la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 27 de mayo de 2026

Las hijas de Zapatero, la familia Addams y el derrumbe de un mito / por Trystan Mordrel


Las hijas de Zapatero, la familia Addams
 y el derrumbe de un mito

Trystan Mordrel
En Francia, el nombre de José Luis Rodríguez Zapatero nunca ha despertado demasiadas pasiones populares. España sigue siendo observada desde París con esa mezcla de superioridad distraída y exotismo benigno que los franceses reservan a los países mediterráneos. Por eso resulta revelador observar cómo incluso Le Figaro, teórico diario conservador, ha terminado tratando la imputación judicial del antiguo presidente socialista español con una delicadeza casi enternecida.

Y allí aparece un personaje interesante : Mathieu de Taillac, corresponsal del diario en Madrid. El mismo periodista que explicó hace años haber aprendido el oficio leyendo El País, es decir, el gran órgano sacerdotal de la izquierda progre española. Y el alumno ha demostrado haber retenido perfectamente la lección.

Porque sí, los hechos están en el artículo. No podía ser de otra manera. Zapatero está imputado por tráfico de influencias y blanqueo en el escándalo del rescate de Plus Ultra. La justicia española habla de un «núcleo decisor y estratégico» alrededor del antiguo jefe socialista. Hay registros, sociedades vinculadas a su entorno, pagos sospechosos y menciones a operaciones relacionadas con las empresas de sus hijas. Todo eso aparece. Pero envuelto permanentemente en algodón mediático, contextualizado, suavizado, relativizado hasta el agotamiento.

Uno imagina difícilmente semejante despliegue de prudencia si el acusado hubiese sido un antiguo dirigente de VOX o de cualquier derecha nacional europea.

Porque Zapatero no es solamente un político. Fue durante veinte años una especie de santo laico de la zurdería occidental. El hombre de la «izquierda decente», moderna, europeísta, moralmente superior. Y cuando uno de esos santos cae, incluso parcialmente, el viejo reflejo corporativo del periodismo progresista europeo sigue funcionando. No se absuelve, claro. Eso ya no es posible. Pero se amortigua la caída.

En Argentina, curiosamente, el eco ha sido completamente distinto.

Allí, más que el detalle jurídico del caso Plus Ultra, ha reaparecido inmediatamente una vieja imagen grabada en la memoria colectiva hispanoamericana: la famosa fotografía de Zapatero y su familia durante la visita oficial a la Casa Blanca de Obama en 2009. Mientras el presidente socialista y su esposa posaban sonrientes junto al matrimonio Obama, las dos hijas de Zapatero aparecían vestidas como personajes escapados de The Addams Family: completamente de negro, maquilladas como adolescentes góticas de una serie norteamericana de los años dos mil.

Esa fotografía nunca desapareció realmente de la memoria argentina.

Y ahí aparece una diferencia cultural fascinante. Francia olvidó completamente aquella escena. Los franceses no conservan memoria visual de la política española. España les interesa poco y la observan desde lejos. En cambio, en Argentina, donde la vida española sigue siendo observada casi como un espejo deformado del propio destino hispánico, aquella imagen permaneció viva durante años.

No porque fuese importante políticamente. Precisamente porque era grotesca.

La familia del gran moralizador progresista europeo parecía salida de una caricatura involuntaria de sí misma. Y hoy, cuando estalla el escándalo judicial alrededor de Zapatero, esa vieja fotografía vuelve espontáneamente a la memoria colectiva argentina como una especie de símbolo retrospectivo. Como si detrás del decorado virtuoso del progresismo occidental hubiese existido desde el principio algo extravagante, decadente y ligeramente ridículo.

Hace unos días pensaba en ello mirando la lluvia caer sobre el puerto de Lechiagat, en Bretaña, mientras repasaba la prensa argentina en mi teléfono. Y comprendí entonces algo bastante simple: al norte de los Pirineos todavía intentan proteger el mito de Zapatero. En el Atlántico Sur, en cambio, muchos ya lo recuerdan solo como una vieja postal grotesca de la edad dorada del progresismo occidental.

San Isidro'26. Novillos de Mayalde ante la cátedra-parvulario de Las Ventas. Márquez & Moore


'..Interesante novillada, pues, la del señor conde en la que tres novillos han sido despedidos con palmas y uno, el tal Babieco, ha merecido el honor de la vuelta al ruedo..'

