Antonio Barrera, en la parte superior; en la inferior, los miembros de la Casa Chopera. En los laterales, los cosos que han quedado en su totalidad en manos de la familia Baillères.
Javier Fernández-Caballero El nuevo comunicado de BMF confirma que el grupo mexicano continuará en Bilbao, San Sebastián, Salamanca y Logroño, despejando las dudas sobre Illumbe. La familia Baillères conserva, además, importantes posiciones patrimoniales en el negocio taurino español, mientras Martínez Flamarique inicia una nueva etapa independiente tras diez años de alianza.
La ruptura entre la Casa Chopera y la familia Baillères supone mucho más que el final de una colaboración empresarial de diez años. La separación pone de manifiesto hasta qué punto el grupo mexicano ha consolidado su presencia en el negocio taurino español y permite dibujar el nuevo mapa de poder en algunas de las plazas más importantes del país. Un mapa en el que los Baillères conservan la mayor parte de las posiciones empresariales construidas durante la última década, mientras que la histórica familia Martínez Flamarique emprende un camino independiente.
La confirmación tiene especial trascendencia porque incluye San Sebastián, una plaza históricamente vinculada a la Casa Chopera y cuya continuidad bajo la dirección de los Martínez Flamarique se había contemplado inicialmente como una posibilidad. Sin embargo, BMF la incorpora expresamente a su relación de plazas para la nueva etapa, lo que sitúa también a Illumbe dentro de la estructura empresarial que permanece bajo la órbita de los Baillères.
La historia de esta separación tiene, además, una particularidad: varias de las plazas que hoy integran el patrimonio o la estructura de explotación del grupo mexicano estuvieron anteriormente vinculadas a las familias Martínez Uranga y Martínez Flamarique, dos ramas familiares encabezadas por primos que desempeñaron durante décadas un papel fundamental en el empresariado taurino español. La llegada de Alberto Baillères, primero mediante operaciones de adquisición y después a través de su alianza con la Casa Chopera, transformó progresivamente aquel escenario. Diez años después, la ruptura permite comprobar quién conserva el control de las principales posiciones.
Salamanca: La Glorieta, bajo la gestión total del Grupo BAL
La plaza de toros de La Glorieta de Salamanca constituye uno de los ejemplos más representativos de la estructura empresarial que permanece vinculada a los Baillères. El coso estuvo históricamente relacionado con las familias Martínez Uranga y Martínez Flamarique, cuya actividad empresarial se entrelazó durante décadas. Sin embargo, la entrada de Alberto Baillères a finales de 2016 modificó aquella situación, al adquirir, a través de Global Gudea, las principales participaciones en el Condominio propietario de la plaza.
La propiedad de La Glorieta está articulada mediante un Condominio, cuya presidencia corresponde a Global Gudea, sociedad vinculada al Grupo BAL y representada por el matador de toros retirado Antonio Barrera. Paralelamente, se formalizó un contrato de explotación con Toreo Arte y Cultura BMF a largo plazo.
El nuevo comunicado de la compañía confirma expresamente que Salamanca continuará formando parte de su actividad empresarial en España. De esta manera, el grupo mexicano mantiene su posición en la propiedad y en la explotación taurina de La Glorieta.
Logroño: La Ribera también queda bajo el control de los Baillères
Logroño.
La situación de Logroño presenta importantes similitudes. La Casa Chopera había mantenido durante décadas una estrecha relación con la actividad taurina de la capital riojana, prolongada con la inauguración de La Ribera en 2001. Sin embargo, la alianza de 2016 vino acompañada de una transformación de la estructura empresarial del coso, con la entrada de Alberto Baillères en la sociedad vinculada a su propiedad.
Aquella operación formó parte de una estrategia más amplia de expansión patrimonial en España, que también alcanzó a Salamanca y Badajoz. El objetivo no se limitaba a incorporar nuevas ferias a una empresa gestora, sino a consolidar posiciones estables mediante participaciones societarias y derechos de explotación.
Tras la ruptura, La Ribera no regresa a la gestión de la Casa Chopera. El comunicado de BMF confirma que Logroño seguirá siendo una de las plazas en las que desarrollará su actividad, por lo que la organización taurina continuará vinculada a la estructura empresarial de los Baillères. La principal incógnita reside ahora en la composición del equipo encargado de dirigir la feria de San Mateo y en la forma en que se reorganizarán las responsabilidades que hasta ahora compartían ambas familias.
Bilbao: los Baillères mantienen Vista Alegre mediante su contrato de explotación
El coso de Bilbao.
En Bilbao, la situación es diferente desde el punto de vista patrimonial. La plaza de toros de Vista Alegre no pertenece a la familia Baillères, sino al Ayuntamiento de Bilbao y a la Santa y Real Casa de Misericordia, que ejercen su titularidad a través de la Junta Administrativa del coso.
