la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 3 de mayo de 2026

¡¡Feliz día y que Dios os bendiga a todas las madres!! / por Luis Ibáñez


'Una madre hoy se ha convertido en una disidente revolucionaria: ama, cría y enseña contra viento y marea'

Nos hablan de progreso, y nos imponen la satánica Agenda 2030 que pretende robarnos hasta nuestra identidad destruyendo la familia. Pero se les olvida algo: sin madres no hay nada.

Son ellas las que paren hijos en un Occidente desnortado que instituye el aborto como un derecho. Las que concilian lo inconciliable. Las que sostienen la casa cuando vienen mal dadas.

Una madre hoy se ha convertido en una disidente revolucionaria: ama, cría y enseña contra viento y marea.

Por eso les molestan tanto. Porque una madre que transmite valores es más peligrosa que mil pancartas.

Cuando todo parece caerse a nuestro alrededor siempre invocamos una palabra:

¡Madre!

¡¡Feliz día y que Dios os bendiga a todas las madres!!

Goyesca del 2 de Mayo. Uceda, Cid y Cortés con "pilaricos" de los de nada que ver con Goya. Márquez & Moore


'..Bueno, pues un nuevo 2 de mayo y una nueva corrida de disfraces más para celebrar la insurrección del pueblo de Madrid, esta vez con los toros de El Pilar, primera visita en la temporada madrileña de toros relacionados con el apellido «Fraile»..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Es harto conocido el hecho de que los disfraces de soldado romano que se usaron para la película «La caída del imperio romano» (Anthony Mann, 1964), producida por Samuel Bronston y rodada íntegramente en España, han seguido siendo utilizados a lo largo del tiempo en las más variopintas producciones, peplum y películas fantásticas, llegando su uso conocido hasta la conocida «Gladiator» (Ridley Scott, 2000) y aún más allá. Nos imaginamos, entonces, que los disfraces que se vienen utilizando en las llamadas corridas goyescas son las sobras del enorme guardarropía del filme «Sangre de mayo» (José Luis Garci, 2008) y que los atuendos que hoy lleva un mulillero los pudo haber portado en la ficción Manuel Galiana o Fernando Guillén. En estas «corridas de disfraces» la peor parte siempre les toca a los areneros que o bien parecen escapados del Gran Circo Mundial, caso de la Corrida Picassiana de Málaga, o bien huidos de un Belén viviente de los muchos que se dan por ahí, como pasa en la goyesca; les quitas el rastrillo y les pones en sus manos una gallina o un jarro de barro o un haz de leña y ya tienes caracterizados sin solución de continuidad a los que se acercan al portal a adorar a Nuestro Señor. En esto de la goyesca falla siempre la arenera, que va vestida de figurita masculina, cuando luciría más apropiadamente con su corpiño, su basquiña, su delantal y la redecilla. Se ve que no han caído en esto. Por lo demás, repetiremos lo de siempre: que sin media luna, perros de presa y caballos sin peto estamos a años luz de lo que vio Goya en la plaza de toros de la Puerta de Alcalá.

Bueno, pues un nuevo 2 de mayo y una nueva corrida de disfraces más para celebrar la insurrección del pueblo de Madrid, esta vez con los toros de El Pilar, primera visita en la temporada madrileña de toros relacionados con el apellido «Fraile». Posiblemente lo de elegir el ganado de El Pilar para hoy sea un guiño a la heroica defensa de los zaragozanos contra el francés, porque otros grandes méritos no avalan en los últimos años en Las Ventas a la vacada de doña Pilar, si descontamos la durísima corrida del año 19 y la más «manejable» del año 22, en la que Javier Cortés pasó su particular quinario. Para despachar a los seis pilaristas trajeron a Uceda Leal, El Cid y Javier Cortés, con lo que se creó un muy atractivo cartel para el aficionado madrileño, que con este cartel en La Maestranza ya sabemos que no van ni los acomodadores, para que se vea el abismo que se abre entre las distintas aficiones.

Antes de seguir hablaremos brevemente del peonaje, que siempre se queda en el tintero. Por la parte de los picadores, como aún tenemos en nuestras retinas grabado el respetuoso enaltecimiento del tercio de varas contemplado hace tan sólo una semana en San Agustín del Guadalix, podemos despachar a los picacarne con nuestro más oprobioso desprecio, por el uso constante de ventajas, trapacerías y triquiñuelas sin tasa orientadas a destruir la suerte de varas, ejecutada esta de una manera harto repugnante. Tan solo Mario Benítez, de la cuadrilla de El Cid, justificó con decencia su condición de picador de toros. En cuanto a los de a pie tuvimos la apuesta segura en el buen hacer de Iván García, aunque hoy puso pares y nones, la torería con los palos de Rafael González y la sorpresa de Pablo Gallego, que recibió una cerrada ovación por sus recios pares al sexto de la tarde.

