la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 27 de julio de 2026

Aquellos sesenta… (XXIII) / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Cogida mortal de José Falcón por “Cuchareto” en Barcelona. Foto: historiadeltoreo.com

'..El 20 de mayo de 1964 Gonzalo Carvajal notarió a El Cordobés: “Sevilla lo consagró como genio del toreo, como un nuevo Belmonte, porque Huracán Benítez en sus dos toros (tercero, “Mariscal”, número 75 y sexto, “Bancalero”, número 74) (a los que cortó cuatro orejas y un rabo), fue, y lo digo sin empacho el torero con cuya existencia soñó el Pasmo de Triana...”

Aquellos sesenta… (XXIII)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali 27 VII 2026
Contando años, estamos hoy tan lejos de aquella década como esa lo estaba de la inicial del siglo pasado. La misma distancia.

¿Pero lo sigue siendo al medirla no con la escala del almanaque sino de los hechos, la cultura, la ciencia, la sociedad, las costumbres, las modas? ¿Resultan así calculadas tan equidistantes las tres épocas? El tiempo es una convención relativa, lo supimos pasada la primera, (Einstein 1915).

Hasta poco antes de la teoría, entre 1900 y 1910, cuando aún el tiempo y el espacio eran absolutos, la historia corría más lenta y el imperio español se liquidaba; Fuentes, Bombita y Machaquito marcaron la década oficiando la tauromaquia propia del siglo XVIII. La que setenta años antes, en la Escuela de Sevilla Pedro Romero había transmitido a Desperdicios, Cúchares, Paquiro (reglamentador)... Se lidiaban broncos miuras, veraguas, Pablorromeros, aleas…, en plazas que no anunciaban peso ni edad. No tenían estribo en las barreras, burladeros, peto, cruceta, ni ayudado. Las enfermerías, donde las había, eran rudimentarias y la anestesia, cirugía, medicina en general incipientes. Poco más que un consuelo. Ni se sospechaban los antibióticos. El promedio mundial de vida era de 32 años. La muerte era más fácil.

Baste repasar a esa fecha el grueso martirologio de la fiesta, modestos aparte: José Cándido Expósito, los hermanos Romero: Gaspar y Antonio; Pepe Hillo, Curro Guillén, los tres “Pepete”: José Dámaso, José Rodríguez y José Claro; los hermanos Fabrilo: Julio y Paco; José Gaviño, El Espartero, Dominguín…

En la mitad calendaria, 1960 a 1970, surgieron y marcaron el paso: Puerta, Camino, El Viti, El Cordobés. Con sus versiones personales de la tauromaquia descubierta por Belmonte, y sofisticada al compás del tiempo por Chicuelo, Manolete, Domingo Ortega, Ordóñez… Lidiando los hierros de tradición, más los Murube, Santa Coloma, Parladé y los Domecq que ya instalaban predominio.

Con obligatoriedad reglamentaria de anunciar peso y edad. En plazas con estribo, burladeros, cruceta, peto, ayudado, enfermerías a ley (no en todas partes). La anestesia, cirugía y medicina en general habían avanzado mucho. Se disponía de antibióticos diversos, conocimientos, destrezas, ayudas diagnósticas y terapéuticas insospechadas. El promedio mundial de vida subió a 53 años.

No ante el toro, pese a todo, como hicieron ver las muertes gloriosas acaecidas en el intervalo: Joselito, Granero, Litri, Sánchez Mejías, Gitanillo de Triana, Carmelo Pérez, Balderas, Carnicerito de México, Manolete...

Luego la velocidad se hizo vertiginosa. Pasaban más cosas en un año que las acontecidas en milenios anteriores. Salimos al espacio y entramos más allá del átomo. Proliferamos, nos ultra comunicamos, atosigamos la atmósfera, cambiamos el clima, hicimos artificial no solo la inteligencia sino la realidad, la verdad, y justificamos cualquier cosa. Legado y secuela.

Ahora, del 2020 al 2026 rigen: Roca Rey (peruano) entre lo sutil y lo tremendo, acompañado por Morante quien prolonga su vigencia (vintage) de tres décadas, y por quizá Ortega con su episódica sublimidad. Imponen su variedad de estilos aprobada por la posmoderna demanda, y pulida por sus predecesores; Capea, Espartaco, Ponce, El Juli…, uno tras otro en el altar.

Torean casi exclusivamente sangre Domecq, casi porque las otras se reservan para los gestos que demandan las particularidades del mercado y el resto para los menos remilgados. A los ruedos de pro, el toro sale más grande, pesado, adulto y en todas partes genéticamente menos fiero. Las enfermerías están superdotadas y con disponibilidad de traslado inmediato. La técnica médico-quirúrgica desborda la ciencia ficción. La muerte se hizo antinatural, injustificada, imperdonable. Promedio mundial de vida 74 años.

Y aunque a tenor de los tiempos que corren las cosas han seguido empujadas a favor de la sustitución del riesgo por su representación, las cogidas mortales de los connotados en el sexagenio: José Mata, Antonio Bienvenida, Joaquín Camino, José Falcón, Paquirri, El Yiyo, Pepe Cáceres, Víctor Barrio, Iván Fandiño, El Pana…, siguen atestiguando que la corrida no ha perdido su trágico dogma sacrificial.

En los medios de este ruedo de 120 años, quizá más allá, quizá más acá, dependiendo de quién y con qué mida, quedaron aquellos sesenta. Para quienes los vivimos, permanecen como un deslumbramiento, como una inflexión biográfica. Y si en la plaza los sobrevivientes de aquello nos miramos y oímos tan mutuamente distintos e idénticos con los de hoy, como entonces nos mirábamos y oíamos con los sobrevivientes del 1900, es porque siempre fue así. Cuando concurren el toro, el hombre y el toreo surgen el misterio y la intuición común de divinidad. Cambian los tiempos, cambian las formas, la esencia no. Está escrito.

En 1908, José de la Loma “Don Modesto” lo hizo de Bombita: “Tu es Petrus”, dijo Jesucristo a su primer discípulo. “Tu es Bombitus”, dijo ayer la afición al proclamar sumo pontífice del toreo a Ricardo Torres. La silla de Montes (Paquiro), vacante desde 1899, cuando el Papa Guerrita abandonó la jefatura de la tauromaquia, fue ocupada ayer... Ya tenemos Papa…, cada uno de sus naturales fue una encíclica.”

El 20 de mayo de 1964 Gonzalo Carvajal notarió a El Cordobés: “Sevilla lo consagró como genio del toreo, como un nuevo Belmonte, porque Huracán Benítez en sus dos toros (tercero, “Mariscal”, número 75 y sexto, “Bancalero”, número 74) (a los que cortó cuatro orejas y un rabo), fue, y lo digo sin empacho el torero con cuya existencia soñó el Pasmo de Triana.” Y él apostilló cincuenta y seis años después: "Dios tocó a algunos toreros con la varita, pero a mí me cogió en brazos…, yo fui el Papa del toreo."

Y el pasado 16 de abril del 2026, Antonio Lorca publicó en El País: “Morante, dios del toreo. El torero sevillano perdió los máximos trofeos al pinchar una explosión de improvisada genialidad ante una Maestranza enloquecida… Si tuvieron la fortuna de ver la corrida, quédense con lo vivido, con esa misteriosa conmoción colectiva que se apoderó de La Maestranza de la mano de un genio llamado Morante de la Puebla.”

Sí, la tauromaquia es una religión, quizá la más vieja, y en ella los feligreses podemos cambiar el hábito, el gusto, la época, el modo, pero no el dogma.

Patriotismo de camiseta / por Jesús Laínz


'..Por no hablar del saqueo y la demolición diaria de España que los izquierdistas y separatistas gobernantes efectúan con minuciosidad arácnida ante el desinterés de esa gran mayoría de españoles que, por el contrario, rugen de indignación si a un árbitro se le ocurre pitar en contra de los colores de su camiseta..'

Patriotismo de camiseta
Jesús Laínz
Tras la borrachera de la semana pasada, poco a poco se va disipando una resaca deportiva que en breve quedará en nada, pero por el camino va dejando una estela pseudopolítica que merece una pizca de atención. Son muchos los españoles que están encantados con la victoria balompédica de un puñado de atletas que, como ha informado la prensa, descansan ahora en sus yates bebiendo vinos de 25.000 euros la botella. Por supuesto, cada uno hace con su dinero lo que le da la gana, pero no parece que saquen de ello ninguna conclusión los millones de adoradores del sudor ajeno que, con sus patrióticos frenesíes, les hacen ganar en una semana lo que un cirujano en treinta reencarnaciones. Así funcionan las leyes del mercado.

