la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 15 de mayo de 2026

Toros, juventud y libertad / por Ignacio Miranda


'..Acuden a los cosos más personas menores de treinta tacos que nunca, a pesar del coste de las entradas. Una realidad que escuece a los Urtasun de turno, enrocados en la causa animalista. Seguiremos yendo a la plaza porque nos fascina la raza de lidia, nos emociona la verdad del toreo -puro, largo, templado- y amamos la libertad..'

Toros, juventud y libertad

Ignacio Miranda
En mis tiempos de profesor asociado de la Universidad de Valladolid, tuve que impartir la asignatura de Periodismo Especializado. Por aquello de la libertad de cátedra, la amplitud de miras y el saber no ocupa lugar, dediqué una sesión a la crónica taurina. Ya el día anterior, cuando lo advertí, hubo amago de motín, a pesar de dejar claro que no veríamos vídeos de festejos, no vaya a ser que algún alumno se maree al ver sangre del animal por el morrillo, como le ocurrió a Himmler en la plaza de Las Ventas cuando visitó España en 1940, para tantear a Franco sobre una eventual entrada en la Segunda Guerra Mundial. Anécdota histórica que por supuesto desconocían.

Algún estudiante rebotado de Biológicas negaba la validez científica de los estudios veterinarios que afirman que el toro bravo soporta la lidia por tener un umbral del dolor muy elevado en la plaza gracias a la liberación de betaendorfinas, en dosis infinitamente superiores a las de otros rumiantes. Alguna justificación hormonal debe haber para explicar cómo se crece al castigo. Pues en clase pasamos un rato extraordinario analizando pasajes de crónicas de Mariano de Cavia, Gregorio Corrochano, Antonio Díaz Cañabate, Alfonso Navalón, Joaquín Vidal o Javier Villán, maestros del género en distintas épocas que nos dejaron una prosa memorable para narrar la grandeza de la tauromaquia. Periodismo en mayúsculas. Un feliz hallazgo para algunos alumnos, que pudieron contemplar de otra manera un espectáculo legal y protegido por la normativa.

Así las cosas, no es de extrañar que la librería situada en la monumental de la calle de Alcalá, especializada en la materia, tenga cada días más lectores jóvenes ávidos de formarse para conocer mejor el planeta de los toros. Acuden a los cosos más personas menores de treinta tacos que nunca, a pesar del coste de las entradas. Una realidad que escuece a los Urtasun de turno, enrocados en la causa animalista. Seguiremos yendo a la plaza porque nos fascina la raza de lidia, nos emociona la verdad del toreo -puro, largo, templado- y amamos la libertad.

PALCO 16 - 6ª SAN ISIDRO.- En el 5 la vida es más sabrosa / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Luque y “Español III” el 5°. Foto: Las Ventas

Daniel Luque aplaudido y saludado sin unanimidad. Castella y De Miranda silenciados con diferente justificación. Manso y soso encierro sustituto.

En el 5 la vida es más sabrosa

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid 14 V 2026
Caído El Parralejo del cartel, por razones veterinarias ya conocidas. Los jandillas de El Ventorrillo tomaron la posta, tristemente. Desde su carta de presentación que no pudo ser peor. Un inválido protestado, sin a quien pudiera interesar, al que Castella dio eutanasia tras tres muletazos al desgaire. Abrió la corrida cinqueña, que trajo 561 kilos de peso promedio, mucha sosería y escasa fuerza. Con eso, apenas las tablas y la estética de Daniel Luque pudieron sobreaguar.

El segundo noble, pero también blando, mereció los honores de los iracundos pañuelos verdes del siete a màs de algunas voces poco edificante. Pero don Pedro Fernández Serrano en su alto palco, no estaba hoy para devoluciones. Entonces el eternal de Gerona, hizo de muleta corazón y aprovechando su frágil obediencia explayó una compuesta faena de salón que acogida con la típica división de sensibilidades aquí. Palmas contra tatatá. Democracia taurina sistema imperante en Las Ventas. La verdad es que las tandas sucedieron por diestra y siniestra con temple y la personal elegancia de Luque. Sacando del toro el máximo. La estocada de impoluta ejecución y colocación tuvo tan tardo efecto que provocó un aviso y luego una ovación, que quizás en protección del orden público el diestro se negó a saludar.

