la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 8 de julio de 2026

Colombo entrena con santacolomas de Ana Romero

Quietud y temple ante las vacas de Ana Romero.

'..El joven matador de toros tachirense Jesús Enrique Colombo, se prepara intensamente en el campo bravo español, de cara a sus compromisos de este 13 de julio en Pamplona y el 1 de agosto en Azpeitia..'

Jesús Ramírez "El Tato"
El joven matador de toros tachirense Jesús Enrique Colombo, se prepara intensamente en el campo bravo español, de cara a sus compromisos de este 13 de julio en Pamplona y el 1 de agosto en Azpeitia.

Este fin de semana, Colombo estuvo en la ganadería de Ana Romero, ubicada en Alcalá de los Gazules, Cádiz, finca "Las Cavatillas" donde el hierro de la L mayúscula tiene las vacas y toros representativos del encaste Santa Coloma.

Preparación para exigentes compromisos en España

El venezolano se entretuvo toreando a gusto cuatro vacas del antiguo hierro, acompañado de su padre el matador Jesús Adolfo Colombo, y representantes de la famosa divisa que el espada criollo estará lidiando en el coso de Azpeitia el día domingo 1 de agosto junto a "Morenito de Aranda" e Ismael Martin.

El matador Jesús Adolfo Colombo de selfie ante los azulejos de la ganadería

Pero antes, el 13 de julio, actuará por cuarta vez consecutiva en Pamplona ante toros de Miura, alternando con Manolo Escribano y Pepe Moral.

Indudablemte, dos compromisos de máxima importancia en la temporada española de Colombo que mantendrán a la afición venezolana muy pendientes de estos triunfos en importantes plazas donde el meritorio diestro tiene peso especifico.


'SAN FERMÍN'.- FERIA DEL TORO 2026. Aarón Palacio se abre paso en Pamplona entre la aspereza de Fuente Ymbro / por Sergio Hueso


'..Aarón Palacio volvió a Pamplona un año después de su paso como novillero y lo hizo ya como matador de toros. El zaragozano, que debutaba con esta condición en San Fermín, dejó la nota más destacada de una tarde condicionada por el escaso juego de la corrida de Fuente Ymbro..'

FERIA DEL TORO 2026
Aarón Palacio se abre paso en Pamplona entre la aspereza de Fuente Ymbro

Tercera de la Feria del Toro 2026 con toros de Fuente Ymbro para Daniel Luque, Víctor Hernández y Aarón Palacio.

Por Sergio Hueso
Aarón Palacio volvió a Pamplona un año después de su paso como novillero y lo hizo ya como matador de toros. El zaragozano, que debutaba con esta condición en San Fermín, dejó la nota más destacada de una tarde condicionada por el escaso juego de la corrida de Fuente Ymbro, muy baja de entrega, desigual de fuerzas y sin fondo suficiente para que el festejo tomara vuelo.

Palacio fue el nombre propio de una corrida en la que los toreros tuvieron que poner siempre más que los toros. Su oreja al sexto no llegó por la rotundidad de una faena compacta, sino por la verdad con la que afrontó una tarde importante para él, por su disposición constante y por la forma de mantenerse firme ante un animal que terminó desarrollando dificultades y que llegó incluso a ponerle en un serio compromiso.

El sexto fue el toro con el que Aarón terminó por conectar definitivamente con Pamplona. Se fue a la puerta de chiqueros para recibirlo de rodillas, pero el animal salió recto y obligó al torero a echar cuerpo a tierra para evitar el percance. El momento tuvo emoción y también riesgo. Se rehízo de inmediato y continuó con chicuelinas sueltas ante un toro que tuvo movilidad, pero no entrega. Tras el paso por el caballo, donde el astado no terminó de emplearse en ninguno de los dos encuentros, Daniel Luque quitó por chicuelinas desde los medios. Aarón comenzó la faena de muleta de rodillas, por derechazos, tratando de prender una embestida que desde el inicio fue descompuesta y sin ritmo. El toro se fue apagando pronto, se acuñó en tablas a partir de la segunda serie y apenas permitió construir. Palacio insistió con mucha disposición, metido entre los pitones y buscando siempre mantener viva la faena. En una de esas embestidas defensivas, el toro lo tropezó y lo lanzó al suelo, quedando el zaragozano a merced del animal. El susto no enfrió su actuación. Volvió a la cara del toro, remató con firmeza y mató bien. La oreja premió esa entrega, la frescura y la actitud de un torero que quiso dejar huella en su debut pamplonés como matador.Ganado

También quiso desde el principio ante el tercero. Lo recibió con dos faroles de rodillas en el tercio y después se estiró por verónicas templadas, rematadas con una media y una revolera de buen trazo. El toro no terminó de entregarse en varas. Pedro Geniz señaló un primer puyazo trasero sin rectificar y el segundo encuentro fue muy medido. Aarón brindó al público desde los medios e inició la faena cambiando el viaje del toro por la espalda. Por el pitón derecho trató de llevarlo con suavidad y temple, aunque el animal embistió siempre a la defensiva y condicionado por su falta de poder. Por el izquierdo, el toro se frenó y nunca terminó de pasar con claridad. El zaragozano cerró la faena con molinetes de rodillas, otros en pie y un pase de pecho final. Mató de una estocada media y baja y dio una vuelta al ruedo tras petición.

