la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 10 de mayo de 2026

San Isidro'26. Tarde de hastío, con Perera, Luque y Rufo repartiéndose 318/320 pases a los de la Quinta. Márquez & Moore

'..La cuestión crucial que se debatía en la tarde de hoy era respecto al tsunami de muletazos que nos aguardaba en las dos horas y algo que duraría el festejo. Se cruzaron apuestas y estas iban entre los 175 de los más descreídos en la capacidad muletera de los diestros hasta los 399 de los más optimistas..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Cuando se presentaron los carteles de la Feria de San Isidro 2026 éste que suscribe declaró la corrida de toros del día 9 de mayo como la peor de la feria. Alguno argumentaba a favor del ganado de La Quinta, que tanto nos gustaba de novillos cuando éramos jóvenes, pero ese recuerdo de los santacolomas sevillanos, bastante poco refrendado en su proceder como toros, no era por sí mismo capaz de levantar la losa que significaba la simultánea presencia de Miguel Ángel Perera, de Daniel Luque y de Tomás Rufo, plúmbea combinación que no dejaba un resquicio, una mísera gatera por la que se nos colase un poquito de ilusión.

Ya conocen ese famoso dicho del que va ¡a los toros! con cara alegre y llena de buen humor y vuelve ¡de los toros! con aspecto avinagrado y malas pulgas. Hoy el dicho se invirtió por completo, pues lo que se deseaba con fuerza era poder salir lo antes posible y entonar alborozados el ¡de los toros! poniendo tierra por medio entre nosotros y esta encerrona que nos había preparado la IA de Plaza1. Pese a todo pusieron en las taquillas un cartel de «No hay billetes», que lo mismo era verdad, aunque se veían muchos huecos, especialmente por las andanadas.

El señor Conradi, que es apellido como de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, mandó a Madrid cinco toros cárdenos con el aspecto que de ellos se espera y un ensabanado con un aspecto que recordaba al de los viejos Veraguas, que no sabemos de qué madre y de qué padre habría salido. Coquetamente posó Rompecapa, número 22, para que Andrew Moore le fotografiase a placer, exhibiendo su anatomía tan dispar de la de sus hermanos o hermanastros y se empleó frente al jamelgo de Juan Melgar. Éste fue el que más llamó la atención por su capa y sus trazas, pero también hubo un sexto, Carretero, número 71, que manifestó sus dotes embestidoras y un tercero, Bravito, número 82, que tenía sus teclas que tocar pero que demandaba más torero y más toreo. Estos dos le tocaron a Tomás Rufo, que por lo que se ve, se llevó el mejor lote de la tarde.

La cuestión crucial que se debatía en la tarde de hoy era respecto al tsunami de muletazos que nos aguardaba en las dos horas y algo que duraría el festejo. Se cruzaron apuestas y estas iban entre los 175 de los más descreídos en la capacidad muletera de los diestros hasta los 399 de los más optimistas. A tal fin se dispuso a varios observadores imparciales en diversas zonas de la plaza para llevar puntualmente la contabilidad de los pases, la cual, con ligerísimas diferencias en la apreciación de ciertos trapazos, ofrecieron un total de 318/320 pases dados en la tarde de hoy. Es significativo reseñar que, honestamente, no se puede afirmar que en ese mareante bamboleo de muletas haya sido dado un solo pase que se haya atenido mínimamente a las más elementales normas del arte.

Es de justicia decir que Perera ha estado muy por debajo de sus larguísimas faenas de otros años, lo cual ha redundado en un número algo más bajo de muletazos que los esperados. A su primer toro lo despachó con solamente 39 muletazos, casi la mitad de su marca personal en Las Ventas, y con su segundo, aunque se vio que quería hacer un esfuerzo por complacer a los que le animábamos a que siguiera y siguiera, no fue ni siquiera capaz de alcanzar la cincuentena, quedándose en 48, lo cual es realmente poco para él. Acaso los años ya le pasen factura y sus 22 años de alternativa y las decenas de miles de pases que ha pegado por esas plazas de Dios le estén llevando a economizar esfuerzos practicando una tauromaquia algo menos «gourmand», que le ha dejado hoy con un cómputo global de 87 pases. Ni se aproximó al centenar. En lo que no ha cambiado es en el capotón que lleva, al que alguno comparó con la carpa del Gran Circo Mundial, y en su discutible gusto para vestir, que le hizo aparecer hoy en Las Ventas vestido de pobre.

