la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 11 de octubre de 2026

El objetivo es dejar al Madrid fuera de Europa / por William Pogue


'..Hay que detener esta espiral, forzar a las instituciones europeas y a la justicia a parar la picadora de carne. Poner al mundo del fútbol ante el espejo. Irnos en medio de un partido. Explicarlo. Y tiene que ser ya..'

El objetivo es dejar al Madrid fuera de Europa

William Pogue
He dejado de ver los partidos del Real Madrid. Jamás pensé que habría un motivo para hacerlo. Ni el mal juego, ni la falta de victorias, ni nada propio del club o del equipo. Llegué al mundo durante el interregno de 32 años sin Copas de Europa. Lloré la derrota de 1981 contra el Liverpool... y desde entonces, no he tenido ningún motivo para dar un paso atrás. Y no lo haré ahora. Seguiré apoyando en el estadio, pero no veré los partidos por la tele ni los escucharé por la radio. Eliminaré cualquier contribución consciente o inconsciente que pueda ayudar a la organización putrefacta del fútbol español. No compraré los productos que patrocine LaLiga, ni de los anunciantes de Marca, AS, la COPE o la SER. No saldrá un euro de mi bolsillo que pueda llegar a los de Tebas, Louzán, Soto o a los árbitros.

Van a tratar de acabar con el Real Madrid. Ya lo veo claro. Es una guerra a campo abierto. No hace falta que nos enseñen más. Sólo cuando Florentino desaparezca podrán culminar su dominio sobre el fútbol ¿Recuerdan la invasión de los ultracuerpos? Es lo mismo. Ya controlan casi todo. Sólo queda Florentino y la resistencia desde RMTV, un puñado de youtubers, tuiteros y La Galerna.

El club no ha dejado salir a Mourinho a la rueda de prensa del pospartido contra el Villarreal para evitar su inmolación. No es el momento. Ojalá llegue pronto lo que estamos esperando. Pero hace falta ya. Si la UEFA no mueve ficha, por mucho que nos duela tenemos que dejar de presentarnos a esta escabechina cotidiana. No les da vergüenza. Salen a escándalo por partido. En unos lo consiguen, en otros lo intentan. Con descaro. A la vista de todo el mundo. Necesitamos a la UCO, a los Navy Seals, a la Delta Force, al Mossad, pero esto tiene que terminar. La patulea infecta del fútbol no puede ganar.

EL PLAN ES DEJAR AL REAL MADRID FUERA DE EUROPA ESTE AÑO. BAJARLO DE LA CUARTA POSICIÓN EN LALIGA. COMO SEA. HARÁN LO QUE SEA NECESARIO. PREVARICARÁN

Si con todo lo que sabemos ya no arde Troya en el fútbol español, es que no va a arder. Son más que nosotros. Son más poderosos y tienen inundado con nuestro propio dinero, el que genera el Real Madrid, a cualquiera que pueda abrir la boca o plantear una duda. El objetivo de Tebas es o lo hago mío o lo destruyo. Hasta que lo arrolle el tren no se apartará de la vía. Recuerden que quiso apoderarse por las malas y con total desfachatez de los ingresos comerciales del club en una chusca maniobra que le salió mal. De aquellos polvos vienen estos lodos. No es solo Negreira ni el corrupto Barcelona en la Cataluña del "tres percent". La prolongación del negreirato y la apuesta por el Barcelona como elemento monetizador de LaLiga del futuro está en marcha. Si la UEFA es igual de corrupta que la FIFA, la suplantación llegará. Seremos un bonito recuerdo: el mejor club del siglo XX desaparecerá en el XXI pasto de los buitres.


El plan es dejar al Real Madrid fuera de Europa este año. Bajarlo de la cuarta posición en LaLiga. Como sea. Harán lo que sea necesario. Prevaricarán. Desde la opereta de Riquelme, un candidato sustentado por todo el antimadridismo, por influencers que cobraron por hacer campaña y por lo más corrupto del fútbol, la banda de Tebas está tratando de inflamar a la afición contra su club. Revolucionar el madridismo de a pie. ¿Dónde habremos visto esto antes? El método del manual del dictador. Es la estrategia de saturación: cuando no terminan de zombificar a la población, se trata de que no haya un día sin bronca, de acostumbrar a la gente a la anomalía, a tragar quina, a esperar lo inevitable. El golpe de gracia. Necesitan, ansían por encima de todo echarle las zarpas encima a la gallina de los huevos de oro, antes de que el tsunami UEFA pueda abrir la puerta del crematorio y les pille con los cadáveres a medio incinerar.

Tienen que acabar con nosotros antes de que lleguen más vídeos, antes de que aparezca una grabación comprometedora, un chantaje fallido. Un sicario cambiando de bando. Antes de que un juez europeo analice el currículum de Albert Soler entre el Barcelona y la política, "deus ex macchina" de la prescripción del delito de corrupción. Hemos sabido que Soler fue el candidato de Tebas para reemplazar a Rubiales en la RFEF, cuando aún no sabía que podría manipular a Louzán como José Luis Moreno a Monchito. Hemos sabido de un documento confidencial firmado en 2018 entre la RFEF y Tebas prohibiendo que ningún ejecutivo de la primera pudiera cobrar de ningún club. 2018. Tebas supo en 2018. Supo que Hacienda iba detrás del Barcelona. Supo que Negreira dejó de cobrar tres meses antes cuando Rubiales lo canceló, al descubrir la investigación de Hacienda. Tebas lo supo todo. Algún día le tocará explicarlo delante de un juez.


Ya no es razonable para mí seguir en directo los partidos. No pagaré con mi salud la sinrazón, el esperpento, la injusticia y la mentira que estamos viendo. LaLiga es mentira. Miren. Hoy, antes de llegar a la mitad de octubre, ya sé, porque lo sé, que el Barcelona ganará la liga. Que el Atlético será segundo (Gil Marín lo sabe y yo sé que lo sabe) y que están buscando a un tercero y un cuarto (a quienes se lo comunicarán en su momento para que estén preparados) para ir condicionando la competición. Están calculando sobre el calendario cuándo se producirán los atracos, las expulsiones, la acumulación de tarjetas. No tengan ninguna duda de que todo está planeado, escrito y a buen recaudo. No se rían si les digo que le han pedido ayuda a una IA para que todo parezca un accidente. Desde aquí animo a Equation Group a ayudarnos a desinfectar España, porque no es sólo el fútbol.


