la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 26 de abril de 2026

Mariano, el inane / por Rafael Nieto


 '..el juicio del caso Kitchen no es ninguna tontería; estamos hablando de una presunta trama ilegal para realizar espionajes, entre otros, a quien fuera el tesorero del PP, Luis Bárcenas, primero hombre de confianza de Rajoy, después enemigo público número uno de Génova. En esa presunta trama, obviamente, se habría utilizado dinero público. Cospedal..'

Mariano, el inane

Rafael Nieto
No estamos seguros de que el juicio por el caso Kitchen que se está celebrando estos días en la Audiencia Nacional vaya a servir para algo práctico, más allá de confirmar lo que más o menos todos ya sabíamos de antemano. No sabemos si servirá para que el PP se regenere moralmente, o si seguirá siendo la muleta del socialismo, indistinguible de aquello que dice odiar. A juzgar por las reacciones que vienen expresando los actuales portavoces del partido (empezando por su presidente), no da la impresión de que el resultado del juicio les preocupe mucho; vayan ustedes a saber por qué. Llámenme loco, pero igual ya prevén cómo será la sentencia.

Para lo que sí está sirviendo el juicio es para traernos de nuevo al presente a Mariano Rajoy Brey, un jarrón chino (González dixit) que se asoma al mundo tangible de cuando en cuando para recordarnos que él también estuvo en La Moncloa, a pesar de sus peculiaridades. Durante su comparecencia de esta semana ante la juez, al ser preguntado por el hecho de que varios de los imputados en la trama de presunto espionaje en el Ministerio del Interior de su Gobierno le conocían como «El Barbas», o «El Asturiano», él se limitó a responder: «Mire usted, yo me llamo Mariano Rajoy, y la gente me podrá llamar como quiera, pregúntele a ellos». Y se quedó tan pancho, oiga.

Rajoy ha acostumbrado a los españoles a estas frases suyas, de hondo contenido gallego, pero que además demuestran una cierta forma de desprecio hacia la inteligencia ajena. Vamos, que te trata como si fueses tonto. Tiene esa pachorra que da siempre la condición de «ex» algo, como esas personas que al enterarse de que ha muerto su madre de un infarto, dicen, arqueando una ceja: «Si es que…, es ley de vida…», y siguen haciendo su sudoku. A Rajoy no hay nada aparentemente que le pueda sacar de ese estado aparentemente vegetal en el que milita desde su nacimiento, y que sin duda le ayudó mucho, durante su etapa de presidente, a seguir defendiendo las bondades de bajar los impuestos mientras los subía más de lo que propuso Izquierda Unida.

La pachorra atlántica tiene muchas ventajas, pero uno de los mayores inconvenientes es que suele sacar de quicio al resto de los mortales. Porque el juicio del caso Kitchen no es ninguna tontería; estamos hablando de una presunta trama ilegal para realizar espionajes, entre otros, a quien fuera el tesorero del PP, Luis Bárcenas, primero hombre de confianza de Rajoy, después enemigo público número uno de Génova. En esa presunta trama, obviamente, se habría utilizado dinero público. Cospedal, otra de las comparecientes, trató de negar ante la juez que tuviera con Villarejo una relación de confianza, limitando sus conversaciones, según dijo, a saber qué repercusión tendrían ciertas informaciones en los medios de información. Versión difícil de creer, a no ser que se esté dispuesto a creérselo todo, claro.

En el fondo, a poco que se fijen, es llamativo lo parecido que es cualquier juicio relacionado con mandatarios del PP a cualquier otro juicio relacionado con mandatarios del PSOE. Son las mismas actitudes despóticas y chulescas, los mismos aires de una superioridad que sólo existe en sus cerebelos, el mismo desprecio por la pobre gente tan vulgar como para levantarse cuando le suena el despertador para ir al trabajo. El bipartidismo vive en una burbuja de privilegios que se ha fabricado a sí mismo, y del que solamente sale para, como es el caso, acudir a un tribunal y aparentar que se enfrenta a durísimas penas de cárcel, como los mortales. Aunque los mortales sepamos de antemano cómo terminan casi siempre estos juicios donde los jueces miran de reojo a los altos tribunales manejados por el PSOE y el PP.

