la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 10 de marzo de 2026

RTVE Método Nazi / por Antonio Cepedello


'..Los dirigentes de Radio Televisión Española (RTVE), propietaria del canal 'Clan', han utilizado este mismo método nazi contra la Tauromaquia al emitir la película antitaurina 'Ferdinand' durante varios días y en horarios y fechas de gran audiencia, porque fue en las pasadas vacaciones de Navidad de nuestros escolares..'

Método Nazi

Antonio Cepedello
El gobierno hitleriano alemán se ocupó de aleccionar y embaucar a su población infantil con mensajes repetitivos y en los momentos cuando sus niños mejor y más podían recibirlos, pero sobre todo asumirlos. Sin ningún tipo de respeto a no marcar sus vidas para siempre y dirigirles sus incipientes pensamientos y razonamientos, y menos consideración aún a la libertad de sus padres para educar a sus hijos cómo hubieran estimado más conveniente y según sus valores, principios y criterios. No con los que sus gobernantes impusieron de forma subliminal, farisea, traidora e hipócrita.

Los dirigentes de Radio Televisión Española (RTVE), propietaria del canal 'Clan', han utilizado este mismo método nazi contra la Tauromaquia al emitir la película antitaurina 'Ferdinand' durante varios días y en horarios y fechas de gran audiencia, porque fue en las pasadas vacaciones de Navidad de nuestros escolares. Esta malintencionada e injusta decisión tiene el gran agravante de haber sido tomada en una cadena pública, que se financia con impuestos de todos los españoles, incluidos los aficionados taurinos.

Son varias las razones y pruebas que demuestran esta clara intención de hacer daño a nuestro arte milenario. Las más evidentes son la de repetir ahora una y otra vez un film de dibujos animados que no es nuevo, pues se estrenó hace ya 7 años, y hacerlo además en las fechas, horas y canal de televisión que más ven nuestros críos. Un largometraje que tiene además una gran carga ideológica, tendenciosa, demagógica, irrespetuosa y ofensiva para no sólo los que no compartimos su mensaje, sino que también denigra a todos los animales, y en especial a los toros, que en teoría sus autores dicen 'defender'.

La libertad de programación debe ser algo sagrado en una cadena televisiva, pero también la diversidad y la neutralidad social, sobre todo para las de propiedad pública. Y está claro que esa libertad se convierte en manipulación, que ronda lo delictivo, cuando se repite un contenido muy parcial en los momentos y circunstancias que pueden tener más efectos, perjudiciales para unos y buscados por otros, y sobre todo porque se dirige a uno de los sectores de la población más indefenso e influenciable, como es la infantil.

Todo esta mala, premeditada, dañina e interesada práctica, que además es injustificable, injusta e ilegítima, es más evidente aún porque en ese medio de información no se ha emitido todavía ni un programa, del formato que sea, que apoye la Tauromaquia. Un rito cultural, milenario, tradicional y legendario con millones de seguidores durante miles de generaciones y varias civilizaciones, sobre todo en España.

Los responsable del canal 'Clan' han atentado por ello, no sólo contra sus inocentes espectadores, sino también contra sus padres, tíos, hermanos, abuelos, bisabuelos y muchos más antepasados que amamos a los toros, como animales y como principales protagonistas del que consideramos el más bello espectáculo artístico del mundo. Y no me vale la justificación de que podemos cambiar de cadena, porque RTVE es de todos los españoles.

El otro día, cuando mi sobrina Carmen, de solo 5 años de edad, me dijo que el 'malo' de esta nefasta película era el torero, porque tenía una espada, no sé lo que me entró por el cuerpo. Y es que a estos manipuladores encubiertos e impresentables antitaurinos es muy difícil respetarles. Tanto o más que a los seguidores de Adolf Hitler.
09 Marzo 2026

México.- Jesús Enrique Colombo brilla y toca pelo en una tarde de entrega en el Nuevo Progreso de Guadalajara


        El venezolano Jesús Enrique Colombo volvió a demostrar por qué es uno de los toreros más espectaculares en el tercio de banderillas y con la muleta


Jesús Enrique Colombo brilla y toca pelo en una tarde de entrega en el Nuevo Progreso de Guadalajara

Texto y fotos: Gus Pelayo
La Plaza de Toros Nuevo Progreso vivió hoy una jornada de gran calado y entrega física en la que el venezolano Jesús Enrique Colombo se alzó como el máximo triunfador tras cortar la única oreja del festejo. Ante un encierro bien presentado de Tequisquiapan, la terna de banderilleros ofreció un espectáculo variado que mantuvo el interés de la exigente afición.

