la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 1 de septiembre de 2026

Colombo revalida su marcha triunfal y sale en hombros en Cuéllar con Partido de Resina ( Pablo Romero )


Dos orejas paseó también Colombo del bravo quinto, con el que se entregó y firmó una sólida labor para abandonar el coso cuellarano en hombros.

Colombo revalida su marcha triunfal y sale en hombros en Cuellar con Partido de Resina (Pablo Romero)

El segoviano Pablo Atienza reclamó más sitio en Cuéllar con los toros de Partido de Resina tras firmar una importante faena al natural para cortar dos orejas y triunfar junto al venezolano Jesús Enrique Colombo, que aprovechó la bravura del quinto ejemplar de la tarde, ‘Venteadoro’ -de vuelta al ruedo-, para sumar dos trofeos. Ambos salieron en hombros del coso cuellarano, en la segunda corrida de la feria -tercer festejo- que completó el salmantino Damián Castaño, sin premio. Se lidiaron seis toros de Partido de Resina, que destacaron por su presentación.

Atienza volvió a vestirse de luces justamente dos años después desde que tomara la alternativa en Almazán (Soria) y el segoviano dio la cara con un toro, que sin ser fácil, desprendió calidad. Firme y sereno, Atienza dibujó estéticos naturales, en una faena de alta nota. No se le escapó el triunfo para reclamar más oportunidades para su toreo. Con el toro que cerró plaza no tuvo opciones.


Dos orejas paseó también Colombo del bravo quinto, con el que se entregó y firmó una sólida labor para abandonar el coso cuellarano en hombros.

El encargado de abrir la terna fue Castaño, que regresó por tercera vez a Cuéllar en una tarde en la que tragó, sin suerte, y en la que resultó incluso prendido.

lunes, 31 de agosto de 2026

El problema no es la falta de toreros / por Sergio Hueso


'..El escalafón cuenta con toreros en plena madurez como Daniel Luque, Emilio de Justo, Juan Ortega, Borja Jiménez o David de Miranda, junto a una generación joven que viene reclamando sitio con argumentos. El problema no parece estar, por tanto, únicamente dentro del ruedo..'

El problema no es la falta de toreros

Por Sergio Hueso
Las plazas no se llenan. O, al menos, no con la frecuencia que debería hacerlo un espectáculo que presume de contar con una de las generaciones más interesantes de los últimos años. Hoy, Morante de la Puebla y Roca Rey son prácticamente los únicos nombres capaces de transformar por sí solos un cartel en un acontecimiento y acercar a una plaza al ansiado cartel de “No hay billetes”. Y ahí existe un problema que el toreo debería afrontar cuanto antes.

Porque talento hay. Y mucho.

El escalafón cuenta con toreros en plena madurez como Daniel Luque, Emilio de Justo, Juan Ortega, Borja Jiménez o David de Miranda, junto a una generación joven que viene reclamando sitio con argumentos. El problema no parece estar, por tanto, únicamente dentro del ruedo.

Durante demasiados años se ha confiado en que bastaba con anunciar tres nombres y seis toros para que el aficionado acudiese a la taquilla. Hoy eso ya no funciona. El ocio ha cambiado, el público tiene una oferta prácticamente infinita y asistir a una corrida supone, además, un desembolso importante. El toreo compite por el tiempo y por el dinero de la gente, pero en demasiadas ocasiones sigue promocionándose como si no tuviese competencia.

También existe un problema para fabricar nuevos referentes. Un torero puede encadenar triunfos importantes y, sin embargo, tardar años en conquistar un verdadero peso popular. Las figuras no nacen únicamente cortando orejas: necesitan continuidad, rivalidades, personalidad, comunicación y escenarios que permitan que el público se identifique con ellas.

Y quizá ahí esté una de las claves. El toreo necesita volver a crear acontecimientos. Carteles que generen conversación, rivalidades que despierten interés, ganaderías que aporten personalidad y una promoción que empiece semanas antes de abrirse la puerta de cuadrillas. No se puede esperar llenar una plaza limitándose a abrir la taquilla.

Morante y Roca Rey han demostrado que cuando existe un verdadero reclamo, el público sigue estando ahí. Por eso sería demasiado fácil concluir que faltan aficionados. Tal vez lo que falta sea conseguir que muchos de ellos vuelvan a sentir que merece la pena acudir.

