la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 5 de agosto de 2026

Tras la invasión, la normalización / por HUGHES

'..Hay que reconocerle algo al PSOE: pronto asume su obra. En eso toma el camino de Melenchon en Francia, político izquierdista que ya abraza el Gran Reemplazo. El PSOE disimula sus responsabilidades un tiempo, lo hizo con la ETA, con Puigdemont y lo hace con Marruecos, pero luego defiende el resultado sin complejos..'

 Tras la invasión, la normalización

HUGHES

Llega agosto y se hace imposible hablar de cosas de agosto.

La aceptación y reparto de los que llegaron con la invasión marroquí supone digerir, metabolizar y normalizar un acto de guerra.

Hace unos días, al recordar el 18 de julio (recomiendo la serie de Arnaud Imatz en estas páginas), uno podía caer en que la manipulación sectaria de la historia que olvida la violencia previa no es más que una estrategia de partido. En realidad, es el PSOE tapando al PSOE. La ‘opinión sincronizada’ lleva un siglo y la historiografía española es, en parte, el encubrimiento de la responsabilidad política y criminal del PSOE.

Casi divierte pensar en lo que dirán dentro de un siglo. El gobierno permitió la invasión de Ceuta y colabora asumiendo sus efectos y distorsionando lo sucedido con la ayuda de lo que queda de Consenso, de Europa y por supuesto de la Iglesia. El domingo, el cura de mi barrio decía que donde caben diez caben doce. La imagen del menor no acompañado es una especie de invencible imposición narrativa.

Para colmo, a Pedro Sánchez y a Marruecos le han salido palmeros nuevos. Al freak show del CNI, que da para una velada de Ibai, hay que añadir al conspiracionismo de corte antisemita, que no es solo un ataque de odio a los judíos, sino un ataque particularmente repulsivo a la inteligencia de todos. Se lleva avisando tiempo: el de EEUU es un intento de quebrar la coalición de Trump después de Trump, debilitando la derecha americana. En España, su objetivo es Vox. Se ve pronto que son una especie de internacional (que no toma vacaciones) del boicoteo a la derecha que fortalece las fronteras. Gaza les importa lo mismo que los muertos en Ucrania. El cui prodest sale solo.  

Hay que reconocerle algo al PSOE: pronto asume su obra. En eso toma el camino de Melenchon en Francia, político izquierdista que ya abraza el Gran Reemplazo. El PSOE disimula sus responsabilidades un tiempo, lo hizo con la ETA, con Puigdemont y lo hace con Marruecos, pero luego defiende el resultado sin complejos. Disimula o calla las corrupciones concretas que le llevan a asociarse con enemigos externos o internos de España, pero luego es un entusiasta defensor del producto. El PSOE es como una célula cuya función, aparentemente buena o propia del organismo, tiene el efecto, como un caballo de Troya, de hacer prosperar en el cuerpo a los parásitos o patógenos. Es una célula puente hecha para extender el ataque por el organismo. De esta forma, que de algún modo ha de ser muy lucrativa, garantiza su supervivencia. Los parásitos con los que colabora van cambiando con el tiempo. Ellos aportan algo creativo, como un nuevo código biológico, y de ese impulso vive. En cierto modo, parasita al parasito.

Pero llegado un momento, el PSOE no miente, Cuando avanza la enfermedad y sus efectos, deja de disimular. Entonces su gran función es asumirlo plenamente: normalizar y celebrar el cambio. Naturalizar la deformación, la monstruosidad o el debilitamiento morboso.

Por eso, llegado un momento, el problema acaba no siendo tanto el PSOE, como los que confunden constantemente el debate. Organismos de otro tipo cuya función es mandar al cuerpo señales de que no sucede nada excepcional. Células torpes (en apariencia) maquillando el estrago de institucionalidad o humanismo cristiano.

La Gaceta de la Iberosfera

martes, 4 de agosto de 2026

El precio de la afición / por Carlos Bueno

'..El problema no reside únicamente en el precio de una entrada para una corrida concreta. Cada vez son más habituales los abonos cerrados, los paquetes de festejos o las fórmulas que obligan al espectador a adquirir varios espectáculos para poder acceder a las tardes más atractivas..'