Esos alardes retóricos suyos, a medio camino entre Camilo José Cela y Antonio Ozores, como el famoso “es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”, o aquel otro de «me gustan los catalanes, hacen cosas», no describen solamente una forma de ser y de pensar, sino también una forma de naturalidad que tiene una frontera muy próxima a la mala educación. Acudir a un tribunal con esa expresión de empleado de banca en prejubilación, tratando de que sus obviedades resulten chistosas a la juez, lo único que le garantiza a Mariano Rajoy es el recuerdo colectivo que tenemos la mayoría de los españoles sobre su etapa como presidente: fue, en efecto, la tercera legislatura de Zapatero. El Gobierno incapaz de Mariano, el inane.

La Gaceta de la Iberosfera

Feria de Abril.- Sonrisas y lágrimas / por Antonio Lorca

El Cid saluda al público antes de dar la vuelta al ruedo a la muerte
 de su segundo toro.JOAQUÍN CORCHERO (EUROPA PRESS)

'..Ni El Cid ni Fortes estuvieron a la altura de la calidad de sus segundos toros. A ambos les faltó dar un paso más, ese que separa la corrección de la emoción, de unos muletazos de buen trazo a la ligazón y la hondura..'

Sonrisas y lágrimas
El Cid y Fortes dieron sendas vueltas al ruedo ante una corrida de La Quinta noble y exigente que brilló más que la terna de toreros.

ANTONIO LORCA
No es que se deslizaran las lágrimas por la mejilla de El Cid, pero sí que se le vio muy disgustado cuando comprobó que su segundo toro era arrastrado por las mulillas y la presidenta no había sacado el pañuelo para concederle la oreja que parte de la plaza había solicitado. Cuando tomó la montera y el capote para responder a la ovación del público movía la cabeza dando a entender que él no aceptaba la decisión del palco. Pero el semblante le cambió cuando notó el cariño de los tendidos -muchos de los que le aplaudieron en la vuelta no habían sacado el pañuelo momentos antes-, que lo despidieron con verdadero entusiasmo, a sabiendas de que esta podía ser la última vez que El Cid hiciera el paseíllo en La Maestranza.

Y el torero sonrió abiertamente, se le olvidó el malestar y comprendió, quizá, que el afecto de esta plaza está por encima de un trofeo; sobre todo, cuando se trata de agradecer el esfuerzo de una figura que ha salido cuatro veces por la Puerta del Príncipe.

Pero, claro, el disgusto de El Cid tenía un componente más sentimental que taurino; su faena al cuarto de la tarde, noble y encastado, no alcanzó el nivel deseable para ser premiada. Sonó la música al finalizar la segunda tanda con la mano derecha, hilvanada con muletazos correctos, pero en los que destacó más la clase del toro que su toreo; a continuación, el animal se vino abajo, la labor perdió fuelle, y los elegantes muletazos desmayados finales no levantaron a nadie de sus asientos. Conclusión, que la petición no fue mayoritaria y la presidenta hizo bien en no mostrar el pañuelo blanco. Pero es comprensible que, tras el esfuerzo realizado, el torero quisiera pasear una oreja, quizá la última de su vida, por el ruedo de esta plaza que ha sido tan importante en su carrera.

El toro que abrió plaza fue soso y frío, y el trasteo de El Cid fue tan correcto como intrascendente; lo mismo le sucedió a Fortes en el segundo de la tarde, un animal que no se había despertado de la siesta y salió al ruedo con ganas de que no le fastidiaran el descanso.

Pero el quinto, sí; el quinto salió despierto y dispuesto a obedecer a su matador, Fortes, que comenzó la faena de muleta de rodillas en el tercio, y anduvo irregular e intermitente con ráfagas desiguales de toreo con escaso sabor. Es decir, que no estuvo mal, pero a su quehacer le faltó garra e intensidad, el mismo problema que ya había manifestado El Cid. También la petición fue minoritaria y el malagueño se conformó con una vuelta.

Ni El Cid ni Fortes estuvieron a la altura de la calidad de sus segundos toros. A ambos les faltó dar un paso más, ese que separa la corrección de la emoción, de unos muletazos de buen trazo a la ligazón y la hondura.

