la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 9 de marzo de 2026

¿Cuánto vale un socio así? / por Hughes


Y de nuevo Hughes poniendo puntos sobre las íes, destrozando lugares comunes, rompiendo las artimañas, tan manidas, tan falsas, de la asimilación —y no sólo por parte de las izquierdas— que coloca bajo una faz demoniaca a Estados Unidos e Israel. «Al imperialismo y al sionismo», dicen los enemigos de Occidente que en su propio seno han sido criados.

¿Cuánto vale un socio así?

HUGHES
La idea de que Trump traicionaba a su base ya vimos era muy matizable, cuando no una simplificación falaz.

La otra idea extendida en el arranque de la guerra en Irán es que se trata de un deseo de Israel que cumple Estados Unidos por lobby, corrupta influencia subrepticia o chantaje epsteiniano. Se trataría de una guerra en contra de los intereses de Estados Unidos.

Esto también es bastante discutible. Está el argumento de la proliferación nuclear, que la gente, resabiada con las armas químicas de Irak, rechaza. Pero estos días se dice, a medida que la cúpula ayatola es golpeada, que responden a una lógica de martirio indiferente al ganar y perder convencional, sin darse cuenta quizás de cómo alimenta eso el temor a que semejantes mentalidades tuvieran acceso al botón nuclear.

Está también el argumento armamentístico. Al parecer, el incremento misilístico iraní iba a superar en breve el punto en el que EEUU pudiera contrarrestarlo. Sería un ahora o nunca.

Y se esgrimen otras razones, China la principal. Irán sería el lugar de su influencia regional. La tecnología represiva iraní es china y China compra su petróleo y financia su proyección caótica o más bien terrorista por la región.

Estados Unidos estaría siguiendo un patrón, cosa inconcebible, al parecer. Expulsa a China del continente americano; del propio EE. UU. con la guerra al fentanilo; de Europa con la presión para sacarla de las políticas verdes (que son prochinas) y ahora de Oriente Medio mediante el debilitamiento de Irán.

De este modo, EE. UU. contrarrestaría a China en una guerra por lo bajini replegándola en Asia, extendiéndose a su vez hacia allí, pues mientras libera recursos y energías, puede centrarse en el control geográfico y comercial de su rival y aspirante a contra hegemón.

Por tanto, algo de interés sí puede encontrar Estados Unidos en Irán, y entonces sería más que un «juguete en manos sionistas». No solo habría un interés real americano, es que además Israel sería fundamental para satisfacerlo. A la luz de estos días (luz de terribles fogonazos) la relación entre los dos países se percibe de una manera distinta. Los historiadores nos lo contarán, pero ¿se ha visto alguna vez una forma más apabullante de acabar con la elite enemiga que la mostrada por Israel y EEUU? ¿Se ha visto una colaboración más perfecta entre dos ejércitos? Si el fanatismo iraní es una hidra, y con eso se quiere decir que abandonen toda esperanza, la unión entre EEUU e Israel (Batman y Robin) es la respuesta tecnológica a esa hidra: eliminan al líder, al aspirante a líder, a los posibles postulantes e incluso a la asamblea que ha de nombrarlos. Es asombroso.

Se percibe un coordinación casi cinematográfica entre la inteligencia israelí y la potencia militar de EE. UU., extensión de una relación profunda. Israel, se ha dicho en alguna parte, es frontera tecnológica estadounidense. Perfecciona y aplica. Juntos constituyen una vanguardia que, como siempre, se manifiesta en lo militar. La alianza entre Israel, el Big Tech y el gobierno de Trump es la fuerza más poderosa y aceleradora del planeta. Visto así, Israel no sería ningún lastre para EEUU sino una riqueza, una potencia, un aliado de valor incalculable. Es sencilla la pregunta: ¿es EE. UU. más fuerte o menos con Israel de su lado? ¿Tener un aliado así en la zona caliente del planeta, donde el petróleo y los grandes pasos marítimos, cuánto vale?

Y ante esto, ¿dónde queda esa narrativa abrasiva de estos últimos meses en el mundo MAGA? Las voces de Tucker, Fuentes, Candace Owens, y tantos podcasters dedicados de un modo obsesivo y monotemático a romper la relación entre Israel y EEUU. Esto tiene un efecto divisivo para la coalición electoral de Trump, pero su trascendencia, ahora lo vemos, sería mayor, pues amenazaría la alianza entre Washington y Tel Aviv.

