la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 4 de junio de 2026

San Isidro'26. Fiesta de corrales para tarde de gayolas y la tauromaquia más pueblerina que concebirse pueda, con Garrido, Martín y Navalón (con perdón). Márquez & Moore


'..Madrid hoy perdió sus complejos y se reivindicó plenamente como la Primera Plaza de Toros de Pueblo del Mundo. Faltaron puestos con churros, berenjenas de Almagro y algodón de azúcar en la explanada, faltó una noria y unos coches de choque y una tómbola para que la recreación hubiese sido perfecta en lo que concierne al exterior de Las Ventas..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Anteayer, el respeto, el miedo, la incertidumbre, y hoy, la fiesta, el jolgorio, la parranda. Así es esto de los toros, a los que también se conoce como «Fiesta». Pues para todos aquellos a los que les va la fiesta, hoy la tuvieron en diversas formas y manifestaciones. Lo primero una fiesta en los corrales, cuando el sanedrín veterinario decidió no dar el apto a la corrida que mandaba Lagunajanda, que como ya hemos visto unas cuantas de esos «ganaderos» tampoco vamos a derramar una lágrima por el hecho de que esos animalejos hayan tenido que retornar a Vejer con el rabo entre los cuartos traseros. Lo segundo, la fiesta de las sustituciones: ¿qué prefieres, que te corte la cabeza o que te pegue un tiro?, pues ésa era la duda existencial al saber que las posibles sustitutas eran o bien La Ventana del Puerto o bien Montalvo. Al final la cosa se decantó por Montalvo, que mandó a Madrid un encierro de esos que hacen que a un ganadero un poco escrupuloso se le caiga la cara de vergüenza; no es que entre el que más y el que menos pesaron hubiera una «horquilla» de 102 kilogramos; no es que los toros estuvieran herrados con saña y mala leche; no es que de las seis prendas que trajeron echasen dos a las tinieblas; es que lo que salió por chiqueros fue una troupe de payasos del Circo Price, no de éste de ahora, sino del que estaba en el mismo sitio donde tiene su sede el mentecato de Urtasun, que si fuera toro podría haber llevado en el anca los dos círculos concéntricos de Montalvo con todo merecimiento.

Madrid hoy perdió sus complejos y se reivindicó plenamente como la Primera Plaza de Toros de Pueblo del Mundo. Faltaron puestos con churros, berenjenas de Almagro y algodón de azúcar en la explanada, faltó una noria y unos coches de choque y una tómbola para que la recreación hubiese sido perfecta en lo que concierne al exterior de Las Ventas. En lo tocante al interior todo salió de forma adecuada a la tauromaquia más pueblerina y más de fiestas patronales que se pueda concebir. La disposición de los tres actuantes dio pie a la transmutación, con la ayuda eficiente y necesaria de los ocho toros que salieron por la puerta que custodia don Gabriel Martín, hoy más barquillero que nunca, de los que dos fueron retirados de la circulación por los bueyes siderales que pastorea el ingeniero señor Fernández. La pauta de que la tarde se desarrollaría en un tono de fiesta y jolgorio ya se vio desde el principio, cuando el sufrido portador del cartel, don Alejandro Polo, salió de su negociado portando su pesada herramienta de trabajo para anunciar al primer toro sustituto de la tarde, corrido en primer lugar, faltando en la tablilla el número 2 de los 625 kilos del animal. Observado el error sale un propio portando el número natural que sigue al uno, que es colocado en la tablilla de la que vuelve a caer y cuando don Gabriel se retira y observa el guarismo en el suelo, con su cartel sobre el hombro la emprende a patadas con el número, acaso como homenaje al Mundial de Fútbol que comienza en breve. Estos indicios, el del toro blando y lo del cartel ya nos pusieron sobre aviso de que hoy la cosa iba de jarana.

Para vérselas con los Montalvo contrataron a José Garrido, de visón y oro, a Ismael Martín, de grana y oro, y a Samuel Navalón, de blanco y oro.

El del número 2, el primer sobrero, era de Casa de los Toreros, que ya el nombrecito tiene guasa, y atendía por Laborioso, número 51. Esta ganadería aún no cuenta con antigüedad, pero viene avalada por su procedencia Juan Pedro Domecq – Torrestrella, que es como si dijéramos una ostra Guillardeau del número 1 para los amantes del toro que va y viene y no estorba. Comprenda el sufrido lector que no le aburramos con las insustanciales evoluciones del toro en los dos primeros tercios, dado que lo único verdaderamente reseñable son las caídas o caidillas del semoviente. 