Daniel Luque abrió plaza con un toro muy suelto, que no hizo caso al capote y se dio la vuelta en varias ocasiones sin llegar a encelarse en los lances de recibo. Su comportamiento en el caballo confirmó pronto su condición. En el primer encuentro se fue al caballo que guardaba la puerta, pero protestó buscando los cuartos traseros del peto. En el segundo puyazo, trasero de colocación, volvió a echar la cara arriba y empujó de costado, sin entrega. En la muleta mantuvo la querencia hacia la puerta por la que había entrado tras el encierro de la mañana. Luque tiró de oficio, se dobló con él por abajo y logró someterlo por momentos con la muleta muy baja. Por el pitón derecho consiguió los pasajes de mayor mérito mientras el toro tuvo recorrido. Por el izquierdo, el animal se quedó corto y salió desentendido al final de cada muletazo. Cuando el sevillano volvió al derecho, el toro ya había venido a menos. Mató de una estocada baja y fue silenciado.

Tampoco tuvo demasiadas opciones con el cuarto. El toro salió suelto y tardó en fijarse en el capote. En varas acudió a los pechos del caballo, pero sin emplearse y buscando quitarse la puya. Luque comenzó la faena de rodillas en los terrenos de las peñas, aunque el trasteo nunca terminó de prender. El toro embistió descompuesto, girando sobre las manos y sin ritmo. El ambiente tampoco ayudó, con buena parte de los tendidos centrados ya en la tradicional merienda sanferminera. Luque mantuvo la disposición e intentó sacar algo por ambos pitones, pero el toro terminó rajándose cuando lo probó al natural. Cerró con luquesinas antes de dejar una estocada trasera y desprendida. Fue ovacionado.

Víctor Hernández vio cómo el segundo era devuelto a los corrales por falta de fuerzas. El toro salió sin definirse en el capote y recibió un primer puyazo trasero en el que empujó principalmente con el pitón izquierdo. Llegó muy justo al segundo encuentro, en el que apenas se le señaló el castigo. La falta de poder era evidente y el presidente sacó el pañuelo verde.

Con el sobrero de Fuente Ymbro, Hernández dejó los mejores momentos de su tarde. Se estiró por verónicas ante un toro que tuvo mejor son por el pitón izquierdo, aunque tendía a acostarse en los viajes. En el caballo empujó con el pitón zurdo en un primer puyazo medido. Víctor quitó después por gaoneras desde los medios y Aarón Palacio dejó, tras el segundo encuentro, un quite por chicuelinas de buen trazo y mucha enjundia. La faena de muleta comenzó desde el tercio, por alto, con un cambiado por la espalda muy ajustado. Hernández encontró el mejor camino por el pitón derecho, por donde logró dos series ligadas, corriendo bien la mano con profundidad y temple. Por el izquierdo, el toro protestó más, echó la cara arriba y deslució los naturales. Cuando el animal fue a menos, el alcarreño buscó un final de cercanías, con circulares invertidos por la espalda y una serie de manoletinas. Dejó media estocada y fue ovacionado con saludos. Deportes con animales

El quinto tampoco le dio opciones. Arrolló de salida en el capote y llegó a desarmarlo. En el caballo pasó por ambos encuentros sin entregarse y, en la muleta, embistió con el pitón de fuera, a arreones y siempre a la defensiva. Hernández se mantuvo firme, pero el toro nunca permitió construir una faena con continuidad. Mató de una estocada atravesada y pasó posteriormente a la enfermería. Fue silenciado.

  • FICHA:
Pamplona.- Tercera de la Feria del Toro 2026 con toros de Fuente Ymbro para Daniel Luque, Víctor Hernández y Aarón Palacio. Entrada: Lleno de "No hay Localidades"

Daniel Luque, Silencio y Ovación
Víctor Hernández, Ovación con saludos y Silencio
Aarón Palacio, Vuelta al ruedo tras petición y Oreja
martes, 7 de julio de 2026 

Belmonte y Hemingway, una amistad más allá del toreo / por José Ángel Ríos


'..La amistad entre ambos se fraguó sobre un profundo vínculo cimentado durante años, en base a una visión personal acerca del valor ante el peligro y una fascinación mutua por el arte..'

Belmonte y Hemingway, una amistad más allá del toreo
El diestro sevillano influyó en dos conocidas obras del escritor estadounidense: Fiesta y Muerte en la tarde.

Por José Ángel Ríos
La figura de Juan Belmonte era tan alargada que trascendió la tauromaquia. Viajero, ávido lector y amigo de personalidades como Valle-Inclán, Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, de su vida se han vertido ríos de tinta. Quizá, de todo el contenido periodístico y literario escrito sobre él, la excelsa biografía publicada por Manuel Chaves Nogales sea el retrato más íntimo del torero sevillano. En una época en la que el fútbol y los deportes en general no copaban la atención de masas de la que gozan hoy, Juan Belmonte era el gran influencer español de su época.

Tímido y célebre. Intelectual y hombre de campo. Millonario, pero nostálgico de su infancia pobre, en sus aventuras juveniles, cruzando las aguas mansas del Guadalquivir para torear reses en las dehesas con un saco de arpillera, se adivinaba la obsesión de Belmonte para escapar de su propio destino. Chaves Nogales captó que en esa contradicción residía la naturaleza fascinante de un personaje cuyas peripecias también trascendieron al otro lado del Atlántico. La esencia fatalista y dual del torero sevillano también fue captada por Hemingway. Pasar a la posteridad como el Pasmo de Triana, pese a haber nacido en la calle Feria, es buena prueba de ello.