Nadie hay en este mundo menos interesado en las cosas del fúrgol que servidor, pero he de confesar que, tan sólo por ver a los separatistas echando espumarajos de rabia, la victoria mundialista mereció la pena. Sin embargo, la segunda estrella no consigue borrar la tristeza de ese duelo a gritos entre los ciudadanos alegres y pacíficos del «¡Yo soy español, español, español!» y los canallas furiosos del «¡Españoles, hijos de puta!». Gritos acompañados, como siempre, con persecuciones, golpes y —una anécdota entre mil— avisos a un chaval de dieciséis años portador de la camiseta de la selección de que «hace diez años te hubiera metido tres tiros en la cabeza». Estos heroicos paladines de la democracia a la vasca saben que son los dueños del cortijo, que sus continuos delitos quedan impunes, que los asesinos salen de la cárcel y son recibidos como héroes y que sus dirigentes codirigen toda España en colaboración con los gobernantes socialistas. ¡Menos mal que ETA ha sido vencida, como repiten cada vez que pueden los ciegos voluntarios!

La euforia deportiva ha llevado a no pocos periodistas, comentaristas y similares a declarar su optimismo sobre el efecto reductor de los separatismos que va a tener la victoria mundialista. Pronto han olvidado que el encadenamiento de victorias europeas y mundiales en 2008, 2010 y 2012, con las que muchos se entregaron a la misma esperanza, no impidió un golpe de Estado separatista tan solo cinco años después.

Para empezar, la prensa catalana y la vasca han vuelto a superarse en sus equilibrismos para no pronunciar la palabra nefanda. El Diario Vasco —no el Gara, no, sino el periódico guipuzcoano del grupo Vocento, el del ABC— alcanzó la perfección con su imagen de Oyarzábal y Zubimendi bajo el titular «De Gipuzkoa a la cima del mundo». Y no pasaron más que tres días desde la final neoyorquina cuando Karim Adeyemi, nuevo fichaje del Barça, declaró que «ya me han ido explicando que no es lo mismo Cataluña que el resto de España».

Separatismos aparte, algunos jugadores recogieron los trofeos enfundados en banderas regionales. La visión microscópica inducida por el Estado de las Autonomías se ha enquistado en todas las regiones de España. En ningún otro país del mundo habría sucedido algo así. ¿Alguien es capaz de imaginar que los famosos negros de Rajoy, en caso de haber ganado, hubiesen subido a la tribuna con las banderas de Aquitania, Isla de Francia o Normandía en vez de con la francesa?

Seis días después de que millones de españoles besaran entusiasmados el escudo de España bordado en sus camisetas, el 25 de julio, fiesta nacional de España, ha pasado inadvertido, sin seguimiento mediático, sin solemnidades dignas de mención, sin banderas, sin entusiasmos, sin manifestaciones, sin cánticos, sin nada… En tan sólo una semana el patriotismo ha vuelto a ser cosa de fachas.

Por no hablar del saqueo y la demolición diaria de España que los izquierdistas y separatistas gobernantes efectúan con minuciosidad arácnida ante el desinterés de esa gran mayoría de españoles que, por el contrario, rugen de indignación si a un árbitro se le ocurre pitar en contra de los colores de su camiseta.
www.jesuslainz.es

El toro bravo frente al abandono que incendia España / Por Sergio Hueso

 

'..La dehesa del toro de lidia no es únicamente el escenario donde nace el protagonista de la tauromaquia. Es uno de los grandes ecosistemas humanizados de la península ibérica. Encinas, alcornoques, pastos, charcas, aves rapaces, ciervos, conejos, zorros y numerosas especies conviven en grandes extensiones que permanecen cuidadas precisamente porque existe una ganadería que las mantiene..'

POR MONTERA
El toro bravo frente al abandono que incendia España

Por Sergio Hueso 
España vuelve a arder. Los incendios de Madrid y Ávila han alcanzado una gravedad suficiente para que el Gobierno declarase la emergencia de interés nacional. Las altas temperaturas, el viento y la sequedad explican la violencia del fuego, pero no pueden ocultar otra realidad: durante décadas hemos abandonado el campo hasta convertir buena parte del monte en un inmenso combustible esperando una chispa.

El cambio climático existe y agrava los incendios. Negarlo sería absurdo. Pero también lo sería utilizarlo como única explicación para no hablar de la falta de gestión forestal, la despoblación rural y la desaparición progresiva del pastoreo. La propia Estrategia Forestal Española reconoce la necesidad de ordenar y disminuir la carga de combustible para evitar incendios que terminan superando cualquier capacidad de extinción.

Durante demasiado tiempo se ha impuesto un ecologismo de despacho que confunde conservar con abandonar. Limpiar el monte, controlar el matorral, mantener caminos, abrir cortafuegos o permitir el aprovechamiento ganadero no significa destruir la naturaleza. Significa cuidarla. Y existe un animal que lleva siglos haciéndolo en silencio: el toro bravo.

La dehesa del toro de lidia no es únicamente el escenario donde nace el protagonista de la tauromaquia. Es uno de los grandes ecosistemas humanizados de la península ibérica. Encinas, alcornoques, pastos, charcas, aves rapaces, ciervos, conejos, zorros y numerosas especies conviven en grandes extensiones que permanecen cuidadas precisamente porque existe una ganadería que las mantiene.

El toro pasta, abre claros, controla parte de la vegetación y contribuye a conservar un paisaje en mosaico que dificulta la continuidad del fuego. El ganadero mantiene caminos, arregla cercados, limpia bebederos, vigila diariamente la finca y actúa ante cualquier incidencia. Donde vive el toro bravo no existe un monte abandonado: existe un territorio trabajado los 365 días del año.

No lo afirma únicamente el sector taurino. El Ministerio de Agricultura define la raza de lidia como el máximo exponente de la explotación extensiva y reconoce que se cría mayoritariamente en amplias dehesas, muchas de ellas situadas en zonas desfavorecidas y amenazadas por la despoblación, donde contribuye a conservar el ecosistema y convive con la flora y la fauna autóctonas.Ganado

Cada toro bravo necesita hectáreas de campo, pastos, agua, arbolado y vigilancia. Su existencia sostiene económicamente espacios que, sin la tauromaquia, difícilmente encontrarían otra actividad capaz de asumir semejante extensión y semejantes costes. Defender al toro bravo es, por tanto, defender también la dehesa.

Resulta paradójico que quienes atacan constantemente la tauromaquia se presenten después como los únicos guardianes de la biodiversidad. Si desaparece el toro, no queda automáticamente un paraíso natural. Puede quedar una finca sin rentabilidad, un ganadero obligado a abandonar y cientos de hectáreas cerrándose lentamente hasta convertirse en un polvorín.

El pastoreo controlado está reconocido como una herramienta eficaz para reducir el matorral y la carga de combustible en las zonas cortafuegos. Los animales no sustituyen a los servicios forestales, pero forman parte de una prevención que comienza durante el invierno, no cuando las llamas ya alcanzan varios metros de altura.

La situación del lobo refleja el mismo error de fondo. Nadie sensato plantea su exterminio. El lobo pertenece al ecosistema, pero también debe ser gestionado. La protección no puede significar abandonar a su suerte a quienes mantienen el ganado extensivo.

Durante 2025, Castilla y León registró 4.474 ataques de lobo y 6.294 cabezas de ganado muertas, según los datos difundidos por la Junta. Detrás de esas cifras hay ovejas, terneros y becerros recién nacidos, pero también ganaderos exhaustos y explotaciones cada vez más difíciles de sostener.

En Salamanca, situada al sur del Duero, las poblaciones de lobo continúan sometidas a una protección especialmente rígida. La conservación de la especie debe ser compatible con controles científicos y selectivos cuando los ataques sean reiterados. Proteger al lobo no puede consistir en sacrificar al ganadero, porque cuando desaparece el ganado extensivo desaparece también una parte fundamental del equilibrio natural.

El verdadero ecologismo no debería enfrentar al campo con la naturaleza. Debería escuchar a quienes viven en él. Al ganadero, al agricultor y al criador de bravo que conoce cada arroyo, cada encina y cada rincón de su finca.

España necesita menos prohibiciones dictadas desde la ciudad y más gestión. Más pastoreo, más ganadería extensiva, más prevención y más reconocimiento para quienes conservan el territorio con su trabajo.

Mientras algunos presumen de ecologismo desde un despacho, el toro bravo continúa caminando por la dehesa, manteniendo vivo uno de los ecosistemas más ricos de nuestro país. Y mientras España arde, convendría recordar quién lleva siglos cuidando el campo.

Ni un paso atrás / por Roberto Granda

 '..Esos son ovarios, los de Esther y otras como ella, y no los de las brujas que te dicen que sola y borracha puedes llegar a casa, y luego se desentienden cuando de madrugada te destroza una manada importada, para la que la mujer importa lo mismo que un animal de granja. Qué bonito fue lo del domingo pasado. Españoles que no van a rendirse aunque los socios de Sánchez les acorralen y les persigan..'

Ni un paso atrás

Roberto Granda
«Antes de que se carguen la pantalla, me llevan por delante». Lo dijo Esther Martínez, secretaria general del PP vasco. Y damos fe que no era hablar por hablar, ni una bravuconada. Ahí se puso ella, frente a una turba de socios de Sánchez, dispuestos a reventar la pantalla gigante de Bilbao donde se retransmitía la final del Mundial en una plaza abarrotada. «Ante los sectarios, ni un paso atrás». Buen lema. Dispuesta a hacerlo valer. Qué imagen, qué orgullo de sociedad que pone pie en pared contra el nacionalismo feroz.

