la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 8 de abril de 2026

La danza de los taurinos. ¿Tragedias evitables? y pleno el Sábado Santo de toros y procesiones


Se siente y no se para de hablar de la muerte en los corrales de la MALAGUETA de mi tocayo RICARDO ORTIZ, hijo del gran MANOLO, matador de toros, como después fue RICARDO, y excelente banderillero.

La danza de los taurinos
¿Tragedias evitables? y pleno el Sábado Santo
 de toros y procesiones

Ricardo Díaz-Manresa
Otra vez la mala suerte, la desgracia pura o no se sabe qué nos llevan a la tragedia en una fecha tan señalada como el VIERNES SANTO, que recuerda a otra similar y no muy lejana en la plaza de toros de MURCIA. Está claro que el toro siempre tiene mucho peligro. ¿Tragedias evitables?. Fue homenajeado como se merece en la corrida de este SÁBADO SANTO antes y en el paseíllo y durante la corrida.

Y otro que se fue en VIERNES SANTO fue FRANCISCO DÍAZ, padre de CURRO DÍAZ, singular porque acompañaba a su hijo corrida tras corrida en los burladeros. CURRO mantiene sus compromisos en honor a su padre.

Siguió la SEMANA SANTA TAURINA con numerosos recuerdos a JOSELITO tan devoto de LA MACARENA y también a MANOLETE tan ligado a la Virgen, La SEÑORA de CÓRDOBA. Y JUAN ORTEGA se fue desde la MACARENA el Viernes a torear el SÁBADO SANTO en MÁLAGA. Pues qué bien. Y salió ileso de un volteretón. Y hemos visto fotos de JULIO NORTE vestido de cofrade en la VIRGEN DE LA ESPERANZA. En SALAMANCA.

Y seguimos con la nueva costumbre de que haya más festejos en el SÁBADO SANTO que en DOMINGO DE RESURRECCIÓN. Las nuevas y ejemplares tendencias lo avalan. También el público que abandona las calles de las procesiones el sábado para ir directamente a los tendidos. Con su pan se lo coman.

No insisto en los que han toreado en los varios festejos del SÁBADO SANTO. También el fútbol aprovecha eses día para los partidos. Hay que aprovechar el tiempo y llenar los bolsillos. Esta es la sociedad que tenemos.

Y el chiste de la semana lo hemos visto en la publicidad de la picassiana en CANAL SUR, repitiendo que la toreaban tres máximas figuras. No solamente figuras, sino máximas. No es sólo una exageración, sino una mentira. Recuerden el cartel. No pongo los nombres. ¿Para qué? Sí, ellos figuras, máximas figuras, los tres y yo cinco años seguidos premio Pulitzer…

El jurado del Premio Nacional de Tauromaquia, que se mantiene, tiene uno de los más largos que se recuerdan, con algunos nombres así así, otros poco conocidos y, tantos a votar se llevará su tiempo, pero lo importante es el premio, que no decaiga.

Y con VICTORINO que está en todas partes. Y parece un misterio que tenga tiempo para todo : recogida de premios, conferencias, actos sociales, gestiones de la Fundación del Toro de Lidia, asistencia a los festejos que organiza o tutela esta Fundación y etc.etc. Se preguntan que si le queda algo para estar en el campo y atender su ganadería. Pues sí, porque sigue triunfando. O tiene un segundo de a bordo de lujo. O segunda.

Interesante la reunión, en MÁLAGA, de ANPTE (Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España), tocando toda clase de puntos muy interesantes. Sólo falta que los lleve a la práctica, que falta hace, mucha falta.

Penoso pero lógico lo de CRISTIAN PÉREZ. Y tuvo suerte en la terrible cogida. Vienen a MADRID por todo estando poco toreados y faltos de experiencia. Pero esto o nada aunque no debería ser así. Los echan a los leones y pocas veces suena la flauta. Ni por casualidad. Es una oportunidad, o lo que sea, tan ilógica como arriesgada.

Mi capirote y yo / por José Javier Esparza


'..La Semana Santa es un perfecto ejemplo de esa catolicidad irrefutable de España. Está en todas partes, lo envuelve todo como una atmósfera particular, es un color que tiñe durante días la vida colectiva. «Lo era», podría decir alguno. No: lo ha vuelto a ser, y esta es la gran noticia..'

