la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 20 de julio de 2026

Deporte y nación / por Jesús Laín


'..¿Qué tendrá que ver el patriotismo, ese sinónimo de preocupación por el bien común y apego por lo propio, con esos estallidos de histeria a los que los homos supuestamente sapiens se entregan con frenesí desde los tiempos en los que la sangre regaba el Coliseo?..'


Deporte y nación

Jesús Laínz
La verdad es que todo esto es ridículo, puesto que no se trata más que de un deporte, un juego que sólo debería levantar el entusiasmo obsesivo de los niños. Nada que ver con la política. O al menos así debería ser en un mundo sensato. Pero como algún dios bromista nos ha impuesto la pena de vivir bajo el imperio de las masas, no nos queda más remedio que soportar que todo lo que toquen lo alteren con desequilibrio y violencia.

La patria es una cosa fea, tan fea que sólo les interesa a los fachas y demás gentes de mal vivir. Las identidades colectivas no existen porque los seres humanos no tenemos raíces sino piernas. Y el sentido de pertenencia a una comunidad es el primer peldaño hacia el fascismo. Pero en cuanto aparecen veintidós millonarios persiguiendo una pelota en calzoncillos, la patria, la identidad y la pertenencia se convierten de repente en objetos de adoración para miles de millones de personas en todo el mundo.

¿Qué tendrá que ver el patriotismo, ese sinónimo de preocupación por el bien común y apego por lo propio, con esos estallidos de histeria a los que los homos supuestamente sapiens se entregan con frenesí desde los tiempos en los que la sangre regaba el Coliseo? Millones de españoles, sordos y ciegos a los graves problemas de una patria que a duras penas se tiene en pie —desgobierno, pérdida de soberanía, corrupción universal, cainismo, desmembración, demolición del Estado—, estallan de rojigualda satisfacción cuando el grupo de millonarios que representan sus colores meten más veces que otros la pelota entre tres palos.

Pero de repente aparece Rajoy, invenciblemente torpe hasta cuando intenta hacerse el gracioso, y suelta una frase balompédica entre sensata y disparatada sobre la casi monocolor selección francesa. Sensata porque, aunque ni él mismo lo comparta, la nación, efectivamente, es algo más que la titularidad de un carné de identidad, y ese algo más es la pertenencia a una comunidad humana definible por varios elementos culturales y étnicos y fraguada en siglos de historia. Y disparatada porque la nación ya no se concibe como una estirpe histórica, como un depósito cultural de milenios, sino como la mera titularidad de un carné de identidad. Y precisamente Rajoy y su partido así han venido aplicándolo a millones de recién llegados, exactamente igual que sus aparentes adversarios socialistas. Por eso el mayor disparate de todos ha consistido en que haya sido Rajoy, el presidente del partido del bendito patriotismo constitucional, el autor de la frasecita de marras.

También debería haber tenido presente Rajoy que, en el caso de España, muchos llegados de otros países se han demostrado más dignos de reclamar su condición de compatriotas que algunos millones de vecinos de pura cepa a los que les repugna ser españoles y que llevan muchas décadas haciendo todo lo posible para dejar de serlo, imposiciones totalitarias, golpes de estado y cientos de asesinatos incluidos. Y para no salirnos de asuntos futboleros, la última prueba ha sido la de los separatistas vascos convocando a sus huestes para que el día de la final acudieran a los lugares públicos enarbolando la ikurriña y la albiceleste para apoyar a Argentina, además de la violencia habitual contra quienes osaron sacar la bandera española.

Hablando de separatistas, es divertido cómo los llamados progresistas se muestran tan comprensivos con sus aspiraciones nacionales y comparten con ellos el argumento de que la nación va mucho más allá de lo que diga el carné de identidad español. Pero esos mismos progresistas se escandalizan cuando se usa el mismo argumento para cuestionar la españolidad de millones de recién llegados de los cinco continentes. En ese caso, lo que diga el carné va a misa. Y han sido los más escandalizados por las palabras de Rajoy, palabras que habrían aplaudido con entusiasmo si en vez de a negros en la selección francesa se hubiera referido a vascos y catalanes en la española.

Para terminar de enredar el asunto, merece la pena recordar que cuando Francia ganó el mundial de 2018, Trevor Noah, presentador surafricano de una cadena estadounidense, celebró la victoria francesa como una victoria africana: «¡Africa ha ganado el Mundial! Comprendo que tengan que decir que son el equipo francés, pero miren a esos tíos. No se consigue ese bronceado tomando el sol en el sur de Francia. Si no lo han entendido, Francia es el equipo suplente de África. Una vez eliminados Senegal y Nigeria, es a Francia a la que apoyamos». 

Y el 15 de junio pasado, ante el partido entre su país y Francia, el presidente de la Asamblea Nacional de Senegal, Ousmane Sonko, declaró que «gane quien gane, ganará África». Risas y aplausos. Pero si lo hubiera dicho un blanco, a la hoguera.

¿Acertó, pues, Rajoy, aunque no lo comparta ni él?

¡¡¡España gana el segundo Mundial de su historia!!! España 1 - 0 Argentina

 

La Selección Española borra del campo a Argentina, baño a Messi y compañía y campeona del mundo.

