la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 21 de mayo de 2026

San Isidro/26: Na de na / por Antolín Castro


'..Venegas estuvo muy firme con el primero, quizá el mejor por noblote, y corrió bien la mano en varias series. Digna faena que remató con una estocada. Saludó la única ovación de la tarde..'

San Isidro/26: Na de na

Opinión y Toros / 20 Mayo 2026
Muchos fueron con ilusión a la plaza a ver los Saltillo, misma ilusión que el miércoles pasado para ver los de Partido de Resina.

Luego, como no existen los milagros, las cosas transcurrieron distintas a como se esperaban. Otros muchos fueron a lo que saliera, entre otras muchas cosas porque no saben nada de si son de Saltillo o de Partido de Resina. Unos y otros salieron decepcionados, cansados por tan larga función.

Cinco toros de Saltillo y un remiendo de Couto de Fornilhos, en quinta posición. Corrida sería, eso se esperaba, pero los de Saltillo fueron en conjunto sorprendentes, parecían que ofrecían triunfos en lugar de dar ‘bocados’, mansitos en distinto grado. El de Couto fue un corraleado, hizo sobrero dos días, y se pasó el tiempo huyendo.

Los toreros sabían a lo que venían y se puede decir que estaban más preparados para la guerra, guerra que sólo hubo con el que hizo cuarto. Venegas estuvo muy firme con el primero, quizá el mejor por noblote, y corrió bien la mano en varias series. Digna faena que remató con una estocada. Saludó la única ovación de la tarde. Luego le llegó la guerra de un Saltillo en su salsa. Poco podía hacer salvo salvarse de las tarascadas de su oponente. Se lo quitó de encima de estocada y descabello.

Juan Leal y Juan de Castilla vieron silenciadas sus actuaciones, si bien estuvieron voluntariosos con sus lotes. Toreros que necesitan triunfos y esta no era la fecha ni la ganadería mejor para alcanzarlos.

Al final, sin paliativos, los culpables del poco disfrute de los asistentes, -por cierto, el día de más floja entrada-, han sido los toros de Saltillo, sosos, mansos, descastados y complicados.

José Carlos Venegas, Juan Leal y Juan de Castilla, merecen distintas oportunidades. Los aficionados a los toros y sus distintos encastes, en evidente minoría, también merecen más oportunidades. El formato puede y debe ser distinto. Mezclar público feriante con aficionados que exigen, y quieren, máxima seriedad en el desarrollo de la lidia con encastes diferentes debe hacerse con otros modos.

Resaltar que ante el más saltillo de todos, el cuarto, Iván García y Fernando Sánchez saludaron una ovación tras emocionantes pares de banderillas.

Las Ventas.- Emilio Méndez expone su mirada más íntima en Madrid

'..La exposición propone un recorrido por quince años de vivencias ligadas al mundo del toro: plazas, carreteras, callejones, viajes y escenas íntimas de una profesión ejercida desde la cercanía y la pasión..'

La Sala Antonio Bienvenida de la plaza de toros de Las Ventas acogió este martes 19 de mayo la inauguración de la exposición foto-pictórica “15 años de Toros, Pasión y Arte” / “Tauromaquia Voces de Libertad” del comunicador, fotógrafo y artista plástico mexicano Emilio Méndez, en un acto que reunió a destacadas personalidades del periodismo y la cultura taurina en torno a una obra concebida como homenaje a la profesión, a la memoria visual del toreo y a la dimensión artística de la tauromaquia.

La ceremonia, presentada por Juan Antonio Hernández, contó con las intervenciones de Vicente Zabala de la Serna, Marco Antonio Hierro, David Jaramillo, Javier Arroyo y Santiago Gómez Lecumberry, quienes reflexionaron sobre el recorrido profesional y humano del autor, así como sobre la vigencia del periodismo taurino en un contexto marcado por la transformación tecnológica y la inmediatez informativa.

La exposición propone un recorrido por quince años de vivencias ligadas al mundo del toro: plazas, carreteras, callejones, viajes y escenas íntimas de una profesión ejercida desde la cercanía y la pasión. Más allá de la fotografía, la muestra articula una mirada multimedia que enlaza imagen, narrativa y emoción para retratar la liturgia contemporánea de la tauromaquia.