Si comparásemos los metros cuadrados de percal del capote de  con los del capote de Luque, lo mismo vencía el de Gerena, que burla burlando ya lleva 19 años de alternativa, con toda la crítica queriéndole vender como uno de los grandes, que si Luque tal, que si Luque cual, que si qué gran capote el suyo (en esto no mienten, porque es un rato grande), y demás monsergas y adjetivos a tanto alzado como nos tienen acostumbrados. Y ante esos cantos de sirena, he aquí la verdad de los hechos desnudos: 66 muletazos en su primer toro, con la derecha, con la izquierda, otra vez con la derecha, como el baile de «la yenka», sin arrancar un solo ¡ole!, o al menos un ¡bieeennnn! del más acrítico y pastueño de entre las 22.964 almas que poblaban la plaza de toros. Y en su segundo se ha quedado a cinco pases de lo logrado en su primero, cobrando esta vez 61 pases y escuchando un aviso, con idéntico resultado artístico que en su anterior oponente. No obstante, se yergue como indiscutible triunfador de la tarde, con un total de 127 muletazos dados por aquí y por allá, sin darse importancia, como el que está en la oficina haciendo un crucigrama.

Ante los méritos de sus predecesores, Rufo no podía quedarse atrás y de manera muy motivada intentó llevar a cabo su hazaña personal en su primero, donde puso a funcionar su tauromaquia hortofrutícola, toreo de bancales y tomateras, logrando endiñar 65 muletazos al toro sin que el pétreo corazón de Las Ventas se conmoviese un ápice ni refrendase su labor con el más leve signo de aprobación. En su segundo, al que despachó con tan solo 40 muletazos tomó la decisión de buscar el abrigo de la solana y entendió que entre el tendido 5 y el 6 encontraría un poco de calor humano que animase sus cuatro decenas de pases. Así fue por momentos y las agradecidas gentes, que por fin veían un poco de cerca al torero y al toro vitorearon con generosidad los ventajistas muletazos que nacían de las manos del toledano hasta que aquello se fue enfriando hacia el pase 23 porque aquello no iba a más. Luego la cosa se atascó con la espada y los descabellos y le tocaron otro aviso, que con el que le dieron en el primer toro suman dos y que sumados al de Luque y a los 4 de ayer hacen 7 avisos en dos días de Feria.



ANDREW MOORE


FIN

PALCO 16 - 2ª SAN ISIDRO.- La pelea de Naranjito y Cía / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Luque con “Naranjito”, el 2°. Foto: Las Ventas

'..Y en el ruedo los cinqueños santacolomas de La Quinta, bellos, parejos, en sus 552 kilos promedio, entipados, encastados, incomprendidos y menospreciados. En tres diferentes versiones del menosprecio.

PALCO 16 - 2ª SAN ISIDRO
La pelea de Naranjito y Cía

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid 9 V 2026
Toda la gama climática sobre la plaza llena para la segunda de feria. Preámbulo lluvioso con ruedo espejeante. Faltando un cuarto para la hora, sol y claro azul, que se nubló, despejó, se volvió a nublar y todo agitado por un viento cada vez más helado. Primavera.

Y en el ruedo los cinqueños santacolomas de La Quinta, bellos, parejos, en sus 552 kilos promedio, entipados, encastados, incomprendidos y menospreciados. En tres diferentes versiones del menosprecio. Más chocante, la del cabeza de cartel, Miguel Ángel Perera, quién entre precauciones y demostraciones de no querer estar, dejó ir al más noble de la corrida. “Prisionero”, el que abrió. Le cedió el sitio, la iniciativa y el mando, en un largo desencuentro. Para finalizar en medio de la bronca de los contribuyentes, con un bajonazo insultante y siete golpes de cruceta con desarme incluido.

Con el cuarto “Rompecapa” la cosa empeoró. De salida le quitó el capote y lo hizo acaballar en la barrera y jalear al banderillero Daniel Duarte que le quitó el toro y se lo llevó a los medios entre oles. Para colmo, se arrancó pronto y de largo a las dos varas contra las que peleó con celo y riñones bajo la ovación estruendosa. Ovación que alcanzó hasta para Juan Melgar el atinado picador. De pase en pase, bajo la protesta pública, llego hasta los dos pinchazos, la estocada desprendida y la bronca que le acompañó más allá de las tablas.

