la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 26 de octubre de 2026

Hughes. FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho



'..El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz..'

FC Barcelona, 1; Real Madrid, 2. Otra vez Mourinho

Hughes
Pura Golosina Deportiva

Era el once bonito, el que le gusta a la gente, aunque al final iba a ser la reivindicación del doble pivote y de la negritud más ansónida.


Antes del inicio, Lamine, con sus andares de trapero (de cantante de trap), le hacía el thumbs up a la cámara con la mano vendada. Oro, poderío. El Barça es un equipo como de pelotaris o de personas generosas que practican mucho la digitación.

En las bandas, Mou y Flick iban iguales: barba canosa, chupa de negro, pinta de divorciados o de aspirantes al papel de Bosch.

El Camp Nou, a medio acabar sus anillos dantescos, transmitía las habituales vibraciones de oscuridad y error. También allí los partidos son molto longos...

Veíamos en el Barça a Rodri, objeto de deseo en verano, y la verdad es que no tiene cara de jugador del Madrid.

El partido empezó con una sorprendente seguridad de Diomandé, muy fuerte ante los chicos de la Masía y muy fiable lejos del área, en controles y decisiones.

Güler llegaba en el 4, y Gordon, el prerrafaelita, en el 6. Tenía pinta de gran partido en ciernes.

Había sucesivas faltas sobre Bellingham. Nadie se atrevía a soñar con una amarilla y además calentaban al jugador, que hizo un partido memorable. No hay palabras, ni conceptos (panenkitas, os jodéis) para entender y valorar el partido monumental de Bellingham.

El Barcelona cargaba la intención presionante, esa avidez en los ojos de Fermín, por Huijsen, el gran riesgo del once de Mourinho. Mi adorado Dean empezó vacilante. Ahí le podían cazar, luego ya no.

El primer intríngulis del partido estaba en que el Madrid superara la línea del fuera de juego de Flick. Ese achique quee traumatizó a una generación entera con Sacchi era ahora un alambre por el que Guler trataba de llegar a Mbappé, que no parecía, de primeras, dulce en el toque.

Güler era el lanzador, el proyector, el Elon de nuestro camino al espacio, pero no sería yo un plumilla fidedigno si no hiciera constar aquí que pierde muchos balones. Arda daba un pase y perdía cuatro. Todo jugador necesita amor y olvidar pequeños detalles como este.

Pasaban los minutos. Diomandé era de lo mejor al principio. Llegaba, controlaba, se giraba, con esa facilidad de Michael Jordan y había vislumbres de comodidad en el partido. Pasado el arreón inicial, el Madrid dominaba el toro mecánico. Se notaba quizás en el rostro de Mourinho, que dejaba escapar un gesto de auténtico placer, de yonqui de la adrenalina.

Parecía ya desde muy pronto que en el medio había construido una de sus famosas jaulas. El equipo estaba bien colocado y funcionaba mucho el reojo. Cuando un equipo defiende bien hay mucho de eso. Tchouameni, por ejemplo, no le quitaba ojo a Pedri y Bellingham orbitaba cojonero alrededor de Rodri. Silva estaba muy bien en los robos. Ponía su experiencia y su talento en la intercepción.

El Barcelona llegaba por Gordon, que es bueno, pero no asusta con su cara de alcohólica de Bristol. La parte de Lamine caía dentro de la red mourinhesca y el Barcelona evacuaba por su lado.

Volvía a llegar el Madrid por Güler en el 17.

Había rachas invisibles, cambios de viento inexplicables, y el Barça se vino un poco arriba a los veinte minutos. Mbappé ponía mucha velocidad pero estaba torpe con la pelota y Güler seguía acusando los acosos de esquina oscura en la banda.

El que mejor estaba era Bellingham, al que el equipo buscaba por ser, no solo centro de todo, sino el más fiable en los controles. Daba pases de gran intención, se le veía lúcido, acertado. En cada partido hay un jugador que parece disponer de la visión cenital. Hay un dron y es suyo. Esta noche era de Bellingham.


Al Madrid le faltaba eso. El pasecito final. El castillo estaba elevado y faltaba que se subiera el niño en lo alto.

Se lesionó Espart y salió Balde (nombres como de supermercados). En la grada aplaudían mucho al lesionado y entre los rostros, muy parecidos, muy similares, uno parecía ser Évole. Era curioso. Se llegaba a Évole no viendo a Évole sino eligiendo a Évole como el rostro más reconcentradamente común. Era como un decantado de facciones en las que florecía él.

Cucurella forjaba ya otro partidazo cubriendo a Lamine, muy ayudado por Diomandé y por Tchouaméni, que empezaba a comerse el centro del campo entero. En la jaula de Mou, el que domaba al león era él.

En el proceso físico inevitable que es toda defensa, se cometió una segunda falta sobre Lamine y había que ver sus caras y las de los demás cuando no hubo amarilla. ¿Dos faltas sin tarjeta? Eran la viva imagen de la consternación. De atropellos así está hecha la vivencia culé.

