la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 18 de marzo de 2026

Aquellos sesenta… (IV) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

   El salto de la rana, El Cordobés. Foto: Fernando Rubio

'..La insurrección de “El Cordobés” personificó esa psicodélica era. Con las masas en fervor, las plazas a tope, las corridas y el escalafón proliferando. Con él (caos) y Camino (canon), enfrentados en cabeza. Los dos polos, iconos del antagonismo desatado. El ayer y el hoy..'

Aquellos sesenta… (IV)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro/Cali, Colombia, 16 III 2026
La historia discurre como los fenómenos cósmicos, impulsada por fuerzas aleatorias, sobrehumanas, incontrolables. Yendo y viniendo azarosamente, más que con la cadencia de un péndulo. Arrastrando en ella cosas, individuos, sociedades, imperios, culturas, y… al toreo, por supuesto.

Lo enseñaron tempranamente los épicos y los trágicos griegos (hado). Ese loco batir, hizo que su paso por los años centrales del medio siglo transcurrido entre la bomba de Hiroshima y la disolución de la URSS, fuesen particularizados, llamados “gloriosos” por los historiadores franceses, y “de oro” por los anglosajones. A diferencia de los taurinos que como habíamos dicho (I) prefirieron vestirlos: “de platino”.

Sobre todo, en el hemisferio septentrional. Pues como predicaba por aquel tiempo Henry Kissinger, omnímodo ministro de Nixon: “La historia transcurre al norte del ecuador”. Aunque algo bajó de la línea umbilical, no se puede negar. Era inevitable. La humanidad nunca tuvo antes tanta energía (fósil), disponibilidad, boyantía, liberalidad, e insumisión. El crecimiento, el consumo, la producción se aceleraron sin freno a contra natura. Los gustos y costumbres trastocaron.

Los Beatles, Joan Báez, Bob Dylan, Joan Manuel Serrat (“Ahora que tengo veinte años”), afinaron su voz y lo cantaron. “Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, coreaba y gesticulaba la juventud estudiantil, trabajadora y desocupada en las calles, en los escenarios y los ruedos, sacudiendo toda la cultura.

La insurrección de “El Cordobés” personificó esa psicodélica era. Con las masas en fervor, las plazas a tope, las corridas y el escalafón proliferando. Con él (caos) y Camino (canon), enfrentados en cabeza. Los dos polos, iconos del antagonismo desatado. El ayer y el hoy. Así continuaron todo aquel septenio, del 64 adelante. Sin importarles qué a más de las figuras ya consolidadas, emergieran otros alternantes de peso, y estilo diverso. En el 66, Palomo Linares (vehemencia) y Paquirri (poderío). En el 68, Miguel Márquez (voluntad). En el 69, Dámaso González (estoicismo). Para, en el 70, cuál si se tratara de una clausura con estrambote, ocurrir cosas aún mas notables.

Una, “La guerrilla”. Como para subrayar la paradojal contemporaneidad. Los grandes empresarios: Chopera, Balañá, Canorea, Dominguín, Miranda, Stuyck…, que habían sido puestos de rodillas en ‘Villalobillos” por el ya millonario “Ciclón”, cuando les amenazó con su retiro (1967). Se reagruparon a comienzos del 69, tratando nuevamente de contener sus incontenibles y contagiosos honorarios, imponiéndole tarifas reguladas. Sobra decir por quien terció la prensa. Entonces este, afeándoles, que sin arriesgar se hacían ricos a sus costillas, reclutó al otro “popularísimo”, Palomo Linares, cogieron las armas y se fueron al monte. Torearon mucho, fuera y contra el sistema. Hasta retomar el poder a comienzos del 70. La taquilla manda.

Ahí, el “libro de las ganaderías” se hizo de ley, garantizando la edad del toro. Y Manuel volvió al foro de Madrid. En dos corridas (20 y 23 de mayo), corta ocho orejas a los de Montalvo y Atanasio. Con gran consternación de los conservadores y “la cátedra”. ¡Salvamos el rabo! ironizó en el ABC Díaz Cañabate, ante su no concesión. Paco no tarda en responder, allí mismo, el 4 de junio, en la Corrida de Beneficencia, encerrándose con siete toros de distintas ganaderías (uno de Miura) y cortándoles ocho orejas. Desquite. Apoteosis del “toreo eterno”.