Durante el acto se evocó la trayectoria de Emilio Méndez, nacido en Ciudad de México y vinculado desde temprana edad al universo taurino. Aquella vocación inicial por el toreo derivó con el tiempo en una intensa actividad profesional en el ámbito de la comunicación y la representación artística en México, hasta desembocar finalmente en el periodismo taurino como forma definitiva de expresión y pertenencia siendo el único comunicador y fotógrafo taurino en cubrir ininterrumpidamente las principales ferias y festejos taurinos en México, España y Francia y publicar su trabajo escrito y gráfico en prácticamente todos los medios taurinos a nivel internacional.
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miércoles, 20 de mayo de 2026

El santón y el censo / por Carlos Esteban


'..en España, como en los países de nuestro entorno, la sustitución poblacional mediante la importación de poblaciones remotas, de cultura muy distinta, es un fenómeno dramático que muy pocos –aunque muy poderosos– aplauden, tan cuajado de graves problemas asociados que sus defensores tienen que recurrir a argumentos (por llamarlos de alguna manera) ternuristas y del caso extremo..'


El santón y el censo
Bután, del índice de felicidad al campo de refugiados

Por Carlos Esteban
La viñeta se ha convertido en meme, adecuado para miles de chistes: un ascético santón en la cima de una montaña del Himalaya, a la que acuden peregrinos aislados para conocer el Sentido Secreto de la Vida o la solución a un problema trivial. Es un chiste viejo, heredado de aquel orientalismo de saldo que dejó la cultura hippie, pero cuando sopesamos el problema más urgente que tenemos entre manos en Europa, la sustitución poblacional, haríamos bien en echar un vistazo hacia el Himalaya.

Quienes hayan oído hablar superficialmente del reino de Bután, en las estribaciones orientales del Himalaya, probablemente sepan que se trata de un pintoresco y centenario Estado difícil de acceder, con una peculiar cultura budista que le da su identidad y su curiosa iniciativa de sustituir el Producto Interior Bruto como medida de progreso por la Felicidad Interior Bruta. En definitiva, un armonioso Shangri-La para turistas occidentales.

Pero paraíso o no, Bután ha estado a un tris de perder su identidad nacional por completo, una historia de imprudencia y posteriores medidas implacables que han alertado a las asociaciones de derechos humanos y qué, desde nuestra perspectiva, debería servir como apología moral o cuento con moraleja. Para entender algo de lo que ocurre cuando una sociedad siente que pierde el control de su propia continuidad, conviene mirar hacia el santón del Himalaya.

Porque en España, como en los países de nuestro entorno, la sustitución poblacional mediante la importación de poblaciones remotas, de cultura muy distinta, es un fenómeno dramático que muy pocos –aunque muy poderosos– aplauden, tan cuajado de graves problemas asociados que sus defensores tienen que recurrir a argumentos (por llamarlos de alguna manera) ternuristas y “del caso extremo”.

Así, los obispos españoles se han mostrado inusualmente activos en la presión política a favor de la acogida masiva de población alógena recurriendo a una lectura algo simplista e infantiloide del Evangelio, sin considerar que el fenómeno que defiende tiene muchas probabilidades de desencadenar una situación de la que no querrán hacerse responsables, de una implacabilidad muchísimo mayor que la que ahora podría poner fin o, al menos, mitigar el problema.

Y eso nos lleva a Bután. El reino nunca fue rico, pero a mediados del pasado siglo era más próspero que su vecino Nepal, así que se inició una “invasión” silenciosa y pacífica de nepalíes que se asentaban en los distritos meridionales del país. Primero como mano de obra, después como vecinos, finalmente como una presencia estable. Los nativos les llamaron Lhotshampa.

Y entonces, hacia los años ochenta del pasado siglo, Bután decidió hacer un censo y comprobó, aterrado, que los Lhotshampa constituían ya más de un tercio de la población y, según las proyecciones de los demógrafos, pronto serían mayoría. Eran habas contadas. En algunos distritos, la lengua de la calle ya no era la de la capital. Las redes sociales, económicas y familiares no coincidían con las del núcleo histórico del país. El dilema era claro: o aceptaban mansamente que el país desapareciera como entidad cultural y social y se transformaba en un Nepal 2, o actuaban sin contemplaciones. El rey y la élite drukpa optaron por la segunda opción.

Veían el cambio demográfico como una amenaza existencial a la identidad cultural, religiosa y soberana de Bután. Temían convertirse en “otro Sikkim”, el ex Estado también himalayo, ahora parte integrante de la India, que perdió su autonomía precisamente por los cambios demográficos. La política resultante se enmarcó bajo el lema “Un Pueblo, Una Nación”.