Cuando don Lamberto aporreó sus timbales tocando a muerte ahí se dispuso Garrido a mostrar a la parroquia sus mañas aprendidas en sus diez años de alternativa. Comenzó ¿cómo no? de rodillas, porque ésta de hoy fue tarde de muchas rodillas, y fue desgranando su colección de pases, más vistos que la Puerta de Alcalá, en los que tuvo la precaución de no colocarse bien para uno solo de ellos. El tal Laborioso estaba laborando a favor de obra, eso es que iba y venía, ni una mirada, ni un mohín, ni un mal gesto, y ahí seguía Garrido con sus muletazos descolocados y su cite de aquella manera, cosechando aplausos del público, que parecía que venían a los toros directamente de la Procesión de San Roque. Reseñemos la estocada de Garrido y la muerte brava de Laborioso que, un poco, le redime de su bobería. Una cierta parte del público pidió la oreja y el Presidente, como quien dice el alcalde de la pedanía, sacó el trapo blanco y santas pascuas. 
El castañito listón que hizo cuarto, Caprichoso, número 38, no tenía el afán correteador del primero. A este le recibió de rodillas a porta gayola, esta de verdad, de la que te pones de rodillas sobre la raya blanca, para contento de los que eso les gusta y luego comenzó su faena, de nuevo de rodillas, en el platillo por no variar. Si con el bueno dio la medida de su talento o de su disposición, con el malo la cosa no acabó de tener lucimiento, habida cuenta de que las trazas que desarrolló en el segundo no distaban de las mostradas en el primero ni apareció ningún propósito de la enmienda sobre lo ejecutado con anterioridad.

A Ismael Martín le echaron por delante a Caprichoso, número 30, primer Montalvo cuya lidia veríamos entera. Lo mejor de Martín es su disposición, sus ganas de estar a todo, desde sacar al toro del caballo toreando hasta entrar en quites, banderillas o lo que haga falta. Había saludado al toro también de rodillas con una larga cambiada. Con la muleta la cosa pierde intensidad aunque el torero quiso dar su emoción a la cosa empezando con pedresinas y luego poniendo en marcha un trasteo muy superficial que es rematado con una estocada tendida. Parece que está haciendo oposiciones a tomar el sitio que ya va dejando el Fandi, con sus mismas armas. 
A su segundo lo recibió de rodillas en «medios gayolos» y cuando le estaba pasando por verónicas el toro le propinó una fuerte voltereta. Luego, tras haber clavado su primer par de banderillas el Presidente/Alcalde pedáneo decidió echar al toro para que saliera un zambombo de Fermín Bohórquez que atendía por Haragán, número 42, ante el que se verificaron unos nuevos «medios gayolos» y después una media verónica de rodillas en el 10. Un par de banderillas en terrenos del 4 corriendo hacia atrás y clavando toreramente en la cara es lo mejor de toda la tarde, y aunque el par fue excelente nótese cómo éste no se aparta del aire fiestero y provinciano que teñía toda la corrida. Comienza su faena nuevamente de rodillas y desarrolla el temario con argumentos equivalentes a los del primero, para terminar en un festival de bernardinas a go-go, un pinchazo y una estocada.

Samuel Navalón sorteó a Pólvora, número 86, ante el que desplegó unos modos que no acertamos a clasificar, pero que están en la línea de lo que vemos todos los días de manera reiterativa. Su aportación a la tauromaquia de gache fue su exacerbada exhibición de testosterona, poniéndose a milímetros de los pitones del pobre toro, que ya nos gustaría ver a alguno hacerle eso a los de don Pepe Escolar, y luego un clásico final aldeano a base de bernardas antes de cobrar una estocada en la suerte contraria. 
El sexto y último salió casi a las nueve y media, casi a la hora de irnos a ver los fuegos artificiales, que para no ser menos que sus antecesores también recibió una porta gayola, esta también del tipo «medios gayolos», porque no veas si se puso alejado de la tal porta. Tras el ¡ay! Se volvió a plantar de rodillas para dejar un pase afarolado y también se fue a los medios a ponerse una vez más de rodillas para comenzar su faena, en cuyo transcurso se llevó una voltereta pasando con la izquierda: el toro se paró en medio del muletazo y el torero no se movió, resultando prendido sin consecuencias y siguió sus labor, larga labor, hasta que ya decidió pegar unas bernardas sin la ayuda del estoque, poco lucidas y trompicadas. Pinchazo y estocada.

