la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 15 de octubre de 2018

La difícil y compleja alquimia ganadera



Cuando se atraviesa una etapa de transición en la cabaña de bravo, en el fondo lo que se vive es una cierta pugna por la preponderancia de unos factores sobre otros de los que caracterizan al toro de lidia. Si hace más de un siglo todo quedaba circunscrito a la bravura --un concepto sin explicación unívoca en esta época--, modernamente el debate gira entorno a una trilogía: bravura, toreabilidad y fiereza. Lo ideal, como reconocía Juan Pedro Domecq Solís, último gran impulsor de estas cuestiones, radica en combinar los tres elementos en proporciones adecuadas para mantener el carácter natural del toro.



La difícil y compleja alquimia ganadera

Bravura, toreabilidad y fiereza, la trilogía central del toro de lidia y su compleja selección


No está demás comenzar por lo más elemental: la bravura es un factor genético, que se transmite entre las generaciones  de forma sucesiva. En la gestión de ese factor hereditario radica el gran misterio de las labores ganaderas. No se puede ocultar que se trata de un cometido con grandes dificultades, porque el acierto no se conoce así que pasen al menos cuatro años, mientras que el error tiende a pervivir con constancia.

A partir de ahí, algunos estudiosos explicaron que  la bravura era la manifestación de un instinto;  otros, en cambio, se inclinaban por primar sobre todo el concepto de carácter, en  la acepción que la genética da a semejantes términos, aunque ello platea algunas dudas:  si analizan los comportamientos de un toro bravo chirría un poco considerar que todo aquello que hace sea a la defensiva; de hecho, siempre se mantuvo que un toro que se pone a la defensiva era, justamente, no bravo.

Pero tanto si es un carácter, como  si la consideramos un instinto, o como si se conjuntan ambos, podría decirse que la bravura debe responder a unos comportamientos ofensivos, aunque tan solo sea por un razonamiento, desprovisto de todo pedigrí veterinario: el toro verdaderamente bravo se manifiesta como aquel que nunca rehuye la pelea, que siempre acude al cite y que, al final, hasta desprecia el amparo o la protección de las tablas para elegir los medios a la hora de morir. En un lenguaje convencional, esa figura necesariamente tiene poco que ver con lo que comúnmente entendemos como defensivo. De hecho, este era el punto de vista del gran Domingo Ortega, quien entendía que la bravura era “no un instinto de defensa, si no de ataque”.

Este tipo de teorizaciones  en torno a la bravura vienen de antiguo, como corresponde a su capital influencia en lo que es la lidia y el toreo. Sin remontarnos a tiempos demasiado lejanos, el célebre padre Laburu la definía “como un instinto existente en todo animal y que el toro acomete para defenderse”. Por su parte el veterinario Sanz Egaña la definía en su “Historia y bravura del toro de lidia”  como “un instinto de liberación, un instinto ofensivo”.

Sin duda se trata de un debate muy sugerente, pero tan complejo que al final, cuando José María de Cossío en su obra monumental “Los toros” trata de resumir todo lo dicho sobre la bravura, opta por una fórmula muy simple: “Cualidad específica de los toros bravos”

Más posteriormente, el profesor Paños Martí “estima la bravura como el principal atributo con que debe contar el toro de lidia y  así mismo a la embestida como una manifestación de la bravura y no la bravura en sí, y que las manifestaciones de la bravura (acometida y /o embestida) forzosamente han de estar influenciadas por la fuerza física del toro (poder) y por el modo de ser del toro (temperamento)”.

Desde una óptica más práctica,  Álvaro Domecq y Diez, recordado ganadero, en su obra “El Toro Bravo”, se expresaba en estos términos:  “La bravura es una cualidad visible, por cualquier persona no aficionada inclusive, del toro en la plaza, que consiste en ir siempre donde lo llaman, que se complementa con otros matices y detalles, perceptibles para los mas entendidos, que la subliman y enaltecen. Pero estos detalles son como la esencia en la condición de embestir, intrínseca, para que exista la bravura. A tal punto que, pese a que parezca una perogrullada, el toro que no embiste no es bravo y lo será tanto más cuanto más embista a los que se muevan en el ruedo delante suyo, algo distinto a la embestida en oleadas para huir o defenderse. El toro de clase no trota cuando se arranca, sino galopa. No cornea cuando llega al caballo, se entrega, empuja con los riñones y no cede. Mete siempre la cara en el capote, en la muleta, en el peto del caballo y hasta cuando se le banderillea”.

En una ponencia titulada “Tesis cultural de la bravura”, presentada en el VIII Congreso Mundial de Criadores de Toros de Lidia (Aguascalientes, México), el estudioso navarro Jorge Ramón Sarasa Juanto, ya desaparecido, realiza una explicación clara y precisa en torno al concepto bravura:

“Es la capacidad de lucha del toro hasta la muerte, con la condición de que lo haga con entrega. La bravura del toro consiste en embestir constantemente hasta el final, sin mostrar síntomas de fatiga. Cualquier animal salvaje si le diesen tres puyazos ¿iría a más? ¿Se arrancaría más fuerte? Esa es la cualidad que distingue el toro de otras especies. Bravura es la capacidad de acometividad con potencia, resistencia y nobleza. Va de menos a más. El hecho de acometer y de acudir al cite es lo que caracteriza al toro de lidia.