Por eso, todas esas voces, algunas con indisimulados vínculos con el extranjero, se parecen mucho a un intento de romper desde el interior la relación entre EE. UU. e Israel, apuntando. como desearía el mismísimo Irán, al corazón de los acuerdos de Abraham, que aspiran a una pacificación. por supuesto a la americana, de la región.

En esto se ha querido ver una forma depurada y pacifista de nacionalismo, pero también habrá quien lo considere una actividad antiamericana.

La moda de olvidarse del toro / por Sergio Hueso

'..el cartel de la feria más importante del año lleva demasiado tiempo sin mostrar ni un pitón. Sin reflejar al verdadero eje del acontecimiento que cada mes de mayo llena Las Ventas: el toro..'


La moda de olvidarse del toro

Sergio Hueso
Las modas, cuando se llevan al extremo, acaban pesando. Y, a veces, incluso pasándose de frenada. La gala celebrada en la plaza de toros de Las Ventas se pareció más a un desfile social que a un verdadero hito para el toreo o a un acto destinado a reafirmar la importancia de la Feria de San Isidro, la cita más relevante de toda la temporada.

Fui de los que apoyaron la iniciativa desde el primer momento. El toreo necesitaba —y sigue necesitando— un gran acto social en Madrid: una cita que sirviera para reivindicar su presencia en la capital antes del inicio de la temporada, para templar el frío invierno y para que los toreros atendieran a los medios y reforzaran la imagen pública de la Tauromaquia. La idea era buena. La ejecución, discutible.

El problema aparece cuando se invita a medio escalafón, pero el protagonismo real recae únicamente en uno. Que en ediciones anteriores figuras sociales ajenas al toreo, como Tana Rivera o Victoria Federica, ilustraran el cartel de San Isidro podía entenderse como un intento de sacar la Tauromaquia de su encorsetamiento tradicional y proyectarla hacia la sociedad. Aquella apuesta, con matices, era defendible. Lo que ya no lo es es perder por el camino la esencia.

Porque el cartel de la feria más importante del año lleva demasiado tiempo sin mostrar ni un pitón. Sin reflejar al verdadero eje del acontecimiento que cada mes de mayo llena Las Ventas: el toro. Llevamos años viendo campañas desplegadas por toda Madrid en las que el toro ha desaparecido del relato visual. Se busca atraer a nuevas generaciones con ilustraciones modernas, pero ni debe ni puede hacerse a costa de ocultar lo verdaderamente taurino. No tenemos —ni debemos— avergonzarnos del toreo. Hay que mostrarlo y reivindicarlo, no esconderlo.

La preocupación aumenta cuando este año las dos ferias que sostienen la temporada, Sevilla y Madrid, han optado por ilustrar sus carteles con toreros en activo sin que apenas nadie haya alzado la voz. Que Roca Rey aparezca semidesnudo anunciando San Isidro transmite un mensaje tan claro como incómodo: el resto del escalafón parece importar poco o nada. Luego llegan los gestos que lo confirman, como el silencio absoluto hacia Borja Jiménez, al que no se concedieron ni cinco minutos durante la gala para hablar de su encerrona In Memoriam. Tuvo que organizarse un acto aparte, el pasado 23 de febrero en la casa de Ignacio Sánchez Mejías, para reivindicar un cartel que, paradójicamente, carece de memoria por parte de quienes lo idearon.


Mientras tanto, en Sevilla, Morante de la Puebla ilustra el abono maestrante en el año de su anunciada reaparición con cinco tardes. Morante es, sin duda, protagonista. Pero los carteles no deberían ilustrarse con toreros en activo cuando existen suficientes figuras históricas a las que homenajear. En el año del fallecimiento de Rafael de Paula, nadie parece acordarse del gitano de Jerez. Ni un gesto. Ni una memoria.

La empresa sevillana tuvo una oportunidad de oro para rendir tributo a dos genios ligados para siempre a la Maestranza, Paula y Álvaro Domecq, ambos fallecidos este año. Un cartel con ellos habría sido un acto de sensibilidad, memoria y categoría. Pero ni Paula ni Domecq venden entradas hoy en taquilla.

Y ahí reside el problema de fondo. El toreo se ha convertido en un mercadillo de intereses, poder económico y visión cortoplacista. El romanticismo ha sido sustituido por la cuenta de resultados. Prima quien más llena el cajón. Por eso se eligen las caras más reconocibles para el público generalista: porque ver a Roca Rey o a Morante en una marquesina genera más tracción comercial.

Esto ya no es muy distinto a cuando un niño elegía un cuaderno por el dibujo de su personaje favorito en la portada. Importaba más la estética que el contenido. La diferencia es que entonces había inocencia. Hoy hay una preocupante falta de visión: una sociedad en debacle y unos “taurinos” incapaces de pensar en el futuro porque solo saben exprimir el presente.

