la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 18 de septiembre de 2026

Adrián de Torres, una figura del toreo desconocida / por José Carlos Arévalo


'..No puedo entender que este extraordinario torero haya confirmado su alternativa en una Feria de Otoño, que haya actuado un domingo de Ramos en Las Ventas, que haya cortado tres o cuatro orejas en tan difícil coso. Me resulta inaceptable tamaño vacío informativo. También me extraña que nadie me haya hablado de este torero..' 

EN CORTO Y POR DERECHO
Adrián de Torres, una figura del toreo desconocida

Por José Carlos Arévalo
Tarde de domingo sin toros. Hojeo periódicos, solo titulares. Suena el teléfono. Es mi hijo, Antonio. "¿Estás viendo la corrida?", "¿Qué corrida?", "La de Canal Sur, torea Castella y...", "La pongo y hablamos después". Así empezó la tarde en que descubrí a un torero del no tenía la menor referencia, que no torea ni una y que torea como una figura en plenitud. Se llama Adrián de Torres. Pero antes de escandalizarme y de buscar culpables por las cuatro esquinas de la Fiesta he creído más honesto hacer un ejercicio de autocrítica. No como periodista, pues me retiré precisamente cuando Adrián de Torres tomaba la alternativa en Cazorla de manos de Padilla y en presencia de Fandi. Pero sí como aficionado., pues quien de verdad lo es no se retira nunca, Y ahí he fallado. No puedo entender que este extraordinario torero haya confirmado su alternativa en una Feria de Otoño, que haya actuado un domingo de Ramos en Las Ventas, que haya cortado tres o cuatro orejas en tan difícil coso. Me resulta inaceptable tamaño vacío informativo. También me extraña que nadie me haya hablado de este torero. 

Por eso, al término de la transmisión de Canal Sur hice varias llamadas. Y no me aclararon mucho. Por ejemplo, que tan buen torero siempre toreó en Las Ventas "corridas duras", que por estos pagos se le consideró un torero de valor -¿quién?-, y que rentabilizó (?) estos éxitos toreando en Francia en plazas "toristas". Por su parte, el gran periodista jienense, Luis Miguel Parrado, me dijo que de este torero hace años circuló por las redes una faena inusitada, irreal, de un temple despacioso y mágico. Casualmente, en una cena, la viuda de Corbacho, el gran maestro de toreros, me dijo que Antonio quiso apoderarle, pero ya entonces había entrado en la fase terminal de su enfermedad.

Las confidencias de Maria Corbacho y de Parrado me tranquilizaron, aunque no del todo. Hay preguntas, en el caso Adrián de Torres, para las que no tengo respuesta. ¿Por qué se me ha escapado este torero? ¿Por qué la Fiesta da la espalda a un torero tan bueno? ¿Por qué de la corrida transmitida por Canal Sur no se ha dicho absolutamente nada? En todo caso, yo sí voy a escribir sobre algo inédito en la fiesta de toros: el toreo extraordinario de un torero que no torea casi nunca.

Así torea Adrián de Torres:

Primero, el toro. La corrida era de Salvador Domecq. O sea, el toro ideal para el examen final de un torero. Otro tipo de toro. Por ejemplo, el llamado "toro torista" califica el valor, la voluntad, la destreza (la defensiva, menos la que exige entrega y apuesta). Pero esta ganadería, como todas las que proceden directamente de Domecq-Núñez Villavicencio, reclama el valor que exige la bravura. Es decir, tener el valor, la maestría y la inspiración como medios al servicio de un fin superior, el toreo. Si al final de la lidia ha prevalecido cualquiera de los medios sobre el toreo, el techo de quien así haya actuado será bajo. Si, por el contrario, las tres aludidas virtudes han desaparecido oscurecidas por el toreo, el torero no tendrá techo.

¿Cuál fue la sorpresa que me deparó Andrés de Torres? Que al valor lo escondía el toreo, que la maestría se ocultaba tras la naturalidad, que el arte brotaba inmerecido, como si lo regalara el toro. No había miedo en el torero, estaba a gusto en el ruedo con el toro, había trasladado la emoción al tendido.

