la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 26 de febrero de 2026

Otra puñalada: adiós a los cómicos enanos toreros


'..Esta iniciativa ha generado controversia dentro del sector. Los participantes, incluidos los enanos toreros, han expresado su descontento, argumentando que la medida les impide ejercer un trabajo que consideran digno, afectando sus derechos laborales y su autonomía profesional..'

Un real decreto modifica el Reglamento de Espectáculos Taurinos y establece sanciones de hasta un millón de euros por vulnerar la dignidad humana.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes un real decreto que reforma el Reglamento de Espectáculos Taurinos para evitar cualquier vacío legal que permitiera eventos cómico-taurinos que ridiculicen a personas con discapacidad. La modificación introduce un apartado en el artículo 90 que impone la obligación de respetar la dignidad humana y prohíbe autorizar espectáculos basados en la humillación pública.

La medida refuerza las limitaciones ya previstas en la Ley General de la Discapacidad, actualmente en tramitación, y tipifica estas conductas como infracciones muy graves, con sanciones que van de 600.000 a 1.000.000 de euros. Según el Ejecutivo, el objetivo es proteger los derechos y la imagen social de las personas con discapacidad, considerando este tipo de espectáculos como “denigrantes”.

Esta iniciativa ha generado controversia dentro del sector. Los participantes, incluidos los enanos toreros, han expresado su descontento, argumentando que la medida les impide ejercer un trabajo que consideran digno, afectando sus derechos laborales y su autonomía profesional.
--

El Mene, una alarma evidente / por Carlos Bueno

 

'..Su caso es el síntoma de un problema estructural que afecta al conjunto del escalafón novilleril. Cada año se organizan menos novilladas con picadores, y muchas de las que se celebran lo hacen en condiciones económicas precarias..'
El Mene, una alarma evidente
ñ
Por Carlos Bueno
El Mene cerró la pasada temporada como líder de los novilleros. Su proyección invitaba al optimismo y su evolución parecía marcar el camino hacia metas mayores. Sin embargo, apenas unos meses después, el panorama que se abre ante él resulta desolador. Según ha declarado recientemente, no tiene ningún contrato firmado y desconoce qué rumbo tomará su carrera en los próximos meses. De encabezar las estadísticas a asomarse a una temporada en blanco, una paradoja dura y reveladora.

Su caso es el síntoma de un problema estructural que afecta al conjunto del escalafón novilleril. Cada año se organizan menos novilladas con picadores, y muchas de las que se celebran lo hacen en condiciones económicas precarias. Los costes de producción —ganado, cuadrillas, seguros, plaza, veterinarios, tasas— convierten estos festejos en empresas casi inviables para el organizador. El resultado es un círculo vicioso: menos funciones, menos oportunidades, menos rodaje y, en consecuencia, menos relevo generacional consolidado.

Hoy por hoy, más allá de las ferias de novilladas septembrinas, sólo algunas grandes plazas mantienen un pequeño compromiso con los novilleros, y lo hacen porque los pliegos de condiciones de arrendamiento obligan a incluir un número determinado de festejos menores. Así, la cantera depende, en gran medida, de la voluntad política o de la sensibilidad de quienes redactan esos contratos.

El tránsito de novillero sin caballos a matador de toros se ha convertido en una auténtica odisea. Mientras permanecen bajo el amparo de las Escuelas de Tauromaquia, los jóvenes cuentan con formación, tentaderos y participación en festejos reglados. Hay estructura y oportunidades. Pero cuando dan el salto de escalafón, ese armazón desaparece casi de golpe. Comienza entonces la etapa de desamparo y soledad profesional. Sin contratos, sin ingresos y con gastos crecientes de preparación, el sueño se tambalea.

Sólo quienes cuentan con un padrino dispuesto a sostener la inversión —muchas veces a fondo perdido— logran mantenerse a flote. El entrenamiento en el campo y la participación en novilladas que en la mayoría de los casos resultan deficitarias exigen un respaldo económico que no todos pueden asumir.