El poder de la literatura reside en la síntesis. Condensar un concepto en una palabra siempre es más eficaz que hacerlo en un párrafo. Ocurre algo similar con la tauromaquia. En este sentido, la literatura y el toreo pueden parecer disciplinas alejadas, pero la aparente simpleza de una verónica o la plasticidad de un quite suponen por lo general finalizar con éxito una faena. Y, a menudo, ahí habita la belleza.

España en la literatura de Hemingway

Hemingway nació en Estados Unidos, pero su literatura abarca escenarios tan dispares como Michigan, Cuba, Italia, Francia, Key West y las cacerías de África. Sin embargo, en su círculo íntimo, situaba en su atlas personal y por encima de todos los lugares que conformaban su extensa geografía a España, país al que consideraba su segunda patria y, sin duda, el que más influyó en su carrera.

Sevilla no salió muy bien parada en sus textos, pero la amistad entre el torero y el novelista fue más allá de lo meramente artístico, tanto que la influencia de Belmonte sobrevuela buena parte de la obra de Hemingway. Considerarlo un referente en la tauromaquia moderna no fue suficiente. Según diversas fuentes, Hemingway llegó a pronunciar en una ocasión: «He conocido a dos genios. Uno fue Einstein. El otro, Juan Belmonte». La amistad entre ambos se fraguó sobre un profundo vínculo cimentado durante años, en base a una visión personal acerca del valor ante el peligro y una fascinación mutua por el arte. Eso le permitió al diestro sevillano guiar al literato estadounidense a través de los códigos más profundos de los toros y el alma española. Tanto, que su presencia tiene un amplio protagonismo en dos de sus obras.

Fiesta, publicada en 1926, retrata la generación perdida anglosajona del toreo. Es una obra ambiciosa, en la que Hemingway busca las raíces de esa autenticidad en los Sanfermines de Pamplona a través de su protagonista, Jake Barnes. En ella, Juan Belmonte aparece retratado, ya en su madurez, como un héroe trágico que regresa al ruedo tras haber conseguido la gloria, contrastando con la juventud de Pedro Romero, el personaje inspirado en Cayetano Ordóñez.

En 1932 llega Muerte en la tarde, una mezcla de ensayo y disertación filosófica sobre la valentía y la crueldad. Considerada por muchos una biblia profana de la tauromaquia, en esta obra analiza en profundidad el fenómeno Belmonte. Hemingway percibió el pulso literario en aquel torero de mirada triste. Al no poder usar con destreza sus débiles piernas, Belmonte obligaba al toro a pasar a su antojo por donde él quisiera. Parar, templar y mandar. Ese fue el nacimiento del toreo moderno.

Hemingway y Belmonte pasearon su amistad por diversos escenarios de una Sevilla que hoy parece relegada al recuerdo. Quizá el más representativo sea el Hotel Colón (entonces Hotel Majestic), muy frecuentado tanto por toreros como por el propio novelista durante sus visitas a la capital hispalense, y por cuyas habitaciones también pasaron Ava Gardner, Salvador Dalí y Pablo Picasso. Otro lugar emblemático visitado por el novelista y que merece mención especial es Casa Cuesta, en la calle Castilla, entonces llamada Casa Ruiz y a la que Hemingway en su obra póstuma El verano peligroso llamó Casa Luis, confundiéndola con el nombre de su propietario. Sobre su barra de madera con rastros de tiza y azulejos de cerámica trianera, el autor de Por quién doblan las campanas inmortalizó en 1959 las crónicas taurinas de Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez.

Belmonte asistía con asiduidad al bar Los Corales, de la calle Sierpes, donde acudía una vez retirado y participaba en tertulias sobre la técnica taurina, el valor y el arte, aunque no se tiene constancia de que el escritor también lo visitara. De Belmonte se cuenta que, al enterarse del suicidio de Hemingway en 1961, pronunció un escueto: «Bien hecho». El destino les tenía deparado un final con paralelismos similares a los que une la tauromaquia y la literatura. El torero sevillano se quitó la vida sólo un año después.


martes, 7 de julio de 2026

Incluso Moreno Bonilla / por HUGHES


'..Había que ver su cara cuando la firma del pacto. Gavira sonreía cordial, como se hace en las bodas y los acuerdos, y Moreno Bonilla tenía la cara de velatorio, cara de que se la había muerto el perro. Qué mirada, qué ojos, qué caída de hombros… El Obligao, y venga con la inclusión, su palabra favorita, incluso, inclusive, incluyente, incluidos y la Andalucía de todos..'

Incluso Moreno Bonilla

HUGHES
Pensábamos que la retórica de Ayuso con Madrid, la libertad, los acentos y estas zarandajas era algo insuperable, que el alipori no podía ser mayor, pero Andalucía se ha puesto seria.

Las gansadas a cuenta de Blas Infante y el andalucismo no tienen explicación. Se han buscado un Sabino Arana de la cursilería.

Pero ¿quién es Blas Infante? ¿padre de qué? ¿y por qué se tiene que cuadrar ante él el presidente autonómico como si fuera San Isidoro? ¿Ha parido a Andalucía? ¿La ha liberado o ganado en alguna batalla? Con Infante entronizaron otro emblema ‘antifascista’, y le ofrendan como a Macià en la Diada, igual que Manu Sánchez imita a los Buenafuentes.

