la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 15 de febrero de 2026

Vox, la tortuga de Aquiles y el PP / por José Vicente Pascual


¿en serio cree alguien en Vox que gobernando con el PP en algunas comunidades autónomas, no en todas, van a poner freno a esta situación y enmendar la tendencia y curso izquierdistas?

Vox, la tortuga de Aquiles y el PP

¿Para qué necesita Vox pactar programas de gobierno con el Partido Popular y, rodando rodando, entrar en los gobiernos de Extremadura y Aragón y los que seguirán en sucesivas elecciones autonómicas? Alegan que urge revertir las políticas sociales, económicas, de género, culturales, etc, de la izquierda tóxica que nos gobierna, nefastas sin duda para la nación española. Muy cierto: es preciso, imperativo, acabar con el sanchismo, reparar el desmontaje del Estado que están llevando a cabo desde 2018 y finiquitar la guerra abierta que mantienen contra el pueblo desde el mismo día, aciago en la historia, en que el jefe de aquella banda de malhechores consiguió alzarse con el poder. Pero, ¿en serio cree alguien en Vox que gobernando con el PP en algunas comunidades autónomas, no en todas, van a poner freno a esta situación y enmendar la tendencia y curso izquierdistas? ¿De verdad y en serio conciben la posibilidad de que el PP se plegue a implementar esas políticas de rescate de nuestra integridad nacional y recuperación económica sin poner mayores inconvenientes? La historia reciente nos indica lo contrario.

El 11 de julio de 2024, la dirección nacional de Vox rompió los acuerdos de gobierno autonómico con el PP en las comunidades de Castilla y León, Valencia, Aragón, Extremadura y Murcia. Además de la salida de los ejecutivos regionales —con la dimisión de vicepresidentes y consejeros—, el partido retiró su apoyo parlamentario externo en Baleares, pasando a la oposición en esas regiones. Motivos hubo, tan vigentes en aquel entonces como hoy: ni el PP va a desarrollar el programa de Vox ni Vox puede poner en práctica su ideario, aun a nivel táctico, sirviéndose del PP como herramienta procedimental. Estar en gobiernos sin poder llevar a la práctica los elementos programáticos nucleares, aparte de resultar frustrante y agotador traslada un mensaje contradictorio a los votantes sobre la verdadera índole de aquella posición: estar pero seguir negados por la matemática electoral para lo propositivo, aunque, en todo caso, se podría evitar que se haga lo contrario por parte de quien realmente gobierna. Un enunciado enmarañado y un despropósito que lamentablemente llevó a Vox a hacer el papel de perro del hortelano desde la primavera de 2023 hasta el verano del 24. A tiempo se dieron cuenta.

A los dos días de tomar Vox aquella decisión, indudablemente acertada, tuvo lugar en Sitges una cena organizada por la dirección de Barcelona, a la que mi mujer y yo fuimos amablemente invitados por unos amigos, afiliados al partido. En el transcurso del evento se acercó a nuestra mesa Joan Garriga, en funciones de anfitrión. Con su cortesía de siempre, se interesó por nuestra opinión acerca de la nueva línea en política autonómica tras la ruptura con el PP. Quienes compartíamos la mesa estuvimos de acuerdo: «Lo que era extraño, impropio de Vox, era que estuviésemos allí, en esos gobiernos y con esa gente». Un servidor, un poco vehemente pero muy convencido, arguyó: 

«Vox tiene que aclararse, tiene que decidir si quiere ser la pata derecha que le falta al PP o quiere ser Fratelli d’Italia, Rassemblement National o Fidesz». Garriga se detuvo unos instantes, lo pensó dos veces antes de responder: «Me lo han comentado igual bastantes compañeros».