En cuanto a los toreros hoy se nos brindó la fortuna de poder ver tres personalidades distintas, tres toreros con su propia personalidad. Y esto hay que remarcarlo porque lo que habitualmente contemplamos es una cascada de señores que se parecen los unos a los otros, que son casi indiscernibles el que se llama Ramírez del que se llama González o del que se llama Peláez o del buenazo de López. Estos de hoy no. Estos de hoy marcan su sello y se les reconoce por sus modos y por sus formas, por cómo andan a los toros y por cómo se mueven. Luego las cosas salen frente al toro como hayan de salir, pero cuando Uceda, o Cid o Cortés están en el ruedo están «a su manera», que es una manera suya propia e inconfundible de la de los demás. Esto es algo que se viene echando mucho de menos.

Uceda nos dejó algunos retazos de si mismo, especialmente una media verónica en su primero y una estocada marca de la casa en ese mismo toro. Su carrera está hecha, tras casi treinta años de alternativa, y es buena ocasión para estos jóvenes que ahora se acercan a la tauromaquia que se fijen en él, porque cuando peinen canas, si perseveran en su afición, le recordarán con agrado. En su segundo, un colorado que les metió el miedo en el cuerpo a los peones desde el principio, dejó el recuerdo de unos doblones en el inicio, más precauciones de las deseables en el nudo y un inusual desbarajuste con el acero en el desenlace.

Manuel Jesús, El Cid, veintiséis años de su alternativa en esta misma plaza, vio desde el inicio las condiciones de su primer toro, Sospechillo, número 24. Le toreó divinamente con el capote y le llevó galleando al caballo donde estaba apostado el hermano de Espartaco. El pitón del toro era el izquierdo y ahí se enfrascó El Cid en el toreo al natural, tirando de su innegable oficio y sin acabar de dar el paso hacia adelante que hace el toreo grande. Las pocas veces que pisó el terreno adecuado la plaza rugió, pero su decidida falta de colocación le llevó por derroteros que se sostenían, como se dijo antes, en el oficio, no en la emoción. El resultado fue una faena excesivamente larga, con algunos momentos intensos, en la que el toro se aburre o se cansa o las dos cosas. Luego vino la ya proverbial falta de tino de M.J. con el acero y el reconocimiento de Madrid a este torero que tantos momentos buenos ha dado a esta plaza. En su segundo brindó al público con esa especie de sombrero goyesco de dos picos y por un momento pareció que la cosa podía ser, cuando el toro se le vino con fuerza y le recogió impecablemente en un poderoso derechazo… pero al siguiente el animal le enganchó la muleta y desde ahí el signo de la faena, basada esta vez en la derecha, no logró tomar vuelo. Le clavó el estoque al bicho y luego acabó descabellando.

Javier Cortés torea muy poco para lo buen torero que es. Ves por ahí a gente que nada tienen que decir y que se hinchan a torear y este ilustre getafeño no consigue abrirse un sitio en las ferias. Dejó su sello por chicuelinas en un quite al segundo, dos chicuelinas de las de verdad, no culerinas de las de todo a cien, de las que se dan de frente y trayendo al toro hacia sí, rematadas con una media verónica. En su primero, nada reseñable, pero en su segundo, Niñito, número 23, ha dado una gran medida de sus capacidades, mostrando a las claras lo que nos estamos perdiendo por no ver anunciado más a menudo a este hombre que ya suma dieciséis años de alternativa. Desde el inicio, saliéndose torera y suavemente hacia el tercio, le plantó cara al de El Pilar en una faena por ambas manos, bien medida de tiempo, con tandas cortas y ligadas en la que las series por la derecha y los pases de pecho fueron sensacionales, imprimiendo una inverosímil velocidad a la embestida del toro, completamente mandado por la muleta de Cortés, siempre colocado en el sitio en el que se torea, y sin darse importancia, todo naturalidad. Faena a más que termina con fortísima ovación y que se queda en eso por el deplorable uso del acero, como tantas veces pasa. Con permiso de los cortesistas, creo que hoy ha firmado su mejor actuación en Las Ventas.


ANDREW MOORE


FIN

San Felipe-Venezuela.- Colombo, Vanegas y el rejoneador Rodríguez a hombros / por Víctor Ramírez "Vitico"

 Foto: Luis Aramacuto.

