la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 3 de agosto de 2026

Pobre rey…es un rey con minúsculas casado con una mujer que desvaría…


'..Ha defendido que el Estado debe garantizar la seguridad de ambos territorios, pero él es el Jefe de ese Estado, al menos eso creíamos..'

Pobre rey…es un rey con minúsculas casado con una mujer que desvaría…

Los Reyes no existen

Supongo que casi todos podríamos recordar con un pequeño esfuerzo la desilusión que supuso enterarnos de que los Reyes no existen. Porque, en realidad, lo único que perdimos fue la ilusión, ya que en la práctica seguimos recibiendo los regalos que con mayor o menor abundancia y según las posibilidades de cada familia nos correspondían. Pero la ilusión quedó en el olvido.

El Rey de España, Felipe VI, ha manifestado su preocupación e indignación por los graves acontecimientos que se están produciendo en Ceuta y Melilla a raíz de la crisis migratoria. Valiente eufemismo para referirse a una invasión perfectamente organizada.

Ha defendido que el Estado debe garantizar la seguridad de ambos territorios, pero él es el Jefe de ese Estado, al menos eso creíamos.


Ha seguido con atención la evolución de los acontecimientos marcados por UN INTENSO AUMENTO DE LAS LLEGADAS DE MIGRANTES. Supongo que se refiere a que en Ceuta han entrado en 24 horas tres veces más invasores de los que acompañaban a Tarik.

Cuando descubrimos que los Reyes no existían, encontramos que el soporte real era la familia. La ilusión dio paso a una realidad más pragmática y segura.

Pues así veo hoy a Ceuta, con la ilusión perdida en el Rey y descubriendo la fortaleza del pueblo, de los ceutíes que convivimos en estos 20 Km2, mucho más real y segura que ilusiones lejanas.

Como en los cuentos, esto era un Rey que vivía en un país muy lejano…

Majestad, no sabe lo que se pierde. Sin despreciar a nadie, en ningún otro sitio habría sido recibido como en Ceuta o Melilla, si hubiese venido.

Por Ceuta, Viva España!

Más de lo que podemos tolerar / por Rafael Nieto

'..El abandono de los ceutíes, literalmente atropellados en sus calles por decenas de miles de salvajes y delincuentes marroquíes, debería ser objeto de juicio en el futuro. Y ojalá también de severas condenas. No debemos olvidar ni perdonar, porque esto es un acto supremo de traición al pueblo español..'

Más de lo que podemos tolerar

Rafael Nieto
El intento de invasión de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos demuestra lo que vengo manteniendo desde hace meses: que si pones en el Gobierno a una banda mafiosa en vez de a hombres íntegros y capaces, no habrá desgracia que no le ocurra a esa nación. No será mala suerte, no; ni será un maleficio, ni nada parecido. Será la consecuencia lógica de haber jugado con fuego en la materia más delicada e importante que existe: la gestión de lo público.

No veo necesario insistir en los detalles que seguro han visto ustedes estos días en las dos ciudades autónomas, y que demuestran hasta qué punto es la España actual lo más parecido a un Estado fallido que hay probablemente en toda Europa: una nación esclerotizada e impotente, sin la menor capacidad de reacción ni respuesta ante ningún problema. Incapaz de quitarse de encima el lastre insoportable de la peor generación de políticos de su historia, con diferencia. En manos de una banda organizada para delinquir desde el poder. 

Cuando no pasa nada grave, uno puede incluso tomarse con humor el hecho de que estén en la más alta institución la gente con el andamiaje intelectual más modesto que hay. El problema llega cuando viene algo grave: ¿Cómo va a reaccionar enérgicamente ante Marruecos un presidente que sabe que el régimen alauí tiene en su poder información muy sensible sobre él y su entorno? Imposible. Tampoco lo haría aunque pudiese. En el fondo, quienes odian España lo que desean con toda su alma es la destrucción de nuestra patria. Y Sánchez ha demostrado muchas veces que odia España.

La invasión marroquí de Ceuta estaba perfectamente programada, como fácilmente se deduce de los hechos ocurridos. Es lo que se conoce como «guerra híbrida». Mohamed VI, aliado de EEUU, es conocedor de la extrema debilidad del Gobierno español, cercado por la corrupción y las sentencias judiciales. No lo dudaron. Marruecos quiere que Ceuta y Melilla sean suyas, y quizá también Canarias; hasta ahora no se atrevieron a mover ficha. Hasta ahora, cuando han visto que, con las cartas a su favor, podían ganar fácilmente la partida. 

El abandono de los ceutíes, literalmente atropellados en sus calles por decenas de miles de salvajes y delincuentes marroquíes, debería ser objeto de juicio en el futuro. Y ojalá también de severas condenas. No debemos olvidar ni perdonar, porque esto es un acto supremo de traición al pueblo español. Independientemente de cómo termine este episodio, Sánchez y sus marionetas ya han demostrado, una vez más, que no se puede contar con ellos para nada bueno. Al revés, en lo que dependa de él y de sus ministros, el desastre nacional está garantizado. 

Los miles de muertos por la pésima gestión de la pandemia; los muertos provocados por la DANA y los incendios (debido a la falta de limpieza de ríos y montes); los muertos provocados por el apagón; los muertos provocados por el accidente de tren de Adamuz (por falta de mantenimiento de las vías férreas). Y ahora, este acto de suprema traición dejando sin defensa una parte de España invadida por los sarracenos. Es demasiado. Es mucho más de lo que podemos tolerar. 

