la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 22 de septiembre de 2026

Quintanar de la Orden y la Federación Taurina de Toledo llevan la recuperación de la plaza de toros al Senado


El coso tiene más de cien años de historia y lleva más de quince en situación de abandono.

La recuperación de la plaza de toros de Quintanar de la Orden uno de los proyectos prioritarios en los que trabaja la Federación Taurina de la provincia de Toledo

La Federación Taurina de la provincia de Toledo y el Ayuntamiento de Quintanar de la Orden en el Senado para presentar el proyecto de recuperación de la plaza de toros de Quintanar.

La semana pasada, tuvo lugar una reunión en Senado entre la Federación Taurina de Toledo, la peña taurina La Encina, el Ayuntamiento de Quintanar de la Orden y varios miembros de la Comisión Nacional de Cultura del Senado de España.

Con el objeto de presentar y dar visibilidad al proyecto de reconstrucción de la plaza de toros de Quintanar de la Orden. Se ha puesto de manifiesto la necesidad de dar una solución viable para cambiar la situación que atraviesa la plaza de toros de dicha localidad toledana.

En este sentido, desde la Federación Taurina de Toledo con su presidente Roberto Ramos a la cabeza se ha defendido “la necesidad de dar una solución y viabilidad a este edificio tan emblemático y de vital importancia a nivel taurino, económico y cultural de la localidad toledana de Quintanar de la Orden”. Así mismo se ha señalado que, “la importancia taurina de Quintanar y toda su afición en la comarca de La Mancha toledana merecen recuperar su histórico coso”.

Por su parte, el alcalde de la localidad, Pablo Nieto ha afirmado que “la recuperación de una parte fundamental del patrimonio de Quintanar de la Orden será esencial para el desarrollo económico y cultural de la localidad”.

La plaza de toros de Quintanar de la Orden está declarada como monumento histórico.

Dicha edificación lleva más de quince años en situación de abandono. Histórico coso de la provincia de Toledo, la plaza de toros de Quintanar de la Orden ha sido testigo del paso de las principales figuras del toreo y ganaderías en sus más de cien años de historia.

Desde hace más de una década, la situación de la plaza de toros se encuentra en estado de ruina. Siendo importante, la posición desarrollada por la actual corporación municipal. Quienes siguen trabajando para devolver su plaza de toros a todos los vecinos de Quintanar de la Orden convirtiendo dicha edificación en un centro taurino, cultural y social de la localidad toledana.

Importante presencia y apoyo de la Federación Taurina de Toledo.

Desde la Federación Taurina de la provincia de Toledo se viene trabajando para recuperar y volver a poner en valor diferentes plazas de toros y edificios taurinos de la provincia que se encuentran en situación de abandono o ruina.

En este sentido, la Federación Taurina de Toledo en colaboración con la Peña Taurina La Encina viene trabajando estrechamente para recuperar los festejos taurinos en la histórica plaza de Quintanar de la Orden.


Junto a los senadores por la provincia de Toledo, Miguel Ángel de la Rosa e Israel Pérez, asistieron los senadores Enrique Ruiz Escudero y María Dolores Marco, el alcalde de la localidad Pablo Nieto Toldos, el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Ortiz, Agapito García Llanos en representación de la peña taurina La Encina y representantes de la Federación Taurina de Toledo.

Luis Blázquez: «Nunca pensé que mi carrera iba a ser tan extensa y tan bonita; despedirme en Sevilla es un sueño»

 

'..El domingo quedará todavía una última tarde. Luis Blázquez volverá a cruzar el patio de cuadrillas, hará el paseíllo detrás de Borja Jiménez y pisará una arena que conoce perfectamente. Después llegará el momento del último puntillazo y, si todo sucede como ha imaginado, será Borja quien le corte el añadido..'

Luis Blázquez: «Nuncla pensé que mi carrera iba a ser tan extensa y tan bonita; despedirme en Sevilla es un sueño»

El veterano torero de plata valenciano Luis Blázquez se despedirá este domingo de los ruedos en la Real Maestranza de Sevilla, poniendo fin a más de tres décadas como banderillero y a una vida prácticamente entera vestido de torero. Lo hará a las órdenes de Borja Jiménez, junto al que ha vivido sus dos últimas temporadas y al que ha visto terminar de conquistar un sitio en la cabeza del escalafón. Sevilla, tantas veces escenario de algunos de sus recuerdos más importantes, será el lugar elegido para bajar definitivamente el telón.

«Nunca pensé que mi carrera iba a ser tan extensa y tan bonita», reconoce Blázquez a pocos días de una despedida que vive con una mezcla inevitable de emoción y orgullo. «Tener una despedida en Sevilla, donde afortunadamente he toreado tantísimas tardes con tantísimas figuras del toreo y donde tengo tantos buenos recuerdos, para mí es muy importante y significativo». No será una plaza más para decir adiós. La Maestranza ha formado parte esencial de su trayectoria y ahora será también el último escenario de una carrera extraordinariamente longeva.


Su historia comenzó mucho antes. Con apenas 13 años ingresó en la Escuela de Tauromaquia de Valencia, empujado por una afición que había sentido desde niño. Toreó numerosas novilladas, llegó a debutar con picadores y actuó en dos novilladas picadas en Valencia, donde incluso cortó orejas. Quiso ser matador de toros, pero pronto comprendió la enorme dificultad de aquel camino y encontró otra manera de desarrollar su vocación. En 1993 se hizo banderillero y comenzó una trayectoria que terminaría llevándole a las cuadrillas de algunos de los toreros fundamentales de las últimas décadas.

Vicente Barrera y Pedrito de Portugal fueron los primeros. Después llegaron Miguel Báez ‘Litri’, Juan José Padilla, Finito de Córdoba, Morante de la Puebla, José María Manzanares, Sebastián Castella y, finalmente, Borja Jiménez. Especialmente extensa fue su etapa junto a Manzanares, con quien permaneció dieciséis temporadas. Una nómina que permite medir la dimensión de su carrera: distintos conceptos, generaciones y momentos del toreo unidos por la presencia discreta de un hombre que hizo precisamente de esa discreción una de sus señas de identidad.

Blázquez evita establecer categorías entre quienes le dieron sitio en sus cuadrillas. «Todos ellos me han tratado con muchísimo respeto y muchísimo cariño, al igual que yo a ellos, y por eso siempre me he entregado para estar a sus órdenes». De cada uno conserva algo. Habla del señorío del Litri, de la dimensión de Morante, de la capacidad artística de Manzanares, del genial concepto de Finito o de la palabra (y el toreo valeroso) de Castella. Y cuando llega a Borja Jiménez aparece inevitablemente la emoción de estos dos últimos años: «He aprendido mucho también con él, por su ambición y porque siempre lo he visto cumplir sus objetivos. Estoy muy orgulloso de que se haya hecho figura del toreo estando yo a sus órdenes».

Por eso tiene tanta carga simbólica que sea precisamente Borja quien le corte el añadido en Sevilla. Blázquez ha querido cerrar su carrera dentro de una cuadrilla en la que se ha sentido partícipe de algo importante. «Para mí va a ser un día muy especial», confiesa. Y hay una frase que resume el vínculo adquirido con la ciudad y con su plaza: «Retirarme a sus órdenes y en su Sevilla, que a la vez considero también un poco mía».


Más de treinta años en los ruedos dejan imágenes imposibles de ordenar. También heridas. Cuando busca los recuerdos más duros aparecen los percances sufridos por compañeros y amigos, y las cornadas que él mismo ha tenido que superar, especialmente algunas de las últimas, «muy duras». Cuando mira hacia el otro lado de la balanza surge una colección interminable de tardes grandes: las vividas con Manzanares en La Maestranza, el indulto de ‘Arrojado’, la tarde de Borja Jiménez con el indulto del toro de La Quinta en Bilbao o la Puerta Grande de Madrid del sevillano con “Milhijas”, de Victorino Martín. Son apenas cuatro fotografías dentro de miles de kilómetros, plazas, hoteles, patios de cuadrillas y tardes vestido de luces.