Tarde triunfal de Jesús Enrique Colombo cortando un total de 4 orejas y rabo. Los máximos trofeos simbólicos por el indulto del toro "Cumaripa" de Campolargo.

Triple Puerta Grande en la primera de San Felipe 

Víctor Ramírez "Vitico"
Venezuela, 2 de Mayo de 2026 / Fotografías: Federico Montes
La primera corrida de la feria de San Felipe ( Yaracuy) ha culminado con una triple puerta grande para el rejoneador José Luis Rodríguez junto a los diestros César Vanegas y Jesús Enrique Colombo, ante toros de Campolargo y Los Aranguez que permitieron el lucimiento de los actuantes.

César Vanegas abrió la feria con un toro muy serio, al que lanceó con oficio a la verónica, banderilleando en unión de Colombo con lucimiento de ambos espadas. Se dobló poderoso el de Seboruco que luego hizo un trasteo lleno de voluntad, con algunos muletazos de mérito, varios de ellos largos y templados con un ejemplar que tenía sus complicaciones. La efectividad con el acero fue clave para la oreja. Al tercero de la tarde lo recibió con lances rodilla en tierra y bonitas navarras, cubriendo el tercio de banderillas con más voluntad que acierto. Vanegas hizo una faena de torero veterano, que conoce los resortes para conectar con el público, ligó varias series de pases vibrantes, ante un toro noble que le dejó hacer aunque sin llegar a cuajarlo del todo el diestro, muy pendiente de la conexión con los tendidos, en adornos, tomándose del costillar y demás "efectos especiales". De nuevo la espada fue punto de honor para el doble trofeo.

Tarde redonda de Jesús Enrique Colombo que ya en su primer toro, otro serio ejemplar de Campolargo destacó en el toreo a la verónica abriendo el compás y luego a pies juntos por delantales. En unión de Vanegas cubrió un tercio de banderillas espectacular y realizó una variada faena, con momentos álgidos en varias series de derechazos y algunos naturales de mérito. La conocida contundencia con el acero de Colombo se hizo de nuevo patente para el corte del par de orejas. 

Muy bien con el capote ante el cuarto "Cumaripa" al que lanceó a la verónica, luciéndose en un bonito quite por chicuelinas rematado con garbosa serpentina para mostrar sus facultades físicas al clavar los rehiletes con eficacia y facilidad. Abrió el trasteo con dos ceñidos péndulos dejando patente su madurez y oficio en largo trasteo con series de estupendos muletazos con ambas manos, muy templados, mandones y limpios, pero entre todos ellos destacó un natural de mano muy baja que sin duda fue lo mejor de toda la tarde. Llegó la petición de indulto que fue concedido y el noble "Cumaripa" regresó de nuevo a su cercana dehesa y Jesús Enrique paseó los máximos trofeos de forma simbólica, sumando un nuevo indulto a su ya extensa lista de toros a los que manda de regreso a casa.

Redonda fue la actuación del rejoneador José Luis Rodríguez ante un toro encastado y noble de Los Aranguez con el que demostró su oficio y experiencia. Enceló muy bien de salida, clavando dos rejones de castigo en todo lo alto, en banderillas Rodríguez estuvo muy bien, en faena ligada que tuvo sus momentos más brillantes en un rematado par a dos manos y las cortas. Aunque en su faena la lluvia cayó con fuerza, el público estuvo con el torero que remató de certero rejonazo para cortar las dos orejas para abrir con todos los honores la puerta grande junto a sus compañeros.

  • Ficha de la Corrida

San Felipe (Venezuela) / Plaza de toros portátil "El Torero"

Sábado 2 de mayo / Primera corrida de feria 

Lleno en tarde nublada con fuerte lluvia al final de la tarde.

Cuatro toros de Campolargo, muy serios los dos primeros, de juego desigual destacaron el noble tercero y el encastado cuarto "Cumaripa" número 298 que fue indultado. Un toro de Los Aranguez para rejones en quinto lugar, bravo y encastado.

Rejoneador José Luis Rodríguez: Dos orejas.

César Vanegas, de azul Rey y oro: Oreja y dos orejas.

Jesús Enrique Colombo, de verde hoja y oro: Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos.

En las cuadrillas destacaron la templada brega de Gerson Guerrero y Juan José Girón como auxiliador, en varas Alfredo Guimerá y Franklin Camacho. El sobresaliente de espadas matador de toros Enrique Nelo "El Ciclón" hizo dos lucidos quites en el toro de rejones. Buena actuación de la comisión taurina.