¿Y qué podemos hacer?, me preguntan a veces. Lo primero, rezar. La oración es la herramienta más poderosa que existe. Lo segundo, hablar en las urnas dentro de unos meses, con la fuerza de la razón. Sacando del poder a esta mafia de la única manera que se puede: con una derrota humillante que lleve al PSOE al borde de su desaparición. Dando a los traidores lo que se merecen. Rescatando España de una pesadilla que ya dura demasiado tiempo. 

La Gaceta de la Iberosfera

El precio de las llaves de La Misericordia / por Sergio Hueso


'..La mejor empresa taurina no tiene por qué ser la que más paga por las llaves, sino la que presenta el proyecto más ambicioso, viable y beneficioso para la plaza. Para juzgarlo deberían valorarse la experiencia, la calidad de los carteles, la política de abonados, la promoción de la cantera, la presencia de toreros de la tierra, la comunicación y las actividades culturales..'

POR MONTERA
El precio de las llaves de La Misericordia

Sergio Hueso 
La plaza de toros de Zaragoza ya tiene virtual adjudicatario. Conphia Urbana S. L., vinculada al empresario Jesús Mena, presentó la oferta económica más elevada de las nueve admitidas: 7.073,41 euros diarios, IVA incluido. Eso supone cerca de 431.500 euros por los 61 días de utilización previstos en 2026 y más de 1,5 millones durante la temporada siguiente. Las cifras impresionan. Precisamente por eso deberían preocuparnos.

Conviene dejar algo claro desde el principio: el problema no es la empresa que ha ganado. Se ha limitado a competir conforme a unas reglas conocidas y tiene derecho a demostrar su capacidad. Sería injusto emitir una condena anticipada sobre un proyecto que todavía no ha comenzado. La responsabilidad principal recae en un modelo de adjudicación que ha convertido una de las plazas más importantes de España en una subasta económica prácticamente pura. Y una plaza de toros no debería adjudicarse como quien alquila un almacén.

La Administración tiene la obligación de defender sus intereses económicos, pero también debe comprender qué bien está gestionando. La Misericordia no es únicamente un inmueble del que obtener la renta más alta posible. Es un espacio cultural, una institución histórica de Zaragoza y el escenario de una feria que durante décadas ha ocupado un lugar fundamental en la temporada española.

Cuando el canon se convierte en el criterio decisivo, todo lo demás queda subordinado a la necesidad de recuperar la inversión. El dinero no desaparece: termina repercutiendo en el precio de las localidades, en la composición de los carteles, en la elección de las ganaderías, en la promoción de nuevos toreros y en la capacidad de asumir riesgos empresariales.

Quien comienza una temporada soportando una carga económica desproporcionada difícilmente puede pensar a largo plazo. Estará obligado a buscar rentabilidad inmediata. Y la Tauromaquia necesita precisamente lo contrario: proyectos sólidos, imaginación, promoción, continuidad y capacidad para reconstruir la relación entre la plaza y la ciudad.

Zaragoza no necesita únicamente que haya toros durante el Pilar. Necesita recuperar una temporada reconocible, cuidar San Jorge, abrir la plaza durante el año, facilitar el acceso de los jóvenes y devolver al aficionado la sensación de que La Misericordia vuelve a pertenecerle. Necesita también una política de precios razonable y una programación que combine figuras, toreros emergentes, nombres aragoneses y ganaderías con personalidad. Nada de eso queda garantizado por ofrecer más dinero que los demás.

La mejor empresa taurina no tiene por qué ser la que más paga por las llaves, sino la que presenta el proyecto más ambicioso, viable y beneficioso para la plaza. Para juzgarlo deberían valorarse la experiencia, la calidad de los carteles, la política de abonados, la promoción de la cantera, la presencia de toreros de la tierra, la comunicación y las actividades culturales. El canon debe importar, naturalmente, pero nunca hasta borrar todos los demás criterios.

Después de meses de recursos, resoluciones judiciales, enfrentamientos políticos e incertidumbre, el desbloqueo del proceso permitirá que la Feria del Pilar pueda celebrarse. Y eso, evidentemente, es una buena noticia. Pero conviene que nadie se confunda: la feria está salvada, aunque el problema de fondo continúa intacto.

La suspensión cautelar acordada por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha permitido reactivar la licitación y apagar el incendio más urgente, pero la solución tiene más de parche mal apañado que de proyecto sólido. Se ha evitado el desastre inmediato, no se ha resuelto el futuro de La Misericordia. Salvar una feria no equivale a construir un futuro.

Ahora corresponde a la nueva empresa demostrar que detrás de la cifra existe un verdadero proyecto taurino. Y a la Diputación, vigilar que La Misericordia no sea simplemente explotada, sino cuidada. Porque cuando una administración confunde el valor de una plaza con el precio de su alquiler, puede terminar recaudando mucho y empobreciéndola al mismo tiempo.

RESURRECCIÓN DE ANTOÑETE / por Carlos Horacio Reyes Ibarra "Alcalino"

En México estamos conscientes de que nuestra tauromaquia agoniza. Pero está en el ADN de nuestra afición esa rebeldía última del que no se resigna y lucha hasta el final.

