la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 11 de julio de 2026

Pamplona.- La Leica, el estoque y la palabra / por A. A. Cuevas


'..Y allí quedó todo, Hemingway regresado a San Fermín después de veintidós años, Emilio Cuevas entrando en la plaza con el encierro encima, Ordóñez cortando cuatro orejas a Cobaleda, una Leica, un estoque y esa luz rara de Pamplona que a veces no ilumina las cosas, sino que las condena a ser contadas..'

La Leica, el estoque y la palabra

Dicen que en Pamplona las apuestas no se hacen nunca del todo en broma. O sí, pero la broma, cuando pasa por San Fermín, se levanta al día siguiente con pitones, con polvo en la garganta y con una plaza esperando al fondo como esperan las cosas serias: sin pedir permiso.

Fue en julio de 1953. Hemingway había vuelto a los Sanfermines después de veintidós años sin pisarlos, y quizá por eso la feria traía ya un aire de regreso, de literatura vieja, de vino caliente y de hombres que necesitan probarse algo aunque nadie se lo pida. Estaba Antonio Ordóñez, anunciado en Pamplona, con esa quietud suya de torero joven y antiguo al mismo tiempo. Estaba Emilio Cuevas, hombre de cámara, de callejón y de mirada rápida. Y estaba esa sobremesa en la que las palabras, si se dicen con demasiada gracia, acaban obligando.

Ordóñez miró a Emilio y le soltó el reto. Que si se atrevía a correr el encierro. Pero no cualquier tramo. El último. La entrada a la plaza. Allí donde la carrera deja de ser carrera y empieza a ser otra cosa: un embudo de miedo, una respiración detrás de la espalda, una puerta que se acerca demasiado despacio cuando los toros vienen demasiado deprisa.

Si Emilio lo hacía, el maestro le regalaría una Leica nueva.

Una Leica. No una cámara cualquiera, no un capricho de feria, no un juguete para turistas. Una Leica era un ojo limpio y caro, una manera de robarle al tiempo lo que el tiempo, tan señorito y tan cruel, se lleva siempre sin despedirse. Para un fotógrafo, aquello no era un premio. Era casi una tentación.

Emilio dijo que sí.

Hemingway estaba allí. No sé si sonrió, si bebió, si miró a Ordóñez como se mira a un torero antes de que empiece la verdad, o si miró a Emilio como se mira a un hombre que acaba de aceptar una locura con la naturalidad de quien no quiere parecer prudente. Pero estaba. Y a veces basta con que un escritor esté presente para que una anécdota empiece a creerse leyenda antes de haber sucedido.

Al día siguiente, Emilio corrió.

Corrió el último tramo y entró en la plaza con los toros detrás. No sé qué se piensa en ese sitio. Quizá nada. Quizá solo se oye el golpe seco de las pezuñas, el resuello creciendo, la camisa pegada a la espalda, la plaza abriéndose delante como una salvación que todavía no ha decidido si va a salvarte. Emilio corrió y cumplió. No con palabras. Con el cuerpo.

Pero Emilio era fotógrafo, y los fotógrafos no vuelven de las cosas con explicaciones. Vuelven con pruebas.

Al día siguiente de su carrera, el 10 de julio, se presentó ante Ordóñez con la fotografía en la mano. Allí estaba la instantánea. Allí estaba él. Allí estaba el último tramo del encierro, detenido para siempre en ese papel que ya no admitía bromas ni dudas. La apuesta de Ordóñez tenía delante su cumplimiento.

Y entonces Emilio, que ya había puesto su parte de miedo sobre la mesa, le devolvió el reto al maestro.

Aceptaría la Leica, sí. Pero solo si esa misma tarde Ordóñez cortaba al menos dos orejas a la corrida de Cobaleda. Y si el maestro cumplía, él le regalaría un estoque nuevo.

Aquello ya no era una apuesta. Era un intercambio de destinos pequeños y exactos. Una Leica por correr delante de los toros. Un estoque por triunfar delante de ellos. La cámara para detener el instante. El acero para rematarlo. Y Hemingway, otra vez presente, viendo cómo la feria se escribía sola, sin necesidad de adjetivos, con esa precisión brutal que tienen las cosas cuando salen verdaderas.