La bravura también puede definirse como el desarrollo obtenido al seleccionar la capacidad de acometer: la fiereza seleccionada y orientada hacia la nobleza. O sea, la bravura encaminada hacia la creación de belleza.  O en cuanto conjunción armónica de agresividad, codicia, combatividad y nobleza. De todos modos, la bravura es un concepto subjetivo y evolutivo, pero distinto de la fiereza. La bravura es cultural, un vestigio más  del paso del hombre sobre la Tierra. Con la ayuda de los genetistas se dará un salto cualitativo importante dentro de unos años. Llegaremos a saber con exactitud cuáles son las características fundamentales de la bravura. Cuáles van unidas a otras y cuáles son contrarias”.

Por su parte, Rodrigo García González-Gordon, en su trabajo “La evaluación estandarizada de la bravura”  busca sistematizar ese concepto de bravura, diferenciando hasta 8 componentes específicos: “la bravura es un concepto multifactorial que engloba ocho dimensiones. Así, un toro bravo se caracteriza por la persistencia de su atención en los estímulos visuales y auditivos que se le presentan (1. Fijeza), debiendo mantener un nivel de actividad constante pero sometida a unos ritmos y pausas (2. Movilidad).Para facilitar la evaluación, consideramos conveniente distinguir entre la acometividad y la embestida. La (3. Acometividad) se refiere a la arrancada, es decir, la primera parte de la embestida. El concepto propiamente de embestida lo hemos reservado para cuando el animal se encuentra dentro de la jurisdicción del lidiador, ya sea en el caballo (4. Embestida en el caballo) o en los engaños (5. Embestida en los engaños). Asimismo un toro bravo debe reunir requisitos de poder, vigor, robustez y resistencia, no cayéndose durante la lidia (6. Fuerza), una embestida recta y embebida en los engaños caracterizada por la claridad y franqueza (7. Nobleza) pero sin perder por ello la combatividad, el ímpetu, la codicia y en resumen,  (8. Fiereza)”.

La toreabilidad y la fiereza

Sin embargo, discursos tan claros como los anteriores, luego se hacen más complejos. Su camino no es diferente al que sigue el propio curso de la evolución del toreo y de la lidia, cuando a caballo entre los gustos de los toreros y del público, se comienza a pedir un toro de algún modo predecible. Con distintas manifestaciones, se trata de un movimiento que, en el fondo, acaba nucleándose en torno a la figura, primero, de don Juan Pedro Domecq y Fuertes de Villavicencio y luego de sus sucesores.

A este propósito, acertaba el periodista Pablo Herranz cuando hace un tiempo escribía: “Muchos dirán que la “toreabilidad” es una cosa que se ha inventado el Juan Pedro Domecq de hoy para que las figuras anduvieran aliviadas. Pues no. Se la inventó su padre o su abuelo hace décadas, cuando se dieron cuenta, junto con los toreros, que la gente estaba empezando a ir a las plazas para que se les alterase el ánimo con el resultado final, con una experiencia estética que complementase, la expectación que les producía lo que ocurría en el ruedo. En otras palabras, la “toreabilidad” se puede entender de una forma peyorativa, como una suerte de alivio que los ganaderos han inventado para los toreros;  pero, en mi opinión, es la base que, seleccionada desde la bravura, posibilita una experiencia más completa y doblemente “emocionante” de la tauromaquia”.

Si nos ceñimos a las experiencias de Juan Pedro Domecq Solís –tercera generación que dirigió  la misma camada--, habría que realizar una distinción clara entre  bravura y toreabilidad, que este ganadero cabalmente distingue como dos conceptos distintos, independizándolos además del concepto de fiereza. Su libro “Del toreo a la bravura” resulta muy claro en este punto.

Para él, la correlación entre fuerza y nobleza era negativa: los animales más fieros eran a su vez los menos nobles.  Por eso, a la hora de establecer sus criterios de selección busca bravura y toreabilidad, en tanto el factor fiereza, al no estar relacionado con ellos ni con la nobleza, no se traslada a tales criterios.

Y así, la bravura aparece como “la capacidad del toro para luchar hasta la muerte. Por lo que, para juzgar ésta y calificar al toro, debe tenerse en cuenta su lidia en todos los tercios”. Coherentemente sostiene que es “totalmente opuesto a que el equivalente de la bravura de los astados termine en la suerte de varas”.

La toreabilidad, en cambio, tiene que ver con el estilo que el toro tiene en esas acometidas. A este respecto  escribe: “El conseguir que el toro persiga aquello que se mueve (capote, muleta), que es lo que entiendo por toreabilidad, resulta más fácil cuando el toro es menos fiero o tiene menos casta o raza, pero a esa toreabilidad le falta el componente esencial de la emoción, y aunque el equilibrio de toreabilidad y raza es mucho más difícil de conseguir”, ése es el objetivo que se debiera perseguir en la crianza actual de la cabaña de bravo. Bajo este punto de vista, la toreabilidad es un concepto  relativo al comportamiento, que como tal debiera complementar a la bravura, la raza y la casta del toro de lidia.