El control empresarial de la actividad procede del contrato de arrendamiento suscrito el 30 de septiembre de 2019 con Toreo Arte y Cultura BMF, entonces participada conjuntamente por los Baillères y la Casa Chopera. El acuerdo estableció una duración de quince años, con posibilidad de prórroga de otros cinco, y permitió impulsar un proyecto de modernización del recinto que desembocó en la creación de BIVA Bilbao, concebido como un espacio capaz de albergar espectáculos taurinos, conciertos y otros acontecimientos culturales.
La separación empresarial no supone, por tanto, un cambio de propietario, sino una reorganización de la estructura que explota la plaza. El nuevo comunicado de BMF confirma expresamente que Bilbao seguirá formando parte de su actividad taurina, lo que garantiza la continuidad del proyecto bajo la órbita de los Baillères. La sociedad conserva un contrato de larga duración, aunque cualquier modificación que pudiera afectar a sus condiciones deberá ajustarse a los acuerdos suscritos con la propiedad.
Badajoz: el coso de Pardaleras, de los Martínez Uranga a los Baillères
Coso de Badajoz.
La Plaza de Toros de Badajoz, conocida como el coso de Pardaleras, constituye otro de los activos que permiten comprender el verdadero alcance de la separación. Su propiedad estuvo históricamente vinculada a la familia Martínez Uranga, emparentada con los Martínez Flamarique y protagonista, junto a estos, de buena parte de la historia empresarial taurina española.
A mediados de 2017, Alberto Baillères culminó la adquisición del coso pacense, que hasta entonces había pertenecido a aquella rama empresarial. La operación formó parte de la expansión patrimonial del magnate mexicano en España, que no se limitó a gestionar ferias, sino que incluyó la compra de propiedades y participaciones en sociedades vinculadas a distintas plazas.
Por ello, a diferencia de otros cosos donde la presencia del grupo mexicano depende exclusivamente de contratos de explotación, en Badajoz existe una posición patrimonial directa. La propiedad permanece vinculada a la estructura empresarial de los Baillères y no se ve alterada por la salida de la Casa Chopera de BMF.
Aunque Badajoz no figura entre las cuatro plazas mencionadas expresamente en el último comunicado de la compañía, esa ausencia no supone que el inmueble deje de pertenecer al entorno empresarial mexicano. Conviene distinguir, en este caso, entre la titularidad del coso y la sociedad encargada de organizar los festejos.
Olivenza: la familia Ortiz conserva la propiedad y los Baillères, la gestión mediante arrendamiento a través de la FIT
Paseíllo en Olivenza © Alfonso Plano
La situación de Olivenza responde a un modelo diferente. La plaza pertenece a la familia Ortiz, mientras que su explotación taurina ha estado vinculada durante años a los proyectos empresariales de José Cutiño, primero mediante sus propias estructuras y posteriormente a través de Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT), la plataforma asociada al desembarco de Alberto Baillères en España.
La relación entre la propiedad y los organizadores se ha desarrollado mediante contratos de arrendamiento y sucesivas renovaciones, que han permitido mantener la celebración de la tradicional feria de marzo. Esta fórmula ha dado continuidad a uno de los ciclos que habitualmente inauguran la temporada taurina española en plaza de segunda categoría y que ha ocupado un lugar destacado en la estrategia empresarial del grupo mexicano.
Por tanto, Olivenza no constituye un activo inmobiliario de los Baillères, aunque su organización taurina permanece vinculada a su entorno empresarial. Todo apunta a que esa relación continuará mediante las renovaciones correspondientes, sin que la desvinculación de Martínez Flamarique tenga necesariamente consecuencias sobre el modelo de explotación.
Al igual que sucede con Badajoz, Olivenza no aparece en la relación de cuatro plazas mencionadas por BMF en su nuevo comunicado. Esta circunstancia debe interpretarse teniendo en cuenta que la actividad empresarial del grupo mexicano en España se ha desarrollado a través de distintas sociedades y fórmulas contractuales, no exclusivamente mediante la estructura de BMF.
San Sebastián: BMF confirma que seguirá en Illumbe pese a la salida de la Casa Chopera
El ruedo de Illumbe.
Una de las principales novedades del comunicado de BMF se encuentra en San Sebastián. La plaza de Illumbe, de titularidad municipal, había mantenido una vinculación histórica con la Casa Chopera, circunstancia que inicialmente abría la posibilidad de que los Martínez Flamarique conservaran su gestión tras abandonar la sociedad compartida.