La valentía de una mujer enfrentada a aquella jauría entre euskaldún y moruna, los de la coalición de progreso con el rostro cubierto a la manera de la guerrilla urbana; un par de hombre detrás de la valla y ella delante, sin más coraza que su bravura y más defensa que su coraje. Es una foto que merece ser llevada a cuadro, una foto para ser pintada por Ferrer-Dalmau, el retratista de batallas. Dice tanto esa estampa, como las grandes obras. Llena de matices y significado.

Esos son ovarios, los de Esther y otras como ella, y no los de las brujas que te dicen que sola y borracha puedes llegar a casa, y luego se desentienden cuando de madrugada te destroza una manada importada, para la que la mujer importa lo mismo que un animal de granja. Qué bonito fue lo del domingo pasado. 

Españoles que no van a rendirse aunque los socios de Sánchez les acorralen y les persigan.

Y hubo agresiones, sí. Toda muestra de felicidad popular tiene su contrapunto en la amargura de los que viven con el alma negra. Ese pozo oscuro del supremacismo excluyente. Abertzales que, después de copular con su prima, y con la huella de siglos de endogamia reflejada en su cara de ceporros, no soportan la alegría sincera de ciudadanos libres que vibran con su Selección, y su instinto natural, el único que conocen junto con el de agredir sexualmente a cuadrúpedos de corral, es el de usar la violencia para reventar ese acto público. Y, además, no pudieron. Y no van a poder. Eso sí que fue una victoria, amigos de Bilbao, amigos de Vitoria, amigos de Barcelona.

Tantos años de silencio, de aguantar insultos, amenazas, tantos años de sacar la bandera con mucha precaución, de celebraciones casi como un susurro, en la clandestinidad como hombres de frontera; y el domingo pasado los chicos del antifascismo no pudieron desenchufar la pantalla ni detener la marea rojigualda. Lo intentaron, y perdieron. Que se jodan. España ganó, y los inmundos socios de Sánchez se tuvieron que retirar con los ojos inyectados en sangre de quien sólo traga el veneno del odio, los puños apretados y el rechinar de dientes. No fueron capaces, en ningún rincón del país, de doblegar a los españoles que se negaron a dejar de serlo.

Hay que aprovechar esta ola de entusiasmo y de victoria, no hay que ofrecer descanso a los nacionalistas allá donde estén. Los euskaldunes son bichos cobardes que atacan en grupo, siempre en superioridad numérica. Hay que romper esa dinámica. Se les puede pasar por encima con facilidad. No cediendo más ningún espacio público, ninguna fiesta patronal, ningún lugar en el ayuntamiento. Devolver golpe por golpe y dejar en casa el miedo. La única manera de enfrentarse al totalitarismo es perderle el respeto. Sin el fragor del grupo no son nada. Su ideología es pura inquina. No existe dignidad en su autopercibida lucha, son escoria en los márgenes de la sociedad. Una violencia que se pretende enmascarar con propaganda, con autoconvencimiento.

Lo dañino de Sabino Arana no tiene que ver con cuestiones biográficas o psicológicas, sino con la propia naturaleza de su pensamiento. Sus herederos siguen siendo enemigos del progreso y de las luces. Toda esa gente celebrando, alegres por todo lo que fue bueno, bello, justo y legítimo. Ese es el verdadero muro. No el que la coalición de Gobierno ha querido construir con Otegui y compañía. Ellos levantan un tétrico muro usando como cemento la sangre de españoles asesinados y como obreros los votos de tanto canalla.

domingo, 26 de julio de 2026

Pérez-Reverte y Roca Rey: «Tener como compañera a la muerte te vuelve lúcido»


En un encuentro en la biblioteca del escritor, el reportero de guerras y el matador de toros ahondan a tumba abierta en las páginas de la vida y de la muerte, de las heridas y de sus cicatrices.

Pérez-Reverte y Roca Rey: «Tener como compañera a la muerte te vuelve lúcido»

Por Jesús García Calero
Fue un encuentro frugal. A la sombra de una incipiente amistad. Andrés Roca Rey compartió una conversación con Arturo Pérez-Reverte, de la que fuimos testigos. La casa del escritor se abrió como un pasadizo secreto. La figura peruana hizo el paseíllo entre miles de libros y la colección de sables del autor de Alatriste hasta llegar al lugar elegido, en un rincón umbroso de la nutrida biblioteca. El matador caminaba en silencio junto al rumor incesante de los libros y la molicie de las hojas afiladas de las viejas espadas. Iba concentrado. Alguien que pone su vida en riesgo en el espectáculo único de los toros parecía un poco abrumado y, a la vez, decidido a una conversación a tumba abierta.

Sentimos que a ambos les importaba el resultado. La sinceridad, el tono de confesión, alcanzó cotas que a muchos les parecerán extrañas. Los espectadores de ‘Tardes de soledad’, la película de Albert Serra, ya nos habíamos asomado antes a un momento único de incertidumbre y ensimismamiento de Roca. Por eso este es un encuentro lleno de poder simbólico, donde se cruzan las voces del matador y del maestro de esgrima; el joven héroe traba plática con el veterano reportero de mil guerras.

Ambos portan heridas, no todas simbólicas. Viejas cicatrices con las que tienen intimidad. Van a hablar del peligro, del riesgo que se asume y el que no se sabe; del miedo, de la muerte rondando y de la salvación, si hubiera; de la vida sentida, de la insípida, del público, de la sociedad, de los abismos y del sentido y el sentimiento de la vida.

Pérez-Reverte es anfitrión y actúa espontáneamente, preguntando al torero con pulso del periodista, directo al grano:

Pérez-Reverte: Hay un momento de ‘Tardes de soledad’, cuando vas en el coche camino de la plaza, donde la cara de concentración que llevas no es igual que cuando vuelves. Te hablan y vas como ido, como si no oyeses. Yo conozco esa cara, la he visto muchas veces cuando iba a algún sitio duro, de mucha candela, con mis compañeros de la tele. Ellos tenían la misma expresión. Callados, concentrados. Supongo que es la cara de todo ser humano que va a enfrentarse a un momento importante en la vida. Como si te desligaras del mundo y te encerraras en ti mismo. ¿Es correcta mi apreciación?

—Roca Rey: En esos momentos es cuando más interiorizas y estás más metido dentro de ti. No es que esté ido, estoy preparando lo que viene. Y, obviamente, también muy preocupado. Yo creo que la gente que pasa miedo, los corredores de Fórmula 1, los soldados, los toreros, o gente que está en un mal momento de salud, tienen eso en común.

— P.R.: A veces la palabra miedo, tú la has dicho, no es exacta. Hay una concentración, una tensión expectante, a ver qué va a ocurrir, cómo voy a salir de esto, que el pitón roza la femoral. Sólo después piensas: qué cerca estuve…

— R.R.: Sí, sí. Yo siento mucho miedo.

— P.R.: ¿Antes también?

—R.R.: Sí, yo siento miedo siempre. Después me relajo un poco y digo: «¡Uf!, hay que ver las cosas que han pasado». Al fin y al cabo, el toreo es un arte, estás toreando todos los días prácticamente, y hay días que te levantas y no entiendes el toreo. No entiendes, ni sabes, ni siquiera quieres torear a veces. Es en ese momento cuando más miedo me entra porque, digo, me voy a poner delante de un toro, no siento nada, y me estoy jugando la vida. Es muy duro. Me pasó en 2023, que no sentía delante del toro, y en 2021 también. Tienes que hacer como si sintieras, pero sin sentir. Y es una pena, la verdad, que te pase algo sin sentir. Eso es jodido. Ahora bien, no hay nada más bonito y más libre que cuando sientes mucho, cuando tienes una ilusión, cuando tienes una meta entre ceja y ceja y vibras por dentro. Ahí te da igual hasta la propia muerte.

—P.R.: Me pregunto muchas veces a qué se tiene más miedo, ¿a la cornada o al fracaso?

—R.R.: Si no estoy preparado psicológicamente, mi mente está confundida y le tengo más miedo a la cornada. Si estoy mentalizado, me da más miedo el fracaso. Más que la oreja, o que escriban bien o mal de ti, el peor fracaso es cuando todo lo exterior está bien, pero tu interior no lo está. Ese es el fracaso más jodido.

-El escritor asiente, lo escucha. Se hace un breve silencio.

—P.R.: ¿Alguna vez has pensado mirando al toro: «Este hijo de puta me va a matar esta tarde»?

—R.R.: Delante del toro, no. Que me va a coger, sí, pero que me va a matar, no. Antes de torear, sí. He llorado dos veces vistiéndome de torero, pensando en la muerte, asumiéndola. En el mundo del toro vives como en una continua montaña rusa de emociones. Por eso, tienes que preparar cada día más al hombre. El hombre se va alimentando de lo que hace el torero, pero llega un punto en que si el hombre no está preparado, el torero y el hombre se hunden y terminan fracasando los dos.

-Ante la sinceridad de Roca Rey, Reverte se crece, insiste, conecta.

—P.R.: Cuando yo estaba en las guerras, a veces hacía cosas porque me estaban mirando o porque sabía que los espectadores lo iban a ver. A lo mejor si hubiera estado solo no lo habría hecho. ¿Hasta qué punto te hace ser valiente el sentirte mirado?