Luque atercó y se alargó, hasta el cansancio y el aviso, en mostrar los problemas que le planteó el indescifrado quinto. Como es él, yomemando, desoyó las muchas peticiones de cortar por lo sano y siguió y siguió sobando. Honestidad torera, irrenunciabilidad, lidia prolongada dirían unos, los que le aplaudieron. Extravió del punto final, pensarían los otros, los del rabioso tatatá. Por fin, tras el clarinazo de advertencia, un pinchazo hondo, desespero peonil por derribarlo a trapo, un desarme con el capote de diadema como un trofeo y un solo descabello, lo más acertado de todo.

Con el segundo, “Naranjito”, que protagonizó dos primeros tercios de gran conmoción, arrancándose cuatro veces pronto y de muy largo al caballo de Jabato. Repuchándose, las primeras tres, cierto, pero creciéndose a la cuarta, con el mérito que destacaba Victorino (padre) en los bravos, cuando ya saben que duele. Luego atacó alegre a Contreras y Arruga, que lo honraron desmonterándose. Valga decir que Blasco y Sánchez los emularon con el bravo sexto. Daniel presintió el triunfo, lo brindó a la clientela, pero el quinteño dijo no, se aburrió, pasó sin convicción, y echando la cara arriba. Pinchazo, espada vertical y descabello.

Tomás Rufo ya tiene oposición propia en Las Ventas, más que señal de categoría, un honor que han conseguido no pocos grandes en la historia. Pero al toledano le castigan esa su tauromaquia de alto consumo en otras plazas, que más que ir a la medida del toro impone un libreto, más formal que canónico. Alardes, tiempos muertos, lejanías…, pero no es unánime, Bueno, en Madrid nada lo es. También con él contrapuntearon duro, palmeros y chifladores, En especial durante la lidia del encastado y noble “Carretero” que cerró plaza. Se fue ovacionado tras echarse después de una estocada desprendida y tres intentos fallidos de descabello. Qué pesar de la virtuosa corrida de La Quinta.

  • FICHA DEL FESTEJO
Madrid. 2ª de San Isidro. Nubes y claros, ventoso y fresco. Piso encharcado y pesado. No hay billetes. 24.000 almas. Dos horas y cuarto de función.

Seis toros de La Quinta (Álvaro Martínez-Conradi)

Miguel Ángel Perera, silencio y pitos.
Daniel Luque, silencio y silencio tras aviso.
Tomás Rufo, silencio tras aviso en los dos.

Pares de mérito de Juan Contreras, Jesús Arruga, Sergio Blasco y Fernando Sánchez. Los cuatro saludaron.

San Isidro/26: La primera de La Quinta / por Antolín Castro

El bonito toro blanco desarmó a Perera y éste cogió el olivo. Ahí se acabó su juego

'..Hoy los toros no dieron muchas opciones, mansos, descastados y sosos en gran medida, proporcionaron que sus matadores no supieran, o no pudieran, cambiar la sosería por emociones. Deslucidos les suelen llamar y no entiendo muy bien si eso encaja en el juego de un toro en el ruedo. Sí es aplicable a los espadas, deslucidos ellos hoy en distinta medida..'

San Isidro/26: La primera de La Quinta

Antolín Castro 
Opinión y Toros / 09 Mayo 2026
Primera aparición de una ganadería, La Quinta, muy esperada por los aficionados.

Con otro lleno de ‘No hay billetes’ -la gente quiere ir a los toros, es evidente- a pesar de la lluvia persistente sobre la plaza antes del festejo.

La terna, sin ser máximas figuras, están en todas las ferias y de ellos se podía esperar que La Quinta, y además en Las Ventas, les supusiera un trampolín para ascender a mayores cotas en el escalafón.

Esta Quinta no fue la ‘del buitre’, -así se llamó en el fútbol a la generación de Butragueño-, solo ha habido cierto parecido con la lidia de un toro, el 4º, casi tan blanco como la camiseta de aquellos futbolistas.

Tras del cohete festivo que supuso la corrida de ayer, hoy se esperaba otra cosa y, efectivamente fue otra cosa, aunque no lo que se quería.