Ahora Infante ya no es sólo referente de andalucismo, también de «diversidad». Moreno Bonilla es otro Ayuso. Ponen la capacidad autonómica para el delirio identitario al servicio de una política personal. Bonilla es un Ayuso sin Losantos. Es tremendo.

Había que ver su cara cuando la firma del pacto. Gavira sonreía cordial, como se hace en las bodas y los acuerdos, y Moreno Bonilla tenía la cara de velatorio, cara de que se la había muerto el perro. Qué mirada, qué ojos, qué caída de hombros… El Obligao, y venga con la inclusión, su palabra favorita, incluso, inclusive, incluyente, incluidos y la Andalucía de todos, «el sur es entendimiento y humanidad», y el aquí cabemos todos, y el sumar, la política que le gusta, pero pichita, le podrían decir, ¿acaso no estás sumando con Vox? Lo que haces es exactamente sumar los votos para ser presidente porque sin Vox, ¿tú de qué?

La cara de compungido que tiene que poner Bonilla por pactar con la «ultraderesha» es a estas horas la del batallón suaviter de la prensa, que llegaron incluso (¡Bonilla!) a disfrazarse de papistas y democristianos. Seguro que en el futuro renunciarán a la parte de sus emolumentos que salga del dinero institucional manchado por el populismo.

Ahora ha acabado el pomposamente llamado «ciclo autonómico». Se pensó para que Feijoo saliera lanzado a la absoluta pero tras Extremadura, Aragón, Castilla y «El Sur», de eso no queda nada y ahora están en el descubrimiento de la «política de bloques». Efectivamente. El mundo occidental se divide en dos bloques que atraviesan cada país y acabarán siendo la lucha de un partido nacional contra otro posnacional, pero aquí es sólo sanchismo contra antisanchismo. O sea, hemos ganado algo de realidad, de realismo, de puesta al día, de instalación en el mundo, aunque escasa. De todos modos, es una obra titánica. Mover esto. Haber movido esto. Mover el bloque narrativo de los oligoelementos oligárquicos oligopólicos es como desplazar una pirámide tirando de unos ruedines…

El PP quería salir del ciclo autonómico como gran centro fortalecido entre «extremos», pero tendrán que conformarse con ser parte de un bloque, polarizados como todo hijo de vecino, si bien la parte «adulta» y mayor, la que tiene que domesticar al «socio radical».

Esta nueva situación la ha reformulado inmediatamente Aznar con su mezcla inhumana de cuajo y solemnidad mediante el concepto «mayoría nacional», en torno, señaló, a un «propósito reconstructor de dimensión histórica». Momento en el que las cámaras enfocan a Feijoo.

Mangancia en Maracaibo. Ni ZP era tan social ni sus joyas eran bisutería / por Joaquín Campos

'..nos ha sorprendido que un tipo que era amigo íntimo del presidente de un narcoestado guardara joyas en su oficina, comenzando a asumir el que escribe que no sería de extrañar que en algunos petroleros zarpados desde Maracaibo y Amuay, alguien que atiende al acrónimo de ZP, se haya podido llevar comisiones jugosísimas..'

Mangancia en Maracaibo
Ni ZP era tan social ni sus joyas eran bisutería

Hace dos años me bañaba en una pileta tan caliente como turbia en la zona balinesa de Uluwatu, cerca de la playa de Padang Padang, no sólo por el extremo calor sino porque una eslovena de pechos firmes se había metido en el agua con, imagino, las mismas intenciones: refrescarse; aunque allí dentro, se lo aseguro, y ya despojada de la parte superior del bikini, la temperatura del agua –apenas inferior a la corporal– era lo de menos.

La conversación comenzó poniendo el listón bien alto con la filosofía, no cayendo el que escribe en que el nacionalismo atrapa hasta a los progres: creía que como Slavoj Zizek era su compatriota ella había entendido algo de lo que, muy probablemente, no habría leído ni en vertical, cuando el citado pensador también ha acabado disuelto en la boina continua de la Agenda 2030.

Pero la causa del cese de mis primigenias intenciones decayó cuando entramos en el borrascoso mundo de la política. Porque ella, sin mediar pregunta por mi parte, me comentó lo siguiente: “Eres español, como tu presidente, que además de sus maravillosas políticas sociales con los inmigrantes es alto y guapísimo”. En el fondo, me dejó por Pedro Sánchez. Pero esa afrenta a la inteligencia más básica me hizo salir de la piscina y continuar con mi vida asumiendo que poco importa lo que yo diga si a un tío lo ensalzan por su belleza, haga lo que haga. Algo así como pensaba yo en mi adolescencia de la mamachicho Patrizia Cavaliere, que aunque hubiera sido sicaria, yo la habría amado siempre.

Luis Ansorena, uno de mis asesores de mesita de noche, me lo confirmó días más tarde: “España, al menos en Europa, es conocido como un país precursor de políticas sociales, donde la economía va bien, y sí: con un presidente alto y guapo; con personalidad”. Y por sus días de sol: unos trescientos al año, añadí.

Dependiendo de la talla del apéndice, y dado el pasado de su familia política, no tendría que haber descartado al meterme en xvideos, buscando porno en español, que un tipo que nadie pensó que iba a llegar a presidente del gobierno –siquiera a directivo del Club Deportivo Artístico Navalcarnero–, hubiera estado repartiendo estopa, incluso a señoras inmigrantes –el mundo hispano es muy amplio–, en esos videos que facilitan el onanismo además de la complejidad de aceptar, en la mayoría de ocasiones, cómo es el sexo real en comparación con la industria del cine porno, tan proclive a la exageración.