Mi capirote y yo
José Javier Esparza
España no es un país «aconfesional». Lo que es «aconfesional» es el Estado. El término «aconfesionalidad», en política, significa que el Estado no se identifica formalmente con ninguna confesión religiosa en particular. Ahora bien, un país es algo más que un Estado. El Estado sólo es la maquinaria administrativa que organiza —mejor o peor— una comunidad política. Un país es, además y sobre todo, un conjunto de gente, una identidad colectiva, una cultura heredada, una lengua común, una historia compartida, unos referentes estéticos, unas creencias generales más o menos homogéneas, también un cierto estilo de vida. A eso podemos llamarlo nación, incluso en el caso de aquellos países que, como España, llevan medio siglo sujetos a un proceso de desnacionalización galopante. Y todas esas cosas, en España, en «este país», son irremediablemente católicas, por más que una porción importante del paisanaje ya no crea en Dios y por más que el Estado se obstine en presentarse como «aconfesional».

La Semana Santa es un perfecto ejemplo de esa catolicidad irrefutable de España. Está en todas partes, lo envuelve todo como una atmósfera particular, es un color que tiñe durante días la vida colectiva. «Lo era», podría decir alguno. No: lo ha vuelto a ser, y esta es la gran noticia. La explosión de religiosidad popular ha sido tan palpable, tan visible, que ha sorprendido a propios y extraños (sobre todo a extraños, cuyos habituales salivazos cristianófobos e hispanófobos, ya tópicos, han sonado más viejunos que nunca). Aquí hay algo que ha retornado de manera inesperada, lo cual abre horizontes muy prometedores. Por eso resultó tan desolador, por ejemplo, escuchar las palabras del obispo de Málaga el Jueves Santo, en la ceremonia del paseo del Cristo de la Buena Muerte a hombros de los legionarios. Se empeñaba mucho el buen prelado en subrayar que aquí se trataba de reunir en un deseo común de paz a las gentes de todas las creencias y todas las ideas. Hermosos deseos, pero formulados de un modo un tanto extemporáneo en una ceremonia religiosa, es más, en una ceremonia que sólo tiene sentido porque es religiosa y de una religión concreta.

El obispo no estaba hablando como el pastor de los creyentes que es —o que debería ser—, sino como administrador legal de la aconfesionalidad del Estado. Y no, monseñor, usted no es eso. Ese solideo púrpura que le cubre la coronilla simboliza una identidad colectiva, incluso si usted no se reconoce en ella. En ese sentido, las palabras de monseñor Satué —que este era el obispo— se parecían demasiado al necio mensaje del Gobierno explicando las distintas modalidades de la Pascua en las religiones judeocristianas, ejemplo supremo de incomodidad disfrazada de benevolencia. Es llamativa esta convergencia de las instituciones en el borrado de la identidad. Uno de los rasgos mayores de nuestro tiempo es el abismo creciente que separa a las elites y al pueblo, y eso pasa en todos los órdenes, incluido el religioso. Al final, lo que el pueblo le pediría a un obispo es tan simple como esto: «explícame otra vez por qué soy cristiano, explícame otra vez quién soy». Porque es, en efecto, cuestión de identidad, y todo lo que se ha vivido esta semana en España, y que tantos creían que no volverían a ver, ha tenido mucho de reacción identitaria. Y es bueno que así sea.

Lo más importante, sin embargo, empieza ahora. Porque ese país que se ha echado a la calle para ver procesiones y emocionarse con el paso del Nazareno o de la Dolorosa es el mismo cuyo Gobierno profana tumbas y arranca cruces, el mismo cuya cultura retrocede ante la imposición de religiones extranjeras; es el mismo país que ha matado a Noelia. Y desde ahora y hasta el próximo Domingo de Ramos, quien va a llevar la voz cantante es precisamente ese otro país, omnipresente en los medios oficiales y en las instituciones, mientras que el pueblo de los capirotes y las procesiones volverá a quedar bajo tierra, sepultado por la máquina abrumadora del poder y sus discursos, apenas visible al fondo de algunas grietas en la superficie. Quizá va siendo hora de que las grietas se abran y todo eso que el poder quiere enterrar emerja, como lava, y calcine este Estado sin nombre, sin identidad y sin alma. El «Estado aconfesional» que se inquieta por el retorno de la piedad popular. El Estado que mató a Noelia.

martes, 7 de abril de 2026

Aquellos sesenta… (VII) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Carteles, Cali 1963: Foto: J.A.D.R.