Los astados de la ganadería de Tequisquiapan lucieron una impecable presentación, haciendo honor al prestigio de la casa. El encierro fue variado en su comportamiento, destacando especialmente el segundo y tercer ejemplar, que por su bravura y clase fueron justamente premiados con palmas en el arrastre.


El venezolano Jesús Enrique Colombo volvió a demostrar por qué es uno de los toreros más espectaculares en el tercio de banderillas y con la muleta.

Primer toro: Faena de mucho mérito y conexión con el tendido que coronó con una estocada certera para cortar el único apéndice de la tarde.

Segundo toro: Mantuvo el nivel con una faena agradable y valerosa, escuchando una fuerte ovación que lo obligó a salir al tercio para agradecer el reconocimiento del respetable.

Entre la entrega y el acero

El hidrocálido Leo Valadez no escatimó en esfuerzos. Se mostró sumamente voluntarioso durante toda la tarde, intentando descifrar las condiciones de su lote con oficio. En su primero se retiró entre silencios, mientras que en su segundo, tras una labor de mucha disposición, recibió el reconocimiento del público con palmas.

Por su parte, André Lagravere «El Galo» dejó constancia de su voluntad torera y buen gusto. Sin embargo, la fortuna no le acompañó con los aceros. A pesar de haber estructurado pasajes de gran calidad, los fallos con la espada limitaron su balance final a palmas en ambos ejemplares de su lote.

Ficha:

Plaza de Toros Nuevo Progreso: Entrada regular en tarde agradable. Toros de Tequisquiapan, bien presentados, destacaron el 2º y 3ºcon bravura. Leo Valadez: Silencio y palmas. Jesús Enrique Colombo: Oreja y salida al tercio. André Lagravere «El Galo»: Palmas y palmas.

lunes, 9 de marzo de 2026

Aquellos sesenta… (III) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Aranjuez 1965. Riña en el ruedo de Camino y El Cordobés. Foto: ABC

"El Cordobés"...'Es torero potente, riesgoso, largo, peleón, sarcástico, sí. Hace el toreo veraz, también. Cómo los otros, no. –Si lo hiciera sería otro de ellos, y yo soy uno, El Cordobés. –Con tal arrogancia, desmelenamiento, desparpajo, heterodoxia, magnetismo e irreverencia (lindante con el sacrilegio), reta todo y a todos. Especialmente a la “cátedra”. Cómo le dieron..'

Aquellos sesenta… (III)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 9 III 2026
Amanece, y España otra se abre a un mundo otro. Ambos a dos décadas de sus últimas hecatombes. Mundo cruzado ahora por una cortina. Polarizado por las potencias ganadoras, qué enfriaron la guerra, la globalizaron, la hicieron permanente, y no menos inhumana. Con ese mundo…, bueno, al menos con su “Occidente”, se reencuentra España. Qué, tras lustros de ensimismado luto restaña su devastación.

Se urbaniza el país, amaina la censura, la juventud se destapa y rebela; minifalda, bikini, Beatles, insolencia, sexo… Resurge la clase media, crecen demanda y producción… El turismo se dispara. La economía nacional sube a segunda en crecimiento mundial. España seduce. Y en ella, el toreo, espejo de los tiempos, es turbina. Reverdece su leyenda y sus formas. Un nuevo contingente lidiador, protagoniza, encanta, compite, llama, trae gente y plata contribuyendo al renacer. Hispanoamérica, el otro escenario, bien o mal sigue la corriente.

1963. Brillan en ambos ruedos, el valor imponente de Diego Puerta, la poderosa estética de Paco Camino, la liturgia solemne de S.M. El Viti. Juntos, pero incomparables; clásicos, pero distintos. Campean, rivalizan se toman los medios y el comando de la torería.

Entonces, el 25 de mayo, en la histórica Córdoba, salta la antítesis. Traída por “El Pipo”, talento nato del mercadeo. Manuel Benítez Pérez (“El Renco”), ahora “El Cordobés”, con doscientas novilladas, muchas cornadas y dos películas encima, toma la alternativa. Flor de fango, brotado del fondo de la tragedia social. Sintoniza con la insurgencia de la época, y se alza como bandera y fenómeno de masas.