“El Cordobés” guardó la réplica para el final. Como remate a su año de 121 corridas, que habían pulverizado el viejo récord de Belmonte (109). También se encierra el 18 de octubre, en Jaén, feria de San Lucas, lidia siete toros, les corta 11 orejas, tres rabos y al final, montado en el sobrero dice: “Después de lo que he hecho ¿quién puede prohibírmelo?”. Genio y figura. Con esa blasfemia tan suya cerró la temporada europea y la singular década, que la historia dejó atrás, para seguir su revuelta e infinita carrera.

Hoy, a tantos años, y una vez más de regreso a la barbarie, cuesta descubrir con justicia, en el sonriente, apacible y nonagenario anciano, ciudadano ilustre, dueño de “califato”, medalla de las bellas artes, nominador de calles, museos, bibliotecas, estatuas, leyendas y adoración, al atrevido rapaz, espontáneo de 1957 en Las Ventas. Al novillero hambriento y desesperado del “Aprendiendo a morir”, y del “O llevarás luto por mi”. Al “huracán” del toreo al derecho, al revés, en todos los idiomas, y sin mover los pies. Al “nadie”, redimido a héroe y prototipo de una generación y una época que se pretendieron revolucionarias… ¿Lo fueron?

Tarde de TOROS de Santiago Domecq en la Feria de Fallas con Perera, Víctor Hernández y Marco Pérez

Marco Pérez / Foto: Germán Caballero

'..El manantial de Santiago Domecq, abundancia de bravura, merece ocupar sitios de privilegio en las próximas ferias de Valencia. Dicho queda. Solo por afición..'

La clase de 'Bravío' de Santiago Domecq mereció más en la Feria de Fallas

El tercer toro de la tarde, que cogió dramáticamente al banderillero José Antonio Prestel, tuvo una belleza perenne cuando metía la cara en la muleta de Marco Pérez, quien alcanzó la puerta grande tras obtener una oreja de su lote.

Por Jaime Roch
El nombre de Santiago Domecq volvió a lucir en la plaza de toros de València. Aquella nebulosa romántica del indulto de ‘Escondido’ todavía latía en los tendidos, con el hondo temblor de su bravura, cuando justo antes de romper el paseíllo, el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, descubrió la placa en homenaje a este último toro indultado, como una memorable relevancia de las emociones vividas en el pasado.

Y la misma divisa gaditana, que volvió a Valencia precisamente después de aquel histórico indulto, echó otro toro de bandera, un notable rastro del gran momento que vive Santiago Domecq, hierro que supone una auténtica joya de bravura en estos tiempos actuales.

Buen encierro

Un toro, el tercero de la tarde, tan completo dentro de un encierro con sus matices, con un lote de Miguel Ángel Perera interesante, sobre todo, el primero, tan formal y tan de fiar para estar delante; un buen segundo, que redondeaba su embestida al final del muletazo, aunque no fue el mismo por la mano izquierda; y un sexto noblote, pero de impresionante lámina. Porque es que la corrida, en su conjunto, fue bien armada y rematada.

Como decíamos, ese tercero, con el cuajo de los cinco años, serio pero con la guapeza de la curvatura del pitón, se llamó ‘Bravío’, herrado con el número 53, de 566 kilos y de pelo colorado. Llevaba la divisa negra -como el resto de sus hermanos- en señal de luto por la muerte de la ganadera, Ana María Bohórquez, madre y abuela de los actuales criadores.

Así embistió 'Bravío' de Santiago Domecq en la muleta de Marco Pérez
 /Germán Caballero/

Quizá, el mejor homenaje fue este toro, un auténtico superclase en la muleta de Marco Pérez, que fue a más en su brava condición y duró en las largas series de muletazos que le enjaretó el joven salmantino, en las que demostró viveza, gran ritmo y una extraordinaria humillación, virtud que ya cantó desde que salió por los chiqueros.

La belleza perenne de esa embestida, que derramó altísima calidad en el ruedo de la calle Xàtiva, hacía presagiar otra faena del mismo calibre, a cargo del incipiente Marco Pérez, debutante en Valencia tras un invierno en las Américas bien invertido y toreado. Con sus idas y venidas, él sabe cuál es su camino para abrirse paso en el toreo. Lo sabe y lo proyecta, tal y como demostró ayer para salir por la puerta grande de Valencia. A toda costa. Y lo consiguió.