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Decíamos ayer, a propósito de la corrida de Partido de Resina, que «nadie osó pensar hoy en pases cambiados por la espalda, manoletinas o bernardinas, porque hoy el juego era salvar la vida», que es justamente lo contrario de lo que pasó hoy en la novillada del Conde de Mayalde, donde el límite de lo que se podía intentar hacer era el de la imaginación más o menos fecunda de cada uno de los novilleros acartelados. No se nos vaya a malinterpretar, que los guirlaches de Mayalde parece que, poco a poco, van sacando los pies del tiesto y hoy nos han deparado una interesante tarde de toros con muchos matices interesantes y, especialmente, la constatación de que los seis novillos han dejado su impronta en los dos primeros tercios, acosando a los banderilleros a la salida de los pares hasta sacarlos de la plaza, acudiendo con presteza y gallardamente a sus deprimentes vis a vis con los equinos de las faldillas y los zoquetes que a menudo van subidos sobre ellos y llegando al último tercio con ganas de embestir y más bien con muy pocas malas intenciones. Lo de la ausencia de malas intenciones se vio de manera clara cuando el debutante Julio Méndez quiso improvisar un pase por la espalda, estando de rodillas, y el novillo Babieco, número 7, demostró ante todos su supina ignorancia sobre la utilidad de esas dos vainas duras y consistentes que tenía a ambos lados de sus sienes.

Interesante novillada, pues, la del señor conde en la que tres novillos han sido despedidos con palmas y uno, el tal Babieco, ha merecido el honor de la vuelta al ruedo. Llama la atención la circunstancia de que si un toro es de ganadería torista o de capa gris sea casi obligatorio ponerle de lejos al caballo, independientemente de las condiciones demostradas por el animal, mientras que los demás toros que no están incluidos en la categoría anterior se pueden poner de cualquier manera, a cualquier distancia, como si eso de la distancia al caballo fuera parte de un determinado espectáculo que solamente se da en determinadas corridas. Hoy los de Mayalde demostraron que tenían intención suficiente de acometer hacia las ridículas faldas, pero eso no fue causa suficiente como para que se cuidase mínimamente la liturgia del primer tercio, travestido en nuestros días en una chocarrera y lamentable exhibición de lanzazos dados de cualquier manera y en cualquier sitio.

Desde el principio con Fortunito, número 46, se pudo ver que la novillada tenía su aquél. Cierto es que ahí había embestidas francas, pero también había ese punto de chispa, de veneno, que tan poco grato es a los coletudos. A los de plata se las puso firmes y al de oro, que era Emiliano Osornio, le complicó las cuentas porque no acababa de fiarse de las trazas del novillo, que demandaba toreo y mando hasta que se hartó, de pura incomprensión, y volvió grupas. Osornio dejó en ese toro una pobre impresión, de estar muy por debajo del toro y sin muchos recursos. Su segundo fue Guardamonte, número 10, un novillo con cuajo y bizco del izquierdo que acudió con ánimo al desengaño de las faldillas salva-equino dando más de lo que recibió a cambio. Ese aire de familia en la tradicional manera de correr hacia el toro y de banderillear de «Pirri» nos quitó años de encima y esa evocación otoñal dio paso al último tercio en el que, por momentos, Osornio dibujó el mejor toreo que se vio en la tarde de hoy. El triunfo no fue para él, pero su actitud centrada, su manera de citar buscando la colocación, alguno de los naturales que dio y un pase de trinchera majestuoso fueron argumentos suficientes para apreciar lo bueno de Osornio, que se había quedado inédito en su primero.

Pedro Montaldo se las vio con Barrenero, número 21, y con Extranjero, número 49. De la vida pública de Barrenero lo más reseñable en la parte artística son las gaoneras que le dio Julio Méndez, con las que se presentó ante la cátedra -hoy un poco parvulario, todo hay que decirlo-. Atacó con vigor al caballo de Antonio Martín y no dio facilidades a los banderilleros, permitiendo a Iván García lucirse en un soberbio primer par, pura torería. Montaldo venía vestido de tabaco y oro con lo que se aumentaba su semejanza con un bicho palo (Medauroidea extradentata), vamos que tú le das una muleta al bicho ése y es tal cual Pedro Montaldo, que basa su estar en el hieratismo, la verticalidad, la unción, como si fuera un actor de esos de obras vanguardistas cuya actuación se basa en hacerlo todo muy pausadamente. Apenas nada se puede reseñar de este muchacho en sus dos toros, que si Barrenero tenía sus cosas, Extranjero estaba ahí para echar una mano, cosa que Montaldo no vio o no quiso ver.

