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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 26 de julio de 2026

Pérez-Reverte y Roca Rey: «Tener como compañera a la muerte te vuelve lúcido»


En un encuentro en la biblioteca del escritor, el reportero de guerras y el matador de toros ahondan a tumba abierta en las páginas de la vida y de la muerte, de las heridas y de sus cicatrices.

Pérez-Reverte y Roca Rey: «Tener como compañera a la muerte te vuelve lúcido»

Por Jesús García Calero
Fue un encuentro frugal. A la sombra de una incipiente amistad. Andrés Roca Rey compartió una conversación con Arturo Pérez-Reverte, de la que fuimos testigos. La casa del escritor se abrió como un pasadizo secreto. La figura peruana hizo el paseíllo entre miles de libros y la colección de sables del autor de Alatriste hasta llegar al lugar elegido, en un rincón umbroso de la nutrida biblioteca. El matador caminaba en silencio junto al rumor incesante de los libros y la molicie de las hojas afiladas de las viejas espadas. Iba concentrado. Alguien que pone su vida en riesgo en el espectáculo único de los toros parecía un poco abrumado y, a la vez, decidido a una conversación a tumba abierta.

Sentimos que a ambos les importaba el resultado. La sinceridad, el tono de confesión, alcanzó cotas que a muchos les parecerán extrañas. Los espectadores de ‘Tardes de soledad’, la película de Albert Serra, ya nos habíamos asomado antes a un momento único de incertidumbre y ensimismamiento de Roca. Por eso este es un encuentro lleno de poder simbólico, donde se cruzan las voces del matador y del maestro de esgrima; el joven héroe traba plática con el veterano reportero de mil guerras.

Ambos portan heridas, no todas simbólicas. Viejas cicatrices con las que tienen intimidad. Van a hablar del peligro, del riesgo que se asume y el que no se sabe; del miedo, de la muerte rondando y de la salvación, si hubiera; de la vida sentida, de la insípida, del público, de la sociedad, de los abismos y del sentido y el sentimiento de la vida.

Pérez-Reverte es anfitrión y actúa espontáneamente, preguntando al torero con pulso del periodista, directo al grano:

Pérez-Reverte: Hay un momento de ‘Tardes de soledad’, cuando vas en el coche camino de la plaza, donde la cara de concentración que llevas no es igual que cuando vuelves. Te hablan y vas como ido, como si no oyeses. Yo conozco esa cara, la he visto muchas veces cuando iba a algún sitio duro, de mucha candela, con mis compañeros de la tele. Ellos tenían la misma expresión. Callados, concentrados. Supongo que es la cara de todo ser humano que va a enfrentarse a un momento importante en la vida. Como si te desligaras del mundo y te encerraras en ti mismo. ¿Es correcta mi apreciación?

—Roca Rey: En esos momentos es cuando más interiorizas y estás más metido dentro de ti. No es que esté ido, estoy preparando lo que viene. Y, obviamente, también muy preocupado. Yo creo que la gente que pasa miedo, los corredores de Fórmula 1, los soldados, los toreros, o gente que está en un mal momento de salud, tienen eso en común.

— P.R.: A veces la palabra miedo, tú la has dicho, no es exacta. Hay una concentración, una tensión expectante, a ver qué va a ocurrir, cómo voy a salir de esto, que el pitón roza la femoral. Sólo después piensas: qué cerca estuve…

— R.R.: Sí, sí. Yo siento mucho miedo.

— P.R.: ¿Antes también?

—R.R.: Sí, yo siento miedo siempre. Después me relajo un poco y digo: «¡Uf!, hay que ver las cosas que han pasado». Al fin y al cabo, el toreo es un arte, estás toreando todos los días prácticamente, y hay días que te levantas y no entiendes el toreo. No entiendes, ni sabes, ni siquiera quieres torear a veces. Es en ese momento cuando más miedo me entra porque, digo, me voy a poner delante de un toro, no siento nada, y me estoy jugando la vida. Es muy duro. Me pasó en 2023, que no sentía delante del toro, y en 2021 también. Tienes que hacer como si sintieras, pero sin sentir. Y es una pena, la verdad, que te pase algo sin sentir. Eso es jodido. Ahora bien, no hay nada más bonito y más libre que cuando sientes mucho, cuando tienes una ilusión, cuando tienes una meta entre ceja y ceja y vibras por dentro. Ahí te da igual hasta la propia muerte.

—P.R.: Me pregunto muchas veces a qué se tiene más miedo, ¿a la cornada o al fracaso?

—R.R.: Si no estoy preparado psicológicamente, mi mente está confundida y le tengo más miedo a la cornada. Si estoy mentalizado, me da más miedo el fracaso. Más que la oreja, o que escriban bien o mal de ti, el peor fracaso es cuando todo lo exterior está bien, pero tu interior no lo está. Ese es el fracaso más jodido.

-El escritor asiente, lo escucha. Se hace un breve silencio.

—P.R.: ¿Alguna vez has pensado mirando al toro: «Este hijo de puta me va a matar esta tarde»?

—R.R.: Delante del toro, no. Que me va a coger, sí, pero que me va a matar, no. Antes de torear, sí. He llorado dos veces vistiéndome de torero, pensando en la muerte, asumiéndola. En el mundo del toro vives como en una continua montaña rusa de emociones. Por eso, tienes que preparar cada día más al hombre. El hombre se va alimentando de lo que hace el torero, pero llega un punto en que si el hombre no está preparado, el torero y el hombre se hunden y terminan fracasando los dos.

-Ante la sinceridad de Roca Rey, Reverte se crece, insiste, conecta.

—P.R.: Cuando yo estaba en las guerras, a veces hacía cosas porque me estaban mirando o porque sabía que los espectadores lo iban a ver. A lo mejor si hubiera estado solo no lo habría hecho. ¿Hasta qué punto te hace ser valiente el sentirte mirado?

—R.R.: En un tentadero muchas veces he tenido valor y solamente estaba mi cuadrilla; no tenía que demostrarles nada y he dado un paso más porque yo interiormente lo necesitaba. El valor también sale para demostrar algo al público, porque muchas veces te sientes incomprendido. Lo importante es que el valor salga no por lo exterior, sino desde dentro, porque te lo quieres demostrar a ti y eres feliz haciéndolo.


—P.R.: ¿Ocurre también en la plaza que el público no lo ve, pero tú sí sientes lo cerca que ha estado?

—R.R.: Sí, lo veo mucho en compañeros con los que estoy toreando. Hay un momento en que te relajas un poco cuando estás en el callejón. Y ves un compañero pasándose un toro muy cerca, o viendo que está al borde de que lo coja y ves cómo le da igual; esas cosas, la verdad, impactan. Y lo bonito también es que ellos sienten lo mismo contigo. Cuando estás delante del toro, no sé si es la adrenalina o si estás como en un éxtasis y no te fijas tanto en esos pequeños detalles que pueden cambiar tu vida, o que pueden acabar con ella. Siento que nos admiramos. Y no solamente admiro a los matadores, también a los subalternos, a los ganaderos, a todos.

-El torero, de pronto, da una larga cambiada con naturalidad:

—R.R.: ¿Usted cree que está mal pensar tanto en la muerte?

—P.R.: No. Al contrario, creo que es muy saludable. Tener la muerte presente como compañera, sabiendo que en cualquier momento un semáforo en rojo, un virus, una bala, un resbalón en la bañera, una embestida del toro, puede acabar con todo, te mantiene lúcido, despierto, atento. Pensar en la muerte a menudo, no de una manera psicopática, sino de una manera racional y serena, te ayuda a vivir mejor porque estás todo el tiempo preparado. Yo he visto morir a mucha gente. Cuando un tío muere con cara de sorpresa, pienso que no ha comprendido nada. La muerte es una compañía habitual, educativa. Te hace más cauto, no te relajas. Yo soy marino, paso mucho tiempo en el mar. El mar es como un toro, el mar es imprevisible. El mar, de pronto, derrota para acá, derrota para allá, te la puede jugar, siempre que te descuides te puede matar, como el toro. Y la certeza de la muerte justamente es lo que te mantiene lúcido y despierto. Tenerla como compañía natural es positivo. ¿Qué opinas tú?

—R.R.: Lo mismo. Hay gente que dice: «No, yo no quiero pensar en la muerte». Creo que la muerte es lo que lo que es; simplemente muere el cuerpo. Yo sí creo en la eternidad.

—P.R.: Entonces, tú tienes menos mérito porque crees que vas a ir al cielo. Los demás lo tenemos peor.

—R.R.: Creo que somos energía. Estamos aquí y tenemos muchos propósitos. El propósito de ser torero, escritor, la familia.