En 1985, una ley de ciudadanía fijó requisitos estrictos: demostrar residencia anterior a 1958. En zonas rurales, con registros incompletos, aquello convertía la pertenencia en un problema documental. Y en 1988 llegó el censo. Hogares encuadrados en categorías según su estatus, con consecuencias inmediatas: quién era ciudadano pleno, quién no, quién debía acreditar lo que no podía acreditar. Acceso restringido a servicios. Y, con todo ello, una presión creciente para resolver la situación de la manera más simple: marchándose.

Luego vinieron las protestas, las detenciones, la represión, hasta llegar al éxodo. Carreteras hacia Nepal. Campamentos que, con el tiempo, se estabilizaron como una solución permanente para lo que había empezado como provisional. A comienzos de los noventa, más de cien mil personas vivían en campos de refugiados en Nepal (en la fotografía, refugiados lhotshampa) . Durante años. Más tarde, programas internacionales las redistribuirían en terceros países. Estados Unidos, Canadá, Australia. Bután, mientras tanto, había reducido de forma drástica la presencia de esa población en su territorio.

Por supuesto, los Lhotshampa, no sin razón, se han convertido en una de las víctimas favoritas de las asociaciones internacionales de derechos humanos, y la política butanesa se comentó con las más oscuros colores en los análisis de la zona, hablando abiertamente de limpieza étnica.

Nadie quería escuchar o aceptar los argumentos del gobierno butanés, ni plantearse si una comunidad política tiene derecho a seguir siendo reconociblemente ella misma, y bajo qué condiciones.

La incomodidad de Bután no está en su dureza —que la tiene—, sino en que rompe el relato fácil. Aquí preferimos pensar que la composición de una sociedad es una variable secundaria, que basta con gestionar servicios, redistribuir recursos y confiar en que el tiempo haga el trabajo. Bután, en cambio, actuó como si esa composición importara. Parafraseando a Viktor Orbán, Bután quería seguir siendo butanesa.

Nadie quiere una “salida a la butanesa”; ni siquiera Bután que, a toro pasado, hubiera preferido no tener que llegar tan lejos. Lo humano, lo caritativo (por emplear un término que agrade a nuestros prelado), lo social (lo mismo, para la sedicente izquierda) sería atajar el problema cuando aún puede hacerse. Las alternativas son una solución in extremis mucho más intolerable a los ojos buenistas, o simplemente desaparecer como les pasó a los tasmanos y a cualquier sociedad que no se resista a su desaparición.

Se elija una u otra opción, conviene que se haga con los ojos bien abiertos. Al europeo, cuya forma mentís apenas puede concebir en serio que vaya a desaparecer su identidad, tras siglos de imponerla parcialmente a otros como cultura hegemónica. Y mientras prospera la falacia buenista de que cuestionar la escala o el ritmo equivale a negar la dignidad humana de quien llega, como si quedarse en sus países, donde gobiernan sus paisanos, fuera algo misteriosamente indigno. Emigrar no es un bien, sino una ruptura dramática. El propio Benedicto XVI abogaba por el “derecho a no emigrar”.

En origen, los países pierden a sus jóvenes. A los más móviles, a los más dispuestos a asumir riesgos. Pierden capital humano. Se habla de remesas, y con razón. Pero no sustituyen a una generación que no está.

Mientras tanto, en destino, la política se reorganiza en torno a la gestión de ese flujo. Más programas, más administración, más intermediación. La inmigración deja de ser un fenómeno a ordenar para convertirse en un ámbito de gestión permanente. Y lo que se gestiona de forma permanente tiende a justificar su propia expansión.

Hay, además, un elemento más sutil. A medida que la sociedad se vuelve más heterogénea a un ritmo que desborda los mecanismos de transmisión —escuela, trabajo, normas informales—, la cohesión se resiente. Menos confianza espontánea, más necesidad de regulación, más fricción. La diversidad no desaparece. Se administra.

Aristóteles dejó escrito que el gobernante que teme a su propio pueblo prefiere rodearse de dependientes antes que de ciudadanos exigentes. No es una consigna moral. Es una observación sobre el poder. Traducida a nuestro tiempo: una sociedad menos cohesionada es más fácil de gestionar desde arriba.

El episodio de Bután no es un modelo a imitar, pero fija un límite que aquí se prefiere no nombrar. Durante décadas, la presencia de población de origen nepalí en el sur creció sin una respuesta política proporcional. Cuando el Estado decidió intervenir, ya no estaba en el terreno de la gestión ordinaria, sino en el de las medidas extraordinarias: endurecimiento de la ciudadanía, censo clasificador, salidas masivas. El resultado fue rápido y visible en términos de reconfiguración demográfica del país. Pero el coste fue también considerable.