Y luego Julio Méndez, de Arenas de San Pedro, nuevo en esta plaza, que trajo una cosa buena y una mala. La buena fue su disposición, sus ganas de que se hablase de él, muy en novillero. Lo malo es su tauromaquia puesta al servicio del más espantoso neoespartaquismo que concebirse pueda. Si Osornio nos dejó en su segundo unas netas pinceladas de lo que es el toreo, Méndez dio un completo recital de lo que es el neotoreo o destoreo: esa tendencia basada en la ligazón y el temple en la que la colocación del matador, el viaje que describe el toro y la resolución del pase están supeditados a que el toro gire y gire en torno al matador. Las gentes, como ya sabemos, se extasían cuando el toro no se para y como este Babieco se tiró a por la muleta de Méndez cada vez que se la puso delante, la algarabía de los tendidos fue en aumento en cada tanda de la larga faena en la que el toro no sufrió el más leve quebranto, porque esa manera de acompañar los viajes no rompe al toro ni le incomoda. 

Resaltemos el inicio de faena de Méndez en donde le baja mucho la mano al toro propiciando dos fuertes volteretas y cómo el joven torero opta por ponerse de rodillas y reiniciar de esta manera el trasteo rematando por alto para no provocar otra nueva voltereta. Ahí es donde se produce el pase por la espalda del que hablábamos al principio y donde ya todos nos percatamos de que el novillo, que portaba el hábito carmelita en su capa, no quería conjugar en ninguna de sus variantes el verbo «matar». Méndez fue desgranando su insulsa tauromaquia de vaivén, a veces citando de lejos, más veces con la derecha y menos con la izquierda, sin alma ni arte, en una faena larga por demás que, inevitablemente fue rematada con las canónicas bernardas que Dios confunda y que llevaron al paroxismo a muchos de los espectadores. Estocada y dos orejas para el novillero y vuelta al ruedo para el toro, al que si fuera humano tildaríamos como de una buena persona.

En su segundo, Segurito, número 52, salió Méndez a por todas probando la porta gayola. Nueva voltereta de este segundo toro, que algo tiene Méndez que pone a los novillos a dar volteretas, y luego con el novillo en los medios enjaretó otra faena basada en lo mismo que la anterior, aunque el toro no era tan santo como el otro, que, sin duda, le habría valido una nueva oreja si llega a acertar con el estoque a la primera. Su próxima cita será su alternativa en Cáceres, donde su padrino Talavante le podrá dar un perfecto máster de cómo profundizar en esa insulsa tauromaquia de vaivén que le ha propiciado este triunfo de hoy con aroma a humo de pajas.

Luego, como viene siendo habitual, se lanzó una multitud de muchachos al ruedo a sacar al novillero por la Puerta Grande y entre todos ellos destacaban, por su hermosa inocencia, tres muchachas ataviadas con la falda tableada y el uniforme del colegio, que salieron encantadas junto a Méndez camino de la calle de Alcalá.




ANDREW MOORE


















FIN

SAN ISIDRO'26.- LA ÚLTIMA NOVILLADA / por Francisca García


'..Para Madrid, esta ha sido la última novillada isidril de este año. Para Julio Méndez la última novillada de su carrera, pues el próximo domingo tomará la alternativa en Cáceres, de manos de Alejandro Talavante y con Emilio de Justo como testigo..'

LA ULTIMA NOVILLADA

Francisca García
No pude olvidar la impresión que me causó Julio Méndez aquella calurosa tarde del 24 de agosto de 2024 en la Plaza de Toros de Arenas de San Pedro. Se trataba de una corrida mixta en la que compartía el cartel con los matadores de toros Curro Díaz y Manuel Escribano. El novillero, todavía en ciernes, tenía 16 años y José Ortega Cano había visto grandes cualidades en él y le apoderaba por aquel entonces. Todavía actuaba sin caballos y esa tarde toreaba en su casa. La localidad abulense de Arenas le había visto nacer y sus buenas maneras se recompensaron con las cuatro orejas que se llevó en el esportón. Premios bien merecidos por las faenas que el joven había dejado en el albero, acompañadas de una sensación inmejorable, como inmejorable ha sido la impresión mayoritaria de los 21.594 espectadores que han acompañado con verdadero entusiasmo su presentación en San Isidro este último martes de mayo.