Hoy los toros no dieron muchas opciones, mansos, descastados y sosos en gran medida, proporcionaron que sus matadores no supieran, o no pudieran, cambiar la sosería por emociones. Deslucidos les suelen llamar y no entiendo muy bien si eso encaja en el juego de un toro en el ruedo. Sí es aplicable a los espadas, deslucidos ellos hoy en distinta medida.

Solo el sexto proporcionó embestidas y celo suficiente para que Rufo nos mostrara un lucimiento total. El toledano, que se esfuerza y fuerza mucho su toreo -la naturalidad no se contempla en sus trasteos- convenció a muchos tras las dos horas de aburridos que llevaban en los tendidos. Pero el uso de la espada descompuso lo que para muchos hubiera sido una oreja.

Perera vino y se dio poca coba con su lote. Y es que cuando los toros sosean, o les falta poder, al extremeño le faltan mimbres para exponer su poderío con la muleta. Con la espada estuvo deslucido también.

Daniel Luque sí se dio coba e intentó sacar partido y lució con el capote en su primero. Con la franela llegó incluso a exponer con el quinto de La Quinta, el más incierto, pero su aporte artístico no pudo superar las condiciones de sus oponentes.

Las únicas ovaciones de la tarde fueron para banderilleros.: Juan Contreras y Jesús Arruga de la cuadrilla de Luque y Sergio Blasco y Fernando Sánchez de la de Rufo.

Digamos que toreros y ganadero tienen otra oportunidad en la feria. Los que juegan con más de un contrato gozan de esas ventajas. Ojalá les salga mejor en su próxima tarde.

sábado, 9 de mayo de 2026

San Isidro'26. Seis Cuvillos tiritones para tres "flâneurs" de la lidia, Talavante, Ortega y Tristán, con rigodón presidencial. Arranque de una Feria que ya comienza a pesar. Márquez & Moore

De la estirpe de Idílico

Idílico

La cosa es que el primer día ya tenemos al torero triunfador de la Feria y al toro de la Feria. Y asimismo tenemos la certeza de que en una semana nadie se acordará de la obra talavantiana ni de las habilidades circenses de "Ganador".

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Decíamos ayer, es decir el año pasado por estas fechas, que nos hallábamos ante la Feria de la Marmota, y este año, pues lo mismo: se abre ante nosotros una nueva Feria en la que de nuevo se repiten los mismos nombres y se vuelven a repetir las ganaderías que nada dijeron y que nada dirán, como si el hado funesto que obliga a Bill Murray a repetir su día en Punxsutawney, se diera cada mayo al borde del extinto arroyo Abroñigal, para que los sufridos aficionados expiemos alguna ignota culpa. Para reforzar el marmotismo venteño este año decidieron repetir la misma fórmula del año pasado para la primera cita del serial, que consiste en traer al camaleónico Alejandro Talavante, ya con sus veinte años de alternativa, al trémulo Juan(ito) Ortega, y a uno que pasaba por allí, cuya utilidad es la de abrir plaza, honor que en esta ocasión ha correspondido a Tristán Barroso, que venía a confirmar la alternativa que le dio Castella en Arlés el año pasado.

En cuanto al ganado, pensábamos que ya nos habíamos librado de esa peste de ganadería denominada Núñez del Cuvillo, que llevaba ya un puñado de tiempo sin venir a molestarnos, pero ahí estaría el veedor para recomendar que no dejásemos pasar la ocasión de solazarnos con «los cuvis», que adquirieron su mayor notoriedad gracias a José Tomás, y especialmente a aquel semoviente trotón y bondadoso llamado Idílico, que fue indultado en Barcelona y que murió en extrañas circunstancias. Los «cuvis» no se sabe ni lo que son por la parte de la procedencia, que su sangre es una paella hecha con sobras en la que lo mismo está Núñez que Torrealta, que Juan Pedro, que… Así los productos que echó hoy eran completamente dispares morfológicamente, sin entrar en el contraste de sus tamaños y volúmenes, aunados todos ellos por dos características que les son propias: la supina bobería o idiotez y la blandenguería más afín a un flan de huevo que a una res de lidia. En general digamos que la corrida que Cuvillo ha traído a Madrid constituía una declaración patente de "odio" a la Fiesta, y que, realmente, para criar esos animales inválidos, mentecatos, perrunos... más le valía a don Joaquín Núñez del Cuvillo dedicarse a la cría del conejo.

