la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 22 de octubre de 2026

El beso de Judas / por Itxu Díaz


'..Hasta ahora conocíamos estos rituales del amor animal cimeros en cursilería. Pensábamos que ningún ser vivo podía llegar más lejos, ni por extravagante, ni por empalagoso. Nos equivocamos. Sánchez y esposa han ido mucho más allá, batiendo todas las marcas, si bien lo han hecho con un guion no apto para diabéticos, torpemente interpretado por los protagonistas..'

El beso de Judas
Itxu Díaz
El somormujo y la somormuja, cuando les viene el calentón, hacen la danza del espejo. Se colocan frente a frente y comienzan a moverse de manera coordinada, chocando sus picos y entregándose como presente romántico algunas plantas de agua bastante grimosas. El palomo, cuando una paloma le hace tilín, infla el pecho y da vueltas alrededor de ella bajando la cola como si estuviera barriendo el suelo. El pavo real abre su imponente abanico y lo hace vibrar para impresionar a la hembra, que es fácilmente impresionable. Mientras que los cisnes, poco antes del apareamiento, nadan de forma sincronizada y forman un corazón entre los dos pescuezos, mientras la rana que los contempla vomita sobre un nenúfar. 


Hasta ahora conocíamos estos rituales del amor animal cimeros en cursilería. Pensábamos que ningún ser vivo podía llegar más lejos, ni por extravagante, ni por empalagoso. Nos equivocamos. Sánchez y esposa han ido mucho más allá, batiendo todas las marcas, si bien lo han hecho con un guion no apto para diabéticos, torpemente interpretado por los protagonistas y la somormuja, cuando les viene el calentón, hacen la danza del espejo. Se colocan frente a frente y comienzan a moverse de manera coordinada, chocando sus picos y entregándose como presente romántico algunas plantas de agua bastante grimosas. 
El palomo, cuando una paloma le hace tilín, infla el pecho y da vueltas alrededor de ella bajando la cola como si estuviera barriendo el suelo. El pavo real abre su imponente abanico y lo hace vibrar para impresionar a la hembra, que es fácilmente impresionable. Mientras que los cisnes, poco antes del apareamiento, nadan de forma sincronizada y forman un corazón entre los dos pescuezos, mientras la rana que los contempla vomita sobre un nenúfar.

Hasta ahora conocíamos estos rituales del amor animal cimeros en cursilería. Pensábamos que ningún ser vivo podía llegar más lejos, ni por extravagante, ni por empalagoso. Nos equivocamos. Sánchez y esposa han ido mucho más allá, batiendo todas las marcas, si bien lo han hecho con un guion no apto para diabéticos, torpemente interpretado por los protagonistas. Ante tres mil afiliados, en Fuenlabrada, proclamaron «la fuerza del amor» con un morreo paupérrimo, en el que, mientras Begoña parecía haber estado ensayando su papel con cierta dedicación a la causa —a la causa judicial—, el presidente se mostraba tristemente resignado, con el aspecto de alguien que abre la nevera y se encuentra con las tripas de un pequeño roedor. No está muy claro si le incomodaba más besar a su mujer o tener que hacer el numerito para intentar cazar el voto de los aficionados a la novela romántica.

Pero el beso era lo más importante del acto, léase sin imaginación literaria. Porque la imagen sería utilizada en las redes sociales y todavía hoy encabeza la web del PSOE. Tras el beso, mientras María Jesús Montero sufría un colapso erótico, los encargados de la campaña socialista ponían en marcha toda la maquinaria azucarada para la idiotización definitiva de su propia parroquia, coordinando mensajes de tan elevada cursilería que podrían hacer vomitar a una cabra, pero a una cabra hasta arriba de Primperan.

«Mientras haya una sola injusticia en algún lugar del mundo. Mientras haya un solo ser humano que sienta el peso del agravio, el proyecto socialista permanecerá lleno de vigencia», escribe sobre un charco de almíbar el editorialista de El Socialista, panfleto-argumentario socialista habitual para militantes de consideración intelectual reservada. No está mal, pero he echado en falta «mientras un perrito duerma a la intemperie bajo la lluvia», «mientras lágrima alguna resbale melancólicamente por mejilla inocente», y «mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas».

Si algo hay que reconocerle a Sánchez es precisamente su contribución a que el amor, es un decir, siga siendo un buen negocio en España. Ahí están José Luis Ábalos, Paco Salazar, el Tito Berni, o la familia de Begoña como muestra, sin olvidar al bardo de Ferraz, finísimo poeta romántico, Koldo. Y a Sánchez, por su parte, resulta una obviedad aclararlo, siempre le ha movido la fuerza del amor, del amor a sí mismo.

De modo que, mientras el presidente saliente recurre a la danza del amor para camelar a los suyos a la manera del somormujo, para hipnotizarlos como masas afiliadas con voluntad vencida por burundanga, inocula el odio a la oposición por sus canales internos, con la esperanza de sembrar el terror callejero desde hoy hasta el último día de la campaña, y tal vez más allá, como ya hicieron en aquel 13-M que jamás deberíamos olvidar. La sonrisita del amor y la puñalada del odio por espalda; socialismo, en fin.