Hace mucho tiempo que se me han quitado las ganas de pedirle más pundonor, esfuerzo y fútbol a los jugadores. Ellos ven lo que vemos todos. Es escalar el Tourmalet cada partido. No importa el rival. Siempre es el Tourmalet. Y, cuando parece que llegas a la cima te pinchan una rueda, te echan agua helada en los ojos, te sujetan para que no avances. No les puedo pedir juego. No puedo pedirles ni siquiera que piensen sólo en el fútbol, cuando te agarran en todo el campo sin que piten una falta al rival. Cuando revisan una entrada de amarilla rigurosa para ver si te pueden sacar una roja: me he detenido en la falta de Bellingham en la primera parte, sobre la banda derecha del rival. Minuto 19. Jude va a la presión sobre el lateral del Villarreal. Se lanza al césped para recuperar el balón. Recoge la pierna cuando ve que no llega. El rival se tira ante el mínimo contacto con la tibia recogida de Jude. Amarilla. El árbitro se toca el pinganillo. Pide que no se saque la falta. Vean la imagen. ¿Saben qué pasó ahí? Que la sala 2 del VOR, esa que no existe, escrutó la jugada para dar indicaciones. Nunca escucharán ese sonido VAR. Pasó desapercibido. Una jugada intrascendente analizada en slow motion, en 4K. No se les escapará ni una oportunidad. No les preocupa el escándalo. Van con todo.

NO CONCURREN NI FUERZA EXCESIVA NI BRUTALIDAD, CONDICIONES NECESARIAS PARA UNA EXPULSIÓN POR TIRÓN DE PELO. TENÍAN QUE ANULAR EL GOL. BUSCARON ANULARLO. VINI ESTABA CAMBIANDO EL PARTIDO. HABÍA QUE DETENERLO POR CUALQUIER MEDIO

Ahí fue cuando decidí irme al cine. Vi el concierto de Queen en julio de 1986 en Budapest. No se lo pierdan. Me espantó los diablos de la cabeza por unas horas. Disfruté de un Freddie Mercury en plenitud, tal vez ya consciente de su enfermedad. Sólo dieron cinco conciertos más, finalizando en Knebworth. Ese día hicieron historia. En 1986 tocar detrás del telón de acero no era solo música. Fue diplomacia. El mundo era un lugar tan feo como ahora, pero el enemigo estaba detrás de un muro, confinado o confinándonos a los demás, pero no entre nosotros.

NO SE LES ESCAPARÁ NI UNA OPORTUNIDAD. NO LES PREOCUPA EL ESCÁNDALO. VAN CON TODO. CÓMO PUEDE ALGUIEN EN SU SANO JUICIO PEDIR MÁS FÚTBOL A ESTOS JUGADORES O INICIAR UNA CONVERSACIÓN FUTBOLÍSTICA EN MEDIO DE ESTA ANOMALÍA

Terminé de ver el partido más tarde. Mourinho acertó con los cambios. Cucurella por un flojo y fallón Carreras en la reanudación, y Vinicius por un Trent reconvertido a medio centro en una posición que le favorecerá en el futuro, desde donde dejará sólo a nuestro delantero centro las veces que necesite hasta que consiga meter algún gol. Conté cuatro ocasiones con las que Cristiano se habría ido con un poker en un día normal.

La terrorífica actuación de Díaz de Mera no se limitó a estar pendiente de cualquier oportunidad para prevaricar. Ignoró todos los agarrones a nuestros jugadores en situaciones de ventaja y se gustó con las tarjetas facilonas que le dan puntos de cara a sus jefes. Sus trescientos mil no corren peligro de momento.

En el 62 llegó el golazo de Diomandé que nadie se atrevió a celebrar con el banderín del juez de línea en todo lo alto. Siempre bajo la lupa. El costamarfileño estaba habilitado por un metro. El Bernabéu se quedó murmurando durante la revisión. Los cuatro sicarios sin miedo, tranquilos frente al ridículo espantoso. Qué fácil es pitar en el Bernabéu. Ya ni siquiera hay almohadillas. Tras unos minutos, el VAR concede. Demasiado inevitable para mover los muñecos sin más sospechas. Gol.


El incidente de Vini con Saliba es más que nada un enganchón. El rival se mete en carrera delante de Vini para entorpecerlo. Vini bracea y le engancha para quitarlo de en medio. No hay agresión. Saliba sigue en juego, ni se inmuta. Nadie ha visto jamás a Vini una acción antideportiva con dolo. Un minuto después, gol. Tres minutos después, gol anulado y roja para Vini, que llevaba veinte minutos sobre el campo. Tenía que ser roja, tenía que ser a Vini, aún contra el reglamento. No concurren ni fuerza excesiva ni brutalidad, condiciones necesarias para una expulsión por tirón de pelo. Tenían que anular el gol. Buscaron anularlo. El VAR rearbitra partidos. Nos dijeron que no ocurriría. Es el VAR quien arbitra. Desde fuera. El obediente Pulido Santana interpreta brutalidad, fuerza excesiva con el defensor continuando la jugada sin problemas ni reclamación alguna. Bien, Pulido, tú sabes lo que te conviene.


Siempre Vini. Todos contra Vini. No dejarán que levante cabeza. Le amargarán la carrera. Le echarán del fútbol. Perseguido, neutralizado, cancelado desde 2024. El antimadridismo y al menos dos organizaciones corruptas contra él. Estaba cambiando el partido. Había que detenerlo por cualquier medio. Nada que no hayamos visto ya.


Es imposible que los madridistas no pensemos que aprovecharán cualquier cosa para perjudicarnos. No son casualidades. Es imposible. Salimos a escándalo por semana. Todas las malditas jornadas. Ya sabemos que sucederá. Y sucede. Y los sicarios adulteran partidos aplicando las reglas con una asimetría casi científica: tolerancia al rival, máximo castigo para el Real Madrid. En cualquier estadio de España. Invariablemente. Algo está muy podrido en el fútbol español y en España. El antimadridismo ha inundado de odio y de envidia el deporte. Son el socio perfecto del corrupto. Cómo puede alguien en su sano juicio pedir más fútbol a estos jugadores o iniciar una conversación futbolística en medio de esta anomalía.