Por lo demás todo ha salido exactamente como debía salir, es decir de manera idéntica al año pasado. Alejandro Talavante ha abierto la Puerta Grande de Madrid, igual que lo hizo en 2025, con otra faena de ésas cuyos pases producen el olvido en el mismo momento de ser dados. Con sus triquiñuelas de cuatro lustros andando por esas plazas de Dios ha toreado a Las Ventas mucho más completamente que al idiota del toro que le tocó en suerte, un tal Ganador, número 80, ofreciendo el más completo catálogo de destoreo, de ventajismo y de falta de honorabilidad. Nadie busque en su obra «cumbre» de esta tarde el más leve compromiso, el toreo hacia adelante, la cargazón de la suerte, el ceñirse al toro en cada pase. De eso nada hubo. Hubo muchos pases, en los que Talavante se aprovechaba de la condición estúpida del aquel torillo de vaivén, mucho distanciamiento entre toro y torero y, esto nadie lo puede negar, un gran temple en el manejo de la muleta. La condición perruna del toro le hacía seguir el engaño de manera obediente y formal y Talavante sublimaba su temple en el toreo en redondo cosiendo unos muletazos con otros sin solución de continuidad, con lo que provocaba el éxtasis en gran parte del público. Su afán de burla ya quedó claro en su inicio con los «pases del Celeste Imperio», inventados por Rafael el Gallo, con los que engañaba a los espectadores como a chinos, luego adornos de baja intensidad que a muchos extasían y después una faena como se dijo antes, basada en la más neta impostura. Lo mejor la ejecución de la estocada, que quedó un poco traserilla por lo que su efecto letal tardó en manifestarse. Y luego una considerable petición que puso en sus manos las dos orejas del infeliz de Ganador. Exactamente lo mismo del año precedente, salvo que el toro aquel se llamaba Misterio.

Lo incomprensible llega ahora cuando don Pedro Fernández Serrano, que es el que estaba en el palco de la Presidencia, asesorado por la gentil veterinaria doña María José Gutiérrez Pérez, saca el trapo azul de la vuelta al ruedo que nadie había pedido y otorga ese galardón para toros excepcionales a un animalejo que en su primera entrada al caballo se riló y en la segunda recibió un picotazo de simulacro. ¿Por qué don Pedro sacó ese trapo azul? ¿Pensaba que estaba en un concurso canino? ¿Un pobre mamarracho con pitones que sólo sabe acudir solícito a los cites es un toro de vuelta al ruedo? Sea cual sea la motivación de don Pedro y doña María José, que en teoría no deben nada a nadie, flaco favor le hacen a la Fiesta con esa arbitraria y estúpida decisión.

La cosa es que el primer día ya tenemos al torero triunfador de la Feria y al toro de la Feria. Y asimismo tenemos la certeza de que en una semana nadie se acordará de la obra talavantiana ni de las habilidades circenses de Ganador.

Lo demás también salió tal y como se esperaba, con la única novedad de que a Juan(ito) Ortega le vimos aún más torpón y más desmotivado que otras veces. Su presencia en la plaza produce somnolencia, y aunque le salga otro pedazo de carne embestidora como el jabonero que hizo quinto, Encumbrado, número 9, ya sabemos de antemano que él no va a ser capaz de llevar a buen puerto su labor. Eso es justamente lo que pasó. Su cobardía proverbial a la hora de herir hace que la suerte principal del toreo quede convertida en un esperpento repugnante. A cambio, por decir algo bueno de este hombre, hablaremos del bonito vestido azul pastel que portaba, con bordados en oro y en plata y anotemos que algunos sostenían que Ortega le mostró las bondades del toro a Talavante cuando le hizo el quite. Yo no soy de esa opinión.

Tristán Barroso confirmó con el primer toro de la Feria, Ventoso, número 224, colorado ojo de perdiz, al que endiñó una larguísima faena en la que se movía con una especie de solemnidad que recordaba a la manera de andar de los flamencos en Doñana. Es de esos toreros que le gusta tirar las herramientas -en eso se parece a su padrino de confirmación- y a la primera de cambio se deshace de la espada y luego tira la muleta y tal, no se sabe con qué finalidad. En su segundo estuvo menos «aflamencado» y fue prendido por el toro cuando se quería incorporar tras el saludo de rodillas. Tras el susto dio una impresión menos esteticista que en su primero, sin acabar de explicar sus verdades o de ofrecer un retrato de cierta coherencia de sus dotes como torero.