Los males de unos…, premios para otros / por Antolín Castro


'..Ya es mala suerte para este buen torero vallisoletano. Cuando en el horizonte le esperan los mejores contratos de su temporada, de esta y de todas las anteriores, sufre ese percance que le impide hacer el paseíllo en su tierra junto a Morante y Emilio de Justo y con toros de Garcigrande..'

Los males de unos…, premios para otros

Antolín Castro
Opinión y toros.com
De siempre se dijo aquello de ‘unos las contratan y otros las torean’.

A lo largo de la temporada se producen estas situaciones en las que el torero anunciado se baja del cartel y entra otro espada que aprovecha, bien o no, la ocasión que le llega.

Hace unos días Morante de la Puebla causó baja en Cuenca y le sustituyó Juan Ortega, alcanzando un gran triunfo y convirtiéndose en el triunfador de la feria.

Que pare algún día Morante no solo no es novedad, sino que puede ser lógico debido al ritmo de lleva de duplicar contratos en muchas ferias. Peor es que sea Mario Navas el que tenga que parar por una fractura de clavícula, sufrida en el festejo celebrado en la localidad zamorana de Toro.

Ya es mala suerte para este buen torero vallisoletano. Cuando en el horizonte le esperan los mejores contratos de su temporada, de esta y de todas las anteriores, sufre ese percance que le impide hacer el paseíllo en su tierra junto a Morante y Emilio de Justo y con toros de Garcigrande.

Le cabe el honor, si se pude llamar así, de que le sustituirá la revelación de la temporada, David de Miranda. Es decir, le sustituye una figura, lo que confirma que estaba anunciado en un cartelazo para cualquiera, pero para él uno soñado. Mala suerte.

Lo curioso es que De Miranda hace unas temporadas, también en Toro, sufrió un durísimo percance que estuvo a punto de cortar su carrera. Para mayor coincidencia, ambos pasaron por la clínica Asepeyo en Coslada para ser intervenidos. Ojalá sigan las coincidencias y Navas pueda un día muy cercano situarse, como el onubense, en lo más alto del escalafón.

Pero, además, también Mario Navas ha de ser sustituido en su anunciada confirmación en Las Ventas durante la Feria de Otoño. Doble mala suerte. No es nada fácil con su corto recorrido confirmar durante la feria acompañado por Urdiales y Fortes. Cuán dura puede ser la carrera para unos.

La sorpresa, grata sorpresa, es que la empresa le ha sustituido por un torero que cortó una oreja en la pasada corrida celebrada en el coso venteño. Christian Parejo será quien ocupe su lugar en ese día. Todo un acierto y un reconocimiento a quien se lo gana en el ruedo.

Otro con méritos, Javier Cortés, se va a hacer con el puesto que deja libre en Alcalá de Henares Alejandro Talavante.

Que pierdan corridas Morante o Talavante no nos conmueve, las corridas que pierde Mario Navas si nos tocan el corazón. Ya vemos que los males de unos sirven para que otros sean premiados. Ojalá puedan aprovecharlo.

Ceuta, del toples a las heces flotando / por Joaquín Campos


'..lo que es inaudito es que los nuevos moradores del lugar de toda África con más educación y PIB caguen en las playas, las jardineras y en plenas calles mientras algunos violan a niñas de doce años en la antesala, imagino, de la vuelta a la Prehistoria, en los que historiadores occidentales politizados dirán que, más que un retroceso, fue una oportunidad de oro para rememorar épocas pretéritas..'

Ceuta, del toples a las heces flotando
El ocaso de la civilización occidental acontece a diario en la playa ceutí del Trampolín

Por Joaquín Campos
Si encajáramos a Ceuta como estado independiente dentro de todo el continente africano, incluyendo sus islas en los océanos Atlántico e Índico además de las del mar Mediterráneo, la ciudad autónoma española arrasaría, y de qué manera, en la clasificación del PIB per cápita, dejando muy atrás a las muy lujosas y escasamente habitadas islas Seychelles, segundonas tras nuestro trozo de España, mal que les pese a algunos. Ceuta, según los datos oficiales, alcanzaría los 27.000 $ mientras que, por ejemplo, Sudáfrica, que ya ha organizado un Mundial de fútbol tan inhóspito como su vuvuzela, sólo rozaría los 6.700 $.