A la vez que Sánchez era jaleado a finales de 2023 en una piscina cualquiera de la isla de Bali, Trump nos enfadaba no porque fuera presidente electo o candidato derrotado, sino esencialmente por ser empresario y millonario, cualidades que en España detesta hasta parte de la derecha. Pero que a Zapatero, molde de Sánchez salvo en la belleza, le hayan pillado joyas por valor de casi 1.400.000 euros en la caja fuerte de su despacho, origina una duda plausible: cuánto no tendrá en el joyero de su inmenso hogar, o hasta enterrado en los maceteros de alguno de sus patios temáticos, donde las sillas, dadas las tallas de sus niñas, deben ser sofás de seis plazas.

Sin haberlos olisqueado, todos hemos pensado que Trump, a través de Melania –por cierto, también eslovena; ¿acaso también se conocerían en una piscina hablando de filosofía?–, debía tener millones, no en tasaciones de la joyería Ansorena, sino en número de collares de oro macizo, tiaras reales, pulseras, perlas y anillos de diamantes. Porque en España somos así. Por eso nos ha sorprendido que un tipo que era amigo íntimo del presidente de un narcoestado guardara joyas en su oficina, comenzando a asumir el que escribe que no sería de extrañar que en algunos petroleros zarpados desde Maracaibo y Amuay, alguien que atiende al acrónimo de ZP, se haya podido llevar comisiones jugosísimas, tampoco declaradas a la Hacienda patria que desconocemos cómo pasa por alto estas acciones cuando he visto inspecciones mucho más profundas a autónomos cuarentones que siguen viviendo en casa de sus padres por demasiados tickets de taxi. Porque el que escribe no se cree que cuando la ley y el orden encuentran a un delincuente lo hagan solamente por una de sus fechorías. O dicho de otro modo: es harto complejo que un delantero centro en su momento álgido sólo meta un par de goles por temporada. Y ZP, mal que le pese a la izquierda, se encontraba, hasta que fue imputado hace unos días, en el mejor momento de su carrera productiva.

Se nos ha caído el castillo de naipes: ni ZP era tan social ni sus joyas eran bisutería. Como tampoco sus hijas son trigo limpio. Algo así como la señora de Sánchez, además del hermano, cuando aún esperamos sentados a que Melania obstruya a la justicia de su país; y añado que tanto republicano obstinado con el fraude de la monarquía –¿por qué heredarán los suyos?, llevan repitiendo sin cesar– no hace más que borbonizarse metiendo en sus beneficios constantes tanto a sus hijas como a sus señoras y hermanos. ¿O acaso creen que si Sánchez o Zapatero fueran monarcas iban a abdicar para ceder sus tronos a alguien elegido democráticamente por el pueblo? Y a los hechos me remito. Porque a mí, por ejemplo, me habría interesado –y mucho– tanto el cargo del hermano de Sánchez como los contratos de la empresa de las hijas de ZP. Que mientras estos mangaban o realizaban algo muy parecido, Trump firmaba acuerdos de paz en guerras que apestaban a mundiales, cuando en España, no pocos, creían que ZP iba a ser el próximo Nobel de la Paz por culpa de aquella inmensa frase, 'la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento', que en el fondo, demuestra el carisma inmobiliario de toda la casta política que cuando sale de la misma lo hace con una inmensa desproporción entre bienes inmuebles conseguidos y salarios obtenidos, cuando ninguna de esas propiedades están a nombre de la tramontana o del huracán Mitch.

Y un sueño: que cuando Feijóo llegue a Moncloa con los votos de VOX pase por alto toda esta ilógica de lo social para no calentar el ambiente. Porque aquí somos así.

Joaquín Campos (Málaga, 1974), es escritor y reportero. Desde 2007 lleva residiendo en Asia (China, Camboya, Tailandia, Indonesia) cuando en la actualidad lo hace en Japón. Sus obras basculan entre géneros tan diversos como los diarios, el relato periodístico, la novela y la poesía. Escribe para medios sobre geopolítica y religión.

Valencia.- Del regalo a la obligación / por Carlos Bueno


'..Quien quiera asistir a la corrida de octubre en la que están anunciados Morante, Roca Rey y Rufo no podrá comprar únicamente ese boleto de forma anticipada. Para conseguirlo deberá adquirir obligatoriamente un paquete que incluye también una novillada con picadores y otra sin caballos..'

CAPOTAZO LARGO
Del regalo a la obligación

Por Carlos Bueno
No hace tanto tiempo que la compra de una entrada para una corrida llevaba aparejada, como incentivo, otra para una novillada. Era una forma de acercar público a los festejos menores. Hoy, sin embargo, la tendencia parece haber dado un giro de 180 grados, como ocurre en Valencia. Quien quiera asistir a la corrida de octubre en la que están anunciados Morante, Roca Rey y Rufo no podrá comprar únicamente ese boleto de forma anticipada. Para conseguirlo deberá adquirir obligatoriamente un paquete que incluye también una novillada con picadores y otra sin caballos.

En el folleto promocional se advierte que esa corrida tiene un precio superior al resto. Nada que objetar. Incluso podría ser más cara. Los toreros están en su perfecto derecho de exigir los honorarios que el mercado esté dispuesto a pagar, y la empresa de repercutir ese incremento en las localidades.