El sector profesional taurino debería reclamar de las Administraciones públicas un apoyo real a la base del toreo, en línea con el que reciben otras disciplinas deportivas y artísticas. La tauromaquia, como actividad cultural, no debería quedar al margen de ese marco de protección y merece rebajas fiscales, subvenciones a la organización de espectáculos o incentivos a la promoción de jóvenes talentos.

Del mismo modo, los propios profesionales tendrían que asumir una cuota de responsabilidad. Una rebaja en los honorarios por derechos de imagen en este tipo de festejos facilitaría que la televisión en abierto retransmitiera novilladas, porque dar visibilidad a los benjamines del toreo significa generar afición, crear referentes y estimular la demanda de nuevos espectáculos.

Que el líder del escalafón se encuentre sin contratos es una señal de alarma que el sector no puede ignorar.

miércoles, 25 de febrero de 2026

El adiós de un héroe: Muere a los 93 años de edad el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero



'..El sacrificio de los héroes representa una de las expresiones más elevadas de la condición humana. Nos recuerda que, frente al egoísmo y la indiferencia, siempre existe la posibilidad de actuar con generosidad y coraje. Más allá de las historias épicas, el mensaje fundamental es claro: cada persona tiene el potencial de convertirse en héroe cuando decide poner el bienestar de otros por encima del propio interés..'

AD.- El sacrificio de los héroes es una de las ideas más poderosas y recurrentes en la historia de la humanidad. Desde las antiguas leyendas hasta los relatos contemporáneos, los héroes se definen no solo por su valentía, sino por su disposición a renunciar a algo valioso —comodidad, seguridad, reputación e incluso la vida— por el bienestar de otros. Este acto de entrega voluntaria es lo que transforma a una persona común en un símbolo de inspiración colectiva.

En esencia, el sacrificio heroico implica una elección consciente. No se trata únicamente de enfrentar el peligro, sino de hacerlo sabiendo que el costo puede ser irreversible. Esa consciencia distingue al héroe del imprudente: el héroe comprende las consecuencias y aun así decide actuar. Este tipo de decisiones suele surgir en situaciones límite —guerras, catástrofes naturales, crisis sociales— donde el interés personal entra en conflicto con el bien común.

El sacrificio también tiene una dimensión moral. Muchas veces los héroes no ganan recompensas tangibles; por el contrario, pueden sufrir pérdidas profundas. Sin embargo, su acción genera un impacto que trasciende lo individual. Al sacrificarse, demuestran que existen valores superiores al beneficio personal, como la justicia, la libertad, la solidaridad o el amor por los demás. Estos actos se convierten en referentes éticos para la sociedad, recordando que el altruismo es posible incluso en contextos adversos.

En ocasiones, las sociedades pueden romantizar el sufrimiento o esperar sacrificios desmedidos de ciertos grupos, lo cual puede resultar injusto. El verdadero heroísmo no debería ser una obligación impuesta, sino una elección libre nacida de la convicción personal. Reconocer esto permite valorar a los héroes sin convertir el sacrificio en una expectativa social permanente.

El sacrificio de los héroes representa una de las expresiones más elevadas de la condición humana. Nos recuerda que, frente al egoísmo y la indiferencia, siempre existe la posibilidad de actuar con generosidad y coraje. Más allá de las historias épicas, el mensaje fundamental es claro: cada persona tiene el potencial de convertirse en héroe cuando decide poner el bienestar de otros por encima del propio interés.

Ese fue el caso del exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, que ha fallecido este miércoles a los 93 años, según ha confirmado a EFE el despacho de abogados que representa a su familia.

La muerte de Tejero se ha producido dos días después del 45 aniversario del 23F y el mismo día en que el Gobierno ha desclasificado los documentos relacionados con los sucesos del 23 de febrero de 1981.

En un comunicado, se detalla que ha muerto en Valencia “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Tejero era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y de donde fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de cárcel, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y fue puesto en libertad en 1996.

Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, es conocido por su frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados de la investidura como presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, que iba a suceder al entonces dimitido Adolfo Suárez.

Desde ese momento, los 350 diputados pasaron más de 17 horas secuestrados en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado de más de 250 guardias civiles armados.

“¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel subido a la tribuna del Congreso, mientras los uniformados disparaban al techo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: Adolfo Suárez, su vicepresidente, Manuel Gutiérrez Mellado, y el líder del Partido Comunista (PCE), Santiago Carrillo.

Según la versión oficial, la asonada, que contaba con el apoyo de sectores militares fue orquestada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada; y el capitán general Jaime Milans de Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques por sus calles.

El “golpe” se empezó a desmoronar tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que ataviado con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas mostró el apoyo de la Corona a la Constitución y a la democracia.

Sin apoyo militar ni político, Tejero no tuvo más opción que rendirse.

Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Desde que fue puesto en libertad sus señales de vida pública han sido escasas, aunque notorias.

En 2006 publicó una carta al director del ‘Melilla Hoy’ asegurado que el Estatut catalán “mataría” a España; en 2012 denunció al entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”; y en 2023 denunció al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” por negociar su investidura con independentistas catalanes y “asesinos de ETA”.

Tejero fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación de Francisco Franco tras ser exhumado del Valle de los Caídos. Fue recibido por los partidarios de Franco entre gritos de “Viva Tejero” y “Arriba España” o “Gracias por todo, Antonio”.

El 23 de octubre de 2025 circuló el rumor de que se había producido su muerte, tras la información difundida erróneamente por la agencia EFE hecho que desmintió su familia a través de un comunicado.

CÓRDOBA. UN PUESTO EN LOS CARTELES PARA LAGARTIJO / por José María Portillo Fabra


'..lo que siente Javier Lagartijo en su corazón no es afición, es hambre de toros. Por eso, cuando toree en la próxima Feria de la Salud, Javier no va a salir a arrimarse: va a salir a comerse al toro..' 

UN PUESTO EN LOS CARTELES PARA LAGARTIJO

No es el momento de la literatura, sino de pedir un puesto en los carteles para Javier Lagartijo. No lo pido yo, sino que lo pide Manuel Benítez "El Cordobés", y seguro que todos los diestros cordobeses, empezando por el Decano José María Montilla, el maestro Chiquilín, El Califa, el padrino de Javier Alejandro Talavante y  su testigo Roca Rey, con el que compartió Puerta de los Califas, y asimismo Rafael Figuerola y Rafael Rosa, y su intimo Enrique Herreros, y los hermanos Tejero, y Alfonso Téllez y los alumnos de la Escuela, y cuantos  toreros hay en España y cuantos aspiran s serlo, y también todos los peñistas y aficionados,  porque lo que siente Javier Lagartijo en su corazón no es afición, es hambre de toros. Por eso, cuando toree en la próxima Feria de la Salud, Javier no va a salir a arrimarse: va a salir a comerse al toro. 

Un abrazo muy grande para su padre.

José María Portillo Fabra,
de la Tertulia El Castoreño y del Círculo Taurino de Córdoba.

P.S. Envío una foto en la que aparecemos Lagartijo y un servidor. Me dijo Javier: "Esta vaca no es para  ti. Te puede lastimar". "Pues estate atento por si tienes que hacerme el quite". Yo no podía apenas andar por mi estado físico, pero él estaba tan atento, y cuando al rematar me quitó la vaca la muleta, antes de que esta tocara el suelo, ya estaba Lagartijo llevándose la becerra. Eso es ser torero. 

(En cuanto a la foto de José Luis Cuevas, toda mi gratitud, porque confirma con exactitud lo que he contado)


Manolete y su cuadrilla

Manolete y “sus hombres”. 
Qué torería desprende la imagen. A caballo, Parrita y Pimpi; a pie, Cantimplas, Pinturas y Alfredo David. Distintas maneras de posar y también de fumar.