Aquella tarde Ordóñez salió a la plaza con la corrida de Cobaleda por delante y con la fotografía de Emilio detrás, aunque no la llevara encima. La llevaba donde se llevan esas cosas: en el orgullo, en la nuca, en esa parte del torero que no soporta que otro hombre haya cumplido antes que él. Emilio había corrido. Había entrado en la plaza. Había vuelto con la prueba en la mano. Ahora le tocaba al maestro.

Ordóñez no cortó dos orejas.

Cortó cuatro.

Cuatro orejas, como si la apuesta le hubiera tocado una fibra más honda que la obligación del cartel. Como si no quisiera cumplir, sino excederse. Como si dos fueran poco para responder a un fotógrafo que había corrido con los toros a la espalda y con una Leica prometida en el horizonte. Cuatro orejas a la corrida de Cobaleda. Cuatro razones para que la tarde no pudiera volver a ser una conversación cualquiera.

Después, en el hotel donde se alojaba Ordóñez, vendrían las bromas, las risas, el descanso de los hombres que han salido vivos de su propia palabra. Emilio había ganado la Leica. Ordóñez había ganado el estoque. Hemingway había visto nacer las dos apuestas y también su desenlace.

Pamplona, que todo lo mezcla y todo lo agranda, hizo lo demás.

Porque al final no fue la cámara. Tampoco fue el estoque. Ni siquiera fueron las cuatro orejas, aunque cuatro orejas pesen mucho cuando las corta un torero llamado Antonio Ordóñez.

Fue la palabra

La palabra dicha en una sobremesa y cumplida al día siguiente con los toros detrás. La palabra devuelta con una fotografía en la mano y cumplida esa misma tarde en la plaza. La palabra como se entendía antes, cuando una apuesta podía empezar entre risas y terminar convertida en memoria.

Y allí quedó todo, Hemingway regresado a San Fermín después de veintidós años, Emilio Cuevas entrando en la plaza con el encierro encima, Ordóñez cortando cuatro orejas a Cobaleda, una Leica, un estoque y esa luz rara de Pamplona que a veces no ilumina las cosas, sino que las condena a ser contadas.

Texto: A. A. Cuevas / Documentación: J. A. Cuevas.

Miguel Ángel Blanco llega a Netflix / por Javier Torres


'Sólo un año después del crimen Aznar se refiere a ETA como el movimiento de liberación nacional vasco (sic). No por casualidad, Arzalluz reconoce que le había sacado más a Aznar en 14 días que a Felipe González en 14 años..'

Miguel Ángel Blanco llega a Netflix

Javier Torres
Con 11 años ya comienzas a enterarte de algunas cosas. Y en los noventa una de ellas era cuando ETA mataba. En muchas casas había una especie de bula para los insultos en el preciso momento en que la televisión informaba del último atentado. Aunque hubiera niños delante la contención era imposible. Luego aparecía en pantalla un político cualquiera para convencernos de que la mejor respuesta era invocar la unidad de los demócratas, una especie de poción mágica que vencería al terror. Más tarde, en 2011, supimos que los demócratas eran Otegui, Évole y Josu Ternera.

Recuerdo a las familias españolas que estábamos aquella tarde agónica de julio en una playa del Algarve pendientes del transistor. La cercanía con la fronteriza Ayamonte permitía sintonizar las emisoras españolas. Minuto a minuto, el desenlace de la tragedia iba llegando. Era fácil identificar a los españoles de los portugueses, pues entre los nuestros se desató el boca a boca, aunque a veces bastaba con la mirada para entenderlo todo. Cabeza gacha y vuelta a la sombrilla.

España pasó en apenas unos días de la euforia por la heroica liberación de Ortega Lara al secuestro, pasión y asesinato del joven de Ermua. Casi treinta años después Miguel Ángel Blanco llega a Netflix, producto que sí consumen esos jóvenes que no saben quién fue el concejal del PP y apenas han oído hablar de ETA. Ni siquiera un 1% de los alumnos navarros de la ESO está al tanto de aquel rapto planeado para poner de rodillas al Estado. Pura amnesia democrática, borrado masivo de una parte esencial de nuestra historia sin la que no se explica medio siglo español.