El novillero abulense, recriado en Cáceres, me llamó la atención en el 2024 por su facilidad, su elegancia y su buen gusto y traté de interesarme por saber cómo se iba desarrollando su carrera.

Se abría camino entre las promesas emergentes, ya toreando con caballos y deseé que llegará con buen pie para poder subir el escalafón que le elevara a la categoría de matador de toros. Y es que en este momento en el que se aplaude tanta baratija, tanta sobreactuación, tanto arrebato, tantas cosas de mal gusto, es muy importante que emerjan toreros como este que entienden la tauromaquia desde la estética, las buenas maneras y lo que apunta al clasicismo hecho con sentimiento y buen arte.

Julio Méndez ha dado una lección de buen toreo, sin aspavientos y con naturalidad. Esto de la naturalidad es un arte y aunque parezca fácil no lo es y Julio tiene eso y el saber andarles a los toros.

San Isidro ha celebrado su última novillada. El cartel ha juntado al torero mejicano Emiliano Osornio que ha dejado una magnífica impresión de torero con arte, que no tuvo suerte con la espada pero su nombre es de tener en cuenta. Ha contado como segundo espada con Pedro Montaldo que ha pasado por las Ventas sin pena ni gloria pero como llevaba por subalterno al gran Iván García hemos podido disfrutar de su buen hacer una vez más. El tercer espada en el cartel, Julio Méndez, ha salido a hombros después de dos excelentes faenas pero sólo acompañado de la suerte con el acero en su primer novillo al que desorejó. Ha estado en torero toda la tarde tanto en los novillos de su lote como en los vistosos quites artísticos. El ganado de El Conde de Mayalde ha dado a todos ocasiones de triunfo, con excelente presencia y buen juego por lo general. 

Para Madrid, esta ha sido la última novillada isidril de este año. Para Julio Méndez la última novillada de su carrera, pues el próximo domingo tomará la alternativa en Cáceres, de manos de Alejandro Talavante y con Emilio de Justo como testigo. Una corrida eminentemente extremeña. Toros de El Pilar y Puerto de San Lorenzo. El jovencísimo espada, 18 años, será entonces, otro matador de toros más de los salidos de la cantera extremeña y con seguridad uno de los más jóvenes del escalafón. Con los precedentes de Julio y los maestros que le acompañan, es fácil colegir que será una buena tarde de toros. Suerte.

MADRID/ 16ª San Isidro.- De corazón a corazón / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Julio Méndez y “Babieco” el 3°. Foto: Las Ventas

'..El debutante Julio Méndez desoreja un bravo de vuelta al ruedo y abre la Puerta grande. El mexicano Emiliano Osornio saluda, y Pedro Montaldo se va en silencio. Bravo encierro de Mayalde..'

De corazón a corazón

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 26 V 2026
A los novilleros que vienen a Las Ventas por San Isidro, se les pueden comprender y hasta perdonar muchas carencias, al fin y al cabo, son toreros en proceso. Pero nunca la falta de ganas, y ese fue el principal contraste que el abulense Julio Méndez estableció con sus alternantes; las ganas.

Hasta saltar al ruedo el tercero, “Babieco” número 7, castaño bien armado de 505 kilos. La tarde se había dejado arrastrar al sopor bajo el sol de 31 grados centígrados que la sofocaba. Pese a que la casta y nobleza de los encastados primeros utreros de Mayalde, había merecido la ovación a sus arrastres, y silencio a sus displicentes lidiadores. Solo el quite de Méndez al segundo había sacudido momentáneamente la plaza. Cantando que él venía en otra tónica. Y así fue, toda la tarde con sus aciertos, los más, y desaciertos los menos.

El Mayalde, presto a la cita con el caballo, empujó en las imprecisas varas de Adrián Majada, Metiéndole nervios a Talván y T                       oñete que a duras penas cumplieron tercio. Julio brinda al púbico y dobla genuflexos pero el bravo clava los pitones y se da una vuelta canela, y tras dos derechas de rodillas, se pega otra voltereta, se reincorpora y ataca de nuevo al postrado que le pasa en redondo dos veces por el pecho, una por la espalda y otra final forzada al hombro. Ya la multitud que a casi tres cuartos poblaba la monumental tomó partido de una vez una hasta el final. Por ambos, la codiciosa y fija arremetida y la decisión y el valor del novillero. Uno y otro de corazón a corazón. Cuatro derechas redondas muy entonadas, la última mirando al tendido, a la vieja manera manoletista, y el broche largo p'a dentro y arriba.

