la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 6 de abril de 2026

Domingo de Resurrección en Madrid, más de lo mismo en tarde espléndida y amena compañía


'..Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Como hacía ya un puñado de años que no venía por Madrid una corrida de toros de Martín Lorca, la IA de Plaza1 decidió que el Domingo de Resurrección era la fecha indicada para traer, casi diez años después, a estos toros de los que nadie se acuerda y a los que nadie echa de menos. Imaginamos que la cuenta de resultados de Plaza1 no se habrá resentido mucho con la adquisición de los seis martinlorca que, a la postre fueron cinco, pues el castañito se fue al averno para ser sustituido por un burraco de Carmen Valiente, que se corrió en sexto lugar. Lo que trajeron a Madrid desde El Castillo de las Guardas fue un encierro de buena presentación y con cierta tendencia caediza, toros de esos que no crean ni problemas ni emoción y que, si se da la ocasión, hasta pueden llegar a favorecer un triunfo, lo mismo que pueden provocar un saludable bostezo. El único que medio cumplió como toro de lidia en la cosa del jamelgo fue el quinto, ya que para el resto de los lidiados lo de la cosa equina se verificó solamente como imperativo legal, tal y como queda expresado en el Artículo 72.6 del Reglamento de Espectáculos Taurinos.

Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa.

Curro Díaz se vino, como siempre, arropado por el cariño de la afición madrileña, que admira en él sus innatas cualidades y conoce su falta de regularidad. Es torero que debería haber picado mucho más alto, pues posee lo que Dios da y no se puede aprender: gusto y majestuosidad, por más que su tendencia a la aflicción no le haya llevado de cabeza al Olimpo de los grandes. En su primero se gustó en dos trincherillas solemnes y quiso dejar su sello citando de frente al natural con pureza. Entre las condiciones del toro y las circunstancias del torero, apenas nos quedamos con esos apuntes. Mató de aquella manera y se vio abocado al uso del verduguillo. 
Mejores condiciones que el primero mostró el cuarto toro, Toledano, número 38, en la que de nuevo volvieron a ponerse de manifiesto los altibajos del toreo de Curro, que consiguió enhebrar alguna serie de empaque y señorío, mientras que en otras declaraba su falta de colocación, así como cierto abuso de ventajas. En algún momento se abandonó, dejando en el aire algún derechazo de óptimo trazo, recibiendo bastantes enganchones y componiendo una faena deslavazada, excesivamente larga y a menos en la que, como se dijo, hay algunos momentos de gran clase. Mató de estocada tendida y hubo quienes pidieron la oreja, ellos sabrán por qué. Dio una vuelta al ruedo.

Rafa Serna se anunció un par de veces en Las Ventas el año pasado, una de ellas para confirmar la alternativa que había tomado en 2017. En el primero de su lote se vio un brillante tercio de quites por parte del mejicano, que dejó un soberbio ramillete de gaoneras y a partir de ahí ya poco más, porque el toro Venteñito, número 47, tenía más de Flan Dhul que de Bos Taurus, y se pegó unos planchazos morrocotudos que quitaban la ilusión al más pintado. Intentó Serna al principio citarle con ortodoxia y buenas maneras, pero allí no había nada que rascar porque el alma del toro ansiaba reunirse con su Creador en el día de su Resurrección. La cosa toricida no fue lo que se dice brillante y Rafa Serna se retiró a la barrera arropado por el silencio de la cátedra. 
Su segundo fue Casero, número 14, que es el que más tuvo de toro ante el caballo de «Chocolate». Al inicio de la faena, Serna le castigó de manera harto innecesaria y después le dio distancia al toro, distancia que el animal agradeció. Ahí, en esa serie inicial, se produjo la breve fase de interés de la faena, que en seguida comenzó a ir a menos sin que los empeños del sevillano consiguieran hacer atractiva su labor. Si a eso le unimos la falta de colocación y la abundancia de enganchones, ya tenemos todos los ingredientes del gazpacho que llevó de nuevo a Rafa Serna a escuchar los sonidos del silencio de Las Ventas.