Que Ceuta tenga semejante capacidad económica, comparada, claro está, con cualquier lugar de Marruecos, tiene que ver con varios asuntos tangibles. El primero, que sus ciudadanos se han educado en la libertad y los valores; después, que al pertenecer a España –o sea, a Europa–, bebe de la cuna de la civilización, el orden y el concierto; y por extenderme en la claridad, que en los países de raíces cristianas la mujer es libre, vota, no debe enroscarse ningún trapo en la cabeza por imposición y, sobre todo, que la población española no está obligada a detener su vida cinco veces al día para rezar mirando a La Meca. Ventajas, como digo, de estar urbanizados cerebralmente, y por ello, de no ir ralentizando, diariamente, la economía en torno a un libro sagrado. Por cierto, el mío hasta la Comunión, fue El Libro Gordo de Petete. Datos.

Desde que el pasado 30 de julio 80.000 ilegales entraran a modo de invasión en territorio español a través de Ceuta, las imágenes que recorren el mundo con la misma eficacia propagandística que el gol de la final del Mundial de Ferrán Torres, han dejado razones para que Occidente se siga pensando lo de la Alianza de Civilizaciones de José Luis Rodríguez Zapatero –el cual, hoy al menos, es mundialmente conocido por coleccionar joyas de gran valor–, error histórico desde su misma fundación donde se aseguraba que la supuesta hermandad de los pueblos, tribus, etnias, naciones y, sobre todo, credos, que aunque en realidad no sirviera para nada, demostraba las virtudes de España, crisol de culturas y respetos allende nuestras fronteras exceptuando lo que va de nuestras vallas hacia dentro. Porque, ¿se imaginan que en vez de Colón, uno de nuestros vecinos alauitas hubiera llegado en 1492 hasta América antes que nosotros? A la vista de lo sucedido, les aseguro que hoy en el continente americano hasta Donald Trump se sabría de memoria el Corán cuando jamás habríamos sabido nada de su mujer y/o mujeres.

Si hay una postal por encima de todas para determinar por qué no es que no seamos todos iguales, sino que unos somos mucho mejores que otros, sólo hay que acercarse hasta la playa ceutí del Trampolín, famosa en el mundo entero por haber sido la elegida por los invasores para acampar a sus anchas, alejando al nativo de toda posibilidad de acercarse a su playa, solo o en compañía de sus hijos. Porque en El Trampolín, otrora orilla de arena límpida donde el top-less se mezclaba con los menores –legales– jugando y aprendiendo a dar sus primeras brazadas, hoy es un vertedero de dimensiones peligrosas al que no se le aprecian soluciones ni a corto ni a medio plazo. Como detalle sin igual, Pedro Sánchez acaba de asignar al Ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, como mando único para tratar de superar este caos tan absoluto como constante. ¿Se imaginan que durante un incendio España coordinara su extinción cuatro semanas después? ¿A qué no? Pues aunque no les guste, Ceuta, porque existen todavía 80.000 españoles que pagan impuestos y adoran nuestra patria, la real, está muy por encima de todas las hectáreas de monte bajo que ustedes deseen sofocar. Y les habla alguien que abraza árboles desde tiempos inmemoriales. Porque si en Ceuta no hubiera personas y sólo mares de pinos mediterráneos, actualmente España recordaría Ceuta y Melilla como a día de hoy, a duras penas, lo hace con Cuba y Filipinas.

Expertos consultados, además de mi visión miope apoyada en unas gafas reglamentarias durante mis ya tres visitas a la ciudad autónoma española, han certificado que desde la orilla de la playa del Trampolín hasta que haces pie los zurullos flotan donde hasta el 29 de julio sólo existían colchonetas, señoras refrescándose y reflejos del sol sobre un azul del mar precioso hoy infestado de Escherichia coli, conocida mundialmente como E. Coli, una bacteria peligrosa para el ser humano que demuestra que en la zona existe una contaminación reciente –y tan reciente: desde el muy cercano 20 de julio– por desechos humanos y animales. Zurullos, orines, plumas de palomas y gaviota, basura en general, en lo que augura una desembocadura clara y concisa: el trampolín hacia el tercer mundo.

