la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 15 de julio de 2026

Impresiones del España-Francia / por HUGHES


'..Lo bonito ahora sería ganarle a Inglaterra (aunque ojo tener que aguantar a los del «anglo» esto, «anglo» lo otro…) pero Argentina, que no juega tanto, no es ajena a nuestro lenguaje, como si el fútbol volcara algo de la gramática común, cosa no descartable..'

Impresiones del España-Francia

HUGHES
La complejidad política española, tan irresoluble, hace que al escuchar su himno me parezca ya con más miga que La Marsellesa; efusiones patrióticas al margen, por supuesto.

Pero ¿quién no siente España cuando suena el himno fuera? ¡Si nos están mirando!

Nos mira el mundo, y oye, Javier Bardem sigue en la grada con su camiseta. Se dirá lo que se quiera, pero el hombre ha estado ahí, con su España, aunque sea la ‘suya’. No está Manolo el del Bombo, pero ha estado él. Es lo que hay.

Tras el himno, un minuto de silencio ¿en memoria de quién? Un atentado de hace diez años. «Petición de Macron». Siempre esa repelente necesidad de la excepción francesa…

Me di cuenta que del fondo del cerebro reptiliano me llegaba el viejo prejuicio contra «los gabachos» por esa leve irritación de Macron, aunque luego todo eran sensaciones de simpatía, solidaridad y hasta lástima.

Porque desde el minuto uno se supo que ganaba España. Se vio ya en el rostro asustado de Deschamps, que siempre se equivoca. Qué tío, parece que lo puso ahí De Gaulle

El dominio de España fue total. Una unidad contra otra cosa. Pero no por falta de trabajo o de concepto. Era como ver a un equipo de la era de las libros contra otro de las pantallas. La base estaba en la asombrosa seguridad alrededor de Rodri. Su manera de fijar y unir las líneas, la inteligencia de los centrales compactada con los medios, y unos laterales que de repente se elevaban con la pelota como un vuelo de volantes de una bailaora. Y ante eso, ¿qué podían hacer los franceses? Mirar. Recibieron un baile que debería provocar un giro filosófico en Clairefontaine, Las Rozas de ellos.

En España, si uno se fija, todos son un poco centrocampistas. Todos han jugado en el centro del campo alguna vez o podrían hacerlo. Cubarsí es inteligente, Laporte buscaba con ojo proyectar a Cucurella en las primeras acciones, los laterales son vivísimos (qué importante es que el lateral sea siempre, mejor o peor, pero intuición viva), y en el centro, Rodri se vale de Fabián como un ayudante satelital en una constante interpelación… Fabián (¡qué humildad!) es un poco su escudo.

La asabiya española, esa argamasilla, es impresionante. La España campeona era un espectáculo de control de la pelota, de prodigios que giraban imantados. Esta no lo tiene en ese grado, pero tiene una vertebración extraordinaria. Qué cosa es que España se haya especializado en esa arquitectura invisible que se tiene con el balón y sin el balón, igual en la presión que en la espera.

No habían estado finos los de arriba, pero la sensación era… como en las ofrendas a la Virgen de los Desamparados en mi tierra, cuando hacen un enorme cuerpo de madera, el cadafal, que se va llenando de flores con las horas. Esa sensación me daba España, cadafal que espera, nervadura esperando florecer, cadalso también de guillotinas… ¿no quería historia francesa Macron?

(Ayudó a ejecutar el árbitro salvadoreño, que era como una maravillosa y diminuta criatura del fair play de la FIFA)

España es toda capilaridad, toda vida neuronal, todo inteligencia, es decir, entendimiento. Empieza en Cubarsí y acaba en Oyarzabal (mi jugador español favorito desde hace años). Me sentí representado (ante el mundo) como españolito cuando tras una jugada, una cualquiera, Oyarzabal sonrió, y esa sonrisa suya, de noblote, relajada, bienhumorada, sencilla, quizás autoirónica, era totalmente nuestra. No sé explicarlo. Una identificación que también siento cuando veo jugar a España, y pienso que lo que hacen no es para tanto, que yo voy por la calle y los veo en un campo y ni me paro a mirar, pero es lo que yo haría y nadie sabe hacerlo igual. ¿Cómo se puede jugar al fútbol de otra manera?