Bastantes, muchos votantes, seguidores o meros y sinceros interesados en el fenómeno Vox —tal sería mi caso—, piensan en efecto lo mismo. Las políticas de izquierda, tenazmente aplicadas en España desde hace cuarenta y cinco años, no van a revertir por vía de colaboración con el PP, de ninguna manera y se contemple la cuestión por arriba, por abajo o por lo lados. Sabemos de sobra que esas mismas políticas, hoy, coinciden en lo sustancial con el trazado ideológico de las oligarquías globalistas y, por supuesto, prefiguran el modelo de sociedad que anhelan: un rejuntado de gente sin ayer ni futuro, minuciosamente precarizada, dependiente del Estado, sin identidad en lo común, asociados en torno a supuestos principios progresistas, un «progreso» que tiene su apoteosis en el reclamo de derechos ilimitados y la aceptación de la miseria como el no va más de la igualdad. Y en tal panorama, el PP es agente activo. No va a retroceder y mucho menos enmendar su línea. El PP es Agenda 20/30: globalismo, precarización, reemplazo cultural, dictadura verde. Su jefa europea, Von der Leyen, lo tiene muy claro. Ellos también.

El papel de Vox no es el de competir desde la lógica electoral inmediata: pactos, acuerdos de mínimos y líneas rojas, posibilismo. Eso es jugar a Aquiles persiguiendo a la tortuga, pues en ese terreno el PP y las fuerzas del sistema siempre van a llevar ventaja. Y si se acaban los votos para el PP, siempre quedará el PSOE. La tarea de Vox debería ser —nótese que digo “debería”, no soy yo quien para decir a nadie lo que tiene que hacer—, la misma recomendada para tiempos de dificultad y minoría por teóricos expertos en condiciones difíciles: hacia las masas. Suena rimbombante pero es verdad que en política y en pugnas a todo o nada, no hay nada nuevo inventado. “Hacia las masas” significa buscar la mayoría, la hegemonía política y cultural; significa quebrar la presunción de invulnerabilidad del sistema para irrumpir con intención de predominio, convertirse definitivamente en el partido de los trabajadores, de las clases medias, de los segmentos productivos de la sociedad; del pueblo. Algo tan impensable —por lo difícil— hoy día en España, era igualmente remoto en la Francia sesentayochista, en la Italia democristiana y eurocomunista… No digamos en la Hungría soviética de 1956. Y fue posible. ¿Por qué no en España? Aunque, para que eso sucediera, es obligatorio que Vox sea Vox y no el receptáculo de votos que le faltan al PP para gobernar.

No digo para mañana, ni siquiera para pasado mañana… Pero el año próximo, electoral sí o sí, marcaría el inicio de la oportunidad. Primero librarnos del sanchismo. Después, ya hablarán las urnas. A lo mejor los resultados sorprenden y las cosas ya nunca vuelven a ser como eran.

Marco Pérez a hombros en la primera de la Feria del Sol / por Víctor Ramírez «Vitico»

 '..Marco Pérez fue el protagonista de la película con una faena de buenas maneras a «Despechado» al que indultó. Lo recibió con buenos lances a pies juntos, una suerte que tiene muy hecha el joven Marco que muleta en mano toreó con ceñimiento, temple y trazo largo..'

 Marco Pérez a hombros en la primera
  de la Feria del Sol 

Víctor Ramírez «Vitico»
Mérida, Venezuela, 15 de febrero del 2026
Marco Pérez continúa su idilio con Mérida pero ahora como matador de toros al salir a hombros en la primera de feria tras indultar a su primer toro en un festejo en el que César Vanegas y Tomás Rufo pasearon sendas orejas de un encierro desigual de la casa Molina Colmenares.


César Vanegas se reencontró con la afición merideña tras ocho años de ausencia, cortando un trofeo al primer toro de la tarde al que saludó con un farol de rodillas y lances a pies juntos, estando voluntarioso con las banderillas. Pero sería con la muleta con la que el veterano espada tachirense demostró su oficio, en una faena que abrió de forma vibrante de rodillas en los medios, para torear con temple a un toro noble pero con las fuerzas muy justas. Sin exquisiteces estéticas pero con entrega, Vanegas consiguió buenos muletazos con ambas manos. Un espadazo caído fue el epílogo de su labor. Al cuarto le lanceó a la verónica sin acople, pasó con más voluntad que acierto en banderillas y con la muleta se expresó mejor Vanegas en largo trasteo, con oficio y buenas maneras sobre todo con la derecha, con la zurda bajó la intensidad y un pinchazo terminó de enfriar al público. Buena tarde en conjunto la de Vanegas.