Faltó en Las Ventas esta tarde un tío rifando un jamón por el tendido*, que es el único detalle pueblerino que se echó en falta hoy. Todo lo demás se cumplió perfectamente.
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* N del E.- Ahí queda la idea, para Amón. ("Amón" es como Pepe Brajeli, apoderado de Curro, llamaba al "jamón". Alternando en la barra, si tenía que ir al lavabo, dejaba el postizo dental sobre el plato para que en su ausencia nadie tocara el "amón")



ANDREW MOORE












FIN

Feria de San Isidro. Las Ventas arrastra un serio problema / por Antonio Lorca

José Garrido pasea la oreja que cortó a su primer toro.JUANJO MARTÍN (EFE)

Un público gritón, aplaudidor y jaranero amenaza cada tarde con acabar de una vez con el prestigio de la ‘primera plaza del mundo’

Las Ventas arrastra un serio problema

Antonio Lorca
Nueve minutos faltaban para las diez de la noche cuando murió el sexto toro de la tarde, un festejo tan largo que a esa hora ya te habías olvidado de lo sucedido en los primeros toros.

Pero esta duración insoportable, un mal de la tauromaquia actual, se une a otro más grave problema: el asalto diario y permanente de un público analfabeto en materia taurina, gritón, aplaudidor desaforado y orejero hasta la vergüenza ajena que amenaza con apoderarse de esta plaza y acabar de una vez por todas con su prestigio.

Ha ocurrido muchas tardes y, especialmente hoy, ante un cartel de toreros de escaso relumbrón. Hoy no se ha abierto la Puerta Grande de milagro y solo se ha cortado una oreja por el mal uso de las espadas, y toda la culpa hubiera recaído en los tendidos, que parece que han disfrutado como niños en un parque.

José Garrido se colocó de rodillas en la segunda raya del tercio para recibir al cuarto de la tarde; sin duda alguna, la posibilidad de abrir la Puerta Grande tras la oreja que cortó en su primero le sirvió como acicate para una entrega especial. Salió airoso de la apuesta, pero la larga cambiada fue vista y no vista porque el toro apareció en el ruedo como si huyera de su sombra y pasó al lado del torero sin percibirse, seguro, de su presencia. Pero ahí quedó el gesto.

Volvió de hinojos en el inicio de la faena de muleta, y la codicia del toro le permitió entusiasmar a gran parte del público con seis derechazos de buen trazo. El animal repitió en la siguiente tanda con codicia, lo que permitió albergar la esperanza de que Garrido consiguiera el premio soñado, pero no fue posible. Pronto se aplomó el colaborador necesario, y los naturales siguientes a pies juntos y otra tanda final con la mano derecha carecieron de la enjundia necesaria. En resumen, que la Puerta Grande quedó cerrada hasta mejor ocasión.

Si hubiera cortado la oreja en ese toro, se habría planteado un problema sobre el que habrá que reflexionar en algún momento. La Puerta Grande de Las Ventas está muy barata, y el prestigio de la primera plaza de mundo exige que vuelva la seriedad, la exigencia y la integridad.

En el caso de José Garrido, el trofeo que paseó no cumplió el baremo de emoción y calidad que tal premio requiere. Y no es que estuviera mal, no; no estuvo a la altura de una oreja de peso en Madrid.

Lo recibió a la verónica con una rodilla en tierra y, posteriormente, participó en un quite por garbosas chicuelinas rematadas con una larga muy torera.

La faena de muleta estuvo salpicada de momentos bellos tanto en los redondos iniciales como en una tanda de naturales ante un toro de carril, con clase, ritmo y prontitud en la embestida. Pero la labor del torero no alcanzó en ningún momento la altura deseada; faltó consistencia, dominio de la situación y remate. Mató de una estocada algo caída que produjo un agónico derrame del toro, y paseó un trofeo cuando el premio no debió pasar de la vuelta al ruedo.

Y una vuelta entre la aclamación popular dio el joven Ismael Martín, muy animoso, un derroche de pundonor, entrega y tremendismo, vitoreado por un público que creyó estar viendo al Guerra revivido. Y no era para tanto. Era, eso sí, la oportunidad de oro de su corta vida torera, y Martín quiso exprimirla hasta la última gota, pero las prisas no son buenas consejeras, y Martín tiene muchas, y practica un toro superficial y de escaso fondo.

Se le debe reconocer, no obstante, su entrega y sus deseos de agradar. Manejó el capote con soltura y se lució a la verónica en el recibo a sus dos toros. Puso banderillas en ambos y solo el primer par lo clavó asomándose al balcón. No dijo nada ante su descastado primero, y se mostró variado y sin sustancia ante el soso y noble quinto, un sobrero de Fermín Bohórquez, al que había recibido de rodillas en los medios. Del mismo modo esperó al titular devuelto, que lo volteó dramáticamente cuando trataba de capotearlo junto a las tablas. Lo enganchó por la chaquetilla, lo elevó por los aires, y el torero dio una vuelta de campana antes de caer de bruces contra la arena. Solo sus 22 años le permitieron levantarse como si tal cosa. Con el sobrero, volvió a presentarse como un torero de pundonor, pero de toreo superficial y para paladares poco exigentes. A pesar de ello, la plaza vibró en distintos momentos y quién sabe lo que hubiera ocurrido si mata a la primera.

