la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 19 de febrero de 2026

Galas y galones / por Paco Delgado



VIENTO DE LEVANTE
Galas y galones

Por Paco Delgado
Es uno de los últimos grandes inventos del mundo de los toros. Las galas para presentación de carteles son ya comunes, y al parecer imprescindibles, no sólo para las grandes ferias y plazas de primera -Sevilla ha sido la última que se ha sumado a la moda- sino prácticamente a cualquier serial que quiera darse bombo y realzar con un evento de este tipo el dar a conocer su propuesta.

Aunque ya hace mucho tiempo que esta clase de solemnidades son habituales para la entrega de premios y galardones, también muchos años atrás hubo empresas -cuando Patón y Espinosa dirigían, por ejemplo, Castellón, ya era frecuente el montaje de estos fastos para hacer públicas las combinaciones de La Magdalena, con Enrique Casas, entonces uno de los rostros populares en televisión, ejerciendo de presentador- que montaban saraos parecidos para oficializar seriales y dar brillo y esplendor a lo que ofrecían. Pero es relativamente moderno el que ya sea esta fórmula habitual en todas partes.

Y me parece muy bien. Hay que poner altavoz y focos a lo que uno vende. Atraer a la gente antes de que suenen timbales y clarines, crear expectación y generar interés por tu producto en el consumidor potencial, involucrando a autoridades y personal con relevancia social que atraiga a quien luego debe pasar por taquilla.

Parece ya obsoleto el sistema, frío, impersonal, distante y como sospechoso, de limitarse a mandar un fax o un email -método más moderno pero igual de desfasado ya para estos menesteres- con la lista de fechas y nombres de toros y toreros que tomarían parte en tal o cual feria.

Sin embargo hay quien reclama y pide que no se arrumbe la asimismo tradicional y mucho más cercana rueda de prensa en la que el empresario de turno explicaba, o hacía como que explicaba, a los representantes de los medios de comunicación, a los que luego invitaba a un café o una caña, los pormenores y entre bastidores de la confección de carteles y combinaciones. Se daban a conocer los motivos por los que tal o cual diestro no estaba anunciado -todos no caben, era respuesta común para evitar decir que no había habido acuerdo en las perras o que los toros ofrecidos no eran del gusto de este o aquel o que, sencillamente, no llevaba a gente y pasaban de contratar al ausente- y se trataba de convencer a la prensa de que su programa era lo mejor que se podía montar en aquel momento, en aquellas circunstancias y con lo que había disponible. No siempre colaba pero daba su juego. Un método que, por cierto, José María Garzón no deja de lado y junto a su espectacular puesta en escena para la presentación de la temporada en Sevilla convocó unos días después a la prensa para comentar los cómos y porqués de lo que ha organizado en este su primer año al frente de La Maestranza.

No estaría de más, y sería muy de agradecer, que otras empresas siguieran este ejemplo y además de una ceremonia lo mas esplendente posible, antes o después, convocase a los medios para dar razón de lo programado. Claro que, muchas veces, los responsables de muchas plazas no creen necesaria tal medida ya que disponen de medios de cabecera, a sueldo y su servicio, que se han encargado de ir dando pábulo y resonancia a sus intereses. Pero no es eso.

También estas galas dejan claro quién ostenta galones en el escalafón y quién es tropa; quién copa mejor colocación y hasta es imagen de la cartelería oficial y quién rellena una u otra tarde. Y no por nada, obviamente, sino por la fuerza, trayectoria y tirón de cada cual. Roca Rey y Morante son los que mandan en este momento y así se refleja en las primeras ferias de la temporada. Y es de agradecer que haya quien ose desafiar a los mandamases y aproveche el eco de estos actos para buscar medrar a base de un reto al poderoso. Si estas ocurrencias fuesen tenidas en cuenta, como el orgullo del desafiado debería aceptar, la afición saldría ganando y el espectáculo engrandecido.? Pero, a lo peor, a quien mueve los hilos del tinglado no interesa que se modifique, de momento, el statu quo. En este aspecto también hay galones y es notorio y meridiano quien dirige el cotarro.

Goza en Zaragoza o… sufre / por Ricardo Díaz-Manresa


Lo de Zaragoza se las trae. Lo único comprensible es la denuncia de tantos empresarios en ANOET a un pliego que consideran desquiciado. Y también hay que asumir que, como buenos baturros, erre que erre, sigan empecinados en el error los responsables del dichoso pliego, pese a tantas opiniones cualificadas en contra.