Nos están echando. Cuando el Real Madrid esté más débil, cuando el antimadridismo y los medios consigan finalizar la zombificación de los madridistas fake y Florentino no tenga fuerzas o ganas de pelear, todo estará perdido. Seremos una foto en papel sepia como los Bulls de Jordan, los Lakers de Magic Johnson o los Celtics de Larry Bird. Tenemos muy poco tiempo. Hay que reventar el chiringuito. Hay que detener esta espiral, forzar a las instituciones europeas y a la justicia a parar la picadora de carne. Poner al mundo del fútbol ante el espejo. Irnos en medio de un partido. Explicarlo. Y tiene que ser ya.

Feria de Otoño'26. Seis novillos de distintas ganaderías para Álvaro Serrano. Ni éxito ni fracaso / Campos & Moore


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Sábado, 10 de octubre de 2026. Feria de Otoño 2026. Segunda novillada. 

Encierro de novillos de seis ganaderías para el novillero Álvaro Serrano. Bien presentados. Nobles y mansos. El primero de Domingo Hernández (procedencia Juan Pedro Domecq), pobre de pitones, flojo y de embestida pastueña. El segundo de Fuente Ymbro (procedencia Domecq, vía Jandilla), con movilidad y empuje. El tercero de Conde de Mayalde (procedencia Juan Pedro Domecq, más Juan Contreras), encastado, corto en la embestida. Cuarto de Luis González Conde (procedencia Domecq, con parte de Jandilla), fuerte y rebrincado, que exigía mando. Quinto de Montealto (procedencia Juan Pedro Domecq, con Algarra —Juan Pedro Domecq—), fuerte y encastado. Sexto de Julio de la Puerta (procedencia Juan Pedro domecq y Marqués de Domecq, con un ápice de Veragua), encastado con transmisión. Rozando el lleno. Tarde de otoño ideal.

Terna: Como único espada, Álvaro Serrano, de Navas del Rey (Madrid), de corinto y oro, y cabos blancos; veintitrés años; petición de oreja y ovación en el primero. Y silencio en el segundo. Fue corneado al comienzo de la faena de muleta del tercer novillo, del Conde de Mayalde, que le produjo una herida de 20 cm en el muslo derecho en su parte posterior por encima de la rodilla. Fue operado en la enfermería de la plaza.

Como sobresalientes actuaron Aitor Fernández —grana y oro— que mató el cuarto y el sexto; y Héctor Roberto —gris piedra y oro— que estoqueó el tercero y el quinto.

Suerte de varas. Los picadores no estuvieron a la altura. Los novillos salieron sueltos de los encuentros con el piquero. Héctor Vicente al primer novillo, dos picotazos traseros. Francisco Javier Sánchez al segundo, trasero y rectificando. Luciano Briceño el tercero, trasero, rectificando y con metisaca. Marcial Rodríguez al cuarto, una buena primera vara, y una segunda, trasera y con metisaca. Pedro Iturralde al quinto: en la primera, trasero y tapando la salida: el novillo empujó e Iturralde sufrió un derribo, contactando su cuerpo con la arena en tres ocasiones, besándola. Espartaco al sexto, puyazo caído de primeras y picotazo en el segundo encuentro.

PEPE CAMPOS
El reto que Álvaro Serrano se impuso en la novillada de ayer tarde, al intentar matar en solitario seis novillos de diferentes ganaderías, quedó frustrado cuando pasaba de muleta al tercer novillo, Tempranito, de 485 Kg, colorado ojo de perdiz chorreado, un animal que tenía trazas de toro y que cumplía los cuatro años en este mes de octubre. La cornada sobrevino al concluir el diestro de Navas del Rey la segunda tanda de pases de muleta, cuando mejor toreaba; y la sensación que estaba dando en ese instante era que comenzaba a asumir en serio el compromiso de salir bien parado de la encerrona a la que él mismo se había dado cita. 

El novillo era un ejemplar muy serio de la ganadería del Conde de Mayalde que había tenido un comportamiento de manso en el caballo y que se había dolido en banderillas. Previamente, Serrano, le había recibido con el capote de rodillas, por faroles, y continuado de pie con verónicas que no logró rematar. Más adelante, Serrano volvió a los faroles en un quite durante el tercio de banderillas. En la lidia del novillo, Raúl Ruiz, le intentó templar y alargar la embestida, pues el astado se quedaba corto, lo hizo mediante lances en círculo hacia atrás para enseñarle la manera adecuada de entrar y conducirse en las suertes. La impresión que dio al ser ejecutados tan excelentes capotazos, mientras el novillo se dolía al sentir las banderillas, es que el animal había quedado en buena disposición para que el matador iniciara la faena. Esta comenzó por bajo, con muletazos mandones, a la altura del tendido ocho, y tuvo una primera tanda en redondo por la derecha de garra, donde Serrano parecía que estaba sometiendo al astado, que a su vez, le había lanzado algún aviso de querer levantarle con su cuerna. 


En la segunda tanda de redondos, la que se veía como clave para que ese dominio se produjera, ya no pudo cerrarla el joven novillero pues fue corneado al quedarse muy quieto en un pase de pecho con la mano izquierda que cerraba la serie de derechazos. Un conjunto de pases que de haberle salido bien al torero habría sido fundamental en esa lucha que se estaba produciendo entre el morlaco y Álvaro Serrano para saber quien mandaba y alcanzaba la hegemonía y el poder. Fue una apuesta, la de quedarse estático en todos los pases, incluido el remate, que no finalizó con acierto; y la victoria en la confrontación se la llevó el novillo, con claridad, pues frustró los fines que pretendía el torero; y, se puede decir que, a su vez, las esperanzas del público de vivir una corrida trascendente.