Once titular de la Selección española en la final del Mundial 2026 frente a Argentina.
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España gana el segundo Mundial de su historia con un gol de Ferrán Torres en la prórroga.

Diego Vargas
España ya tiene su segunda estrella después de ganar a Argentina en la final de la Copa del Mundo. La Selección Española fue merecedora de la victoria y se la llevó gracias a un partidazo. Hubo que esperar a la prórroga para lograrla, pero la espera mereció la pena. Ferrán Torres fue el autor del tanto de la victoria.

Monólogo español, otra vez. Esta vez hubo que esperar al tiempo extra, pero España dominó de cabo a rabo un partido en el que Argentina no apareció. España la borró del terreno de juego y fue una digna merecedora del título de campeona del mundo.

Dominio desde el minuto 1 para España

El guión del partido fue el esperado desde el comienzo, con una España dominadora y una Argentina tratando de cortar el juego de los de Luis De la Fuente y aprovechar cualquier oportunidad. Ni una concedió España durante los primeros 45 minutos, en la que la Roja sí que dispuso de múltiples llegadas de peligro. Con un Rodri imperial liderando las operaciones desde la medular, el combinado nacional dispuso de varias llegadas en las botas de Lamine Yamal, Oyarzábal o Cucurella.

Lamine dispuso de una de las mejores oportunidades del primer acto en una jugada en la que acomodó el balón para su zurda desde el interior del área. El cuero golpeó en un rival y se frenó lo justo para llegar mansamente a las manos del Dibu Martínez. Por su parte, Oyarzábal encontró una buena pelota en la frontal del área para disparar de zurda también a las manos del guardameta, tras una gran combinación en la medular española. Finalmente, Cucurella también acarició el gol en un disparo cruzado, en una de las numerosas llegadas por banda del lateral del Real Madrid.

Durante los primeros 45 minutos, Argentina no incomodó a España y su única llegada de peligro se produjo en los instantes iniciales, tras un error que pudo dejar a Messi solo ante Unai Simón. Por fortuna, el guardameta español fue rápido al salir e intervenir para cortar la acción. Las principales llegadas de Argentina tuvieron el factor común de los errores no forzados de la defensa española, que por momentos dio muestras de nerviosismo. A pesar de todo, al descanso el marcador reflejaba un empate sin goles.

Enzo Fernández expulsado

Tras el descanso, el dominio de España se acentuó y el partido fue un monólogo. España llegaba por todas partes al área argentina, mientras que la albiceleste apenas tuvo oportunidad de generar peligro ante la portería de Unai Simón. Así, fueron llegando una tras otra las ocasiones, con un disparo de Cubarsí desde la frontal cuyo rechazo casi caza Mikel Merino como una de las más claras. Lamine Yamal o Ferrán Torres también gozaron de oportunidades para poder deshacer el empate, pero el partido acabó yéndose al tiempo extra, como en Sudáfrica 2010. Otra prórroga para la historia del fútbol español.

La expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla no pudo ser más clara. El jugador del Chelsea, que había visto la primera amonestación por protestar, vio la segunda por una plancha a Cubarsí. El bosnio Vincic, que llevó a cabo un arbitraje excepcional a pesar de todo el runrún de la previa, no tuvo más remedio que enseñar el camino a los vestuarios al centrocampista. Una expulsión que significaba una ventaja evidente para España en los 30 minutos de alargue.

España se indigna por el gol anulado a Nico Williams y estalla con el de Ferrán Torres.

La superioridad numérica espoleó a España en la prórroga y Nico Williams consiguió anotar el gol que daba ventaja a España, pero fue anulado por el árbitro por una supuesta falta de Mikel Merino que nadie vio más que él. El VAR decidió no intervenir porque Mikel tocó levemente a Otamendi, pero era una falta que jamás debería anular un gol en una final del mundo. 

Por suerte, no hubo que lamentarlo porque Ferrán Torres envió al fondo de la red el gol que da a España su segunda estrella. Otra vez, en la segunda parte de una prórroga. Campeones del mundo por segunda vez. Una noche inolvidable.
Defensa Central.-

domingo, 19 de julio de 2026

Sol de medianoche / por Roberto Granda


'..La España agonizante pero nunca muerta. La España de carne abierta y emociones a flor de piel, con la piel tibia y amarga y el semblante serio de las grandes ocasiones. Sánchez no prevalecerá. Mucho morlaco para tan poco tipejo. Porque aquí hay un país de españoles que, llegado el momento, no estarán dispuestos a claudicar, y que podrán sonreír desde las entrañas mientras saben del largo viaje realizado como pueblo indestructible..'

Sol de medianoche

Roberto Granda
Durante los días más largos del estío, en las altas latitudes de Europa (hablo de lo que conozco) no se llega a poner nunca el sol, por lo que la negrura esperada no aparece: son las llamadas noches blancas, o sol de medianoche, en el círculo polar.

Lo viví en Estonia y también en San Petersburgo. Durante la madrugada, con la luz tenue, todo tiene una extraña atmósfera de irrealidad, de episodio onírico, y uno pasea por las calles a las tantas y siendo día perpetuo, y llega a pensar si se habrá pasado trasegando vodka, o algo echado en la bebida le está dando un mal viaje. Es una experiencia recomendable (que ya vivió Dostoyevski) para veraneantes huyendo de lo peor de la canícula.