Y por último San Román, que derrochó ganas e ímpetu, arreando con toda su juventud. Ésa sería la parte buena. La otra es que se dedica a practicar este neotoreo mecánico y previsible, ayuno por completo del concepto de la colocación y abusando de manera desmesurada del toreo con el pico de la muleta. El señor don José Antonio Rodríguez San Román, que presidía el festejo, se dignó a sacar el trapo verde al tercero de la tarde, más vale tarde que nunca, y se corrió turno para que Diego San Román torease en primer lugar al anunciado como sexto, Tibetano, número 37, al que recibió en los medios a base de pedresinas: una, dos, tres… un festín de pedresinas sin ton ni son que entusiasmaron a la parte más turística del público. Luego llegó la hora de torear, cosa que el mejicano trató de hacer a base de los principios citados más arriba sumados a ciertos enganchones y la cosa iba cada vez un poco más a peor, porque el toro se iba desinflando en sus ímpetus a medida que avanzaba el largo, tedioso trasteo. Oyó dos avisos y mató a la última. 
Su segundo fue el sobrero, Francés, número 64, de Carmen Valiente, un toro de hermosa lámina que también se fue desinflando y que a algunos llegó a confundir pues no era el torero el que llevaba al toro a velocidad ralentizada, sino que era el toro, que no podía ni con los cuernos, que avanzaba penosamente tras el trapo encarnado. Nueva faena sin medida y esta vez media estocada que fue bastante para despenar a Francés y poner punto final a otra corrida de toros más, sin pena ni gloria, amenizada por la espléndida tarde y por la compañía.



ANDREW MOORE










FIN

Sevilla.- Morante nos trae, del Cielo, la gracia toreadora / por Andrés Amorós

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote, al que cortó la dos orejasEuropa Press

¿Cómo festejar, en Sevilla, este Domingo de Pascua de Resurrección? ¡Vamos a los toros! Para los sevillanos, decía mi buen amigo Antonio Burgos, «éste es el gran rito primaveral».

Morante nos trae, del Cielo, la gracia toreadora
Corta dos orejas por una faena primorosa, en su vuelta a los ruedos, en Sevilla

Crónica de Andrés Amorós
El Debate / Sevilla, 05 abr. 2026 
Con un ambiente realmente extraordinario, vuelve a los ruedos Morante de la Puebla, en el festejo inaugural de la temporada sevillana. Delante de Don Juan Carlos y ante las cámaras de Canal Sur, realiza un trasteo personalísimo, que entusiasma al público, y se le conceden las dos orejas. También corta un trofeo Roca Rey, por una faena de su estilo, y otro, David de Miranda, por su valor. Los toros de Garcigrande, manejables en general pero justos de fuerza y casta.

La corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla es una de las más importantes de toda la temporada. Para mí, sin duda alguna, la número uno indiscutible, si atendemos a la estética de un ambiente de verdad único.

Ha concluido la tristeza de la Semana Santa, por muy poco triste que ésta sea, en Sevilla. Han volteado, jubilosas, las campanas de la Giralda: Cristo ha resucitado y los cristianos vivimos la esperanza. Lo escribió Mahler, a mano, intercalando una frase suya, en el manuscrito de su Segunda Sinfonía. Resurrección: «Moriré para vivir». Muchos siglos antes, San Pablo hizo la gran pregunta: «Muerte, ¿dónde está tu victoria?».

Imagen de la Maestranza durante el primer toro de la tarde, lidiado por José Antonio Morante de la PueblaEuropa Press

La ciudad entera huele hoy a lilas, a naranjos, a jazmines, a albahacas. Vivimos ahora, aquí, lo que compuso Stravinski: La consagración de la primavera. Lo definió un inglés, Havelock Ellis, que escribe sobre El alma de España: «Nada puede compararse a Sevilla, en abril».

¿Cómo festejar, en Sevilla, este Domingo de Pascua de Resurrección? ¡Vamos a los toros! Para los sevillanos, decía mi buen amigo Antonio Burgos, «éste es el gran rito prima 

Además de un extraordinario festejo taurino, éste es, también, un gran acontecimiento social: algo parecido a la inauguración de la temporada de ópera, en La Scala de Milán, que se convierte en el centro de toda Italia. Cuando camino hacia la Plaza, me siento un privilegiado. El coso del Baratillo brilla, al sol, como lo que es: una joya, cuidada con primor por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. (Tal día como hoy, Juan Manuel Albendea proponía que, por eso, se le concediera el premio Hispania Nostra, de conservación del patrimonio).

