la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 5 de julio de 2020

DESDE LA RIOJA: Muriel Feiner / por Pedro Mari Azofra

Años 70 en Logroño. Muriel Feiner presenta una publicación taurina en presencia de Julio Robles, el pintor Indalecio Sobrino y la esposa del Alcalde de Logroño.

Universitaria, neoyorkina, periodista, fotógrafa, escritora, investigadora y “figura del toreo”

Sus libros son lo que más líneas y estampas han dejado sobre la mujer en el toreo, el cine taurino y los toreros de plata.

Pedro Mari Azofra
Toros de Lidia / 4 julio, 2020
No tengo a mano todos los libros editados a Muriel Feiner. Sí están en los anaqueles de mi biblioteca y de casi todos me queda rastro y recuerdo por su virtud, entre otras muchas, de estar plagados de fotografías que enriquecen el texto,  amenizan el interés y hacen la obra más popular, meritoria y asimilable.

En el mundo, planeta, corral, comedero o tertulia taurina la palabra “figura” es una metáfora utilizada para ensalzar a personas que destacan en una faceta de la fiesta. Esencialmente con toreros y también con ganaderos de bravo, banderilleros, corraleros, mozos de espadas, cronistas y aficionados de tendido, tabernarios, y de barrera… con situación social, política o económica saneada…aparentemente.

Sin los libros de Muriel, la mujer, con tanto protagonismo en la Tauromaquia, sería ignorada por la inmensa mayoría de ciudadanos que conocen algo del toreo y su mundo. Cada publicación de Muriel Feiner exige un saco de páginas, y días, para exponer una síntesis de su contenido. Me conformo con señalar que existen y exponer leves catas que me vayan viniendo para resumir en un par de folios o tres.

Muriel Feiner, nacida en New York, vio su primera corrida en Las Ventas mediados los 60. Entró con prejuicios y salió entusiasmada. Volvió a EE.UU. Veía los festejos mexicanos por televisión y tomó contacto con los gringos del CTNY que se reunían en Manhattan. Pasaba los veranos en España y, al no admitir mujeres en las peñas taurinas, creó el Club Internacional Taurino en 1970: Reuniones, fiestas camperas, conferencias… Licenciada, escritora, conferenciante, periodista,  fotógrafa…cuelga mil títulos, diplomas y graduaciones oficiales. Casada con el torero Pedro Giraldo, comparten dos hijos.

“La mujer en el mundo del toro” tiene un cuarto de siglo y es base para alguno posterior con ampliación de lujo. Además de carteles veteranos nos recuerda a La Pajuelera, con lámina de Goya, La Fragosa, La Garbancera, Las Noyas, La Reverte, Hnas. Palmeño, Soledad Miralles, Juanita Cruz, que toreó “toda” América, además de en Madrid y Sevilla, Conchita Cintrón, a pie y a caballo, toreras de México, Perú y Colombia, portuguesas y gringas como Patricia McCormick y Bette Ford. Me  recuerdan marcas de tractor o segadora agrícola de mi niñez.

Ahí sale la Princesa de París, la tejana Patricia Heyes, las toreras a caballo Amelia Gabor, Lolita Muñoz, Rocamora, Linares…con las toreras modernas a pie y la lucha gremial de Ángela Hernández. Llegaron Mari Fortes, Maribel Atiénzar, primera matadora de la era moderna y la mejor torera que he visto, Paz Vega, Cristina Sánchez y un puñado de novilleras hasta hoy. Es la base de la obra.

No faltan las ganaderas de bravo: María Lourdes Pérez Tabernero, Dolores Aguirre, Rosa Escobar, Silvia Camacho, Caridad Cobaleda, Carmen Lorenzo, Pilar Martín “Victorina”, María Briones…las sastras, presidentas de clubes, escritoras, cronistas…Dos décadas después nos aportó “Mujer y Tauromaquia (Desafíos y logros”. El título es totalmente orientativo y amplía, con derroche gráfico a todo color, a su “progenitor”. Una tarea de investigación gigantesca en la que trata con amplitud todo el campo taurino actual femenino  hasta Lea Vicens, destacada torera a caballo ahora mismo. Un derroche gráfico, multiplicando  lo anterior sobre el tema, que contiene historia de dos siglos. Ahí están todas las mujeres que se han relacionado, de alguna forma, con el mundo taurino.

Apuntillando el siglo pasado editó dos ejemplares, con más de 500 páginas, que tituló “Los protagonistas de la fiesta”. En uno, trata de la plaza empezando por el empresario para escribir del capellán, los vendedores y el director de la banda. Añadía los tendidos, la prensa, la televisión y completaba con el ruedo y los mulilleros, areneros, monosabios y aficionados. Un estudio explicativo completo y con los protagonistas en escena.

En el otro, se apoyaba en el toro, el torero, desde el matador, novillero, picador…hasta El Chino Torero. Otro capítulo es el “entorno” y no falta el apoderado, mozo de espadas y hasta el sastre. Dentro de lo relacionado pueden incluir oficios, ayudas y todo lo que se les ocurra que aquí lo encontrarán.

Otro volumen de Feiner se centra en “Los toreros de plata”, mi debilidad. Con páginas de subalternos y escenas en patios de cuadrillas y en las arenas. No puede faltar Pedro Giraldo, conocido del que esto firma desde sus principios. El palentino Giraldo, nacido en Cisneros, se inició en el toreo en Sevilla y por el 68 toreó sin picadores debutando con ellos cuatro o cinco años después en Baracaldo. Vivió un puñado de años en Logroño toreando “de todo”, en todas las plazas norteñas y por casi nada, y tomó la alternativa en la feria de Palencia del 78 con El Viti y Palomo en el cartel. Toros de Galache. De Logroño asistimos algunos amigos a la corrida. Los toreros, entonces, hasta felicitaban la Navidad. Recuerdo la del 77 con un derechazo y fotografía con su apoderado Máximo Robledo: “La sangre derramada en Madrid, Francia y Ávila impidieron la alternativa en la pasada temporada. En 1978 (D. m.) será posible en Palencia”. Feliz Navidad y venturoso Año Nuevo.