Cuando miramos al verano del 97 siempre nos asalta la duda de si las cosas podrían haber salido diferentes. Durante unos días vimos las sedes de Herri Batasuna rodeadas, al PNV muerto de miedo y a los proetarras corriendo en sanfermines más que los miuras. En cada aniversario sobrevuela la misma pregunta, si en realidad podríamos haber roto la inercia fatal que inaugura el atentado de Carrero Blanco, continúa el 23-F y confirma el 11-M hasta conducirnos al golpe catalán y la amnistía, que cierra el círculo antinacional de los últimos 50 años. Como tantas veces, hubo una reacción popular. Y como siempre, desactivada por el poder.

El asesinato de M. A. Blanco llega cuando Aznar lleva un año en el poder. Entonces la Guardia Civil libera a Ortega Lara al que ETA esconde 532 días en un zulo y poco después, herida en su orgullo, secuestra al concejal antes de subirse en un tren. Aznar había llegado a la Moncloa a cambio de entregarle las aulas —el alma de la juventud— al separatismo catalán del molt honorable Pujol. Sólo un año después del crimen Aznar se refiere a ETA como el movimiento de liberación nacional vasco (sic). No por casualidad, Arzalluz reconoce que le había sacado más a Aznar en 14 días que a Felipe González en 14 años.

Es importante recordar el contexto porque en los últimos días, justo cuando PP y VOX sellan el cuarto acuerdo de gobierno regional en medio año, Aznar saca la cabeza para pedir moderación. Invoca mayorías para acabar con Sánchez, pero no cualquier mayoría. Mayorías capaces de superar y derribar el muro de Sánchez. Esa mayoría será nacional o no será. Ojo, no descorchen el champán. Aznar no entiende por nacional lo mismo que usted. Él habla de una amplia mayoría centrada con capacidad de convocatoria -aquí viene la madre del cordero- a derecha e izquierda. No nos jugamos un cambio de Gobierno, sino de sistema, advierte el señor Aznar, mito búmer viviente, que en el fondo dice lo mismo que Page: salvemos el bipartidismo.

Algunos recordarán a Aznar como el presidente español que puso los pies encima de la mesa del rancho del hombre más poderoso del mundo; otros, en clave interna, como el político que aceleró el proceso de disolución nacional. Pero esto es imposible, si Josemari es de Valladolid y saca la bandera de España y todo eso. No puede ser. Es como explicarle a un militante socialista que su PSOE es el felpudo de los grandes poderes económicos transnacionales. Ovnis para el rebaño izquierda-derecha. Ni Gabilondo ni Herrera les han contado que desde 1978 el papel de la izquierda es traicionar a los trabajadores y el de la derecha a la nación.

Al viajar tres décadas atrás no sólo sentimos frustración al ver que los tiros en la nuca han colocado a ETA en el parlamento y que la violencia política, frente al mantra oficial, es rentabilísima. También apreciamos lo mal que envejece Aznar, el expresidente que más se devalúa, pues siempre supimos quién era Zapatero.

Está comprobado, y lo sabe cualquiera que haya trabajado en la redacción de un periódico en los últimos 15 años, que las noticias sobre de ETA ya no interesan al lector. Que apenas generan clickbait. Es ahora cuando Miguel Ángel Blanco regresa al gran público, y al menos una generación de jóvenes podrá descubrir que quienes le asustan con la llegada del fascismo encubren que todo separatismo antiespañol ha generado un grupo terrorista: ETA en el País Vasco, Resistencia Galega en Galicia y Terra Lliure en Cataluña. A ver cuándo vemos un documental que nos lo cuente.

viernes, 10 de julio de 2026

Tercera novillada nocturna del verano. El toro para Rafael de Paula ya sale en Madrid / por Pepe Campos


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 9 de julio de 2026. Tercera novillada nocturna del verano madrileño. 

Encierro de novillos de Toros de Brazuelas (encaste Domecq, diversas líneas). Desigualmente presentados. Primero discreto de trapío; el resto subieron en seriedad; sexto, alto y largo, destartalado. Mansos y nobles. Todos flojos. Sin fuerza el primero y el quinto. Dos parados, segundo y tercero. Pastueño el cuarto. Remiso el quinto. Toreable el sexto. La mayoría se repucharon en el caballo, lo cual puede indicar falta de casta y de raza. El cuarto empujó en la primera vara en el caballo saliendo al capote y en la segunda vara (picotazo) salió suelto. El sexto, manso, salió suelto de las varas. Algo más de un tercio de entrada. Noche veraniega en espera de futuros cambios climáticos.

