la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 7 de abril de 2026

Aquellos sesenta… (VII) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Carteles, Cali 1963: Foto: J.A.D.R.

'..En América, La Fiesta se hacía con música, cánones, reglamentos, empresas, “figuras”, textos, escritores, historiadores, maestros, periodistas y publicistas españoles; así como cada vez más con toros (ganaderías) de genética peninsular certificada, cuando no importando los encierros directamente para la ocasión..'

Aquellos sesenta… (VII)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 6 IV 2026
Como el idioma, el toreo hispanoamericano, más que resultado de una fusión simétrica ha tenido en su origen español el carácter dominante, casi exclusivo. Solo diferenciados por algunas expresiones autóctonas minoritarias, acentos regionales, y estilo personal de lidiadores y hablantes. La lengua es la patria.

Y lo seguía siendo entonces, pese a la influencia mundial angloparlante, intensificada después de la bomba sobre Hiroshima, la cual, incluida la escalada antitaurina, haría pico cuatro décadas después con el Internet.

En América, La Fiesta se hacía con música, cánones, reglamentos, empresas, “figuras”, textos, escritores, historiadores, maestros, periodistas y publicistas españoles; así como cada vez más con toros (ganaderías) de genética peninsular certificada, cuando no importando los encierros directamente para la ocasión. Por ende, los profesionales, públicos y la afición en particular (peñas), atesoraban una representación idealizada de la pureza y clasicismo, una estética, un gusto, casi exclusivamente hispanos. Incluso, los más snob, imitaban cotidianamente los aires, los atuendos y el argot andaluz. Llegando hasta la hostilidad hacia cualquier “impura” expresión indígena, por más consanguínea que pudiera ser. Es su arte (no el nuestro) sentían.

Rasgo colonial. Aunque la explosión libertina, multicultural y contestataria de la época se reflejara en los ruedos folclóricamente. Recuerdo a Eloy Cavazos, en Cañaveralejo, tras una faena muy terrígena, iniciar su vuelta al ruedo en contrario, y pidiendo a la banda que le cambiara el pasodoble de homenaje por “Adelita”, corrido revolucionario mexicano, y al peleón Pepe Cáceres exigiendo “El Bunde Tolimense” himno de su tierra. Con división de opiniones en la concurrencia, claro. Bueno, eran exaltaciones nacionalistas gestuales que no pasaban de ahí. Lo cierto es que se continuaba y se continúa toreando como Dios (y España) mandan. Con los matices ya señalados, desde luego.

El toreo ultramarino, mejor dicho, sus toreros más populares solo llegaban a consolidarse como “figuras” locales, una vez los confirmara Madrid. Allí, la verdad sea dicha, los empresarios Jardón y Stuyck daban lado. Para la década: en México, Manolo Martínez, Eloy Cavazos. En Colombia, Pepe Cáceres y Joselillo. En Venezuela los Girón, César y Curro ya consagrados desde los cincuenta...

Y con éxito no pocas veces. Por ejemplo, la corrida nacional, fuera de abono, el 6 de enero de 1961 en Cali, Con toros vallecaucanos de Fuentelapeña (Pinto Barreiro). Lleno total, sol, calor, mano a mano de Joselillo de Colombia, que acababa de ganar el trofeo de la feria frente a las figuras españolas, y su rival Pepe Cáceres. Cortaron cinco orejas, y el caleño rechazó el rabo concedido del tercero. Baste recordar que llegaron los dos a hombros de la multitud hasta el distante (6 kilómetros) Hotel Alférez Real (ya destruido) en el centro de la ciudad. Ídolos, con detractores locales por supuesto, como hemos dicho.

Por aquellos años, Gabriel García Márquez frecuentaba la Santamaría de Bogotá y escribía ocasionalmente sobre toros, y el presidente de Colombia Guillermo León Valencia (gran aficionado), leía su ya célebre conferencia “La política y los toros” en la peña taurina madrileña “Los de José y Juan”, y luego la repetía en el aula máxima de la Universidad de Salamanca (1969)…: “Un amigo colombiano me preguntó, quienes eran José y Juan y yo le respondí: los sucesores de Alejandro y César...” Con tal referencia a esos dos implacables conquistadores empezaba.