Se jubiló de banderillero, ayudó a numerosos novilleros y siempre fue voluntario para colaborar en los festivales que se organizaron a favor del asilo de ancianos de Cenicero, La Rioja, tierra donde se le recuerda y quiere. En un mano a mano, con “victorinos”, de Ruiz Miguel y Tomás Campuzano en la feria de Logroño  de 1981, Pedro era sobresaliente y saltó a torear y matar un toro devuelto a corrales.

En “los de plata”, se ve y se nombra a Corbelle, Chocolate, Curro Cruz, Pepe Castilla, El Boni, Bojilla, El Vito, Luis González, Alfonso Ordóñez, Rafael Torres, Chaves Flores…y mil más. Y a los varilargueros Raimundo, Montoliú, Montiel, Salvador, Diego Ortiz…¡Están todos!

Los volúmenes dedicados a los toros en el cine son históricos. No conozco algo tan completo, tan documentado con las fichas de rigor y todos los carteles, tan fácil para la consulta…Ahí están todas las películas del cine taurino que son cientos. Me gustaron en su día especialmente, “Mi tío Jacinto”, de Ladislao Vajda, “Torero”, del exiliado español, en México, Carlos Velo, “El momento de la verdad”, protagonizada por Miguelín y “El monosabio” que interpreta José Luis López Vázquez. La de “mi tío” trata de la penuria y alcoholismo de un torero fracasado. “Torero”, con preciosos pasajes del toreo de Manolete, refleja el miedo y la soledad del mexicano Luis Procuna. Miguelín deja el pueblo andaluz y busca curro en Barcelona. Al enterarse del millón de El Cordobés quiere ser torero. La del monosabio es brutal. Refleja el inframundo taurino, la picaresca, los frustrados…rozando el costumbrismo y  esperpento con la maravillosa jerga taurina.

Presentó Muriel en el Centro Rojano de Madrid, hace una década, “De Lumiére a Manolete”. Prologado por el gran cineasta, y buen aficionado, Agustín Díaz Yanes al que dedica unas merecidas páginas en el núcleo de la publicación como a Cantinflas, Pepe Gan o Jaime de Armiñán.

El libro, entiendo que es un recorrido desde el cine mudo y una enumeración de cintas o reportajes, por décadas, hasta el S. XXI sembrado todo de imágenes. Muriel ha editado algún libro en Inglés, ha traducido muchos de castellano al inglés y viceversa y lo mismo ha hecho con guías turísticas, catálogos y similares a nivel oficial y para empresas privadas. En el trato civil es una dama admirable y noble.

Como se habrán dado cuenta…Muriel Feiner es una figura. Repasando su obra podría uno pasar un confinamiento prolongado. Si se beben a sorbos…mejor. Quiero pensar que solo he recordado a los aficionados algo que conocían. Pero sabiendo lo poco inversores que somos en “papel, libros y revistas”…los recomiendo como algo nuevo. Y si se los regalan…¡Ya saben! : “Hay que apuntarse a lo gratis, cueste lo que cueste”. Aunque sea un pasquín en arame

sábado, 4 de julio de 2020

Mientras el mundo temía el estado de guerra en Corea del Norte, China enviaba comandos de turistas contagiados a los aeropuertos occidentales.


China decidió la jugada más riesgosa y aventurera en el ámbito de la política mundial desde la invasión a Polonia por las tropas del Tercer Reich en julio de 1939. Ir a por todo contagiando a Occidente y en primerísimo lugar a su principal enemigo, los Estados Unidos, con el siniestro y devastador virus de su procreación. Comenzó la guerra.

Mientras el mundo temía el estado de guerra en Corea del Norte, China enviaba comandos de turistas contagiados a los aeropuertos occidentales

La política, afirmaba Carl Schmitt, es la relación amigo-enemigo. La guerra por otros medios, señaló von Clausewitz. Y así nos disgusten ambas aseveraciones, han comenzado a confirmar su absoluta vigencia, por sobre los esfuerzos de diversa índole para minimizar su acreditada veracidad. Esa es la política en clave imperial china, tal como hemos comenzado a vivirla en estos trágicos meses transcurridos desde que el caso COVID-19 reventara las redes y a pesar de los esfuerzos chinos por encubrir la trágica verdad, ya nadie la ponga en duda: China decidió la jugada más riesgosa y aventurera en el ámbito de la política mundial desde la invasión a Polonia por las tropas del Tercer Reich en julio de 1939. Ir a por todo contagiando a Occidente y en primerísimo lugar a su principal enemigo, los Estados Unidos, con el siniestro y devastador virus de su procreación. Comenzó la guerra.

Alguien tenía que dar el primer paso, que, como bien dice el refrán, “quien pega primero pega dos veces”. Mientras todo el mundo se preocupaba por las amenazas norteamericanas a Corea del Norte, China enviaba comandos de turistas contagiados a los aeropuertos occidentales. Que el enemigo no es ningún país en particular: es el Occidente entero. Ninguna casualidad que los países más afectados sean los Estados Unidos, en primer lugar, y Brasil, España e Italia, en segundo lugar.

Tampoco que Chile ocupe un lugar privilegiado entre las naciones contagiadas de Occidente, visto el ataque sistemático emprendido por Cuba y el Foro de Sao Paulo contra su estabilidad democrática en octubre pasado. Occidente, en bloque, en primer lugar; los países más exitosos en sus emprendimientos liberales, luego. Los resultados de estos ataques combinados pronto estarán a la vista. De las guerras se sabe cuándo comienzan, dice la sabiduría popular. Lo que aún no se sabe es cuándo terminan.

Tampoco es casual que luego de verse afectados gravemente en su tejido sanitario, los Estados Unidos se enfrenten a una verdadera insurrección popular. Con la reiteración de los saqueos, principal táctica puesta en acción por las conspiraciones desestabilizadoras. Lo sorprendente es encontrarse en las pantallas con imágenes de levantamientos populares frente a la Casa Blanca.

Súbitamente rebajada a la altura de La Moneda o la Casa Rosada. Mientras en Venezuela, en donde sobran y abundan las razones para un levantamiento popular que arrase con la tiranía castrocomunista que asuela al país caribeño, masas abrumadas por la miseria y el hambre, la falta de agua, de medicinas, de electricidad se guardan atemorizadas en sus casas. El mundo al revés.

