la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 27 de octubre de 2026

BESOS DE AMOR, BESOS DE UN JUDAS / El Viejo aprendiz


'..El de Pedro y Begoña parecía un beso de campaña: de esos que no comprometen demasiado los labios, pero aspiran a comprometer el voto..'

BESOS DE AMOR, BESOS DE UN JUDAS 

Es evidente que Pedro Sánchez quiere a Begoña. Ahí está, entre otras cosas, su ayuda en el camino hacia una cátedra universitaria cuyas circunstancias han suscitado preguntas y controversia. Y Begoña parece querer a Pedro. No todos los matrimonios pueden presumir de una historia en la que las ambiciones políticas, los negocios familiares y las saunas madrileñas se entrecrucen de semejante manera. 

Hay familias que ayudan a sus hijas pagando una hipoteca; otras parecen preferir invertir en el futuro político del yerno. Cada suegro pone su granito de arena donde cree que puede obtener mayor rendimiento. Lo de Sabiniano, el suegro, merece capítulo aparte. 

Mientras Pedro construía su imagen de adalid de la izquierda, los negocios vinculados a su entorno familiar alimentaban una contradicción difícil de ignorar. ¡Hay que joderse! El capitalismo, cuando afecta a los demás, es una amenaza para la humanidad; cuando aparece en el árbol genealógico, quizá solo sea una tradición familiar.

Pero vayamos al beso. 

El de Pedro a Begoña tenía más de trámite administrativo que de arrebato amoroso. Un beso de ventanilla: «Dame ese piquito, corasón», pero sin arrimarse demasiado. 

Yo esperaba algo a lo Clark Gable en Lo que el viento se llevó. Pero Pedro, que no deja cámara sin conquistar, nos ofreció un simulacro de enamorado en el que parecía preocuparle más el encuadre que la destinataria. A fuerza de verlo interpretar su propio papel, uno acaba preguntándose si alguna vez se olvida del personaje.

Porque Sánchez ha convertido la política en una representación permanente. Sus sonrisas parecen ensayadas, sus abrazos calculados y sus gestos administrados. A veces da la impresión de que, en lugar de sangre, le circula por las venas un argumentario electoral. 

Y si de interpretar papeles hablamos, ninguno como el suyo cuando llegan las elecciones. Promete una cosa y termina haciendo la contraria. Lo que ayer era inadmisible, hoy resulta imprescindible para salvar la democracia. Las líneas rojas se convierten en pasos de peatones y las promesas incumplidas, en decisiones históricas. 

Pedro no cambia de opinión: cambia de explicación. Si alguien le recuerda sus propias palabras, siempre queda el recurso de invocar a la derecha, a la extrema derecha e incluso a Francisco Franco. Si escasean los argumentos, nunca falta un enemigo al que señalar. 

Sus asesores le dicen que baile y baila; que sonría y sonríe; que grabe un vídeo para TikTok y allá que va. Pedro nos ha salido bailón y resultón. Da bien a cámara, pero cuando intenta parecer espontáneo uno termina preguntándose quién le ha escrito también la espontaneidad. 

Y volviendo al amor, esa fuerza electoral que nuestro presidente no desaprovecha: si hay que abrazar, se abraza; si hay que emocionarse, se emociona uno. Y si mañana sus asesores descubren que besar a cada nieto de España aporta votos, no descarto una gira nacional de achuchones, con fotografía oficial en cada columpio. 

Porque una cosa es mostrar afecto y otra convertirlo en propaganda. Para Sánchez, cualquier escenario parece útil: el Congreso, el paseo familiar o el beso conyugal. Si el sentimiento no se aprecia, siempre queda repetir la toma. 

Lo preocupante es que funciona. Hay quienes siguen juzgándolo no por lo que hace, sino por lo que dice que va a hacer. La etiqueta de hombre de izquierdas parece servirle de salvoconducto para hacer hoy lo que ayer reprochaba a los demás.

Todo esto me recuerda a El vuelo del moscardón: empieza con un zumbido discreto y termina convirtiendo la música en un estruendo. Y cuando uno quiere darse cuenta, ya no sabe si escucha una melodía o está atrapado en una campaña electoral interminable. 

Al fin y al cabo, ya lo decía la copla: 

Me puede dar un beso en la mano,
me puede dar un beso de hermano, 
pero un beso de amor no se lo doy a cualquiera. 

Pedro administra los besos como las promesas: calcula su rendimiento y procura no desperdiciar ninguna oportunidad de rentabilizarlos. 