A Zapatero también le hicieron pasar el trámite kirchneriano de la fuerza del amor. Pero Zapatero es un cursi profesional. Su discurso de oso amoroso era creíble en él, y más aún bajo el convencimiento de que tiene menos luces que un barco pirata, excepto a la hora de enjoyarse gratis. En Sánchez, sin embargo, la proclama del amor resulta grotesca por impostada, llegando incluso a parecer un ejercicio de ironía, una burla. Hasta el español más desinformado sabe que Sánchez ha construido su carrera política con todas las armas contrarias al amor, y trasladando con orgullo a propios y ajenos su imagen despiadada, déspota, lunática, y de tipo sin escrúpulos. Que a Sánchez le mueve el odio y que le gusta presumir de ello lo sabe hasta la besada en Fuenlabrada. Vaticino que ser forzado a interpretar el papel de candidato Cupido es una sonora humillación que les saldrá cara a sus jefes de campaña.

¿Y ahora qué? Toca esperar Artículo / por Manuel Viera

 

'..Se teme su ausencia. Y le sobran razones para la retirada. Tiene argumentos, a cual más contundente, que se mueven en los límites del adiós y amplían los motivos de una decisión no querida..'

¿Y ahora qué? Toca esperar

Manuel Viera en
Siempre quedó la espera. Es como si el descanso, tal vez obligado, no fuera una opción obvia a lo inevitable. Es también una criatura de carne y hueso, cansada y vaciada de todo el toreo mostrado, que ha estado sin titubear a disposición del organizador que le ha requerido y de la afortunada concurrencia que le venera.

Cuesta pararse a reflexionar tras acabar, pese a la aciaga última tarde de Zaragoza, la enorme temporada que ha echado. Quizá porque es difícil, si no imposible, encontrar un torero que logre siquiera acercarse a la genialidad, a la originalidad, a la inmensa tauromaquia de este creador de emociones.

Es el amo del toreo actual. Su valor, su pureza, su abnegación, su perseverancia, su honradez… son valores y cualidades sobrehumanas. Es extremadamente fiel y generoso. Un valiente que no sólo se enfrenta al riesgo de la complejidad de las embestidas del toro, sino a la amenaza constante de su enfermedad mental. Es el arquetipo simbólico de la Fiesta en la actualidad. Un artista capaz de vencer su trastorno disociativo refugiándose en el curioso paraíso de ruedos con piso de arena donde vacía su maestría. Toreando.

Nunca nadie salvó el toreo como lo hizo él en el instante que brotó la pandemia. Posiblemente porque son los héroes los que tienen la misión de salvar el mundo. Y él lo es. Es el torero completo y deseado. El verdadero ídolo de masas al que queremos hacerle inmortal.

Se teme su ausencia. Y le sobran razones para la retirada. Tiene argumentos, a cual más contundente, que se mueven en los límites del adiós y amplían los motivos de una decisión no querida. No sé si la sucesión de sueños posibles de Morante de la Puebla vencerá su lucha titánica contra el cansancio. Aparente agotamiento que ha derrotado en este año de cumbres sublimes con extraordinaria lucidez para hacer lo que ha hecho con entusiasmo y apetito vital. Habrán de convenir conmigo en que los razonamientos son puntos menos que impecables. ¿Y ahora qué? De todas formas, toca esperar.

Toreros Históricos en la Plaza de toros de Ronda (XL). Ángel Pastor, el torero que tocaba el piano

Retrato de Ángel Pastor. Ilustración de Daniel Perea. Cromolitografía de R. Esteban. Revista La Lidia, 22 de julio de 1889. Biblioteca de la Real Maestranza de Caballería de Ronda

«Nacido en Ocaña en 1850 y criado entre toreros en la fonda familiar de Aranjuez, Ángel Pastor recibió la alternativa de manos de Lagartijo en Madrid el 22 de octubre de 1876. Fino y elegante con el capote, figuró durante dos décadas en los mejores carteles junto a Lagartijo y Frascuelo, que lo tuvieron siempre en alta estima. Toreó veintisiete corridas en la plaza Pergolesse de París y se retiró en 1893 a Aranjuez, donde abrió el célebre Gran Hotel Pastor en el antiguo palacio de Godoy. Murió el 7 de abril de 1900 a consecuencia de las heridas de un accidente de carruaje»

Toreros Históricos en la Plaza de toros de Ronda (XL). Ángel Pastor, el torero que tocaba el piano

En 1851 se inauguró la primera línea de ferrocarril en España. Era el tren de Isabel II, servicio destinado para que la reina y la corte se pudieran trasladar desde Madrid al Real Sitio de Aranjuez. Este acontecimiento cambiaría la vida de una familia de Ocaña, histórico nudo de comunicaciones donde abundaban mesones y posadas, y que regentaba uno de esos establecimientos. Decidieron trasladarse a Aranjuez para montar allí su negocio en 1853.

Iba con ellos uno de sus hijos, Ángel Pastor, nacido un año antes de la inauguración de la línea férrea. La nueva fonda prosperó y se convirtió en punto de reunión de toreros y aficionados amigos de su padre, lo que despertó la curiosidad del niño. Escuchaba las charlas rememorando las hazañas de Montes, de León y el Chiclanero, y los toreros que por allí pasaban deslumbraban al chico con su porte y su aura de héroes del pueblo, lo sentaban en sus rodillas y le hablaban de sus bizarrías.