Pero es que el galope de este ‘Bravío’ en banderillas fue puro ritmo, tercio en el que resultó dramáticamente volteado contra las tablas el tercero de la cuadrilla, José Antonio Prestel, sin resultar herido por cornada, pero sí con un fuerte golpe en la cara por el que pasó a la enfermería. El toro, en el primer puyazo empujó con fijeza y en el segundo cumplió sin más.

Así que todo hacía presagiar el cante grande. El toro, codicioso y fijo, no paraba de repetir, señal de su casta. Marco Pérez, sin probaturas, se echó de rodillas tras un pase cambiado por la espalda y se acopló sin dudarle, en una faena de más garra y carácter que categoría porque para categoría ya la traía el toro, que no paró de moverse. Entendida, de alguna forma, más para la galería que para las razones del toro, pero ese es el camino de Pérez y así lo ha entendido. Levantó su obra, cargada de velocidad y concesiones, y a Valencia le gustó tanto que hasta le pidió el doble trofeo, con la complicidad de los mulilleros, que tardaron en llevarse al toro. Paseó una oreja, pero el animal fue merecedor de una vuelta al ruedo que no se le dio. La ovación en el arrastre sí tuvo ese peso.

Al sexto, que impresionaba por su seriedad astifinísima, le cortó otra oreja que le dio la puerta grande que buscaba a toda costa. Hizo una faena de alardes, sin hilo conductor, pero jugándose el tipo, llena de garra para convencer a paganos y gentiles, con un final lleno de intensidad. Su apoderado Juan Bautista, en el callejón a su lado, no quiso ni ver cuando entró a matar. La estocada se materializó y la oreja para salir por la puerta grande, también. Todos contentos.

Víctor Hernánde, durante la tarde de toros de Santiago Domecq
 /Germán Caballero/

No estuvo fresco de ideas Víctor Hernández tras una primera faena cautelosa, más prudente a derechas que a izquierdas, la mano en la que repliega su propia pureza al natural. Por ahí, por donde es incontestable su toreo, intentó convencer frente a otro ejemplar de buena clase. Por la mano derecha no le cogió el aire ni lo cuajó. Así que por esta razón, hizo bien en no dar la oreja el presidente. Acertada decisión. Dio una vuelta al ruedo. Su quinto fue la especia de garbanzo negro, tuvo un viaje más en falsete, midiendo, sin apenas humillar, soltando la cara, muy brusco.

Miguel Ángel Perera dio muchos muletazos a sus toros. Tantos para perder la cuenta. Técnicamente perfecto, faltó alma a aquello.

El manantial de Santiago Domecq, abundancia de bravura, merece ocupar sitios de privilegio en las próximas ferias de Valencia. Dicho queda. Solo por afición.

Vicent Mompó descubre la placa en homenaje al último toro indultado / Raquel Abulaila

La placa a 'Escondido'

Vicent Mompó descubre la placa en homenaje al último toro indultado en la plaza de toros de Valencia junto a los ganaderos Santiago Domecq, padre e hijo. El acto tuvo lugar antes del paseíllo este martes, día que regresaba a la plaza de toros de València tras su histórico indulto en la Feria de Julio de 2024 de manos de Román Collado, el cuarto indultado en València, el segundo en la Feria de Julio.

Diario de Levante

¡¡El Real Madrid se cepilla al Manchester City y manda a Guardiola a su casa!!

Arda Güler y Thiago Pitarch, festejando junto a Vinicius el primer gol del partido, que fue obra del brasileño.

El Madrid hizo un partido sacrificado para sacar adelante la eliminatoria de una forma clara (5-1 en el global).

¡¡El Real Madrid se cepilla al Manchester City
 y manda a Guardiola a su casa!!

David Jorquera 
Después del buen partido de ida firmado por el Real Madrid, Arbeloa tenía claro que iba a tocar lo menos posible. Y así fue. Mbappé en el banquillo, Carreras ídem. Los titulares, los mismos del Bernabéu con la excepción de la entrada de Fran García por el lesionado Mendy. Estaba cantado. El técnico blanco quedó prendado del rendimiento de los suyos y fue partícipe de ese tan manido refrán que dice aquello de ‘lo que funciona, mejor no tocarlo’.