Pero, en el fondo, lo que con esta formar de entender las condiciones y cualidades del toro de lidia, lo que realmente se pone de manifiesto es la complejidad de todo el proceso de crianza y selección del ganado de bravo. Los estudios genéticos que incluyó Domecq Solís en su libro constituyen un claro ejemplo del elevado número de factores que hay que tener en cuenta. En la misma proporción, la dificultad de acertar crece.

10ª y última de El Pilar en Zaragoza. Faenas antológicas de Manzanares y Talavante tras dos extravagancias de Padilla que salió a hombros en su definitivo adiós / por J.A. del Moral



La enorme popularidad adquirida por Padilla ha sido ilimitada y, como además, el torero ha ejercido la difícil profesión con notable habilidad y suficiente destreza en casi todas sus actuaciones, ha podido aguantar triunfalmente el tirón hasta mediada esta temporada de su anunciado adiós.

Faenas antológicas de Manzanares y Talavante tras dos extravagancias de Padilla que salió a hombros en su definitivo adiós

En puridad, deberíamos abordar en dos partes diferenciadas esta crónica sobre lo acontecido en la última corrida de Los Pilares 2018. Sobre lo hecho por Juan José Padilla, entra más en lo tragicómico que en lo serio aunque fue el gravísimo drama que el diestro jerezano vivió en esta misma plaza hace siete años al cogerle un toro tras clavar un par de banderillas que terminó destrozándole un ojo con el que no pudo ver más. La cuasi milagrosa recuperación de Padilla gracias también a sus esfuerzos incontables durante el padecimiento que encajó con encomiable entereza e infinito amor propio, propició una reaparición profesional jamás vista en la historia hasta que llegó la suya. Reaparición ciertamente triunfal y tan feliz, que a partir de aquella su primera tarde en Olivenza, las empresas le han venido contratando para todas las ferias y fiestas en carteles de máxima categoría por los toros que casi nunca pudo matar en su primera época y acompañado por las máximas figuras actuales hasta ayer mismo en Zaragoza que lo hizo con dos de la primera fila.


La enorme popularidad adquirida por Padilla ha sido ilimitada y, como además, el torero ha ejercido la difícil profesión con notable habilidad y suficiente destreza en casi todas sus actuaciones, ha podido aguantar triunfalmente el tirón hasta mediada esta temporada de su anunciado adiós. Pero llegadas las fechas del ya avanzado verano, a Padilla le empezamos a notar muy cansado – algo tan lógico como inevitable – y por ello cada tarde en pésimas condiciones físicas que el torero intentó compensar recurriendo a toda clase de efectismos y actitudes teatrales con las que supo tapar sus deficiencias profesionales en el sentido más estricto de lo que es el toreo. Y además supo taparlas hasta el punto que los públicos no entendidos tragaron con tamaño subterfugio. Y así ha venido tirando, tolerado y hasta celebrado por la inmensa mayoría de los que han asistido a sus corridas. De tal modo, hasta la muy publicitada tarde de su despedida en España – pues por lo sabido cubrirá también la campaña americana -, acontecida ayer con la plaza de La Misericordia hasta los topes y no solo gracias a la presencia del llamado “Ciclón”. También porque, además, actuó junto a dos figuras fácticas: José María Manzanares y Alejandro Talavante. Y por si faltaba algo, en una corrida de Nuñez del Cuvillo debida y excelentemente elegida que terminó siendo el mejor encierro de toda la temporada en las plazas más importantes. Seis toros seis en su mayoría para cantarlos en latín.

Según fueron saliendo al ruedo, más y mejor se fueron comportando, con bravura algo limitada por falta de fuerza, pero con casta, con nobleza, con indudable fijeza, con sobrada clase y con más que suficiente durabilidad. Mejor, imposible. Materia prima de superlujo.


No es cuestión de entrar en detalles ni en las exageradas gestualidades de Padilla porque describirlas sería objeto de burla y hasta de escarnio. Decir que no quiso banderillear al primer todo aunque se lo pidieron a voces y que, por fallar a espadas, no cortó las orejas que le habrían dado como se las dieron tras matar pronto y eficazmente al cuarto que fue de tanta revolución – toro de vacas para indultar – que a este sí que lo banderilleó entre clamores con tres pares que clavó bastante más allá de donde se debe, repitiendo toda clase de mamarrachadas gestuales entre rondas veloces sobre ambas manos. Una faena que la hace cualquier otro torero y le toman a chacota. Pero, al contrario, fue tomada por pluscuamperfecta. Y hasta el mismo presidente que ha robado no pocas segundas orejas en esta misma feria a El Fandi, a Antonio Ferrera y hasta al mismísimo Enrique Ponce impidiendo que pudieran salir a hombros, va el tío y le da las dos inmediatamente de solicitarse con apasionada fuerza y ensordecedor vocerío. Vamos, es que si no le da la segunda, hasta no pocos hubieran llegado al palco para agredir al usía. Por lo que el ayer acobardado “ladrón” se las regaló. Oigan, este individuo debería haber presentado su dimisión ipso facto o ser destituido nada más terminado el festejo. Y así fue si así os parece.