El quinto, Español III, un torazo negro de 610 kilos fue decorosamente picado por Jabato hijo, y quitado con poco lucimiento por De Miranda. Daniel, como diciendo esto se hace así, replicó con tres chicuelinas muy arrimadas y una media salerosa. Brindó a la llena y soleada plaza y se fue para los bajos del Cinco. En el cinco la vida es más sabrosa, vox populi. Había que darle garantías al posible triunfo. El ya famoso tendido acogió la faena con un fervor de propiedad privada. Y en verdad parecía que iba solo para ellos que jaleaban lo bueno que hubo bastante y lo malo que no faltó. Por igual. Todo tan largo, tan intermediado por tiempos muertos y tan soso por la moribunda caminata del ventorrillo. No les importó, la faena era de ellos, para ellos y por ellos. Hasta que Usía viendo el reloj les avisó que ya estaba bueno. Entonces la espada cimera y eficaz, les dio argumento para pedir la oreja, solo ellos. No les alcanzó. Cuando sacaron el desagraviado al tercio se prendió el otro round: ovación, contra ¡tápate!

El tercero fue recibido a los gritos de “toro” y “miau”. Pero cuatro verónicas y media donosas. . Acude presto a las dos Varas de Cándido Félix, traseras al uso, empujando en ambas, pero a sin reconocimiento. Persecución a los banderilleros que no lo merecieron. De Miranda brinda al público. Viento. Cinco estatuarios y firma, ceñidos ilusionan. Pero la brega pronto se desinfló entre soserías, y una rajada final. La estocada caída hizo juego. Pitos al noble manso y silencio al poco emotivo.

El colorado cuarto, había sido recibido con indiferencia que justifico. Partitura sosa con la que danzó Castella larga, desconsiderada y protestadamente. Hasta el cansancio y el aviso, previo a tres pinchazos desarmados, una estocada caída también desarmada, y dos descabellos fallidos. Solo el Cinco y Luque montaron su fiesta aparte.

San Isidro/26: Sin parralejos… / por Antolín Castro

Luque se pasa el vellosino por detrás, daba igual, emoción ninguna

'..Los vellosinos no tuvieron igual presencia, algunos escasos, pero sí se igualaron en su juego: la nada. Soporífero comportamiento bovino, pleno de bondadosas pasadas, que no embestidas, uno tras de otro. Sin vida, sin alma, puros escombros..'

San Isidro/26: Sin parralejos…

Antolín Castro 
Opinión y Toros / 14 Mayo 2026
Desde ayer se sabía que no se lidiarían los toros de El Parralejo. La corrida se quedó sin uno de sus atractivos.

En su sustitución vinieron toros de Vellosino, que no es lo mismo. Ambas de encaste Juan Pedro Domecq, pero con procedencia diferente. El Parralejo se ha formado con reses de Jandilla y Fuente Ymbro, otro motor diferente. Así que nos quedamos sin ese motor en la tarde de hoy.

La terna era de primer nivel, encontrándose en ella el triunfador de los dos últimos años en Sevilla. David de Miranda era el esperado por la afición de Madrid. No solo Sevilla ha sido su lanzamiento, actuaciones anteriores y posteriores le postulaban para captar el máximo interés. Sin prejuicio de sus compañeros, Castella y Luque, formaban un cartel interesante, Parralejos incluidos.

Por decisión del ganadero, tras rechazarle cuatro toros los veterinarios, los retornó para Huelva, dejando colgados de la ‘parra’ a quienes vinieron a la plaza por ellos, pero ya estaban ‘lejos’.

Y ahí comenzó el cenizo en el que se convirtió la tarde. Los vellosinos no tuvieron igual presencia, algunos escasos, pero sí se igualaron en su juego: la nada. Soporífero comportamiento bovino, pleno de bondadosas pasadas, que no embestidas, uno tras de otro. Sin vida, sin alma, puros escombros.