También falló en la suerte suprema Samuel Navalón en el que cerró plaza, además de ser sumamente pesado, como sus compañeros de cartel. Escuchó el primer aviso antes de entrar a matar, y tras una labor aseada y correcta ante un noble toro que le ofreció más posibilidades de las que él desarrolló. Faltó hondura en el trasteo de su primer toro, poco codicioso y soso, lo que no evitó que Navalón se presentara como un joven torero con capacidad para seguir adelante a pesar de esta tarde anodina para su hoja de servicios.
  • Montalvo / Garrido, Martín, Navalón
Toros de Montalvo, que sustituyeron a los anunciados de Lagunajanda, rechazados en el reconocimiento -el primero y el quinto, devueltos por inválidos-, correctos de presentación, mansurrones, blandos, nobles y descastados. Primer sobrero, de Casa de los Toreros, correcto de presentación, manso y con clase en la muleta. Segundo sobrero, de Fermín Bohórquez, correcto, mansurrón, noble y aplomado.

José Garrido: estocada algo caída (oreja); media estocada -aviso- y dos descabellos (ovación).

Ismael Martín: estocada algo caída (ovación); pinchazo y estocada baja -aviso- (petición y vuelta al ruedo).

Samuel Navalón: buena estocada -aviso- (ovación); -aviso- pinchazo y estocada trasera -segundo aviso- (ovación).

Plaza de toros de Las Ventas. 3 de junio. Vigésimo tercer festejo de la Feria de San Isidro. Algo menos de tres cuartos de entrada (16.811espectadores, según la empresa)

Los angelitos de la Guerra Civil


La versión que el actual Régimen ofrece sobre la Guerra Civil nos ha pintado a uno de los bandos —el republicano— como el de unos angelitos acosados y, finalmente, derrotados por los demonios fascistas del bando nacional.


Que ello no tiene nada que ver con la realidad, ya llevamos un tiempo sabiéndolo. Bueno es, sin embargo, recordarlo de vez en cuando, máxime si se hace mediante una producción videográfica tan excelente como la que hoy les presentamos. Hecha desde la perspectiva nacional, no le duelen prendas, por lo demás, en reconocer los desmanes cometidos también por dicho bando.

Y como colofón, estas reflexiones de Fernando Paz sobre por qué Franco ganó la guerra, cuando tenía todas las de perder:


MADRID/ 23ª San Isidro Variedades / por Jorge Arturo Díaz Reyes

José Garrido con “Laborioso” el 1° bis. Foto: Las Ventas

'..En esta tarde larga, casi tres horas, con ocho toros, en que hubo de todo, menos bravura y poderío, brillaron el oficio del extremeño Garrido, la valerosa alegría de Martín y la vocación estética de Navalón..'

Variedades
Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 3 VI 2026
Los cuatro de Montalvo, (que se lidiaron), el primero bis de Casa Toreros, y el quinto bis de Fermín Bohórquez, formaron un conjunto que se prestó, siguió los engaños con una obediencia exenta de la emoción que confiere la bravura, pero se prestó para la exhibición de tres estilos diversos, que cada uno en su versión, pusieron lo que los toros no traían y al final resultó un espectáculo de gran variedad, disfrutado y premiado con generosidad por el también alegre público que ocupó más de la media plaza.    

El extremeño José Garrido, vio devuelto su débil primero y reemplazado por un cuatreño negro de 625 kilos, al cual recibió de rodillas con cinco verónicas y media, otra de pie y una larga. Tras brindar al público explotó la fijeza suave, muy en corto tal vez innecesariamente, pues por bajo, templado, largo, obedecida sin glosas. La estocada completa delantera con gran hemorragia bucal deslució la faena, y la oreja concedida por voto popular tuvo alguna justificada sonora oposición

Con el cuarto se fue a portagayola, en el tercio, hay que anotarlo en esta época de largas en los medios que se tiene por tales. Le salió limpia y seguida por cuatro verónicas y media esta sí en el platillo. El muleteo no alcanzaba a sintonizar del todo, por el andar mortecino y servil del Montalvo. Sin embargo, la media espada tendida y trasera, el aviso y los dos golpes de cruceta fueron espléndidamente pagados con un saludo cuestionado.

Ismael Martín, el suizo de nacimiento, trajo aires festivos a Las Ventas, tan poco dada a ellos. A la gayola con sus dos toros, variado con la capa y espectacular en banderillas en sus dos tercios. El primero rematado con un gallego a cuerpo limpio toreando hacia atrás con la mano en la testuz largamente bajo la ovación, Con la muleta, su gestión vino a menos en la medida que la tonta sosería del toro aumentaba. Pero ya tenía la gente cautivada con su personalidad y entusiasmo y apuesta, de tal manera que cuando la estocada desprendida actuó, le pidieron la oreja muchos, pero don Pedro Fernández Serrano no se atrevió a tanto. En fin, el saludo sí fue unánime.