En destellos muy caros Tomás Rufo demostró su gran concepto del toreo dejando a la afición con ganas de volver a verle. Con el toro de su debut en Venezuela, Rufo supongo jugar con tiempos y alturas, ya que el toro que tenía buena condición estaba muy mermado de fuerza, rodando varias veces por la arena. Pero ello no desanimó a Tomás que se propuso buscarle las vueltas. Ya en el saludo a la verónica, Rufo destacó por su suavidad y en el tercio final toreó con ritmo y clase. Ajustando las velocidades y los tiempos del toro, el diestro lo fue afianzando en un ejercicio de temple para que el noble toro no sólo siguiera el engaño sino que no se fuera al suelo. Lo logró Tomás que consiguió muletazos largos y de buen trazo con ambas manos, cerrando con unas luquecinas más quieto que un poste. Breve con la espada cortó su primera oreja en Venezuela. 

Con el segundo de su lote, un toro áspero con constantes cambios de ritmo que siempre pegó tornillazos, Rufo estuvo firme y dispuesto en una labor de gran mérito para profesionales y aficionados pero no para el público. Estuvo muy por encima de las condiciones del astado, un pinchazo y estocada entregándose para salir con un golpe en una pierna bastaron para una muy leve petición de oreja. Con el sobrero de regalo no tuvo la más mínima opción por más que lo intentó. Deja la puerta abierta para futuras ocasiones.


Marco Pérez fue el protagonista de la película con una faena de buenas maneras a «Despechado» al que indultó. Lo recibió con buenos lances a pies juntos, una suerte que tiene muy hecha el joven Marco que muleta en mano toreó con ceñimiento, temple y trazo largo. Hubo pases realmente buenos, alguno muy embraguetado que le dio dimensión y contenido al trasteo. El toro fue a más gracias a la ayuda de Marco. Y cómo le ayudó? Toreando bien, enganchando por delante las embestidas y llevándolo siempre muy largo por abajo. Aunque al principio el presidente se negó al indulto, la presión del público y del propio diestro hicieron el resto. Lo del sexto fue otra cosa, ya se salida el toro fue «cantando» sus dificultades a las que Marco con un más que estimable oficio fue dando respuesta. Entregado y dispuesto, el salmantino hizo una faena intermitente por las condiciones de «Cupido» que no se quiso enamorar de la muleta del joven espada que le buscó las vueltas con paciencia de relojero pero sin encontrar el entente necesario para subir la diapasón del trasteo. De haber caído el toro antes quizás hubiese cortado una oreja.
  • Ficha de la corrida 
Plaza de toros de Mérida.
Sábado 14 de febrero.
Media entrada en tarde fría.

Seis toros de Rancho Grande y uno de El Prado (2°) desiguales de presentación y juego. Destacó el tercero «Despechado», número 25, indultado. Nobles primero y segundo pero sin fuerza, encastado el cuarto, complicados y ásperos el resto.

Pesos: 439,440, 466, 445, 437,433 y 460 kilos.

César Vanegas, de negro y oro: Oreja y palmas.
Tomás Rufo, de nazareno y oro: Oreja, palmas tras leve petición y silencio en el de regalo.
Marco Pérez, de lila y oro: Dos orejas simbólicas y silencio tras aviso. Salió a hombros.

Tomás Rufo se presentó en Venezuela con el toro «Detallista» número 248 de El Prado.

En las cuadrillas destacaron con las banderillas José Linares «El Yoni», José Ortega y Abraham Graterol, en la brega Gerson Guerrero.
Fotos: Federico Montes.