Con esos mimbres poco se podía esperar y si hemos de anotar lo ‘mejor’, se lo adjudicaremos a Castella por abreviar en el primero y evitarles el tostonazo a los espectadores. Se arrepintió en el buey que le tocó en cuarto lugar y allí estuvo queriendo… lo que era un imposible, casi le dan los tres avisos.

Muy comprometido con su última actuación en la feria vimos a Daniel Luque, pero sus oponentes no tenían vida, y si la tenían era una vida muy afligida, por lo que todo su esfuerzo chocó con la sosería de quienes tuvo delante. Imposible que los tendidos -al menos los entendidos- se lo valoraran como él pretendía.

El más perjudicado con el cambio fue David de Miranda, reciente triunfador de las dos últimas ferias sevillanas, precisamente con toros de El Parralejo. Su sueño no era otro que el convertirse en el triunfador de San Isidro en este día, pero dos vellosinos se lo impidieron. El próximo día 24, con los de Alcurrucén, veremos si el onubense se sube al trono de la feria.

Qué pena decían al salir la gente, con lo fácil que había sido devolver las localidades y marcharse al teatro o al cine. Sin los de El Parralejo la tarde se quedó en nada.

jueves, 14 de mayo de 2026

San Isidro'26. Pablorromeros duros de pezuña y tres tíos de respeto, Ferrera, Calita y Colombo, que ahí estuvieron. Márquez & Moore


'..Los de Partido de Resina nos han ofrecido una corrida llena de complicaciones, de dudas y de incertidumbres, una corrida a la que no se han apuntado Lagartijo, Hermosilla y Guerrita, o sus equivalentes de la hora presente, pongamos Talavante, Roca y Gordito II, sino tres que pasaban por allí que suman 34 festejos, de los que 24 son de Antonio Ferrera, uno de Calita y nueve de Jesús Enríque Colombo. Un respeto para estos tres..'


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Hoy tocaba la cita con los Partido de Resina, que ya llevaban la torta de años sin echar una corrida entera en Madrid, y la verdad sea dicha, esperábamos con ansia ver a los toros de la divisa celeste y blanca cantando su temario en Las Ventas. Lo que hemos tenido ante nuestros ojos atónitos ha sido un maravilloso viaje en el túnel del tiempo, volando hacia aquel 8 de abril de 1888 en que se anunciaron en Madrid como procedentes de don Rafael Laffita y del Duque de San Lorenzo, en una tarde primaveral de aquel año tan lluvioso, los toros de don Felipe de Pablo Romero. Aquella tarde se vieron con esta ganadería tres coletas de renombre: Lagartijo, Hermosilla y Guerrita, y eso que la divisa se estrenaba en Madrid, pero en aquella época los matadores de toros eran menos tiquismiquis que en la actual. Tras pasar una buena porción de años en manos de los Pablo Romero, decadentes, blandos y finales, los toros fueron a parar a las manos de Partido de Resina, y ahí llevan cerca de treinta años de esfuerzo por mantener y sostener esta casta única y corregir los muchos errores que con ella se cometieron en el pasado. 

Hemos visto con preocupación a los toros de Partido de Resina blandos como flanes, caedizos y parados y hemos visto cómo el trabajo de selección iba dando sus frutos en diversas plazas hasta llegar hoy a Madrid en la que estos toros venidos de otra época han sido duros de pezuña, exigentes, demoníacos a veces, cambiantes, duros y plenos de personalidad. Los de Partido de Resina nos han ofrecido una corrida llena de complicaciones, de dudas y de incertidumbres, una corrida a la que no se han apuntado Lagartijo, Hermosilla y Guerrita, o sus equivalentes de la hora presente, pongamos Talavante, Roca y Gordito II, sino tres que pasaban por allí que suman 34 festejos, de los que 24 son de Antonio Ferrera, uno de Calita y nueve de Jesús Enríque Colombo. Un respeto para estos tres.

