la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 7 de octubre de 2026

Lepanto, 7 de octubre de 1571. «La más alta ocasión que vieron los siglos»

'..Es un aldabonazo de memoria histórica: un recordar y honrar la gesta que tal día como hoy, hace 455 años, nos libró del Turco en aguas del golfo de Lepanto, entre el Peloponeso y Epiro, frente a la ciudad de Nupacto..'

7 de octubre de 1571. «La más alta ocasión que vieron los siglos»

Éste no es un artículo al uso.

Es un aldabonazo de memoria histórica: un recordar y honrar la gesta que tal día como hoy, hace 455 años, nos libró del Turco en aguas del golfo de Lepanto, entre el Peloponeso y Epiro, frente a la ciudad de Nupacto.

Es un recordar y revivir algo que no es un pasado; es algo que nos concierne hoy, aquí y ahora, en nuestra carne y sangre; algo sin cuya victoria no seríamos en absoluto como somos; algo que nos llama, además, a reemprender el combate, ahora que el mismo enemigo de entonces nos ha vuelto a declarar la guerrar (Yuhad, la llaman).

Cuando ningún medio del Sistema lo va a hacer, es la forma que tiene EL MANIFIESTO de celebrar «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros», como decía el más alto escritor que, antes de esclavizado en Argel, dejó en Lepanto su mano (la izquierda, por ventura).

Y hoy en que otro de nuestros artículos habla precisamente de traidores y colaboracionistas— es también un motivo para recordar la traición que en tan alta ocasión cometiera la Francia de Francisco I, quien andaba trapicheando con el mismísimo Suleimán el Magnífico, el emperador otomano al que, a las órdenes de don Juan de Austria, derrotó en Lepanto la Liga Santa. Constituían esta coalición de Estados cristianos el Reino de España, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya.
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La danza de los taurinos. ¿Habrá Morante 2027? y el petardazo de Telemadrid / por Ricardo Díaz-Manresa


“no lo sé” respuesta a una pregunta de si lo veríamos la próxima temporada y segunda respuesta bastante más clara: “creo que he hecho méritos para merecer un descanso”. 

Ricardo Díaz-Manresa
Pues una semana más hay que empezar por MORANTE. Y con la pregunta ¿habrá MORANTE 2027?. Parece que no. Así que hay que darse prisa en las pocas que le quedan, especialmente las últimas de las ferias de Otoño y del Pilar. Sus declaraciones parece que avalan este adiós : “no lo sé” respuesta a una pregunta de si lo veríamos la próxima temporada y segunda respuesta bastante más clara: “creo que he hecho méritos para merecer un descanso”. Lo malo que no pudo despedirse bien de su Sevilla en la pasada de San Miguel.

Paralelamente su hijo se hace un tatuataje. ¿Para recordarlo más?. Pero si es su padre…Como tantas otras costumbres de esta incomprensible sociedad que padecemos, no entiendo la de los tatuajes. Me horripilan aunque a alguien, o a muchos, les parezcan bonitos. Se pintajean el cuerpo igual que las paredes. Me da tiricia al verlos. (Busquen esta palabra en el diccionario). Incluso en mi imaginación, los tengo como leprosos (voluntarios) de este siglo. Que lo disfruten los dos.

Y se consumó el petardazo de Telemadrid que la primera parte de la de Otoño no se pudo ver ni una imagen. ¿Cómo se casa esta actitud con la de reconocer que con las transmisiones de la corridas se dispararon las audiencias?. Que preguntan a Canal Sur y no digamos a A Punt los objetivos y resultados conseguidos. Deben ser los de la tele de AYUSO unas personas listísimas como tantos otros que ocupan en esta sociedad puestos destacadísimos. Como nunca.

Azulejo para JOSELITO en Las Ventas. No EL GALLO, sino ARROYO. Le echó valor para ponerse ese apodo irrepetible. Pero el azulejo se lo merece incluso sólo por aquella tarde de único espada en Madrid. Recuerdo la de PACO CAMINO y la suya como las dos mejores. Vaya par de tardes completas e inolvidables.