Y quizá ahí se encuentre la mejor definición de lo que Blázquez ha querido ser. Cuando se le pregunta por los toreros de plata que marcaron su manera de entender la profesión, no habla únicamente de facultades. Habla de discreción. Recuerda especialmente a dos hombres: Curro Molina, un veterano compañero con el que coincidió en la cuadrilla de Finito de Córdoba, y Juan Cubero, al que define como «muy poderoso», además de un profesional capaz de atravesar las ferias sin reclamar para sí un protagonismo que pertenecía al matador.


Esa misma idea aparece cuando dirige sus últimas palabras a quienes ahora comienzan. Y ahí desaparece cualquier nostalgia para dejar una declaración sobre la profesión que ha ocupado prácticamente toda su vida: «Que tengan afición, que no prostituyan la profesión. Esta es una profesión muy digna, es una profesión de hombres y en la vida, con sacrificio y con esfuerzo, todo se consigue».

El domingo quedará todavía una última tarde. Luis Blázquez volverá a cruzar el patio de cuadrillas, hará el paseíllo detrás de Borja Jiménez y pisará una arena que conoce perfectamente. Después llegará el momento del último puntillazo y, si todo sucede como ha imaginado, será Borja quien le corte el añadido. Más de tres décadas después de hacerse banderillero, el niño valenciano que quiso ser torero habrá conseguido algo bastante más difícil que una tarde de triunfo: poder elegir cómo, dónde y junto a quién decir adiós. Y ha elegido Sevilla.


¿Vivimos más que antes? / por Fernando del Pino Calvo-Sotelo


Luigi Cornaro vivió en la ciudad de Padua a caballo entre el siglo XV y el XVI. Obeso y plagado de enfermedades con 35 años, decidió cambiar radicalmente de estilo de vida y comenzó a seguir una dieta hipocalórica con la que adelgazó enormemente. Tras lograrlo, vivió en perfecta salud hasta los 100 años.

¿Vivimos más que antes?

Fernando del Pino Calvo-Sotelo
Luigi Cornaro vivió en la ciudad de Padua a caballo entre el siglo XV y el XVI. Obeso y plagado de enfermedades con 35 años, decidió cambiar radicalmente de estilo de vida y comenzó a seguir una dieta hipocalórica con la que adelgazó enormemente. Tras lograrlo, vivió en perfecta salud hasta los 100 años.

Basándose en su propia experiencia, y pionero sin saberlo de la teoría social de la medicina (teoría —recalco— que defiende que el factor más importante de longevidad es un estilo de vida adecuado), dejó escritos sus consejos de salud en una simpática obra titulada Cómo vivir 100 años o Discursos sobre una vida sobria. En ella critica a aquellos «que defienden que vivir una larga vida no es una bendición porque el estado de salud del hombre que alcanza los 75 no puede llamarse vida» (nótese que toma los 75 como una edad normal de la vejez en pleno siglo XV).

Cornaro se rebelaba ante esta creencia y afirmaba rotundamente que podía llegarse a la ancianidad en buen estado de salud. Así, relataba que, a pesar de su edad (escribió la obra con 83 años), «monto a caballo sin ayuda, subo las escaleras o una colina con facilidad, paso mis horas con espíritu alegre y bienhumorado conversando con personas de buen sentido o leyendo algún libro, escribiendo (…) y jugando con mis once nietos». Siendo creyente, Cornaro daba gracias a Dios constantemente por no caer enfermo, «dado que he eliminado todas las causas de enfermedad por mi regularidad y moderación». Comía muy poco, aunque bebía cerca de medio litro de vino joven al día, pues afirmaba que el vino añejo le sentaba peor. Siempre recomendó ingerir sólo aquellos alimentos «con los que el estómago no está en desacuerdo», recomendando que se buscara la intersección de dos conjuntos: lo que le gustara al paladar y lo que le sentara bien al estómago. De joven sólo comía dos veces al día, rutina que en su vejez amplió a cuatro comidas en cantidades mucho menores, pero con una dieta variada: «Pan integral, yemas de huevo, sopas; cordero, pollo y pescado (…), teniendo en cuenta que lo que daña no es tanto la ingesta de comida inadecuada como una cantidad excesiva». El italiano consideraba que cada uno debía observar su propio cuerpo, «pues lo que a otros no hace daño a mí puede hacerlo», y viceversa[1].

Hace un siglo, el sacerdote jesuita Edward Garesché —que vivió hasta los 84—, también dedicaría un capítulo de su extraordinario manual de vida a realizar una serie de recomendaciones para vivir una vida físicamente sana: «No pensar demasiado en la propia salud (…); realizar suficiente ejercicio al aire libre, pero no demasiado; comer suficiente comida saludable, pero no demasiada; dormir suficiente, mucho aire libre, una abundancia de agua pura, exponerse a tanta luz solar como se necesite, tener un ocio razonable y edificante y mantener un espíritu sereno y alegre». Finalmente, enfatizaba que «una vida religiosa plena, llena de fe, esperanza y caridad, tiene una influencia maravillosa en la salud del cuerpo tanto como en la del alma»[2]. Estudios recientes, por cierto, le dan la razón[3].

Esperanza de vida y longevidad

Si he mencionado estos dos casos (naturalmente, anecdóticos) es porque existe la creencia generalizada de que en tiempo pretéritos nadie llegaba a edades avanzadas. Sin embargo, según el Libro de los Salmosescrito hace 3.500 años—, las personas robustas vivían en aquel entonces hasta los 80 años. Asimismo, entre los sabios de la Antigua Grecia —hace unos 2.500 años—, Demócrito vivió hasta los 90 y Platón hasta los 81. San Juan evangelista murió a los 94 años de edad —hace 2.000 años—, y pensadores estoicos de la misma época, como Epicteto, alcanzaron los 80. Y hace 500 años algunos de los miembros de la Escuela de Salamanca, como Juan de Mariana o Martin de Azpilicueta, vivieron 88 y 94 años, respectivamente. Entre los papas hay varios casos de extrema longevidad: por ejemplo, san Agatón murió con 104 años en el siglo VII, y Celestino III superó los 90 en el siglo XII. Y en la Inglaterra victoriana de 1855, la edad más común a la que morían los ingleses (estadísticamente, la moda) eran los 76 años[4].

Si le han sorprendido estos datos, no está usted solo: el espectacular aumento de la esperanza de vida al nacer acaecido en los últimos cien años ha provocado la generalización de dos ideas erróneas. La primera es creer que, si a principios del siglo XX la esperanza de vida al nacer era, por ejemplo, de 35 años y hoy ha pasado a más de 80, esto significa que en aquel entonces la gente solía morirse a los 35, de modo que una persona de 45 o 50 era considerada una persona muy mayor. Este error parte de la habitual confusión entre la esperanza de vida al nacer y la longevidad del ser humano, definida como la edad máxima que este puede esperar vivir.

La esperanza de vida es el número de años que le queda de vida a una población, de media, a una edad determinada. Por lo tanto, el concepto de esperanza de vida debe siempre ir unido a un corte de edad: hay esperanza de vida al nacer, esperanza de vida a los 25 años, a los 65, a los 80, y así sucesivamente. El tremendo aumento de la esperanza de vida al nacer, la más mencionada, se ha visto enormemente distorsionada por la mayor mortalidad infantil y maternal (en el parto) que había en épocas pretéritas. Pero, conforme las personas sobrevivían al nacimiento, a la infancia y a la juventud, la esperanza de vida de los supervivientes de aquella época se iba asemejando más y más a la actual.