El toreo de Adrián no tiene pellizco, ni gracia, ni inspiración repentina. Tiene algo mejor: una elegancia tranquila. Su verticalidad le yergue con prestancia ante la acometida del toro, pero no lo eleva porque su pecho tornea y su cintura se quiebra mientras entrega la embestida al brazo que torea y este a la muñeca que remata. Nos dice Adrián que el torero es el eje de la suerte, el artista que la engendra, la inteligencia que acaricia la peligrosa violencia del toro, que la doma, que la saborea, que la templa. Hay en su toreo, tanto con el capote como con la muleta, naturalidad y delectación. Encuentra, sin buscarlo, el sitio de torear. Imanta sin esfuerzo la fuerte embestida del toro levantado al capote tranquilo que la mece. Y con la muleta su temple deletrea los tiempos del pase para mayor delectación del toreo: gallardía en el cite, tacto en el embroque, cadencia en el viaje y una sorprendente y templadísima sobredosis que alarga los muletazos cuando se los creía terminados, lo que sacia de toreo a los tendidos. Quizá esa tendencia a prolongar la reunión con el toro le incite a torear con los vuelos como si quisiera que el pase no terminara nunca. Su naturales con la mano derecha fueron de una largura y un temple inefables.

No entiendo el vacío sufrido por este gran torero. No entiendo mi culpable ignorancia. Pero no me gusta ir por la vida de profeta de nadie. Y sin embargo, tampoco suelo callarme lo que pienso. Y en este caso, he visto en Adrián de Torres un verticalidad manoletista, un temple ordoñista y una naturalidad bienvenidista. Que Dios me perdone.

SIC SEMPER TYRANNIS / por Sertorio


Tiranicidio de Enrique III de Francia a manos del dominico Jacques Clément

SIC SEMPER TYRANNIS, que en román paladino y para que lo entiendan las víctimas de la LOGSE, significa: “Siempre así con los tiranos”. También debemos precisar que, tratándose de un estudio histórico, cualquier parecido o relación con la actualidad sería mera coincidencia.

Sertorio
La Europa del XVI, desgarrada por guerras de religión y amenazada por el crecimiento imparable del Imperio Otomano, sufrió episodios que negaban con la contundencia de las armas la legitimidad de los gobernantes de aquella era convulsa. Al padre Juan de Mariana (1536-1624), teólogo jesuita español, no le faltaron ocasiones para reflexionar sobre tan difícil objeto: los regicidios de Enrique III y Enrique IV de Francia, la muerte de Guillermo de Orange o los asesinatos jurídicos de Tomás Moro o de Johan van Oldenbarnevelt, eran sólo algunos de los muchos episodios que el erudito pudo conocer a lo largo de su muy dilatada vida. En su obra Del Rey y de la institución real, lo más conocido, sin duda, es la reflexión que sobre la tiranía y los tiranos realizó el venerable teólogo, en especial sobre la espinosa cuestión del tiranicidio. Como estas cosas nunca pierden actualidad, vamos a refrescar algunas de las ideas del teólogo clásico español. Nunca está de más escuchar la viejas palabras que han de volver a sonar.

En la era que vivió el padre Mariana, la monarquía hereditaria, sancionada por la religión y la costumbre, moderada por elementos aristocráticos y populares, se consideraba el modo de gobierno perfecto del Estado. Los regímenes republicanos de Venecia o Génova estaban regidos por los patricios y representaban a la perfección, sobre todo en la Serenísima, la esencia del republicanismo, que es la cooptación del poder entre una élite histórica, identificada con el servicio del bien común durante generaciones. La república democrática sólo era concebible en comunidades muy pequeñas, de gran igualdad social, sin grandes fortunas ni pobrezas infamantes, al estilo de los cantones suizos o de nuestros territorios forales en Guipúzcoa y los valles navarros. Aun así, para Mariana, la democracia es la antítesis de la república, porque los cargos del Estado se distribuyen por igual entre los hombres, “sin distinción de méritos y de clases, cosa por cierto contraria al buen sentido, pues pretende igualarse a los que hizo desiguales la naturaleza o una fuerza superior e irresistible”. La república, según el modelo romano, es el gobierno de los nobles, de los mejores, de los aristoi. Nada que ver con la aguardentosa y chabacana tarasca que en España se nos presentó dos veces como tal.

Enrique III de Francia reconoce en su lecho de muerte a Enrique de Navarra (Enrique IV) como su sucesor.