Tanto, que apenas un año después, cuando confirma en Las Ventas, “no hay billetes”, pero sí televisión. Llueve, la corrida se retrasa. España paralizada lo espera. “Impulsivo” de Benítez Cubero, el de la ceremonia, le cornea grave finalizando la iconoclasta faena. Se lo llevan, no puede matar su toro, tampoco el otro… ¡Y le dan una oreja! Pero ahí queda eso. El drama visto por todos, televisado, noticiado, historiado, novelado, se añade a la ya torrentosa fama.

El de Palma del Río se suma opositor al triunvirato. Es torero potente, riesgoso, largo, peleón, sarcástico, sí. Hace el toreo veraz, también. Cómo los otros, no. –Si lo hiciera sería otro de ellos, y yo soy uno, El Cordobés. –Con tal arrogancia, desmelenamiento, desparpajo, heterodoxia, magnetismo e irreverencia (lindante con el sacrilegio), reta todo y a todos. Especialmente a la “cátedra”. Cómo le dieron.

Los desplantes y exabruptos; ranas, boxeo, monta…, con que alardea su desmañado mando, evocan el acrobatismo tragicómico del toreo popular dieciochesco. Tocando esa profunda fibra evolutiva, enervando el imaginario colectivo. Más al juvenil, que se ve en él, y al neófito y al turístico, lábiles al arrojo y la espectacularidad. Tan auténtico en sí fue, que pese a ser fatigosamente imitado no tuvo ni tendrá sucesores válidos. De todas partes, confluyen a ver el torero más cosmopolita de la historia, y lo hacen el más caro.

Yo también, absorbido por los hechos. Aquel año inicié Medicina en la Universidad Nacional. Demandante sí, mucho, pero escapando acá y allá, iba tras las corridas, oyendo y leyendo relatores presenciales. Perdonen la autorreferencia. La traigo solo para respaldar el testimonio. La historia es menos falaz así, por quienes la vivieron, en el momento, en el acto, en el contexto. Alejándose de allí, la distorsión aumenta.

Lo vi primero en Medellín, corrida nocturna, el 15 de diciembre, y luego en Cali, el 27 su tremendo debut con Puerta grande, y sobre todo la tarde del 30 (superado), que aquí ha quedado como la de todos los tiempos. Era “la del toro” que reunió excepcionalmente a los cuatro nuevos grandes en un solo cartel: Puerta, Camino, El Viti y “El Cordobés”, con Manolo Zúñiga y “El Caracol”. Bravo encierro (Santacoloma), de González Piedrahita. Le cortaron ocho orejas y tres rabos. Apoteósis. Cumbre Camino con el cuarto, “Sangreazul”, como también lo había estado en San Isidro y todo ese año que fue suyo, seguido muy cerca en el predicamento y las estadísticas por los otros tres.

Año sin par, en el que también, como siempre, se criticó el toro “de las figuras”, pero en el que los empresarios, Jardón y Stuyck, reivindicaron el de Madrid: “Donde se echa el más., donde se exige más, donde se devuelven todos los "cojos", donde solo quieren venir los que no tienen miedo, y donde las entradas son más baratas…” Dijeron. Se sabía.

Allá, en esa misma plaza rectora, donde el 30 de junio don Antonio Bienvenida, magistral, había terciado por los de antes, cortando tres orejas a toros de Núñez. Recordando sobre qué pasado se paraban los veinteañeros recién ungidos…
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¿Cuánto vale un socio así? / por Hughes


Y de nuevo Hughes poniendo puntos sobre las íes, destrozando lugares comunes, rompiendo las artimañas, tan manidas, tan falsas, de la asimilación —y no sólo por parte de las izquierdas— que coloca bajo una faz demoniaca a Estados Unidos e Israel. «Al imperialismo y al sionismo», dicen los enemigos de Occidente que en su propio seno han sido criados.

¿Cuánto vale un socio así?

HUGHES
La idea de que Trump traicionaba a su base ya vimos era muy matizable, cuando no una simplificación falaz.

La otra idea extendida en el arranque de la guerra en Irán es que se trata de un deseo de Israel que cumple Estados Unidos por lobby, corrupta influencia subrepticia o chantaje epsteiniano. Se trataría de una guerra en contra de los intereses de Estados Unidos.

