la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 2 de marzo de 2026

Aquellos sesenta (II)… / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Diego Puerta, Gregorio Sánchez y El Viti (confirma), Las Ventas 1961.
 Foto: La Gaceta

Aquellos sesenta (II)…

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, Colombia, 2 III 2026
A esa década no han querido llamarla “Edad de oro”, aunque razones dio. Quizá fue por no redundar con las históricas anteriores así rotuladas; aquella 1791 - 1801 de Romero, Pepe Hillo y Costillares, o la 1910 a 1920 de Joselito y Belmonte. Tampoco la han enchapado en “plata”, como la muy heroica 1920 - 1936. No, a esta la han fundido en otro metal; Edad de platino.

Bueno, creo que la mayoría de quienes por razones naturales nos perdimos las tres primeras, pero vivimos la última, y la anterior a ella, (la de los cincuenta), y las seis que le han sucedido hasta hoy, podemos convenir, toreramente hablando, que la vitola platinada, pese a no ser eufónica, cuadra. Está bien, al fin y al cabo, también es elemento precioso.

Nadie lo adivinaba cuando la cosa empezó en Cali (cuestión de fechas feriales), el 3 de enero de 1960, con el mano a mano Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez. Inicio, que también fue punto final a su “peligrosa” rivalidad del inmediato 59, apologizada por Hemingway.

En plaza llena, no era para menos. Calor y sol, toros de Fuentelapeña (Pinto Barreiros), pequeños y encastados, a los que el rondeño desaforado en la primacía, les cortó cuatro orejas, ante su estelar cuñado, que solo recibió una. Al otro día volvieron a coincidir allí mismo, con armado encierro de Achury Viejo (Conde de la corte), y tercería y sangre de Vásquez II. Pero ya todo estaba escrito, era cosa pasada. Amanecía otra época. La cual no sería para ninguno de los dos.

Pronto, el sábado 30 de abril, lo pregonó en La Maestranza, el joven Diego Puerta. Adelantado de una generación hija de la guerra civil. Y qué criada duramente sobre la arrasada España de la posguerra, venía por su lugar en el ruedo y en la vida, a como fuera. Diego salió esa tarde de la capilla, para enfrentar la corrida de Miura y dijo a sus peones: “Ojo a los quites, que esta tarde salgo muerto o rico”.

El berrendo “Escobero”, de 593 kilos, le dio la oportunidad de sostener con el cuero sus palabras. Tras una fiera, bella, y al fin triunfal batalla, llevaron al bravo sevillano a la enfermería, vivo aún, y luego rico. Filiberto Mira en su libro “Medio siglo de toreo en La Maestranza”, confiesa: Aquella tarde comprendí para siempre QUE EL TOREO ES EL ARTE DE LA EMOCIÓN. Así, tal cual, con mayúsculas en prensa.

Apenas 17 días después, Antonio Ordóñez, máxima cifra del poder amenazado, contesta en Las Ventas. Llovía, y tras confirmarle alternativa a Mondeño, recibe a “Girondino” (alias “Bilalarga”), 521 kilos, segundo de Atanasio Fernández, que va por él y le coge dos veces. La segunda, ya estoqueado. Los dos al piso.

Antonio Díaz Cañabate, cronista del ABC, consignó: “Toma la muleta en la izquierda y esculpe en el bronce imborrable del recuerdo cuatro naturales de prodigio… el clamor ensordecía… se va tras la espada… el toro está muerto… ¡Ahí queda una faena! Una faena indescriptible. Una faena que en la historia del toreo quedará…”

Sí. Cuarenta y un años después, estas dos gestas transicionales, la de “Escobero” y la de “Girondino” fueron incluidas por Pierre Arnuil e Ignacio de Cossío en su libro capitular: “Las grandes faenas del siglo XX”. Con prólogo de Camilo José Cela.

Ese alumbrante año taurino 1960, terminaría, de nuevo en Cañaveralejo, el 30 de diciembre. “Corrida del toro”, y otra vez con fuentelapeñas. Bernardino Landete (rejoneador), Luis Miguel Dominguín, Gregorio Sánchez, Jaime Ostos, y los jóvenes retadores Pepe Cáceres y Paco Camino, que aventajaron a los veteranos desorejando sus toros.