Los padres trataron de alejarlo de esas preocupantes influencias. Al gozar de buena posición económica, podían sufragar los gastos de una educación esmerada, y tenían destinada para él una carrera que le garantizara un futuro provechoso. El joven cumplió la primera enseñanza, pero se resistió a los estudios superiores y hubo que acomodarlo en un oficio. Fue así que lo colocaron de cajista en la histórica imprenta de Pedro Montero en la plaza del Carmen de Madrid. Si la aspiración de ser torero por encima de cualquier profesión había germinado desde su tierna infancia, caer en el establecimiento donde se imprimían los carteles de toros, tema que monopolizaba casi todas las conversaciones, fue determinante. La suerte estaba echada.

La plaza de becerros de los Campos Elíseos, en funcionamiento desde 1860 y situada en lo que hoy es el barrio de Salamanca, servía de entrenamiento y diversión para aspirantes y aficionados. Ángel Pastor comenzó a frecuentarla y a progresar, hasta el punto de atreverse a banderillear en pueblos y en alguna novillada en la capital. Aunque en 1871 figura ya en la cuadrilla de Cayetano Sanz, se sabe también que participó en una mojiganga en la plaza de Madrid titulada «El doctor y el enfermo». Estas representaciones, cuyo origen teatral se remonta al Siglo de Oro, ponía en escena a una serie de personajes frente a toretes y novillos embolados. En esta ocasión el enfermo era Ángel Pastor, encargado de banderillear después de que la res fuera picada con borricos.

El madrileño Cayetano Sanz fue su maestro y, al ser contratado al año siguiente para la temporada en Madrid, Pastor debuta desde la primera corrida como banderillero y figurando como sobresaliente de espada. En años siguientes alterna en la formación del sevillano José Machío e interviene en varias corridas con Lagartijo y Frascuelo, o a las órdenes de otros toreros, así como en la corrida inaugural de la nueva plaza madrileña en 1874 de la carretera de Aragón. Frascuelo lo lleva consigo dos temporadas y decide que está apto para la alternativa después de cederle varios toros en distintas plazas de provincias. Para completar la tarde el aspirante se desplaza a Córdoba para pedirle permiso a Lagartijo, como primer espada de esa temporada, y solicitarle que le cediera los trastos.

El 22 de octubre de 1876, con traje morado y plata, en corrida con Lagartijo, Frascuelo y Chicorro, recibió el estoque y la muleta del califa cordobés y se hizo cargo del toro Madroño del marqués del Saltillo, «azoradillo y descompuesto por la emoción», según su biógrafo Bachiller González de Ribera, que reproduce el juicio que mereció en la revista El Toreo: «El nuevo matador, aunque estuvo bastante aturdido, no dejó de dar a conocer que tiene inteligencia y que sabe una cosa esencial y no muy común en estos tiempos, manejar la capa y la muleta. Esto es muy principal para ser torero, pero no basta sin la decisión y el arrojo, y de esto no se halla muy sobrado. Es preciso que confíe más en sus conocimientos para que llegue a ser un buen espada».

Al parecer, este es el retrato fiel de lo que fue su trayectoria. De Cayetano Sanz se había empapado de su elegancia, del que se cuenta que fue de los primeros en ligar los pases, y también heredó sus deficiencias con el acero. Pastor fue, a tenor de los testimonios directos, fino y artista, con aplomo y mucha soltura con los percales, pero indeciso en la suerte suprema, estropeando muchas grandes faenas por ese motivo. Sin embargo, cuando acertaba solía cosechar resonados triunfos (en 1878 en Barcelona le regalaron un toro). A pesar de sus irregularidades, siempre figuró en los mejores carteles con las figuras de una época dominada por Lagartijo y Frascuelo, que lo tuvieron siempre en alta estima. Cuando Frascuelo se cortó la coleta, se la brindó a los dos toreros a quienes más apreció, según confesión propia, Guerrita y Ángel Pastor. Dos cogidas graves sufrió; con Enanito, un miura en junio de 1878 en Burgos, y el 10 de abril de 1882 la más grave con Capirote, de la ganadería de Concha Sierra, que despertó una oleada de preocupación de toda la sociedad por el estado de salud del diestro, incluido el mismo rey. La cabeza del toro fue solicitada por el ganadero y otras personalidades, pero al final fue entregada a Alfonso XII, que estaba interesado en tenerla.

Cogida de Ángel Pastor. Ilustración de Giménez. Cromolitografía de J. Palacios. Revista La Lidia, 24 de abril de 1882. Biblioteca de la Real Maestranza de Caballería de Ronda

Cabe destacar que fue torero predilecto de la plaza Pergolesse de París, construida para la Exposición Universal de 1889 en el Bois de Boulogne y financiada mayormente por ganaderos españoles, donde toreó veintisiete corridas. Participó en la ceremonia de su inauguración junto a Currito, Felipe García y Frascuelo. Allí sufrió un revolcón de un toro embolado que le lastimó un pie, lesión de la que nunca pudo curarse del todo. En 1891 salió ileso de un terrible accidente del tren expreso de San Sebastián a la altura de Quintanilleja, rescatando heridos y prestando primeros auxilios, acción por la que se le concedió la Cruz de Beneficencia. Siguió toreando hasta 1893, y a partir de esa fecha se puede certificar el final de su vida taurina, ya que no se tienen referencias de ninguna actuación posterior.

Es particularmente llamativo que las carreras de los toreros de esa época no se alteraran por la sempiterna inestabilidad política del siglo XIX español. Fuera cual fuera la situación, las corridas de toros no se interrumpían. Los comienzos de Pastor coincidieron con el final del reinado de Isabel II, la tercera guerra carlista, la Primera República y la restauración borbónica con la subida al trono de Alfonso XII, todo en brevísimo plazo de tiempo, y hasta el final de su vida fue testigo de innumerables cambios en la presidencia del gobierno.