—P.R.: Los hijos te harán más cobarde cuando los tengas. Pero sigue…

—R.R.: El verdadero propósito de la vida, más allá de todo esto, es preparar el alma para ese día de morir. Me he dado cuenta de que las personas que viven preparando el día de su muerte, o que son conscientes de que en cualquier momento puede llegar eso, se van en paz.

—P.R.: Hace ya 20 años hice un reportaje con Espartaco. Me fui con él durante dos semanas para acompañarle en todas las corridas. Juan es un tío estupendo, me cayó muy bien. El reportaje lo titulé ‘Los toreros creen en Dios’ porque me decía Juan que «me hace falta», con ese acento que tiene. Y yo supongo que creer en Dios, tener esa fe, ayuda, da una serenidad especial.

—R.R.: ¿Usted cree en Dios?

—P.R.: No. En la plaza a lo mejor está más cerca, pero donde yo estuve Dios estaba muy lejos.

-El torero enarca levemente las cejas.

—R.R.: ¿Cree que cuando termina la vida se acaba todo?

—P.R.: No se acaba todo. Se acaba mi vida.

—R.R.: ¿Y el alma? ¿Y los fantasmas?

—P.R.: La guerra me quitó muy joven esas cosas. Los fantasmas son la memoria. Los fantasmas los llevo conmigo, los fantasmas de los remordimientos, de las cosas buenas, de las malas. Las cobardías, las claudicaciones, también los heroísmos y las heroicidades, eso nos acompaña toda la vida. Y los amigos muertos. Ahora, con 75 años, ya pienso más en los amigos muertos, las cosas perdidas, las cosas imposibles, las cosas olvidadas, las cosas que ya no van a poder ser… Pero voy con mucha serenidad. No he creído nunca que hubiese otra vida después. O lo dejé de creer muy pronto. Cuando has tenido una vida como debes tenerla, que has hecho cosas que están bien, has conocido a personas importantes, has sido bueno siempre que has podido, has sido malo lo imprescindible, has sido lo cruel que tenías que ser, has sido generoso… llegas al final sin necesitar a Dios para morir con serenidad. Ese es mi planteamiento. Pero respeto, jamás me he burlado de los sentimientos…

—R.R.: Hay que tener la mente muy fuerte para eso.

—P.R.: Bueno, yo empecé muy joven, yo fui a la guerra con 20 años. La guerra es brutal y te lo borra todo. Yo tuve que reconstruirme. Cuando fui a la guerra, yo era un chico que había leído mucho, con unas ideas románticas sobre el mundo, la religión, el amor. Todo eso quedó demolido por completo. Tuve que rellenar los huecos con otras cosas: lealtad, amistad, dignidad, y con eso me fui arreglando. Fue un proceso de demolición muy grande.

-Roca está como en trance:

—R.R.: ¿Nunca fue a un psicólogo?

-Reverte se sorprende. Apunta una sonrisa, pero de pronto levanta los ojos a las estanterías.

—P.R.: No, nunca. Mis psicólogos son estos, los libros. Cuando tengo algún problema de cabeza, me lo solucionan.

El escritor demuestra también que sabe dar una larga cambiada:

—P.R.: ¿Y tú, al enfrentarte a la muerte de una manera tan directa, tan próxima, has tenido ideas previas que se tambalearan?

—R.R.: Sí, sí.

—P.R.: ¿Qué te ha enseñado ese cuerno a un palmo de la femoral?

—R.R.: Que por los huecos de la cornada dicen que se va el valor, y es verdad. Cada día cuesta más trabajo.

-Pensar en la retirada

—P.R.: ¿Cuantas más cornadas más trabajo cuesta ser valiente?

—R.R.: Cuesta más trabajo, no solamente por tus cornadas, también por las que ves. En 2016 lo pasé fatal. Corté cuatro orejas en Arévalo, me había sentido muy bien, y cuando iba a dar la vuelta al ruedo, El Juli se me acerca y me dice: «Andrés, ha cogido un toro a Víctor Barrio, intenta no dar la vuelta al ruedo». Le digo: «¿Pero por qué, si aquí cogen a la gente?» Lo miro otra vez y le digo: «¿Lo ha matado?» Y me dice: «Sí». Y se me cayó el mundo. Tuve un apoyo muy grande con mi hermano. Recuerdo una frase que me dijo: «En las curvas, cuando todo el mundo deja de acelerar, es cuando más tienes que hacerlo para distanciarte del resto». Y eso intenté hacer y la verdad es que fue una buena temporada, cuando rompí como matador de toros. También un novillo mató a un amigo en un pueblo del Perú. Me entró una pena tremenda, pensaba que era porque no había un buen hospital. Con esto me di cuenta de que sí: en España, con médicos buenos, también se va un hombre. Y me di cuenta de que esto tenía una seriedad tremenda. 
Al año siguiente, en 2017, mata un toro a Iván Fandiño. Me pasa más o menos lo mismo. Voy a coger la oreja y me dicen: «No des la vuelta al ruedo porque un toro ha matado a Fandiño». Y eso sí que me reventó. Me reventó totalmente. Llegué a Badajoz, me cogió un toro entrando a matar. Me pegó una cornada interna y me hizo pensar muchísimo. Llegué a Pamplona, me pegó otra cornada otro toro entrando a matar. Se me partió la espada las dos veces, en Badajoz y en Pamplona. Y ahí sí fui hombre muerto mentalmente.

-El escritor mira al matador con mayor concentración a medida que avanza esta larga confesión, su cuerpo se incorpora imperceptiblemente hacia Roca, que continúa:

—R.R.: Estaba fatal. Me acuerdo que entraba a ver mi cuenta del banco y decía: «¿Con esto seré capaz de vivir toda mi vida?» Me quería retirar. Reaparecí en Santander con El Juli, que estuvo increíble. Yo decía: «Este hombre, con 20 años de alternativa, con todo lo que tiene, con todo lo que ha conseguido, y yo estoy en mi segundo año de alternativa, yo soy una mierda. Estoy fatal, yo no puedo seguir aquí». Veía a Perera también, toreábamos una corrida de Garcigrande, y se echaba el capote a la espalda en los medios, y yo me decía también: «Este hombre tan grande y sigue haciendo estas cosas después de tanto tiempo. Yo no soy capaz». Me fui de esa corrida reventado. Toreé en Azpeitia, plaza a la que nunca regresé. Tengo un recuerdo muy malo porque cogió un toro a Curro Díaz; Perera también toreaba y estuvo increíble. Y yo fui incapaz. Incapaz porque mi corazón, mi mente, mi yo no podían. No podía estar delante del toro. Lo único que quería era irme a mi casa, pero no a la de aquí, sino a la de Perú y ponerme a estudiar. Era mi segundo año de alternativa y tenía 19 años. Ese mismo día, en Azpeitia, le dije a Viruta, mi banderillero de confianza de siempre: «Me voy a retirar. Yo no aguanto más».

-Hay un silencio impresionante. Se les oye respirar. Lo rompe el escritor.

—P.R.: ¿Y qué cambió?

—R.R.: Mi hermano Fernando me dijo: «Ven a la casa». «Fernando, voy a llegar a las cinco de la mañana, vas a estar dormido. No me hagas ir por gusto». Pero fui. Cuando llegué, solo me dijo que diese una vuelta por la casa. «¿En serio me has hecho venir y no vas a hablar conmigo?». Insistió: «Que te des una vuelta por la casa». Me fui a mi cuarto. Me fui a la lavandería, a la cocina. Me fui al jardín, donde me embarraba cuando jugaba a ser torero. Y me fui acordando de muchas cosas de mi niñez y de las verdaderas ilusiones que tenía. Llegué al bar, lo abrí y pensé: «Vaya pedazo de fiesta de fin de temporada que tiene». Y salí de mi casa renovado, ya tenía una ilusión. Si me retiraba, me iba a arrepentir. Y desde ese momento en que lo pasé tan mal, nunca más el dinero ha sido una prioridad para vestirme de luces.

—P.R.: Eres una figura, ganas dinero, te querrán las chicas guapas. Lo que te voy a decir no te va a gustar: de vez en cuando debe morir algún torero. Creo que únicamente la muerte de un torero de vez en cuando, y lo vas a entender porque eres un tío inteligente, justifica todo lo demás. El eje en torno al cual gira la magia de la Fiesta, la grandeza de la Fiesta, la gloria de la Fiesta, lo legendario de la Fiesta, es justamente que los toreros pueden morir.

—R.R.: Totalmente de acuerdo.


—P.R.: Si un torero no muriera nunca, sería un festejo más. Es trágicamente paradójico, ¿no? Pensé que no te iba a gustar.