El autor de esta columna abraza decididamente la convocatoria lanzada por el distinguido escritor y crítico taurino Leonardo Páez a “aficionados y peñas pensantes: a) ¿Qué ocurrió con la tradición taurina de México?, y b) ¿Qué se puede hacer con lo que queda de ésta? Las respuestas-propuestas, con extensión máxima de dos cuartillas a doble espacio, pueden enviarse a fiestaenpaz@gmail.com para su publicación.”

Este columnista –es decir, el tal Alcalino—anima a sus lectoras-lectores a pronunciarse al respecto. La mirada desde fuera de nuestro país es tan importante e ilustrativa como la de quienes vivimos la situación desde dentro. No podemos renunciar a nuestra capacidad de análisis, suma de inteligencia y sensibilidad taurinas.

Pongo también a su disposición  mi dirección electrónica para la recepción de textos alusivos, en la seguridad de que serán remitidos de inmediato al colega convocante.

Gracias anticipadas.  

 RESURRECCIÓN DE ANTOÑETE

La historia de Antoñete es de las que embellecen el siglo de oro del toreo. Lo embellecen y lo humanizan, porque le quitan al arte lo que suele tener de logro ostentoso y vanidosa conquista. Desde la sencillez del hombre y la grandeza de su obra. Sin el glamour de lo pretencioso ni la fatuidad del que lo ha conseguido todo y exhibe su arrogancia con aires supremacistas. Porque este tipo, esta actitud ante la vida, está en las antípodas de Antoñete, con su humildad congénita, su halo de seductor y su solapado pero irrenunciable antifranquismo. Lo cual no lo define como torero pero sí obstaculizó notablemente su carrera, mientras contaminaban sus pulmones cantidades industriales de nicotina. 

El año 65 marcó el punto de mayor euforia del cordobesismo pero fue también el de la reaparición de Antonio Ordóñez y, desde su atalaya, de la restauración de lo clásico. Ellos dos, el ortodoxo magistral y el heterodoxo extremo, acapararon la temporada, a despecho de las figuras restantes, que no eran pocas ni cedían en méritos ante Ordóñez y Benítez que, sin embargo, y aún sin coincidir en ningún cartel, se hicieron los amos de la taquilla. Estuvo San Isidro para verificarlo, aunque El Viti abriera dos veces la puerta grande –una con miuras—en tanto Camino, el eterno triunfador, completaba una de sus isidradas más discretas. 

Concluida la feria, se esperaban con interés las corridas dominicales del verano, que en ese entonces aún concitaban expectativas. Despuntaba el mes de agosto y, en los corrales de Las Ventas, una señora corrida de toros, con el hierro de Félix Cameno, esperaba en pie de guerra a los guapos que quisieran salirle al encuentro. Sin inquietar a Livinio Stuyk que, como viejo lobo, sabía que nunca faltan modestos dispuestos a dejarse anunciar a cambio de casi nada. Por lo pronto dos, un mexicano y un español, con más apremios que contratos. Uno, el hidrocálido Jesús Delgadillo “El Estudiante”, apenas había toreado desde su alternativa en Barcelona (06.09.64), ese bastión mexicanista de siempre; al otro, el albaceteño Pepe Osuna, una alternativa express en Tijuana (10.06.62) no consiguió sacarlo del anonimato.

Unos días antes del 8 de agosto, Osuna –más pequeñito aún que Eloy Cavazos-- coincidió con Antoñete en el patio de cuadrillas de un pueblo de Valladolid donde toreaban un festival, y aprovechó para enterar a Chenel de que sería él su padrino de confirmación en Las Ventas. El veterano se debatía entre la duda de torear esa corrida o hacerse banderillero, tan apremiante era su coyuntura de recién divorciado, moral y económicamente arruinado y sin ningún contrato desde el año anterior a ese caluroso verano en que la soledad y el abandono lo estaban carcomiendo por dentro.  

Cuando Chenel le expuso a su cuñado Paco Parejo lo desesperado de su situación y la decisión de pasarse a las filas subalternas como medio para ganarse la vida, Parejo, que era el guardaplaza de Las Ventas, más que intentar disuadirlo con palabras lo invitó a contemplar el muy serio encierro de Cameno encerrado en una de las corraletas del coso, al tiempo que le ofrecía, como última carta a jugar, su intercesión ante la empresa para que lo anunciara con esos toros, previstos para lidiarse en uno de los primeros domingos de  agosto.

La corrida. Felices tiempos aquellos en que el graderío de Las Ventas podía llenarse fuera de San Isidro, según denotan los veinte mil espectadores de que dan cuenta las crónicas del festejo. Poco se sabía de la divisa anunciada, pero no de la leña que portaba el voluminoso encierro de Félix Cameno. Además, sobraban aficionados de solera para quienes Antoñete seguía siendo una secreta ilusión. Por otra parte, en el expediente madrileño de El Estudiante constaban buenas notas de su etapa novilleril, y solo Pepe Osuna era una incógnita total.

El caso es que el albaceteño cayó de pie. Su primer toro, prófugo en varas y casi sin picar fue penalizado con banderillas negras, pero Osuna no se arredró por ello, y como el veleto resulta que llegó noblón a la muleta, consiguió una faena interesante, en la línea del denuedo y la valentía que, bien rematada con la espada, valió para una aplaudida vuelta al ruedo. Misma que se repetiría a la muerte del quinto, al que Pepe asimismo se arrimó con igual decisión y frescura. 