Pero, para Mariana, no hay peor gobierno que el del tirano, aunque se presente “blando y risueño”, aunque esté inspirado en los mejores principios y tenga buenos comienzos, pues es inevitable que degenere y tome como medida de sus desmanes, “no la utilidad pública, sino su propia utilidad, sus placeres y sus vicios”; que utilice el Estado como instrumento de sus intereses personales y de su disfrute de los privilegios que dan las magistraturas, pero no de sus deberes, en especial de su misión de velar por el bien común. Teme la virtud ajena y es enemigo de los mejores, “busca su apoyo en la intriga, solicita cuidadosamente la amistad de los príncipes extranjeros a fin de estar preparado a todo evento, compra guardias de otros pueblos de quienes por ser bárbaros se fía”. Enemigo de los mejores, llamará a su lado a los peores para mantenerlos bajo su férula y que se conviertan en sumisos ejecutores de sus designios, pues son personas que en un régimen bien ordenado jamás ocuparían una posición tan destacada. La descripción del padre Mariana nos es muy familiar: 

“…¿para qué hemos de decir más? Trastorna un tirano toda la república, se apodera de todo sin respeto a las leyes, de cuyo imperio cree estar exento; mira más por sí que por la salud del reino, condena a sus ciudadanos a vivir una vida miserable agobiados por toda clase de males, les despoja a todos y cada uno de sus posesiones patrimoniales para dominar solo y señor en las fortunas de todos. Arrebatados al pueblo todos los bienes, ningún mal puede imaginarse que no sea una calamidad para sus súbditos”.

Envanecido por su aparente invulnerabilidad hasta llegar a la hybris, su ceguera acaba perdiendo a quien se cree impune porque no ha encontrado un freno a sus audacias y sólo ha visto sumisión y silencio, cuando no elogios, ante sus crímenes. Mariana justifica incluso la muerte de un rey legítimo de origen, aunque no de ejercicio, como Enrique III de Francia, cuyo peor crimen fue el asesinato del duque de Guisa y del cardenal de Lorena, que, fiados en su palabra, habían acudido a su presencia en Blois. Matar al tirano es una exigencia de la vida de la patria: 

“No por no poderse reunir los ciudadanos debe faltar en ellos el natural ardor por derribar la servidumbre, vengar las manifiestas e intolerables maldades del príncipe ni reprimir los conatos que tiendan a la ruina de los pueblos, tales como trastornar las religiones y llamar al reino a nuestros enemigos. Nunca creeré que haya obrado mal el que, secundando los deseos públicos, haya atentado en tales circunstancias contra la vida de su príncipe.”

El padre Mariana es militante contra los tiranos y considera inevitable su exterminio, fruto de la virtud ciudadana y del servicio al Estado: 

“.. el tirano es una bestia fiera y cruel, que adondequiera que vaya, lo devasta, lo saquea, lo incendia todo, haciendo terribles estragos en todas partes con las uñas, con los dientes, con la punta de sus astas. ¿Quién creerá sólo disimulable y no digno de elogio a quien con peligro de su vida trate de redimir a su pueblo de sus formidables garras? ¿Quién que no se han de dirigir todos los tiros contra un monstruo cruel que mientras viva no ha de poner coto a su carnicería? Llamamos cruel, cobarde e impío al que ve maltratada a su madre o a su esposa sin que la socorra; ¿y hemos de sentir que un tirano veje y atormente a su antojo a nuestra patria, a la cual debemos más que a nuestros padres? Lejos de nosotros tanta maldad, lejos de nosotros tanta villanía. Importa poco que vayamos a poner en peligro la riqueza, la salud, la vida; a todo trance hemos de salvar la patria del peligro, a todo trance hemos de salvarla de su ruina”. 

Así fue siempre en la España de verdad: la de Fuenteovejuna, la de Pedro Crespo, la del Dos de Mayo.

jueves, 17 de septiembre de 2026

A la cola... / por Antolín Castro

Ya no hace falta formar las colas así. Online ofrece mayor comodidad

'..Pues sí, a la cola… virtual, es la visión más moderna del deseo de acudir a los toros si el cartel genera interés entre aficionados, o no, pero interesante para todos. Ahora solo queda esperar que merezca la pena tener las entradas del día 12, aunque va a ser muy difícil que se pueda repetir el impacto del pasado año..'

A la cola...

Antolín Castro
Opinión y Toros / 17 Sept. 2026
A menos de dos semanas para la Feria de Otoño en Madrid, se ha formado una larga cola para conseguir entradas.