Terna: Nacho Torrejón, de Casarrubios del Monte (Toledo); de almagre y oro; veintitrés años; dieciocho festejos en 2025; saludos tras un aviso y oreja tras aviso. Jorge Hurtado, de Coria (Cáceres), de blanco y plata, con cabos negros; veinte años; ocho festejos en 2025; silencio y silencio tras un aviso. Marco Polope, de Valencia, de grana y oro; veintidós años; un festejo en 2025; silencio y silencio. Los tres novilleros se presentaban en Madrid.

Suerte de varas. Los novillos fueron al caballo y se repucharon en la pelea por falta de fuerza y celo. Los hierros en general cayeron detrás de la cruz. Buen indicio. El primero salió disminuido de varas, en la primera se le aplicó metisaca. Al segundo se le barrenó. El tercero cambió a parado tras el segundo encuentro, en este se le administró la batidora. El quinto de condición mansa pidió en la segunda vara terrenos del cinco cercanos a su querencia: se le picó en el ocho alargándose la lidia. Al sexto en el segundo puyazo se le tapó la salida y se le pegó. Ilustrativa fue la suerte de varas del cuarto porque se demostró cómo un novillo que en la primera vara fue bravo, en la segunda mutó a manso. De ahí la importancia de la tercera vara, eliminada en la lidia actual.

Pepe Campos
En las novilladas nocturnas y en las corridas de toros fetén de San Isidro estamos viendo cómo sale un toro bravo preparado para la faena artística de muleta. Es un toro bravo prefabricado, al que se le han limado todas las condiciones fieras naturales. Digamos que es un toro —ayer noche, novillo— colaborador con el artista que se va a encargar de pasaportarlo al otro mundo. Si bien antes de que ocurra el fatal encuentro entre estoque y blandos del toro —ayer no tanto, pues hubo alguna buena estocada aparente— su matador se entretendrá en darle pases de toda guisa para mostrar al respetable su anhelo artístico y sus finas maneras. Así pues estamos acostumbrados a ver tarde tras tarde —ayer, noche— cómo sale de chiqueros un animal dócil, obediente y predispuesto a ser toreado según el gusto del torero al que le toque «enfrentarse». Aquí aparece una enorme contradicción, ya que normalmente el astado pensará que se verá sometido a un verdadero enfrentamiento, cuando en realidad se encontrará con la presencia de un ser que decide «perfilarse» ante él, es decir, el bóvido observará, a un lado, al humano, de perfil y, a otro lado, a un trapo rojo amplio (en la fase de muleta) que desde su extremo o pico le invita a irse por caminos abiertos, para volver a ser requerido después, desde lo espacioso, hacia otro terreno aun más despejado. Y así durante diez minutos. En una especie de ballet cómodo para él, en el que incluso dadas las holgadas comodidades que se le ofrecen puede ir a más en su deambular trotón por la arena. Hasta que suena un clarín, que le permite dejar de esforzarse en los toques a los que ha sido sometido, para entrar, tras muchas monsergas —trapazos— en el territorio previo a la estocada. 

La vida del toro bravo contemporáneo en el ruedo es esta, muy ocupada, de esfuerzos homogéneos, confortable en el fondo, en ocasiones, chic, sometida a deambulaciones, a desplazamientos y a circulaciones. Es requerido desde y para la belleza, y él, como buen actor, si los clones que le han metido [uf, qué habrá pasado ahí] responden, se muestra contento y cómplice en la obra de arte que torero y toro tienen que componer.

Ante este toro artista —aquél que idealmente se creía perfecto para el toreo utópico de Rafael de Paula— que hoy es de común lidia se le aplica una tauromaquia adaptada a pocas exigencias, una tauromaquia, digamos, ligera, etérea, rápida —pues siempre hay prisa—, dilatada y larga. Siempre leve. Esto nos remite a la obra maestra de Milan Kundera, La insoportable levedad del ser (1984), en la que su autor cuenta ese contorno anodino de aquel mundo programado del este de Europa, donde sólo había salida y desahogo para el sexo. Un mundo planificado de perfil bajo, que hoy intuimos circula a nuestro alrededor, y que esconde una sensualidad. Una sensorialidad que ya enmascara la actual tauromaquia con su técnica de perfiles, lejanías, ligerezas y conforts. Un toreo a años luz de toda contundencia, de cuando había pocos pases, que eran fundamentales, cuando se llevaba detrás de la cadera al astado y a partir de ahí, la faena se intensificaba y se abreviaba, para bien de la pureza. Hoy un espejismo. Debido a que actualmente el toro bravo se ha convertido en un ser que carece de fuerza, aunque es todo voluntad. Una voluntad a medida del humano que le torea para que este se exprese y manifieste sus deseos y sus emociones, que le permita plantear sugerencias, mediante formas suaves, con lluvia de intuiciones, manifestación de sutilezas, y en definitiva, un enunciado de levedades. 