CAPOTAZO LARGO
El precio de la afición

Por Carlos Bueno
Cada vez que se presentan unos carteles, la atención se centra en los nombres de los toreros y las combinaciones ganaderas. Sin embargo, hay otro cartel que acaba teniendo una influencia decisiva en el éxito o el fracaso de una feria, que es el de los precios.

Los costes de organización de una corrida aumentan año tras año. Los cachés de las principales figuras representan una parte muy importante del desembolso y mantener un coso abierto exige afrontar numerosos gastos de personal, veterinarios, seguros, impuestos… Nadie puede pedir a un empresario que trabaje a pérdidas. Pero tampoco puede ignorarse que el aficionado dispone hoy de un presupuesto mucho más limitado para el ocio y de una oferta de entretenimiento infinitamente mayor que hace apenas dos décadas.

El problema no reside únicamente en el precio de una entrada para una corrida concreta. Cada vez son más habituales los abonos cerrados, los paquetes de festejos o las fórmulas que obligan al espectador a adquirir varios espectáculos para poder acceder a las tardes más atractivas. Desde el punto de vista empresarial resulta una estrategia comprensible porque garantiza ingresos anticipados y ayuda a sostener los festejos de menor demanda. Sin embargo, desde la óptica del aficionado ocasional puede convertirse en una barrera.

Muchos espectadores desean asistir únicamente a una o dos corridas al año, precisamente aquellas en las que se anuncian las grandes figuras. Cuando descubren que deben adquirir un pack y aceptar condiciones poco flexibles para conseguir una buena localidad, algunos optan por quedarse en casa.

La fidelidad del abonado merece reconocimiento. Es quien sostiene las plazas temporada tras temporada, incluso cuando los carteles no despiertan un entusiasmo especial. Pero proteger al abonado no debería ser incompatible con atraer nuevos públicos. La tauromaquia necesita cuidar a quienes siempre están, pero también facilitar la entrada a quienes podrían convertirse en los aficionados del mañana.

Hay que entender que cada nuevo espectador representa una inversión de futuro. Porque una plaza llena genera ambiente, prestigio y afición. Y pocas campañas publicitarias resultan tan eficaces como la imagen de unos tendidos repletos disfrutando de una gran tarde de toros.

La calidad artística seguirá siendo el principal argumento para llenar las plazas. Pero una política de precios inteligente puede marcar la diferencia entre una feria simplemente correcta y otra verdaderamente exitosa. ¿Cómo rebajar precios sin que provoque un déficit? Conseguir rebajas fiscales, como tienen otras actividades culturales, y obtener ingresos atípicos, es el trabajo que debe asumir el sector. Al fin y al cabo, la primera puerta que debe abrir la tauromaquia no es la de chiqueros, sino la de la taquilla.

Chicuelo, un torero en campos de Salamanca / por Paco Cañamero






Chicuelo, un torero en campos de Salamanca

Paco Cañamero
Glorieta Digital / Salamanca
Comenzaba la segunda década del siglo XX, ya con José y Juan coronados como reyes del toreo y escribiendo una gloriosa época que ha pasado a la historia como la Edad de Oro, cuando en los campos de Salamanca se curtían cuatro chavales que conmocionaron, taurinamente, a la provincia y tierras limítrofes, hasta lograr que su fama se extendiese en todo el ámbito nacional. Por entonces, nadie quedaba indiferente ante la torería de Eladio Amorós, nacido en Madrid y de residencia salmantina, ciudad donde se crió y sus padres regentaban una zapatería llamada La Revoltosa en las escaleras de Pinto, al lado de la Plaza Mayor, de ahí que en sus inicios fuese acartelado como El Chico de La Revoltosa; del artista sevillano, nacido en el mismo barrio de Triana, Manuel Jiménez Chicuelo; del genial jerezano Juan Luis de la Rosa y de un chavalín valenciano que, además, era una eminencia tocando el violín llamado Manolo Granero.

Durante muchos años se habló de sus gestas y para el recuerdo han quedado multitud de festejos que protagonizaron. Como aquella novillada celebrada en Guijuelo, con Eladio Amorós, Manolo Granero y Juan Luis de la Rosa, quienes lidiaron reses de Coquilla y su actuación causó una auténtica conmoción en toda la comarca, transmitiéndose el testimonio de esa tarde de padres e hijos con verdadera pasión. ¡Y no se cortó una sola oreja!