El percance se produjo cuando el quid del envite por el dominio y el triunfo se estaba negociando. Podría pensarse que Serrano tuvo poca previsión y tenía que haber abordado con mayor cautela la pelea con el novillo, que le había mostrado malas intenciones, pero si las apuestas no se plantean, ni se lanzan, no existe la posibilidad del éxito mayor. Realmente fue un acto de valentía y de mala suerte, y sabemos que el mundo de los toros muestra esta cara, la del infortunio, si el toro gana la contienda. El desafío que había asumido Álvaro Serrano, según fueron lidiándose los novillos elegidos para el encierro, pareció a todas luces que estuvo muy bien concebido. La presentación de los astados fue como si asistiéramos a una corrida de toros y el juego de los mismos fue de menos a más, mostrando una mayoría de ellos fuerza y casta algo que se ajustaba a las condiciones que como torero había mostrado Serrano en sus dos comparecencias del mes de mayo pasado, cuando irrumpió en la plaza de Madrid con fuerza y con frescura, con una tauromaquia auténtica y variada, con conocimiento de las suertes y con buena colocación ante la cara del toro. Las dificultades que le planteó este novillo del Conde de Mayalde y que Serrano no pudo resolver, le va a suponer un antes y un después en su carrera, pues le privó de un triunfo importante, y a partir de ahora le sitúa en una dinámica de acertar en las siguientes apuestas que emprenda y que le vienen a la vuelta de la esquina, ya que la próxima temporada ya está ahí. Si Serrano da el paso adelante y sabe conducirse puede ser un torero a tener en cuenta en el futuro; si se achanta, pues será uno más de tantos que quisieron ser y no lo lograron. 

La envidada de encerrarse ayer con seis novillos fue seria y no estamos acostumbrados a que en el mundo de los toros se contraigan retos reales, legítimos y verdaderos. Esto queda en el haber de Álvaro Serrano. Un aspecto que en las mismas circunstancias otros novilleros no habían planteado en la misma medida en los últimos tiempos. Como pudimos ver ayer se iba a enfrentar —y no pudo hacerlo— a un ganado bien presentado y de juego ascendente —el único lunar el primer novillo de Domingo Hernández, que curiosamente fue por delante para impedir la censura de la afición—.

Con este primer astado Serrano inició su labor con verónicas genuflexo, que ya de pie remató a la altura del tendido ocho. Después realizó quites. La faena de muleta, breve, estuvo bien estructurada, ligando bien las tandas con el pase de pecho final. Toreó reunido aunque en ocasiones la pierna de salida tendía a estar retrasada —un pero—. El novillo, muy noble, no decía demasiado. La estocada en la suerte natural hizo guardia por estar atravesada y quitó brillantez a su trasteo. 
En el novillo de Fuente Ymbro de mayor dificultad, por su movilidad y mayor acometividad, Serrano no pudo plantearle a gusto las verónicas de saludo. Luego realizó un quite original que podríamos definir como navarras invertidas. En la faena de muleta Serrano se adaptó a las condiciones del animal. La faena en la segunda raya del nueve, también breve, con cuatro tandas. Mejor colocado Serrano que en su primero le sacó pases de mérito al natural, con suavidad y mando. Luego mató muy mal de tres pinchazos en la suerte natural, y contraria, y media defectuosa, atravesada, y dos descabellos. Aquí parecía, tras este repertorio de pinchazos, que la tarde se le iba a poner cuesta arriba. Después vino la apuesta mayor con el novillo del Conde de Mayalde y la trayectoria de la corrida quedó abortada.

De los sobresalientes podemos decir que hicieron lo que pudieron y llegaron hasta donde podían llegar. Los dos con muy pocos contratos y bagaje, y la edad echada encima. Héctor Roberto despachó al tercer y quinto novillos. Aitor Fernández, al cuarto y al sexto. Este novillero quiso plantearle combate a sus enemigos logrando algún buen pase suelto en una labor con altibajos de confianza y de oficio. Con su actuación terminó un encierro que pudo haber sido mucho más de lo que fue.





ANDREW MOORE





















FIN

Feria de Otoño'26. Un día especial… / por Antolín Castro

En este momento cambió la tarde..

'..justo hace un año, nos dejó un gran amigo, Luis Pla Ventura. Amigo primero y compañero después en la aventura de Opinionytoros. Muchos años compartiendo nuestras vidas y difundiendo nuestro parecer taurino, siempre independientes, pero siempre comprometidos con el toro íntegro y el toreo auténtico..'

Un día especial…

Antolín Castro 
Opinión y Toros / 10 Octubre 2026
Por muchas cosas este 10 de octubre ha sido un día muy especial.

Pero por lo primero, nada más levantarme, fue por recordar que, justo hace un año, nos dejó un gran amigo, Luis Pla Ventura. Amigo primero y compañero después en la aventura de Opinionytoros. Muchos años compartiendo nuestras vidas y difundiendo nuestro parecer taurino, siempre independientes, pero siempre comprometidos con el toro íntegro y el toreo auténtico.

En su memoria, quiero que la crónica de hoy de Las Ventas sea también especial. Una novillada en solitario para Álvaro Serrano, quien fuera el triunfador en San Isidro de su categoría, un cartel especial en esta feria de otoño.

Especial ha sido que de nuevo no he estado en la plaza. El pasado año me regresé a casa cuando supe, ya cerca de Las Ventas, que Luis se había marchado al ruedo celestial. En esta ocasión la salud ha sido un freno para acudir… aunque es justo reconocer que la retransmisión de Telemadrid ha ayudado a quedarme en el sillón. En ambas ocasiones han sido nietos quienes se han sentado en mis localidades.

El desarrollo del festejo también ha sido especial. Si todos pensaban que iban a ver a un solo espada, el percance de Álvaro Serrano, el protagonista de la tarde, ha permitido que finalmente fuera una terna de novilleros quienes han actuado. Por cierto, ambos sobresalientes salieron con la montera en señal de debutar en Las Ventas. Eso ya nos hacía presumir de que era muy poco su bagaje. Al final se pudo comprobar que Héctor Roberto y Aitor Fernández, gozaban de muy poca experiencia. Ver actuar a dos sobresalientes es muy especial, no sucede casi nunca.

Empezó muy bien en su primer novillo, de Domingo Hernández, Álvaro Serrano, variado y con mucho repertorio con el capote. Con la muleta estuvo sereno y asentado, con oficio, siendo ovacionado y gozando de una petición de oreja que no fue suficiente.

En su segundo, de Fuente Ymbro, cambiaron las tornas y él supo cambiar también los registros, puso más entrega y voluntad y menos serenidad. En esos cambios de registro llegó el tercero, del Conde de Mayalde, con tendencia a meterse por dentro, que terminó empitonándole, lo que no permitió que pudiera matar ni la mitad de la novillada prevista. Una pena, ya que en conjunto el de Navas del Rey, quien desde muy chico tuviera de profesor a David Adalid en la escuela local, tuvo una actuación en conjunto muy sólida y demostrando preparación y capacidad.