Los que van a los toros a buscar verónicas de alhelí hoy no han tenido su día, desde luego, porque hoy lo que había en el ruedo era una sucia trinchera en el Somme, barro y desesperación y tres hombres de luces trepando por los parapetos «dejado atrás todo lo placentero», como dijo el poeta. Ahí había seis enigmas, cada cual distinto de los otros, cambiantes y atentos, en cuya testuz llevaban marcada a fuego la palabra «miedo». Los toros de aquella remota tarde de 1888 aliviaron de la pesadez de la vida terrenal a diez caballos; los de hoy, vistas las trazas que se gastan los del castoreño, habrían dejado vacíos los establos del hipódromo de la Zarzuela y hubiera sido bueno ver su comportamiento frente a caballos sin faldas, si hubieran tenido la opción de meter el pitón en lo blando. Mañana está anunciada la ganadería de El Parralejo, toros tontos y previsibles para la sensibilidad contemporánea, pero hoy era la hora de los valientes y hoy no había apenas excusa para tomarla con los de oro, porque la prueba a la que fueron sometidos tuvo mucho de sobrehumana.

Plateadoro, número 2, fue el primero de la tarde y marcó la seriedad general que traía el encierro. Se desengañó de que le clavasen un hierro en la espalda sin poder hacer nada y acudió a la brega cuidadosa que le dio Antonio Ferrera, que en uno de sus arranques de originalidad mandó a los tres peones de la cuadrilla a poner un par de banderillas cada uno, cosa nunca vista. La cosa cambia de signo cuando tocan a muerte, porque a Ferrera le cuesta una barbaridad ir al sitio donde el exigente toro le demanda que se ponga. El cite desde afuera no es el plan de Plateadoro y Ferrera no quiere arriesgarse a meterse en un terreno de más complicación, por lo que pueda pasar. Estar ahí abajo con ese toro debió ser una experiencia de una descomunal intensidad, digamos esto en favor del torero, pero la verdad es que las contadas veces que se colocó bien, especialmente con la derecha, el toro respondió, incluso con cierta nobleza. Mató de estocada.

Alpargato, número 21, es otro toro muy serio, muy en el tipo. Empuja con fuerza en su primer encuentro con Alberto Sandoval y se desengaña un poco en la segunda entrada. No da facilidades a los de las banderillas y propicia un quite muy oportuno de Ferrera, muy atento toda la tarde en la dirección de la lidia, a Delijorge. Se encuentra con Calita, que quiso poner su saber y sus carencias frente al imponente toro y sus derrotes por lo alto y que no acertó con el estoque, dejando al final una estocada improvisada al encuentro.

Escribano, número 20, de gran presencia y aire agresivo, saludó a Colombo poniéndole el pitón a dos milímetros del pecho cuando estaba lanceando con el capote. Llega al relance al caballo de Israel de Pedro, que le da con ganas, y sale de ahí completamente parado. Parece que le ha dado un aire y nadie apuesta por que ese toro vaya a moverse. Colombo se lo piensa un rato antes de coger las banderillas y finalmente se dispone a colocar sus tres pares en los que el toro le aprieta de lo lindo hacia los adentros, al sentir los garapullos. Sorprendente cambio de humor del toro, que llega al último tercio en condiciones de tomar una primera serie con cierto buen aire, hasta que se le avinagra el carácter, acaso por constatar la deficiente colocación del venezolano, que bravamente porfió con el imponente bicho lo que sus fuerzas le permitieron, sin recibir más que hostilidad. Luego, un pinchazo bien agarrado y un descabello le sirvieron para poder irse al burladero.

Capotero, número 8, otro cárdeno bien serio y ofensivo, no dio señales de bravura en su relación con Borja Lorente y su penco, saliendo de naja como habríamos hecho los demás. Esta vez banderillearon los peones, a los que el toro no dio facilidades para cumplir su cometido. Para calibrar la dificultad digamos que, en la segunda pasada, un gran peón y rehiletero como es Ángel Otero pasó clavando un solo palo. En este toro y ante la incomprensión general Ferrera se esforzó en cumplir su cometido. Busca la colocación y sin prisas va labrando al toro pacientemente. Por momentos parece que el animal va a entrar al juego de Ferrera, bien colocado y jugándosela a veces, especialmente en los pases naturales que literalmente le va robando. Muchos no admiten el metraje de la faena y recriminan al matador. Una estocada acaba con el animal.

