la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 30 de octubre de 2026

Óscar Puente, profecía de muerte / por Luis Miguel Fuentes

Rueda de prensa de Óscar Puente tras el accidente de trenes en Toledo. | EUROPA PRESS
 '..sobre todo, Óscar Puente es la profecía de muerte que nos traía la misma Muerte, el innegable aviso de la muerte por su propia mano..'

Luis Miguel Fuentes
Óscar Puente es ese esbirro de mazmorra con potro y hachón, es el ogro de los cuentos que nos cuenta él mismo, es un ministro con veinte pulgares y pico de pato, es la misma muerte bamboleante, como un camello desfondado en el desierto, con vocación de costillar seco y lengua de arena. Óscar Puente es el Igor de Sánchez, es el hombre del saco, es el percherón que relincha, es la guadaña de mondadientes, la boca de cepo y la piel de púas; es el chato de la banda, el cantinero de los muertos, el enterrador de lo público bajo la luna gótica, decadente y putrefacta del sanchismo. 

Puente es el gafe que sólo es incompetente, es el matón que sólo es cobarde, es el torpe que sólo es vago, es el ministro con menos ministerio de todo este Gobierno sin responsabilidades, es el icono de zócalo tercermundista de esta España ya tercermundista, que empieza un viaje en Madrid y se despeña como por Bombay. Sí, Puente es el político tercermundista, con arboladura tercermundista de matarife trepa, en la España ya tercermundista de la corrupción y la propaganda, en la que sólo funciona lo que va bajo mordida, la España tercermundista de los presidentes con bailecito de cocos, besitos con hilillo de asco y kermés televisiva. Óscar Puente, con alma y faz de pez negra, nunca tuvo que estar en un gobierno y ahora no puede seguir ni de ministro ni a la vista.

Lo que ha pasado aquí, ya dos veces en apenas diez meses, no debería haber pasado. Que en Europa, en 2026, los trenes de alta velocidad se paren, choquen, vuelquen, vuelen, ardan como si fueran caravanas de colonos por un Oeste castellano o bandolero; que gente que sólo iba a sus casas, o al curro, o al hospital, o la facu, o a ver a la novia, esa novia oblicua, triste y alegre de todas las estaciones de tren, terminen aterrados, abandonados, perdidos, heridos o muertos, como si el tren pasara por territorio comanche, eso no debería pasar. La gente no debería subir a un tren persignándose, con testamento y amuleto, con cerbatana y cantimplora, con alforja y faca, menos aún subirse para no llegar. Sí, esto no debería pasar, pero si además los responsables no se dedican a lo que deberían, sino a bailar con osos de peluche, más como pervertidos que como irresponsables o frívolos, como hizo Puente con Marc Giró, a estar todo el tiempo dando zascas con azadón y tuiteando con el sobaco, ese sobaco parlante de Puente, todavía peor. Ya glosaba yo el otro día que, en lo de Marc Giró, Puente se atrevió a decir que lo único que pasaba es que había muchas obras y que los trenes eran viejos. “Mientras tanto, vamos a sufrir un poco”, remató. Vamos a sufrir y hasta a morir.

Óscar Puente es el sanchismo montuno, es la política a coces, es la cara dura sin afeitar, es el tercermundismo aceptado e innegable, como si viniera a vernos, haciendo promesas y espantando moscas, un ministro montado en burro. Pero, sobre todo, Óscar Puente es la profecía de muerte que nos traía la misma Muerte, el innegable aviso de la muerte por su propia mano. No sólo por esas hechuras que tiene él de moverse siempre con guadaña, que decía yo el otro día también, sino porque ya habíamos visto la muerte o la inminencia de la muerte, pasando rasante y rozante por la ventanilla de los trenes. Y habíamos visto también al mismo Puente huyendo de todo con su pesado aleteo de vampiro gallináceo. Todos los que cogemos ese tren para desandar hasta el pueblo o hasta el amor sabíamos, antes de Adamuz y después de Adamuz, hace dos años, hace un año y hoy mismo, que aquello no funcionaba.

""Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares""

No era normal el tren colgado de un cable o varado en el campo, esperando la puesta de sol o el sacrificio final, como una vaca; no eran normales los retrasos, los meneos, los sustos, los tabardillos, los avemarías, los silencios y las excusas. Lo que ha pasado, otra tragedia que, recuerden, según Sánchez pasa porque “desgraciadamente, los accidentes ocurren”, no sería normal ni aunque volvieran a conducir los trenes con gorra de deshollinador, menos con los actuales sistemas automáticos. Pero parece que esos sistemas, ahora, se pueden desactivar con aquellos silbatos, banderines o faroles de factor de estación, que a ver para qué tanta modernidad. El caso es que la tragedia ha vuelto a ocurrir y el Gobierno dice (lo dijo prontísimo, como espantando, antes que nada, otra vez, su responsabilidad) que ha sido un “error humano”, algo que ya es una confesión. Quiero decir que el que pueda haber un error humano ya significa que el sistema no funciona. Sabíamos que no funcionaba, cuando estábamos en el tren esperando el veredicto del azar como el del médico, y lo sabía también Puente mientras hacía discoteca por el ministerio o ministerio por las discotecas.

Óscar Puente es el matasiete con escolta, es el gigantón deshuevado, es el ministro altanero que en realidad está hundido dentro de sí mismo, dentro de su chaqueta como una escombrera de huesos, igual que todos los cobardes y los impostores. Óscar Puente, que con lo de Adamuz decía que “él no ha soldado las vías”, que ante la nueva tirada de los dados o ante el nuevo vuelo de la guadaña decía que “la probabilidad de que otro accidente de estas características se produzca es bajísima, tranquilidad”, que ante el miedo de ese españolito que tomaba el tren como la diligencia decía que “el miedo es libre”, que ante la incredulidad de los propios muertos decía que “el tren vive en España el mejor momento de su historia”; Óscar Puente, en fin, se dispone a repetir todo su repertorio de cabezadas, pretextos y, pronto, chistes y bailoteos. Óscar Puente, pajarraco de las tumbas, manijero de las desgracias, tuitero en su ministerio, perezoso en su rama, último regalito del aciago sanchismo y, sin duda también, herencia de la pasividad, el sectarismo, el cinismo y el negocio de tantos, no debe continuar ni en el Gobierno ni a la vista. Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestras novias de ventanilla, con toda la luz de la vida y de las promesas en los ojos.


BESO CON BIGOTE DE GAFA CON NARIZ. El beso de Sánchez a Begoña ha estado aleteando toda la semana, pegajosamente, […]

El Independiente / @LuisMFuentes70

jueves, 29 de octubre de 2026

Santos García Catalán en Tertulia 'Los Sabios del Toreo de Albacete'

Orgullo, agradecimiento y placer, de que nueve paisanos tertulianos (Los Sabios del Toreo de Albacete) se hayan acordado de este veterano "plumilla taurino" para su reunión mensual. Todo un lujo haber compartido mesa y mantel con tan ilustres comensales en su sede oficial como es el emblemático  restaurante El Callejón. Gracias, amigos, jamás olvidaremos mi hijo y yo el exquisito trato recibido. Sois de una calidad humana inconmensurable. Trataré de corresponderos como os mereceis. Un abrazo desde Pucela !!Viva la vida...y el toreo!!

El Matador de toros Juan Martínez y Santos García

La comida mensual de la Tertulia Taurina Los Sabios del Toreo ha tenido este mes como protagonista a Santos García Catalán, un manchego de Villarrobledo que lleva cuatro décadas afincado en Valladolid, pero que nunca ha perdido el vínculo con su tierra ni con sus raíces. Ha venido acompañado por su hijo, Santos, que se ha desplazado desde Alicante.

Periodista, escritor, hombre de radio y televisión, y apasionado de la tauromaquia, Santos ha dedicado buena parte de su trayectoria a contar y divulgar cuanto acontece en el mundo del toro. Autor de varios libros taurinos, entre ellos “Roberto a secas”, biografía del maestro vallisoletano Roberto Domínguez, y su más reciente publicación, dedicada a la figura del maestro mejicano, Carlos Arruza, representa esa clase de aficionado que, además de disfrutar de la Fiesta, siente la necesidad de estudiarla, escribirla y compartirla.

Ha sido un auténtico placer disfrutar de su compañía. Gran conversador, como no podía ser de otra manera por su dilatada trayectoria profesional, nos ha regalado una sobremesa amena, llena de recuerdos entrañables, anécdotas y vivencias taurinas, en ese ambiente reservado y amigable que caracteriza nuestros encuentros.