Ante una mole de tacticismo, músculos y reojos, el Barça intentaba la aproximación diagonal seguida de pepinazo lejano. En la puerta no estaba Courtois, pero la presencia de Lunin quizás reforzó la solidaridad general.

A la media hora ya fue aquilatándose el guano y Güler le puso un balón lujurioso a Mbappé, que lanzó alto uno de sus clásicamente fallidos remates acrobáticos.

El realizador mostraba, en la grada, en un mismo plano, a Rikjaard, a Koeman y a Jordi Cruyff y un escalofrío de temor y nostalgia subía por el espinazo. ¡Cuánto hemos pasado!

Gordon, con su cara de Robert Millar cuando era hombre o de sustituido demográfico, pudo marcar tras error, enésimo, de Güler, que ahí terminó de espabilar. Ay si esto lo hiciera Vinicius...

En esos momentos se cocinaba el partido. Tchouaméni ya parecía el mejor en el campo. Su dominancia era magnética. Como la de un buen árbol que por estar se apodera de un espacio.

Alguien osó hacer otra falta sobre Lamine, que empezó a irse del partido ante el atropello, incapaz de gestionar el trauma de tanta violencia... ¡tres faltas y ni una tarjeta!

Quizás fuera la primera jugada en la que el Madrid dio más de cuatro toques seguidos, y de ahí salió el gol. Silva abrió con clase, Diomandé centró al área y Mbappé marcó de rebote, única forma que tenía de hacerlo.

El gol a veces desordena. El Madrid estaba tan bien, tan compacto y ordenadito que la euforia era temible. Faltaban cinco minutos para el descanso, y el Madrid pudo marcar en dos llegadas muy peligrosas: típica de Mbappé con palo y offside y otra de Diomandé, solo, con la zurda. Lo que llaman la superficie de golpeo era la adecuada, aunque salió mal. Diomandé parece manejar todas las opciones y en cada intento no sabemos el porcentaje posible de acierto. Cada acción, dentro de un catálogo amplísimo, casi total, es recibida con absoluta sorpresa por el aficionado. Puede chutar fuera, puede clavarla por la escuadra. Hay algo estocástico en él por eso. Con él las expectativas habituales se multiplican, cuando recibe y se va, pues siempre se va, descapulla como una flor rabiosa nuestras expectativas, oh, tate, que este tío es otra cosa, y luego potenciada la fantasía, sus finalizaciones triunfan o no, pero hay ahí un balance rápido de posibilidades, de esperanza, que por lo que sea (estamos empezando) no es negativo, no decepciona, nos deja ansiosos de más, con hambre de Diomandé.
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En el descanso, Tchouaméni y Bellingham ya se habían ganado el derecho a una ovación.

Lo de Bellingham, preclaro en ataque, brillante y responsable con la pelota, era en defensa un escándalo. Con absoluta humildad se ocupaba de Rodri, y su poder físico aparecía en el borde de las dos áreas. Su fútbol eran verticales de poderío; agresivo y pugnaz, era el primer organizador de la defensa y el organizador del ataque. Falló un claro dos contra uno, pero seguía buscando a Mbappé. Si Güler buscaba en largo, él lo hacía en corto. Era el que recibía, aguantaba, se iba con control o con zancada, esos regates suyos de 1500m obstáculos, pero era tan bueno o mejor en defensa. Su partido es de la densidad del de Redondo en Dortmund. Su centrocampismo inauguró algo, reivindicó una supremacía sobre la pareja Rodri-Pedri.

Su juego, como el de Tchouaméni, se cimentaba en una superioridad física. Su fútbol era de una versatilidad absoluta. Los tacles salvajes, al estilo de Valverde, los cuerpeos, juego de espalda, cargas, autopases, regates, pases al hueco, controles de pecho, como un gladiador cargado de armaduras, dagas, redes, contra leones sucesivos en un juego tan táctico como físico que iba de un área a otra, convertido en centro auténtico del Madrid, conector de todo, todo pasando por su cuerpo literalmente, físicamente. Fisicidad madridista, personalización total, liderazgo encarnado. Todos los choques, las descargas, los golpes los jugaba, los vivía plenamente. Alma del Madrid de Mourinho.

Hubo entonces un lance raro, un poquito negreiro. Cancelo le firmó con los tacos los gemelos a Diomandé, que expresó el dolor por vez primera (todo en él es inaugural). NO pasó nada, ni a ras arbitral ni videoarbitral. Ningún pinganillo se accionó.

De poder quedarse el Barça con diez se pasó al 1-1, Raphinha de tiro en un córner, quizá ensayado o enriquecido por Pedri.

El 1-1 entraba en lo esperado. El Barça iba a marcar. Ahí empezaba lo interesante para el Madrid. Cada momento de esta temporada es el sorbo lento de un vino que guardábamos. Asistimos a todo con una delectación otoñal, buscando los matices psicológicos de la obra mourinhal. ¿Aguantaría el equipo?

