la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 3 de noviembre de 2026

Son monos, pero sobre todo hienas / por Juan Manuel de Prada


'..La hecatombe de Urda nos ha probado que Puente puede comportarse como un chimpancé; pues sólo un mono hace algo tan impío como sacar provecho de un muerto..'

Son monos, pero sobre todo hienas

Por Juan Manuel de Prada
Nunca me han complacido esos comentarios jocosos que comparan al ministrillo Puente con un mono. Tal vez el hombre no tenga la apostura de Adonis, ni tampoco los dulces modales de Néstor; pero quienes sean Adonis o Néstor redivivos que tiren la primera piedra. Además, se puede ser animal, o siquiera medio animal, y sin embargo ser un dechado de cortesía, como prueba el centauro Quirón. Pero finalmente he tenido que aceptar que Puente es, en efecto, un mono; y no por falta de apostura, ni por sus groserías e intemperancias tuiteras (indignas de un hombre que ocupa tan alta magistratura), sino por la vileza que acaba de consumar, tras la hecatombe de Urda.

Señalaba Chesterton, burlándose de las patrañas darwinistas, que pretender hacer al hombre descendiente del mono era por completo absurdo. Pues lo que hace distintivo al hombre, lo que define su aparición sobre la faz de la Tierra es el respeto reverencial a los muertos. No hay, no ha habido ni habrá ningún mono evolucionado que entierre a sus congéneres muertos, que rece por ellos, que los honre y les tribute homenajes; en cambio, es propio de los monos dejar que sus congéneres muertos se pudran a la intemperie sin enterrarlos, y hasta se han conocido casos en los que los han devorado: los mandriles, por ejemplo, y también los orangutanes, devoran a sus crías cuando mueren; y los chimpancés atacan a los grupos rivales, matan sus crías y vejan sus cadáveres, los desgarran y pisotean, los descuartizan y también, si se tercia, se los zampan.

Sólo en los crepúsculos de la Historia, cuando la barbarie estalla como un volcán, hombres como monos profanan los cadáveres, los vejan, los exhiben y les sacan provecho; un retroceso civilizatorio (un retroceso de especie, en realidad) que provoca repulsa y horror. La hecatombe de Urda nos ha probado que Puente puede comportarse como un mandril, orangután o chimpancé; pues sólo un mono hace algo tan impío como sacar provecho de un muerto. Para desviar la atención de su flagrante responsabilidad en la hecatombe (que tal vez sea algo más que pura ‘responsabilidad política’), Puente no ha tenido empacho en señalar como culpable a un empleado de Adif, un controlador del tráfico ferroviario, filtrando a un medio lacayo (después de haberlas seleccionado) sus conversaciones con los maquinistas de los trenes siniestrados; uno de ellos, por cierto, fallecido en el siniestro. No sé qué epíteto puede emplearse para calificar la utilización de las víctimas de una hecatombe para tratar de desviar las responsabilidades propias sobre un trabajador: creo que ‘protervo’ –que a mí tanto me gusta utilizar– se queda corto; pero tal vez ‘nefario’ podría aproximarse bastante, porque en las fechorías de estos monstruos hay siempre un fondo de impiedad, de sacrilegio, de transgresión de las leyes divinas.

No es mera vileza, no es abyección ni maldad, es una iniquidad propiamente diabólica señalar en estas circunstancias a un trabajador, sirviéndose además del testimonio manipulado de un muerto. Hasta en los hombres más indignos y depravados, cuando hay cadáveres de por medio, se aplaca la cólera, enmudecen los reproches, se detiene el ansia justiciera, porque «la muerte todo lo calla»; pero esta gentuza, poseída por los satanes más bajos, no sólo no calla ante los muertos, sino que utiliza su testimonio manipulado para estigmatizar a un trabajador, sirviéndose de un medio lacayo que se rebaja a divulgar mercancía tan putrefacta. No negaremos que el ministrillo Puente sea un mandril, orangután o chimpancé; pero hace falta también ser una hiena para incurrir en una ruindad tan abominable. Pues, aun suponiendo que ese controlador ferroviario hubiese cometido por negligencia un error, lo cierto es que, en los trenes de alta velocidad, la seguridad recae en sistemas electrónicos diseñados para evitar colisiones, incluso ante errores humanos. La propia página web del Ministerio de Transportes proclama ‘urbi et orbi’ que los sistemas de control de nuestra red ferroviaria «están diseñados de forma que, aunque se produjera un error humano, se garantizaría la seguridad».

Es propiamente satánico urdir semejante trapacería (¡culpando a un trabajador y manipulando las palabras de un muerto!) para no asumir las responsabilidades de toda una serie de fallos en cadena con origen en una pésima gestión. Y no contenta con ello, la purrela gobernante ha movilizado a su patulea de loritos untados, que desde las tribunas mediáticas se dedican a exculpar al mandril y a las hienas que lo jalean y respaldan, haciendo todos uso de las mismas consignas (el ‘argumentario’ que les han cocinado los asesores monclovitas) y culpando a ese pobre controlador ferroviario. De la hecatombe de Adamuz, nueve meses después, seguimos sin conocer las causas; en cambio, de la hecatombe de Urda, cuando todavía los cadáveres dilacerados de las víctimas no han sido recogidos, ya tenemos un culpable, señalado por el testimonio manipulado de un muerto. Quienes urden tal ignominia, sabiendo que han fallado en cadena todos los sistemas de seguridad y que la red ferroviaria está hecha una piltrafa, son hienas.