—R.R.: En un tentadero muchas veces he tenido valor y solamente estaba mi cuadrilla; no tenía que demostrarles nada y he dado un paso más porque yo interiormente lo necesitaba. El valor también sale para demostrar algo al público, porque muchas veces te sientes incomprendido. Lo importante es que el valor salga no por lo exterior, sino desde dentro, porque te lo quieres demostrar a ti y eres feliz haciéndolo.


—P.R.: ¿Ocurre también en la plaza que el público no lo ve, pero tú sí sientes lo cerca que ha estado?

—R.R.: Sí, lo veo mucho en compañeros con los que estoy toreando. Hay un momento en que te relajas un poco cuando estás en el callejón. Y ves un compañero pasándose un toro muy cerca, o viendo que está al borde de que lo coja y ves cómo le da igual; esas cosas, la verdad, impactan. Y lo bonito también es que ellos sienten lo mismo contigo. Cuando estás delante del toro, no sé si es la adrenalina o si estás como en un éxtasis y no te fijas tanto en esos pequeños detalles que pueden cambiar tu vida, o que pueden acabar con ella. Siento que nos admiramos. Y no solamente admiro a los matadores, también a los subalternos, a los ganaderos, a todos.

-El torero, de pronto, da una larga cambiada con naturalidad:

—R.R.: ¿Usted cree que está mal pensar tanto en la muerte?

—P.R.: No. Al contrario, creo que es muy saludable. Tener la muerte presente como compañera, sabiendo que en cualquier momento un semáforo en rojo, un virus, una bala, un resbalón en la bañera, una embestida del toro, puede acabar con todo, te mantiene lúcido, despierto, atento. Pensar en la muerte a menudo, no de una manera psicopática, sino de una manera racional y serena, te ayuda a vivir mejor porque estás todo el tiempo preparado. Yo he visto morir a mucha gente. Cuando un tío muere con cara de sorpresa, pienso que no ha comprendido nada. La muerte es una compañía habitual, educativa. Te hace más cauto, no te relajas. Yo soy marino, paso mucho tiempo en el mar. El mar es como un toro, el mar es imprevisible. El mar, de pronto, derrota para acá, derrota para allá, te la puede jugar, siempre que te descuides te puede matar, como el toro. Y la certeza de la muerte justamente es lo que te mantiene lúcido y despierto. Tenerla como compañía natural es positivo. ¿Qué opinas tú?

—R.R.: Lo mismo. Hay gente que dice: «No, yo no quiero pensar en la muerte». Creo que la muerte es lo que lo que es; simplemente muere el cuerpo. Yo sí creo en la eternidad.

—P.R.: Entonces, tú tienes menos mérito porque crees que vas a ir al cielo. Los demás lo tenemos peor.

—R.R.: Creo que somos energía. Estamos aquí y tenemos muchos propósitos. El propósito de ser torero, escritor, la familia.

—P.R.: Los hijos te harán más cobarde cuando los tengas. Pero sigue…

—R.R.: El verdadero propósito de la vida, más allá de todo esto, es preparar el alma para ese día de morir. Me he dado cuenta de que las personas que viven preparando el día de su muerte, o que son conscientes de que en cualquier momento puede llegar eso, se van en paz.

—P.R.: Hace ya 20 años hice un reportaje con Espartaco. Me fui con él durante dos semanas para acompañarle en todas las corridas. Juan es un tío estupendo, me cayó muy bien. El reportaje lo titulé ‘Los toreros creen en Dios’ porque me decía Juan que «me hace falta», con ese acento que tiene. Y yo supongo que creer en Dios, tener esa fe, ayuda, da una serenidad especial.

—R.R.: ¿Usted cree en Dios?

—P.R.: No. En la plaza a lo mejor está más cerca, pero donde yo estuve Dios estaba muy lejos.

-El torero enarca levemente las cejas.

—R.R.: ¿Cree que cuando termina la vida se acaba todo?

—P.R.: No se acaba todo. Se acaba mi vida.

—R.R.: ¿Y el alma? ¿Y los fantasmas?

—P.R.: La guerra me quitó muy joven esas cosas. Los fantasmas son la memoria. Los fantasmas los llevo conmigo, los fantasmas de los remordimientos, de las cosas buenas, de las malas. Las cobardías, las claudicaciones, también los heroísmos y las heroicidades, eso nos acompaña toda la vida. Y los amigos muertos. Ahora, con 75 años, ya pienso más en los amigos muertos, las cosas perdidas, las cosas imposibles, las cosas olvidadas, las cosas que ya no van a poder ser… Pero voy con mucha serenidad. No he creído nunca que hubiese otra vida después. O lo dejé de creer muy pronto. Cuando has tenido una vida como debes tenerla, que has hecho cosas que están bien, has conocido a personas importantes, has sido bueno siempre que has podido, has sido malo lo imprescindible, has sido lo cruel que tenías que ser, has sido generoso… llegas al final sin necesitar a Dios para morir con serenidad. Ese es mi planteamiento. Pero respeto, jamás me he burlado de los sentimientos…

—R.R.: Hay que tener la mente muy fuerte para eso.

—P.R.: Bueno, yo empecé muy joven, yo fui a la guerra con 20 años. La guerra es brutal y te lo borra todo. Yo tuve que reconstruirme. Cuando fui a la guerra, yo era un chico que había leído mucho, con unas ideas románticas sobre el mundo, la religión, el amor. Todo eso quedó demolido por completo. Tuve que rellenar los huecos con otras cosas: lealtad, amistad, dignidad, y con eso me fui arreglando. Fue un proceso de demolición muy grande.

-Roca está como en trance:

—R.R.: ¿Nunca fue a un psicólogo?

-Reverte se sorprende. Apunta una sonrisa, pero de pronto levanta los ojos a las estanterías.

—P.R.: No, nunca. Mis psicólogos son estos, los libros. Cuando tengo algún problema de cabeza, me lo solucionan.

El escritor demuestra también que sabe dar una larga cambiada:

—P.R.: ¿Y tú, al enfrentarte a la muerte de una manera tan directa, tan próxima, has tenido ideas previas que se tambalearan?

—R.R.: Sí, sí.

—P.R.: ¿Qué te ha enseñado ese cuerno a un palmo de la femoral?

—R.R.: Que por los huecos de la cornada dicen que se va el valor, y es verdad. Cada día cuesta más trabajo.

-Pensar en la retirada

—P.R.: ¿Cuantas más cornadas más trabajo cuesta ser valiente?

—R.R.: Cuesta más trabajo, no solamente por tus cornadas, también por las que ves. En 2016 lo pasé fatal. Corté cuatro orejas en Arévalo, me había sentido muy bien, y cuando iba a dar la vuelta al ruedo, El Juli se me acerca y me dice: «Andrés, ha cogido un toro a Víctor Barrio, intenta no dar la vuelta al ruedo». Le digo: «¿Pero por qué, si aquí cogen a la gente?» Lo miro otra vez y le digo: «¿Lo ha matado?» Y me dice: «Sí». Y se me cayó el mundo. Tuve un apoyo muy grande con mi hermano. Recuerdo una frase que me dijo: «En las curvas, cuando todo el mundo deja de acelerar, es cuando más tienes que hacerlo para distanciarte del resto». Y eso intenté hacer y la verdad es que fue una buena temporada, cuando rompí como matador de toros. También un novillo mató a un amigo en un pueblo del Perú. Me entró una pena tremenda, pensaba que era porque no había un buen hospital. Con esto me di cuenta de que sí: en España, con médicos buenos, también se va un hombre. Y me di cuenta de que esto tenía una seriedad tremenda. 
Al año siguiente, en 2017, mata un toro a Iván Fandiño. Me pasa más o menos lo mismo. Voy a coger la oreja y me dicen: «No des la vuelta al ruedo porque un toro ha matado a Fandiño». Y eso sí que me reventó. Me reventó totalmente. Llegué a Badajoz, me cogió un toro entrando a matar. Me pegó una cornada interna y me hizo pensar muchísimo. Llegué a Pamplona, me pegó otra cornada otro toro entrando a matar. Se me partió la espada las dos veces, en Badajoz y en Pamplona. Y ahí sí fui hombre muerto mentalmente.

-El escritor mira al matador con mayor concentración a medida que avanza esta larga confesión, su cuerpo se incorpora imperceptiblemente hacia Roca, que continúa:

—R.R.: Estaba fatal. Me acuerdo que entraba a ver mi cuenta del banco y decía: «¿Con esto seré capaz de vivir toda mi vida?» Me quería retirar. Reaparecí en Santander con El Juli, que estuvo increíble. Yo decía: «Este hombre, con 20 años de alternativa, con todo lo que tiene, con todo lo que ha conseguido, y yo estoy en mi segundo año de alternativa, yo soy una mierda. Estoy fatal, yo no puedo seguir aquí». Veía a Perera también, toreábamos una corrida de Garcigrande, y se echaba el capote a la espalda en los medios, y yo me decía también: «Este hombre tan grande y sigue haciendo estas cosas después de tanto tiempo. Yo no soy capaz». Me fui de esa corrida reventado. Toreé en Azpeitia, plaza a la que nunca regresé. Tengo un recuerdo muy malo porque cogió un toro a Curro Díaz; Perera también toreaba y estuvo increíble. Y yo fui incapaz. Incapaz porque mi corazón, mi mente, mi yo no podían. No podía estar delante del toro. Lo único que quería era irme a mi casa, pero no a la de aquí, sino a la de Perú y ponerme a estudiar. Era mi segundo año de alternativa y tenía 19 años. Ese mismo día, en Azpeitia, le dije a Viruta, mi banderillero de confianza de siempre: «Me voy a retirar. Yo no aguanto más».