Oreja al mexicano. Jesús Delgadillo -anunciado en España con el apellido “Delgado”, quizá para eludir el aplicado allá a Harold Lloyd, legendario cómico del cine mudo--, recibió al tercero, “Italiano”, con dos largas de rodillas, lo veroniqueó sin probaturas y le hizo un ovacionado quite por chicuelinas antiguas –confundidas con la vieja “navarra” por la crítica hispana. El de Cameno respondía con clase y el hidrocálido, que inició la faena sentado en el estribo, fue redondeando un muleteo a más, cuya fase más distinguida surgió cuando ligó un par de templadas tandas izquierdistas. Y como lo estoqueó por todo lo alto, la petición de oreja fue unánime y Jesús paseó el apéndice auricular entre ovaciones.

Aplomado y medio cojo el cierraplaza, el de Aguascalientes optó por una plausible brevedad.

Chenel obra un milagro. El de su resurrección como artista clásico del toreo, nada menos. Quien llevaba más de un año sin torear, y no menos de cinco sin alcanzar siquiera diez corridas, dio una lección magistral de torería eterna, convirtió al antoñetismo a la plaza entera y le abrió una etapa rutilante –aunque breve—a su tambaleante trayectoria. 

Pero mejor dejemos que dos de los más calificados cronistas presentes en Las Ventas aquel 8 de agosto de 1965 nos hablen del suceso.

K-Hito. “No miento. No fui yo sólo el que lo vio sino veinte mil espectadores más, que también desparramaban la vista por las regiones etéreas. Duró poco el fenómeno, que los sabios explicarán mejor (…) Pero, amigo, una hora después, de nuevo el objeto incontrolado. Otra vez las ráfagas luminosas, ahora más continuadas, más sostenidas, hasta deslumbrarnos a todos. 

--Es un platillo volante—sugerí quedamente (…) –Lo tripulan seres de otro planeta—respondió el de al lado (…) –No—dijo el de más allá –es Antoñete—

Antonio Chenel “Antoñete” que, en efecto, aparece cuando nadie lo espera; desaparece un instante después y échele usted un galgo. Hasta el año que viene; hasta dentro de dos años… (…) Sí, era Antoñete con su mechón blanco a la federica. Era ese gran torero. Y estábamos, por más señas, en la plaza de toros de Madrid. Antoñete que, como el comendador, se filtra por las paredes cuando le viene en gana. Que aparece por el ruedo de higos a brevas y que nadie sabe dónde se entrena, porque está puesto. Como si toreara tanto como quien ustedes saben. ¿De dónde, si no, iban a salir las estupendas verónicas de su primer toro? ¿De dónde, si no, iba a improvisar aquellos pases de tanta categoría y solera? Se le fue la mano al matar y el sable quedó atravesado. Perdió la oreja pero dio vuelta a la periferia.

Si aquello llamó la atención, ¿qué decirles a ustedes cuando en el cuarto toro volvió con sus bengalitas deslumbrantes? Entonces abrió el arcón donde guarda su clasicismo entre manzanas para que huela mejor, y nos dejó estupefactos (…) En verdad no era un platillo sino un plato fuerte. Una paella, un pote gallego, una fabada asturiana (…) 

Faenaza rebosante de maestría. ¡Está como nunca! Diga usted que sí. Los que gustan rebañar de los mejores guisos la gozaron. Y de postre, una gran estocada. Dos orejas por aclamación. Antoñete se las guardó debajo del chaleco, entre la camisa de buñones, y da orden de que al toro le corten también la cabeza.

Cuatro instantáneas de toreo grande a cargo de ANTOÑETE (media verónica, hondo derechazo, templado natural y volapié neto)

La última llamarada y adiós, gracias. Nos quedamos con la boca abierta.” (Molés, Manuel. Antoñete, el Maestro. Edit. El País-Aguilar. Madrid, 1996. pp 108-109. Reproducción de la crónica de Ricardo García “K-Hito” publicada en Dígame el 10 de agosto de 1965)

“Antoñete: ese gran torero” Así encabezó su crónica el autor anónimo del semanario El Ruedo, con una declaración rotunda sobre los alcances de un hombre con ya 12 años de alternativa y muy poca participación en las temporadas de los años 60, cubiertas por un elenco de excelentes intérpretes del viejo arte de Cúchares por encima de los cuales se encaramó la figura controversial de Manuel Benítez “El Cordobés”, esa especie de cuerpo extraño incrustado en el organismo taurino de España y el mundo. A continuación, lo más sustancioso de dicho texto: 

“Mientras los fenómenos hacen su agosto en las ferias de Málaga y San Sebastián, dos toreros modestos y otro olvidado salieron a pechar con una corrida de toros ¡Así como suena! Toros de Félix Cameno que no bajaron de 517 kilos y llegaron a 551 (…) He aquí la tremenda injusticia de la fiesta: toros cómodos para toreros grandes y corridas con toda la barba para muchachos que se visten de luces de guindas a brevas. Honorarios largos para riesgos pequeños y sueldos chicos para peligros grandes…