En Acho, la plaza más antigua de América, México D.F., la más grande del mundo, Iñaquito inaugurada en 1960 por Luis Miguel Dominguín, Pepe Cáceres y Manolo Segura, y otras, reinaban en paz los espadas de uno y otro lado del mar. Más los de allá, por supuesto: Puerta, Camino, El Viti, Ordóñez, Ostos, Curro, Palomo, Paquirri, Miguel Márquez, Teruel… y sobre todos El Cordobés…

Sin que la denominación de origen cuarteara la hermandad, y pese a la natural competencia en el ruedo, y a eventuales ninguneos en carteles, sorteos, premiaciones... Por decir algo, que suertes de creación americana, como la “Cacerina” colombiana (variante de la Tapatía mexicana), fueran rebautizadas en la península con nombres españoles. “Rogerina”, en este caso. Nada, la fiesta in crescendo, allá y acá, con soles y sombras como siempre.

Un par de acontecimientos pintorescos quizá puedan ilustrar el tono de la época. En Manizales, el 9 de enero de 1970, a plaza repleta, segunda corrida de la feria, encabezaban el paseíllo: Pepe Cáceres, El Cordobés y Palomo Linares, para lidiar toros de “Pueblito español” (Santacoloma), ganadería cundinamarquesa de la inolvidable y poderosa Isabel Reyes de Caballero. Ya en la puerta de cuadrillas, pasodoble al aire y aplausos. El Cordobés a la derecha, levanta la cabeza y mira de frente al palco presidencial, identificando en él como asesor al famoso cronista bogotano, Eduardo de Vengoechea y Baraya, reconocido palomista.

De pronto El “Huracán” de Palma del Río gira sobre sus talones y exclama: Me voy, si ese señor está en el palco, yo no toreo. Desconcierto, pánico en la plaza... —¡Que El Cordobés no torea! —En respuesta inmediata, el alcalde, ordena bajar fulminantemente (sin debido proceso), al cuestionado asesor. Manuel volvió sobre sus pasos y la corrida se dio con éxito. Después, interpelado por el defenestrado, contestó el burgomaestre sonriente y conciliador: —Muy sencillo mi querido Eduardo, asesores hay muchos, Cordobés solo uno.

Y otra. Pasado el tiempo, le preguntaron a Paquirri en España; ¿Maestro, que es lo más raro que le ha pasado en su vida torera? —Contestó: —toreaba yo, a fines de los sesenta, en una plaza de la costa atlántica colombiana llamada Sincelejo (tierra de corralejas), y sentía que lo estaba haciendo bien, pero la gente coreaba, !mierda! a cada pase. Me arrimaba más, y los ¡mierdas! aumentaban. Luego supe que allí, esa palabra es también expresión de admiración, sorpresa y elogio. —Cosas de la (con)fusión cultural taurina, entonces…

Madrid.- La Federación Taurina de Jaén se presenta en Las Ventas tributando un homenaje a su fundador, el empresario Manuel Torres

Manuel Torres rodeado de autoridades y amigos de Jaén y Madrid / Miguel Valero

Bajo el título “Jaén en Las Ventas” la Federación Taurina de Jaén se ha presentado en la mañana de hoy en la primera plaza de toros del mundo.

Manuel Torres, Presidente de Honor de la Federación de Peñas Taurinas de Jaén
 y empresario del Grupo MT Artes Gráficas

José Luis Marín Weil 
Bajo el título 'Jaén en Las Ventas' la Federación Taurina de Jaén se ha presentado en la mañana de hoy en la primera plaza de toros del mundo.

Un acto sencillo y emotivo que ha tenido lugar en la Sala Antonio Bienvenida en una jornada en la que el diestro linarense Curro Díaz está anunciado en el cartel de hoy para estoquear un encierro de la divisa de Martín Lorca justo cuarenta y ocho horas después de sufrir la pérdida de su padre, Paco Díaz.

Numerosos aficionados de la provincia procedentes de diferentes colectivos taurinos integrantes de la Federación han arropado este acto en el que se ha presentado la Guía Taurina de Jaén y en el que se ha rendido homenaje al Presidente de Honor de la Federación Taurina de Jaén y promotor de la misma, el empresario Baezano Manuel López Torres, fundador del Grupo M&T, empresa referente en la la edición de cartelería taurina y que durante casi cuatro décadas ha sido el editor oficial del programa de mano de los festejos celebrados en la plaza de toros de Las Ventas.