Ricardo Díaz-Manresa
Después, que vengan dos empresarios, uno en el paro, merecido, y otro en la élite, presentándose a regentar la plaza en esas condiciones cuando tienen a tantos compañeros en contra, parece rarísimo. El que está a la luna de Valencia puede permitirse cualquier intento de venganza, explosión o inicio de una guerra civil, pero el otro con tantos intereses florecientes, extraña que haya tomado una actitud tan guerrera como no sea para tener una de las principales plazas de primera. Aunque le cueste disgustos y dinero..

En contra de ellos, la afición sensata, la mayor parte de los empresarios y hasta los toreros, dos de ellos, uno imprescindible en los carteles y otro seguro o casi seguro, se han puesto en contra y no quieren participar en la locura o en la guerra. Y hacen bien porque les piden cosas casi imposibles.

La feria del Pilar, y eso es verdad, adolecía de muchas bajas de última hora o por lesiones exageradas o imaginadas o por mucho cansancio después de una temporada larga o por otras razones inexplicadas. Pero se caían de los carteles muchos y había ausencias, pero también es verdad que la posible solución de ahora es casi imposible.

Y otra locura es exigir los carteles de octubre ya en febrero. Demencial. Habrá que esperar algo, aunque ahora la moda es adelantar y adelantar, sin ver cómo están los toreros y cuáles son los triunfadores. ¿No pueden esperar al menos hasta junio?. También es verdad que, al paso que llevamos, los triunfos de un año sólo valdrán para los carteles del siguiente. ¡Ay el viejo Balañá anunciando durante el festejo de domingo o jueves un triunfador del día que iba repetir en el siguiente festejo¡ Pues ya ven, donde se hacía muy bien han desaparecido los espectáculos taurinos.

Y después hay que conocer Zaragoza. Durante muchos años asistí a la del Pilar porque quería agotar los últimos sorbos de la temporada, pero el tiempo era infernal y hacía mucho frío, por lo que cogí varios resfriados espectaculares. Además el viento propiciaba percances y cornadas por lo que algunos espadas no se dejaban anunciar.

Fue cambiar rotundamente con la cubierta y mejorar casi del todo la situación, además de que el tiempo, por lo que fuera, era mejor. De ir a la “otra” plaza, la descubierta, con abrigo y bufanda, a la “nueva”, con muchas menos prendas contra las adversidades climatológicas.

También iba porque los zaragozanos eran amables y acogedores, pero hay un grupo que, como en todas las ciudades donde corre mucho el aire, son muy suyos. Me relacioné con alguna gente que parecía encantadora y que cambiaba de actitud incomprensiblemente. Pues a esta parte de la ciudadanía deben pertenecer los de la Diputación y el pliego. Pues con su pan se lo coman. De los que decían al venir el tren puestos en la vía : chifla, chifla, que como no te apartes tú…

Aunque no comprendo casi nada de lo que hace esta sociedad, espero sin mucha esperanza, que vuelva la sensatez y se arregle el problema. En Zaragoza hay que gozar, no sufrir.

El racismo no se blanquea: se combate / por Javier Vázquez


'..Gianluca Prestianni presuntamente pronunció un insulto racista reiterado. No estamos ante una travesura, no es una frase desafortunada, no es un calentón competitivo. Es una manifestación consciente de desprecio por la condición humana del rival..'

 El racismo no se blanquea: se combate

Javier Vázquez
Lo ocurrido anoche en el Estadio da Luz durante el Benfica vs Real Madrid no es solo un incidente más en el historial de episodios desagradables que persiguen a Vinícius Júnior. Es algo más profundo. Más estructural. Más obsceno. Porque el racismo no es únicamente el insulto; es también la coartada. No es solo quien lo pronuncia; es quien lo minimiza, lo relativiza o lo justifica.

Según denunció el propio jugador del Real Madrid CF, el futbolista del SL Benfica Gianluca Prestianni le habría dirigido reiteradamente un insulto racista. El partido se detuvo. Se activó el protocolo. Hubo tensión. El equipo blanco llegó a valorar abandonar el campo. Después llegaron las declaraciones. Y con ellas, lo verdaderamente revelador: el desfile de justificadores.