Se retiró a Aranjuez, a cultivar sus aficiones, entre ellas la lectura y la música clásica. Viajaba con frecuencia al extranjero, hablaba francés con fluidez y tocaba el piano con estilo, capaz de interpretar piezas de Schubert y de otros compositores. Alabado por su buena educación y cuidadoso con su porte. «No ha habido torero que se haya vestido de luces con tanta elegancia ni gusto tan fino. En París llamaron la atención sus trajes de torear», cuenta González de Ribera. Entre los de su profesión nunca encontró enemistades, y se mostró dispuesto a colaborar en fines benéficos cada vez que tuvo ocasión, como durante la epidemia de cólera morbo asiático de 1885 de España con particular incidencia en Aranjuez.

El 25 de febrero de 1897 volvía de caza en un carruaje junto a su sobrina cuando la jaca se desbocó, volcando el coche. Pastor resultó con un brazo roto por varias partes; en principio se pensó en la amputación, pero por no dejarle inválido para su profesión, a la que al parecer quería volver, «más bien por afición que por necesidad», los facultativos se esforzaron en distintas operaciones durante los tres años siguientes, que se complicaron hasta provocar su muerte el 7 de abril de 1900, cuando aún no había cumplido los cincuenta años. Su entierro fue multitudinario, con honores del regimiento de Húsares de la Princesa, presentes en Aranjuez, donde él y su familia gozaban de la estimación general.

Vista de la campiña de Aranjuez con plaza de toros, 1806. Vauxelle / D.Sauler. Aguafuerte, iluminado. Colección particular.

Un año antes de morir había abierto un establecimiento hotelero adquiriendo el antiguo palacio de Godoy, que fuera asaltado durante el motín de 1808, propiedad que fuera del infante Francisco de Paula Borbón. Rodeado de frondosos jardines, el Gran Hotel Pastor, que a su temprana muerte regentó su viuda, tenía cien habitaciones amuebladas y un gran salón de baile, en sus mesas se servían los mejores vinos nacionales y extranjeros, se hizo famoso por su confort y buen gusto y se convirtió en centro de encuentro de políticos, artistas e intelectuales, como el homenaje a Azorín organizado por Ortega y Gasset en 1913 con asistencia de los componentes de la Generación del 14. Se mantuvo hasta la guerra civil, y aunque después los herederos del torero recuperaron la propiedad, nunca volvió a abrir sus puertas. El edificio fue vendido en 1953 a una congregación religiosa para servir de colegio.

  • Bibliografía
Bachiller González de Ribera. Angel Pastor. Biblioteca Sol y Sombra, volumen XVI. Madrid, 1910.

J. M. Cossío. Los toros. Tratado técnico e histórico, vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.

J. Sánchez de Neira. El Toreo. Gran diccionario tauromáquico. Imprenta de Miguel Guijarro, Madrid, 1879 (Turner, Madrid, 1988).

Miguel Moliné y Roca. Cháchara taurina. Colección de anécdotas… Editorial Ibero Americana. Barcelona, 191.

Leopoldo Vázquez y Rodríguez. Efemérides taurinas. Imprenta de la Correspondencia de España. Madrid, 1880.

Anónimo (un aficionado). Historia de la plaza de toros de Madrid. Imprenta y Librería de Eduardo Martínez. Madrid, 1883.

festivalesdeespa.blogspot.com

miércoles, 21 de octubre de 2026

La danza de los taurinos. Más nombres raros de toreros y también de cursos de titulitis / por Ricardo Díaz-Manresa

 

Pues varias explosiones en una en la segunda parte de la de otoño y parece por lo sucedido en el Pilar que el toreo tendrá que aguantar a un torero con nombre tan torero como AARON y no se asusten porque tengo una lista con incluso más raros, pero no uno ni dos sino unos cuantos.

Ricardo Díaz-Manresa
Olvídense de los ANTONIOS, JOSÉS, MANUELES y no sean antiguos y acepten, si pueden, lo que viene. Ahora los papás creen que hay que bautizarlos con nombres originalísimos para que destaquen y se olvidan que el periodista más famoso de los últimos 70 años se llama JOSÉ MARÍA GARCÍA. Ya ven nombre compuesto y apellido rarísimos. Y GONZÁLEZ, RODRÍGUEZ y SÁNCHEZ son los apellidos de 3 presidentes del Gobierno del Psoe. Pero creen los de los nombres y apellidos rarísimos llegarán más lejos. Qué sociedad más lógica y cuerda…

Total, que llegan a MADRID en “mano a mano” (lo juro) FERRERA y ROMÁN y colocan el NHB, que si hace años bajan todos los ángeles del Cielo a decírmelo no me lo creo, y salen a hombros, algo que no sucedía desde el 2022 que dos cruzaran juntos la Puerta Grande de las VENTAS y eso con el público que hay ahora. Y la otra salida a hombros de pareja que se recuerda fue la histórica de 1991, mano a mano en corrida de Beneficencia, ORTEGA CANO-CÉSAR RINCÓN. Nada menos que 35 añitos. Ni los más viejos del lugar se esperaban que ANTONIO y ROMÁN consiguieran algo parecido. Nadie habría acertado. Y me acuerdo que hace muchos, pero muchos años, el recordado cronista ANTONIO GARCÍA-RAMOS VÁZQUEZ luchó como un cosaco por la quiniela taurina, sin éxito. Pues este resultado habría destrozado todas las combinaciones.