El acto ha contado con la participación de Francisco Lozano, Diputado de Promoción y Turismo de la Diputación Provincial de Jaén, José Ayala, Delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía en Jaén, el veterinario Juan José Urquía en representación del Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, el documentalista y bibliófilo taurino José María Sotomayor, así como el propio presidente de la Federación Taurina de Jaén, Lope Morales Arias.

“Jaén en Las Ventas” ha contado con el respaldo de la Diputación Provincial de Jaén, la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Jaén, la Universidad Internacional de Andalucía, Caja Rural de Jaén y el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Jaén. /Jaén Hoy/
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GALERÍA FOTOGRÁFICA: 'LA LOMA'

Vidal Pérez, Sra. de Torres, Juan Lamarca, Manuel Torres, María Torres, y Juan José Urquía




















La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio) / por Antonio Lorca

La plaza de La Maestranza, en tarde de toros

'..La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado..'

La Maestranza se ‘hunde’ (y urge poner remedio)

El Gobierno andaluz, que presume de apoyar la tauromaquia, está obligado a defender su autenticidad.

Antonio Lorca
El País / 6 de Abril de 2026
Cada año se da un paso más; cada temporada, unos pocos avisan de que ese no es el camino, de que el apoyo a la tauromaquia no supone que valga todo para defenderla de sus enemigos, de que esa avalancha de espectadores jaraneros que buscan amortizar el precio de la entrada con la concesión volcánica de trofeos no es la solución. Es más, ese enjambre de pañuelos que blanquea los tendidos puede ser la antesala de una muerte de éxito, esa que esperan, como depredadores al acecho, quienes son conscientes de que esos ‘aficionados modernos’ abandonarán las plazas el día que la seriedad dé paso a un simulacro de corrida y buscarán otro espectáculo más divertido.


Porque la esencia de la fiesta de los toros no reside en la diversión, sino en la emoción. Y un festejo como el celebrado ayer en la plaza sevillana de La Maestranza es una luz roja, un aviso fluorescente de que hay que parar, reflexionar y cambiar el planteamiento antes de que sea tarde.

Sevilla se ha ganado su alto prestigio con conocimiento, sabiduría, ecuanimidad, exigencia, generosidad, silencio y explosión de emociones, también, cuando la épica o la estética han superado los límites de lo que entendemos como nuestras posibilidades humanas.

Ayer, La Maestranza se convirtió en un circo, abarrotada de gente dispuesta a pasarlo bien, al cariño fogoso a su ídolo, a pasar por el alto a un protagonista arrinconado llamado toro, a escenificar una goleada sin balón, y salir de la plaza con la sonrisa en la boca aunque fuera un rictus impostado.

O, quizá, es que, en su voluntad sincera, tan enorme como su desconocimiento, creen que la fiesta es así.

El peligro, no obstante, no reside en el público. Paga y se considera con derecho a hacer con su ánimo y su pañuelo lo que le plazca. El problema anida en el palco, donde se sienta un señor o una señora que preside el festejo. 

Y presidir significa preservar la autenticidad, tutelar el prestigio y luchar hasta la última gota de sudor por la integridad del espectáculo. Impartir justicia, en una palabra, desde la autoridad y el respeto a la norma.

Pero, no. Ayer, el presidente sucumbió a los ardores enfervorizados de un público jaranero, se olvidó de la exigencia, escondió el Reglamento —aprobó unos toros impresentables— y unió su pañuelo a la bulla blanca a sabiendas de que estaba cometiendo una grave ofensa contra la alta dignidad de la plaza.

Pero no es la primera vez que sucede ni con el mismo presidente. La de ayer es una mala praxis que se está convirtiendo en una norma que se cuela peligrosamente por las rendijas de la afición.

¿Quién nombra los equipos presidenciales de Sevilla? La Junta de Andalucía, que presume, no exenta de razón, de apoyo a la tauromaquia. Ahora tiene, pues, la oportunidad de demostrar que le importa de verdad la permanencia de la fiesta más allá de la retórica vacía de los discursos.

La Maestranza se ‘hunde’, pero no los arcos, ni las gradas, ni los tendidos; se hunde su prestigio, que es algo tan valioso como su historia, su dignidad, su honor…

Y es urgente poner remedio antes de que el mal sea irremediable.