'..En América, La Fiesta se hacía con música, cánones, reglamentos, empresas, “figuras”, textos, escritores, historiadores, maestros, periodistas y publicistas españoles; así como cada vez más con toros (ganaderías) de genética peninsular certificada, cuando no importando los encierros directamente para la ocasión..'

Aquellos sesenta… (VII)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 6 IV 2026
Como el idioma, el toreo hispanoamericano, más que resultado de una fusión simétrica ha tenido en su origen español el carácter dominante, casi exclusivo. Solo diferenciados por algunas expresiones autóctonas minoritarias, acentos regionales, y estilo personal de lidiadores y hablantes. La lengua es la patria.

Y lo seguía siendo entonces, pese a la influencia mundial angloparlante, intensificada después de la bomba sobre Hiroshima, la cual, incluida la escalada antitaurina, haría pico cuatro décadas después con el Internet.

En América, La Fiesta se hacía con música, cánones, reglamentos, empresas, “figuras”, textos, escritores, historiadores, maestros, periodistas y publicistas españoles; así como cada vez más con toros (ganaderías) de genética peninsular certificada, cuando no importando los encierros directamente para la ocasión. Por ende, los profesionales, públicos y la afición en particular (peñas), atesoraban una representación idealizada de la pureza y clasicismo, una estética, un gusto, casi exclusivamente hispanos. Incluso, los más snob, imitaban cotidianamente los aires, los atuendos y el argot andaluz. Llegando hasta la hostilidad hacia cualquier “impura” expresión indígena, por más consanguínea que pudiera ser. Es su arte (no el nuestro) sentían.

Rasgo colonial. Aunque la explosión libertina, multicultural y contestataria de la época se reflejara en los ruedos folclóricamente. Recuerdo a Eloy Cavazos, en Cañaveralejo, tras una faena muy terrígena, iniciar su vuelta al ruedo en contrario, y pidiendo a la banda que le cambiara el pasodoble de homenaje por “Adelita”, corrido revolucionario mexicano, y al peleón Pepe Cáceres exigiendo “El Bunde Tolimense” himno de su tierra. Con división de opiniones en la concurrencia, claro. Bueno, eran exaltaciones nacionalistas gestuales que no pasaban de ahí. Lo cierto es que se continuaba y se continúa toreando como Dios (y España) mandan. Con los matices ya señalados, desde luego.

El toreo ultramarino, mejor dicho, sus toreros más populares solo llegaban a consolidarse como “figuras” locales, una vez los confirmara Madrid. Allí, la verdad sea dicha, los empresarios Jardón y Stuyck daban lado. Para la década: en México, Manolo Martínez, Eloy Cavazos. En Colombia, Pepe Cáceres y Joselillo. En Venezuela los Girón, César y Curro ya consagrados desde los cincuenta...

Y con éxito no pocas veces. Por ejemplo, la corrida nacional, fuera de abono, el 6 de enero de 1961 en Cali, Con toros vallecaucanos de Fuentelapeña (Pinto Barreiro). Lleno total, sol, calor, mano a mano de Joselillo de Colombia, que acababa de ganar el trofeo de la feria frente a las figuras españolas, y su rival Pepe Cáceres. Cortaron cinco orejas, y el caleño rechazó el rabo concedido del tercero. Baste recordar que llegaron los dos a hombros de la multitud hasta el distante (6 kilómetros) Hotel Alférez Real (ya destruido) en el centro de la ciudad. Ídolos, con detractores locales por supuesto, como hemos dicho.

Por aquellos años, Gabriel García Márquez frecuentaba la Santamaría de Bogotá y escribía ocasionalmente sobre toros, y el presidente de Colombia Guillermo León Valencia (gran aficionado), leía su ya célebre conferencia “La política y los toros” en la peña taurina madrileña “Los de José y Juan”, y luego la repetía en el aula máxima de la Universidad de Salamanca (1969)…: “Un amigo colombiano me preguntó, quienes eran José y Juan y yo le respondí: los sucesores de Alejandro y César...” Con tal referencia a esos dos implacables conquistadores empezaba.