Cruz de mayo junto a la estatua de Manolete. Córdoba.

Civilización es patriarcado / por Carlos Esteban

El hombre del patriarcado vs. el hombre del antipatriarcado

Lo que hace Carlos Esteban en este artículo, publicado originalmente en la sección IDEAS de La Gaceta, tiene un nombre: agarrar el toro por los cuernos y demoler uno de los principios primeros, si no el primero, de nuestro mundo: la consentida entrega de todos —varones incluidos— a la feminización de la sociedad.
Pocos la impugnan con tanta claridad, ni siquiera en las filas de los rebeldes y contestarios (vulgo, ‘fachas’). Uno de esos pocos es el ensayista francés y ahora líder político, Éric Zemmour, quien escribe: «Se exige al hombre blanco europeo que se comporte como una mujer. La mayoría de los jóvenes occidentales ya no saben quiénes son».

Civilización es patriarcado

Carlos Esteban
La líder podemita Irene Montero nos ha hecho a todos un enorme favor con sus recientes declaraciones sobre la inmigración masiva en España, al afirmar que «claro que quiero que haya reemplazo de fachas y racistas y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona».

Realizadas tras el anuncio de una gigantesca regularización de inmigrantes ilegales –medio millón, probablemente más–, revelan que la Gran Sustitución ha dejado de ser una peligrosa y demencial teoría de la conspiración de la extrema derecha para convertirse en realidad admitida por el consenso social.

Además, cuando Montero asegura no importarle el color de piel de “la gente trabajadora”, indica tres ‘tonos’: chino, negro y marrón. ¿No falta algo en esa lista, quizá la etnia predominante del país al que representa y a la que personalmente pertenece?

Por último, establece una asociación que indica claramente que para ella los inmigrantes no son seres humanos individuales, sino ‘tipos’, y que no pueden ser “fascistas y racistas”.

El mensaje de Montero es un botón de muestra del lenguaje emocional que domina nuestra civilización y que solo puede calificarse de ‘femenino’. Porque nuestra alarma con respecto a la sustitución demográfica, perfectamente justificada, suele pasar por alto que el fenómeno es solo una consecuencia última de un proceso iniciado con la feminización de la civilización occidental.

Si mañana pudiéramos cerrar a cal y canto nuestras fronteras frente a la población del Tercer Mundo y deportar hasta el último inmigrante ilegal, sin cambiar otras estructuras, seguiríamos teniendo un problema insoluble: unas tasas de natalidad muy por debajo de la tasa de reemplazo, incompatibles a medio y largo plazo con unas prestaciones sociales que garantizan la jubilación de un número cada vez mayor de ancianos.

Y no, no es una cuestión de dinero; al menos, no solo ni principalmente. El país con una tasa de natalidad más alarmante, Corea del Sur, ha dedicado entre 2021 y 2025 más de 270.000 millones de dólares en incentivos natalistas, pero su tasa el año pasado fue de 0,75–0,80 hijos por mujer, muy lejos de la tasa de reemplazo de 2,1. En Hungría, el gobierno destina desde hace años entre el 5% y el 6,2% del PIB a incentivar la natalidad, y aunque este gasto se ha traducido en un aumento notable de la natalidad, esta sigue estando significativamente por debajo de la tasa de reposición, lo que significa que la población húngara seguirá reduciéndose y envejeciendo.

El fenómeno es universal: aunque hay aún regiones donde la tasa de fertilidad supera el límite que asegura el crecimiento –África Subsahariana, especialmente, que representará un 40% de la población mundial a finales de siglo–, también en esas regiones está en descenso.

Este fenómeno responde a una multiplicidad de causas, pero quizá la más saliente y citada sea la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la vida pública, uno de los logros más universalmente aplaudidos de la modernidad con la equívoca etiqueta de “liberación de la mujer”.

