la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 29 de octubre de 2026

Qué significan Adamuz y Urda / por David Cerdá


'..Adamuz y Urda significan también corrupción, entendida en su sentido más profundo, que excede con mucho la apropiación del dinero ajeno. La corrupción empieza cuando se trata el Estado como un botín partidista y la lealtad al partido pesa más que la competencia profesional..'

Qué significan Adamuz y Urda

David Cerdá
Hace unos días, y ante el enésimo desplante del gobierno que ama con más fuerza que nadie, en particular del amoroso señor Puente, que tuvo a bien aparecer en un programa de televisión haciendo bromas sobre el tren y sus «incidencias», la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz alzó la voz. Quiero dedicar a esas víctimas y a las nuevas del trágico accidente de ayer lo que sigue, y decirles que no están solas y asegurarles que su tragedia no caerá en el olvido.

Adamuz y Urda significan, para empezar, el deterioro de unas infraestructuras que deberían constituir una prioridad elemental del Estado. Dada nuestra renta per cápita, pagamos impuestos escandinavos para recibir servicios que demasiadas veces parecen administrados por una república bananera. Mientras se multiplican los ministerios y los asesores y sin que haya manera de presentar unos presupuestos, los ciudadanos comprueban que viajar en tren se ha convertido en una epopeya. El mantenimiento tiene un inconveniente formidable para el demagogo, y es que no permite cortar cintas ni hacerse fotografías inaugurales. Sus frutos son invisibles mientras las cosas funcionan, y por eso exige una virtud política infrecuente: la prudencia. Explicaba Adam Smith en La riqueza de las naciones que entre las obligaciones del gobernante figura sostener determinadas obras públicas indispensables para la sociedad. Dos siglos y medio después, nuestros gobernantes se muestran mucho más interesados en administrar el relato que en cuidar aquello que sostiene materialmente la vida común. La demagogia sale tan cara que a veces se paga en vidas humanas.

Adamuz y Urda significan también corrupción, entendida en su sentido más profundo, que excede con mucho la apropiación del dinero ajeno. La corrupción empieza cuando se trata el Estado como un botín partidista y la lealtad al partido pesa más que la competencia profesional. Lo que ocurre en tales casos es que las empresas públicas terminan formando parte de una red clientelar, cutos deleznables detalles conocemos: Koldo, Ábalos, Cerdán y el resto de sinvergüenzas. Hay muchas adjudicaciones y relaciones empresariales vinculadas a la obra pública bajo sospecha. Adif aparece en ese paisaje institucional, y las informaciones sobre nombramientos y contrataciones no son más tranquilizadoras. Conviene distinguir lo investigado de lo probado y evitar atribuir al accidente conexiones delictivas que nadie ha demostrado. Pero tampoco vamos a fingir que el enchufismo es una graciosa costumbre nacional sin consecuencias. La administración descansa sobre la competencia técnica y unas reglas impersonales para su ejercicio; ingenieros capaces, controles independientes, ese tipo de cosas; en vez de señoritas sobrinas de alguien. Los amigos del poder pueden resultar estupendos para las campañas electorales; para mantener trenes circulando a cientos de kilómetros por hora la persona cabal prefiere a los mejores profesionales disponibles.

Hay otra cosa que Adamuz y Urda significan, y es la desvergüenza con la que se administra la verdad. Nueve meses después de la tragedia sabemos bastante más sobre la rotura del carril y la posible deficiencia de una soldadura, pero seguimos sin conocer la cadena completa de decisiones y negligencias que permitió que aquello sucediera; en cuanto a Urda, tenemos el apresurado intento de culpar a un particular. La investigación técnica de Adamuz ya ha anunciado que superará el plazo de un año, mientras las víctimas denuncian la insuficiencia de medios y la demora de los análisis de laboratorio. Hay que tener un cuajo extraordinario para explicarles a las familias que faltan recursos para averiguar por qué murieron cuarenta y seis personas en un país que encuentra dinero para cualquier extravagancia ideológica. Por supuesto que investigar rigurosamente lleva tiempo, pero el rigor requiere la voluntad de esclarecer; ambas cosas brillan por su ausencia y están a cargo de quienes gobiernan. Resulta obsceno que quienes administran tecnologías capaces de transportar a miles de personas a velocidades extraordinarias sean una perfecta combinación de la inutilidad con la prepotencia.