La otra crónica, la más en serio y realmente elogiosa, versa sobre las grandísimas faenas que llevaron a cabo José María Manzanares y Alejandro Talavante. Si fueron excelentes las de los primeros toros de sus respectivos lotes, ambas premiadas con una solitaria oreja, la del alicantino tras una gran estocada y la del extremeño tras pinchazo y estocada, aún mejores y yo hasta diría que celestiales, ambos verdaderamente exquisitos en fondo, en forma y en profusión por naturales, las de sus segundos oponentes llegaron hasta el infinito en excelencia. No se puede torear mejor. Dos faenones sensacionales e históricos. La de Manzanares, que también lo bordó con el capote, fue absolutamente perfecta hasta pinchar antes de agarrar la estocada definitiva. Y la de Talavante un prodigio de improvisaciones que enjoyaron el toreo fundamental aunque, desgraciadamente, falló a espadas por lo que no hubo premio.
A la postre, la presidencia tuvo la suerte de que por los fallos a espadas, no tuvo que verse en cometer la felonía de no haber concedido la segunda oreja del quinto toro a Manzanares y lo mismo la del sexto a Talavante. Hubiera sido un escándalo evitarlo porque ni vistas de lejos fueron infinitamente mejores las faenas de estos que la doblemente premiada de Padilla.


Al margen de tales aconteceres, para la generalidad del público e imagino de la mayoría de la crítica el espectáculo fue más que memorable. Para no olvidar. Para pasar a los anales de la historia del toreo. ¿Qué más decir por mi parte? Que yo abandoné la plaza antes de que terminara la función. No quise ver la salida a hombros de Padilla y aún menos escuchar las anunciadas palabras del jerezano para despedirse oralmente. Me sentí muy solo y en cierta manera disgustado por el desmadre. Luego, cuando llegué a mi hospedaje, me enteré de que Talavante había decidido retirarse del toreo. Y eso sí que lo siento. Espero y deseo que esta retirada sea un lapsus.

¡¡ Alejandro, olvida los disgustos y no te vayas todavía, no te vayas por favor…¡¡

LA POLICÍA NO ES TONTA / por Antolín Castro


Como mucho, con una pareja ya está cubierta la seguridad en Las Ventas

...los toros es el espectáculo más civilizado, mejor desarrollado y normado que existe, lo que hace innecesaria la actuación de las fuerzas públicas. La previsión de altercados públicos es, como se ve, prácticamente nula.


LA POLICÍA NO ES TONTA

El viejo chiste lo deja muy claro: ‘un policía ve una colilla en el suelo y dice: aquí han fumado’ y un castizo contesta ‘es que la policía no es tonta’. Este dicho popular refleja bien lo que siempre se ha dicho de nuestra policía.

Ahora, ese convencimiento ha llegado a tomar mayor rango ya que nuestra policía ha determinado que no son necesarios sus agentes en la plaza de toros de Las Ventas.

Durante la celebración de la Feria de Otoño, a sabiendas de que el público que acude a la plaza es el más civilizado, respetuoso y menos agresivo que se pueda encontrar en cualquier recinto público, han decidido no acudir a los espectáculos taurinos celebrados, o mandar una mínima representación, ahorrando números para ponerlos al servicio de causas que mejor lo justifiquen.

Un espaldarazo por parte del Ministerio del Interior a esas buenas gentes que se dan cita en los recintos taurinos. Han comprendido que la falta de problemas por parte de los habituales asistentes, justifica plenamente su ausencia. Estamos totalmente de acuerdo.

Solo hay que hacer una consideración, aquella en la que un antitaurino pueda acudir a interrumpir su normal desarrollo incumpliendo la ley y deban estar presentes para detenerlo. Si se garantiza que no se acerca ninguno de esos elementos perturbadores, la presencia de la policía es totalmente innecesaria. 

Curiosamente, toda esa gente que altera el orden son aquellos que tildan de asesinos e incivilizados a los aficionados a los toros. Dicha evidencia se vuelve en su contra según la propia actuación policial, sin su persistente persecución a la Fiesta Brava y a quienes la defienden, los toros es el espectáculo más civilizado, mejor desarrollado y normado que existe, lo que hace innecesaria la actuación de las fuerzas públicas. La previsión de altercados públicos es, como se ve, prácticamente nula.

Nunca un ministerio, además de izquierdas, lo había dejado más claro. Contra la fiesta y sus aficionados se vierte una demagogia absolutamente falsa e interesada. Cualquier espectáculo donde se reúnan unos cientos de personas necesita de la presencia policial. Los toros, el segundo espectáculo de masas en España tras del fútbol, cuenta con la gente más civilizada de este país. El orden, ya sea público o taurino, es consustancial a la propia fiesta. Sus espectadores en sus genes ya cuentan con su máxima capacidad no agresiva ni conflictiva.

La policía no es tonta y este caso lo ha demostrado más que sobradamente. No se deben utilizar recursos públicos donde no hacen falta. En las mismas fechas, para un partido de fútbol se dispusieron de más de 1.500 efectivos policiales. Alguna razón habría porque la policía no es tonta.