Colombo con los máximos trofeos simbólicos por el indulto del toro "Cumaripa" de Campolargo. Foto: Federico Montes.

Feria de la Comunidad de Madrid en Las Ventas: la veteranía, a veces, no es un grado / por Antonio Lorca

El Cid brinda al público su segundo toro. 
Alfredo Arévalo (Imagen cedida por Plaza 1)

Uceda Leal y El Cid estuvieron por debajo de las expectativas, y Javier Cortés emborronó con la espada una entonada faena a un noble toro, como todos, de El Pilar

Feria de la Comunidad de Madrid en Las Ventas: 
la veteranía, a veces, no es un grado

Antonio Lorca
El Cid se hizo presente en el ruedo y desprendió el olor de una elegante veteranía, con andares garbosos y toreros, y una serenidad y despaciosidad propias de un maestro con muchas tardes a sus espaldas. Las cuatro verónicas con las que recibió a su primero sonaron a templanza y buen gusto. Pero ese buen olor fue desapareciendo a medida que pasaron los minutos y el son del toro, noble y con calidad en sus embestidas, requería, además de prestancia, quietud y firmeza.

El Cid tomó la muleta con la zurda, para reverdecer laureles del pasado, y por allí anduvo, entre retazos de inseguridad y amor propio, entre naturales intermitentes, cruzado a veces, despegado en otras, sin acabar de tomar el camino deseado.

Hubo una tanda, sí, en la que el torero aprovechó de verdad la calidad de su oponente, y los naturales brotaron largos y con sabor añejo. Se colocó bien al final, envalentonado, con el público a su favor, y parecía que el pase del desdén final trataba de mejorar el afán no cumplido. Pero llegó la hora de montar la espada, y El Cid, otra vez, fue el de siempre, el torero capaz de echar por tierra una faena de ensueño, que no fue el caso, pero la deslució por completo. No es que fallara en la suerte suprema, es que demostró una torpeza impropia de su veteranía. Se empeñó en levantar dos veces al toro y llegó a escuchar hasta dos avisos. Imperdonable.

Otro toro válido para la muleta fue el quinto, pero el torero había perdido ya el buen ánimo, y se mostró desconfiado, sin mando, y los muletazos resultaron insulsos.

Tampoco tuvo su tarde el otro veterano de la terna, Uceda Leal, treinta años ya como matador de toros. Hasta mató mal, de una estocada atravesada a su primero, y de un pinchazo, media perpendicular y cinco descabellos al cuarto. El que abrió plaza embestía de modo descompuesto y no le permitió confianza alguna; al otro lo recibió con unas airosas verónicas, pero derrochó sosería en el tercio final, y la labor del torero resultó tan insulsa como superficial.

Está visto que, a veces, como esta tarde, la veteranía no es grado. O las ideas se oscurecen o pesan los años.

El más joven, Javier Cortés —solo 16 años de alternativa, que no es poco—, dibujó muletazos aislados y livianos ante la muy escasa codicia del tercero, pero se encontró con el sexto, un toro noble y repetidor, que le permitió ligar un par de aceptables tandas con la mano derecha, más jaleadas por los tendidos de lo que merecían. Sus buenas maneras se olvidaron en cuanto se perfiló para matar y cobró dos bajonazos y un pinchazo antes de la estocada final. Mal.

En ese toro saludó al respetable el subalterno Pablo Gallego tras clavar dos extraordinarios pares de banderillas. En el segundo, hizo lo propio Rafael González por el mismo motivo.

El Pilar/Uceda Leal, El Cid, Cortés

Toros de El Pilar, bien presentados y astifinos, muy desiguales en varas -el primero empujó con fuerza en el primer encuentro- y mansurrones; nobles y sosos. Destacaron segundo y sexto en el tercio final.

Uceda Leal: estocada atravesada (silencio); pinchazo, media estocada perpendicular y 5 descabellos (silencio).

El Cid: pinchazo -aviso-, tres pinchazos, -segundo aviso-, pinchazo y el toro se echa (ovación); media estocada (silencio).

Javier Cortés: estocada baja (silencio); bajonazo, pinchazo, bajonazo -aviso- y estocada (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. 2 de mayo. Segundo festejo de la Feria de la Comunidad. Lleno (21.483 espectadores, según la empresa). Asistieron la Infanta Elena y la presidenta de la Comunidad de Madrid, que fueron recibidas con una fuerte ovación. Al finalizar el paseíllo, la banda de música interpretó el himno nacional.