¿Y qué pasará cuando no estén ni Morante ni Roca Rey? Este invierno ya hemos visto el método: exprimir hasta la última gota. ¿Y después? Poco importa si el toreo se seca. Pan para hoy y hambre para mañana.

Al resto del escalafón, además, parece no importarle demasiado. Si plantaran cara, si no consintieran ciertos despropósitos, otro gallo cantaría. Porque conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿serían capaces de organizar un San Isidro completo o un abono maestrante solo con Roca Rey y Morante?

Probablemente no. El verdadero problema es que nunca todos dirían que no.

domingo, 8 de marzo de 2026

Historias del 27. Falla, Lorca y el Cante Jondo / por Andrés Amorós


'..Falla y Lorca, un gran músico y un gran poeta, logran contagiar su entusiasmo a sus amigos granadinos y movilizarlos para intentar algo que nunca se había hecho hasta entonces: celebrar dignamente la trascendencia del cante jondo..'

Historias del 27
Falla, Lorca y el Cante Jondo

Andrés Amorós
En Granada, en la Alhambra, las noches del 13 y el 14 de junio de 1922, tuvieron lugar las dos jornadas del Concurso de Cante Jondo: «canto primitivo andaluz», según rezaba el cartel, «subvencionado por el Ayuntamiento y organizado por el Centro Artístico y Literario».

La idea había nacido en la tertulia El Rinconcillo, que se reunía en el Café Alameda. Eran miembros de ella y tuvieron un papel protagonista en el proyecto Falla y García Lorca.

Don Manuel había nacido en noviembre de 1876: tenía entonces cuarenta y cinco años. Había estrenado ya con éxito El amor brujo y las Noches en los jardines de España; había demostrado su interés por el folclore español con las Siete canciones populares españolas; había triunfado en Londres con El sombrero de tres picos, interpretado por los ballets Rusos de Diaghilev, con decorados y figurines de Picasso… Era ya un compositor consagrado.

Federico García Lorca, en cambio, era entonces un joven poeta de veinticuatro años (veinte menos que Falla). Solamente había publicado Impresiones y paisajes (1918) y Libro de poemas (1921). En 1919, se había trasladado a Madrid, a la Residencia de Estudiantes. Todavía no había acabado la carrera de Derecho.

Su interés por la poesía popular le conduce a escribir, en esos años, las composiciones que formarán, en 1931, el Poema del cante jondo. Su consagración popular le llegará antes, en 1928, con la publicación del Romancero gitano.

A su vuelta de París, el gaditano Manuel de Falla se instala en Granada en el verano de 1919. No es su primera visita a la ciudad: ya había estado allí, con Gregorio Martínez Sierra y María de la O Lejárraga, antes de componer La vida breve.

Le sirve ahora de guía para descubrir los rincones de la ciudad y de la Alhambra el guitarrista Ángel Barrios, hijo del dueño de la taberna El Polinario, al que Falla había conocido en París, en casa de Albéniz. Se incorpora a la tertulia El Rinconcillo, donde coincide con Lorca.

A pesar del calor, Falla se siente feliz, en Granada. Lo proclama así en una carta a un amigo, el director de orquesta francés Ernest Ansermet, que había dirigido en Londres el estreno del ballet El sombrero de tres picos:

«Cada día estoy más contento de habernos decidido a vivir en Granada. Esto, sobre lo mucho que me gusta, es muy sano y alegre. He encontrado un carmen en la Alhambra que ya lo he alquilado en 75 ptas. mensuales. Jardín grande con árboles frutales, parra y hasta un poco de huerto. Buena casa con vistas a la sierra y solana con ídem al Generalife. Precioso cuarto soleado para trabajar… en fin, ¡las mil y una noches!»

Falla había recibido clases de Pedrell y había escuchado «con arrobo» (dice Federico Sopeña) las canciones recogidas en su Cancionero musical español, que le parece «obra fundamental».

La decisiva influencia de Pedrell lo encamina hacia el mundo de la canción popular española. De ahí nacen sus Siete canciones populares españolas, a las que añade el subtítulo «armonizadas por Manuel de Falla».

¿Sólo armonizadas? A través del folclore, él encuentra su inspiración, su voz personal. No es algo muy distinto de lo que hacen, por esos mismos años, Zóltan Kodály y Béla Bartok, con el folclore húngaro. Y, por supuesto, de lo que hace Federico García Lorca, en su poesía.