En Acho, la plaza más antigua de América, México D.F., la más grande del mundo, Iñaquito inaugurada en 1960 por Luis Miguel Dominguín, Pepe Cáceres y Manolo Segura, y otras, reinaban en paz los espadas de uno y otro lado del mar. Más los de allá, por supuesto: Puerta, Camino, El Viti, Ordóñez, Ostos, Curro, Palomo, Paquirri, Miguel Márquez, Teruel… y sobre todos El Cordobés

Sin que la denominación de origen cuarteara la hermandad, y pese a la natural competencia en el ruedo, y a eventuales ninguneos en carteles, sorteos, premiaciones... Por decir algo, que suertes de creación americana, como la “Cacerina” colombiana (variante de la Tapatía mexicana), fueran rebautizadas en la península con nombres españoles. “Rogerina”, en este caso. Nada, la fiesta in crescendo, allá y acá, con soles y sombras como siempre.

Un par de acontecimientos pintorescos quizá puedan ilustrar el tono de la época. En Manizales, el 9 de enero de 1970, a plaza repleta, segunda corrida de la feria, encabezaban el paseíllo: Pepe Cáceres, El Cordobés y Palomo Linares, para lidiar toros de “Pueblito español” (Santacoloma), ganadería cundinamarquesa de la inolvidable y poderosa Isabel Reyes de Caballero. Ya en la puerta de cuadrillas, pasodoble al aire y aplausos. El Cordobés a la derecha, levanta la cabeza y mira de frente al palco presidencial, identificando en él como asesor al famoso cronista bogotano, Eduardo de Vengoechea y Baraya, reconocido palomista.

De pronto El “Huracán” de Palma del Río gira sobre sus talones y exclama: Me voy, si ese señor está en el palco, yo no toreo. Desconcierto, pánico en la plaza... —¡Que El Cordobés no torea! —En respuesta inmediata, el alcalde, ordena bajar fulminantemente (sin debido proceso), al cuestionado asesor. Manuel volvió sobre sus pasos y la corrida se dio con éxito. Después, interpelado por el defenestrado, contestó el burgomaestre sonriente y conciliador: —Muy sencillo mi querido Eduardo, asesores hay muchos, Cordobés solo uno.

Y otra. Pasado el tiempo, le preguntaron a Paquirri en España; ¿Maestro, que es lo más raro que le ha pasado en su vida torera? —Contestó: —toreaba yo, a fines de los sesenta, en una plaza de la costa atlántica colombiana llamada Sincelejo (tierra de corralejas), y sentía que lo estaba haciendo bien, pero la gente coreaba, !mierda! a cada pase. Me arrimaba más, y los ¡mierdas! aumentaban. Luego supe que allí, esa palabra es también expresión de admiración, sorpresa y elogio. —Cosas de la (con)fusión cultural taurina, entonces…

Madrid.- La Federación Taurina de Jaén se presenta en Las Ventas tributando un homenaje a su fundador, el empresario Manuel Torres

Manuel Torres rodeado de autoridades y amigos de Jaén y Madrid / Miguel Valero

Bajo el título “Jaén en Las Ventas” la Federación Taurina de Jaén se ha presentado en la mañana de hoy en la primera plaza de toros del mundo.

Manuel Torres, Presidente de Honor de la Federación de Peñas Taurinas de Jaén
 y empresario del Grupo MT Artes Gráficas

José Luis Marín Weil 
Bajo el título 'Jaén en Las Ventas' la Federación Taurina de Jaén se ha presentado en la mañana de hoy en la primera plaza de toros del mundo.

Un acto sencillo y emotivo que ha tenido lugar en la Sala Antonio Bienvenida en una jornada en la que el diestro linarense Curro Díaz está anunciado en el cartel de hoy para estoquear un encierro de la divisa de Martín Lorca justo cuarenta y ocho horas después de sufrir la pérdida de su padre, Paco Díaz.

Numerosos aficionados de la provincia procedentes de diferentes colectivos taurinos integrantes de la Federación han arropado este acto en el que se ha presentado la Guía Taurina de Jaén y en el que se ha rendido homenaje al Presidente de Honor de la Federación Taurina de Jaén y promotor de la misma, el empresario Baezano Manuel López Torres, fundador del Grupo M&T, empresa referente en la la edición de cartelería taurina y que durante casi cuatro décadas ha sido el editor oficial del programa de mano de los festejos celebrados en la plaza de toros de Las Ventas.