El domingo en Madrid vimos una gran corrida. Esto no quiere decir que los tres toreros salieron por la puerta grande ni que los toros hayan merecido la vuelta al ruedo. Fue sencillamente que en la plaza estuvo el toro y, entre otros detalles estimables, los cinco primeros murieron de cinco estocadas. Y, sobre todo, que con el toro resucitó Antonio Chenel, cárdeno de olvido, ese clásico peinado a raya de torero antiguo. Resucitó Antoñete con el mismo empaque de siempre y una sobria arrogancia de valiente auténtico (…) La plaza se llenó con el regusto que puso el madrileño sintiendo el toreo (como) la exacta encarnación del valiente con ese primer toro, veleto escobillao (…) el trago de pasar de dos años del butacón familiar y la copa de whisky a la cara del toro, cuando ya se ha dejado atrás lo mejor de la carrera y el brío de la juventud. Pero Antoñete parecía que no había dejado de torear. Suya fue la sabia dirección de lo que podía haber sido una capea. Suyo el capotazo oportuno para poner en suerte al toro que venía suelto del caballo, y suyo el toque imperceptible para dejar seca una arrancada que hacía hilo con un banderillero.

Antoñete toreó con arte a sus dos toros. En el primero dio la vuelta al ruedo porque su torerísima labor estuvo apagada por lo aplomado del toro. Hacía falta ser un torero de cuerpo entero para estar dónde y cómo estuvo Antoñete. Y con el cuarto cuajó la faena de la tarde y de muchas tardes; cada muletazo tuvo armonía, aplomo y suavidad. Toreó lentamente al natural y abrió el compás con la derecha. Aguantó limpia y largamente en los pases de pecho y mató de una soberbia estocada. Dos orejas. Y Antoñete, serio (con esa seriedad que debió tener mucho de examen de conciencia), paseó su cabeza cárdena por ese ruedo al que revistió de solemnidad, pese al turismo nacional y extranjero que sigue llenando Las Ventas.

El Estudiante, de Méjico, cortó una oreja, y Pepe Osuna dio dos vueltas al ruedo. Uno y otro hicieron lo que sabían y podían. El mejicano estuvo correctamente frío en el tercero, al que saludó con dos largas afaroladas de hinojos para lucirse después en un vistoso quite por navarras. La faena, comenzada con pases en el estribo, tuvo momentos estimables toreando  al natural, con la muleta cogida por el centro del palo y embarcando bien al toro. Con el sexto estuvo con menos sitio y más sosería. 

Pepe Osuna confirmaba la alternativa (…) Jamás vimos juntos torero más pequeño ni toro más grande. Osuna puso coraje y buscó el triunfo con ese toreo rabioso del molinete de rodillas, la espaldina y el desplante, porque su corto brazo no le permitía mandar con desahogo. Y las dos veces se fue decidido detrás de la espada. 

Don Félix Cameno mandó una señora corrida, que es lo menos que se debe mandar a Madrid (…) Después resultaron mansos, huyendo de los caballos o saliendo rebotados. Al primero, ante la imposibilidad de picarlo, le pusieron banderillas negras. Pero esta corrida, mansa para el ganadero, salió toda ella toreable (…) y la mayoría, cuando supieron templarlos, sacaron también templada arrancada (…) Total, una tarde que merece ser apuntada como tema para las tertulias del próximo invierno.”  (El Ruedo, 10 de agosto de 1965)

Lo que vino después. Serenados los ánimos que la apoteosis veraniega de Antonio Chenel Albaladejo (Madrid, 1932-2011), el empresariado tomó nota pero sin dar su brazo a torcer. Con todo, la empresa madrileña decidió repetirlo con una corrida dura –de Escudero Calvo, los actuales victorinos— al lado de otro azteca, el regiomontano Fernando de la Peña, que resultaría herido ese día por el toro de su confirmación (22.08.65), y una más durante la feria de otoño, ocasión en la que Antoñete volvió a triunfar, si bien moderadamente. Cayó así el contrato para dos corridas del San Isidro siguiente.

En el libro de Molés, Antonio rememora la propuesta de Livinio Stuyk: una corrida “buena”, de Juan Pedro Domecq, al lado de El Cordobés; y otra “menos buena”, con Fermín Murillo y Victoriano Valencia como alternantes para despachar un encierro de Osborne. En éste venía el famoso “Atrevido”, el toro “blanco” de la leyenda sin fin.        

Así triunfó en Madrid el hidrocálido JESÚS DELGADILLO “EL ESTUDIANTE” (larga de rodillas, chicuelina antigua, muletazo sentado en el estribo, derechazo, natural, estocada y oreja)

El torazo que abría plaza no quiso nada con los picadores (castigado con banderillas negras), pero su docilidad hizo posible una valerosa faena de PEPE OSUNA (se ciñe en el derechazo y no tanto en el natural)

domingo, 2 de agosto de 2026

Las Ventas es así / por Rafael Comino Delgado


'..En conclusión, Madrid es y debe seguir siendo la primera plaza del mundo, aunque si corrigen algunos de sus errores mejor, en mi modesta opinión. Y mejor aun si sus presidentes siempre utilizan los mismos criterios, porque algunas veces no lo hacen..'

