la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 9 de agosto de 2026

Toros en El Puerto: Daniel Crespo golpea fuerte en El Puerto y sale a hombros con tres orejas

 

'..El gaditano aprovechó con autoridad el mejor lote de una corrida de El Freixo que fue de más a menos y encontró su momento cumbre en el tercero, un toro con clase, ritmo y continuidad..'

TEMPORADA DE VERANO 2026
Daniel Crespo golpea fuerte en El Puerto y sale a hombros con tres orejas.

Toros de El Freixo para Morante de la Puebla, José María Manzanares y Daniel Crespo

La tarde tuvo en Daniel Crespo a su gran protagonista. El gaditano aprovechó con autoridad el mejor lote de una corrida de El Freixo que fue de más a menos y encontró su momento cumbre en el tercero, un toro con clase, ritmo y continuidad. Crespo lo saludó con gusto a la verónica, ajustó después por gaoneras y construyó una faena de precisión, temple y profundidad, con una extraordinaria serie al natural como eje principal. Las bernadinas finales terminaron de encender los tendidos y, pese a una estocada baja, paseó dos orejas. 

En el sexto volvió a imponerse, esta vez ante un toro con movilidad, codicioso y con tendencia a venirse encima. Lo esperó, se asentó y terminó metiéndose en cercanías para dar intensidad al conjunto. Necesitó dos entradas con la espada, pero cortó otra oreja que redondeó su triunfo.

Morante de la Puebla abrió la tarde ante un toro falto de celo, desigual y sin demasiado fondo, que apenas le permitió lucirse de salida. En la muleta, el sevillano encontró el resquicio más aprovechable al natural, donde encadenó una docena de muletazos ligados en muy poco terreno y con notable pulso. La faena tuvo sabor y detalles de calidad, aunque nunca pudo romper por los cambios de ritmo del animal, que acabó viniéndose abajo. Una estocada ligeramente desprendida le valió una oreja. En el cuarto, protestado por su escaso trapío, volvió a cambiar el ambiente con un recibo a una mano pegado a tablas. Después rozó el percance en el inicio de faena, pero el toro se apagó muy pronto y apenas le dejó dos series sobre la derecha y algún destello aislado. Fue ovacionado tras aviso.

José María Manzanares no terminó de encontrar el hilo con su lote. El segundo tuvo querencia a tablas y exigió mucho en los embroques, obligando al alicantino a llevarlo muy tapado y enganchado por delante. La faena tomó cuerpo sobre la derecha, con una serie ligada en el centro del ruedo rematada con un cambio de mano circular de gran expresión, pero la espada, al segundo intento y con descabello, frenó cualquier opción. El quinto, de buenas hechuras pero poco argumento, tampoco le permitió continuidad. El toro pidió media distancia, terrenos próximos a tablas y líneas rectas, pero cada intento de ligazón terminaba con el animal acortando el viaje y quedándose debajo. La labor se fue diluyendo hasta quedar sin eco y la espada tampoco ayudó.

FOTOGALERÍA COMPLETA - HÉCTOR REY

FICHA:

El Puerto de Santa María (Cádiz) .- Quinta de la Temporada de Verano 2026 con toros de El Freixo para:

Morante de la Puebla, Oreja y Ovación tras aviso;

José María Manzanares, Ovación y Ovación;

Daniel Crespo, Dos orejas y Oreja;
Burladero.com / Sábado, 8 de Agosto de 2026

La tauromaquia que solo sale en las esquelas / por Julio Martínez Romero


'..Si no fuera por las redes sociales y por los cabales aficionados que las utilizan para la difusión de contenidos que no aparecen en los 'insoportales', sería complicado conocer esa otra tauromaquia, la de verdad. La del toro en puntas y el miedo en el ruedo y en los tendidos. La que deposita en el animal toda su esperanza..' 

La tauromaquia que solo sale en las esquelas

Por Julio Martínez Romero
ToroLive / Diario Digital Taurino
Es queja habitual de los aficionados que ponen la televisión, encienden la radio o leen EL PAIS, que los toros nunca tienen un mínimo espacio que no sea el de “ha muerto” un torero. Si es un percance grave y hay imágenes terribles, también merecen la pena para los editores. Es una queja lógica y loable. Cualquiera que sea periodista, no por el estúpido título que te dan en la universidad sino por el ejercicio real del oficio, sabe que en un evento donde se reúnen decenas de miles de personas, más allá de gustos, hay un hecho informativo. Si además genera emociones y desata pasiones, ese hecho se convierte automáticamente en noticioso. De lo contrario, ¿por qué invaden nuestro tiempo con esa insufrible filfa del fútbol femenino que no ven ni sus familiares si han de pagar y se nos hurta la información del segundo espectáculo de masas en España?