Ahora, el dimorfismo sexual no es meramente anatómico, como pretende el dogma feminista, sino crucialmente psicológico y conductual. Hombres y mujeres tienen aptitudes, actitudes, reacciones y preferencias marcadamente distintos en líneas generales, lo que significa que, especialmente en comunidades políticas democráticas, la sociedad será masculina o femenina. Tertium non datur.

Y la nuestra es femenina, crecientemente, un fenómeno que va mucho más allá de las tendencias reproductivas y que, de hecho, conforma nuestro ethos político y social.

Esta conclusión herética se ha ido abriendo paso muy lenta y cautelosamente en el mundo intelectual, en el que ha caído como una bomba un revelador artículo de la autora Helen Andrews aparecido recientemente en la revista Compact, La Gran Femenización (título de un libro publicado por J. Stone, un pseudónimo), y en el que Andrews alega que la tendencia suicida que llamamos ‘cultura woke’ no es otra cosa que la feminización de la civilización.

“Lo “woke”escribe Andrews– no es una ideología nueva, ni una excrecencia del marxismo, ni el resultado de la desilusión posterior a Obama. Se trata simplemente de patrones de comportamiento femeninos aplicados a instituciones en las que, hasta hace poco, las mujeres eran minoría”.

Aclarando que habla de grupos y no de individuos, generalizando, Andrews desgrana rasgos femeninos opuestos a otros tantos masculinos que explican los cambios radicales que observamos en la moderna dinámica social. Así, señala: 

“los hombres suelen ser mejores que las mujeres a la hora de compartimentalizar, y lo woke es, en buena medida, la incapacidad de mantener separados distintos aspectos de la vida social. Tradicionalmente, un médico podía tener opiniones sobre los temas políticos del momento, pero consideraba que era su deber profesional mantener esas opiniones fuera de la consulta. Ahora que la medicina se ha feminizado, los médicos llevan insignias y pins en los que expresan sus opiniones sobre temas controvertidos, desde los derechos de los homosexuales hasta Gaza. Incluso utilizan la credibilidad de su profesión para influir en las modas políticas, como cuando los médicos dijeron que las protestas de Black Lives Matter podían continuar a pesar de las restricciones por la COVID, ya que el racismo era una emergencia de salud pública”.

Para explicar estas diferencias, Andrews recurre a la obra de la psicóloga Joyce Benenson, quien en su libro Warriors and Worriers: The Survival of the Sexes explica que los varones desarrollaron dinámicas de grupo optimizadas para la guerra, mientras que las mujeres desarrollaron dinámicas de grupo optimizadas para proteger a sus crías.

Para Andrews, la feminización de la sociedad no es neutral, sino deletérea. Al dar menos importancia a la justicia imparcial y a los hechos duros (rasgos predominantes del discurso masculino) que a la empatía y a las relaciones personales, el estado de derecho se desmorona. En España tenemos, por ejemplo, una ley, la de violencia de género, que de un plumazo destruye dos pilares fundamentales de un sistema jurídico centenario: la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia.

En la universidad, lugar de libre exploración de ideas por antonomasia, la libertad de pensamiento en busca de la verdad se ha sustituido por un régimen de censura enfocado a erradicar todos aquellos conceptos que puedan ofender a algún grupo presuntamente victimizado. En la empresa, la tiranía de unos Recursos Humanos abrumadoramente femeninos centrados en mantener el consenso desincentiva el liderazgo fuerte, la innovación y el riesgo. Por último, la política degenera en una constante apelación al sentimentalismo en los mensajes electorales.

Y, en palabras de Andrews, “una civilización completamente feminizada se encaminará hacia el colapso”. Por eso hay y habido sociedades matriarcales, pero no civilizaciones. Si, como nos dicen las feministas, el patriarcado es un “constructo cultural”, sin una justificación biológica, sería razonable encontrar a lo largo de la geografía y la historia mundiales civilizaciones que hubieran “construido” de otra manera, civilizaciones levantadas sobre el punto de vista femenino como factor dominante. No existen.