Porque el racismo contemporáneo rara vez se presenta con capucha. Ahora viste traje de tertuliano. Habla en tono grave. Empieza las frases con un “yo condeno el racismo, pero…”. Y ahí está la trampa. El “pero” es el detergente moral con el que se pretende blanquear al racista.

Vinícius marcó. Celebró bailando. Fue amonestado. Y de inmediato aparecieron los pedagogos del gesto. “Es que provoca”. “Es que calienta al rival”. “Es que se expone”. El viejo argumento. La vieja infamia.


Es el mismo razonamiento que escuchamos fuera del fútbol cuando se intenta explicar una agresión sexual señalando la falda de la víctima. “Iba provocando”. “Se expone”. “Sabía a lo que se arriesgaba”.

No. En ningún orden moral mínimamente civilizado la celebración de un gol legitima un insulto racista. Igual que ninguna prenda legitima una agresión. La responsabilidad es siempre del agresor, no del agredido.

Y conviene recordar algo para los amnésicos selectivos. Hace apenas unas semanas, José Mourinho, hoy entrenador del Benfica, celebró como un poseso el gol de su portero contra el Real Madrid en la cara de Álvaro Arbeloa. Invadió espacio, gesticuló, gritó. Nadie habló de provocación estructural. Nadie pidió tarjetas pedagógicas. Nadie lo vinculó con posibles respuestas violentas.

Cuando celebra Mourinho es pasión competitiva.

Cuando baila Vinícius es provocación.

Ahí empieza el racismo. En la doble vara.

HACE UNAS SEMANAS, MOURINHO CELEBRÓ COMO UN POSESO EL GOL DE SU PORTERO CONTRA EL REAL MADRID EN LA CARA DE ÁLVARO ARBELOA. INVADIÓ ESPACIO, GESTICULÓ, GRITÓ. NADIE HABLÓ DE PROVOCACIÓN ESTRUCTURAL. NADIE PIDIÓ TARJETAS PEDAGÓGICAS

Las palabras de Kylian Mbappé fueron claras. Aseguró haber escuchado el insulto repetido. Afirmó que no hubo disculpa. Pidió consecuencias. Y añadió algo esencial: en una competición global vista por millones de niños, este tipo de comportamientos no puede quedar impune.

No es una exageración. Es pedagogía. El fútbol no es solo entretenimiento; es un espejo cultural. Si el espejo devuelve la imagen de que todo se arregla con una negación y un comunicado tibio, el mensaje es devastador.

Porque el problema no es únicamente lo que ocurrió en el césped. Es lo que ocurre después. El comunicado ambiguo. El análisis que habla de “malentendido”. El periodista que invita a “rebajar la tensión”. El club que pide “no sacar las cosas de contexto”.

“Contexto”. Qué palabra tan útil para esconder lo evidente.

Hay una forma de racismo que no grita. Susurra. No insulta; sugiere. No golpea; relativiza.

Dice que quizá no se oyó bien, dice que hay que escuchar todas las versiones, dice que no hay pruebas concluyentes.

Y mientras tanto, el jugador señalado lleva años soportando insultos en estadios, redes sociales y platós de televisión.

No estamos ante un hecho aislado. Vinícius ha sido objeto sistemático de hostilidad racial en distintos campos. Y siempre aparece la misma narrativa secundaria: “algo hará”.

El “algo hará” es el primo hermano del “algo habrá hecho”.

La historia nos enseña que los prejuicios nunca se sostienen solos. Necesitan cómplices. El racismo necesita blanqueadores. Gente que no se considera racista pero que actúa como muro de contención frente a cualquier consecuencia real.

El deporte debería ser uno de los pocos espacios donde la igualdad no admite discusión. Mismo reglamento. Mismo campo. Mismo árbitro.

Pero si permitimos que un insulto racista pueda resolverse con una negación y una rueda de prensa, estamos enviando un mensaje inequívoco: la dignidad es negociable.

No lo es.

El argumento de la provocación es particularmente perverso porque desplaza el foco. Convierte al agredido en protagonista del conflicto. Le exige contención emocional como requisito para merecer respeto. Le pide que celebre con moderación para no despertar al monstruo. No, el monstruo no duerme por falta de provocación; duerme por falta de consecuencias.