Decíamos que este tipo de toro de ahora, antes se pensaba como una idealidad para disfrutar del toreo exquisito de Rafael de Paula —un torero conceptual—, y hoy cuando sale —incluso en la plaza de Las Ventas— y es una realidad, no hay torero que lo toree con los planteamientos artísticos rotundos —tauromaquia clásica— de aquel Rafael de Paula, o de Curro Romero, aunque más regular este y más humano. O con los conceptos puros de Antoñete —lo hemos visto—, de Pepe Luis Vázquez hijo, de Curro Vázquez y de Pepín Jiménez. Antes, Gregorio Tébar. Después, César Rincón. Etc. Todos ellos también lo hicieron con el toro encastado verdadero.

Todo esto se ha perdido, se ha ido al garete. Hoy sale ese toro voluntarioso para un torero también afanoso, pero sin fe, sin creencia en la técnica del toreo profundo. Sino exponente de una tauromaquia transmoderna. De perfiles. De suavidades. Despegada. Poco comprometida. Y un toro afín. Se le llama toro bravo, pero no lo es. Se habla de esmerada técnica, si bien acabada en la banalidad. Mismos tiempos, mismos modos. Ese toro —anoche, novillo— lo vimos en la novillada en los ejemplares primero, cuarto y sexto. Los demás astados fueron un apunte que acabó en la nada. El mundo no es perfecto. 

Ahora debemos hablar de los novilleros que lidiaron la novillada de Toros de Brazuelas. Nacho Torrejón como mejor condición se le vio sentido del temple y cierta elegancia de su figura. Compone y aplica una tauromaquia transmoderna, al uso. Torea por fuera y despegado. Pico. Y muchos pases. En el primer novillo —un bendito— apuntó sin profundidad. Mató de una estocada en la suerte contraria. En el cuarto, el más toreable de la noche. De igual modo. La cosa se fue hacia menor temple y mayor encimismo. No encontró la distancia. Mató, de nuevo, de estocada en la suerte contraria. 

Jorge Hurtado, tuvo que pechar con el novillo moderno desrazado, sin fuerza y que se muestra parado. Desde este punto de vista quedó inédito. En sus dos novillos viendo el percal tomó la sabia decisión de irse a por la espada. Al segundo de la noche lo mató de media estocada baja en la suerte natural. Al quinto tras cuatro pinchazos y un descabello. 

A Marco Polope se le vio muy nuevo. Con poca pericia. Su primer novillo embestía a arreones. No le encontró ese punto en el que le hubiera respondido con transmisión. Estuvo al hilo del pitón, sin cruzarse. No dio el paso adelante. O no supo darlo. Mató en la suerte natural, de pinchazo y estocada. Al sexto, que tenía el inconveniente de embestir con la cara alta, no le pudo meter mano. Se le fue, no queremos decir que por su calidad. Mató en la suerte natural de estocada casi entera.


ColombiA: ¡¡Atención!! La Corporación Taurina solicita la plaza para dar la temporada en enero y febrero en Bogotá

César Rincón

 !! Atención!! La Corporación Taurina solicita la plaza para dar la temporada en enero y febrero en Bogotá

por Guillermo Rodríguez | Jul 10, 2026

El Dr. Felipe Negret solicita a la dirección del Instituto de Recreación y Deportes abrir los trámites para la adjudicación de la plaza de toros de Santamaría para dar la temporada en enero y febrero sobre la base de que las corridas son legales en Colombia y están garantizadas por la Ley.

El mérito es de Diego Urdiales / por Antolín Castro

Justo es que haya recompensa y lo es también para los aficionados

'..Una alegría que se vean reconocidos sus méritos y que las empresas importantes hayan tenido la sensibilidad de poner en sus carteles a uno de los mejores intérpretes del toreo actual. Por todo ello, se puede decir que estamos de enhorabuena..'

