

“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala


El órdago a muchos le ha parecido una irreverencia, cuando es un gesto de torero. En el fútbol haría correr ríos de tinta… La polvareda en el toreo duró poco. Al toreo, en plena efervescencia, en plena recuperación de públicos, sobre todo jóvenes, en las plazas, de novedades emergentes y con un nuevo panorama por descubrir pero alentador, le falta la guerra y el picante perdidos de la rivalidad en el ruedo. De los retos, de los egos heridos, de las ganas de batalla y de la competencia directa. Darle portazo a los abrazos y las palmaditas en la espalda. A los «mi principal rival soy yo». Pues no. El toreo pide competencia en el ruedo entre Roca y Luque, entre Roca y Borja. Entre todos. Roca se va quitando de encima a sus enemigos a base de distancia. El orgullo de torero también se gana tapando bocas en el ruedo, más allá de sus propios triunfos. El atisbo y el conato de rivalidad y mala hostia en la plaza del año pasado en aquel verano incandescente con Morante que estalló en El Puerto fue un claro ejemplo. El toreo trasladó fronteras, salió de la esfera taurina y era tema de conversación en la calle.
:format(jpg):quality(99):watermark(f.elconfidencial.com/file/bae/eea/fde/baeeeafde1b3229287b0c008f7602058.png,0,860,1)/f.elconfidencial.com/original/c39/281/d1d/c39281d1dc1fa451396fd5922cddd4b8.jpg)
Cuando le toca gobernar se limita a gestionar como un timorato y aburrido albacea testamentario, y cuando le toca oponerse, critica el comino aceptando el camello. Les encanta el PSOE, pero deploran el inexistente ‘sanchismo’. Si volviera de golpe el Felipe de la chaqueta de pana como un viejo león para reivindicar su coto de caza, Feijoo soltaría como si quemase el cetro pepero, teniéndolo en nada y murmurando: “¡Oh Capitán, mi Capitán!”
El PSOE, no hay que insistir, es el mal, pero al menos tiene el dudoso atractivo del canallita, puede explotar esa vena española que le hace coplas a Luis Candelas y apelar al que solo quiere que todo reviente ya. Del PP, en cambio, sigo preguntándome qué bloque ideológico representa.
La respuesta es: ninguno. Ni el liberal, que en España no llena un microbús.
Representa más bien lealtades heredadas, a menudo en gente con ideas de Vox que se empecinan en atribuírselas a los populares, como esos amantes que prefieren que su amada les mienta para mantener la ilusión. En España cambiar el voto está tan mal visto y es tan infrecuente como cambiar de equipo de fútbol. Por eso la disolución de este partido sin sentido ni función confesable es tan lenta, goteante, observable sólo en las necrológicas del ABC.
Mientras, en la práctica diaria y sin pudiéramos sustraernos al peso de la inercia, es claro que el panorama ideológico que sugiere («defiende» sonaría excesivo) el PP es idéntico al del PSOE en todo lo que importa, en el modelo de país o de dilución de país, en la sumisión postrada a Bruselas, en el sostenimiento de la mentira fundacional del sistema entero.
En este lado se nos ha salido bastante de madre lo de desenvainar la espada para defender que la hierba («el pasto», como traducen en América) es verde. Hemos convertido lo que Chesterton condensaba como profecía en un consejo o una orden, y el resultado es muy distinto al esperado, aunque sea perfectamente esperable.
El cerebro humano es una máquina curiosa: basta que nos recuerden que la luna NO está hecha de queso azul para que nos planteemos que está hecha de queso azul. No pienses en un elefante y todo eso.
Declarar enfáticamente lo evidente no lo refuerza, lo debilita. Nada quieren más los guardianes del pensamiento único que vernos entrar en ese juego… de palabras. Porque ellos tienen el diccionario tan encadenado como el BOE y saben que el hombre no es tanto un animal que razona como un ser que racionaliza.
En los clubs de debate de las universidades inglesas, el mejor entrenamiento en retórica consiste en defender una postura en la que no se cree, porque, como sabían los sofistas, un tipo elocuente puede derrotar en una discusión a un hombre que dice torpemente la verdad. Todo el sistema en el que vivimos se basa en eso. La propaganda y la publicidad no explican, exponen.