¿Y por qué nuestra red ferroviaria está hecha una piltrafa? Está hecha una piltrafa porque las hienas que nos gobiernan no invierten en su reparación y mejora, dado que destinan el dinero que nos saquean a mejorar la red viaria marroquí, a pagar pingües sueldos a una miríada de asesores monclovitas, a triplicar el presupuesto militar para enviar armas a lejanas guerras que ni nos van ni nos vienen (mientras las fronteras españolas en Ceuta y Melilla están desguarnecidas). Nuestra red ferroviaria está hecha una piltrafa porque las hienas que nos gobiernan permiten que grandes compañías extranjeras la utilicen de forma indiscriminada, sometiéndola a un trasiego insoportable de trenes, a la vez que la propaganda sistémica incita a las masas cretinizadas al turismo bulímico y al frenesí viajero. Un cóctel letal, en el que la desinversión, el deterioro viario, la saturación del tráfico y la privatización del servicio bullen en la misma marmita, que remueve con su cucharón un mandril jaleado y respaldado por hienas. Porque hienas son quienes, no contentas con convertir el transporte ferroviario en una lotería macabra, culpan a un trabajador de la hecatombe, mientras los cuerpos dilacerados de las víctimas todavía no han sido recogidos. Merecerían que hiciesen con ellos lo mismo que la tribu de los Hadzabe, allá en Tanzania, hace con las hienas; o, no yéndonos tan lejos, lo mismo que Felipe II, con gran sentido de la justicia, hizo con el pastelero del Madrigal (pero esto es lenguaje figurado, los cuerpos verdaderamente descuartizados están en Urda)

lunes, 2 de noviembre de 2026

Derecha avergonzada / por Jesús Laínz


'..En el PP lo tienen muy claro: el enemigo de su partido no es el PSOE, sino VOX. Por eso su estrategia es desactivarlo paulatinamente mediante pactos. La idea les repugna, pero a la fuerza ahorcan, sobre todo ante la emergencia de acabar con la pesadilla de Pedro Sánchez y sus secuaces en la Moncloa..'

Derecha avergonzada

Jesús Laínz
José Manuel Ortí Bordás, uno de los últimos testigos directos de la Transición, ha aportado en sus memorias información de excepcional valor para conocer los entresijos de aquella época fundacional del régimen que seguimos disfrutando —léase este gerundio con seriedad o ironía, según el gusto de cada cual— medio siglo después.

Colaborador en primera línea de Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez, muestra con sus datos el nefasto papel protagonizado por aquel presidente de ignorancia enciclopédica que, de la mano del flamante rey Juan Carlos, cayó como una maldición sobre España en el momento más delicado.

Tras la aprobación masiva de la Ley para la Reforma Política en diciembre de 1976 (95% de síes frente a 2,6% de noes), el gobieno centrista vencedor en las elecciones de 1977 se dedicó a atacar a la derecha representada por Alianza Popular, que tanto había colaborado en el proceso pacífico hacia el nuevo régimen, y a mimar a las izquierdas y los separatistas, que tanto habían hecho para que fracasara. Como recuerda Ortí, Suárez y los suyos hicieron una elección equivocada de adversarios para conseguir que se les perdonara su pecado original de provenir del sector reformador del franquismo: 

«El resultado electoral [de 1977] permitía a Suárez formar una sólida mayoría parlamentaria, uniéndose con los afines, es decir con AP, pero, temeroso de que le tacharan de derechas y preso de la dialéctica antifranquista que la propia UCD contribuyó a suscitar, prefirió gobernar en minoría, hacer la política de los adversarios y entrar en una negativa espiral de concesiones a los nacionalismos vasco y catalán».

Y así comenzó la arraigada tradición de marginación de los afines y promoción de los adversarios que ha caracterizado a la llamada derecha liberal desde entonces. Recuérdense los constantes denuestos de los dirigentes del PP contra esa cosa inexistente a la que llaman sanchismo, ansiosos por que, una vez reemplazado Pedro Sánchez, regrese el PSOE bueno, el que a ellos les gusta y al que consideran imprescindible para España. Por el contrario, es bien conocida la profunda hostilidad de Aznar hacia VOX, al que ha definido como sanchismo al revés. Y su sucesor Rajoy propuso hace unos meses una gran coalición entre el PP y el PSOE. 

Núñez Feijoo, por su parte, ha declarado con orgullo que votó a Felipe González, con el que comenzó a rodar la gran bola de nieve socialista que ha llegado hasta nuestros días, y que volvería a hacerlo.

En la campaña electoral de hace tres años Núñez Feijoo declaró que «VOX no es un buen socio. Me siento más cercano a Page. Si necesito veinte escaños voy a hablar con el PSOE». También pidió el voto «a los que han votado a Podemos y no quieren que Vox tenga capacidad de decisión». Y en una entrevista a La Vanguardia el 19 de julio de aquel mismo 2023 dijo que «tengo la esperanza de que el PSOE evitará que pactemos con VOX».

Los dirigentes regionales repiten obedientes las consignas de la cúpula. Miguel Tellado, secretario general del PP gallego, invitó en 2019 a sus simpatizantes «a que metáis la mano en el buzón de vuestros vecinos y cojáis los sobres de la bandera de España y los tiréis directamente al cubo de la basura». En Andalucía, Moreno Bonilla opinó en 2023 que «Vox da más miedo al electorado que ERC y Bildu». Y los populares vascos confesaron que sus objetivos en las elecciones autonómicas de 2024 no fue vencer a separatistas y socialistas, sino «acabar con Vox».