Con el quinto se creció, portagayola, siete verónicas y revolera. Coge los palos y echa otro tercio de ovaciones con dos sesgos de impacto, y un tercer par, evocando al Soro a la moviola, corriendo hacia tras, pero con el toro pegado a su cintura, hasta que lo paró con los palos. Ole. Y la plaza de pie a grito pelado. Con la muleta echó cal y arena en proporciones iguales. Naturales y derechazos plausibles hasta la cogida que permitió, con enganchones y perdidas de terreno. Pero todo respaldado por una sincera y veraz decisión. Cómo sería, que el pinchazo y la estocada baja con que mató no fueron óbice para una vuelta de mucha fiesta.

El valenciano Samuel Navalón, contrastó con su vocación por la lentitud, el temple, la planta quieta, el cuerpo a plomada y la ligazón, aunque por momentos, picado quizá por la fogosidad de sus alternantes, se dejó arrastrar al tremendismo de la gayola y el toreo postrado. Pero evidente que no es lo suyo. El parece querer ir por los caminos del arte. Bien hace, sus maneras y naturalidad lo sustentan.

Su lote fue opuesto, el tercero noblote y blando no contagiaba. Tras una estocada avisada, salió a saludar espontáneamente, error craso. El sexto fue quizá el mejor de la corrida pues su colaboracionismo era más entusiasta. Y Samuel lo lució de rodillas y de pie, acompasándose con tandas cortas, apegadas que incluso llegaron a la cogida, y no por culpa del alma mía del toro, Sin sangre, por fortuna. Una estocada laboriosa, arriba, de tardo efecto, motivó dos avisos, pero al fin el saludo estuvo bien para todos.

La tarde tuvo un gran mérito, la competencia de tres tauromaquias distintas, en una época en que todos parecen querer hacer lo mismo.

  • FICHA DEL FESTEJO

Madrid. Miércoles 3 de junio 2026. Plaza de Las Ventas. 23ª de San Isidro. 

Sol 32ºC. Tres cuartos de aforo. Ocho toros, seis de Montalvo, 1º bis de Casa Toreros, y 5º bis de Fermín Bohórquez, en conjunto dispares, dóciles y blandos.

José Garrido, oreja y saludo tras aviso.

Ismael Martín, saludo tras petición y aviso, y vuelta tras aviso.

Samuel Navalón, saludo y saludo tras dos avisos.

San Isidro/26: Cambios y ¡a por todas! / por Antolín Castro

Garrido paseó la única oreja, pero no fue el único que hizo méritos

'..Decíamos cambios y eso hemos de exigirlo. Cambios también en los carteles, pero no el cambio de 'cromos', para dar entrada a estos toreros que se lo ganan en el ruedo, haciendo que la gente esté, casi tres horas, pendientes de lo que ocurre en el ruedo gracias a su tesón y determinación. Ese cambio en los carteles ha de hacerse para quien se lo gana delante del toro..'

Cambios y ¡a por todas!

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid 
Durante la confección de los carteles de las ferias se suele decir que hay cambio de ‘cromos’.

Hoy, aquí, todo empezó con un cambio de toros. Segunda vez que esto sucede en este San Isidro. El cambio de la ganadería anunciada ya lo fue con El Parralejo, viniendo una de Vellosino, que fue una ruina. Hoy ha venido una de Montalvo para sustituir a los anunciados de Lagunajanda, y no hemos lamentado el cambio. Además, hubo que ver más cambios y vimos los dos sobreros anunciados, uno de Casa de Toreros y otro de Fermín Bohórquez.

Con ellos la tarde resultó emocionante, gracias también a la contribución de la terna. Había ilusión por ver valores nuevos, como Ismael Martín y Samuel Navalón, además del ya menos joven José Garrido.

José Garrido disfrutó de dos toros con oportunidad y podemos decir que nos dejó un poco a medias. Hizo cosas bien, incluso muy bien, con capote y muleta, cortó una oreja a su primero, pero pudo estar mucho mejor. Un paso adelante, pero quizá tendrían que haber sido tres pasos en vez de uno.

El salmantino, suizo de nacimiento, Ismael Martín, se llegó a Las Ventas y enseguida nos dimos cuenta de que había venido a por todas, literal. También ha visto como le salía otro sobrero, el de Bohórquez, y no ha parado de hacer que la tarde fuera suya. Bien en los tres tercios, volteretón incluido, portagayola repetida por el cambio de toro, y en todo momento ni un paso atrás, todo contagiando su alegría a los tendidos. Vuelta al ruedo a su entrega y coraje.