Con ellos emergerían: Curro Romero, El Viti, El Cordobés, Mondeño, Manolo Martínez, Palomo Linares, Paquirri…, la televisión, la conjunción de las masas, la internacionalización, y el abrir del tiempo a diez años que estremecerían el ruedo, porque fuera de él, también se estremecían la cultura y el mundo...
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CERTAMEN. La sublime pureza de Rodrigo Cobo le ciñe los laureles del 'Kilómetro Cero' / por Aitor Vian

Novillos de La Machamona y Flor de Jara para César de Juste (Tabaco y oro), Jaime de Pedro (Turquesa y oro), Rodrigo Cobo (Berenjena y oro), Israel Guirao (Blanco y plata), Armando Rojo (Celeste y oro) y Rubén Vara (Blanco y plata)

 Rodrigo Cobo

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La sublime pureza de Rodrigo Cobo le ciñe los laureles del 'Kilómetro Cero'

Rompió plaza en el coso cubierto de Valdemorillo una auténtica pintura viva con el hierro de La Machamona; un primer astado de bellísima estampa que encandiló nada más pisar la arena. El percal se hizo verso en un encendido duelo de quites, donde César de Juste y Jaime de Pedro acariciaron el aire serrano hilvanando verónicas henchidas de temple, compás y cadencia.

Con la pañosa, César inauguró su obra esculpiendo unos ayudados por alto de profunda estética. Fue en ese primer encuentro cuando el noble animal confesó su justeza de fuerzas, exigiendo al torero un pulso de cristal. Entendió enseguida el espada que no era tarde para el sometimiento, sino para la caricia. El tiempo pareció detenerse en los tendidos de Valdemorillo. La faena se derramó en pasajes de un relajo absoluto y una despaciosidad exquisita, donde todo tuvo el tacto de la seda. El novillo, derrochando clase, persiguió la tela a cámara lenta, regalando unas embestidas dormidas al más dulce ralentí.

Como rúbrica a un trasteo de tanta suavidad, el diestro dejó el acero en una estocada tendida pero de certera colocación. Cayeron los pañuelos y paseó la primera oreja de la tarde; un merecido trofeo a la paciencia, el tacto y el buen gusto.

Asomó por chiqueros el segundo de la tarde, un serio y cuajado ejemplar de la mítica sangre de Flor de Jara. Fue saludado por el capote de Jaime de Pedro, quien barrió la arena meciendo el percal en hondas verónicas de mano desmayada. El tercio de quites prendió la llama en los tendidos: Rodrigo Cobo dejó su impronta a la verónica, encontrando fiera y hermosa réplica en el propio Jaime, que trenzó un nuevo manojo de lances rematados con el vuelo picante y grácil de las chicuelinas.

Con la montera en mano y el solemne brindis dirigido al matador Esaú Fernández, el joven espada granadino descorchó el último tercio. Lo hizo con sabor, arrancando en el tercio para sacar al animal hacia los medios a base de doblones por bajo preñados de suavidad. Allí, en el corazón del ruedo de La Candelaria, cimentó una primera y rotunda serie por el pitón derecho. Pero la codicia del encaste exigió los papeles. El novillo, rebosante de clase y fijeza, se bebía literalmente la sarga pidiendo mando y gobierno. Llegaron los enganchones y la zozobra; por instantes, el ímpetu y la excelsa calidad del animal parecieron desbordar al novillero, a quien le costó encontrarle el aire y la distancia a tan franca y exigente embestida.

Mas la raza del torero afloró a medida que avanzaban los compases de la faena. Tras el peaje del acoplamiento, logró centrarse y atemperar aquel torrente bravo, abandonándose para cincelar pasajes al natural de exquisito trazo y hondo regusto. El uso de los aceros, caprichoso juez de las emociones, dilató el premio. A un primer encuentro desafortunado —un pinchazo trasero y caído— le sucedió una estocada casi entera. La sabia afición de Valdemorillo, siempre cabal, le obligó a recoger una calurosa ovación con saludos desde el tercio.

Saltó al albero de Valdemorillo el tercero del festejo, un armónico y bien hecho astado de La Machamona, de hechuras más dulces y amables por delante que sus hermanos. Lo aguardaba el percal de Rodrigo Cobo, quien supo dormir el engaño en los vuelos, meciendo los brazos para dibujar un saludo a la verónica de exquisita compostura y larguísimo trazo.