En otras ocasiones se habría deshecho como una sonrisa de Pedro Sánchez. Habría caído en un rápido plof. Casi lo temíamos cuando Dumfries sustituía a un Valverde, seguramente elongado por algún tacle defensivo espectacular, su mejor acción junto al disparo.

Faltaba pólvora arriba. El Madrid estaba a punto de recordar en eso a estos años pasados. El Barcelona presionaba con nueva avaricia y Dumfries, especialmente Dumfries, un jugador que parece llevar zuecos, era todo promesa para ellos.

Era el momento clave. El Madrid de Mou iba a decir en esos minutos de qué estaba hecho.

Y ahí se rehízo. Volvió a salir a la contra. Güler buscó a Dumfries, luego Diomandé hizo un gran slalom...

El Madrid estaba. Había consistencia en sus cuadernas. Solo crujía con alarma una, por la que se colaba el Barcelona en el reflujo de las contras del Madrid. Por Bernardo ya iban los Pedris. Estaba cansado. Su rostro rozaba la agonía. Y Mourinho, que se guardaba los cambios, puso rápidamente a Camavinga. Por fin.


El Madrid salía por Dumfries, seguramente un logro del Barcelona. Era como ver un examen de conducir. A ver, muchacho, saca el coche del aparcamiento. Y era incapaz. Se estrellaba en la cal cada vez...

Entonces se produjo para mí un momento clave también de la temporada. O sea, en el momento clave llego un momento doblemente clave: Huijsen recibió un balonazo en la cara y esto fue su bautizo de camachismo. No solo no se quejó sino que probablemente terminó de espabilarle. El bueno de Huijsen necesitaba este partido y ese balonazo para romper a defensa de tronío en el Madrid.

Superado con mucho el minuto 80 de partido, el Barcelona recibió la primera amarilla en la martirial persona de Gordon, que verdaderamente no daba crédito.

Flick sacaba a los Barça toons y Mou no. El partido se afilaba, se tensaba. Partido bueno, minutos larguísimos. La salida del Madrid, ojo, era cosa de Lunin, Dumfries, Camavinga, Konaté...era como ver un carrito de bebé rondando una escalera mecánica. Sudores fríos, encogimiento de todo lo encogible. Y ahí, de una forma venturosa y perfecta, como si todos los fallos anteriores, los casis, los ay, los desencuentros por un centímetro, por una décima de todos estos meses cobraran sentido, el Madrid construyó una jugada para el recuerdo. Yo sé lo que hacía cuando Cristiano marcó el gol en el Nou Camp la liga aquella. Sé cómo era mi vida. Mis errores, mi inconsciencia. Mis esperanzas. Mis amigos. El tiempo reaparece y toma la forma de un cielo, el aire rosado y feliz de una tarde. Bellingham, que había luchado de todas las formas, bailó una suerte de claqué con virguería, ruleta y pase a Camavinga, que abrió a Güler, siempre presente en la banda, referencia constante ahí, ya hecho jugador adulto, y le devolvió el pase tan largo, con tanto efecto que de tan obtusángula no parecía una pared; llegar era un alarde, y Camavinga lo hizo y con un solo toque zurdo se libró de Cubarsí, como aquella vez Bale se libró de Bartra. No terminó ahí su jugada porque con la derecha buscó la santrada atrasada para Mbappé, que como la flecha que es llegó a la ramatada. El gal formó una tremolina de madridistas y Mou, por fin, se deslizó brevemente por el césped. Era el gol más importante en años. El Madrid volvía. La obra mouríñica tomaba la forma de algo compacto, bravo, lleno de espíritu y propósito.

El gol estaba ya en el márcador, pero cuando el árbitro pidió un momento se nos heló la euforia. No podíamos renunciar a esa alegría. Ya no... Pero no era el Var, era solo la megafonía: Si us plau, no llencin coxinills... Genocidio de gafas de colores, tristezas inencajables... pero el madridismo era feliz. Con esa euforia liguera que algunos, no sabemos por qué, casi preferimos, hecha de revancha, de reencuentro y de promesas. La gloria europea es una vulgaridad. Mourinho endereza épocas enteras. Te quiero, amigo, José.


1-2: Un Madrid soberbio vence al Barça y al árbitro Martínez Munuera


'..El Madrid ganó un choque del que, según los expertos, iba a salir goleado. Lo hizo defendiendo como un equipo, con un Lunin magnífico y pudiendo haber goleado. Well, nobody's perfect..'

1-2: Un Madrid soberbio vence al Barça
 y al árbitro Martínez Munuera

Por Francisco Javier Sánchez Palomares
En un partido que no debería haber tenido lugar desde hace varias temporadas porque el FC Barcelona no tendría que estar en Primera División, los de Mourinho dieron una lección de fútbol de verdad. El Madrid, que según muchos se dirigía al matadero, completó un encuentro soberbio y venció por 1-2 tanto al Barça como a Martínez Munuera.