Chicuelo, junto a Granero y Juan Luis de la Rosa

Pasado el tiempo, excepto Eladio Amorós, que se quedó en el camino y acabó de banderillero en la cuadrilla de su hermano José, los demás fueron grandiosos toreros con carreras muy diferentes y suerte controvertida. Porque a Manolo Granero, cuando ya era figura y soñaba con comprarse una finca en Salamanca, siendo el más digno sucesor de Joselito, lo mató un toro en la plaza de Madrid; a Juan de la Rosa, que protagonizó una carrera de idas y venidas, sin alcanzar el techo que sus condiciones pronosticaban, además de tener una pésima espada, sumado a la vida muy desordenada, más pendiente de la fiesta y de las mujeres que de la profesión, acabó asesinado en Barcelona en plena Guerra Civil, por un lío de faldas, como fue el sino de su vida. De los tres fue Chicuelo quien fue dueño de una carrera más larga, protagonizando páginas memorables e históricas y siendo uno de los toreros que dio un paso adelante en la evolución de la propia Tauromaquia.

Hace dos años se celebró el centenario de la alternativa de Chicuelo y también de De la Rosa, ambas en Sevilla, que entonces tenía dos plazas, acontecimiento del que se han referido los medios al ser una efeméride tan señalada. Chicuelo lo hizo en La Maestranza y Juan Luis de la Rosa en la Monumental que inspirase Joselito, con una diferencia de media hora y donde hubo un testigo que estuvo presente en los dos acontecimientos, el famoso periodista Gregorio Corrochano, quien dio fe en las páginas de del diario ABC.

Sin embargo, hay otro hecho destacadísimo que ha pasado de largo en la biografía de ambos casos y nadie lo ha recordado, especialmente de Chicuelo. Se trata de la larga época que pasaron en Salamanca, un lugar tan importante para ellos y que les dejó infinidad de vivencias y numerosos amigos en esta tierra. Chicuelo llegó por primera vez en el invierno de 1915 de la mano de su tío Zocato, un viejo banderillero y que lo quería como a un padre, porque el suyo había muerto siendo aún un niño. Aquí pronto encontró afecto en la finca de Buenabarba, al lado de San Muñoz y más tarde en la cercana de Tejadillo, al igual que en Terrones, Coquilla, Matilla…, donde los ganaderos don Andrés Sánchez –quien quiso a Chicuelo como a un hijo-, don José Manuel García, don Santiago Sánchez, don Paco Coquilla, don Graciliano Pérez-Tabernero le abrieron de par en par las puerta de sus casas para facilitar que se instalasen en la provincia y vivir una etapa pletórica. Porque Chicuelo era un chaval que, además de un torero genial, se hacía querer.

Plaza de Tejares, promovida por el marqués de Llen y derribada en los 50

Chicuelo, llegó a ser tan popular en Salamanca que hasta se fundó el Club Chicuelo (lo que hoy son peñas taurinas), situado en la viejo Café Suizo de la calle Zamora, con tan apasionados seguidores que fletaban trenes especiales cuando toreaba en Guijuelo, Béjar, Peñaranda, Zamora, Valladolid, Medina, Toro, Plasencia… Porque Chicuelo en Salamanca gozó de máximo cartel en sus tiempos de novillero, en medio de unos acontecimientos que han quedado recogidos en la solemne pluma del crítico charro José Gómez El Timbalero, uno de los inventores de la crítica moderna que dejó su magisterio impreso en El Adelanto, hasta que recién comenzada la Guerra Civil fue fusilado en la soledad del monte de La Orbada. El Timbalero siempre fue muy chicuelista y también muy seguidor de De La Rosa, desesperándose al ver cómo se quedaba en el camino ese muchacho jerezano que atesoraba tan buenas condiciones. Después acabaría siendo compadre de Juan Luis de la Rosa de una curiosa forma. Y es que en una ocasión que toreaba en Zaragoza y él se había desplazado a la capital del Ebro para cubrir su Feria del Pilar le comunicaron que acababa de ser padre; esa misma noche, envuelto en la felicidad y al encontrarse en la calle con Juan Luis de la Rosa se lo comunicó y éste se ofreció ser el padrino. Después, la gran pena fue que ambos compadres, el genial crítico y el torero, muriesen de manera trágica y tan jóvenes aún por aquella locura de la Guerra ‘in’ Civil.