Lo que es la vida: PABLO AGUADO hace el paseíllo con un capote negro, de luto, por alguien importante en su vida… y le abren la Puerta del Príncipe. Negro y blanco.

Leo que EMILIO de JUSTO, ROCA REY y PABLO AGUADO esa misma tarde pusieron el NHB. ¿Ah, sí? Pues ROCA, él solito, tendría algo que ver..

Esa tarde, no sé, o alguna otra, hay más, la simpática y voluntariosa reportera NOELIA LÓPEZ confundió los colores verde y azul. De seguir así debe ir al oculista.

Y cada vez hay más mujeres en el toreo. Vimos a MACARENA DE PABLO ROMERO en la de San Miguel en el palco de la Maestranza Y a dos más en las transmisiones de Canal Sur.

Y el locutor principal de esta cadena se está convirtiendo en el primer pulseador del Reino. Qué pronto ve a los muleteros pulseando. ¿No hay otro palabro?. Pues del mar el mero y de la fiesta el romero.

Y el que siga esta emisora, parte taurina, lo ve, según den programas más viejos o en directo con el pelo de distinto color. Divertido. Según época del programa, según pelo. Y otra diversión o concurso podría ser ir contando las veces que el maestro le llama Enrique en cada transmisión: al que acertara debían regalarle por ejemplo dos entradas para el siguiente festejo.

Los toreros nos siguen sorprendiendo. Recientemente banderillearon PABLO AGUADO y MARCO PÉREZ y está bien que amplíen el repertorio.

Y cómo ha sufrido la dureza de Las Ventas el joven MARCO en su confirmación.

Y sigue el milagro de las Ventas también en Otoño. Con ternas con escaso atractivo ponen el NHB cuando en muchas otras plazas no habría más que media entrada. Pero siguen las situaciones a las que no encuentro explicación ni lógica.

Las luces y sombras de San Miguel en Sevilla


Pablo Aguado, la gran noticia de la feria; el toro, la asignatura pendiente, y Morante, entre la decepción y la tristeza.

El toro, por los cuernos: las luces y sombras de San Miguel en Sevilla.

México. 7 Octubre 2026
La Feria de San Miguel de Sevilla dejó momentos de enorme intensidad, pero también suficientes motivos para abrir un debate sobre el rumbo que está tomando la Fiesta.

El gran protagonista fue, sin discusión, Pablo Aguado, quien volvió a conectar de manera extraordinaria con el público de La Maestranza. Su actuación del pasado sábado recuperó al torero artista, natural y profundamente sevillano que ya había emocionado a esta plaza en 2019.

Aguado firmó una faena de enorme calado, de esas que trascienden el resultado estadístico y permanecen en la memoria del aficionado. La respuesta de La Maestranza fue contundente: una plaza entregada que quiso premiar la dimensión artística del torero incluso por encima de las circunstancias reglamentarias de la tarde.

Aquí aparece una de las cuestiones planteadas por Antonio Lorca en su análisis publicado en EL PAÍS: hasta dónde debe llegar la emoción de una plaza cuando entran en conflicto el sentimiento y las normas que regulan el triunfo.

Porque la suerte suprema también forma parte del toreo. Y en una plaza como Sevilla, donde la Puerta del Príncipe tiene un valor histórico y simbólico extraordinario, los criterios para conceder semejante reconocimiento deberían mantener un nivel de exigencia acorde con la categoría del escenario.

Pero si Aguado fue la cima artística de la feria, el toro fue su gran deuda.

La novillada que abrió los festejos dejó una imagen especialmente preocupante. La presentación de los ejemplares lidiados por Olga Casado, Ignacio Garibay y Manuel Domínguez fue cuestionada por la falta de entidad de los animales, algo particularmente grave tratándose de una plaza de primera categoría y de Sevilla.

El problema no se limita a una tarde concreta. La integridad del espectáculo depende, en buena medida, de que el toro conserve el protagonismo que históricamente le corresponde.

Y en la corrida del domingo las dudas volvieron a aparecer. La corrida de Garcigrande no respondió a las expectativas generadas y terminó condicionando por completo una tarde que había despertado enorme interés.