Cuando Falla se instala en Granada, no conoce a Lorca ni su obra. Apenas lo conoce –resume Antonio Gallego Morell– «intuye que ya Lorca está íntimamente ligado con el ser de la ciudad».

A Falla, con su puritanismo, no le atrae en principio de modo especial el mundo gitano. ¿Qué busca, con la iniciativa del Concurso de Cante Jondo? Está claro: le preocupa la decadencia del género, adulterado por la comercialidad y por un tópico «flamenquismo». Quiere evitar que se pierdan la autenticidad y los «cantes puros». Y asume esa lucha –porque eso va a ser, en definitiva: una lucha– con un empeño mayor del que su timidez haría suponer.

Coincide en ese criterio plenamente con Lorca, mucho más cercano –por múltiples motivos– a ese mundo del cante jondo.

Según el pintor Manuel Ángeles Ortiz, en un primer momento, pensaron en crear un café cantante en la Alcaicería, el antiguo mercado árabe, para intentar salvar los estilos que se estaban perdiendo. Luego, quizá fue otro amigo común, Miguel Cerón, el que lanzó la idea del Concurso, que acogieron con entusiasmo.

Para Rafael Martínez Nadal, el amigo íntimo de Federico, éste fue «el principal inspirador» del Concurso. Lorca, en cambio, habló siempre de «nuestro proyecto». Sabía de sobra lo útil que les iba a resultar la participación de «el gran maestro Falla», al que designa como «auténtica gloria de España y alma de este Concurso».

En una carta a Adolfo Salazar, Federico le explica el sentido de esta iniciativa:

«Ya sabrás lo del Concurso de Cante Jondo. Es una idea nuestra que me parece admirable, por la importancia enorme que tiene dentro del terreno artístico y dentro del popular. ¡Yo estoy entusiasmado!»

Al crítico madrileño le parece muy bien el proyecto porque defiende las coplas del pueblo desde la vanguardia, no desde «el españolismo de pandereta».

A fines de 1921, Lorca le comenta a Adolfo Salazar El poema del cante jondo, que está escribiendo:

«Su ritmo es estilizadamemente popular y sacó a relucir en él a los cantaores viejos y a toda la fauna y flora fantásticas que llena estas sublimes canciones: el Silverio, el Juan Breva, el Loco Mateo, la Parrala, el Fillo… ¡y la Muerte! Es un retablo (…) Por él desfilan la siguiriya, la soleá, la saeta y la petenera. El poema está lleno de gitanos, de velones, de fraguas, tiene hasta alusiones a Zoroastro. Es la primera cosa de otra orientación mía y no sé todavía qué decirte de él … ¡pero, novedad, sí tiene! El único que lo conoce es Falla y está entusiasmado (…) Los poetas españoles no han tocado nunca este tema».

La presencia constante de la muerte, encarnada en una figura femenina, aporta a estos poemas su radical dimensión trágica. Al estudiar las letras del cante jondo, Federico encuentra siempre «la pena negra… las más infinitas gradaciones del Dolor y de la Pena» (lo escribe él así, con mayúscula).

Ya hemos visto que, en 1927, en la juerga que ofrece a los poetas Ignacio Sánchez Mejías, en Pino Montano, Manuel Torre les habla de buscar «el tronco negro de Faraón». Otra anécdota que comenta Lorca completa esto y lo aclara:

«La vieja bailarina gitana La Malena exclamó un día, oyendo tocar a Brailowski un fragmento de Bach: ‘¡Olé! ¡Eso tiene duende!’ y estuvo aburrida con Gluck y con Brahms y con Darius Milhaud. Y Manuel Torre, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife /que había pasado a ser el tiempo primero de las Noches en los jardines de España/ esta espléndida frase: ‘Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende’. Y no hay verdad más grande».

La pena, los sonidos negros, el ángel, el duende… Para García Lorca, son distintos nombres para acercarse al misterio del arte.

Su búsqueda del misterio coincide con buena parte de la mejor literatura contemporánea. Por ejemplo, con Borges: «El misterio participa de lo sobrenatural y aún de lo divino». Y con Virginia Woolf: «Es lo que más me atrae: el misterio que nos envuelve a todos, en un atardecer otoñal».

Ese misterio que persigue Lorca nos toca especialmente a los españoles porque es «el espíritu oculto de la dolorida España (…) el espíritu de la Tierra (…) España, país del duende (…) un pueblo de contempladores de la muerte (…) Un muerto, en España, está más vivo, como muerto, que en ningún país del mundo».