El acto ha contado con la participación de Francisco Lozano, Diputado de Promoción y Turismo de la Diputación Provincial de Jaén, José Ayala, Delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía en Jaén, el veterinario Juan José Urquía en representación del Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, el documentalista y bibliófilo taurino José María Sotomayor, así como el propio presidente de la Federación Taurina de Jaén, Lope Morales Arias.

“Jaén en Las Ventas” ha contado con el respaldo de la Diputación Provincial de Jaén, la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Jaén, la Universidad Internacional de Andalucía, Caja Rural de Jaén y el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Jaén. /Jaén Hoy/
--
GALERÍA FOTOGRÁFICA: 'LA LOMA'

Vidal Pérez, Sra. de Torres, Juan Lamarca, Manuel Torres, María Torres, y Juan José Urquía




















La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio) / por Antonio Lorca

La plaza de La Maestranza, en tarde de toros

'..La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado..'

La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)

El Gobierno andaluz, que presume de apoyar la tauromaquia, está obligado a defender su autenticidad.

Antonio Lorca
El País / 6 de Abril de 2026
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.


Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. 

Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

ARLES 3ª DE FERIA Dos descubrimientos / por Jorge Arturo Díaz Reyes


El Rafi con las orejas del 6º murteira. Fotograma: OneToro

El Rafi corta tres orejas y sale a hombros. Colombo una, y Escribano doblemente ovacionado. Bien presentados murteiras…

ARLES 3ª DE FERIA
Dos descubrimientos

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, 6 IV 2026
Mereció más concurrencia la tarde de los bien presentados murteiras. Final de la feria. Menos de media plaza. Bueno, pero los televidentes multiplicamos. Gran transmisión.

Era corrida de matadores banderilleros y lo justificaron. El español, el venezolano y el francés. Toreo sin fronteras. Compartieron tercio en la primera mitad de la corrida y en solitario cada uno en la segunda. Sesgos, cuarteos, quiebros, desde tablas, desde los medios, sentados, de molinillo; y en el quinto Colombo con un par en cada mano colocó arriba, al violín el derecho y al relance sin solución de continuidad el izquierdo. Todo un homenaje a la romántica manera, de cuando los toreros cumplían la lidia completa.

Jesús Enrique Colombo

Pero de tantas cosas que deparó la corrida, dos la marcaron más. La versión más aplomada y torera de Jesús Enrique Colombo con las telas. Lentitud, temple y una gustosa variedad con el capote. Sus quites por navarras uno y por caleserinas el otro, fueron floridos. Con la muleta gana sosiego, y con el estoque, dos reverendos volapiés para sendas estocadas cruciales, la segunda, inexplicablemente por tarda le quito la segunda oreja y la puerta grande.

Y saltó el sexto, “Manzanilla”, 555 kilos, que no lució en el capote y se fue de largo las dos veces al caballo de Mathias Forastier, y sin sufrir gran castigo blandeó y se cayó tras las dos primeras tandas por alto. Mala pata. Por el derecho defensivo e incierto parecía condenar a El Rafi, a contentarse con la bien ganada oreja del tercero. Más el joven nimeño, con fe de carbonero, sobando, sobando, terminó por descubrir una veta preciosa. El pitón izquierdo.

Y por ahí se plantó. De frente, de medio pecho y de perfil, a pie junto y a compás abierto, y fue ligando los naturales algunos verdaderamente dibujados y rimados. Y el toro a su merced, largamente hasta el aviso. Dos descubrimientos; el pitón y el torero. Espada en mano, serenamente se lanzó a la cuna e impartió el cuarto de los cuatro estocadones de la tarde. Dos suyos y dos de Colombo. Con las tres orejas, abandonó a hombros la plaza, dejando en la arena su impronta de torero completo, de todos los tercios. Capote, banderillas, muleta y espada. Pa´qué más. Ojalá se acuerden de estos dos los que quieran hacer negocio.