El más afectado fue Morante de la Puebla, que llegó a Sevilla con la expectación habitual que genera su presencia y terminó enfrentándose a una corrida sin la fuerza ni la vida necesarias para permitir el desarrollo de su tauromaquia.

La decepción del torero fue evidente.

Pero también existe una responsabilidad compartida. Como señala Lorca, toreros, empresa y autoridad participan en la construcción de los carteles y, por tanto, en la elección de las ganaderías que llegan a una plaza como La Maestranza.

San Miguel deja así una paradoja: una feria capaz de recuperar la emoción más pura gracias a Pablo Aguado y, al mismo tiempo, exhibir algunas de las debilidades que más preocupan al aficionado respecto a la selección y presentación del ganado.

El debate no debería plantearse como una confrontación entre toro y torero, ni entre emoción y reglamento. Se trata de algo más sencillo: mantener la exigencia necesaria para que el espectáculo conserve su autenticidad.

La emoción es indispensable. La sensibilidad artística también. Pero ninguna de las dos debería utilizarse para justificar la pérdida de exigencia en aquello que constituye la base de la Fiesta.

Sevilla volvió a demostrar que tiene capacidad para emocionarse profundamente con el toreo. Ahora corresponde a todos —empresa, autoridad, toreros, ganaderos, aficionados y medios— procurar que esa emoción vaya acompañada de un espectáculo íntegro.

Porque en la Fiesta, como sostiene el propio espíritu del análisis de Antonio Lorca, no todo vale y el toro no puede quedar relegado a un segundo plano.

Fuente: EL PAÍS
Autor: Antonio Lorca

¿Ante unas elecciones ilegales? / por Pío Moa

 

La alteración del censo electoral por la ”ley de nietos” lleva a Pío Moa a hablar, con razón, de elecciones ilegales, salvo —hay que añadir— si prosperara la demanda de VOX al Tribunal Supremo para que su paralización del pucherazo afecte también a los nietos ya inscritos en el censo.

A ello le añade don Pío una interesante reflexión sobre algo —los preparativos de una nueva guerra europea— de lo que bien poco se habla en nuestro país, tan ausente del “concierto de naciones”. Desde que, en los primeros tiempos de la guerra de Ucrania, VOX se inclinó mansamente ante las posiciones otanescas, un espeso silencio ha caído sobre el asunto. Hace bien Pío Moa en desear que se rompa dicho silencio. Sin embargo, si fuera para reiterar su “atlantismo”, más valdría que VOX siguiera fiel al proverbio según el cual en boca cerrada no entran moscas.

El Saunas tiene motivos para temer ir a la cárcel, igual que su compinche Zapatero. Por eso no convocaba elecciones pese a sus continuas ilegalidades (presupuestos, etc.). Pero se ve tan acosado que ha decidido convocarlas. Indudablemente calcula que puede ganarlas, con votos de extranjeros “nacionalizados” en masa –alteración del censo electoral en la que lleva varios años trabajando, sin que esté claro que VOX haya conseguido cortarla–, más el apoyo de los partidos separatistas y otros enemigos de la continuidad histórica de España, con los que ha venido cometiendo mil ilegalidades en estos años. Serían una nueva manipulación electoral.

Obsérvese cómo se reproduce la situación que llevó a la guerra civil mediante una alianza de hecho entre quienes quieren disgregar a España y quienes buscan alterar radicalmente su entidad histórico-cultural. Y por medio de un desorden social creciente. Cabe decir que la repetición, aunque sea como farsa, de aquel frente popular, se debe de manera muy importante a la labor de la Iglesia desde el Vaticano II, dato que habitualmente olvidan los analistas. Todo esto ocurre en una situación interna de putrefacción del régimen del 78, cuya legalidad fue rematada con la amnistía golpista de 2024, y una situación externa marcada por los planes de la UE y la OTAN para emprender una tercera gran guerra europea, que previsiblemente acabaría con la propia Europa.