Los sobresalientes, como decíamos, faltos de rodaje y experiencia, pero no de arrestos y entrega. Mejor Aitor con los trastos y mucho mejor Héctor con las espadas. Digna actuación de ambos, pero Madrid debe elegir sobresalientes que tengan un mayor currículum. Venir a debutar con una novillada fuerte, no garantiza que puedan salir airosos. Muy respetables han estado para el ‘marrón’ que se les vino encima.

Ya ven todo muy especial, nada dentro de la normalidad. Para mí lo más especial ha sido poder recordar en este día al amigo perdido. Gracias Luis por leerme desde donde estés.

Por qué Ceuta y Melilla son españolas / por José Javier Esparza

Ceuta y Melilla son ciudades singulares, cada cual con su propia personalidad y con su propia historia. Sin embargo, vamos a contar esa historia de manera paralela, para hacer más visible que la identidad de Melilla y de Ceuta tiene mucho más que ver con los avatares de España que con los de Marruecos. Más aún: siempre fueron consideradas como parte de los conjuntos políticos creados a esta parte del Estrecho de Gibraltar, en la península ibérica, incluso cuando buena parte de España fue musulmana.

Por qué Ceuta y Melilla son españolas

Por José Javier Esparza

Antigüedad española

Hay que empezar por los fenicios: son ellos quienes, al mismo tiempo que sientan bases en la península, crean en Melilla una colonia comercial (“Rusadir”) y otra en Ceuta. La de Ceuta sería ocupada, además, por los griegos. Ambas ciudades tuvieron un papel destacado en las guerras púnicas; sus puertos sirvieron muchas veces de base a las operaciones navales de cartagineses y romanos. Y juntas pasaron a ser romanas: Melilla en el año 46 d.C. con el nombre de Flavia; Ceuta, en el 40 d.C. como Septem Frates. Melilla era un puerto importante; Ceuta destacaba por su gran factoría de salazón de pescados. Ambas eran tan romanas como Hispania, y precisamente Hispania era el mercado hacia el que dirigían su vida comercial. En nuestras dos ciudades entra el cristianismo al mismo tiempo. En Ceuta, concretamente, se edificó hacia el siglo IV una basílica que es el templo cristiano más importante descubierto en toda la provincia romana de Mauritania Tingitana. La historia antigua de Ceuta y Melilla es hermana de la del resto de España.

Cuando se hundió el imperio romano, Ceuta y Melilla corrieron la misma suerte que el resto de Hispania: fueron invadidas por los vándalos de Genserico, que atravesaron la península ibérica para acabar en el norte de África. Melilla quedó destrozada; Ceuta se convertiría en plaza bizantina. Las dos, en todo caso, quedaron después bajo la influencia visigoda. Si Melilla languideció hasta casi desaparecer, Ceuta, por el contrario, se convirtió en una pieza estratégica fundamental en el juego de poder a ambos lados del estrecho de Gibraltar. En Ceuta, precisamente, es donde la tradición sitúa la felonía del conde Don Julián, gobernador visigodo de la ciudad, que se vende a los árabes y les facilita la invasión de la península.

Ceuta y Melilla en la España medieval

Ceuta va llevar una vida muy agitada durante el periodo de poder musulmán. Será destruida en el siglo VIII y reconstruida en el IX. Los califas españoles van a revindicarla siempre como parte del territorio ibérico. Será así en el siglo X bajo el califato de Córdoba, en el XI bajo la taifa de Málaga, en el XIII bajo la taifa de Murcia, en el XIV bajo el reino nazarí de Granada. Al mismo tiempo, distintos señores africanos intentarán invadirla una y otra vez. Pero lo más importante es que, aun bajo el poder musulmán, Ceuta sigue siendo la misma ciudad romana y cristiana que fue. La presencia de comerciantes pisanos, genoveses, marselleses y aragoneses es constante en todo este periodo. En 1227 mueren mártires los ceutíes Daniel, Ángel, Samuel, Dónulo, León, Nicolás y Ugolino, por negarse a abjurar de la fe cristiana frente al Islam: medio milenio de dominación islámica no había logrado extirpar el cristianismo de Ceuta. Las guerras posteriores por el control del mediterráneo oriental, donde se mezclan los intereses de los reinos africanos con los de Castilla y Aragón, conducirán finalmente a la ocupación de la plaza por las naves portuguesas en 1415. Es Portugal el que culmina allí la Reconquista.

Y mientras todo eso ha pasado en Ceuta, ¿qué ha estado pasando en Melilla? Bajo el dominio árabe de la península, Melilla renace y se convierte en una ciudad próspera. Y significativamente no formará parte de los reinos musulmanes africanos, sino del califato de Córdoba; incluso cuando fue musulmana, Melilla fue española. Así será hasta el siglo XIII, cuando el califato cordobés se descomponga y Melilla caiga presa de las luchas entre el reino marroquí de Fez y el reino argelino de Tremecén. La ciudad quedó completamente deshecha, una vez más; tierra asolada. Melilla desapareció. Muchas gentes, a lo largo de los años siguientes, se asentarán en los alrededores, pero Melilla era una ciudad muerta. Quienes devolvieron la vida a Melilla fueron los castellanos.

Es en 1497 cuando las tropas del tercer duque de Medina Sidonia, mandadas por Pedro de Estopiñán y Francisco Ramírez de Madrid, ocupan la ciudad. La peripecia merece ser contada. Como los alrededores de Melilla estaban llenos de moros, los Reyes Católicos consideraron desaconsejable cualquier operación militar. Pero Medina Sidonia concibió algo muy poco convencional. Dado que la ciudad estaba prácticamente desierta y completamente en ruinas, dispuso un desembarco nocturno. En los barcos hizo cargar grandes vigas desmontables, un auténtico muro prefabricado. A lo largo de la noche, los castellanos desembarcaron las vigas y las ensamblaron a toda velocidad. Al amanecer, los moros descubrieron, aterrados, que la ciudad había vuelto a surgir durante la noche; lo tomaron por cosa de embrujo, pero fue, en realidad, cosa de ingenio. Desde entonces, la Corona española nunca abandonará Melilla.