Uno siempre había creído que los que invaden mejoraban lo conquistado. Así ocurrió con el Imperio Romano, que en la antigua Iberia –luego Hispania y ahora España– trajo la prosperidad y la romanización, base de nuestras actuales culturas y lenguas. Con ese gran legado educativo y formativo construimos, por poner sólo un ejemplo, navíos que fueron botados con éxito para alcanzar, tras meses de singladura, el continente americano. Y allí los españoles llevaron nuestra lengua, el catolicismo, las ciudades, la arquitectura, las universidades, además de nuevos cultivos y alimentos, así como numerosos oficios como la imprenta, la metalurgia y la construcción naval. Nosotros trajimos el tomate y la patata, aunque curiosamente no prestamos la más mínima atención a la quinoa, que hoy te la meten hasta en una ensalada industrial a lomos de un tren de alta velocidad camino de Córdoba, el cual siempre llega tarde.

Por eso, a uno se le queda cara de estúpido cuando se acerca a la playa del Trampolín, certificando que el tercer mundo a España no sólo se le arrima por la afición de defecar en la misma playa donde te bañabas, sino porque ya nosotros mismos, según el último informe de la OCDE –por su acrónimo, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos–, con sede en París, retrocedemos de manera vertiginosa: en España, en los últimos 30 años, el salario real ha subido sólo un 2’8%, no así, precisamente, el coste de vida. Por comparar, en ese mismo tiempo en los Estados Unidos los sueldos han ascendido un 47’5%.

Uno acepta que el mundo se mueve. Que las conquistas existen, que unos imperios se caen y otros que alzan, y que la nueva geopolítica está a la orden del día. Y que España, tristemente, lleva demasiados siglos de profunda decadencia. Pero lo que es inaudito es que los nuevos moradores del lugar de toda África con más educación y PIB caguen en las playas, las jardineras y en plenas calles mientras algunos violan a niñas de doce años en la antesala, imagino, de la vuelta a la Prehistoria, en los que historiadores occidentales politizados dirán que, más que un retroceso, fue una oportunidad de oro para rememorar épocas pretéritas. Y ya puestos, para reinventar la rueda y el fuego. Que Dios nos coja confesados.

En Occidente llevamos todo este siglo y parte del anterior hablando mucho, a veces demasiado, del respeto a otros cultos religiosos mientras nosotros mismos nos desatamos del catolicismo por euforia obligatoria, cuando lo que siempre se calla es la nula consideración de los llamados a pagar nuestras pensiones –a mí me sostuvo un tipo con sarna, cita don Genaro, a punto de cumplir noventa años, en Bembibre–, que llevan también, por qué no decirlo, defecando –en este caso, sólo metafóricamente (aún)–, en nuestros pueblos, culturas, civilizaciones, en realidad, sobre todos los nuestros.

Porque el ocaso de la civilización occidental que acontece a diario en la playa del Trampolín, no se estudiará en las universidades –seguro durante esta época– por lo improbable de poder explicar a alguien ciertamente coherente que esto tiene algún tipo de sentido.
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In Mou We Trust / por Ignacio Ruiz Quintano


In Mou We Trust
Ignacio Ruiz Quintano / Abc
Arrancó la Liga (¿quién lo diría?), donde toda la ilusión del madridismo está puesta en José Mourinho, dueño de eso que Paula llamaba “personalidá”. “In Mou We Trust!”

Con la Liga tebana le pasa a uno lo mismo que a Jardiel con las chicas de Hollywood, que nunca sabía si habían pasado por la acera veinte mujeres o la misma mujer veinte veces, y del perezón que nos produce semejante descalzaperros competitivo sólo nos rescata la acreditada personalidad de Mou.

Ruano le dio muchas vueltas al fenómeno de la personalidad, para llegar a la conclusión de que el papel que nos dan los otros en la gran comedia humana influye de una manera enorme y es muy difícil ir contra él. Con frecuencia, explicaba, encontramos también cómodo jugar varios y opuestos papeles a gusto de cada público. Unos nos quieren porque “han descubierto” que tenemos un fondo infantil y tierno. Otros nos admiran porque somos complicados y diabólicos. El camino más corto suele ser no llevar la contraria. Nadie perdona haberse equivocado. Habrá que ser infantil y demoníaco según entre qué público estemos. En el caso de Mou, infantil con la prensa y demoníaco con los negreiros, que ahí siguen todos, tan ternes, como el dinosaurio de Monterroso.