Las aporías de las leyes memorialistas / por Jaime Alonso


'..La primera gran aporía es la de pretender ganar la guerra civil con noventa años de retraso, mediante el relato de unos hechos como querrían que hubieran sido, no como realmente fueron..'

Las aporías de las leyes memorialistas

 por Jaime Alonso
El enunciado del termino aporía, que expresa una inviabilidad de orden racional, es lo que engendran las dos leyes memorialistas, ninguna de ellas histórica y, menos aún, democrática. Los griegos llamaban “aporía” a una situación de incertidumbre, perplejidad, apuro y duda ante una cuestión de apariencia insoluble. En las leyes memorialistas las aporías son de orden filosófico, político, racional y jurídico. Representan una contradicción o paradoja, evidente; un desorden moral, mental y existencial, palmario; un maniqueísmo inaceptable en una sociedad libre y culta.

Creadas desde un poder disruptor, como ingeniería social fragmentada, resulta incomprensible que la más alta magistratura de la Nación, la oposición del PP, y la élite social ilustrada, las acepte. Veremos si la justicia puede refrendarla, al tratarse de una ley que ataca los fundamentos de la Constitución, atenta a la convivencia, a la verdad informada sobre nuestra historia reciente, a la libertad de opinión y cátedra, y al pluralismo político.

Los hechos son incontrovertibles, ocurrieron en un amplio contexto histórico/vital de una generación de españoles y admiten las interpretaciones que se quieran, incluso el relato falsificado, pero no la modificación de esos hechos, ya irreversibles. Las dos leyes memorialistas están montadas sobre cuatro aporías radicales que ponen en almoneda la continuidad histórica de España

a) proscriben el régimen anterior, negando que seamos causa de él. b) lo juzgan en total indefensión. c) le hacen responsable de todo lo malo ocurrido en el pasado, trasladándolo al presente como real, condicionando el futuro en base a esa dialéctica falsa. d) No encajan en el ámbito europeo.

La encrucijada de intereses políticos que sustentan esas aporías conceptuales, amenaza nuestra paz social y la continuidad histórica de la Nación, nada menos. De su inaplicación depende nuestro futuro, o la vuelta a un pasado aún no escrito. Porque hemos dado a una autoridad irresponsable, ideologizada y vengativa la potestad de definir, juzgar y sancionar la historia más reciente de España, saldada en 1939 y refrendada en 1975/78.

La primera gran aporía es la de pretender ganar la guerra civil con noventa años de retraso, mediante el relato de unos hechos como querrían que hubieran sido, no como realmente fueron. Asunto de ficción literaria ya tratado en el personaje galdosiano Juan Santiuste, finalmente convertido en Confusio, dada su propensión a la fantasía. Hoy los memorialistas están en idéntica dinámica. Y acabarán igual, enloquecidos.

La segunda aporía viene dada porque en la contienda, guerra civil, iniciada el 18 de julio de 1936, intentan convencer de que se confrontaba una democracia, frente a unos militares golpistas dispuestos a destruirla. Los hechos no se compadecen con el relato. De ahí la necesidad de imponer, ese relato impostado, mediante Ley, con cartera ministerial incluida. Especialmente grave resulta el que esa paranoia colectiva que pretenden inocularnos, viene precedida de una burocracia que sale de nuestros impuestos, con propósito indemnizatorio hacia quienes se consideren victimas del franquismo.

El testimonio histórico de lo afirmado por Largo Caballero nos ilustra: 

“La democracia es sólo el primer paso hacia la dictadura del proletariado. No creemos en una democracia que perpetúe el dominio de una clase sobre otra” 

“La clase trabajadora no puede conformarse con lo que nos da esta República burguesa. Debemos destruir este sistema para construir una verdadera sociedad socialista” 

“Si no nos permiten conquistar el poder por los votos, lo haremos por la violencia” 

“La revolución no se hace con palabras, sino con sangre y con fuego” 

“Si la derecha gana las elecciones, tendremos que ir a la guerra civil. No permitiremos que sigan gobernando contra la clase trabajadora” 

“Nuestra misión no es mantener esta democracia burguesa, sino destruirla para construir el socialismo”. 

El Fiscal General del Estado D. Marcelino Martin Gamazo y sus tres hijos pudieron atestiguar que iba en serio. Lo que no pueden es acogerse a ninguna ley memorialista por ser, la represión, de los antecesores de los actuales frente populistas.