—R.R.: Totalmente de acuerdo, y eso me hace irme al principio de la conversación. Muchas veces uno no siente y torea, y eso da una pena tremenda porque te puede pasar algo, Yo intento sentir, y sentir muchísimo, y no solamente delante del toro, sino en la vida. Muchas veces me vuelvo loco porque no siento como yo quiero. Necesito sentir muchísimo, cada instante, cada faena, cada despertar… Porque quiero estar preparado, quiero asumirlo en paz. Por si me tiene que pasar a mí también. El otro día conversaba con Luisma (su apoderado), era uno de esos días que no me sentía bien y le decía que no me gustaría que me matara un toro sin sentir. Si estoy sintiendo, te prometo que si tiene que pasar, no me importaría.

—P.R. : Te entiendo perfectamente.

—R.R.: No solo un torero lo tiene que aceptar. Todos tenemos que prepararnos para ese día, sentir mucho hasta que llegue ese día, para irte tranquilo. Cuando no estoy preparado y no siento, me vuelvo loco.

—P.R.: Cuando yo iba a la guerra y volvía, después de estar dos meses en Sarajevo, nunca conseguía estar de vuelta del todo. Había distancia.

—R.R.: ¿Con la familia?

—P.R.: Con todos, hasta con las personas más íntimas. Todavía me ocurre, y fíjate que hace casi cuarenta años que no voy a una guerra. No es que te sientas superior, sino que te sientes como fuera. O sea, no arriba, sino a un lado. Nunca consigues sentirte parte total del mundo en el que te estás moviendo, como si ese que has hecho allí, en la plaza, en la guerra, te dejara ya un espacio que nunca más vas a poder salvar del todo. ¿Te sientes así?

—R.R.: Sí, es verdad que muchas veces intento encajar.

—P.R.: ¿Crees que algún día volverás a ser normal? Yo creo que nunca se vuelve a ser normal.

—R.R.: Yo muchas veces quiero encajar y veo a la gente conversar de cualquier cosa, se meten en la conversación y digo: «Uf, qué suerte». Yo muchas veces no puedo, intento disimular… Me dicen que tengo TDAH, yo no sé si lo tenga y nunca me hice pruebas, pero a veces me quedo así, en mis cosas, como aparte. Intento relacionarme con personas que me aporten. Creo que cuando vives en una montaña rusa, con estos vacíos, es importante relacionarse con personas normales.

—P.R.: Pues este veterano, que no fue torero sino reportero, te va a hacer un pronóstico: nunca lo conseguirás del todo. Oirás hablar de cosas que a la gente le importan mucho, serás correcto y educado, pero algo de ti estará fuera de todo eso. Y eso va a ser siempre, te lo pronostico. Dentro de unos años lo recordarás. Nunca serás normal, nunca.

—R.R.: Bueno, o los que no son normales son ellos.

-Reverte se ríe. Señala a Roca con énfasis.

—P.R.: ¡Ese es el punto! A lo mejor resulta que la gente no se da cuenta de que vive a un centímetro de las astas de un toro. La gente va por la calle y no se da cuenta cuando conduce, vive, sonríe, va a bailar, se ducha, va a la playa, de lo fácil que es que el toro te meta el cuerno en la femoral. ¡Es muy bueno lo que has dicho, que a lo mejor los normales somos nosotros! Yo no habría podido definirlo mejor.

-Roca sonríe. Pero el escritor no hace pausa, vuelve al tema.

—P.R.: Cuando vuelves sangrando de una plaza y te quedas solo, yo estoy seguro de que te respetas a ti mismo. Puedo equivocarme, pero creo que es el primer respeto que buscas.

—R.R.: Antes toreaba para conseguir algo: cortar orejas, triunfar, comprarme una casa… Ahora con lo que verdaderamente me quiero llenar es con sentirme bien yo.

—P.R.: Ahora es cuando eres un héroe. Antes no. Te voy a contar una cosa personal. Yo cumplo 75 años dentro de unos meses. Y aún así tengo un barco velero. Y me cuesta, puedo darme un golpe, días sin dormir… Pero necesito seguir yendo. Sabes que te vas enfrentar al viento, al mar, a tu talento como marino, a tu cansancio, a tu fatiga, al peligro. Yo no salgo al mar para que me aplaudan. Soy yo quien se reconcilia con el viejo que empiezo a ser, fiel a mí mismo. Supongo que te refieres a eso, a que sientes algo así. El problema estará cuando ya no torees, ¿cómo vas a hacer para seguirte respetando a ti mismo cuando seas un tipo con canas, un poco de tripa y ya las chicas no te sonrían?

—R.R.: No creas que no lo pienso.

-El día que no toree

—-P.R.: ¿Cómo te ves?

—R.R.: Desde 2023, me pongo a pensar mucho en cómo será vivir sin torear. Pregunto mucho a los toreros retirados.

—P.R.: ¿Y cómo se sienten? ¿Qué te dicen?

—R.R.: Pues yo creo que todos tienen un vacío. Vas preparando la mente. Pero me pregunto: ¿cómo hará la gente normal que trabaja en una oficina? Tienen una ventaja, que ya saben vivir así desde el principio. Yo no. ¿Cómo voy a solucionar esa tristeza, esa nostalgia o hasta esa felicidad, el día que no toree, cómo voy a ser capaz de expresarlo? Me va a tocar aprender. Eso me preocupa.

—P.R.: Mira cómo lo solucionó Belmonte…

—R.R.: Vamos a intentar no llegar a eso…

-Pelear sabiendo

—P.R.: Eres muy joven. Te deseo que sea una buena solución. No siempre es fácil.

-Hay otro breve silencio. El escritor recuerda algo y vuelve a preguntar.

—P.R.: Decías que te sientes a veces incomprendido en la plaza. Espartaco me dijo una cosa muy interesante: «El público tiene derecho a no saber». Eso me gustó, que el torero sea capaz de ponerse en lugar del público que le está insultando. ¿Alguna vez has tenido broncas en las plazas, o te han dicho cobarde, hijo puta?

—R.R.: Sí.

—P.R.: ¿Y comprendes al público? Me gustaría desarrollar eso.

—R.R.: Hay veces que les das la razón.

—P.R.: Tienen derecho a no saber.

—R.R.: Van a verte, ¿quién sabe si lo estás pasando mal? No tienen por qué saberlo. Tú vas ahí a entregarte, a hacer una obra de arte, a expresarte, y el público quiere ver eso no un día, sino todos. El público nunca tiene la culpa. La culpa la tiene uno por sus decisiones, por su mala preparación o por su mala suerte. El público nunca. Eres una persona y puedes estarlo pasando mal por lo que sea, un problema familiar, porque estás enfermo o porque tienes diarrea o un pleito. Tienes que dejarlo todo en el hotel, ponerte el traje y dejar a la personas atrás. Por eso digo que es muy triste estar delante de un toro y no sentir. A mí qué más me da que un toro me coja estando entregado y feliz. Entras a la enfermería orgulloso. Dices: «Oye, me he entregado, ha tenido que pasar esto, a recuperarme y a seguir». Pero torear sin sentir, eso es horrible. Eso es lo más duro para mí.

—P.R.: La vida es una escuela cuando estás en el sitio adecuado. ¿Qué edad tienes ahora, Andrés?

—R.R.: Veintinueve.

—P.R.: Comparado conmigo, eres una criatura, pero me doy cuenta de que tu madurez, tu conversación, incluso tus silencios no corresponden a los de un chico de 29 años en absoluto. ¿Por qué?

-Roca Rey guarda silencio. Pérez-Reverte se queda un momento pensativo.

—P.R.: Creo que eres un héroe, porque el héroe es el que, sabiendo, se levanta y pelea. Levantarse y pelear sin saber es muy fácil, cualquier idiota puede hacerlo. Esa es la gran diferencia: saber o no saber. Y este tío sabe. Ya sabe. A lo mejor cuando empezó no sabía. Ha estado donde no todo el mundo está. Cuando una mujer lo abraza, está abrazando algo más que un chico joven y guapo: está abrazando una biografía. Está abrazando un héroe, no en el sentido tontorrón de la palabra. Está abrazando la densidad de un ser humano que ha vivido. Hasta sus silencios no son los silencios de cualquiera. Son silencios del que sabe. Son silencios de héroe, y los héroes, ya sabes, son héroes silenciosos. Sobre todo porque saben que muchas de las cosas que han aprendido, si las cuentas, no las van a entender, o van a ser malinterpretadas. La vida te hace comprender que hay cosas que es mejor no contarlas. ¿Para qué vas a quitar la ilusión? Déjalos que sean felices.

El escritor mira a los periodistas de ABC.

—P.R.: Me gusta este tío.

—R.R.: Muchas gracias.