Porque hay besos de amor, besos de Judas y besos de hiel. Los primeros se sienten; los segundos traicionan; los terceros dejan un regusto amargo. 

El de Pedro y Begoña parecía un beso de campaña: de esos que no comprometen demasiado los labios, pero aspiran a comprometer el voto. 

¡Alucina, vecina, que esto ya no hay quien lo defina.

El Viejo Aprendiz.

Fallece el torero Andrés Hernando en un accidente de tráfico


El diestro, una de las figuras destacadas de la tauromaquia castellana, conducía el turismo que ha colisionado en Ávila con un autobús en la N-110 , cuyo conductor y sus 34 pasajeros han resultado ilesos.

Fallece el torero Andrés Hernando

 en un accidente de tráfico

El diestro de origen segoviano Andrés Hernando perdió la vida esta tarde tras sufrir un accidente de circulación en la N-110, concretamente a la altura del polígono de La Colilla (Ávila), municipio donde se encontraba afincado.

Natural del núcleo de La Velilla, donde nació el 26 de febrero de 1939, el torero se convirtió en una de las figuras de referencia de la tauromaquia en Castilla. Hernando recibió la alternativa el 1 de julio de 1962 en el coso de Segovia, apadrinado por Victoriano Valencia y con Santiago Martín ‘El Viti’ como testigo, frente a un encierro de la divisa de Arranz.

A lo largo de su trayectoria logró importantes hitos profesionales. Entre sus gestas más memorables destaca el perdón de la vida a Potrico, un ejemplar del hierro de Pablo Romero, el 23 de mayo de 1968 en la Monumental de Barcelona —el primer indulto registrado en la capital catalana en tres décadas—. Asimismo, consiguió cruzar la Puerta Grande de Las Ventas en tres ocasiones, destacando su triunfo en la prestigiosa Corrida de la Beneficencia de 1964.

Los inicios de su trayectoria se remontan a su debut con caballos el 24 de junio de 1956 en la localidad madrileña de Chinchón. Posteriormente toreó en la antigua plaza de Vistalegre (Carabanchel) y, bajo la tutela apoderada de Domingo Dominguín, hizo su presentación en el coso madrileño de Las Ventas el 6 de julio de 1958. Tras un exitoso paso por la Maestranza de Sevilla el 10 de junio de 1962 —donde paseó un apéndice en un cartel junto a Curro Montenegro y José Morán ‘Facultades’—, sumó tres actuaciones seguidas en el feudo hispalense justo antes de doctorarse.

Su confirmación en la primera plaza del mundo tuvo lugar el 29 de marzo de 1964 con el toro Bellaquito, perteneciente a la ganadería de Salvador Guardiola, en una tarde donde ejerció de padrino Antonio Medina y de testigo José María Montilla.

Tras retirarse de los ruedos en 1974, Hernando volcó su dedicación al campo bravo como criador de reses en su explotación ganadera de Marlín (Ávila). En el año 2022, al conmemorarse el sesenta aniversario de su alternativa, fue objeto de un emotivo reconocimiento en el coso abulense —recinto que él mismo había inaugurado el 21 de julio de 1967 junto a Victoriano Valencia y Manuel Benítez ‘El Cordobés’—, a muy pocos kilómetros del punto en el que ha tenido lugar su trágico desenlace este 26 de octubre.

lunes, 26 de octubre de 2026

La gran imprenta taurina / por Antonio Cepedello

Un hombre de traje y gafas posa junto a una placa de azulejos del Círculo Taurino de Baeza, con motivo de su aniversario.

 '..hace ya más de 51 años, el sábado 17 de agosto de 1974, cuando a este aficionado a los toros se le ocurrió la brillante y genial idea de redactar y fotocopiar un folleto con todos los datos de la corrida de la Feria de la Virgen del Alcázar de su localidad, donde torearon Antonio José Galán, Paco Bautista y El Niño de la Capea, con ganado de Juan Pedro Domecq..'

La gran imprenta taurina

Antonio Cepedello
“Lo que no se ve ni difunde, no existe”, indica un sabio aforismo. La Tauromaquia no es un caso aparte, por lo que la importancia de la imprenta del jiennense Manuel Torres, ubicada entre los olivares de Baeza, es fundamental para ello desde que hace unas décadas imprime casi todos los programas informativos de mano y carteles de los espectáculos taurinos de España, Francia y Portugal, además de otros tipos de publicaciones de nuestro milenario arte universal. Y todo esto comenzó casi por casualidad, hace ya más de 51 años, el sábado 17 de agosto de 1974, cuando a este aficionado a los toros se le ocurrió la brillante y genial idea de redactar y fotocopiar un folleto con todos los datos de la corrida de la Feria de la Virgen del Alcázar de su localidad, donde torearon Antonio José Galán, Paco Bautista y El Niño de la Capea, con ganado de Juan Pedro Domecq.