¿Cómo responder a una guerra bacteriológica? ¿Intercambiando virus? ¿Pasando a mayores, como en Hiroshima y Nagasaki? ¿Invadiendo al enemigo en un movimiento envolvente, de guerra total?

La consciencia aún no desarrolla juegos imaginarios como los que planteamos. La devastación final es un juego de eventualidades, no un escenario imaginable. ¿Habremos llegado a ese punto de no retorno, más allá del cual solo se atisba la absoluta oscuridad y el atronador silencio de la muerte?

ANIVERSARIO DE "MANOLETE". 103 AÑOS DE SU NACIMIENTO


Manuel Laureano, recién bautizado, en brazos de su madre Doña Angustias, y junto a su padre el matador Manuel Rodríguez "Manolete" I

Tal día como hoy,  4 de julio de 1917, nace en Córdoba

Manuel Rodríguez "MANOLETE", al que el famoso cronista K-Hito "bautizó" como El Monstruo, resultó ser el primer torero auténticamente moderno que con soberano arte y valor asentó definitivamente las líneas del toreo  trazadas ya por Joselito, Belmonte y Chicuelo.

Aquí vemos a El bebé Manuel Rodriguez "Manolete" en brazos de su adorada madre, Doña Angustias, y con su padre, el primer Manolete.

Manuel Laureano Rodríguez Sánchez

Biografía
Manuel Laureano. Manolete. Córdoba, 4.VII.1917 – Linares (Jaén), 29.VIII.1947. 

Nieto del banderillero e hijo del matador de toros del mismo nombre y apodo, en su familia hubo otros toreros: José Dámaso Rodríguez Pepete (hermano de su abuelo y muerto en la plaza de Madrid en 1862 a consecuencia de una cornada de un toro de Miura), Rafael Sánchez Bebé y José Rodríguez Sánchez Bebé chico (hermano de su padre). Antes de contraer segundas nupcias, su madre había estado anteriormente casada con Lagartijo Chico, hijo del gran banderillero Juan Molina, hermano del mítico Rafael Molina Lagartijo.

Además, estaba emparentado con otras ramas de toreros cordobeses.

Sobre la fecha de nacimiento de Manolete hay discrepancias: unos autores la sitúan en el día 4 y otros en el 5, ambos del mes de julio de 1917. A la primera fecha se apuntan, entre otros, Cossío, Narbona, Serrano Romá, José Luis de Córdoba, Soto Viñolo, Paco Laguna y Juan Ferragut, en el suplemento extraordinario editado por el diario Marca con motivo de su muerte. Especialmente interesante son estos dos últimos, pues citan el libro de bautismo. Literalmente, Ferragut dice: “En el libro número 28 de Bautismos de la Iglesia Parroquia de San Miguel, de Córdoba, está inscrita la partida de bautismo de un niño que nació a la una y media de la madrugada del día 4 de julio, en la casa número 2-A de la calle Torres Cabrera”.

Partidarios del día 5 son Don Ventura y Daniel Tapia; Néstor Luján, por su parte, sólo ofrece el año.

La figura de Manolete ha traspasado las fronteras de lo estrictamente taurino. Su magnética personalidad, su gloriosa trayectoria en los ruedos y su dramática muerte en Linares le convirtieron en un mito, y así sigue en la memoria colectiva de los aficionados. Manuel Rodríguez es el torero sobre el que más libros se han escrito (cerca de doscientas monografías y numerosos artículos), además de filmarse alguna película.

Como torero, Manolete fue el precursor de muchas de las formas técnicas y estéticas que predominarían en la tauromaquia contemporánea.

Según Néstor Luján, en una cita extensa pero extremadamente esclarecedora, “Manolete fue un gran muletero y el mejor estoqueador, sobre todo en lo que a estilo se refiere, entre los grandes toreros artistas de los últimos tiempos. Su arte es elegante y clásico en el sentido estético de la palabra. Fue un clásico esencial, porque en su toreo hizo de la elegancia una necesidad.

Su estilo fue de un equilibrio absoluto entre sus fascinadoras posibilidades plásticas y sus conocimientos técnicos. Todo lo cual había llegado a una madurez total, insuperable. Si Joselito llegó a ejecutar a la perfección todo el estilo antiguo de torear, Manolete toreó perfectamente, impecablemente, al modo moderno.

Su estilo quedará porque era algo que estaba ya muy por encima de su personalidad; su mérito ha sido crear un estilo y ejecutarlo luego de una manera despersonalizada, sin apoyarse en la fácil sugestión de su persona y de su gesto. Ejecutaba mejor que nadie todo lo que él había inventado, no sólo porque lo había inventado él, sino porque lo ejecutaba con las premisas que había impuesto, sin falsearse a sí mismo. Es clásico en el sentido de que nada sobra en él”.

El crítico César Jalón Clarito escribió en el diario Informaciones, en un testimonio recogido por Narbona, una profunda semblanza sobre la personalidad y sobre el fondo del diestro cordobés: “Manolete, como Belmonte, trajo al arte de los toros, en lo estético, su impresionante transfiguración a la hora de ejecutar. Y en lo técnico, un avance en el terreno de ejecución, que ya en el trianero parecía inverosímil, y una nueva manera para sortear y despedir el peligro del nuevo atolladero en que su genio lo constreñía o encerraba. El cordobés, que no era robusto como un Pedro Romero; ni guapo, como Reverte; ni apuesto, como Lagartijo; ni esbelto, en la medida proporcionada de Fuentes, acertaba, en lo más arriscado de su toreo, y gracias a su valor digno y sereno a mantener solemnemente la figura, envuelta en un halo de hierática majestad. Y a mantener, con un dominio insuperable, pareja de la naturalidad de la figura, la naturalidad en la norma, dentro de una angostura en que nadie hubiese soñado que cabría el toreo al natural...

Jamás un peligro tan inminente se vio vestido, en toda la historia del arte, de tan tranquila corrección ni de tan elegante apostura”.

Sobre su concepto taurino, Narbona escribió: “Manuel Rodríguez incorpora a la herencia belmontina los elegantes retoques de [Antonio] Márquez, las verónicas peculiares e interminables de Gitanillo de Triana y la rotunda eficacia de Domingo Ortega, cuando prodiga el célebre pase por bajo, suavemente, con la derecha, que rompe al toro, aunque no tenga la pinta de ser ‘un castigo’. Manolete lleva a sus últimas consecuencias todo aquel legado”.