Mathieu Guillón recogió una fortísima ovación por sus pares al sexto.

Lo cierto es que la Feria ya comienza a pesar.

Un caballero presidente y una dama veterinaria decretaron darle al pasatista Ganador las honras fúnebres que se le negaron al inolvidable Bastonito

Rosquillas del Santo

ANDREW MOORE



Salida M30

FIN

PALCO 16 - 1ª SAN ISIDRO.- El estado de la cuestión / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Vuelta al ruedo al 4° “Ganador”. Foto: Las Ventas

'..!No se puede dar una vuelta al ruedo a un toro sin picarFue el grito. De inmediato el ¨Cállate” numeroso la ahogó, haciendo coro cómplice a la cuestionada esplendidez presidencial. Bueno, sonaba una vez más a la mayoría rechazando la verdad y la justicia. Porque sí, el toro no tomó a ley las varas de ley..'

El estado de la cuestión

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid. 8 V 2026
E
ran ya más de las nueve. Arreciaba el frío. El confirmante Barroso, que había sido cogido y quedado a merced, solo en los medios, distante de todo, salvándose nadie sabe cómo de los astifinos envites que le prodigó el sexto.

Incorporado ileso, la gente se solidarizó con él y empezó a jalear una brega que hasta el momento había ignorado. Las ganas vencían al temple, la necesidad a la inspiración, y el arrojo a la estética. Porfión, encimó, tragó, guapeó y al final cuando de seguro la democracia le hubiese premiado, pinchó.

Igualó de nuevo, la plaza calló totalmente. Querían algo. Era que además lo había brindado a Talavante por su sobrevalorada faena al cuarto, el colorado de supina obediencia, que también fue ultra premiado por Usía, endilgándole una inopinada vuelta al ruedo, muy ovacionada por cierto.

Pero bueno, en aquel silencio total previo al segundo viaje supremo del joven confirmante, una voz estentórea rompió desde más arriba del siete, en el que por cierto no pocos habían pedido premura, braceando como aspas de molino cuando Alejandro pasó con las dos orejas en alto

!No se puede dar una vuelta al ruedo a un toro sin picar! Fue el grito. De inmediato el ¨Cállate” numeroso la ahogó, haciendo coro cómplice a la cuestionada esplendidez presidencial. Bueno, sonaba una vez más a la mayoría rechazando la verdad y la justicia. Porque sí, el toro no tomó a ley las varas de ley.

Eso fue el colofón de la tarde. Y siendo en Las Ventas, en San Isidro y en la corrida inaugural, bien podríamos decir que retrata el estado de la cuestión. Pasaron otras cosas, pero no fueron determinantes.

Dos quites vistosos, de Talavante a la gaonera y de Barroso a la chicuelina. Dos pares de banderillas ovacionados de Mathieu Guillón, y sobre todo la gustosa faena de Talavante a “Ganador”, cuatreño, número 80, de 552 kilos de peso, astifino, bien puesto, que no por fácil, con un toro sumiso y de recompensa discutible, dejó de ser bella. Todo eso con el marco de un lleno total y en tarde soleada.

  • FICHA
Plaza de toros de Las Ventas. 8 de mayo. Primer festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes (22.964 espectadores, según la empresa).

Toros de Núñez del Cuvillo, muy justos de presencia; primero, bravo en el caballo y escasa vida en la muleta; al segundo, desigual y molesto; al tercero no lo picaron y se desplomó en el tercio final; manso el cuarto en varas, vulgar en banderillas y de exquisita clase y bondad en la muleta (se le concedió el honor de la vuelta al ruedo). Encastado y codicioso el quinto tras mansear en varas; y dificultoso en la muleta.

Alejandro Talavante: estocada atravesada (silencio) -aviso- estocada algo caída (dos orejas). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Juan Ortega: tres pinchazos y estocada (silencio); pinchazo y estocada -aviso- (silencio).

Tristán Barroso, que confirmó la alternativa: -aviso- pinchazo, estocada perpendicular y baja -segundo aviso- y cuatro descabellos (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio).