Falla y Lorca, un gran músico y un gran poeta, logran contagiar su entusiasmo a sus amigos granadinos y movilizarlos para intentar algo que nunca se había hecho hasta entonces: celebrar dignamente la trascendencia del cante jondo.
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Lucena.- El novillero cordobés Manuel Quintana sale a hombros por la puerta grande de Los Donceles junto al granadino Iván Rejas

Manuel Quintana e Iván Rejas salen a hombros de la plaza de Lucena. / FIDEL

'..Compone la figura muy bien Manuel y, a pesar de su juventud, torea como los elegidos. Dejó algo más de media estocada, el puntillero lo levantó y eso hizo que no se pidiera el rabo..'

Circuito de Novilladas de Andalucía
El novillero cordobés Manuel Quintana corta tres orejas en su debut con caballos en Lucena

Fidel Arroyo
Diario de Córdoba / Lucena, 07.03.2026 
El novillero cordobés Manuel Quintana, que debutaba con caballos, cortó tres orejas y salió a hombros esta tarde de la plaza de toros de Lucena, en la que se celebró el primer festejo de la séptima edición del Circuito de Novilladas de Andalucía. Junto a Quintana también abrió la puerta grande Iván Rejas, que obtuvo dos trofeos.

El peruano Pedro Luis mostró oficio con el primero, un novillo serio de Osborne y colaborador, aunque escaso de fuerza. Lo entendió el torero por ambos pitones y dejó buenos muletazos en una faena larga en la que siempre quiso agradar.

De nuevo mostró oficio y buena disposición Pedro Luis con el quinto. Trasteo largo y lleno de matices en el que el peruano dejó excelentes pasajes, principalmente por el derecho. Interpretó buenas series en las que el de Osborne galopó largo y humillado. Pedro Luis lo muleteó con verdad y guapura.

Media verónica de Manuel Quintana al novillo de su debut. / FIDEL

Faena intensa de Iván Rejas

Buen nivel mostró el granadino Iván Rejas con el nobletón Osborne que hizo segundo. En una labor intensa desde el principio, se mostró variado con la capa y animoso y acertado al banderillear. La faena de muleta gustó, basada en el buen pitón derecho del animal. Le aguantó varios parones de ponerle los pitones en el pecho y muleteó con vistosidad y llegando a los tendidos. Por el izquierdo, solo dos series, pero de calidad. Concluyó con ajustadas manoletinas.

Al quinto, Iván Rejas lo recibió a porta gayola y lo banderilleó con acierto, prendiéndole hasta cuatro pares. Con la muleta estuvo asentado y templado. Fue prendido por la taleguilla a la altura del gemelo izquierdo, sufriendo una aparatosa voltereta sin consecuencias. Luego siguió muleteando con buen gusto y estilo, a pesar de las dificultades del novillo.

Manuel Quintana torea con la derecha al tercero de la tarde. / FIDEL

Buena dimensión de Manuel Quintana

Intensa faena de Manuel Quintana en el novillo de su debut con caballos, un buen ejemplar de Osborne el Mirlo-40. Ya en el capote lo aprovechó Quintana, dejando varios lances antológicos. Con la muleta se acopló a la perfección, tanto por el derecho como por el izquierdo. Compone la figura muy bien Manuel y, a pesar de su juventud, torea como los elegidos. Dejó algo más de media estocada, el puntillero lo levantó y eso hizo que no se pidiera el rabo.

Una joyita resultó el sexto. Complicado a más no poder, mirón, distraído, de medias arrancadas... Pese a esto Quintana quiso y estuvo en la cara mucho más rato del que el animal merecía. Dejó algún buen lance en el saludo de capa, varios muletazos sueltos a reseñar y, sobre todo, la sensación de que hay que tenerlo en cuenta.
  • FICHA
Ganado: seis novillos de Osborne, primero y quinto devueltos por inválidos. Bien presentados y de buen juego en general, aunque muy justos de fuerzas, excepto el excelente tercero y el muy complicado sexto.

Pedro Luis: estocada casi entera y caída y dos descabellos (ovación con saludos tras aviso); estocada (una oreja).

Iván Rejas: estocada (dos orejas); pinchazo y entera (vuelta tras petición).

Manuel Quintana: media estocada lagartijera (dos orejas); pinchazo y estocada (una oreja).