Feria del Sol de Mérida.- Marco Pérez y "Rancho Grande" mucho más allá del triunfo / por Jesús Ramírez "El Tato"

Marco Pérez a hombros por tercera vez en Mérida Foto: F Montes

Jesús Ramírez "El Tato" 
Fotos Federico Montes
Mucha emotividad en la corrida de apertura de la Feria del Sol éste sábado. Cinco toros de "Rancho Grande" y uno de "El Prado", seis faenas musicalizadas, cuatro orejas, incluyendo dos de merecido indulto y tres astados con recorrido, fijeza en los engaños, bravura encastada con pronta respuesta al toque elemental y repetición incansable. Ese "Despechado" número 24 de 460 kilos en armónica estructura, es de los toros que deben ir al campo con orgullo ganadero para la recría.

César Vanegas apostó 
Con larga de rodillas se lució con capa el espada tachirense. Desigual en banderillas, tuvo un gran toro con la muleta, y si es verdad que hay fondo y buenas maneras en el torero, se notó en momentos la falta de rodaje que tapó con disposición y buen gusto torero en derechazos largos, con fondo musical y algunos naturales muy encajado, con la brisa molestando en momentos. Molinetes como colofon y estocada un poco desprendida para recibir justa oreja y aplausos en la vuelta al ruedo. 

César Vanegas corriendo la mano con gusto

El otro, cuarto de la tarde, fué otro buen toro, con pares de banderillas desiguales de Vanegas. No le faltó voluntad en la cara del toro con derechazos de verdad y poso. Faena de corazón con espacios muertos, al final los derechazos agarrado de los cuartos traseros. Estaba bajo el dintel de la puerta grande, pero con un pinchazo y estocada se guardó silencio.

Marco Pérez con el corazón en el ruedo
El salmantino regresó a Mérida con la responsabilidad de refrendar sus éxitos novilleriles, y supo llenar con el contenido de su toreo las expectativas reinantes. Con la muleta, desveló la excepcional bravura de "Despechado" con el hierro de "Rancho Grande" con cinco virtudes toreras que le sacaron al toro todo lo que llevó a la plaza. Valor para pisar con firmeza el sitio justo, conocimiento para entender su bravura y comprobar su celo, temple para estimular y cuidar las embestidas, sentimiento para contagiar al público con su quehacer y empaque torero para encelar al astado con donosura y ritmo, en naturales y derechazos de buen trazo. Trío con la zurda citando de frente en los medios, molinetes de hinojos y la plaza cubierta de pañuelos pidiendo el indulto que tuvo que conceder la autoridad para que Marcos Pérez recorriera el ruedo entre ovaciones con las orejas simbólicas. 
Con el sexto, un astado muy exigente, estuvo sobrado de ganas el salmantino en insistentes pases con la diestra, disfrutando del privilegiado sitio del continuo torear. La posible oreja se quedó en la espada.

Tomás Rufo dijo algo ... 
Tomás Rufo mostró su sitio con el del debut, "Detallista", un castaño bizco del pitón derecho, noble pero con poca fuerza que supo mantener el diestro hispano en buenos derechazos en varias tandas y otros de buen gusto y calado en la zona de tablas. Un espadazo caído y fuerte petición puso en sus manos una oreja que exhibió en la vuelta al ruedo. 

Tomás Rufo en un momento con la diestra

El quinto no regalaba embestidas y Rufo estuvo ahí, en tandas con la diestra de acompañamiento musical. Pinchazo y estocada pusieron fin, pero regaló el sobrero, que se paró muy pronto para finiquitar, porque ya los aficionados querían bajar para acompañar a Marco Pérez en la salida a hombros.

Bien las cuadrillas con Gregorio Prieto y Guillermo Guimerá en los montados. Eduardo y Abraham Graterol, José Ortega, José Linares y Carlos Pizzuto en las banderillas y como siempre. Gerson Guerrero en la brega con los capotazos necesarios. 

Acertado debut de la Comisión Taurina con justas decisiones con los pañuelos y con indulto merecido y sin apresuramiento.