Las Ventas es así

Rafael Comino Delgado
Los profesionales dicen que triunfar en las Ventas es muy difícil, que su afición es durísima a la hora de conceder trofeos a los toreros, y también a los toros (aplaudirles de salida, en el arrastre, darles la vuelta al ruedo, o indultarles).Llevan razón, pues es verdad, y debe seguir siendo así, porque las Ventas debe ser la primera y más importante cátedra del toreo del mundo. La segunda, para algunos, es Sevilla y para otros es Bilbao. Valencia, donde hay muchísimos y muy buenos aficionados y profesionales, plaza de primera, creo que merece ocupar lugar más destacado que el que ocupa, a la hora de valorar los triunfos allí, pero para ello sus presidentes deben saber darle la categoría que merece.  El nuevo empresario de Málaga, don Alberto García, quiere dar un fuerte impulso  a su feria para que sea la tercera plaza de España. ¡A ver si lo consigue! 

Pero volviendo a Madrid, su afición tiene también sus cosas, a veces creo que injustas, y concretando un poco más, el tendido 7 es muy exigente con toros y toreros, hasta tal punto de que a veces, creo se pasan, pero al mismo tiempo he de decir que si no existiera habría que crearlo, aunque no sea justo en todas sus decisiones, pues nadie es perfecto. Exigen un toro con gran trapío, lo cual es lógico, muy enrazado y encastado, con poderío, que trasmita gran emoción al público, con lo que estoy de acuerdo, aunque a veces protestan a un toro por falta de trapío y luego es muy bravo, con clase y poderío, y las lanzas se tornan cañas, es decir, le aplauden porque, al fin y al cabo, para los aficionados de Madrid, y de todo el mundo, lo más importante es que el animal sea bravo y tenga poderío y clase, características que hacen olvidar el trapío. 

Un aspecto que demandan constantemente en Madrid, es que el torero se cruce al citar, y creo que muchas veces se equivocan, porque en el pitón contario el torero está más protegido que al hilo del pitón. Y esto no es que lo diga yo, que lo digo, es que lo han dicho profesionales de la categoría del maestro Enrique Ponce. Creo, y así lo he aprendido de los profesionales, que lo ideal en el buen toreo es ponerse en la rectitud del toro (aunque cada toro tiene su sitio, su distancia y su altura), y vaciar la embestida quedándose también en la rectitud del toro, para ligar el siguiente muletazo, lo cual es muy difícil, se expone una barbaridad. Otro aspecto que censuran es que el picador sobrepase la primera raya porque el toro no se arranca, ignorando que cuanto más separado de las tablas esté más riesgo corre, pues dicha raya se puso a petición de los picadores, en cambio aplauden puyazos muy traseros e incluso caídos, lo cual les desacredita como aficionados. Precisamente en Ceret (Francia), el pasado mes de julio han suprimido la rayas  de picar en el ruedo, petición de la Asociación de aficionados, porque entienden que no aportan nada.  

Un tema, incomprensible para mi, es que en Madrid el indulto de un toro no existe en la práctica. En artículo publicado en este mismo medio, ya tocábamos este tema, refiriéndonos al toro Cantaor, de don Victoriano del Rio (que en nuestra opinión mereció el indulto, aunque nadie lo pidió), lidiado por el maestro Castella en San Isidro de 2026, y citábamos el único indulto en dicha plaza, cual fue el de Belador, de don Victorino Martín. Si a Madrid los ganaderos llevan lo mejor, en todos los aspectos, de sus camadas, ¿cómo es posible que no salgan toros merecedores del indulto, para preservar las buenas hechuras, la bravura, la casta y clase en su embestida, del toro de lidia? Y no es que no hayan salido muchos merecedores del indulto, es que en las Ventas ni se lo plantean, creyendo que con ello mantienen la pureza de la Fiesta, cuando en realidad le están haciendo un mal. El mismo don Victoriano del Rio -sus toros han propiciado 12 puertas grandes en Madrid- y otros ganaderos, seguro que han echado toros que merecían con creces el indulto, para engrandecimiento de la Tauromaquia en general. En conclusión, Madrid es y debe seguir siendo la primera plaza del mundo, aunque si corrigen algunos de sus errores mejor, en mi modesta opinión. Y mejor aun si sus presidentes siempre utilizan los mismos criterios, porque algunas veces no lo hacen.

Donde acaba el espigón, siguen las boyas / por HUGHES


'..Y es curioso que caída y desprestigiada la etiqueta fascista, facha o ultraderecha, «trumpiano» sea un estigma que todos tienen reservado para Vox. El objetivo es atacar a los únicos en España que han estado advirtiendo seriamente sobre Ceuta y Melilla y pidiendo fronteras fuertes..'

Donde acaba el espigón, siguen las boyas

HUGHES
Decenas de miles de personas invaden una ciudad española violando su integridad territorial y poniendo en riesgo la vida de sus habitantes, el gobierno lo permite, brinda en la embajada del invasor, pero no se puede criticar a Sánchez porque, y esta es la teoría de la izquierda española, está pagando un precio por sus decisiones geopolíticas y hay que cerrar filas.

Es el famoso patriotismo de socialistas y comunistas…

En esto ha estado toda la izquierda, incluyendo esa «verdadera y patriota» que pulula en los medios sin saberse muy bien el motivo, dado que en la realidad no existe.

Hemos tenido incluso que ver a Rufián, golpista secesionista, expedir carnets de patriotismo siguiendo todos la doctrina Bardem: detrás de la invasión estaba Estados Unidos e Israel.

«Detrás de» es una frase muy de Internet. ¿Qué hay detrás? ¿Quién mueve los hilos? Sabemos que Marruecos ya invadió en 2021, cuando gobernaba Biden, y que así fue La Marcha Verde, e intuimos que será la siguiente, pero «detrás de» estaría Trump.