El segundo error consiste en extrapolar el aumento en la esperanza de vida llegando a la conclusión de que el ser humano está inexorablemente destinado a ser centenario o incluso aún más longevo. Esta última creencia tiene raíces filosóficas, entre las que se encuentra el cientificismo imperante en las sociedades modernas, que idolatran el tótem del progreso (científico y médico) creyendo que el momento histórico presente es la cúspide de la civilización, y la transformación del deseo de eternidad espiritual en una vana ilusión de inmortalidad corporal. Así, el hombre moderno, descreído y autosuficiente, ha pasado de centrarse en la inmortalidad del alma a centrarse en la del cuerpo, lo que le ha llevado a preocuparse mucho más por su salud física que por su salud espiritual: el asceta ha sido sustituido por el vigoréxico, lo que no parece un avance civilizacional, precisamente.

¿Por qué las mujeres viven más?

En cuanto a la diferencia por sexo, es bien conocido que la esperanza de vida al nacer de las mujeres (para las personas intelectualmente confusas, cromosoma XX) es superior a la de los hombres (XY), diferencia que se mantiene para casi todos los segmentos de edad. ¿Por qué? Aquellos que no distinguen entre correlación y causalidad podrían defender que, dado que las mujeres hablan significativamente más que los hombres (salvo en la adolescencia y la senectud[5]), hablar debe alargar la vida.

En realidad, dos teorías compiten por encontrar una explicación a por qué las mujeres viven de media más que los hombres. La primera de ellas lo achaca a diferencias biológicas y hormonales. La segunda, sin embargo, lo achaca al hecho de que los hombres tienen conductas más arriesgadas: beben más, fuman más o tienen comportamientos más temerarios en el deporte o al volante (mueren en accidentes de tráfico el doble de hombres que de mujeres).

¿Cuál de las dos teorías tiene más visos de ser cierta? Hace algunos años, un investigador decidió realizar un estudio para intentar dilucidarlo. Para lograrlo, buscó subsegmentos de la población en los que los estilos de vida de hombres y mujeres fueran lo más parecidos posibles. Así surgió el llamado Estudio de los claustros, que analizó las causas y edad de la muerte de casi 17.000 religiosos católicos en los monasterios de Alemania y Austria en los últimos doscientos años (en algunos casos, desde el s. XVI)[6]. Las conclusiones fueron claras: aunque las monjas vivían algo más que los monjes, la diferencia se reducía considerablemente, por lo que, aunque persistía un factor biológico, «son los factores conductuales los principales responsables de las diferencias [de esperanza de vida] por sexo».

En los monasterios se vive más

Pero el mencionado estudio arrojó luz sobre muchos otros aspectos. Por ejemplo, comprobó que la esperanza de vida de los religiosos a los 50 años de edad era dos años superior a la de la población en su conjunto. Cuando se tomaba en consideración la esperanza de vida activa sin limitaciones físicas, la ventaja de los religiosos frente a la de la población general se ampliaba hasta los 3 años.

Algunos podrían creer que lo que explica la mayor esperanza de vida de los religiosos es la falta de fricciones en la convivencia con personas del sexo contrario (¡tan distintas en todo!), pero esto no es así: las personas casadas —tanto hombres como mujeres— tienen una esperanza de vida superior a las que no lo están[7].

La diferencia era un poco mayor entre los hombres que entre las mujeres. De hecho, en las últimas décadas las monjas parecían vivir más o menos los mismos años que la población femenina en general, pero la diferencia se mantenía en los monjes. Por razones inexplicadas, «la tasa de mortalidad por cáncer entre los monjes era sólo la mitad de la de los laicos, y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares también era significativamente menor entre los monjes que entre los hombres de la población general». Dado que los factores de riesgo que conducen al desarrollo de diversos cánceres y patologías cardiovasculares aún no se comprenden muy bien, sólo cabe especular sobre los motivos de la mayor esperanza de vida de los religiosos. Puede ser la dieta, el menor consumo de tabaco y alcohol, la mayor exposición al aire libre, que además es más limpio en los monasterios (generalmente situados en entornos rurales), el silencio exterior y, sobre todo, interior, la falta de estrés provocado por «los afanes de la vida y la seducción de las riquezas» (Mt 13, 22), la existencia de una vida ordenada en horarios y ritmos mucho más lentos, el vivir rodeado de una comunidad estable de amor, la vida virtuosa o la paz interior basada en el abandono en la voluntad de Dios. Ambos, monjes y monjas, mantenían un sano esparcimiento, si bien limitado en el tiempo y diferenciado en su naturaleza: frecuentemente, el recreo de las monjas parecía centrarse en hablar, mientras que el de los monjes se centraba en pasear.

Mitigando el entusiasmo

Retomemos la cuestión inicial: ¿vivimos muchos más años que antes? Para contestar a esta pregunta con datos he escogido las estadísticas de Suiza, país relativamente aislado de su entorno y que reúne dos interesantes requisitos: su neutralidad, que le ha mantenido protegido de las grandes guerras de los últimos dos siglos, y su elevado nivel de vida secular, que atenúa las distorsiones producidas por la disminución de la pobreza, la falta de higiene y la carestía de alimentos y agua potable.

Pues bien, las tablas de mortalidad suizas muestran que hace un siglo la esperanza de vida al nacer era de 40 años; hoy es de 84. Sin embargo, si seguimos avanzando, los datos van perdiendo espectacularidad: el suizo que hace un siglo hubiera alcanzado los 65 podía esperar vivir hasta los 76, mientras que hoy puede esperar vivir hasta los 87. ¿Y qué ocurre con el suizo que hace un siglo hubiera llegado hasta la provecta edad de 80 años? Que podía esperar vivir 5 años más. Hoy puede esperar vivir 10 años más, lo que supone una diferencia de sólo 5 años en un siglo[8] (como es lógico, cuanto más nos acerquemos a la longevidad máxima, menor será la diferencia absoluta).

Suzia no es un caso aislado. En España, un anciano que a finales del siglo XIX hubiera alcanzado los 80 años podía esperar vivir hasta los 83; un siglo más tarde (1999), podía esperar vivir hasta los 87, una diferencia de tan sólo 4 años[9].

Para comprender por qué estas diferencias me parecen escasas, debemos recordar que hace un siglo prácticamente no había antipiréticos para bajar la fiebre (la Aspirina comenzaría a comercializarse en 1900). Tampoco existían los antibióticos, ni se había inventado el DDT (que erradicaría la malaria de gran parte del mundo, incluida Europa), ni se había generalizado la vacunación con las pocas vacunas eficaces en reducir la mortalidad. Tampoco se había identificado el peligro del tabaquismo, ni existían los avances en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares o en las técnicas quirúrgicas que tenemos hoy en día. Para más inri, a principios del siglo XX había muchísimos menos médicos por cada 1.000 habitantes, ratio que en un siglo se ha multiplicado por más de 3 en Suiza y por más de 9 en España (aunque quepa preguntarse si esta hiperinflación médica ha sido un factor positivo o negativo en cuanto a esperanza de vida se refiere…).

Conclusión

Estos datos quizá deberían invitarnos a contemplar con mayor sobriedad las supuestas ventajas de la medicalización obsesiva de la sociedad actual. Es más: a la luz del Estudio de los claustros, quizá debiéramos preguntarnos si nuestro estilo de vida realmente conduce a una vida más sana, e incluso si aquello que tomamos como garantía de salud realmente lo es. No olvidemos que los monjes modernos no siguen hábitos considerados saludables por el resto de la población y, aun así, viven más: por ejemplo, no se hacen chequeos de salud anuales, ni duermen muchas horas sobre almohadas y colchones ergonómicos (algunos incluso cortan el sueño en mitad de la noche). Y aunque se mantienen físicamente activos, tampoco hacen deporte ni se obsesionan por seguir la última moda médica o dietética. Se limitan a vivir una vida enfocada en su sentido último, sobria, moderada, tranquila y ordenada.

Y viven más.

[1] L. Cornaro. How to live 100 years or Discourses on the sober life.

[2] E. Garesché. How to live nobly and well (Sophia Institute Press, 1999).