Esto también es bastante discutible. Está el argumento de la proliferación nuclear, que la gente, resabiada con las armas químicas de Irak, rechaza. Pero estos días se dice, a medida que la cúpula ayatola es golpeada, que responden a una lógica de martirio indiferente al ganar y perder convencional, sin darse cuenta quizás de cómo alimenta eso el temor a que semejantes mentalidades tuvieran acceso al botón nuclear.

Está también el argumento armamentístico. Al parecer, el incremento misilístico iraní iba a superar en breve el punto en el que EEUU pudiera contrarrestarlo. Sería un ahora o nunca.

Y se esgrimen otras razones, China la principal. Irán sería el lugar de su influencia regional. La tecnología represiva iraní es china y China compra su petróleo y financia su proyección caótica o más bien terrorista por la región.

Estados Unidos estaría siguiendo un patrón, cosa inconcebible, al parecer. Expulsa a China del continente americano; del propio EE. UU. con la guerra al fentanilo; de Europa con la presión para sacarla de las políticas verdes (que son prochinas) y ahora de Oriente Medio mediante el debilitamiento de Irán.

De este modo, EE. UU. contrarrestaría a China en una guerra por lo bajini replegándola en Asia, extendiéndose a su vez hacia allí, pues mientras libera recursos y energías, puede centrarse en el control geográfico y comercial de su rival y aspirante a contra hegemón.

Por tanto, algo de interés sí puede encontrar Estados Unidos en Irán, y entonces sería más que un «juguete en manos sionistas». No solo habría un interés real americano, es que además Israel sería fundamental para satisfacerlo. A la luz de estos días (luz de terribles fogonazos) la relación entre los dos países se percibe de una manera distinta. Los historiadores nos lo contarán, pero ¿se ha visto alguna vez una forma más apabullante de acabar con la elite enemiga que la mostrada por Israel y EEUU? ¿Se ha visto una colaboración más perfecta entre dos ejércitos? Si el fanatismo iraní es una hidra, y con eso se quiere decir que abandonen toda esperanza, la unión entre EEUU e Israel (Batman y Robin) es la respuesta tecnológica a esa hidra: eliminan al líder, al aspirante a líder, a los posibles postulantes e incluso a la asamblea que ha de nombrarlos. Es asombroso.

Se percibe un coordinación casi cinematográfica entre la inteligencia israelí y la potencia militar de EE. UU., extensión de una relación profunda. Israel, se ha dicho en alguna parte, es frontera tecnológica estadounidense. Perfecciona y aplica. Juntos constituyen una vanguardia que, como siempre, se manifiesta en lo militar. La alianza entre Israel, el Big Tech y el gobierno de Trump es la fuerza más poderosa y aceleradora del planeta. Visto así, Israel no sería ningún lastre para EEUU sino una riqueza, una potencia, un aliado de valor incalculable. Es sencilla la pregunta: ¿es EE. UU. más fuerte o menos con Israel de su lado? ¿Tener un aliado así en la zona caliente del planeta, donde el petróleo y los grandes pasos marítimos, cuánto vale?

Y ante esto, ¿dónde queda esa narrativa abrasiva de estos últimos meses en el mundo MAGA? Las voces de Tucker, Fuentes, Candace Owens, y tantos podcasters dedicados de un modo obsesivo y monotemático a romper la relación entre Israel y EEUU. Esto tiene un efecto divisivo para la coalición electoral de Trump, pero su trascendencia, ahora lo vemos, sería mayor, pues amenazaría la alianza entre Washington y Tel Aviv.

Por eso, todas esas voces, algunas con indisimulados vínculos con el extranjero, se parecen mucho a un intento de romper desde el interior la relación entre EE. UU. e Israel, apuntando. como desearía el mismísimo Irán, al corazón de los acuerdos de Abraham, que aspiran a una pacificación. por supuesto a la americana, de la región.

En esto se ha querido ver una forma depurada y pacifista de nacionalismo, pero también habrá quien lo considere una actividad antiamericana.

La moda de olvidarse del toro / por Sergio Hueso

'..el cartel de la feria más importante del año lleva demasiado tiempo sin mostrar ni un pitón. Sin reflejar al verdadero eje del acontecimiento que cada mes de mayo llena Las Ventas: el toro..'