Firmeza de Marco Pérez ante la noble embestida de "Despechado"


El Fandi y Colombo, el mano a mano de la historia escrito en un brindis hace 14 años


Mirada de respeto y ambición: Jesús Enrique Colombo, con apenas 14 años, brinda su faena a David Fandila 'El Fandi'. Un encuentro entre el ídolo consolidado y el niño que ya soñaba con la gloria que hoy vive

 El Fandi y Colombo, el mano a mano de la historia escrito en un brindis hace 14 años

Texto y fotos Germán D' Jesús Cerrada
Notiferias / Mérida-Venezuela
​La historia del toreo en Mérida guarda capítulos de una carga emocional irrepetible, y el que se cerrará este 15 de febrero de 2026 tiene su origen exacto en la mañana del sábado 18 de febrero de 2012. En aquella jornada matutina de la Feria del Sol, la Plaza de Toros Monumental "Román Eduardo Sandia" fue el escenario de un duelo de niños prodigio: un mano a mano entre el mexicano Michelito Lagravere y el joven baluarte nacional, Jesús Enrique Colombo.

El Brindis: Se nota la cercanía y esa mezcla de respeto y admiración en el rostro del joven Colombo hacia El Fandi.

Aquel chiquillo venezolano de apenas 14 años, alumno aventajado de nuestra cantera, protagonizó un momento que hoy, tras 14 años de espera, adquiere dimensiones de leyenda al brindar uno de sus novillos de La Carbonera a su ídolo, David Fandila "El Fandi", quien observaba atento desde el callejón como figura consagrada del cartel ferial.

La entrega total ante un buen novillo de La Carbonera: El ejemplar al que Colombo le cortó los máximos trofeos en aquella mañana histórica del 18 de febrero de 2012

​La faena de Colombo fue un vendaval de facultades que le permitió cortar dos orejas a su primer ejemplar, superando la oreja obtenida por Michelito. Sin embargo, el destino quiso sellar el vínculo entre el maestro y el aprendiz de una forma más dramática; tras sufrir un percance en su segundo novillo, fue el propio "El Fandi", junto al matador Jesús Colombo padre, quien cargó al joven herido hacia la enfermería.

Con la fuerza de un veterano y el corazón de un niño: Colombo pasea las dos orejas en la Monumental 'Román Eduardo Sandia', demostrando una personalidad arrolladora que ya anunciaba a la figura que es hoy

Esa imagen de protección y respeto mutuo es el prólogo perfecto para este cartel de gala presentado por la empresa Fiesta Brava: el mano a mano entre El Fandi y Colombo, el duelo más esperado por la afición venezolana en décadas, que por primera vez en la historia los medirá frente a frente en un ruedo.

​El momento en que la plaza calla: David Fandila 'El Fandi' y el matador Jesús Colombo padre cargan hacia la enfermería a la joven promesa tras el percance en su segundo novillo. Una imagen que sella el vínculo de hermandad torera.

Para esta cita de máxima exigencia, la materia prima será de absoluta garantía: toros de la ganadería San Antonio, de Edgar Varela Bravo. El hierro llega en un momento de gracia excepcional tras haber indultado tres toros en el último mes: uno en San Cristóbal, precisamente por las manos de Colombo, y dos más en Escuque, lidiados por Antonio Suárez y Kalío. Con este respaldo de casta y bravura, el choque entre el maestro granadino y la figura nacional no es solo una corrida de toros; es la consagración de una rivalidad que nació en un brindis infantil y que hoy se define en la cumbre del toreo mundial ante el clamor de Venezuela en el Carnaval Taurino de América.

sábado, 14 de febrero de 2026

Lo bello, lo bueno y lo justo / por Jesús García-Conde

'..Frente a lo feo y lo malo, ha emergido esta semana la belleza en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno en Milán con el mensaje de Armonía. Con su elegante ejecutoria de reminiscencias clásicas nos ha traído al recuerdo, por comparación, la ofensiva ceremonia de los Juegos de verano de París de 2024..'