Este año, además, adornan esta corrida muy especiales circunstancias. Si en este festejo siempre se llena esta Plaza, esta tarde, se abarrota. Vuelve a los ruedos Morante, que ha conseguido algo insólito: con un toreo de arte puro, convertirse en un imparable ídolo popular. Se une a eso que las diatribas de un Ministro tan «ecuánime» como Urtasun han provocado el efecto contrario: muchísimos jóvenes están descubriendo con pasión la Fiesta de los toros. (Quizá ha ayudado también a eso un Ministro de tan «sutiles» mensajes como Óscar Puente, que la calificó de «irrelevante»).

Los tres toreros brindaron sus primeros toros al Rey Juan Carlos, muy ovacionado este Domingo de Resurrección en SevillaEuropa Press

Además, ésta es la primera vez que este festejo extraordinario se transmite en directo, en abierto, a través de Canal Sur: miles de personas, jóvenes y viejos, ricos y pobres, sanos o enfermos, aficionados o no, pueden presenciarlo, desde sus casas.

El acierto es tan rotundo que uno se pregunta cómo no se había hecho, hasta ahora. (Y sigue sin hacerse en otro acontecimiento como es la corrida de Goyesca de Ronda: no consigo entenderlo). Hay que aplaudir rotundamente a todos los responsables del acontecimiento popular, sean los que sean: Canal Sur, empresario, Maestrantes, toreros…

Por si todo esto fuera poco, se añade un hecho singular más: acude al festejo el Rey Don Juan Carlos. (Es la primera vez que asiste a una corrida de toros desde que no reside en España). Presencia el festejo desde el palco de los Maestrantes, junto a la Infanta Elena y al Teniente de Hermano Mayor, Marcelo Maestre. Los tres diestros le brindan su primer toro.

Esta es la primera corrida que organiza la nueva empresa, Lances de Futuro, que ha generado buenas expectativas. El resultado es claro: el abono se ha disparado un 35 % más. Hasta para la corrida del día de Corpus, de la que habían desertado muchos sevillanos, se ha colocado ya el ansiado cartel de «No hay billetes».

El primer toro de Morante echaba la cabeza para arriba y se paró en seguida, obligándole a cortar la faenaEFE

Seamos o no aficionados, los hechos están ahí, indiscutibles: la Fiesta de los toros, la Fiesta Nacional –eso es, le pese a quien le pese– está más viva que nunca. Igual que la Semana Santa. En general, igual que nuestra cultura tradicional española, que algunos han querido eliminar, en nombre de una presunta «modernidad».

Todas las miradas están fijas en Morante. Después de una jornada inolvidable, en Las Ventas, el 12 de octubre, decidió retirarse temporalmente. Estaba yo seguro de que volvería: el toreo es su vida… Lo ha hecho antes de lo que esperábamos: ¡bienvenido sea! Ahora mismo, todos los empresarios se lo disputan.

Aparece estrenando un vestido originalísimo, azul noche, bordado con cristales azules, con medias blancas. Alivia por alto al primer toro en los lances de recibo pero queda muy corto. Lo deja en el caballo con estilo clásico, flexionando la rodilla. El toro echa la cara arriba, en el peto, y flaquea. No ha permitido ni un lance lucido. Después de brindarlo a Don Juan Carlos, lo prueba con torería pero la res se para por completo y él corta la faena, como debe. No se puede torear sin toro. Mata con habilidad.

Morante de la Puebla comenzó la faena de muleta andándole al toroEFE

En el cuarto, que sale suelto y flaquea, dibuja verónicas suaves, interrumpidas por un desarme. El toro es incierto, embiste irregular. Después del caballo, logra verónicas suaves, templadas, de categoría. Aguanta con valor un parón. Brinda al público. Comienza la faena andándole al toro por bajo: una verdadera preciosidad, algo que ahora muy raras veces vemos. Aunque el toro protesta, le va sacando muletazos con mando, con majestad. Sabe irse del toro con gracia. Cuando el toro se acaba, recurre a los remates de sabor clásico. Escucho una voz: «A mí, me gana». Otra: «Ya está el abono pagado». Son las graciosas exageraciones sevillanas pero responden a una realidad: Morante ha hecho una verdadera obra de arte, medida, clásica, ajustándose siempre –como debe ser– a las condiciones del toro. Y logra una estocada magnífica, a cámara lenta, que queda algo trasera. El Presidente concede las dos orejas, suenan los cánticos futboleros con su nombre («Jo-se-An-to-nio-Mo-ran-te-de-la-Pue-bla») y da la vuelta al ruedo, feliz.