El mérito es de Diego Urdiales

Antolín Castro
El torero de Arnedo ve reconocida su actuación en la pasada feria de San Isidro a base de contratos.

No siempre es así, a veces los triunfos en Madrid tienen poca recompensa. Pero bien mirado, es que la actuación de Diego Urdiales en Las Ventas sobrepasó lo que es una salida en hombros, fue la perfección del toreo a la verónica, la pureza y elegancia del toreo de muleta y la cabal interpretación de la suerte suprema.

Visto así, y aún a sabiendas de que muchas ferias ya estaban hechas, el diestro riojano se ha abierto él solito la puerta y el derecho a que las empresas, que no tenían cerradas sus ferias, hayan tenido la necesidad, y obligación, de contar con él.

El pasado año le resultó difícil estar acartelado, y cogiendo sustituciones de Morante alcanzó notoriedad tanto en Málaga como en Bilbao. Es ahora cuando, según van apareciendo esas ferias, todas de plazas de primera o segunda, cuando su nombre está en lo más alto y en los carteles de campanillas.

Nos alegramos por él, por los aficionados y también por el sistema, que ha sentido la presión para tener que acartelar al protagonista del suceso más importante del ciclo isidril.

De ese modo, como decimos, su nombre aparece en esas ferias y no en carteles de plazas de tercera. Un reconocimiento total a su calidad y representación de la pureza en el toreo. La primera capital de provincia donde ya ha toreado hace unos días ha sido en Segovia, alternando con Talavante y Fernando Adrián.

A partir de ahí son muchas las capitales de provincia quienes tendrán que ver torear al diestro riojano. Para empezar, será la plaza de Valencia quien le vea hacer el próximo paseíllo. Lo hará el día 18 de julio, alternando con Daniel Luque y Samuel Navalón.

En agosto, serán las plazas de Pontevedra, día 8 con Castella y Luque; San Sebastían, día 13, con Luque y Borja Jiménez; Málaga, día 20, con Morante y Fortes; Bilbao, día 27, con Talavante y Roca Rey; Palencia, día 29, con Juan Ortega y Pablo Aguado.

Como podemos ver alternará con todos los diestros que encabezan el escalafón y en plazas de importancia, estando en todas las de primera categoría que celebran sus ferias en agosto.

En septiembre también estará en plazas de importancia, pudiendo adivinar que hará el paseíllo en la feria de Salamanca y, por supuesto, en la de Logroño. Es lógica su presencia en octubre en la feria de Otoño de Madrid.

Un puñado de carteles, acordes con su categoría, alejado de sumar festejos por el simple hecho de sumar fechas. Diego Urdiales ha de estar en las plazas de importancia, donde es más seguro se pueda valorar sus formas de interpretar el toreo.

Una alegría que se vean reconocidos sus méritos y que las empresas importantes hayan tenido la sensibilidad de poner en sus carteles a uno de los mejores intérpretes del toreo actual. Por todo ello, se puede decir que estamos de enhorabuena. No siempre se tienen en cuenta los méritos a la hora de programar las ferias. Incluso nos llama la atención que haya sido así.

La manipulación sobre el buen samaritano / por Irene González

El Papa en Lampedusa

'..La manipulación de la parábola del Buen Samaritano para que nos sintamos obligados a contribuir a nuestra propia destrucción es maldad, traición, mentira y cobardía y nada de eso es de Dios..' 

La manipulación sobre el buen samaritano

¿Quién usaría las Escrituras para manipular políticamente a los cristianos en la aceptación de su propia desaparición?

Irene González
El viaje del Papa de Canarias a Lampedusa no ha dejado ningún margen a la duda de cuál es la obsesión y la prioridad del Vaticano, blanquear y fomentar la inmigración masiva que está destruyendo Europa. Y con ese fin, se construye una moral sin base en la razón ni la verdad, para que abracemos nuestra desaparición como civilización, de nuestra identidad. Pero lo peor de todo no es la traición y el abandono de una Iglesia a su pueblo, Europa, sino la manipulación de las Escrituras con fines políticos como sucede de forma recurrente con la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25) para fomentar la inmigración masiva desde el Papa Francisco.