El tercio de quites encogió los corazones y elevó la temperatura en los tendidos. Israel Guirao clavó las zapatillas en la arena, pasándose los pitones lamiendo los alamares en unas gaoneras de infarto, pisando terrenos de fuego. Quiso Cobo reclamar su sitio dando la réplica a la verónica, mas en esta ocasión los mimbres no se trenzaron igual y la suerte quedó deslucida.

Con la montera en el centro del anillo y tras el respetuoso brindis al cónclave, el silencio expectante se adueñó de la plaza. Cobo descorchó su obra clavando una rodilla en tierra; genuflexo y poderoso, barrió la arena sometiendo por bajo al astado, enseñándole el camino con trazos de una largura infinita.

Pero el manantial de su toreo brotó en su máximo esplendor al echarse la sarga a la mano zurda. La obra se hizo grande al natural. Citando sutilmente, apenas con los flecos de la muleta, se enroscó la embestida para llevar al animal cosido hasta el final de la cintura, desbordando empaque y señorío en cada muletazo. Entendió a la perfección la lidia y la geometría del ruedo, concediendo generosas distancias a su oponente, esperando su galopada para engancharlo y acompañar el viaje hundiendo los riñones de puro gusto.

Una rúbrica caprichosa amenazó con enfriar el premio tras un pinchazo inicial, pero en el segundo encuentro el acero viajó letal, cobrando una estocada fulminante de efectos inmediatos. Asomó el pañuelo blanco en el palco y paseó una oreja de mucho peso; el justo reconocimiento a una labor cimentada en el empaque y la encajada verdad de su toreo.

Saltó a la arena el cuarto, un ejemplar de La Machamona de dulces y armónicas facciones. Lo esperaba la efervescencia de Israel Guirao, que iluminó el ruedo recibiéndolo con la brillantez de un bello farol, preludio de un ramillete de verónicas hilvanadas con gusto y abrochadas con unas medias de auténtico cartel.

La angustia, eterna compañera de la fiesta, sobrecogió a La Candelaria durante el turno de quites. Armando Rojo, al citar por ceñidas tafalleras, fue prendido con tremenda violencia; un secuestro en el aire del que, milagrosamente, emergió sin el peaje de la cornada. Con el corazón de los tendidos aún en un puño, el valenciano Guirao reclamó su turno para dar la réplica, enroscándose al animal en unas ajustadísimas chicuelinas que evidenciaron una facilidad y una torería desbordantes. Tras un tercio de banderillas sumido en el caos y el despropósito —una lidia para el olvido—, llegó el momento de la verdad. Montera en mano, Guirao alzó la voz para brindar su obra a su tierra, a la ciudad de la pólvora, evocando a una Valencia que ya respira el inminente aroma de sus Fallas.

El astado de La Machamona guardaba carbón y picante en sus embestidas, exigiendo los papeles. Pero se encontró con una muleta de hierro. Guirao, paso a paso, fue imponiendo su ley, sometiendo la aspereza de su oponente. Al natural brotó un toreo de inmenso poso, aunque el cénit de la tarde estalló por el pitón derecho: las series de derechazos, mecidas con una cadencia hipnótica, pusieron la plaza de Valdemorillo literalmente boca arriba. Fue la obra de un torero hecho y cuajado, una labor de lidiador capaz de tapar, uno a uno, todos los defectos de un animal complejo. El epílogo fue un alarde de valor sincero, acortando las distancias para pasarse los pitones por la faja en un rotundo y sincero toreo en redondo. Y como preludio a la suerte suprema, el éxtasis: hincó las rodillas en tierra y enjaretó cuatro manoletinas soberbias que pararon los relojes de la sierra madrileña. 

Mas la espada, tantas veces verdugo de las ilusiones, emborronó el triunfo soñado. Hizo guardia el acero en el primer encuentro, sobrevino un pinchazo y finalmente cobró una estocada tendida. El atasco con el descabello, que le costó escuchar un aviso, fue una verdadera lástima tras una faena de tanta dimensión. Aun así, la afición, sabia y agradecida, no permitió que su esfuerzo quedara huérfano y lo sacó a dar una calurosa vuelta al ruedo, arropado por el cariño de los tendidos.