Publicado en ABC

La escalera del mal. El anticristo se instala en Moncloa / por Julio Martínez


Lo cierto es que la España del pinganillo, se comió a la otra España, la de la unidad, solidaridad, libertad y convivencia; hoy la banda terrorista ETA y el rosario de asesinatos, han  quedado blanqueados de la mano de un líder progresista, un tal  ZP y su pupilo un tal Sánchez; este último los elevó al rango de estadistas y socios de legislatura; quien da más?!

La escalera del mal
El anticristo se instala en Moncloa

Articulo de Julio Martinez Moreno

Ni quitamos ni ponemos, rendida la razón y amortajado cualquier análisis basado en la lógica, habrá que buscar respuestas en tenebrosos y mistéricos senderos para comprender el desguace de la otrora España y la pestilencia que soportamos desde que el Señor Sánchez, okupó (con K)) el palacete Monclovita de aquella manera  

A fin de cuentas, rascas un poco la superficie y rozas la piel del inframundo; ¿qué es el mal sino el campo de batalla, donde ángeles y demonios se disputan la joya de la corona, la conciencia de los seres humanos?; el eterno arcano de la existencia tras el velo del libre albedrio y la karmica balanza, tan inexorable como ajena a lo que piense cada hijo de vecino. En esta escalera del mal, comencemos por el día a día, hablemos de espíritus sombríos sin más; aludamos al Trastorno de la Personalidad Antisocial (TPA) término acuñado por la patografía psiquiátrica, que cobija a toda suerte de psicópatas, sociópatas y suma y sigue; algunos por nuestra cuenta y burlando el copyright original, acuñamos un término poco ortodoxo si se quiere, pero de fortuna probada;   perfil  - “anal acumulativo”-, cajón de sastre para embutir a ciertos personajes tóxicos, cenizos, tocapelotas, revienta prójimos, alguna descripción de trazo grueso que omitimos y resumiendo, aquellos que algún texto ocultista describe como los de la “negra aura”. Estos beatos de la oscuridad, son los mayores aliados del negocio farmacéutico, dado que sus víctimas, suelen consumir grandes cantidades de ansiolíticos y antidepresivos; babeo y mielada voz con cualquiera que tenga más poder que ellos, -infalible olfato para detectarlos y sardónico regodeo con los que están a punto de despeñarse-; vigilan a los iguales como un ofidio siempre prestos a clavarles su traicionero colmillo, inmisericordes en la competencia por el poder y finalmente sodomizan, reduciendo a un trémulo balbuceo a los que consideran inferiores y sometidos a su zarpa. Sus vulnerables víctimas, cuota de caza de su particular coto; ante su toxica presencia, tanto los más astutos como simples infelices, se arrastran como babosas y los pelotean hasta el desfallecimiento, todo vale con tal de ponerse a salvo y mejorar los  niveles de colesterol y tensión arterial; más error fatal, suelen ser los primeros en ser destruidos por estos torvos personajes; para ellos, el prójimo es solo alimento pranico para saciar su inconmensurable ego, un festín psíquico en la dieta y menú del día, se alimentan del miedo y la rastrera adulación que provocan a su paso; nadie osara decirles una verdad aunque mueran aplastados; ello, a riesgo de ser electrocutados por su ira, arrebato y rencorosas represalias.  Mas nadie piense que su morfología sufra metamorfosis cinematográfica alguna, mute  con la luna llena o se asemeje al espantajo clerical del demonio, mitad humano mitad endriago zoomorfo; alas de murciélago, largos cuernos, dientes afilados, orejas puntiagudas, rabo y tridente; no, muy al contrario, suelen ser encantadores, de agradable faz, buena y aseada presencia; más dentro de aquella carcasa humana no hay nada, nada más allá de una mimética hueca,  mentirosa, falsaria y manipuladora; el poder es su dios y la destrucción del prójimo su profeta. Mucho nos da, que cada vez hay más perfiles anales acumulativos en la mafiosa corte del Señor Sánchez y en esta rendida, sumisa e irreconocible España

Sigamos ascendiendo por la escalera del mal, segundo circulo del infierno; sigue siendo un enigma más allá de toda la ingente historiografía, ensayos y análisis académicos, la ascensión del cabo Hitler al poder; ¿cómo es posible que la Alemania que parió a Kant, Goethe, Hegel, Schopenhauer, Thomas Mann, Bach, Beethoven y suma y sigue, fuera pasto de la locura, poseída por el demencial Necronomicón de los nazis; el mayor drama de la historia de la humanidad y el infierno materializado en la tierra, la mayor salvajada y destrucción de seres humanos, el mal en su estado puro, el holocausto. Más nadie se sintió concernido, finalizada la segunda guerra mundial sobre las ruinas humeantes de la otrora Alemania, aún quedaba una ardua tarea, desnazificar las mentes y liberar las conciencias de los supervivientes; nadie era responsable, todos cumplían ordenes, el mal se había posesionado de una Nacion, transformando a los seres humanos en autómatas sin fibra humana alguna. Hitler no era un actor, era un  hábil teatrero-aquí y ahora nos es familiar-ensayaba sus apariciones públicas de forma obsesiva; gestualidad, cadencia, impostación, modulación de voz, pausas, silencios y catarquica manipulación del auditorio, avanzada técnica teatral para la época; más aquí rasgamos el velo y el inquietante presentimiento desvela algo más oscuro, su auditorio era poseído, llevado al éxtasis sumergido en una atmosfera paralizante, tan eléctrica y real como las sillas  donde reposaban sus anatomías traseras; abducidos por una noosfera de odio que los fundía en un solo cuerpo, haciendo saltar por los aires el frágil tabique de los egos, infernal éxtasis colectivo; el fenómeno era difícilmente reconducible a la racionalidad y la lógica. Sobre sus apariciones públicas cimento Hitler la ascensión al poder del nazismo y la destrucción de media humanidad, reduciendo a Alemania a un amasijo de humeantes ruinas. Más de un sensitivo afirmaba haber sentido una liberación física y espiritual inmediata en el mismo instante de abandonar las fronteras de la Alemania nazi. Pregunta, ¿era Hitler una antena dimensional -como apuntan algunos autores-, transmisor y canal de indeseables y oscuras energías?; ¿quién lo sabe? Aquí y ahora cambia el escenario y la teatralización, no el fenómeno; reciente una abyecta sesión en Las Cortes, que figurará por derecho propio en los anales de la infamia; aun resuena el mefítico palmeo de la bancada del roído puño y marchita rosa; mórbido repique de campanario convocando a misa de difuntos, ¿aplaudían el entierro de su propio partido, ¿tal vez la charca de corrupción y mierda que les ahoga y atenaza las conciencias?, ¿estaban glorificando al puto amo que les estaba llevando al pudridero?. Difícil de interpretar e imposible lectura lógica, infame retablo; el amo de la bancada en pie, seca y acartonada mueca, aplaudiéndose a sí mismo, sin duda celebrando su triunfo sobre toda moral y lógica, sobre lo divino y lo humano, bancada a sus pies rendida en mortecino y obligado tributo al Señor de las Moscas;  un ego omnipotente, sometiendo a todo poder terrenal y en la mismísima sede de la soberanía Nacional, hablamos de España, de la vieja, orgullosa y maltrecha España, zafio espectáculo, antología pura de la indignidad, una más del profesional de la mentira, seducción y el engaño y van…