La tuvo Valverde 

A pesar de que el partido empezó con saque de centro del Manchester City, el Real Madrid tuvo una ocasión clarísima en el primer minuto del choque. Valverde, apareciendo por sorpresa en esa posición de 9 que viene adoptando en los últimos partidos, se encontró con una pelota ideal, casi en la frontal, pero a la hora intentar superar a Donnarumma con un golpeo de interior, el toque fue defectuoso y le mandó el balón a las manos al italiano.

Tras ese primer susto a favor empezaron a llegar los arreones del Manchester City. Rodri, Cherki o Doku lo intentaron desde fuera del área, pero se encontraron o bien con Courtois o con una falta de puntería para encontrar la meta madridista.

La buena noticia para el Madrid, al igual que le pasó en la ida, es que fue muy efectivo a la hora de generar ocasiones… de dañar a su oponente. De hecho, en una contra, el equipo de Arbeloa dio el golpe definitivo a la eliminatoria. Vinicius arrancó en posición correcta y, a partir de ahí, se desencadenó la jugada que acabó con Bernardo Silva tapando con la mano el disparo de brasileño. En un primer momento el árbitro señaló fuera de juego, sin embargo, el VAR se lo dejó claro a Turpin. La posición de arranque era buena y el penalti era evidente.

Vinicius no perdonó el 0-1

Vinicius, que venía de fallar el penalti lanzado en la ida, no se arrugó a la hora de volver a tomar la responsabilidad. Y esta vez no falló. El brasileño le pegó con el interior y engañó a Donnarumma para poner el 0-1. El ‘7’ del Madrid no perdió la ocasión de cobrarse su particular venganza con el público local y les hijo el gesto de un bebé llorando.

El Madrid mandaba en el marcador, su rival tenía un jugador menos y todo se había puesto a pedir de boca. Eso sí, cuando tuvo la ocasión de hacer el segundo, perdonó. Vinicius tuvo dos ocasiones muy claras, sin embargo, las falló. La eliminatoria estaba más que encarrilada, pero el 0-2 ya habría helado por completo el Etihad.

Vinicius Junior, celebrando en un córner su gol ante la grada del Manchester City.

Empate del City

El City era consciente de la superioridad del Madrid, sin embargo, a coletazos, y en algún arranque de rabia, el equipo local puso el 1-1 en una acción en la que Haaland empujó al fondo de la red un pase del jugador que más peligro generaba, Doku. Con ese 1-1, el partido llegó al descanso.

Tras el intermedio, primera noticia. Courtois se quedaba en el vestuario con molestias y aparecía sobre la hierba del Etihad el ucraniano Lunin, héroe en este escenario hace algunos años.

Los de Guardiola eran conscientes de que tenían que vaciarse de forma especial en los primeros 15-20 minutos de la segunda mitad, lo que les pudiera durar el físico para tratar de forzar alguna duda en un Madrid que, salvo momentos puntuales, vivía bastante alejado de la inquietud.

Mbappé al campo

Con el City viendo casi imposible el meterle mano al Madrid y con los blancos no queriendo hacer sangre, Arbeloa vio el panorama ideal para dar entrada a Mbappé. El francés entró a falta de 20 minutos para la finalización del partido.

Vinicius puso el 1-2 

En los minutos finales, Vinicius se iba a encargar de ponerle la guinda al partido con dos goles. El primero fue anulado por fuera de juego, el segundo sí fue válido. El brasileño le tenía ganas al estadio que se mofó de él cuando Rodri le quitó, de aquella manera, el Balón de Oro. Por segundo año consecutivo, los blancos salían victoriosos del Etihad. 

El Real Madrid vivió un final de partido muy tranquilo, con los 1200 madridistas desplazados al Etihad al grito de 'olé, olé' a cada pase que daban los futbolistas de Arbeloa. Los blancos sellaron sin ningún sufrimiento su clasificación para cuartos de final, eliminatoria en la que se verán las caras contra el Bayern de Múnich que, este miércoles, debería sellar su pase tras haber ganado 1-6 en el campo del Atalanta. Mientras tanto, Guardiola, un año más, ¡al carrer! 