Pensando en esto, he caído en otra contradicción insalvable para los taurinos, entendiendo este término, ‘taurinos’, como peyorativo. Me refiero a esos simios diligentes que bautizó Leonardo Padura, siempre adscritos a la doctrina imperante de quien maneja los hilos. El buró de los estalinistas empresarios que pervierten la hermosa utopía de la justicia taurina está rodeado de palangristas ávidos de notoriedad. Como pasionarias de Temu, le dicen “no pasarán” a los que traten de cargarse su régimen, un lumpen travestido de Álvaro Moreno.

Por eso, mucho peor que los generalistas que omiten la tauromaquia por puro sectarismo, son los taurinos que hacen mutis de todo aquello que no forme parte de su cartera de clientes o de la media hectárea que aspiran a heredar por ser costaleros del ganaduros de turno. Vengo de Francia convencido de que hay otra tauromaquia mucho más digna y honrada, pero que solo tiene espacio en las esquelas de todos estos lictorcillos que no resistirían un cuarto de lobotomía. Morirse de hambre todavía es un arte, pero para eso hay que vestir de oro como los toreros que solo merecen su atención cuando están gravemente heridos.

Si no fuera por las redes sociales y por los cabales aficionados que las utilizan para la difusión de contenidos que no aparecen en los insoportales, sería complicado conocer esa otra tauromaquia, la de verdad. La del toro en puntas y el miedo en el ruedo y en los tendidos. La que deposita en el animal toda su esperanza. Los llaman ‘toristas’, pero hasta para eso yerran. El aficionado que va a Orthez, a Vic, a Ceret o a la feria de 3 Puyazos, entre otros muchos ejemplos de honradez, es el verdadero ‘torerista’. Es aquel que muestra su respeto a aquellos que elevan a los altares la profesión de torero y que, como digo, nunca aflorarán en el circuito de los taurinos si no es con los pies por delante.

Me fascina que, cada día, esas plazas cuenten con mayor afluencia, pero no me sorprende. Cualquiera de los chavalitos que se acercan a esta narcótica moda de la tauromaquia sin puntas descubre rápido la gran trampa de ese toreo laberíntico que, por más que se esfuerza, acaba volviendo siempre al mismo punto de vulgaridad y engaño. Si somos capaces de que esos públicos vengan a conocer la Ítaca del toreo, descubrirán que hay más verdad en medio pitón de cualquiera de esas corridas duras que en toda la temporada del figurín de turno entrado en años. Será nuestra gran Odisea, pero me consta que son ya muchos los que están en ese camino de búsqueda de la verdad, de la dignidad y de la honorabilidad de la palabra torero, cuya existencia es inherente al toro. La juventud se cura con el tiempo.

Galicia también es taurina / por Andrés Amorós

 Exterior de la Plaza de Toros de Pontevedra. Juantiagués

Gran expectación por la Feria de la Peregrina, en Pontevedra, donde Roca Rey ha colgado el cartel de «No hay billetes»

Por Andrés Amorós
El Debate / 08 Agosto 2026
En contra de lo que algunos puedan creer, Galicia también es taurina: lo demuestra la historia. La afición taurina se ha centrado siempre en dos capitales, La Coruña y Pontevedra.

Sobre la primera, Carlos Fernández Barallobre publicó un amplio, documentado e interesante estudio histórico: La Coruña, España y los toros. De él tomo algunos datos.

La primera Plaza de la ciudad la inauguró, en 1850, nada menos que Paquiro. En la segunda Plaza, la de 1885, tomó la alternativa Celita, el único diestro gallego que lo ha conseguido. Luego, también lo hizo Maera, en una corrida a la que asistió Hemingway.

En la Coruña triunfaron clamorosamente Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías, Domingo Ortega y Marcial Lalanda, Aparicio y Litri, El Cordobés y Palomo Linares…

Me consta que mi amigo Luis Miguel Dominguín sentía especial cariño por esa ciudad: allí, deslumbró ya al público, como becerrista, cuando sólo tenía once años: en 1944, le concedió la alternativa española Domingo Ortega. Ya mayor, retirado, Luis Miguel me pidió que le acompañara allí para un coloquio: a La Coruña no sabía decirle que no…

La Plaza cerró en 1967. Desde entonces, la Peña Taurina de La Coruña luchó por una nueva Plaza. Lo consiguió en 1991: el Coliseo Municipal, gracias al gran Alcalde Paco Vázquez, con el empresario Luis Álvarez.

En 2015 dejaron de celebrarse corridas de toros en La Coruña por una decisión puramente política de Marea Atlántica.

Pontevedra es ahora mismo el gran bastión de la Fiesta en Galicia. El empeño inteligente de los Lozano ha mantenido una de las Ferias taurinas del Norte más agradables.

Eduardo Lozano ha dicho que ésta Plaza es «nuestra niña bonita». La compró esta familia de empresarios hace algo más de cuarenta años, la ha cuidado siempre con especial cariño y ha conseguido que la afición taurina esté muy viva. Ahora, la gestionan Luis Manuel y Pablo Lozano.