Yo venía de pasar un largo y severo invierno en el Báltico, con atardeceres a las cuatro de la tarde y temperaturas de más de 20 bajo cero, y aquello era totalmente lo opuesto. Las noches blancas son el débil fulgor que se impone a la oscuridad. No es un sol radiante como si fuera media tarde en Formentera, es más bien una llama de claridad que no llega a apagarse del todo.

Creo que algo parecido ocurre con España como país. Y como nación. Como ciudadanía y espacio geográfico. El lugar rojigualdo que parece que está a punto de entregar la cuchara, de encarar su definitivo crepúsculo, pero al que no se le termina de anochecer el horizonte. Resiliencia, creo que lo llaman ahora.

España ha sido protagonista de algunos de los momentos más trascendentes y épicos de la historia mundial, y también ha estado vencida y ahora apartada en un rincón, al margen de donde se escriben las futuras efemérides universales, salvo las futbolísticas.

Pero estamos hablando del lugar de alma numantina; estamos hablando de la cruz y la espada en tierra quemada y reconquistada; de la carga de los tres reyes en las Navas de Tolosa para romper las cadenas de la guardia mora, cadenas que hoy forman parte del escudo de Navarra y de España, para irritación de los batasunos pamplonicos si supieran de historia o si supieran hacer algo más que rebuznar.

La España con una lengua en la que no se pone el sol; cuna de marinos vascos dando por saco a piratas ingleses. La de Daoiz y Velarde, su desobediencia y su sacrificio que prendió la llama de pólvora popular para reconquistar el territorio en manos del invasor, con esa furia salvaje que nos define.

La España en eterna batalla, de reyes, obispos y exilios; la que se partió a la mitad en una guerra civil donde dos bandos buscaban con ahínco aniquilarse, y tuvieron que pasar un par de generaciones para que llegara la paz, la piedad y el perdón que hoy quieren tirar por tierra políticos irresponsables y venales. Resucitar la España de delatores y verdugos cuando sólo hay currantes y contribuyentes. El hombre que sobrevive sujeto a complicados cambios de humor entre el entusiasmo y la melancolía.

El país en imperfecta democracia también está construido sobre sangre derramada, la de los españoles asesinados por no querer dejar de ser españoles cuando no se puede ser otra cosa; de tantas madres llorando por un hijo guardia civil de apenas 20 años, de las bombas en autobuses, en centros comerciales, en coches y en cuarteles.

La ciudadanía solidaria y volcada cuando una mano fantasma reventó los trenes en Madrid aquella mañana de marzo. La España que da el callo y preserva en su interior ese instinto de violencia para poder mantener nuestra débil convivencia sin que se le salten las costuras.

Hoy seguimos renqueantes. Luchando contra una organización criminal arraigada en lo más profundo del Estado, y una UE que bendice a golpistas. La imperdonable y gigantesca corrupción y la cueva de ladrones que nos cierra el paso del futuro, con nacionalistas y populistas enfermos de inquina tratando de darle lanzada a cristiano vivo, poder poner de rodillas y ahí destruir el país que odian. Tantos enemigos con tantas ansias de poder y de destrucción, en el Congreso y fuera de él.

Son tiempos difíciles, donde se pone en jaque el Estado de derecho y hasta la propia integridad territorial. Donde los españoles empiezan a ser minoría en determinadas zonas. Pero ni el PSOE ni la demografía delincuencial van a conseguir imponer el velo de sombras sobre un concepto cultural del 2.000 años y una nación de más de 500, si contamos a partir de la unión dinástica de Castilla y Aragón, aquella del águila de San Juan y el yugo y las flechas, que en el escudo pusieron entre Isabel, Fernando y Franco, según estudios recientes.

La España agonizante pero nunca muerta. La España de carne abierta y emociones a flor de piel, con la piel tibia y amarga y el semblante serio de las grandes ocasiones. Sánchez no prevalecerá. Mucho morlaco para tan poco tipejo. Porque aquí hay un país de españoles que, llegado el momento, no estarán dispuestos a claudicar, y que podrán sonreír desde las entrañas mientras saben del largo viaje realizado como pueblo indestructible.

Un país que dará todo lo que tiene y que volverá de nuevo a reclamar su merecido lugar en la historia, antes de que se extinga la última luz.

Zaragoza, el claro ejemplo de un toreo que vive a por uvas / por Sergio Hueso

'..Tiene Zaragoza este miércoles, día 22, una manifestación para protestar por la situación que atraviesa la plaza de toros de la capital aragonesa. Una situación que el mundo del toro ha comenzado a tomarse verdaderamente en serio cuando faltan apenas 85 días para el 12 de octubre, día grande de las Fiestas del Pilar..

POR MONTERA
Zaragoza, el claro ejemplo de un toreo que vive a por uvas

Por Sergio Hueso
Tiene Zaragoza este miércoles, día 22, una manifestación para protestar por la situación que atraviesa la plaza de toros de la capital aragonesa. Una situación que el mundo del toro ha comenzado a tomarse verdaderamente en serio cuando faltan apenas 85 días para el 12 de octubre, día grande de las Fiestas del Pilar. El problema no ha aparecido de repente. Se veía venir desde octubre, cuando finalizó el anterior contrato, pero nadie comenzó a reaccionar de verdad hasta que se tumbó el tercer pliego.