Desde Los Sabios del Toreo queremos agradecerle especialmente el esfuerzo de haberse desplazado desde Valladolid para atender nuestra invitación. Un viaje en tren que, dadas las dificultades y las alteraciones de horarios provocadas por la situación ferroviaria en una jornada tan luctuosa como la de hoy, no ha estado precisamente exento de complicaciones. Un esfuerzo añadido que valoramos aún más y que demuestra que, por encima de los kilómetros y las dificultades, están la afición compartida y las ganas de encontrarse con amigos.

Gracias, Santos, por tu cercanía, tu generosidad y por compartir con nosotros una jornada de esas que justifican, mes tras mes, la razón de ser de nuestra Tertulia.

La jornada tuvo, además, un broche especialmente emotivo. Santos García Catalán quiso obsequiarnos con unos versos dedicados a nuestra Tertulia, un regalo literario que recoge la esencia de estos veinte años de amistad, afición y compromiso con la tauromaquia. Sus palabras, dedicadas a los nueve miembros que mantenemos vivo este proyecto desde su fundación, constituyen un testimonio de afecto que agradecemos sinceramente y que quedará unido al recuerdo de este aniversario.

Un detalle que engrandece su  visita y que pone el mejor punto final a una comida en la que, una vez más, el toro fue el motivo de encuentro y la amistad, el mejor de los argumentos.

Fallece Antonio Vázquez, hermano de Curro Vázquez y apoderado de Aguado, en el accidente de Urda


El taurino, de 75 años, viajaba en el AVE con destino a Sevilla y permanecía desaparecido desde el miércoles. La noticia pone fin a más de 24 horas de búsqueda por parte de su familia y entorno.

Antonio y Curro Vázquez

Antonio Vázquez, hermano del maestro Curro Vázquez y apoderado de Pablo Aguado, ha fallecido a los 75 años en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), según ha adelantado El Mundo.

Vázquez viajaba en el AVE con destino a Sevilla y permanecía desaparecido desde el momento del siniestro. Su familia llevaba más de un día tratando de localizarlo entre hospitales, centros de atención y distintos puntos vinculados al dispositivo desplegado tras el accidente.

Durante la tarde del miércoles llegó a circular la información de que podía haber sido localizado con vida en el Hospital Universitario de Toledo. Sin embargo, aquella posibilidad quedó posteriormente descartada.

A primera hora de este jueves, Fran Vázquez y Curro Vázquez, hijo y hermano de Antonio, habían hecho público un comunicado en el que aseguraban que continuaban “sin noticias sobre su paradero o estado” y agradecían las numerosas muestras de apoyo recibidas.

Horas después se ha conocido el desenlace definitivo.

Antonio Vázquez, nacido en Linares en 1951, estuvo estrechamente ligado al mundo del toro durante toda su vida. Compartió buena parte de su trayectoria junto a su hermano Curro Vázquez y desarrolló después una amplia labor como apoderado, acompañando a distintos matadores.

En los últimos años permanecía vinculado profesionalmente a Pablo Aguado, cuya carrera gestionaba, y mantenía una presencia habitual en el campo bravo y en la preparación de cada temporada.

Su fallecimiento deja una profunda huella en el mundo taurino, especialmente entre quienes compartieron con él décadas de profesión, amistad y vida alrededor del toro.
Burladero.com

Andrés Hernando: Un gran torero de la escuela castellana y una persona cabal / por Andrés Amorós

Nació en La Velilla de Pedraja (Segovia) en 1938 y murió en La Colilla (Ávila) el 26 de octubre de 2026

Sus cinco temporadas como novillero le proporcionaron un sólido aprendizaje de la técnica taurina. Tomó la alternativa en Segovia, su tierra, el 1 de julio de 1962, con toros de Arranz, alternando con Victoriano Valencia y El Viti

Un gran torero de la escuela castellana y una persona cabal

Andrés Amorós
El Debate /Madrid, 28 oct. 202
Era un claro representante de la escuela castellana: su estilo era seco, valeroso, sobrio, sin adornos innecesarios. Logró triunfar gracias a una voluntad firme, dentro de una línea de honrado clasicismo. Toreaba bien con el capote: sobre todo, a la verónica, cargando la suerte (lo más clásico). También ejecutaba naturales de gran pureza. La espada fue muchas veces su cruz, quizá a consecuencia de su baja estatura.