Así se ha visualizado el momento de abrir las taquillas para las poquísimas entradas sueltas puestas a la venta. Claro que los tiempos han cambiado y se ha producido a las 00:00 del día de hoy de forma online.

Lo de ponerse al sol, al frío o a la lluvia, de forma física, en la explanada de Las Ventas, ha dejado paso a la cola virtual delante del ordenador. En la comodidad del hogar, sí, pero también a esas horas de la noche y sin saber a qué hora podrás llegar a tu objetivo y ni siquiera si conseguirás hacerte con las entradas que querías.

Hice la prueba y mi situación fue estar en el número 5.436. Nada más y nada menos, tenía toda la noche por delante para saber si llegaría a tiempo para obtener una de las 1.000 entradas que se pondrían a la venta para cada festejo. El resto ya estaba vendido todo a través de los abonos adquiridos.

Tocaba armarse de paciencia, sabedor de que sería imposible conseguir una entrada para el día de Morante. Habiendo más de cinco mil personas por delante y sabiendo que solo podía haber mil entradas, lo mejor sería desistir. Si el interés estaba en otro festejo, sería mejor dejar pasar el aluvión, echarse a dormir, y por la mañana seguro que se podrían encontrar entradas.

Tal cual. Morante agotó el papel, aunque ya sea en sentido virtual, y para el resto de festejos las taquillas, a la luz del día, permiten encontrar algo.

Menos mal que en mi caso todo es literatura, ya que soy abonado desde hace más de cincuenta años, lo que me permite obtener las entradas con antelación.

Difícil se han puesto las entradas en las ferias de Las Ventas, máxime si hay carteles que generen un atractivo mayor. Está claro que el éxito de abonados en esta ocasión -aunque hayan subido siempre en los últimos años- ha sido el poder presenciar in situ la revuelta de Morante al coso madrileño. Dada la diferencia entre los precios de abonado y de entradas sueltas, era mejor y más rentable hacerse con siete entradas que con dos para un día. Un buen negocio para el comprador y el vendedor. Los dos de acuerdo.

Pues sí, a la cola… virtual, es la visión más moderna del deseo de acudir a los toros si el cartel genera interés entre aficionados, o no, pero interesante para todos. Ahora solo queda esperar que merezca la pena tener las entradas del día 12, aunque va a ser muy difícil que se pueda repetir el impacto del pasado año. Salvo que a Morante le de por quitarse la coleta otra vez. Eso supondría una cola mayor para la próxima que se anuncie.

Juan Miguel: el estoicismo de Colmenar de Oreja forjado en el valle del terror / por Aitor Vian

'..Privar a las ferias de lidiadores con la verdad de Juan Miguel es despojar al toreo de su dimensión más sagrada y heroica. La afición de piedra berroqueña, aquella que sabe distinguir el oro de ley de la bisutería, reclama que el esfuerzo y el dolor tengan su justa recompensa en forma de oportunidades..'

LA VOZ DE LA ALTANERÍA
Juan Miguel: el estoicismo de Colmenar de Oreja forjado en el valle del terror

Por Aitor Vian
En los confines de la Comunidad de Madrid, allí donde el asfalto y la gran ciudad ceden su imperio a las encinas y a la dureza del campo, se extiende una geografía taurina que no entiende de concesiones ni de postines. Es el temido "Valle del Terror", un rosario de pueblos y cosos donde el toro impone su ley más severa y donde los lidiadores se miden por su capacidad para mirar a los ojos a la tragedia. De ese crisol de exigencia e inclemencia, concretamente desde la histórica Colmenar de Oreja —cuya imponente Plaza Mayor encierra en sus soportales siglos de liturgia taurina— emergió la figura de Juan Miguel, un matador que encarna, quizá como pocos en el escalafón actual, el romanticismo descarnado de los toreros de trinchera.

Hablar de Juan Miguel es abrir el libro de la tauromaquia por sus páginas más cruentas, pero también por las más auténticas. Su historia no sabe de alfombras rojas ni de apoderamientos de salón; es la epopeya de un gladiador esculpido a golpes de cornada, de sangre derramada y de silencios en los despachos. Durante una larguísima y durísima etapa como novillero, se batió el cobre frente a los hierros más terroríficos del campo bravo, asumiendo compromisos que muchos otros rehuían y entregando su propio cuerpo como garantía de su verdad insobornable.