-Hay un silencio impresionante. Se les oye respirar. Lo rompe el escritor.

—P.R.: ¿Y qué cambió?

—R.R.: Mi hermano Fernando me dijo: «Ven a la casa». «Fernando, voy a llegar a las cinco de la mañana, vas a estar dormido. No me hagas ir por gusto». Pero fui. Cuando llegué, solo me dijo que diese una vuelta por la casa. «¿En serio me has hecho venir y no vas a hablar conmigo?». Insistió: «Que te des una vuelta por la casa». Me fui a mi cuarto. Me fui a la lavandería, a la cocina. Me fui al jardín, donde me embarraba cuando jugaba a ser torero. Y me fui acordando de muchas cosas de mi niñez y de las verdaderas ilusiones que tenía. Llegué al bar, lo abrí y pensé: «Vaya pedazo de fiesta de fin de temporada que tiene». Y salí de mi casa renovado, ya tenía una ilusión. Si me retiraba, me iba a arrepentir. Y desde ese momento en que lo pasé tan mal, nunca más el dinero ha sido una prioridad para vestirme de luces.

—P.R.: Eres una figura, ganas dinero, te querrán las chicas guapas. Lo que te voy a decir no te va a gustar: de vez en cuando debe morir algún torero. Creo que únicamente la muerte de un torero de vez en cuando, y lo vas a entender porque eres un tío inteligente, justifica todo lo demás. El eje en torno al cual gira la magia de la Fiesta, la grandeza de la Fiesta, la gloria de la Fiesta, lo legendario de la Fiesta, es justamente que los toreros pueden morir.

—R.R.: Totalmente de acuerdo.


—P.R.: Si un torero no muriera nunca, sería un festejo más. Es trágicamente paradójico, ¿no? Pensé que no te iba a gustar.

—R.R.: Totalmente de acuerdo, y eso me hace irme al principio de la conversación. Muchas veces uno no siente y torea, y eso da una pena tremenda porque te puede pasar algo, Yo intento sentir, y sentir muchísimo, y no solamente delante del toro, sino en la vida. Muchas veces me vuelvo loco porque no siento como yo quiero. Necesito sentir muchísimo, cada instante, cada faena, cada despertar… Porque quiero estar preparado, quiero asumirlo en paz. Por si me tiene que pasar a mí también. El otro día conversaba con Luisma (su apoderado), era uno de esos días que no me sentía bien y le decía que no me gustaría que me matara un toro sin sentir. Si estoy sintiendo, te prometo que si tiene que pasar, no me importaría.

—P.R. : Te entiendo perfectamente.

—R.R.: No solo un torero lo tiene que aceptar. Todos tenemos que prepararnos para ese día, sentir mucho hasta que llegue ese día, para irte tranquilo. Cuando no estoy preparado y no siento, me vuelvo loco.

—P.R.: Cuando yo iba a la guerra y volvía, después de estar dos meses en Sarajevo, nunca conseguía estar de vuelta del todo. Había distancia.

—R.R.: ¿Con la familia?

—P.R.: Con todos, hasta con las personas más íntimas. Todavía me ocurre, y fíjate que hace casi cuarenta años que no voy a una guerra. No es que te sientas superior, sino que te sientes como fuera. O sea, no arriba, sino a un lado. Nunca consigues sentirte parte total del mundo en el que te estás moviendo, como si ese que has hecho allí, en la plaza, en la guerra, te dejara ya un espacio que nunca más vas a poder salvar del todo. ¿Te sientes así?

—R.R.: Sí, es verdad que muchas veces intento encajar.

—P.R.: ¿Crees que algún día volverás a ser normal? Yo creo que nunca se vuelve a ser normal.

—R.R.: Yo muchas veces quiero encajar y veo a la gente conversar de cualquier cosa, se meten en la conversación y digo: «Uf, qué suerte». Yo muchas veces no puedo, intento disimular… Me dicen que tengo TDAH, yo no sé si lo tenga y nunca me hice pruebas, pero a veces me quedo así, en mis cosas, como aparte. Intento relacionarme con personas que me aporten. Creo que cuando vives en una montaña rusa, con estos vacíos, es importante relacionarse con personas normales.

—P.R.: Pues este veterano, que no fue torero sino reportero, te va a hacer un pronóstico: nunca lo conseguirás del todo. Oirás hablar de cosas que a la gente le importan mucho, serás correcto y educado, pero algo de ti estará fuera de todo eso. Y eso va a ser siempre, te lo pronostico. Dentro de unos años lo recordarás. Nunca serás normal, nunca.

—R.R.: Bueno, o los que no son normales son ellos.

-Reverte se ríe. Señala a Roca con énfasis.

—P.R.: ¡Ese es el punto! A lo mejor resulta que la gente no se da cuenta de que vive a un centímetro de las astas de un toro. La gente va por la calle y no se da cuenta cuando conduce, vive, sonríe, va a bailar, se ducha, va a la playa, de lo fácil que es que el toro te meta el cuerno en la femoral. ¡Es muy bueno lo que has dicho, que a lo mejor los normales somos nosotros! Yo no habría podido definirlo mejor.

-Roca sonríe. Pero el escritor no hace pausa, vuelve al tema.

—P.R.: Cuando vuelves sangrando de una plaza y te quedas solo, yo estoy seguro de que te respetas a ti mismo. Puedo equivocarme, pero creo que es el primer respeto que buscas.

—R.R.: Antes toreaba para conseguir algo: cortar orejas, triunfar, comprarme una casa… Ahora con lo que verdaderamente me quiero llenar es con sentirme bien yo.

—P.R.: Ahora es cuando eres un héroe. Antes no. Te voy a contar una cosa personal. Yo cumplo 75 años dentro de unos meses. Y aún así tengo un barco velero. Y me cuesta, puedo darme un golpe, días sin dormir… Pero necesito seguir yendo. Sabes que te vas enfrentar al viento, al mar, a tu talento como marino, a tu cansancio, a tu fatiga, al peligro. Yo no salgo al mar para que me aplaudan. Soy yo quien se reconcilia con el viejo que empiezo a ser, fiel a mí mismo. Supongo que te refieres a eso, a que sientes algo así. El problema estará cuando ya no torees, ¿cómo vas a hacer para seguirte respetando a ti mismo cuando seas un tipo con canas, un poco de tripa y ya las chicas no te sonrían?

—R.R.: No creas que no lo pienso.

-El día que no toree

—-P.R.: ¿Cómo te ves?

—R.R.: Desde 2023, me pongo a pensar mucho en cómo será vivir sin torear. Pregunto mucho a los toreros retirados.

—P.R.: ¿Y cómo se sienten? ¿Qué te dicen?

—R.R.: Pues yo creo que todos tienen un vacío. Vas preparando la mente. Pero me pregunto: ¿cómo hará la gente normal que trabaja en una oficina? Tienen una ventaja, que ya saben vivir así desde el principio. Yo no. ¿Cómo voy a solucionar esa tristeza, esa nostalgia o hasta esa felicidad, el día que no toree, cómo voy a ser capaz de expresarlo? Me va a tocar aprender. Eso me preocupa.

—P.R.: Mira cómo lo solucionó Belmonte…

—R.R.: Vamos a intentar no llegar a eso…

-Pelear sabiendo

—P.R.: Eres muy joven. Te deseo que sea una buena solución. No siempre es fácil.

-Hay otro breve silencio. El escritor recuerda algo y vuelve a preguntar.

—P.R.: Decías que te sientes a veces incomprendido en la plaza. Espartaco me dijo una cosa muy interesante: «El público tiene derecho a no saber». Eso me gustó, que el torero sea capaz de ponerse en lugar del público que le está insultando. ¿Alguna vez has tenido broncas en las plazas, o te han dicho cobarde, hijo puta?

—R.R.: Sí.

—P.R.: ¿Y comprendes al público? Me gustaría desarrollar eso.

—R.R.: Hay veces que les das la razón.

—P.R.: Tienen derecho a no saber.

—R.R.: Van a verte, ¿quién sabe si lo estás pasando mal? No tienen por qué saberlo. Tú vas ahí a entregarte, a hacer una obra de arte, a expresarte, y el público quiere ver eso no un día, sino todos. El público nunca tiene la culpa. La culpa la tiene uno por sus decisiones, por su mala preparación o por su mala suerte. El público nunca. Eres una persona y puedes estarlo pasando mal por lo que sea, un problema familiar, porque estás enfermo o porque tienes diarrea o un pleito. Tienes que dejarlo todo en el hotel, ponerte el traje y dejar a la personas atrás. Por eso digo que es muy triste estar delante de un toro y no sentir. A mí qué más me da que un toro me coja estando entregado y feliz. Entras a la enfermería orgulloso. Dices: «Oye, me he entregado, ha tenido que pasar esto, a recuperarme y a seguir». Pero torear sin sentir, eso es horrible. Eso es lo más duro para mí.