No lo tiene fácil Roca Rey si quiere competir con Morante. Y él sí que quiere, por supuesto: como Luis Miguel Dominguín, su ídolo, aspira a ser «el número uno». Pero ha tenido la mala suerte de competir con este Morante (antes, era otra cosa), que está en plenitud, que torea con más estética y que tiene, por lo menos, tanta fuerza en la taquilla como él. ¿Qué baza le queda al peruano? La ambición, el valor y la continuidad en los triunfos. No parece suficiente. Y, en la Maestranza, además, actúa en campo ajeno.

Pase de pecho de Andrés Roca Rey, este Domingo de Resurrección en SevillaEFE

El segundo toro flaquea ya en los lances de recibo, le miden el castigo. Quita David de Miranda por impávidas saltilleras; replica Roca Rey por chicuelinas y el toro rueda por la arena. La res ha quedado suave y noble. El comienzo de faena, de rodillas, es explosivo. Luego, el trasteo mandón, con un toro dócil y justo de fuerza, tiene escasa emoción. Pincha antes de la estocada y saluda.

No es fácil torear después de la faena al cuarto de Morante pero el quinto toro resulta el más noble de la tarde. Tira de casta Roca Rey, liga muletazos de mano baja por los dos lados, sin efectismos, y acaba logrando que el público entre en la faena. Esta vez, acierta con la espada: oreja.

David de Miranda triunfó el año pasado en esta Plaza a base de un valor que asustaba al público, quedándose muy quieto, al borde continuo del percance. Como José Tomás, aguanta más que domina, con su toreo vertical. Ahora, lo apodera Enrique Ponce (que debuta así como apoderado): puede enseñarle muchas cosas aunque su estilo sea muy diferente.

El tercero sale muy suelto, mansea claramente, huye a toriles. Las verónicas se quedan en intento. Hay que recoger a un toro suelto, antes de componer la figura. No está fina la cuadrilla y la gente se impacienta pero los toros mansos también tienen su lidia. El comienzo de muleta es lucido, rodilla en tierra, intentando sujetarlo, pero el toro se raja a tablas en seguida. Los intentos de sacarlo de allí son inútiles. David de Miranda se queda quieto pero eso no basta para resolver las dificultades. Pincha atravesado, sin estrecharse, y falla con el descabello.

David de Miranda, con el primero de su loteEFE

Voltereta de David de Miranda durante la lidia del último toro de la tardeEFE

Devuelto el sexto, el sobrero es otro manso, que le busca las vueltas al picador de reserva. David lo llama desde lejos, en el centro del ruedo, y recibe un fuerte porrazo. Citando de cerca, se la juega, impávido. Metido entre los pitones, se ha justificado con valor, al borde de un nuevo percance. Acierta con la espada: oreja.

Al salir de la Plaza, todo el mundo habla de Morante: ¿de qué van a hablar?... Algunos, que quieren presumir de exigentes, consideran excesiva la segunda oreja. Mi respuesta es sencilla: la faena merecía una oreja, sin duda, y la estocada, otra. Por otro lado, por mí, como si no le hubieran dado ningún trofeo: seguiría saboreando lo que ha hecho hoy Morante. Su toreo, esta tarde, no se parece en nada a lo que ahora mismo hacen todos los demás toreros…

En el séptimo aniversario de la muerte de Joselito, Ignacio Sánchez Mejías, esa figura tan admirada por el ministro Urtasun, hizo ir a Sevilla a su amigo Alberti y le encerró en un hotel, hasta que escribiera un poema. Esa misma noche, Rafael leyó su poema Joselito en su gloria, que incluye los famosos versos: «Mira cómo sube al cielo / la gracia toreadora».

Esta tarde, en la Maestranza, el diestro de La Puebla nos la ha devuelto: «Morante nos trae, del cielo, / la gracia toreadora». La gracia del clasicismo, del mejor toreo sevillano.