Habíamos dejado a Ceuta en manos portuguesas. En ellas estaría durante más de un siglo. Los tratados entre España y Portugal reconocían a nuestros vecinos el dominio de la costa africana desde Ceuta hacia el oeste, hacia el Atlántico, y a España desde allí hacia el este, hacia el Mediterráneo. Cuando el reino de Portugal se incorporó a la monarquía hispánica, en 1580, Ceuta también lo hizo. Pero en 1640, cuando Portugal se desgaje de España, los ceutíes decidirán que quieren seguir siendo españoles. Por eso Ceuta ostenta los títulos de Noble, Leal y Fidelísima, al tiempo que mantiene en su escudo y en su bandera las armas de Portugal. Nuestros vecinos reconocieron la españolidad de Ceuta pocos años después. Ceuta no sólo es española por haber compartido nuestra historia antigua y medieval, sino, además, porque los ceutíes quisieron ser españoles.

Tierra española

Lo interesante de toda esta peripecia es lo siguiente: si en su historia antigua Ceuta y Melilla forman parte de la historia de España –romana, cristiana y visigoda-, su historia medieval es igualmente española, y ambas son tan hijas de la reconquista como el territorio peninsular. Muy rara vez fueron Ceuta y Melilla posesión de algún reino africano. Ceuta, casi siempre vinculada a los reinos de la península, mantuvo además su herencia romana y cristiana, revitalizada tras la reconquista portuguesa; Melilla, hecha ruinas por las guerras entre los reinos africanos, fue reconstruida desde cero por los castellanos en el siglo XV.

Es verdad que los distintos poderes que se sucedieron en el norte de África intentaron con frecuencia apoderarse de Ceuta y de Melilla. Ambas sufrieron repetidos ataques de las cábilas vecinas, más por afán de botín que por reivindicación territorial. Pero Ceuta y Melilla resistieron siempre, incluso en la época en que los piratas berberiscos infestaban el Mediterráneo. Un sultán de Marruecos asedió Ceuta durante más de un cuarto de siglo, entre 1629-1724, pero Ceuta resistirá. Ceuta no resistirá sólo a los marroquíes, sino también, en 1704, a los ingleses que habían tomado Gibraltar. Otro sultán de Marruecos sitiará Melilla en 1775, pero Melilla resistirá también. Y será otro sultán de Marruecos quien, por el Tratado de Wad-Ras de 1860, reconozca la españolidad de Melilla y de Ceuta.

Durante este largo ciclo de 2.000 años que aquí hemos resumido apresuradamente, Marruecos nunca tuvo en sus manos Ceuta y Melilla. Las primeras formaciones políticas que aparecen en la zona –el Reino de Nekor, la dinastía árabe de los idrisíes, las dinastías bereberes de almohades, almorávides y benimerines- no pueden ser consideradas como precedentes del Marruecos actual, pero, incluso si lo fueran, su supuesto derecho sobre nuestras ciudades es insostenible (sería como si reivindicaran Tarifa o Granada). La dinastía alauí o alauita, cuyas posesiones son el germen del Marruecos actual, surge en el siglo XVII, cuando Ceuta y Melilla ya llevan doscientos años junto a las coronas ibéricas y cristianas.

Ceuta y Melilla son españolas porque así lo quieren hoy sus habitantes. Además, lo son porque Ceuta decidió serlo en 1640 y porque Melilla fue reconstruida prácticamente de la nada por los españoles en 1497. Y son españolas, en fin, porque toda su historia ha estado íntimamente ligada a la del resto de España desde tiempos de los fenicios. Que los Reyes de España visiten Ceuta y Melilla es tan normal como que visiten Guadalajara o Santander. Y nosotros, españoles, debemos saber que esas dos ciudades no son “posesiones africanas”, sino suelo español.

sábado, 10 de octubre de 2026

¿Toro grande, ande o no ande? / por Paco Delgado

'..aunque tantas y tantas tardes haya toros en el ruedo, toreros que los lidien y público que asista a contemplar ese combate singular, no son pocas las ocasiones en las que se contempla una lucha desigual. Principalmente debido a que el animal que últimamente se cría y salta la arena carece de la fiereza necesaria para que la emoción aflore y se perciba en el tendido..'

¿Toro grande, ande o no ande?

Por Paco Delgado
Aunque son tres las patas sobre las que se sostiene el espectáculo taurino, no cabe duda que una de ellas tiene un papel imprescindible y cuya ausencia haría inevitablemente inviable e imposible todo lo demás: el toro. Torero y público, siendo, efectivamente, básicos, sin aquel no tendrían razón de ser.

Sin embargo, aunque tantas y tantas tardes haya toros en el ruedo, toreros que los lidien y público que asista a contemplar ese combate singular, no son pocas las ocasiones en las que se contempla una lucha desigual. Principalmente debido a que el animal que últimamente se cría y salta la arena carece de la fiereza necesaria para que la emoción aflore y se perciba en el tendido. Aunque ya se sabe, y se ha dicho, repetido y recalcado cientos, miles, millones de veces, que el toro más insignificante puede acabar con el torero más experimentado y poderoso. Y ejemplos los hay también a montón.

Pero desde hace ya tiempo, demasiado, en las complicadas labores de crianza y selección ganadera, se ha ido introduciendo en la esencia que mueve a este espécimen único en la naturaleza, un componente que provoca que sus revoluciones bajen de manera considerable en el desarrollo de esa exhibición que debe ofrecer en apenas diez minutos. La manejabilidad.

A lo largo de las últimas dos o tres décadas se ha ido perfilando, y consiguiendo, un modelo de toro de mucho mayor volumen, de una seriedad impresionante en sus defensas y de una estética formidable. Nunca se había visto la magnífica presencia que ahora muestran los ejemplares de casi todas las ganaderías. Y mucho más si su destino son plazas como las de Las Ventas, Pamplona o Bilbao, especialmente.

Si echamos la memoria atrás, si, por edad, se tienen recuerdos de las corridas de los primeros años de la década de los setenta, de los sesenta o cincuenta y no digamos nada de los cuarenta, cuando la guerra había esquilmado la cabaña brava española, o si se repasan periódicos o revistas de aquella época, o se pasan vídeos en los que se han grabado festejos de entonces, la diferencia es abismal. Era un modelo de toro de mucho menor tamaño en todas sus variables y, al ver esas imágenes, uno se admira y sorprende al comprobar que no sólo se admitían por parte de todos, sino que se tenían como algo digno de elogio.