Ficha técnica

Manchester City 1: Donnarumma; Matheus Nunes, Khusanov, Rúben Dias (Guehi 46’), Ait-Nouri; Rodri (Nico 73’), Reijnders (Aké 46’); Bernardo Silva, Cherki, Doku; Haaland (Semenyo 56’)

Real Madrid 2: Courtois (Lunin 46’); Trent (Carvajal 83'), Huijsen, Rüdiger, Fran García; Tchouaméni, Thiago Pitarch (Manuel Ángel 73’), Valverde; Güler (Camavinga 73’), Brahim (Mbappé 68’) y Vinicius

Goles: 0-1 Vinicius (p. 22’), 1-1 Haaland (41’), 1-2 Vinicius (93')

Árbitro: Clement Turpin. Amonestó a Guardiola, Khusanov, Mbappé, Trent. Expulsó a Bernardo Silva (20’)

Estadio: Etihad.
17 de Marzo de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Morante se pone la coleta / por Rafael Comino Delgado

'..otra cosa es como resulte esta campaña del genio de la Puebla porque, aunque los públicos están con él como han estado con muy pocos toreros a lo largo de la Historia, lo cierto es que a medida que vaya pasando el tiempo, y por ende el número de festejos en los que actúe, le irán exigiendo más, y no se van a conformar con una serie de verónicas, o de naturales....'

Morante se pone la coleta

Rafael Comino Delgado
Dijo que, “el 12 de octubre pasado, no se cortó la coleta, que solo se la quitó”. Y pocos meses después, en la temporada actual, se la ha vuelto a poner, eso es evidente. La diferencia con otras temporadas, o con la pasada, es que limitará el número de corridas, que será moderado, pero ya se ha anunciado cuatro tardes, que pueden ser cinco, en Sevilla, ha firmado un documento según el cual irá dos tardes a la Feria del Pilar de Zaragoza, se ha publicado que irá dos tardes a la feria de Jerez, a Valladolid irá por san Pedro Regalado, el 23 de mayo a Nimes en la Feria Pentecostés, cuatro tardes al Puerto de Santa María, una a Aranjuez, Gijón y Palencia y que matará la goyesca de Ronda, más lo que se vaya publicando con cuentagotas. Si solo fueran esas tardes, ya anunciadas, sería una campaña más amplia, en número de festejos, que lo que torearán muchos matadores de toros buenos o muy buenos profesionales, y además con la particularidad de que todos serán carteles de lujo por lo que se refiere a ganaderías.

Particularmente estoy seguro, como creo que lo estarán todos los aficionados, de que su apoderado le firmará más contratos, y muy buenos en todos los aspectos.

Ahora bien, otra cosa es como resulte esta campaña del genio de la Puebla porque, aunque los públicos están con él como han estado con muy pocos toreros a lo largo de la Historia, lo cierto es que a medida que vaya pasando el tiempo, y por ende el número de festejos en los que actúe, le irán exigiendo más, y no se van a conformar con una serie de verónicas, o de naturales, o alguna suerte antigua de las que gusta actualizar. Y por otra parte, él mismo se va a exigir más, porque como ya dijo, “sabe el peso que ahora tiene en el toreo”, y querrá estar a la altura que de él se espera, y no olvidemos que es un torero artista, pero también valiente, lo que ha demostrado en varias ocasiones, por lo tanto, que nadie dude de que habrá tardes, habrá toros en los que se va a entregar hasta el límite, incluso creo que habrá tardes en las que, como decía el maestro Antonio Ordóñez, (q.e.p.d), “lo que menos importa es la vida”.

Particularmente le deseo una temporada plena de éxitos, que haga grandiosas faenas para el recuerdo, que todo le salga muy bien, pues ello será bueno para él y para el toreo, al que ya ha hecho mucho bien, que siga haciéndole más bien aun, que siga aumentando el número de aficionados entre los mayores y entre los jóvenes, espacialmente entre esos que el gobierno no quiere que entren en las plazas de toros, creyendo que así logrará erradicar la Fiesta de los toros de la nación española, que fue donde nació, aunque por lo que estamos viendo en estos últimos años, cuanto más empeño pone el gobierno en hacerla desaparecer más aficionados hay.