Un problema parecido evidenció José Garrido, en horas bajas, necesitado de un triunfo en plaza de importancia, y quizá por ello se notó que sus ganas mandaban sobre su buena concepción taurina. Veroniqueó con más brío que templanza, y con la muleta en las manos mostró más superficialidad que aroma.

Su primero le ofreció la posibilidad de un triunfo que no llegó, y el sexto, el más complicado de la tarde, brusco y áspero, le exigió que se la jugara y no lo hizo; o no pudo.

Sonrisas en las dos vueltas al ruedo, pero lágrimas invisibles, personales y sinceras cuando compruebas que el triunfo se ha escapado en una ocasión trascendental.
  • La Quinta/El Cid, Fortes, Garrido
Toros de La Quinta, bien presentados y bonitas hechuras. No fueron picados; primero y segundo, nobles y sosos; los demás, nobles, con codicia y casta; áspero y brusco el sexto.

El Cid: estocada atravesada y un descabello (palmas); estocada perpendicular (petición y vuelta al ruedo).

Fortes: estocada (ovación); media tendida (vuelta al ruedo).

José Garrido: tres pinchazos y casi entera (ovación); estocada caída —aviso— (silencio).

Plaza de La Maestranza. 24 de abril. Decimoquinto festejo de abono de la Feria de Abril. Casi lleno. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Alfonso Vázquez, mayoral de Fuente Ymbro, y el ganadero Santiago Barrero.

SEVILLA. 15ª de abono.- Belleza vacía / por Jorge Arturo Díaz Reyes

El Cid besa al noble 4º “Galguero”. Fotograma: Canal Sur

Belleza vacía
El Cid y Fortes dan significativas vueltas al ruedo, José Garrido ovacionado. Bello, parejo y manso encierro de La Quinta…

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 25 2026
Qué láminas, las de los seis cuatreños. El encierro de La Quinta más parejo de las quince corridas, en tipo, hechuras y romana. 548 kilos promedio con poca diferencia entre extremos.

Asaltillados de cuerna. Cárdenos en diferentes intensidades, y múltiples matices. Caribellos, caretos, luceros, chorreados, bragados, salineros, coleteros, calceteros, botineros, salpicados, girones… Daba gusto verlos. Varios aplaudidos de salida. Pero en el arrastre solo dos, el cuarto y el quinto por más encastados. El factor común fue la docilidad, exenta de bravura. La del primero, el segundo y el tercero, al extremo de la bobería, el desgano y la ausencia total de emoción. El sexto sacó más genio que casta, y más incertidumbre que nobleza, sin embargo, por contraste, y por eso mismo llegaba más al tendido, y avalaba más el esfuerzo de su lidia. Costaba mucho estar ahí en frente y aguantar sus dubitaciones.

El Cid, llegó con su cabeza ceniza, su rostro surcado y su gesto mayor, en plan de última cena; de no se si mañana estaré con vosotros. Tuvo una decorosa que no triunfal tarde. A la vista salta, que ya con sus cincuenta y dos años y veintiséis de alternativa, no está para heroísmos ni arrebatos suicidas. Está para “disfrutar”, cuando se puede, claro. Sus dos de hoy se lo permitieron y la gente lo hizo con él. Jóvenes y viejos. La emoción torera es altamente contagiosa.

“Ibicenco”, el primero, una pintura. Pero imbuido de una mansedumbre distraída y tonta que no embestía, sino que caminaba despacio, como en un entierro siguiendo la muleta cuál si fuese el ataúd, sin el menor gesto de soberbia. La negación del indómito prestigio santacoloma. Y así los muletazos se sucedían en cámara lenta y en redondo, o como lo quisieran llevar, aunque a veces, muchas, se paraba antes de vaciar la suerte, no por maldad, por pura pereza y desinterés. No emocionaba, ni en bien, ni en mal. Y como la faena no tuvo ningún dislate. Salvo la estocada trasera y de través. La gente sacó al maestro a saludar. En la misma tónica salieron el segundo y el tercero. Media corrida de pura estética formal, vacía.