Ahora vamos a encontrar, como en 1936, un doble frente: el de nuevo frente popular y el representado por VOX y quienes quieran adherírsele. Importa entender que el PP nunca se le adherirá, aunque puede pactar con VOX, forzado por las circunstancias, y con el propósito de traicionar los pactos, como ya ha hecho en varias comunidades. El PP aparenta un endurecimiento de su discurso, puramente retórico, pues su decisión es seguir las políticas del PSOE marcadas por Bruselas y los planes de guerra. Con su aparente radicalismo buscará el “voto útil”, promovido por sus agentes tipo Jiménez Losantos. En estas condiciones me permito sugerir que la campaña electoral de VOX debería ser tan explicativa como denunciativa. Dejar bien claro, con argumentos fuertes y sin necesidad de condenas furiosas, por qué VOX se opone radicalmente al PSOE y en qué se diferencia también radicalmente del PP (no solo de Feijoo). La mala experiencia de Andalucía debe recordarse.

Sería muy esencial que VOX declarase su negativa a los preparativos de nueva guerra europea. Una declaración bien explicada (no es nada difícil) le ganaría, sin duda, muchos votos y contribuiría a definir una verdadera alternativa.

martes, 6 de octubre de 2026

Morir por un hotel / por Esperanza Ruiz


'..La transformación del hogar en producto financiero —desde los microfinance bros hasta Blackstone— es mucho más perversa que el mero hecho de convertirlo en el nuevo capricho del mercado. Una casa en propiedad permite el arraigo, la identidad, la posibilidad de una esposa, un sofá y tres hijos. Y una causa por la que vivir y morir..'

Morir por un hotel

Esperanza Ruiz
Circula por redes una foto familiar de Alfredo Landa que debe ser de principios de los setenta. Si el cálculo es correcto, el actor tendría entonces unos 37 o 38 años, aunque Landa siempre ha sido uno de esos caballeros españoles de edad indefinida. De todas formas, la instantánea pertenece a esa época en la que uno parecía, porque lo era, un padre desde los veinticinco años hasta los cincuenta, momento en que se convertía en abuelo. Es otra de las cosas que hemos perdido. Ahora alargamos estúpidamente la juventud hasta bien entrados los cuarenta, cuando el truco es haber parecido viejo desde joven.

El actor pamplonica llegó a Madrid en 1958 y se instaló primero en habitaciones y pensiones. En sus memorias cuenta que durante una etapa compartió vivienda con gente del mundillo, y que llegó a dormir en una cama plegable en un salón. En el momento de la fotografía, poco más de diez años después, estaba casado, tenía tres hijos y una carrera profesional consolidada. Y una casa. Y en esa casa, una esposa y tres hijos con los que se fotografió en un salón con un sofá recubierto por un tapete de ganchillo, un mueble de madera oscura, probablemente hecho a medida, con estanterías, un televisor de tubo y un mueble bar. Algunos han aventurado que, de poder verse el interior, «encontraríamos al menos una botella de Chartreuse y otra de 103». «Y de Pipermint».

Nostalgias aparte, las matemáticas se hacen solas. «Queremos hacer que todos los españoles se sientan propietarios del hogar que ocupan», dijo en el 57 José Luis de Arrese, primer titular del recién creado Ministerio de la Vivienda. Durante la década de los sesenta se construyeron en España cerca de tres millones de casas. El Gobierno de Franco hizo surgir una clase media despolitizada, tan solo ocupada en «ir medrando en su posición económica y social, llegar al seiscientos, a los electrodomésticos, al apartamento durante las vacaciones y a los hijos con carrera», según escribía Vizcaíno Casas.

Si el franquismo creó una sociedad de propietarios y el Régimen del 78 —superada la inercia del desarrollismo— fabricó una clase de inquilinos, nuestras élites lacayas han dado lugar a una nueva especie: los campistas.

Que hayamos vivido la performance de las acampadas en Sol en nuestro pasado reciente no quiere decir que hayan dejado de tener su función y de hacer su efecto. Cuando algo incomoda al poder, este no tarda ni cinco minutos en mostrarnos por la tele las consecuencias, generalmente en forma de tuerto o tullido (véanse los chalecos amarillos). Por el contrario, si el chiringuito les favorece, llegan raudos con cobertura wifi y otros suministros. Ocupa tú, ciudadano al corriente con el fisco, la vía pública, a ver si el Ayuntamiento o la Comunidad remolonea para echarte presentando recursos no sé dónde.