Adamuz y Urda significan, además, la destrucción de la confianza pública, que es uno de los patrimonios más valiosos de una sociedad civilizada. Un país funciona porque sus ciudadanos pueden dar por supuesto que alguien ha comprobado la resistencia de un puente o la seguridad de una vía. Los ciudadanos delegamos esas tareas en profesionales e instituciones, y esa delegación constituye un acto cotidiano de confianza. Cuando falla, el daño excede el accidente concreto. La sospecha se extiende y termina convirtiendo en inquietud lo que debería ser una rutina. Un padre que despide a su hija en una estación tiene derecho a esperar que llegue viva a su destino sin encomendarse a la providencia. ¿Cómo es posible que los españoles hayamos dejado que transformen un país próspero y moderno en una emulación de Burundi? ¿Por qué seguimos aceptando este espectáculo de gobernantes que se presentan como salvadores de la humanidad mientras son incapaces de mantener —¡ya no pedimos mejorar!— los servicios básicos que se les encomiendan?

Adamuz y Urda significan, finalmente, una insensibilidad estomagante con quienes sufren. Pedro Sánchez no acudió al funeral celebrado en Huelva, al que sí asistieron los reyes, y sus posteriores declaraciones públicas no han conseguido disipar la impresión de abandono que denuncian las víctimas. El mismo tipejo —basta de eufemismos— tuiteaba tendencias cuarenta minutos después del letal accidente de ayer. De Puente y su gracejo televisivo nada más se puede añadir. Hay que ser muy canalla para comportarse así; hay que tener nulo respeto por los demás y nula conciencia del peso del cargo. Hay demasiada gente en este gobierno que no está a la altura de sus responsabilidades, en el doble sentido moral y técnico. La política exige una forma de decoro que esta gente parece haber extraviado entre tanta propaganda sobre la empatía. Es un gesto sociopático que hayan hecho del amor un eslogan y un ariete con el que escudarse de sus inmundicias.

Circula por ahí una camiseta con una súplica estampada: «Please, don’t let this be 1984» («Por favor, que esto no sea 1984»). Alude, naturalmente, a la célebre distopía de George Orwell, en la que las palabras significan exactamente lo contrario de lo que prometen. «El Ministerio de la Verdad se ocupa de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura», escribe Orwell en su premonitoria novela. Pues ahí estamos y de ahí hemos de salir cuanto antes.

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra rendirá homenaje a Iván Fandiño


'..La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra volverá a unir su tradicional finalidad solidaria con la defensa de los valores de la Tauromaquia, incorporando en esta ocasión un reconocimiento especialmente emotivo a uno de los toreros más recordados de su generación..'

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra rendirá homenaje a Iván Fandiño

El Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra ha anunciado que la V Corrida Benéfica, que se celebrará en 2027, estará dedicada a homenajear al matador de toros Iván Fandiño, coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento.

Se trata de una iniciativa en la que el Ayuntamiento viene trabajando desde el pasado año, con la intención de preparar una edición especialmente significativa que permita recordar y reconocer la figura de un torero que dejó una profunda huella en la Tauromaquia.

Desde entonces, se han estudiado distintas posibilidades para que la quinta edición de este festejo solidario tenga un carácter especial, a la altura del recuerdo y del legado de Iván Fandiño, cuya trayectoria estuvo marcada por el valor, la entrega y una firme defensa de la verdad y la integridad del toreo.
Eventos de tauromaquia

Con este homenaje, Villaseca de la Sagra quiere mantener viva la memoria del diestro de Orduña, cuando se cumple una década de su pérdida, y reconocer los valores de un profesional que se ganó el respeto de la afición por su compromiso y su manera de entender la profesión.

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra volverá a unir su tradicional finalidad solidaria con la defensa de los valores de la Tauromaquia, incorporando en esta ocasión un reconocimiento especialmente emotivo a uno de los toreros más recordados de su generación.

El Ayuntamiento continúa trabajando en la organización de esta edición y dará a conocer próximamente todos los detalles del festejo, con el propósito de que 2027 sea un año especialmente significativo para el recuerdo de Iván Fandiño.

Diez años después, Villaseca de la Sagra quiere que la memoria de Iván Fandiño siga presente en los ruedos y en el corazón de los aficionados.

Jesús Enrique Colombo y Roberto Piles ponen fin a su relación de apoderamiento


El torero venezolano y el apoderado francés separan sus caminos de mutuo acuerdo tras casi cuatro años de trabajo en común.