Por eso debemos dejar de argumentar que la hierba es verde y empezar a argumentar partiendo de que lo es, dando por sentado lo evidente. Con frecuencia la réplica más convincente ante las obvias falsedades que sostienen nuestro mundo es la carcajada. Por eso el meme, esa forma de expresión exclusiva de nuestro tiempo, decide elecciones. Y con el PP, el meme se hace solo.

Ya están los abonados en la cola de Las Ventas o ante el ordenador sacando sus abonos y también dentro de unos días en la Maestranza, analizando, revisando y hasta rumiando los carteles de ambas ferias, las más importantes del toreo.
Con Sevilla, mucho más ruido y también más nueces, pero muchas menos de lo que se vislumbraba, apetecía o se esperaba. Y lo tenían fácil ante el inmovilismo increíble e incomprensible de la empresa anterior, que Dios tenga en su gloria empresarial. No hacían ni una presentación en forma y fondo de los carteles. En una de las habitaciones de la plaza, con la prensa, y ya está. Y de cuidar al abonado, nada, con lo que se les desangró el grupo en cantidad. Y olvidar las fechas tradicionales e históricas de la temporada fuera de feria.
Y al llegar Garzón, ¿qué?. Pues montar la gala, que se pedía a gritos; empezar a cuidar al abonado, que ya se verá su respuesta en los próximos días (con descuentos y carantoñas, entre otras, como la de la Venta de Antequera) y la recuperación de momento, de la histórica del Corpus. Y a esperar acontecimientos.
Y lo anterior todo es positivo, pero lo principal eran los carteles de la feria y le vino el milagro de la noticia inesperada que Morante ni se había retirado, ni iba a descansar, ni de lo dicho ná de ná. Todo había sido un pronto. Ha apostado por la otra figura que hay, cuatro tardes para Roca Rey (y muy bien en comparación con Madrid, sólo 2 cuando deberían ser 4 por lo menos para dar más aliciente al abono y además porque es mucho más larga) y seguir apostando por la sevillanía de la pareja por emerger, Juan Ortega y Pablo Aguado, otra vez con el número 4, que debería ser el número de actuaciones en Las Ventas de los del segundo escalón tras Morante y Roca, pero que en Madrid se contempla muy poco cuando quedarían los carteles más reforzados.
Y en lo positivo el cartel de Garzón en Resurrección, que junta a los “enemigos” Morante y Roca y le hace justicia a David de Miranda.
A Garzón, para rematar la feria, se le han quedado en el tintero nombres como Diego Ventura, número 1 de los rejoneadores, ausente de una plaza donde gusta tanto el toreo a caballo. Y Fernando Adrián, que de los nuevos, ya no tanto, es el que luce más y también como triunfador de Madrid. También Castella, ya muy visto, y Ureña, que puede estar o no y no pasa nada. Torero de carrera irregular, muy murciano y lorquino él.
Y en Madrid, sin posibilidad de Morante porque sería espectacular rechifla, han hecho los carteles con lo mínimo para aparentar, pero insisto en que hay demasiada segunda división, carteles baratos y pocos toreros de cuatro actuaciones y además el consabido mano a mano, ¿mano a mano?, absurdo e inventado no sé por qué ni para qué. Y menos mal que Borja se encierra con 6. Que en San Isidro es todavía más.
Veremos tras abril, mayo y junio si han acertado.

El único libro que necesita usted leer se titula El campamento de los santos y lo escribió en 1973 Jean Raspail. De él llevan riéndose medio siglo los amos del pensamiento único, y le han acusado de pieza fundamental en la conspiranoia consistente en denunciar ya en aquel entonces lo que su compatriota el antiguo militante socialista Renaud Camus popularizó en 2011 con el concepto «gran reemplazo» o «gran sustitución».
Sorprende que eso del gran reemplazo se haya ridiculizado durante tanto tiempo, y se siga ridiculizando, puesto que ya hace veintiséis años, al comenzar el milenio, la ONU publicó el estudio La migración de reemplazo, ¿solución para poblaciones menguantes y envejecidas? En concreto, la organización transnacional recomendó a la UE la importación de 159 millones de inmigrantes en las dos primeras décadas del siglo, lo que ha provocado un cambio antropológico nunca visto en suelo europeo desde tiempos prehistóricos. Los países europeos pusieron inmediatamente manos a la obra, y en España fue Aznar el que abrió las compuertas de la inmigración ilegal masiva. En aquel momento comenzó el fenómeno de las pateras, palabra que la mayoría de los españoles no había oído nunca, empezando por el que suscribe, y eso que vive en puerto de mar.