Los campistas hoy, como ayer, sólo son como esos imperceptibles microseísmos que liberan parte del estrés tectónico acumulado en una falla e impiden que llegue a producirse un terremoto. Pero, sobre todo, sirven para que un problema real, una insatisfacción que debería ser transformadora y exigir soluciones, sea inutilizada. O utilizada estratégicamente. Ahí tenemos la convocatoria electoral de Pedro Sánchez, hace sólo unas horas. El asunto nuclear de la vivienda que incluye la inmigración y el globalismo, valga la redundancia, es, como tantos otros, reconducido al sistema.

Pero hete aquí que el sistema no tiene ninguna voluntad de enmienda. Lo ilustró con precisión quirúrgica el economista Jacques Attali, antiguo miembro del Consejo de Estado y asesor de Mitterrand: «Todo país debe pensarse como un hotel». Después, como regocijándose en su genialidad, propia de cualquier corriente de pensamiento del transnacionalismo liberal, añade: «Se puede morir por un territorio, una cultura o unos valores. ¿Quién moriría por un hotel?».

La transformación del hogar en producto financiero —desde los microfinance bros hasta Blackstone— es mucho más perversa que el mero hecho de convertirlo en el nuevo capricho del mercado. Una casa en propiedad permite el arraigo, la identidad, la posibilidad de una esposa, un sofá y tres hijos. Y una causa por la que vivir y morir.

El sistema, la izquierda, que dice emancipar al trabajador frente al capital, ha terminado emancipando al individuo de sus vínculos para entregarlo, a la intemperie y atomizado, al mejor postor. La derecha igual, pero haciendo mohínes. En el desguace patrio al que estamos asistiendo, el contenido está siendo regalado a la plutocracia; el continente, a Marruecos.

La ciudad española de Ceuta lleva 69 días ocupada.

Las 'trampas' se pagan / por Antonio Cepedello


'..fomentar y justificar las habituales 'trampas' actuales, lleva a nuestro rito legendario y milenario hacia el atajo de su perdición..'

Las 'trampas' se pagan

Antonio Cepedello  
Las 'trampas' no son buenas en el proceso de formación de ninguna profesión, pero menos aún lo son en el de una disciplina artística como es el toreo. Al final, no acortan el aprendizaje ni aceleran el éxito, sino que en realidad los alargan, y además acaban con los deseos de los becerristas y novilleros de conocer, aprender, practicar y llevar bien a cabo su vocación. Una falsa estrategia que resulta más traidora todavía porque les impide disfrutar de verdad del arte universal más bonito, pero a la vez más difícil y duro de la historia de la humanidad.

Alentar, promocionar y justificar estos 'atajos' es incluso más condenable aún que ejecutarlos, porque ello supone engañar al chaval que empieza a formarse como torero, aunque en principio y en apariencia estas mentiras parezcan elogios y ánimos. Por ejemplo, apoyar y ensalzar que un novillero toree con el pico de la muleta, al hilo y despegado da resultado ante animales de una gran nobleza y bondad en la embestida, además de que supone una mayor comodidad y menos miedo para el diestro, porque los pitones le pasan más lejos. Pero, más tarde o temprano, saldrá al ruedo un burel de los que no van y vienen, sino que busca con codicia, ímpetu y genio los trapos para intentar cogerlos. Entonces, si el espada no utiliza la panza y manda de verdad en la res, ésta buscará por todos lados lo que le amenaza, hasta encontrar el cuerpo del torero, que correrá un gran peligro de una grave cogida y cornada.