Mou planteó el choque con una alineación ilusionante, con Valverde de nuevo en el lateral derecho y Güler y Bernardo en el mismo once. Además del sistema corrupto, había otro problema: Courtois causó baja por gripe. El técnico luso parece decidido a solventar los problemas que presentaba el equipo desde hace un par de campañas.

Como es habitual, el árbitro comenzó señalando falta ante cualquier acercamiento de un futbolista blanco a uno azulgrana. Al revés, no. Hoy le tocaba hacer el trabajo a Martínez Munuera en el campo y a Iglesias Villanueva en el VAR, pero es indiferente.

Cerca del minuto 5, Güler penetró por la derecha y remató en carrera por encima de la meta del ex del Espanyol Joan García. El Barça respondió con un disparo flojo y centrado de Gordon que Lunin no tuvo problemas para blocar.

Martínez Munuera, además del tema faltitas, se dedicaba a birlar córners al Madrid en sus ratos libres. Fermín volaba antes de llegar a Cucurella y reclamaba tarjeta. La turba, también. Valores sólidos los del FC Barcelona.

El juez de línea indicó al árbitro principal una falta nítida de Lamine sobre Cucurella y el educado 10 blaugrana no entendía cómo había osado tal cosa. Rakitic comentaba que nunca le gustaron los linieres que estaban atentos a las faltas. Seguramente a swimming Riquelme tampoco le agradaba que el asistente hubiera hecho su trabajo. Cuanto peor para el Madrid, mejor para él.

Mourinho está comenzando a poner orden y sus jugadores parecen haber entendido lo que les pide

En el 17', de nuevo Güler. Esta vez chutó desde la frontal y García despejó. Mbappé disponía de vez en cuando de carreras francas que no llegaban a buen puerto.

Raphinha respondió con un trallazo lejano que no fue entre los tres palos por poco. Valverde estiraba con gesto serio y Dumfries calentaba. Mal asunto.

Fido Dido Huijsen se animó a incorporarse al ataque, pero no alcanzó el globito servido por Bellingham que lo hubiera dejado solo frente al inscrito portero culé.

Antes de la media hora, Espart se marchó lesionado. Entró Balde en su lugar.

El Madrid se mostraba sobrio. Estaba haciendo un partido muy serio ante este Barça hipervitaminado. Una lástima que necesite tantas ocasiones para marcar. Sobre el 33', Mbappé no acertó a rematar bien una volea complicada. Ya quedaba menos para que el francés marcara.

Lunin estaba realizando su trabajo con solvencia y brillantez.

El Barça durmió el balón en el tramo final de la primera mitad. Pero entonces Cucu, Diomande y Bernardo armaron una buena jugada, Gerard Martín despejó, el esférico rebotó en Mbappé —pim pam, toma Lacasitos— y acabó en la tronera. 0-1.


Lamine Yamal pudo empatar, pero solo ante Lunin la echó fuera. Balón de Oro ya. Rodri sí acertó después, pero Lunin seguía fino y seguro.

Mbappé remató al palo en el 45 cuando se encontraba en fuera de juego. Luego ni poste ni nada. Y en la siguiente jugada, Diomande falló un mano a mano clarísimo ante el Sr. García.

Descanso. Primera parte muy sólida de los blancos. Mourinho le estaba ganando la partida de ajedrez a Flick. El Madrid estaba sustentando su ventaja en su robustez defensiva, con un Lunin muy seguro. Los de arriba no se estaban mostrando tan acertados, motivo por el cual no se llegó al medio tiempo con más goles del equipo cuyo club no paga a ningún alto mando de los árbitros.

El partido se reanudó con una amarilla clara para Tchouaméni. Llegó tarde al balón y pisó a Cubarsí. Aurélien estaba siendo uno de los más destacados y esta amonestación podría lastrar su ímpetu. Sin embargo, y como es lógico, Martínez Munuera no peritaba las jugadas con el mismo criterio hacia uno y otro lado. Balde agarró a Mbappé durante un tiempo casi geológico y el de azulito ni siquiera hizo uso del pito.

Al público le daba igual y protestaba. Están tan acostumbrados al viento a favor que cuando no es un huracán y se queda en vendaval les sienta mal.

El Barça estaba trenzando jugadas que colocaban en ventaja a sus jugadores al borde del área. Pero los jugadores del Real Madrid demostraban concentración máxima. Jude y Tchou abortaron dos de estas acciones tocando el balón en el último momento.

El Madrid, que según muchos se dirigía al matadero, completó un encuentro soberbio y venció por 1-2 tanto al Barça como a Martínez Munuera

Apareció Cancelo para clavarle los tacos en el gemelo a Diomande. Roja clara. Tanto que lo fue para Guti. No fue falta, por supuesto. Además, el costamarfileño fue castigado con un minuto fuera del terreno de juego. El fútbol, o este sucedáneo, es maravilloso. Rakitic no se quejó en esta ocasión. Gran comentarista.