Décadas de confluencia entre el PP y el PSOE, tanto en los niveles regionales y nacional como en el europeo, lo demuestran. Los dirigentes populares en la UE, como Esteban González Pons, presumen de su coalición con los socialistas en las instituciones bruselenses, y son incontables los populares que hacen gala de los muchos años de políticas iguales a las del PSOE, y en muchas ocasiones pactadas, en materia de ideología de género, inmersiones lingüísticas, memoria histórica o inmigración. Su enumeración se haría eterna.

En el PP lo tienen muy claro: el enemigo de su partido no es el PSOE, sino VOX. Por eso su estrategia es desactivarlo paulatinamente mediante pactos. La idea les repugna, pero a la fuerza ahorcan, sobre todo ante la emergencia de acabar con la pesadilla de Pedro Sánchez y sus secuaces en la Moncloa.

Ahora parece que las aristas se liman y que ambos partidos de eso que se llama, con bastante inexactitud, derecha se muerden la lengua ante la necesidad de llegar a un acuerdo para el relevo gubernamental, y la verdad es que resulta difícil reprocharles en estos días su sensatez y —seamos buenos por un instante— patriotismo.

Pero no se trata de una rectificación por parte del PP de una tendencia sólidamente arraigada desde los años de Adolfo Suárez. El motivo es que están viendo cortar las barbas de sus equivalentes europeos, tan causantes como la izquierda de los gravísimos problemas con los que se enfrenta todo el continente y tan ineficaces como ella para hacerles frente. Por eso han puesto las suyas a remojar fingiendo sintonía con VOX.

Nicolas Sarkozy acaba de señalarles el camino recomendando a su partido, Los Republicanos, que se alíen con el de Marine Le Pen en su carrera hacia el Elíseo. El abrazo del oso una vez más, pero cuando las calles arden hay que tragarse sapos para sobrevivir.

De la tregua al esperado dorado de América / por Jorge Cepeda



'..Para quien ha consagrado su vida a medir el pulso de la Fiesta, duele ver que el abono español se ha vuelto un bucle predecible. Las empresas optan por repetir nombres trillados antes que abrir portones a la renovación y toreros que no terminan de marcharse..''

De la tregua al esperado dorado de América

Jorge Cepeda
Periodista de investigación y cronista taurino
En esta segunda entrega de El cerrojazo de la campaña europea invita a una reflexión que va más allá de los anuncios a la realidad de lo que sucede en los ruedos.

Un escalafón hinchado rara vez equivale a gloria artística. Este año, la temporada dejó verdades incontestables.

Mientras Alejandro Talavante sumaba 61 festejos entre destellos de genio y alarmantes desganas, el verdadero pulso ético lo sostuvieron la épica consolidación de Borja Jiménez, el triunfador moral, y la regularidad de un Roca Rey que sigue cargando con el peso del engranaje empresarial. A su lado, David de Miranda aportó frescura a la temporada, y Morante de la Puebla volvió a demostrar en Sevilla que su toreo añejo detiene el reloj.y que hace falta a estas alturas de la fiesta taurina, pese a sus altibajos. No es como en los buenos tiempos cuando un Jesulín de Ubrique, quien en la temporada de 1995 alcanzó la cifra de 161 corridas toreadas en un solo año.
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En el rejoneo, Diego Ventura dictó cátedra en Las Ventas como mandón indiscutible, escoltado por Andy Cartagena y la falta de jóvenes que vengan a arrear.

En el escalafón menor, la savia nueva se abrió paso con los sólidos pasos de Julio Norte, el triunfo de Álvaro Serrano en Madrid y un imberbe Marco Pérez que quema etapas a velocidad de un rayo para subir.

Para quien ha consagrado su vida a medir el pulso de la Fiesta, duele ver que el abono español se ha vuelto un bucle predecible. Las empresas optan por repetir nombres trillados antes que abrir portones a la renovación y toreros que no terminan de marcharse. Vemos a una saturación de coletas de la vieja guardia que estiran trayectorias de forma artificial, acaparando los puestos de privilegio.

Esta sequía de novedades se agrava con el peaje de la sangre en algunas ferias. La enfermería desnudó la fragilidad física y las costuras de una estructura que no tiene un abc definido, como debe ser en la fiesta. Román pagó el tributo más caro en Las Ventas, pero su vuelta a la cara del toro justificó su campaña. Los percances de Isaac Fonseca y las intermitencias de Morante demostraron que la casta sigue intacta, aunque también evidenciaron que el sistema prefiere maquillar carteles antes que arriesgar con los de abajo.
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La lectura crítica obliga a mirar hacia América, eje clave de los abonos peninsulares. El peruano Andrés Roca Rey justificó sus contratos tras firmar una campaña monumental de 58 tardes y más de 115 orejas, triunfando en La Maestranza y Las Ventas. Sebastián Castella revalidó su sitio en la aristocracia con 48 paseíllos y una faena de peso en San Isidro.