ARLES 3ª DE FERIA Dos descubrimientos / por Jorge Arturo Díaz Reyes


El Rafi con las orejas del 6º murteira. Fotograma: OneToro

El Rafi corta tres orejas y sale a hombros. Colombo una, y Escribano doblemente ovacionado. Bien presentados murteiras…

ARLES 3ª DE FERIA
Dos descubrimientos

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, 6 IV 2026
Mereció más concurrencia la tarde de los bien presentados murteiras. Final de la feria. Menos de media plaza. Bueno, pero los televidentes multiplicamos. Gran transmisión.

Era corrida de matadores banderilleros y lo justificaron. El español, el venezolano y el francés. Toreo sin fronteras. Compartieron tercio en la primera mitad de la corrida y en solitario cada uno en la segunda. Sesgos, cuarteos, quiebros, desde tablas, desde los medios, sentados, de molinillo; y en el quinto Colombo con un par en cada mano colocó arriba, al violín el derecho y al relance sin solución de continuidad el izquierdo. Todo un homenaje a la romántica manera, de cuando los toreros cumplían la lidia completa.

Jesús Enrique Colombo

Pero de tantas cosas que deparó la corrida, dos la marcaron más. La versión más aplomada y torera de Jesús Enrique Colombo con las telas. Lentitud, temple y una gustosa variedad con el capote. Sus quites por navarras uno y por caleserinas el otro, fueron floridos. Con la muleta gana sosiego, y con el estoque, dos reverendos volapiés para sendas estocadas cruciales, la segunda, inexplicablemente por tarda le quito la segunda oreja y la puerta grande.

Y saltó el sexto, “Manzanilla”, 555 kilos, que no lució en el capote y se fue de largo las dos veces al caballo de Mathias Forastier, y sin sufrir gran castigo blandeó y se cayó tras las dos primeras tandas por alto. Mala pata. Por el derecho defensivo e incierto parecía condenar a El Rafi, a contentarse con la bien ganada oreja del tercero. Más el joven nimeño, con fe de carbonero, sobando, sobando, terminó por descubrir una veta preciosa. El pitón izquierdo.

Y por ahí se plantó. De frente, de medio pecho y de perfil, a pie junto y a compás abierto, y fue ligando los naturales algunos verdaderamente dibujados y rimados. Y el toro a su merced, largamente hasta el aviso. Dos descubrimientos; el pitón y el torero. Espada en mano, serenamente se lanzó a la cuna e impartió el cuarto de los cuatro estocadones de la tarde. Dos suyos y dos de Colombo. Con las tres orejas, abandonó a hombros la plaza, dejando en la arena su impronta de torero completo, de todos los tercios. Capote, banderillas, muleta y espada. Pa´qué más. Ojalá se acuerden de estos dos los que quieran hacer negocio.

Manuel Escribano

Escribano con su oficio, cumplió con su lote, menos en la suerte suprema. Pinchazo, aviso y tres descabellos al primero, y estocada trasera caída al cuarto. Saludó ovaciones en ambos turnos. Le quieren. Joaquín Murteira hizo su examen de conciencia: “A la primera parte de la corrida la taparon su presencia y su ataque a los caballos. La segunda parte fue mejor”. Después entregó el micrófono, y se acabó la feria.

  • FICHA DEL FESTEJO
Domingo 6 de abril 2026. Arles 3ª de Feria. Sol. Menos de media plaza. seis toros de Murteira Grave, bien presentados de juego diverso.
Manuel Escribano, saludo tras dos avisos y saludo.
Jesús Enrique Colombo, saludo y oreja con petición de otra tras aviso
El Rafi, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso

Incidencias: Al terminar el festejo El Rafi salió a hombros

lunes, 6 de abril de 2026

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE / por Francisca García


'..El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó..'