Sigamos en la escalera del mal, ascendamos otro peldaño en el círculo del infierno; un artista llamado Calos Marx, decidió que trabajar era una tarea fatigosa e indigna de su condición, delegando estas abyectas y lamentables ocupaciones en su amigo Engels, -a la sazón el que lo mantenía-, decidió que lo suyo era filosofar y liberar a la humanidad; sin recato ni pudor alguno no se cortó a la hora de enmendarle la plana al mismísimo Hegel y sentó las bases de una nueva religión, un catecismo de culto para redimir a las masas proletarias de la época y de paso guiar el destino de la humanidad, casi nada, no se cortaba; el mesiánico artefacto sentó los cimientos del odio entre clases y parió la dictadura del proletariado; la obra del profeta, hasta la fecha ha legitimado a toda suerte de psicópatas, alienados, genocidas y desechos de tienta de la humanidad; pongamos el contador a cero desde la revolución bolchevique y el psicópata  Stalin y estamos hablando de más de cien millones de víctimas bajo la bota del comunismo. El catecismo marxista sin duda marco un antes y un después en la historia de la humanidad, pero no para liberar a  clase alguna ni a la humanidad, sino como eficacísimo instrumento para materializar al infierno en la tierra; más la mayor maldición de la nueva religión, negar la chispa divina, -la única condición que diferencia al ser humano del mundo animal-, la libertad y el palpito de transcendencia; el divino misterio que anida en la conciencia de cada cual; para un comunista,  “la religión es el opio del pueblo”, el poder es el único dios y el terror y exterminio del prójimo su profeta, todo vale; el resto es historia. Rescatemos un episodio descabellado como casi todo en el monte del terror  y la locura; no situamos en 1937, sesión del Politburó y el aplaudimetro de Stalin; aterrorizados miembros del Comité palmeando desencajados, hasta transformar las palmas de las mano en callos similares a pezuñas de caballo o casi, tiempo cansino y cronometro congelado;  el monstruo y su sirviente Beria, cuan aves carroñeras al acecho, oteando su primera víctima, el primero que dejase  de aplaudir; “!premio!”, cayó la presa y saltó el cepo, el primer infeliz que claudicó y se sentó, tras 11 minutos de matraca, a las pocas horas era carne de mazmorra y desaparición, todos obedientes y sumisos hasta la siguiente convocatoria. Este tétrico retablo, lo acabamos de contemplar aquí y ahora, nos situamos  en el último Comité Federal del calcinado partido del puño y de la rosa, cambian los escenarios pero invariable el silencio de los corderos a través de los tiempos; patético, el aire licuado en cheka, mutismo crispado y mordaza seca, el  miedo atenaza las conciencias, no es tiempo de héroes hay que vivir, la calle es muy fría y los disidentes son exhibidos y paseados en las plazas públicas con destino al vertedero de los muertos civiles; Page susurró, la dignidad templa nervios ante la oscuridad y el miedo, la soledad del ruedo, hizo una mueca, salió sin ser despellado en vivo y en directo, el resto al acecho, el miedo tapona bocas; tendrán que esperar, la presa de momento se zafó , no dio más de si la cosa

Ahora la momia se ha revestido de delicados ropajes, primorosos brocados, sofisticados encajes de seda y terciopelo, collares, pulseras y gargantillas de oro, zafiros y piedras preciosas; eso sí, la cara del putrefacto despojo no engaña, repugnante sin más, una momia es lo que tiene, la van tapando con un velo de hormigón o con lo que pueden; insufrible hedor a tomaína, toxico pestarro, porque ahora a la estafa ideológica, al comunismo de toda la vida se le llama progresismo, tanto más demoledor y navajero en cuanto a la fétida momia de ayer, la han desposado con el guarro timo woke y las redes del narcotráfico mundial; excesivo para el momento presente de la humanidad, ya lo anticipo el vidente de Patmos, “serán tiempos tan inicuos que cualquier signo de inteligencia y bondad serán considerados síntoma de locura”. En eso estamos, ya no engañan.

Sigamos, la racionalidad y la lógica han recibido sepultura sin homenaje alguno y ante la indiferencia general; ¿es posible que en una sociedad de fachada democrática, integrada en la UE, no haya forma alguna de desalojar a un tal Sánchez de la Moncloa?; veamos, hablamos de un personaje que ha hecho de la mentira, la mafia y el engaño, su método de gobierno; lleva más de tres años en la ilegalidad sin presentar presupuestos; ha traicionado a la Nacion destrozándola por dentro y vendiéndola fuera; su mentor y consejero áulico, el santón progresista ZP, se pega un coscorrón y se cae del pedestal reventando el altar mayor del progresismo; cunde el pánico entre los fieles, beatos de vela y mesa puesta, corte de pillos y mojigatos de la cosa; ya se huelen el cierre por derribo de manifiestos, coimas  y magras subvenciones; sombrío duelo para las hordas de la ceja. Se acabó el retablo de las maravillas, el santo trincon y falsario, era un timo; pura farsa; el gurú de la ceja, socio y mentor del inefable Sánchez, ambos emprendedores de éxito, ZP@Sanchez manufacturas progresistas SA; trampantojo y tomadura de pelo para engordar bolsillos y cuentas corrientes de una cuadrilla o mafia anidada en el poder.  En el ínterin, hemos legitimado, santificado y oficiado de sacristanes de toda la escoria bananera del orbe; léase la salchichería narco comunista del grupo de Puebla; la  Venezuela del narco criminal Maduro y al reclamo de “me lo llevo crudo”, tirando de anzuelo y caña en  la liberal china, -el negocio lo primero-; en lista de espera, la apertura  de la caja de pandora, que entre otros sapos, incluye la bajada de pantalones con Marruecos y alguna morcilla pendiente de pago -una más-a cargar a la cuenta de los  españoles-, copia Sanchista  del choricero “simpa”, el ultimo que cargue con la cuenta y apague la luz. En resumen, se ha utilizado al gobierno de España como la obediente celadora de urinarios y limpiadora de letrinas del narco comunismo y mafias bananeras del orbe, esa es la hoja de ruta que ha guiado el timón de la política exterior de este gobierno. Sigamos

Afirma un axioma oculto, que cada acción, pensamiento o energía, sea de individuos o naciones, activa fuerzas dimensionales benéficas o maléficas según la intención e intensidad del emisor,  ley de correspondencia o ley retributiva, misma cosa; la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, la dinámica de los polos opuestos; pues bien, no es difícil conjeturar que la transición fue una decidida apuesta  por las fuerzas de la luz, sellando la larga noche de la dictadura y una guerra fratricida que desangró a España,  hermanos contra hermanos; “nunca más”, ese fue el mandato imperativo de la Nacion;  consagró el perdón y la reconciliación, honrando la memoria de las almas víctimas de una guerra fratricida que reposan en la eternidad bajo el manto de la misericordia divina; “nunca más”, ese fue el mandato de la Nacion plasmado en referéndum por los españoles-ese y no otro- ;alumbró la Constitución y abrió de par en par la avenida del futuro, sin duda el mayor impulso de modernización, convivencia y progreso que hemos conocido y disfrutado en nuestra pretérita y desgraciada historia. No se olvida, sigue vivo en el alma y conciencia de los españoles 

Mas sobre raíles humeantes, vagones calcinados y cientos de vidas segadas, las fuerzas de la oscuridad rompieron las cadenas y reventaron el portal del inframundo, liberando el satánico gólem del guerra civilismo, licuando el odio en la atmosfera y envenenando la convivencia entre territorios y españoles. A partir de esta monstruosa matanza de inocentes, se abrió de par en par la avenida del infierno; los siete sellos de lo sagrado fueron violados, profanadas sepulturas, insuflando vida a lo que se hallaba sellado y bajo siete llaves, el odio y la división fratricida entre territorios y españoles regresó de la mano de las tinieblas. Afirma un axioma oculto. “los necios entran donde los Ángeles no se atreven”; cierto, oficiando de irresponsables aprendices de apóstoles de las sombras en sórdidos rituales de magia negra, atrajeron la maldición que recae sobre aquellos que osan profanar sepulturas y el eterno descanso de las almas que yacen bajo el manto de la misericordia divina. Tal es la interpretación de la filosofía oculta de la gesta del tal ZP y su pupilo y discípulo, un tal Sánchez Lo cierto es que el más mortífero daños infligido a la Nación, no ha sido la ineptitud, corrupción, mafia, saqueo y desguace de las instituciones; no, lo más satánico es haber roto el candado que sellaba la puerta del infierno, reeditando el abismo y el enfrentamiento civil; hasta la momia del dictador, fue paseada en helicóptero, -remake eurovisivo- profanada su sepultura y encumbrado a los altares ofrendándole devoción permanente y dos años completos de fastos, exposiciones y exhibición pública sin cuento  a cargo del erario público; sin duda al igual que los desvaríos del alborotado emperador Calígula y rememorando los gloriosas entradas triunfales de generales victoriosos en la antigua Roma, Sánchez se pegó a la tumba del dictador como un ludópata a una timba de póker; era su momento de gloria, había vencido al fascismo y a la dictadura; solo hubo un pequeño detalle, esa victoria del Señor de las moscas, llego cincuenta años tarde, a nadie interesaba ya; el dictador murió en la cama y va para medio siglo; tuvo que joder!, sin mas 

; el   6 de diciembre de 1978, se aprobó la Constitución, un 11M de 2004, la enterraron; las fuerzas de la oscuridad hicieron saltar por los aires el mandato de la Nacion, a partir de esa masacre de inocentes vino el resto. Sin duda, algún Angel tutelar, siempre ha estado ahí, manteniendo a la Nación en pie en los peores momentos de nuestra historia, saldremos de esta; en el ínterin y mientras se divisa la salida del túnel, recordamos las palabras del divino Maestro, “por sus obras los conoceréis”. Murio en la cruz