El torero Jesús Enrique Colombo y su apoderado Roberto Piles han decidido poner fin a la relación profesional que los unía desde principios del año 2023. La decisión, según han confirmado ambas partes, se ha tomado de mutuo acuerdo y en términos amistosos, deseándose mutuamente la mejor de las suertes en sus respectivas trayectorias futuras.

Finaliza así una etapa de casi cuatro años en la que el diestro venezolano ha sumado un total de 153 corridas bajo la dirección de Piles, consolidándose como una figura destacada en el escalafón.

En estas temporadas, Colombo ha conseguido hitos como la triple Puerta Grande consecutiva en la Feria de San Fermín frente a los toros de Miura, el histórico indulto de la Feria de Azpeitia, o los triunfos en plazas como Istres (Francia), Guadalajara (México), Teruel, Lima (Perú), Cali (Colombia), Mimizan (Francia), Andújar, Cuéllar… entre otras de las 153 corridas que ha estoqueado en estos casi cuatro años.

La carcoma / por Carlos Ortega


'..Las civilizaciones no caen de golpe. Cuando llega Alarico a las puertas de Roma todo está ya podrido. La estructura sí se desploma de repente, y por eso tenemos fechas precisas para marcar fines y principios en nuestros esquemas históricos. Pero la carcoma que ha ido royendo los cimientos es invisible, pasa desapercibida..'

La carcoma

Carlos Ortega
Al menos 68 muertos. Ese es, por ahora, el espantoso balance del choque de dos trenes de alta velocidad en Urda, Toledo, apenas nueve meses después de la tragedia de Adamuz. Sabemos que el principal sistema de protección ferroviaria estaba averiado y que los trenes circulaban con un sistema alternativo. Es una historia que vemos repetida, un mecanismo que empieza a fallar por todos lados porque gastar en su conservación no es muy vistoso.

Las civilizaciones no caen de golpe. Cuando llega Alarico a las puertas de Roma todo está ya podrido. La estructura sí se desploma de repente, y por eso tenemos fechas precisas para marcar fines y principios en nuestros esquemas históricos. Pero la carcoma que ha ido royendo los cimientos es invisible, pasa desapercibida.

Hay un verbo de moda que esconde una tragedia: «visibilizar». Sólo lo que se ve existe en un sistema de partidos, en una campaña electoral, en una acción de gobierno. No basta hacer las cosas bien: hay que anunciarlo a lo grande, a bombo y platillo. Debe brillar como un cartel de neón.

Por eso los partidos, al llegar al poder, tienden a gastar solo en captación de clientelas (reparto de sinecuras entre los leales, para que estén dispuestos a sacar la navaja en defensa de sus garbanzos) y en aparatosos planes, en efectismo, en fuegos artificiales. El resultado de cada desembolso debe verse al instante.

¿Y cuál es siempre la partida menos glamurosa, más humilde, sin resultados inmediatos, sin ofrecer cambios espectaculares o aun modestos? El mantenimiento.

Las civilizaciones mueren, al final, por falta de mantenimiento. Cuando un gobierno gasta en mantenimiento, ¿qué puede enseñar el gobernante al pueblo? Nada. Porque un accidente ferroviario es una noticia. Mil trayectos en tren sin problema no es una noticia. Nadie, o muy pocos, va a darte su voto porque los incendios o las gotas frías no son tan destructores como podrían ser, porque no hay un apagón total de doce horas. Es decir que estás haciendo que las cosas sigan funcionando como deben. Y eso tiene muy mala venta, para nuestra desgracia.

Para acabar de arreglarlo, con mandatos de cuatro años, gastar en mantenimiento puede parecer al gobernante estar gastando en una partida que favorece al partido rival si gana las próximas elecciones.

Las campañas electorales se han convertido en subastas cada vez más obscenas, lindando con el caso de los pretorianos que en 193 ofrecieron la púrpura imperial al mayor postor, Didio Juliano. Todos los colectivos sociales imaginables salen a la calle, interrumpen el tráfico, amenazan la tranquilidad pública con una demanda muy sencilla: ¿qué hay de lo mío? Eso son votos, y ceder a cada demanda es una decisión racional para el partido en el gobierno.