Cuanto más se demora la intervención sobre fenómenos de gran escala, más estrecho se vuelve el abanico de opciones. La pregunta de fondo es qué margen tiene un Estado para influir en la composición y el ritmo de cambio de su población sin romper el marco de derechos que dice sostener.

Aún estamos a tiempo, por los pelos; aún se pueden aplicar políticas realistas que no desencadenen una tragedia para evitar otra mayor y más irreversible. No queremos ser Bután, pero tampoco Tasmania.

San Isidro'26. Desigual novillada de Fuente Ymbro. Las afueras. Campos & Moore


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Martes, 19 de mayo de 2026. Décimo festejo de la Feria de San Isidro. 

Encierro de novillos de Fuente Ymbro (de procedencia directa de Jandilla, de encaste Domecq). Muy desigualmente presentados. Con falta de trapío, por pobreza de pitones, el 1º, 3º, 5º y 6º. El tercero muy terciado. Fueron protestados para obtener su devolución el 1º, 2º, 3º y 6º. Mejor presentados el 2º y 4º. Flojos. Mansos. El 5º tardo y remiso. El 6º con buen son. Muy buena entrada, rozando el lleno. Tarde primaveral camino de la bonanza.

Terna: Pedro Luis, de Lima (Perú); de rojo violeta y oro, con cabos blancos; veinticinco años; dieciocho festejos en 2025; silencio y silencio tras dos avisos. Mario Vilau, de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), de celeste claro y oro; diecinueve años; quince festejos en 2025; oreja y ovación. Julio Norte, de Salamanca, de celeste claro y oro; dieciocho años; dieciocho festejos en 2025; oreja protestada y oreja. Mario Vilau y Julio Norte hicieron su presentación en Madrid. Julio Norte salió por la puerta grande. Mario Vilau fue corneado durante la faena de muleta del quinto astado; la cornada fue de 15 centímetros en el muslo izquierdo; entró por su propio pie en la enfermería tras matar al novillo.

Suerte de varas. Los toros cumplieron en el caballo sin alharacas. Salieron sueltos de la suerte, a excepción del sexto que obedeció en la salida al capote. Mostraron falta de fijeza, el 1º y el 3º. Al segundo se le aplicó metisaca. Fueron puestos convenientemente al caballo, 2º, 4º y 6º. Empujó el 4º. Todos fueron picados mediante picotazo en la segunda vara, menos el 4º. Faltó pelea en las varas. Destacó Alberto Sandoval en el sexto al recibir al novillo tras ser puesto en suerte y cogerlo bien en ambas varas, colocó la pica en la cruz en la primera —la segunda cayó trasera—. La primera vara fue normativa, la segunda un picotazo. En una y otra vara el burel salió suelto.

PEPE CAMPOS
Los que hemos vivido muchos años fuera de España sabemos que desde esa distancia las cosas se observan mejor cuando se mira hacia lo patrio. En el mundo de la tauromaquia la mirada externa recae en el tendido, en donde se sitúan los aficionados y los espectadores que siguen el espectáculo. Desde los tendidos, las gradas y las andanadas se pueden examinar de una manera idónea muchas cuestiones de la lidia, de la actuación de los matadores y del juego de los toros. Ayer nosotros sentados cómodamente en el tendido pudimos ver cómo los novilleros, en general, quisieron plantear la batalla desde «las afueras», como si quisieran buscar una perspectiva hacia el toreo y no entrar en los adentros del mismo. Podríamos interpretarlo como la búsqueda de una postura cómoda, foránea, distante, periférica, adyacente o adosada. Dependiendo de cómo se examine la colocación de los novilleros a lo largo de la lidia, principalmente durante las faenas de muleta, llegaremos a conclusiones sobre una mayor o menor autenticidad en la labor de los espadas o a que estos adoptaron un posicionamiento distante ante los novillos para lograr ser privilegiados espectadores de su propio quehacer taurino. En definitiva, los espadas se cruzaron poco ante sus oponentes, se limitaron en muchas ocasiones a torear por las afueras cuando tuvieron la muleta en la mano, a no dar un paso adelante definitivo que hiciera prender la llama de la pasión en los aficionados que en un muy buen número fueron a verles. Los novillos de Fuente Ymbro no tuvieron la presencia que Madrid exige, pero se dejaron torear y a partir de ahí los aspirantes a matadores de toros tuvieron su pequeña oportunidad para alcanzar un éxito.