Un ego dislocado, se halla fuera del radar de cualquier planteamiento lógico, crea su propia realidad ajena a las consecuencias y a la destrucción del prójimo; reciente sentencia de la decadente e infumable burocracia europea, “dar el visto bueno a la ley de amnistía”; léase santificar una tentativa de  golpe de estado y el desmembramiento de la Nacion sin referéndum alguno y violando el texto constitucional a la luz del día;  este engendro bautizado arteramente como Ley de amnistía, iba a ser el bálsamo de fierabrás que en forma harto milagrera iba a solucionar de una vez por todas el problema del independentismo catalán y garantizar la convivencia entre territorios y españoles; sarcasmo puro, no hay por donde cogerlo; veamos,  “Financiamos la solución y luego creamos el problema” (refranero castellano);  pues bien el artefacto ha cebado y engordado el tumor hasta certificar el ingreso de la Nacion en la unidad de sedación de cuidados intensivos, el Señor Sánchez nos va a legar otro regalo envenenado y ya hemos perdido la cuenta; eso sí, consiguió su propósito siete votos, no hay mas

Seguimos, otra gesta empresarial  ZP@Sanchez manufacturas progresistas SA; ¿hemos terminado con el terrorismo de ETA y sus vástagos?; se jactan y vanaglorian de que bajo el liderazgo del estadista ZP y su tutelado el Señor Sánchez. “el terrorismo ha sido derrotado por las fuerzas democráticas”, pregunta  ¿dónde y como?,  sencillamente están gobernando, ascendidos al rango de estadistas y socios de legislatura de la mano del Señor Sánchez; rendición y blanqueo, de eso se trata; los mismos que alfombraron la transición con un rosario de asesinatos y ahora se enseñorean  del plazas y calles, creando una atmosfera tan irrespirable como en la Alemania nazi; la libertad y la democracia se han exiliado del territorio; el estado de derecho ha sido sustituido por el matonismo y el miedo. Ultimas crónicas; “banda de  encapuchados esgrimiendo palos y barras de hierro, reventando una celebración de militares de paisano y sus familias-incluido niños”; seguimos,  más matonismo y violencia, nos situamos en Bilbao, Parque de Doña Casilda, unos tres mil  bilduetarras, reventando  la concentración de aquellos que portaban símbolos y festejaban el triunfo de la selección; salvajadas impunes, desde  «¡Tres tiros te daba en la cabeza!» salvajada proferida a un niño de 16 años, hasta la demencial y brutal paliza a otro niño de edad similar;  su delito, portar una bandera nacional; la salvajada soportada por el resto de congregados no precisa descripción, el lema coreado por los matones de la calavera, mientras consumaban su brutal agresión  a los congregados, el habitual, «Españoles, hijos de puta» y «Puta España, puta selección», el mantra de acompañamiento de estos terroristas urbanos. Pregunta; Señor Sánchez, ¿tiene Usted algo que manifestar sobre las victimas?; ¿va a condenar a sus socios de gobierno, los bilduetarras?; ¿las excarcelaciones, homenajes a etarras y la violencia en las calles forman parte de su acuautores?obierno con Bildu?; ¿esta es la victoria de la que Usted y su mentor ZP galleaban y exhibían como la victoria de la democracia sobre el terrorismo?; mas, ¿Señor Marlaska, se han practicado detenciones y puesta a disposición de los autores?. Seguimos esperando, más mucho nos tememos que seguiremos en tinieblas, recibiendo por toda respuesta la callada y la política del avestruz

Pasemos a otro premio gordo de la sombría cosecha del Señor Sánchez; lo expresó sin tapujos un beato porta cirios devoto de sus subvenciones y particulares misas negras tirando a woke; “Hay que expulsar a los españoles de España porque son todos fascistas”; alguien pensaría que tal desecho de tienta en cuestión, ingresaría  de oficio en un frenopatico o nos hallaríamos ante un compulsivo consumidor de psicotrópicos o espirituosas de calidad; nada de eso, puro pánico, ya están armando la ojiva nuclear de la frase, descomunal petardo, desalojar a los españoles de España (macabra redundancia) y sustituirlos por hordas de progresistas, que presumiblemente votaran al Señor Sánchez; en suma, regalar la nacionalidad a precio de serrín, un golpe de estado alterando el censo electoral, con capucha nocturnidad y alevosía; ello, so pretexto de una infame ley de memoria democrática y un hilo del articulado que mete a los  nietos con calzador. Si a lo anterior sumamos la alocada y demencial política de inmigración, es evidente que cualquier maniobra artera, pucherazo y trile para que el Señor Sánchez pueda seguir atrincherado en la casamata monclovita, no es en absoluto descartable; sin duda en la acreditada sala de partos Frankenstein, se está gestando un horrísono alumbramiento -ahí antecedentes- visto lo visto, el nuevo monstruo casi peor parido y más deforme que el anterior; la republica cleptocrática, mafiosa y bananera; pura pesadilla. Veremos 

Nos desayunamos con las últimas revelaciones, listas mafiosas de ciudadanos, marcados con la insignia amarilla de la cheka sanchista: Jueces, periodistas, policías, guardias civiles, políticos, simples ciudadanos que no tragan con ruedas de molino y así; ellos y sus familias señalados, victimas de informes mafiosos, escrutando puntos débiles en sus vidas para destruirlos y despeñarlos por la roca Tarpeya de la infamia, descredito, fin de  carreras, expectativas profesionales y sociales, hasta reventar en el empedrado de la exclusión social. Nadie está a salvo de esta mafia bananera, incluidos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; la infiltración en policías y guardias civiles convoca a la alarma fundada; los últimos sapos, el Dao que resultó ser un incubo; las tentativas de la escala de mando de desactivar la UCO; un teniente general ordenando a un subordinado con rango de General que boicotee a un presidente de una comunidad autónoma; ¿quién da más?. La lectura es simple, cuando se traiciona el honor y el servicio a la Nacion, cualquier bizcochable, -al igual que en los principios de la aerostática-, experimenta un empuje ascensional y  granizada de medallas directamente proporcional a su devaluada dignidad. La politización de policías y guardias civiles es el camino más directo a la indefensión de los ciudadanos, la criminalidad y el caos; deshonrar el deber profesional y la dignidad del cuerpo al que se pertenece, es la mayor de las traiciones y la frontera que separa el servicio a la Nación y el Estado de derecho, de un ejército de sicarios al servicio de una mafia; basta con observar el modelo policial de la Venezuela del criminal Maduro, ahora ausente y no por asuntos propios precisamente. Resistir al mal no es fácil, ya lo anticipo el divino Maestro, “No temáis a los que matan el cuerpo... Temed más bien a aquel que puede destruir el alma”. Murió en la cruz  

Por último, la mejor prueba de que el demonio no existe, es que el mismo lo niega; sustituyamos este espantajo  clerical por un concepto tanto o más inquietante, la existencia del mal como fuerza dimensional que actúa en el campo de las conciencias, -especialmente las que se dejan- el repetido mantra “aquí esto no puede pasar”, ha venido empedrando la avenida del infierno desde tiempo inmemorial; las fuerzas de lo oscuro siempre juegan con las cartas marcadas, insensibles al dolor, sufrimiento y destrucción de los seres humanos; de momento el anticristo apelando a términos de la escatología cristiana, parece sentirse cómodo en el palacete Monclovita; sea lo que fuere, la Nacion se halla en un momento crítico, es la hora de que cada cual asuma su deber y responsabilidad; nos jugamos lo más sagrado;  “la libertad, la democracia y la Nacion”. Vaya por delante el reconocimiento a aquellos que mantienen viva la llama de la luz y la esperanza; desde los miembros de la UCO, policías y guardias civiles fieles a su deber; magistrados y jueces empeñados en aplicar la ley; periodistas que se la juegan; políticos honrados que los hay;  en fin, todos aquéllos que mantienen su dignidad, arriesgando prestigios y carreras para librarnos a todos de la más abyecta de las servidumbres, la oscura tiranía bananera que nos acecha  a la vuelta de la esquina. Las batallas solo se pierden cuando no se dan; cerramos citando una eterna sentencia, rescatada de un aforismo oculto “La luz es eterna, las tinieblas transitorias”; como siempre 

VIVA LA LIBERTAD Y VIVA ESPAÑA 

Al fuego como al fascismo / por HUGHES


'..Pero ¿y si trataran el fuego como tratan el fascismo? Esa es mi propuesta. Que le dediquen al fuego tanta atención y medios como a «prevenir el fascismo». Analistas, observatorios, medios, tertulianos, películas… ¿y si parte del dinero que destinan a vigilar que no llegue lo que está siempre llegando (la ultraderecha) lo destinaran a prevenir el fuego, que es lo que siempre llega?..'