Ni los aficionados ni los profesionales —a partes iguales— habían protestado suficientemente y de manera seria ante una situación gravísima que llevaba meses anunciándose. En estas mismas líneas advertí hace tiempo, no hace unos días, de lo que podía terminar ocurriendo. Porque, entre todos los defectos que tiene el toreo, quizá el principal sea el conformismo. Esa incapacidad para ver las orejas al lobo hasta que ya tenemos el fuego encima. A 85 días del Pilar pretendemos realizar ahora el trabajo que tendríamos que haber hecho durante el invierno. Pero en el toreo el invierno no existe.

El toreo solo vive del presente porque nunca ha tenido verdadera ambición de futuro. Cuando acaba la temporada, cada uno se marcha a su casa y los problemas quedan aparcados hasta que vuelven a aparecer en primavera. Nadie planifica, nadie previene y nadie trabaja para evitar el incendio. Después, cuando todo está ardiendo, aparecen las carreras, las declaraciones y las llamadas a la unidad. Así nos ha ido. Y así nos va.

Se ha convocado una manifestación deprisa, con las mejores intenciones —no lo dudo— y porque, de no haberse dado ese paso, probablemente nadie habría hecho nada. Hay que reconocer el esfuerzo de quienes la han impulsado y están trabajando para movilizar a la afición. Pero me temo que llegamos tarde. Los hilos deberían haberse movido mucho antes. No se podía esperar a que se tumbara el tercer pliego para comenzar a poner en marcha la defensa pública de La Misericordia. 

Una plaza de primera categoría y una feria como la del Pilar no pueden depender de una reacción improvisada a menos de tres meses de su celebración.

En la situación actual, ANOET también tiene su parte de responsabilidad. Es cierto que, posiblemente por primera vez, ha plantado cara con verdadera firmeza a las injusticias que determinadas administraciones cometen mediante los pliegos de condiciones. Los recursos eran necesarios y, en ese sentido, ha hecho bien defendiendo los intereses de las empresas y del propio espectáculo. El problema es que ANOET estaba oxidada. Durante demasiados años no ejerció como la patronal fuerte que debería representar a las empresas taurinas y, cuando se ha encontrado ante un conflicto de esta magnitud, no tenía preparado un plan B. Más allá de tumbar los pliegos —algo necesario—, tampoco ha existido una alternativa capaz de impedir que Zaragoza pueda quedarse sin toros.

El último pliego paralizado era nefasto. En eso estamos de acuerdo. Convertía la gestión de La Misericordia prácticamente en una subasta económica y relegaba a un segundo plano cualquier criterio artístico. Pero, al menos, podía haber servido como un parche momentáneo para salvar la Feria del Pilar con algunas de las empresas que llegaron a presentarse, varias de ellas con claro sabor aragonés. Quizá lo inteligente habría sido utilizar ese procedimiento en favor de la propia feria, salvar octubre y, una vez terminado el Pilar, afrontar con tiempo, seriedad y firmeza un problema que no puede solucionarse en 85 días.

No se trataba de aceptar para siempre un modelo equivocado. Se trataba de evitar que Zaragoza tuviera que elegir entre un pliego nefasto o quedarse sin toros. Nadie fue capaz de encontrar una tercera vía. Porque la situación de Zaragoza se ha utilizado para todo menos para salvar su feria. Los políticos la han convertido en una bala de campaña ante unas elecciones a la Diputación que están a la vuelta de la esquina. Unas elecciones que, en condiciones normales, ni siquiera deberían ser necesarias para exigir responsabilidades.
Deportes

Porque, con unos dirigentes mínimamente responsables, el Sr. Juan Antonio Sánchez Quero debería haber dimitido después del primer pliego tumbado. No haber sido capaz de sacar adelante correctamente un procedimiento de esta importancia ya era motivo suficiente para abandonar el cargo. Después han llegado más errores, más recursos, nuevas paralizaciones y una incertidumbre absoluta, mientras Zaragoza continúa sin empresario y con la Feria del Pilar seriamente amenazada.

Pero resulta absurdo esperar una dimisión cuando todo su partido sigue hincado en el sillón con todo lo que tiene detrás. Esto es España y hay cosas que nunca cambian. Y no cambian, principalmente, porque se consienten. 

Porque esta noche, si gana nuestra selección, todos saldremos a la calle a celebrarlo. Sin embargo, nuestros políticos nos roban, se ríen en nuestra cara y no somos capaces de salir a la calle para protestar. Los españoles, de tan nobles, rematamos en tontos.

El mundo del toro tampoco ha demostrado demasiada personalidad. La prueba está en el centenar de vídeos de profesionales animando a acudir a la manifestación del próximo 22 de julio. Los mensajes son importantes y cualquier apoyo a Zaragoza debe agradecerse. Pero a mí me surge una pregunta inevitable: ¿Dará la cara toda esa gente y se personará el próximo miércoles en Zaragoza? Me temo que no (y ojalá me tenga que tragar mis propias palabras).