Fue el Evangelio escogido por León XIV para celebrar la Misa en Lampedusa como eje del discurso político que dio utilizando la Homilía. Sus palabras no pueden ser ignoradas, en la cuestión existencial de nuestro tiempo ha abandonado la ambivalencia mostrada en su Pontificado. Del hay un derecho a no emigrar, a proclamar que los europeos, para ser un buen samaritano, tenemos la doble obligación y la doble responsabilidad “de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes que lleguen y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo de sus países de origen, para que nadie se vea obligado a emigrar. Todo esto velando por el respeto de la dignidad del inmigrante”. Más que una petición delirante al europeo de menos de 45 años al que han arrebatado su futuro y será un trabajador pobre toda la vida sin acceso a vivienda, a formar una familia, a la seguridad en su barrio o servicios de calidad (a causa principalmente de la inmigración masiva) suena a un clavo definitivo en el ataúd de nuestro futuro, de una vida de angustia que nadie escucha, que a nadie le importa, que solo puede empeorar si continua la invasión migratoria.

Desorden de las fronteras abiertas

“Nadie está exento de responsabilidad”, salvo el inmigrante que ha tomado la decisión de venir o de subirse a un cayuco, ése no tiene ninguna. No es moral exigir al europeo que se responsabilice de las decisiones que toman los inmigrantes al venir aquí cuando los países en vías de desarrollo suponen más del 80% de la población mundial. ¿No incentiva eso un éxodo masivo y perpetuo del resto del mundo a Europa? Interesa a alguien que haya muertos en el mar para fabricar una culpa contra el inocente, el europeo que trabaja para no tener nada, salvo miedo a ser asaltado en su barrio. ¿Qué realidad se está creando en Europa? Cuando todo el mundo entiende que el desorden de las fronteras abiertas causa desesperación, pobreza y desarraigo, y que la inmigración ilegal marítima trae a los peores criminales de África, la iglesia católica sale a abrir la “Puerta de Europa” a África, y que una clase trabajadora empobrecida y apaleada lo pague.

La primera manipulación de la parábola del Buen Samaritano es la traslación de los papeles. Siempre identifican al inmigrante en Europa con el judío apaleado (miembro del mismo pueblo de Jesús en el AT), asaltado por unos bandidos queda medio muerto en el camino de vuelta a su casa (vuelve a Jericó). Ante este suceso un sacerdote y un Levita, que representan la religiosidad y la Ley, pasan de largo, pero un samaritano, (que identifican con el pueblo nativo de Europa), enemigo del judío, le atiende, le lleva a una posada a que se cure y paga su estancia hasta que se recupere de las heridas. La realidad en la parábola del Buen Samaritano es que el europeo es el apaleado y despojado de sus pertenencias por los inmigrantes, que son los bandidos que salen impunes. La realidad es peor que la parábola. Tanto la iglesia como el Estado no solo pasan de largo ante nuestro sufrimiento, (somos su pueblo), sino que han abierto las puertas a los bandidos. El Papa no ha mostrado dolor ante las 250.000 niñas violadas por pakistaníes en Reino Unido o ante ninguno de los asesinatos en Francia o resto de Europa cometidos por inmigrantes contra europeos o sacerdotes.

Es Europa quien yace medio muerta, y mientras un europeo está expoliado y herido en el suelo, la policía (Levita) nos puede detener si somos acusados de racismo, como pasó con Henry Nowak; y la iglesia (el sacerdote) vendrá a pedir que integremos a los bandidos dándoles lo que tenemos porque “la diversidad es la civilización del amor”. No queda nadie que sea el Buen Samaritano con nosotros, con el pueblo de las naciones de Europa que no se resigna a morir sin su identidad. No queda nadie que nos escuche en nuestra agonía, dolor y empobrecimiento tirados en el suelo de nuestra propia casa que es la patria. La mejor política para la paz y la prosperidad son las fronteras férreas.

El apaleado mató al samaritano

El Santo Padre dijo “hay que pasar de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas”. Pero aun aceptando la manipulación y el cambio de roles en la parábola, el Samaritano atiende al apaleado en una situación puntual de emergencia, no se lo lleva a su casa con su mujer e hijas, ni le da una paga, ni la vivienda que no le da sus propios hijos, ni trajo por reagrupación a la familia numerosa del apaleado, sino que se lo lleva un posada en el camino de forma temporal hasta que se recupere de las heridas. Ni el apaleado mató al samaritano al recuperarse, como hizo el africano de Ruanda que entró por Lampedusa, quemó la catedral de Nantes en 2020 y asesinó después al sacerdote que lo acogió.