Con su vuelta a los ruedos, la Fiesta Nacional está de enhorabuena. Y supongo que el ministro Urtasun estará feliz…

  • FICHA
SEVILLA. Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo de Resurrección, 5 de abril de 2026. «No hay billetes». Asiste el Rey Don Juan Carlos, al que los tres diestros brindan su primer toro.
TOROS DE GARCIGRANDE (6º, sobrero), manejables, en general; varios, justos de fuerza y casta; el mejor, el quinto.
MORANTE DE LA PUEBLA, de azul noche , bordado con cristales, estocada (silencio). En el cuarto, gran estocada (dos orejas).
ROCA REY, de berenjena y oro, pinchazo y estocada (saludos). En el quinto, estocada (oreja y petición de la segunda).
DAVID DE MIRANDA, de purísima y oro, pinchazo atravesado y cuatro descabellos (silencio). En el sexto, estocada (oreja

domingo, 5 de abril de 2026

Han vuelto los toros / por Paco Giménez Alemán


'El dato relevante, y sin discusión posible, está hoy a la vista en la Real Maestranza de Sevilla, con el cartel de no hay billetes desde hace semanas y Canal Sur TV en directo para que millones de aficionados puedan presenciar la corrida del Domingo de Resurrección'

Han vuelto los toros

Por Paco Giménez Alemán
Los toros, posiblemente la fiesta más española, está volviendo con fuerza haciendo revivir así una tradición inmemorial que tan solo unos años atrás estuvo a punto de naufragar torpedeada y manipulada por no se sabe qué intereses que no dan la cara. Con la excepción de las plazas más importantes los festejos taurinos se fueron reduciendo en muchas ciudades y pueblos donde históricamente eran indisociables de sus ferias. En otros lugares desaparecieron de los programas de festejos y, más aún, cerraron los ruedos.

Además del de Barcelona, primer tiro de gracia a la justamente denominada Fiesta Nacional, hubo otras muchas clausuras, no sin antes el correspondiente happening a las puertas para escenificar el rechazo de los antitaurinos a un espectáculo de arte y valor, de poder a poder, celebrado por escritores e intelectuales de todo género a lo largo de los últimos siglos.

Los festejos taurinos se fueron reduciendo en muchas ciudades y pueblos donde históricamente eran indisociables de sus ferias. En otros lugares desaparecieron de los programas de festejos y, más aún, cerraron los ruedos

El problema vino cuando un cierto contagio de mal entendida progresía inoculó a una parte de la afición, o cuando menos de espectadores habituales que nunca habían sentido que su presencia en los tendidos fuese una forma de apoyo a la crueldad contra los animales. Ni que la adquisición de localidades pudiese constituir un aval a la tortura animal.

A esto hay que unirle la falta de previsión de los empresarios taurinos al no fomentar la afición de los más jóvenes mediante precios asequibles, lo que traía causa de las en ciertos casos insoportables tarifas de los matadores que se llevaban la parte del león de las taquillas.

Los mismos taurinos, ese conglomerado del mundo de los toros en el que nunca faltan aprovechados y empresarios sin escrúpulos

Los mismos taurinos, ese conglomerado del mundo de los toros en el que nunca faltan aprovechados y empresarios sin escrúpulos; apoderados intransigentes, entendidos de pacotilla y, cómo no, ganapanes que juegan con la prohibición de la reventa en complicidad con administradores y a la vista de la autoridad que prefiere mirar para otro lado.

Tengo para mí, después de lo relatado, que es un auténtico milagro que todavía se anuncien corridas de toros en algunas plazas donde la tradición lleva aparejada la trapisonda y la falta de responsabilidad. Pero pese a todo ello la fiesta de los toros está demostrando una extraordinaria fortaleza por su arraigo en las costumbres de las ferias españolas y por la categoría del espectáculo en sí mismo, arte incomparable y genuino que en los últimos años ha logrado doblarle el pulso a esa ola antitaurina cada vez con menos fuerza. Y sin el menor fundamento contra las libertades individuales.