Por la línea del pundonor, en ser el único que hace temporada es el venezolano Jesús Enrique Colombo que sumó 11 durísimas corridas con 21 orejas y un rabo, puntuando con hombría en Pamplona y Zaragoza antes de afrontar su etapa en solitario en la actualidad para venideras fechas. Junto a él, la entrega de Isaac Fonseca, la elegancia de Juan Pablo Sánchez y la lección de pureza del novillero Bruno Aloi en Madrid encendieron la esperanza azteca.
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La llegada del invierno reabre el tópico de «hacer las Américas», que hoy suena más a nostalgia colonial que a realidad financiera. El mapa de la abundancia se ha reducido a un archipiélago de resistencia. La Monumental de México sufre un laberinto judicial; en Venezuela, el Nuevo Circo o Maracaibo son fantasmas, y la actividad recae en San Cristóbal, Mérida y Tovar. Donde la misma empresa “Fiesta Brava”anunciara dentro de poco los carteles de estas dos ferias que acaparan la atención de los venezolanos, donde por fin se deslumbra una luz a corto plazo.

En Colombia, la Santamaría de Bogotá sigue clausurada, Cartagena duerme el sueño de los justos y Cali con Manizales resiste como último bastión. Para los profesionales, el invierno ya no es un oasis: solo las figuras aseguran contratos, mientras los modestos rascan fechas en el campo peruano —el auténtico pulmón económico— y en México.

Las cartas están sobre la mesa. Con los clarines a punto de sonar al otro lado del charco, la última palabra la tiene la afición. Que Dios reparta suerte en esta nueva cruzada…

Hughes. Racing, 0; Real Madrid, 3. La unidad de destino está conseguida

@realmadrid

'..En el Madrid había cohesión, la asabiyah conseguida. La unidad encontrada en Barcelona ya es un hecho. Los jugadores ya están unidos por hilos invisibles que mira Mourinho con aire taciturno. Los entrenadores van todos de negro, pero no todos, es más, ninguno, puede lograr esa mirada..'

Hughes
Pura Golosina Deportiva

Santander tenía que confirmar lo de Barcelona. Estábamos casi seguros, pero había que certificarlo y, efectivamente, el Madrid ya es un equipo fiable. Ya todo es Mourinho en el Madrid. Cuando salen los futbolistas por el túnel, al fondo aparece su mirada desconfiada. Los ojos alerta de Mou velan el Madrid como un búho.

Hubo antes del partido dos minutos de silencio, por Urda y por Todos los Santos. En pocos sitios como en Santander podría ser tan respetado el silencio.

Antes del partido, la cámara del árbitro, gran innovación de la Liga, nos mostraba el diálogo o más bien la gesticulación entre los capitanes y ahí descubríamos el cargo de “representante de campo”, que iba a ser Tchouameni.

El Madrid salía con los de Barcelona con Trent donde Valverde y volvieron a hacer un partido sobresaliente.

Con Huijsen, Trent, Güler y Bernardo Silva lo raro hubiera sido que la pelota no rodara. Güler y Bernardo se buscaban muy pronto, como dos amigos eligiendo asientos en el autobús.

 

Y muy pronto hubo una gran jugada de Diomandé en el extremo de la que salió cojo. ¿Qué le pasa a Diomandé? No volvimos a ver la repetición de lo que pareció una entrada al tobillo. Le estaban dando el Pack Traumatológico de Bienvenida a la Liga. El árbitro no pitó nada, aunque luego no fue dañino para el Madrid.

Estuvo Yan unos minutos cojeando y el juego pasó a la combinación derechista entre Guler y Trent, una zurda clínica para una diestra sedosa.

Güler se buscaba la vida desde la banda mejorando la de los demás. Le puso un balón-dron personalizado a Mbappé, que inmediatamente después se ganó un penalti tras un regate en el área que acompañó con algo de dramatización. Munuera pitó y Mbappé marcó el 0-1. No pudo pararla Julen Aguirrezabala, no confundir con Kepa Arrizabalaga.

En todas las primeras partes, Güler hace algo (regalar un balón) para recordarnos que es un chiquillo, y siempre ha de ser Courtois el que lo remedie.

El Racing aun lo intentaba con mucho optimismo, a mi juicio demasiado. Destacaba Iker Vicente, un jugador que tiene un aire a Chaves Nogales.

En el Madrid había cohesión, la asabiyah conseguida. La unidad encontrada en Barcelona ya es un hecho. Los jugadores ya están unidos por hilos invisibles que mira Mourinho con aire taciturno. Los entrenadores van todos de negro, pero no todos, es más, ninguno, puede lograr esa mirada.


Había algún detalle de caerse las lágrimas. Por ejemplo, Huijsen presionaba en posición de extremo zurdo. A la vez, iniciaba la salida de la pelota yéndose casi al córner izquierdo, detrás de donde estaba Kroos. Desde esa lejanía abre el campo, gana ángulo suficiente. La sensación es que con esa apertura y con su capacidad para el pase, el Madrid se ha construido una vía nueva, ha ampliado el aeropuerto para sacar la pelota.

De él vino el 0-2. Desde muy lejos conectó con Mbappé, en el mediocampo, de nueve clásico por fin; controló de espalda, la pasó a Güler, de frente, que con un toque, pensado quizás antes de que el mismo Mbappé diera el suyo, buscó a Bellingham en “el espacio”. Bellingham rompió la defensa como si saliera de un biombo de papelillo, y ante el portero hizo su clásica picadita, la elevó como en los dibujos “Campeones” (o Capitán Tsubasa), y marcó el 0-2.

Ojo a Huijsen: presionante y anticipativo en el extremo zurdo, constructor detrás de donde partía Kroos, y entre medias, un central flexible y concentrado.