La tercera aporía tiene que ver con el encaje jurídico que las leyes memorialistas pudieran tener en la actual Constitución. Dado que se proponen la construcción gradual de un marco interpretativo del pasado, acorde a sus conveniencias políticas, la consecuencia de su aplicación sería la ruptura de la transición política, de la Ley a la Ley, y el fin de la monarquía que sustituyó a Franco. El choque frontal con el actual ordenamiento jurídico sería evidente, no sólo en la forma del Estado, si no también en lo referente a los fundamentos de la actual democracia: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Nada importará al nuevo y pertinaz constructo, la evidencia de que el sistema actual proviene del régimen de Franco mediante reforma, y no por ruptura; con la Ley para la Reforma Política y posterior Referéndum. Cualquier salto al vacío nos conduciría a algo peor de lo que fueron las dos republicas anteriores.

La cuarta aporía consistirá en aplicar una ley totalitaria, en una democracia liberal. La propia Resolución del Parlamento Europeo, de 17 de enero de 2024, sobre la conciencia histórica europea lo impide, al señalar: 

“la memoria histórica lleva un claro grado de subjetividad, dado que la elección de qué recordar y cómo se interpreta el pasado implica necesariamente juicios de valor”. Igualmente se indica que “abordar el pasado requiere la máxima imparcialidad y objetividad tanto en la erudición histórica como en el ámbito político” y que “la historia nunca debe relativizarse, distorsionarse o falsificarse con fines políticos”.

Por ello, su encaje constitucional en un estado de derecho riguroso, solo podrán intentarlo, los afines a utilizar las togas de la prevaricación para alfombrar el camino.
fnff / 27.04.2026

sábado, 2 de mayo de 2026

Primer festejo de la Feria de la Comunidad. Carrusel de novillos madrileños para tres novilleros de la tierra. Los debuts en Las Ventas / por Pepe Campos



'..si hacemos honor a lo sucedido y destacamos a quien actuó como un verdadero debutante (que lo era), hay que hablar de Álvaro Serrano que persiguió el triunfo desde el primer momento y que dejó muestras de calidad, de deseos, de maneras, de talento, y, cómo no, de deficiencias..'

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Viernes, 1 de mayo de 2026. Tercera novillada de la temporada. Primer festejo de la Feria de la Comunidad. Mezcolanza de novillos de diferentes ganaderías madrileñas. En general nobles y descastados, a excepción del sexto de El Retamar, manso encastado. Aparentemente tres cuartos de entrada. Tarde primaveral luminosa.

Seis novillos de diferentes ganaderías madrileñas. Diáspora. Un carrusel. El primero de Guerrero y Carpintero, manso, noble y sonso. El segundo de Caras Blancas del Carpio, manso, avivado con las banderillas, con movilidad. El tercero de Hermanos Sandoval, con trapío, gacho de cuerna, flojo, manso, descastado y soso, muy protestado. El cuarto de Ayuso, con trapío, abrochado de cuerna, flojo, manso. El quinto de Ángel Luis Peña, alto (cara alta), largo, escurrido, manso, sin celo. El sexto de El Retamar, bien presentado, manso, encastado, tardo. Todos los toros (y ganaderías) de origen Domecq; a excepción del sexto, de El Retamar, de procedencia Núñez (curiosamente el que dio mejor juego).

Suerte de varas: por poner un ejemplo de la deriva de la suerte, la del encastado sexto perpetrada por el caballero Borja Lorente. En la primera vara, el novillo es puesto en suerte y la puya cae detrás de la cruz, el astado pelea sin fijeza, en vara larga y sale al capote. En la segunda vara no es puesto en suerte, cae la puya trasera, se le receta metisaca y sale suelto. Es decir, a menos con perjuicio.

Terna: David López, de Colmenar Viejo (Madrid); de burdeos viejo y oro, con cabos blancos; de veinticuatro años; cinco paseíllos en 2025; silencio y silencio. Álvaro Serrano, de Navas del Rey (Madrid); de verde botella y oro, con cabos blancos; veintidós años; veinticuatro festejos en 2025; ovación y ovación tras dos avisos. Joel Ramírez, de Madrid; de tabaco y oro; veinte años; quince paseíllos en 2025; saludos y silencio tras aviso.

