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Del toro al infinito
“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
viernes, 10 de julio de 2026
El mérito es de Diego Urdiales / por Antolín Castro
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La manipulación sobre el buen samaritano / por Irene González

Roca Rey también banderilleó / por Rafael Comino Delgado
'..nos parecería muy bien que de vez en cuando lo haga, y cuando coincida en el cartel con Morante, como ocurrirá el próximo día 2 de agosto en el Puerto de Santa María, le invitara a banderillear uno de sus toros, ya que ambos pueden hacerlo de forma bastante brillante..'
Y volviendo al hilo del tema que nos ocupa, que es las banderillas, digamos que Andrés Roca Rey en Chota, según he leído y visto en Internet, puso un par de forma bastante notable, es decir, que lo hizo bien, lo cual aplaudimos, e incluso nos parecería muy bien que de vez en cuando lo haga, y cuando coincida en el cartel con Morante, como ocurrirá el próximo día 2 de agosto en el Puerto de Santa María, le invitara a banderillear uno de sus toros, ya que ambos pueden hacerlo de forma bastante brillante (o que Morante invitase a Roca Rey, o que se invitasen mutuamente a banderillear y a participar en quites), pues ello sería muy del agrado de los públicos, ya que hoy día les ven como las dos máximas figuras, por méritos propios, si bien el de la Puebla, por razones de edad, con mucho más camino recorrido que el peruano, que también tiene nacionalidad española, pues lleva mucho tiempo viviendo en España, y aquí se ha hecho torero y figura. Entre ambos hay rivalidad, como debe ser, y cuanta más mejor, y cuanto más la perciba el público mejor para la Fiesta.
La selección de fútbol de Argentina adopta a un anciano y lo convierte en mascota: se llama Messi / por Pepe Campos
jueves, 9 de julio de 2026
¿Descansa en paz? / por Juan Abreu
Habla Felipe VI: “Es ciertamente sorprendente y de alguna forma intolerable que todavía haya personas que jaleen a los responsables de todo ese dolor”. Bien. Pero. Ese “y de alguna forma intolerable”, me saltó al cerebro como una manada de hienas. ¿Cuál forma?
¿Descansa en paz?
Esas lágrimas son un estigma imborrable en el rostro de una España que eligió arrodillarse ante los bárbaros.
«Cabe preguntarse, nos dice Estacio, si esta deriva no se encontraba ya en los planes originales de ETA. Así, al menos, lo sugiere la respuesta de Txapote a un compinche que, ante la magnitud de la reacción cívica, le preguntó si no había sido un error asesinar de esa manera al concejal: “Estas cosas se entienden un año después”. A la luz de los acontecimientos posteriores, esta frase adquiere un cariz de aritmética macabra. Quizás Txapote fuera capaz de anticipar necro-lógicamente el efecto dominó que se iba a producir. Después de todo, un psicópata en un entorno psicopático tiene más probabilidades de acertar».
«Si uno revisa las imágenes de aquellas grandes manifestaciones, hay un detalle muy significativo: no ves ni una bandera española. Y lo mataron por ser español, por el mero hecho de serlo. Pensar que se iba a mantener una reacción de esta naturaleza a partir únicamente del humanitarismo o de consignas éticas resulta algo más que ingenuo. Salimos al campo ya derrotados».
«En la Transición se ensayó un experimento único: una democracia sin nación. Y de esta manera se sirvió el país en bandeja a sus enemigos, sin ningún anticuerpo patriótico que le permitiera defenderse de las agresiones (externas o internas)».
Ni una sola bandera de España. Esto resume la tragedia española.