En un desgraciado accidente de carretera, ha fallecido el matador de toros Andrés Hernando, al chocar el coche que él conducía contra un autobús, en la carretera N-110, a la altura del polígono La Colilla (Ávila).

Era segoviano de nacimiento y abulense de adopción. Hijo de taxista, no tuvo antecedentes taurinos en su familia. Él mismo ha confesado que le empujó hacia el mundo de los toros la admiración por Manolete:

«La muerte de Manolete despertó mi vocación de torero. La muerte y su gloria. Porque, a pesar de tener sólo diez años, llegué a la conclusión de que merecía la pena ser alguien en la vida a cambio de tanta grandeza. En la calle, la gente no hablaba de otra cosa. En la boca del Metro, incluso, le cantaban coplas al torero cordobés, recitaban poemas, romances. El impacto social fue tremendo. Tanto, que decidí ser torero».

Como no sabía torear ni de salón, la primera vez que se puso delante de una res, sufrió mil volteretas. Pero, según el banderillero Alfonso del Toro, no cambió de color: «Tiene valor, dijo, y decidió ayudarme».

Se anunció por primera vez como novillero con picadores en Chinchón, el 24 de junio de 1956. Al año siguiente, apoderado por Domingo Dominguín, obtuvo importantes éxitos en Vista Alegre y en Sevilla. Se presentó en Madrid en 1958, alternando con Victoriano Valencia y Parrita. Sufrió cornadas graves, pasó momentos de desánimo, pensó en dejarlo pero reaccionó:

«Pensé que no podía ser un hombre fracasado, que mi carrera no podía terminar así y que, sin torear, la vida no tenía sentido… Descubrí que el toreo es, por encima de todo, sentimiento. Un torero tiene que expresar, comunicar lo que lleva dentro. Y eso no sólo se transmite al público. El toro es un animal inteligente, capaz de percibir estas cosas: sabe muy bien a quién tiene que respetar y por eso se somete. Luego está la tenacidad, la capacidad de sacrificio, la fuerza de voluntad. No hay nada en esta vida que un hombre no pueda conseguir, si se lo propone».

Sus cinco temporadas como novillero le proporcionaron un sólido aprendizaje de la técnica taurina. Tomó la alternativa en Segovia, su tierra, el 1 de julio de 1962, con toros de Arranz, alternando con Victoriano Valencia y El Viti. La confirmó en Las Ventas en 1964.

Ese mismo año, su gran amigo 'el cordobés' exigió que le pusieran, con él, en el cartel de la corrida de Beneficencia. Fue su gran oportunidad, en una corrida de máxima expectación, con la televisión en directo, y supo aprovecharla: le cortó las orejas a su primer toro y salió a hombros, con Manuel Benítez. «Fue mi lanzamiento definitivo».

Volvió a abrir la Puerta Grande de Las Ventas en 1965 y en 1967. A lo largo de su carrera, en Madrid toreó veinte corridas de toros y cortó doce orejas.

También triunfó en la Maestranza, donde llegó a torear diecinueve corridas: escribió Cañabate que Andrés Hernando toreaba «como si fuese de Triana». Obtuvo reiterados éxitos en la Feria de Abril, desde 1965 hasta 1974, sin eludir la corrida de Miura.

Consiguió un triunfo histórico en la Monumental de Barcelona, el 23 de mayo de 1968, al indultar al toro Potrico, de Pablo Romero (algo que no sucedía allí desde hacía treinta años):

«No lo había visto con el capote pero en la muleta empezó a desplazarse y, con quince muletazos, le formé un lío. Potrico era un tío con toda la barba, ¡con dos leños por delante que no veas! Curro Caro, mi apoderado, me dijo que había sido la única vez que, después del sorteo, no había podido comer, del paquete que estaba pasando… Toreé con Dámaso Gómez y Pepe Limeño. Fue una tarde apoteósica».

En esas fechas, solía alternar con 'el Cordobés', Paco Camino, 'el Viti', Jaime Ostos, Diego Puerta… «Competí con las figuras de mi época y al mismo nivel».

Recuerdo bien cómo toreaba Andrés Hernando. Era un claro representante de la escuela castellana: su estilo era seco, valeroso, sobrio, sin adornos innecesarios. Logró triunfar gracias a una voluntad firme, dentro de una línea de honrado clasicismo.