Huérfano de padre desde los seis años, y aficionado a los toros desde muy niño, pronto comenzó a recorrer con otros chavales los tentaderos de la zona. Sus biógrafos aseguran que dio los primeros capotazos en 1929 en la finca Lobatón. Sus primeras actuaciones en público tuvieron lugar en 1930, en la Escuela Taurina de la Venta Vargas, y luego en Montilla y en Bujalance.

En 1931 comenzó a torear novilladas; entre otras, el Domingo de Resurrección en Cabra (con la torera Juanita Cruz); en 1933 se incorporó a la parte seria del espectáculo cómico-taurino-musical Los Califas, haciendo el paseíllo, entre otras plazas, en Barcelona y en las francesas de Nimes y Arles. En agosto vistió su primer traje de luces en una novillada nocturna celebrada en Córdoba.

Debutó con picadores el 3 de mayo de 1934 en Écija, y el 1 de mayo de 1935 hizo el paseíllo en la plaza madrileña de Tetuán de las Victorias. Esta es la fecha que ofrecen Don Justo, en la historia que de esa plaza escribió en la revista El Ruedo, y José María Sotomayor, en la relación estadística incluida en la biografía de Narbona, si bien Cossío señala que fue el día 2 del mismo mes y año. Anunciado erróneamente como Ángel Rodríguez, alternó con los mexicanos Liborino Ruiz y Silverio Pérez (que llegaría a ser una gran figura del toreo) y el español Bonifacio Fresnillo Valerito Chico. Fue repetido en Tetuán el día 5, causando de nuevo buena impresión como estoqueador, pero sin lograr triunfar. Tras el estallido de la Guerra Civil, toreó varias novilladas en Andalucía, hasta hacer su presentación en Sevilla el 26 de mayo de 1938, alternando con Gabriel Moreno Morenito de Triana y Juanito Belmonte.

Repitió el 5 de junio (junto a Pepe Luis Vázquez), el 18 de septiembre y el 5 de octubre (alcanzó un gran éxito, de nuevo en compañía de Pepe Luis).

Ya con mucho ambiente (aunque en realidad sólo había toreado treinta y seis novilladas, desde su debut en 1936), tomó la alternativa en Sevilla el 2 de julio de 1939, de manos de Manuel Jiménez Chicuelo y en presencia de Francisco Vega Gitanillo de Triana. El toro del doctorado, de la ganadería de Clemente Tassara, se llamó Mirador, si bien antes había llevado el nombre de Comunista. Confirmó la alternativa en Madrid en la Corrida de Beneficencia celebrada el 12 de octubre de ese mismo año. Marcial Lalanda y Juanito Belmonte Campoy fueron el padrino y el testigo, respectivamente, de la ceremonia. También intervino, en esta ocasión como rejoneador, Juan Belmonte (padre). El toro se llamó Tejón y pertenecía a la vacada de Antonio Pérez. Manolete cortó una oreja del segundo de su lote, y no dos y rabo del primero, como erróneamente escribe Narbona en la página 82 de su biografía. Manuel Rodríguez regresó a la Plaza de Las Ventas el siguiente día 15, en la Corrida de la Prensa. Suspendido por lluvia en el primer toro, antes de que Manolete pudiera intervenir, el festejo continuó dos días después.

Esas fueron las tres primeras corridas de las veintisiete en que actuó en la plaza de Madrid. Según Sotomayor, por número de actuaciones, la lista de ciudades que más frecuentó la abre Barcelona, en la que realizó un total de setenta paseíllos; treinta y cuatro hizo en Valencia y veinte en Sevilla. En las plazas de El Toreo y Monumental de la ciudad de México, en donde tuvo trato de maestro y consideración de ídolo, toreó dieciséis corridas de toros, cosechando grandes éxitos. Entre otras muchas faenas importantes, en la memoria de los aficionados quedó la que en la plaza de Madrid le hizo al sobrero Ratón, de la ganadería portuguesa de Pinto Barreiro, el 6 de julio de 1944 en la Corrida de la Prensa. “Su actuación —se ha escrito en la revista 6TOROS6— no fue un éxito más, por muy importante que fuera, sino que, como señala ron algunos críticos en los días siguientes a la celebración del festejo, ese 6 de julio el toreo dio un nuevo paso adelante. La faena a ‘Ratón’ fue, en realidad, una faena frontera, equiparable a la legendaria que Chicuelo le hizo al no menos legendario ‘Corchaíto’, de Graciliano Pérez Tabernero”.

Al comenzar la temporada de 1940, Manolete estaba ya situado en lo más alto del toreo. Y aunque su nombre resultaba imprescindible en todas las ferias, fue en los años 1942 y 1943 cuando su figura adquiere una dimensión extraordinaria. Puede afirmarse que, a partir de ese momento, no sólo mandó en la Fiesta (y aquí es fundamental la figura de su apoderado, José Flores Camará, antiguo matador de toros), sino que ésta giró por completo en torno a él.

Al año siguiente, en 1944, irrumpe en el toreo español el mexicano (de padres españoles, y sobrino del poeta León Felipe) Carlos Arruza, formándose una de las parejas más importantes de todos los tiempos. “La llegada de Arruza a las arenas españolas —dice Néstor Luján— fue una sorpresa primero, porque nadie conocía el nombre del osado, y luego lo fue por su toreo. [...] El momento psicológico de su aparición es extraordinario. Manolete y Arruza se colocaron, desde el primer momento, frente a frente”. Tras debutar el mexicano en Madrid en 1944, y alcanzar días después un gran éxito en Barcelona, el año 1945 se vivió una soberbia rivalidad entre ambos diestros. Así, de junio de 1944 a mayo de 1946, Manolete y Arruza torearon juntos sesenta corridas de toros.

La importancia de Manolete no residió, en ningún caso, en su número de actuaciones, sino en la calidad e intensidad de las mismas. Y, por supuesto, en la esencia de su toreo y de sus aportaciones. Su estadística, comparada con las de otros diestros anteriores y posteriores, resulta incluso pobre. Sin embargo, muy pocos han alcanzado el peso mítico del diestro cordobés.