Habla Felipe VI
No puedo hablar del documental hasta que no lo vea, naturalmente, pero algo diré de un reportaje aparecido en el diario El Mundo. En el documental, se entrevista al Rey Felipe VI y, según el diario, dice lo siguiente. “Es ciertamente sorprendente y de alguna forma intolerable que todavía haya personas que jaleen a los responsables de todo ese dolor”. Bien. Pero. Ese “y de alguna forma intolerable”, me saltó al cerebro como una manada de hienas. ¿Cuál forma? Es no sólo intolerable que se jalee a los asesinos, también que se permitan celebraciones cuando salen de la cárcel, muchas veces sin cumplir sus condenas. “De alguna forma”, dice el Rey. Pero. Si alguien tiene la obligación de usar un lenguaje recto cuando habla a sus súbditos, es el Rey. Majestad, es algo intolerable, punto. Amén de grotesco, vil y repugnante; pero esto último entiendo que no lo diga. No vaya a ser que el enemigo se ofenda.
Y otra cosa, uno de los documentalistas, Jon Sistiaga, va a la tumba del asesinado Miguel Ángel Blanco y echa un discursito. La tumba está en un pueblito de Orense. La trasladaron allí desde el País Etarra para impedir que siguiera siendo objeto de profanaciones y destrozos.
En el discursito, Sistiaga, según leo, dice: «Te has perdido ver a Messi en tu Barça y la carrera en solitario de Bunbury (…) Aquellas 48 horas lo cambiaron todo. Tu asesinato nos hizo perder el miedo. Tu muerte, ya me jode decírtelo así, fue el principio del fin de ETA. El 60% de los jóvenes de este país que han llegado al final de este documental no sabían quién eras. Supongo que no es culpa de ellos sino de nosotros que no se lo hemos contado. Así andamos. Descansa en paz».
Así andamos
Messi y Bunbury, dice, vaya chorrada. Nada de que ETA, que lo mató, no ha desaparecido, por el contrario ha progresado tanto desde que le pegó dos tiros en la cabeza, que ahora es parte del Gobierno de España. Nada de que Zapatero y ahora Sánchez, en los casi treinta años que lleva muerto se han dedicado, los muy traidores, a blanquear a ETA y a poner en libertad a muchos de sus asesinos. Nada de que está en Galicia porque su familia tuvo que escapar de las hordas de patriotas vascos. Nada de que su matador ha sido trasladado a una cárcel del País Etarra donde sus correligionarios políticos le harán la vida lo más fácil posible. Mucho vis a vis. Nada de que los partidos más votados en el país imaginario que lo mató, son el partido que recogía las nueces del árbol de los crímenes de ETA, y el partido de los pistoleros, que es muy posible que se haga con el poder en las próximas elecciones. Así andamos.
Sobre el tema de la tortura se habla poco. O nada. Se podría incomodar a los homicidas, socios del Gobierno. Lean La tribu caníbal, el libro de Estacio. Es indispensable para calibrar la barbarie tribal etarra y la inconmensurable fosa de bajeza e infamia de los políticos que pactaron el blanqueamiento y puesta en libertad de los terroristas.
Cuarenta y ocho horas llorando
A Miguel Ángel, por orden de Txapote, lo mantuvieron atado y amordazado cuarenta y ocho horas en el maletero de un coche, justo hasta el momento de matarlo. Cuarenta y ocho horas. Y aún este detalle, que suele excluirse cuando se habla del tema: la autopsia revela que Blanco tenía las mejillas quemadas: se había pasado los dos días que lo mantuvieron dentro del maletero del coche, llorando. Esas lágrimas son un estigma imborrable en el rostro de una España que eligió arrodillarse ante los bárbaros. Una España que sigue de rodillas.
Descansa en paz. Concluye su monólogo de Sistiaga, ante la tumba del joven concejal del PP. Sabemos que no es más que una frase hecha. Pero. Si hubiera para los muertos posibilidades de descanso, de una manera u otra, dependiendo de lo sucedido después de su muerte, Miguel Ángel Blanco estaría hoy revolviéndose de horror en su tumba.
Albacete con su Dámaso y Zaragoza contra sí misma / por Ricardo Díaz-Manresa
A San Fermin le pido / por Paco Delgado




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