Y eso no es dar la cara, sino quedarse a medio camino. Para limitarse a hacer el paripé en las redes sociales y cubrir el expediente, casi es mejor taparse. Zaragoza no necesita únicamente vídeos grabados desde casa. Necesita profesionales dando la cara, desplazándose hasta la ciudad y situándose junto a los aficionados delante de la Diputación. Resulta, además, especialmente irónico comprobar cómo varios de los toreros que se han grabado sensibilizándose con la situación de Zaragoza se han negado anteriormente a torear en la propia capital aragonesa cuando se les ha ofrecido. El Pilar es una feria que pesa. Llega al final de la temporada, es exigente y a muchos les cuesta acudir. Pero ahora todos parecen haber descubierto de repente la importancia de La Misericordia. Irónico, ¿verdad? Pero real.

También José Tomás ha salido a la palestra con un vídeo sensibilizándose con Zaragoza, algo que naturalmente es de agradecer. Su nombre y su dimensión conceden repercusión a cualquier causa que decide respaldar públicamente. Pero tampoco podemos olvidar que lleva sin torear en Zaragoza un total de 26 años, desde aquel 9 de abril del año 2000 en el que un toro de José Luis Marca lo hirió gravemente. Es cierto que el torero de Galapagar actúa muy poco. Nadie puede discutirlo. Sin embargo, cuando ha decidido reaparecer o vestirse de luces durante todos estos años, ha elegido otras plazas de menor entidad —dicho con todo el respeto del mundo—, mientras Zaragoza permanecía fuera de sus planes.

Ahora aparece el vídeo y a todos les gusta. Aplaudir el mensaje es compatible con recordar la realidad. Porque Zaragoza necesita respaldo cuando está en peligro, pero también necesita que las figuras la respeten cuando llega el momento de confeccionar los carteles. En definitiva, el toreo vive a por uvas. No previene, no planifica y no reacciona hasta que los problemas están prácticamente encima. Zaragoza es el resultado de una pésima gestión política, pero también es el espejo de un sector desunido, conformista y acostumbrado a actuar cuando quizá ya sea demasiado tarde.

Desde este portal venimos advirtiendo de esta situación desde que terminó el anterior contrato. Lo escribí cuando todavía había tiempo para trabajar y encontrar soluciones. Aquella advertencia tiene nombres y apellidos: los del director de este medio y por tanto los de quien firma esta columna dominical. Entonces nadie se manifestó. No lo hicieron los profesionales, ni los aficionados, ni las asociaciones, ni buena parte de la prensa. Ahora todos se lamentan.

Ojalá la manifestación sea multitudinaria. Ojalá sirva para remover conciencias, obligar a asumir responsabilidades y encontrar una solución. Ojalá Zaragoza pueda celebrar su Feria del Pilar. Pero que nadie finja después sorpresa. Todos estaban avisados. Ahora veremos si llegamos al Pilar.

Burladero.com

Samuel Navalón se adueña de Valencia / por José Ignacio Galcerá

El torero de Ayora abre la puerta grande tras una tarde de entrega y ambición desmedidas, y revalida su triunfo en las Fallas; importante actuación de Luque con una encastada corrida de El Torero

Samuel Navalón se adueña de Valencia

José Ignacio Galcerá
Arrollador, implacable, pujante, ambicioso... así fue la tarde de Samuel Navalón. Con el triunfo de este sábado, el torero de Ayora se ha hecho amo y señor de Valencia, de su puerta grande, conquistada de nuevo en esta Feria de Julio tras la que descerrajó en marzo por Fallas. Dos triunfos sin discusión, dos golpes sobre la mesa que le sitúan, no cabe duda, como el triunfador de la temporada en esta plaza. Cuajó dos actuaciones de máxima entrega -¡así se derriban las puertas, así se conquista la gloria!- y no precisamente fue un triunfo fácil -ni por paisanaje- porque la encastada y muy seria -por dentro y por fuera- corrida de El Torero exigió el mayor de los compromisos. Los toros de Lola Domecq reclamaron toreros machos y Navalón lo fue. Como Luque, que firmó una tarde importante, magistral, aunque en su caso sin el premio de la salida a hombros.

El tercero descabalgó a Agustín Moreno. Caballo y picador al suelo. Costó levantar al equino y el toro fue picado en el que guardaba la puerta. Frenado, se lo pensaba mucho, reservón, Curro Javier trató de abrirle los caminos al toro. Y como quien no quiere la cosa, como si la papeleta que tuviera delante fuera sencilla, Samuel Navalón se echó de rodillas, acortó distancias, muy cerca, y se lo trajo toreado media docena de veces. Ahí ya quedó constancia de la total entrega del valenciano esta tarde. La faena fue un toma y daca. Fiero el toro, que exigió una barbaridad. Si tocaba la muleta, se violentaba y sacaba todo el genio. Por arriba no quería nada. Navalón marcó con su firmeza quién mandaba ahí. En una ocasión casi se lo echa a los lomos, en la siguiente le rompió el toro el estaquillador y en cada embestida se mascaba la cogida. Que llegó. No estaba para alardes el toro pero a ver quién le decía a este Navalón que se reservara, que contuviera su hambre de gloria. En un intento de cambiado por la espalda, lo cazó el toro, que prendió al valenciano por la espalda. Salió del trance aturdido, le quitaron la chaquetilla y aun así todavía quiso más. Quedaba un ramillete de molinetes antes de la igualada y una estocada contraria. La oreja fue de justicia a tanta entrega. Importante de verdad su dimensión.