Sólo en España, Manolete toreó como matador de toros en los nueve años que pudo estar en activo 450 corridas, divididas de la siguiente manera: en 1939, diecisiete; en 1940, cincuenta; en 1941, cincuenta y siete; en 1942, setenta y dos; en 1943, setenta y cuatro; en 1944, ochenta y nueve; en 1945, sesenta y nueve; en 1946, una (y cuarenta y cinco en América); y en 1947, veinte (curiosamente, las mismas que llevaba José Gómez Ortega Gallito cuando resultó herido de muerte en Talavera de la Reina en 1920).

La revolución manoletista, y así puede denominarse porque indudablemente su presencia en la Fiesta tuvo esa dimensión, estuvo sustentada sobre varios elementos, relativos a su personalidad y a su manera de sentir y ejecutar el toreo. Partiendo de la tradición más ortodoxa, Manolete incorporó a su toreo algunos aspectos que, una vez salidos de sus manos, se agregaron a la tauromaquia contemporánea. Por ejemplo, de Manolete parte la faena moderna en el sentido de la sucesión encadenada de series de muletazos ligados (unidos) unos a otros. Según Néstor Luján, “en la suerte, lleva al toro ceñido, embarcado en el engaño, con la capa o la muleta limpia, los brazos exactos movidos armónicamente, toda la figura en su punto, sin contorsión vacía ni gesto vano. Encadena con un ritmo lento los pases, construye la faena sobriamente, templa y rompe al toro con la muñeca, se adorna poco, con sobriedad y un tanto de desgarbo; con decisión y eficacia. Cita muy en corto y templa y domina; domina, porque tiene el terreno del toro bajo su tenso magnetismo cordobés. Su arte es triste, sin alegría, sin que nunca dé la sensación de que va a ver algo nuevo, de que va a improvisar, de que su faena va a ser algo extraordinario. Cada pase suyo agota la posibilidad de la suerte y la deja cansada para cualquier otro torero.


No es un torero largo de repertorio, pero sí con una personalidad extraordinaria. Su lentitud, su lento pasarse el toro, permite apurar las posibilidades plásticas de la suerte”. Y añade el autor catalán con gran tino: “Manolete realiza la unidad óptica del espectáculo — el ritmo del toro y del torero llevado por la muleta con claridad y fuerza. El juego casi coreográfico del toreo, sin perder la raíz trágica y emocional, lo imprime Manolete a su arte—. La estética de la ausencia de esfuerzo es otra de las aportaciones de Manolete al toreo, y con ello produce una enorme impresión de maestría. [...] Esto es lo que hace de Manolete una extraordinaria figura del toreo”.

En 1945 Manuel Rodríguez rodó varias escenas (unos veinte minutos) para un proyecto de película titulado Manolete, la sinfonía incompleta, del cineasta francés Abel Gance, y que, por falta de fondos, no se llegó a concluir. No obstante, el torero cordobés fue el protagonista de varios documentales, y en su figura se inspiraron varios directores, como Florián Rey (Brindis a Manolete), y, en 2007, Menno Meyjes, en la película Manolete, protagonizada por Adrien Brody y Penélope Cruz.

Situado en la cima del toreo, sobre Manolete cayeron las desmedidas exigencias de los aficionados, tal y como antes había sucedido con Rafael Guerra Bejarano Guerrita, con Gallito, entre otros muchos. En 1946 sólo toreó una corrida en España, y en 1947, el año de su fatal percance, tampoco quiso hacer una temperada extensa. Según Néstor Luján, “la última temporada toreó despechado, con un íntimo descorazonamiento.

Cada vez le costaba más vencer la oposición dura, frontal del público, que le exigía prodigios.

Algo así como Joselito en su última temporada”.

A partir de 1943, en el momento de su máxima fama y gloria, Manolete vivió un sonado noviazgo con la actriz Lupe Sino (Antonia Bronchalo Lopesino), que no fue bien acogido por todos los que formaban su círculo más íntimo. El psiquiatra y escritor Fernando Claramunt escribió en su ensayo Manolete.

Él, y sus circunstancias, lo siguiente: “¿Cómo puede terminar, si termina, el conflicto del hombre situado entre dos mujeres? [...] Manuel Rodríguez no se halla entre las redes de una mujer dominante y otra desinteresada y tierna [su novia y su madre]. Las dos son posesivas, firmes y excluyentes”. En el libro Lupe, el Sino de Manolete (2007), Carmen Esteban ofrece otra versión de la relación entre el torero y la actriz, al describirla como la unión de dos enamorados a contracorriente y fuera de su tiempo, que vivieron su historia de amor sin complejos, libremente, sin hacer el más mínimo caso a las maledicencias de unos y a los desaires de otros, totalmente despreocupados del qué dirán. Y continúa Claramunt: “Para el torero, el poso de amargura y de oscuros sentimientos de culpa con mezcla de rabia impotente y sin salida frente a las actitudes de su madre y del apoderado se espesa con otros ingredientes. La campaña de prensa cada temporada es más feroz. ¿Qué pretenden? ¿Dinero, favores, trato especial? Muy certero es el comentario de K-Hito: ‘Un campaña se prensa agria, fuerte y dura. Acaba de llegar de México y se proponía tomar algún descanso, pero se le niega. Si actúa en los ruedos, es un avaro que aún pretende ganar más; si deja de actuar, es un banquero. Si se le ve de paisano sentado en el tendido, se le insulta. ¡Que baje al ruedo, que baje si se atreve!’”.

Y Manolete, que era un grandioso torero, bajó al ruedo. En 1947, antes de Linares, toreó diecinueve corridas en España y cortó orejas en trece de ellas. Incluida la plaza de Madrid, el 16 de julio, cuando salió por última vez por la puerta grande, tras cortar dos apéndices al toro que lidió en Las Ventas. Tras actuar en el Santander el 26 de agosto, el día 28, festividad de San Agustín, se anunció en la plaza de Linares. Los toros eran de Miura, y sus compañeros Gitanillo de Triana y un joven emergente Miguel Luis González Lucas llamado Luis Miguel Dominguín. Tras realizarle una sensacional faena a su segundo toro, llamado Islero, al entrar a matar resultó prendido por la ingle, sufriendo, según el parte médico firmado por el doctor Garrido, “una herida de asta de toro, situada en el triángulo de Scarpa [...], con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vascular nervioso de la arteria femoral [...], con extensa hemorragia y fuerte shock traumático. Pronóstico muy grave”. Al tiempo que comenzaba las primeras curas, los banderilleros le llevaron a la enfermería las dos orejas y el rabo de Islero, un toro de triste recuerdo en la historia del toreo.