LAS RAZONES DEL PÚBLICO Y DEL PRESIDENTE

Francisca García
Escribió D. Gregorio Corrochano, aquel gran maestro del periodismo que “la impresión presidencial no coincidió siempre con la opinión del tendido”. A través de la historia de la tauromaquia, se han ido haciendo aportes, normas y regulaciones para concretar un reglamento taurino en el que se estipulan los roles que competen a todos los integrantes de la Fiesta y entre ellos al público. Los espectadores, como parte integrante del espectáculo están autorizados a participar en la concesión de algunos premios o trofeos que puedan concederse en el transcurso de la lidia. Entre ellos está la concesión de la primera oreja al toro lidiado, que otorga el Presidente a petición mayoritaria del público. Tal petición que desde antiguo se hacía agitando pañuelos blancos, hoy, nuevos públicos, en tantas ocasiones desconocedores de las normas, se valen de otras muestras de aquiescencia que evidencian y corroboran la petición “pañolera” de estar a favor de la concesión de la primera oreja al diestro. 

El Presidente, sintiendo la expresión mayoritaria, se aviene a conceder. Es más, el público, en numerosísimas ocasiones se arroga el derecho a otorgar las dos orejas y hasta el rabo al matador de turno y el Presidente se doblega a la petición popular, delegando en esta, erróneamente, sus propias competencias. Así están las cosas y si no hay una normativa seria que se cumpla, todo se irá lamentablemente fuera de jurisdicción, nada tendrá la seriedad debida y la fiesta se irá de las manos y no sé a donde conducirá.

Traslademos esto a lo sucedido el Domingo de Resurrección en Las Ventas, plaza en la que se lidiaron toros de la ganadería de Martín Lorca para Curro Díaz, Rafa Serna y Diego San Román.

La nota predominante del devenir de la corrida se substanció en la negativa del Presidente de conceder la oreja al matador de toros Curro Díaz de su segundo astado, cuando de un modo u otro la petición era claramente mayoritaria. En su negativa no caben excusas. El público es soberano y se unió de mil modos para solicitar el trofeo para el matador. Matador que en ningún momento alentó al público en su petición. Eso es algo que el torero linarense jamás haría y que tampoco sería culpable si la demostración de adhesiones a su labor ante el astado, no se hubiera hecho de la forma más ortodoxa. Hecho más que demostrable de que la petición era mayoritaria fue, que tras el arrastre del toro, los silbidos y el abucheo de todo el graderío hacia la autoridad, fue de manera notoria y Curro Díaz, además, nunca hubiera dado, por deseos del público la vuelta al ruedo, si no se sintiera justo merecedor del premio, como le demostraron uno a uno los 10 tendidos de la plaza manifestándolo con sus aplausos y al arrojarle prendas, saludos y flores. Los titulares de la corrida en los medios de comunicación hacían mención a la denegación de la oreja, el robo y cosas por el estilo.

El hecho de no otorgar desde la presidencia la oreja demandada con justicia por el público me resulta incomprensible y no quisiera pensar que obedezca a turbias razones pero sí diré que la primera oreja de la temporada 2026 en Las Ventas fue la de Curro Díaz que el Presidente le negó.

En líneas generales añadir que en la primera plaza del mundo hubo un torero con personalidad, temple y mando al que el público mostró respeto y estima entre sentidos olés que fueron como un rugido de admiración, y religiosos y prolongados silencios que dicen tanto en la catedral del toreo.

Olés y silencios para uno de sus toreros más apreciados: Curro Díaz.

Rafa Serna y Diego San Román que dieron la cara ante unas reses astifinas no llegaron al público. Por mi parte me exonero de enjuiciar minuciosamente la corrida y, respetando las opiniones de cuantos cronistas han hablado o escrito, me adhiero a casi todo lo manifestado en “Cultoro” por el veterano crítico barcelonés Paco March.

De Madrid al cielo… / por Antolín Castro

Tan lejos y tan cerca uno de otro. Una conexión de Madrid al cielo...

'..Hoy, en estas letras que alcanzan alta emotividad, el significado es otro. Ayer en Las Ventas pudimos ser testigos del encuentro, entre la arena y el cielo, de un padre y un hijo..'

De Madrid al cielo…

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 06 Abril 2026
Con este slogan suele decirse de la capital de España que es maravillosa, que no se puede aspirar a más.

Hoy, en estas letras que alcanzan alta emotividad, el significado es otro. Ayer en Las Ventas pudimos ser testigos del encuentro, entre la arena y el cielo, de un padre y un hijo.

Ambos del mismo nombre, Francisco Díaz, unidos no solo por el vínculo familiar, sino que también por su apasionada vida alrededor de la Tauromaquia, alrededor del toro.