Pero lo consiguieron aunque me dicen los expertos que ninguno de los dos va a torear ni una más ni se le añadirá un euro a su caché. Veremos. Esto y lo que nos espera.

Y al día siguiente esperaban a MORANTE y su tarde no fue fácil. Lógico después de lo del año pasado.

El de LA PUEBLA compagina sus tardes de toros con otras actividades como regalar trajes de luces de sus tardes triunfales a populares del deporte como LUIS de la FUENTE y CARLOS SAIZ. Los malintencionados dicen que tiene un hijo jugador en Primera y que el seleccionador, fidelísimo al expresidente del beso, puede conmoverse.

Y también a promover monumentos a figuras del mundo taurino. El primero, a RAFAEL DE PAULA. Y el segundo, al Dr. VAL CARRERES. Los dos merecidísimos. Que se fije en usted y le levante el tercero. Suerte.

LAS VENTAS no se conforma con los NHB continuos y quiere aprovechar todo, todo, todo. Y está construyendo una carpa para 3000 personas para toda clase de acontecimientos en otoño-invierno.

El título profesional de las antiguas y serias Escuelas de Periodismo y las Facultades de información nunca ha servido para nada. Ejercer la profesión es libre. Hasta tal punto que nunca se me ocurriría hacer la carrera ahora y sí ejercerla por la cara. La Federación Nacional Taurina hace un curso de no sé qué de información y se olvida de los que han ejercido muchos años y ahí tienen nada menos que al Instituto Superior Internacional de Tauromaquia “Ignacio Sánchez Mejías” (no le falta de nada con ese título) que ofrece un certificado de Estudios Taurinos (módulo taurológico). Toma. Que el negocio sea bueno y que tengan alumnos paganininis para que después cuelguen el papel en el salón…Vaya sociedad con titulitis y cada vez con menos profesionales del periodismo y ya sin periodismo.

¿Qué les sigue pasando a los de Canal Sur? Tras el desastroso legado de PALOMO, ahora otro peor : el de la última gran figura del toreo que ha habido, MANUEL BENÍTEZ “EL CORDOBÉS” contándonoslo unos personajes que ya, ya, y metiendo unos pasodobles históricos pero que nada tienen que ver con BENÍTEZ y no ponen el suyo…Delirium tremens..¿Han perdido la cabeza? Programas rancios e irrespetuosos. Y, sobre todo, malos.

JAÉN sube y ha ofrecido dos corridas triunfales de resultados y público.

Y un adiós cariñoso a LUIS BLÁZQUEZ en su retirada.

A vueltas con las hordas(«intelectuales» y musulmanas) al asalto de Francia / por Sertorio


Nunca hay que quedarse —es uno de los lemas de EL MANIFIESTO— en la espuma de los días. Hay que hurgar debajo de la superficie, bucear más allá de lo que nos ofrece la inmediatez del mundo, así haga falta irse dos siglos atrás: a la Revolución francesa, por ejemplo, y al pensamiento ilustrado que la inspiró. Es lo que hace Sertorio, quien para comprender lo que los bárbaros están desencadenando en Francia, afirma junto con Maurras que «doscientos años de democracia se pagan».

La République de la chusma
A vueltas con las hordas(«intelectuales» y musulmanas) al asalto de Francia

Sertorio
Lo más lamentable de la jacquerie francesa de este fin de semana no fue el incendio de ayuntamientos, ni el saqueo de comercios, ni el afán incendiario de la chusma, esa racaille que está convirtiendo a la dulce Francia de nuestros años infantiles en Haití. No, lo peor, lo más patético, fue el discurso del presidente Macron, el empleadillo de banca que descansa sus blandas posaderas sobre el mismo sillón donde se sentó De Gaulle. No hay mayor confesión de impotencia que una presunta firmeza expresada mediante alardes de una fuerza social que no se tiene, porque Macron es el retrato de una élite desbordada por el caos y la miseria que ella misma ha importado. El corazón de las tinieblas ya no palpita en el Congo del rey Leopoldo, de Kurtz y de Conrad; ahora la jungla está en la banlieue, en las barriadas tercermundistas de París. 

Para poca sorpresa de todos, este mandamás unánimemente detestado, porque sólo en esto están de acuerdo los habitantes de Francia, tiende su mano hacia los salvajes que han pisoteado en cuestión de unas horas la ilusoria multiculturalidad “francesa”. Estos antropófagos, estos calibanes, hijos de la educación progresista, producto de sesenta años de enseñanza deconstruida, han tenido el mérito de expresar a su manera la bancarrota moral y política de las élites liberales que les protegen. Todo esto no es sino la culminación del asesinato de Francia por la República, iniciado en 1789 y que llega a sus postrimerías en esta bacanal propia de Solana, de Ensor, de Callot. Los animales de bellota que han arrasado las calles de Francia no son la causa, sino el efecto de unas políticas migratorias, culturales y económicas que han destruido el tejido social de Occidente y están a punto de borrar su identidad. Este es el resultado de un proceso viejo de más de dos siglos. Desde 1762, cuando Rousseau escribió El contrato social.