MARC SERRANO ARTÍFICE DEL FESTIVAL BENÉFICO DE LA ASOCIACIÓN DE PEDIATRÍA DE MONT DE MARSAN



Dimanche 4 Novembre à Samadet, 8 toreros fouleront le sable des arènes couvertes en l’honneur de l’association du service pédiatrie de Mont-de-Marsan :

VICTOR MENDES
RAFAEL PEREA « El BONI »
DAVILA MIURA
MARC SERRANO 
ALBERTO AGUILAR (despedida)
ANTONIO NAZARÉ 
DORIAN CANTON
JUANITO (E.T Adour Aficíon)

Face à eux 8 Toros et Novillos des ganadérias Virgen María, Mollalta, Gallon, Marquis de Quintanar, Pagès-Mailhan, Cuillé, Los Espejos et Alma Serena.

Amis Aficionados, rejoignez nous le 4 Novembre, afin d’aider les enfants malades de l’hôpital Layné. Comme vous le savez les bénéfices de cette journée seront entièrement reversés à l’association.

ENTRÉE FESTIVAL : 20€
FORFAIT JOURNÉE (Course Landaise-Repas-Festival) : 40€

Marc Serrano artífice de este tradicional festival benéfico

FERIA DEL PILAR. Juan José Padilla corta dos orejas al toro de su retirada en España / por Andrés Amorós


Juan José Padilla - Fotos: Fabián Simón

Todos los focos de la tarde se centran en Juan José Padilla, que se despide definitivamente de los ruedos españoles. (Todavía toreará algunas tardes en Hispanoamérica). El lugar elegido es el más oportuno: hace siete años, en este mismo coso, Padilla sufrió un gravísimo percance, que puso en peligro su vida y le hizo perder la visión de un ojo.

Juan José Padilla corta dos orejas
 al toro de su retirada en España

  • Talavante sorprende al comunicar que se retira por tiempo indefinido


Andrés Amorós
ABC14/10/2018
Poco antes del comienzo, se desata la tormenta: rayos, truenos, agua a manta; dentro de la Plaza, otro diluvio de cariño, para despedir a Padilla. ( Sin la cubierta, se hubiera suspendido la corrida). Cuando asoma, vestido de blanco y oro, con el pañuelo negro en la cabeza, las recias voces de los maños forman un auténtico huracán.

Todos los focos de la tarde se centran en Juan José Padilla, que se despide definitivamente de los ruedos españoles. (Todavía toreará algunas tardes en Hispanoamérica). El lugar elegido es el más oportuno: hace siete años, en este mismo coso, Padilla sufrió un gravísimo percance, que puso en peligro su vida y le hizo perder la visión de un ojo. Con una entereza fuera de lo común, volvió a torear y, en contra de todos los pronósticos, alcanzó nuevas metas: encabezar el escalafón de los matadores, abrir la Puerta del Príncipe. El pueblo español, que no siempre se equivoca (aunque el resultado de algunas elecciones así parezca indicarlo), lo reconoció como un ídolo: su ejemplo da ánimos a todos los que nos quejamos por cualquier contrariedad, física o de ánimo. Es un ejemplo vivo de lo que puede la voluntad, el esfuerzo, el coraje, el no rendirse ante las dificultades… Por eso, el sano pueblo aragonés lo despide como un héroe. Como lo que es, ni más ni menos.

Padilla sale a hombros rodeado de amigos y toreros - F. S.

Los toros de Cuvillo, justos de fuerzas, manejables, se han movido mucho. Cierra Manzanares una temporada en la que ha estado por debajo de su posibilidades. En el segundo, de justa presencia, enlaza verónicas con delantales y chicuelinas (de salida, eso permiten los toros actuales). En la muleta, el toro va a más, saca casta, repite: Manzanares liga pases con su natural elegancia, un poco acelerados. Un rápido espadazo: oreja y petición de la segunda. (Herido de muerte, el toro propina una cornada al banderillero Suso). En el quinto, flojo, que brinda a Padilla, dibuja solemnes muletazos, con gran clase, pero mata regular: oreja.

Alejandro Talavante - Fabián Simón

No le salió bien a Talavante su apuesta de dos tardes, en la Feria de Otoño. Se le ve ansioso por resarcirse. Recibe al tercero con lances a una mano, más originales que logrados. Muy bien Trujillo con los palos, como siempre. Comienza con «el cartucho de pescao»; liga naturales rapiditos a un toro que no para: una faena variada, desigual, muy aplaudida. Mata a la segunda: oreja.

En el último, que brinda a su hermano y apoderado, comienza con cambiados por alto, logra suaves muletazos, en un trasteo brillante, pero se atranca con el descabello.

Manzanares - F. S.

¿Es el momento de realizar la crítica de lo que ha hecho Padilla, esta tarde? Creo que no. Quede, para el recuerdo, que su primer toro, «Aguaclara» (como decía Pemán de la lengua catalana), blandea, es mansito, huido. Juan José se luce en chicuelinas de manos bajas. Brinda al público, lo sujeta por bajo, con buen oficio. Ya en el centro del ruedo, dibuja templados muletazos; con suavidad, enlaza tres circulares, que entusiasman. Aunque el toro se quiere ir, lo mete en el canasto, con entrega, alternando lo clásico con los alardes. Le ha sacado todo lo que tenía, y más, a un toro que huye a tablas y se desentiende de los engaños. Estocada hasta la mano, con su habitual eficacia. Tarda en caer el toro, suena un aviso, falla con el descabello, pierde el seguro y merecido trofeo. Resumen claro: una birria de toro para un diestro poderoso.