[3] Attending religious services linked to longer lives, study shows – Harvard Health

[4] Mortality in England and Wales – Office for National Statistics

[5] Are women really (not) more talkative than men? A registered report of binary gender similarities/differences in daily word use – PMC

[6] Publikationen | Deutsch-Österreichische Klosterstudie

[7] Life expectancy and active life expectancy by marital status among older U.S. adults: Results from the U.S. Medicare Health Outcome Survey (HOS) – PMC

[8] Switzerland – Health Country Profile | Our World in Data

[9] DT_2006_11.pd

JESÚS ENRIQUE COLOMBO: 100 CORRIDAS DE TOROS EN PERÚ / por Víctor Ramírez “Vitico”

Colombo a hombros en Lima (2025)

'..Los datos de Colombo en plazas peruanas hablan de una apabullante regularidad en el triunfo, pues suma 107 corridas de toros, 250 orejas, 14 rabos, 3 vueltas al ruedo sin trofeos, 219 toros lidiados de los cuales ha indultado 16 con 85 salidas a hombros..'

JESÚS ENRIQUE COLOMBO: 100 CORRIDAS DE TOROS EN PERÚ

Víctor Ramírez “Vitico”
Mérida, Venezuela, 22 Sept. 2026
El matador de toros venezolano Jesús Enrique Colombo ha alcanzado un importante logro esta temporada al llegar a las 100 corridas de toros en Perú a lo largo de casi una década como espada de alternativa. Perú es muy importante para Jesús Colombo padre que realizó amplias campañas en el hermano país andino y ahora Jesús Enrique destaca como uno de los toreros más cotizados en la nación americana con la temporada más grande por número de festejos. En sus inicios como becerrista empezó su rodaje por una nación que ha recibido con los brazos abiertos a toreros de todas las nacionalidades. El destino le tenía incluso marcado a Jesús Enrique que sería Perú el país de su alternativa al no poder tomarla en Zaragoza por la grave cornada sufrida en su despedida como novillero en Valencia. Ese 26 de noviembre de 2017 en Lima abría su etapa como matador de toros que le ha llevado por todos los países taurinos. 
En Usquil el 17 de agosto alcanzó la redonda cifra de las cien corridas de toros en ruedos peruanos, tras conseguir el año pasado otro logro importante, las doscientas actuaciones como matador de toros. En la feria de Chota de 2018 inició Colombo su paso por Perú como matador, abriendo la puerta grande dos días consecutivos el 25 y 27 de junio, el primer indulto lo logró en Lajas el 9 de julio de 2019 al perdonarle la vida a un gran toro de San Simón. En la misma población de Lajas cortó su primer rabo en suelo peruano el 8 de julio de 2022 en una tarde en la que se lidiaron toros de San Pedro y Salamanca. 

En la amplia estadística de Colombo se destaca el hecho de haber toreado hasta el momento cinco corridas en Lima, cortando cuatro orejas, dando dos vueltas al ruedo sin trofeos con la puerta grande de Acho que conquistó el 19 de octubre de 2025 al cortar una oreja a los toros “Brasero” número 501 de San Pedro y “Ganador” número 461 de Salamanca. 

Colombo ha toreado en más de 42 ciudades y pueblos, en Tacabamba es donde más veces ha actuado con 11 corridas, 27 orejas, 2 rabos, 21 toros lidiados, 3 indultos y 10 puertas grandes, destacando también que tiene el primer toro indultado en la plaza de Las Tunas en Cieneguilla. Ha indultado en corrida formal toros en Lajas, Matara, Tacabamba, Viraco, Huambos, Cutervo, Ayarpongo, Bambamarca, La Leonera, Velille, Las Tunas, Chumpi y Usquil. Esta temporada es en la que más corridas ha participado pues lleva ya 24 que lógicamente se van a incrementar hasta final de año, anterior a esta fue la de 2024 con 22 paseíllos la de mayor actividad. 


Los datos de Colombo en plazas peruanas hablan de una apabullante regularidad en el triunfo, pues suma 107 corridas de toros, 250 orejas, 14 rabos, 3 vueltas al ruedo sin trofeos, 219 toros lidiados de los cuales ha indultado 16 con 85 salidas a hombros. Suma también un buen número de festivales con varios toros indultados. Jesús Enrique Colombo sigue con paso firme en una temporada importante en su carrera, Perú es uno de sus pilares fundamentales donde alimenta tarde a tarde, triunfo tras triunfo el sueño de ser figura del toreo.

Aquellos sesenta… (XXX) / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Grace Kelly y el príncipe Rainerio III en Las Ventas. Foto: Cano, ABC

'..Ejemplos manidos de lo que pasaba, y disculpen la falta de originalidad, pero no se me ocurren otros más ilustrativos. Grace Kelly y el Principe Rainerio. Ava Gardner, “el animal màs bello de la creación”, mujer de Frank Sinatra, con Luis Miguel Dominguín. Audrie Hepburn con su marido Mel Ferrer. Sofía Loren sola. Orson Welles, Hemingway, El Rey desde antes de ser Rey, El Ché Guevara…, en la barrera de Las Ventas..'

Aquellos sesenta… (XXX)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali 21 IX 2026
Antitaurinos hubo siempre. Bueno, siempre no, es una exageración. Digamos que quizá solo desde que los homínidos bajados de los árboles hallaran vital desafiar con su cuerpo al uro para cazarlo.

O acaso antes de que el sapiens descubriera que además de alimenticio, provocar y esquivar las embestidas de un toro creaba emoción estética. Pero podría ser antes también de que lo tomasen por símbolo de la naturaleza, deidad y culto (los primeros). Y de que las pinturas prehistóricas de las cavernas europeas, los monolitos persas o los frescos cretenses, fueran testimonios de tal reverencia.

Aunque de cuando en cuando imagino que la primera vez que un niño halló divertido jugar al toro, su madre habría opuesto a ese acto libre, su propia libertad de considerarlo peligroso, insensato, innecesario…, y al pasar de regañar a prohibir, ejecutó la primera imposición antitaurina. El antiguo asunto del poder y la libertad.

Así que cuando en la primavera parisina de 1968, los revoltosos estudiantes gritaban por toda nuestra generación el “Prohibido prohibir”, estaban otra vez pregonando el viejo espíritu de la autodeterminación. Del niño jugando al toro. De una retoma de la libertad; en sensación, pensamiento, expresión y acción. Una liberación en la cultura toda; por eso los llamaron “contraculturales”, quienes consideraban la suya particular como la única. Su solo arte, su sola filosofía, su sola ciencia, su sola política, su sola estética, su sola idolatría.

Y su sola tauromaquia también. La insurrección cordobesista sintonizó con eso, con la época. Contrastó, la puso patas arriba, la cautivó, la cazó y la capitalizó. Por eso las versiones clásicas rivales tuvieron que afinar mucho, mucho. Y por eso, florecieron aquellos años del toreo, en que sus enemigos sempiternos, no fueron silenciados, pero tampoco escuchados. Nadie les paraba bolas, pues nadie podría siquiera imaginar entonces discutir la existencia del toreo, y muchísimo menos predecir que sesenta años después, con una nueva ola contralibertaria (la historia es péndulo;), el culto al toro llegase a ser ya no infamado, sino prohibido. En la segunda ciudad de España, y en las restantes capitales nacionales taurinas hispanoamericanas; México, Bogotá, Caracas, Quito…, y que con ello se prospectara su total aniquilación mundial en aras del “derecho” animal.

Quién iba a preverlo por esos días cuando fervientes llenábamos las plazas y en ellas, al filo mismo del ruedo, veíamos exhibiéndose complacidos a los íconos del momento, los famosos, los poderosos, los adorados, los imitados. Las bellas y los bellos de Hollywood, los escritores, los cantantes, los bailadores, los pintores, los faranduleros, los presidentes, y los políticos claro, (gratis), usando las multitudinarias corridas como calvas oportunidades promocionales, cotos de caza. Los mismos que años después, iban a legislar las prohibiciónes.

