecieron la imagen de pobretones novillos carentes de todo.

Toreros en el ruedo y toreros como empresa. Ambos regocijándose de tanta pobreza bovina. Si esa es la idea de lo que todos ellos defienden en cuanto a la presentación del toro, aun siendo plaza de tercera, el respeto debido a la propia fiesta es nulo. Es más, si se esgrime lo de tercera, hemos de aclarar que en el fútbol se televisa la primera y la segunda división. No es serio ofrecer esas imágenes de ‘tercera’. Si eso es lo que quieren exhibir, limítense a televisar solo en plazas serias, no hagan pasar vergüenza ajena. El fútbol no se sostiene televisando partidos de regional.

Lamentable también lo sucedido con el percance de Sebastián Castella en Vauvert (Francia). El propio diestro francés denuncia la atención recibida y los protocolos existentes en la Francia taurina para con los toreros. No es la primera vez que se pone de manifiesto estas carencias que aparecen tras percances de los toreros, pero esta vez ha sido la máxima figura francesa quien lo ha puesto de manifiesto.

Un peregrinar por la enfermería de la plaza, el traslado al hospital de Nimes, donde tampoco hubo diligencia, y un acudir por su cuenta hasta Zaragoza para ser atendido correctamente por el Dr. Vall-Carreres. Esos protocolos hay que revisarlos y estamos seguros de que con Castella, y su denuncia, al frente es el momento de hacerlo.

Por último, quiero hacerme eco de la noticia que nos ha entristecido a todos recientemente. Siendo mala es la más triste y seria de todas. El gran empresario taurino Maximino Pérez ha desvelado que padece el ELA. Un empresario modélico que ha puesto la feria de Cuenca en el mapa a través de su gran trabajo y gestión en las últimas décadas. Vaya para él nuestro apoyo incondicional.

Feria de Otoño 2026: El regreso de Morante, la confirmación de Marco Pérez y la ausencia de Roca Rey marcan el ciclo madrileño.

 

La presencia de Morante termina de dar forma a una Feria de Otoño que apuesta por reunir en Las Ventas distintas expresiones de la tauromaquia, desde la exigencia de hierros como Victorino Martín y Adolfo Martín hasta la presencia de figuras y la promoción de nuevos nombres.

Feria de Otoño 2026: El regreso de Morante, la confirmación de Marco Pérez y la ausencia de Roca Rey marcan el ciclo madrileño.

Morante de la Puebla volverá a hacer el paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas el próximo 12 de octubre, después de comunicar a la empresa Plaza 1 su decisión de regresar a Madrid y despejar así la última gran incógnita del abono de la Feria de Otoño.

El torero de La Puebla del Río será uno de los grandes protagonistas del cierre del ciclo y lidiará una corrida de Garcigrande junto al mexicano Héctor Gutiérrez, triunfador de la Copa Chenel, y Aarón Palacio, quien confirmará su alternativa en una fecha especialmente señalada del calendario taurino.

Con la incorporación de Morante, Plaza 1 completa una Feria de Otoño que combina diferentes conceptos del toreo y reúne figuras, toreros de corte torista y jóvenes valores.

El ciclo arrancará el 1 de octubre con una novillada de El Retamar para El Mene, Nacho Torrejón y Mario Vilau, finalistas del certamen «Cénate Las Ventas».

El 2 de octubre, los toros de Alcurrucén serán lidiados por Diego Urdiales, Fortes y Mario Navas, quien confirmará su alternativa.

Para el 3 de octubre está anunciada una corrida de Victoriano del Río para Emilio de Justo, Víctor Hernández y Marco Pérez, que también confirmará alternativa.

El 4 de octubre llegará una de las citas de mayor contenido ganadero del ciclo, con toros de Victorino Martín para Uceda Leal, Paco Ureña y Borja Jiménez.

El 10 de octubre, el novillero Álvaro Serrano protagonizará una encerrona en solitario ante reses de distintas ganaderías.

Un día después, el 11 de octubre, Antonio Ferrera y Román se enfrentarán mano a mano a una corrida de Adolfo Martín.

Finalmente, el 12 de octubre, Morante de la Puebla regresará a Madrid para cerrar el abono junto a Héctor Gutiérrez y Aarón Palacio, frente a los toros de Garcigrande.

La presencia de Morante termina de dar forma a una Feria de Otoño que apuesta por reunir en Las Ventas distintas expresiones de la tauromaquia, desde la exigencia de hierros como Victorino Martín y Adolfo Martín hasta la presencia de figuras y la promoción de nuevos nombres.