LA HISTORIA NOS ENSEÑA QUE LOS PREJUICIOS NUNCA SE SOSTIENEN SOLOS. NECESITAN CÓMPLICES. EL RACISMO NECESITA BLANQUEADORES. GENTE QUE NO SE CONSIDERA RACISTA PERO QUE ACTÚA COMO MURO DE CONTENCIÓN FRENTE A CUALQUIER CONSECUENCIA REAL

Gianluca Prestianni presuntamente pronunció un insulto racista reiterado. No estamos ante una travesura, no es una frase desafortunada, no es un calentón competitivo. Es una manifestación consciente de desprecio por la condición humana del rival.

Y eso, en el fútbol profesional del siglo XXI, debería tener una consecuencia ejemplar. No una multa simbólica, no una sanción de dos partidos, no un curso online de sensibilización.

Una inhabilitación definitiva.

Quien no entiende que el color de piel no es un argumento competitivo no debería tener espacio en una competición que se presenta como universal. El fútbol no es un derecho natural; es un privilegio profesional. Y todo privilegio está condicionado por el respeto básico a la dignidad ajena.

Habrá quien considere esta postura excesiva. Quien hable de segundas oportunidades. Quien invoque la juventud del jugador. Pero la juventud no exonera el racismo; lo hace más urgente de corregir.

Si el mensaje es tibio, el efecto será nulo.

El episodio trasciende el marcador. El 0-1 es anecdótico. Lo que queda es la fotografía moral.


En la grada y en las redes sociales se han visto reacciones que replican patrones sociales muy conocidos: culpabilizar a quien denuncia, pedir pruebas imposibles, acusar de victimismo, exigir silencio por el bien del espectáculo.

Ese mecanismo es idéntico al que opera en otros ámbitos. En la escuela. En el trabajo. En la calle. El racismo rara vez se sostiene por sí solo; se sostiene porque demasiada gente decide no incomodarse.

Y sin incomodidad no hay progreso.

El fútbol europeo se enfrenta a una decisión sencilla en apariencia y trascendental en el fondo. O considera que el racismo es una línea roja absoluta o acepta que es un riesgo asumible dentro del ruido competitivo.

No hay término medio.

Prestianni no debería volver a jugar al fútbol profesional. No por venganza. No por ejemplaridad teatral. Sino por coherencia moral. Porque la igualdad no es un eslogan para camisetas; es un principio operativo.

CADA VEZ QUE SE JUSTIFICA LA AGRESIÓN SEÑALANDO LA CONDUCTA DEL AGREDIDO, RETROCEDEMOS DÉCADAS

Y a quienes siguen repitiendo que Vinícius “provoca” por bailar, conviene recordarles algo elemental: celebrar no es agredir. Gritar un gol no es deshumanizar. La alegría no es violencia.

El racismo sí lo es.

El deporte no necesita jugadores silenciosos. Necesita jugadores dignos. Y necesita instituciones que no titubeen.

Porque cada vez que alguien blanquea al racista, el insulto se repite.

Y cada vez que se justifica la agresión señalando la conducta del agredido, retrocedemos décadas.

La Copa de Europa presume de ser la élite del fútbol. Pues bien: la élite no se mide solo por la calidad técnica. Se mide por la estatura ética.

Y ahí no caben medias tintas. Espero que el acuerdo definitivo entre Real Madrid, UEFA, ECA y A-22 tenga como una de las banderas la erradicación definitiva del racismo en los campos de fútbol y las sanciones ejemplares de verdad a los jugadores, técnicos, periodistas y clubes que lo amparen de cualquiera de las maneras.

Dímelo en español, por favor / Por Javier Carrasco


El español vive asediado por los anglicismos. Las instituciones, desde la RAE hasta el Instituto Cervantes, no presentan batalla al inglés

Por Javier Carrasco
En septiembre, paseando por la calle Mayor de mi ciudad, reparé en el cartel de una tienda de ropa infantil. “Back to school”, decía. De la “vuelta al cole” habíamos pasado al “back to school”. De regreso a casa, pensé en si este tipo de decisiones son fruto de una estupidez pasajera, el complejo de inferioridad o un deseo de estar a la última. Parece como si el inglés fuese lo más cool, y el español algo propio de palurdos que acaban de llegar a la gran ciudad, tirando de una maleta de madera con cuerdas.