Samuel Navalón también ha venido a decir muchas cosas en esta tarde, incluso se ha espoleado un poco más con la actuación de sus compañeros que se habían ido a chiqueros a recibir su segundo astado, él también. Que habían toreado de rodillas, él también. También sufrió una voltereta. Ha toreado muy bien al sexto, pero la espada no ha sido su fuerte. Ovacionado en ambos.

Decíamos cambios y eso hemos de exigirlo. Cambios también en los carteles, pero no el cambio de 'cromos', para dar entrada a estos toreros que se lo ganan en el ruedo, haciendo que la gente esté, casi tres horas, pendientes de lo que ocurre en el ruedo gracias a su tesón y determinación. Ese cambio en los carteles ha de hacerse para quien se lo gana delante del toro.

Tres toreros que han llevado menos gente a la plaza, 16.811 espectadores, el día de menos aforo, pero que, sin duda, llevarán muchos más si se les anuncia de nuevo.

Florentino Pérez, el principal activo del club / por Ricardo Ramos Neira


'..Florentino Pérez es mucho más que el mejor presidente de la historia del deporte junto a don Santiago Bernabéu. Ambos son los dos activos más valiosos que ha tenido el Real Madrid a lo largo de toda su historia. Dos hombres que transformaron el club, lo elevaron a una dimensión superior y dejaron una huella imborrable en la institución más grande del fútbol mundial..'

Florentino Pérez, el principal activo del club

Por Ricardo Ramos Neira 
Hay ocasiones en las que la historia obliga a detenerse unos minutos, mirar hacia atrás y analizar con serenidad el camino recorrido. El Real Madrid atraviesa uno de esos momentos. El proceso electoral vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: quién debe dirigir el futuro de la institución deportiva más importante del mundo.

La respuesta, al menos para quien firma estas líneas, es clara. Florentino Pérez representa hoy el principal activo institucional del Real Madrid.

No se trata únicamente de los títulos conquistados, aunque estos son abrumadores. Tampoco se trata solamente de los balances económicos, aunque resulten extraordinarios. Se trata de algo mucho más difícil de conseguir: la confianza que generan los hechos cuando son observados a lo largo de más de dos décadas.


Cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia en el año 2000, el Real Madrid ya era una leyenda del deporte. Sin embargo, el fútbol estaba cambiando a una velocidad vertiginosa. La globalización, la televisión, los nuevos mercados y la creciente profesionalización obligaban a pensar de una manera distinta. Florentino entendió antes que nadie que los clubes que dominarían el siglo XXI serían aquellos capaces de combinar éxitos deportivos con una estructura empresarial moderna.

La llegada de los llamados Galácticos fue la cara visible de una transformación mucho más profunda. La auténtica revolución se produjo en los despachos. Allí comenzó una estrategia destinada a convertir al Real Madrid en la referencia mundial del deporte profesional.

Los resultados son evidentes. El club multiplicó sus ingresos, amplió su presencia internacional, fortaleció su marca hasta límites inimaginables y consolidó una posición económica que hoy es admirada incluso por sus competidores. Mientras otras entidades históricas terminaban en manos de inversores externos o acumulaban problemas financieros, el Real Madrid mantenía intacta su independencia y su capacidad competitiva.

EL PROCESO ELECTORAL VUELVE A PONER SOBRE LA MESA UNA PREGUNTA FUNDAMENTAL: QUIÉN DEBE DIRIGIR EL FUTURO DE LA INSTITUCIÓN DEPORTIVA MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO

Resulta igualmente importante recordar que Florentino Pérez no necesitaba al Real Madrid para hacer fortuna. Su éxito empresarial llegó mucho antes de su regreso a la presidencia. Su patrimonio procede de su actividad privada y no del club. Tras décadas de exposición pública permanente, nadie ha podido demostrar que utilizara la entidad para enriquecerse personalmente. Esa realidad merece ser reconocida.

También merece reconocimiento la transformación de las infraestructuras del club. La Ciudad Real Madrid de Valdebebas se ha convertido en una referencia internacional y en un símbolo de modernidad. A ello se suma el nuevo Santiago Bernabéu, una obra destinada a garantizar la competitividad económica de la entidad durante las próximas generaciones.

El estadio no es únicamente un recinto deportivo. Es un centro de actividad permanente, un icono arquitectónico para Madrid y una herramienta estratégica para el futuro del club. Pocas decisiones reflejan mejor la visión a largo plazo que ha caracterizado la presidencia de Florentino Pérez.


En el plano deportivo, la magnitud de los logros resulta difícil de discutir. Durante su mandato, el Real Madrid ha protagonizado una de las etapas más exitosas de su historia. Pero incluso por encima de los títulos existe un mérito todavía mayor: haber consolidado una cultura ganadora capaz de mantenerse en el tiempo.