El ecuador de la tarde trajo consigo al quinto, una auténtica joya viva con la legendaria divisa de Flor de Jara y una lámina de irreprochable belleza. La arena reclamaba entrega, y el sevillano Armando Rojo no dudó en hincar los hinojos en el frío albero para recibirlo con la explosividad de dos largas afaroladas de rodillas. Ya en pie, meció los brazos para esculpir, a cámara lenta, la que quedaría grabada en la retina de los presentes como la mejor media verónica de toda la tarde; un lance donde el tiempo y el vuelo del percal parecieron detenerse. El duelo en el tercio de quites mantuvo el pulso vibrante de la tarde. Rubén Vara pisó los terrenos del compromiso recetando unas bellas saltilleras cargadas de mando y poder, a las que el propio Armando Rojo dio encendida réplica por el mismo palo, tejiendo un quite de idéntica gallardía.

Con el eco de los capotes aún flotando, el espada andaluz brindó al cónclave de Valdemorillo. Caminó solemne hacia los medios y allí, convertido en efigie, inició el trasteo con unos estatuarios de infinita quietud, con las zapatillas imantadas al ruedo como raíces centenarias. Pronto desveló el novillo esa enclasada nobleza propia de la sangre santacolomeña. Rojo hilvanó series de buen trazo por ambos pitones, dejando para el recuerdo pasajes al natural de hondo calado, abrochados siempre con remates pintureros por bajo que rezumaban aroma a Guadalquivir. Sin embargo, el duende de la tauromaquia es misterioso, y faltó ese chispazo mágico de la transmisión; la obra, bella en su concepción geométrica, no terminó de caldear los tendidos. A medida que avanzaban los tercios, el ejemplar fue sacando a relucir la exigencia de su estirpe, poniéndose correoso y saliendo con la cara suelta y desentendida al final de cada muletazo, haciendo honor al temperamento de su encaste. Sabedor de la condición de su oponente, el torero cerró la faena recetando unos ayudados por bajo de profundo sabor y gran calado.

Mas la suerte suprema se tornó en un auténtico calvario de acero, emborronando por completo el esfuerzo. Hasta cuatro dolorosos pinchazos precedieron a dos medias estocadas tendidas que el animal, en su instinto, terminó escupiendo, para dejar finalmente una estocada trasera. Tras el recado en forma de aviso desde el palco, la plaza guardó un gélido y respetuoso silencio, abrazado ya por el atardecer de Valdemorillo.

El telón de la tarde en Valdemorillo se bajó con el sexto, y Rubén Vara decidió que no iba a dejarse nada en el tintero. Con la tarde agonizando, se fue a la puerta de los espantos, a porta gayola, para tragarse el miedo de rodillas. El coso cubierto de La Candelaria rugía, convertido en una auténtica olla a presión. Ya en el tercio, el joven espada continuó su alarde de valor endosando unas vibrantes largas cambiadas de hinojos, abrochadas finalmente con una media verónica al ralentí que hizo crujir los cimientos de la plaza.

Llegó el tercio de banderillas y Vara reclamó los palos para sí. Dejó pares en todo lo alto, cuadrando en la cara con una precisión quirúrgica, demostrando que la torería y la técnica le vienen de cuna, fiel herencia de las enseñanzas de su padre.

Fue precisamente a su progenitor a quien entregó el alma en un brindis cargado de emotividad, antes de irse a los medios y clavar, de nuevo, las rodillas en la arena. Desde esa geografía del compromiso trenzó un inicio de faena soberbio, hilvanando derechazos de un estoicismo sobrecogedor. Con la mano zurda, el toreo al natural brotó como un manantial: girando magistralmente sobre el eje de una pierna derecha convertida en columna de mármol, compuso trazos de infinita hondura. Toda la obra destiló el aroma de la verdad y la honradez más absoluta. Hizo gala, además, de la inteligencia de los elegidos: tuvo un perfecto sentido de la medida. No quiso alargar el metraje de su obra, sabedor de que el toreo grande no necesita aburrir, y se perfiló en el momento de máximo clamor. Como epílogo, y para mantener la temperatura en ebullición, regaló unas manoletinas de rodillas de alto voltaje.

Pero la espada, jueza inexorable de esta fiesta, volvió a negar la gloria de la puerta grande. Tras dos pinchazos y una estocada contraria, el atasco con el descabello enfrió los ánimos y le hizo escuchar un aviso. A pesar del trago amargo de los aceros, la afición de Valdemorillo le obligó a dar una clamorosa vuelta al ruedo que supo a triunfo moral.

FICHA:

Valdemorillo (Madrid) .- Novillos de La Machamona y Flor de Jara ,

Entrada: Un tercio de plaza.