La proliferación de anglicismos revela la escasa estima de los españoles por su idioma común. Pese a su pujanza en el mundo, el castellano se enfrenta no sólo a la contaminación del inglés, sino a la persecución ordenada por las oligarquías nacionalistas en comunidades bilingües y, en paralelo, al fracaso del sistema educativo. Uno de los males de la enseñanza es que apenas enseña nada, incluido el conocimiento de la lengua. Les últimas promociones de estudiantes escriben, leen y hablan cada vez peor. Se manejan con un vocabulario menguante, y al tiempo que se achica su léxico, se jibariza su pensamiento.

Pero centrémonos en el inglés, ese caballo de Troya introducido por el Imperio del Tío Sam para carcomer nuestra lengua. Ya lo dijo Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática del castellano: que la lengua “fue siempre compañera del imperio”. Y así, por los siglos de los siglos, quien tiene el poder y el dinero acaba imponiendo sus palabras y, por ende, su pensamiento.

Tampoco se trata de ser un purista, de tener una visión rígida de la lengua. Un idioma es un organismo vivo. Las lenguas se enriquecen con los préstamos de otras. Estos préstamos léxicos, a veces, se adaptan como ocurre con fútbol (football), y otras nos los comemos crudos, sin alterarlos, como software.

El problema se presenta cuando empleamos anglicismos innecesarios, cuando hay una palabra en castellano para referirnos a una realidad. La Real Academia Española (RAE) es partidaria de “un uso reflexivo y moderado” de los anglicismos. No deben utilizarse de haber un vocablo equivalente en español. De lo contrario, caminamos hacia el empobrecimiento del idioma.

Campaña contra los anglicismos en la publicidad

En 2016 la RAE y la Academia de la Publicidad lanzaron la campaña Lengua madre solo hay una contra los anglicismos en la publicidad. En su momento tuvo gran repercusión, pero fuese, y no hubo nada. ¿Defiende la RAE el español frente al amigo americano, con la suficiente contundencia? Parece que no, a la vista de lo escrito por uno de los académicos más célebres, el escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte. En una enmienda a la totalidad de la institución fundada por Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga en 1713, el autor cartagenero, entre otras críticas, lamenta “una evidente falta de liderazgo cultural frente a la avalancha de anglicismos”. Esto sentó mal en la docta casa.

Otro personaje que ha compartido esta crítica es el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, si bien sus palabras han de interpretarse como el pulso librado con el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado. El poeta viudo y oficialista encabeza una ofensiva para que la RAE sea penetrada (entiéndase este verbo como se quiera) por el Gobierno de Pedro Sánchez.

A la vista de los resultados, las instituciones —no hablemos del Ministerio de Cultura, más preocupado en promocionar lenguas regionales— han fracasado en la defensa del español frente al inglés. En esto, España es una colonia y debería tomar conciencia de su soberanía idiomática. Si España sobresale en el mundo, dejando a un lado el sol, la playa y el pincho de tortilla, es por su lengua, cultura y arte.

Según el último informe El español en el mundo, del Instituto Cervantes, más de 500 millones de personas tienen el castellano como lengua nativa, sólo superada por el chino mandarín. Si se incluyen los hablantes no nativos, es decir, los que tienen una competencia limitada del idioma y los que lo estudian, la cifra de hispanohablantes ronda los 635 millones.

En el extranjero, cada vez son más los jóvenes que prefieren el español como primera lengua extranjera. Polonia, Rusia y Reino Unido en Europa; China en Asia, y Canadá en América registran los mayores crecimientos de estudiantes matriculados en castellano, según el Instituto Cervantes.

Y, sin embargo, los españoles, ignoramos este potencial, cuando no lo despreciamos o nos avergonzamos de hablar nuestra lengua. Recientemente, el escritor Manuel Vilas recordaba que los pasajeros saludan a las azafatas de un avión con un Good morning, en lugar de un Buenos días.


El inglés domina en la Red y la economía

Cierto es que el enemigo es poderoso y ataca por todos los flancos. Los sectores en los que el inglés se comporta como una termita en el andamiaje del idioma español son innumerables. Le ha favorecido la globalización. Sus áreas de influencia comprenden internet y las redes sociales, el mundo de los negocios, la banca, el ocio, la hostelería, el deporte, la decoración, la ropa… Sería difícil encontrar un espacio de la sociedad que quedara libre de esta peste.