Por supuesto, cualquier proceso electoral requiere alternativas. Enrique Riquelme tiene todo el derecho a presentar su candidatura y a defender sus propuestas. Esa pluralidad es saludable para cualquier institución democrática.

Sin embargo, también es legítimo exigir explicaciones, experiencia y certezas.

LA CUESTIÓN DE FONDO NO ES PERSONAL. ES UNA CUESTIÓN DE CONFIANZA. Y LA CONFIANZA SE CONSTRUYE CON HECHOS

El Real Madrid no es una empresa convencional ni un proyecto experimental. Es una institución global con cientos de millones de seguidores. Quien aspire a presidirla debe ofrecer garantías extraordinarias. Y es precisamente ahí donde la comparación con Florentino Pérez se vuelve inevitable.

De un lado existe una trayectoria de más de veinte años respaldada por resultados deportivos, estabilidad institucional, crecimiento económico y grandes proyectos culminados con éxito. Del otro, una alternativa que todavía debe convencer a muchos madridistas sobre aspectos esenciales de su proyecto.

La cuestión de fondo no es personal. Es una cuestión de confianza. Y la confianza se construye con hechos.


En este contexto adquiere especial importancia el debate sobre el futuro modelo de propiedad y gestión del club. Los defensores de la propuesta impulsada por Florentino Pérez (entre los que me encuentro) sostienen que busca reforzar la protección jurídica de la entidad, hacer dueños verdaderamente a los socios del patrimonio y el valor del club, fortalecer el papel de los socios y blindar la independencia del Real Madrid frente a posibles amenazas futuras.

La idea de crear una empresa participada por el club y gestionar desde ella determinados activos de la entidad, incluso mediante la venta de un 5% de su capital, no supone nada diferente de lo que ya se ha realizado con éxito en otros ámbitos económicos y empresariales. Además, una operación de estas características permitiría conocer de manera objetiva el verdadero valor del club y de su patrimonio, al tiempo que ofrecería la fórmula más adecuada para reconocer y atribuir a los auténticos propietarios de l a institución —los socios— el valor económico de la participación que les corresponde.

SI TODO LO QUE FLORENTINO HA HECHO HASTA AHORA HA SERVIDO PARA TRANSFORMAR EL REAL MADRID Y FORTALECERLO COMO NUNCA ANTES, RESULTA RAZONABLE PENSAR QUE AQUELLO QUE PROPONE PARA EL FUTURO TAMBIÉN FORMARÁ PARTE DE ESE LEGADO

Conviene recordar, además, que esta operación no afectaría en modo alguno al sistema de gobierno ni a los órganos de decisión del club. Es más, los socios verían reforzado su peso institucional y su capacidad de influencia en el futuro de la entidad. Las Asambleas Generales y los procesos electorales para elegir presidente continuarían celebrándose exactamente del mismo modo que en la actualidad, preservando intactos los principios democráticos y la estructura de representación que han caracterizado históricamente al Real Madrid.

La finalidad sería preservar la esencia del club y garantizar que continúe perteneciendo a quienes históricamente han sido sus propietarios: los socios.

También se interpreta como una herramienta destinada a proteger a la institución frente a cambios normativos o escenarios que pudieran comprometer su autonomía. A estas alturas de su vida, después de haber alcanzado todo lo que podía alcanzar en el mundo empresarial y deportivo, resulta difícil pensar que Florentino Pérez esté guiado por otro objetivo que no sea dejar el mejor legado posible para el Real Madrid.


Florentino Pérez es mucho más que el mejor presidente de la historia del deporte junto a don Santiago Bernabéu. Ambos son los dos activos más valiosos que ha tenido el Real Madrid a lo largo de toda su historia. Dos hombres que transformaron el club, lo elevaron a una dimensión superior y dejaron una huella imborrable en la institución más grande del fútbol mundial.

No podemos permitirnos perder a Florentino Pérez. El Real Madrid le debe mucho y ha llegado el momento de recompensarle y devolvérselo en forma de consideración y confianza. Después de más de dos décadas dedicadas a engrandecer la entidad, de construir un club más fuerte, más rico, más respetado y más preparado para afrontar los desafíos del futuro, su trayectoria constituye el mejor aval posible. Si todo lo que ha hecho hasta ahora ha servido para transformar el Real Madrid y fortalecerlo como nunca antes, resulta razonable pensar que aquello que propone para el futuro también formará parte de ese legado.

Un legado que ya pertenece a la historia del club y que influirá decisivamente en cómo se gestionará la entidad en el futuro y también en cómo será recordada su figura por las próximas generaciones de madridistas. Porque, al final, los grandes dirigentes n o son recordados únicamente por los títulos que conquistaron, sino por la fortaleza de las instituciones que dejaron tras de sí.