Pero los sistemas físicos que sostienen nuestra civilización son mudos. La carretera mal señalizada o llena de socavones puede irritar, pero es dudoso que haya cambiado un solo voto. Las vías en mal estado no salen a la calle a protestar, las laderas de donde no se ha limpiado el material inflamable no hacen manifestaciones.

El colapso rara vez es tan cinematográfico como en Mad Max. El colapso es que cada vez menos cosas funcionen, es dejar que la herrumbre se apodere de todo, son las consecuencias de sociedades presentistas, primitivizadas, incapaces de guardar para el duro invierno.

El oculto secreto de nuestro éxito civilizacional tiene un nombre aburridísimo: mantenimiento. Y el oculto secreto de nuestra decadencia es el olvido.

miércoles, 28 de octubre de 2026

COGER un TREN en ESPAÑA es FLIRTEAR con la MUERTE (68 fallecidos)

Con la emoción y la rabia que se desprenden del nuevo asesinato ferroviario, Fernando Paz nos habla de las circunstancias en las que se ha producido

La torería / por Manuel Gutiérrez Troya


 '..La torería hay que entenderla como un sentimiento que transmite algo íntimo para expresar sensaciones. Ahí radica la base principal, que la naturalidad transcienda con entonaciones, precisos y necesarios, demostrando una disposición de acompasada gallardía..'

La torería
Por Manuel Gutiérrez Troya

“Sobre la arena pálida y amarga, la vida es sombra, y el toreo sueño”.

Cuando leí este espléndido fragmento de un poema de Gerardo Diego, en el que se refería a la suerte y muerte en los toros, me sentí embargado por una emoción que entonces no entendía, pero me sirvió para evocar recuerdos, palabras y situaciones que me acompañaron desde niño. Ya han pasado muchos años, debido a la edad que ahora tengo, cuando mi querido padre, Q.E.D., me llevaba a ver toros. Nunca lo olvidaré.

Me hablaba de Curro Cúchares, Lagartijo, Frascuelo, Guerrita, Machaquito o Cagancho, aunque no los viera torear por ser anteriores a su época, pero me nombraba otros, como: Joselito, Belmonte, Chicuelo, Manolete, Arruza, Domingo Ortega, etc., que sí tuvo la suerte de verlos.

Desde pequeño empecé a acompañarle a los toros, tiempos de Rafael Ortega, Aparicio, Litri, Pedrés, Manolo González, Antonio Ordóñez, Chamaco, Curro Romero o Antoñete. En una ocasión le escuché decir; “el toro bravo es un animal muy cambiante, aunque el torero sea muy avezado en su oficio, es difícil predecirle sus reacciones”.

Siempre he tenido presente esas palabras, al igual de otra pregunta que le hice viendo una corrida sobre la torería que debe infundir un torero en la plaza, a lo que me contestó; “los toreros son personas muy valientes y especiales, el toreo hay que aceptarlo y sentirlo con pasión, es arte, es grandeza, también es dramático”.

En mi mente sigue todavía la acertada respuesta, de la que saqué mi propia conclusión de esa solemnidad tan grande que tiene el toreo y juzgarlo así: “la torería es comunicativa y privilegiada, llena de emoción y cualidad de difícil definir, con la que nacen unos pocos y abundan los que mueren sin comprenderla”. Mi afición a los toros la mantendré siempre con la misma pasión, nunca dejaré de considerar que, aparte del riesgo que tiene la profesión, la torería llega más allá de su propia actividad.

Ya lo dijo el maestro Antonio Ordóñez con la frase siguiente; “hacer en todo momento vida de torero y dejar elegantemente constancia de ello en los ruedos”. Como otra que comentó José Miguel Arroyo Joselito en una televisión; “estar con armonía delante de la cara de un toro, exige una perfecta conjunción artística, sentimiento, porte y talento”. Pienso que estas dos definiciones son bien acertadas.

Los toreros fuera de los ruedos también deben cuidar su imagen personal, para después pronunciarse con firmeza y compostura ante la fiera con autenticidad, mantenerse puramente como uno lo siente, para poder plasmar belleza en la plaza. De lo contrario, de nada sirve la poca disposición y la falsa gentileza. La ilusión siempre debe estar proyectada en conseguir los retos que uno se proponga, sin perder nunca la compostura y menos la fe.