¿Qué hacer, entonces? Si las instituciones se cruzan de brazos o comienzan a silbar, como si no fuese con ellas, esta cruzada habrá que emprenderla desde abajo. Sólo el pueblo puede salvar el idioma. Vivamos en español, con pequeños gestos, presumiendo de tener 100 seguidores en X y no de 100 followers, o preparándonos para una cita rápida, y no una speed date, el sábado por la noche. Y si surge algo, que sea el flechazo, antes que un match.

Digamos Liga de Campeones (o la muy añorada Copa de Europa), en lugar de Champions League. Bajemos de peso yendo al gimnasio y no al gym; corramos y no practiquemos el running; acudamos a cortarnos el pelo a una peluquería, y no a una Barber shop.

Además, ¿qué eso de que cuelguen el cartel de Sold out en un concierto de Rosalía? ¡Agotadas las entradas! En la España del pisito, vamos a compartir piso, pero no vamos optar por el coIiving. Si hay tiempo para cocinar (no, cooking), iremos a una casa de comidas para llevar, no de take away. Tatuaje y no tattoo. Si pasamos de los cuarenta, vayamos a la perfumería por una crema antiedad, pero no anti-age. Quedaremos con un amigo en una cafetería, nunca en un coffee shop. Si aún no hemos caído en la tentación de ser funcionarios y queremos ganarnos la vida en la iniciativa privada, busquemos un socio, pero no un partner para nuestro negocio. Y tengamos claro nuestro objetivo, no el target.

Belleza suena mejor que beauty para un salón de estética. Y si alguien viene diciéndote que no le hagas spoiler con el último estreno de una película en inglés, por ejemplo Song Sung Blue, le respondes que jamás se te ocurriría tal cosa. Lo que tú haces no es spoiler. Lo que tú haces es reventar el argumento de una historia. Y, por último, si tienes uno de esos días tontos y decides ver la televisión pública estatal, no te creas sus fake news. Son, sencillamente, bulos.

La lucha entre dos lenguas, culturas y cosmovisiones

Defender el español, ese patrimonio intangible del que deberíamos estar orgullosos, nos concierne a todos. Cada hombre y mujer, en la familia, el trabajo, con sus amigos y conocidos, pueden hacer mucho en defensa de nuestra lengua, con muy poco esfuerzo. Basta con tomar partido por el castellano antes que por el inglés, cuando una realidad pueda ser mencionada con dos palabras, la nuestra y la ajena. Pero esta contienda —porque, en definitiva, se trata de una lucha entre dos lenguas, dos culturas y dos cosmovisiones— es también responsabilidad de las empresas, principalmente de las pequeñas, las que aún sobreviven en manos de nacionales. De las grandes compañías nada cabe esperar. En concreto, bancos dan la bienvenida a sus clientes con un Hello! o les animan a disfrutar. Enjoy!, puede leerse en sus oficinas. Lo suficiente para huir de ellos.

El español es demasiado importante como para dejarlo en manos de ejecutivos que hablan cinco idiomas, los tontos a los que se refería Cela pensando en Salvador de Madariaga, que no era ejecutivo sino escritor hoy olvidado. Si no lo hacemos nosotros, herederos de Quevedo, Galdós y Cernuda, no lo hará nadie. Merece la pena intentarlo, aun con todo en contra

Morante: a las puertas de una temporada global / por Álvaro R. del Moral


El diestro de La Puebla, que ha firmado una carta de compromiso para torear en Zaragoza, está considerando varias ofertas para ampliar su agenda más allá de los compromisos confirmados en Sevilla.

Por Álvaro Rodríguez del Moral
No sé hasta cuándo; ni en cuántas plazas ni en qué número de festejos. De momento nos hemos puesto esa ilusión de Sevilla y esperemos que poco a poco vayan surgiendo más cosas”. Eran las declaraciones de Morante, preguntado por Noelia López para Canal Sur, en el transcurso de la primera novillada programada con motivo de las fiestas de San Sebastián de La Puebla del Río que deben su sal y su son a la iniciativa de su vecino más famoso.

En ese momento aún humeaban los rescoldos de la gran noticia del estreno del año. Morante volvía sin haberse marchado y estaba dispuesto a retomar su papel de diestro base de la temporada sevillana. Pero desde ese mismo momento, en los entrebastidores del toreo se empezaba a dar por hecho que el torero no iba a hacer ascos a anunciarse en algunos cosos de su predilección, posiblemente en una temporada ajustada, de arte y ensayo, que quedaría lejos de las cifras que había manejado en los años anteriores.