Además, como el paso de los años puso el reemplazo delante de las narices de todos los europeos, incluidos los que más se empeñaban en no verlo, europeos que pueden comprobarlo, vivirlo y disfrutarlo todos los días, se hizo cada vez más difícil negar su existencia. Y así llegó el divertido momento en el que el socialista Jean-Luc Mélenchon, uno de los más furiosos acusadores de quienes cometían el crimen mental de oponerse a dicho reemplazo, se quitó la careta y confesó alegremente que sí, que el gran reemplazo no es una teoría conspirativa, que es verdad y que se trata de una espléndida verdad que hay que seguir promoviendo e incrementando.
Nuestro benéfico Pedro Sánchez acaba de dar un paso de gigante en este asunto con su decisión de proceder a la regularización de medio millón de inmigrantes que en breve se convertirán en tres o cuatro veces esa cantidad por medio de la reagrupación familiar. Y todo eso, en un país con dos millones y medio de parados. Estas cifras demuestran que no se trata de llenar huecos laborales que no existen, sino de continuar con la política globalista de anegar Europa con foráneos y, de paso, de alterar un mapa electoral que cada día da más la espalda a unas izquierdas que odian a sus propios pueblos y quieren sustituirlos por otros. Y para ello cuenta con el inestimable apoyo de una Iglesia perniciosa y suicida, de unos grandes empresarios encantados de tener a su disposición más mano de obra barata y de una banca que, como ha resumido magistralmente Ana Patricia Botín, celebra que «a más población, más clientes».
Quien se oponga a esta medida será ridiculizado por su conspiranoia y acusado de los crímenes ideológicos más feos que quepa imaginar. Pero gracias a Dios ha llegado la incomparable Irene Montero —furiosamente sincera o sinceramente furiosa, como siempre— para aclarar las dudas de una vez por todas y zanjar cualquier discusión:
«Quiero pedirles a las personas migrantes y racializadas que, por favor, ¡no nos dejen solas con tanto facha! ¡Y claro que sí queremos que voten, claro que sí! Hemos conseguido papeles, regularización ya. Y ahora vamos a por la nacionalidad o a cambiar la ley para que puedan votar, por supuesto. ¡Ojalá, teoría del reemplazo! ¡Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora! ¡Claro que yo quiero que haya reemplazo: reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores! Y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de piel que tenga, sea china, negra o marrona».
No hay nada más que decir.Y ahora se ha anunciado la alternativa de Julio Norte en Dax (Francia) para el 13 de agosto de 2026 con Roca Rey como padrino, Pablo Aguado como testigo y toros de Juan Pedro Domecq, con la que también estoy muy ilusionado, pero antes, entre otros muchos compromisos participará en el Circuito de novilladas de Andalucía. A este novillero no le conozco personalmente, pero le vengo siguiendo desde sin caballos, y además se bastante de su tauromaquia, por lo mucho y bueno que me cuenta mi amigo el banderillero Rafa Rosa, que va con él. La verdad es que estoy muy ilusionado porque le he visto cosas buenísimas. Tiene enorme afición, es valiente, tiene arte y la cabeza le funciona muy bien delante de los novillos. Ya ha tenido un percance muy serio, pero según me cuentan no le ha afectado a su forma de estar ante los novillos, a su afición y a sus deseos irrefrenables de llegar a lo más alto. Pero para llegar a gran figura debe tener más cualidades, que creo las tiene, una buena dirección (su apoderado, el maestro Domingo López-Chaves, lo hará muy bien) y algo de suerte. El cartel es de lujo, por lo que creo habrá un lleno en la plaza, y el doctorando logrará un gran éxito si los toros están a la altura, pues la ganadería es de las preferidas por las figuras. Ojalá los toros que salgan a Julio Norte sean, al menos, de meridianos para arriba, y en tal caso estará muy bien, porque cualidades para ello le sobran, y por él no va a quedar. Hasta tal punto estoy ilusionado, con esta alternativa, que incluso me voy a atrever a decir que pronto se colocará entre los matadores de toros más destacados. Haré lo posible por asistir ese día a Dax.