La enfermería: El otro enemigo del torero / por Carlos Bueno


 '..Es su decisión y están en su derecho. Pero, aun comprendiendo el ansia por alcanzar su sueño, todos los coletudos, desde las grandes figuras hasta los más modestos, deberían unirse para exigir unos servicios médicos mínimos y obligatorios en todos los recintos del mundo que organicen festejos taurinos..'
                              
CAPOTAZO LARGO
La enfermería: El otro enemigo del torero

Por Carlos Bueno
No hay enemigo pequeño. En la práctica del toreo nunca debe infravalorarse el peligro del astado al que se lidia. A Pepete lo mató “Jocinero”, un Miura en la plaza de Madrid, y a Antonio Bienvenida, “Conocida”, una becerra de Pérez Tabernero en el campo.

En el toreo, el tamaño no importa, o importa menos que el impacto que la presencia del animal puede provocar. Desde luego, impone más y entraña una mayor amenaza un toro serio, poderoso y correoso que otro sin trapío, con las fuerzas mermadas y la casta al límite. Pero el riesgo para la vida siempre está presente cuando enfrente hay un astado.

Hay otro peligro, generalmente despreciado, al que no suele concedérsele la importancia que merece: la enfermería, o mejor dicho, la ausencia de ella; la falta de un doctor capacitado y de un equipo quirúrgico y humano preparado para atender cualquier fatalidad y salvar una vida.

En España, la trágica muerte de Paquirri en Pozoblanco, a consecuencia de la cornada de “Avispado”, de Sayalero y Bandrés, sirvió para legislar unos servicios médicos mínimos y obligatorios en todos los recintos que organicen festejos taurinos.

Pero, allende los mares, el marco legal en esta materia sigue siendo inexistente, y demasiados toreros desatienden esa circunstancia y hacen el paseíllo sin tener en cuenta que al peligro del astado se suma el de la falta de atención médica, una contingencia que, en muchas ocasiones, resulta incluso más determinante que la condición del antagonista al que se enfrentan.

Sin un equipo facultativo competente, cualquier cornada que, en principio, no debería revestir mayor gravedad, puede transformarse en un drama. Hace solo unos días lo sufrió en sus carnes Jordi Pérez “El Niño de las Monjas” en Monte Carmelo, un coso de Huallanca, localidad peruana donde no había enfermería y cuya posta de salud permanecía cerrada.

Tras momentos de desesperación que hacían presagiar la tragedia, consiguieron estabilizarlo mediante una videollamada antes de emprender un traslado de tres horas hasta el hospital de Huaraz. Con una cornada en el cuello, que Jordi siga vivo pertenece, sin duda, a la categoría de los milagros.

Como él, muchos compañeros emprenden la aventura de anunciarse en plazas americanas de segundo y tercer orden buscando seguir sintiéndose toreros. Es algo totalmente lícito, pero también muy temerario. La falta de oportunidades induce a algunos matadores a probar fortuna al otro lado del Atlántico, especialmente en Perú, donde no hay mucho dinero que ganar, pero sí la posibilidad de seguir vistiendo el chispeante mientras esperan que algún contrato surja en casa y cambie su suerte.

Es su decisión y están en su derecho. Pero, aun comprendiendo el ansia por alcanzar su sueño, todos los coletudos, desde las grandes figuras hasta los más modestos, deberían unirse para exigir unos servicios médicos mínimos y obligatorios en todos los recintos del mundo que organicen festejos taurinos.

Porque al peligro del toro no conviene añadir el de la ausencia de un equipo quirúrgico capacitado.

Por supuesto que es una traición / por José Javier Esparza


 '..Y para más precisión, este el significado de «alta traición»: «Traición cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado». Todo eso ha pasado en el episodio de Ceuta. Porque los que tenían la obligación de garantizar la soberanía y la seguridad del Estado han permitido que se vulnerara. Y tienen que pagar..'

Por supuesto que es una traición

José Javier Esparza
Lo de Ceuta es una traición. Por supuesto que es una traición. Una traición del Gobierno Sánchez. Traición: «Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria». Es un término bastante pasado de moda en la España de nuestro tiempo, pero es lo que dice el Diccionario. Y para más precisión, este el significado de «alta traición»: «Traición cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado». Todo eso ha pasado en el episodio de Ceuta. Porque los que tenían la obligación de garantizar la soberanía y la seguridad del Estado han permitido que se vulnerara. Y tienen que pagar.

Desde el mismo día de autos, el Gobierno está intentando aparentar que aquí no ha pasado nada: una «crisis migratoria» imputable a mafias sin nombre y que, por otra parte, el Gobierno ha sabido reconducir rápidamente gracias a la inestimable colaboración de Marruecos. Esa es la versión oficial. Por eso Sánchez, Yolanda Díaz o Bolaños se dedican estos días a recomendarnos música, libros o viajes, como cualquier influencer de medio pelo. Aquí no ha pasado nada, en efecto. Sobre la traición, la burla. Que nadie recuerde lo que ha ocurrido. Pero justamente por eso es preciso recordarlo.