A día de hoy sólo hay cuatro compromisos confirmados en la agenda del genio cigarrero: son los cuatro bolos acordados con José María Garzón -con opción a un quinto en septiembre si se encontrara dispuesto y con ganas- para mantener el estatus de torero regio en el coso del Baratillo, que estrena empresa y tenencia. Morante será el encargado de levantar el telón definitivo de esta nueva era el Domingo de Resurrección, que cae en un temprano 5 de abril, anunciado junto a Roca Rey y David de Miranda para despachar un encierro de Garcigrande.

Morante se convierte, además, en el hilo conductor de la preferia, desde el jueves 16 compartiendo cartel con Juan Ortega y el debutante Víctor Hernández -una combinación que ha caído de pie entre los aficionados- hasta el Lunes de Farolillos, que el diestro de La Puebla ilumina junto a Borja Jiménez y Tomás Rufo para despachar las reses de la casa Matilla. Es el mismo hierro escogido para el 4 de junio, festividad del Corpus, para recuperar una fecha emblemática que en 2026 va a gozar del cartel más rematado del abono: el propio Morante junto a Ortega y Aguado. ¿Lo de septiembre? Pues ya se verá…

Conjeturas, probabilidades, certezas…

A partir de ahí entramos en el terreno de las conjeturas y las probabilidades, también de las certezas. Morante está valorando las distintas ofertas y la intención inicial de componer una temporada testimonial de fechas y escenarios muy escogidos podría ampliarse hasta asumir una campaña casi al uso. La última noticia es que el diestro cigarrero ha asumido el compromiso de actuar dos tardes en la feria del Pilar si el coso zaragozano fuera concedido a la UTE formada por Ramón Valencia, Toño Matilla y el empresario Jesús Mena que disputan las llaves de la plaza a Alberto García, gerente de Tauroemoción. De alguna manera, se la debían al anterior empresario de la Maestranza…

Mientras tanto ya se da por hecho que José Antonio también estará en la Feria del Caballo de Jerez. Fuentes próximas a la negociación afirman que el acuerdo no está cerrado aún aunque tampoco cuesta demasiado imaginar al genio de La Puebla volviendo a hacer el paseíllo en una de susplazas talismán en la que, además, cortó un rabo en 2025. Sabemos que también ha habido contactos con Rafael García Garrido, empresario de Las Ventas, escenario de aquella emocionante retirada que no lo ha sido. Pedro Marques, apoderado del torero, hizo una llamada a la calma pero el empresario no alberga ninguna duda…

La baraja de posibilidades se sigue ampliando. No hace falta elucubrar demasiado para situar a Morante haciendo el paseíllo en plazas como Salamanca -también cortó un rabo diferencial- o El Puerto de Santa María, otro de sus ruedos predilectos. La Goyesca de Ronda, que recuperaría su lugar en el mapa taurino a la conclusión de las obras de su bicentenario coso, sería otro escenario ad hoc para Morante que ya había declarado que estaría puesto y dispuesto para actuar en la reinauguración de la Maestranza de piedra.

¿Podemos seguir añadiendo plazas? Zabala de la Serna, en una reciente información publicada en El Mundo, hablaba de otro ruedo singular: el de Nimes. En ese mismo envite se pueden añadir todos o algunos de los cosos gestionados por Carlos Zúñiga que además de El Puerto también gestiona ruedos como Aranjuez o Gijón. Puestos a imaginar cabría añadir a la lista otras plazas como la de Marbella, Azpeitia… La agenda no tardará en conformarse.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Locura entre empresarios enfrentados y los carteles anunciadores de Madrid y Sevilla, más criticados / por Ricardo Díaz-Manresa


Más y más líos o situaciones incomprensibles. Es imposible entender a esta sociedad que perdió la cabeza casi del todo tras la pandemia. Hace tiempo que desistí de hacerlo.

La danza de los taurinos
Locura entre empresarios enfrentados y los carteles anunciadores de Madrid y Sevilla, más criticados.