De Chicuelo basta decir que la primera vez que vistió de luces fue en la vieja plaza de Tejares (era gemela a la de Ledesma y permaneció hasta la década de los 50, cuando fue derribado al construirse la variante de la línea férrea a Portugal) el día de San Juan de 1917 con llenazo y reventa para disfrutar de ese chaval sevillano que tenía el don del arte afiligranado. Después, ya de matador de toros, en varias ocasiones Chicuelo toreó en la feria de septiembre y aprovechaba la estancia en la ciudad para disfrutar de tantas amistades como contaba, además de brindar toros a esos ganaderos que tanto le ayudaron o a algunos apasionados aficionados, ejemplo del señor Paulino, fundador de la joyería de la Plaza Mayor que llevó su nombre y de quien fue gran amigo, al igual que el afamado joyero antes también lo fue de Manolo Granero, a quien colmó con el regalo de un violín cuando lo escuchó por primera vez, para sustituirlo por el antiguo que traía de su época de estudiante en el conservatorio valenciano.

Además, en la historia del toreo, en un lugar privilegiado quedó la faena al toro Corchaito, de Graciliano Pérez-Tabernero, acontecida en la vieja plaza de Madrid y que para muchos ha sido la primera faena del toreo moderno, de la que dijeron que cada muletazo era un a alarido. Tras su retirada y hasta el final de su vida, falleció el último día de octubre de 1967, entristecido y abatido de un dolor que ya nos superó tras la muerte de su esposa, la cupletista Dora La Cordobesita siempre le encantó hablar y recordar su pasado en tierras charras. Y allí, cuando llegaba la Feria de Abril era feliz acudiendo al encuentro de los ganaderos charros que viajaban a Sevilla, a quienes preguntaba por sus amistades, porque era un hombre bondadoso, de sencillez en las formas, con gracia en sus palabras. Y un torero colosal que fue un peldaño fundamental en la Tauromaquia moderna.

El "cortafuegos taurino" / por Antonio Cepedello


'..Está claro que el 'cortafuegos taurino' es el mejor para evitar no sólo los grandes incendios, sino también para desenmascarar este saqueo destructivo, bárbaro, inadmisible, injustificable y encubierto, tanto a la Naturaleza como a casi todos nosotros. Les pese lo que les pese a toda esa pandilla de sepulcros blanqueados, que aparentar dar cuando te están robando..'

El "cortafuegos taurino"

Antonio Cepedello
El ganado extensivo está claro que es la mejor forma de combatir los incendios forestales, porque come el pasto, los matorrales y los restos de podas y vegetación que son el principal combustible de estos fuegos. Y dentro de estos animales, los toros bravos son fundamentales y mucho más eficaces que el resto, porque las reses dedicadas a producir carne o leche viven muchísimos menos años y además suelen consumir menor cantidad de forraje. Por lo tanto, las ganaderías que sustentan la Tauromaquia, y que no existirían sin los espectáculos taurinos, son vitales para evitar estos inmensos destrozos quemados. La prueba más evidente de ello es que en estas fincas nunca es donde se originan estas catástrofes, que la mayoría de ellas son provocadas por intereses que muchas veces se nos escapan de nuestros conocimientos y entendimiento. Y los culpables no son sólo los que encienden la mecha, sino los delincuentes que les mandan y planifican estas barbaridades. Terroristas sin perdón.