El Madrid tenía la pelota, iba de banda a banda, y presionaba. Diomandé perseguía a su rival hasta el lateral. Ataca como si no fuera con él, pero defiende como algo personal. En ambos casos, con sentido del duelo. Todo se le hace uno contra uno y el porcentaje que gana en defensa es mayor que el del ataque, siendo el jugador que más regatea de Europa.

De esa facilidad pasmosa dio muestras en el 0-3. Antes se diría un “zapatazo”, pero es que no es eso. Marcó un gol de lejos, un tiro seco, pero tampoco seco; un tiro con curva, pero tampoco. Le pegó para empezar de forma sorprendente. Igual que es una centella en el regate, armó el disparo muy rápido, volcando el cuerpo, sin abrirse, para controlar la trayectoria de la pelota quizás con algún abdominal. Un tiro muy fuerte y muy suave, rápido y fino, armado casi sin espacio, con una mecánica o biomecánica que no entendemos bien aún porque a casi todos nos sorprendió el tiro.

Todos hacían gestos de asombro, pero él mostraba su particular falta de autoconciencia. Sonreía entre incrédulo y travieso.

Los de arriba tenían su gol, así que Güler buscó marcar. A su juego, normalmente altruista, le ponía toppings de egoísmo.

Antes del descanso hubo un contragolpe de 3 contra 2 que entre Kilyan y Güler consiguieron fallar. Los 2 vs. 1, 3 vs 2, 4 vs 3, por lo que sea, se le resisten al Madrid. Quizás sea un morbo por lo clamoroso. O se colapsan en la sencillez. Puede que sea una secuela psicológica de estos años y que con los meses se vaya aclarando.

A Tchouameni se le descubre todos los años. Está volviendo a ocurrir. Él mismo se creció y se animó a chutar de lejos, y más lejos que fue la pelota, que impactó en la tierna faz de un niño pequeño al que casi mata.

El realizador, con buen criterio, se iba interesando por el estado del niño. Tenía eso más interés que el partido. El Madrid aculado ya atrás y jugando a la contra pero con el cuchillo flácido.

¿Eran indolencias lo que asomaba por el campo? Mou se quejaba, e iba arrancando las malas hierbas con miradas fulminantes.

Con poco que hicieran estaban arriba. Mbappé, con ese slalom suyo de follador swingueante, como si nada, tiró al palo.

Diomandé también lo intentó desde fuera. Se veía a los padres protegiendo a sus hijos.

Era y seguiría siendo hasta el final un derroche de ocasiones.

Lo mejor, dada la gafancia, era mantener la puerta a cero, cosa que pudo arruinarse también de haberse pitado una mano de Tchouaméni en el área.


Primero se pitó, pero luego el árbitro empezó a escuchar a gente. Hablaba con los futbolistas, con lo que hubiera al otro lado del pinganillo y mientras, Mou lo miraba todo imperturbable, como un Buda saudoso y con mala leche, el árbitro, tras muchas deliberaciones, admitió irse a ver el penalti en la pantalla.

Tchouaméni tocaba la pelota y ésta contactaba en su mano. Apareció el concepto “mano natural”; una mano quieta, abajo, discreta, sin vida propia. Quien tuviera la mano alegre, un poquito tonta, haría penalti siempre. Qué homofobia el fútbol. Tiene razón Bellerín... La mano al aire sería calificada además una mano “no natural”.

Munuera, no contento con las charlas que llevaba, que le faltaba pedirle informe al Consejo de Estado, se fue a explicarle al entrenador local la decisión. O sea, era un homenaje al derecho administrativo. El entrenador, de negro, hacía que no con la cabeza durante el partido. Iba disfrazado de nihilista en Halloween.

No contentos con el “mano natural”, en la narración televisiva alguien dijo “es un play the ball”.

La gente se encabronó un poquito. Santander se hizo un poquito más Pamplona y cayó un mechero. El árbitro activó el protocolo de seguridad. Más protocolos en un partido que en los trenes...

Se disfrutaba de cosillas. El gran Trent controla la pelota y la deshace, como si recogiera copos de nieve. No es que “mate” la pelota, es que la abre como a una pelota de trapo, la abre y la desentraña. La pelota le hace plof. Estos controles tan definitivos son hasta demasiado buenos y a veces lastran de estatismo al propio Trent, esclavo de sus inmovilizaciones de la pelota.

De repente, algo pasaba en la grada. tenían que atender a alguien... Había más peligro en la grada que en el campo.

Entraron Camavinga, Brahim, y luego Endrick por Diomandé, que al irse le dio la camiseta a un recogepelotas. Al pasar por la banda, con el torso desnudo, las chicas de la grada se miraron nerviosas y se hicieron, sin hablar, la misma pregunta de Georgie Dann.

En esos minutos, hubo ocasiones para arreglar el goal average. Pero eso son cosas que haría el Barcelona. Bellingham se puso otra vez zidanesco (deja vus finales de los 90), y Mbappé irritante. La última contra que desperdició rozó lo disciplinario.

@realmadrid

Antonio Vázquez, una vida detrás del toreo / por Sergio Hueso


Antonio Vázquez, una vida detrás del toreo / Foto : Mélanie Huertas

'..El toreo pierde a un gran profesional. Curro, a su compañero de toda una vida. Fran, a su padre y maestro. Y quienes tuvieron la fortuna de conocerlo, a un hombre al que recordarán por algo que está por encima de cualquier trayectoria: su calidad humana..'