Cuando Rodri la toca para Pedri, ese dri-dri, dri de dendritas, eso no lo hace nadie; cuando sale Merino y sorprende, llega con una elegancia absoluta, no rompe, no desgarra, no violenta, entra con donaire de galán con la tía-abuela del bracete por un pasillo que es suyo; la manera de los medios de ocupar el ataque y de los atacantes de ‘hundirse’ (se invierten los extremos y se invierten ellos en un ¡plaf! de magia); esa soltura en los pases, ese fútbol colectivo pero no colectivista, juego de inteligencia del pase, del acuerdo, de la composición, de la adivinanza y las intuiciones vivas sucesivas… Sin la obsesión geométrica del rondo, sin esa cosa un poco doctrinal y a veces ofensiva o maniática. Esta España es más normal, más vulgar en apariencia pero con gran cableado de inteligencias y conexiones…

Francia era un desastre. Un desastre impotente que nos suena. La Francia de estrellas sujetadas por grandes pivotes, sin mucho más, es lo que ha imitado el Madrid muchos años. Mbappé se queda lejos del juego, aislado, como en una Isla de Elba del fútbol y toda la clase y potencia de esos jugadores se consume, queda en nada, porque son incapaces de ligar el juego con el otro, pero es que moverse uno considerando al otro que a su vez considera al tercero, ¡eso no es tan fácil! España borda y supera la dificultad de la conexión cerebro-pie, secreto del fútbol sobre los otros deportes, logrando una orquestación, como si hubiera alcanzado un estadio superior de la inteligencia del que ya no sabe salir. España… ha evolucionado futbolísticamente en otra especie.

El pase simple de Rodri parece que lo da cualquiera, «toma, tuya», pero esa simple soldadura está hecha de ojo de insecto, de autoridad romana, de temple torero, de confianza nuestra, de pícaro extranjis, de jadeante seriedad española…

Pero ¿cómo puede haber gente que no se exalte con Rodrigo? ¿Pero cómo tengo yo todavía que soportar a semejante caterva? ¿Señor, pero cómo tienes almas así por la vida, qué mensaje de amor nos quieres dar?

(Florentino, no fichar a Rodri sería un segundo Makelele)

El partido lo estaría disfrutando de un modo especial Luis Enrique, que tiene la media española o ibérica al menos (Fabián y los portugueses) y la potencia atacante de Francia, lo mejor de los dos mundos.

Pero lo importante es tener la media, o la capacidad de cada jugador de ser un poco mediocampista, de ver al otro, de entender el juego, de hacer lo justo… casi nada… Por eso, España sí tiene algo de fútbol total, pero con campechanía. Hay algo totalizador en que todos participen con parecida inteligencia y que Cucurella o Porro hayan sido estrellas del partido. No hay huecos de estupidez, agujeros negros, tontos del bote…

(Esto me recuerda al locutor Rivero, miope con alevosía, como si fuera cojo, cojo rojo no, miope progre: «Francia lo ve todo negro… quiero decir, difícil»)

La España de Luis y Del Bosque era la España del toque, esta España tiene menos fútbol personal, quizás, pero tiene una gran inteligencia de equipo muy pensado (como todos son listos, parece que alguien los piensa, los organiza, pero no, es al revés, de ellos se eleva ¡mano invisible no! ¡pie invisible del fútbol!)

Lo bonito ahora sería ganarle a Inglaterra (aunque ojo tener que aguantar a los del «anglo» esto, «anglo» lo otro…) pero Argentina, que no juega tanto, no es ajena a nuestro lenguaje, como si el fútbol volcara algo de la gramática común, cosa no descartable.

Alguien dijo que en este Mundial se insulta en español. Y también se juega.

PAMPLONA / 10ª San Fermín.- Como el Papa / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Tomás Rufo besa la arena de Pamplona. Fotograma OneToro

'..Tomás Rufo a hombros con cuatro orejas. Ortega y Roca Rey cortan de a una. Nobilísimo encierro con un bravo tercero, no picado, de vuelta al ruedo...'

Como el Papa

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, VII 14 2026
La feria del toro 2026, ha cerrado a lo loco. El público, el palco, la terna y los dos hierros hermanos: Jandilla y Vega Hermosa echaron la casa por la ventana. Sol, lleno total, mucho toreo, una gran estocada, poca vara, seis orejas, petición de rabo, arrastres de vuelta y ovación, y una puerta grande.

Tras alborotar por la mañana las calles, los Domecq aumentaron la marea adrenalínica por a tarde en plaza. No todos, claro, nunca pasa. Pero el tercero y el sexto la llevaron a tope con su bravura, inédita en el caballo uno, y la codiciosa nobleza y el fondo de ambos. A Tomás Rufo, le cupieron en la misma papeleta. Suerte que no los desaprovechó, ni un poquito. Ávido venía el talaverano. Lo había cantado en pauta mexicana desde el quite al rimero de Roca Rey, con saltilleras, gaonera y fregolina, replicadas con el mismo acento nacional por el titular, con cuatro orticinas y una brionesa.