Y atrás de ellos, arriba en la grada, o a su lado, como escribiera Hemingway en el 59, de un remate de corrida en Málaga… Un conglomerado de aficionados al toreo, toreros, apoderados, ganaderos, periodistas, turistas, vagos, pervertidos de ambos sexos, conocidos, amigos, aristócratas, tipos dudosos, contrabandistas, gente dudosa en tejanos, gente agradable en la misma ropa, viejos amigos, ex viejos amigos, gorrones y personajes pintorescos.”

Porque si alguna cosa deparó el toreo de la época, fuera de su ruptura con lo sistemático…, fue la universalización, el cosmopolitismo, la vulgarización. Todo ello en medio de la temporal ventolera juvenil, que justificaba el romántico: “quién a los veinte años no ha sido revolucionario, no tiene corazón…” y que pronto sería comprada por el prosaico: “quién a los cuarenta lo sigue siendo no tiene cabeza”. La historia es péndulo. El hombre es el hombre; sentimiento y razón, corazón y estómago, Quijote y Sancho…, “cosa vana, variable y ondeante”, que en todas partes dejó memoria amarga de sí.

Ejemplos manidos de lo que pasaba, y disculpen la falta de originalidad, pero no se me ocurren otros más ilustrativos. Grace Kelly y el Principe Rainerio. Ava Gardner, “el animal màs bello de la creación”, mujer de Frank Sinatra, con Luis Miguel Dominguín. Audrie Hepburn con su marido Mel Ferrer. Sofía Loren sola. Orson Welles, Hemingway, El Rey desde antes de ser Rey, El Ché Guevara…, en la barrera de Las Ventas; Dalí, Picasso y proporcionalmente, celebridades y micro celebridades regionales o locales por las otras plazas del mundo en dónde se hacía lo que Madrid hacía. Es que vivían los toros en el imaginario colectivo de una manera nunca antes ni después vivida. Más allá de la tradición y el rito. El asunto es que las corridas eran aconteciemintos insoslayables, necesarios, chic y además útiles. Aunque no gustaran, había que ir, convenía.

Pero el imaginario popular es dinámico, cambia como el clima, toma y desecha modas una tras otra, que lo diga la minifalda. La tauromaquia no es moda, claro, pero su consumo, frívolo, masivo al llamado de la publicidad sí (“Cénate Las Ventas”). Igual que puede serlo pugnar por una marca, una estrella, un color, un torero, un toreo…, y asumir como solo válida esa necesidad inducida, pasajera.

"El toreo eterno", repetimos presumiendo que el culto y su significado podrían serlo. Por que como nos pasa con el universo y el tiempo, no alcanzamos a divisar su origen ni su fin. Metáfora. Nada humano es eterno. Si acaso la energía y la materia que aleatoriamente nos componen y descomponen.

Aquellos años en los que sentíamos como han sentido los jóvenes de todas las épocas que la lozanía era perenne, que las cosas buenas permanecerían, que los abuelos no morirían, o al menos en el tiempo que nos cabía en la cabeza. Qué Ordóñez, Puerta, Camino, El Viti, El Cordobés tampoco pasarían…, y creíamos que nuestro alboroto cambiaría el mundo de una vez y para siempre, aunque no la Fiesta y lo que amábamos, por supuesto.

Qué tan embriagados andábamos con esas nada originales ilusiones, que ahora desde la vejez nos hacen ver como archivos apilados bajo el rótulo “generación perdida” y olvidada. Como tantas anteriores, cientos, quizá todas. Ese mismo rótulo con que como gran cosa marcó Gertrud Stein a la literaria y sufrida de Hemingway, Dos Passos y Fitzgerald, la de entreguerras.

Los antitaurinos, que también se mueven con la moda, permanecieron acallados por el clamor de las plazas en aquella década. Pero luego sacaron las uñas con una beligerancia retenida, llegando hasta las asonadas, las bombas (Colombia), las leyes de prohibición, y la colocación del toro bravo en la mira de la extinción, por primera vez desde que pisó la tierra.

Es la historia. La fatal futilidad y fugacidad de lo humano qué va y viene, invirtiendo valores e invalidando épicas. Lo señaló Thomas Mann en 1946, apenas acabada la Segunda Guerra Mundial; perdieron, pero ganaron. Y hay qué ver. Antitaurinos hubo siempre, bueno casi siempre, a veces han avanzado, a veces retrocedido como en los sesenta...

lunes, 21 de septiembre de 2026

LA CAIDA: LAS ULTIMAS HORAS DE SANCHEZ EN EL BUNKER / por Julio Martinez Moreno


'..el morador del bunker de la Moncloa, resiste agazapado mientras todo se desmorona a su alrededor, un órdago a la grande, una apuesta enajenada, cimentar su eterno poder sobre las ruinas y la destrucción de la Nación más antigua y con peso histórico de Occidente..'

LA CAIDA: LAS ULTIMAS HORAS DE SANCHEZ EN EL BUNKER

Artículo de Julio Martinez Moreno

“La traición es la mortaja de gobernantes indeseables”

El palacete Monclovita, hace demasiado tiempo que no emite luz, una oscura madriguera; mefítico refugio de un ego fuera de control, huyendo de la realidad, de sí mismo y del mundo exterior; ¿las últimas horas de Hitler en el bunker?, no!, hablamos de Pedro Sánchez; sarcástico simbolismo, distintas épocas, escenarios y grados de destrucción; punto final a la locura, inexorable balanza karmica

Nos situamos en Berlín, abril de 1945; granizada de bombas, muerte, ruina y desolación; el apocalipsis hecho decorado real, el hedor a ceniza, muerte y desolación, impregnándolo todo; a varios metros bajo tierra, la guarida del infierno, el bunker de la cancillería; Hitler, un patético despojo, consumía las últimas horas de su existencia en aquel pestilente cuevano; oscuridad y hedor a muerte, el final. Aquel ser divinizado como el alma del pueblo alemán; aquel patético ser cuyos mínimos gestos eran el alfa y el omega de la ley en Alemania; aquel todopoderoso ser que decidía sobre la vida y la muerte, alimentando el fuego de los hornos crematorios y el exterminio de los seres humanos; aquel que proclamó el Reich de los mil años y la superioridad de la raza aria, destinada a esclavizar al resto de la humanidad; aquel que se creyó un dios y desafío a los cielos y la tierra; Hitler, era ahora un patético despojo, atrapado en una nauseabunda madriguera; manos temblorosas, encorvado, envejecido, con la mirada perdida hacia la nada, patética piltrafa desaliñada, temblorosa y amarillenta; su inaudible hilillo de voz mutaba súbitamente en escalofriantes gritos de enajenado, crispadas explosiones de ira y locura; ya no estaba, se acabó, punto y final, la muerte le acompañaba mitigando su soledad, compañera fiel hasta el último instante; “en la infecta atmosfera del bunker, Hitler deba ordenes enajenadas, movía tropas que ya no existían, diseñaba batallas en las que estaba derrotado antes de empezar e imaginaba posiciones en territorios perdidos hace tiempo, afuera, diez metros más arriba de dónde él se refugiaba, Alemania sucumbía”. (Gerhard Boldt).

Aquí y ahora, no es difícil imaginar la irrespirable atmosfera del palacete monclovita, crispado voltaje; con un presidente del gobierno, en el cual ya no cree nadie, intoxicado por sus propias mentiras, rodeado de aduladores y vacías presencias; el eco del odio y el rechazo, golpeando las hojas de las ventanas a las que rehúsa acercarse; las ratas abandonan el barco, la angustia y la soledad acechan; ¿el poder?, trágica ensoñación y macabra broma, una guadaña de dos filos, se acabó. Todo era una farsa y las farsas duran hasta que aduladores y carroñeros vacían las arcas y se sacian de botín, no hay más; los cuchillos al acecho, demasiadas víctimas y esqueletos a medio enterrar a lo largo del camino; la historia se repite, siempre ha sido asi; el poder al servicio de los demás glorifica, el poder para servirse a sí mismo antesala de nadidad y muerte; el final está escrito.