El dato relevante, y sin discusión posible, está hoy a la vista en la Real Maestranza de Sevilla, con el cartel de no hay billetes desde hace semanas y Canal Sur TV en directo para que millones de aficionados puedan presenciar la corrida del Domingo de Resurrección, el mejor cartel que puede ofrecer hoy día una plaza de toros. Traducido al román paladino, todo ello quiere decir que la fiesta más española con honda tradición ha vuelto a los ruedos para quedarse. 

¿Por qué resucitó Jesús al tercer día? / por Pablo Casado Muriel


'..Cristo, «con una sola muerte, la corporal»destruyó las dos muertes del hombre: «La del cuerpo y la del alma». Así, era necesario que permaneciese en el sepulcro «un día entero y dos noches».."

¿Por qué resucitó Jesús al tercer día?

Santo Tomás de Aquino explicó el gran misterio del cristianismo en la 'Suma teológica'

 Pablo Casado Muriel
El Debate / Domingo, 5 de Abril de 2026
La labor intelectual que realizó santo Tomás de Aquino es inconmensurable. Algunos cálculos apuntan a que, a lo largo de su vida, escribió cerca de ocho millones de palabras, y todas ellas con el propósito de acercarse a Dios. El gran doctor de la Iglesia puso todo su empeño en usar fe y razón como dos alas para elevarse en busca de la Verdad.

La obra del dominico abarca los grandes problemas de la filosofía y la teología y se detiene en explicar algunos de los grandes misterios de la fe católica. Por supuesto, la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo merecen atención especial y a ellas dedica algunos apartados dentro de la Suma teológica. Nos detenemos, precisamente en este Domingo de Resurrección, en las reflexiones del Aquinate sobre una cuestión que podría parecer insignificante, pero que no es baladí: ¿por qué al tercer día?

Siguiendo su estilo habitual, Tomás de Aquino comienza planteando algunas dudas sobre el tema a tratar: ¿por qué no posponer la resurrección «al fin del mundo», como se ha prometido al resto de hombres? ¿por qué esperar tres días? A partir de ahí, ofrece su respuestas.

En la argumentación del Doctor Angélico encontramos algunas reflexiones poco teológicas y muy de sentido común. Por ejemplo, sobre el motivo de no volver a la vida inmediatamente después de la muerte en la cruz, el filósofo explica que era necesario esperar un tiempo porque «podría dar la impresión de que esta no fue real y, por consiguiente, tampoco la resurrección».

Pero no todo es aparentemente tan sencillo. La cuestión de los tres días requiere de la comprensión de otros dogmas clave en el cristianismo. Indica santo Tomás que haber pospuesto hasta el final de los tiempos la resurrección de Cristo no habría ayudado a la consolidación de la fe tanto en su divinidad como en su humanidad. Jesús como verdadero hombre y verdadero Dios, tal y como remarcaron tantas veces los Padres de la Iglesia.

También se detiene en la importancia del tres, «que es el número de todas las cosas, como que contiene el principio, el medio y el fin». Pero no es solo una cuestión simbólica, sino de plenitud. El de Aquino cita a otro de los grandes doctores de la Iglesia, san Agustín, para comentar cómo Cristo, «con una sola muerte, la corporal», destruyó las dos muertes del hombre: «La del cuerpo y la del alma». Así, era necesario que permaneciese en el sepulcro «un día entero y dos noches».

Este aspecto del día y las dos noches es importante también para entender esos «tres días» que van del Viernes Santo al Domingo de Resurrección. El propio dominico profundiza en ello en el artículo 4 de la cuestión 51 de la Suma. A él remito para no alargar en exceso este texto divulgativo.

Por último, considera el autor de la Suma teológica que la Resurrección abre «la tercera edad», otra referencia clave respecto al tercer día. Según nos cuenta, la primera fue la anterior a la ley, la segunda, la de la ley y la inaugurada aquel domingo en Jerusalén, la de la gracia.

Como se puede ver, no hay asunto menor para santo Tomás de Aquino. Incluso un detalle que podría parecer secundario sirve como punto de partida para un profundo ejercicio intelectual. Fe y razón para insistir en aquello de creer para entender y entender para creer.

Feliz Domingo de Resurrección


"Que toda rodilla se doble, toda cabeza se incline, y toda lengua confiese que sólamente Jesucristo es el Único Señor, Dios y Salvador, para Gloria Eterna de Dios Padre. Amén".