Recibió a “Castigado”, negro, bien cinqueño, y puesto en sus 565 kilos, con dos faroles de rodillas, tres delantales y media, tomados con tal fiereza, que a cada vuelta perdía los cuartos traseros. Quizá por eso Manuel Sanchéz le administró tan solo dos piquitos hipodérmicos. Ortega ve calva la ocasión para lucirse con cuatro chicuelinas lentas, gustosas (que me recordaron a Camino) y una media de rechupete. El toro en un remate a tablas se había arrancado la caparazón del pitón derecho, manteniendo algunas astilla colgantes.

Sergio Blasco se luce con sus dos pares, más con el segundo, cosa de anotar por inesperada, Fernando Sánchez, no al quedarle muy abiertos los palos. Pero todo iba viento en popa. Brindis aclamado, y dos rodillas a tierra para de muy largo pasar por la espalda y ligar en redondo cinco derechas acompasadas, ceñidas, rematadas con el de pecho, y ya en pie, tras el cambio de mano uno más. Explosión. Hasta los de andanada de sol pararon el baile colectivo y se centraron en la faena que fluyó cantarina y fresca como arroyo de montaña. Sin detenerse, larga circular, siendo uno toro y hombre, por la mano y el pitón que fueran.

Pamplona vivía la cosa como solo Pamplona sabe vivirla olvidándose del tiempo, hasta que su señoría don Javier Labairú Elizalde, quizá alertado por el reloj de su asesor, volvió en sí y ordenó el aviso. Entonces el volapié canónico dejó el acero todo arriba pero descentrado, no mucho, y el gran jandilla se tambaleó y rodo como partido por un rayo, las dos orejas (obviemos la milimetría) y la vuelta para el toro, durante la cual recordé aquel grito estentóreo, en el Sabn Isidro pasado, salido de lo profundo del siete. !Cómo dan la vuelta a un toro sin picar! Pero quien iba a decir nada en medio de tal alaraca.

El sexto “Oyente”, cuatreño, número 43, de 580 kilos no fue menos, ni de trapío, ni de juego, y aunque no tan codicioso, sí más cadencioso. Pastueño, digo. Y aunque más joven, también muy serio con su cuajo y fina dotación delantera. Templado en las verónicas, picado trasero y poco por José María González, quedó bien adornado por Triviño y Fernando Sánchez.

Tomás a pie junto, clavado como un mástil, pasó palla´y pacá sin pestañear siquiera, diez veces los avarientos, pero fijos viajes, firmándolos olímpicamente. La faena se fue sin pausas, una estrofa con otra, por un lado y por el otro. Ligando plausibles derechas, naturales mejores, remates precisos y locura en el tendido. Pero la estocada letal cayó baja, (ahí está el video) y no solo pidieron y obtuvieron las dos orejas, sino que querían también el rabo del gran toro. Rufo, en medio del manicomio se postró en los medios y besó la histórica arena de Pamplona. ¡Como el Papa! Exclamó el comentarista de OneToro.

Juan Ortega, Hizo quizá las cosas más bellas de la tarde con la capa y la muleta. Eso cotizó al alza y le dio un gran fondo estético a la tarde. Recibió a cambio una oreja que en el balance de general de la corrida parece una recompensa mezquina.

Roca Rey, a quien las peñas le cantaron en el segundo “Pero sigo siendo el rey” por última vez en la feria, luchó con su acostumbrada bizarría y poder, contra un lote soso y defensivo, ejecutando la estocada de la tarde al segundo y cortándole una oreja.

  • FICHA DEL FESTEJO
Lunes 14 de julio 2026. 10ª de San Fermín. Sol. Lleno total. Seis toros de Jandilla y Vega Hermosa 1º, 2º y 4; 591 kilos promedio, cinqueños el 3º, 4º y 5º, nobles y bravos.

Juan Ortega, oreja tras aviso y ovación tras petición.
Roca Rey, oreja y palmas.
Tomás Rufo, dos orejas y dos orejas con petición de rabo.