Recibe al de la despedida, «Tortolito», colorado, de 535 kilos, con larga de rodillas y verónicas; gallea, quita por faroles y serpentina. Banderillea trasero. Largo brindis a sus dos hijos. Seis muletazos de rodillas prenden la mecha; liga muletazos por los dos lados, circulares, rodillazos y el desplante que todos esperaban, metido entre los pitones. En el mismo platillo, logra un estoconazo, mientras suena un inoportuno aviso y otro, peor todavía, en el instante en que rueda: ¡qué falta de sentido común! El clamor popular exige las dos orejas, que pasea, envuelto en la bandera nacional: ¡la locura!

Se va de los ruedos Juan José Padilla entre el cariño de todos, que lo aclaman. He visto cómo acudía a dar gracias, como un aragonés más, y a pedir ayuda y protección a la Virgen del Pilar . Que ella le guíe en su nueva vida. Se lo tiene bien merecido.

Una tarde más, mi amigo jotero me pasa la letra de una nueva jota: «La Virgen del Pilar dice/ que no quiere ser francesa/ para aplaudir a Padilla/ en su triunfal despedida/ de la tierra aragonesa,/ porque este público noble,/ grande, fiero, leal, sin saña,/ representa, en esta tarde,/ lo que siente toda España».

Juan José Padila, con la bandera de España - Fabián Simón

FERIA DEL PILAR

PLAZA DE TOROS DE LA MISERICORDIA. Domingo, 14 de octubre de 2018. Última corrida de la Feria. Lleno de «No hay billetes». Toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo, justos de fuerzas, con mucha movilidad.

JUAN JOSÉ PADILLA, de blanco y oro. Gran estocada y cinco descabellos. Aviso (silencio). En el cuarto, estocada. Dos avisos (dos orejas). Sale a hombros rodeado de toreros.

JOSÉ MARÍA MANZANARES, de azul marino y oro. Estocada (oreja y petición de la segunda).En el quinto, pinchazo y estocada corta atravesada (oreja).

ALEJANDRO TALAVANTE, de blanco y oro. Pinchazo y estocada (oreja). En el sexto, estocada y cuatro descabellos. Aviso (petición de oreja y saludos).

Día de la Hispanidad: la leyenda dorada del orgullo español / por Laureano Benítez Grande-Caballero




Día de la Hispanidad: la leyenda dorada del orgullo español


¡Día de la Hispanidad! Como cada año, cuando llega esta fecha patriótica tendremos que soportar que los traidores y felones, que las patuleas antiespañolas nos digan que no hay nada que celebrar en esta fiesta señalada, porque solo conmemora el genocidio de los pueblos indígenas por conquistadores explotadores y asesinos.

Independentistas protestan contra el 12 de Octubre en Mataró

Ya conocemos de sobra esta falsaria interpretación del 12 de octubre, pero, en estos momentos críticos para nuestra Patria a causa de la amenaza independentista, estas proclamas hispanófobas segregan una ponzoña mucho más peligrosa, pues contribuyen a intensificar la amenaza separatista que padece España. En consecuencia, la defensa de la Patria demanda más que nunca que los españoles proclamemos con orgullo los valores de nuestra gloriosa historia nacional en una catarsis colectiva, para convertir el día de la Hispanidad en nuestra «Diada», nuestro «Aberri Eguna», nuestro «Día del orgullo español».

Cristóbal Colón llega a América

La Hispanidad como genocidio…ya estamos otra vez con ese tópico, la joya de la corona de nuestra leyenda negra, junto con el holocausto de la Inquisición —consistente en menos de 3.000 ejecutados en 400 años de trayectoria, según coinciden en aseverar todos los investigadores que se han tomado la molestia de estudiar las actas inquisitoriales. En unos meses del año 36, los milicianos luciferinos ejecutaron a más católicos—.

La ideología progre que ha arrasado España desde la funesta Transición se ha nutrido en gran medida de clichés hispanófobos, de flagrantes tergiversaciones de nuestra historia, de la mentirosa negritud que ha derramado sobre nuestra refulgente trayectoria histórica una catarata de falsedades, un verdadero «Himalaya» de mentiras, como dijo Julián Besteiro a sus correligionarios socialistas poco antes del 36, acusándoles de magnificar la represión posterior al golpe de estado izquierdista del 34. Y aquí tenemos otro espúreo mito de nuestra leyenda negra: la represión franquista.

El Parlamento de Navarra, en manos de los anexionistas vascos y de la extrema izquierda, ha aprobado cambiar el Día de la Hispanidad que se celebra el 12 de Octubre por el del Día de la Resistencia Indígena.

Frente a estos «Himalayas» de mentiras, de falsedades, de mitos, es preciso afirmar nuestra «leyenda dorada», anatematizada por la progresía roja en la enseñanza y los medios de comunicación, que ha convertido nuestras hazañas en genocidios, nuestras epopeyas en holocaustos, nuestra tradición áurea en siniestra y negra leyenda, que esta caterva de impresentables hispanófobos e indepes ha contribuido a incrementar.