La vida por las afueras puede ser un perfecto observatorio para otear, como hemos señalado anteriormente, o plantea un distanciamiento sobre el núcleo central de las cuestiones importantes; en este caso en el que estamos, al analizar lo sucedido en la novillada desde el tendido, desde afuera, se descubre un alejamiento del verdadero toreo cuando se ejecuta por fuera. Así las cosas hay que llegar a la conclusión de que si el torero se sitúa afuera de la suerte, contempla muy bien lo que sucede, lo que a él le va aconteciendo; pero queda ajeno a ser protagonista del dominio en la suerte, a tomar el toreo por los cuernos, a controlar la creación del toreo, a mandar sobre los astados que le toca someter o bien vencer o superar. 
Ayer, sin que la cuestión lindara lo grave, pues nunca nada en la vida es definitivo, los novilleros más punteros decidieron torear sin ajustarse a los novillos, sin echar la pata para adelante cuando era necesario —estar metidos en el centro de las suertes de muleta— ya fuese al natural o en redondo. Es una tesitura que se vive en todos los estamentos de la tauromaquia, si hablamos de cómo torean las figuras o cómo lo hacen los aspirantes a tomar el relevo en el escalafón. 

El toreo de hoy se basa fundamentalmente en no cruzarse, en torear despegado, por las afueras, dejando hueco entre matador y astado; y presidido el trazado de los lances y de los pases, en un alto porcentaje de ocasiones, en no cargar la suerte. A ello se une la ausencia de distancias entre el matador y los astados, alargamiento en demasía de las faenas, a no saber cerrar el trabajo, a no encontrarle un final adecuado; en resumidas cuentas, a ver que los toreros no se adaptan a las condiciones de los toros, a la hora de darles un espacio y de cruzarse ante ellos para imponerse o para darle profundidad a las suertes.

No es que todo esto sucediera constantemente ayer tarde en la actuación de los noveles novilleros, pero se percibieron todos estos defectos que recorre la tauromaquia actual; sobremanera en el abuso de la colocación superficial de los toreros en esas afueras descritas y analizadas. A esa perspectiva que transita la fiesta de los toros, que semeja a extrarradio, a aledaños, a arrabal; no a núcleo, a centro, a médula, a esencia, ni a corazón. Desde el tendido se detecta, se padece y desapasiona, el dominio en el toreo de las afueras. 
Pero vayamos por partes porque no todo fue malo, ni negativo; sino sintomático, revelador y crónico. Del torero peruano Pedro Luis el año pasado vimos un ramillete de naturales de auténtica enjundia, en ambas tardes que toreó en Las Ventas. Se observó que estaba por hacer, por desarrollar, por crecer. Visto meses después se percibe que técnicamente está evolucionado pero ha perdido frescura e identidad, y que se ha alejado de su potencialidad. Suele ocurrirles a muchísimos novilleros que debutan en Las Ventas, que primero muestran su singularidad y más adelante se diluyen en la trama de aprendizajes o enseñanzas que les salen al paso. Pedro Luis a su primer novillo, manso, flojo y manejable, intentó torearlo con suavidad en redondo en los primeros compases y no se acopló al natural más adelante. El novillo muy blando no le facilitó la tarea. Desacople. Mató de una estocada en la suerte natural. En el cuarto quiso ajustarse al natural, logrando al final de la faena naturales meritorios una vez cruzado y llevando al novillo atrás de la cadera, que no llegaron al público por ser su labor excesiva. Al menos dejó este sello propio in extremis. Mató de cuatro pinchazos en la suerte contraria y un descabello.

Mario Vilau, lo más positivo fue que debutó en Madrid «en novillero», no dejándose nada en el interior. Recibió a los novillos a porta gayola y veroniqueó desigualmente. Con la muleta a su primer novillo, manejable, lo toreó con buen concepto del temple, pero al abrir el compás se le quedaba la pierna de salida atrás. Dio distancia. El novillo tenía poco fuelle. Abrió mucho el compás y se tumbó al muletear. Pudo al astado. Ligó bien el natural con el de pecho. Mató de una estocada delantera en la suerte contraria. En el quinto sufrió una cogida —cornada de 15 centímetros— y aguantó con entereza. El novillo era tardo y remiso. Flojo. Le llevó en la franela pero el animal lo levantó, y luego se cerró en banda. Sin perder la cara al novillo mató de una estocada tendida en la suerte contraria.