Y efectivamente lo eran, pero por una cuestión principal: la casta. No es menos cierto que pesaban mucho menos, que durante mucho tiempo no se distinguía con claridad el toro del utrero, pero aquel ganado hacía gala de un motor de muchas más revoluciones que el de ahora, con un nivel de agresividad mucho más elevado y de un trato mucho más difícil y complicado. No era raro ver cómo atacaban al caballo y cómo hacían sudar a sus matadores. Tampoco es casualidad que las carreras de los de coleta fuesen relativamente cortas y en cualquier caso mucho más breves que lo que ahora se estila. Aquel toro, mucho más pequeño pero mucho más fiero, tenía una lidia desde luego más exigente y el tener que ponerse ante ellos un día y otro era algo que no estaba al alcance de todos los corazones. Véanse ejemplos de antaño y compárese con hogaño, cuando es difícil encontrar en la cabecera del escalafón diestros con menos de diez o doce años de alternativa... e intención de seguir en activo otros tantos.

El toro moderno se perfila para que dure mucho y para que se le puedan hacer cosas que hace medio siglo eran imposibles hasta para las máximas figuras. A cambio ha perdido personalidad. El tercio de varas, excepto en contadas excepciones -que las hay- carece ya prácticamente de sentido y objeto, su docilidad hay veces que enfurece e irrita -menos al que se pone delante, que agradece infinitamente esa bondad- y la emoción se transmite al tendido en contadas ocasiones. Y recordemos que la fiesta de los toros es emoción o no es. Así que calculen.

Feria de Otoño'26. Novillada sin picadores. Cruzarse o no cruzarse esa es la cuestión / por Pepe Campos


Steve McQueen

'..la tauromaquia está entrando en un círculo concéntrico que no deja ninguna salida, pues se ha conseguido crear un animal (el nuevo toro de lidia) que no plantea dificultades a la hora de lidiarlo ni de torearlo. Viene a ser el final (la consecuencia) de la evolución que está tomando nuestra civilización donde todo consiste en lograr el confort, en tener buena vida..'

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.

Viernes, 9 de octubre de 2026. Feria de Otoño. Novillada sin picadores. Gran Final del XIV «Camino hacia las Ventas». 

Encierro de erales de Guadajira (encaste Domecq, procedencia Marqués de Domecq). Bien presentados. Mansos (se dolieron en banderillas) y nobles. Algunos lucieron crotales. Primero, tercero y cuarto, excelentes. Segundo y quinto, también, ideales. El sexto, con mayor nervio, movilidad y con alguna tecla que tocar para ser dominado. Justos de fuerza y boyantes, todos fueron de largo a los cites. Tres cuartos de entrada. Tarde perfecta de otoño.

Terna: Joaquín Manzur, de Reynosa (México); de azul cielo y oro; veintitrés años; silencio tras un aviso en sus dos erales. Israel Guirao, de Valencia, de blanco y oro; dieciocho años; silencio tras dos avisos y oreja. Marco Peláez, de Apizaco (México), de malva y oro; con cabos blancos; dieciocho años; saludos tras un aviso y silencio.

Pepe Campos
Los novilleros de ayer que llegaron a la final del certamen «Camino hacia Las Ventas» de 2026 han aprendido a torear en escuelas taurinas, según parece. Es un aspecto que significa que el presente ha traspasado una línea roja respecto a tiempos de antaño que no tiene vuelta atrás. Antes, en esos tiempos lejanos de la tauromaquia se aprendía, principalmente, en las capeas, en el contacto que establecían los futuros toreros (maletillas) con el ganado que se lidiaba en las fiestas de los pueblos. Un ganado no seleccionado, no elegido, sino representativo de la condición natural de la vida de aquellos momentos, una vida auténtica pero áspera, en una época de esfuerzos y de temores, de alegrías y de pesares. Eran momentos en los que un halo espiritual daba cobijo a una civilización que pensamos asemejaba ser vieja porque lo era. Esta apariencia, reflejo de una realidad, aportaba a los hombres de aquellos días rigor y les exigía coraje porque había que oponerse a la dureza de la vida antigua. Esto fue así durante mucho tiempo (a pesar de la Revolución Francesa y todo eso). Ese rico mundo antiguo de los toros, en torno al aprendizaje y sus enseñanzas, está bien reflejado, por ejemplo, en la obra del escritor y crítico taurino Antonio Díaz-Cañabate, en su Historia de una taberna (1944) y en Paseíllo por el planeta de los toros (1970). Con su lectura podemos apreciar que en el entramado de las capeas los futuros matadores salvaban la vida ante asilvestrados animales y se iban haciendo lidiadores según resolvían embestidas, comportamientos y dificultades, al tiempo que pulían un estilo propio para torear. Es posible que ya existieran dinastías, tentaderos y comodidades, pero lo usual era enfrentarse a la brusquedad del oficio ante animales imprevisibles delante de un público fiero o feroz (en la novelística taurina existen muchos títulos que tratan esta temática). Eso fue el ayer lejano. De ahí salían toreros hechos, recios, sin finuras pero con personalidad. En el recuerdo Gregorio Sánchez y Andrés Vázquez, toreros largos y de aguante; que como maestros, lo fueron de pedagogía antigua, con su verdad y su crudeza. Todo eso fue un tiempo ya desaparecido.

Hoy no hay capeas, sino certámenes de novilladas donde los aspirantes a futuros matadores compiten delante de animales (erales, en el caso de las novilladas sin picadores) nobles, mansos o bravos, y, sobre todo, previsibles. Los toreros para hacerse no tienen que ir a los pueblos en busca del momento idóneo a la hora de dar un lance o un muletazo, y recibir un revolcón o una cornada; y ser descubiertos por los gerifaltes del mundillo. Actualmente la dificultad consiste en que los profesores (entre los que habrá psicólogos) elijan o no a un aspirante o a otro para que se enfrente a un animal en un certamen, y a partir de ahí pueda disponer de nuevas oportunidades para ser seleccionado y mantenerse en esa pelea que conlleva destacar. Lo hará ante erales o novillos que pertenecen a una nueva generación de ganaderías (las del presente) que crían astados nobles, sin raza, sin casta, y con obediencia, ante los cuales es muy difícil decir algo nuevo cuando se les torea: parecen ser originados para que los toree Morante de la Puebla, con un tipo de toreo que sólo él posee, pues tiene el don de la transmisión a base de temple y estilo, y es su secreto. 