PEPE CAMPOS
Nos viene a las mientes, observando el cartel de las dos novilladas de la Feria de la Comunidad de Madrid, aquello del significado de debutar en las Ventas para un novillero o para cualquier otro lidiador que se presenta (que torea por primera vez) ante el duro público «venteño». Sabemos de esta experiencia tan significativa en la vida taurina de un matador de novillos (o matador de toros). Hemos visto muchas a lo largo de nuestra vida de aficionados. Es un momento esperado para el torero y degustado por el aficionado. Siempre se recordará. Casi nunca suele caer en el vacío. La primera vez tiene eso, que no se olvida o no debiera olvidarse. Sin hacer literatura, ahora, podemos recordar —porque los hemos visto— «debuts» esplendorosos de toreros que dejaron su sello el día que hicieron el paseíllo en Madrid por primera vez. El más señero del último medio siglo, el de Pepín Jiménez (en 1981), que levantó a la cátedra como un resorte desbocado por su principesca tauromaquia; o aquél de Juan Mora (por los mismas calendas) cuando demostró poseer el don de la sabiduría y de la métrica; o más adelante, el de Enrique Ponce, un niño con tauromaquia de viejo; o el de Luis de Pauloba, de un clasicismo inmejorable; o, finalmente, por irnos a otros territorios posibles y razonables, el de Manolo Carrión, que bordó el toreo, cortó orejas y celebró al mismo tiempo su retirada. Etc. En definitiva, un sinfín de debuts de novilleros hemos presenciado, como aficionados en Madrid, y siempre hemos estado alerta ante este momento trascendental. Nos hemos ilusionado sin menoscabo cuando el atisbo de lo nuevo podía deparar lo mejor. La esperanza es un medidor y un acicate.

Ayer tarde dos novilleros hacían su debut, Álvaro Serrano y Joel Ramírez. El tercer novillero David López, había debutado en agosto pasado. De él se recordaba cierta actitud al abordar el toreo al natural; y en esta su nueva cita —ya veterana— se le vio retroceder, sin el atractivo de ser novedad. En suma, ser nuevo (como toreador) sólo se vive una vez. Por este motivo, nos fijamos más en Joel Ramírez, que era novel y más joven, doble apuesta y doblemente ventajoso, si bien, a pesar de ello, no dejó huella indeleble tras su primer paso por Madrid, sino todo lo contrario; se le recordará por una apuesta encimista, por querer sacar provecho de sus oponentes o novillos a base de cercanías, cuando lo cercano es como la palabra amiga, que parece que se la reconoce, pero en realidad equivoca y engaña. 

Pero si hacemos honor a lo sucedido y destacamos a quien actuó como un verdadero debutante (que lo era), hay que hablar de Álvaro Serrano que persiguió el triunfo desde el primer momento y que dejó muestras de calidad, de deseos, de maneras, de talento, y, cómo no, de deficiencias. El fiel de la balanza se inclinó hacia lo positivo, hacia la parte que suma; en primer término porque demostró saber andarle a los toros, algo que no se aprende en los mentideros (tentaderos) donde calientan la cabeza a los aspirantes a matadores de toros, y en segundo término porque atesoró calidad en pases tan toreros como la trincherilla y el de la firma, realizados cuando era menester, una vez dominado —o en camino de dominar— a los astados que le tocaron en suerte. Y, en tercer término —el número tres es el que da sentido a la tauromaquia— porque toreó con temple y hacia atrás de la cadera en naturales de enjundia ejecutados a su segundo enemigo al que pudo con la muleta. La imperfección sobrevino en algo preocupante, en el uso de la espada. Cruz de tantos buenos toreros que pudieron haber sido y no fueron.

Entrados en el análisis de lo sucedido, hay que comentar que David López, estuvo toda la tarde rutinario, algo vulgar, sin llevar los pases más allá de lo reglamentario, sin acabarlos. Su primer novillo se dejaba y él no supo correrle la mano, ni templarle. La colocación no fue mala; sino el emprendimiento. Lo mató en la suerte contraria, de dos pinchazos y una estocada trasera en la que fue zarandeado por el toro. En el cuarto, estuvo tranquilo ante un novillo que se revolvía, él muy encima, sin correr la mano, en un toreo plano. Lo pasaportó de una estocada caída, desprendida y delantera en la suerte contraría, y dos descabellos.

Álvaro Serrano, ante un Cara blanca, que desarrolló movilidad tras las banderillas, mostró imposición «de muleta» y le comió el terreno, le pudo, le dominó, mostró actitud. Mató en la suerte contraria, de pinchazo y de estocada caída. Al quinto novillo le aplicó una excelente brega al llevarle al caballo en las dos varas. En la faena de muleta, a más, le fue corriendo la mano, le templó en una despaciosa trinchera, y al natural le enjaretó dos excelentes muletazos ligados con el de pecho, repitió la apuesta, más un muletazo por bajo caro, y el de la firma; después se cruzó al natural y ligó el natural y el de pecho, más otro de la firma, y culminó con ayudados por alto raros de ver, pues parecían kikirikíes, sin serlo, un apunte, un atisbo de calidad. Mató catastróficamente, de siete pinchazos en la suerte contraria y un descabello.