Ni uno ni otro lo sabía, pero el vestido a estrenar en el paseíllo venteño del Domingo de Resurrección, por primera vez para Curro, estaba bordado en azabache. Decíamos que ni uno ni otro lo sabía, pero el vestido iba a escenificar el mayor luto que había que guardar.

48 horas antes el padre concluyó su paso por la Tierra, mientras el hijo había de hacer el paseíllo en Las Ventas dos días después. El destino había preparado esa emboscada para que el héroe que habría de ponerse delante del toro tuviera más motivos para poner de relieve su valor y su agradecimiento a quien le puso y acompañó en el camino para ser torero.

Todo comenzó cuando deliberadamente Don Francisco quiso que su hijo naciera en la misma habitación del hospital de Linares donde murió Manolete. Desde ese día fue impregnando en su hijo el misterio del toreo. De la mano han vivido todos estos años de lucha por llegar a lo más alto. Una entrega mutua por superar todas las dificultades que la propia carrera exige.

Lo consiguieron, aunque con reparos. Un camino sinuoso les llevó a abrir la puerta grande de Las Ventas y de muchas otras plazas, pero la independencia con la que matrimoniaron el recorrido en todo ese tiempo les impidió rentabilizar mejor esos logros. Aún así, el nombre de Curro Díaz está escrito con letras de oro en el corazón de los aficionados. Un torero diferente, tan diferente como ellos dos quisieron llevar su carrera.

Cuando se abrió ayer el portón para hacer el paseíllo emergió la figura del torero linarense embutido en su terno verde y azabache, mucho azabache como requería una ocasión tan sentida. La tarde no iba a ser una tarde cualquiera para el diestro, todo tendría un motivo y un sentido. Los aficionados supieron alentarle con una gran ovación al deshacerse el paseíllo.

Cuando se fue a los medios a brindar su primer toro, le bastó una mirada al cielo para encontrarse de nuevo con su progenitor. El milagro se produjo de forma instantánea: De Madrid al cielo. Las zapatillas pisando la arena madrileña y la mirada clavada allá donde suponía que estaba su padre arropándole un día más en tarde de toros.

Los toros no fueron buenos todo lo que se habría querido, pero Curro puso todo lo que les faltaba para dejarnos muestra de su torería y la calidad de su toreo. Algunos estarán quejosos de que el presidente no le concediera la oreja, que aparente mayoría pidió, pero quizá el día no iba de apéndices, el día iba de afectos y sentimientos, los que la afición de Madrid le dio en la clamorosa vuelta al ruedo.

Los aficionados agradecieron su valor y su toreo hasta arrancarle una sonrisa.

Domingo de Resurrección en Madrid, más de lo mismo en tarde espléndida y amena compañía


'..Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Como hacía ya un puñado de años que no venía por Madrid una corrida de toros de Martín Lorca, la IA de Plaza1 decidió que el Domingo de Resurrección era la fecha indicada para traer, casi diez años después, a estos toros de los que nadie se acuerda y a los que nadie echa de menos. Imaginamos que la cuenta de resultados de Plaza1 no se habrá resentido mucho con la adquisición de los seis martinlorca que, a la postre fueron cinco, pues el castañito se fue al averno para ser sustituido por un burraco de Carmen Valiente, que se corrió en sexto lugar. Lo que trajeron a Madrid desde El Castillo de las Guardas fue un encierro de buena presentación y con cierta tendencia caediza, toros de esos que no crean ni problemas ni emoción y que, si se da la ocasión, hasta pueden llegar a favorecer un triunfo, lo mismo que pueden provocar un saludable bostezo. El único que medio cumplió como toro de lidia en la cosa del jamelgo fue el quinto, ya que para el resto de los lidiados lo de la cosa equina se verificó solamente como imperativo legal, tal y como queda expresado en el Artículo 72.6 del Reglamento de Espectáculos Taurinos.

Para dar lidia, innecesaria lidia, y muerte a los pupilos de Martín Lorca se contrató al veterano Curro Díaz, casi veintinueve años de alternativa, al sevillano Rafa Sena, diez años de alternativa, y al queretano Diego San Román, cuatro años de alternativa.