Cuadrillas: José Muñoz se desmonteró tras banderillear al tercero.
Plaza: Los Donceles, Lucena. Primer festejo de la séptima edición del Circuito de Novilladas de Andalucía.

sábado, 7 de marzo de 2026

Franco explicado a los hijos del sanchismo

Generalísimo Francisco Franco

Todo está cambiando vertiginosamente. Y a mejor. Como sucede con nuestros jóvenes, que abren los ojos ante los progresos materiales y la seguridad que la España de Franco deparaba a sus padres y abuelos. Y así, «el 41,4% de los jóvenes españoles entre 17 y 35 años se muestra favorable o indiferente a vivir en un régimen autoritario de derechas». 

Nos ofrece el dato Víctor Lenore en el siguiente artículo publicado originalmente en La Razón.

Y ésta es otra… Publicado en La Razón, en efecto, ese texto constitutivo de un delito (pero parece que se han tirado atrás) que el Régimen sanchista pretendía imponer a quienquiera dijera una palabra de bien sobre el franquismo. ¿Desde cuándo un periódico main stream, un periódico del Sistema, publica un artículo favorable a lo aportado por aquel «régimen autoritario de derechas»? ¿Desde cuándo? ¡Desde nunca! Sólo desde ahora. He ahí la gran, la significativa novedad . Y cuando algo así ocurre…

 Franco explicado a los hijos del sanchismo

Noviembre de 2019. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero pronuncia un discurso previo a una entrega de premios. La tesis principal es que España se está convirtiendo en una sociedad de «mente pequeña y cerrada» por rechazar la inmigración masiva. Poco a poco, el líder socialista se va viniendo arriba y termina cabalgando un crescendo donde suelta «¡Con Franco no venían!», aludiendo a las continuas oleadas de inmigrantes. Hoy podría usarse el vídeo como spot promocional de cualquier nuevo partido de derecha soberanista, esos que apoyan los jóvenes de manera mayoritaria. El comodín de Franco ha dejado de funcionar.

El mundo ha cambiado y la izquierda no se termina de enterar: el año pasado hubo «influencers» sanchistas que compartieron en redes sociales la famosa placa del Instituto de Vivienda de Falange, denunciando que esto era lo único que ofrecía el franquismo a los jóvenes. No parece la mejor estrategia, ya que bajo ese logotipo se construyeron millones de viviendas asequibles en España. Las políticas del ministro José Luis Arrese consiguieron el objetivo de fuésemos pasando de país de proletarios a país de propietarios. En 1979, con el modelo heredado aún vigente, una pareja obrera con dos sueldos podía pagar la vivienda en un periodo comprendido entre cinco y diez años. Ahora se necesitan treinta. ¿Podemos echar la culpa a nuestros veinteañeros de mirar estas cifras con envidia?

La editorial SND ha aprovechado el pendulazo a la derecha de los jóvenes españoles para publicar el volumen colectivo «Franco para millenials, centennials y alfas». La nómina de autores es muy favorable a la dictadura, con apellidos como Utrera Molina, Ynestrillas y Foxá, pero por encima de las militancias y vínculos de sangre siempre están los datos. Un ejemplo elocuente: el año en que murió el Caudillo el paro estructural en España oscilaba entre el 3 y el 4%, mientras que en 2013 llegó a ser del 26.9%. La cifra más baja alcanzada en democracia era del 7,9%, en el año 2007. No hay que ser un genio para adivinar qué paisaje laboral preferiría encontrarse un recién licenciado de nuestra época.

La realidad social

Según una reciente encuesta de Sociométrica, el 41,4% de los jóvenes españoles entre 17 y 35 años se muestra favorable o indiferente a vivir en un régimen autoritario de derechas. No puede haber mayor pesadilla para el progresismo dominante. No es que las dictaduras se hayan vuelto «cool», sino que la realidad es cada vez más agobiante. El historiador Fernando Paz basa su defensa del franquismo en cifras: la renta per cápita de los españoles pasó «de los 131 dólares anuales en 1940 a los 2.088 en 1975. La participación de las rentas del trabajo en el total nacional asciende al 60,5%. El analfabetismo cae del casi 30% en 1940 al 7% en 1975», recuerda. 