Con Julio Norte surgió toda esa puesta en escena de las afueras comentada más arriba. Templó mucho a sus dos novillos. El lote más propicio. Ligó abundantemente. Redujo distancias. Toreó por la espalda y en la posición regular. Muy despegado. Sin cruzarse. Por las afueras y con la pierna retrasada. Tiene capacidad y temple. Los pases son largos. Pero atesora todos esos defectos que hemos señalado en el preámbulo de la crónica. Los males del toreo de hoy [no cruzarse, sin apreturas y periferia] del que se dice ser el mejor de la historia. Mató al tercer novillo de estocada delantera caída eficaz en la suerte natural. En el sexto de estocada en la suerte natural.



ANDREW MOORE


















FIN

Otra corrupción asoma en Zapatero / por HUGHES


'..Las investigaciones sobre Venezuela en EE.UU pueden arrastrar a Zapatero, y esto, en cierto modo, haría justicia a la grandeza mefistofélica de su figura: Zapatero como súper agente internacional, como contacto de un eje entre América y China; Zapatero como hombre de Maduro en España y del Grupo de Puebla en Europa..'

Otra corrupción asoma en Zapatero

HUGHES
Hemos vivido a Felipe, a Pedro El Saunócrata y a Zapatero. O sea, a González, a Rodríguez y a Sánchez, el único que se ha agarrado a su apellido. Entre González, Sánchez y Rodríguez han estado treinta años de PSOE, monstruo de tres cabezas arruinando a varias generaciones. Las tres décadas que lleva sin subir el salario.

Cuando a un padre le preguntan a qué hijo quiere más, contesta: ¿qué dedo me corto yo que no me duela? Pues eso. De los tres, ¿cómo elegir uno, si uno es la niñez, otro es la juventud y el último la madurez? Se les tiene hasta cariño, mezcla de nostalgia y estocolmo.

Pero todos tenemos uno que es el nuestro. Hay un presidente socialista para cada español; el que nos marcó. Eres el presidente socialista con el que acudiste por vez primera a una manifestación.

Yo diría Zapatero. Me parece el político más importante del siglo XXI y sus efectos están disueltos y perdurarán en el ambiente, como si hubieran penetrado en las células de la vida española.

No les voy a aburrir con su inmensa importancia. Tanta que habrá triunfado aunque esté en la cárcel. Por eso se hace raro que esta España, solo España, le meta en la cárcel, porque… es su España.

Siempre hubo en él algo más, Su revolucionaria política, su necesidad de ser vanguardia nos intrigaba. ¿De dónde saca estas ideas, esta audacia? Y al final todos decían: pues hombre, de la masonería. Era demasiado internacional, demasiado innovador. Su republicanismo cogía cosas de modernas boutiques francesas o anglosajonas, y su visión territorial venía del exilio o directamente la encargaba en Cataluña; «lo que salga del Parlament».

Por eso parecía un agente de lo oculto internacional, además de que siempre estaba haciendo triángulos con las manos.

Si González hablando era Cantinflas-Chiquito, Zapatero llevó el lenguaje político español a otro nivel: vació las palabras, les rompió el sentido, y a partir de ahí todo pudo ser dicho. Preparó al país para todas las flexiones.

Su posmodernidad era marciana, nueva, vertiginosa y la derecha, que lo convirtió en ideología para luego conservarlo, fascinada, lo demonizó, pero de verdad: hubo una creencia en que olía a azufre, confirmada por el goticismo de las hijas. También, por supuesto, se virilizó a su esposa, como corresponde.

Por eso, ahora, cuando suena la campana postrera de la corrupción, parecería poco un chanchullo nacional con salida a offshore. Es una corrupción que desborda lo español, como su figura. ¿Por qué la izquierda, algunos de ellos, han querido desmarcarse pronto de él? Porque puede que de esa cereza tiren con fuerza desde lejos. Las investigaciones sobre Venezuela en EE.UU pueden arrastrar a Zapatero, y esto, en cierto modo, haría justicia a la grandeza mefistofélica de su figura: Zapatero como súper agente internacional, como contacto de un eje entre América y China; Zapatero como hombre de Maduro en España y del Grupo de Puebla en Europa, todo lo que la doctrina Donroe (Monroe a la Trump) quiere y va a barrer de su continente. Las relaciones con la corrupción de Venezuela están al fondo. Una corrupción que partiendo de las ideas llega al petróleo, al oro y hasta a los alimentos que se repartían en el programa CLAP.