La ventana de oportunidad para detener la feminización total de la civilización occidental se está cerrando, y con ella sus opciones de supervivencia. Pero la probabilidad de que surja un grupo de poder con la voluntad política necesaria para revertirla se nos antoja, por decirlo suave, bastante escasa.

Borja Jiménez presenta en la histórica finca de Pino Montano su gesta en solitario en Las Ventas en homenaje a Sánchez Mejías


'..El acto, conducido con brillantez y hondura por Antonio García Barbeito, fue una exaltación de la Sevilla eterna, esa que dialoga con su pasado para proyectarse con fuerza hacia el futuro. Con palabra precisa y evocadora, Barbeito trazó un magistral paralelismo entre la figura de Ignacio Sánchez Mejías —máximo exponente de la cultura del toro en la Generación del 27, mecenas, intelectual y torero de leyenda— y la trayectoria ascendente de Borja Jiménez..'


Borja Jiménez presenta en la histórica finca de Pino Montano su gesta en solitario en Las Ventas en homenaje a Sánchez Mejías

Sevilla volvió a latir al compás de su memoria más profunda y de su cultura más arraigada con la presentación de la corrida “In Memoriam de Ignacio Sánchez Mejías”, un acontecimiento que trasciende lo taurino para situarse en el territorio de la emoción, la literatura y el compromiso con la historia viva de la ciudad y el toreo.

El acto, conducido con brillantez y hondura por Antonio García Barbeito, fue una exaltación de la Sevilla eterna, esa que dialoga con su pasado para proyectarse con fuerza hacia el futuro. Con palabra precisa y evocadora, Barbeito trazó un magistral paralelismo entre la figura de Ignacio Sánchez Mejías —máximo exponente de la cultura del toro en la Generación del 27, mecenas, intelectual y torero de leyenda— y la trayectoria ascendente de Borja Jiménez, joven espada sevillano que asume el reto de torear en solitario en Las Ventas toros de las ganaderías de Toros de Cortés y Domingo Hernández como gesto de responsabilidad, ambición y fidelidad a sí mismo.


En su intervención, Barbeito evocó aquella Generación del 27 que unió poesía y tauromaquia bajo el magisterio de Sánchez Mejías, recordando que, como entonces, también hoy el toreo necesita figuras que encarnen valor, personalidad y verdad. En ese espejo situó a Borja Jiménez, destacando su madurez precoz, su concepto clásico y su determinación para afrontar una gesta que ya pertenece al terreno de las grandes citas.

El acto contó con una nutrida representación institucional y social que subraya la dimensión cultural del acontecimiento. Asistieron, entre otras autoridades, Ricardo Sánchez Antúnez, delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía; Patricia del Pozo Fernández, consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía quien cerró el acto con unas palabras en defensa de la cultura, de Ignacio Sánchez Mejías y de la tauromaquia; Rafael Gordillo, presidente de la Fundación Real Betis Balompié; Juan Manuel Ávila, senador por la provincia de Sevilla; y Álvaro Pimentel, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, junto a la familia Sánchez Mejías, toreros retirados, como Espartaco, figura imprescindible en la carrera de Borja Jiménez y destacadas personalidades del ámbito cultural y social.


La corrida In Memoriam no será únicamente una cita taurina que tendrá lugar en Madrid, sino que será un acto de afirmación cultural y de identidad sevillana. El torero sevillano Borja Jiménez, afrontará en solitario una responsabilidad que remite a las gestas de otras épocas, consciente de que su compromiso no es solo con el toro, sino con la memoria de un hombre que elevó el toreo a categoría intelectual y universal.

Sevilla, cuna de arte y duende, ha vuelto a rendir tributo a uno de sus nombres más ilustres a través de este acto, mientras que el próximo 7 de junio el valor sereno y la ambición noble de uno de sus toreros llamados a marcar época, rendirá pleitesía al maestro en el ruedo de Madrid.. Una cita con la historia. Una tarde para la memoria. Una gesta con acento sevillano en la Monumental de Las Ventas.