César de Juste (Tabaco y oro), oreja

Jaime de Pedro (Turquesa y oro), ovación con saludos

Rodrigo Cobo (Berenjena y oro), Oreja

Israel Guirao (Blanco y plata), Vuelta al ruedo

Armando Rojo (Celeste y oro), silencio

Rubén Vara (Blanco y plata),  Vuelta al ruedo; 

Burladero.com

Liquidar la soberanía / por Rafael Nieto


'..Ya hemos dicho alguna vez que la Unión Europea es un ente que ha devenido en una enorme estafa institucional y política, olvidando su origen y echándose de lleno en brazos de los amos del mundo..'

Liquidar la soberanía

Rafael Nieto
En su libro «Soberanía», que debería ser de obligada lectura para todos los españoles, Jorge Buxadé desentraña con rigor intelectual y claridad expositiva hasta qué punto la agenda globalista mundial impide que las naciones puedan ejercer sus legítimos derechos. Unos derechos que no son abstractos, sino que se concretan en lo que las personas podemos hacer en nuestra vida diaria: trabajar, comprar, vender, etc. Es la soberanía, concepto ligado de manera intrínseca y profunda a la misma idea de nación, la que respalda y legitima esos derechos individuales de los ciudadanos.

Pero definitivamente el mundo que nos ha tocado vivir, este circo en el que hay personas que se creen perros y orinan al lado de los arboles levantando una pierna, está decidido a enfilar sus últimos tiempos liquidando todo lo bueno que el hombre (seguro que con la ayuda de Dios) había creado para la consecución del bien común. La soberanía de las naciones era, sin duda, una de esas cosas: la defensa de la libertad y de la identidad. La garantía de que aquello que la civilización ha permitido considerar como inviolable pueda serlo tanto en la ley como en los hechos.


Ya hemos dicho alguna vez que la Unión Europea es un ente que ha devenido en una enorme estafa institucional y política, olvidando su origen y echándose de lleno en brazos de los amos del mundo. El acuerdo con Mercosur, que entrará en vigor de forma provisional muy próximamente, es antes que nada un rejonazo mortal a nuestra soberanía, convertida de facto en una palabra ya casi vacía de contenido. Un acuerdo que los jerarcas de Bruselas se han apresurado a firmar cuando sólo Argentina y Uruguay han ratificado el texto en sus respectivos parlamentos. Un acuerdo lleno de trampas y de dudas que deja a los agricultores y ganaderos españoles al borde del colapso y de la ruina: vendidos por su propio Gobierno y por un partido, el PP, ajeno por completo a las necesidades reales de los ciudadanos.

Como no hay atraco ni desaguisado que no tenga su desfachatez adosada, Von der Leyen y sus amigos peperos y socialistas se han sacado de la chistera las famosas «salvaguardas» con las que pretendían engañar a los trabajadores del campo para que aceptasen el acuerdo. Pero éstos, conocedores de lo que va a suponer la entrada en Europa de productos que no cumplen las normas que a ellos se les exige, ya han dicho que se van a seguir movilizando hasta lograr dar marcha atrás a este fraude. Les han arruinado su futuro y su presente, y encima les piden que aplaudan con entusiasmo.

Donde la secta progre y liberal de Bruselas habla de «competitividad» y de «limitar los aranceles», lo que realmente hay es una monumental estafa para favorecer a los de fuera y empobrecer a los de dentro. Lo que ellos pintan de libertad y apertura es, en realidad, un juego de naipes con las cartas marcadas; un librecambismo donde unos juegan con ventaja porque pueden hacer trampas cuando lo deseen. Con la diferencia de que en este «juego» lo que está en riesgo es la subsistencia de miles de familias, y también, por supuesto, nuestra propia supervivencia. Está en riesgo el plato de lentejas que llega a nuestra mesa no precisamente por arte de magia, sino gracias al esfuerzo y al sacrificio de los trabajadores del campo.

Por cierto, siempre es bueno recordar que el partido de Feijoo se ha sumado con gran entusiasmo a este acuerdo ruinoso para España, demostrando una vez más su absoluta miopía política. Yendo de la mano de los socialistas, como hacen en nueve de cada diez votaciones que se celebran en el Parlamento Europeo. Liquidando la soberanía nacional como les ordenan sus amos, los dueños del planeta, unos enfermos del poder. Lo que probablemente no saben es que el tiempo juega en su contra porque la gente normal está despertando. Cuando se quieran dar cuenta de ello, las urnas les habrán mandado a sus casas.