El consejo de quien mal te quiere / por HUGHES

'..Gran estupor periodístico, político y advenedizo porque Vox ha sacado los mejores resultados autonómicos de su historia, lo que tiene mérito haciendo en las autonomías campañas nacionales. Han salido los preocupados por Vox a dar su diagnóstico del enfermo y nada hay peor que el consejo de quien mal te quiere..'

HUGHES
Gran estupor periodístico, político y advenedizo porque Vox ha sacado los mejores resultados autonómicos de su historia, lo que tiene mérito haciendo en las autonomías campañas nacionales. Han salido los preocupados por Vox a dar su diagnóstico del enfermo y nada hay peor que el consejo de quien mal te quiere.

Vox entra en una nueva crisis por tocar techo, que así llaman a crecer. Los niños tocan techo constantemente. Vox afronta una crisis cada vez que reorganiza el organigrama, proceso conocido como «purga estalinista»; afronta, lo vemos, agudísimas crisis de crecimiento cuando alcanza su prime, que diría un moderno, y a la vuelta de la esquina le aguarda, ya la anuncian, otra muy seria por no tener en España los resultados de Orbán en Hungría o Le Pen en Francia, lo que tiene su gracia porque alguien podría acabar llegando a la conclusión de que el paisanaje, aquí, no da para más. A Orbán, Le Pen, Meloni o Farage quisiera yo verlos enfrentados a la peperada, a ver lo que duraban…

Si se me concediera un deseo como a Aladino, yo elegiría ser miembro de la ejecutiva de Vox durante 24 horas. Con un único propósito: condicionar cualquier pacto autonómico con el PP a, no sólo el cumplimiento de ciertas políticas, sino la exigencia de eliminación inmediata de todo tipo de ayudas a los medios de comunicación. No sólo en la Comunidad Autónoma en cuestión, sino en general. Sería un pacto previo a los pactos. Un pacto con Feijoo, con Génova. O acreditáis haber cesado las ayudas directas e indirectas a los medios, o no hay tu tía.

Esto es un sueño, claro. El sueño de un extremista (de tipo trumpiano, además: yo lo llamaría la cláusula hughes). Y lo justificaría muy rápido: no se puede pactar con quien diariamente manda a terceros a acabar contigo. Es una cuestión existencial.

La campaña electoral en Castilla y León, sin ir más lejos, tuvo un final aun más ignominioso de lo acostumbrado con una violación grupal de la jornada de reflexión.

Si bochornoso fue el sprint final, telita con la noche electoral… Salieron los resultados y ni un minuto dejaron para valorarlos, todo era ya paralización, decepción, techo, mucho techo y el ABC, al día siguiente, anunció gloriosamente un Tiempo Nuevo. Sí. Exactamente. Es futuro lo que uno ve al observar a los votantes de Castilla León.

Por eso. Porque basta haber atravesado Castilla en coche, ni siquiera ser de allí, para tener expectativas más bien sosegadas. ¿De qué euforia hablaban? ¿Quién esperaba grandes vuelcos de esa sociedad? Los medios en cuestión llevaban días hablando de frenazo a Vox.

Unas observaciones de Kiko Llaneras, de El País, ayudan a entender aun mejor la impostura mediática: el PP creció respecto a las autonómicas del 2022 (termina de merendarse a Ciudadanos), pero desciende en porcentaje respecto a 2023 (generales) y 2024 (europeas). O sea, que bajo el confeti hay sus más y sus menos y techo, lo que se dice techo, quizás lo esté arañando Mañueco.

La realidad de este periplo autonómico, que para Vox ha sido una siembra del territorio, es que si se traspusieran los resultados de Extremadura, Aragón y Castilla a las generales, el Parlamento sería ya muy distinto y empezaría, ahora así, a parecerse un poco a Europa.

Ritmo e intensidad para conmocionar / por Carlos Bueno


'..El toreo no puede conformarse con ser bonito, algo que, siendo importante, resulta insuficiente. Lo que realmente distingue a las grandes faenas es su capacidad de emocionar, y esa emoción nace del ritmo y de la intensidad con que el torero construye su obra, del sentimiento que imprime. Sólo entonces el toreo alcanza su plenitud y perdura en la memoria...'