—P.R.: La vida es una escuela cuando estás en el sitio adecuado. ¿Qué edad tienes ahora, Andrés?

—R.R.: Veintinueve.

—P.R.: Comparado conmigo, eres una criatura, pero me doy cuenta de que tu madurez, tu conversación, incluso tus silencios no corresponden a los de un chico de 29 años en absoluto. ¿Por qué?

-Roca Rey guarda silencio. Pérez-Reverte se queda un momento pensativo.

—P.R.: Creo que eres un héroe, porque el héroe es el que, sabiendo, se levanta y pelea. Levantarse y pelear sin saber es muy fácil, cualquier idiota puede hacerlo. Esa es la gran diferencia: saber o no saber. Y este tío sabe. Ya sabe. A lo mejor cuando empezó no sabía. Ha estado donde no todo el mundo está. Cuando una mujer lo abraza, está abrazando algo más que un chico joven y guapo: está abrazando una biografía. Está abrazando un héroe, no en el sentido tontorrón de la palabra. Está abrazando la densidad de un ser humano que ha vivido. Hasta sus silencios no son los silencios de cualquiera. Son silencios del que sabe. Son silencios de héroe, y los héroes, ya sabes, son héroes silenciosos. Sobre todo porque saben que muchas de las cosas que han aprendido, si las cuentas, no las van a entender, o van a ser malinterpretadas. La vida te hace comprender que hay cosas que es mejor no contarlas. ¿Para qué vas a quitar la ilusión? Déjalos que sean felices.

El escritor mira a los periodistas de ABC.

—P.R.: Me gusta este tío.

—R.R.: Muchas gracias.

Publicado en ABC

La escalera del mal. El anticristo se instala en Moncloa / por Julio Martínez


Lo cierto es que la España del pinganillo, se comió a la otra España, la de la unidad, solidaridad, libertad y convivencia; hoy la banda terrorista ETA y el rosario de asesinatos, han  quedado blanqueados de la mano de un líder progresista, un tal  ZP y su pupilo un tal Sánchez; este último los elevó al rango de estadistas y socios de legislatura; quien da más?!

La escalera del mal
El anticristo se instala en Moncloa

Articulo de Julio Martinez Moreno

Ni quitamos ni ponemos, rendida la razón y amortajado cualquier análisis basado en la lógica, habrá que buscar respuestas en tenebrosos y mistéricos senderos para comprender el desguace de la otrora España y la pestilencia que soportamos desde que el Señor Sánchez, okupó (con K)) el palacete Monclovita de aquella manera  

A fin de cuentas, rascas un poco la superficie y rozas la piel del inframundo; ¿qué es el mal sino el campo de batalla, donde ángeles y demonios se disputan la joya de la corona, la conciencia de los seres humanos?; el eterno arcano de la existencia tras el velo del libre albedrio y la karmica balanza, tan inexorable como ajena a lo que piense cada hijo de vecino. En esta escalera del mal, comencemos por el día a día, hablemos de espíritus sombríos sin más; aludamos al Trastorno de la Personalidad Antisocial (TPA) término acuñado por la patografía psiquiátrica, que cobija a toda suerte de psicópatas, sociópatas y suma y sigue; algunos por nuestra cuenta y burlando el copyright original, acuñamos un término poco ortodoxo si se quiere, pero de fortuna probada;   perfil  - “anal acumulativo”-, cajón de sastre para embutir a ciertos personajes tóxicos, cenizos, tocapelotas, revienta prójimos, alguna descripción de trazo grueso que omitimos y resumiendo, aquellos que algún texto ocultista describe como los de la “negra aura”. Estos beatos de la oscuridad, son los mayores aliados del negocio farmacéutico, dado que sus víctimas, suelen consumir grandes cantidades de ansiolíticos y antidepresivos; babeo y mielada voz con cualquiera que tenga más poder que ellos, -infalible olfato para detectarlos y sardónico regodeo con los que están a punto de despeñarse-; vigilan a los iguales como un ofidio siempre prestos a clavarles su traicionero colmillo, inmisericordes en la competencia por el poder y finalmente sodomizan, reduciendo a un trémulo balbuceo a los que consideran inferiores y sometidos a su zarpa. Sus vulnerables víctimas, cuota de caza de su particular coto; ante su toxica presencia, tanto los más astutos como simples infelices, se arrastran como babosas y los pelotean hasta el desfallecimiento, todo vale con tal de ponerse a salvo y mejorar los  niveles de colesterol y tensión arterial; más error fatal, suelen ser los primeros en ser destruidos por estos torvos personajes; para ellos, el prójimo es solo alimento pranico para saciar su inconmensurable ego, un festín psíquico en la dieta y menú del día, se alimentan del miedo y la rastrera adulación que provocan a su paso; nadie osara decirles una verdad aunque mueran aplastados; ello, a riesgo de ser electrocutados por su ira, arrebato y rencorosas represalias.  Mas nadie piense que su morfología sufra metamorfosis cinematográfica alguna, mute  con la luna llena o se asemeje al espantajo clerical del demonio, mitad humano mitad endriago zoomorfo; alas de murciélago, largos cuernos, dientes afilados, orejas puntiagudas, rabo y tridente; no, muy al contrario, suelen ser encantadores, de agradable faz, buena y aseada presencia; más dentro de aquella carcasa humana no hay nada, nada más allá de una mimética hueca,  mentirosa, falsaria y manipuladora; el poder es su dios y la destrucción del prójimo su profeta. Mucho nos da, que cada vez hay más perfiles anales acumulativos en la mafiosa corte del Señor Sánchez y en esta rendida, sumisa e irreconocible España

Sigamos ascendiendo por la escalera del mal, segundo circulo del infierno; sigue siendo un enigma más allá de toda la ingente historiografía, ensayos y análisis académicos, la ascensión del cabo Hitler al poder; ¿cómo es posible que la Alemania que parió a Kant, Goethe, Hegel, Schopenhauer, Thomas Mann, Bach, Beethoven y suma y sigue, fuera pasto de la locura, poseída por el demencial Necronomicón de los nazis; el mayor drama de la historia de la humanidad y el infierno materializado en la tierra, la mayor salvajada y destrucción de seres humanos, el mal en su estado puro, el holocausto. Más nadie se sintió concernido, finalizada la segunda guerra mundial sobre las ruinas humeantes de la otrora Alemania, aún quedaba una ardua tarea, desnazificar las mentes y liberar las conciencias de los supervivientes; nadie era responsable, todos cumplían ordenes, el mal se había posesionado de una Nacion, transformando a los seres humanos en autómatas sin fibra humana alguna. Hitler no era un actor, era un  hábil teatrero-aquí y ahora nos es familiar-ensayaba sus apariciones públicas de forma obsesiva; gestualidad, cadencia, impostación, modulación de voz, pausas, silencios y catarquica manipulación del auditorio, avanzada técnica teatral para la época; más aquí rasgamos el velo y el inquietante presentimiento desvela algo más oscuro, su auditorio era poseído, llevado al éxtasis sumergido en una atmosfera paralizante, tan eléctrica y real como las sillas  donde reposaban sus anatomías traseras; abducidos por una noosfera de odio que los fundía en un solo cuerpo, haciendo saltar por los aires el frágil tabique de los egos, infernal éxtasis colectivo; el fenómeno era difícilmente reconducible a la racionalidad y la lógica. Sobre sus apariciones públicas cimento Hitler la ascensión al poder del nazismo y la destrucción de media humanidad, reduciendo a Alemania a un amasijo de humeantes ruinas. Más de un sensitivo afirmaba haber sentido una liberación física y espiritual inmediata en el mismo instante de abandonar las fronteras de la Alemania nazi. Pregunta, ¿era Hitler una antena dimensional -como apuntan algunos autores-, transmisor y canal de indeseables y oscuras energías?; ¿quién lo sabe? Aquí y ahora cambia el escenario y la teatralización, no el fenómeno; reciente una abyecta sesión en Las Cortes, que figurará por derecho propio en los anales de la infamia; aun resuena el mefítico palmeo de la bancada del roído puño y marchita rosa; mórbido repique de campanario convocando a misa de difuntos, ¿aplaudían el entierro de su propio partido, ¿tal vez la charca de corrupción y mierda que les ahoga y atenaza las conciencias?, ¿estaban glorificando al puto amo que les estaba llevando al pudridero?. Difícil de interpretar e imposible lectura lógica, infame retablo; el amo de la bancada en pie, seca y acartonada mueca, aplaudiéndose a sí mismo, sin duda celebrando su triunfo sobre toda moral y lógica, sobre lo divino y lo humano, bancada a sus pies rendida en mortecino y obligado tributo al Señor de las Moscas;  un ego omnipotente, sometiendo a todo poder terrenal y en la mismísima sede de la soberanía Nacional, hablamos de España, de la vieja, orgullosa y maltrecha España, zafio espectáculo, antología pura de la indignidad, una más del profesional de la mentira, seducción y el engaño y van…