POR MONTERA
Antonio Vázquez, una vida detrás del toreo

Por Sergio Hueso 
Hay personas que pasan por la vida sin necesidad de hacer ruido y, sin embargo, cuando se marchan, dejan un silencio difícil de explicar. Personas cuya importancia no está en el lugar que ocupan, sino en todo lo que hacen por quienes tienen a su alrededor. Antonio Vázquez era una de ellas.

El destino ha querido arrebatarnos a uno de esos hombres que entendían el toreo desde la discreción, la sensibilidad y el conocimiento. Antonio perdió la vida en la tragedia ferroviaria de Urda cuando viajaba hacia Andalucía para hacer lo que llevaba haciendo prácticamente toda su vida: buscar toros. Una profesión que había terminado convirtiéndose en su particular manera de entender el mundo.

Nacido en Linares, soñó también con ser torero. Llegó a vestir el traje de luces, pero la vida le reservaba otro lugar. No delante del toro, sino cerca de él. En el campo, donde aprendió a mirar mucho más allá de las hechuras de un animal y donde terminó convirtiéndose en uno de los veedores más respetados de la profesión.

Pero hablar de Antonio es hablar inevitablemente de Curro Vázquez. Su hermano. Su torero. Su compañero de vida. Estuvo a su lado en los momentos difíciles y en las tardes de gloria, sin reclamar nunca un protagonismo que no necesitaba. Y quizá pocas imágenes expliquen mejor aquella unión que la del 5 de octubre de 2002, cuando fue Antonio quien cortó la coleta a Curro en Vistalegre. Toda una vida compartida resumida en un gesto.

Después llegó otra etapa, igualmente hermosa. La de compartir la profesión con su hijo Fran y acompañar a Pablo Aguado, un torero en cuya sensibilidad encontró una forma de entender el toreo muy próxima a la suya. De alguna manera, Antonio había conseguido que aquello que más quería siguiera teniendo continuidad.

Y entonces llegó Urda. Dos días de incertidumbre, de hospitales, de llamadas y de una esperanza que por momentos pareció hacerse realidad. Su familia llegó a creer que había sido encontrado con vida. Pero aquella noticia resultó equivocada y la espera terminó el viernes con la confirmación de su fallecimiento. Cuesta encontrar palabras para describir semejante sufrimiento.

Ahora resulta inevitable pensar en Curro sin Antonio. En Fran afrontando la vida y la profesión sin su padre. En Pablo Aguado mirando hacia el burladero y echando en falta a quien llevaba tantos años acompañándole. Y también en el campo.

Porque habrá toros que Antonio ya no verá, viajes que no volverá a emprender y conversaciones que se quedarán pendientes. Seguirá habiendo tentaderos, ganaderos y nuevas ilusiones, pero faltará una mirada que durante décadas supo encontrar en un animal aquello que otros todavía no habían descubierto.

A veces olvidamos que el toreo también lo construyen quienes no pisan el ruedo vestidos de luces. Los que recorren las dehesas, los que esperan detrás de las tablas y los que hacen suya la felicidad de otro. Antonio pertenecía a esa clase de hombres.

El toreo pierde a un gran profesional. Curro, a su compañero de toda una vida. Fran, a su padre y maestro. Y quienes tuvieron la fortuna de conocerlo, a un hombre al que recordarán por algo que está por encima de cualquier trayectoria: su calidad humana.

Antonio dedicó su vida a buscar el toro que pudiera hacer feliz a un torero. Ojalá la vida le hubiera permitido seguir.

Cosas que no puedo escribir / por Roberto Granda


'..A todos ellos les deseo algo que, sólo el hecho de verbalizarlo, sería delito. A todos ellos les haría cosas que no puedo plasmar aquí. Intuyan de qué va eso que escandalizaría a propios y extraños. Les dejo a ustedes el libre uso de la imaginación..'


Cosas que no puedo escribir

Roberto Granda
A los que salen bailando sobre los cadáveres de tantos españoles después de hacer un chiste sobre las averías de Renfe. Sí, a Óscar Puente y a Marc Giró, y el resto que aparece con ellos riéndose de la tragedia, mientras se contonean al son de la música, incluido el que está disfrazado de gato. A los guionistas, directores y productores de ese programa enfocado a un público que ha perdido para siempre la brújula moral. La sensación de agravio bombea la sangre del corazón directamente a las sienes, y hay un velo que nubla la mirada, cegado por una rabia sorda que convoca hasta el último nervio de nuestro cuerpo.

A los que rápidamente filtraron cortado el audio del maquinista de Urda para que el último recuerdo que la familia tuviera de él fuera el creerle culpable del fallo humano de lo que en realidad fue un asesinato. A los que han permitido la degradación de infraestructuras claves mientras desviaban dinero, se llenaban los bolsillos y respondían con chulería a las críticas. A los que no tienen límites a la hora de salvar su propio trasero.

A las correas de transmisión del sanchismo y su banda, esforzadas furcias mediáticas, día tras día, que cobran dinero público por hacer propaganda de una organización criminal. A Silvia Intxaurrondo, por ser la más cara de todas. A Gonzalo Miró, por hacer de la ignorancia un oficio. A todo el coro de papagayos sincronizados demostrando, para mi lamento, que el periodismo es una de las más bajas tareas que pueden emprender un ser humano, cuando se enfoca desde todas las perspectivas incorrectas.