Sin embargo, BMF ha incluido expresamente San Sebastián entre las plazas en las que continuará desarrollando su actividad taurina en España, manteniendo su compromiso con la Administración, junto a Bilbao, Salamanca y Logroño. Esta confirmación cambia sustancialmente el escenario que se contemplaba tras conocerse el primer comunicado de ruptura y sitúa también al coso donostiarra dentro de la nueva etapa empresarial del grupo mexicano.
A diferencia de Bilbao, donde existe un contrato de arrendamiento de larga duración, o de Salamanca, que es propiedad de la familia mexicana, la actividad taurina de Illumbe depende de los acuerdos de gestión establecidos con la propiedad municipal anuales, que se mantienen según el comunicado. Por ello, la comunicación de BMF confirma que continuará al frente de la plaza.
Zalduendo y La Purísima, las ganaderías bravas de Baillères en España
Varios toros de La Purísima.
La presencia de los Baillères en la tauromaquia española no se limita a la gestión y propiedad de plazas. La familia conserva también dos proyectos ganaderos: Zalduendo y La Purísima, que constituyen otra de las vertientes de su actividad empresarial en España.
Zalduendo fue adquirida por Alberto Baillères a Fernando Domecq en 2014, dos años antes de formalizar su alianza con la Casa Chopera. Aquella operación supuso la incorporación de un hierro de larga trayectoria a los intereses ganaderos del empresario mexicano, que ya desarrollaba una importante actividad en el campo bravo al otro lado del Atlántico.
A ese patrimonio se ha sumado La Purísima, un proyecto ganadero de nueva creación formado a partir de aportaciones genéticas de distintas ganaderías históricas, entre ellas Núñez del Cuvillo. Su desarrollo amplía la apuesta ganadera de la familia en España, con dos hierros de distinta trayectoria que permanecen al margen de la separación empresarial con Martínez Flamarique.
La ruptura con la Casa Chopera no afecta a la titularidad de estos proyectos, integrados en el patrimonio taurino de los Baillères y ajenos a la gestión operativa que ambas familias compartían mediante BMF.
Antonio Barrera, el hombre clave del grupo Baillères en España
Antonio Barrera.
En el nuevo escenario cobra especial importancia -como siempre la ha tenido- la figura de Antonio Barrera, matador de toros retirado y el hombre de máxima confianza de la familia Baillères en España. Su papel no es nuevo: ya figuraba en la estructura empresarial desde los primeros años de expansión del grupo y ha desempeñado responsabilidades en plazas como Salamanca, donde representa a Global Gudea en la presidencia del Condominio.
Su presencia en los órganos de dirección y en las negociaciones empresariales permite entender que el grupo mexicano dispone de una estructura operativa propia, con capacidad para mantener la actividad sin depender de los Martínez Flamarique. Barrera aparece así como la figura que seguirá concentrando buena parte de la dirección taurina del grupo en España, en coordinación con la familia Baillères.
La continuidad de los contratos, la configuración de los equipos de cada plaza y las decisiones sobre las próximas ferias serán las primeras pruebas de esa reorganización. En ese contexto, su papel adquiere todavía mayor relevancia, especialmente en los cosos donde ya ha ejercido responsabilidades durante los años de gestión compartida.
Una separación que deja el grueso de las plazas en la órbita de los Baillères
Los dos comunicados difundidos tras la ruptura permiten establecer una conclusión: la Casa Chopera abandona la gestión operativa de BMF, pero la sociedad de la que sale continúa su actividad en España y conserva su presencia en Bilbao, San Sebastián, Salamanca y Logroño. Es la propia empresa vinculada a los Baillères la que confirma oficialmente esa continuidad, despejando buena parte de las incógnitas abiertas tras el anuncio inicial de Martínez Flamarique.
A esas cuatro plazas se suman otras posiciones patrimoniales y empresariales del grupo mexicano, como la propiedad del coso de Badajoz, su vinculación con la organización de la feria de Olivenza y las ganaderías Zalduendo y La Purísima. Se trata de una estructura construida durante años mediante adquisiciones, contratos de arrendamiento, participaciones societarias y acuerdos de explotación que no desaparecen por el final de la colaboración con la familia española.
La Casa Chopera recupera ahora su independencia y la posibilidad de emprender nuevos proyectos bajo su propio modelo empresarial, aunque lo hace sin participar en la gestión de la sociedad que durante la última década ha concentrado buena parte de su actividad. La familia Baillères, por su parte, mantiene una red de plazas y activos que le permite continuar como uno de los principales operadores del sector taurino español.
Esa es, de facto, la verdadera dimensión de la ruptura: termina la alianza empresarial, pero el grueso de las posiciones que sustentaban el proyecto conjunto permanece bajo la órbita de los Baillères. La Casa Chopera inicia una nueva etapa de reconstrucción y expansión independiente, mientras BMF afronta el reto de demostrar que puede mantener su estructura y sus ferias sin la participación operativa de quienes fueron sus socios durante diez años.