Alborotador, número 7, casi reedita lo de Alpargato. Sinceramente creo que la prueba a la que se ha sometido a Calita ha sido titánica. El toro toma una vara y se desengaña en la segunda, no ayuda en banderillas y llega con la cara levantada al último tercio, para que se vea que la labor de los picadores es una porquería cuando se trata de vérselas con toros que no son como los de todos los días. Con esos mimbres y su mejor voluntad, Calita aguanta las inciertas oleadas del toro y le deja una buena estocada.

Garrofo, número 1, es la guinda de esta interesantísima corrida. Podemos decir que es el epítome de la maldad en todos los tercios y también podemos decir que es el menos pablorromero de los seis de la tarde. Se declara enemigo del tercio de varas, con poca o nula intención de acudir. Las gentes silban a Pepe Aguado porque pisa la estúpida raya blanca y al final se consigue picar al toro casi de cualquier manera. Colombo toma los palos y tras varios infructuosos intentos decide entregarle las banderillas a la cuadrilla, cosa que nunca antes habíamos visto. Los peones hacen buena aquella coplilla de 1888, también con los de Pablo Romero:

Ambos a dos con los palos
Quedaron a altura igual
estuvieron malos, malos
pero mal, requetemal

y el presidente Rodríguez San Román, viendo el incontable número de pasadas en falso que se habían dado decide sacar el trapo blanco, con lo que crea la furia de la afición que continúa mientras Colombo estaba tratando de vérselas con el taimado cálculo de Garrofo, al que se quitó de encima con una estocada metiendo hábilmente el brazo.

Tremenda corrida de toros la de hoy en la que la palabra «dificultad» presidió todos y cada uno de sus actos. Los toros de Partido de Resina ya no se caen y orgullosamente se descaran con el que se ponga delante. Nadie osó pensar hoy en pases cambiados por la espalda, manoletinas o bernardinas, porque hoy el juego era salvar la vida, porque hoy, en la ruleta de arena de miga de Las Ventas se jugaba con la dureza del toro cambiante y con personalidad, del toro imprevisible en su comportamiento, del toro que no da nada, al que todo hay que arrebatárselo, y a los estetas esto no les gustará, pero a los que somos simples aficionados a los toros, nos encantó esta aterradora corrida de toros.



ANDREW MOORE



















FIN

PALCO 16 - 5ª SAN ISIDR0.- Sálvanos Señor / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Antonio Ferrera y “Capotero” el 4°. Foto: Las Ventas

'..Pero Antonio Ferrera, dejando sus excentricidades a un lado, se empeñó en otra mayor, como al fin la plaza demostró, la de lidiar un manso en estos tiempos modernísimos que corren..'

Sálvanos Señor

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid 13 V 2026
La tarde más benévola de lo que va de feria. Soleada, luminosa y tibia. Los antiguos pablorromeros se encargaron de ensombrecerla. Y no por falta de trapío y apostura. Por falta de bravura, condimentada con complejidades insolubles para la terna, salvo en el caso de Ferrera, con el cuarto. “Capotero”, uno de los dos cinqueños del encierro.

Cárdeno, de 521 kilos, muy astifino, como todos, Salió con avilanteces que obligaron a un lanceo de doma y arreo hasta los medios. Ilusionó atacando de largo al caballo de Borja Lorente que antes del tardeo, se dio una exhibición de toreo ecuestre para traerlo a jurisdicción ponerle el hierro trasero como todos y pegarle a discreción. Volvió de largo a la segunda, y cantó la gallina repuchándose descaradamente y repitiendo su mansa proclama en la tercera entrada. Luego, Esperó tratando de emboscar dos banderilleros de cartel. El reputado Ángel Otero, debió pasar dos veces en blanco para salvar la vida antes de tirarle medio par y Fernando Sánchez otra pasada en blanco, antes de enmendar airosamente.