Furor en Las Ventas. El castaño iba y venía sin remilgos, por abajo, fijo en el trapo, hacia dentro, haciendo el avión. Dos tandas. Luego dos más de naturales, sin desafinamientos, a ritmo los dos. Y en seguida más naturales, citados frontales, que fueron cuatro, matizados con molinetes, trincheras, cambiados y desplantes. Con la parroquia del pie, rugiendo. Alguno habría gruñendo, no falta, pero lo cierto es que no se percibieron disidencias.

“Babieco” llegó a la muerte con la boca cerrada, después de todo lo que batalló y se costaleó. Y en ese momento, cuando ya el volapié se perfilaba, sonó el aviso. El muchacho no se dejó desconcentrar, se tiró a la cuna, y colocó una gran estocada que rodó una de las grandes reses de la feria. La petición por las dos orejas fue tremenda y su señoría Don Juan Carlos González Carvajal, esperó hasta el instante final para sacar los dos pañuelos de las orejas y la Puerta, y luego el tercero el de la vuelta al ruedo para el arrastre.

Con el sexto, Méndez se fue a portagayola como por si quedaban dudas. Tuvo que zambullirse o le se lo llevaba el tren. Pero enmendó con otra larga cambiada de rodillas, esta sí, completa y un lanceo efusivo que incluyó otra costalada. La gente con él. Querían darle más. Los estatuarios, con la consabida espalda, esta, angustiosa, abrió una faena tan vibrante como su primera, pero con menos nitidez. Rematada con pinchazo, lamentado a coro, y un espadazo letal. Uno que otro pañuelo entre muchas palmas no fueron tomados en consideración por Usía. Usando acabó la corrida, la nueva generación de la afición madrileña se tomo el ruedo se lo echo a hombros y lo sacó en triunfo por el Puerta de las puertas.

El mexicano Emiliano Osornio, mostró que tiene bien aprendido el manual de las buenas maneras, las cuales, embotadas por su falta de combatividad con el buen primero, que liquidó de pinchazo y espada trasera, brillaron ante el encastado y leal cuarto al que puso la estocada pasada, sin efecto, y dos descabellos con aviso. Lo sacaron a saludar. Gustó.

Pedro Montaldo, frío y poco expresivo pasó su lote como si ya tuviera dos cortijos. Ni fu ni fa. Con pinchazo desarmado, y estocada desarmada, salió del segundo, y con estocada también desarmada, dio muerte al quinto.

  • FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Martes 26 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 16ª de San Isidro. Sol 31ºC. Lleno. Seis utreros, Conde de Mayalde, 501 kilos promedio, encastados y nobles, vuelta al ruedo al 3º y aplaudidos los otros arrastres.

Emiliano Osornio, pitos y saludo tras aviso.
Pedro Montaldo, silencio y silencio.
Julio Méndez, dos orejas tras aviso y silencio.

San Isidro/26: Suma y sigue… / por Antolín Castro

 

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 26 Mayo 2026 
Tercera novillada, y última, de la feria y de nuevo se ha seguido sumando.

Todos los días hay mezcla de aficionados y ávidos espectadores, en las novilladas es igual, pero en menos cantidad. También es visible que quienes vienen de paso son más receptivos a dejarse orientar en la plaza, les falta ese caparazón de quienes son de aluvión pero que creen saber. Las plazas de toros es el sitio ideal para que la democracia de los que menos saben se imponga a la de quienes son aficionados con su exigencia añadida.

Ese factor es determinante para que las novilladas resulten, en mayor medida, algo más cercano al equilibrio de méritos y exigencia. Curiosamente se produce así, y cuando la balanza se inclina a favor de obra, siempre se puede tener la condescendencia al saber que quienes la inclinaron eran espectadores casi vírgenes, casi inocentes. En las corridas de toros, a priori, se ponen de manifiesto claramente las muchísimas filias y las fobias, que también las hay.