Incidencias: Al final del festejo Tomás Rufo salió a hombros por la puerta del encierro.

martes, 14 de julio de 2026

España elimina a Francia en un partido redondo y se clasifica a la final del Mundial por segunda vez en su historia


España, clasificada para la final de la Copa del Mundo, espera rival: luchará por el título ante Argentina o Inglaterra 

España elimina a Francia en un partido redondo y se clasifica a la final del Mundial por segunda vez en su historia

14 de Julio de 2026 / 22:57
16 años después de Sudáfrica, España volverá a jugar la final de una Copa del Mundo. El equipo de Luis De la Fuente consiguió tumbar a la Francia de Deschamps, uno de los grandes gallitos de la cita mundialista (0-2), en una semifinal marcada por el gol de Oyarzábal en la primera mitad tras un claro penalti de Digne a Lamine Yamal. Pedro Porro remató la faena en la segunda parte. Superioridad absoluta de la Roja ante el combinado francés.

El partido comenzó como se esperaba, con la Selección Española dominando la posesión del cuero e intentando llegar al área de Francia mediante largas posesiones y combinaciones rápidas a partir de la zona de tres cuartos. Por su parte, los de Deschamps trataban de ganar la espalda a la defensa española, algo que lograron solo en un par de ocasiones en toda la primera mitad.

Mbappé controló mal en la primera de ellas, haciendo que lo que pudo ser un uno contra uno ante Unai Simón quedara en nada. En la segunda, el portero del Athletic tuvo que salir a despejar la pelota ante la llegada del delantero madridista. Sin embargo, no hubo nada más de Francia en ataque durante la primera mitad y se puede decir que los 45 minutos iniciales fueron muy plácidos para la Roja (aunque no mucho menos que la segunda).

El gol de Oyarzábal aumentó la superioridad de España

Especialmente a partir del gol de Oyarzábal, instantes antes de la pausa de hidratación. El futbolista vasco definió de forma perfecta desde los 11 metros el penalti cometido sobre Lamine Yamal. La estrella del Barça apareció por la espalda de Digne, que no le vio y en su intento de despejar el balón golpeó a Lamine. Penalti catedralicio.

Oyarzábal no falló, y España gozó de las mejores ocasiones a partir de ese momento. Acarició el segundo de la noche tras una excelente combinación de Lamine Yamal y Dani Olmo que acabó con un pase de la muerte y un remate de Fabián que no encontró portería, rechazado por la defensa gala. España se veía superior en el campo y todo eran malas noticias para Francia, que a la media hora de partido perdió también a Saliba por lesión. O casi todo, porque el árbitro perdonó la segunda amarilla a Rabiot que habría decantado casi definitivamente el encuentro.

Pedro Porro puso la sentencia en la segunda parte

La segunda parte no cambió demasiado las cosas. España anestesió el partido y dominó la pelota, gozando de las mejores ocasiones para hacer el segundo tanto de la noche. Y así fue, cuando Pedro Porro aprovechó una pared brillante con Dani Olmo para poner distancia en el marcador. El resultado reflejaba lo visto sobre el terreno de juego, una España dominante y una Francia que no supo competir esta semifinal.

Con el 0-2, Francia intentó recortar diferencia y tuvo sus opciones de hacerlo, sobre todo a través de un Mbappé que se echó a su equipo a la espalda. Pero fue insuficiente ante el dominio de una Selección Española que ha ido de menos a más en este Mundial y que ya está a solo un paso de repetir la gesta conseguida en Sudáfrica. Solo falta conocer el rival, la Argentina de Messi o la Inglaterra de Jude Bellingham.

Pues Rajoy tiene razón (pero él también es culpable) / por José Javier Esparza


'..«Francia tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses». Esta simple frase, ni siquiera una línea, soltada en tono jocosete por el ex presidente Rajoy en una columna deportiva, ha levantado un auténtico terremoto político..'

Pues Rajoy tiene razón (pero él también es culpable)

José Javier Esparza
«Francia tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses». Esta simple frase, ni siquiera una línea, soltada en tono jocosete por el ex presidente Rajoy en una columna deportiva, ha levantado un auténtico terremoto político. Al Gobierno francés le ha sentado muy mal y el español ha aprovechado el lance para desatar una de sus habituales campañas de propaganda. Es notable, porque, en realidad, todo el mundo entiende lo que Rajoy ha querido decir. Sí: Rajoy está hablando, en oblicuo, del reemplazo étnico, que es una evidencia. Pero es justo el tipo de cosas que, si en el habla de la calle circulan sin trabas, en el lenguaje del poder no se consienten, porque contravienen la ideología oficial. Ahora bien, aquí es precisamente donde está la miga del asunto: ¿por qué el lenguaje del poder considera pecado vincular cualquier nacionalidad europea con la pertenencia étnica? El Gobierno francés se ha apresurado a subrayar que, de los 26 jugadores de su plantilla, 23 han nacido en Francia. Bien, pero: ¿eso les hace realmente franceses? El presidente de la Asamblea Nacional de Senegal lo dijo claramente en vísperas del partido entre Francia y su país: gane quien gane, ganará África. Pero él lo puede decir porque es africano. En boca de un europeo, es blasfemia.