Llevo leyendo mucho y escribiendo alguna cosa sobre Trump desde 2015 y no ha habido en España desde entonces, y hablamos de once años, un solo día en el que los medios no mintieran y tergiversaran prácticamente todo lo que salía de sus labios o de su administración. En esto han sido implacables. Diría que ha sido la mayor contante observada. La novedad es que antes pasaba en los medios tradicionales, ahora además sucede en Internet.

Pero ya sabrán: Trump, el que está «detrás de», también tiene alguien «detrás de»: los «sionistas», Israel. Así que la invasión de Ceuta era una cosa más que debemos a los judíos. Recordemos que hace unos días, España no iba a ganar la final del Mundial porque los sionistas ya la tenían comprada según la ecuación Infantino=Trump=Milei=Netanyahu.

Es, en expresión fetiche, el anglosionismo, una palabra que para algunos es como «austrohúngaro» para Berlanga. Hay gente que si no lo dice no duerme luego bien. Lo malo es que no queda del todo claro: ¿dirige el anglo, el sionista, es fifty-fifty?

(Un ejercicio interesante es coger la lista de los premios Nobel científicos y restarle el «anglosionismo»; creo que desaparece el 70%)

Quedémonos en que Israel y Estados Unidos, los anglosionistas, manejan a Marruecos, y que el sultán, convertido en proxy, otra palabra de moda, envió a Ceuta a su gente (los jóvenes ingenieros marroquíes de las entrevistas). Así se vengaban Trump y Netanyahu, que no tienen casi cosas de qué preocuparse, de Sánchez, genio geopolítico total que tras haber ordenado España con la Amnistía, nos va a liberar de nuestra sumisión mediante coches eléctricos chinos.

Si esto se hubiera quedado en la bochornosa izquierda, bueno, sería una más… pero no se quedó ahí.

A la derecha de Vox o más bien en otro plano, un plano de conspiración y (tengamos un respeto a la conspiración) de obsesión clínica, golfería acreditada y total ruptura lógica, se insistía en un eje EEUU-Israel-Marruecos, los primeros atacando a España. Aquí la «retaliación» (ojo con este palabro, que prospera) contra Sánchez importaba menos que el clásico antisemitismo: son judíos y Trump un pelele en sus manos.

Esto había que documentarlo un poquito, y se recurre al cóctel típico del geo-espabilao de Internet: el famoso tuit del hijo de Netanyahu de hace siete años, una frase en un documento interno (sobre el que volvemos ahora), la selección de tuits judíos en ramillete (la vieja táctica de irse al Otro Lado a buscar alpiste), la existencia de algún lobista americano imbécil y poco más. Para su habitual grado de contraste con la realidad, esto era ya muchísimo.

Lo cierto y bien conocido es la entente de los acuerdos de Abraham: Marruecos reconoce, Israel reconoce. Y Estados Unidos, fosfateando, corona. Pero esto afecta al Sáhara, cosa que lamentamos mucho, no a Ceuta y Melilla.

En realidad, Estados Unidos, a través de Trump y de la Secretaría de Estado, ha hablado de España y de su gobierno mejor o no mucho peor que una veintena de presidentes europeos. ¿También enemigos de España? ¿También inspirados por el sionismo? ¿Tendrían que haberse centrado en criticar al sultán marroquí e indultar a Sánchez como mero secundario?

Volvamos a una cosa. Sobre las razones que tienen para vender la idea de que Trump amenaza la integridad territorial de España, hay una frase contenida en un informe que acompaña una ley presupuestaria aprobada por la Cámara de Representantes (que en todo caso no es Trump). La frase, ambigua, no está en el texto aprobado, sino en un informe, un documento presupuestario, y ni es vinculante ni reconoce soberanía alguna para Marruecos. Ver en esto el origen de la invasión es un delirio.

Pero aquí interviene Thomas Massie, un congresista de pretensiones libetarias, antitrump, que derrotado políticamente por serlo (le quedan meses en el cargo) ha escogido la carta del versolibrismo insidioso patrocinado por la pandilla basura de Tucker Carlson y los podcasteros para los que Moscú ganó la guerra en 2023.

Massie saca esa frase porque quiere distorsionar el asunto para señalar la influencia israelí en la Cámara.

En España se ha formado o se quiere formar un vago reflejo de eso: derecha antiVox, derrotados o puestos a incordiar, aprovechando la desinformación de estilo prorruso y el leitmotiv antisemita. Barra libre de trolas. La coincidencia con la izquierda es absoluta. Se vio en Irán y se ve ahora.

Uno pensaría que si los judíos controlan el mundo, no es muy inteligente para España significarse como enemigo, y menos ahora. Si Israel es capaz de controlar los resortes del planeta, como no dejan de repetir, ¿es patriótico tocarles los bemoles? ¿Es conveniente?

La lógica es una víctima. En este punto podemos estar tentados de pensar que en Internet nos la estamos jugando con eso que ahora llaman personas neurodivergentes, pero sería una impresión perezosa. Por supuesto, hay una lógica detrás. A veces económica, de economía de la atención, del clic, porque el antisemitismo es el otro porno del Internet.

Pero sobre todo, detrás de todo esto, y salvando a las personas perdidamente entregadas a la causa palestina, que las hay, es decir, que se lo creen de verdad, el trasfondo, el «qué hay detrás», es más sencillo.