Navalón traía consigo esta tarde una misión: triunfar sí o sí. Por lo civil o por lo criminal. No había quien lo detuviera. No perdonó un quite. Por chicuelinas en el segundo y por tafalleras en el quinto. Ambos bajo el denominador común de la quietud. Y como si antes en su toro no le hubiera pasado un tren por encima, se fue a la puerta de chiqueros con el sexto como muestra de determinación. Librada la larga, lo mejor vendría cuando, sueltos los brazos, toreó con categoría a la verónica. En los medios fue el explosivo e inmóvil inicio por cambiados. Se venía el toro con todo. Navalón le dio generosa distancia. Otro toro encastado. Gobernó Navalón al toro en una primera serie con la diestra, otra notable al natural, pero el de El Torero fue perdiendo inercia. Navalón se mostraba crecido, envalentonado. Se la jugó de verdad, en ocasiones hasta atropellando la razón fruto de una ambición desmedida. Una entrega desatada. En las luquesinas le acabó echando mano por segunda vez esta tarde y en las bernadinas de cierre, casi otra. Una estocada caída con derrame. Se desató la petición, cayó la oreja, y se desmesuró el desequilibrado palco presidencial de Valencia con un segundo trofeo que en cualquier caso no desmerece ni minimiza la tarde del valenciano, que abrió por segunda vez consecutiva la puerta grande Valencia. De la que se ha hecho amo y señor.

MAESTRO LUQUE

En cuanto Luque se hizo presente con un quite de plantas firmes por chicuelinas en el toro de Urdiales ya se hizo notar el sevillano. Con esa misma seguridad se mostró frente al astifino segundo, con sus amenazantes puntas por delante. Brindó la faena a José Luis Benlloch. La apertura ya fue extraordinaria, torero y poderoso a partes iguales, y luego hizo fácil lo que en realidad no lo era porque había que ahormar una embestida con carácter, especialmente por el pitón derecho. Por la otra mano, el toro fue más claro y profundo, y Luque lo toreó fenomenal al natural. Además, en la corta distancia aguantó con estoicismo parones y alguna mirada intimidante, dejándose rozar las puntas de los pitones la taleguilla. Mató de una estocada contraria y algo trasera, y paseó una oreja.

Soltó las muñecas con el capote ante el quinto, todo un galán. La corrida exigió en banderillas y Juan Contreras se escapó de milagro de la cornada. En el quite se volvió a templar el de Gerena por verónicas y ahí se descubrió que el pitón bueno del toro era el izquierdo. Que fuera bueno no significa que fuera fácil. Afloró entonces el maestro Luque. La faena fue de un asiento, firmeza y temple sensacionales. La capacidad de Luque es tal que acabó metiéndolo por el derecho también sin que nadie diera un duro al comienzo por ese pitón. Faena sorda pero que deja huella. Con el toro más parado, se puso a "jugar", enseñándole y quitándole la muleta como si de un tentadero se tratara. Así de sobrado anda. Lo pinchó y se esfumó la posibilidad de cortar una oreja.

El paso de Diego Urdiales por la feria fue más bien discreto. Su primero fue de esos toros que ahora llaman con disparo, exigente para estar delante por cuanto no regalaba ninguna embestida. En una faena de muchos tiempos muertos, los mayores logros llegaron en una serie de cuatro naturales estupendos. Y ya. Con este se atascó con el descabello y al otro, el cuarto, que se llevó una ovación de los tendidos por su presencia como sus otros hermanos, lo mató bien. Sin ritmo, metiéndose por dentro, no fue sencillo ni por una ni por otra mano. En todo caso, no se le vio con demasiada confianza al riojano.  AplausoS

Valencia. Sábado 18 de julio de 2026. 
Toros de Toros El Torero, muy bien presentados y de encastado juego en conjunto.

Diego Urdiales, silencio tras aviso y ovación con saludos; Daniel Luque, oreja y ovación con saludos;
Samuel Navalón, oreja tras aviso y dos orejas. 

Entrada: Un tercio de plaza. Saludó tras banderillear al segundo Antonio Manuel Punta y Curro Javier, en el sexto.

sábado, 18 de julio de 2026

Gibraltar es hablar solo / por HUGHES


'..A costa de España, Gibraltar se ha hecho puerto, aeropuerto, un conato de Benidorm y podría anexionarse hasta San Roque, si quisiera. La impresión es que no hacen más porque no les interesa..'

Gibraltar es hablar solo

HUGHES
Pedro Sánchez retiró la verja de Gibraltar, liberó a los monos, y tuvo el cuajo de decir que con ello derribaba el último muro de Europa Occidental.

El Muro de Gibraltar separaba una de las fronteras con mayor diferencia de renta del mundo. La diferencia de renta per cápita media entre el habitante de La Línea, rondando los 10 000 euros, y el de Gibraltar, rondando los 100 000, ese 1 a 10, no se ve en otro lugar. Dar un paso y ser de repente diez veces más pobre es algo que uno imagina entre Corea del Norte y Corea del Sur o entre Israel y la Franja de Gaza, porque ahí hablamos de fronteras que son auténticas cicatrices, líneas que separan mundos por completo diferentes. Si el territorio es similar en fertilidad, sistemas políticos, tecnología, tradiciones morales, coordenadas geopolíticas o religiosas… ¿qué explica semejante brecha en esa frontera?