Paz también desmonta uno de los bulos más extendidos por la izquierda: que la España franquista era una cárcel. En vísperas de la Guerra Civil, nuestro país tenía unos 32.000 presos para una población de 24 millones de personas, mientras que en 1975 la población reclusa era de apenas 9.000 para un país de 35 millones. El franquismo firmó sentencias de muerte hasta los últimos días, pero el grueso de su gestión fue crear una sociedad articulada con instituciones que hoy siguen funcionando: Radio Nacional, la ONCE, Agencia Efe, Renfe, Instituto Nacional de Industria, CSIC…

A estas alturas del año, hemos leído decenas de reportajes sobre el giro de los jóvenes españoles a la derecha. Hasta el Gran Wyoming sabe que la chavalada rechaza más el progresismo de lo que celebra el nacionalcatolicismo. Esto comentó el presentador de «El Intermedio» sobre una reciente manifestación de Falange en Sevilla, a la que acudieron cientos de jóvenes: «Creo que ha llegado el momento de dejar de llamarles nostálgicos, como acostumbran a hacer algunos medios. Porque me temo que no salen a la calle pensando en el pasado», destacaba. Tiene toda la razón: el lema principal de la protesta era «Remigración y barrios seguros», problemas rabiosamente actuales. 

También sobrevuela el texto la cuestión del arte y la cultura popular. ¿Podemos decir que el franquismo fue una especie de páramo estético? El profesor José Luis Orella evoca el pujante mundo del cine, con actores cómicos y dramáticos de primera fila como Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez y Alfredo Landa, entre otros. La floreciente industria española –y los bajos precios del país– atrajeron a empresas italianas, francesas y alemanas, incluso a talento estadounidense, una parte del cual huía del macartismo que expulsó de Hollywood a todo elemento sospechoso de comunismo. Muchos de los grandes directores de nuestro cine, de todo tipo de ideologías, convivieron sin problema en nuestras pantallas, desde el comunista Juan Antonio Bardem hasta el falangista José Antonio Nieves Conde, pasando por el ácrata Luis García Berlanga.

En sus esfuerzos por legitimar el sistema actual, el sistema pintó un cuadro tenebrista y maniqueo de los cuarenta años de régimen franquista. Hoy los jóvenes acuden a informarse a Internet y descubren que aquello fue un régimen con mucha más conciencia social de lo que les cuenta la prensa progresista, que el Valle de los Caídos es en realidad un monumento a la reconciliación y que entonces pudieron desarrollar sus carreras artistas disidentes como Carmen Laforet, Antonio Tápies, Buero Vallejo, Joan Miró, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y José Luis Sampedro, entre muchos otros.

El libro destaca otra verdad incómoda que para muchos será difícil de procesar: la dictadura favoreció especialmente los sectores que más se le resistieron durante la Guerra Civil. Las autonomías que más se desarrollaron fueron Cataluña y el País Vasco, mientras que las clases bajas que nutrieron las milicias republicanas experimentaron un ascenso social con la creación de una clase media estable. Más allá de la propaganda «progre» antiespañola, los jóvenes comienzan a desarrollar una mirada propia.

El Manifiesto.com

Palencia.- Memoria y tradición taurina. El Casino acoge la presentación de la 'Agenda' y el libro sobre Ángel Luis Bienvenida

 Memoria y tradición taurina - Foto: Oscar Navarro

'Intervinieron en el acto Evaristo Urraca, presidente del Casino; Carlos Martín Santoyo, presidente del Consejo Editorial del Grupo Promecal en Palencia; Vidal Pérez, editor de la Agenda Taurina; Juan José Urquía, presidente de la Asociación de Veterinarios de Las Ventas, que proyectó diapositivas sobre el toro en el campo; y Muriel Feiner'

El Casino acoge la presentación de la 'Agenda'
 y el libro sobre Ángel Luis Bienvenida

En el Casino se presentó ayer la Agenda Taurina 2026, junto con el libro Desde la gloria hasta Santa María. Conversaciones con Ángel Luis Bienvenida (Editorial Temple). Dos obras vinculadas a Palencia en tanto que la primera, desde hace más de tres décadas está promovida por el palentino Vidal Pérez, natural de Villarramiel, y la segunda está firmada por la fotógrafa, periodista y escritora Muriel Feiner, viuda del torero nacido en Cisneros Pedro Giraldo.

Intervinieron en el acto Evaristo Urraca, presidente del Casino; Carlos Martín Santoyo, presidente del Consejo Editorial del Grupo Promecal en Palencia; Vidal Pérez, editor de la Agenda Taurina; Juan José Urquía, presidente de la Asociación de Veterinarios de Las Ventas, que proyectó diapositivas sobre el toro en el campo; y Muriel Feiner.

Prologada por el seleccionador español de fútbol, Luis de la Fuente, y el presidente del Centro Riojano de Madrid, José Antonio Rupérez, la Agenda está dedicada a los festejos taurinos, con especial protagonismo de las citas populares. También incluye un texto sobre la Palencia taurina, con el cincuentenario de la Peña Taurina o las tres décadas del programa Grana y Oro.