Las 'trampas' también en todo siempre se pagan, aunque tarden en ello, porque el camino de lo fácil acaba siempre en fracaso, como lo barato sale caro. Para el docente también es más cómodo no enseñar que el toro se debe coger por los cuernos, sino por cualquier otro lado donde en apariencia sea menos peligroso. Este animal bravo, como los ríos, pide más tarde o temprano sus 'papeles' al diestro, porque le exige una colocación idónea y valiente ante los pitones. Cruzado y cargando la suerte, como debe ser. El que no se haya preparado para ello y haya estado acostumbrado a 'trampear', le faltarán entonces pies para huir. Y, además, lo cómodo crea siempre vicios difíciles luego de eliminar.

Es más fácil en el toreo enseñar a defenderse ante unos pitones que a dominar a una res brava. Es decir, no quedarse quieto sin asentar los pies en el albero, colocarse al hilo, sin cruzarse ni cargar la suerte, utilizar el pico y no la panza del capote y la muleta, mover los trastos rápido y a tirones en lugar de despacio y con temple, no cuadrar en la cara para estoquear y poner las banderillas o propinar un bajonazo saliendo de la suerte para estoquear, entre otras malas prácticas en apariencia más sencillas y, sobre todo, que requieren del torero menos valor que quedarse quieto como un palo o pasarse al toro lo más despacio y más cerca posible de su cuerpo o traerse la embestida hacia sus muslos y no echarla hacia fuera. Todas estas últimas prácticas suponen, por el contrario, dominar bien al toro, lo que evita muchas más cornadas y cogidas, además de que es el verdadero toreo, porque supone la unión efímera de dos seres en una danza sublime, que surge de la fusión entre la fuerza y la inteligencia, y del encuentro de la vida y la muerte.

Los 'atajos' en busca del triunfo falso y traidor son habituales ahora en otras suertes del toreo, como ocurre a la hora de entrar a matar. Lo más cómodo y fácil es buscar los bajos del animal para clavar la espada, porque ello entraña menos peligro y tiene la maldita eficacia antitaurina a la hora de derribar al morlaco. Pero, si el novillero no aprende a hacer los tres tiempos en esta práctica, "el torero que no hace la cruz, se lo lleva el diablo", como decían los viejos aficionados taurinos, cuando se encuentre ante un toro complicado, si entonces no le baja la cabeza con su muleta antes de clavar el estoque, sino que intenta huir por los lomos del animal, correrá también muchísimo más peligro de ser cogido y corneado.

Todas estas artimañas son traidoras y engañosas porque en el fondo alargan la formación de los novilleros y convierten en más peligrosa su carrera taurina. Les impiden a estos chavales aprender que la seguridad en el toreo se basa en dominar al toro como manda la Tauromaquia, que en principio es algo más duro que buscar el camino más cómodo del triunfo y en teoría más fácil para pasar menos miedo. Así ya lo dejaron establecido, hace ya más de un siglo, los dos 'padres' del toreo actual, Juan Belmonte y Joselito 'El Gallo'. Ambos no establecieron estas normas y criterios por capricho, ni mucho menos. Respetarlas y mejorarlas, a base de afianzar los principios intocables de la Tauromaquia, como son el valor, el riesgo o la belleza, es hacer nuestro arte universal cada vez más grande, supremo y eterno. Todo lo contrario, que supone fomentar y justificar las habituales 'trampas' actuales, lleva a nuestro rito legendario y milenario hacia el atajo de su perdición.

Marruecos.- El Majzén / por Fernando Paz


'..Quien verdaderamente rige Marruecos: una estructura de poder que se articula en torno al monarca y aglutina a los grandes intereses del país..'

El Majzén
Fernando Paz
El 10 de julio de 1971, mientras Hassan II celebraba su 42º cumpleaños en el palacio de Skhirat, casi millar y medio de cadetes asaltaron la residencia real, irrumpiendo a tiros en mitad de la fiesta. La operación –extremadamente violenta y que se saldó con más de un centenar de muertos y otro de heridos– la dirigieron el general Medbouh, jefe militar de la Casa del Rey, y el director de la Escuela de Cadetes Militares.