La moda de olvidarse del toro

Sergio Hueso
Las modas, cuando se llevan al extremo, acaban pesando. Y, a veces, incluso pasándose de frenada. La gala celebrada en la plaza de toros de Las Ventas se pareció más a un desfile social que a un verdadero hito para el toreo o a un acto destinado a reafirmar la importancia de la Feria de San Isidro, la cita más relevante de toda la temporada.

Fui de los que apoyaron la iniciativa desde el primer momento. El toreo necesitaba —y sigue necesitando— un gran acto social en Madrid: una cita que sirviera para reivindicar su presencia en la capital antes del inicio de la temporada, para templar el frío invierno y para que los toreros atendieran a los medios y reforzaran la imagen pública de la Tauromaquia. La idea era buena. La ejecución, discutible.

El problema aparece cuando se invita a medio escalafón, pero el protagonismo real recae únicamente en uno. Que en ediciones anteriores figuras sociales ajenas al toreo, como Tana Rivera o Victoria Federica, ilustraran el cartel de San Isidro podía entenderse como un intento de sacar la Tauromaquia de su encorsetamiento tradicional y proyectarla hacia la sociedad. Aquella apuesta, con matices, era defendible. Lo que ya no lo es es perder por el camino la esencia.

Porque el cartel de la feria más importante del año lleva demasiado tiempo sin mostrar ni un pitón. Sin reflejar al verdadero eje del acontecimiento que cada mes de mayo llena Las Ventas: el toro. Llevamos años viendo campañas desplegadas por toda Madrid en las que el toro ha desaparecido del relato visual. Se busca atraer a nuevas generaciones con ilustraciones modernas, pero ni debe ni puede hacerse a costa de ocultar lo verdaderamente taurino. No tenemos —ni debemos— avergonzarnos del toreo. Hay que mostrarlo y reivindicarlo, no esconderlo.

La preocupación aumenta cuando este año las dos ferias que sostienen la temporada, Sevilla y Madrid, han optado por ilustrar sus carteles con toreros en activo sin que apenas nadie haya alzado la voz. Que Roca Rey aparezca semidesnudo anunciando San Isidro transmite un mensaje tan claro como incómodo: el resto del escalafón parece importar poco o nada. Luego llegan los gestos que lo confirman, como el silencio absoluto hacia Borja Jiménez, al que no se concedieron ni cinco minutos durante la gala para hablar de su encerrona In Memoriam. Tuvo que organizarse un acto aparte, el pasado 23 de febrero en la casa de Ignacio Sánchez Mejías, para reivindicar un cartel que, paradójicamente, carece de memoria por parte de quienes lo idearon.


Mientras tanto, en Sevilla, Morante de la Puebla ilustra el abono maestrante en el año de su anunciada reaparición con cinco tardes. Morante es, sin duda, protagonista. Pero los carteles no deberían ilustrarse con toreros en activo cuando existen suficientes figuras históricas a las que homenajear. En el año del fallecimiento de Rafael de Paula, nadie parece acordarse del gitano de Jerez. Ni un gesto. Ni una memoria.

La empresa sevillana tuvo una oportunidad de oro para rendir tributo a dos genios ligados para siempre a la Maestranza, Paula y Álvaro Domecq, ambos fallecidos este año. Un cartel con ellos habría sido un acto de sensibilidad, memoria y categoría. Pero ni Paula ni Domecq venden entradas hoy en taquilla.

Y ahí reside el problema de fondo. El toreo se ha convertido en un mercadillo de intereses, poder económico y visión cortoplacista. El romanticismo ha sido sustituido por la cuenta de resultados. Prima quien más llena el cajón. Por eso se eligen las caras más reconocibles para el público generalista: porque ver a Roca Rey o a Morante en una marquesina genera más tracción comercial.

Esto ya no es muy distinto a cuando un niño elegía un cuaderno por el dibujo de su personaje favorito en la portada. Importaba más la estética que el contenido. La diferencia es que entonces había inocencia. Hoy hay una preocupante falta de visión: una sociedad en debacle y unos “taurinos” incapaces de pensar en el futuro porque solo saben exprimir el presente.

¿Y qué pasará cuando no estén ni Morante ni Roca Rey? Este invierno ya hemos visto el método: exprimir hasta la última gota. ¿Y después? Poco importa si el toreo se seca. Pan para hoy y hambre para mañana.