Sigamos en la escalera del mal, ascendamos otro peldaño en el círculo del infierno; un artista llamado Calos Marx, decidió que trabajar era una tarea fatigosa e indigna de su condición, delegando estas abyectas y lamentables ocupaciones en su amigo Engels, -a la sazón el que lo mantenía-, decidió que lo suyo era filosofar y liberar a la humanidad; sin recato ni pudor alguno no se cortó a la hora de enmendarle la plana al mismísimo Hegel y sentó las bases de una nueva religión, un catecismo de culto para redimir a las masas proletarias de la época y de paso guiar el destino de la humanidad, casi nada, no se cortaba; el mesiánico artefacto sentó los cimientos del odio entre clases y parió la dictadura del proletariado; la obra del profeta, hasta la fecha ha legitimado a toda suerte de psicópatas, alienados, genocidas y desechos de tienta de la humanidad; pongamos el contador a cero desde la revolución bolchevique y el psicópata  Stalin y estamos hablando de más de cien millones de víctimas bajo la bota del comunismo. El catecismo marxista sin duda marco un antes y un después en la historia de la humanidad, pero no para liberar a  clase alguna ni a la humanidad, sino como eficacísimo instrumento para materializar al infierno en la tierra; más la mayor maldición de la nueva religión, negar la chispa divina, -la única condición que diferencia al ser humano del mundo animal-, la libertad y el palpito de transcendencia; el divino misterio que anida en la conciencia de cada cual; para un comunista,  “la religión es el opio del pueblo”, el poder es el único dios y el terror y exterminio del prójimo su profeta, todo vale; el resto es historia. Rescatemos un episodio descabellado como casi todo en el monte del terror  y la locura; no situamos en 1937, sesión del Politburó y el aplaudimetro de Stalin; aterrorizados miembros del Comité palmeando desencajados, hasta transformar las palmas de las mano en callos similares a pezuñas de caballo o casi, tiempo cansino y cronometro congelado;  el monstruo y su sirviente Beria, cuan aves carroñeras al acecho, oteando su primera víctima, el primero que dejase  de aplaudir; “!premio!”, cayó la presa y saltó el cepo, el primer infeliz que claudicó y se sentó, tras 11 minutos de matraca, a las pocas horas era carne de mazmorra y desaparición, todos obedientes y sumisos hasta la siguiente convocatoria. Este tétrico retablo, lo acabamos de contemplar aquí y ahora, nos situamos  en el último Comité Federal del calcinado partido del puño y de la rosa, cambian los escenarios pero invariable el silencio de los corderos a través de los tiempos; patético, el aire licuado en cheka, mutismo crispado y mordaza seca, el  miedo atenaza las conciencias, no es tiempo de héroes hay que vivir, la calle es muy fría y los disidentes son exhibidos y paseados en las plazas públicas con destino al vertedero de los muertos civiles; Page susurró, la dignidad templa nervios ante la oscuridad y el miedo, la soledad del ruedo, hizo una mueca, salió sin ser despellado en vivo y en directo, el resto al acecho, el miedo tapona bocas; tendrán que esperar, la presa de momento se zafó , no dio más de si la cosa

Ahora la momia se ha revestido de delicados ropajes, primorosos brocados, sofisticados encajes de seda y terciopelo, collares, pulseras y gargantillas de oro, zafiros y piedras preciosas; eso sí, la cara del putrefacto despojo no engaña, repugnante sin más, una momia es lo que tiene, la van tapando con un velo de hormigón o con lo que pueden; insufrible hedor a tomaína, toxico pestarro, porque ahora a la estafa ideológica, al comunismo de toda la vida se le llama progresismo, tanto más demoledor y navajero en cuanto a la fétida momia de ayer, la han desposado con el guarro timo woke y las redes del narcotráfico mundial; excesivo para el momento presente de la humanidad, ya lo anticipo el vidente de Patmos, “serán tiempos tan inicuos que cualquier signo de inteligencia y bondad serán considerados síntoma de locura”. En eso estamos, ya no engañan.

Sigamos, la racionalidad y la lógica han recibido sepultura sin homenaje alguno y ante la indiferencia general; ¿es posible que en una sociedad de fachada democrática, integrada en la UE, no haya forma alguna de desalojar a un tal Sánchez de la Moncloa?; veamos, hablamos de un personaje que ha hecho de la mentira, la mafia y el engaño, su método de gobierno; lleva más de tres años en la ilegalidad sin presentar presupuestos; ha traicionado a la Nacion destrozándola por dentro y vendiéndola fuera; su mentor y consejero áulico, el santón progresista ZP, se pega un coscorrón y se cae del pedestal reventando el altar mayor del progresismo; cunde el pánico entre los fieles, beatos de vela y mesa puesta, corte de pillos y mojigatos de la cosa; ya se huelen el cierre por derribo de manifiestos, coimas  y magras subvenciones; sombrío duelo para las hordas de la ceja. Se acabó el retablo de las maravillas, el santo trincon y falsario, era un timo; pura farsa; el gurú de la ceja, socio y mentor del inefable Sánchez, ambos emprendedores de éxito, ZP@Sanchez manufacturas progresistas SA; trampantojo y tomadura de pelo para engordar bolsillos y cuentas corrientes de una cuadrilla o mafia anidada en el poder.  En el ínterin, hemos legitimado, santificado y oficiado de sacristanes de toda la escoria bananera del orbe; léase la salchichería narco comunista del grupo de Puebla; la  Venezuela del narco criminal Maduro y al reclamo de “me lo llevo crudo”, tirando de anzuelo y caña en  la liberal china, -el negocio lo primero-; en lista de espera, la apertura  de la caja de pandora, que entre otros sapos, incluye la bajada de pantalones con Marruecos y alguna morcilla pendiente de pago -una más-a cargar a la cuenta de los  españoles-, copia Sanchista  del choricero “simpa”, el ultimo que cargue con la cuenta y apague la luz. En resumen, se ha utilizado al gobierno de España como la obediente celadora de urinarios y limpiadora de letrinas del narco comunismo y mafias bananeras del orbe, esa es la hoja de ruta que ha guiado el timón de la política exterior de este gobierno. Sigamos

Afirma un axioma oculto, que cada acción, pensamiento o energía, sea de individuos o naciones, activa fuerzas dimensionales benéficas o maléficas según la intención e intensidad del emisor,  ley de correspondencia o ley retributiva, misma cosa; la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, la dinámica de los polos opuestos; pues bien, no es difícil conjeturar que la transición fue una decidida apuesta  por las fuerzas de la luz, sellando la larga noche de la dictadura y una guerra fratricida que desangró a España,  hermanos contra hermanos; “nunca más”, ese fue el mandato imperativo de la Nacion;  consagró el perdón y la reconciliación, honrando la memoria de las almas víctimas de una guerra fratricida que reposan en la eternidad bajo el manto de la misericordia divina; “nunca más”, ese fue el mandato de la Nacion plasmado en referéndum por los españoles-ese y no otro- ;alumbró la Constitución y abrió de par en par la avenida del futuro, sin duda el mayor impulso de modernización, convivencia y progreso que hemos conocido y disfrutado en nuestra pretérita y desgraciada historia. No se olvida, sigue vivo en el alma y conciencia de los españoles 

Mas sobre raíles humeantes, vagones calcinados y cientos de vidas segadas, las fuerzas de la oscuridad rompieron las cadenas y reventaron el portal del inframundo, liberando el satánico gólem del guerra civilismo, licuando el odio en la atmosfera y envenenando la convivencia entre territorios y españoles. A partir de esta monstruosa matanza de inocentes, se abrió de par en par la avenida del infierno; los siete sellos de lo sagrado fueron violados, profanadas sepulturas, insuflando vida a lo que se hallaba sellado y bajo siete llaves, el odio y la división fratricida entre territorios y españoles regresó de la mano de las tinieblas. Afirma un axioma oculto. “los necios entran donde los Ángeles no se atreven”; cierto, oficiando de irresponsables aprendices de apóstoles de las sombras en sórdidos rituales de magia negra, atrajeron la maldición que recae sobre aquellos que osan profanar sepulturas y el eterno descanso de las almas que yacen bajo el manto de la misericordia divina. Tal es la interpretación de la filosofía oculta de la gesta del tal ZP y su pupilo y discípulo, un tal Sánchez Lo cierto es que el más mortífero daños infligido a la Nación, no ha sido la ineptitud, corrupción, mafia, saqueo y desguace de las instituciones; no, lo más satánico es haber roto el candado que sellaba la puerta del infierno, reeditando el abismo y el enfrentamiento civil; hasta la momia del dictador, fue paseada en helicóptero, -remake eurovisivo- profanada su sepultura y encumbrado a los altares ofrendándole devoción permanente y dos años completos de fastos, exposiciones y exhibición pública sin cuento  a cargo del erario público; sin duda al igual que los desvaríos del alborotado emperador Calígula y rememorando los gloriosas entradas triunfales de generales victoriosos en la antigua Roma, Sánchez se pegó a la tumba del dictador como un ludópata a una timba de póker; era su momento de gloria, había vencido al fascismo y a la dictadura; solo hubo un pequeño detalle, esa victoria del Señor de las moscas, llego cincuenta años tarde, a nadie interesaba ya; el dictador murió en la cama y va para medio siglo; tuvo que joder!, sin mas 