Al fuego como al fascismo
HUGHES
Si yo fuera joven, y me diera la nota, estudiaría para ingeniero forestal. Es una de las cosas que necesitamos. Propagada por la propaganda, cunde la idea de lo inevitable: los incendios como una moderna maldición asociada al Cambio Climático; entonces nos resignamos y soportamos la intervención del gobierno en lo que prefieren, la excepcionalidad. El incendio se hace lacra, condena bíblica por ser como somos y por supuesto, prueba a favor de su ideología y contra los «negacionistas». Como lo aprovechan todo, pues la realidad se les hace gorrino, el fuego acaba siendo un instrumento para nuevas formas de sometimiento y arbitrariedad.

Otra forma de resignación llega con los nuevos incendios y el concepto de incendio de sexta generación, un incendio inapagable contra el que nada se puede hacer. O sea, que solo queda rezar, rogativas a San Isidro para que llueva.

Se percibe un conflicto entre las ideas de intervención en el monte y los ecologismos de protección del hábitat, pero cualquiera que escuche los testimonios de lugareños y expertos observa que coinciden: se pueden evitar los incendios si se interviene en los montes. ¿Cómo el Estado, que en todo mete mano, no lo hace más ahí? La sospecha es que «proteger» los bosques no es lo mismo que protegerlos del fuego.

Los populares argumentos de desbroce y las formas sofisticadas de biointervención de los expertos se parecen bastante, para empezar en que son preventivas. Es más rentable el euro dedicado al monte que el euro dedicado al hidroavión. ¿Se está gastando más en prevención? ¿Se gasta lo mismo que se gastaba antes de la crisis? Parece ser que no, y entonces nos acordamos de los trenes y las infraestructuras… Pero esto no es el cambio climático. Esto es abandono.

Las autoridades han fracasado en la prevención, que es tanto como decir que han fracasado con los incendios porque es ahí cuando se apagan. Luego ya es salvación ciudadana. Mueren los árboles, sufren los animales… Terrible. Las almas sensibles asumen el mensaje apocalíptico de lo climático, forma que tiene el gobierno de exculparse y a la vez aprovecharse (el ochentero «Todos contra el fuego» era también bastante exculpatorio).

Pero ¿y si trataran el fuego como tratan en fascismo? Esa es mi propuesta. Que le dediquen al fuego tanta atención y medios como a «prevenir el fascismo». Analistas, observatorios, medios, tertulianos, películas… ¿y si parte del dinero que destinan a vigilar que no llegue lo que está siempre llegando (la ultraderecha) lo destinaran a prevenir el fuego, que es lo que siempre llega? ¿No hay dinero? Pues que el antifascismo financie el antifueguismo.

El gobierno actual fracasa en lo elemental, con los elementos: el agua en la DANA, el viento en el apagón, y el fuego en los incendios. Está claro, y sólo hay que mirar los números de hectáreas arrasadas, magnitudes australianas, que los montes necesitan más dinero y mejor gestión. No son bosques mágicos, lugares encantados, espacios inexplicables. Se parecen bastante a todo lo demás.

Úbeda presenta un San Miguel de lujo para octubre


Úbeda presenta un San Miguel de lujo para octubre

La empresa Arenas de San Nicasio SL ha presentado este viernes, 24 de julio, los carteles de la Feria de San Miguel, que se celebrará los días 2, 3 y 4 de octubre en la localidad jienense de Úbeda, una de las plazas de toros con mayor tradición e historia de España.

El acto ha tenido lugar en La Cultural de Úbeda y ha contado con la presencia del empresario Jorge Cutiño, además de otras autoridades y representantes de la sociedad ubetense como Jerónimo García Ruiz, Teniente Alcalde Ayuntamiento de Úbeda; Bartolome González Ruiz, Presidente de la Confederación de Empresarios de Jaén; Francisco Lozano, Diputado provincial y Paco Delgado, matador de toros de Úbeda.

Asimismo dicho evento ha servido para rendir un merecido homenaje al tejido empresarial ubetense por su apoyo imprescindible para la celebración de la feria taurina cada año.

Los carteles son los siguientes:

2 de octubre. Becerrada de Promoción organizada por la Escuela de Tauromaquia de Úbeda. Se lidiarán añojos de Roque Jiménez para Antonio Díaz "El Nono", Sebastián Caballero, Jesús Millán, Rubén de Carmen y Pablo Torres (E.T. Valencia).Libros de toros

3 de octubre. Toros de Jandilla para Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda.

4 de octubre. Toros de Fermín Bohórquez para Rui Fernandes, Diego Ventura y Duarte Fernandes.

Todos los festejos darán comienzo a las 17.30 horas.

Venta de entradas

La venta de abonos y entradas sueltas a través de internet ya está disponible en www.bacantix.com. Por su parte, las taquillas físicas abrirán a partir del 28 de septiembre. Además, la empresa ha habilitado el teléfono de información y reservas 643 748 024.

Por la neutralidad de España / por Luis Fraga

"Hitler intentó convencer a Franco en la célebre entrevista de Hendaya de que se uniese al Eje, pero el astuto gallego de Ferrol supo torear al Führer"

«Hemos de enviar ayuda humanitaria, sí. Pero no armas ni dinero para armas, como Francia o Alemania, puesto que ello equivale a echar gasolina al fuego de una guerra insensata.»

Por la neutralidad de España

 Luis Fraga
España se mantuvo neutral en la I y II Guerra Mundial. Hizo bien. Los conflictos intraeuropeos nada tenían que ver con nosotros. Teníamos otro problema en el norte de África en el que ningún país europeo apoyó a España.

Hubo, sin duda, voces que reclamaban la participación de España en una y otra guerra a favor de uno u otro bando. Afortunadamente, no se les hizo caso a esos belicistas de salón. Sabia decisión, la neutralidad.

En la I Guerra Europea de 1914 (un suicidio europeo), también llamada I Guerra Mundial, nos mantuvimos al margen con buen criterio. Veníamos debilitados por la agresión norteamericana de 1898 en la que habíamos perdido Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y la neutralidad obtuvo réditos: un razonable crecimiento económico y, sobre todo, ninguna víctima española en un conflicto que ni nos iba ni nos venía, lejos de nuestras fronteras.

En la Segunda Guerra Mundial, a partir de 1939 (segundo suicidio europeo), España de nuevo se mantiene neutral. Buena decisión. Hitler intentó convencer a Franco en la célebre entrevista de Hendaya de que se uniese al Eje, pero el astuto gallego de Ferrol supo torear al Führer y esquivar la insensatez que hubiese sido meternos en el avispero de esa guerra, puesto que de hacerlo hubiésemos perdido Canarias y España, ya exhausta por la guerra civil de la que acabábamos de salir, se hubiese desestabilizado en magnitudes inimaginables.

2026: No hay, declarada, III Guerra Mundial. Y ello porque, de haberla, sería nuclear entre la OTAN y Rusia. Hay, en cambio, guerras en el mundo. Guerra mundial y guerras en el mundo son, en efecto, conceptos distintos

2026: Guerras en el mundo: Ucrania. Irán. ¿Y qué hace España? Irán: Al margen de sus catastróficos errores en política exterior (Gibraltar, Marruecos y el Sáhara), España acertará manteniéndose al margen, por más que le pese al vociferante Trump, que cree que somos su colonia. La guerra la inicia Trump, engañado por Israel y el lobby judío en los USA. Que no nos metan en ella. Neutralidad española.

¿Y Rusia? Más complicado. Empezaré por la conclusión: Conviene a España mantenerse neutral en esta guerra a la que insensatos dirigentes en Alemania, Francia y el Reino Unido quieren llevarnos. Motivos:No es nuestra guerra. El enemigo para España nunca ha venido del Este, sino del Sur. El gasto de defensa español ha de ir orientado a Ceuta y Melilla y las Canarias. Así de claro
Francia y Alemania, en cambio, son más belicistas. Se preparan para una guerra contra Rusia. Revanchismo histórico, tal vez. Alemania fue derrotada por Rusia en la II Guerra Mundial e incluso perdió Königsberg, actual Kaliningrado, lugar de la fundación de Prusia y por lo tanto Alemania, tras una guerra de agresión e invasión hasta las puertas de Moscú en la que murieron millones de rusos. Y Francia, lo mismo: También invadieron Rusia, incendiando Moscú, pero los generales rusos en su contraataque acabaron celebrando en París la derrota de la Grande Armée de Napoleón.