En el libro histórico de Enrique Parra, «Parrita», he leído que existen testimonios ya de un festejo taurino, en Pontevedra, en 1559. En 1892, había una Plaza de madera: la sustituyó la actual, de piedra, que inauguró Bombita.

He contado más de una vez la anécdota de que el 3 de julio de l927, por una broma de Ignacio Sánchez Mejías, Rafael Alberti hizo el paseíllo como banderillero de su cuadrilla. El poeta le siguió la broma pero, cuando vio de cerca al toro, decidió quedarse dentro del callejón, toda la tarde. Lo cuenta en su libro de memorias, La arboleda perdida:

«A la salida de la Plaza de Pontevedra, me corté la coleta; quiero decir, que di por terminada mi carrera taurina. Tan sólo había durado tres horas».

A esa Plaza han acudido muchos personajes famosos: Alfonso XIII, Anthony Quinn, dos premios Nobel de Literatura como Hemingway y Camilo José Cela… Últimamente, Andrés Pastrana, expresidente de Colombia, solía acudir con su gran amigo Sebastián Palomo Linares. También he visto allí a Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijoo, Alfonso Rueda… Y a Rafael Louzán, antes de disfrutar con el triunfo de nuestra selección nacional de fútbol en el Mundial.

Todas las grandes figuras han toreado en Pontevedra. Entre otros, Manolete, Conchita Cintrón, Luis Miguel (la Plaza fue también propiedad de su familia), Ordóñez, El Cordobés Moura, Palomo Linares…

Antoñete realizó allí una de sus últimas grandes faenas. Espartaco toreó en ella desde chico. César Rincón obtuvo grandes éxitos. Enrique Ponce actuó con éxito muchas tardes. El Juli vivió allí el comienzo de su gran final, con la emoción de escuchar el famoso grito «Juli, ¡quédate!»


La Plaza de Toros de San Roque, en Pontevedra, es histórica pero está bien conservada y modernizada. Es cubierta: eso garantiza la comodidad del público, sea cual sea el clima.

«No hay billetes»

La Feria de la Peregrina tiene categoría pero, a la vez, es una Feria amable, con un público entusiasta. La presencia de los peñistas garantiza la entrada, el color y también la renovación del público. Este año, se han creado catorce nuevas Peñas; son, ya, cincuenta y una. Además de asistir a las corridas, las Peñas organizan numerosas actividades: concursos de carteles y de fotografías, viajes a las ganaderías…

Va a ser ésta la edición número 126 de la Feria de Pontevedra. Antes de comenzar, se ha colocado ya el cartel de «No hay billetes» para la corrida en la que actuará Roca Rey, el ídolo popular. Es algo que no sucedía desde que toreó José Tomás, hace diecisiete años.

En los carteles de este año, hay que subrayar la presentación en Pontevedra de un lidiador clásico como es Diego Urdiales y de un nuevo valor, Marco Pérez, que reaparecerá allí después de su último grave percance; también, la actuación de Daniel Luque, el triunfador del pasado año, que acaba de tener una actuación completa en Huelva: me hubiera gustado verlo rivalizar con Roca Rey… Los toros serán de dos grandes ganaderías: Alcurrucén, la divisa de la empresa, y Victoriano del Río.


El precioso cartel anunciador de la Feria muestra un muletazo por bajo de Roca Rey. Es obra del colombiano Diego Ramos : sin duda, uno de los mejores pintores taurinos actuales.

El coordinador de las Peñas, Juan Ramón Riveiro, declaró que Pontevedra «goza de una salud taurina de hierro». Este año, asisten a la Feria de la Peregrina trescientos nuevos aficionados; muchos de ellos, jóvenes, que han recogido la antorcha de sus mayores: como siempre ha sido, en este arte. Pese al sectarismo de algunos políticos, eso garantiza el futuro de la Fiesta.

Un año más, en la Feria de la Peregrina de Pontevedra vamos a comprobar que Galicia también es taurina.
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sábado, 8 de agosto de 2026

La Odisea para muy madridistas / por William Pogue


'..Existen interesantes paralelismos entre Ulises y José Mourinho en sus inesperados regresos a Ítaca y Madrid, respectivamente. También en el precipitado adiós del segundo en 2013, cuando nos abandonó para seguir los designios de los dioses. Dejó atrás, sin embargo, un ejército de héroes pertrechado para las innumerables victorias posteriores, que quedaron esculpidas en la historia..'

La Odisea para muy madridistas

Escrito por: William Pogue
A estas alturas del verano, la mayoría de los lectores de La Galerna habrán visto ya la última película de Nolan. Los que no lo hayan hecho todavía seguro que leyeron la monumental obra de Homero, total o parcialmente, en algún momento de sus vidas como escolares.

Existen interesantes paralelismos entre Ulises y José Mourinho en sus inesperados regresos a Ítaca y Madrid, respectivamente. También en el precipitado adiós del segundo en 2013, cuando nos abandonó para seguir los designios de los dioses. Dejó atrás, sin embargo, un ejército de héroes pertrechado para las innumerables victorias posteriores, que quedaron esculpidas en la historia.