CAPOTAZO LARGO
Ritmo e intensidad para conmocionar

Por Carlos Bueno
La emoción es el motor de la tauromaquia, una emoción que no surge únicamente de la estética o de la belleza plástica de un muletazo. Para que el toreo alcance su verdadera dimensión, es imprescindible que los trasteos tengan ritmo e intensidad, dos elementos capaces de conmover a los tendidos.

En demasiadas ocasiones se confunde el buen toreo con una acumulación de lances ejecutados con pulcritud pero sin alma. El toreo puede ser elegante, pero nunca debe ser intrascendente. La lidia exige algo más profundo: disposición, entrega y compromiso por parte del torero. Esa actitud es el punto de partida imprescindible, la que confiere fundamento a cuanto se realiza, y el público la percibe inmediatamente.

A partir de esa disposición inicial, las faenas han de tener una directriz clara, y el torero debe construir una obra compacta, maciza, con sentido. Cada pase debe conducir al siguiente, cada serie debe elevar la intensidad de la anterior, convirtiendo el toreo en un relato lleno de tensión y emoción.

Ese relato necesita ritmo, una cadencia que marque el pulso de la lidia. El ritmo es lo que evita que la labor se diluya en tiempos muertos o en pausas innecesarias. Cuando el torero encuentra ese compás exacto, los muletazos fluyen con naturalidad y el público late al mismo tiempo que el toreo con una expectación creciente.

Pero junto al ritmo resulta imprescindible la intensidad. El toreo se alimenta del riesgo y de la verdad. Sin esa vibración interior que transmite el torero cuando se compromete de verdad con lo que hace, el quehacer pierde su capacidad de conmover. La intensidad se advierte en la forma de citar, en la quietud con la que se espera la embestida, en la firmeza con la que se gobierna al toro, en la profundidad con la que se rematan los muletazos y en el alma que se pone en el empeño.

Torear es mandar, nunca acompañar los viajes del toro, y la esencia del toreo radica en imponer mando sobre la embestida, llevarla sometida, templarla y conducirla con autoridad. De ahí nacen los muletazos largos y profundos, los que arrancan el clamor de los tendidos. Ese dominio exige serenidad para quedarse en el sitio, capacidad de acompasar la embestida y sello personal.

Cuando todos esos elementos se conjugan y se articulan dentro de una labor con ritmo creciente, el resultado es una verdadera conmoción colectiva. El público deja de ser un simple observador para convertirse en parte del espectáculo.

El toreo no puede conformarse con ser bonito, algo que, siendo importante, resulta insuficiente. Lo que realmente distingue a las grandes faenas es su capacidad de emocionar, y esa emoción nace del ritmo y de la intensidad con que el torero construye su obra, del sentimiento que imprime. Sólo entonces el toreo alcanza su plenitud y perdura en la memoria.

Valencia.- Julio Norte quiere ser torero (y lo demuestra en la Feria de Fallas) / por Jaime Roch


El joven novillero salmantino sorprende en la última novillada fallera con su manera de cuajar a dos ejemplares de Fuente Ymbro a los que le cortó una oreja para salir por la puerta grande y el futuro bajo sus manos

Julio Norte quiere ser torero 
(y lo demuestra en la Feria de Fallas)

Jaime Roch
Julio Norte quiere ser torero. Lo demostró este lunes en la plaza de toros de Valencia. Su sentido de la responsabilidad, las ganas de abrirse camino a toda costa en la profesión, el sitio pisado delante de los animales, la ambición mostrada en su lote con esa sed de triunfo que solamente tienen unos pocos (y que delata a otros), la seriedad con la que cuajó a sus oponentes… El joven novillero de Salamanca, hijo del matador de toros del mismo nombre, marcó la diferencia no solo en la tarde de ayer, sino en las novilladas de la Feria de Fallas.

Un golpe en la mesa en toda regla frente a una novillada de Fuente Ymbro con carácter y diversa, de buena presencia y con más bravura como el primero, el tercero y el sexto de la tarde, y con más agresividad en su comportamiento -que también refrendó con el caballo- como el segundo, y con genio, como el quinto.