Al resto del escalafón, además, parece no importarle demasiado. Si plantaran cara, si no consintieran ciertos despropósitos, otro gallo cantaría. Porque conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿serían capaces de organizar un San Isidro completo o un abono maestrante solo con Roca Rey y Morante?

Probablemente no. El verdadero problema es que nunca todos dirían que no.

domingo, 8 de marzo de 2026

Historias del 27. Falla, Lorca y el Cante Jondo / por Andrés Amorós


'..Falla y Lorca, un gran músico y un gran poeta, logran contagiar su entusiasmo a sus amigos granadinos y movilizarlos para intentar algo que nunca se había hecho hasta entonces: celebrar dignamente la trascendencia del cante jondo..'

Historias del 27
Falla, Lorca y el Cante Jondo

Andrés Amorós
En Granada, en la Alhambra, las noches del 13 y el 14 de junio de 1922, tuvieron lugar las dos jornadas del Concurso de Cante Jondo: «canto primitivo andaluz», según rezaba el cartel, «subvencionado por el Ayuntamiento y organizado por el Centro Artístico y Literario».

La idea había nacido en la tertulia El Rinconcillo, que se reunía en el Café Alameda. Eran miembros de ella y tuvieron un papel protagonista en el proyecto Falla y García Lorca.

Don Manuel había nacido en noviembre de 1876: tenía entonces cuarenta y cinco años. Había estrenado ya con éxito El amor brujo y las Noches en los jardines de España; había demostrado su interés por el folclore español con las Siete canciones populares españolas; había triunfado en Londres con El sombrero de tres picos, interpretado por los ballets Rusos de Diaghilev, con decorados y figurines de Picasso… Era ya un compositor consagrado.

Federico García Lorca, en cambio, era entonces un joven poeta de veinticuatro años (veinte menos que Falla). Solamente había publicado Impresiones y paisajes (1918) y Libro de poemas (1921). En 1919, se había trasladado a Madrid, a la Residencia de Estudiantes. Todavía no había acabado la carrera de Derecho.

Su interés por la poesía popular le conduce a escribir, en esos años, las composiciones que formarán, en 1931, el Poema del cante jondo. Su consagración popular le llegará antes, en 1928, con la publicación del Romancero gitano.

A su vuelta de París, el gaditano Manuel de Falla se instala en Granada en el verano de 1919. No es su primera visita a la ciudad: ya había estado allí, con Gregorio Martínez Sierra y María de la O Lejárraga, antes de componer La vida breve.

Le sirve ahora de guía para descubrir los rincones de la ciudad y de la Alhambra el guitarrista Ángel Barrios, hijo del dueño de la taberna El Polinario, al que Falla había conocido en París, en casa de Albéniz. Se incorpora a la tertulia El Rinconcillo, donde coincide con Lorca.

A pesar del calor, Falla se siente feliz, en Granada. Lo proclama así en una carta a un amigo, el director de orquesta francés Ernest Ansermet, que había dirigido en Londres el estreno del ballet El sombrero de tres picos:

«Cada día estoy más contento de habernos decidido a vivir en Granada. Esto, sobre lo mucho que me gusta, es muy sano y alegre. He encontrado un carmen en la Alhambra que ya lo he alquilado en 75 ptas. mensuales. Jardín grande con árboles frutales, parra y hasta un poco de huerto. Buena casa con vistas a la sierra y solana con ídem al Generalife. Precioso cuarto soleado para trabajar… en fin, ¡las mil y una noches!»

Falla había recibido clases de Pedrell y había escuchado «con arrobo» (dice Federico Sopeña) las canciones recogidas en su Cancionero musical español, que le parece «obra fundamental».

La decisiva influencia de Pedrell lo encamina hacia el mundo de la canción popular española. De ahí nacen sus Siete canciones populares españolas, a las que añade el subtítulo «armonizadas por Manuel de Falla».

¿Sólo armonizadas? A través del folclore, él encuentra su inspiración, su voz personal. No es algo muy distinto de lo que hacen, por esos mismos años, Zóltan Kodály y Béla Bartok, con el folclore húngaro. Y, por supuesto, de lo que hace Federico García Lorca, en su poesía.

Cuando Falla se instala en Granada, no conoce a Lorca ni su obra. Apenas lo conoce –resume Antonio Gallego Morell– «intuye que ya Lorca está íntimamente ligado con el ser de la ciudad».