Ya con el cuarto apareció la vieja casta, pero en su versión más amigable. “Galguero”, el de la tarde, obligó a aguantar en las verónicas, hizo ovacionar largamente a Espartaco en dos picotazos precisos, recibidos, pronto, de largo y a galope, y se entregó con decorosa fijeza y repetición, a la maestra muleta en tres tandas diestras, excelsas, de gran temple, acompañamiento y dibujo que sacaron público y banda de la ropa. Por naturales, el proverbial talento del salterino, no pudo lucir, el áspero pitón no lo permitió. La cosa iba de pelo, pero el que el toro se viniera un poco a menos al final, la espada quedara vertical, y el caerse más que doblar el buen quinteño, le dieron argumentos a su señoría doña Macarena de Pablo Romero, para negar una petición que entre gritos y pañuelos era muy significativa del fervor popular. La digna vuelta, muy afectuosa, fue mejor que la oreja.

Fortes, un torero que es como deberían ser todos los toreros, como es él, y no como los demás quieren que sea. Dio con el buen quinto; ”Secretario”, de juego y talante muy similar al anterior. Bueno. Se repuchó descaradamente del caballo de Ruiz, como para despejar dudas. Pero en el último tercio se fua arriba, desde el introito de rodillas, cinco en redondo, pecho sin erguirse, cambio de mano, giro y pecho de pie. La faena tomó vuelo por los dos pitones, con algunos pases de verdadera exquisitez. Duró más que el anterior, Pero la estocada corta, aunque fulminante, dio pábulo a otra demostración de autoridad suprema de Usía sobre los contribuyentes. La vuelta sin pelo fue un consuelo merecido.

José Gárrido, pechó con el geniudo, áspero e incierto sexto. Que volvía en corto y ganoso de bulto, como dando testimonio de que era un auténtico santacoloma, así sus cinco hermanos hubiesen querido negarlo con su obediencia supina. Valor estoico sin la esperanza de una recompensa fue lo que prodigó el extremeño. Vale doble. Salvó el honor y hasta un reconocimiento hubiese obtenido, a no ser por el bajonazo. Bueno, aquí han dado orejas y ditirambos así, según el cliente. A la salida, los justos le brindaron una ovación cerrada. Bien.
  • FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Sábado 25 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería.15ª de abono. Nubes. Casi lleno. Seis toros de La Quinta, bellos, cuatreños, 548 kilos promedio, parejos pero exentos de bravura.

El Cid, palmas y vuelta tras petición de oreja con bronca a Usía.
Fortes, saludo y vuelta tras petición de oreja.
José Garrido, saludo y silencio tras aviso.

Incidencias: Ovacionados los picadores: Espartaco en el 4 y Borja Ruiz en el 5º.

sábado, 25 de abril de 2026

LAS VENTAS. DOMINGO 26.- Presentación del libro sobre Carlos Arruza / Autor: Santos García Catalán


La figura inmortal de Carlos Arruza volverá a cobrar vida a través de la literatura con la presentación del libro “Carlos Arruza: Una leyenda entre España y México”, obra del escritor Santos García Catalán.

El acto, organizado por Editorial Temple, se celebrará el Domingo 26 de abril de 2026 a las 12:30 horas en la emblemática Plaza de Toros de Las Ventas, concretamente en el Aula 'Antonio Bienvenida'.


Durante la presentación participarán destacadas voces del ámbito taurino y cultural, como el editor Vidal Pérez Herrero; el periodista y escritor Federico Arnás Lozano; el pintor e ilustrador José Antonio Moreda Maroto; el representante del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, Juan Lamarca López; así como el novillero mexicano Emiliano Osornio.

La obra busca rendir homenaje a una de las máximas figuras del toreo del siglo XX, símbolo de la unión taurina entre España y México, rescatando su legado, su dimensión artística y su impacto en la historia de la tauromaquia.

El libro se podrá adquirir en la Librería Rodríguez (Interior Plaza de Toros de Las Ventas).


Invitación de Editorial Temple

La prioridad, giro copernicano / por HUGHES

'..Las reacciones son un esperpento. «Línea roja», decía El País. Pactar con ETA, amnistiar a los golpistas, regalar el Sáhara… eran anecdotillas. Hay que entenderles. La prioridad nacional es un giro copernicano porque veníamos de la postergación nacional, donde lo nacional solo se aceptaba para romperlo en los pedazos de lo plural..'

La prioridad, giro copernicano

HUGHES
Con la introducción de la prioridad nacional, lo que se dice en la calle alcanza las moquetas. ¿No era eso de lo que se trataba?