Los de Mou no estaban aprovechando multitud de contraataques y el Barça, que debía estar con diez, terminó por empatar en el 60' por medio de Raphinha tras un buen pase de Pedri y una acción defensiva mejorable del Madrid.

Tras el gol, Dumfries sustituyó a Fede. Y en el 65', Lunin realizó una parada sublime a un testarazo de Gerard Martín.

El gol cercenó las contras que estaba llevando a cabo el Madrid y espoleó al Barça.

Poco antes del 70', Cubarsí derribó a Mbappé en el área. No se esperaba que ni árbitro ni VAR interviniesen. Y así fue. Poco después, mano de Balde clara. Tampoco fue penalti. El manipulador de vídeos Quirante realizaba su labor exagerando las protestas de Mourinho.

A diez del noventa, Bernardo dejó su lugar a Camavinga y acto seguido Lamine arreó un balonazo en la cara a Huijsen. Además de derribarlo por el pelotazo, Martínez Munuera obligó a Dean a salir del campo. Luego se desdijo y le dejó entrar. El nivel del arbitraje español, el mejor del mundo.

En el 83' Gordon cazó a Güler por detrás. Otra roja al limbo. Rakitic se quejaba de que no fue falta.

Cuatro minutos después, contraataque maravilloso del Real Madrid con una acción de Bellingham celestial y una incursión y pase de Camavinga a Mbappé  como para ponerle un piso. 1-2. Segundo del francés. Algunas personas del público decidieron que era buen momento para arrojar objetos al campo. Allí es una tradición. Algo cochina, pero tradición.


En el 91', Lamine Yamal clavó los tacos a Bellingham y Martínez Munuera amonestó a Huijsen. Sí, lo habéis leído bien. La estrella de la selección está aforado, como los políticos.

Güler y Diomande se marcharon para que entraran Trent y Espí. El árbitro aprovechó para sacar amarilla a Mbappé por... da igual.

A pesar de todos los esfuerzos, Martínez Munuera no logró que el FC Barcelona derrotase al Real Madrid. Ni siquiera que empatase.

Mourinho está comenzando a poner orden en un equipo que tenía las estrellas desordenadas como el trastero de Diógenes y sus jugadores parecen haber entendido lo que les pide. Este partido huele a punto de inflexión.

El Madrid ganó un choque del que, según los expertos, iba a salir goleado. Lo hizo defendiendo como un equipo, con un Lunin magnífico y pudiendo haber goleado. Well, nobody's perfect.

domingo, 25 de octubre de 2026

Manuel Quintana: una tarde de impacto y toreo para cerrar temporada en Montoro

 

'..toreó con muletazos de mano largo y profundos sobre todo por la derecha componiendo muy bien. Una tanda final con la zurda arrastrando la muleta. Faena muy completa de principio a fin con una entrega total de Manuel. Estocada casi entera de efecto fulminante. Dos orejas y rabo..'

Manuel Quintana: una tarde de impacto y toreo para cerrar temporada en Montoro

Un año más la plaza de toros de Montoro ponía fin a la temporada taurina en la provincia cordobesa. En esta ocasión no fue con motivo de su feria y fiestas como suele ser habitual pero igualmente el festejo sirvió para poner el epílogo a la Córdoba taurina. Se anunció una corrida de toros mixta para los espadas Oliva Soto, Manuel Román y el novillero con caballos Manuel Quintana.


Abrió cartel el el sevillano Oliva Soto que recibió a su primer astado a la verónica. Comenzó la labor muleteril con muletazos por bajo. Continuó con una tanda con mucho empaque con la mano diestra. Lo intentó con la izquierda. Estocada sin puntilla. Oreja.


Le seguía en el cartel Manuel Román. Destacó Rafa Rosa en banderillas que se desmonteró. Comenzó muy bien con la rodilla genuflexa. Dos buenas tandas con la mano derecha. Su fallo reiterado con los aceros le privó de cortar una oreja.


Cerraba la terna el novillero Manuel Quintana que se gustó toreando a la verónica rematando con una media de auténtico cartel. Bien banderilleado por Curro Javier. Toreó con muletazos de mano largo y profundos sobre todo por la derecha componiendo muy bien. Una tanda final con la zurda arrastrando la muleta. Faena muy completa de principio a fin con una entrega total de Manuel. Estocada casi entera de efecto fulminante. Dos orejas y rabo.

En el cuarto astado de la tarde Oliva Soto se mostró con entrega ante un animal complicado y muy brusco, consiguió extraer algún meritorio derechazo y natural. Pinchazo, media estocada y varios golpes con el descabello tras dos avisos. Silencio.