Y allí quedaron los apéndices del animal, junto al vestido rosa palo y oro que desgarrado y teñido de sangre reposaba en un rincón de la enfermería.

Traslado al hospital de Linares, y después de hacerle diversas trasfusiones de sangre para contrarrestar la mucha que había perdido, a las cinco y siete minutos de la madrugada del día 29 murió Manolete, el considerado IV Califa del Toreo cordobés. Antes que Manuel Rodríguez lo fueron Rafael Molina Sánchez Lagartijo, Rafael Guerra Bejarano Guerrita y Rafael González Madrid Machaquito; y después de él, fue nombrado Manuel Benítez El Cordobés. En la cama de la habitación número 18 del hospital, Manolete, con un hilo de voz preguntó si había matado bien al toro y si no le habían dado al menos una oreja. Esas fueron, prácticamente, sus últimas palabras.

Su muerte causó una gran impresión y un hondo pesar en la sociedad española de la época. Una vez más, el ídolo había caído en las astas de un toro. Cada 28 de agosto, las plazas de toros guardan un minuto de silencio en memoria de uno de los toreros más grandes de todos los tiempos.
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Bibliografía: Don Ventura (seud. de V. Bagués), Historia de los matadores de toros, Barcelona, Imprenta Castells-Bonet, 1943 (Barcelona, De Gassó Hnos., 1970, págs. 230-231); J. L. de Córdoba (seud. de J. L. Sánchez Garrido), Manolete: dinastía e historia de un matador de toros, pról. de R. González “Machaquito”, Córdoba, Imprenta Provincial, 1943; J. de Urrutia, Los sustitutivos en el toreo: de Joselito-Belmonte a Manolete-José Luis Vázquez, pról. de Luis Fernández Salcedo, Madrid, Rialto, 1943; S. Í bero (seud.), Lo bueno y lo malo de Manolete, Barcelona, Sociedad General Española de Librería, 1944; M Quiroga Abarca, Biografía incompleta de Manolete (El hombre y el torero), Madrid, Editorial Montañesa, 1945; A. de la Villa, Manolete: otra época del toreo, México, Leyenda, 1946; El Caballero Audaz (seud. de J. M. Carretero Novillo), “Manolete, el misterioso, o la fuerza de la fatalidad”, en El libro de los toreros. 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ÁVILA: ¡VUELVEN LOS TOROS! CORRIDA DE ADOLFO MARTÍN

Plaza de Toros de Avila
Domingo 19 de julio de 2020
Toros de la Ganaderia de Don ADOLFO MARTIN, 

Para los Espadas;
MORENITO de ARANDA
Manuel ESCRIBANO 
Octavio CHACON


Lewis Hamilton; terrorista ambiental, racista, excluyente, e hipócrita / por Alberto Pérez-Palma


Sin conocimiento de la historia, cultura y arte, arremate contra la tauromaquia, claro la ignorancia nunca va tener conocimiento, pero sin tratar de justificar esta ignorancia, por falta de conocimientos y estudios sobre la fiesta brava, entre otros, Lewis Hamilton atentó de manera flagrante contra todo aquellos que “defendía” claro necesitaba vender una imagen falsa.

En el tintero del Abogado Pérez-Palma… Lewis Hamilton; terrorista ambiental, racista, excluyente, e hipócrita

Alberto Pérez-Palma
Toros en el Mundo / México/Julio, 2020  , Por Alberto Pérez-Palma
Cuando la ignorancia domina a la congruencia y a la realidad, suceden inimaginables aberraciones, el sentirse superior es el peor pecado del ser humano, máxime cuando enarbolas la bandera contra el racismo y la igualdad, Lewis Hamilton se ha convertido en intolerante, racista, ha mostrado su verdadera cara, ha engañado al mundo con falsas poses.

Sin conocimiento de la historia, cultura y arte, arremate contra la tauromaquia, claro la ignorancia nunca va tener conocimiento, pero sin tratar de justificar esta ignorancia, por falta de conocimientos y estudios sobre la fiesta brava, entre otros, Lewis Hamilton atentó de manera flagrante contra todo aquellos que “defendía” claro necesitaba vender una imagen falsa.

“Esto es verdaderamente asqueroso”…, refiriéndose a una actividad cultural, a un arte, o simplemente el gusto o preferencia de cualquier ser humano que guste del arte de la tauromaquia… Palabras de un “defensor”? De un “ambientalista”?

¡No!

¡No!, esas palabras son de un racista discriminador, sí esa es la verdadera personalidad de Lewis Hamilton.

Resulta que nuestro ‘protector’ del medio ambiente es el protagonista principal del efecto invernadero causante del calentamiento global, y por consiguiente del cambio climático mundial, así que cada desastre de la naturaleza, cada especie muerta por la contaminación tiene inmerso el nombre del terrorista ambiental Lewis Hamilton.

Su “inofensiva” actividad como piloto de fórmula uno, contribuye al asesinato de especies animales y al aniquilamiento de nuestro medio ambiente, hecho que oculta, pero como es su fuente de ingresos y lujos calla, y para lavar conciencia enarbola falsamente una bandera de amor al Planeta y a los seres vivos, pero la realidad es que es un terrorista ambiental.

Esta es la contribución de nuestro ‘héroe ambiental‘….Un Fórmula Uno disponible para cada carrera 100 kilos de combustible (se limita en masa porque si lo hiciéramos en volumen, litros, dependería de la temperatura de cada momento). Esos 100 kilos son aproximadamente 140 litros en condiciones normales.

Si la distancia recorrida en las carreras es de 305 kilómetros aproximadamente, una operación fácil nos daría un consumo de 46l/100 kilómetros, que tampoco es una cifra desorbitada.

