
¿quién o quiénes son los culpables de ello? Pues para nosotros la culpable es la autoridad que hace dejación de funciones en este aspecto. Y en segundo lugar los ganaderos que son los más perjudicados, pues se estropean muchos de sus toros que podrían haber valido para un gran triunfo, y no valen por haber sido mal picados, pero los ganaderos callan su boca; también los matadores que...'
La degradación de la suerte de varas
Rafael Comino Delgado
Ya en la Tauromaquia de Pepe ILLO, escrita en 1796, bajo el título “La Tauromaquia o Arte de Torear”, se habla sobre la Suerte de Varas y se dice, con toda claridad, que la puya debe ponerse en el morrillo o cerviguillo. Posteriormente muchos veterinarios, expertos en el toro de lidia, han manifestado que los puyazos deben ponerse en el morrillo, y más concretamente en su parte posterior, que corresponde con el espacio que hay entre la 4ª y 7ª vértebras cervicales y no, como dicen algunos profesionales, al final del morrillo. No señor, al final no, en el tercio posterior, pero dentro del morrillo. Incluso el Reglamento taurino español de 1996 dice que debe picarse en la parte última del morrillo, pero en el morrillo. Por tanto, los profesionales del toreo deben saber en que parte de la anatomía del toro se deben colocar los puyazos, que es el morrillo, pero no lo hacen bien porque no lo saben, o porque la piel en el morrillo es mucho más dura que en la zona de la Cruz y más atrás, o porque pican donde les dice su matador, al menos esas tres son las razones que me han dicho algunos picadores.
El veterinario cordobés, don José Luis Prieto Garrido, con muchísimos años de experiencia en el toro de lidia, lo ha dicho y escrito muchas veces, y ha publicado, en febrero pasado, un libro titulado, “El tercio de varas y el caballo de picar”, donde vuelve a insistir en ello, y en su página 137, tercer párrafo, dice exactamente , “el morrillo, cerviguillo o pelota es la parte voluminosa y destacada del animal, comprendida entre la cruz y la nuca”, que, añado yo, termina a la altura de la 7ª vértebra cervical. Está por delante de la Cruz, que empieza a la altura de la 1ª vertebra dorsal. Y también dice, en el párrafo cuarto, “el morrillo es la gruesa masa muscular constituida, anatómicamente por el musculo trapecio y el romboideo, situado por delante de la apófisis espinosa de la primera vertebra dorsal” , que, añado yo, está inmediatamente por detrás de la 7ª vertebra cervical.
Y sigo añadiendo, porque así me lo han enseñado expertos veterinarios, que el puyazo debe lesionar el Ligamento de la nuca, donde se insertan los músculos antes mencionados. Por tanto, todo puyazo colocado por detrás de esa zona es un puyazo trasero. En la página 139 del mismo libro, párrafo cuarto, dice, “No así el Reglamento andaluz en su artículo 54.4: Cuando la res acuda al caballo, el picador efectuará la suerte por la derecha y, preferentemente, en el morrillo, borde dorsal del cuello en su posición caudal”, y continua, “artículo con el que no estoy en absoluto de acuerdo ya que “preferentemente” es un adverbio que da la opción a otra u otras regiones anatómicas del animal”. Este error estaba en el Reglamento andaluz de 2006 y vuelve a estar (ahora en el artículo 51.4) en el actual. Y es más, añado, que en el morrillo, lugar correcto de picar, se ponen poquísimos payazos. De los varios veterinarios que han estudiado el tema, las mejores cifras que han encontrado es que solo alrededor del 5 % de los puyazos como mucho, fueron correctos, esto siendo optimistas. Es decir, se pica mal, de tal manera que la puya, generalmente, afecta al aparato locomotor del toro muchas veces, e incluso puede llegar hasta el pulmón (las muy traseras), y en definitiva altera para mal la embestida de muchos toros, como destaca don Jose Luis Prieto en su libro. Los puyazos en la Cruz (el hoyo de las agujas está en la cruz) o más atrás, o en las paletillas afectan muchísimo a la movilidad del toro. La realidad es que todo lo que no sea un puyazo en el morrillo, tiene muchas posibilidades de afectar al toro para mal. En lugar de ahormar la embestida y hacer que el toro humille, no derrote, en fin corregir defectos, lo que realmente hace la suerte de varas actual es estropear muchos toros, puesto que se lesiona seriamente la articulación de las manos con la columna vertebral y altera su movilidad, por tanto, su forma embestir. Esto se ha generalizado de tal forma que se puede uno pasar la temporada entera sin ver un puyazo bien puesto. Y es que picar tarsero y/o caído es mucho más fácil que picar en el morrillo. Entendemos que es muy difícil coger al toro en el verdadero sitio de picar, pero si el picador lo coge mal debe rectificar y no lo hace, incluso hemos visto, no una sola vez sino muchas, cogerlo en el morrillo y rectificar para ponerlo en la cruz , o mucho más atrás.
Bien pues, expuesto el problema, es decir, la realidad de la suerte de varas actualmente, ¿quién o quiénes son los culpables de ello? Pues para nosotros la culpable es la autoridad que hace dejación de funciones en este aspecto. Y en segundo lugar los ganaderos que son los más perjudicados, pues se estropean muchos de sus toros que podrían haber valido para un gran triunfo, y no valen por haber sido mal picados, pero los ganaderos callan su boca; también los matadores que no logran el triunfo porque el toro ha sido muy mal picado, pero el torero ha estado más cómodamente delante del toro al que le cuesta moverse, ha tenido menos movilidad, menos poderío. Creo que los informadores taurinos también son responsables, pues en las retransmisiones por TV vemos y oímos como algunos comentaristas dicen, “buen puyazo”, cuando lo ha puesto en el hoyo de las agujas, o 20-25 cms. por detrás del hoyo de las agujas, lo que es traserísimo, o incluso trasero y caído.
Tal es la situación, que la degradación de la suerte de varas es de tal calibre que de seguir así, y seguirá muy probablemente, lo más seguro es que, en un futuro no muy lejano, desaparezca porque los públicos se cansen de ver cada vez más toros con escasa movilidad, debido a la mala suerte de varas. Ello conduce a la falta de emoción, y si no hay emoción la corrida de toros se viene abajo. Para seguir así mejor que desaparezca.






























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