A los que justifican cualquier barbaridad y cualquier espanto si es de su signo político, y cuyo fanatismo cuesta vidas. Demasiadas vidas. A los que prefieren ver el país arder antes que contemplar una alternancia política, porque la democracia empieza y termina al dictado de unas siglas. A los bobos que dicen que hay que «frenar a la ultraderecha» mientras nos están destrozando España. A los que nos están haciendo esto. A las que van a los mítines de la PSOE a llamar guapo a Pedro Sánchez. A los que usaron sin pudor a una anciana como si fuera una marioneta, para sus engendros de agenda y relato, hasta que la dejaron ya lista de papeles y entonces montaron un número mayor.

A los socialistas que, por mantener un sillón, apoyaron el pacto con los asesinos de sus compañeros. A los que se dan la mano con Bildu. A los que creen que los etarras deberían ir saliendo de las cárceles, da igual el número de homicidios. A los que romantizan el nacionalismo supremacista y excluyente. A Iñaki López, por decir que no existen las fiestas de bienvenida a los terroristas, y ser un espécimen aborrecible y sectario, mientras te sermonea. A los ceporros que pegan a chicas por querer ver en la calle la final del Mundial.

Al vomitivo Edu Galán, que es igual que el adiposo de Seven, escribiendo que la Guardia Civil no puede confirmar nada sobre las violaciones en Ceuta, lanzando así la sombra de la duda sobre la autoría de las mismas. A las profesionales de la hipocresía que callan ante agresiones sexuales de las que no pueden rascar nada. A los que son feministas porque son socialistas. A los analfabetos del lenguaje inclusivo, y a las secuestradoras de Infancia Libre.

A los que decían que «no se podía saber» la llegada del coronavirus, cuando se conocía de sobra el peligro pero prefirieron seguir el guion gubernamental. Miles de muertos son un precio asumible por la perruna obediencia a un partido. A Fernando Simón y a los que se hicieron camisetas con su cara. A los enfermeros de las coreografías en TikTok. A los que se fueron de putas durante el confinamiento, y a los que hicieron negocio con mascarillas falsas. A los que trafican con seres humanos para el vil mercadeo de la carne, y los que cobran sumas inasumibles a inmigrantes en su último pasaje hacia una tumba de mar.

A los que dicen que no hay relación entre inmigración ilegal y aumento de las violaciones pero se cuidan bien para mandar a sus hijos a un colegio privado y que tengan el mínimo contacto posible con el lumpen. A los que dicen que no hay relación entre inmigración ilegal e inseguridad pero viven en urbanizaciones con perímetro vallado y alarma conectada 24 horas. A los que callan aunque vean partes de las ciudades convertidas en basureros humanos.

A los que saquean comercios de currantes en nombre de luchas ficticias y revientan el mobiliario urbano de una ciudad, o aprovechan para delinquir en un país que no es el suyo. Los que devuelven la acogida con vandalismo y terrorismo callejero.

A la chabacana inmunda de Irene Montero y su coño, que no han hallado comensal propicio para tan refinada dama. A los torturadores de la inocencia, los que usan niños para sus neuras de género y no tienen piedad a la hora de hormonar sus cuerpos y trastocar de por vida sus existencias.

A los autores intelectuales del 11-M. A los que se enamoraron de Zapatero e insultaban a los que contábamos de sus tropelías por Venezuela, porque eran incapaces de encajar la verdad. A los de la ceja y ese submundo de la cultura que sólo levanta la voz a la carta. A los de «y tú más», ante cualquier investigación y corruptela del socialismo ladrón, hacedor de narcoterrorismo. A los que creen que Maduro es una víctima y defienden cualquier dictadura si piensan que es la dictadura buena, aunque sea siempre la equivocada.

A todos ellos les deseo algo que, sólo el hecho de verbalizarlo, sería delito. A todos ellos les haría cosas que no puedo plasmar aquí. Intuyan de qué va eso que escandalizaría a propios y extraños. Les dejo a ustedes el libre uso de la imaginación.

domingo, 1 de noviembre de 2026

Andrés Hernando, in memoriam / por José Luis García

'..Andrés, siempre estarás presente en el recuerdo de todos nosotros. Gracias por haberme brindado tu amistad, lo más bello e importante que puede ofrecer una persona. Vaya mi condolencia, por tu irreparable pérdida, a tu viuda Sonsoles, a tus hijos y nietos. Descansa en la paz celestial..'

 
Andrés Hernando, in memoriam

Maestro, qué pena más grande nos embarga a todos los amantes de la tauromaquia, desde que el pasado día 26 de octubre, a eso de las seis de la tarde, quedamos abrumados con la noticia de tu trágico fallecimiento, a consecuencia de un maldito accidente de tráfico.

Cuántas vivencias pasadas contigo, desde que te conociera, con ocasión del primer festival taurino a beneficio de Apadefim, allá por el año de 1980, del que ya comencé disfrutar, por haber llegado a Segovia, ese evento que tan generosamente organizaste a lo largo de dieciséis años consecutivos para los niños del doble amor de Segovia. Como antes lo habías hecho también para contribuir a las obras del Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla.

Por todo cuanto hiciste con generosidad para los que lo necesitaban, ahí están:

diecisiete festivales organizados a beneficio de La Fuencisla y Apadefim, o los dieciocho que llevaste a cabo en la localidad de Morata de Tajuña (Madrid), a beneficio de la Residencia de Ancianos, por lo que con todo merecimiento fuiste nombrado hijo adoptivo.