Hitler fue la encarnación del mal por excelencia, algunos autores afirman que era una antena dimensional, un transmisor de oscuras y demoniacas energías; el debate sobre el influjo y la posesión de Alemania bajo la esvástica y el führer, sigue abierto a fecha de hoy; demasiados misterios al acecho, la ciencia ante el umbral; los arcanos del universo, libro abierto para el que sepa leerlos; la mitología y los rituales satánicos de las SS, territorio inexplorado, misterio sin desvelar. ¿Mas que podemos decir de Pedro Sánchez?, nada, absolutamente nada; da la sensación de que cada una de sus decisiones tiene un carácter mecánico, puro calculo instrumental, rutinas ajenas a las consecuencias y con el obsesivo propósito de alimentar su insaciable ego y permanencia en el poder, detrás de esa mascara, la nada; ¿el poder?, ¿Qué es eso?, ¿Qué significa esa palabra?; él no lo sabe, juega con fuego, sus víctimas simplemente lo sufren, “tocar los cielos” -expresión de un cretino-, sin duda, pero el suyo naturalmente. Desgraciada época preñada de mentirosos, farsantes y fulleros; Himmler era un aplicado y eficaz burócrata, insensible al sufrimiento ajeno, no experimentaba sentimiento alguno cuando visitaba su obra maestra, los campos de exterminio, no tenía conciencia; ¿era un ser humano?, solo el inexorable juicio de dios lo sabe.

El señor Sánchez no encaja del todo en esos diabólicos perfiles, más allá de ignorar la consecuencias de sus actos y carecer de empatía alguna, -¿un robot?-; se alía y pone a gobernar a los pupilos de una banda terrorista, con cientos de asesinatos a sus espaldas-incluidos compañeros de su propio partido-; más da la sensación de que para él, es la toma de una decisión rutinaria, puro calculo instrumental ajeno al dolor de las víctimas y a las desastrosas consecuencias para la Nación; todo vale para alcanzar su meta, el interés superior de mantenerse en el poder; carece del transcendente discernimiento del bien y del mal, la chispa divina, infalible guía que pesa las acciones y agita las conciencias; la empatía y el sufrimiento del prójimo no es su fuerte; en suma, incapaz de valorar el impacto y la trascendencia de sus acciones. En ese sentido, no es responsable de sus actos y asi lo evidencia en cualesquiera circunstancias, siempre hay un culpable y una excusa, a quien endosarle el difunto y los gastos del entierro; insensible y ajeno al daño que sus decisiones provocan, no le afecta; un peligro, debería de haber sido desalojado hace tiempo.

Retomando su trayectoria tras encaramarse al gobierno de “aquella manera”, podemos ya comenzar a evaluar la podrida cosecha; veamos, se ha aliado con terroristas, independentistas y cualquier grupúsculo apto para superar el casting, cuyo único baremo consiste en ser residual, de nula cualificación, formación y prestaciones; más aportando lo esencial, méritos acreditados en al arte de hacer daño a la Nación y llevárselo crudo a costa del contribuyente; ha enfrentado y dividido a los españoles, reeditando un guerra civilismo fosilizado y sepultado bajo siete sellos y otras tantas llaves; en este gran objetivo ha contado con la inestimable colaboración de su antecesor. mentor y guía, un tal ZP, -ahora pillado in fraganti con la capucha, la pata de cabra y el botín-; en suma, ha aplicado una narco bananera política, orientada a los negocios de una mafia dentro y fuera, sin escrúpulo alguno; el éxito de la meta final, mantenerse y disfrutar de los goces y arrobamiento del poder; “manual de resistencia”-lo que nos faltaba- ha nacido un literato destinado a saturar los anaqueles de las grandes superficies; el éxito todo lo justifica, el ego es dios y la mentira su profeta,-la literatura es otra cosa- no seguimos

Hitler era un iluminado, se consideraba un protegido de los dioses a los que tuteaba; un avatar, un enviado de los cielos para guiar a la raza aria hacia la meta prometida; el mismo se consideraba un héroe mitológico encarnado para liderar al pueblo alemán; Gerhard Boldt, un oficial testigo de sus últimos dias en el bunker, confiesa que “Hitler se creía un héroe de una ópera de Wagner". “Pero no eran «dioses», escribe Boldt, sino criminales”.

Sánchez al igual que Hitler, se autoglorifica sin necesitar la colaboración de abuela alguna, ni tener que recurrir a fundirse con héroes mitológicos de la obra de Richard Wagner ; hasta en esto va por libre, le basta con agitar lo que tiene y tener la llave de la caja vaciándola a su libre albedrio; en su particular endiosamiento, no cabe la mesura ni sentido del ridículo alguno; recientemente ha impulsado un teatrillo, pura escenificación a mayor gloria de su ego; un artefacto bautizado como “Global Progressive Mobilisation”; ignoramos quien corrió con los gastos del festejo, -aunque nos da que no hay que escarbar gran cosa-; en gloriosa epifanía mundial, fue entronizado como líder planetario antiimperialista y guía de la humanidad más o menos, asumiendo el transcendente compromiso de “luchar contra la ultraderecha en el mundo y garantizar las democracias en el planeta tierra”; ;asombroso!, el mundo rendido ante un nuevo mesías; lástima que aquí en España, no aplique nada de lo que dice, ocupado como está con esas ocurrencias y festejos. Aquí y ahora, los españoles quedan excluidos de las bienaventuranzas y libertades prometidas al universo por el Señor Sánchez, dado que con cierta saña y ferocidad se obstina en dividir, licuar el odio en la atmosfera y resucitar un guerra civilismo harto trasnochado; gobierna con métodos mafiosos que harían palidecer a la mismísima Cosa Nostra; persigue a los Jueces y a todo lo que se mueve; no se molesta en presentar presupuestos ni los necesita, él a sus cosas; elabora lista secretas de desafectos; se pasa por el forro de la entrepierna las instituciones; pulveriza la Constitución y el estado de derecho; escarnece al parlamento y denigra al Jefe del Estado a la mínima ocasión; utiliza la política exterior como lo haría un merchante o tratante de coimas y mordidas a mayor engorde y beneficio de los bolsillos de su particular cuadrilla y allegados; ello, sin importar el daño a la Nación y blanqueando cualquier narco dictadura comenzando por la Venezuela del criminal Maduro, ahora de asuntos propios en paradero desconocido; repetimos, “luchar contra la ultraderecha en el mundo y garantizar las democracias en el planeta tierra”. Palabra de Pedro Sánchez. Amén

Adolfo Hitler, consumía de forma regular decenas de sustancias y drogas duras recetadas por su médico personal, Theodor Morell, el miembro más importante y cercano de su reducida nómina de colaboradores, los jerarcas del partido; en realidad nido de víboras repartiéndose jirones de poder e influencia mediante el método del codazo y cercanía al todopoderoso führer; Morell, en su dosis diaria o menú del día, le suministraba una elaborada degustación de opiáceos, inyecciones de metanfetaminas, hormonas, esteroides, cocaína, sedantes y ahí nos quedamos; eso sí, con una pericia digna de un alquimista medieval y a la altura de un genio del colocón-vulgar dopaje-; era natural que viviera y gobernara Alemania distante de lo real y confiando únicamente en sus eufóricas visiones

Lo anterior viene a colación, porque Hitler vivía rodeado de una legión de aduladores, que le ocultaban los desastres que desangraban a Alemania en el campo de batalla y otros; cualquier pequeño susurro o comentario no grato, le ocasionaba unos accesos de ira descontrolada, terrorífica; así que nadie osaba abrir la boca en su presencia, menos darle una mala noticia y reduciéndose la rutina de la vida diaria en la guarida del lobo, a escuchar sus interminables monólogos nocturnos, cuidándose el personal de no despertarlo hasta que lo hacia él mismo, nunca antes de las 11 de la mañana; el día D, 6 de junio de 1944, se produjo el desembarco de los aliados en Normandia; nadie se atrevió a turbar su placido reposo, tal era el terror que inspiraba en su círculo más cercano; ni siquiera osaron interrumpir su posterior rutina; liturgia de aseo, refrigerio y paseo con su perro blondi, -la única presencia en quien depositaba su confianza-; apuntar que una orden suya a tiempo, hubiera dado una oportunidad de abortar el desembarco y la consiguiente invasión; tal vez salvar Alemania o al menos retrasar la consumación de la derrota final.