Lo bello, lo bueno y lo justo

Jesús García-Conde
Un sábado del verano de 2003 de los que me quedaba en Barcelona eché la mañana en el MACBA recorriendo las salas de una exposición cuyos anuncios estaban en las marquesinas de la Diagonal por donde yo paseaba a diario, con un sugerente y llamativo título: Trash culture, Cultura basura. La información que acompañaba a la muestra describía así uno de los apartados llamados La Belleza de la fealdad

«La Cultura Basura consiste en sucumbir a la belleza de lo monstruoso. Por eso, el recorrido parte de la primera industria del espectáculo que colocó bajo los focos a aquellas formas de excepcionalidad que surgían en las lejanías de la hermosura: el freakshow o feria de fenómenos humanos».

Desde aquel 2003 hasta ahora hemos ido a peor en eso del freakshow hasta llegar a dar la categoría de cantante a un tipo como Bad Bunny que perpetró algo parecido a un largo regüeldo en el intermedio de la Super Bowl mientras una compañía de bailarinas disfrazadas de setos perreaba al ritmo de los estertores con los que maltrataba al público el «artista» portorriqueño. Tal era el desconcierto, nunca mejor dicho, del público que asistía al show que el propio Trump se lamentó del espectáculo ofrecido y afeó a los organizadores del evento la elección del animador del interludio. Añadió el POTUS que el tipo cantaba de tal forma que no le entendía el público norteamericano allí congregado. Lo que no sabe el presidente es que lo de menos era el idioma en el artista se dirigía al público. Muchos hispanoparlantes no entendemos ni lo que dice ni que su performance sea una manifestación de la Hispanidad sino como un espectáculo grotesco que nada tiene que ver con los frutos de la obra civilizadora que es la Hispanidad. La Hispanidad fue exportar civilización no importar salvajismo. Y esto es algo que ni Ayuso ni el Cervantes parecen entender.

Pero si el «feísmo» del bueno de Bad se quedara sólo ahí, en una deficiente expresión artística, se podría interpretar el rechazo a Bunny como apreciación subjetiva del arte que no todo el mundo tiene por qué compartir según los cánones modernos: si no hay una verdad absoluta, sino que todo es relativo, y votable, menos aún lo van a ser los gustos artísticos siempre escurridizos a límites objetivos. Bunny traslada al escenario los Ocho pecados del Arte Contemporáneo que describió en libro homónimo José Javier Esparza. Y de ellos el segundo, la desaparición de significados inteligibles, es el menos grave de todos. Lo malo es que lo que hay detrás de los «Bud Bunnies» no es sólo una disconformidad artística.

No es así porque las letras de contenido explícito acompañadas de bailes denigrantes para quien los practica requieren del desprecio propio hasta la autoagresión. Esta sociedad se rechaza tanto a sí misma que llega a trasladar a la expresión artística su desprecio. Y ese rechazo, ese desapego, tiene a veces consecuencias trágicas. Esta semana se ha conocido el caso en Canadá de un adolescente de 18 años, que se identificaba como mujer desde los 11 años, ha asesinado a su propia madre, su hermanastro y ocho personas mas según cuenta LA GACETA. Ya son varios casos similares a estos de personas trans, como dicen. En este caso, el desprecio propio, unido a la violencia autoejercida contra su identidad personal, ha devenido en agresión violenta sobre otros.

Frente a lo feo y lo malo, ha emergido esta semana la belleza en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno en Milán con el mensaje de Armonía. Con su elegante ejecutoria de reminiscencias clásicas nos ha traído al recuerdo, por comparación, la ofensiva ceremonia de los Juegos de verano de París de 2024. Cómo olvidar aquellos «drag queens» y aquel estrambote final de la recreación blasfema de la Última Cena de Da Vinci. Aquel evento continuaba en fealdad y blasfemia al corte de la cinta del túnel de San Gotardo en Suiza, con su carnaval de machos cabríos y elementos demoníacos. Frente a toda esta fealdad se alzaron las figuras elegantes que escoltaban la antorcha formando la bandera italiana. Esto es lo bello. Y lo bueno y lo justo es reconocerlo.