Las reacciones son un esperpento. «Línea roja», decía El País. Pactar con ETA, amnistiar a los golpistas, regalar el Sáhara… eran anecdotillas. Hay que entenderles. La prioridad nacional es un giro copernicano porque veníamos de la postergación nacional, donde lo nacional solo se aceptaba para romperlo en los pedazos de lo plural.

En la derecha se viene de Rajoy, cuya nada (collonadas) hemos vuelto a escuchar. Ese vacío suyo que daba ansiedad lo llenaron los centristas de Ciudadanos con su ciudadanismo. Tuvo su momento y su buena intención pero era tomar la salida fácil ante el problema nacional. Reducían el hecho español a una cuestión administrativa. Ojalá fuera tan sencillo. La inmigración masiva complica las cosas pero también las reduce al absurdo. Si meten cinco millones de personas y se les dan papeles, serán tan españoles como el que más. De modo que, igual que hay una maquinita de imprimir billetes, hay una de crear españoles… Si le preguntásemos a un billete, se quejaría, ¡ya no valgo apenas! pero los españoles ni controlan la maquinita, ni pueden quejarse.

Sólo pueden constatar los efectos y aunque Ayuso diga que unos no quitan a los otros, los recursos son finitos y sólo hay que ir a una consulta y mirar: extranjeros por doquier ocupando el sitio de quienes han sostenido durante décadas el Estado de Bienestar. La gente se da cuenta y no odia al extranjero. Le desea lo mejor. Odia a los que han decidido esto.

Con el trabajador y los beneficiarios de las ayudas, la izquierda ha acabado haciendo lo mismo que con las mujeres; proclamaban el feminismo y terminaron abriendo la condición de mujer al hombre, y con el trabajador español, al que decían proteger, han hecho parecida cosa trayendo otros para que ocupen su lugar.

El caso danés

Ya vimos que la preferencia nacional francesa ni siquiera comienza con la derecha de Le Pen. Surge antes en una izquierda nacional que quiere proteger a su trabajador. Y se pueden encontrar actualmente en la Europa civilizada cosas peores que la distinción entre nacionales y extranjeros a la hora de acceder a una ayuda social.

En Dinamarca lo hacen entre daneses y «no occidentales», con una ley con amplio consenso desde el centro derecha hasta la socialdemocracia de Mette Frederiksen, que al ser elegida primera ministra la endureció. La «ley de guetos» o, por maquillar, de «sociedades paralelas», llamada así por las zonas o barrios en los que se den ciertas características socioeconómicas (alto desempleo, criminalidad…) y más de un 50% de residentes no occidentales. La categoría «no occidental» es, dicen, técnica, extraída del servicio danés de estadística, e incluye a miembros de la UE, microestados europeos como Mónaco o Andorra, al Reino Unido y países anglosajones. El resto son no occidentales. Y ser no occidental en más de la mitad de un barrio supone restricciones a la vivienda, endurecimientos penales y exigencias reforzadas de integración. Fundamentalmente, se limita la vivienda social.

El objetivo de la ley es integrar a la inmigración, pero en la práctica se discrimina a gente por su origen étnico. No solo a los inmigrantes. También a los hijos de los inmigrantes. Alguien nacido en Dinamarca con nacionalidad danesa será considerado de «origen no occidental» si sus padres son de Ecuador, y occidental si son de EEUU.

Los nórdicos eran nuestro faro. El progre pasó de perseguir a la sueca a perseguir el modelo sueco. Pero así se las gastan los socialdemócratas daneses. A esto no lo han llamado fascismo, por decoro, sino chovinismo del bienestar. El mundo no es lo que nos cuentan.

El nosotros

Los críticos de la prioridad nacional se agarran unos a la Constitución, otros al catón del progresismo, otros al humanismo cristiano, a la decencia o al liberalismo, que lo aguanta todo, y en general, menosprecian sus efectos. No ven o no quieren ver el cambio que supone. Lleva el nosotros a lo contante y sonante, a los expedientes; es como si recuperase la frontera, el concepto de frontera, y la pusiera aquí o allí, en una lista, en unas ayudas, en la ciudad, en el barrio; y dibuja, prefigura o deja intuir una relación más directa entre las decisiones y los españoles. El nosotros, que existe, no quiere quedar sepultado con palabrería en el Congreso, usurpado de simbolismo en Zarzuela, ni alejado de las cosas y burlado por reglamentos, normas e instituciones; ni acomplejado ante los grandes escrúpulos de idealidad europea; muy al contrario, ese nosotros quiere ver los resultados, quiere preferirse, quiere que se note. No es heroico, quizás, se ha visto seguro en circunstancias de mayor bizarría, pero se dice por vez primera. Lo están viendo como una lucha contra el extranjero, pero se dirige hacia el poder y las instituciones.