Paralela es también la amarga y solitaria penitencia de vagar durante años por el inframundo del fútbol, gozando de una libertad tal vez no deseada. Mourinho tuvo el orgullo de sentirse arropado siempre por sus oficiales, incluso bajo las tormentas enviadas por Poseidón como venganza por sus actos, no siempre ejemplares. Finalmente sobrevivió a todas las adversidades y pudo regresar a casa. Aquí le espera el madridismo para infundirle la energía que necesitará para levantar por fin la merecida ánfora plateada que el fútbol le depara para cerrar el círculo.

Durante su epopeya, el madridismo fue cortejado por multitud de pretendientes. Todos desearon desesperadamente acercarse a la grandeza. Sólo dos consiguieron abrazarla. El madridismo es la misteriosa Penélope cuya belleza deslumbra, cuya sola presencia intimida, cuya múltiple y compleja personalidad desconcierta.

Florentino ha sido el custodio del tesoro por encargo de los dioses antiguos, y testigo del misterioso tejer y destejer de Penélope. Es misión imposible transcribir en un solo canto el mensaje del coro de millones de voces del madridismo, cada una aventurando una catástrofe diferente. Como guardián, Florentino logró sortear las dificultades hasta el retorno de Mourinho, sabiendo que en este momento necesitamos su arco y su espada para someter al enemigo. El monstruo Escila (AKA la OrgaC) atacará desde su acantilado con sus seis cabezas, sus bocas con tres filas de dientes, sus doce patas deformes y su ladrido de perro loco.

El número de nuestros enemigos no ha dejado de crecer. Tampoco la intensidad de su odio contra nosotros, coléricos por la acumulación de tesoros procedentes de las victorias en nuestros viajes. Nuestros enemigos preferirían destruir la impresionante colección de trofeos antes que robarlos, conscientes de que nunca podrán poseerlos legítimamente. No podrán evitar que todo el mundo recuerde que fueron ganados con nobleza.

Por un tiempo, deidades menores deliberaron sobre el destino de Mourinho después de su partida. La ninfa Calipso le mantuvo alejado de nosotros y privado de memoria durante años, con la intención de preservar su salud mental después de exponer al mundo el papiro de los trece crímenes de un juez deshonesto. No hubo consecuencias, solo silencio.

Mucho después de ganar la guerra de Troya, Mourinho y sus hombres vagaron sin rumbo, exhaustos por la gesta de combatir en desiguales batallas durante años, hasta llegar a la tierra de los lotófagos, cuyos habitantes ofrecían a los marineros el fruto del loto. Se sabe que quien lo prueba olvida por completo su deseo de regresar a casa. Mourinho anduvo perdido sin destino y sin misión en Londres, Manchester, Tottenham, Roma, Estambul y Lisboa. Fue incapaz de encontrar el camino de regreso a Madrid o tan siquiera de recordarlo.


Durante el definitivo regreso a casa, Mourinho escuchó impasible los cantos de las sirenas, soportó el desprecio de quienes lo consideraban un general acabado, incapaz de armar un ejército ganador, pero nunca se dejó arrastrar por los vaticinios de sus enemigos.

En algún momento del camino, acosados por el hambre y la necesidad, parte de sus soldados comieron la carne sagrada de las vacas de Helios, pese a las advertencias de Mourinho. Los hombres jóvenes son débiles e impetuosos. Algunos se perdieron para siempre por no seguir sus consejos. Afortunadamente, llegó a tiempo de convencer al joven Vini, el de los pies ligeros como Aquiles, de que es preferible aguantar el hambre que verse saciado pero abandonado por los dioses para siempre.

Mourinho regresa a Madrid como un viejo sabio con barba de vagabundo. Disfrazado de perdedor y con la humildad que conceden los años a quien ha visto la luz y la oscuridad del mundo. No se engañe el lector. El corazón de un león sigue latiendo en su pecho.

Los viejos enemigos y los cronistas que le ladraron en la distancia siguen entre nosotros y también han cumplido años. Algunos cojean, balbucean y lucen cicatrices. Sus estómagos llevan tiempo satisfechos. Viven sus tranquilas vidas sin sobresaltos, en hogares seguros, en la comodidad de saberse animales domésticos, amansados por las migajas de un botín robado. Desde que Mourinho nos abandonó, hemos echado de menos la contundencia de su voz exigiendo justicia.

Penélope, tras años de espera, consciente de que los dioses a veces engañan a los mortales mediante falsas apariencias, esperará la prueba definitiva: la primera batalla, la primera arenga a los soldados, las primeras palabras del héroe a su pueblo. Necesitamos saber si el Ulises que ha regresado nos recuerda al que fue y si el madridismo, al menos por un tiempo, logra silenciar las voces que resuenan en nuestras cabezas y nos atormentan con malos presagios. Tened fe. El general ha vuelto.