Uno de los muchos coches incendiados por las turbas

Parafraseando al gran Maurras, podemos afirmar que doscientos años de democracia se pagan. Dos centurias de nihilismo liberal, de extravagancias demagógicas y de señorío de las mayorías sólo pueden acabar así, en el caos tribal, en la destrucción de cualquier forma de vida civilizada. El culto del buen salvaje y el predominio de la cantidad sobre la calidad, la hegemonía del número, necesariamente lleva escaleras abajo, hacia la identificación con lo más simple, a la igualdad por lo más estúpido y vil, por lo más elemental: a la barbarie. La civilización necesita de una jerarquía espiritual, de un orden orgánico, de unos valores permanentes, de una veneración por la tierra y los muertos, todo aquello que el igualitarismo ilustrado critica y destruye. Las ciudades de Europa seguirán ardiendo porque el afán de muerte de sus élites lo desea, porque el principal peligro son ellas y no sus cabilas de galeotes. La gasolina que incendia Francia no se fabrica en las mezquitas, sino en las universidades y los liceos.

No nos asombra que se siga tratando a esta escoria, a este lumpen, a esta canalla, como víctimas; ni tampoco que se abran canales de diálogo con estos salvajes, que amenazan con degollarnos a todos y que gozan del permiso del Estado para asaltar e incendiar a los contribuyentes, esos nativos privilegiados que deben trabajar para pagar los impuestos que mantienen bien subvencionados a los bárbaros que les saquean. Tampoco nos sorprende que los medios de comunicación consideren este aquelarre, en el que arden los liceos y se dan palizas a los profesores, como huelga de “estudiantes” que, por supuesto, luchan por sus derechos, entre los cuales debe de estar, sin duda, la destrucción de los establecimientos públicos de enseñanza. 

Desde Rousseau hasta el día de hoy, todo atentado contra la civilización occidental cuenta con el respaldo de la capa más privilegiada de Occidente, los intelectuales, ese lujo del que todavía no podemos prescindir. Son los bonzos de las cátedras y de los cafés los primeros que bendicen estas salvajadas. El producto final de la tradición republicana y laica de Francia es el islam salafí, que domina las barriadas y ha demostrado su fuerza en las calles en estas últimas horas, eso sí: con el indispensable auxilio de la izquierda francesa.

Paisaje después de la batalla

Por supuesto, no podemos olvidar que buena parte de esta catástrofe social tiene su origen la catástrofe económica de la guerra contra Rusia, que ha matado a la industria europea y ha demostrado a los trabajadores del continente que el Estado del Bienestar ha pasado a la historia y que la Europa social de hace tres decenios está enterrada. Pero nadie quiere mirar el rey desnudo. Sin embargo, hay anécdotas chuscas, episodios ibéricos, que coronan estos pandemonios de gamberros importados: en el Festival de Venecia, en medio del lujo y la sofisticación de la gauche caviar, vestido con un traje carísimo e inflado de fatua suficiencia, Javier Bardem tuvo el desparpajo de agradecer sus fechorías a los imbéciles embrutecidos que han sembrado el caos en Francia. No podía faltar un millonario miembro de la izquerda divina española para dejar su matiz borderline, tan característico de nuestro cine. Esperemos que la Historia le devuelva la boutade con una de sus hegelianas ironías; cuanto más sardónica, mejor.


Así ardía París el 17 de octubre


Fortaleza torera en Segura de la Sierra / por Antonio Cepedello

Plaza de toros de Segura de la Sierra Jaén

'..Es todo un lujo y una gozada especial poder ver una faena de las actuales desde los mismos lugares donde hace siglos las contemplaban nuestros antepasados..'

Fortaleza torera

Antonio Cepedello
Es una fortaleza y no sólo de piedra, sino de los valores de la Tauromaquia. La singular y coqueta plaza de toros de Segura de la Sierra (Jaén), que está enclavada en el patio de armas y las caballerizas del castillo medieval de esta localidad jiennense, permite trasladarse a los aficionados taurinos a otra época, donde nuestro rito milenario era ya una tradición legendaria y cultura popular. Es todo un lujo y una gozada especial poder ver una faena de las actuales desde los mismos lugares donde hace siglos las contemplaban nuestros antepasados, aunque fueran muy distintas, pero mantienen a los dos protagonistas fundamentales de este arte universal: el hombre y el toro bravo.

Tienen una importancia fundamental para la historia del toreo en general, y para la particular de esta zona de la espectacular, bella y peculiar Sierra de Segura, la labor y el esfuerzo de todos los que durante las últimas décadas han colaborado para mantener la celebración de al menos dos festejos anuales, los días 6 y 8 de octubre, con motivo de las fiestas patronales locales de la Virgen del Rosario, en este pintoresco coso, tanto por su ubicación como por su infraestructura y entorno. El torero alicantino Paquito Esplá, padre de los matadores Luis Francisco y Juan Antonio, fue uno de los principales impulsores de estos importantísimos acontecimientos, que han contado también con la colaboración de figuras del toreo como Enrique Ponce, Dávila Miura, Vicente Barrera, los hermanos Tomás y José Antonio Campuzano, El Fundi o Curro Díaz, entre otros.