Su concepto del toreo está desprovisto de cualquier alharaca o falsedad. Juan Miguel practica una tauromaquia de estoicismo puro, donde la quietud no es una pose, sino una necesidad vital. Cuando se abre de capa o presenta la sarga, lo hace con las plantas firmemente hundidas en el albero, ofreciendo el pecho y aguantando miradas que hielan la sangre en los tendidos. Ese valor seco, austero y castizo, se transforma en clasicismo cuando el toro, dominado por la firmeza del madrileño, se entrega a los vuelos de una muleta que busca siempre someter por abajo con trazo largo y sincero.


Sin embargo, la recompensa del sistema a tanta sangre y tanta entrega suele ser, paradójicamente, el más absoluto de los ostracismos. Tras alcanzar el codiciado y merecidísimo doctorado, Juan Miguel ha tenido que enfrentarse al muro invisible de una industria que, con demasiada frecuencia, olvida a quienes sostienen con su sacrificio la grandeza moral de la Fiesta. En el amargo desierto de la espera, frente a la escasez de contratos y el eco vacío del teléfono, este diestro ha demostrado una dignidad colosal, refugiándose en la soledad de su entrenamiento y manteniendo intacta la fe en su vocación.

Privar a las ferias de lidiadores con la verdad de Juan Miguel es despojar al toreo de su dimensión más sagrada y heroica. La afición de piedra berroqueña, aquella que sabe distinguir el oro de ley de la bisutería, reclama que el esfuerzo y el dolor tengan su justa recompensa en forma de oportunidades.

Juan Miguel es el baluarte de Colmenar de Oreja y el triunfo de la voluntad sobre el abismo. Un superviviente nato que ha hecho de sus cicatrices un mapa de honor y de su muleta, una bandera de resistencia. En su estoicismo habita el alma inquebrantable de la tauromaquia, aguardando con paciencia franciscana el instante en que las puertas de los chiqueros se abran para demostrar que el valor auténtico, el que se forja en el dolor y en el silencio, jamás pasa de moda.

Madridistas: impasible el ademán / por William Pogue


'..En el tiempo de la mentira y de la desinformación deberíamos tener un canal, un oráculo de la verdad que nos dé la calma que nos arrebata el obsceno relato de los corruptos. Entretanto, madridistas, prietas las filas e impasible el ademán. Hay que aguantar. Habrá justicia. Tiene que haberla..'

Madridistas: impasible el ademán

William Pogue
La Galerna / 17 Setb. 2026
El día de anteayer nos dejó unas cuantas malas noticias. No es cosa mía, se nota que el madridismo acusa los golpes. Llevamos más de tres años apretando los dientes y tragando mierda, asistiendo a un espectáculo insoportable: el NeoNeigrerismo. Tebas ha tomado el testigo de Negreira y de toda la escoria que ha corrompido el fútbol desde 1990 hasta nuestros días. Con un CEO profesional al frente de LaLiga, el Barcelona estaría en graves problemas. La permisividad con la trampa, con el engaño, con la adulteración de cuentas, cuando no la ignorancia culposa o el colaboracionismo, sitúan a Tebas como cooperador necesario, cómplice de todas las tropelías post Negreira que sostienen a un Barcelona en quiebra.


La justicia ordinaria parece más lenta que nunca y la deportiva ha dejado de dar señales de vida desde que Ceferin dijo que el caso Negreira era "una de las situaciones más graves" que había visto en el fútbol. De la cosa deportiva española ya sabemos lo que podemos esperar: intervención política en el CSD para prescribir delitos, "pasar página" por parte de los advenedizos soldados de fortuna del CTA, nacidos para medrar. Mientras, Tebas pasa de puntillas sobre el mayor escándalo de corrupción deportiva del que hay registros y mira para otro lado con palancas, inscripciones fraudulentas... Cuando "las descubre", ya consumada la golfería, escenifica la preocupación en un viaje relámpago a Barcelona, con comilona y sobremesa de las que transforman conflictos en lazos de sangre. La mugre arregla sus asuntos así.