La idea encantó tanto al público como a apoderados, empresarios y el resto de profesionales del toro, por lo que Manuel continuó con su labor artesanal por otras plazas de la provincia de Jaén y limítrofes, como Córdoba o Granada. Hasta que en 1980 la iniciativa tuvo tal éxito que creó su actual empresa editora, ‘Grupo M&T Impresores’, que desde entonces no ha parado de crecer hasta alcanzar cifras tan relevantes como sus más de cinco millones de ejemplares impresos por temporada, que se dividen en cifras tan altas como cuatro millones de carteles de pequeño formato y 500.000 para escaparates, 89.000 murales o cientos de miles de entradas de festejos celebrados en casi 500 plazas, a lo que se deben añadir también banderolas para farolas, marquesinas, vinilos, fotografías publicitarias de toreros, calendarios, libros o revistas de nuestro legendario rito.

“Nuestro producto es muy especializado, que no puede hacerlo cualquiera. Se necesita ser buen aficionado y tener muchos conocimientos taurinos, además de requerir una gran labor de archivo y documentación para luego poder hacer de forma correcta y fidedigna nuestros contenidos”, afirma Manuel Torres, que a sus 83 años de edad aún supervisa a diario el trabajo de su imprenta, que dirige ya junto a sus dos hijos, María y Manuel. Todo ello le ha hecho ya ser merecedor de varios premios y distinciones, como el que le concedió la Diputación Provincial de Jaén, “por ser un referente en el diseño y la impresión en el sector taurino, además de una figura destacada en la promoción y defensa de la Tauromaquia”.

Torres es un modelo indudable de taurino de verdad, que aún viaja cada temporada para ver un buen número de corridas, sin importarle las distancias. “La formalidad, la seriedad y la rapidez son los secretos de nuestra expansión, éxitos y aceptación. Intentamos por todos los medios no fallarle a nadie que demanda nuestros servicios”, subraya. Los dos únicos cosos españoles de primera categoría con los que aún no trabaja son los de Pamplona y Sevilla, aunque con este último espera poder empezar a hacerlo tras su reciente cambio empresarial. Tiene ya en su cartera de clientes al resto casi por completo de las plazas de segunda y tercera, además de las francesas y portuguesas. Colabora desde 1989 con la empresa de Las Ventas, lo que se convirtió entonces en su mejor aval, porque sus programas de mano, denominados ‘La corrida de hoy’, fueron un ejemplo y son aún un modelo por su calidad, acierto, presteza, riqueza informativa y fiabilidad de contenidos.

Este jiennense de Baeza es seguidor de los toros desde su infancia, “por la influencia de mi madre”, según confiesa. “Desde muy pequeño —añade— sentí mucha curiosidad por los carteles, dibujos y textos taurinos. Mis amigos coleccionaban cromos de futbolistas, pero a mí me gustaban más las fotos e ilustraciones taurinas antiguas”. Ha hecho también algunos ‘pinitos’ con el capote o la muleta en las manos, aunque reconoce que pronto se dio cuenta de que eso no era lo suyo. Ahora se encuentra muy satisfecho con uno de sus últimos trabajos salidos de sus talleres, titulado ‘Eterno 12’, que es un estuche de dos volúmenes con 250 fotografías, donde se plasma lo sucedido el 12 de octubre de 2025 en Madrid, tanto en el festival homenaje a ‘Antoñete’, como en la histórica despedida del toreo de Morante de la Puebla, que luego no fue tal.

Manuel Torres se ha convertido también en un espejo para los emprendedores que intentan abrirse camino en provincias como Jaén, donde predomina el olivar, porque ha creado una empresa familiar que ya da trabajo a más de 20 empleados. “Estamos muy reconocidos en el sector taurino, porque intentamos ser profesionales, transmitir confianza e ir más allá de la mera impresión del papel. Ofrecemos diseños y textos exclusivos, además de costes muy reducidos”, afirma este baezano, que dejó su cómodo y seguro puesto de funcionario para dedicarse de lleno a lo que más le gusta.