En el quinto cornúpeta de la tarde Román le ejecutó buenas verónicas en el recibo. Con la franela lo intentó por ambos pitones ante un toro sin transmisión y ,que quizás también evidenció en algún momento la falta de rodaje. Fallo con la espada y tocaron un aviso. Silencio.

El sexto y último de la cerrada noche montoreña, Quintana lo recibió de una larga cambiada de rodillas para posteriormente torear de forma magistral a la verónica, rematando con una bonita media. Llevó el novillo al caballo por chicuelinas al paso. Se desmonteró José Muñoz tras un gran tercio de banderillas. Inició su labor con una imagen añeja con la montera puesta. Novillo más complicado en el que se mostró muy resolutivo y solvente con una mano derecha muy firme. Pudo el joven cordobés en todo momento al animal. Estocada fulminante.
  • FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Montoro, Córdoba. Corrida de toros mixta.

Toros de Salvador Domecq y novillos de Jiménez Pasquau.

Oliva Soto, oreja y silencio tras dos avisos

Manuel Román, ovación y silencio.

El novillero Manuel Quintana, dos orejas y rabo y dos orejas.

INCIDENCIAS: Se guardó tras el paseíllo un minuto de silencio en memoria de Gonzalo González.

CUADRILLAS: Rafa Rosa se desmonteró en el segundo tras parearlo.


Manuel Quintana

Ecuador: El Fandi y Julio Norte indultan dos toros y firman una tarde histórica en Latacunga

'El Fandi y Julio Norte indultaron dos toros de Huagrahuasi en un festejo de gran emoción, en el que ambos matadores conectaron con los tendidos y firmaron dos actuaciones de máxima dimensión'

La Feria de Latacunga 2026 arrancó con una tarde para el recuerdo. El Fandi y Julio Norte indultaron dos toros de Huagrahuasi en un festejo de gran emoción, en el que ambos matadores conectaron con los tendidos y firmaron dos actuaciones de máxima dimensión. Olga Casado saludó dos ovaciones ante sus oponentes, mientras que el rejoneador Arturo de la Fuente abrió la feria con otra ovación.

El primer gran momento llegó con el tercero de la tarde, un ejemplar de Huagrahuasi al que Julio Norte recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio, antes de dibujar varias verónicas de buen trazo. El salmantino, que debutaba como matador de toros en Latacunga, construyó una faena emocionante y de gran conexión con el público, aprovechando las condiciones del animal para cuajar una actuación que fue creciendo hasta desembocar en la petición de indulto. El presidente concedió el pañuelo naranja y el toro volvió vivo a los corrales. Norte paseó las dos orejas y el rabo simbólicos y dio la vuelta al ruedo junto a Canela Cobo, ganadera de la divisa ecuatoriana.

La emoción tuvo continuidad en el quinto, ‘Pigmaleón’, otro ejemplar de Huagrahuasi que encontró en El Fandi un torero capaz de interpretar sus virtudes. El granadino firmó una faena de gran transmisión, ligando series por ambas manos y llevando la embestida con ritmo y profundidad. La respuesta de los tendidos fue creciendo hasta solicitar el indulto, que también fue concedido. El Fandi obtuvo las dos orejas y el rabo simbólicos en una actuación que elevó aún más el tono de la tarde.

Olga Casado dejó disposición y entrega frente a sus dos oponentes, siendo despedida con sendas ovaciones. Por su parte, el rejoneador Arturo de la Fuente saludó una ovación en su actuación, abriendo el ciclo taurino de Latacunga.

La primera corrida de la feria ecuatoriana dejó así dos indultos y un triunfo rotundo de El Fandi y Julio Norte, protagonistas de una jornada en la que los toros de Huagrahuasi permitieron vivir dos de los momentos más destacados del festejo.

  • Ficha del festejo: 

Latacunga (Ecuador). Primera corrida de la Feria de Latacunga 2026. Corrida mixta. Toros de Huagrahuasi y Triana (4.º y 7.º). Indultados el tercero y el quinto, de Huagrahuasi.

Arturo de la Fuente: ovación.

El Fandi: ovación y dos orejas y rabo simbólicos.

Julio Norte: dos orejas y rabo simbólicos y ovación.

Olga Casado: ovación y ovación.



¡Prohibido abrazarse! / por Rafael Nieto


'..Los abuelos se merecen no solamente el derecho a abrazar a sus nietos, besarlos y quererlos sin medida, y de la manera que estimen oportuna, sino que deberían recibir también el respeto de la sociedad y de las instituciones públicas..'

¡Prohibido abrazarse!

Rafael Nieto
En la alcantarilla woke en que ha devenido, desgraciadamente, la antes gloriosa civilización occidental, no hay pilar ni muro de nuestras antiguas fortalezas que no quiera demoler la mafia progre, consciente de que logrando acabar con ello, tendrá cada vez más cerca el advenimiento de la barbarie como única forma de gobierno. Como las termitas o los talibanes, esta mafia (constituida minuciosamente en instituciones, ongs y diversos tipos de morralla social, como la peste antifa) va realizando su tarea destructiva sin que enfrente haya otra cosa que el empuje audaz de algunos patriotas y las oraciones de las monjitas de clausura. Poco más.