LA GUINDA LA PUSO LA NOMINACIÓN DEL CAMP NOU COMO SEDE DE LA FINAL DE LA CHAMPIONS DE 2029... NO SE ALTEREN. ESTE ASUNTO NO TIENE NADA QUE VER CON LA EVOLUCIÓN DE LA SANCIÓN DEPORTIVA

Estamos cansados. Es insoportable ver presumir de impunidad a toda la chusma culé de las redes sociales, alguno de ellos payasos bien pagados en el circo de la tele. No se vislumbra el merecidísimo castigo que nos enseñaron en el cole que siempre alcanza a los culpables. Hasta periodistas que un día tuvieron dignidad reptan por los alrededores del culerío vanagloriándose de la impunidad y burlándose de la hipotética incapacidad de nuestro equipo para generar fútbol. Ya no se acuerdan del Barcelona de Setién, de Koeman, de Xavi. Ignoran detalles como la adulteración arbitral de la competición, que sigue más viva que nunca.


No me lo nieguen: un juez tiene que tener temple y nervios de acero, además de ser un sinvergüenza, para no amonestar al defensor de una patada sin balón a Vini, para no ver dos rojas claras consecutivas sobre Cucurella (pisotón por detrás sin balón) y sobre Huijsen (tremendo codazo en la cabeza). Se oculta que el saldo arbitral sigue inclinando el campo siempre en contra de los rivales del Barcelona y a favor de los nuestros. Tarjetas. Penaltis. Tolerancia al acoso a unos futbolistas y protección de otros. No nos lo expliques, Soto. No obligues a la señorita que lee los indescriptibles textos de "Tiempo de Prevaricación" a pasar los peores ratos de su vida. Ni ella se los cree, abogado. Y se le nota.

Tenemos problemas, sí. El partido de Elche fue algo que vimos demasiadas veces el año pasado. Apatía. El equipo juega poco sin Güler. Dominamos en la primera parte. Debimos resolver con tres o cuatro goles. Vini estuvo negado. Recordamos su época de adolescente, con esos golpeos absurdos y el balón volando sin dirección. Vini: mira la pelota, por favor. El equipo genera, pero Mbappé necesita cuatro para enchufar una. No estamos acostumbrados a eso. Ronaldo habría hecho ochenta goles en una temporada con Güler surtiendo. El arreón final después de la torrija de la segunda parte es más fruto del miedo a entrar en ese vestuario con Mou que al orgullo, reconozcámoslo. A mí me sirve. Mou lo dijo: hay que ganar. Y se ganó. Observo demasiada amargura y cabreo en el madridismo. Ganando. Veinte tiros a puerta. Arbitraje criminal. Sabiendo lo que sabemos.


A mí también me pasa. Me tienta la desesperanza. Se llama overthinking. Pensar demasiado. Es algo propio de los tiempos que vivimos. Exceso de información, exceso de estímulos negativos. No sólo las redes sociales. El trabajo, las responsabilidades, las noticias. Este mundo pre-distópico en el que nos mienten cada día, en el que vemos el sufrimiento de la gente y pasividad de quien tiene que resolver los problemas, en el que nos dicen que la IA no sólo va a quitarnos el trabajo, sino que va a matarnos en tres años... Es demasiado. Y nuestra vía de escape, nuestro Real Madrid, sin carburar y sometido al abuso sistemático de golfos, corruptos y a la injusticia. Créanme que les entiendo.


La guinda la puso la nominación del Camp Nou como sede de la final de la Champions de 2029... No se alteren. No tiene nada que ver con el caso Negreira ni con las intenciones de la UEFA. Al Barcelona le van a caer cinco años sin Europa. Estoy seguro. El estadio no es del Barcelona, es de Goldman Sachs y esto es un negocio. No me sorprendería que la solicitud hubiera sido idea del acreedor, que está tranquilísimo viendo como la deuda se refinancia y los intereses siguen aumentando. Este asunto no tiene nada que ver con la evolución de la sanción deportiva.

Es lo que hacen siempre: Tebas tiene a los medios comprados para generar hype sobre cualquier asunto concerniente al Barcelona y hate sobre el Real Madrid. Para eso paga. No se habla del penalti de Lamine, se habla de las camisetas de apoyo a Ceuta de Vini, Konaté y Mbappé. Es lo de siempre.


Mi vaticinio es que en la edición de 2029 el Barcelona ni siquiera participará en la Champions. Veamos el lado positivo: ¿Se imaginan que nos presentamos en el Camp Nou a jugar una final? Si la ganásemos nos deberían conceder la prerrogativa de decidir indultar al Barcelona por el resto de su sanción solamente para darnos el placer de decir que no.