 La Galerna / Imágenes de Getty Images e IA

Villaseca de la Sagra, el orgullo de ver nacer un torero: Gorka Jerez debutará vestido de luces


El joven villasecano, de tan solo 16 años, hará realidad su sueño el próximo 9 de agosto en la Plaza de Toros "La Sagra", dentro de una novillada sin picadores con novillos de Montealto.

Villaseca de la Sagra, el orgullo de ver nacer un torero: Gorka Jerez debutará vestido de luces

Hay acontecimientos que trascienden el propio cartel de un festejo. Hay tardes que representan mucho más que una novillada. El próximo 9 de agosto, Villaseca de la Sagra vivirá una de esas jornadas que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva del municipio, cuando Gorka Jerez, un joven de tan solo 16 años y natural de Villaseca de la Sagra, haga realidad el sueño de vestirse de luces por primera vez ante sus vecinos.

No será únicamente el debut de un novillero. Será la confirmación de que la pasión por la tauromaquia que durante décadas ha sembrado el pueblo, sus aficionados, su plaza y el prestigioso Alfarero de Oro ha echado raíces en una nueva generación. 

Gorka representa el fruto de esa afición que ha crecido año tras año entre las calles de Villaseca, donde miles de aficionados han aprendido a amar el toro bravo y donde un niño decidió un día que quería ser torero.

Porque la grandeza de esta cita no reside únicamente en lo que ocurra en el ruedo. Reside en contemplar cómo un vecino, un joven que ha crecido viendo abrirse la puerta de cuadrillas de su plaza, será ahora quien la cruce vestido de luces, dispuesto a escribir el primer capítulo de una historia que solo el tiempo podrá completar.

Nadie puede saber qué le deparará el futuro. Solo Dios dirá si algún día llega a convertirse en figura del toreo o si su camino toma otro rumbo. Pero eso, hoy, es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que Villaseca tendrá la oportunidad de ver nacer la ilusión de uno de los suyos, de acompañarlo en ese instante irrepetible en el que un sueño infantil se convierte en realidad.

La tauromaquia vive de emociones, de tradición y también de relevo generacional. Y pocas imágenes pueden simbolizar mejor ese relevo que la de un muchacho de Villaseca haciendo su presentación vestido de luces en la plaza que tantas veces contempló desde el tendido.

La novillada sin picadores del 9 de agosto, con novillos de Montealto, será mucho más que un festejo taurino. Será la tarde en la que Villaseca vea debutar vestido de luces a uno de los suyos. Gorka Jerez compartirá cartel con Aitor Gómez, que actuará en una clase práctica, en un festejo que simboliza el relevo generacional y la fuerza con la que la afición taurina sigue latiendo en el municipio.

Una cita destinada a permanecer en la memoria de todos los villasecanos.

El próximo 9 de agosto, la Plaza de Toros “La Sagra” volverá a ser el escenario donde los sueños se hacen realidad. Un día en el que todo un pueblo arropará a uno de sus vecinos en el primer paso de una aventura que comienza con la misma ilusión con la que un niño soñó algún día con vestirse de torero.

Porque, ocurra lo que ocurra después, Villaseca ya habrá ganado la mayor de las victorias: demostrar que la afición que durante tantos años ha cultivado sigue dando sus frutos y que el futuro de la tauromaquia también se escribe con nombres propios nacidos en su tierra.

Pero la jornada irá mucho más allá del toreo a pie. El festejo se abrirá con un espectáculo ecuestre de iniciación al rejoneo a cargo de la escuela del maestro Raúl Martín Burgos, una oportunidad para que los aficionados conozcan de cerca la técnica, la doma y la belleza del toreo a caballo.

De esta forma, la Plaza de Toros “La Sagra” ofrecerá una tarde completa en la que convivirán dos expresiones de la tauromaquia, unidas por la misma pasión, la misma tradición y el mismo objetivo: seguir acercando la cultura del toro a las nuevas generaciones.

El 9 de agosto no será solo una fecha más en el calendario. Será el día en el que Villaseca de la Sagra verá cumplir el sueño de uno de los suyos y volverá a demostrar que la semilla de la tauromaquia, sembrada durante tantos años, continúa creciendo con fuerza en el corazón de su pueblo.



Donde se demuestra que la lidia del toro es incruenta / por José Carlos Arévalo


'..No hay, pues, lugar al debate. La ciencia no opina, prueba. Y en este caso, ha probado que el toro no sufre durante la lidia y persiste en su ataque porque su sistema neuroendocrino gestiona el dolor infligido por los útiles con poderosa e instantánea eficacia. Y punto. Está científicamente probado. No cabe la discusión..'

EN CORTO Y POR DERECHO
Donde se demuestra que la lidia del toro es incruenta

Por José Carlos Arévalo
La semana pasada quedó claro, en mi anterior artículo, que el toro no sufre durante la lidia. No por lo que aseveraba el viejo aficionado: “El toro bravo no se duele al castigo”. Afirmación empírica, avalada por el hecho de que, tras recibir un puyazo, si se le vuelve a colocar al toro frente al caballo, repite su embestida.