Desfile del Día de la Hispanidad en Nueva York

Esta leyenda contra la hispanidad surgida en los países protestantes de Europa a comienzos del XVI es un conjunto de estereotipos negativos sobre España, a través de los cuales se vertebra una descalificación global de la Hispanidad, pues en ellos se nos acusa de habernos mostrado históricamente como un pueblo cruel, intolerante, oscurantista, ignorante, atrasado y vago.

Manuel Álvarez Fernández explica esta leyenda diciendo que consiste en «la cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios».

Es decir, que la misma existencia de esta leyenda demuestra nuestra supremacía, nuestra hegemonía, la existencia de aquel tiempo en el que éramos invencibles, pues con ella nuestros adversarios pretendían resarcirse de sus derrotas en los campos de batalla.

¿Qué se esconde tras esta hispanofobia de los neocomunistas puño-en-alto? Pues, evidentemente, un deseo de vengarse de España por haberles derrotado en la Cruzada de Liberación: nuestra bandera nacional fue su mortaja, y en nuestros «¡Viva España!», y «¡Arriba España!» sus desquiciadas mentes oyen el responso fúnebre que les oficiamos durante 40 años. Por eso odian a nuestro Ejército, a la Legión, a nuestro himno, a nuestras tradiciones. Si a eso le añadimos que estas hordas son el correveidile de Soros y compañía, pues la Hispanidad se hunde en el más negro de los abismos mundialistas. Día de la Hispanidad: la leyenda dorada del orgullo español.

En lo que respecta al descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, no se puede negar que provocó una tremenda catástrofe demográfica, pero ésta no se debió a una «solución final» dictada por ningún «Mengele» español, ya que su factor determinante fue la propagación de epidemias por parte de los españoles -especialmente la viruela y el sarampión-, enfermedades infecciosas que provocaron entre un 75 y un 95% de la mortandad indígena.


En cuanto a la salvaje explotación de los indígenas, es cierto que la sufrieron las poblaciones autóctonas, pero los países o imperios que no incurrieran en esta práctica que tiren la primera piedra, y eso no es óbice para que estén orgullosos de su historia y proclamen su patriotismo urbi et orbe.

Y como también los catalanitas hablan de genocidios, pues habría que recordarles que tienen por héroes «raciales» a sus famosos almogávares de la Edad Media, nombre que en su origen árabe significa «el que provoca algaradas», es decir «arrebatos»… vamos, masacres, genocidios y cosas así—. Fueron el terror de las estepas, salvajes protagonistas del genocidio conocido como «venganza catalana», acaecida en 1303, cuando reaccionaron con una crueldad legendaria al asesinato por parte de los bizantinos de su líder Roger de Flor y 100 almogávares de la gran Compañía Catalana, hasta el punto de que saquearon toda Grecia al feroz grito de «¡Despierta Fierro!». Como serían de atroces sus «razzias» vengadoras que en algunos países balcánicos se asusta a los niños con la figura del «Katalán», un guerrero gigante sediento de sangre. Todavía hoy los griegos, cuando quiere maldecir a alguien, le dicen: «Así te alcance la venganza de los catalanes». Venganza que no es sino la versión pantumaca de la celebérrima «Noche toledana».

El primer ministro sueco Olof Palme pidiendo dinero
 hucha en mano en 'apoyo a los terroristas de ETA. 

También habría que recordarles a estos apóstoles del indigenismo que en aquellos tiempos del imperio español no había aún ONGs, y nadie hablaba de derechos humanos, excepto el españolísimo Fray Bartolomé de las Casas, llamado el «Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias», que escribió memorables defensas de los indios: «¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? […] ¿Cómo los tenéis tan oprimidos y fatigados, sin darles de comer y curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?». Isabel la Católica llegó a prohibir, en sus Leyes de Indias, los abusos sobre los indígenas, incluso las sacas de esclavos, prohibidas por un Real Decreto de 1530, cuatro siglos antes de su abolición definitiva. —Por cierto, los catalanes fueron de los últimos en sumarse a la prohibición de la trata de negros—.

Si los progres bolivarianos del puño-en-alto quieren denunciar genocidios para quedar bien ante la humanidad, más les valdría denunciar el ignominioso ejemplo de genocidio de algunos países elogiados por su civilización y su democracia, los cuales tuvieron lugar en un tiempo donde ya existían los derechos humanos y las ONGs.

Ahí tenemos el siniestro caso de la maravillosa y moderna Suecia, paradigma de socialdemocracia —aún recuerdo al hipócrita primer ministro Olof Palme pasando la hucha por las calles para conseguir dinero contra Franco con el fin de protestar contra la condena a muerte de unos terroristas—. Pues en este país tan deslumbrante se esterilizó a 230.000 personas entre 1935 y 1996 «en el marco de un programa basado en teorías eugénicas» y por razones de «higiene social y racial», orientado a preservar la «pureza de la raza nórdica». Lapones, gitanos, poblaciones de raza mixta… ninguna minoría escapó a este horror. Eso sí que era una «solución final» —por cierto, los suecos no pudieron disimular sus simpatías por el nazismo—.