San Isidro/26: ¿Y cómo comenzó la Feria? / por Antolín Castro

Talavante abre la feria en hombros, como el año pasado, pero mejor

'..La autoridad queda un poco en entredicho en este primer día. La mano se le llenó de pañuelos. Habrá muchos que les haya parecido bien su actuación, pero hay que concederle un aprobado… raspado. En resumen, a las tres cosas que se pedían se le pueden poner sus peros..'

San Isidro/26: ¿Y cómo comenzó la Feria?

Antolín Castro
Opinión y Toros / 08 Mayo 2026
El día 8 era el día D, el comienzo de la feria más importante del mundo.

Cuando se inició el paseíllo, con los graderíos a reventar, con ese primer lleno de ‘No hay billetes’, el que más y el que menos se las prometía muy felices. La ilusión por las nubes.

En el cartel un figurón de muchos años, Alejandro Talavante, otra figura más reciente, Juan Ortega, y como aquél que dice un ‘recién nacido’ en el escalafón, Tristán Barroso, al que solo le avalan 12 corridas de toros despachadas. Los toros dispuestos en los corrales pertenecientes a la muy codiciada ganadería de Núñez del Cuvillo.

Decíamos en el artículo que antecedía a la feria: Que Dios reparta suerte, pero que esa suerte venga avalada por los principios de la integridad del toro, de la autenticidad del toreo y la autoridad en el palco. Siendo así, estaremos pronosticando que estamos ante la mejor feria del mundo.

Hemos de decir que en cuanto a los toros no tuvieron una presentación muy allá, con algunos toros mal presentados y que se intentó que se salvara la presentación a base de pitones. Eso sí, bonitos y ofreciendo en general embestidas de lujo y semi lujo como para que con ellos se pudieran hacer faenas destacadas. Tanto fue así, que, al cuarto, llamado Ganador, se le premió con la vuelta al ruedo. En este menester, como con el toreo, parece que solo se tiene en cuenta el último tercio, lo que hagan antes es como si fueran los minutos de la basura.

En cuanto a la autenticidad del toreo, nos pronunciamos diciendo que la faena de Talavante a ese toro de almibarada embestida, lo toreó con series largas y completas por ambas manos, pero sin que se produjera la hondura y emoción que proporciona un burel que vendiera cara su vida. El grado alcanzado en la faena, intermitente por momentos, fue muy notable pero el toro nos hace inclinar la balanza en el juego ofrecido. La estocada algo caída podía haber frenado el frenesí, por lo menos en el palco.

La autoridad queda un poco en entredicho en este primer día. La mano se le llenó de pañuelos. Habrá muchos que les haya parecido bien su actuación, pero hay que concederle un aprobado… raspado. En resumen, a las tres cosas que se pedían se le pueden poner sus peros.

Actuó también Juan Ortega y si bien por momentos disfrutamos de su estética y despaciosidad en su toreo, cierto es que estuvo a merced de sus oponentes en lugar de imponerse a ellos. Confirmó alternativa Tristán Barroso y dejó muestras de su capacidad para entregarse en ocasión tan señalada, así como sus buenas maneras por momentos. Mal con la espada como Ortega.

Mañana, será otro día.

Andalucismo, de verde islam / por Javier Torres


'..Blas Infante inventa la enseña a partir de unas telas que su mujer le trae de un viaje a Marruecos. Hoy es un mito al que rinden pleitesía desde el PP hasta el Partido Andalusí y Moreno Bonilla (qué buena gente soy que tengo lista en Spotify) llega más lejos que el PSOE en 40 años, inventándose el día de la bandera andaluza..'

Andalucismo, de verde islam

JAVIER TORRES
Mucho han tardado. Andalucía, como la Francia que Houellebecq presagia en Sumisión, tiene una candidatura islamista para las próximas elecciones. El Partido Andalusí. Un partido oficial, claro, que promarroquí son casi todos, como atestigua la regularización masiva que deja fuera a los saharauis. Insistimos en que es un decreto a la medida de la patronal y el capitalismo transnacional y olvidamos a Mohamed VI, que tiene cuota propia en el BOE. Mohamed es tan amigo de España que ha impedido que el avión medicalizado con infectados por hantavirus hiciera escala en su país. Los virus, las manadas y la mano de obra esclava, mejor a España.