Está claro que también estos tremendos incendios no son obra de uno, ni de dos, ni de tres pirómanos, que no tienen capacidad, ni medios, ni inteligencia, ni siquiera suficiente maldad para prender fuego en distintos puntos equidistantes entre sí, bien situados y con su localizaciones elegidas para ello. Además, estudian el momento adecuado según las condiciones climatológicas, sobre todo del viento y la temperatura, para lograr la mayor incidencia posible. Estas terribles e inadmisibles atrocidades no están dentro de las posibilidades de un 'loco', ni de dos, ni de tres, ni tampoco de uno, dos o tres interesados de ellos. Es una estrategia global que viene de más arriba y que está clara su intención de arruinarnos cada vez más, tanto a España como al resto de países mediterráneos, a base de acabar con nuestra mayor riqueza común, como son los bosques, las dehesas y el resto de ecosistemas de nuestros terrenos forestales y agrícolas de propiedad pública.

¿Por qué estos extensos y devastadores fuegos no se producen ahora en otras regiones de la Tierra que cuentan con más masa forestal y mayor calor y corrientes de aire fuertes? Esta es la pregunta clave y su respuesta es evidente. Ocurrieron en otros momentos e incluso en la actualidad, cuando entonces interesaba que ardieran allí. ¿Se acuerdan lo que en este sentido ocurrió hace unos años en Grecia o lo que sigue pasando desde hace mucho tiempo en el Amazonas?

Lo lamentable y real es que desde hace unos años para acá están quemando la España rural. No sabemos quién, pero sí su por qué e intenciones. Esos pueblos que mantienen la Tauromaquia. Ese sector de la población que conserva como nadie el medio ambiente, tanto las dehesas como las campiñas, los humedales o las montañas. Esos españoles que nos dan de comer a todos nosotros y les han dado antes a nuestros antepasados. Esos ciudadanos que "se levantan siempre bravos", como decía Miguel Hernández, cuando no pueden aguantar tantas injusticias. Y ahora sufren unas pocas. Esos compatriotas que se rebelan cada dos por tres contra las arbitrariedades del poder económico y político, aunque los habitantes de las grandes ciudades no les hagan ni puñetero caso.

Esos ciudadanos libres que no se creen nada de lo que aparece en nuestras 'pantallitas'. Esos hombres y mujeres para los que vivir mejor no es vivir más 'cómodos', controlados, engañados e inducidos. Esos trabajadores que no confunden progreso con dependencia, sino todo lo contrario. Esos ciudadanos que luchan por seguir siendo independientes y no sumisos. Esos agricultores que no aceptan las limosnas de los nuevos 'señoritos' a cambio de sometimiento. Esos obreros que quieren seguir ganándose el pan con sus brazos y el sudor de su frente. Esos seres humanos que ya no pueden más, porque no los 'queman' sólo con los tremendos incendios de los últimos días, sino con las discriminatorias medidas que desde hace mucho tiempo se toman para hundir cada vez más a los habitantes del campo y de las zonas forestales.

Ahora permiten que ardan miles de hectáreas forestales en terrenos abandonados por culpa de los falsos ecologistas, que además en los incendios de este verano o el anterior nadie les ha visto por ningún lado, ni se les espera. Esto no ocurre en las fincas habitadas donde se cría el toro bravo. Allí, cuando se ve el más mínimo humo, que no sea del tabaco, se apaga de inmediato. Pero en las tierras desoladas, porque los hipócritas 'animalistas' expulsaron de ellas a sus habitantes con sus imposiciones falaces, no hay ya nadie que pueda avisar cuando algo prende por lo que sea. Hasta que ya es demasiado tarde y se le ha dado demasiada ventaja a las inmisericordiosas llamas. Esta nefasta circunstancia es la que les interesa a estos hipócritas de despacho, chaqueta y corbata, porque así luego pueden hacer otro de sus grandes negocios multimillonarios, al cobrar por intentar recuperar el terreno arrasado. Con dinero público, por supuesto.

Las ganaderías de toros bravos siguen preservando de toda esta barbarie a grandes extensiones de tierras de España, que por ello continúan teniendo 'alma', como proclamaba Antonio Machado. Las imposiciones de los antitaurinos no paran de vaciar y arruinar al medio rural, que dicen defender de boquilla, con altavoces, notas de prensa o pancartas. Todo un bochornoso teatro para justificar las subvenciones gubernamentales y recompensas de sus mecenas, que se mueren de ganas por echar al toro bravo de unos espacios naturales privilegiados, modélicos de conservación e idílicos como ecológicos. Y así poder apoderarse ellos de estos inmensos parajes naturales, para construir allí sus campos de golf, 'casoplones' o reservas para turistas embaucados e ingenuos. La palabra 'resort' me da asco.