La cuestión que Rajoy plantea, aunque él no lo sepa, es la siguiente: ¿en qué medida la nacionalidad implica un sentimiento de pertenencia? Esta es una pregunta que hasta hace poco no ofrecía problema alguno: uno era nacional de un país y ese mero hecho ya presuponía no diré un patriotismo, que eso exige un cierto grado de compromiso personal, sino, mucho más modestamente, un sentimiento de pertenencia, es decir, la conciencia instintiva, primaria, de que uno pertenece a una comunidad política y de que esa comunidad política le pertenece. Pero esto, ya digo, era antes. Ahora las cosas han cambiado.

Hoy las naciones europeas han acogido a decenas de millones de personas que pueden disponer, sí, del título administrativo de la nacionalidad, pero que muy frecuentemente carecen por completo de ese sentimiento: gentes venidas de otras latitudes, de otros ámbitos culturales y políticos, de otras civilizaciones, donde el sentimiento comunitario de pertenencia no se identifica con la idea de nación (y aún menos con una nación europea). Por eso es tan frecuente ver comunidades musulmanas en Francia o en el Reino Unido que expresamente hacen gala de su pertenencia al lugar de origen de su familia, y no al suelo de acogida. Para esas comunidades, ser francés o español o británico es algo puramente administrativo; la nacionalidad es un trámite legal que no implica ningún lazo afectivo. Y para nosotros, europeos, esto es nuevo. Porque, para nosotros, lo «nacional» remite a un ámbito común de experiencias heredadas, una memoria colectiva por así decirlo, donde lo étnico juega también un papel, aunque sea instrumental. Poseer la nacionalidad de un país significa, de manera implícita, pertenecer a él y sentir que él te pertenece, y esto no viene dado por un documento acreditativo, sino por todas esas otras cosas que van mucho más allá del sello del funcionario.

La ideología dominante, que es expresamente antinacional, cierra los ojos e insiste: cualquiera puede ser nacional de cualquier parte si tiene los papeles en regla. Y bien, sí, eso es verdad desde el punto de vista administrativo, pero ser «nacional» es algo más que eso. Es interesante que Rajoy lo descubra ahora, aunque sea por vía futbolera, porque su etapa de Gobierno se caracterizó por una completa ausencia de pulso nacional: mucho Bruselas, mucha OTAN, mucha España de las autonomías, rechazo expreso de cualquier patriotismo de fondo… También Rajoy pensaba que la nacionalidad no era más que un accidente administrativo. Es la típica presunción del occidental moderno: creer que cualquiera será como él si paga impuestos y rellena los formularios adecuados. Pero no es verdad: las identidades colectivas existen, se vinculan a historias singulares y a formas concretas de civilización, es decir, formas de estar en el mundo, y rara vez son intercambiables. Cambiar de molde no es imposible, pero exige un esfuerzo de voluntad. Por eso no basta nacer en España o en Francia para ser español o francés. O sea que Rajoy, desde este punto de vista, tiene razón. Lástima que lo haya descubierto tan tarde.

La gran labor de los comentaristas / por Rafael Comino Delgado


La gran labor de los comentaristas

Rafael Comino Delgado
Desde que empezaron a darse festejos taurinos por TV he visto muchos, muchísimos por este medio, y creo que las personas que dirigen y comentan dichos programas hacen una labor magnifica, no solo informativa del espectáculo sino también, y lo que es sumamente importante, didáctica, educativa, pues si se presta atención e interés se puede aprender mucho sobre lo que es la realidad del toreo, y entender porqué los profesionales dan una u otra lidia en función de las condiciones del toro. Yo al menos he aprendido mucho a lo largo de tantos años como llevo viendo festejos a través de la pequeña pantalla.