Yihad Sarasua y Dris Mohamed Amar exhiben la blanquiverde en un acto de campaña, pasean la bandera con caligrafía árabe que simboliza la vuelta de Al-Ándalus. Sus colores no les son ajenos, el verde es el del islam. Blas Infante inventa la enseña a partir de unas telas que su mujer le trae de un viaje a Marruecos. Hoy es un mito al que rinden pleitesía desde el PP hasta el Partido Andalusí y Moreno Bonilla (qué buena gente soy que tengo lista en Spotify) llega más lejos que el PSOE en 40 años, inventándose el día de la bandera andaluza.

Blas Infante suscita consenso, el que pone a Julio Anguita una estación de tren y condena a galeras al rey Fernando III el Santo, el libertador que culmina la reconquista. Los niños no lo estudian en las escuelas, tienen a Infante hasta en la sopa y ese caldito es el que legitima al Partido Andalusí, que reivindica Al-Ándalus y la anexión de Ceuta y Melilla bajo tutela de la taifa de San Telmo, una especie de panandalucismo de primera ola, paso previo a la soberanía marroquí.

Es muy probable que dentro de algún tiempo (como ocurre con la inmigración masiva, el politburó de Bruselas o el fanatismo climático) muchos se caigan del caballo. Entonces, descubrirán con la fe del converso quién es el entrañable Blas al que invocan cada 28 de febrero, 4 de diciembre y 11 de agosto. Lo que no lograron ni Rojas Marcos ni los socialistas lo ha hecho el PP.

En Blas Infante: padre de la patria e hijo de su tiempo Macario Valpuesta habla del triunfo póstumo de un personaje fracasado, la versión regional de la locura nacionalista que emerge tras el desastre del 98. Es la España de las taifas que necesita fabricar mitos para justificar su existencia. Andalucía tiene a su Sabino Arana, su hecho diferencial que sirve de ariete contra Extremadura o Murcia, mas no frente a Marruecos.

Como a todo mito sometido a la implacable lupa de la historia, en Blas Infante descubrimos hechos mutilados de la hagiográfica versión oficial. Jamás nos contaron su conversión al islam ante el mausoleo de Al-Mutamid (último rey musulmán de la taifa de Sevilla) o que acortó su segundo apellido, Pérez de Vargas, demasiado elitista para defender a los descamisados del campo. Él quiso representarles, romper las cadenas de siglos de opresión ejercida por los señores de Castilla que hicieron la reconquista. Un cuento fantástico, una coartada formidable para expandir andalucismo, lástima que Infante jamás fuera un referente proletario. Tal es así que en 1936 los jornaleros de Casares se sublevan, profanan la tumba de su abuelo, Ignacio Pérez de Vargas, y arrojan sus restos por el barranco del pueblo.

Meses después a Infante lo fusilan los nacionales y eso ayuda a construir el mito, quién sabe si sus ideas hoy predominantes serían marginales de no haberse librado la guerra civil. El caso es que cien años después España atraviesa un profundo cambio demográfico. Mohamed está entre los diez nombres más elegidos para bebés y la famosa huella andalusí florece, sobre todo, en los registros policiales donde los magrebíes perpetran más del 70% de los delitos violentos en el País Vasco pese a que sólo son el 1,7% de la población. No sabemos qué diría Sabino Arana, que describía a los españoles como inferiores, flojos y torpes, pero sí lo que opina el PNV: da igual si el próximo lehendakari se apellida Hasán.

Si son marroquíes también caben para Moreno Bonilla, de corazón ancho, y para Illa, que pide que no se hable de terrorismo islámico para no estigmatizar. Lo dice la semana en que dos magrebíes matan a dos personas a cuchilladas por las calles de Barcelona.

Cien años después seguimos a vueltas con lo mismo. Lorca tiene una frase genial en El Romancero Gitano: Señores guardias civiles / aquí pasó lo de siempre. / Han muerto cuatro romanos / y cinco cartagineses.

Así, los nacionalismos que nacieron para preservar las identidades regionales frente a España, están siendo la puerta de entrada para disolver la cultura autóctona que Infante y Arana veían amenazadas por el centralismo. Claro que en el caso andaluz el problema no es tanto que los partidos consideren a Blas Infante padre de la patria andaluza, sino que crean que existe una patria andaluza.