También, aquellos otros diez que organizaste a beneficio de otras tantas ciudades españolas; cómo no vamos a recordar ahora el festival taurino celebrado en la Plaza de Toros de Las Ventas, a beneficio de los Damnificados del Nevado del Ruiz de Colombia en 1986; o aquella corrida de toros que llevaste a cabo a beneficio de una familia colombiana de Cali en las Navidades de 1966, a la que incluso donaste una vivienda, al enterarte que se encontraba desamparada y acababa de sufrir la muerte violenta del padre de familia en fechas tan señaladas, y como quiera que naciera un hijo por aquellas fechas navideñas, en las que te encontrabas en toreando en Colombia, le llegaste a apadrinar.

Tu participación desinteresa en dos ocasiones en la corrida de toros más importante de la temporada española, la Corrida de Beneficencia a beneficio del Hospital Provincial de Madrid, los años 1964 y 1967.

Por toda esa actitud que siempre presidió tu vida, te fueron concedidas la Gran Cruz de Beneficencia de Primer Orden y la Gran Cruz de Caballero de la Orden de Cisneros.

Y cuando te hacía tanta ilusión de organizar un festival taurino en Segovia el próximo año 2027, en el que participarías tú mismo lidiando una res, a tus 90 años de edad, aparece el maldito toro de la carretera y súbitamente siega tu sueño y te lleva de este mundo.

Muchos han sido los encuentros que hemos tenido en Segovia; en numerosas plazas de toros, en diversos actos taurinos, en el homenaje que las peñas taurinas de la provincia de Segovia te dedicamos en tu finca de Ávila, cuando disfrutaste de una jornada inolvidable, y todavía te vimos torear a tus 82 años; e incluso, cuando los dos nos fuimos hasta mi pueblo con la esperanza de que pudieras constituirte en empresario de la plaza de toros más antigua de España.


Siempre era una gozada charlar contigo y aprender a tu lado con esos vastos conocimientos que atesorabas, con tu forma de expresarte. Cuántos recuerdos se agolpan de repente en mi mente, Andrés.

La espinita que nos queda clavada, a mí y a los aficionados taurinos segovianos, es no haber llegado a ver reconocida toda tu inmensa labor de amor al prójimo, tu bondad y bonhomía, tu tremenda generosidad, por todo cuanto hiciste por tus semejantes, y por ello, cuando próximamente hará tres años que elevamos una petición al alcalde de Segovia, todos los presidentes de las distintas Peñas Taurinas de Segovia y provincia, de la Asociación de Apadefim y de la Fundación de Pedraza de la Sierra, por la que le solicitábamos, tuviera a bien concederte la dedicación de una calle o plaza en Segovia, así como el nombramiento de Hijo Adoptivo, no hemos tenido respuesta a nuestra petición.

Qué menos merecía esa inmensa trayectoria de benefactor de los demás, con todos esos méritos atesorados, el haber paseado el nombre de Segovia por todo el orbe taurino, España, Francia, América y toda tu inmensa labor taurina.

Pero no pudo ser que lo recibieras en vida, como se deben hacer los homenajes y los reconocimientos.


Y qué envidia sentimos, la mañana del día 11 de mayo de 2023, cuando cinco segovianos, cinco, acudimos a la Plaza de Toros de Las Ventas para acompañarte en el homenaje que te brindaba la Comunidad de Madrid, descubriendo tu azulejo en reconocimiento a tu trayectoria taurina y conmemoración del sexagésimo aniversario de tu alternativa como Matador de Toros, cuando vimos que se hallaba presente una representación del Ayuntamiento de Ávila, con su alcalde a la cabeza, teniente de alcalde y varios concejales, así como el presidente de la Diputación y, por el contrario, no había ninguna representación municipal de Segovia.

Así como ahora mismo, cuando con ocasión de tu óbito el Ayuntamiento de Ávila ha declarado dos días de luto oficial y la capilla ardiente se instaló en el Palacio de Superunda de la ciudad amurallada.

Un fatídico accidente de tráfico, en una tarde otoñal castellana, truncó tu vida, y La Tauromaquia se quedó un poco más huérfana con tu pérdida, pero volaste a ese ruedo inmenso del Cielo donde seguro fuiste acogido con los brazos abiertos por cuantos taurinos te precedieron. Seguro que a las puertas te estaba esperando otro segoviano de pro y colaborador tuyo, como fue Cesáreo Yagüe. Y en el Ruedo Celestial seguirás impartiendo magisterio.

Fuiste uno de los grandes toreros de la época y te codeaste con todas las figuras, llegando a salir en tres ocasiones por la Puerta Grande de Las Ventas, indultando un toro en la Monumental de Barcelona, toreando hasta en 19 ocasiones en la Real Maestranza de Sevilla, donde incluso los espectadores preguntaban “de qué barrio sevillano eras”, por tu forma de concebir el toreo con tu arte, o consiguiendo el “Trofeo Manolete”, ante una corrida de Miura en la plaza de Linares.

Andrés, siempre estarás presente en el recuerdo de todos nosotros.

Gracias por haberme brindado tu amistad, lo más bello e importante que puede ofrecer una persona. Vaya mi condolencia, por tu irreparable pérdida, a tu viuda Sonsoles, a tus hijos y nietos. Descansa en la paz celestial.

José Luis García García
Decano de los Presidentes de Plazas de Toros de España
Segovia, 1 de Noviembre de 2026