A Falla, con su puritanismo, no le atrae en principio de modo especial el mundo gitano. ¿Qué busca, con la iniciativa del Concurso de Cante Jondo? Está claro: le preocupa la decadencia del género, adulterado por la comercialidad y por un tópico «flamenquismo». Quiere evitar que se pierdan la autenticidad y los «cantes puros». Y asume esa lucha –porque eso va a ser, en definitiva: una lucha– con un empeño mayor del que su timidez haría suponer.

Coincide en ese criterio plenamente con Lorca, mucho más cercano –por múltiples motivos– a ese mundo del cante jondo.

Según el pintor Manuel Ángeles Ortiz, en un primer momento, pensaron en crear un café cantante en la Alcaicería, el antiguo mercado árabe, para intentar salvar los estilos que se estaban perdiendo. Luego, quizá fue otro amigo común, Miguel Cerón, el que lanzó la idea del Concurso, que acogieron con entusiasmo.

Para Rafael Martínez Nadal, el amigo íntimo de Federico, éste fue «el principal inspirador» del Concurso. Lorca, en cambio, habló siempre de «nuestro proyecto». Sabía de sobra lo útil que les iba a resultar la participación de «el gran maestro Falla», al que designa como «auténtica gloria de España y alma de este Concurso».

En una carta a Adolfo Salazar, Federico le explica el sentido de esta iniciativa:

«Ya sabrás lo del Concurso de Cante Jondo. Es una idea nuestra que me parece admirable, por la importancia enorme que tiene dentro del terreno artístico y dentro del popular. ¡Yo estoy entusiasmado!»

Al crítico madrileño le parece muy bien el proyecto porque defiende las coplas del pueblo desde la vanguardia, no desde «el españolismo de pandereta».

A fines de 1921, Lorca le comenta a Adolfo Salazar El poema del cante jondo, que está escribiendo:

«Su ritmo es estilizadamemente popular y sacó a relucir en él a los cantaores viejos y a toda la fauna y flora fantásticas que llena estas sublimes canciones: el Silverio, el Juan Breva, el Loco Mateo, la Parrala, el Fillo… ¡y la Muerte! Es un retablo (…) Por él desfilan la siguiriya, la soleá, la saeta y la petenera. El poema está lleno de gitanos, de velones, de fraguas, tiene hasta alusiones a Zoroastro. Es la primera cosa de otra orientación mía y no sé todavía qué decirte de él … ¡pero, novedad, sí tiene! El único que lo conoce es Falla y está entusiasmado (…) Los poetas españoles no han tocado nunca este tema».

La presencia constante de la muerte, encarnada en una figura femenina, aporta a estos poemas su radical dimensión trágica. Al estudiar las letras del cante jondo, Federico encuentra siempre «la pena negra… las más infinitas gradaciones del Dolor y de la Pena» (lo escribe él así, con mayúscula).

Ya hemos visto que, en 1927, en la juerga que ofrece a los poetas Ignacio Sánchez Mejías, en Pino Montano, Manuel Torre les habla de buscar «el tronco negro de Faraón». Otra anécdota que comenta Lorca completa esto y lo aclara:

«La vieja bailarina gitana La Malena exclamó un día, oyendo tocar a Brailowski un fragmento de Bach: ‘¡Olé! ¡Eso tiene duende!’ y estuvo aburrida con Gluck y con Brahms y con Darius Milhaud. Y Manuel Torre, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife /que había pasado a ser el tiempo primero de las Noches en los jardines de España/ esta espléndida frase: ‘Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende’. Y no hay verdad más grande».

La pena, los sonidos negros, el ángel, el duende… Para García Lorca, son distintos nombres para acercarse al misterio del arte.

Su búsqueda del misterio coincide con buena parte de la mejor literatura contemporánea. Por ejemplo, con Borges: «El misterio participa de lo sobrenatural y aún de lo divino». Y con Virginia Woolf: «Es lo que más me atrae: el misterio que nos envuelve a todos, en un atardecer otoñal».

Ese misterio que persigue Lorca nos toca especialmente a los españoles porque es «el espíritu oculto de la dolorida España (…) el espíritu de la Tierra (…) España, país del duende (…) un pueblo de contempladores de la muerte (…) Un muerto, en España, está más vivo, como muerto, que en ningún país del mundo».