¿Por qué lo hace? ¿Para defender qué ideal? ¿Para proteger a su tropa? ¿Lo hace porque en el círculo cerrado del ruedo no le queda otra? Entonces, ¿por qué repite y repite su embestida cuando se le pica a campo abierto, con todas las posibilidades de huir?

De acuerdo, lo que opinaba el viejo aficionado era razonable. Pero una opinión, por razonable que sea, solo es una opinión. Más taxativa es la ciencia, que jamás opina: le basta con probar. Y eso fue lo que hizo la investigación del biólogo Fernando Gil Cabrera sobre las “variables neuroendocrinas del toro durante la lidia”, presentada en la Universidad Complutense de Madrid en el año 2013 y aprobada por la autoridad académica con la calificación cum laude.

No hay, pues, lugar al debate. La ciencia no opina, prueba. Y en este caso, ha probado que el toro no sufre durante la lidia y persiste en su ataque porque su sistema neuroendocrino gestiona el dolor infligido por los útiles con poderosa e instantánea eficacia. Y punto. Está científicamente probado. No cabe la discusión.

Esta semana toca demostrar que millones de españoles están equivocados cuando afirman que la corrida de toros es un espectáculo cruel y que, por tanto, esos millones de españoles que van a los toros disfrutan con la crueldad de la lidia.

Pero una cosa es lo que el antitaurino cree que sucede en el ruedo y otra muy distinta es lo que en realidad pasa. El antitaurino piensa que en el ruedo hay un victimario, el torero, y está en lo cierto, y por eso sabe que acepta gustoso el nombre de matador. Pero también piensa que en el ruedo, frente al matador, hay una víctima, el toro.

Y al respecto, no es que se equivoque. Es que designar al toro como víctima contradice todo lo que este hace desde que sale por el toril: ser un desatado emisor de violencia, cuyo receptor es precisamente su victimario. Una evidencia incuestionable, pues para torear es ineludible asumir toda, absolutamente toda la violencia del toro. En cada lance, en cada pase. Ya sean estos ejecutados con prudencia o con valor.

Y esta tesitura, que es la misma entraña del toreo, suscita una inevitable ley natural de solidaridad de la especie humana con su semejante en peligro, que actúa siempre porque siempre la lidia plantea esta expectante y abismal situación: “toro agresivo = hombre en peligro”.

Una ecuación que en toda lidia va de menos a más, pues a medida que el toro se atempera, las suertes se van tornando más comprometidas y peligrosas, de manera que no desaparezca jamás el equilibrio dramático entre el hombre y el toro, siendo la última suerte, la llamada suprema, la más potencialmente letal para el torero, quien para matar al toro ha de arrojarse sobre sus cuernos y, sin verlos, torearlos con su mano izquierda, mientras su derecha, armada con la espada, acaba con el fiero toro bravo y despeja el ruedo del peligro abismal propagado por ella, cuyo autor es su vituperado torero.

No hay sacrificio animal tan ético como el llevado a cabo por el torero, el único que, para ser llevado a cabo, exige a su autor, el hombre, jugarse la vida.

El gran error del inquisidor antitaurino consiste en considerar la lidia como un combate, cuando el toreo consiste en negar dicho combate, en convertir la inextinguible violencia del toro en la armonía cadenciosa del arte. De hecho, el toreo es el arte cuya más estricta función es transformar la violencia del toro en la cadencia inefable del toreo.

En el logro de esa fabulosa y temporal sumisión de la violencia a la armonía reside la fascinación provocada por el toreo. Así como la muerte del toro es el único final factible, el único que acaba con su inacabable violencia, con su sublime bravura.

Por desgracia, estos inobjetables argumentos de nada sirven al fanático antitaurino. El puritanismo siempre ha sido la manifestación más cerril de una causa perversa.

En el mundo se producen anualmente 60 millones de toneladas de carne bovina, lo que no me permite calcular cuántos millones de reses representa dicha cifra. Pero no me escandaliza que el número de animales sacrificados para el consumo aumente en proporción al crecimiento de la población humana. Sí me subleva el prudente silencio animalista para con las grandes corporaciones multinacionales que los financian.

Ahora vuelven a presentar la ILP, iniciativa legislativa popular, contra la tauromaquia desestimada el año pasado. ¿Por qué lo hacen? Saben que por estos pagos prolifera el tonto útil. ¿Por qué se admite? Mucho me temo que para ganar un debate parlamentario no hagan falta razones. Tener razón empieza a ser una ingenuidad. Como, por ejemplo, ingenuo es este artículo.

--Próxima entrega: ¿Quién es el torero y por qué se le oculta?