Está claro que el 'cortafuegos taurino' es el mejor para evitar no sólo los grandes incendios, sino también para desenmascarar este saqueo destructivo, bárbaro, inadmisible, injustificable y encubierto, tanto a la Naturaleza como a casi todos nosotros. Les pese lo que les pese a toda esa pandilla de sepulcros blanqueados, que aparentar dar cuando te están robando.

Ceuta. El regreso de don Julián / por Jesús Laínz


'..La campechana complicidad con los sátrapas marroquíes arrancó con Juan Carlos I, el «hermano» de Hassan, y continúa con Felipe VI, es de suponer que primo de Mohamed. Si aquél se tragó sin pestañear la Marcha verde mientras Franco agonizaba, su hijo tendrá que tragarse cosas peores. Por no hablar de Pedro Sánchez, reo de complicidad y sumisión..'

El regreso de don Julián

Jesús Laínz
Lo de Ceuta era inevitable. Y lo que llegará… No se puede llamar a todo el mundo para que venga, proclamar que sin millones de afroasiáticos España no puede seguir funcionando, anunciar la subsanación de la presencia ilegal de millones de personas, maniatar a las instituciones y demostrar la pasividad ante la violación de las fronteras sin que el mundo entero acabe tomando nota. De ahí sus gritos jubilosos de «¡Viva Pedro Sánchez!».

Pero esto es solamente el grano que nos ha tocado rascar en estos días, ya que la enfermedad de fondo se ha incubado durante décadas: «No hay más patria que la Humanidad», «Un patriota, un idiota», «Una sola raza, la raza humana», «Los seres humanos no tenemos raíces sino piernas», «Ningún ser humano es ilegal», «Papeles para todos», «Welcome, refugees!», etc. Pero no echemos la culpa sólo a la izquierda. Jaime Mayor Oreja declaró en 2001, recién abiertas por Aznar las compuertas de la inmigración masiva, que «no habrá caza y captura de inmigrantes ilegales». ¿Para que ejercía, entonces, de ministro del Interior, si no era para hacer cumplir la ley y defender el orden público? Y su correligionario Mariano Rajoy declaró en 2017 estar en contra de las fronteras. ¿A quién puede sorprender, entonces, lo de Ceuta, preludio de la gran avalancha que no tardará en inundar Europa entera?

La campechana complicidad con los sátrapas marroquíes arrancó con Juan Carlos I, el «hermano» de Hassan, y continúa con Felipe VI, es de suponer que primo de Mohamed. Si aquél se tragó sin pestañear la Marcha verde mientras Franco agonizaba, su hijo tendrá que tragarse cosas peores. Por no hablar de Pedro Sánchez, reo de complicidad y sumisión hasta límites nunca vistos desde el padre de los traidores españoles, aquel nefasto don Julián, gobernador de Ceuta que posibilitó la pérdida de España en 711.

Que violen la frontera decenas de miles de personas en un día no es un episodio de saturación emigratoria, sino un ensayo de acción militar para comprobar la voluntad y capacidad de resistencia del país agredido. En el caso de España, se ha demostrado que ninguna. Y sin el menor apoyo de la Unión Europea, la OTAN y los Estados Unidos. Los interesados han tomado buena nota, sin duda.

Las mentiras del gobierno socialista están siendo antológicas. Que si son mujeres y niños necesitados. Mentira: han sido mayoritariamente varones jóvenes, sanos y fuertes. Que si ha sido inesperado. Mentira: el CNI advirtió hace meses que se estaba gestando una nueva crisis fronteriza en Ceuta. Que si lo han organizado las mafias. Mentira: la policía marroquí ha ayudado y facilitado el acceso a la frontera, y muchos de los asaltantes, cuando se encontraron con la imposibilidad de encontrar comida y techo, declararon a los periodistas que las autoridades de su país les engañaron asegurándoles que en España les darían comida, trabajo y dinero, además de que ellos no han pagado a ninguna mafia sino que han entrado directa y libremente. Que si vienen por necesidad. Mentira: en Marruecos no hay ninguna guerra, ni es un país en el que la gente se muera de hambre, ni han llegado los más vulnerables, sino jóvenes en edad militar, muchos de ellos delincuentes recién indultados por Mohamed para celebrar su aniversario.