Esta curiosa e histórica plaza de toros tiene forma rectangular, no circular, como es lo habitual ahora, pero sí lo era antes cuando se utilizaban para ello las propias plazas urbanas de las poblaciones. No tiene ya muros de protección, que el cruel y duro paso del tiempo se los ha llevado con la lluvia, el aire, los efectos de algún terremoto y la propia mano del ser humano. De todas formas, han durado muchísimo más que cualquier construcción actual. Por tanto, no cuenta con gradas, por lo que los espectadores deben situarse en las faldas del monte donde se asienta este castillo. Ello permite observar una imagen panorámica muy endémica del lugar, además de propiciar un ambiente muy popular y festivo. El cobro de entradas no es posible, lo que acerca más estos espectáculos taurinos a todo el mundo y hace también más aficionados.

Esta plaza, que es una de las más antiguas y curiosas de España, cuenta también con otra particularidad: una torre, que se utiliza de enfermería durante los festejos y que en su época de población amurallada era una de las puertas de acceso a su casco urbano. Una localidad que cuenta con una rica historia y relevancia durante las distintas civilizaciones de sus residentes, sobre todo de los musulmanes y cristianos, que la eligieron como la capital de toda esta zona con tanta riqueza no sólo forestal, sino también ganadera, agrícola, cultural, religiosa o política. Muy unida durante mucho tiempo a la Orden de Santiago, cuyo comendador era el escritor segureño Jorge Manrique. Cuenta por ello con una gran riqueza monumental, además de su castillo, como son la Iglesia y el Colegio de los Jesuitas o los Baños Árabes, junto a sus puertas de entrada y miradores con panorámicas de encanto.

La Sierra de Segura es la comarca de la provincia de Jaén con mayor tradición taurina en cuanto a festejos populares se refiere, porque en la mayoría de sus localidades los encierros de reses bravas son el centro y acto principal de sus celebraciones. Era y es también cuna de grandes matadores y banderilleros, como son los casos actuales de Alberto Lamelas, José Carlos Venegas o Víctor del Pozo, además de contar con los famosos 'toros ensogaos' de Beas. Cuenta también con varias ganaderías estables y algunas itinerantes que pastan allí durante determinados períodos de tiempo, porque aún llevan a cabo la trashumancia.

Los dos festivales taurinos de este año en Segura de la Sierra han sido triunfales, con grandes faenas y corte de numerosos trofeos, donde ha destacado, por su juventud e inexperiencia, la actuación de Alfonso Morales, novillero jiennense sin picadores, que sorprendió a los espectadores por la firmeza, valor y belleza de su lidia a un buen novillo de la ganadería de 'El Cotillo'. Otro de los aspectos positivos de estos festejos tradicionales, además de los indicados, es que suponen también una oportunidad e ilusión para los chavales que empiezan en esta vocación y profesión tan bonita y difícil a la vez, porque además de una oportunidad para torear, les permite hacer el paseíllo junto a matadores y figuras del toreo, como en esta ocasión han sido Víctor Puerto, Curro Díaz, José Carlos Venegas, David Galván, Alberto Lamelas, Juan Ortega, Víctor Hernández y Samuel Navalón.

Enhorabuena a todos los que ahora y antes permiten que la Tauromaquia cuente en la provincia de Jaén, dentro del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, que es el más extenso de España, con una auténtica fortaleza en defensa de nuestro legendario arte universal y rito milenario. ¡Va por ellos!


El odio hacia uno mismo o la caída de Occidente / por Guillaume d’Aram de Valada


En estos días en que se, sobre todo en Francia e Italia, se están viviendo las primeras escaramuzas de la guerra civil, al tiempo que se consolida  la alianza del islamismo y el izquierdismo, bueno será hurgar un poco más en lo que constituye el fondo último de nuestra degradación: el odio de Occidente hacia sí mismo

El odio hacia uno mismo o la caída de Occidente

Ceguera y odio

Hay una cita, que sirve de epígrafe a la novela Las espadas, de Roger Nimier, que puede hacernos reflexionar en estos tiempos turbulentos:

Sobre todo, no te mientas a ti mismo. Quien se miente a sí mismo pierde el respeto por él y por los demás. Puede ser el primero en ofenderse. A veces se disfruta ofendiéndose, ¿no es así?
Hasta el punto de sentir una gran satisfacción. De ese modo, se llega al verdadero odio.

«Mentirse a uno mismo» es más o menos lo que lleva haciendo Occidente desde el final de la segunda gran guerra europea, en mayo de 1945.

Poner tanto empeño en destruir poco a poco, alternando dosis pequeñas y fuertes, cualquier sentimiento de pertenencia, cualquier reacción ante el olvido de su grandeza pasada, es un suicidio metódicamente organizado.

Ahora estamos ahí: tenemos el cañón en la sien y el tambor está cargado, no hay ninguna posibilidad de escapar. Para salir adelante, para guardar la pistola en el cajón, hay que aceptar volver a decirse la verdad, enderezarse, rechazar el abandono y, por fin, repeler al enemigo que se instala en nuestro interior.

A ese enemigo lo conocemos desde hace mucho tiempo. Se llama: globalismo.

El motor de la desintegración: el globalismo

Es el globalismo el que está en el origen de la desintegración de nuestras sociedades occidentales, de esa falta de voluntad, de ese rechazo a ser fuertes y orgullosos, esa máquina de fabricar cobardía y de retroceder sin cesar ante los imperativos de un mundo sin fronteras: el dominio de los mercados financieros sobre la política interior, la desaparición de los lazos ancestrales que sustentan los equilibrios de la Ciudad.

Es, en cierto modo, la culminación de esa ofensa que nos infligimos a nosotros hasta llegar al verdadero odio hacia uno mismo.

No hay que buscarlo en otra parte.