Nos lo podemos preguntar de otro modo: ¿cómo es posible que en el episodio de asalto más salvaje de una frontera occidental el ‘culpable’ al final sea el gobernante que ha devuelto a la conversación occidental el concepto de frontera y muro?

Si la culpa de que invadan España la tiene Trump, pueden extenderla a los que ellos consideran los «trumpistas».

Y es curioso que caída y desprestigiada la etiqueta fascista, facha o ultraderecha, «trumpiano» sea un estigma que todos tienen reservado para Vox. El objetivo es atacar a los únicos en España que han estado advirtiendo seriamente sobre Ceuta y Melilla y pidiendo fronteras fuertes.

Por algo a Abascal le declararon non grato en Ceuta con abstención del PP y lleva años hablando de «invasión». Pero tiene que aparecer Ortega Lara con una camiseta de los BRICS.

Es normal que llegado cierto punto, el discurso del sentido común encuentre enfrente a una coalición de delirantes, pero también nosotros podemos preguntarnos (todos sabemos jugar a esto) qué hay «detrás de».

Observamos a individuos concretos inflando e instrumentalizando el antisemitismo de última generación para hacerle a Vox un daño que no pueden hacerle ya en la Cope u Onda Cero. Un daño distinto.

Sánchez ha hablado de colocar boyas en el espigón de Ceuta y boyas muy visibles rodean a Vox. Donde acaba el espigón, siguen las boyas…

En este asalto general, no han faltado detalles del centro; recordemos que horas antes de la invasión, los chats y grupos de WhatsApp que preocupaban a ABC eran los de la «islamofobia» de Vox. Como en estos medios no pueden hablar de sionistas, se han quedado en Trump. Y algún corresponsal, de hemeroteca horribilis, ha dejado asomar el cartoncillo. En las emergencias nacionales, y hay un par por trimestre. se retrata el personal.
2 de agosto de 2026

Castrejón de Trabancos: Los vinos y el rejoneo en un pueblo de 171 habitantes.


'..Castrejón de Trabancos tendrá su día de gloria al celebrarse en su Consistorio una cata de vinos donde, seis Verdejos de seis importantes bodegas de su entorno, se ofrecerán a los catadores, aderezada con las historias e imágenes y vídeos de seis de los mejores rejoneadores del momento: Lea Vicens, Diego Ventura, Sergio Galán, Andy Cartagena, Guillermo Hermoso de Mendoza y Sebastián Fernández..'

Los vinos y el rejoneo en un pueblo de 171 habitantes

Unos 70 catadores de vinos, con D.O. Rueda, pasarán una tarde divertida en torno al Verdejo y al rejoneo. Será el 11 de agosto a las ocho de la tarde en la vallisoletana Castrejón de Trabancos.

Se darán cita en el salón de actos del Consistorio vallisoletano de Castrejón de Trabancos, una localidad cercana a Medina del Campo y a unos 70 kilómetros de Valladolid. Con datos de 2025, Castrejón cuenta con una población de171 habitantes, cuando en 1920 llegó a tener casi 900.

Un pueblo que, desde tiempos inmemoriales, ha tenido mucha afición por los caballos. Durante las fiestas de La Asunción y San Roque se celebran encierros por el campo y festejos taurinos en la propia Plaza Mayor.

De los caballos precisamente viene a colación esta cata de vinos con D.O. Rueda asociada al arte del rejoneo. Su alcalde, Moisés Santana, acogió bien la idea que le plasmó Miguel Angel Benito, organizador del acto, ya que hay experiencia por haber organizado catas taurinas en un par de ocasiones.


Benito, de la Asociación de Sumilleres de Valladolid y de Castilla y León, siempre busca alguna buena excusa para llevar a cabo esta serie de actos que engrandecen al mundo del vino. Y si se le puede dar un “empujón” a la tauromaquia -es un buen aficionado- mejor que mejor.

Pero en este caso, Miguel Angel ha hecho un milagro, junto al alcalde y una serie de entidades e instituciones, con la Diputación al frente cuidando de sus pueblos.

Porque, llevar una cata de vinos a una localidad tan pequeña como Castrejón, y que sea por un día un atractivo vinícola, tiene mucho mérito. Es contribuir a darle importancia a tantos y tantos pueblos que padecen el abandono de sus habitantes.

Castrejón de Trabancos tendrá su día de gloria al celebrarse en su Consistorio una cata de vinos donde, seis Verdejos de seis importantes bodegas de su entorno, se ofrecerán a los catadores, aderezada con las historias e imágenes y vídeos de seis de los mejores rejoneadores del momento: Lea Vicens, Diego Ventura, Sergio Galán, Andy Cartagena, Guillermo Hermoso de Mendoza y Sebastián Fernández. 


6 vinos y 6 rejoneadores; cada uno con su estilo, con sus notas, con sus fragancias. Será la combinación perfecta del arte del Verdejo con la elegancia del rejoneo.

De lo primero se encargará Miguel Angel Benito con su amplio conocimiento técnico de buen sumiller y una excelente capacidad de comunicación.

De lo segundo será Santos García Catalán, quién con su veteranía, detallará los pormenores y características de cada rejoneador/a.

La suerte está echada; nos vemos el 11 de agosto en Castrejón de Trabancos, capital del Verdejo por un día... con permiso de Rueda.


Redacción Del Toro al Infinito
 2 de Agosto de 2026