He visto y oído a casi todos los equipos de comentaristas que han retrasmitido festejos taurinos, tanto de pago como libres, naturalmente a unos más que a otros poque han retrasmitido más festejos, y para mi todos lo han hecho y/o hacen bien, sean los informadores taurinos (que o bien dirigen el programa o simplemente participan haciendo comentarios), o profesionales, generalmente matadores de toros, aunque cada equipo y cada componente del equipo, con estilo diferente. Como decía todos lo hacen bien, de todos he aprendido mucho, pero creo que cada uno tenemos nuestras preferencias, yo también las tengo. 
De los equipos de comentaristas ya lejanos en el tiempo, tengo especial y grato recuerdo de Fernando Fernández Román y de Manolo Molés entre los informadores taurinos, y de los profesionales de aquélla época el maestro Roberto Domínguez fue un ejemplo de cómo se comenta un festejo taurino, de forma muy didáctica, y siempre acertando en sus opiniones dadas a priori, lo cual no es nada fácil. 
Entre los profesionales de épocas lejanas, pero no tanto, también aprendí mucho del maestro José Antonio Campuzano, por sus grandes conocimientos y su forma de trasmitirlos. De aquella época tengo que citar también al maestro Antoñete, pero a mi parecer hablaba muy poco, y con su gran sabiduría debería haber participado más dando sus opiniones que cuando las daba eran muy acertadas. 

Refiriéndonos ya a épocas más recientes también todos han sido y son muy buenos, y entre los informadores taurinos no puedo destacar a uno solo, me quedo con todos, si bien últimamente aparece en Onetoro, Alvaro Acevedo (también fue profesional del toreo), que a mi parecer sabe y entiende mucho del toreo, y dice las cosas muy claras; creo que es un gran fichaje de OneToro. 
Entre los profesionales del toreo, igualmente me quedo con todos, pero permítanme citar a dos grandes maestros que para mí también lo son comentando festejos, aunque ya no lo hacen, Emilio Muñoz y Fernando Cepeda, pues tienen unos conceptos del toreo muy amplios y claros, muy ajustados a la realidad creo yo, que los saben trasmitir con gran maestría.

Termino deseándoles a todos los equipos de retrasmisión lo mejor, y que cada vez comenten más festejos tan bien como lo vienen haciendo.

“Los sanfermines”.Aquellos sesenta… (XXI) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Ampliación de la Plaza de Pamplona 1967. Foto: Memoriasdelviejopamplona

Aquellos sesenta… (XXI)

Jorge Arturo Díaz Reyes 
CrónicaToro /Cali, 13 VII 2026
Es imposible viajar por los sesenta sin parar en Pamplona. Esa ciudad precristiana, fronteriza con Francia, fundada por Pompeyo sobre sangre de nativos antediluvianos, y donde la religiosa fiesta de toros “los sanfermines” ha mantenido su fervor por casi mil años (1186).

Festejos que conjugaron la liturgia católica, la feria de ganado y las corridas de toros. Dando lugar desde la edad media al espontáneo naci                                       m.miento de los “encierros”. Cuando los pastores cruzaban la población preventivamente a la madrugada, conduciendo los toros bravos hacia la plaza mayor.

Encierros para corridas en las que hace 800 años los “matatoros” llegaron a cobrar tanto, que el rey Alfonso X el Sabio los censuró en sus “Partidas” a favor de los que toreaban gratis, llevados solo por su valentía.

Es obligado bajar en esa histórica urbe, aún pequeña (213.000 habitantes), dónde hace ya más de un siglo un joven periodista gringo escribió un asombrado y quizá impreciso artículo para la revista Star Weekley de Toronto, publicado el 27 de octubre de 1923, que trajo consecuencias: “Las Fiestas de Julio en Pamplona.” –Una semana después vi otra mejor en Pamplona… desde 1186 hay allí corridas de toros durante seis días una vez al año. Descubriendo y mitificando para el mundo moderno esa celebración única, sin proponérselo.

Poco después, al embeleso de su neorromántica novela “Fiesta” (“The sun also rises”), las masas turísticas internacionales encabezadas por “famosos” se volcaron no solo sobre Pamplona sino sobre el toreo todo con sus profundas implicaciones. Tanto, que la plaza de La Misericordia debió ampliarse (1967) hasta casi duplicar su cupo de 12.000 a 20.000 localidades, a fin de albergar mayor cantidad de los privilegiados visitantes que lograban una entrada. Hoy la Televisión los ha multiplicado a millones.

Era el tiempo que los historiadores han llamado “Tardofranquismo”, cuando en medio del crecimiento económico y la presión social, el general cumplía setenta años (1962) y el “Movimiento nacional” se debatía entre “inmovilistas” y “aperturistas”, previendo su posible próxima ausencia. Debate que involucraba a toda España y por ende al toreo. Y que pretendió ser zanjado con la Ley Orgánica del Estado de 1967 y la designación en julio de 1969 de don Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, como sucesor, con la sentencia: “Todo queda atado y bien atado”.