Y si algún día Florentino Pérez abandona la presidencia del Real Madrid, será la solidez del club que deje como herencia lo que permitirá juzgar con justicia la dimensión real de su obra.

miércoles, 3 de junio de 2026

El Floyd del que no tendrán noticia / por HUGHES


El «no puedo respirar» de Nowak no se ha hecho mundialmente famoso como el de Floyd porque a los policías no se les puede acusar en ningún caso de racismo. Es un «no puedo respirar» al «antirracismo».

El Floyd del que no tendrán noticias

HUGHES
Henry Nowak era un joven de dieciocho años de Southampton que había empezado la universidad hacía tres meses y que salió a celebrarlo con sus compañeros de equipo de fútbol una noche del diciembre pasado. De regreso a casa, sobre las once, se cruzó con Vickrum Digwa, inglés de ascendencia sij, hindú, que se tomó a mal que le preguntara si era de los malos por lucir un cuchillo  preceptivo en su religión. Enfurecido, acuchilló varias veces a Nowak, al que grabó después mientras trataba de huir.

Vickrum Digwa contó a su familia, encubridora, que había sido objeto de una agresión racista y eso le hicieron saber a los policías cuando se personaron en el lugar donde Nowak, en el suelo, repetía que le habían apuñalado. «No lo creo, amigo», contestaba el policía.

El vídeo impresiona. Mientras Nowak agoniza, los policías, a los que sólo falta comerse un donut, lo tratan con una mezcla de frialdad y burocratismo. «No puedo respirar», repite mientras le esposan.

«Tenemos que comprobarlo», pero cuando lo hacen, Nowak ya ha muerto.

La noticia es un escándalo en Inglaterra, pero incluso en quienes la tratan como algo más que «otro problema con los cuchillos» el enfoque es asombroso. Hasta la indignación aparece ya reeducada. Lamentan la negligencia policial, un nuevo ejemplo de sistema de dos niveles: dureza para unos, blandura para otros.

El asesino justificó su crimen por el racismo sufrido, y la policía le creyó. El «no puedo respirar» de Nowak no se ha hecho mundialmente famoso como el de Floyd porque a los policías no se les puede acusar en ningún caso de racismo. Es un «no puedo respirar» al «antirracismo». Los agentes creyeron al inglés de origen sij por principio, por un adoctrinamiento previo condicionado, precisamente, por el Efecto Floyd: la eficacia profesional cede al miedo a parecer racista.

Ante la duda, e incluso ante el riesgo de muerte, se cree al que no es de aparente origen inglés.

Uno de los dos agentes ha dimitido, y en cierto modo, si lo miramos bien, se ha protegido: se le podrá acusar de muchas cosas, algunas muy malas, pero no de racismo. Las otras acusaciones las podrá superar, la de racismo difícilmente.

Las cosas más extraordinarias hace ya tiempo vienen del Reino Unido. Se dirá que es la deriva woke, pero tampoco será cierto. Es un woke derivado del Estado Inmigratorio.

Y siendo importante esta falla del Estado en su expresión policial, lo grave sigue siendo lo anterior, aquello que lo origina. ¿Por qué un joven inglés tiene que cruzarse, a las once de la noche de un día de diciembre, con un individuo armado que puede matarlo solo por no interpretar la multiculturalidad a su gusto? ¿Por qué cruzarse con alguien cuya religión le permite ir armado o alguien tan claramente trastornado por la experiencia poscolonial, sin duda difícil, de ser un ingles sij?

En el mejor de los casos, Inglaterra señalará a su policía, ideologizada por el antirracismo, que en la práctica es racismo antiblanco, pero lo  grave seguirá siendo la transformación traumática de la población de un país.

Si no se muestra suficiente entusiasmo multicultural ante el hecho, sin duda excitante, de cruzarse por la noche con un individuo armado exóticamente, puede uno morir acuchillado como un perro y la policía del país, sufragada con impuestos de tu familia durante generaciones, dudar de ti mientras agonizas imputándote, sin prueba alguna, una agresión racista, solo por ser blanco, por prejuicio, de modo que, por serlo, se es ya culpable.

Sin embargo, la politizada ineficiencia de la policía y la escandalosa deriva del Estado inglés, empeñado en reprimir las muestras de disconformidad, son lo menos importante.

La clave del asunto no es cómo reprime el gobierno inglés la libre expresión de los descontentos, o cómo, ante las rencillas multiculturales, prefiere optar por la parcialidad «antirracista», o sea, ser acusado de racismo contra los ingleses antes que de racismo xenófobo; lo fundamental es la transformación de la realidad de un país con el riesgo añadido para sus nacionales. Si yo fuera un familiar de Nowak, me preguntaría si no eran ya bastantes las maneras típicamente inglesas de morir.

La Gaceta de la Iberosfera