Aquí y ahora, Pedro Sánchez afirmó que nadie le avisó; en esto, todos los dictadores están cortados por el mismo patrón y sastre, son clónicos, están por encima del bien y de mal; Hitler dormía y Sánchez ni se enteraba. Sigamos

Hitler se desentendía de la gestión y desvelo alguno, que tuviera conexión con los problemas que requirieran su atención; léase dirección, supervisión y control de la acción de gobierno y el escenario bélico; las reuniones con sus generales eran una interminable y fatua sucesión de desquiciados monólogos, súbitos ataques de ira ante el menor susurro o balbuceo y los entorchados asistentes-la cúpula del generalato-, capitulando sin abrir a boca, antes de entrar a la sala de reuniones en la guarida de lobo -ya lo conocían-, nada que hacer, vuelta por donde entraron. Cuando el final se acercaba, ordenó que su ejército destruyera Paris antes de abandonar la ciudad-bendito Dietrich von Choltitz, el General que desobedeció sus órdenes-. Los últimos dias en el bunker, siendo una patética sombra con hedor a muerte preanunciada, ordenó inundar el metro de Berlín, donde se habían refugiado los últimos supervivientes; nadie debía sobrevivir al dios; ningún alemán era digno de seguir vivo tras su muerte, todos le habían fallado. Algo tienen en común todos los psicópatas y enajenados con poder que se repiten a lo largo de la historia; difícil es saber si la patología es de nacimiento o alguna pieza muta por el camino. Sigamos

En realidad, esta irracionalidad en la dirección de los asuntos de gobierno nace de la misma naturaleza de estos perfiles; Hitler estaba convencido de que la realidad no era tal, eran sus místicas visiones quien modificaba o creaba los acontecimientos; así fue hasta el final, cuando Alemania sucumbía, sitiada y convertida en la antesala del infierno; muerte, destrucción y ruina. Un iluminado que se creía protegido de los dioses a los que tuteaba y poseedor de poderes sobrenaturales; bastaba con su mentalización iluminada, -visiones místicas-para que se materializaran en el mundo real; en otro escenario le habrían puesto una camisa de fuerza, aquí arrastró a toda Alemania; el resto es historia. “La ambición de un ego sin conciencia, es la llave del portal del inframundo, capaz de liberar fuerzas oscuras de inimaginable poder destructivo” (aforismo oculto)

Aquí y ahora, en el patio de monipodio del Señor Sánchez, mismos desvaríos por distinta puerta; el relato es el que impone la realidad no a la inversa y con este trampantojo se mueven entre la ineptitud e incompetencia más absoluta, la manipulación más zafia y el saqueo del asfixiado contribuyente; amén de atufar con nubes de incienso al puto amo, -asi lo llaman-. El relato es el que determina la acción de gobierno, la realidad y el inagotable caladero de votos de la granja de Orwell; basta con regar generosamente a tertulianos del todo a cien, engrasar los minaretes del clepto régimen y activar la berrea de los altavoces progresistas, para que sea creíble poner a levitar un burro o publicitar la medalla olímpica ganada por un esqueleto siempre que sea woke o narco algo; España ardiendo, Ceuta invadida por una horda, una ciudad secuestrada y sitiada por miles de invasores, la integridad territorial y soberanía de la Nación atacada y violada; solo el relato y la desvergüenza pueden explicar, que asistamos a la tomadura de pelo, de contemplar a un presidente de gobierno en bañador, escaqueado y haciendo prácticas de desmañado buzo en el palacete de la Mareta; ello, tras colgar el cartel de “vacaciones, vuelvo al mes siguiente”. Estas artimañas y tretas de pícaro, las bordaban los nazis, con una eficiencia y eficacia sorprendente; asi Goebbels el eficacísimo ministro de propaganda del Reich, aplicaba al pie de la letra un precepto canónico consagrado por la religión de la esvástica, : “la verdad no existe, se impone” y algo más, “una mentira repetida un millón de veces, se transforma en una verdad incuestionable”; aquí y ahora, calcado el manual en forma de relato, no es lo mismo; chapucería banana como todo lo que produce manufacturas Sánchez y este clepto régimen; asi que, cuando sacan de la chistera el conejo del relato, “una mentira repetida un millón de veces no se transforma en una verdad, simplemente se toma por gilipollas un millón de veces al personal”; la joden más y encabronan al común. “luchar contra la ultraderecha en el mundo y garantizar las democracias en el planeta tierra”. Palabra de Pedro Sánchez. Amén

La Gestapo y las SS, elaboraban listas cinegéticas para alimentar, su particular coto de caza; pieza favorita los judíos; cierto, pero se trata de una simplificación histórica, había de todo: judíos, comunistas, intelectuales, universitarios, gitanos, jueces desafectos, periodistas díscolos, discapacitados, enfermos mentales, simples ciudadanos por gesto equivocado y así; todos ellos con destino estación termino, campos de concentración y de exterminio; casi la totalidad de ellos nunca regresaron. Marcando distancias, épocas y crímenes contra la humanidad, aquí y ahora, el Señor Sánchez nos está obsequiando con listas secretas; listas que según se van filtrando, marcan con la cruz amarilla a desafectos o anti beatos Sanchistas; hecho que por sí solo ya debería marcar un antes y un después, sobre la mafia que nos gobierna y por supuesto, exigir la dimisión y el procesamiento de estos posmodernos nazis progresistas. En dichas listas hay de todo, no se libra nadie; Jueces empecinados en cumplir con su deber; altos funcionarios guardando la ropa; periodistas que se la juegan; políticos dignos-que los hay-; intelectuales; medios a controlar y un largo etc.…Lo más sorprendente es que la ideología, no juega ningún papel o es irrelevante; la amplia nómina de candidatos a la purga, se caracteriza por ser personas de alta cualificación, que tratan de mantener la dignidad, devolver la democracia a su estado original, que se la juegan y un rechazo visceral a la destrucción de las libertades y la consolidación de una narco dictadura bananera, por mucho que el líder planetario del “Global Progressive Mobilisation” quiera salirse con la suya. En la Alemania nazi, las listas conducían a la estación terminal, la muerte física; aquí y ahora la muerte civil, hemos ganado en calidad de vida. Sigamos

Hitler fue nombrado canciller del Reich el 30 de enero de 1933; más cuando realmente se hizo con el poder absoluto, fue con la quema del Reichstag en Berlín el 27 de febrero de 1933; los nazis, autores de la pirotecnia, utilizaron al infeliz de guardia como chivo expiatorio; un pobre hombre al que guillotinaron, tras exhibirlo y publicitarlo como un mono de feria por todos los rincones de Alemania; al desgraciado lo colocaron en el sitio y momento que menos le beneficiaba. A partir de ese momento, la república de Weimar fue reducida a cenizas y la libertad y la justicia sucumbieron con ella; lo que siguió es historia, la nueva era había comenzado, la avenida de los campos de exterminio y el terror tomó el relevo del antiguo régimen.