Toreaba bien con el capote: sobre todo, a la verónica, cargando la suerte (lo más clásico). También ejecutaba naturales de gran pureza. La espada fue muchas veces su cruz, quizá a consecuencia de su baja estatura.

El exigente Antonio Díaz Cañabate le dedicó grandes elogios:

«Cada vez me gusta más Andrés Hernando: es un torero distinto cada vez que torea. Todos los toreros intentan ahora hacer la misma faena, no importa el comportamiento del toro. Andrés Hernando se aparta de este amaneramiento».

En eso consiste, justamente, la lidia clásica. Por eso, Cañabate remata su juicio con una frase literaria: «Es un relumbrón fantástico, en medio de la oscuridad».

Su carrera comenzó a declinar a comienzos de los setenta. Se cortó la coleta en la Plaza de Segovia, el 5 de octubre de 1974, alternando con otros dos maestros de la misma escuela castellana, 'el Viti' y Roberto Domínguez.

Le costó retirarse:

«La pelea con el toro y con uno mismo es vida. El triunfo, el fracaso, el primer coche, la casa… He sido torero por vocación. Al toreo se lo debo todo».

En 1969, se había casado con Sonsoles Aboín, gran aficionada, hija de ganaderos. Vivió en el campo abulense, dedicado a la ganadería, en su finca Marlín. Organizó varios festivales taurinos benéficos en Segovia.

En los últimos años, se le ofrecieron varios homenajes: en 2012, en Segovia. En 2022, en Ávila, al cumplirse los sesenta años de su alternativa. Lo presentó mi amigo Gonzalo Santonja –entonces, consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León–, proclamando que era «un merecidísimo homenaje a uno de los toreros legendarios de la segunda mitad del siglo XX».

Al año siguiente, el 11 de mayo, el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid colocó en la Plaza de Las Ventas un azulejo dedicado a Andrés Hernando, «en reconocimiento a su trayectoria y conmemoración del sesenta aniversario de su alternativa».

En 2024, la Editorial Temple publicó su libro autobiográfico, escrito por Antonio Monturiol, Con la verdad por delante. Vida y legado de Andrés Hernando.

El título está tomado de una frase de Domingo Ortega: «Los toreros castellanos siempre lo tienen más difícil, porque van con la verdad por delante».

Afirma en él Andrés Hernando que «siempre he tratado de dominarme a mí mismo porque la voluntad es muy importante, en el toreo».

A él no le faltó ese constante estímulo… También, defiende el importante papel que juegan los aficionados: «Las peñas, hoy día, son la base fundamental de la Fiesta».

En estos años, he coincidido con él en bastantes actos, en los que, además de esbozar sus recuerdos, defendía con pasión la trascendencia de la Tauromaquia.

Vivía en el campo, con la tranquilidad que da la conciencia de haber cumplido honrosamente su vocación.

Tenía el proyecto de organizar un festival benéfico, cuando cumpliera los noventa años, y torear en público, por última vez…

No ha podido ser. Ha truncado su deseo un trágico accidente de carretera, no lejos de su ganadería ni de la Plaza de Toros de Ávila, que él había inaugurado en 1967.

Nos deja el recuerdo de un gran torero y de un castellano serio: un hombre cabal, dentro y fuera de los ruedos.

Qué significan Adamuz y Urda / por David Cerdá


'..Adamuz y Urda significan también corrupción, entendida en su sentido más profundo, que excede con mucho la apropiación del dinero ajeno. La corrupción empieza cuando se trata el Estado como un botín partidista y la lealtad al partido pesa más que la competencia profesional..'

Qué significan Adamuz y Urda

David Cerdá
Hace unos días, y ante el enésimo desplante del gobierno que ama con más fuerza que nadie, en particular del amoroso señor Puente, que tuvo a bien aparecer en un programa de televisión haciendo bromas sobre el tren y sus «incidencias», la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz alzó la voz. Quiero dedicar a esas víctimas y a las nuevas del trágico accidente de ayer lo que sigue, y decirles que no están solas y asegurarles que su tragedia no caerá en el olvido.