Algunos de esos intentos, sin embargo, terminan siendo tan ridículos y grotescos que, no solamente no consiguen su objetivo de laminar los principios y valores que han alejado a la Humanidad de la selva durante siglos, sino que, por el camino, han coronado a sus autores como los estúpidos que son; incapaces por completo de comprender que las grandes verdades del hombre no se hicieron universales por ninguna clase de «dictadura de la aristocracia», sino por el imperio natural del sentido común. Y porque, mal que les pese, toda alma humana lleva impresa la búsqueda del bien desde su mismo origen.

Las autoridades de Irlanda se han visto obligadas a retirar una campaña, promovida por una organización privada pero con ayuda de dinero público, en la que, a través de un vídeo patético, se proponía a los abuelos dejar de abrazar y de besar a sus nietos para promover lo que ellos llaman «el consentimiento infantil», es decir, que los mayores estén obligados a preguntar a los niños si quieren ser abrazados y besados, o no. Una especie de «sólo sí es sí» pero entre abuelos y nietos. El derecho a hacer la cobra a los padres de tus progenitores y dejarlos con el corazón congelado durante una buena temporada. O para siempre.

A pesar de que uno peina canas, y estas pupilas que han de tragarse la tierra han visto ya infinidad de despropósitos, aberraciones y golferías de la merma progre, el mencionado vídeo es de las cosas más repugnantes y lamentables que uno recuerda en bastante tiempo. Tratando de presentar algo tan bello, tierno e inocente como el abrazo y los besos de unos abuelos a sus nietos como una especie de acoso encubierto, en una obligación impuesta por la fuerza. Mostrando a las personas que más suelen adorar los niños como si fuesen unos pedófilos de la rama incestuosa y sin el menor recato. Vomitivo es poco, y eso que la escena dura escasamente veinte segundos.

La destrucción de la familia tradicional es una de las obsesiones de la mafia woke casi desde su mismo origen. Demonizando a los abuelos, que son los depositarios del amor y de los vínculos irrompibles de la familia, los autores de esta basura tratan de poner en la diana a las personas que merecen mayor respeto, admiración y afecto. Los enemigos de la civilización nunca dan pasos en falso; saben que en la familia residen la mayoría de las certezas humanas, y que un niño que se siente amado por sus padres y abuelos es una oportunidad perdida para hacer de él el monstruo alienado, sin principios ni valores, que necesitan para su enloquecido proyecto nihilista. Y donde digo «nihilista» pueden leer, si lo prefieren, satánico.

Los abuelos se merecen no solamente el derecho a abrazar a sus nietos, besarlos y quererlos sin medida, y de la manera que estimen oportuna, sino que deberían recibir también el respeto de la sociedad y de las instituciones públicas. Es indecente que un sólo céntimo del dinero de los contribuyentes vaya a financiar algo tan execrable, tan profundamente inhumano como este vídeo, y encima enmarcar la campaña en una gilipollez supina como es el «consentimiento voluntario» de los nietos. ¡Váyanse a paseo ya con sus campañas de odio y su agenda woke con final en Mordor!. Dejen vivir a la gente en paz, que todos sabemos muy bien quiénes queremos que nos abracen.
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Jaime Oaxaca, mereció la pena… / por Antolín Castro


'..Siento su marcha, en la distancia, desde España a México, pero le tengo muy presente. Tenía esa virtud, la de estar presente a pesar de la distancia que nos separaba..'

Jaime Oaxaca, mereció la pena…

Antolín Castro
Opinión y Toros / 24 Oct. 2026
Son muchas las personas con las que nos cruzamos en el camino, a algunos de ellos les consideramos amigos.

A nivel de amigos se llega de distintas maneras y una de ellas es a través del trabajo, formando equipo. Es en ello donde encontré a Jaime, a quien hoy quiero dedicarle estas líneas.

Siento su marcha, en la distancia, desde España a México, pero le tengo muy presente. Tenía esa virtud, la de estar presente a pesar de la distancia que nos separaba.

En el inmenso equipo que llegó a formarse en Opinionytoros, fueron muchos con los que, además del trabajo periodístico, nos unió mucho más, eso es lo que encontré con Jaime. Era de Puebla, pero también un hombre de pueblo, llano como son las gentes buenas, cuyas aspiraciones están en hacer el bien, además de hacer bien su trabajo.

Con la verdad por delante, en esta casa encontró el sitio adecuado para verter todos sus conocimientos del mundo del toro, y desarrollar la defensa de la Fiesta, la de en mayúscula, como siempre hemos intentado todos cuantos hemos formado el equipo de OyT. Generoso a la hora de describir lo que veía, apasionado con saber decirlo para llegar a los lectores, a los aficionados.