Manuel Escribano

Escribano con su oficio, cumplió con su lote, menos en la suerte suprema. Pinchazo, aviso y tres descabellos al primero, y estocada trasera caída al cuarto. Saludó ovaciones en ambos turnos. Le quieren. Joaquín Murteira hizo su examen de conciencia: “A la primera parte de la corrida la taparon su presencia y su ataque a los caballos. La segunda parte fue mejor”. Después entregó el micrófono, y se acabó la feria.

  • FICHA DEL FESTEJO
Domingo 6 de abril 2026. Arles 3ª de Feria. Sol. Menos de media plaza. seis toros de Murteira Grave, bien presentados de juego diverso.
Manuel Escribano, saludo tras dos avisos y saludo.
Jesús Enrique Colombo, saludo y oreja con petición de otra tras aviso
El Rafi, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso

Incidencias: Al terminar el festejo El Rafi salió a hombros

lunes, 6 de abril de 2026

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE / por Francisca García


'..El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó..'

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE

Francisca García
Escribió D. Gregorio Corrochano, aquel gran maestro del periodismo que “la impresión presidencial no coincidió siempre con la opinión del tendido”. A través de la historia de la tauromaquia, se han ido haciendo aportes, normas y regulaciones para concretar un reglamento taurino en el que se estipulan los roles que competen a todos los integrantes de la Fiesta y entre ellos al público. Los espectadores, como parte integrante del espectáculo están autorizados a participar en la concesión de algunos premios o trofeos que puedan concederse en el transcurso de la lidia. Entre ellos está la concesión de la primera oreja al toro lidiado, que otorga el Presidente a petición mayoritaria del público. Tal petición que desde antiguo se hacía agitando pañuelos blancos, hoy, nuevos públicos, en tantas ocasiones desconocedores de las normas, se valen de otras muestras de aquiescencia que evidencian y corroboran la petición “pañolera” de estar a favor de la concesión de la primera oreja al diestro. 

El Presidente, sintiendo la expresión mayoritaria, se aviene a conceder. Es más, el público, en numerosísimas ocasiones se arroga el derecho a otorgar las dos orejas y hasta el rabo al matador de turno y el Presidente se doblega a la petición popular, delegando en esta, erróneamente, sus propias competencias. Así están las cosas y si no hay una normativa seria que se cumpla, todo se irá lamentablemente fuera de jurisdicción, nada tendrá la seriedad debida y la fiesta se irá de las manos y no sé a donde conducirá.

Traslademos esto a lo sucedido el Domingo de Resurrección en Las Ventas, plaza en la que se lidiaron toros de la ganadería de Martín Lorca para Curro Díaz, Rafa Serna y Diego San Román.

La nota predominante del devenir de la corrida se substanció en la negativa del Presidente de conceder la oreja al matador de toros Curro Díaz de su segundo astado, cuando de un modo u otro la petición era claramente mayoritaria. En su negativa no caben excusas. El público es soberano y se unió de mil modos para solicitar el trofeo para el matador. Matador que en ningún momento alentó al público en su petición. Eso es algo que el torero linarense jamás haría y que tampoco sería culpable si la demostración de adhesiones a su labor ante el astado, no se hubiera hecho de la forma más ortodoxa. Hecho más que demostrable de que la petición era mayoritaria fue, que tras el arrastre del toro, los silbidos y el abucheo de todo el graderío hacia la autoridad, fue de manera notoria y Curro Díaz, además, nunca hubiera dado, por deseos del público la vuelta al ruedo, si no se sintiera justo merecedor del premio, como le demostraron uno a uno los 10 tendidos de la plaza manifestándolo con sus aplausos y al arrojarle prendas, saludos y flores. Los titulares de la corrida en los medios de comunicación hacían mención a la denegación de la oreja, el robo y cosas por el estilo.

El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó.

En líneas generales añadir que en la primera plaza del mundo hubo un torero con personalidad, temple y mando al que el público mostró respeto y estima entre sentidos olés que fueron como un rugido de admiración, y religiosos y prolongados silencios que dicen tanto en la catedral del toreo.

Olés y silencios para uno de sus toreros más apreciados: Curro Díaz.

Rafa Serna y Diego San Román que dieron la cara ante unas reses astifinas no llegaron al público. Por mi parte me exonero de enjuiciar minuciosamente la corrida y, respetando las opiniones de cuantos cronistas han hablado o escrito, me adhiero a casi todo lo manifestado en “Cultoro” por el veterano crítico barcelonés Paco March.