Un jiennense como yo, que te conoce desde muy joven, cuando colaboraba contigo para repartir tus primeros programas informativos de los festejos en las plazas de nuestra provincia, tiene un doble motivo de agradecimiento, admiración y reconocimiento a tu maravillosa e imprescindible labor taurina y, además, a tus cualidades humanas como persona. Muchísimas gracias y enhorabuena por todo ello, amigo Manuel. (Burladero.com)


Las Ventas.- Programa de mano de la última corrida de la temporada 2026.

L’espoir / por Sertorio

Marine Le Pen, la más que probablemente próxima presidente de Francia, se ha dirigido a la nación.

L’espoir: esperanza es, en efecto, lo que suscitan las palabras, firmes y rotundas (las encontrarán subtituladas abajo) que Marine Le Pen ha pronunciado, con toda la solemnidad requerida, sobre los motines (nos resistimos a calificarlos de ‘disturbios’: son más, mucho más que meras algaradas) que asolan Francia… antes de que crucen próximamente los Pirineos (ya hubo, por cierto, un ensayo general el otro día en Barcelona).

Por Sertorio
Hace una semana, nos asombraba la tibia reacción ante los desórdenes callejeros del pelele que ejerce de Presidente de la República Francesa. Frente a los desmanes de las hordas de salvajes que asolaron las ciudades del país, no tuvo otra reacción que la de una suave reprimenda de caduca ‘tante’ octogenaria: a fin de cuentas, estos hotentotes no dejan de ser sus cachorros. Cuando se escriben estas líneas, las harkas de Melenchon han vuelto al ataque, seguras como están de la impunidad y del pánico de los policías a ser sancionados si cumplen con su deber: el de proteger vidas y haciendas, que para eso el contribuyente paga sus impuestos, no para subvencionar a la nueva casta de holgazanes y vándalos que arrasan la ciudad, la civitas, de donde por algo viene el termino de civilización.

Si la autoridad sigue cediendo ante la chusma (la ‘racaille’, que dicen por ahí), el fantasma de los horrores de 1789 y 1792 irá materializándose, porque, en realidad, esas turbas de brutos encarnan a la perfección el espíritu del 14 de julio, de ahí la inhibición freudiana de las autoridades liberales para ejercer sus funciones. Los cafres incendiarios de París son el producto final de doscientos años de República, los dignos tataranietos de Rousseau. Dos siglos de envidia igualitaria alcanzarán su cumbre en esta regresión imparable de Francia y de Europa a la barbarie, porque Francia es el corazón de Europa y la síntesis de su mejor cultura. Lo que ahora surge como disturbios callejeros y manifestaciones de masas, poco tardará, si no se frena de manera contundente, en convertirse en Terror. 

“¿Hacia la guerra civil?”, titulaba en su portada
 el último número de la revista ‘Marianne’

Entre Marat y Mélenchon la diferencia es inapreciable, mínima: toda su facción de greñudas tricoteuses feministas y de fedayines rojos añora la guillotina y desea usarla para decapitar a Francia, a lo que va quedando de ella. Es el instinto atávico de la chusma, de la canaille, de los verdaderos causahabientes de Robespierre.  A su lado, Macron no es más que una temblorosa madame girondina.

La próxima presidente de Francia

Frente a la pasividad cómplice de un presidente que no es sino un títere de los financieros, se ha alzado una voz enérgica y serena, la voz de Francia, la de Marine Le Pen. Cierto que, dentro de la firmeza y de la defensa de la patria, abundan las referencias a la República y a sus valores, que son la causa de todo lo que sufre su nación; pero el lenguaje de la política práctica no puede conformarse con el de la teoría y el momento apremia. 

Lo que suceda en Francia en las próximas fechas no es una pugna entre facciones políticas, sino una elección entre civilización o barbarie, entre Versalles y la jungla. 

Marine Le Pen no es la candidata de la República ni la de la nación francesa, sino la de Europa, la de su cultura, la de su civilización. El peso de los bárbaros, tanto internos como externos, es tan poderoso en el Hexágono que lo que debería de ser una fácil victoria de la luz contra la oscuridad, de lo solar contra lo telúrico, del orden contra la anarquía y de la civilización contra el salvajismo, no está nada clara. No es hora de ponerse exquisito, sino de luchar a vida o muerte por salvar una Europa que la oligarquía de Bruselas se empeña en convertir en Tercer Mundo, una Francia que sus dirigentes quieren transformar en Haití.

VER VIDEO: CLICK

Marine Le Pen

Ecuador.- Fernando Adrián suma otro triunfo rotundo en Latacunga


'..El momento más destacado de su tarde llegó con el tercero, al que cuajó una faena de alto voltaje que conectó con fuerza con los tendidos..'