En definitiva, la tauromaquia está entrando en un círculo concéntrico que no deja ninguna salida, pues se ha conseguido crear un animal (el nuevo toro de lidia) que no plantea dificultades a la hora de lidiarlo ni de torearlo. Viene a ser el final (la consecuencia) de la evolución que está tomando nuestra civilización donde todo consiste en lograr el confort, en tener buena vida, en sentir sensaciones, en dejarse llevar, en no esforzarse y en verlas venir. En todo esto, la vida actual, se puede decir, ha mejorado sobre la antigua, plagada esta de sudores y de sinsabores. Hoy se viaja, y, si no, se huelga. En nuestro hoy no se aprende mediante el sacrificio ni el sufrimiento, se aprende mediante la ciencia infusa de lo etéreo, de lo dócil, de la facilidad. Así para estos tiempos de bonanza y bienestar la tauromaquia no tiene otra que crear ese toro, ya no artista, sino «excelente», correligionario del carretón. La perita en dulce. Y los toreros deben encararse a él, en sus comienzos, a través de certámenes, en una lucha amable, de circunstancias favorables, y a ser posible con un público receptivo y consentidor.

Esto es lo que sucedió en la novillada de ayer: una tarde apacible, erales a modo, novilleros correctos y un público «voyeur». La cuestión es que todo este asunto habría cosechado un mejor resultado si los profesores de los obedientes novilleros de las escuelas taurinas de cada uno de ellos les hubieran enseñado a sus alumnos que, con ese animal tan bonancible al que se iban a medir, si se cruzaran e intentaran torear con concepto curvo y rematado (clasicismo belmontino) el respetable entraría en el espectáculo y en el olé. Pero esto no sucedió, pues esa lección pareció que no le ha sido explicada a ninguno de los tres novilleros de ayer tarde. Torearon sin cruzarse en ningún instante y plantearon las faenas por las afueras, de manera reiterada. De ese modo es muy difícil emocionar. Se tenga temple o no. Se intente esto, aquello o lo de más allá. Los tres novilleros torearon de manera correcta pero sin esa verdad que aporta la cercanía concebida desde el riesgo. Torearon a la verónica y al delantal. Hicieron quites. Ensayaron chicuelinas, gaoneras y tafalleras. Iniciaron las faenas por bajo, por alto y por la espalda. Las remataron con ayudados o con manoletinas. Dieron pases en redondo y al natural. Variedad hubo. También a la hora de matar, bien, regular y mal. Digamos, que faltó el toreo canónico.

De los tres actuantes, Joaquín Manzur, estuvo pulcro, despegado y sin saber conectar con el respetable. Puso en escena lo que ha aprendido y puede mejorar. Israel Guirao, mostró más conocimiento, también en ser consciente de no cruzarse, en una faceta que debería subsanar. Por último, Marco Peláez, en algún momento quiso acompasar su toreo, tirar de pellizco, aunque sin la virtud del mando.

Lo más torero del encierro fue el extraordinario par de banderillas que se marcó el subalterno Jesús Robledo «Tito» en el tercer eral. Y lidió con solvencia, Raúl Cervantes, al primer astado.

A los urdialistas / por Ricardo Díaz-Manresa


'..Así que Urdiales disfrute de estos momentos, de su triunfos, de los halagos y de los piropos porque todo ello le hará feliz pero, queridos urdialistas, aceptemos también la realidad y la verdad..'

A los urdialistas

Ricardo Díaz-Manresa
Los de Diego Urdiales. Urdialistas. Tiene seguidores a sus pies . Incondicionales. Viendo, diciendo o escribiendo lo máximo de lo máximo. Sea o no verdad. También muchísimos que no porque no van a verlo. No llena una plaza ni de coña. Ni en Logroño, su tierra, ni acompañado de Roca Rey atrae al público.

Tampoco los empresarios lo quieren y torea poco. Y eso después de que un jurado lo declarara triunfador de los pasados sanisidros.. Por tanto, carrera muy rara. Porque para algunos críticos, agárrense, supera la perfección. Es un caso en esta sociedad rarísima. Uno más y no solo en la sociedad en general, sino en la taurina. Tiene sus cosas positivas como los NHB en la de Otoño con carteles mediocres, manifiestamente mejorables, con lo que da la oportunidad a la empresa, que yo aprovecharía, para bajar más el interés de los carteles en el crucigrama de San Isidro y abaratar los prepuestos…Si quieren lentejas en lugar de langosta…

Pues esa masa ve a Urdiales en la arena otoñal de Madrid y le arrea una ovación de no te menees tras el paseíllo. Que no se la dan a todos.

Con Urdiales, que se enfada mucho cuando le recuerdan que estuvo luchando varias temporadas con los leones tras poco a poco pasarse a su actual situación, sólo los urdialistas pontifican que como torero que supera a la perfección. Así “miden” muy bien la alabanza. A otros, todo esto les parece una blasfemia taurina.
Pero yo veo lo que veo y después me aferro a los vídeos y los analizo varias veces y, claro, ahí están claros los defectos dentro de las virtudes. Y no parece detener el tiempo como he leído ni muchísimo menos llegar a la perfección del toreo con nota sobresaliente. Le veo utilizando el pico, no fajándose, no rematando los muletazos en la cadera, pases de pecho al pitón contrario etc. y además no le acompaña la figura y menos la expresión de su cara. Si quieren, me siento con los urdialistas, vemos vídeos y hablamos.

Pero llega el tío Paco con la rebaja y él no llena la plaza el 2 de octubre, no llena ninguna, y en la de Otoño sí lo hacen otros menos perfectos el 3 y el 4 con sendos NHB. La vida puñetera.

Y falta todavía más : para algunos, quédense pasmaos, es un lujo como Morante. Sólo faltó decir que fue Diego que agotó los abonos de Las Ventas.

Don Diego sigue atascado en pocas actuaciones por lo que sugiero a los urdialistas que colaboren económicamente con las empresas para que puedan contratarlo y su afición disfrute más tardes y más tiempo con su toreo. A ver si alguno suelta aunque sea un solo euro.

Si las comparaciones son odiosas, la de Morante con Urdiales son de risa.

Sólo nos falta que, cuando se retire el de la Puebla, intenten colarlo como el sustituto. Aunque de Morante nadie ha dicho que es superperfecto sino sencillamente el mejor y diferente a todos sus compañeros con un toreo muy personal e irrepetible. Sólo eso.

Así que Urdiales disfrute de estos momentos, de su triunfos, de los halagos y de los piropos porque todo ello le hará feliz pero, queridos urdialistas, aceptemos también la realidad y la verdad.