Las Ventas.Tercera corrida de toros del verano. Mansedumbre para una tauromaquia de aliño / por Pepe Campos


Bonifacio

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 6 de agosto de 2026. Tercera corrida de toros del verano madrileño. 

Encierro de toros de José Enrique Fraile de Valdefresno (encaste Lisardo-Atanasio). Mal presentados. Nobles, mansos y renuentes. Flojos. Descastados. Primero, justo de presentación, veleto, flojo, noble que fue a más (manejable). Segundo, abierto de cuerna, flojo, sin fuerza, renuente, sin casta y rajado. Tercero, terciado, abanto, distraído, descastado. Cuarto, cornisucio, sin fijeza, remiso, descastado. Quinto, terciado, se le parte el pitón (cuerno) derecho en el peto, de pobre presencia. Sexto, terciado, distraído (de embestida incierta), descastado, se le parte el pitón izquierdo en el peto. Salieron sueltos de la segunda vara (primero, cuarto y sexto de las dos varas) y se dolieron en banderillas (de manera marcada del primero al cuarto). Un cuarto de entrada. Noche calurosa de comienzos de agosto.

Terna: Luis David Adame, de Aguascalientes (México); de blanco y plata; diez años de alternativa; tres festejos en 2025 (trece entre 2023 y 2026); silencio tras dos avisos y silencio tras un aviso. Alejandro Mora, Plasencia (Cáceres), de blanco y oro, con cabos blancos; tres años de alternativa; cuatro festejos en 2025 (doce festejos desde que tomó la alternativa); silencio y silencio. Alejandro Peñaranda, de Iniesta (Cuenca), de grana y oro, con cabos blancos; dos años de alternativa; siete festejos en 2025 (once festejos desde que tomó la alternativa); silencio tras un aviso y saludos.

Entre los tres matadores de toros de la noche de ayer sumaban treinta y seis festejos en los últimos cuatro años (2023-2026).

Suerte de varas: se les puso al caballo en la mayoría de las varas, se les tapó la salida y se les recetó metisaca (primero, tercero, quinto y sexto). Se acostaron en el caballo (primero, segundo y sexto). Se repucharon (segundo y sexto). En ocasiones las puyas cayeron detrás de la cruz, y, en otras, traseras (fundamentalmente, en el segundo encuentro). La suerte de varas del primero (el toro más manejable) fue llevada a cabo por Rubén Sánchez: en la primera fue puesto al caballo, el hierro cayó trasero, se le aplicó metisaca, suena el estribo y el toro se acuesta, se le tapa la salida, sale al capote pero en huida; fue colocado para la segunda vara, el hierro trasero y caído, metisaca, suena el estribo, se acuesta, para salir suelto. El único toro que empujó en el caballo fue el tercero, la suerte la ejecutó Pedro Pío García: fue puesto en suerte para el primer encuentro, el hierro cayó delantero, el toro besó el peto y empujó, se le tapó la salida y salió al capote; en la segunda, no hubo cuidado al ponerle, Pío García le aplicó un fuerte lanzazo, con metisaca, el hierro trasero, el astado cantó la gallina y se fue de naja.

Tercera corrida de toros del verano. Mansedumbre para una tauromaquia de aliño

POR PEPE CAMPOS
Los toros son un arte y los datos y la estadística sólo aparecen o se sacan a relucir cuando interesa (para resaltar la leyenda de los figurones del toreo, una especie de caracterización que suena a aparatoso, pomposo, majestuoso e indigesto); al servicio de los mandones (otra palabreja) del toreo, o (en denominación más sencilla) a las llamadas figuras del toreo, es decir, aquellos que torean muchas corridas todas las temporadas, una tras otra. Ahí está el escalafón (en internet) para consultarlo y sacar conclusiones. En definitiva: un considerable espectro de los matadores de toros actuales torean muchas corridas (podríamos decir que unos veinte matadores) y luego aparece una alargada sombra de toreros que torean muy poco. En principio es algo que se puede entender y que podría parecer normal. 

Pero, ante ello, hay que precisar que los que torean mucho son los mismos sujetos desde hace muchos años (décadas) y los que torean poco pudieran ser análogos individuos en esta situación de no ver un pitón de pascuas a ramos. Ahora bien, hay que matizar, pues no es así del todo, debido a que existe un elevado número de matadores (de los que torean poco) que se van retirando de la profesión y renuncian a la pelea; mientras que los que suman muchos contratos (de manera rutinaria) se mantienen en el tajo (desde que el siglo XXI ha visto su luz). 

Por lo tanto, tenemos que los que se retiran son los que no torean y los que se mantienen en activo sin planteamiento de retirada son los que copan la mayoría de los carteles. Es una dinámica que no cambia. En la que los empresarios taurinos (pueden ser ganaderos y apoderados, al mismo tiempo) no varían de actitud, sin generar un espacio de futuro para la fiesta de los toros (que dicen amar). De tal manera, el mundo de los toros a la altura de 2026 está ahíto de carteles similares, con los mismos nombres de siempre. Una realidad en la que ayuda el tipo de toro que se lidia hoy (al margen de Madrid), una clase de animal que no exige al torero, que no le aprieta, porque es noble y dulce, previsible, de comportamiento maquinal y cansino.