Morante recogió la Medalla de Andalucía

Morante de la Puebla "impulsando" la tradición
 de torería en el vestir

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, lo definió como “leyenda y figura que ha trascendido la Historia de la Tauromaquia”, destacando además su papel como impulsor de las tradiciones.

 Morante recogió la Medalla de Andalucía

En un acto celebrado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla con motivo del Día de Andalucía, Morante de la Puebla recibió la Medalla de Andalucía a la Cultura y el Patrimonio, en reconocimiento a su trayectoria y a su contribución a la Tauromaquia como expresión artística y seña de identidad andaluza. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, lo definió como “leyenda y figura que ha trascendido la Historia de la Tauromaquia”, destacando además su papel como impulsor de las tradiciones

Inauguración: XXV Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra


'Bajo el lema “Un sueño, una realidad”, la jornada inaugural estuvo dedicada al homenaje a Agustín Montes, figura clave en la creación y consolidación de un sueño como es la ganadería de Montealto'

XXV Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra

La jornada inaugural estuvo dedicada al homenaje a Agustín Montes, figura clave en la creación y consolidación de un sueño como es la ganadería de Montealto.

Villaseca de la Sagra abrió en la noche del sábado 28 de febrero sus XXV Jornadas Taurinas con un acto de profundo carácter institucional y emotivo que volvió a poner de manifiesto el peso específico del municipio dentro del panorama taurino nacional.

Bajo el lema “Un sueño, una realidad”, la jornada inaugural estuvo dedicada al homenaje a Agustín Montes, figura clave en la creación y consolidación de un sueño como es la ganadería de Montealto.

También tuvo lugar la Gala de entrega de premios del XI Alfarero de Plata 2025 y del XXV Alfarero de Oro 2025. Los grandes protagonistas fueron David Gutiérrez, triunfador del XI Alfarero de Plata, y Tomás Bastos, vencedor del XXV Alfarero de Oro,

domingo, 1 de marzo de 2026

Una Champions peligrosamente preparada para el Barcelona / por William Pogue


'..Veo al Barcelona en semis sin oposición. Y lo veo porque así lo ha querido Ceferin y probablemente porque así se lo ha ordenado Infantino, después de susurrarle al oído al propio Joan su decisión de descender al Barça a 1a REF el próximo verano. Será en medio del mundial, pero antes le habrá dado la oportunidad de enjugarse las lágrimas con un título continental..'

Una Champions peligrosamente preparada para el Barcelona

William Pogue
Veo la Champions peligrosamente preparada para el Barcelona. Qué frase nos dejó el incalificable Simeone. En los últimos años los sorteos han sido bastante benignos para ese club del que usted me habla. No les recuerdo ninguna escalada como las que nos han tocado a nosotros, especialmente en las dos últimas ocasiones que hemos tocado pelo, levantado metal o como se diga.


La reciente amistad del corrupto ex presidente y candidato Laporta con la aristocracia del fútbol tiene muchas lecturas. Recuerden: se baja un martes de la Superliga, escenificando amor eterno a Ceferin, unas semanas después de haber recibido el abrazo de Al-Khelaifi en la convención de la ECA. Fue mala suerte que dos días después de su renuncia a la Superliga la UEFA emitiera el comunicado en el que otorgaba al Real Madrid estatus de interlocutor único, "para acordar el futuro del fútbol". El estoque fatal le entró por la cruz, le atravesó los pulmones y ensartó la aceituna que aún tenía bailando en el estómago, con el penúltimo martini.

LAPORTA SE MANEJA BIEN EN EL LLORIQUEO. PROBABLEMENTE A ESTAS ALTURAS YA SABE QUE VA A SER DESCENDIDO POR LA FIFA EN AGOSTO

Y eso trae consecuencias, claro. El berrinche le pilló abandonando el cargo para volver a presentarse a lo que, hoy por hoy es su modo de vida, presuntas estafas aparte: presidir el Barcelona, el club de fútbol más corrupto del planeta. Tal para cual.

Laporta se maneja bien en el lloriqueo. Probablemente a estas alturas ya sabe que va a ser descendido por la FIFA en agosto y se ha ido engorilando en la campaña, haciendo gala de los juegos florales que su parroquia adora: que si los penaltis del Real Madrid, que si los 70 años de dominio del arbitraje, ya saben, los intragables argumentos habituales, llantos de plañidera.