En Zapatero siempre hubo una pretensión exterior que redimía su aparente inanidad. Incluso un relieve geopolítico. Suyo fue el desplante a la bandera de EE.UU, y cuando la guerra de Irak, cambió la orientación atlántica de España por la posición francogermana. El cambio de agujas sucedió en Atocha.

La corrupción socialista asociada a las mordidas y a las maneras puteriles de unos y otros no es bastante. La corrupción ibérica se perdona. El PSOE no caerá desde abajo, con informaciones a ras de puticlub, sino desde arriba, si queda demostrada su condición de proxeneta geopolítico, de central o estación o base española abierta siempre a redes internacionales al más alto nivel (transformando ideología en corrupción y corrupción en capitales). Como si España, desde el siglo pasado, y por supuesto poniendo ella la cama, fuera la lumi puesta a trabajar por unas siglas con cuatro letras y tres chulánganos sucesivos.

San Isidro/26: ¿Son las novilladas más interesantes? / por Antolín Castro


'..Esa es la ilusión de los aficionados para asistir a las novilladas, donde se encuentran con las ganas de ser torero. Es la esencia de esa carrera hacia la gloria, hacia la fama, hacia el consolidarse como un torero, antes que ser una figura..'

San Isidro/26: 
¿Son las novilladas más interesantes?

Antolín Castro
Opinión y Toros19 Mayo 2026
De nuevo se hizo el camino hacia Las Ventas para asistir a la segunda novillada del ciclo isidril.

Esa es la ilusión de los aficionados para asistir a las novilladas, donde se encuentran con las ganas de ser torero. Es la esencia de esa carrera hacia la gloria, hacia la fama, hacia el consolidarse como un torero, antes que ser una figura.

No lo ven así todos los que asisten a la plaza, o para mejor decir, los que no asisten. Pero sin este escalón, que pule y forma a quien quiere ser torero, también a quien quiere ser aficionado, no refrescaríamos nuestras mentes, condicionadas siempre con los nombres y las maneras de los más encopetados matadores.

Hoy llegaba a repetir el peruano Pedro Luis y se presentaban en la cátedra, llamando la atención en otras plazas, dos novilleros, uno catalán, Mario Vilau, el otro salmantino, Julio Norte, hijo del matador del mismo nombre. La terna frente a los novillos de Fuente Ymbro, suponía un cóctel perfecto para vivir emociones.

Los de Fuente Ymbro, de desigual presentación, alguno lo más parecido a una cabra, y de juego interesante, entre la gama del soso primero y del encastado quinto, enfadaron a la afición, pero ofrecieron el triunfo a los jóvenes toreros.

Pedro Luis estuvo bien pero sin conectar con los tendidos debido a que sus oponentes tampoco aportaron la emoción que necesitaba su toreo medido y académico. Mal con los aceros.

El catalán Mario Vilau vino a mostrar que no venía de paseo. Fue a portagayola en sus dos novillos y mostró una disposición a toda prueba. Cortó una oreja en su primer novillo por una faena con fases de buen toreo ligado y una estocada a ley. En el quinto pagó con sangre su entrega. Una cornada grave que no le impidió matar al toro antes de marcharse por su pie a la enfermería. Quiere y puede ser torero.

Julio Norte traspasó la puerta grande, esa puerta que parece elástica, abriéndose con demasiada facilidad en esta feria. No podemos decir que estuvo mal y, siendo así, tendremos que admitir que no se dejó nada en el tintero, que con capote y muleta puso de su parte un toreo alegre y a veces ligero, pero lleno de ese estado de ánimo con el que ha pisado la plaza toda la tarde. Resultó volteado en el sexto y en adelante el novillo no le permitió rematar una cuajada faena. La plaza se llenó de pañuelos, como en su primero y de ahí a la calle Alcalá hay un paso.

Mientras no se arregle este sin sentido de cortarse orejas de una en una seguirá sucediendo que por la puerta puedan salir toreros sin ameritarse debidamente un triunfo sin discusión en Madrid. El una más una fue indiscutible el otro día con Álvaro Serrano, y discutida hoy por no tener el mismo valor la concesión de los trofeos.

De cualquier modo, hay que mantener que las novilladas son mucho más interesantes casi siempre.