El toreo y la televisión / por Carlos Bueno

'..Más allá de las retransmisiones taurinas, que siguen siendo un pilar fundamental para la difusión y comprensión del espectáculo, la presencia de toreros en la pequeña pantalla contribuye a la normalización de la tauromaquia en la sociedad..'

El toreo y la televisión

Artículo de Carlos Bueno
La presencia de toreros en televisión, más allá de las retransmisiones en directo, se ha convertido en una herramienta para acercar la tauromaquia al gran público. Su participación en concursos, realities y programas de entretenimiento contribuye a normalizar la figura del matador en la sociedad actual, abriendo nuevas vías para la difusión del toreo.

Durante años, la relación entre la tauromaquia y la televisión fue excepcional. Cuando no había cadenas privadas y sólo existía el ente nacional, la emisión de corridas era periódica y habitual. Con la aparición de Tele 5, Antena 3 y las Autonómicas, las retransmisiones de festejos se multiplicaron de forma exponencial al principio para decaer por completo años más tarde.

Por otra parte, se ha ido consolidando la presencia en programas generalistas de toreros alejados del ruedo, lo que contribuye a proyectar una imagen más cercana y cotidiana de quienes han hecho del toreo su profesión.

Tras colgar el traje de luces, figuras como Óscar Higares encontraron en la televisión un espacio donde prolongar su proyección pública, manejándose con soltura fuera del ámbito estrictamente taurino. En una línea similar, José Antonio Canales Rivera ha sido rostro recurrente en realities y programas de crónica social, acercando su figura a públicos que, en muchos casos, no frecuentan las plazas.

Otros matadores han optado por registros más específicos, como Finito de Córdoba, que mostró su faceta culinaria al participar en un programa de cocina. Más mediáticos aún han sido los casos de Manuel Díaz “El Cordobés” y Jesulín de Ubrique, cuya presencia en concursos y espacios de entretenimiento ha sido constante. Especialmente llamativo es el caso de este último, que tuvo un papel en una de las películas de “Torrente” y actualmente concursante en “Tu cara me suena”, un formato de gran audiencia que lo sitúa ante millones de espectadores cada semana.

Más allá de las retransmisiones taurinas, que siguen siendo un pilar fundamental para la difusión y comprensión del espectáculo, la presencia de toreros en la pequeña pantalla contribuye a la normalización de la tauromaquia en la sociedad. Ver a un matador desenvolverse en contextos cotidianos, compartiendo espacio con artistas, cocineros o celebridades de distinta índole, diluye prejuicios y acerca su figura a un público más amplio.

No obstante, la televisión tiene una asignatura pendiente con la tauromaquia en el ámbito informativo. Resulta llamativo que los telediarios apenas dediquen atención a los resultados de las grandes ferias taurinas, pese a su relevancia cultural y social. Citas como las Fallas, la Feria de Abril, San Isidro, los Sanfermines o los festejos de Bilbao, Ronda o Zaragoza, forman parte del calendario cultural español y congregan a miles de aficionados. Sin embargo, su eco en los informativos suele reducirse, cuando aparece, a los percances o aspectos más negativos.

Este enfoque parcial contribuye a generar una visión sesgada del toreo entre quienes no lo conocen. Informar con equilibrio implicaría también reflejar los triunfos, las faenas memorables y el pulso real de la temporada taurina. En este sentido, alcanzar acuerdos entre el sector y las cadenas televisivas para garantizar una presencia mínima en los espacios informativos debería ser una prioridad estratégica.

Mientras tanto, la participación de toreros en programas de entretenimiento sigue siendo una vía para mantener viva la conexión entre la tauromaquia y la sociedad contemporánea.