Pero Antonio Ferrera, dejando sus excentricidades a un lado, se empeñó en otra mayor, como al fin la plaza demostró, la de lidiar un manso en estos tiempos modernísimos que corren. Al unipase, por una y otra guadaña, perdiendo pasos para evitar la cogida, le fue enseñando la muleta como una férula correctora, largamente, arriesgadamente, siempre por la cara. Con sinceridad y desoyendo las protestas de los adictos a la coreografía de carretón. Que a juzgar por el ruido no eran pocos en la primera plaza del mundo. Sálvanos Señor.

Dando las ventajas, tragando y sobando y sobando logró por fin en larga batalla embarcar al remiso en un par de tandas naturales que demostraron la utilidad y la victoria del toreo. El aviso dijo cuanto tiempo había requerido lograrlo. La estocada al volapié cumplido quedó toda en sitio, tardó, pero rodó. El arrastre fue silenciado y cuando los justos pidieron el saludo para el lidiador, lo otros, no pocos, protestaron. En la primera plaza del mundo. Sálvanos Señor. De todas maneras Ferrera consciente de lo que había hecho, Salió al tercio. No faltaba más.

Calita, desbordado por las dificultades del segundo, se superó valiente, mucho, con el quinto sin la debida comprensión. Mató bien y fue silenciado injustamente. Colombo, optó por la demagogia con el manso tercero, y sus pares a cabeza pasada no fueron de buen recibo. Con el sexto cogió los palos de nuevo, los brindó, y tras pasar tres veces en blanco, se rindió, confesó su incapacidad, llamó a sus banderilleros y les entregó el toro. Sin antecedentes. Para los anales. Entre una bronca de padre y señor mío, dio dos muletazos y entró a matar con medida espada desprendida.

El bello y linajudo encierro, fue ofensivo, manso y muy problemático, pero había que lidiarlo. Como demostró Ferrera. Lástima, eso ya no se estila. Sálvanos Señor.

San Isidro/26: ¿Siguen siendo los más bonitos? / por Antolín Castro


Ferrera hubo de saludar una ovación por méritos propios

'..Frente a ellos, seguramente sin parecerles tan guapos, tres espadas de tres nacionalidades. Antonio Ferrera, de España, Calita de México y J. Enrique Colombo de Venezuela. Toreros de amplia experiencia, aunque sea Ferrera, por supuesto, el más rodado con todo tipo de encastes..'

San Isidro/26: ¿Siguen siendo los más bonitos?

Antolín Castro 
Opinión y Toros / 13 Mayo 2026
Una vez más llegaban los galanes de Partido de Resina, antes los legendarios Pablo Romero.

En la plaza la misma ilusión de siempre, la de poder ver la belleza de estos toros, en conjunto muy por encima, para muchos aficionados, del resto de encastes. Se les llamaba ‘toro guapo’ y hoy ha habido dudas.

Frente a ellos, seguramente sin parecerles tan guapos, tres espadas de tres nacionalidades. Antonio Ferrera, de España, Calita de México y J. Enrique Colombo de Venezuela. Toreros de amplia experiencia, aunque sea Ferrera, por supuesto, el más rodado con todo tipo de encastes.

Si la guapura no fue la de antaño, excesivos pitones, la casta lo fue menos, descastados por completo. Quedaba una opción que no era otra de que se movieran, pero eso tampoco, ni mucho menos. Parados, emplazados, no han servido ni para que un banderillero bullicioso como Colombo pudiera contentar a quienes gustan de ver a los matadores banderillear. En el último ante el 'marmolillo' renunció y dejó a su cuadrilla que pasara un quinario.

La corrida se ha ido cayendo por el precipicio, sin solución. Pero allí estaba Ferrera en el cuarto, para insistiendo y consintiendo lograra sacarle unos naturales que eran impensables al comenzar la faena. El tesón y el oficio del extremeño lograron el milagro que el público le agradeció con una ovación.

Por rescatar algo más se podría rescatar la estocada de Calita al quinto y pare usted de contar. Una pena de tarde para quienes todavía mantienen en su memoria, quien suscribe incluido, aquellos legendarios toros de Pablo Romero.

Las cosas no han rodado a favor de nadie y nadie puede salir contento. Ni toreros ni ganadero y, mucho menos, el pagador que es el público. Por cierto, lo debían adivinar los espectadores pues se ha registrado la entrada más floja, solo 18.848, 1.500 menos que en la novillada de ayer.