–Bueno, bueno, pero entonces ¿qué es la personalidad?
 
¿Xabi Alonso no tenía personalidad? No, Xabi Alonso tenía leotardos y unas New Balance como las del pepero Casado, y así no se puede dar rienda suelta a una personalidad. Por Ihering sabemos que el mundo romano, de donde venimos, no estaba hecho para los caracteres débiles, mientras que hoy (y esto lo dice Ihering) “el derecho los protege desde el nacimiento a la muerte, como si fuéramos seres inválidos”. En el Derecho romano antiguo quien se encuentra oprimido es porque se ha dejado oprimir y quien ha sido engañado es porque se ha dejado engañar: un hombre nunca debe dejarse engañar ni oprimir, y esa idea constituye la esencia profunda del sentimiento jurídico romano.

Hay que tener mucha personalidad para aceptar sin tirar el templete un arranque liguero como el que el Sistema le ha organizado al Madrid: cuatro partidos en trece días, con la pretemporada todavía haciéndoles bola a los futbolistas, que hay que ver a ese Vinicius, que volvió de las vacaciones hecho un Hazard. Cuatro partidos en menos de dos semanas obliga a los jugadores a dormir en el autobús, y a Mourinho, a convertirse en un Steve Jobs, de cuyos ingenieros, atropellados por los horarios, se divorciaban, víctimas del estrés, todas las esposas, conocidas en sociedad como “las viudas de Apple”. Aquí serían “las viudas de Valdebebas”, y tampoco estoy muy seguro de que una modesta Liga española valga la pena de un divorcio. (Recordemos lo que Ronaldo le dijo famosamente a Florentino: “Presidente, si yo estuviera casado con una mujer como la de Figo tampoco saldría de casa”).

–Chicos, quiero confesarles algo –dijo Guardiola hecho una Rocío Jurado (“Se nos rompió el amor / de tanto usarlo”) a sus discípulos en el City–: estoy divorciado de la mujer más hermosa de su planeta, mi esposa, mi ex esposa. La amo muchísimo, pero perdimos la pasión. En sus vidas, hagan lo que hagan, háganlo con pasión. No quiero buenos jugadores, quiero jugadores con pasión.

Total, que Vinicius, para estar bien, tiene que dejar el pan, pero no a la novia, que este año tenemos puestas todas las esperanzas futbolísticas en el “locurón” para la vista de esa línea de ataque Mbappé, Vinicius y Diomandé. ¡Diomandé! Como diría Churchill, “la democracia es llamar a Diomandé por teléfono a las cinco de la mañana y que sea Mourinho cantándole ‘Je t’aime… moi non plus’ en el perfecto francés de Gainsbourg”. Lo demás, sólo literatura mala de esos fosfenos del antimadridismo, que diría Escohotado, que la ciencia pipera cataloga en valdanos, relaños, maldinis y demás yerbas.
[Sábado, 22 de Agosto]

Ceuta: agresión y conflicto / por HUGHES


'..Lo de Ceuta no es inmigración, y mucho menos migración, es otra cosa que se parece más a un acto de guerra llámenla híbrida..'

Ceuta: agresión y conflicto
HUGHES
Sorprende que a estas alturas haya gente hablando de los problemas y dilemas de la inmigración. Si el PSOE considera lo de Ceuta una «crisis humanitaria» es que no lo es. Es un caso insólito. Imaginen que los «migrantes», como fenómenos naturales de pájaros, llegaran a las costas de Inglaterra desde un país que reclama la soberanía de los acantilados de Dover. Lo de Ceuta no es inmigración, y mucho menos migración, es otra cosa que se parece más a un acto de guerra llámenla híbrida.

Incluso si asumiéramos, cándidos nosotros, que esto es, sí, una crisis humanitaria, término perverso que escoge e impone sus recetas, sus palabras y sus políticas, sería difícil negar que destruye la soberanía española en Ceuta o, en términos más claros, y quizás acertados, su españolidad; la diluye porque sabemos que los españoles, ante la incomodidad del lugar, ya se estaban marchando de Ceuta, ya había un goteo, una ‘sustitución’ que ahora solo se reforzará.