La cuestión cambia si se aprovecha el menor coste de organización de una novillada para pagar cachés que no genera el aforo de la plaza y, finalmente, el precio anunciado no es, en realidad, el que debe desembolsar el espectador. Porque si, por ejemplo, una entrada de tercera contrabarrera de sol figura con un importe de 64 euros, pero para poder adquirirla es obligatorio sumar otros 31 euros de la novillada con picadores y 16 euros de la novillada sin caballos, esa localidad pasa a costar 111 euros. Es decir, 47 euros más de lo publicado.

Si se tiene en cuenta que a los toros se suele acudir en pareja, cuando no con los hijos, el presupuesto familiar se dispara. Sin contar desplazamientos, restauración o cualquier otro gasto añadido, una simple tarde de toros puede convertirse en un desembolso más que considerable.

Pero, más allá de la económica, existe otra consecuencia especialmente llamativa. Los familiares y amigos de los novilleros también se ven obligados a comprar el paquete completo si desean asegurarse un asiento para ver actuar a los suyos. Poco importa que, aunque quieran, no puedan acudir a la corrida de Morante y Roca Rey. Si pretenden garantizarse un boleto para la novillada, deberán pagar cuatro veces su precio real. La única alternativa consiste en esperar a la apertura de taquillas el mismo día del festejo y confiar en que todavía queden localidades dentro del porcentaje reservado por ley para la venta directa.

Seguro que es todo legal, no lo dudo, pero no es ético ni parece velar por atraer público a la plaza. Obligar al aficionado a comprar entradas que quizá no desea para acceder al espectáculo que realmente le interesa difícilmente puede considerarse una política orientada a captar nuevos públicos o a fidelizar a los ya existentes.

Además, la operación entraña un riesgo que tampoco conviene ignorar. No quiero ni pensar si se diera el caso de que Morante acabara cayéndose del cartel, posibilidad nada descabellada atendiendo a su frágil estado, a sus antecedentes recientes, a posibles percances y al largo periodo que queda hasta octubre. Si eso ocurriera, la empresa podría enfrentarse a una avalancha de solicitudes de devolución que afectaría no solo a la corrida, sino también a los paquetes completos. Un escenario que nadie desea, pero latente.

Y ojo, entre el elevado coste que supone acudir a la plaza y la posibilidad fundada de que el festejo sea retransmitido por televisión, el frenazo en la venta de entradas podría ser considerable. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que una entrada para una corrida servía para regalar otra de una novillada. Sin duda, todo cambia sin remisión.

Quemémoslo todo / por Jesús Laínz

Francisco de Quevedo y Villegas, una parte de cuya obra habría sido quemada o prohibida en el siglo XXI. (Detalle del retrato de Juan van der Hamen)

'..El Antiguo Testamento, san Pablo, Ovidio, Platón, Esopo, Lope, Quevedo, Hernández…, y así hasta el infinito. ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Levantamos con el producto de tres milenios de pensamiento una gran pira en la que arda todo lo que no encaje con la mentalidad actual?..'

 Florilegio destinado a la hoguera progresista
Quemémoslo todo

Jesús Laínz
La marea de la corrección política ha subido tanto que amenaza con ahogarnos a todos. Más conocida en los últimos años por los términos ingleses woke y cancellation, nos ordena lo que debemos pensar e incluso las palabras que podemos usar. Y todo lo que se salga de lo permitido por esta moderna dictadura está prohibido, sea actual o de siglos pasados. En nombre de la igualdad y la libertad, claro, para que nadie proteste.

Por ejemplo, la aplicación de audiolibros LibriVox hace esta advertencia a sus lectores para evitar soponcios:

“Dado que los libros que tenemos son de dominio público, nuestros lectores y oyentes deben tener en cuenta que muchos de ellos son muy antiguos y pueden contener lenguaje o expresar conceptos anticuados, en el mejor de los casos, u ofensivos, en el peor”.

Cuesta estar al día de la avalancha de disparates. Últimamente la superprogre factoría Disney ha censurado dos cuentos del tío Gilito “como parte de nuestro compromiso con la diversidad y la inclusión”. El pecado consiste en que en dichas historietas aparece un negro como personaje malvado. Pero el arrepentimiento no se limita al acaudalado pariente del pato Donald, ya que en todas las películas clásicas de Disney sobre aristogatos, cenicientas, ciervos o enanitos aparece desde hace algunos años esta advertencia a los espectadores:

“Este contenido incluye representaciones negativas o tratamiento inapropiado de personas o culturas. Estos estereotipos eran incorrectos entonces y lo son ahora. En lugar de eliminar este contenido, queremos reconocer su impacto nocivo, aprender y fomentar que se hable sobre él para crear entre todos un futuro más inclusivo. Disney se compromete a crear historias con temas inspiradores y motivadores que reflejen la gran diversidad de la experiencia humana en todo el mundo”.

Tan al día quieren estar los progresistas de Disney, que en El acólito, serie grabada en 2024 sobre el ya gastadísimo tema de La Guerra de las Galaxias, los jedis son negros y –lo más importante– aparecen unas brujas lesbianas que utilizan la famosa Fuerza para quedarse embarazadas sin conocer varón. Según se informa, ha sido un fracaso de público fenomenal, por lo que no van a seguir grabándola e incluso han retirado los episodios ya terminados, no sin antes acusar a la extrema derecha de haber sido la responsable del descrédito mediante la siembra de racismo y odio. Una de sus protagonistas, Amandla Stenberg, lesbiana y conocida activista de Black Lives Matter, declaró en una entrevista que el objetivo perseguido por la serie había sido “hacer llorar a los blancos”.