Otro detalle no menor es que el Buen Samaritano pone dinero de su bolsillo para ayudar en una emergencia a una persona, no monta una ONG con el dinero de otros donde se enriquece en esa labor creando una industria que vive del tráfico de seres humanos. Y por supuesto el judío apaleado no queda herido en un intento de asaltar la casa del samaritano por los que le han llevado hasta allí. No es uno, ahora son “Legión”. No hay mayoría hombres en edad militar con pasado bélico que asaltan Samaria y un samaritano lo mete en las casas de los pobres para que los sufran las hijas de otros. No sería el buen samaritano, sino el traidor y malvado de la historia.

La manipulación de la parábola del Buen Samaritano para que nos sintamos obligados a contribuir a nuestra propia destrucción es maldad, traición, mentira y cobardía y nada de eso es de Dios. 

Es necesario preguntarnos como católicos, ¿quién usaría las Escrituras para manipular políticamente a los cristianos en la aceptación de su propia desaparición, de la civilización de la Cruz? ¿Quién sería tan inteligente para revestirlo de bien y engañar a los hombres buenos para que triunfe el Mal?

Roca Rey también banderilleó / por Rafael Comino Delgado


 '..nos parecería muy bien que de vez  en cuando lo haga, y cuando coincida en el cartel con Morante, como ocurrirá el próximo día 2 de agosto en el Puerto de Santa María, le invitara a banderillear uno de sus toros, ya que ambos pueden hacerlo  de forma bastante brillante..'

Roca Rey también banderilleó

Rafael Comino Delgado
La otra gran figura del toreo actual, Andrés Roca Rey, no quiere ser menos que Morante de la Puebla -quien algunas veces ha banderilleado- y en Chota(Perú) decidió banderillear, lo cual nos parece bien. Si un matador domina muy bien el tercio de banderillas, como es el caso de el Fandi, Manuel Escribano, Jesús Enrique Colombo, Ismael Martín… me parece lógico que decida banderillear a casi todos sus toros, pues forma parte de la lidia, y de su tauromaquia, dado que el matador, si no banderillea, está en las tablas observando el comportamiento del toro durante ese tercio, que llevan a cabo sus banderilleros.  Si solamente es regular o bueno a secas con las banderillas, veo bien que, de vez en cuando, decida banderillear alguno de sus toros, incluso compartir el tercio con sus subalternos, o que invite a un compañero matador a banderillearlo, y si no es de regular para arriba con las banderillas, lo mejor es que nunca lo haga, y deje esa labor a sus subalternos, que para eso están. Lo de picar un toro, como en su día hizo el maestro Luis Miguel Dominguín, y el pasado san Isidro hiciera Antonio Ferrera, eso es otra cosa, pues mientras se lleva a cabo la suerte de varas el matador debe estar pendiente, con el capote en las manos, para intervenir si es necesario, o en quites si lo cree oportuno. Eso creo que es una labor exclusiva de los picadores, si bien que un matador lo haga una vez, puede pasar, tampoco le vamos a condenar por ello. 

Y volviendo al hilo del tema que nos ocupa, que es las banderillas, digamos que Andrés Roca Rey en Chota, según he leído y visto en Internet, puso un par de forma bastante notable, es decir, que lo  hizo bien, lo cual aplaudimos, e incluso nos parecería muy bien que de vez  en cuando lo haga, y cuando coincida en el cartel con Morante, como ocurrirá el próximo día 2 de agosto en el Puerto de Santa María, le invitara a banderillear uno de sus toros, ya que ambos pueden hacerlo  de forma bastante brillante (o que Morante  invitase a Roca Rey, o que se invitasen mutuamente  a banderillear y a participar en quites), pues ello sería muy del agrado de los públicos, ya que hoy día les ven como las dos máximas figuras, por méritos propios, si bien el de la Puebla, por razones de edad, con mucho más camino recorrido que el peruano, que también tiene nacionalidad  española, pues lleva mucho tiempo viviendo en España, y aquí se ha hecho torero y figura. Entre ambos hay rivalidad, como debe ser, y cuanta más mejor, y cuanto más la perciba el público mejor para la Fiesta.