Para sus seguidores Negreira es un bulo. Es difícil saber si lo creen de verdad. Algunos usuarios de X parecen creerlo, pero son indistinguibles de los influencers pagados por el Barcelona, que reparte muy bien su presupuesto (o el del superagente Mendes) entre influencers manipuladores del mercado de fichajes, periodistas de bufanda y sujetos anónimos. Algunos de estos últimos contribuyen con pseudorazonamientos delirantes en su antimadridismo. Otros son simples amebas disfuncionales, dotadas del superpoder de escribir 280 caracteres en ausencia total de neuronas. Este es el ejército mediático de Laporta, una suerte de deshechos de tienta que ejercen un apostolado circense. Dan más pena que asco.

Nadie duda ya que los sorteos de Champions están amañados. Lo de las bolas calientes se ha convertido en una chanza que se permite el mismísimo Álvaro Arbeloa en rueda de prensa, conocedor de los intereses del negocio. Cómo iban a privar al mundo de un duelo del espartano madridista con el inventor del fútbol. Cómo no iban a llenar de campeones de Champions el cuadro del Real Madrid para que se machaquen entre ellos hasta que uno llegue exhausto a la final. 

Cómo no sucumbir a la tentación de propiciar una revancha de la Copa del Rey entre Atlético y Barcelona en cuartos, con el Bodo Glimt y un arbitraje Aytekinesco esperando en semis... Qué cosas tienen los malpensados madridistas...


Veo al Barcelona en semis sin oposición. Y lo veo porque así lo ha querido Ceferin y probablemente porque así se lo ha ordenado Infantino, después de susurrarle al oído al propio Joan su decisión de descender al Barça a 1a REF el próximo verano. Será en medio del mundial, pero antes le habrá dado la oportunidad de enjugarse las lágrimas con un título continental. Laporta fingirá tristeza, ya coronado y clamará justicia desde su trono, entre visitas al juzgado, payasadas varias y martinis con aceituna, sabiendo aliviado que pasará a la historia por algo más que la corrupción. Su mandato será el último de una serie inconcebible de presidentes del Barça, y le catapultará al sablazo que le va a proporcionar un desahogado y dorado retiro.

México.- Entre la vitalidad de la fiesta brava en los alrededores y la desolación en la ciudad


'..que tanto Cinco Villas como San Pedro Xalostoc registraron sendos entradones el 22 de febrero, mientras que en la capital solo van quedando los recuerdos..'

Entre la vitalidad de la fiesta brava en los alrededores y la desolación en la ciudad

Por Jorge Eduardo - México
Puesto que tanto Cinco Villas como San Pedro Xalostoc registraron sendos entradones el 22 de febrero, mientras que en la capital solo van quedando los recuerdos.

Y, a grandes rasgos, así hemos visto pasar febrero. Otrora mes de las grandes citas en la plaza más grande del mundo. El cinco de febrero, el octogésimo aniversario de la Monumental, los festejos oficiales fueron escuetos: una convocatoria precipitada para un evento a puerta cerrada vía redes sociales. Dada la escasa referencia a la tauromaquia, no quedó claro si su público objetivo fue la afición a los toros, o bien, a quiénes consideran los inquilinos del coso de Insurgentes como el público cautivo que podría responder a tal llamado. Vaya usted a saber, cosas del marketing.

Sin embargo, la plaza no se quedó sin su apapacho, pues los aficionados cabales nos citamos a las tres de la tarde afuera del coso. El agitador de esta celebración fue Jorge Arriaga el “Andariego”, gran aficionado no exento de polémica, quien puso lo que hacía para que los aficionados no pasáramos de noche en esta fecha tan señalada. Fue tal su tesón que, al final, pudimos entrar al coso, cosa que parecía, cuantimenos, poco probable. Ahí la Banda de Música nos deleitó con sus pasodobles y quienes quisieron echaron capa. Enhorabuena Plaza México, enhorabuena, afición mexicana.

Ante esta muestra de lo que puede lograr la voluntad en términos de agitación cultural, se hacen más y más grandes las figuras de José del Rivero, Alfonso Gaona, Ramón López, Diego Prieto y todos aquellos a los que les debemos que se consolidara la tradición taurina en nuestro país. Hoy hay más recursos, pero no hay la estatura empresarial ni taurina para alcanzarlos.