Una vez dicho esto, hemos de decir que suma y sigue. Las tres novilladas han aportado más que las corridas de toros. En las tres celebradas ha salido un novillero en hombros, el más joven de cada terna, casualmente. Lo que los novilleros han de aportar es su juventud, su atrevimiento, sus ganas, su valor, su frescura, su desparpajo… y si es con calidad mucho mejor.

Tres de tres en las novilladas

Hoy el triunfador ha sido el abulense Julio Méndez, quien ha salido en hombros tras cortar las dos orejas al primero de su lote, a quien le han dado la vuelta al ruedo. La explosión que ha supuesto su toreo en los tendidos era directamente proporcional a la frialdad y el aburrimiento que sus compañeros habían ofrecido en sus primeros novillos.

Después vimos en su segundo novillo al mexicano Emiliano Osornio ejecutar un toreo con mucho gusto y buen trazo y ya había algo con lo que comparar la actuación del abulense. Méndez en su segundo siguió en el mismo tono arrollador, pero no se llevó por delante a todos los tendidos.

De Pedro Montaldo poco podemos decir, pues de todas las virtudes que adornan a los novilleros no puso en práctica ninguna. El veterano novillero no echó el resto en ocasión tan propicia para demostrar que este es su camino.

Como decíamos, se podrá discutir la segunda oreja, la espada cayo desprendida, aunque se volcó con todo a la hora de entrar a matar, podremos discutir la vuelta al ruedo al novillo, se pueden discutir muchas cosas, pero lo importante es que estábamos en una novillada y nuestro juicio ha de ser, casi por lógica, más transigente.

Celebremos las novilladas como un punto de encuentro en la feria para constatar que todavía hay chavales que les gusta eso de ser toreros y salir arrebatados en busca del triunfo. Con eso salimos ganando todos y tiempo habrá de ser exigentes con ellos y con el resto de los matadores que quedan por pasar por la feria. Quienes hoy eran el público jubiloso, actuaban de buena fe, no son los mismos istas que llegan con las figuras.

martes, 26 de mayo de 2026

La verdad de los toros en televisión / por Carlos Bueno

La verdad de los toros en televisión.

'..Las retransmisiones taurinas en abierto representan una oportunidad histórica para acercar la Fiesta a nuevas generaciones y consolidar el interés de quienes ya la siguen..'

La verdad de los toros en televisión

Carlos Bueno
Las retransmisiones taurinas en abierto han dejado de ser una reivindicación nostálgica para convertirse en una evidencia respaldada por los datos. Allí donde las televisiones públicas han apostado por emitir corridas de toros, la respuesta del público ha sido contundente. Canal Sur abrió el camino, después llegaron Telemadrid, Castilla-La Mancha Media o Aragón TV, y recientemente la cadena autonómica valenciana À Punt ha confirmado la tendencia: cada festejo que programa multiplica sus registros habituales de audiencia. La demanda existe, y además resulta rentable en términos de interés social y servicio público.

En este contexto, el siguiente paso lógico sería el regreso de los toros a TVE. La televisión estatal debería asumir la responsabilidad de reflejar una realidad cultural profundamente arraigada en buena parte de España. No se trata únicamente de entretenimiento, sino de atender a una tradición, una sensibilidad y una manifestación artística que forma parte de la historia y la identidad de millones de ciudadanos. Recuperar las retransmisiones taurinas supondría, además, normalizar una presencia televisiva que durante décadas fue habitual y que contribuyó decisivamente a popularizar la Fiesta.

Sin embargo, para que ese regreso sea sólido y tenga continuidad, no basta con emitir corridas. Es imprescindible cuidar cada detalle. La televisión amplifica tanto las grandezas como las carencias, y por eso la selección de los festejos debe hacerse con rigor. Las retransmisiones han de proceder de plazas donde salga el toro íntegro, donde exista verdadera exigencia y donde los toreros asuman un compromiso auténtico con el espectáculo. El aficionado y también el espectador ocasional perciben rápidamente cuándo lo que sucede en el ruedo tiene verdad y emoción.

Resulta igualmente necesario huir de favoritismos con empresarios que impliquen retransmisiones desde cosos excesivamente complacientes, donde cualquier cosa se celebra sin el mínimo criterio. La televisión necesita ofrecer autenticidad, seriedad y profesionalidad. Porque cuando eso falta, el perjuicio para la imagen de la Tauromaquia es enorme.