Por su parte, Muriel Feiner explicó que «fue un privilegio emprender este proyecto con el maestro, pero lamentablemente Ángel Luis falleció antes de que pudiéramos darlo por terminado». «Decidí que debía seguir adelante con el libro porque creo firmemente en el gran valor de la memoria histórica taurina y la necesidad de dejarla escrita para enseñar e ilustrar a generaciones venideras», señaló la escritora y periodista.
sábado, 7 de marzo de 2026

La farsa de la Carta de las Naciones Unidas del Toreo


'..¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo..'

La farsa de la Carta de las Naciones Unidas del Toreo

Mundotoro / Editorial del viernes 6 de marzo de 2026
Hubo un momento en que la realidad no era el relato. Es decir, que todo lo que sucedía, no pasaba después de un relato, sino al revés, como ha de ser: la realidad sucedía y, luego, el relato la contaba. Solo las sociedades infantiles, las más incultas o perezosas o las paniaguadas, admiten primero el relato y luego crean la realidad, los hechos. En un mundo cuyo cambio de era es evidente y absoluto, el toreo ejemplifica este instante del tiempo. El toreo aún cree que existe el orden lógico de décadas atrás. Que es posible manufacturar una base o cantera. Que de esta salen las figuras del mañana. Que estas figuras del mañana relevarán a las de hoy. Este orden, pese a quien le pese, es relato. No es realidad.

Dice Pedro Sánchez y acólitos nacionales y de otros países que existe ‘el orden y la legalidad internacional’. Y se dirigen a la ONU y sus cartas y legalidades. Las mismas que han permitido y fabricado dos mundos: uno, el de los de la ONU, con sus derechos humanos y esas cosas estupendas, y otro mundo al margen que nada tiene de estupendo, sin derechos de ningún tipo para sus habitantes, o para sus mujeres, o para sus trabajadores, o para sus niños, o para sus homosexuales… La ONU, que hoy es un bulto sospechoso, reconoce a 193 países. En al menos 87 hay violación continuada de los derechos que demanda la propia ONU.

El toreo también tuvo y tiene su ONU. Se olvida, pero es así. Se llama PENTAURO (Plan Nacional de Fomento de la Tauromaquia) creado y firmado en 2013 por el Ministerio de Cultura y los ‘sectores profesionales’. Todo su contenido, sus ‘cartas’ o textos, ha sido uno de los fraudes y/o mentiras más burdos de la historia del toreo. PENTAURO y ONU forman parte de lo inexistente. De un humo de cierto fuego que existió. Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado.

Si fuera vigente esa lista, esos propósitos, el toreo tendría una progresión común, una estructura, un plan, unas normas comunes. Lo mismo reza para la ONU. ¿Qué es la ONU? ¿Una institución que vela por los derechos humanos y no hace nada para que no existan regímenes como el de Irán, década tras década? ¿O es una institución que se dedica a señalar la violación del ‘derecho internacional’ cuando alguien ataca a esos países? ¿Un organismo que se dedica a dejar que existan, década tras década, 87 países donde se niegan los derechos humanos de su propia carta, o la institución que condena la invasión de esos países?

'Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado'

¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo, incluidas cosas como las de una mayor libertad de actuación del empresario (para evitar pliegos de condiciones como el de Zaragoza), una menor intervención normativa (y se han multiplicado los reglamentos). Conclusión: la Carta de las Naciones Unidas del Toreo o PENTAURO es una farsa o un fraude.

Ambos casos son un relato antes de la realidad. Un relato antes de los hechos para hacer creer que los relatos (el papel mojado, la mentira) ya son la realidad. Y en sociedades minimalistas por a neuronales, de escasa crítica y menos memoria, los relatos no se ponen en duda. Ahí está el mundo, creyendo aún que Trump (bruto, chulesco… lo que quieran) no existe. Y sí existe y manda. Ahí está nuestro país, que no se para a pensar que no debemos preocuparnos de un terrorismo israelí en nuestro suelo, pero sí temer atentados de los afines a los ayatolás. Atocha, remember.

A la sociedad y al toreo les toca la ‘realpolitik’, término añejo que pone a la realidad muy por delante de los relatos. En el toreo, esta real política es analizar por qué la cadena natural de entonces no es la de ahora. Y actuar en consecuencia, reforzando al propio toreo en la dirección necesaria para no perder su pegada social. Quizá es hora de proponer el toreo por encima de los nombres del toreo, a la espera de que salgan nombres. No podemos vender nombres si no tenemos hombres con esos nombres. En cualquier caso, el toro de 2026 ya está en chiqueros. Suerte para todos.