Fernando Adrián suma otro triunfo rotundo en Latacunga

El madrileño corta tres orejas y sale a hombros junto a Ramón García ‘Chechu’, que pasea dos trofeos, mientras Álvaro Samper también logra un premio en la corrida mixta ecuatoriana

Fernando Adrián continúa firmando un destacado inicio de su temporada americana. El torero madrileño volvió a triunfar en la localidad ecuatoriana de Latacunga, donde logró un balance de tres orejas y aseguró la salida a hombros tras una actuación de gran intensidad.

El momento más destacado de su tarde llegó con el tercero, al que cuajó una faena de alto voltaje que conectó con fuerza con los tendidos. La rotundidad de su labor encontró recompensa con las dos orejas, un resultado que le abrió la Puerta Grande. Adrián redondeó su actuación frente al sexto, del que paseó una oreja más para completar una tarde de tres trofeos.

Compartió la salida a hombros con Ramón García ‘Chechu’, que también encontró premio en sus dos actuaciones. El torero hizo valer su entrega y esfuerzo ante ambos ejemplares para cortar una oreja de cada uno y sumar un total de dos trofeos.

Por su parte, Álvaro Samper también tocó pelo en el festejo al pasear una oreja del segundo toro. Su actuación quedó sin recompensa en el quinto, del que se despidió en silencio.

  • Ficha del Festejo
Plaza de Toros de Lacatunga (Ecuador)

Ganadería: Toros de Ortuño.
De buena presentación y juego variado , destacó el 3°

Ramón García “Chechu”: Oreja y Oreja
Álvaro Samper: Oreja y Silencio
Fernando Adrián: Dos Orejas y Oreja



51ª Feria del Libro de Córdoba.- «Defiende tus valores. Historia, Memoria, Liturgia.» de William Masterson (Martes 27 oct.)

 

'..En estas páginas, la tauromaquia se alza como columna vertebral del espíritu del autor. No aparece como folclore ni simple afición, sino como una manera de mirar la existencia, un arte que exige verdad, valor y medida. Masterson entiende el toreo como territorio moral y rito antiguo que devuelve al hombre a su raíz y a su conciencia más profunda, donde la fragilidad y la grandeza humanas se muestran sin máscaras..'

51ª Feria del Libro de Córdoba
 Del 23 de octubre al 1 de noviembre de 2026. 
Bulevar del Gran Capitán

William Masterson (Martes 27 oct.)

Obra: «Defiende tus valores. Historia, Memoria, Liturgia.»

17:00h. Presentación (Bulevar del Libro)

18:00h. Firma (Caseta de Firmas)

“Defiende tus valores: Historia, Memoria, Liturgia” es una obra que sorprende por su autenticidad y por la fuerza interior que la sostiene. Hay libros que se leen y libros que se viven: este pertenece a la segunda estirpe. En cada página se percibe a un hombre que no escribe para adornarse, sino para dar testimonio de una vida entendida como responsabilidad, memoria y herencia. Su voz, limpia y directa, reconcilia al lector con la verdad de lo esencial: dignidad, deber, gratitud y libertad personal frente al ruido del mundo. Es una escritura nacida de la experiencia, que invita a despertar conciencia sin artificios. 

En estas páginas, la tauromaquia se alza como columna vertebral del espíritu del autor. No aparece como folclore ni simple afición, sino como una manera de mirar la existencia, un arte que exige verdad, valor y medida. Masterson entiende el toreo como territorio moral y rito antiguo que devuelve al hombre a su raíz y a su conciencia más profunda, donde la fragilidad y la grandeza humanas se muestran sin máscaras. Esa mirada seria, recogida y luminosa ennoblece el texto y le otorga una resonancia singular.

La dimensión espiritual del libro destaca por su claridad y su hondura. El Padre Antonio Schlatter Navarro, con una fe serena y atenta a la realidad, muestra que la Fiesta posee una profundidad ética que muchos ignoran. En el ruedo emergen en toda su crudeza las grandes cuestiones humanas: el valor, el límite, la entrega y la muerte. Y, frente a ellas, la presencia de Dios se vuelve inevitable. Su palabra, sin retórica vacía, aporta una fe madura que enriquece el conjunto sin imponer nada.

Este libro, sincero y valiente, no busca agradar: interpela. Invita a recordar quiénes somos, a sostener con firmeza lo que nos hace dignos y a defender el legado que hemos recibido.

Hughes. FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho



'..El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz..'

FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho

Hughes
Pura Golosina Deportiva

Era el once bonito, el que le gusta a la gente, aunque al final iba a ser la reivindicación del doble pivote y de la negritud más ansónida.


Antes del inicio, Lamine, con sus andares de trapero (de cantante de trap), le hacía el thumbs up a la cámara con la mano vendada. Oro, poderío. El Barça es un equipo como de pelotaris o de personas generosas que practican mucho la digitación.

En las bandas, Mou y Flick iban iguales: barba canosa, chupa de negro, pinta de divorciados o de aspirantes al papel de Bosch.

El Camp Nou, a medio acabar sus anillos dantescos, transmitía las habituales vibraciones de oscuridad y error. También allí los partidos son molto longos...

Veíamos en el Barça a Rodri, objeto de deseo en verano, y la verdad es que no tiene cara de jugador del Madrid.

El partido empezó con una sorprendente seguridad de Diomandé, muy fuerte ante los chicos de la Masía y muy fiable lejos del área, en controles y decisiones.

Güler llegaba en el 4, y Gordon, el prerrafaelita, en el 6. Tenía pinta de gran partido en ciernes.

Había sucesivas faltas sobre Bellingham. Nadie se atrevía a soñar con una amarilla y además calentaban al jugador, que hizo un partido memorable. No hay palabras, ni conceptos (panenkitas, os jodéis) para entender y valorar el partido monumental de Bellingham.

El Barcelona cargaba la intención presionante, esa avidez en los ojos de Fermín, por Huijsen, el gran riesgo del once de Mourinho. Mi adorado Dean empezó vacilante. Ahí le podían cazar, luego ya no.

El primer intríngulis del partido estaba en que el Madrid superara la línea del fuera de juego de Flick. Ese achique quee traumatizó a una generación entera con Sacchi era ahora un alambre por el que Guler trataba de llegar a Mbappé, que no parecía, de primeras, dulce en el toque.

Güler era el lanzador, el proyector, el Elon de nuestro camino al espacio, pero no sería yo un plumilla fidedigno si no hiciera constar aquí que pierde muchos balones. Arda daba un pase y perdía cuatro. Todo jugador necesita amor y olvidar pequeños detalles como este.

Pasaban los minutos. Diomandé era de lo mejor al principio. Llegaba, controlaba, se giraba, con esa facilidad de Michael Jordan y había vislumbres de comodidad en el partido. Pasado el arreón inicial, el Madrid dominaba el toro mecánico. Se notaba quizás en el rostro de Mourinho, que dejaba escapar un gesto de auténtico placer, de yonqui de la adrenalina.

Parecía ya desde muy pronto que en el medio había construido una de sus famosas jaulas. El equipo estaba bien colocado y funcionaba mucho el reojo. Cuando un equipo defiende bien hay mucho de eso. Tchouameni, por ejemplo, no le quitaba ojo a Pedri y Bellingham orbitaba cojonero alrededor de Rodri. Silva estaba muy bien en los robos. Ponía su experiencia y su talento en la intercepción.

El Barcelona llegaba por Gordon, que es bueno, pero no asusta con su cara de alcohólica de Bristol. La parte de Lamine caía dentro de la red mourinhesca y el Barcelona evacuaba por su lado.

Volvía a llegar el Madrid por Güler en el 17.

Había rachas invisibles, cambios de viento inexplicables, y el Barça se vino un poco arriba a los veinte minutos. Mbappé ponía mucha velocidad pero estaba torpe con la pelota y Güler seguía acusando los acosos de esquina oscura en la banda.

El que mejor estaba era Bellingham, al que el equipo buscaba por ser, no solo centro de todo, sino el más fiable en los controles. Daba pases de gran intención, se le veía lúcido, acertado. En cada partido hay un jugador que parece disponer de la visión cenital. Hay un dron y es suyo. Esta noche era de Bellingham.


Al Madrid le faltaba eso. El pasecito final. El castillo estaba elevado y faltaba que se subiera el niño en lo alto.

Se lesionó Espart y salió Balde (nombres como de supermercados). En la grada aplaudían mucho al lesionado y entre los rostros, muy parecidos, muy similares, uno parecía ser Évole. Era curioso. Se llegaba a Évole no viendo a Évole sino eligiendo a Évole como el rostro más reconcentradamente común. Era como un decantado de facciones en las que florecía él.

Cucurella forjaba ya otro partidazo cubriendo a Lamine, muy ayudado por Diomandé y por Tchouaméni, que empezaba a comerse el centro del campo entero. En la jaula de Mou, el que domaba al león era él.