Falla y Lorca, un gran músico y un gran poeta, logran contagiar su entusiasmo a sus amigos granadinos y movilizarlos para intentar algo que nunca se había hecho hasta entonces: celebrar dignamente la trascendencia del cante jondo.
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Lucena.- El novillero cordobés Manuel Quintana sale a hombros por la puerta grande de Los Donceles junto al granadino Iván Rejas

Manuel Quintana e Iván Rejas salen a hombros de la plaza de Lucena. / FIDEL

'..Compone la figura muy bien Manuel y, a pesar de su juventud, torea como los elegidos. Dejó algo más de media estocada, el puntillero lo levantó y eso hizo que no se pidiera el rabo..'

Circuito de Novilladas de Andalucía
El novillero cordobés Manuel Quintana corta tres orejas en su debut con caballos en Lucena

Fidel Arroyo
Diario de Córdoba / Lucena, 07.03.2026 
El novillero cordobés Manuel Quintana, que debutaba con caballos, cortó tres orejas y salió a hombros esta tarde de la plaza de toros de Lucena, en la que se celebró el primer festejo de la séptima edición del Circuito de Novilladas de Andalucía. Junto a Quintana también abrió la puerta grande Iván Rejas, que obtuvo dos trofeos.

El peruano Pedro Luis mostró oficio con el primero, un novillo serio de Osborne y colaborador, aunque escaso de fuerza. Lo entendió el torero por ambos pitones y dejó buenos muletazos en una faena larga en la que siempre quiso agradar.

De nuevo mostró oficio y buena disposición Pedro Luis con el quinto. Trasteo largo y lleno de matices en el que el peruano dejó excelentes pasajes, principalmente por el derecho. Interpretó buenas series en las que el de Osborne galopó largo y humillado. Pedro Luis lo muleteó con verdad y guapura.

Media verónica de Manuel Quintana al novillo de su debut. / FIDEL

Faena intensa de Iván Rejas

Buen nivel mostró el granadino Iván Rejas con el nobletón Osborne que hizo segundo. En una labor intensa desde el principio, se mostró variado con la capa y animoso y acertado al banderillear. La faena de muleta gustó, basada en el buen pitón derecho del animal. Le aguantó varios parones de ponerle los pitones en el pecho y muleteó con vistosidad y llegando a los tendidos. Por el izquierdo, solo dos series, pero de calidad. Concluyó con ajustadas manoletinas.

Al quinto, Iván Rejas lo recibió a porta gayola y lo banderilleó con acierto, prendiéndole hasta cuatro pares. Con la muleta estuvo asentado y templado. Fue prendido por la taleguilla a la altura del gemelo izquierdo, sufriendo una aparatosa voltereta sin consecuencias. Luego siguió muleteando con buen gusto y estilo, a pesar de las dificultades del novillo.

Manuel Quintana torea con la derecha al tercero de la tarde. / FIDEL

Buena dimensión de Manuel Quintana

Intensa faena de Manuel Quintana en el novillo de su debut con caballos, un buen ejemplar de Osborne el Mirlo-40. Ya en el capote lo aprovechó Quintana, dejando varios lances antológicos. Con la muleta se acopló a la perfección, tanto por el derecho como por el izquierdo. Compone la figura muy bien Manuel y, a pesar de su juventud, torea como los elegidos. Dejó algo más de media estocada, el puntillero lo levantó y eso hizo que no se pidiera el rabo.

Una joyita resultó el sexto. Complicado a más no poder, mirón, distraído, de medias arrancadas... Pese a esto Quintana quiso y estuvo en la cara mucho más rato del que el animal merecía. Dejó algún buen lance en el saludo de capa, varios muletazos sueltos a reseñar y, sobre todo, la sensación de que hay que tenerlo en cuenta.
  • FICHA
Ganado: seis novillos de Osborne, primero y quinto devueltos por inválidos. Bien presentados y de buen juego en general, aunque muy justos de fuerzas, excepto el excelente tercero y el muy complicado sexto.

Pedro Luis: estocada casi entera y caída y dos descabellos (ovación con saludos tras aviso); estocada (una oreja).

Iván Rejas: estocada (dos orejas); pinchazo y entera (vuelta tras petición).

Manuel Quintana: media estocada lagartijera (dos orejas); pinchazo y estocada (una oreja).

Cuadrillas: José Muñoz se desmonteró tras banderillear al tercero.
Plaza: Los Donceles, Lucena. Primer festejo de la séptima edición del Circuito de Novilladas de Andalucía.