Y no fue solo en nuestro Portal, también dejó huella en la prensa de papel y en la radio. No tenía sitio suficiente para hacerse eco de cuanto sucedía, una lucha titánica para amplificar la crítica y, si era necesario, la denuncia. Cuán difícil resulta enarbolar la bandera de la independencia y el rigor.

Aquí tuvo su casa, como se atestigua con los cientos de artículos que escribió y firmó en su tribuna semanal. Se esperaba cada semana con ansia para saber qué nos iba a contar Jaime Oaxaca en el siguiente artículo. Cubría también la Temporada Grande de La México y era un lujo contar con su acerada pluma.

Descanse en Paz el periodista y el amigo. A toda su familia he de decirles que yo no le voy a olvidar. Los momentos que tuve la suerte de estar con él, en persona o a través de la radio, los guardaré con el enorme cariño de saber que en todos estuvimos casi de acuerdo al cien por cien. 

Si se me apura un poco, casi podría decir que Opinionytoros nació para que pudiéramos tener una firma como la de Jaime Oaxaca.

Mereció la pena tenerte en el equipo. Gracias por todo, amigo.
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Conmoción en Albacete por la muerte de Gonzalo González: fallece en una finca de Jaén mientras estaba en un tentadero

Gonzalo González (derecha), junto a Sergio Martínez y Sebastián Cortés

El mundo del toro en Albacete está de luto por el fallecimiento de Gonzalo González, una persona muy querida y estrechamente vinculada a la tauromaquia albaceteña durante décadas. Su muerte se ha producido en una finca de la provincia de Jaén, donde se encontraba participando en una jornada de tentadero junto a su hijo, el novillero Alejandro González.

 Conmoción en Albacete por la muerte de Gonzalo González: fallece en una finca de Jaén mientras estaba en un tentadero

Julio Martínez Romero
El Digital / Albacete, 24 Oct. 2026
El mundo del toro en Albacete está de luto por el fallecimiento de Gonzalo González, una persona muy querida y estrechamente vinculada a la tauromaquia albaceteña durante décadas. Su muerte se ha producido en una finca de la provincia de Jaén, donde se encontraba participando en una jornada de tentadero junto a su hijo, el novillero Alejandro González.

El fallecimiento ha tenido lugar en la finca Pedro Tito, perteneciente a la ganadería de Roque Jiménez, situada en el término municipal de Santisteban del Puerto (Jaén). Gonzalo González se encontraba allí compartiendo una jornada vinculada al mundo del toro con su hijo, que continúa abriéndose camino como novillero y representa a una de las jóvenes promesas de la cantera taurina albaceteña.

La noticia supone una dolorosa pérdida para el ámbito taurino de Albacete, donde Gonzalo González era una persona conocida y apreciada tanto por su trayectoria profesional como por su dedicación a la formación de nuevos toreros. El fallecimiento se habría producido por un problema de salud sobrevenido en ese momento.

Gonzalo González había desarrollado una extensa trayectoria dentro de la tauromaquia, primero como profesional de los ruedos y posteriormente desempeñando distintas responsabilidades relacionadas con la preparación y el acompañamiento de toreros.

Entre sus facetas más destacadas se encontraba su vinculación con la Escuela Taurina de Albacete, institución en la que ejerció como profesor y formador de jóvenes aspirantes a matadores. Su trabajo junto al diestro Sergio Martínez permitió acompañar a distintas generaciones de alumnos en sus primeros pasos dentro del mundo del toro.

González también había desarrollado labores como apoderado, destacando especialmente su relación profesional con el matador Filiberto, a quien acompañó durante una etapa importante de su trayectoria. Su conocimiento del oficio y su experiencia en las plazas y en el campo bravo le habían convertido en una persona de referencia para numerosos profesionales y aficionados.

Brindis de Filiberto a Gonzalo durante la Feria Taurina de Albacete 2016

Una pasión que compartía con su hijo Alejandro González

La vinculación de Gonzalo González con el mundo taurino también tenía una importante dimensión familiar. Su hijo, Alejandro González, es uno de los jóvenes novilleros de Albacete, que durante los últimos años ha ido desarrollando su carrera y participando en distintos certámenes y festejos taurinos.

Precisamente, padre e hijo compartían su afición y numerosas jornadas de preparación en el campo, donde Gonzalo había sido una figura fundamental en el aprendizaje y la evolución del joven torero. Esa estrecha relación con la tauromaquia les había llevado hasta la finca jienense en la que se ha producido el triste desenlace.

Con su fallecimiento, el mundo taurino albaceteño pierde a un profesional que dedicó buena parte de su vida a los toros y que contribuyó a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. Su nombre permanecerá vinculado a la historia reciente de la Escuela Taurina de Albacete y a la trayectoria de muchos de los jóvenes que encontraron en él un maestro y un referente.