Gaza o la frontera mexicana (no nos vienen a la cabeza más sitios) son grandes causas de las personas con alto sentido de su propia moralidad. Sin embargo, la diferencia estrepitosa entre Gibraltar y La Línea, única en el planeta, nunca le ha importado lo más mínimo a nuestra izquierda, igual que su ecologismo no se ha visto afectado por los atropellos gibraltareños sobre el Medio Ambiente.

Como diría Antonio Burgos, la izquierda, con Gibraltar, passssssssa de todo, y a partir de ahí, como marcan la pauta, passsssssan todos los demás.

Ahora Sánchez va allí y se marca el numerito de Gorbachov cuando debería denunciar, si no la situación colonial, que tampoco vamos a soñar a esas alturas, al menos el abuso que ocasiona una disparidad económica como no hay otra. Gibraltar no es muro, ni verja, ni frontera; es brecha. El concepto lo conocen.

Pero esta desigualdad en concreto no les conmueve. No les importa la integridad territorial o el orgullo nacional, lo asumimos, pero es que ni siquiera les importa la desigualdad.

Es lo asombroso de Gibraltar: que todo lleva sordina. Gibraltar es hablar solo. Como si te encerraran en una habitación acolchada en la que nadie te escuchará jamás por mucho que grites.

A costa de España, Gibraltar se ha hecho puerto, aeropuerto, un conato de Benidorm y podría anexionarse hasta San Roque, si quisiera. La impresión es que no hacen más porque no les interesa.

El Peñón es una formación geológica hecha de «cesiones de soberanía». Cada cesión, un pellizquito de roca. Y así está el Penón, gran forúnculo español.

El palco, secuestrado, Roca, burlado, Valencia traicionada… / por José Luis Benlloch


La corrida estrella de la feria acaba en medio de un gran escándalo al negarle una oreja al peruano.

"Los juampedros volvieron a la senda del aburrimiento y la ñoñez y arrasaron todas las expectativas de lucimiento"

José Luis Benlloch
El palco, secuestrado; Roca, burlado; Valencia traicionada; el orden público en peligro… ese fue el desenlace de la corrida estrella de la feria. Ni p… idea, mejor ni pajolera idea de la autoridad (i)responsable, nula sensibilidad, mucho me temo que cero conocimientos porque no quiero creer en una perniciosa intencionalidad. Ese fue el desenlace de una corrida que, jodida pena, había transcurrido por la senda de una maldita discreción. Donde debía haber habido tensión y emotividad solo había surgido una correcta discreción que es concepto que va contra la esencia del buen toreo. 

No vale el voluntarismo, no basta con las buenas formas tal como se veía, como se sufría toro a toro hasta que surgió la faena de Roca Rey al sexto. Si el toreo es cosa de dos, de toro y torero en este caso el torero aportó el setenta, el ochenta por ciento y la plaza que se había llenado en más de tres cuartos se reencontró con la imprescindible emoción que prometía la tarde. En realidad, nada que le importase a la presidenta que se llamó a andana cuando el público, que uno pensaba soberano, pedía de manera clamorosa la segunda oreja. Ella sabía más, eso debe creer, y se armó la marimorena, la de todos los domingos, la de todas las ferias ante la pasividad de quien se considera autoridad superior cuyo cargo, señora, señor, debe ir más allá de lucir palmito en el callejón. El toreo está ninguneado en Valencia por mucho certamen, concurso o ayuda que se les ocurra organizar. En ningún deporte cabe creer que pusiesen de arbitro en la alta competición a un recién llegado porque se puede llegar a la burla a la que se llegó ayer. Y acabo la referencia a la presidenta, que tiempo habrá, que esto no acaba aquí, esto se puede hinchar, que se pirran por un palco y nadie sabe dónde tienen el límite. Esa es la raíz de la cuestión, el palco el seguidismo hasta el desbarre teniendo en cuenta que la señora es reincidente en la cuestión.

La de Roca Rey al sexto toro, el del escándalo, fue un dechado de amor propio y técnica, de buena administración de las condiciones del toro, de asumir responsabilidades, justo a las que obliga su condición de figura. Lo templó, le obligo, le llevó, ni fuerte ni flojo lo que cabía para no reventar el globo, se montó encima con los efectos especiales del final y lo despachó de un soberano volapié y la señora decidió que aquello valía una oreja, ni una más, como si el espadazo por sí solo no lo valiese ya, como si el público no tuviese razón en su petición, como si Valencia tuviese que ser lo que ella pretende, lo que les peta al grupito. Su redentorismo, el de sus compañeros no es muy distinto, no parece tener limite por mucho que no case con la personalidad de Valencia en donde por cierto nadie sabe explicarme, a los periodistas nos viene bien por cuestiones de cierre, porque esa misma autoridad ha decidido que en Feria de Julio no haya apenas descanso. Toda la vieja liturgia de la merienda se la han pasado por el arco del triunfo.