Sabiendo que la equivalencia con el CO2 es que por cada kilómetro de gasolina, se emiten 2.3 jilos de CO2. Por tanto en una carrera, cada monoplaza emite unos 230 Kg de CO2.

Gracias Hamilton, has matado mas animales que la propia tauromaquia.

Eso es solo combustible en la carrera, sin contar todo el combustible y demás contaminantes, que genera la transportación su vehículo F1 de un país a otro, las vueltas de prueba, etcétera.

Y no hemos considerando las llantas…ahí si viene y cabe como anillo al dedo la expresión del terrorista ambiental Lewis Hamilton “Esto es verdaderamente asqueroso“.

Y como se transporta nuestro “guerrero ambientalista” más bien farsante defensor… cuidada tanto el medio ambiente que se transporta en avión propio, contaminación de altura… acaso no sabe que existen las bicicletas 100% ecológicas.

En España enseñan a los niños a torturar y matar a los toros dice el santo protector… otra incoherencia del farsante promotor del Pace and love

En un test en la web oficial de la F1, Hamilton revela su verdadera personalidad, al responder sobre su videojuego favorito, de inmediato la respuesta:Call of Duty; juego que busca transmitir la crueldad, hay escenarios con mucha sangre y partes de cuerpos además de que escucharemos como normal palabras malsonantes, así nuestro flamante amoroso del mundo.

Temática de su videojuego favorito; genocidio masivo de civiles, que en el modo multijugador es normal gritar e insultar a través del micrófono, profiriendo incluso amenazas de muerte a sus contrincantes y humillando a los demás jugadores… como diría un gran aficionado, ganadero y hasta torero Don Mario Moreno Cantinflas:

“¡Ahí está el detalle chato!”.

Utilizar un color, una preferencia, una causa, solo para manipular y engañar, Hamilton ha demostrado ser además de Incongruente, es intolerante, racista y clasista.

A nuestro amigo hay que enseñarle el concepto de tolerancia: Actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias.

La tolerancia se refiere a la capacidad de respetar todo aquello que es diferente a lo propio, que no compartimos e incluso que no se puede reprimir, es decir, opiniones, creencias, sentimientos, costumbres, entre otros.

La declaración de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural establece que “… la cultura debe ser considerada el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

El derecho a participar en la vida cultural tiene elementos tanto individuales como colectivos. Pueden ejercerse como un individuo, en asociación con otros, o dentro de una comunidad o grupo.

Acaso Lewis Hamilton es ¿un todo poderoso?

O será que sus patrocinadores ¿son cómplices?

O será que ¿se siente superior al resto del mundo?

Hamilton además de personalidad narcisista cree que el mundo gira alrededor de él.

Sí, persona incoherente en su discurso y sus ‘banderas’. De arrogancia social al querer imponer sus intereses y preferencias personales sobre el universo, cuestiona y juzga a todos que no comparten sus haberlos alimenticios, juzga el arte por desconocimiento, supuestamente está en contra de la violencia y…

¡su pasatiempo preferido es un juego de odio y destrucción!
  • Como taurino, ambientalista, y simplemente como ser humano pido, más bien exijo que Lewis Hamilton ofrezca una disculpa pública España y al Mundo.
  • Como taurino, ambientalista y ser humano pido y exijo a las autoridades, el respeto a los derechos del cada individuo, el derecho a sus preferencia y creencias

Es muy fácil para muchas autoridades prohibir algo sin conocer de tolerancia y respeto.

Todos gozamos el derecho más importante del hombre:

¡La Libertad!

No la coarten, ni la limiten, por delaciones vertidas por un terrorista ambiental.

Y, para Lewis Hamilton, alguien le puede informar que existen otras luchas y causas en las que puede participar y expresar su “respeto al medio ambiente”; como en la defensa del Amazonas, de la caza ilegal y furtiva de especies en peligro de extinción, y muchas más, pero claro esas…

… esas no se hacen en la comodidad de un escritorio.

Es vergonzoso aprovecharse de una posición para transgredir, ofender y agredir, los derechos son universales, la libertad es un derecho universal, pero la congruencia, respeto y tolerancia no es de todos, así lo demostró:

¡LEWIS HAMILTON, TERRORISTA AMBIENTAL!

Entrevista: Hablamos con Andrés Vázquez. / por JAIME

Andrés Vázquez y Orson Welles ("El Torero Samurái)

Yo he procurado siempre torear bien con el capote y lo he hecho con lo que tenía delante: Miura, Pablo Romero, Victorino… Maté seis de Victorino con animales de toda la edad posible porque Victorino recomponía las corridas como podía: con 8-9 años, sementales… En ese momento él tenía poco dinero y yo le ayudaba porque le quería mucho. 


Hablamos con Andrés Vázquez.

POR JAIME
Patrimonio Taurino · 3 JULIO, 2020
En nuestra serie de “leyendas en confinamiento” hoy traemos a uno de los más grandes de la historia. Andrés Vázquez posee en su haber diez puertas grandes de Madrid y una carrera forjada a fuego que le ha hecho admirado en el mundo entero. El de Villalpando nos abre las puertas de su casa para que podamos disfrutar y aprender de un genio irrepetible. Gracias a Jaime por su amabilidad y a Antonia por sus capotes.

¿Cómo lleva el confinamiento, maestro?
l
Estoy muy bien, no he tenido ningún problema. Vi pronto que esto era un problema muy grande y hay que afrontarlo como hay que afrontarlo. Llevo dos meses sin salir, no me había pasado nunca, pero lo comprendo. Entiendo lo que está pasando y el esfuerzo de las autoridades por sacar esto bien adelante.

Cada vez que he hablado con usted me ha contado sus “carreras” y paseos, ¿cómo lleva el estarse quieto?

Ahora íbamos a salir en las horas que nos han dejado para salir. En casa leo, escribo, hablo de toros… Sigo corriendo todos los días. En mi casa tengo un corral, que se decía antes, y ahí salto, brinco… Además los paseos que hacemos son largos.

¿Sigue usted pendiente de los toros?

Sí, los veo en la televisión pero ahora no emiten nada. A través del ordenador sí que los veo.