Ricardo Díaz-Manresa
No parecen muy equilibradas las cabezas del grupo empresarial taurino. Zaragoza saca un pliego, para muchos, demencial. Y lo argumentan. El grupo oficial de empresarios, ANOET, lo denuncia. La Diputación maña, erre que erre, como buenos baturros, se ratifica. Y, cuando todo parecía claro y que nadie se iba a presentar para regir la plaza zaragozana, van dos y dicen que se presentan. E incluso -se rumorea- algunos más. No se sabrá la locura hasta que se cierre el plazo y los aspirantes lo hayan hecho oficialmente. Veremos en qué termina esta locura, pero la cosa pinta mal. Hay guerra entre los empresarios, los cuerdos y los menos cuerdos, los del equilibrio y los del desacuerdo. Tampoco se sabe con qué intenciones e intereses.

No hay ninguna empresa televisiva que quiera ofrecer completa la feria de abril, sino días contados y sueltos. Tampoco se ha negociado del todo con los toreros que no quieren ser televisados tanto. Total, que el empresario sigue sus reuniones, aunque parece muy partidario de One-toro y le importa un pito su pasado poco serio. Extrañan estos deseos de Garzón.

Y extraña más que ofrezca torear en Sevilla a Marco Pérez, con poquísimos méritos hasta ahora en el toreo salvo su lanzamiento espectacular y sorprendente y no se contemple a Fernando Adrián, con puertas grandes en Madrid y bastantes triunfos.

Igual no ha sido tan raro el final del caprichoso empresario tras su paso por Málaga.

Otro caprichito es el cartel anunciador de la temporada sevillana, sobre el que recibo opiniones. La más común afirma que refleja a la perfección cómo está en toreo en “la ciudad taurina”, que se hace llamar ahora. Resumo : toreo pinturero y ausencia de la suerte de varas. Año tras año siguen siendo criticados. Al menos éste es taurino. A ver si se centran de una vez.

Y siguen también las críticas al de Madrid, con Roca sin camisa y enseñando el pecho. La más dura y quizá injusta : no resalta la hombría del toreo.

Dos nombres en la palestra: Ginés Marín y Álvaro Lorenzo. El primero, fuera de las ferias de Fallas, la Maestranza y Ventas. Se veía venir. Torea bien pero su cara tan triste lo delata y a muchos aficionados no cae bien. A ver si muestra alegría y vuelve torear en carteles buenos y ferias de prestigio.

El caso de Álvaro Lorenzo es todavía peor. Parece arrinconado. También torea bien como Marín pero también muestra un rostro triste. Ahora hace la hazaña de torear un corrida benéfica como único espada pero el camino de verdad es mostrarse alegre y cortar dos a un toro en las Ventas.

Y otros que tienen que cambiar son los del programa taurino de Canal Sur porque parece el mismo todas las semanas. De memoria por repetitiva, la invitación de Espartaco a que lo veamos porque es muy bueno. De memoria, ver repetir a la niña Fabiola que saca muy buenas notas. De memoria, cómo mueven los toros de Victorino. De memoria, los reportajes de los becerros perdidos. De memoria, los consejos de Cuadri. Y de memoria, las faenas de Borja. Todo de memoria. A ver si también se vende ya el libro porque vaya matraca.

Y Sevilla cambia también en el pregón taurino de Resurrección. De los grandes personajes taurinos nacionales e internacionales ha cambiado para fichar a las personas que salen en televisión. Es la moda que arrasa. Este año, pregonará Amón, que sale bastante, y lo presentará del Val, que sale más. Pues que les vaya bien.

Roca Rey entrega al Papa León XIV el capote de paseo del Señor de los Milagros en el Vaticano

Foto: VaticanMedia

En el día de hoy, Andrés Roca Rey ha mantenido una audiencia en El Vaticano con el Papa León XIV, en el marco de un encuentro marcado por la cercanía y el significado personal del acto.

Durante la audiencia, Roca Rey hizo entrega de una pieza muy especial: el capote de paseo con la imagen del Señor de los Milagros, símbolo de profunda devoción y gran valor sentimental para el torero. El diestro explicó su deseo de entregar este capote para que el Vaticano y el Santo Padre conservaran un recuerdo del mundo del toro, solicitando además una oración y bendición para todos los taurinos, especialmente para aquellos que arriesgan su vida en el ruedo. Asimismo, quiso agradecer el cálido recibimiento recibido.

El capote de paseo del Señor de los Milagros representa un vínculo especial con el Perú. Roca Rey señaló que, al haber vivido el Santo Padre muchos años en tierras peruanas y siendo él peruano, suponía para él un honor y un orgullo entregarle esta pieza, que desde hoy quedará en sus manos como símbolo de fe, tradición y unión entre culturas.