Pero lo peor ha sido la reacción gubernamental y el subsiguiente comportamiento del Ejército y la policía. Su parálisis ha sido total: muchos asaltantes se han hecho fotos burlándose de los vehículos de policía aparcados y los agentes inmóviles. Curioso contraste con todo lo que se movieron para impedir que los españoles sacaran la nariz de sus casas durante el confinamiento. A los invasores les han permitido todo, y sólo han empleado sus porras contra los españoles que protestaban. Y hasta se ha grabado a varios militares animando a los recién llegados: «¡Vamos amigo, ven, sé libre!». Fieles discípulos de José Bono, que declaró en 2005 que «yo prefiero que me maten a matar, soy un ministro de Defensa», palabras que podría pronunciar cualquiera que tenga tan extraña convicción, pero nunca un ministro de Defensa. Tras la astracanada, sin embargo, llegará la tragedia, ya que lo que no hagan hoy las Fuerzas Armadas en la frontera lo tendrán que hacer mañana los ciudadanos en las calles. Y desarmados.

Además, de la avalancha de Ceuta habrán sacado enseñanzas muy útiles unos separatistas que han vuelto a comprobar la parálisis de España. En 2017 contemplaron la escasez de medios y personal, la inexistencia del Estado en Cataluña hasta el punto de tener que alojar a los agentes en un barco porque no hay ni cuarteles, la autocastración jurídica y la risible capacidad de respuesta en el caso de que algún día vuelvan a hacer una apuesta fuerte.

Algunos que hasta el 30 de julio vivían felices relamiéndose todavía por la victoria futbolística, han comenzado a preguntarse para qué está el Gobierno, para qué existen las fronteras, para qué tenemos policías, para qué está la Legión aparte de para pasear el Cristo en Semana Santa, para qué sirve una Constitución cuyo artículo octavo establece que «las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional», por qué esas Fuerzas Armadas no están hoy desplegadas en Ceuta y Melilla sino en Líbano, Eslovaquia y Letonia, y qué efectos tiene eso de que el rey ejerce su mando supremo.

Demasiadas preguntas, y demasiado graves, sobre una España de 2026 que cada día se va pareciendo más a la de 711.

lunes, 3 de agosto de 2026

Pobre rey…es un rey con minúsculas casado con una mujer que desvaría…


'..Ha defendido que el Estado debe garantizar la seguridad de ambos territorios, pero él es el Jefe de ese Estado, al menos eso creíamos..'

Pobre rey…es un rey con minúsculas casado con una mujer que desvaría…

Los Reyes no existen

Supongo que casi todos podríamos recordar con un pequeño esfuerzo la desilusión que supuso enterarnos de que los Reyes no existen. Porque, en realidad, lo único que perdimos fue la ilusión, ya que en la práctica seguimos recibiendo los regalos que con mayor o menor abundancia y según las posibilidades de cada familia nos correspondían. Pero la ilusión quedó en el olvido.

El Rey de España, Felipe VI, ha manifestado su preocupación e indignación por los graves acontecimientos que se están produciendo en Ceuta y Melilla a raíz de la crisis migratoria. Valiente eufemismo para referirse a una invasión perfectamente organizada.

Ha defendido que el Estado debe garantizar la seguridad de ambos territorios, pero él es el Jefe de ese Estado, al menos eso creíamos.


Ha seguido con atención la evolución de los acontecimientos marcados por UN INTENSO AUMENTO DE LAS LLEGADAS DE MIGRANTES. Supongo que se refiere a que en Ceuta han entrado en 24 horas tres veces más invasores de los que acompañaban a Tarik.

Cuando descubrimos que los Reyes no existían, encontramos que el soporte real era la familia. La ilusión dio paso a una realidad más pragmática y segura.

Pues así veo hoy a Ceuta, con la ilusión perdida en el Rey y descubriendo la fortaleza del pueblo, de los ceutíes que convivimos en estos 20 Km2, mucho más real y segura que ilusiones lejanas.