El terrorismo, ya sea islamista o ideológico, no es, en definitiva, más que una consecuencia de este globalismo destructor de naciones.

Los autores de estos crímenes ciegos también lo saben; ésa es su principal fuerza.

Y los ideólogos, desde la extrema izquierda revolucionaria hasta los liberales apátridas, lo convierten en su principal argumento contra el bando nacional. Hay que diluir.

Síntomas políticos y llamamiento a la reacción

Las secuelas de la muerte de Quentin, ese joven linchado y asesinado en Francia, nos han aportado un testimonio más de esa autoflagelación crónica que consiste más en sufrir que en demostrar realmente no sé qué virginidad ideológica.

Es también otra expresión del odio hacia uno mismo.

Ya de por sí, sin poder esgrimir una razón objetiva y válida para no participar en el homenaje rendido a Quentin el pasado sábado, la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen volvió a considerar oportuno echar otra moneda en la máquina de la autodemonización.

Médiapart, como la oficina apenas encubierta de los servicios de inteligencia que siempre ha sido, consideró oportuno publicar un artículo sobre uno de los amigos de Quentin, asistente parlamentario de una diputada del RN de la Drôme, atribuyéndole mensajes publicados en las redes sociales que demostrarían su «nazificación comprobada».

Apenas se publicó este artículo, sin tomarse la molestia de reflexionar, ni siquiera de comprobar una posible manipulación, el RN emitió un comunicado en el que se desmarcaba con virulencia de este asistente parlamentario e indicaba el procedimiento para su despido.

¿Por qué tal rapidez de reacción ante esta eterna y metódica campaña de demonización orquestada por sus peores adversarios?

Estos últimos siempre encontrarán, e incansablemente, comentarios y declaraciones —a menudo sacados de contexto— y etiquetas que validen esa demonización permanente.

¿Hasta cuándo el bando nacional y el RN, su principal representante capaz de tomar las riendas del poder político en 2027, seguirán cayendo en estas ridículas trampas, ante los peligros que nos acechan?

Porque, hablemos claro: ¿proviene el principal peligro que nos amenaza de la extrema derecha, a la que continuamente sacan a relucir los guardianes de un régimen en decadencia?

¡Por supuesto que no!

Estas burdas manipulaciones ideológicas sólo tienen un objetivo: alejar cada vez más al país real para obligarle a no saber ya quién es quién y quién hace qué.

Así pues, en lugar de convertirse en instrumento de su propio odio —no hacia el otro, sino hacia sí mismo—, el bando nacional haría mejor en ocuparse de lo esencial en lugar de lo superficial, que, en definitiva, sólo tiene un objetivo: reducirlo a reaccionar en lugar de actuar.

Entonces, por supuesto, se replicará que estas manipulaciones mediáticas y de otro tipo son un auténtico veneno y que es imprescindible responder a ellas.

Dudo mucho que se haga, y la actualidad reciente es prueba de ello.

El país legal, mediático e institucional se aleja inexorablemente del país real. Este último, sin olvidar quién es ni de dónde viene, y deseando seguir estando orgulloso de su historia y sus raíces, quiere salir de las tinieblas en las que el sistema vigente quiere precipitarlo para siempre.

Rechacemos la ofensa que se nos ha infligido, recuperemos el orgullo de lo que somos y de lo que hemos sido, y llegará el renacimiento. Será a costa de no caer más en el arrepentimiento perpetuo, sea cual sea.

La vieja máxima romana —«¿Qué importa que nos amen, con tal de que nos teman?»—, repetida una y otra vez, lleva mucho tiempo siendo aplicada por los sucesivos poderes políticos y sus secuaces. Estos últimos, como chacales solitarios, acechan y atacan en nuestras calles a todo aquel que se oponga a su ideal mortífero. No tienen otra motivación que obligar a sus oponentes a someterse a su única voluntad y hacerlos desaparecer.

Al fin y al cabo, solo se representan a sí mismos, al tiempo que acaparan toda la atención benevolente de aquellos que, con la mano en el corazón, proclaman su oposición a toda violencia política, venga de donde venga.

El problema, en nuestras viejas y saciadas naciones —y esto no es nada nuevo—, es el líder de la manada. A veces tose, se queda tumbado, a menudo se cree una oveja y bale de la mañana a la noche.

Se pone las zapatillas de estar por casa para abrigar sus convicciones, por miedo a que el frío glacial de sus traiciones llegue a congelarlo. He aquí, en cierto modo, ese «respeto humano», expresión que ha caído en desuso, que ilustra bien esa vieja actitud burguesa que consiste en preocuparse más por la opinión ajena y por lo que se dirá que por defender a capa y espada lo que hay que defender.

Ni Francia ni Europa necesitan zapatillas de estar por casa. Necesitan reencontrar un camino que las lleve a su propia liberación, y eso sólo puede hacerse aceptando levantar la cabeza en lugar de inclinarla ante la más mínima orden, manteniendo la mirada clara frente al enemigo en lugar de dejar que nos imponga continuamente su propia partitura.

Jean Cau lo decía mejor que nadie:

No sucumbir, no romper. No doblar las rodillas. No aceptar la derrota que se instala en nuestro interior. Rechazar la fealdad que nos lame con su lengua tibia. Decir NO para salvar nuestro SÍ. Nuestro valor, por ahora, está sólo en este bosque. ¿Qué hacer? Desbrozar. Trazar un sendero.

(Jean Cau, La gran prostituta)