Fueron esos los años que sucedieron a la última visita de Hemingway en 1959, y en los que se autorizó la primera edición española (1966) de su libro taurino “Muerte en la tarde”, publicado en inglés treinta y cuatro años antes y qué entonces, dicho sea de paso, no apareció traducido en libro sino por entregas en la “Gaceta ilustrada”.

Tiempo también aquel en que se bautizó al San Fermín como “La feria del toro”, con razón, y se empezó a cantar el: “A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón...,” y durante el cual fueron muertos en el encierro: Vicente Urrizola Istúriz de 32 años el 9 de julio de 1961, por un toro de la ganadería de Torrestrella. E Hilario Pardo Simón, de 45 años, el 12 de julio de 1969, por el toro “Reprochado”, de Salvador Guardiola Fantoni.

Era cuando ante los: Pablo Romero, Miura, Cebada Gago, Torrestrella, Juan Pedro Domecq, César Moreno, Atanasio Fernández, Conde de la Corte, Guardiola…, lidiaron, sangraron, compitieron y reinaron:

Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Miguel Baez Litri, Julio Aparicio, Paco Camino, Jaime Ostos, Curro Romero, El Viti, Diego Puerta, César y Curro Girón, Palmeño, Andrés Vázquez, Mondeño y un novillero luego legendario llamado Manuel Benítez Pérez “El Cordobés”, quien ya torero estrella, entre triunfos y apoteosis motivó también la histórica y más monumental bronca de 1965.
  • Y sobre todos, Antonio Ordóñez, quien llegó a cobrar por primera vez en los anales de la feria (1967) más de un millón de pesetas por corrida. Cosa que hubiese escandalizado al sabio rey Alfonso X. Y También, el mismo que había marcado antigüedad como ganadero, debutando con “Malaquino”, número 1, y conquistando el trofeo al más bravo de la Feria del Toro en 1961. El cual fue ganado a su vez, en los años siguientes por:

  • “Buscalíos”, 39, de Álvaro Domecq, lidiado por Mondeño en tercer lugar el 12 de julio de1962.
  • “Escorpión”, 178, del Marqués de Domecq, lidiado quinto por Luis Segura el 11 de julio de 1963.
  • “Nuevecosechas”, 80, del Conde de la Corte, lidiado primero por Pedro Martínez "Pedrés" el 7 de julio 1964.
  • “Guinea”, 11, del Conde de la Corte, lidiado segundo por Paco Camino el 8 de julio de 1965.
  • “Escultor”, 118, de Álvaro Domecq, ganó el premio y el Concurso de Ganaderías, lidiado sexto por Antonio Ordóñez, el 14 de julio de 1966.
  • “Ricopelo”, 28, de Manuel Arranz, lidiado sexto por Andrés Hernando. el 8 de julio de 1967.
  • “Ventero”, 8, de César Moreno, lidiado primero por José Fuentes el 8 de julio de 1968.
  • “Madrileño”, 28, de Juan Pedro Domecq, lidiado sexto por Santiago Martín «El Viti» el 14 de julio de 1969.
  • “Delirio”, 76, de Juan Pedro Domecq, lidiado segundo por Francisco Rivera «Paquirri», el 8 de julio de 1970...
Años cuando Diego Puerta, quién tras conquistar la plaza con su valentía, gusto y poder el 12 de julio de 1961 matando solo los seis toros, ya que “Churrero”, el primero de Pablo Romero, había corneado y mandado a la enfermería sus dos alternantes: Paco Camino en un quite, y Chamaco con la muleta. A la larga el gran sevillano terminó su carrera toreando treinta bien pagadas tardes allí.

Fue también cuando “Hilador”, del Conde de la Corte, que venía para la feria de 1965, abrió a cornadas el cajón del camión en un parqueadero, escapó, atacó un bus repleto de turistas portugueses, lo averió y debió ser ultimado a tiros por la Guardia Civil. Todo esto y más cosas pasaron en aquellos sesenta.

Por supuesto, yo no las presencié, pero las conocí a su tiempo mediante noticias y relatos, o después por literatura y visitas. Las traigo a cuento apenas como notas que esbozan el paso de la década por una estación inevitable, no solo de ella sino de la historia general de la Fiesta…

PAMPLONA / 9ª San Fermín.- ¡Por favor! / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Pepe Moral con el segundo Miura. Fotograma OneToro

Una monumental, pero desrazada corrida de Miura es soslayada por la terna. Orejas indefensibles para Escribano y Colombo. Moral ausente…

¡Por favor!