En fin, que hubo de esperar hasta el 22 de febrero para que hubiera toros cerca. No fue un día fácil. Como es sabido, la caída de un capo obligó a la cancelación de los festejos de Guadalajara y León. Nadie podrá decir que es una mala noticia, pero quienes en su momento estuvimos en contra de la militarización del país, vemos de vuelta la fórmula de capturar líderes mientras las estructuras criminales mantienen su poder fáctico y práctico, que tampoco se mermó en el sexenio anterior y que hoy se traduce en espeluznantes despliegues armados. Habrá que tener cuidado.


Total, que Cinco Villas volvió a recibir un festejo formal. Si bien no pudimos asistir, sí que podemos dar cuenta de los buenos comentarios sobre el encierro de Las Huertas y los triunfos de Diego Silveti y Marco Pérez. Bruno Aloi gustó mucho a la concurrencia. A juzgar por las fotos, el coso de Cuautlalpan registró un llenazo.

A donde sí asistimos fue a San Pedro Xalostoc. Los pueblos de Ecatepec son los ejemplos más cercanos a la capital del país del arraigo de la fiesta brava en la población asociado con las fiestas patronales. Si bien la afición a la tauromaquia por sí misma es fuerte, su papel ritual dentro de la festividad, en este caso de la Cátedra de San Pedro, es lo que la hace imprescindible.

Así pues, la plaza portátil La Giralda, montada como es costumbre en unas instalaciones deportivas, registró casi un lleno en una tarde gélida y nublada, con un viento que no molestó a la corrida pero que dificultó estar en los tendidos. Orgulloso, el pueblo de Xalostoc acudió a su fiesta.

Ante tal marco, se lidió un encierro de Torreón de Cañas disparejo de presentación, entre los que desentonó el muy anovillado cierraplaza. En cuanto al juego, estos fueron todos abantos, sueltos, correlones y andarines, mientras que más de uno terminó rajándose. No obstante el ganadero se dio una vuelta al ruedo a la muerte del quinto de la función.

José Mauricio tuvo una tarde desangelada, en la que de no ser por sus chispazos de buen toreo hubiera pasado inadvertido. Con el abreplaza comenzó su faena de muleta doblándose, tratando de fijar a la suelta res. Esta repetía sin transmisión y Mauricio cumplió sin más para escuchar una ovación. No mejoraron las perspectivas con el cuarto de la tarde, con el que no pudo bajar la mano ni gustarse.

Angelino de Arriaga encuentra toro en todas partes. Tiene un sitio y un oficio consumados, y así lo demostró haciéndose de la embestida del sueltísimo segundo de la tarde, que se escupió ostensiblemente del caballo y se mantuvo en esa línea durante toda su lidia. Aunque había poco más que hacer que aprovechar el viaje del toro, el tlaxcalteca extrajo algún buen trazo. Con las banderillas entretuvo al personal. Pinchó y perdió algún trofeo.

Al quinto de la tarde sí que lo metió en la muleta y le cuajó las dos mejores tandas de la tarde, una por el pitón izquierdo y otra por el derecho. Lo malo fue que, ya sabiéndose por encima del toro, volvió a echar mano de aprovechar el viaje, lo que fue en desmedro de la que pudo ser una faena maciza. Luego de pinchazo y estocada se pidió el mismo la segunda oreja y el juez aflojó rapidito y de buen modo.

Francisco Martínez en buen derechazo

Completó la terna Francisco Martínez, a quien le tocó en suerte el mejor toro del encierro, el serio tercero a pesar de lo corto de su caja. El guanajuatense revivió los muy poco vistos faroles invertidos, puso banderillas y más tarde inició su trasteo de rodillas. Entonado, aprovechando las virtudes del toro, engarzó una faena emotiva que llegó al gusto de los diletantes. Algunos remates por bajo fueron verdaderas pinturas. Tuvo suerte con los aceros y recibió dos orejas con muy poca petición de la segunda.

Con el sexto, el más chico y manso de la tarde, debió correr un auténtico maratón detrás del acobardado animalejo, al que debió tratar de meterle la espada cinco o seis minutos antes. Nadie se hubiera quejado de un bajonazo, sinceramente.

Así, pues, la cultura taurina resiste. En las afueras de la ciudad se respira vitalidad, aunque sea ocasional y en contextos más complicados que la mera oferta y demanda de festejos taurinos. Mientras tanto, quienes regentean la Plaza México la explotan, pero ni la ven ni la oyen…

…Y mucho menos la escuchan…