Hasta ese momento la tarde venía torcida, vacía de argumentos, así que habría que agradecerle el apasionado (espero que lo entiendan también como razonado) arranque de esta crónica. Verán, sin toro no hay paraíso, habría que decir sin bravura que toro vaya si hubo, eso es de siempre, y esta vez no fue una excepción, no lo hubo ni apenas capacidad torera para pasar por encima de tan dramática carencia. Los juampedros volvieron a Valencia por la senda del aburrimiento y la ñoñez y arrasaron con ello todas las expectativas de lucimiento. Bravos no, mansos tampoco, seriados sí, anodinos y vulgarones también, sin opciones, hasta que saltó el sexto, digamos que fue medio toro, y tuvo la fortuna, la tuvimos de encontrarse con el orgullo del peruano al que ya en el tercero de la tarde le había ninguneado una oreja dentro de los límites aceptables. Al final la postura solo fue el calentamiento para lo que vendría.

Y el recuerdo de Fabra

Hubo tres cuartos de plaza, lleno en el callejón que no es apartado que se refleje en la taquilla, pero denota la expectación del cartel y buen ambiente en la tarde que habíamos calificado como la de los generales. Roca contra el termómetro, ese era el reto y si tenemos en cuenta hasta donde se encabritó el termómetro hay que considerar que no hubo ni vencedores ni vencidos. Una brisita alivió por momentos a los espectadores, nada que impidiese que a Manzanares le diese un golpe de calor que le obligó a pasar por la enfermería.

A falta de contenidos en el ruedo tengo reseñada la presencia del director Pablo Salazar, ganado para la causa del toreo en uno de los palcos. Esta feria sin opción al lujo de una buena merienda que alivie una mala tarde como ocurre en cualquier plaza mediterránea que se precie. Alicante, Murcia, Almería… menos en Valencia, donde la autoridad se ha merendado al propio descanso de toda la vida, tendrán prisa, habrán quedado, eso es así salvo que lo pida la tele. Tengo reseñado a un monosabio charlando por teléfono mientras el piquero aún estaba en la plaza, acháquenlo la modernidad, cosas de la juventud. 
Tengo igualmente anotada la presencia de la hija del maestro Ricardo de Fabra, la quinta esencia del mejor valencianismo, el toreo más valiente que ha dado esta tierra que vivió y gozó enganchado al toro, a las tradiciones, als rocins de tiro, al almorsar, al puret, a la fira… en la memoria sitio especial para aquella tarde en la que clavó la senyera en el ruedo y se jugó la vida para dar respuesta al Cordobés. Y hablando de Fabra a uno le vienen recuerdos mil como los de su cuadrilla, la cuadrilla de todas las cuadrillas, que a sus órdenes impresionaron en las plazas de más relieve y acuñaron aquello de plata valenciana: Honrubia, Capilla, Guillem, Pepe Luis, Pepe Martí… todos en pie, música por favor.

Manzanares y Talavante

Cuando apareció el bonito primero una capota gris parda de muchos grados y más humedad cubría la plaza. Soberbia actuación tanto de Trujillo en la brega como sus compañeros con los palitroques. La faena del maestro Manzanares no acabó de trascender, no escaló por los tendidos ni siquiera cuando en el tramo final se apretó con el toro sobre la derecha. En su disculpa el toro no daba para mucho más. En su segundo hubo demasiada corrección, demasiada discreción y nos quedamos a la espera de la resurrección, tal cual hizo una Feria de Julio su sabio padre en esta misma plaza.

Talavante se puso a torear en el segundo de la tarde de primeras, sin más preparativos, sin muchas apreturas eso es verdad, pero fácil y dispuesto. A ese le que cuajó una faena discreta premiada con oreja que vino a demostrar que mantiene la lealtad de sus fieles en Valencia. Si esa valía una oreja en opinión de la presidenta, las dos que pedían para Roca eran de cajón. Por faroles, puro recurso y mucho alivio, recibió a su segundo luego en la faena se aburrió el toro, nos aburrimos todos y el maestro cumplió voluntarista que no es una las virtudes por las que ha llegado donde ha llegado.


El jabonero tercero, que salió comiéndose al mundo, se estampó contra el maderamen de un burladero con tal fuerza que seguramente le restaría las ídem a lo largo de la faena. Unos estatuarios iniciales no le sentaron nada bien, no acertó Roca en ese arranque, se cree frecuentemente que por torear por alto no se quebranta al toro y es todo lo contrario. El juego fue tan anodino que ni Roca lo pudo remediar. Con el arrimón final y los juegos artificiales se dividieron las pasiones y la plaza se convirtió en un puristas contra roquistas. Tras un pinchazo le recetó un estoconazo hasta las cintas. Ante el panorama general Roca se puso serio con el sexto. Había que salvar la tarde, Roca al rescate. Y se arrimó como un león, encorajinado, toreó templado y se arrimó vibrante. La estocada final fue de libro y para comentar la respuesta de la autoridad remito al arranque de esta crónica. Una pena que plaza de tanta personalidad esté en manos de tanta ignorancia. Pena grande a cuenta de los salvaprestigios.

FICHA

Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentado y de escaso fondo.

José María Manzanares, silencio tras aviso en ambos.
Alejandro Talavante, oreja y ovación con saludos tras aviso.
Roca Rey, ovación con saludos tras petición y aviso, y oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.