Adamuz y Urda significan, para empezar, el deterioro de unas infraestructuras que deberían constituir una prioridad elemental del Estado. Dada nuestra renta per cápita, pagamos impuestos escandinavos para recibir servicios que demasiadas veces parecen administrados por una república bananera. Mientras se multiplican los ministerios y los asesores y sin que haya manera de presentar unos presupuestos, los ciudadanos comprueban que viajar en tren se ha convertido en una epopeya. El mantenimiento tiene un inconveniente formidable para el demagogo, y es que no permite cortar cintas ni hacerse fotografías inaugurales. Sus frutos son invisibles mientras las cosas funcionan, y por eso exige una virtud política infrecuente: la prudencia. Explicaba Adam Smith en La riqueza de las naciones que entre las obligaciones del gobernante figura sostener determinadas obras públicas indispensables para la sociedad. Dos siglos y medio después, nuestros gobernantes se muestran mucho más interesados en administrar el relato que en cuidar aquello que sostiene materialmente la vida común. La demagogia sale tan cara que a veces se paga en vidas humanas.

Adamuz y Urda significan también corrupción, entendida en su sentido más profundo, que excede con mucho la apropiación del dinero ajeno. La corrupción empieza cuando se trata el Estado como un botín partidista y la lealtad al partido pesa más que la competencia profesional. Lo que ocurre en tales casos es que las empresas públicas terminan formando parte de una red clientelar, cutos deleznables detalles conocemos: Koldo, Ábalos, Cerdán y el resto de sinvergüenzas. Hay muchas adjudicaciones y relaciones empresariales vinculadas a la obra pública bajo sospecha. Adif aparece en ese paisaje institucional, y las informaciones sobre nombramientos y contrataciones no son más tranquilizadoras. Conviene distinguir lo investigado de lo probado y evitar atribuir al accidente conexiones delictivas que nadie ha demostrado. Pero tampoco vamos a fingir que el enchufismo es una graciosa costumbre nacional sin consecuencias. La administración descansa sobre la competencia técnica y unas reglas impersonales para su ejercicio; ingenieros capaces, controles independientes, ese tipo de cosas; en vez de señoritas sobrinas de alguien. Los amigos del poder pueden resultar estupendos para las campañas electorales; para mantener trenes circulando a cientos de kilómetros por hora la persona cabal prefiere a los mejores profesionales disponibles.

Hay otra cosa que Adamuz y Urda significan, y es la desvergüenza con la que se administra la verdad. Nueve meses después de la tragedia sabemos bastante más sobre la rotura del carril y la posible deficiencia de una soldadura, pero seguimos sin conocer la cadena completa de decisiones y negligencias que permitió que aquello sucediera; en cuanto a Urda, tenemos el apresurado intento de culpar a un particular. La investigación técnica de Adamuz ya ha anunciado que superará el plazo de un año, mientras las víctimas denuncian la insuficiencia de medios y la demora de los análisis de laboratorio. Hay que tener un cuajo extraordinario para explicarles a las familias que faltan recursos para averiguar por qué murieron cuarenta y seis personas en un país que encuentra dinero para cualquier extravagancia ideológica. Por supuesto que investigar rigurosamente lleva tiempo, pero el rigor requiere la voluntad de esclarecer; ambas cosas brillan por su ausencia y están a cargo de quienes gobiernan. Resulta obsceno que quienes administran tecnologías capaces de transportar a miles de personas a velocidades extraordinarias sean una perfecta combinación de la inutilidad con la prepotencia.

Adamuz y Urda significan, además, la destrucción de la confianza pública, que es uno de los patrimonios más valiosos de una sociedad civilizada. Un país funciona porque sus ciudadanos pueden dar por supuesto que alguien ha comprobado la resistencia de un puente o la seguridad de una vía. Los ciudadanos delegamos esas tareas en profesionales e instituciones, y esa delegación constituye un acto cotidiano de confianza. Cuando falla, el daño excede el accidente concreto. La sospecha se extiende y termina convirtiendo en inquietud lo que debería ser una rutina. Un padre que despide a su hija en una estación tiene derecho a esperar que llegue viva a su destino sin encomendarse a la providencia. ¿Cómo es posible que los españoles hayamos dejado que transformen un país próspero y moderno en una emulación de Burundi? ¿Por qué seguimos aceptando este espectáculo de gobernantes que se presentan como salvadores de la humanidad mientras son incapaces de mantener —¡ya no pedimos mejorar!— los servicios básicos que se les encomiendan?