O de otro modo: esto es una invasión belicosa, un agresión, un acto hostil contra la soberanía española, pero si solo fuera un fenómeno migratorio, también sería un acto contra la españolidad de la ciudad.

¿Se irían ustedes a vivir a Ceuta? ¿Pedirían plaza tras sacarse una oposición? ¿Montarían un negocio?

Los ceutíes están abandonados y ni siquiera tienen el consuelo monárquico. No está Sánchez, tampoco va el Rey, por tanto, no sienten «el Estado en toda su plenitud», recordando sus palabras en Paiporta. No está el Estado en su plenitud. Entendemos ya que es el Estado el que hace y deshace la Nación, y no al revés.

La única forma de que se lean los artículos es censurarlos, y por eso se habló estos días de López Burniol y su advertencia, no publicada en La Vanguardia, sobre un próximo conflicto civil en España. Fue un escándalo porque no se puede mencionar que la realidad es esa: guerracivilismo desenfrenado.

La izquierda española y las derechas antiespañolas, que él bien incluye en mismo frente, no se sumaron nunca realmente al abrazo de la Transición, una figura meramente artística, y luego retórica, que no existe. Culpar a Zapatero es una forma más de eludir el problema. El clima político no es de abrazo. El consenso (invocado por Vivas) no existe, y ese falso marco político-moral es un problema serio. Una especie de velo impuesto para falsearlo todo y hacer que de ahí surja una realidad viciada, artificiosa e irreal. No es que la realidad (el fondo del español) sea muy halagüeña, pero este sistema que nace de la farsa del consenso-abrazo lo empeora, consigue un alambicamiento tan deforme que se hace suicida: la máquina política española conduce a la asfixia o a aquello que dicen quería evitar: el enfrentamiento. ¿Cómo algo que se hizo para «evitar el conflicto entre hermanos» nos lleva a ello? Porque, por supuesto, no era sincero el propósito.

¿Sacaría el PSOE a alguien de Vox de su casa una noche a punta de pistola? Sería de otra forma. Nos llevarán hasta el punto en que no seamos hermanos, ni siquiera cainitas, ni dueños del territorio sobre el que pelear. La izquierda no está en los años 30 (en algunos aspectos es peor), pero hereda el ánimo o modo revolucionario, y da la sensación de querer liquidarlo todo. Quieren venderlo todo, hacerlo todo dinero. Tradiciones, estatutos, formas… Recibieron una herencia que detestan. La convertirán en dinero, rápido, como un piso con malos recuerdos del que desprenderse. La ‘licuefacción’ de la soberanía llega a Ceuta tras Cataluña, País Vasco, Gibraltar… Los ceutíes son, entre todos, los españoles más abandonados. Contaba hoy un artículo de Joaquín Campos que en la playa ceutí del Trampolín flotan zurullos hasta que se deja de hacer pie. ¿Puede haber algo que repugne más a un español que el zurullo de un marroquí? El ceutí, para ser buen ciudadano, tiene que ir allí a chapotear, hacer inmersiones, y nadar a braza humanitaria entre las heces alauitas.

Lo de España no es la narcotizada sumisión houellebecquiana. Lo será, quizás, pero es antes un acto de traición hecho de degeneración y odio. Está todo en el conde don Julián de Goytisolo, obra prefiguradora. No se trata solo de abrir la puerta al moro, también hay que follárselo en el sentido de ponerle el culo.

No es una crisis humanitaria, es una invasión, y no hay consenso ni posibilidad alguna, solo un conflicto larvado en la lenta (no tan lenta) liquidación de España.

domingo, 30 de agosto de 2026

Feria de Bilbao. Magia de Morante, ciencia de Luque / Barquerito & Moore

El torero de la Puebla firma media docena de muletazos realmente antológicos y el de Gerena, botín de dos orejas y casi tres, despliega su abrumadora suficiencia en dos exhibiciones de gobierno.

Magia de Morante, ciencia de Luque.

Barquerito
COLPISA-TOROSDOS.COM / Bilbao, sábado, 29 agosto 2026. .- 6ª y última de las Corridas Generales. Estival, templado. 13.000 almas. Dos horas y treinta y cinco minutos de función.

Seis toros de Garcigrande (Justo Hernández). El sexto, sobrero.