La Gaceta de la Iberosfera

Tragedia en Ciudad Rodrigo. Un toro mató un hombre en la capea del viernes


El cirujano de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo: «Llegó agónico, la cornada le alcanzó el corazón y el pulmón»
«En cualquier hospital hubiera sido insalvable», lamenta el experimentado médico Enrique Crespo

Tragedia en Ciudad Rodrigo
Un toro mató un hombre en la capea del viernes

Las fiestas del Carnaval de Ciudad Rodrigo comenzaron d manera trágica con la muerte de una persona al ser corneada por un toro en la capea celebrada en la noche del viernes.

Los hechos ocurrieron cuando el animal, de Antonio López Gibaja, alcanzó a un hombre de unos sesenta años y al que corneó contra las tablas, haciendo inútiles los intentos de apartarlo de él, llegando ya sin vida a la enfermería.

El cirujano de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo: «Llegó agónico, la cornada le alcanzó el corazón y el pulmón»
«En cualquier hospital hubiera sido insalvable», lamenta el experimentado médico Enrique Crespo

E. García de Castro
El Norte de Castilla/ Sábado, 14 de febrero 2026
Con mucho pesar, porque «no se pudo hacer nada», y muy pocas horas de descanso porque lo vivido le ha hecho «casi imposible conciliar el sueño». Así ha amanecido este sábado el cirujano jefe de la plaza de toros de Ciudad Rodrigo, Enrique Crespo, tras la desgraciada cogida que esta madrugada ha terminado con la vida de un vecino de la localidad.


El mirobrigense Eustaquio Martín 'Taquio', de 71 años, falleció tras ser corneado por el último astado de la capea del Carnaval del Toro, perteneciente a la ganadería de Antonio López Gibaja. Aunque tras ser alcanzado fue trasladado de inmediato a la enfermería, que cuenta con dos quirófanos totalmente equipados, era tal la gravedad de las heridas que sufría que murió al poco de ingresar en las instalaciones.

«Llegó agónico», explicaba esta mañana Enrique Crespo, quien constataba que 'Taquio', quien era muy conocido en el municipio, «entró a la una menos cuarto y a los dos minutos falleció». «Tenía una cornada en el centro del tórax que le había alcanzado el corazón y el pulmón», proseguía el facultativo, lo que hizo infructuosos los intentos por reanimarle. Eran daños «incompatibles con la vida», sentenciaba.

Enrique Crespo, el cirujano jefe de la plaza de Ciudad Rodrigo, 
en una fotografía de archivo. Miguel Ángel Rochas

Así las cosas, de nada ha servido en este caso que Ciudad Rodrigo contara con todos los medios necesarios para hacer frente a una eventualidad similar. «Este hombre en cualquier plaza o en cualquier hospital hubiera sido insalvable, era una herida que no se podía salvar. Las lesiones que tenía eran incompatibles con la vida, como así fue, lamentablemente», insistía apesadumbrado el cirujano jefe.

«Muy triste», es «un golpe»

Un resultado de muerte ante el que Enrique Crespo confesaba estar «muy triste, la verdad, porque aunque ha habido otras situaciones aquí otros años en las que se ha podido salvar la vida, lo de ayer... Ya le digo, llegó agónico y en dos minutos en la enfermería falleció». «Un golpe» para profesionales que como él hacen lo imposible en tiempo récord para sacar adelante a sus pacientes, en muchas ocasiones con éxito.
«Yo la estuve viendo desde arriba y la cornada fue brutal. El toro, y perdón por las expresión, hasta que no lo mató no lo dejó. Fue horrorosa», rememoraba, algo de lo que dan testimonio las imágenes de lo sucedido, hasta el punto de que los que intentan distraer al animal para que deje a la víctima se ven impotentes por más esfuerzos que hacen. «Era imposible, lo echó contra las tablas y era imposible», repetía.