Aquí y ahora el incendio del Reichstag, está a un paso de producirse, el único eslabón demoniaco que le falta al Señor Sánchez para hacerse con el poder absoluto; se llama Ley de nietos, un golpe de estado bananero, alterando el censo electoral por la puerta trasera; añadamos el efecto llamada, la inmigración sin control alguno y la dictadura narco bananera está servida. A lo anterior, cabe añadir algún ingrediente más marca de la casa; léase, la más que previsible trapacería electoral, enmerdando urnas con todas la artimañas posibles, -no se puede exigir dividendos a un banco, cuando al frente se vota a un atracador-; en fin, aquí nos conocemos todos; solo nos queda rogar al santo particular de cada cual, que no haya más ectoplasmas moviéndose por los pasillos de correos y que el día de la votación no asistamos a la reedición milagrosa de la multiplicación de los panes y los peces, en esta ocasión versión votos y urna de la mano del señor Sánchez, dios mediante.


Ceuta invadida, un bañista satisfecho con sus vacaciones, ochenta mil españoles sitiados y una situación crítica sin más; transcurridos más de cuarenta dias de la traición, complicidad o absoluta incompetencia, en cualquier otra Nación, el Señor Sánchez, ya habría sido apartado del gobierno y procesado

De nuevo el relato, esta vez como un bumerang, ejecuta una parábola y le rompe las narices al Señor Sánchez y su gobierno; si existían los informes, el CNI y los servicios de informacion de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad hicieron su trabajo; se ha hecho pública solo una parte del material, hay mucho más que ha sido ocultado; se cursaron los informes por los canales establecidos de máxima confidencialidad, seguridad, sincronicidad y nivel de máxima alerta; la invasión estaba comunicada con antelación suficiente y el estimativo se cifraba en unos ciento ochenta mil asaltantes; más lo que hiere y convoca a la ira es sumar a la traición la catadura moral del personaje, un Presidente del gobierno, desacreditando a los servicios de inteligencia de su Nación, sabiendo que no se pueden defender sin atentar contra su honor, su dignidad, profesionalidad y un principio inviolable para los habitantes de la Cuesta de las perdices, una norma sagrada, jamás romperán la confidencialidad que exige su trabajo y el servicio a la Nación

Igualmente, el ejército se hallaba en estado de alerta y preparado para repeler la invasión; fueron obligados a permanecer confinados y en estado de convidados de piedra; ello, mientras la Nación era asaltada, la integridad territorial violada y las fronteras allanadas por una horda; hay heridas que no cerrarán nunca, las que más duelen, las que se llevan en el alma fruto de la traición, la cobardía y la incompetencia; ellos fueron culpables, sí, pero de lealtad constitucional y de acatar su obligado juramento de acatamiento al orden establecido; antepusieron su honor a lo que hervía -sin dudarlo-, dentro de sus tripas; ellos solo esperaban una orden que nunca llegó, el responsable tiene nombre y apellidos, Pedro Sánchez Perez Castejón

Aplicar la Ley de extranjería a una invasión, es como mandar un guarda forestal con un extintor a hacerse con el control de una ciudad pasto de las llamas; ahora la pregunta es ¿qué hacer y que se está haciendo transcurridos más de cuarenta dias?; la ciudad sitiada y la población sufriendo un inhumano calvario; para empezar bendita Europa que ha despertado a la pesadilla y peligro cierto, enmendado la traición y cobardía de todos nosotros, tolerando que rija los destinos de la Nación un tal Sánchez y atisbando la seria amenaza de Marruecos y el peligro del flanco sur que afecta a todo el continente. Señores del partido del puño y de la rosa, -otrora obrero y español-, debería caérseles la cara de vergüenza, es imposible arrastrarse más y caer más bajo.


No escarbaremos en la traición y la infamia, ya se han rebasado todos los dicterios y expresiones de grueso calibre que no reproduciremos aquí; aunque esa patada de propina en salva sea la parte, esa asquerosa respuesta ante el dolor, sufrimiento y tragedia de los españoles de Ceuta, “Pregúntele a Vivas” es la gota que convierte la ira en otro impulso mucho más primitivo y que no reproduciremos. Prima concentrar esfuerzos y energías en dar una respuesta normalizando a situación, esto no es solo un problema de un gobierno inexistente, cómplice con Marruecos o incompetente a secas; no, el desastre no va a escote, nos afecta a todos, es hora de mover ficha para ir armando soluciones, prioridad absoluta, devolver la normalidad a una parte de España llamada Ceuta. Seguimos

La primera pregunta es si a fecha de hoy, siguen entrando invasores por algunos puntos de la frontera; túneles, mar, puerta y puestos a especular hasta por el aire, dado que a estas alturas, nadie cree que tengamos frontera alguna en Ceuta y que el Señor Sánchez, sea capaz de garantizarla; lo cierto es que las mistéricas cifras de miles de invasores que permanecen, parecen engordar cada día; segundo, no se puede seguir mandando a policías y militares de niñeras de una ONG y ellos lo saben; la desprotección aumenta y las agresiones también, vista la progresista, woke respuesta y obligada pasividad e indefensión de todo servidor con uniforme, obligado a defender a la población; no es de extrañar que la chusma invasora se vitamine, se engalle y la escalada de violencia presagie lo peor. 


Sánchez debe de ser desalojado y obligado a rendir cuentas ante Las Cortes -máximo órgano de la soberanía nacional-, Debe de dar explicaciones del chantaje a que se halla sometido por parte de Marruecos; lo que le afecte a él, Perez Castejón, importa poco o menos que nada, la factura que tiene que pagar la Nación por su traición e incompetencia, TODO; esa es la primera medida; si el sigue en el poder, las soluciones que proponga terminaran de arrojar más gasolina a las llamas y sin garantía alguna de que no siga dañando a la Nación con más humillantes regalos y concesiones a Marruecos; ello, sin descartar una segunda oleada invasora de aquí a la vuelta de la esquina y por supuesto, el único mensaje que exige el crítico momento presente, -él se halla incapacitado y excluido-, conlleva el amor a la NACIÓN y una llamada al sacrifico y al deber, que un bañista es incapaz de pronunciar “sangre, sudor y lágrimas”. (W Churchill)

Cerramos con el título de estas líneas, el final, retomamos los últimos dias en el bunker; aquí y ahora hemos estado muy cerca -y seguimos- de reeditar la destrucción de Berlín arrasada por las visiones de un iluminado con un raro poder para apoderarse de Alemania y conducirla a la destrucción final; el morador del bunker de la Moncloa, resiste agazapado mientras todo se desmorona a su alrededor, un órdago a la grande, una apuesta enajenada, cimentar su eterno poder sobre las ruinas y la destrucción de la Nación más antigua y con peso histórico de Occidente, los egos dislocados y visionarios no miden sus actos, mucho menos las consecuencias ni el escenario bélico, el relato ya no engaña; en aquel fétido bunker, Hitler pronuncio su última frase “En medio de toda la traición que me rodea, sólo me siguen siendo fieles la desgracia y mi perro blondi”. Ahora toca reconstruir la Nación y eso pasa por desalojar al Señor Sánchez y recuperar el orgullo de contemplar nuestra bandera y pronunciar con valor, orgullo y firmeza, una palabra sagrada, España; hablamos de la Nación más antigua y decisiva en la historia reciente de la humanidad y la construcción de Europa, lo que es lo mismo, que la civilización y el mundo libre,

Cuando la Nación despierta no hay poder que la destruya; es el momento de sumar esfuerzos y voluntades; tiempo habrá para otras cuestiones; cuando el bunker Monclovita sea desalojado, -un triste y sombrío recuerdo-, sonará la hora en que un ciudadano particular, llamado Pedro Sánchez Castejón, rinda cuentas de sus actos y responsabilidades tras su tétrico paso al frente del gobierno; ahora todos los esfuerzos deben de dirigirse a liberar una ciudad sitiada llamada Ceuta.

Va por CEUTA, ese trozo de España que está sufriendo la traición y deslealtad de un gobierno infame; actuar es un deber, transmitirles el calor y el apoyo del resto de españoles obligado. va por ellos, alto y claro ¡NO ESTAIS SOLOS!

VIVA LA LIBERTAD Y VIVA ESPAÑA