Morante, saludos y silencio. Daniel Luque, una oreja en cada toro. Borja Jiménez, silencio en los dos. 

MUY PEGAJOSO, el toro que partió plaza se revolvía y metía por debajo al tomar el capote de Morante, que había esperado a verlo venir sin verlo claro. Se sumaron un par de golpes de viento y Morante lo dejó ir. No es raro ni habitual que Morante descargue la lidia de toros condenados sin más a pasar por el caballo y sangrar. Esta vez, sí. Antes y después de varas este primer garcigrande hizo casi lo mismo que vino a hacer, pero de otra manera después de banderillas: gatear ligeramente y no parar de hacerlo, Dos puyazos severos casi seguidos y, a tercio cambiado, dos más de propina porque la única querencia clara del toro era el caballo de pica. Le dio mucha capa Fernando del Toro, que lo lidiaba. Bien herido, manaba por los dos lomos un cañoncito de sangre.

El castigo de varas atemperó al toro, vivo en banderillas y misterio por resolver. Vestido de mandarina y bordados blancos -un modelo tomado de una antigua estampa de La Lidia, más de un siglo de historia-, Morante abrió como suele sin pruebas, puesto ya y catando por alto el toro en seis viajes por las dos manos sin apretarse ni componerse. La cata fue un compás de espera. Se hizo en la plaza un silencio extraordinario. Trece mil bocas cerradas y solo las voces sueltas de un niñito. 

Una primera tanda formal por la mano derecha muy despaciosa. Fijo en el engaño, el toro vino andando, la cara arriba. Una segunda de parecida manera, pero segada por un par de golpes de viento. No es que cundiera la impaciencia porque el asiento natural del torero era más que visible y, fuera como fuera el inicio de faena, no faltaba costura. Hasta que casi de repente, al ponerse Morante por la izquierda, empezó a fluir la cosa. Sin ser propiamente gazapón, el toro seguía viniendo al paso, pero ahora se encontró con la muleta dormida y plana en la mano de Morante, que, a compás lentísimo, dibujó cinco naturales rematados en la cadera de absoluto asombro. El rugido de la plaza fue tremendo. Se puso de pie mucha gente. En pleno éxtasis se arrancó la banda, decisión desafortunada, pues no más música que la de la muleta de Morante, que se decidió a redondear por la mano de la magia primero y por la diestra después en una tanda más laboriosa porque ahora el toro, además de reponer, hizo hilo. Echándose fuera, un pinchazo. Y en la suerte contraria, una estocada sin puntilla tal vez desprendida. Sacaron a saludar a Morante hasta casi los medios. 

Y ya poco más Morante quedó por ver. El cuarto de corrida, las manos por delante, frenado, cabezazos, solo dejó a Morante dibujar dos hermosos lances de brega. ¡Hasta eso! Antes de flojear y afligirse tras apenas una docena de muletazo, el toro consintió un singular cambio de mano por delante y el apunte de un intento en vano con la izquierda. La cara entre las manos, se rindió el toro. Pinchazo y media. 

En Daniel Luque cayó el peso de la corrida, que trajo dos toros de buena condición, Un sobresaliente sexto de sorteo, pero tercero bis, que se le fue a Borja Jiménez en una porfía sin fe ni rumbo. Y un noble quinto que se empleó en el caballo más que ninguno, persiguió de bravo en banderillas y, aunque venido a menos, resistió hasta el último aliento. A su ciencia casi natural para saber tratarse con el toro que sea, Daniel, encajado y suelto, añadió ahora una sobredosis de suficiencia. Con una suavidad muy llamativa se trajo al toro por las dos manos, en ovillos rehilados que Daniel concluyó y remató a placer y a su antojo. Sin ligar el natural con el de pecho sino intercalando un molinete entre uno y otro. Es moda. Una estocada trasera. Se pidió una segunda oreja. Del mansito primero de lotea aquerenciado en tablas dispuso como si fuera un toro de juguete en un tentadero. A capricho y como le dio la real gana. Tapado y retenido, burlado. Y lo tumbó de estocada hasta el puño. En tarde de autoridad absoluta, ni un paso en falso, Daniel se erigió en protagonista. Borja trató de acoplarse sin fortuna con el sobrero, que pegó derrotes y no se vendió fácil.


Galería Gráfica: Andrew Moore