De 'Taquio' decía que «sé que era de aquí y que le conocía mucha gente en Ciudad Rodrigo y le quería mucha gente, porque me lo han dicho después», continuaba el médico, que reconocía que «fue tremendo, no tengo palabras ni para describir cómo fue comunicárselo a la familia». «En fin, es un trago tremendo, uno no tiene ánimo para nada, pero hay que seguir aquí. No nos queda otra», manifestaba.

Con 45 años de experiencia en los ruedos –«demasiados, son muchos», según sus propias palabras–, no era la primera vez que Enrique Crespo se enfrentaba a algo parecido. «Una cornada tan bestial no, pero hace unos cuantos años, en los años ochenta, otro toro mató a un chico de Lumbrales de una cornada en el pecho que le arrancó la aorta y tampoco se pudo hacer nada», recordaba.

Tras el deceso, desde los servicios médicos hicieron el relato de lo ocurrido y su fatal desenlace a la juez de guardia. «Me llamó en torno a las dos y pico de la madrugada y con el parte que le dimos nosotros ya avisaron a la funeraria y se llevaron al hombre», concluía.

La guerra de Borja Jiménez / por Javier Lorenzo

'El órdago a muchos le ha parecido una irreverencia, cuando es un gesto de torero. En el fútbol haría correr ríos de tinta… La polvareda en el toreo duró poco. Al toreo, en plena efervescencia, en plena recuperación de públicos, sobre todo jóvenes, en las plazas, de novedades emergentes y con un nuevo panorama por descubrir pero alentador, le falta la guerra y el picante perdidos de la rivalidad en el ruedo.'

La guerra de Borja Jiménez

Por Javier Lorenzo
A los más conservadores les ha parecido una irreverencia el reto de Borja Jiménez a Roca Rey. A los sumisos del sistema también. Los hay que le han empezado a sacar defectos al torero de Espartinas con un ataque infundado, cuando no hizo más que defender su orgullo torero. Retar a una máxima figura como el peruano en Madrid y con la corrida de Victorino es un gesto mayor, venga o no con la herida abierta después de que el peruano jugara sus cartas para sacarlo de carteles estelares y ver también como le dieron máximo, y casi único, protagonismo en la gala de la presentación de una feria de la que él fue el triunfador y en la que ahora está anunciado con seis toros en solitario.

El órdago a muchos le ha parecido una irreverencia, cuando es un gesto de torero. En el fútbol haría correr ríos de tinta… La polvareda en el toreo duró poco. Al toreo, en plena efervescencia, en plena recuperación de públicos, sobre todo jóvenes, en las plazas, de novedades emergentes y con un nuevo panorama por descubrir pero alentador, le falta la guerra y el picante perdidos de la rivalidad en el ruedo. De los retos, de los egos heridos, de las ganas de batalla y de la competencia directa. Darle portazo a los abrazos y las palmaditas en la espalda. A los «mi principal rival soy yo». Pues no. El toreo pide competencia en el ruedo entre Roca y Luque, entre Roca y Borja. Entre todos. Roca se va quitando de encima a sus enemigos a base de distancia. El orgullo de torero también se gana tapando bocas en el ruedo, más allá de sus propios triunfos. El atisbo y el conato de rivalidad y mala hostia en la plaza del año pasado en aquel verano incandescente con Morante que estalló en El Puerto fue un claro ejemplo. El toreo trasladó fronteras, salió de la esfera taurina y era tema de conversación en la calle.

El órdago de Borja no ha sentado bien a los gerifaltes, igual que los gerifaltes no le sientan bien al toreo, con ese conformismo que adormece las pasiones y desencanta a los públicos. Dicen que fue una maniobra de Guerra… dicen que fue un órdago fuera de tono y lugar. Pero darnos muchos arrebatos de estos para sentir que la fiesta está viva y que hay toreros con carácter que quieren sacar al toreo de su letargo.