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, VII 13 2026
Hoy los de Miura fueron cuatreños, menos el primero; cárdenos, voluminosos, vareados, con 621 kilos promedio, tres de ellos por encima de los 630. Pero de no mucha leña, noblotes, sin fiereza ninguna, con las fuerzas precisas y exigua emoción. El sexto sí era de orejas, casi pastueño.

Fueron pasados de soslayo, abusando de los tiempos muertos, las caminatas, los manoteos al público, las enmiendas, las recolocaciones, y otros recursos histriónicos colaterales y hasta cortopunzantes, como acaeció con el dócil quinto, liquidado en dos barrenadísimas varas traseras. No se ligaron dos suertes juntas en toda la inacabable tarde. El innecesario muleteo defensivo, fuera de jurisdicción y para fuera era la tónica. Los desaciertos se cubrían con populismo y autocomplacencia. El tercero se partió de salida el cuerno izquierdo por la cepa, quedándole más bajo, y por ese lado se le hacían suertes y aclamados alardes y desplantes de pie y de rodillas. Y para completar, tras una brega incoherente en todos los tercios y un espadazo desprendido y trasero, le cortaron entre unos y otros, con mucho jaleo, una oreja. ¿Ah?

Muchas veces los miuras abusaron de los toreros, hoy fue al revés. Al histórico hierro se le trató con muchas precauciones, pero sin el mínimo respeto, ante la complicidad de un público y un palco parrandero y desentendido.

En la muy larga tarde, los televidentes volvimos a celebrar la buena dirección y el maestro empleo de cámaras, pero también a sufrir la inclemente publicidad a los toreros. Casi tres horas a tres voces, a cuatro mejor, de adulación, abuso de la evidencia y ninguna crítica. ¡Por favor! Pagamos con mucho gusto la suscripción, no protestamos su costo, pero agradeceríamos a cambio un mínimo de consideración a nuestra inteligencia.

Abrió plaza el cinqueño “Andaluz” y al reverendo y espaciado unipase, como sucedió en toda la corrida, Manuel Escribano le cortó una oreja, tras poner fin a sus días con una estocada desprendida y trasera. “Lo corregí”, declaró el torero en el callejón. El cuarto, “Mochuelo”, murió de media espada trasera avisada, después de una kilométrica pasantía por la tauromaquia ya señalada. Hubo petición de puerta grande, vuelta al ruedo clamorosa, e indignación con su señoría don Manuel Pozo Cano, por desatender la voz del pueblo. “Una putada” comentó el de Gerena. Los había recibido a ambos como acostumbra, con largas cambiadas de rodillas en los medios que le salieron limpias. Se le abona.

Pepe Moral, no tuvo toros peores, incluso el quinto, sacrificado en varas, lucía como uno de los más propicios. No se confió ni acopló con ninguno de los dos. Pasó más que inadvertido. Al cuarteo clavó medio acero de través, ineficaz al segundo y lo descabelló. Al agonizante quinto, le infirió un metisaca chalequero que hizo guardia, una estocada tendida que no sirvió, y tras aviso lo acabó de matar de dos crucetazos. ¡Por favor!

Jesús Enrique Colombo, recibió a “Gaditano” (635 kilos) el tercero con un capote que llevaba sobrescrito en enormes letras “Fuerza Venezuela” y la bandera nacional. Solidaridad y reverencia todas, claro que sí, con las víctimas de la tragedia y el gesto, pero había que respaldarlo con los hechos frente al toro. No fue así.

Por el contrario, la más decepcionante presentación qué he visto del aguerrido venezolano. Irrelevante con la capa, desacertado en banderillas, exagerado hasta lo grotesco en sus reclamos al público para que lo aplaudiera, intrascendente, marginal y prolijo con la muleta. Le avisaron antes de igualar y premiaron con pelo la letalidad del espadazo descolocado. Con el sexto, acentuó todos los errores y ocultó las virtudes para terminar tras dos avisos con estocada trasera tendida, descabello, y reclamos implorantes de otra oreja que le permitiera salir por cuarta vez a hombros allí. Nadie le hizo caso.
  • FICHA DEL FESTEJO
Lunes 13 de julio 2026. 9ª de San Fermín. Sol. Lleno total. Seis toros de Miura; 621 kilos promedio, cinqueño el 1º, desrazados, noblotes y blandos.

Manuel Escribano, oreja y vuelta tras aviso.
Pepe Moral, Silencio y pitos tras aviso.
Jesús Enrique Colombo, oreja y silencio tras dos avisos.