(Filipenses 2:10-11 en la Biblia)

Feliz Domingo de Resurrección 

VIVA ESPAÑA CATÓLICA

VIVA CRISTO REY

Lo que votan los que botan / por Carlos Esteban


'..Es una curiosa paradoja que sea en una democracia, supuestamente el gobierno del pueblo, donde mayor sea la distancia entre lo que siente, piensa y vive el común y lo que expresa el poder..'

Lo que votan los que botan

Carlos Esteban
Hay un ritual moderno que aborrezco más que muchos otros, una ceremonia de humillación del sentir popular que se ha multiplicado como una plaga en el último lustro. Me refiero a las falsas expresiones de indignación de nuestras élites.

Lo que lo hace aún más repulsivo es que a menudo va emparejado con el desprecio y la condena de expresiones genuinas y verdaderamente populares de indignación razonable.

El estallido de justa ira por una violación se denigra como un acto de racismo; si se protesta en voz alta contra la denigración de nuestros símbolos nacionales o religiosos, siempre hay un gurú de guardia en cualquier redacción comprada para recordarnos que nuestra rabia es vergonzosa y ridícula.

Pero detalles que apenas nadie se molestaría en reseñar, gestos menores y perfectamente explicables en un pueblo al que ni siquiera le dejan quejarse en paz, son recibidos por nuestras autoridades como si se tratase de crímenes de lesa humanidad.

Y no es lo malo aquí que reflejen una sensibilidad extrema o equivocada. Lo sulfurante es que expresan lo que no sienten, lo que no pueden de ninguna manera sentir, lo que saben que sabemos que ni siquiera se creen. Se nos quiso convencer, ¿recuerdan?, que el beso fugaz y aparentemente consentido de Rubiales a Jenni en la euforia de una celebración merecía más páginas de condena implacable que una violación grupal.

El escándalo del día ha consistido en que, durante un partido de la Selección Española contra Egipto, una parte de la grada ha coreado algo tan atrozmente blasfemo como esto: «¡Musulmán el que no bote!». Ningún insulto, ninguna ofensa. Casi la más inocente de las invectivas que se me podrían ocurrir en la habitual combatividad verbal del público en una competición deportiva. Pero, en un país cuya casta gobernante se lleva hasta los ceniceros y relativiza muertos en riadas y accidentes ferroviarios, se nos quiere persuadir que estamos ante un crimen colectivo.

Uno puede lamentar la piel delgada como un papel de fumar y ultrasensible de un sujeto, o quejarse de su epidermis de elefante, insensible a las ofensas propias o ajenas. Pero lo que padecemos es una absoluta insensibilidad para lo que ofende al común unida a la susceptibilidad de la princesa del guisante ante explosiones verbales de una plebe que bastante poco dice para lo que aguanta.

Este tipo de escándalos falsificados, de ficciones evidentes que estamos obligados a creer para ser contados entre los ciudadanos decentes, no hace otra cosa que ensanchar una sima entre el pueblo y la casta gobernante que es ya insalvable. Es una curiosa paradoja que sea en una democracia, supuestamente el gobierno del pueblo, donde mayor sea la distancia entre lo que siente, piensa y vive el común y lo que expresa el poder. No es ya cuestión de grado, sino de naturaleza: vivimos en realidades que ni siquiera se rozan.

Pero la tensión no puede mantenerse para siempre, por algún lado tiene que saltar.

sábado, 4 de abril de 2026

MADRID.- 'Jaén en Las Ventas' en homenaje a Don Manuel Torres / Domingo, 5 de Abril.

Archivo: El empresario baezano Manuel Torres, Premio «Jaén, Paraíso Interior» 

Un acto impulsado por la Federación Taurina de Jaén y que constará de dos partes diferenciadas con Jaén como protagonista.

Mañana, domingo 5 de abril a las 12:30 horas, tendrá lugar en la Sala Antonio Bienvenida de la Plaza de Toros de Las Ventas un acto organizado por la Federación Taurina de Jaén. Bajo el nombre ‘Jaén en Las Ventas’, se llevará a cabo la presentación de la Guía Taurina de Jaén, así como un reconocimiento al presidente de honor de la Federación Taurina de Jaén, Don Manuel Torres López