En el proceso físico inevitable que es toda defensa, se cometió una segunda falta sobre Lamine y había que ver sus caras y las de los demás cuando no hubo amarilla. ¿Dos faltas sin tarjeta? Eran la viva imagen de la consternación. De atropellos así está hecha la vivencia culé.

Ante una mole de tacticismo, músculos y reojos, el Barça intentaba la aproximación diagonal seguida de pepinazo lejano. En la puerta no estaba Courtois, pero la presencia de Lunin quizás reforzó la solidaridad general.

A la media hora ya fue aquilatándose el guano y Güler le puso un balón lujurioso a Mbappé, que lanzó alto uno de sus clásicamente fallidos remates acrobáticos.

El realizador mostraba, en la grada, en un mismo plano, a Rikjaard, a Koeman y a Jordi Cruyff y un escalofrío de temor y nostalgia subía por el espinazo. ¡Cuánto hemos pasado!

Gordon, con su cara de Robert Millar cuando era hombre o de sustituido demográfico, pudo marcar tras error, enésimo, de Güler, que ahí terminó de espabilar. Ay si esto lo hiciera Vinicius...

En esos momentos se cocinaba el partido. Tchouaméni ya parecía el mejor en el campo. Su dominancia era magnética. Como la de un buen árbol que por estar se apodera de un espacio.

Alguien osó hacer otra falta sobre Lamine, que empezó a irse del partido ante el atropello, incapaz de gestionar el trauma de tanta violencia... ¡tres faltas y ni una tarjeta!

Quizás fuera la primera jugada en la que el Madrid dio más de cuatro toques seguidos, y de ahí salió el gol. Silva abrió con clase, Diomandé centró al área y Mbappé marcó de rebote, única forma que tenía de hacerlo.

El gol a veces desordena. El Madrid estaba tan bien, tan compacto y ordenadito que la euforia era temible. Faltaban cinco minutos para el descanso, y el Madrid pudo marcar en dos llegadas muy peligrosas: típica de Mbappé con palo y offside y otra de Diomandé, solo, con la zurda. Lo que llaman la superficie de golpeo era la adecuada, aunque salió mal. Diomandé parece manejar todas las opciones y en cada intento no sabemos el porcentaje posible de acierto. Cada acción, dentro de un catálogo amplísimo, casi total, es recibida con absoluta sorpresa por el aficionado. Puede chutar fuera, puede clavarla por la escuadra. Hay algo estocástico en él por eso. Con él las expectativas habituales se multiplican, cuando recibe y se va, pues siempre se va, descapulla como una flor rabiosa nuestras expectativas, oh, tate, que este tío es otra cosa, y luego potenciada la fantasía, sus finalizaciones triunfan o no, pero hay ahí un balance rápido de posibilidades, de esperanza, que por lo que sea (estamos empezando) no es negativo, no decepciona, nos deja ansiosos de más, con hambre de Diomandé.
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En el descanso, Tchouaméni y Bellingham ya se habían ganado el derecho a una ovación.

Lo de Bellingham, preclaro en ataque, brillante y responsable con la pelota, era en defensa un escándalo. Con absoluta humildad se ocupaba de Rodri, y su poder físico aparecía en el borde de las dos áreas. Su fútbol eran verticales de poderío; agresivo y pugnaz, era el primer organizador de la defensa y el organizador del ataque. Falló un claro dos contra uno, pero seguía buscando a Mbappé. Si Güler buscaba en largo, él lo hacía en corto. Era el que recibía, aguantaba, se iba con control o con zancada, esos regates suyos de 1500m obstáculos, pero era tan bueno o mejor en defensa. Su partido es de la densidad del de Redondo en Dortmund. Su centrocampismo inauguró algo, reivindicó una supremacía sobre la pareja Rodri-Pedri.

Su juego, como el de Tchouaméni, se cimentaba en una superioridad física. Su fútbol era de una versatilidad absoluta. Los tacles salvajes, al estilo de Valverde, los cuerpeos, juego de espalda, cargas, autopases, regates, pases al hueco, controles de pecho, como un gladiador cargado de armaduras, dagas, redes, contra leones sucesivos en un juego tan táctico como físico que iba de un área a otra, convertido en centro auténtico del Madrid, conector de todo, todo pasando por su cuerpo literalmente, físicamente. Fisicidad madridista, personalización total, liderazgo encarnado. Todos los choques, las descargas, los golpes los jugaba, los vivía plenamente. Alma del Madrid de Mourinho.