Dejemos de lado a Francia. Demasiados problemas internos tiene. Y el inepto Macron perderá las elecciones. Más importante es lo de Alemania. Llaman, ahora, al incremento del gasto militar. Llaman, ahora, a la movilización de jóvenes contra Rusia. Todo ello por la guerra de Ucrania. Dicen (y ni ellos mismos se lo creen) que tras Ucrania será Alemania el objetivo de Moscú. ¿Es creíble? No. ¿Entonces, qué hay detrás? Muy sencillo: el complejo militar-industrial alemán. Guerra para ganar dinero. Keynesianismo militar. E imprudencia de Merz y sus aliados del SPD. Han reducido el gasto social para dedicarlo al belicismo. Una locura

Pero esto no durará. Por escrito afirmo (que se me reproche en su día si me equivoco) que las siguientes elecciones alemanas las ganará la actual oposición de AfD. Que son contrarios a una guerra contra Rusia, como es natural en cualquier cabeza con algo de sano juicio, pues Rusia aniquilaría a Alemania. Y entonces, cuando gane AfD, muchas cosas cambian. En política, todo o casi todo es efímero. Y el electorado alemán, gente formada y con sensatez, sabrá darle la espalda a la actual coalición gobernante y sus errores.

España: que no nos metan Francia, Bruselas (dirigida por locos y locas) y Alemania en estos líos que poco o nada afectan a España. Con Ucrania: Hemos de enviar ayuda humanitaria, sí. Pero no armas ni dinero para armas, como Francia o Alemania, puesto que ello equivale a echar gasolina al fuego de una guerra que, si sigue, verá a Ucrania perder más territorio y morirá más gente. Y, sobre todo, hemos de acoger a sus refugiados. Esa es la inmigración buena: personas europeas de nuestra cultura, y no africanos.

Neutralidad española, en suma. Es la tesis de este artículo.

sábado, 25 de julio de 2026

Diego Ramos: «Un cartel taurino debe invitar al espectador a entrar en la plaza antes incluso de leer los nombres del cartel»

El pintor Diego Ramos. / Casa Lozano

El artista colombiano afincado en Francia, uno de los grandes referentes de la pintura taurina contemporánea, firma la imagen oficial de la Feria Taurina 2026


«Un cartel taurino debe invitar al espectador a entrar en la plaza antes incluso de leer los nombres del cartel»

El pintor colombiano afincado en Francia Diego Ramos, uno de los grandes referentes de la pintura taurina contemporánea, firma la imagen oficial de la Feria Taurina de la Peregrina 2026, una obra protagonizada por Andrés Roca Rey en la que busca transmitir la pureza, la energía y la emoción del toreo. Tras más de dos décadas realizando carteles para la empresa Lozano, Diego Ramos habla de pintura, de inspiración, de la evolución de su obra y del valor cultural que sigue teniendo la tauromaquia.

Este año vuelve a firmar el cartel anunciador de la Feria de la Peregrina. ¿Qué supone para usted recibir este encargo?

Siempre es un honor pintar una feria, pero hacerlo para Pontevedra tiene un significado especial. Llevo más de veinte años colaborando con la empresa Lozano y siempre han concedido una enorme importancia a la imagen de sus ferias. Son muy sensibles con el aspecto artístico del cartel y eso para un pintor es un privilegio. Además, trabajar para una feria del norte siempre me hace especial ilusión.

El protagonista de la obra es Andrés Roca Rey. ¿Cómo nace esa idea?

Fue una idea compartida con la empresa. En los últimos años habíamos trabajado mucho alrededor de la figura del torero clásico, de la torería más tradicional, y esta vez queríamos introducir un matiz diferente. Andrés representa fuerza, juventud, frescura y una manera muy personal de entender el toreo. Nos pareció una figura perfecta para dar ese pequeño giro sin perder la esencia de la tauromaquia.

¿Qué busca transmitir un cartel taurino?

Lo primero que debe hacer un cartel es llamar la atención. Tiene que conseguir que quien pase delante de él sienta curiosidad y quiera acercarse a la taquilla. Pero, además, debe transmitir la esencia del espectáculo. No hablo tanto de clasicismo como de pureza. En este caso hay un trincherazo muy limpio, muy sincero, que resume perfectamente esa idea. El cartel intenta condensar la emoción del toreo en una sola imagen.

Su pintura ha evolucionado mucho con el paso de los años. ¿Cómo definiría hoy su estilo?

Creo que mi pintura ha sido siempre una búsqueda constante. Cada etapa me ha llevado a otra distinta. Hoy la definiría como expresionista. Intento contar mucho con muy pocos elementos. Cada vez necesito menos trazos para expresar una emoción. Busco una pintura más libre, menos rígida, donde la pincelada tenga vida propia.

Sus obras están repartidas por numerosos países. ¿Dónde se encuentra actualmente la mayor parte de su trabajo?

España sigue siendo el lugar donde más obra tengo, pero también hay muchas piezas en México y en Estados Unidos. Nací en Colombia, viví muchos años en Madrid y llevo ya más de una década instalado en Francia. Todo eso hace que mi trabajo haya ido viajando conmigo y hoy pueda decir que está bastante repartido por el mundo.

¿Qué exposiciones han marcado especialmente su trayectoria?

Sin duda las de Madrid y Ciudad de México. Cada vez que expongo en Madrid siento que vuelvo a examinarme. Soy muy exigente conmigo mismo y preparo esas exposiciones durante años. Cuando terminan, siempre me dan energía para seguir pintando.

También ha participado en proyectos muy singulares, como la corrida goyesca de Arles.

Es una de las experiencias más bonitas que he vivido. Pintamos durante toda la noche el anfiteatro romano, prácticamente con una iluminación mínima y escuchando música clásica. Cuando amaneció y volvió el público, la plaza estaba llena por primera vez tras la pandemia. Ver aquella obra iluminada por el sol y rodeada de tanta gente fue una sensación difícil de explicar.

¿Cómo nace su relación con la tauromaquia?

Prácticamente nací dentro de ella. Mis padres eran sastres taurinos y en casa siempre hubo monteras, carteles, revistas, fotografías y conversaciones sobre toros. Desde muy pequeño conviví con toreros, ganaderos y aficionados. Cuando llegué a Madrid siendo muy joven, ese ambiente simplemente continuó formando parte de mi vida.

Mis padres eran sastres taurinos y en casa siempre hubo monteras, carteles, revistas, fotografías y conversaciones sobre toros. Desde muy pequeño conviví con toreros, ganaderos y aficionados

¿Recuerda su primera corrida?

Perfectamente. Tenía apenas tres años. Llovió muchísimo aquel día y toreaban Espartaco y El Niño de la Capea. Es uno de esos recuerdos infantiles que permanecen toda la vida.

¿Qué le inspira más: el toro o el torero?

El toro. Siempre digo que la fiesta se llama corrida de toros y no corrida de toreros. El toro representa fuerza, nobleza, energía. Desde las pinturas rupestres hasta hoy ha sido un símbolo artístico extraordinario. Me emociona pintarlo porque concentra una enorme carga visual y emocional.

Sin embargo, transmitir emoción no debe ser sencillo.

Es lo más difícil. Pintar puede pintar mucha gente. Lo complicado es emocionar. Si un cuadro no transmite algo, por muy bien ejecutado que esté, le falta lo más importante. Yo intento poner el corazón en cada obra.

En una sociedad tan acelerada, ¿la tauromaquia sigue siendo una fuente de inspiración? Más que nunca.

Vivimos rodeados de pantallas, de información inmediata, de prisas permanentes. La tauromaquia me obliga a detenerme, a observar, a mirar despacio. Me recuerda que todavía existen el esfuerzo, la paciencia, el silencio y la autenticidad.

Vivimos rodeados de pantallas, de información inmediata, de prisas permanentes. La tauromaquia me obliga a detenerme, a observar, a mirar despacio. Me recuerda que todavía existen el esfuerzo, la paciencia, el silencio y la autenticidad

Esa reflexión también alcanza, en cierta medida, a las nuevas generaciones.

Sí, aunque sin dramatizarlo. Muchos niños de hoy crecen en entornos completamente urbanos y tienen menos contacto directo con el campo y con los animales del que teníamos quienes crecimos hace unas décadas. No es una crítica, es simplemente una realidad social diferente. Quizá por eso el toro bravo sigue teniendo también un valor cultural: nos recuerda un mundo que existe y que forma parte de nuestra historia, aunque muchos ya no convivan con él de manera cotidiana.

¿Cree que la pintura y la tauromaquia siguen teniendo futuro entre los jóvenes?

Soy optimista. Veo muchos jóvenes en las plazas y también mucho interés en redes sociales. Figuras como Morante o Roca Rey han acercado a mucha gente nueva al toreo. Siempre hará falta una mayor difusión, pero creo que existe una generación joven con auténtica curiosidad por descubrir este mundo.

Cuando el aficionado vea el cartel de Pontevedra, ¿qué le gustaría que sintiera?

Ojalá, cuando termine la feria, ese cartel le recuerde una gran edición de la Peregrina. Al final, el cartel es la imagen de la feria, pero quien realmente le da valor son los toreros, los ganaderos y lo que sucede en el ruedo. Si dentro de unos años alguien lo guarda porque le recuerda una feria histórica, entonces sentiré que el trabajo ha merecido la pena.