Las formas de manifestarse los toreros en las plazas, deben ser las propias que el mismo pueda percibir desde sus adentros, sin exteriorizar ficticios ni extravagancias en un trabajo tan delicado, porque torear no es solo darle pases al toro y cortar orejas, es mucho más. La torería hay que entenderla como un sentimiento que transmite algo íntimo para expresar sensaciones. Ahí radica la base principal, que la naturalidad transcienda con entonaciones, precisos y necesarios, demostrando una disposición de acompasada gallardía.

Las manos del lidiador deben acariciar los engaños dándoles vida con sencillez, sacando a la luz toda la sensibilidad, tratando de moldear la materia dura para agradecer la bravura del toro y transmitirla. Ya lo dijo Juan Belmonte; “cada uno torea como se es”. Al igual que otra frase que repitiera en más de ocasión Rafael El Gallo; “ese misterio tan grande que revelar, es torear con naturalidad”. Que grandes filósofos fueron dichos maestros con sus expresiones.

Quién está detrás (si es que hay alguien detrás) / por Hughes

Los islamo-izquierdo-separatistas ondean la bandera secesionista detrás de las barricadas de Barcelona. Toda una tradición.

¿Quién está detrás de los violentos motines iniciados en Francia y que ya han cruzado los Pirineos (La Coruña, Vitoria, Barcelona, Bilbao… y lo que te rondaré, morena)? “Quien está detrás es la extrema derecha” (léase: Marine Le Pen y Santiago Abascal), dicen, sin sonrojarse quienes ocupan (aún les queda un mes) el poder. De modo que los agredidos son… los propios agresores. ¡Unos autoagresores a quienes les encanta agredirse a sí mismos! En fin… Si alguien se lo cree, si este tiro no les sale por la culata, las entendederas de nuestra crédula gente serán aún más considerables de lo que hasta ahora han demostrado ser.

Quién está detrás (si es que hay alguien detrás)

Hughes
Ya antes de los disturbios en Barcelona, se venía hablando de una extensión de las protestas francesas por toda Europa. Desde España hasta Serbia, siendo el sujeto revolucionario los jóvenes. No se decía ultraizquierda sino «la juventud».

Jóvenes es otro eufemismo para magrebíes o moros de toda la vida y tales parecían quienes procedieron al saqueo el sábado.

Hordas anarquistas y socialistas hacían que Barcelona ardiera en la Semana Trágica de 1909. ¡La tradición es la tradición! Al menos no había entonces “moros en la costa”. No acechaba aún el peligro de la Gran Sustitución

Es el pillaje, lo que alguien en Francia llamó un acto fugaz de comunismo.

Las reacciones inmediatas fueron un espectáculo. Por ejemplo, en la izquierda, el nepoministro Bustinduy (y desde luego no estaba solo en esto) habló de Israel

Para los centristas, se trataba de una nueva injerencia extranjera, un «ataque híbrido», o sea, mitad Putin, mitad moritos.

Para Rufián, de fondo estaba la extrema derecha y a la vez un tufillo a operación de Estado.

Para muchos separatistas catalanes, el problema era España, Castilla, Madrid, como si no hubieran sido ellos los responsables de llenar Cataluña de marroquíes.

Los “estudiantes” se disponen a asaltar una tienda para obtener
 medios con los que estudiar mejor

Putin, el CNI, Netanyahu y por supuesto la CIA, un clásico. Faltaban los marcianos o quizás la IA, una IA ya independizada que estuviera detrás del segarro, amigo.. Todo formaba parte del esfuerzo por evitar que lo de Barcelona se asociara a lo más evidente: la izquierda radical y la ‘muchachada’ norteafricana. También se percibía la intención, apenas disimulada, de esgrimir el cui prodest para manchar a los únicos que denunciaron que algo así era posible.

Se da la circunstancia de que los que lanzaban al vuelo estas campanas conspiranoicas tienen bastante que callar sobre el asunto. A mayor error de posición o diagnóstico, mayor ha de ser luego la estrella invitada. Por eso a los calamitosos centristas no se les cae Putin de la boca.

Puestos a hablar así, lanzando hipótesis sin nada en la mano, podríamos decir que los saqueadores son la consecuencia de una consciente importación de nihilismo: traer personas capaces de expresar un desprecio a la cultura y sociedad europeas del que ni siquiera somos capaces ya los propios europeos. Importamos mano de obra barata y también nihilistas baratitos, personas con una bárbara indiferencia por Europa y sus formas sociales, religiosas, culturales, políticas, urbanas… Puestos a lanzar tesis al aire, esta no suena peor.