Joel Ramírez, a su primer novillo lo recibió de rodillas; era un manso sin fuerza, soso; poco pudo hacer; no se le puede valorar; lo mató de un bajonazo en la suerte contraria. En el último novillo de la tarde, que embestía hacia adelante con pujanza, quiso encelarlo con la franela de rodillas hacia los medios; después, muy encima, ante un animal tardo pero que respondía en el momento de la verdad, no pudo entenderle. Lo mató en la suerte contraria, de una estocada haciendo guardia, un pinchazo y una estocada trasera, más dos descabellos.

El excelente banderillero Raúl Ruiz fue corneado en el muslo derecho por el sexto novillo al poner un par de banderillas con gallardía (25 cm).

¡2 de mayo!


 ODA AL DOS DE MAYO

Oigo, patria, tu aflicción,

y escucho el triste concierto

que forman, tocando a muerto,

la campana y el cañón;

sobre tu invicto pendón

miro flotantes pendones,

y oigo alzarse a otras regiones

en estrofas funerarias,

de la iglesia las plegarias,

y del arte las canciones.


Lloras, porque te insultaron

los que su amor te ofrecieron

¡a ti, a quien siempre temieron

porque tu gloria admiraron;

a ti, por quien se inclinaron

los mundos de zona a zona;

a ti, soberbia matrona

que, libre de extraño yugo,

no has tenido más verdugo

que el peso de tu corona!


Doquiera la mente mía

sus alas rápidas lleva,

allí un sepulcro se eleva

contando tu valentía.

Desde la cumbre bravía

que el sol indio tornasola,

hasta el África, que inmola

sus hijos en torpe guerra,

¡no hay un puñado de tierra

sin una tumba española!


Tembló el orbe a tus legiones,

y de la espantada esfera

sujetaron la carrera

las garras de tus leones.

Nadie humilló tus pendones

ni te arrancó la victoria;

pues de tu gigante gloria

no cabe el rayo fecundo,

ni en los ámbitos del mundo,

ni en el libro de la historia.


Siempre en lucha desigual

cantan tu invicta arrogancia,

Sagunto, Cádiz, Numancia,

Zaragoza y San Marcial.

En tu suelo virginal

no arraigan extraños fueros;

porque, indómitos y fieros,

saben hacer sus vasallos

frenos para sus caballos

con los cetros extranjeros.


Y aún hubo en la tierra un hombre

que osó profanar tu manto.

¡Espacio falta a mi canto

para maldecir su nombre!

Sin que el recuerdo me asombre,

con ansia abriré la historia;

¡presta luz a mi memoria!

y el mundo y la patria, a coro,

oirán el himno sonoro

de tus recuerdos de gloria.


Aquel genio de ambición

que, en su delirio profundo,

cantando guerra, hizo al mundo

sepulcro de su nación,

hirió al ibero león

ansiando a España regir;

y no llegó a percibir,

ebrio de orgullo y poder,

que no puede esclavo ser,

pueblo que sabe morir.


¡Guerra! clamó ante el altar

el sacerdote con ira;

¡guerra! repitió la lira

con indómito cantar:

¡guerra! gritó al despertar

el pueblo que al mundo aterra;

y cuando en hispana tierra

pasos extraños se oyeron,

hasta las tumbas se abrieron

gritando: ¡Venganza y guerra!


La virgen, con patrio ardor,

ansiosa salta del lecho;

el niño bebe en su pecho

odio a muerte al invasor;

la madre mata su amor,

y, cuando calmado está,

grita al hijo que se va:

"¡Pues que la patria lo quiere,

lánzate al combate, y muere:

tu madre te vengará!"


Y suenan patrias canciones

cantando santos deberes;

y van roncas las mujeres

empujando los cañones;

al pie de libres pendones

el grito de patria zumba

y el rudo cañón retumba,

y el vil invasor se aterra,

y al suelo le falta tierra

para cubrir tanta tumba!


¡Mártires de la lealtad,

que del honor al arrullo

fuisteis de la patria orgullo

y honra de la humanidad,

¡en la tumba descansad!

que el valiente pueblo ibero

jura con rostro altanero

que, hasta que España sucumba,

no pisará vuestra tumba

la planta del extranjero.

POEMA DE BERNARDO LÓPEZ GARCÍA (1838 - 1870)