Como en los cuentos, esto era un Rey que vivía en un país muy lejano…

Majestad, no sabe lo que se pierde. Sin despreciar a nadie, en ningún otro sitio habría sido recibido como en Ceuta o Melilla, si hubiese venido.

Por Ceuta, Viva España!

Más de lo que podemos tolerar / por Rafael Nieto

'..El abandono de los ceutíes, literalmente atropellados en sus calles por decenas de miles de salvajes y delincuentes marroquíes, debería ser objeto de juicio en el futuro. Y ojalá también de severas condenas. No debemos olvidar ni perdonar, porque esto es un acto supremo de traición al pueblo español..'

Más de lo que podemos tolerar

Rafael Nieto
El intento de invasión de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos demuestra lo que vengo manteniendo desde hace meses: que si pones en el Gobierno a una banda mafiosa en vez de a hombres íntegros y capaces, no habrá desgracia que no le ocurra a esa nación. No será mala suerte, no; ni será un maleficio, ni nada parecido. Será la consecuencia lógica de haber jugado con fuego en la materia más delicada e importante que existe: la gestión de lo público.

No veo necesario insistir en los detalles que seguro han visto ustedes estos días en las dos ciudades autónomas, y que demuestran hasta qué punto es la España actual lo más parecido a un Estado fallido que hay probablemente en toda Europa: una nación esclerotizada e impotente, sin la menor capacidad de reacción ni respuesta ante ningún problema. Incapaz de quitarse de encima el lastre insoportable de la peor generación de políticos de su historia, con diferencia. En manos de una banda organizada para delinquir desde el poder. 

Cuando no pasa nada grave, uno puede incluso tomarse con humor el hecho de que estén en la más alta institución la gente con el andamiaje intelectual más modesto que hay. El problema llega cuando viene algo grave: ¿Cómo va a reaccionar enérgicamente ante Marruecos un presidente que sabe que el régimen alauí tiene en su poder información muy sensible sobre él y su entorno? Imposible. Tampoco lo haría aunque pudiese. En el fondo, quienes odian España lo que desean con toda su alma es la destrucción de nuestra patria. Y Sánchez ha demostrado muchas veces que odia España.

La invasión marroquí de Ceuta estaba perfectamente programada, como fácilmente se deduce de los hechos ocurridos. Es lo que se conoce como «guerra híbrida». Mohamed VI, aliado de EEUU, es conocedor de la extrema debilidad del Gobierno español, cercado por la corrupción y las sentencias judiciales. No lo dudaron. Marruecos quiere que Ceuta y Melilla sean suyas, y quizá también Canarias; hasta ahora no se atrevieron a mover ficha. Hasta ahora, cuando han visto que, con las cartas a su favor, podían ganar fácilmente la partida. 

El abandono de los ceutíes, literalmente atropellados en sus calles por decenas de miles de salvajes y delincuentes marroquíes, debería ser objeto de juicio en el futuro. Y ojalá también de severas condenas. No debemos olvidar ni perdonar, porque esto es un acto supremo de traición al pueblo español. Independientemente de cómo termine este episodio, Sánchez y sus marionetas ya han demostrado, una vez más, que no se puede contar con ellos para nada bueno. Al revés, en lo que dependa de él y de sus ministros, el desastre nacional está garantizado. 

Los miles de muertos por la pésima gestión de la pandemia; los muertos provocados por la DANA y los incendios (debido a la falta de limpieza de ríos y montes); los muertos provocados por el apagón; los muertos provocados por el accidente de tren de Adamuz (por falta de mantenimiento de las vías férreas). Y ahora, este acto de suprema traición dejando sin defensa una parte de España invadida por los sarracenos. Es demasiado. Es mucho más de lo que podemos tolerar. 

¿Y qué podemos hacer?, me preguntan a veces. Lo primero, rezar. La oración es la herramienta más poderosa que existe. Lo segundo, hablar en las urnas dentro de unos meses, con la fuerza de la razón. Sacando del poder a esta mafia de la única manera que se puede: con una derrota humillante que lleve al PSOE al borde de su desaparición. Dando a los traidores lo que se merecen. Rescatando España de una pesadilla que ya dura demasiado tiempo. 

La Gaceta de la Iberosfera