Sus competidores de Warner Bros también advierten a su público del contenido potencialmente peligroso de sus películas clásicas:

“Los dibujos animados que van a ver son producto de su tiempo. Puede incluir algunos de los prejuicios étnicos y raciales habituales en la sociedad americana. Aquellas descripciones estaban equivocadas entonces y siguen estándolo hoy. Aunque esta película no representa la visión de Warner Bros de la sociedad actual, estos dibujos animados se muestran como fueron creados originalmente puesto que hacer lo contrario equivaldría a afirmar que esos prejuicios nunca existieron”.

Por otro lado, las novelas de James Bond, sesenta años después del fallecimiento de Ian Fleming, comenzarán a aparecer expurgadas de toda referencia interpretable como irrespetuosa hacia personas de razas diferentes de la blanca. También Roald Dahl tendrá que contemplar desde el más allá cómo sus libros son censurados para que no incluyan palabras tan intolerables como gordo, feo y calvo.

Las nuevas ediciones de los libros de Agatha Christie han sufrido la amputación de expresiones pecaminosas como oriental y nativo, sustituidas por el inocuo término local; y la descripción de una mujer como de tipo gitano ha quedado como una mujer joven. Pero el caso más contundente es el de su celebérrima novela Diez negritos (Ten little niggers), publicada en 1939.  Este título, derivado de una canción infantil medio siglo anterior, fue sustituido en las ediciones estadounidenses, ya desde 1940, por la frase final de la canción, Y no quedó ninguno, debido a que la palabra nigger se consideraba ofensiva en tierras americanas. Otras ediciones americanas utilizaron el título Ten little indians, al parecer aceptable. Pero en Gran Bretaña los diez negritos sobrevivieron hasta 1985, momento en el que los herederos de la escritora decidieron acomodarse a la corrección política llegada desde la otra orilla del Atlántico. La guinda del asunto consiste en que esta actualización de títulos y gustos ha llegado a cambiar la realidad con efectos retroactivos hasta el punto de que en la edición española de la editorial Espasa de 2023 se explica a los lectores que con Y no quedó ninguno ¡se ha restituido el título original!

Continuando en USA, the land of the free, hace algunos años se encargó a un equipo de sensitivity readers el hermoso trabajo de señalar los términos y expresiones que puedan dañar las delicadas córneas de los lectores actuales. De ahí la interesante paradoja de que, en esta época de sufragio universal y libertades infinitas, unas pocas personas no elegidas por nadie pueden decidir lo que se puede y lo que no se puede leer en vez de dejarlo a la voluntad de cada uno.

Dada la enorme variedad de las materias censurables, ¿quedará en pie algo de la literatura mundial? Empezando por los peliagudos asuntos de la raza, ¿tendremos que condenar a la hoguera, junto a las historias de Bond, Poirot y el tío Gilito, cientos de libros de todo tipo –numerosas novelas de London, Rider Haggard o Verne, poemas de Kipling e incontables relatos de militares y exploradores– en los que se vertieron opiniones sobre africanos y asiáticos por los que hoy sus autores serían linchados?

Tema especialmente delicado es el de la homosexualidad, tabú durante milenios y sólo aceptado, a duras penas, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Téngase en cuenta, por ejemplo, que Thomas Jefferson, padre fundador de los Estados Unidos y no precisamente un cristiano ortodoxo, propuso que lo que entonces se llamaba sodomía fuera castigada con la misma pena que la violación: la castración.

Pero en nuestros días ha cambiado el rostro del pecado: ya no es la homosexualidad, sino la homofobia. Recientemente hemos visto cómo canciones de gran éxito son hoy motivo de escándalo. A Mecano se les ha reprochado que en su canción Quédate en Madrid dijesen que “siempre los cariñitos me han parecido una mariconez”, y a Hombres G, que pretendiesen vengarse “de ese marica” llenándole el cuello “de polvos pica-pica”. Sorprende, por lo tanto, que todavía no hayan metido mano a West Side Story, musical de Broadway y megaoscarizada película en cuya prodigiosa escena del sargento Krupke uno de los pandilleros alega, para justificar su anormalidad, que su hermana tiene bigote y su hermano lleva faldas. Y si en vez de hace un cuarto de siglo a Cela con motivo del centenario de Lorca, se le ocurriese hoy a algún escritor decir que “preferiría para mí una conmemoración más sobria, menos anecdótica y sin el apoyo de los colectivos gays; no tengo nada en contra de los gay, simplemente me limito a no tomar por el culo”, le lapidarían al amanecer.

Natural e inevitablemente, los tiempos cambian: hoy a nadie le interesa la orientación sexual de los demás y nadie en sus cabales abogaría por reintroducir la prohibición del sufragio femenino, la obligatoriedad de profesar tal o cual religión, la esclavitud, la tortura procesal o la pena de muerte para los homosexuales según establece el Antiguo Testamento (Levítico 20,13). Pero eso no debería implicar que deban ser borradas de las nuevas ediciones las palabras que no encajan con la mentalidad de hoy. Ni se debe juzgar el pasado con los ojos del presente ni se puede cambiar la historia. Y además no sería prudente, ya que de sus errores y sus aciertos aprenden las generaciones posteriores.