¿Siguen siendo los más bonitos? Después de lo de hoy vamos a concluir que no. Mañana veremos si los del Parralejo levantan la losa de hoy. No podrá ser, el ganadero ante la aprobación de solo dos toros, ha retirado la corrida entera. Veremos que ganado se lidiará mañana.

miércoles, 13 de mayo de 2026

‘Accidente laboral’ en el Estrecho / por Javier Ruiz Portella

Una de las patrulleras de la Guardia Civil debajo de una narcolancha

'..¿Qué razones pueden llevar a un gobierno a cometer tanta vileza? Diversas razones, desde las más graves —infiltración del narcotráfico en los engranajes oscuros del Estado— hasta las más imbéciles, como desidia administrativa, o esta otra, con la que Marlaska rechazó la petición de poder disparar contra las narcolanchas: «la sociedad no lo entendería»..'

‘Accidente laboral’ en el Estrecho

Javier Ruiz Portella
Hartos de que sus agentes se jueguen la piel persiguiendo por aguas del Estrecho a las ultrarrápidas lanchas de los narcotraficantes, la Guardia Civil suplicó a don Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, que tuviera la bondad de que, si ya no les daba material adecuado, le permitiera al menos defenderse de los narcos disparando a los motores de sus lanchas —nada más que a los motores, no se vayan ustedes a creer—. Pese al bondadoso corazón que, como todo el mundo sabe, palpita en el pecho de don Fernando, la petición fue desoída alegándose que «la sociedad no lo entendería».

¿Por qué un gobierno es capaz de llevar a cabo acciones tan ignominiosas como las siguientes? Por un lado, dota a sus guardias de medios navales grotescamente inferiores a los de los delincuentes que deben perseguir. ¿Puede alguien imaginar que una embarcación de aluminio de 6 metros detenga a un monstruo de 5.000 kilos de fibra de vidrio, lanzado a 60 nudos? No contento con ello, el gobierno en cuestión suprime, como suprimió no hace mucho, la unidad especial destinada a combatir el narcotráfico. Pero hay mucho más. En realidad, tampoco serviría de gran cosa que los guardias civiles dispusieran de sus mejores hombres y de sus más veloces embarcaciones si siguieran sometidos a la más esperpéntica de las prohibiciones: ¡hacer uso de sus armas de fuego! Y añádase a todo ello este recochineo suplementario: cuando tales medidas producen su consecuencia lógica y los guardias civiles, como ha vuelto a suceder ahora, acaban hechos picadillo, los culpables —auténticos homicidas por omisión e imprudencia temeraria— tienen el cuajo de calificar su fallecimiento no como muerte en acto de servicio, sino como «accidente laboral».

¿Qué razones pueden llevar a un gobierno a cometer tanta vileza? Diversas razones, desde las más graves —infiltración del narcotráfico en los engranajes oscuros del Estado— hasta las más imbéciles, como desidia administrativa, o esta otra, con la que Marlaska rechazó la petición de poder disparar contra las narcolanchas: «la sociedad no lo entendería».

Se trata, claro está, de un burdo pretexto, pero sólo en parte. Es cierto: hay una parte de la sociedad que no entendería que, al interceptar a los narcos, alguno, ¡oh, desgracia!, resultara muerto. El buenismo y la blandenguería constituyen pilares básicos del Sistema en el que estamos envueltos… y que una parte de la población ha acabado por abrazar.

Basta, por supuesto, con no hacerles caso; basta con desdeñar los melindrosos sentimientos de tales masas. El problema es que para ello hace falta un temple aguerrido y unos principios opuestos a los del igualitarismo democrático que rige nuestros días. Para ello, para que el país no perezca, como tantos países hispanoamericanos, bajo la ola de violencia y putrefacción del narcotráfico —y añadámosle: bajo la ola de la invasión migratoria, con sus bandas, sus violencias y sus delincuencias—, para todo ello hace falta que aparezca también por nuestros lares alguien del temple, el valor y la decisión de un Nayib Bukele.