Curro Díaz se vino, como siempre, arropado por el cariño de la afición madrileña, que admira en él sus innatas cualidades y conoce su falta de regularidad. Es torero que debería haber picado mucho más alto, pues posee lo que Dios da y no se puede aprender: gusto y majestuosidad, por más que su tendencia a la aflicción no le haya llevado de cabeza al Olimpo de los grandes. En su primero se gustó en dos trincherillas solemnes y quiso dejar su sello citando de frente al natural con pureza. Entre las condiciones del toro y las circunstancias del torero, apenas nos quedamos con esos apuntes. Mató de aquella manera y se vio abocado al uso del verduguillo. 
Mejores condiciones que el primero mostró el cuarto toro, Toledano, número 38, en la que de nuevo volvieron a ponerse de manifiesto los altibajos del toreo de Curro, que consiguió enhebrar alguna serie de empaque y señorío, mientras que en otras declaraba su falta de colocación, así como cierto abuso de ventajas. En algún momento se abandonó, dejando en el aire algún derechazo de óptimo trazo, recibiendo bastantes enganchones y componiendo una faena deslavazada, excesivamente larga y a menos en la que, como se dijo, hay algunos momentos de gran clase. Mató de estocada tendida y hubo quienes pidieron la oreja, ellos sabrán por qué. Dio una vuelta al ruedo.

Rafa Serna se anunció un par de veces en Las Ventas el año pasado, una de ellas para confirmar la alternativa que había tomado en 2017. En el primero de su lote se vio un brillante tercio de quites por parte del mejicano, que dejó un soberbio ramillete de gaoneras y a partir de ahí ya poco más, porque el toro Venteñito, número 47, tenía más de Flan Dhul que de Bos Taurus, y se pegó unos planchazos morrocotudos que quitaban la ilusión al más pintado. Intentó Serna al principio citarle con ortodoxia y buenas maneras, pero allí no había nada que rascar porque el alma del toro ansiaba reunirse con su Creador en el día de su Resurrección. La cosa toricida no fue lo que se dice brillante y Rafa Serna se retiró a la barrera arropado por el silencio de la cátedra. 
Su segundo fue Casero, número 14, que es el que más tuvo de toro ante el caballo de «Chocolate». Al inicio de la faena, Serna le castigó de manera harto innecesaria y después le dio distancia al toro, distancia que el animal agradeció. Ahí, en esa serie inicial, se produjo la breve fase de interés de la faena, que en seguida comenzó a ir a menos sin que los empeños del sevillano consiguieran hacer atractiva su labor. Si a eso le unimos la falta de colocación y la abundancia de enganchones, ya tenemos todos los ingredientes del gazpacho que llevó de nuevo a Rafa Serna a escuchar los sonidos del silencio de Las Ventas.

Y por último San Román, que derrochó ganas e ímpetu, arreando con toda su juventud. Ésa sería la parte buena. La otra es que se dedica a practicar este neotoreo mecánico y previsible, ayuno por completo del concepto de la colocación y abusando de manera desmesurada del toreo con el pico de la muleta. El señor don José Antonio Rodríguez San Román, que presidía el festejo, se dignó a sacar el trapo verde al tercero de la tarde, más vale tarde que nunca, y se corrió turno para que Diego San Román torease en primer lugar al anunciado como sexto, Tibetano, número 37, al que recibió en los medios a base de pedresinas: una, dos, tres… un festín de pedresinas sin ton ni son que entusiasmaron a la parte más turística del público. Luego llegó la hora de torear, cosa que el mejicano trató de hacer a base de los principios citados más arriba sumados a ciertos enganchones y la cosa iba cada vez un poco más a peor, porque el toro se iba desinflando en sus ímpetus a medida que avanzaba el largo, tedioso trasteo. Oyó dos avisos y mató a la última. 
Su segundo fue el sobrero, Francés, número 64, de Carmen Valiente, un toro de hermosa lámina que también se fue desinflando y que a algunos llegó a confundir pues no era el torero el que llevaba al toro a velocidad ralentizada, sino que era el toro, que no podía ni con los cuernos, que avanzaba penosamente tras el trapo encarnado. Nueva faena sin medida y esta vez media estocada que fue bastante para despenar a Francés y poner punto final a otra corrida de toros más, sin pena ni gloria, amenizada por la espléndida tarde y por la compañía.



ANDREW MOORE










FIN