Y en esa responsabilidad no sólo entran los matadores. Todos los profesionales que intervienen en la lidia desempeñan un papel fundamental. Los errores graves protagonizados en algunos festejos recientes por determinados subalternos, tanto de a caballo como de a pie, han proyectado una imagen impropia de un espectáculo que pretende fidelizar nuevos espectadores. Es evidente que nadie desea dar una mala imagen, pero la realidad es que ciertos episodios terminan deteriorando la percepción del público y perjudicando al toreo.
Festejos taurinos

Las retransmisiones taurinas en abierto representan una oportunidad histórica para acercar la Fiesta a nuevas generaciones y consolidar el interés de quienes ya la siguen. Pero para aprovecharla plenamente hace falta responsabilidad colectiva, que las televisiones programen con criterio, que los matadores se comprometan de verdad y que todos los profesionales entiendan que el futuro de la Tauromaquia también se juega delante de las cámaras.

Sigue en San Isidro la llamada Corrida de la Prensa / por Ricardo Díaz-Manresa


 '..la corrida de la Prensa la organiza la empresa pero la viste lo que todavía es la Asociación que agrupa a lo que queda de los periodistas profesionales. Monta una presentación promocional (¿?) en mayo de un carteles que se conoce desde el mes de enero y que la Asociación creo que nada ha tenido que ver..'

Ricardo Díaz-Manresa
Y otra extraordinaria, la de Beneficencia. No entiendo muy bien por qué sigue manteniendo la empresa actual estos nombres. ¿Por tradición? ¿Por seguir vistiendo a un santo al que se le pasó el tiempo?. Podría entenderlo si me lo explicaran.

Las de Beneficencia y la Prensa tenían su lógica, peso e importancia hace años cuando grupos oficiales lejos de la empresa, como la Asociación madrileña de la Prensa y autoridades de la sanidad, independientemente, organizaban después de San Isidro ambos acontecimientos y montaban carteles con los triunfadores de la feria de Madrid que acababa de finalizar.

Desde hace tiempo todo cambió porque la organización de ambos festejos era complicada y hasta arriesgada. Entonces la empresa las mete en el abono y las declara como corridas extraordinarias añadiéndolas a una creada ahora, la In Memoriam, recordando a un torero desaparecido.

Y hay cosas curiosas. La empresa bautiza como Beneficencia y Prensa dos corridas que organiza ella como el resto de la feria, y además en las dos únicas tardes que torea una de las dos figuras que tenemos, Roca Rey. Pues muy bien. Les da categoría.

O sea que el éxito está asegurado. Ocurre e insisto que la corrida de la Prensa la organiza la empresa pero la viste lo que todavía es la Asociación que agrupa a lo que queda de los periodistas profesionales. Monta una presentación promocional (¿?) en mayo de un carteles que se conoce desde el mes de enero y que la Asociación creo que nada ha tenido que ver. Lleva a toreros del cartel para completar la escenificación como este año a Urdiales y Bruno Aloi, que levantan grandes pasiones en el toreo como todo el mundo sabe, repiten que darán una Oreja de Oro al triunfador, y que votarán los aficionados para otorgarla. Y así hay Corrida de la Prensa, con los votos y la de oro.

Pues hay que agradecer a la Asociación estos esfuerzos para mantener la cara porque no creo que gastaran mucho tiempo y esfuerzo en convencer a los dos compañeros de Roca Rey para que esa tarde aceptaran poner sus nombres en el cartel.

Aunque soy miembro de las Asociación de la Prensa hace más de 50 años (desde 1967) y socio de honor no fui informado ni invitado a la presentación, quizá por mis opiniones sobre esta corrida, así que tantos esfuerzos y sudores costó a compañeros cuando la organizaba la Asociación como tal. Recibo en cambio puntualmernte el anuncio de todos los cursos, cursillos y cursillitos que organizan así como regalo de entradas y descuentos para espectáculos y hasta opciones para asistir a campamentos para familiares, e incluso cuando hacen alguna defensa de la profesión, tan deteriorada y tan mal valorada, actualme,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,nte. De toros, nada.

Desconozco porque no es mi tema la relación que tendrá la empresa con la sanidad pública y la razón por la que siguen manteniendo el nombre como no sea la compensación económica que creo reciben las instituciones por llamarse Corrida de Beneficencia y Corrida de la Prensa.

Pero si son felices así todas las partes, pues que siga la fiesta. Nunca mejor dicho.