¿Qué beneficio obtendrían los historiadores y juristas del presente si se les privase del conocimiento de que las Siete Partidas, el más importante cuerpo normativo de la historia de España, vigente desde su promulgación en el siglo XIV hasta bien entrado el XIX, penaba con la muerte a quienes, pecando “de lujuria contra natura”, yacieran con personas de su mismo sexo o con animales (Partida VII, título XXI)? La pregunta no es inocente, puesto que en la edición antológica de la editorial Castalia (1992) fue precisamente el título XXI el único ausente de la Partida VII. ¿Casualidad?

Para no ofender a los homosexuales del siglo XXI, ¿habrá que eliminar de futuras ediciones de la obra poética de Francisco de Quevedo (en la imagen) el Epitafio a un bujarrón que concluía con los siguientes versos, hoy escandalosos?:

“No en tormentos eternos
condenaron su alma a los infiernos;
mas los infiernos fueron condenados
a que tengan su alma y sus pecados.
Pero si honrar pretendes su memoria,
di que goce de mierda, y no de gloria;
y pues tanta lisonja se le hace,
di: Requiescat in culo, mas no in pace”.

¿No podremos volver a representar la clásica Fuenteovejuna porque a Lope de Vega se le ocurrió poner en boca de Laurencia el siguiente reproche a los hombres de su pueblo?:

“Liebres cobardes nacisteis;
bárbaros sois, no españoles.
Gallinas, ¡vuestras mujeres
sufrís que otros hombres gocen!
¡Poneos ruecas en la cinta!
¿Para qué os ceñís estoques?
¡Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
la honra de estos tiranos,
la sangre de estos traidores!
¡Y que os han de tirar piedras,
hilanderas, maricones,
amujerados, cobardes!
¡Y que mañana os adornen
nuestras tocas y basquiñas,
solimanes y colores!”.

Fue precisamente Lope quien dedicara El rey sin reino al capitán Alonso de Contreras, autor del famoso Discurso de mi vida, uno de los libros de memorias más importantes del Siglo de Oro. En él refiriose el capitán a los homosexuales –palabra acuñada en el siglo XIX para referirse a quienes en siglos anteriores fueron denominados comunmente sodomitas– como putillos, y dejó para la posteridad párrafos tan delicados como éste:

“Supe que Solimán de Catania había jurado que me había de buscar y, en cogiéndome, había de hacer a seis negros que se holgasen con mis asentaderas, pareciéndole que yo me había amancebado con su amiga, y luego me habría de empalar. No tuvo tanta dicha en cogerme”.

¿Y qué hacemos con los versos que, en tiempos más recientes, el comunista Miguel Hernández dedicó a Gil Robles?:

“Vete, mariconazo: se te ha visto
bajo los pantalones el roquete
y bajo la mirada el ano hambriento.
Algún día estarás, me cago en Cristo,
dentro del purgatorio de un retrete
enunciando la mierda con tu aliento”.

Es importante subrayar, además, que la tradición homofóbica occidental –no compartida, por cierto, en otros lugares como la India– no es consecuencia del cristianismo, como suele señalarse para añadir un cargo más al abultado pliego contra la Iglesia. Efectivamente, san Pablo condenó la homosexualidad calificándola de pasión vergonzosa y contra natura cuyos practicantes no entrarán en el reino de Dios (Romanos 1, 26-27 y 1ª Corintios 6, 9-10).

Pero condenas a la homosexualidad se lanzaron muchos siglos antes de las epístolas de san Pablo y del nacimiento de Cristo. Ovidio, por ejemplo, criticó en su Arte de amar a los afeminados que se preocupaban excesivamente de su apariencia porque hacerlo era propio “de jóvenes coquetas o del torpe varón, si lo hubiera, que pretenda conquistar a otro varón” (Arte de amar, libro I, 505-520).

Cuatro siglos antes, en una Grecia tolerante en algunas épocas y lugares con algunos modos de la homosexualidad, Platón había considerado que ésta era una funesta perversión de la norma que la naturaleza había establecido para todos los animales, humanos incluidos, es decir, la unión de los dos sexos para la generación (Leyes, libro I, 636D y libro VIII, 835E).

Y dos siglos antes de Platón, una de las fábulas menos reproducidas en las recopilaciones de Esopo, Zeus y el Pudor, rezaba lo siguiente:

“Cuando Zeus modeló a los hombres, les infundió enseguida las diferentes facultades, pero sólo se olvidó del Pudor. Como no encontraba por dónde introducírselo, le mandó que entrara por el recto. Al principio, el Pudor se negó e indignó, pero después de que Zeus le insistiera mucho, dijo el Pudor: “Pero entro con esta condición, que si entra otro detrás de mí, me marcho inmediatamente”. De esto viene el que todos los maricones sean gente sin pudor. Podría aplicarse esta fábula al lascivo”.

El Antiguo Testamento, san Pablo, Ovidio, Platón, Esopo, Lope, Quevedo, Hernández…, y así hasta el infinito. ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Levantamos con el producto de tres milenios de pensamiento una gran pira en la que arda todo lo que no encaje con la mentalidad actual? Arrancadas las más hondas raíces de la civilización occidental, tanto las perennes como las caducas, tanto las que nos gustan como las que no nos gustan, ¿qué nos quedará? ¿Y de qué secreta fuente de conocimiento se sacan nuestros luminosos profetas del progresismo que lo que ellos construyan sobre la nada será más elevado?