La vocación de triunfo

Pero vayamos a Julio Norte, quien demostró vocación de triunfo y compromiso y además salió a no dejarse nada en el hotel para lograr la puerta grande con una oreja de cada novillo porque no manejó bien los aceros, aunque su faena al sexto de la tarde tuvo el calado del doble trofeo tras demostrar su solidez en varias tandas en redondo con cites en la distancia corta, con muletazos amplios, limpios y poderosos.

La emoción de esa pelea prendió en la gente definitivamente gracias al valor de Norte y a la alegría en la movilidad del novillo sexto, sobrero que salió tras la invalidez del titular. Firme y ajustado, bien colocado y resuelto en todo momento, el viaje del animal fue pronto y claro y el joven salmantino lo cuajó tras un inicio accidental que también marcaba la decisión de Norte en su firme voluntad de ser torero: resultó feamente volteado tras un inicio de rodillas que, tras dejarlo conmocionado, volvió a ponerse en el mismo sitio de hinojos con toda la serenidad de su ser y cuajó una serie a derechas con categoría tras la hondura que adoptó cuando redondeó el muletazo.

Por esa mano, Norte se volvió a poner sin dudas y cuajó tres tandas profundas, de riesgo real, intensas, de gran sometimiento, tremendamente acoplado. Una brava pelea en la que el nuevo novillero de Salamanca, tierra de grandes toreros, nunca dejó ir a su aire al novillo y ahí estuvo verdaderamente la clave de toda su labor. Torear tan templado, con gran seguridad y tan asentado hacía pensar que era imposible que el triunfo se le escapara.

Además, el otro gran vértigo de la faena fueron las cercanías que pisó, de auténtico infarto por el nulo sitio que dejó entre su cuerpo y el del animal. Los pitones lamían la taleguilla sin mover un ápice el muslo y la cara apenas le cambiaba de color.

Julio Norte sale por la puerta grande de València / JM López

En el segundo de la tarde, Norte ya firmó una extraordinaria carta de presentación: un quite por gaoneras ajustadísmo que le manchó el vestido completamente. En su primero, el salmantino ya pulseó la embestida, cogiéndole el aire de primeras y empujándola hacia delante con gusto, con un aire a Julio Robles, con ese toreo tan auténtico nacido en el famoso campo charro. Cuando le bajó la mano, la faena creció. Igual que la embestida del ejemplar de Fuente Ymbro, de enorme clase. Al natural también brilló, pero la estocada se le fue baja y resultó premiado con una oreja.

Tras el paso de Julio Norte por el ruedo de la calle Xàtiva, Salamanca tiene otro torero con futuro.

El resto de la novillada

El resto de la novillada, con el valenciano Juan Alberto Torrijos, tuvo un tono menor. Aunque Julio Norte no se arrugara ante el segundo de la tarde, el más complicado del encierro, no por malo, sino por el carácter con el que embistió. Se sobrepuso a él el joven nacido en Arenas de San Pedro (Ávila), debutante también como Julio Norte en València, apretándose para cuajar algunas series con solvencia y entrega. Fue volteado sin consecuencias.

En su segundo, sobresalió una buena lidia de Jesús Talaván y dos buenos pares de banderillas de Manuel Larios.

El local Juan Alberto Torrijos tuvo un primer ejemplar con algunas opciones, pero no manejó bien los aceros. Lo mismo le pasó en el cuarto, ya aquerenciado en tablas.

Decidido, variado y vistoso recibió Julio Méndez a su primer antagonista, repetidor y codicioso ante el capote. Sin embargo, tras un exigente tercio de varas, el de Fuente Ymbro echó el freno quedándose a medio viaje, defecto que aprovechó el extremeño para pegarse un arrimón de órdago, jugándose la cogida en cada pase con total verdad. Mató al segundo encuentro.
Marcó su querencia a los adentros desde la primera serie el que saltó en quinto lugar. Y pegado a tablas insistió Méndez para robarle algún que otro muletazo suelto con el animal sin querer pasar y soltando la cara.

Eso sí, Valencia, durante las Fallas, volvió a destapar a un nombre con futuro: Julio Norte. El maestro Domingo López Chaves, que ya lo apodera, sí tuvo buen ojo. Esta pareja merece suerte y futuro en el toreo.
València16 MAR 2026