Dicho lo anterior, a mí también me gustaría que el club tuviera una voz institucional para dar de vez en cuando un puñetazo sobre la mesa, contarnos que seguimos teniendo contacto con la UEFA por el caso Negreira. Informar de que los investigadores siguen escandalizados de lo que han visto en el dossier de Ramos Neira y cía. Quiero pensar que han valorado el desgaste, la imagen (el Real Madrid es un negocio planetario) y no lo quieren asumir por razones comerciales.


No estoy seguro de que a Florentino le llegue la sensibilidad de la calle, más allá de los pitos en el Bernabéu, y me puedo imaginar lo que piensa sobre los silbadores. Debería dejarse grabar unos audios o dar una rueda de prensa de vez en cuando para subirnos el ánimo. Él sabría cómo. En la comunicación deportiva indudablemente hemos mejorado respecto de otros años. Mourinho es un portavoz incomparable, pero insuficiente.

En el tiempo de la mentira y de la desinformación deberíamos tener un canal, un oráculo de la verdad que nos dé la calma que nos arrebata el obsceno relato de los corruptos. Entretanto, madridistas, prietas las filas e impasible el ademán. Hay que aguantar. Habrá justicia. Tiene que haberla.

El 'Guernica'. Fusión y confusión / por Paco Delgado



El “Guernica”, de Pablo Picasso. El nombre se le ocurrió más tarde, a finales de la primavera de 1937.

'..Su nombre verdadero, al parecer, es “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, diestro clave para la fundación de la Generación del 27 y que había muerto en Manzanares en agosto de 1934. Al serle hecho el encargo, se lo dedica a su amigo muerto, quedando terminado en febrero de 1937..'

VIENTO DE LEVANTE
Fusión y confusión

Paco Delgado
Hace unos años se puso de moda lo de la fusión, que no es otra cosa que unir en una misma receta ingredientes de muy distinta naturaleza, origen y hasta filosofía. Y la hay en la música, en la cocina, en la política —bien lo sabemos y padecemos...— y en prácticamente cualquier orden de la vida. Pero esta tendencia también lleva a otro efecto, a lo mejor no deseado: la confusión.

Unos días atrás se cumplieron 45 años de la llegada a España del Guernica, la famosa obra de Pablo Picasso que, tras mucho tiempo desde 1944 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, enrollada dentro de una caja fabricada especialmente para ello, fue transportada en un avión de Iberia para ser instalada en el Casón del Buen Retiro de Madrid, donde permaneció hasta el 26 de julio de 1992, cuando se trasladó al Museo Reina Sofía, formando desde entonces parte de su Colección Permanente, junto a una selección de los dibujos preparatorios de la obra.

Bien. Hasta aquí vemos que se fusionan el arte con la política, la diplomacia y la logística para conseguir recuperar una obra de arte para nuestro disfrute. Pero apenas llegó el paquete a Barajas comenzó la confusión, cuando el Partido Nacionalista Vasco reclamó que el cuadro fuera depositado en un museo del País Vasco, argumentando que aquel pueblo había sufrido durante el bombardeo que inspiró la pintura. Más lío y mucha más confusión, pues el origen de este mural parece ser bien distinto al que se nos ha vendido.

El cuadro lo encargó, para la Exposición Universal de París, el Gobierno de la II República en 1935, y por él pagó 150.000 pesetas, que en aquella época era dinero; no fue gratis y por la causa, como también se ha dicho.

Tampoco se tituló con el nombre de la ciudad vasca. Su nombre verdadero, al parecer, es “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, diestro clave para la fundación de la Generación del 27 y que había muerto en Manzanares en agosto de 1934. Al serle hecho el encargo, se lo dedica a su amigo muerto, quedando terminado en febrero de 1937. Cuando ocurre el bombardeo de Guernica, estaba ya colgado en el pabellón de España en la exposición parisina. El nombre “Guernica” se le ocurrió más tarde, a finales de la primavera de 1937, al delegado de Cultura de la Generalitat de Cataluña, y se sustituyó el original.