; el   6 de diciembre de 1978, se aprobó la Constitución, un 11M de 2004, la enterraron; las fuerzas de la oscuridad hicieron saltar por los aires el mandato de la Nacion, a partir de esa masacre de inocentes vino el resto. Sin duda, algún Angel tutelar, siempre ha estado ahí, manteniendo a la Nación en pie en los peores momentos de nuestra historia, saldremos de esta; en el ínterin y mientras se divisa la salida del túnel, recordamos las palabras del divino Maestro, “por sus obras los conoceréis”. Murio en la cruz

Un ego dislocado, se halla fuera del radar de cualquier planteamiento lógico, crea su propia realidad ajena a las consecuencias y a la destrucción del prójimo; reciente sentencia de la decadente e infumable burocracia europea, “dar el visto bueno a la ley de amnistía”; léase santificar una tentativa de  golpe de estado y el desmembramiento de la Nacion sin referéndum alguno y violando el texto constitucional a la luz del día;  este engendro bautizado arteramente como Ley de amnistía, iba a ser el bálsamo de fierabrás que en forma harto milagrera iba a solucionar de una vez por todas el problema del independentismo catalán y garantizar la convivencia entre territorios y españoles; sarcasmo puro, no hay por donde cogerlo; veamos,  “Financiamos la solución y luego creamos el problema” (refranero castellano);  pues bien el artefacto ha cebado y engordado el tumor hasta certificar el ingreso de la Nacion en la unidad de sedación de cuidados intensivos, el Señor Sánchez nos va a legar otro regalo envenenado y ya hemos perdido la cuenta; eso sí, consiguió su propósito siete votos, no hay mas

Seguimos, otra gesta empresarial  ZP@Sanchez manufacturas progresistas SA; ¿hemos terminado con el terrorismo de ETA y sus vástagos?; se jactan y vanaglorian de que bajo el liderazgo del estadista ZP y su tutelado el Señor Sánchez. “el terrorismo ha sido derrotado por las fuerzas democráticas”, pregunta  ¿dónde y como?,  sencillamente están gobernando, ascendidos al rango de estadistas y socios de legislatura de la mano del Señor Sánchez; rendición y blanqueo, de eso se trata; los mismos que alfombraron la transición con un rosario de asesinatos y ahora se enseñorean  del plazas y calles, creando una atmosfera tan irrespirable como en la Alemania nazi; la libertad y la democracia se han exiliado del territorio; el estado de derecho ha sido sustituido por el matonismo y el miedo. Ultimas crónicas; “banda de  encapuchados esgrimiendo palos y barras de hierro, reventando una celebración de militares de paisano y sus familias-incluido niños”; seguimos,  más matonismo y violencia, nos situamos en Bilbao, Parque de Doña Casilda, unos tres mil  bilduetarras, reventando  la concentración de aquellos que portaban símbolos y festejaban el triunfo de la selección; salvajadas impunes, desde  «¡Tres tiros te daba en la cabeza!» salvajada proferida a un niño de 16 años, hasta la demencial y brutal paliza a otro niño de edad similar;  su delito, portar una bandera nacional; la salvajada soportada por el resto de congregados no precisa descripción, el lema coreado por los matones de la calavera, mientras consumaban su brutal agresión  a los congregados, el habitual, «Españoles, hijos de puta» y «Puta España, puta selección», el mantra de acompañamiento de estos terroristas urbanos. Pregunta; Señor Sánchez, ¿tiene Usted algo que manifestar sobre las victimas?; ¿va a condenar a sus socios de gobierno, los bilduetarras?; ¿las excarcelaciones, homenajes a etarras y la violencia en las calles forman parte de su acuautores?obierno con Bildu?; ¿esta es la victoria de la que Usted y su mentor ZP galleaban y exhibían como la victoria de la democracia sobre el terrorismo?; mas, ¿Señor Marlaska, se han practicado detenciones y puesta a disposición de los autores?. Seguimos esperando, más mucho nos tememos que seguiremos en tinieblas, recibiendo por toda respuesta la callada y la política del avestruz

Pasemos a otro premio gordo de la sombría cosecha del Señor Sánchez; lo expresó sin tapujos un beato porta cirios devoto de sus subvenciones y particulares misas negras tirando a woke; “Hay que expulsar a los españoles de España porque son todos fascistas”; alguien pensaría que tal desecho de tienta en cuestión, ingresaría  de oficio en un frenopatico o nos hallaríamos ante un compulsivo consumidor de psicotrópicos o espirituosas de calidad; nada de eso, puro pánico, ya están armando la ojiva nuclear de la frase, descomunal petardo, desalojar a los españoles de España (macabra redundancia) y sustituirlos por hordas de progresistas, que presumiblemente votaran al Señor Sánchez; en suma, regalar la nacionalidad a precio de serrín, un golpe de estado alterando el censo electoral, con capucha nocturnidad y alevosía; ello, so pretexto de una infame ley de memoria democrática y un hilo del articulado que mete a los  nietos con calzador. Si a lo anterior sumamos la alocada y demencial política de inmigración, es evidente que cualquier maniobra artera, pucherazo y trile para que el Señor Sánchez pueda seguir atrincherado en la casamata monclovita, no es en absoluto descartable; sin duda en la acreditada sala de partos Frankenstein, se está gestando un horrísono alumbramiento -ahí antecedentes- visto lo visto, el nuevo monstruo casi peor parido y más deforme que el anterior; la republica cleptocrática, mafiosa y bananera; pura pesadilla. Veremos 

Nos desayunamos con las últimas revelaciones, listas mafiosas de ciudadanos, marcados con la insignia amarilla de la cheka sanchista: Jueces, periodistas, policías, guardias civiles, políticos, simples ciudadanos que no tragan con ruedas de molino y así; ellos y sus familias señalados, victimas de informes mafiosos, escrutando puntos débiles en sus vidas para destruirlos y despeñarlos por la roca Tarpeya de la infamia, descredito, fin de  carreras, expectativas profesionales y sociales, hasta reventar en el empedrado de la exclusión social. Nadie está a salvo de esta mafia bananera, incluidos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; la infiltración en policías y guardias civiles convoca a la alarma fundada; los últimos sapos, el Dao que resultó ser un incubo; las tentativas de la escala de mando de desactivar la UCO; un teniente general ordenando a un subordinado con rango de General que boicotee a un presidente de una comunidad autónoma; ¿quién da más?. La lectura es simple, cuando se traiciona el honor y el servicio a la Nacion, cualquier bizcochable, -al igual que en los principios de la aerostática-, experimenta un empuje ascensional y  granizada de medallas directamente proporcional a su devaluada dignidad. La politización de policías y guardias civiles es el camino más directo a la indefensión de los ciudadanos, la criminalidad y el caos; deshonrar el deber profesional y la dignidad del cuerpo al que se pertenece, es la mayor de las traiciones y la frontera que separa el servicio a la Nación y el Estado de derecho, de un ejército de sicarios al servicio de una mafia; basta con observar el modelo policial de la Venezuela del criminal Maduro, ahora ausente y no por asuntos propios precisamente. Resistir al mal no es fácil, ya lo anticipo el divino Maestro, “No temáis a los que matan el cuerpo... Temed más bien a aquel que puede destruir el alma”. Murió en la cruz  

Por último, la mejor prueba de que el demonio no existe, es que el mismo lo niega; sustituyamos este espantajo  clerical por un concepto tanto o más inquietante, la existencia del mal como fuerza dimensional que actúa en el campo de las conciencias, -especialmente las que se dejan- el repetido mantra “aquí esto no puede pasar”, ha venido empedrando la avenida del infierno desde tiempo inmemorial; las fuerzas de lo oscuro siempre juegan con las cartas marcadas, insensibles al dolor, sufrimiento y destrucción de los seres humanos; de momento el anticristo apelando a términos de la escatología cristiana, parece sentirse cómodo en el palacete Monclovita; sea lo que fuere, la Nacion se halla en un momento crítico, es la hora de que cada cual asuma su deber y responsabilidad; nos jugamos lo más sagrado;  “la libertad, la democracia y la Nacion”. Vaya por delante el reconocimiento a aquellos que mantienen viva la llama de la luz y la esperanza; desde los miembros de la UCO, policías y guardias civiles fieles a su deber; magistrados y jueces empeñados en aplicar la ley; periodistas que se la juegan; políticos honrados que los hay;  en fin, todos aquéllos que mantienen su dignidad, arriesgando prestigios y carreras para librarnos a todos de la más abyecta de las servidumbres, la oscura tiranía bananera que nos acecha  a la vuelta de la esquina. Las batallas solo se pierden cuando no se dan; cerramos citando una eterna sentencia, rescatada de un aforismo oculto “La luz es eterna, las tinieblas transitorias”; como siempre 

VIVA LA LIBERTAD Y VIVA ESPAÑA