Hubo entonces un lance raro, un poquito negreiro. Cancelo le firmó con los tacos los gemelos a Diomandé, que expresó el dolor por vez primera (todo en él es inaugural). NO pasó nada, ni a ras arbitral ni videoarbitral. Ningún pinganillo se accionó.

De poder quedarse el Barça con diez se pasó al 1-1, Raphinha de tiro en un córner, quizá ensayado o enriquecido por Pedri.

El 1-1 entraba en lo esperado. El Barça iba a marcar. Ahí empezaba lo interesante para el Madrid. Cada momento de esta temporada es el sorbo lento de un vino que guardábamos. Asistimos a todo con una delectación otoñal, buscando los matices psicológicos de la obra mourinhal. ¿Aguantaría el equipo?

En otras ocasiones se habría deshecho como una sonrisa de Pedro Sánchez. Habría caído en un rápido plof. Casi lo temíamos cuando Dumfries sustituía a un Valverde, seguramente elongado por algún tacle defensivo espectacular, su mejor acción junto al disparo.

Faltaba pólvora arriba. El Madrid estaba a punto de recordar en eso a estos años pasados. El Barcelona presionaba con nueva avaricia y Dumfries, especialmente Dumfries, un jugador que parece llevar zuecos, era todo promesa para ellos.

Era el momento clave. El Madrid de Mou iba a decir en esos minutos de qué estaba hecho.

Y ahí se rehízo. Volvió a salir a la contra. Güler buscó a Dumfries, luego Diomandé hizo un gran slalom...

El Madrid estaba. Había consistencia en sus cuadernas. Solo crujía con alarma una, por la que se colaba el Barcelona en el reflujo de las contras del Madrid. Por Bernardo ya iban los Pedris. Estaba cansado. Su rostro rozaba la agonía. Y Mourinho, que se guardaba los cambios, puso rápidamente a Camavinga. Por fin.


El Madrid salía por Dumfries, seguramente un logro del Barcelona. Era como ver un examen de conducir. A ver, muchacho, saca el coche del aparcamiento. Y era incapaz. Se estrellaba en la cal cada vez...

Entonces se produjo para mí un momento clave también de la temporada. O sea, en el momento clave llego un momento doblemente clave: Huijsen recibió un balonazo en la cara y esto fue su bautizo de camachismo. No solo no se quejó sino que probablemente terminó de espabilarle. El bueno de Huijsen necesitaba este partido y ese balonazo para romper a defensa de tronío en el Madrid.

Superado con mucho el minuto 80 de partido, el Barcelona recibió la primera amarilla en la martirial persona de Gordon, que verdaderamente no daba crédito.

Flick sacaba a los Barça toons y Mou no. El partido se afilaba, se tensaba. Partido bueno, minutos larguísimos. La salida del Madrid, ojo, era cosa de Lunin, Dumfries, Camavinga, Konaté...era como ver un carrito de bebé rondando una escalera mecánica. Sudores fríos, encogimiento de todo lo encogible. Y ahí, de una forma venturosa y perfecta, como si todos los fallos anteriores, los casis, los ay, los desencuentros por un centímetro, por una décima de todos estos meses cobraran sentido, el Madrid construyó una jugada para el recuerdo. Yo sé lo que hacía cuando Cristiano marcó el gol en el Nou Camp la liga aquella. Sé cómo era mi vida. Mis errores, mi inconsciencia. Mis esperanzas. Mis amigos. El tiempo reaparece y toma la forma de un cielo, el aire rosado y feliz de una tarde. Bellingham, que había luchado de todas las formas, bailó una suerte de claqué con virguería, ruleta y pase a Camavinga, que abrió a Güler, siempre presente en la banda, referencia constante ahí, ya hecho jugador adulto, y le devolvió el pase tan largo, con tanto efecto que de tan obtusángula no parecía una pared; llegar era un alarde, y Camavinga lo hizo y con un solo toque zurdo se libró de Cubarsí, como aquella vez Bale se libró de Bartra. No terminó ahí su jugada porque con la derecha buscó la santrada atrasada para Mbappé, que como la flecha que es llegó a la ramatada. El gal formó una tremolina de madridistas y Mou, por fin, se deslizó brevemente por el césped. Era el gol más importante en años. El Madrid volvía. La obra mouríñica tomaba la forma de algo compacto, bravo, lleno de espíritu y propósito.

El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz. Con esa euforia liguera que algunos, no sabemos por qué, casi preferimos, hecha de revancha, de reencuentro y de promesas. La gloria europea es una vulgaridad. Mourinho endereza épocas enteras. Te quiero, amigo, José.