MADRID/ 10ª San Isidro.- Triunfo, gesta y novillería / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Mario Vilau con la cornada pide la espada. Foto: Las Ventas

'Julio Norte abra la puerta grande con dos faenas tozudas y la estocada de la tarde. Mario Vilau oreja, cornada y ovación. El peruano Pedro Luis correcto y silenciado. Encierro flojo, defensivo y manso...

Triunfo, gesta y novillería

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 19 V 2026
Fuente Ymbro, trajo sus distintos negros utreros en 512 kilos promedio. Con baja casta, escasa fuerza y diferentes grados de docilidad. Embotada por la inestabilidad que los hacía defensivos y a menos. El bravo sexto, que se empleó mejor en el peto y persiguió los banderilleros, peleando noble en la brega, se fue ovacionado al arrastre. El único. La tarde fue un match del siete contra la ganadería y la presidencia. Los tres novilleros, el peruano, el catalán y el salmantino, terciaron correctamente, con respeto a la plaza, la lección bien aprendida y espíritu novilleril, cada uno con su particular estilo y los tres con diferente fortuna. Mejor, mejor la del salmantino Julio Norte.

El tercero, “Retamo”, fue muy protestado, “miau”, “toro”, “tatatá” y tal. Julio se sobrepuso al pesado lastre, un toro rechazado. Tas un lanceo inane y dos tercios de trámite, era manso. Le comenzó el tratamiento con cuatro ayudados estatuarios, uno por bajo, pecho, cambió de mano y pecho, que pusieron novillo y público a discreción. Las tandas limpias, atendiendo al cruce y al temple, no llegaban más al tendido por el blandeo y la falta de codicia de los envites. Pero la decisión del novillero hizo el resto. La estocada caída fulminante, fue la piedra escándalo contra la oreja que don Juan Carlos González Carvajal concedió a la petición evidentemente mayoritaria. Otra vez, a gritos quisieron echarlo del palco. Pero nada, ya cuota para la Puerta grande se había consignado.

El sexto fue el de la corrida, “Jaleo”, se llamaba, y lo armó. 521 kilos, cornidelantero y bravo. Atacó el caballo de Sandoval, pronto de largo y abajo, empujando con el hierro en lo alto. Gran vara y ovación. La otra, por trasera, no lo fue tanto, pero la puja sí. Los banderilleros Blázquez y Pascual, salieron de sus tres pares perseguidos hasta la barrera. Las primeras tandas citadas de largo permitieron apreciar el galope codicioso y la fineza en la muleta que lo explotó. La primera de rodillas, cuatro en redondo, pecho, cambio, y pecho. Ligando luego, por bajo, a diestra y siniestra, aupado por un público sensibilizado por la cornada de Valau, y llegando a la gran y fulminante estocada dela tarde, que desató la tempestad blanca y clamorosa. Usía premió a punto del enganche de las mulillas. La muchachada se tiro al ruedo para acompañar la vuelta y sacar al triunfador, por la Puerta grande, dejando las polémicas para después.

Mario Vilau, se llevo dos mansos, sosos, que le obligaron darlo todo él. Y lo dio, hasta la sangre y el gesto final. Ambos los recibió a portagayola, bien la del uno, desarmada la del otro. Ambos los mató de estocadas fulminantes, caída al del uno cimera la del otro. Ambos hubiesen pasado anónimos si no des por la enjundiosa faena del uno y la gesta valerosa del otro al cual le puso su carne como cebo, fue cogido, herido, y sangrante lo mató estupendamente antes de cruza el ruedo hacia la enfermería bajo una ovación de gala. Así es como un novillero se presenta en Madrid, para que no el olviden. Está maduro, y con el coraje necesario para emprendérselas con el toro. Cataluña tendrá torero. Seguro.

El limeño Pedro Luis exhibió toda la tarde sus buenas maneras y su corrección en el ruedo. Tal vez, algo académico y frío contrastó con la vehemencia de sus alternantes. Mucho poso, cabeza y empeño frente a su inane lote. El primero que en el colmo de la sosería se echó ante de la gran estocada y el cuarto inexpresivo y al que no pudo matar bien. Cuatro pinchazos, dos avisos, y un certero descabello, sin estoquear. Pero puede y debe volver.
  • FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Martes 19 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 10ª de San Isidro. Sol.
Media plaza. Seis utreros negros de Fuente Ymbro, 512 kilos promedio, dispares de presencia, blandos, defensivos y a menos, ovacionado el bravo 6º.
Pedro Luis, silencio y
Mario Vilau, debut, oreja, cornada y ovación.
Julio Norte, debut, oreja y oreja.