Hay otra teoría, de José María Juarranz, miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, que explica que el Guernica es un cuadro autobiográfico que recoge momentos clave de la vida de Picasso y su relación con sus mujeres y su hija: “No tiene absolutamente nada que ver con el bombardeo, ni por supuesto con Guernica, excepto el nombre que surgió, según mi tesis, en torno al veinte de mayo, ya iniciado el cuadro, cuando van a verlo unos amigos, entre ellos Paul Éluard, Zervos y Juan Larrea”.

Por otra parte, según un estudio realizado por el director de fotografía José Luis Alcaine, el Guernica, que sigue albergando numerosos enigmas, podría haber sido inspirado por una película: Adiós a las armas, de Frank Borzage, basada en la novela de Ernest Hemingway, estrenada en París en 1933 y que, según el experto, guarda sorprendentes paralelismos con el cuadro en sus fotogramas.

Para Alcaine está claro que en el lienzo la narración, en blanco y negro, el éxodo por la noche de militares y civiles por una carretera que bombardean unos aviones, apunta al filme: la secuencia tiene lugar por la noche, aunque el bombardeo real fuera a pleno día, al igual que el cuadro. Además, ambos tienen en común un “movimiento de derecha a izquierda”, así como la presencia de tres tipos de animales: caballos, toros y aves.

Tampoco hay que olvidar que dos años antes, en 1935, Picasso había grabado al aguafuerte la Minotauromaquia, obra sintética que condensa en una sola imagen todos los símbolos del ciclo dedicado a este animal mitológico y que es, a la vez, el antecedente más directo de Guernica.

Se demuestra, una vez más, que la confusión vende más y tiene un mucho mayor rédito.

Y GENTO SE REVOLVIÓ EN SU TUMBA / por Juanma Rodríguez

Vinicius y Mbappé, en Elche con la camiseta de solidaridad con Ceuta subida hasta el pecho. (ABC)

Tres jugadores de cuyo nombre prefiero no acordarme decidieron no solidarizarse con los ceutíes, que no pueden salir de sus casas, que no quieren llevar a sus hijos al colegio por miedo, que tienen que acompañar de noche a sus mujeres para impedir que sean violadas


Y GENTO SE REVOLVIÓ EN SU TUMBA

Juanma Rodríguez
ABC /16/09/2026
Comparezco ante ustedes para confesarles que el martes sentí vergüenza de mi equipo por primera vez en 63 años. No la sentí cuando el Milan de Sacchi nos sacudía en San Siro como se ventila por la ventana un trapo sucio, tampoco cuando el Barça de Messi vino al Bernabéu a meternos seis, que pudieron ser siete, ocho... No sentí vergüenza por lo del alcorconazo, son cosas que pasan, es fútbol. Soy madridista de cuna y, al menos desde que tengo uso de razón, si pongo en una balanza los buenos y los malos ratos, hay más de mil kilos más de orgullo que de vergüenza. Jamás me sentí abochornado hasta este 15 de septiembre de 2026 a eso de las nueve y media de la noche.

Tres jugadores de cuyo nombre prefiero no acordarme decidieron no solidarizarse con los ceutíes, que no pueden salir de sus casas, que no quieren llevar a sus hijos al colegio por miedo, que se están viendo obligados a cerrar sus negocios, que tienen que acompañar de noche a sus mujeres para impedir que sean violadas.

El Real Madrid, que lleva paseando la bandera de España por el mundo desde tiempos inmemoriales, decidió arriarla, la escondió apelando a la sensibilidad individual, salió corriendo. Mi equipo, que no se arruga nunca ante nadie y que es Sansón con la Liga, Supermán con los árbitros, Dan Defensor con la UEFA y el Cid con la FIFA, se hizo un ovillo y adoptó la posición fetal para evitar así una confrontación con tres niñatos con más dinero del que podrán gastar jamás en su vida y con menos empatía que una ameba.

España tiene tres o cuatro emblemas, El Prado, Julio Iglesias y Raphael, Zara y el Real Madrid. ¿A qué puede tenerle miedo el mejor club deportivo de todos los tiempos? ¿Y cómo puede huir despavorido de su responsabilidad histórica? El 15 de septiembre de 2026 a eso de las nueve y media de la noche, los madridistas sensatos nos revolvimos en nuestras sillas y, conociéndolos un poco, Di Stéfano, Gento, Amancio, Benito, Velázquez, Miguel Ángel y Santamaría lo hicieron también en sus tumbas.