El lunes 27 de julio, el presidente de Ceuta, Vivas, llamó por primera vez a la presidencia del Gobierno para advertir sobre lo que estaba ocurriendo en la frontera. Sánchez no se puso al teléfono. Lo más que logró el mandatario ceutí fue una conversación con un jefe de gabinete que restó importancia al asunto. Lo mismo pasó con sus llamadas a distintos ministerios: nada por lo que preocuparse. Ese mismo lunes, Rubén Pulido publicaba en Gaceta que la frontera de Ceuta estaba siendo perforada por un número anormal de marroquíes que entraban ilegalmente. Primero, un goteo; después, un chorro. El miércoles 29, Rubén entraba en ‘El gato al agua’, en El Toro TV, para contarnos que el problema no paraba de crecer. En ese mismo momento cientos de vehículos cruzaban Marruecos para depositar a 80.000 ciudadanos marroquíes en la frontera de Ceuta. El chorro se convertiría en inundación al día siguiente. Para entonces el Gobierno ya sabía sobradamente lo que estaba pasando. Tanto el CNI como el Centro de Información de las Fuerzas Armadas se lo habían advertido. Una vez más, el Gobierno permaneció quieto. Marlaska ha mentido descaradamente al decir que no hubo avisos; Marlaska, máximo responsable de la seguridad del Estado. Y también Margarita Robles, responsable directa de su defensa. Ambos supieron y callaron. Aún peor: el jueves 30, cuando una marea humana incontrolable invadió el territorio ceutí, el ministro del Interior y otros altos mandatarios españoles estaban en la legación marroquí en Madrid agasajando a la embajadora. ¿Todo esto no es traición?

Que la primera reacción pública del Gobierno español fuera para dar las gracias a Marruecos no deja de ser una demostración palmaria de que aquí ha habido mucho juego por debajo de la mesa. Juego que no se agota en España, ciertamente: ante las protestas de los otros países de la Unión Europea, la respuesta de la Comisión, por boca de Úrsula von der Leyen, fue elogiar a España y a… Marruecos. Al parecer, la UE no tiene nada que decir cuando se viola el territorio de un miembro de la UE. Tampoco ha hablado la OTAN, por cierto, que igualmente nos ha demostrado con toda claridad que nadie va a mover una pestaña por nuestro país. Estamos solos. Y gobernados por la peor gente imaginable. Imposible no pensar que este Gobierno ha pactado ya la paulatina desespañolización de Ceuta, Melilla y tal vez las Islas Canarias, del mismo modo que ha renunciado de hecho a la soberanía de Gibraltar.

Sin duda aún nos faltan muchas cosas por saber sobre este episodio, pero, en lo que concierne a la responsabilidad del Gobierno, es incuestionable que ha traicionado a la nación. No hubo militares para guardar las fronteras. No hubo policía para mantener el orden. No hubo políticos para imponer que, al menos, nuestros socios nos respetaran. El Estado ha perdido toda legitimidad, porque ha demostrado que es incapaz de proteger a sus ciudadanos. Mientras los ceutíes, tan españoles como cualesquiera otros, sufren los efectos de esta invasión híbrida, el Gobierno nos invita a mirar el eclipse. Para eclipse, el de la nación española, efectivamente

VOX ha propuesto aplicar el artículo 102 de la Constitución: «1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. 2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo». Al margen de otras iniciativas legales, es lo único que políticamente puede hacer. Ahora bien, para que eso salga adelante es preciso que al menos 55 diputados de otras formaciones se sumen a los de VOX. El Partido Popular debería hacerlo, pero, de momento, su única respuesta ha sido avenirse a pactar con el Gobierno el reparto de los menores extranjeros que han entrado en Ceuta, es decir, jugar exactamente en el campo que ha marcado Sánchez y, por tanto, convertirse en cómplice de la estrategia gubernamental. Aún está a tiempo de no convertirse también en cómplice de la traición.

Respecto a Marruecos, no cabe duda de aquí están jugando muchos y muy poderosos intereses, lo mismo en Bruselas que dentro de nuestro país, donde todos hemos podido identificar ya con claridad a los que se han puesto al servicio de Rabat. España tiene en su mano instrumentos de sobra para castigar lo que manifiestamente ha sido una operación hostil de una potencia extranjera. Si no lo hace, es porque los que tienen en su mano tales instrumentos no quieren, lo cual nos devuelve al punto de partida: traición. Y esa traición al pueblo ceutí, a la nación española, debe ser castigada. Si no lo hacemos, mereceremos todo lo que nos pase. Mereceremos desaparecer como nación.