 Cada aparición en televisión, cada intervención fuera del contexto taurino, actúa como un recordatorio de que el toreo, más allá de la plaza, sigue formando parte del tejido cultural. Y en ese proceso de visibilidad y normalización, la pequeña pantalla continúa desempeñando un papel que conviene valorar.

Vuelve el maestro: César Rincón toreará corridas temáticas inspiradas en las culturas precolombinas


'..Quiere dejar «un legado» a las nuevas generaciones, y cita a Chenel como ejemplo de esta reaparición en fase adulta. Lo apoderará Guillermo Chapa, aficionado de Monterrey (México)..'

El maestro Rincón toreará corridas temáticas
 inspiradas en las culturas precolombinas

por Guillermo Rodríguez 
Tendido7 / Colombia, 24.04.2026
César Rincón anuncia que vuelve a los ruedos con unas corridas temáticas «precolombinas» inspiradas en las culturas aztecas, mayas, incas… El maestro habla de «ilusión» y «sueños», en el último año de los toros en Colombia.

Quiere dejar «un legado» a las nuevas generaciones, y cita a Chenel como ejemplo de esta reaparición en fase adulta. Lo apoderará Guillermo Chapa, aficionado de Monterrey (México).

No anuncia César Rincón fechas ni plazas para no reventar expectativas de los empresarios, sólo confirma su presencia en el festival de Istres (Francia), que ya se sabía desde hacía mucho, y echa en cara a la Fundación Toro de Lidia, “que ha hecho cosas muy importantes, no haber acudido “a rescatar” a Colombia.


César Rincón anuncia en Sevilla que vuelve a los ruedos en “unas corridas precolombinas” pensadas para “todo el mundo porque la tauromaquia es universal”

ElMundoToros “Mi proyecto es algo de ilusión y sueño. De lucha por la libertad. No lo hago por dinero”. El mexicano Guillermo Chapas lo acompaña en esta aventura.

Mi proyecto es algo de ilusión y sueño», explicó Rincón, quien vinculó esta decisión al convulso panorama que vive la tauromaquia en Colombia, enfrentada a su posible último año de actividad legal. El diestro bogotano asume este retorno como una responsabilidad ética: «Quiero dejar un legado de vida. No lo hago por dinero».

El detonante de esta reaparición ha sido su reciente paso por el festival del 12 de octubre en Las Ventas. Tras salir a hombros por la Puerta Grande y exhibir un estado físico impecable —comparable al de su despedida en 2008—, el «veneno» del toro ha terminado por imponerse a la lógica del retiro.

En esta nueva etapa, Rincón estará acompañado por el diestro mexicano Guillermo Chapas. Aunque meses atrás el maestro descartaba una vuelta formal, sus recientes triunfos en los festivales de Cali y Manizales han transformado lo que era una preparación física en un regreso en toda regla que busca reivindicar la vigencia de la cultura taurina en América.


El festival del 12 de octubre que organizó por Antoñete en la plaza de Las Ventas, rendida una vez más la Puerta Grande, sembró de nuevo la semilla del veneno del toreo en César Rincón. La exhaustiva preparación a la que se sometió a sus 60 años le puso fino como un junco. Le valdría el vestido de torear de su despedida en España, en la Monumental de Barcelona, hace casi 20 años, junto a José Tomás. Al toreo dijo adiós definitivamente en una tarde primaveral de febrero de 2008, en Bogotá, mano a mano con Enrique Ponce. César fue un coloso en Francia, América y España.

«Tuve la oportunidad de despedirme de Madrid el 12-O», dijo este viernes.


Hablamos justo antes del festival de Antoñete en una frondosa entrevista y le pregunté por el ego que pide tanto alimento a los toreros y me respondió que era motivador al máximo que la gente le recordase. Pero también esto:

Júreme, maestro, que estos pasos no se encaminan a una reaparición.[Risas]. Noooo. Una cosa es un festival, dos, tres… Pero para una corrida de toros y vestirme de luces ya soy mayor. Es un regreso a la juventud. La cabeza, afortunadamente, está bien amueblada.

Después del nuevo éxito de Madrid junto a Curro Vázquez, con quien abrió la Puerta Grande y el túnel del tiempo, toreó Rincón un par de festivales en su Colombia natal, en Cali y Manizales. Y de esas aguas, este tsunami. O lo que sea esta noticia.