Adamuz y Urda significan, finalmente, una insensibilidad estomagante con quienes sufren. Pedro Sánchez no acudió al funeral celebrado en Huelva, al que sí asistieron los reyes, y sus posteriores declaraciones públicas no han conseguido disipar la impresión de abandono que denuncian las víctimas. El mismo tipejo —basta de eufemismos— tuiteaba tendencias cuarenta minutos después del letal accidente de ayer. De Puente y su gracejo televisivo nada más se puede añadir. Hay que ser muy canalla para comportarse así; hay que tener nulo respeto por los demás y nula conciencia del peso del cargo. Hay demasiada gente en este gobierno que no está a la altura de sus responsabilidades, en el doble sentido moral y técnico. La política exige una forma de decoro que esta gente parece haber extraviado entre tanta propaganda sobre la empatía. Es un gesto sociopático que hayan hecho del amor un eslogan y un ariete con el que escudarse de sus inmundicias.

Circula por ahí una camiseta con una súplica estampada: «Please, don’t let this be 1984» («Por favor, que esto no sea 1984»). Alude, naturalmente, a la célebre distopía de George Orwell, en la que las palabras significan exactamente lo contrario de lo que prometen. «El Ministerio de la Verdad se ocupa de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura», escribe Orwell en su premonitoria novela. Pues ahí estamos y de ahí hemos de salir cuanto antes.

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra rendirá homenaje a Iván Fandiño


'..La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra volverá a unir su tradicional finalidad solidaria con la defensa de los valores de la Tauromaquia, incorporando en esta ocasión un reconocimiento especialmente emotivo a uno de los toreros más recordados de su generación..'

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra rendirá homenaje a Iván Fandiño

El Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra ha anunciado que la V Corrida Benéfica, que se celebrará en 2027, estará dedicada a homenajear al matador de toros Iván Fandiño, coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento.

Se trata de una iniciativa en la que el Ayuntamiento viene trabajando desde el pasado año, con la intención de preparar una edición especialmente significativa que permita recordar y reconocer la figura de un torero que dejó una profunda huella en la Tauromaquia.

Desde entonces, se han estudiado distintas posibilidades para que la quinta edición de este festejo solidario tenga un carácter especial, a la altura del recuerdo y del legado de Iván Fandiño, cuya trayectoria estuvo marcada por el valor, la entrega y una firme defensa de la verdad y la integridad del toreo.
Eventos de tauromaquia

Con este homenaje, Villaseca de la Sagra quiere mantener viva la memoria del diestro de Orduña, cuando se cumple una década de su pérdida, y reconocer los valores de un profesional que se ganó el respeto de la afición por su compromiso y su manera de entender la profesión.

La V Corrida Benéfica de Villaseca de la Sagra volverá a unir su tradicional finalidad solidaria con la defensa de los valores de la Tauromaquia, incorporando en esta ocasión un reconocimiento especialmente emotivo a uno de los toreros más recordados de su generación.

El Ayuntamiento continúa trabajando en la organización de esta edición y dará a conocer próximamente todos los detalles del festejo, con el propósito de que 2027 sea un año especialmente significativo para el recuerdo de Iván Fandiño.

Diez años después, Villaseca de la Sagra quiere que la memoria de Iván Fandiño siga presente en los ruedos y en el corazón de los aficionados.

Jesús Enrique Colombo y Roberto Piles ponen fin a su relación de apoderamiento


El torero venezolano y el apoderado francés separan sus caminos de mutuo acuerdo tras casi cuatro años de trabajo en común.

El torero Jesús Enrique Colombo y su apoderado Roberto Piles han decidido poner fin a la relación profesional que los unía desde principios del año 2023. La decisión, según han confirmado ambas partes, se ha tomado de mutuo acuerdo y en términos amistosos, deseándose mutuamente la mejor de las suertes en sus respectivas trayectorias futuras.

Finaliza así una etapa de casi cuatro años en la que el diestro venezolano ha sumado un total de 153 corridas bajo la dirección de Piles, consolidándose como una figura destacada en el escalafón.

En estas temporadas, Colombo ha conseguido hitos como la triple Puerta Grande consecutiva en la Feria de San Fermín frente a los toros de Miura, el histórico indulto de la Feria de Azpeitia, o los triunfos en plazas como Istres (Francia), Guadalajara (México), Teruel, Lima (Perú), Cali (Colombia), Mimizan (Francia), Andújar, Cuéllar… entre otras de las 153 corridas que ha estoqueado en estos casi cuatro años.