También animo a estos giliprogres antiespañoles a investigar el espantoso genocidio que se perpetró en el Congo cuando era colonia de la Bélgica del rey Leopoldo II, fundador y único propietario del Estado Libre del Congo, corrupto y salvaje explotador de los indígenas que se hizo con una enorme fortuna explotando el caucho y los diamantes de ese territorio africano, para lo cual no dudó en masacrar a la población nativa como si fuese mano de obra esclava, hasta el punto de que la carnicería afectó a la mitad de la población, unos 10 millones de personas. Una campaña de investigación que estremeció a Europa destapó el increíble horror de este genocidio, donde destacó el hecho de que los encargados de las concesiones exigían a los soldados nativos que les llevaran las manos cortadas de aquellos a quienes habían asesinado, para asegurarse de que no habían desperdiciado cartuchos.

Víctimas de una de las purgas de Stalin

Pero los muchos ejemplos de genocidios que se podrían citar quedan eclipsados por la apocalíptica hecatombe producida por los regímenes comunistas. Sin salir de la Rusia estalinista, durante La Gran Purga entre 1937 a 1939 se contabilizaron 8,5 millones de detenciones, más de un millón de ejecutados, y más de dos millones de muertos en los campos de internamiento.

Anteriormente a esta Gran Purga había tenido lugar el dantesco apocalipsis del «Holodomor», nombre bajo el cual se conoce la devastadora hambruna que asoló Ucrania durante los años 1932-1933, que causó la muerte de entre 1,5 y 10 millones de personas, horror que según muchos historiadores fue provocado intencionadamente por Stalin el exterminador, que pretendía acabar con el nacionalismo ucraniano colectivizando despóticamente las tierras de los campesinos.

La China maoísta, por su parte, es responsable de 65 millones de muertos.

Ya lo decía Jean François Revel: «El club con más socios del mundo es el de los enemigos de los genocidios pasados. Solo tiene el mismo número de miembros el club de los amigos de los genocidios en curso». Chapeau, maestro.

Tampoco tienen cabida los mentirosos, traidores y plagiarios / por Rafael Comino Delgado



Por tanto, Sra. ministra, para quien no hay cabida es para los mentirosos, traidores y plagiarios como el licenciado Sánchez, y los que le apoyen y encubran como Vd. ¿Queda claro, Sra. ministra?

Tampoco tienen cabida los mentirosos, traidores y plagiarios

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Margarita Robles, aunque parezca mentira, ministra de Defensa, se ha puesto muy seria a la hora de valorar los pitos y abucheos  dirigidos al licenciado don Pedro Sánchez, aunque parezca mentira, presidente del gobierno de España, el día  de la Hispanidad. Y  digo licenciado, aunque muchos le llaman doctor, porque su Tesis es un plagio total, no es válida, y cualquier universidad seria ya le habría  retirado el titulo.
La señora ministra ha dicho, "no tienen cabida aquéllos que hacen del insulto y la falta de respeto a las instituciones  su modo de convivencia".

De acuerdo, Dª Margarita, pero en este caso no lleva Vd. razón, porque  decir la verdad no es insultar ni faltar el respeto. Al licenciado Sánchez le  gritaba  la gente, "que es un ocupa de la Moncloa", "que convoque elecciones, como prometió" y "fuera", es decir que se vaya  de la Moncloa. 

Realmente es un ocupa porque nadie le ha votado, por tanto es verdad lo que le decían.  Prometió que después de la moción de censura convocaría elecciones y no lo ha hecho, por tanto  se lo pedían con razón; eso no es insultar ni faltar el respeto. 
Decirle "fuera", cuando está en el cargo de forma ilegitima tampoco es insultar ni faltar el respeto. Mire  señora, si alguien dice a un ladrón, ¡ladrón! no es  insultarle, si alguien dice a  un mentiroso, mentiroso! no es insultar  ni faltar el respeto. Lo que pasa es que la verdad molesta y por eso Vd. está molesta, porque todo lo que le dijeron es verdad y con razón.  En realidad, Vd. está faltando el respeto a todos los españoles tomándonos por idiotas.

En nuestra opinión todo lo que se dijo  al licenciado Sánchez  estuvo bien y, es más, habría que pitarle, abuchearle y recordárselo todos los días varias veces.  

En cambio el licenciado Sánchez ha mentido, es un mentiroso, porque dijo que después de la moción  de censura convocaría elecciones y no lo ha hecho;  es un traidor porque se ha aliado con los enemigos de España, es decir, los separatistas-golpistas, con los proterroristas y con la más extrema izquierda, es decir Podemos,  que también quiere quitarnos la libertad, la democracia y destruir España. Además es un plagiario porque, como se ha demostrado,  plagió toda su Tesis, que es una forma de mentir. Con todo eso el licenciado Sánchez ha insultado y faltado el respeto a todos los españoles y  a la institución que representa. Para ser respetado primero hay que respetar a los demás. El presidente y  Vd.(según se deduce de sus palabras) no respetan ni a los españoles ni a las instituciones. Es más con su actitud incluso ni se respetan a sí mismos, por  lo que si nivel de indignidad es ilimitado.

Por tanto, Sra. ministra, para quien no hay cabida es para los mentirosos, traidores y plagiarios como el licenciado Sánchez, y los que le apoyen y encubran como Vd. ¿Queda claro, Sra. ministra?