Anoche en la plaza de Las Ventas se lidió una corrida mansa y descastada, opuesta a cualquier tipo de parecido a toros de lidia bravos al uso, no porque fueran simplemente mansos (los astados mansos son muy interesantes) sino porque no tenían fijeza, en ellos estaba ausente la fuerza, no se crecían en la lidia, al contrario, se acobardaban, aunque hacían el simulacro de pasar por los engaños, de dejarse, sin mostrar peligro, sin sacar alma, ni dar la sensación de llevar una mínima porción de sangre brava o de bravura o de genética que les acerque al toro de lidia. El comportamiento de los toros de anoche (lisardos/atanasios) fue remiso, gallogallina, maquinal; se podría decir que eran nobles (no tiraron una mala cornada), pero sin atisbo de raza, de genio o de nervio; como si el tuétano se les hubiera sorbido en el mueco y habérsele sustituido por soma de literatura de ficción. Como un tipo de líquido que corriera por sus cuerpos que les aportara representación de toros bravos desposeídos de fiereza, alejados de la ferocidad y de la acometividad. Toros nobles, flojos, desrazados. De comportamiento morucho. A pesar de todo, mostraron aspereza que no obstante no pudieron defender, ni eso, ya que en las lidias se fueron alejando de la pelea, para rajarse y claudicar de su simulada y mentirosa condición brava. 

Pues bien, para lidiar esta corrida de toros (de José Enrique Fraile de Valdefresno) la empresa de Madrid eligió una terna de toreros muy poco placeados, algo que no ayudó a despachar con prontitud el encierro, pues tuvieron que entretenerse en el intento de torear, dada su situación de toreros fuera del sistema y en búsqueda de un triunfo. De haber sido lidiada por matadores experimentados (ya no existen en la parte baja del escalafón, el negocio taurino los ha expulsado y no los fomenta) los trasteos se hubieran reducido a iniciales pases de castigo, de mando y de poder, y si de ahí no salían los bóvidos ahormados (lo previsible) andarles con torería, machetearlos y matarlos por arriba en la suerte contraria. Fin de la historia.

Los matadores de ayer noche estuvieron, por su realidad, obligados a tener que cumplir con el sistema (o buscar la quimera de una luz de triunfo), y en la medida que intentaron torear fueron introduciéndose en la oscuridad de la mansedumbre y del descaste del linaje de los lisardos/atanasios. Cayeron en una trampa. Desde mi criterio su actuación fue digna, no brillante porque era imposible. 

Luis David Adame, en su primero, el toro más manejable del encierro, planteó la faena en los medios ante un astado que en el tercio le hubiera ayudado más (mansedumbre), le pasó de muleta con suavidad, el compás abierto y demasiadas pausas, alternó muletazos logrados con otros desvaídos; mostró más oficio que sus compañeros de cartel en actuación aseada, y afeada con el uso de la espada, con cuatro pinchazos, media caída en la suerte contraria y tres descabellos. En el cuarto de la noche quiso conducir a un astado rajado, que le permitía dar un muletazo decente mientras en el siguiente se le descomponía, alargó la faena y tardó en cuadrar, para matar en la suerte contraria, de un pinchazo sin preparar la suerte y, en tablas, de una estocada de recurso. 

Alejandro Mora, intervino en un buen quite a la verónica en el primer toro de Adame, en su primer toro mostró torería en los primeros compases ante un animal rajado; la renuencia del bóvido le pudo y le llevó a una labor deslucida; mató tras dos pinchazos y una estocada mal colocada en la suerte contraria. En el quinto, su labor no pudo ser valorada dada la imagen del toro con el pitón derecho partido, y con comportamiento descastado y sin fijeza; tuvo que abreviar, como colofón al deslucimiento; mató de estocada caída en la suerte natural. 

Alejandro Peñaranda, ante su primero inició su trabajo con dos pases de castigo, seguidos de dos suaves que no consiguieron ahormar al morlaco; le faltó contundencia y mando, es decir, oficio; quiso aplicarle suavidad a un toro basto que respondía con arreones; lo mató de un pinchazo y de una estocada en la suerte contraria. En el sexto, un toro al que también se le rompió el pitón (izquierdo), hizo un esfuerzo y le planteó pelea; comenzó por bajo con mayor poder; cuando se relajó, en el toreo en redondo, el burel le protestó; más adelante le quiso llevar entre suavidades y protestas, logrando una penúltima tanda, de tesón, con la izquierda y una última más acabada con la derecha; mató de estocada atravesada desprendida en la suerte contraria, y un descabello.

Rafael González lidió de manera magistral al quinto astado, en lección consumada de conocimiento, colocación y temple.
Madrid, 7 de Agosto de 2026