¿Le gusta verse a usted toreando?
k
Sí hombre, así se quitan muchos defectos. Yo siempre he sido partidario de Domingo Ortega y Juan Belmonte porque son cosas especiales. De ellos aprendí mucho, daba gusto oírles hablando de toros. Ellos siempre te decían que había que aprender cada día y me decían los defectos que tenía hasta saliendo por la puerta grande de Madrid.

Yo no he ido al colegio pero tuve grandes maestros. Cuando voy a un coloquio me escuchan porque aprendí de los mejores. Siempre he sido una persona con ganas de aprender. 

Belmonte me decía a mí que siempre se ven defectos, que siempre hay cosas que ver de las que se puede aprender. A mí me gustaba ver los defectos que podían tener Ordóñez, Dominguín… pero también los míos, de ellos siempre se aprendía. 

Belmonte fue una persona muy importante en su vida.

He tenido la suerte de conocerle y aprender de él. Su media verónica siempre fue fabulosa y un día que me vio torear me dijo, delante de su mujer, “eres el que mejor has empezado y terminado lo que yo he hecho. Toreas mejor la media verónica que yo”. Yo ante eso me negué, le dije que no.


Usted siempre ha bebido de las fuentes antiguas.
+
Es lo que te decía, siempre he tratado de aprender y de los mejores. Pude conocer a Belmonte en algunos tentaderos pero antes yo ya había aprendido mucho de su toreo empapándome de libros antiguos. Que me perdonen pero el toreo de Juan no tenía nada que ver con el de Joselito. 

La forma de torear de Juan Belmonte, su colocación, todo, acababa con aquello. Se ponía por delante, podía con los toros, no se movía mucho, se quedaba muy quieto, era grandioso. Juan Belmonte era templanza, Joselito era movimiento.

A mí me comparaban con él con el capote y me negué, como te decía, siempre. Nadie se podía comparar a Juan Belmonte.

Usted brilló con el capote en una carrera en la que los hierros duros nunca faltaron. Uno de ellos surgió de su mano, Victorino Martín.

Yo he procurado siempre torear bien con el capote y lo he hecho con lo que tenía delante: Miura, Pablo Romero, Victorino… Maté seis de Victorino con animales de toda la edad posible porque Victorino recomponía las corridas como podía: con 8-9 años, sementales… En ese momento él tenía poco dinero y yo le ayudaba porque le quería mucho. 

Cuando empezó a tener dinero me decía que yo maté unas corridas que no había matado nadie. 

Maestro, ¿cómo ve que las corridas de toros se puedan dar sin público este año?

Mal, las corridas de toros tienen que ser con público. El dar toros sin público es lo que quieren los antitaurinos, puede ser peligroso porque lo pueden usar.

Maestro, ¿cómo ve el intento de aprovechar esta situación para quitar los toros de determinados grupos políticos?

Ya estamos viendo como los ganaderos están mandando toros al matadero por no poder lidiar, imagínate si acaban con los toros. Está claro que hay gente que quiere acabar con esto y es porque no saben ni lo que quieren, no saben ni lo que dicen ni las consecuencias que tendría. No es la primera vez que lo intentan y no han podido.

El maestro nos relata la universalidad de la fiesta.

Mira, el toreo gusta en países de todo el mundo. Puedes ver americanos, europeos, hasta chinos y quieren venir a Madrid a los toros. Yo he ido fuera de España a dar charlas y sé que han venido a ver toros a Madrid, ¿por qué crees que será? He estado con gente que no quería toros y hablando con ellos se han hecho aficionados. Conociendo la fiesta se hacen aficionados que luego puedes ver en Sevilla, Madrid…

El toreo es muy grande, está reflejado en obras de arte, en la literatura… es un arte cuyo peso perdurará siempre.

En este arte usted ha dejado su nombre con letras de oro.

Antonia echa un capote al maestro. Mira, delante de mí tengo una revista en la que aparecen las grandes faenas del siglo XX. En ellas aparece la faena a Irónico de Benítez del Cubero.
Esa trayectoria se ha reflejado en el cine.
¡
En Sobrenatural llegué a ver hasta a antitaurinos, cuando conocen esto se dan cuenta de lo que es. Yo he recibido mucho cariño con la película, hemos llenado hasta en Madrid.

Maestro, hablemos de qué toro/s no olvida.

La suerte que he tenido es que los mejores o los que más me han marcado han sido en Madrid. Los primeros que me vienen a la mente son de Victorino aunque, como te dije antes, alguno tenía más de 8 años y otros eran hasta sementales. La primera que maté corté tres orejas (2-Baratero y 1-Granaíno) y la de los 6 corté dos y pinché otras dos a Pajarero.

Usted era un gran estoqueador. ¿Qué torero recuerda como el mejor estoqueador que ha visto?

Para mí Saleri II pese a que pinchó un toro en Sevilla que le pudo cambiar la vida toreando con Joselito y Belmonte. A mí me enseñó mucho, fíjate que he matado un novillo con 70 años hasta recibiendo. En ese festival me vio El Viti y hasta él se quedó sorprendido de cómo lo había matado. 
¡
Saleri II tuvo una carrera dura.

Sí, iba mucho con Joselito y Belmonte pero toreaba el que no querían ellos. Era un fenómeno y de él aprendí mucho.

Maestro, matando toros con la edad que usted mataba, ¿cómo superar el miedo?

Yo miedo tenía a no estar bien, eso es lo que más me preocupaba, al toro no le tenía miedo. Como te decía aprendí mucho de Saleri II y me ponía delante de lo que me echaban. Esa relación de valor entre los dos nació un día en el que estaba yo entrenando en Vistalegre. Saleri me vio y tuve claro que él me iba a enseñar, le tenía que demostrar que era un torero para que me mirara y no un chufla de Villalpando. Echamos un toro allí y nadie veía que le fuera a pegar uno, ni yo, pero me puse delante y le pegué siete para que Saleri me viera. Tras esto me pegó una paliza el toro que pensé que me mataba pero el objetivo estaba ya conseguido. Luego me enseñó mucho. 

Se acerca la hora del paseo y concluimos la charla recobrando ánimos de la alegría del maestro. Nos invita a Villalpando cuando pase el virus y nos reafirma en que nadie puede acabar con algo tan grande como la fiesta. Sin duda, un genio irrepetible.
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