El soberano, que salvó la vida escondiéndose junto a un grupo de incondicionales en un inodoro, se cobró cumplida venganza, pero aquello no disuadió a los militares de volverlo a intentar. Y el 16 de agosto de 1972 –Hassan regresaba de una visita a Francia– el avión real fue ametrallado sobre el Mediterráneo por tres F-5 de la Fuerza Aérea que perforaron el fuselaje e inutilizaron un motor. Cuando el aparato tomó tierra en Rabat con las dificultades que son de imaginar, fue de nuevo atacado por un enjambre de cazas y helicópteros, mientras otra unidad caía sobre el palacio real. Durante unas horas, se dio al rey por muerto.

Esta vez la venganza superó con mucho a la anterior, pero Hassan no estaba dispuesto a correr más riesgos. Con la vendetta sobre sus enemigos quizá satisfacía sus instintos, pero no solucionaba el problema: el ejército aspiraba a imponer un régimen militar de corte nacionalista y panarabista, al estilo de los que regían Egipto, Siria o Irak. Y el rey era cualquier cosa menos corto de entendederas.

Así que hizo tres cosas: eliminó el cargo de Ministro de Defensa, nombrándose a sí mismo jefe del Ejército; planeó la Marcha Verde a fin de focalizar al estamento castrense en la consecución de un objetivo externo que, de paso, le proporcionaba a él una enorme popularidad; y, sobre todo, sobornó a los altos mandos militares, integrándoles en el Majzén.

¿QUÉ ES EL MAJZÉN?

El Majzén es quien verdaderamente rige Marruecos: una estructura de poder articulada en torno al monarca y que aglutina a los grandes intereses del país, a las élites tradicionales, a la cúpula militar, a los principales intereses económicos, a los servicios de seguridad (¡por supuesto!) y a las figuras políticas más relevantes. Su papel ha sido clave en las últimas décadas para dotar de solidez al país, mientras otros Estados de la región sufrían una endémica inestabilidad. La idea central es sencilla: hacer partícipes a todas las fuerzas políticas, desde los socialistas a los islamistas, pasando por los nacionalistas y los liberales, de las mieles del poder.

El núcleo del Majzén es, por supuesto, el monarca. Sus atribuciones son absolutas, aunque constitucionalmente no sea exactamente así (ni falta que hace). El rey no es sólo la cabeza política del Estado; es también el líder religioso. No es este un dato baladí. De hecho, la legitimidad de la dinastía alauita se hace descansar en el vínculo teórico que mantiene con el profeta, del que se pretende sucesora: el rey preside el Consejo de los Ulema. Lo que esto significa es que sus súbditos le deben obediencia religiosa, además de política (ningún marroquí puede renunciar a su nacionalidad, aspecto que no suele tenerse en cuenta a la hora de valorar que haya 1.2 millones de marroquíes en nuestro territorio).

Ese entramado de intereses del que las fuerzas vivas de la sociedad marroquí se benefician muy directa y abundantemente, tiene su asiento en un holding llamado “Al-Mada”, del que todos participan, y que hace de Mohamed VI el mayor banquero y empresario del país. A través de ella se canaliza el grueso de la riqueza; una riqueza que afluye generosamente a través de muy diferentes canales.

Los ingresos que recibe Marruecos desde fuera del país no han repercutido en una mejora apreciable del nivel de vida de la población ni de las infraestructuras (no tiene empleo ni el 40% de la población activa, y los nuevos equipamientos han sido gestionados todas por la oligarquía), sino que han engordado al Majzén, haciéndolo más poderoso, y han aumentado las injusticias sociales del país. Y lo mismo sucede con el narcotráfico: más de un millón de marroquíes, puede que hasta millón y medio, viven del cannabis, hasta el punto de que en 2021 el Gobierno aprobó una ley para regularlo, teóricamente enfocado para fines terapéuticos y cosméticos; sin embargo, en 2024, Mohamed VI indultó a casi cinco mil presos condenados por actividades ilegales relacionadas con el hachís. Y es que el narcotráfico es muy lucrativo para la élite: por los canales abiertos para la exportación de hachís discurren igualmente cocaína, inmigración y otros productos genuinamente “made in Morocco”, que igualmente financian al Majzén (y que sirven, dicho sea de paso, para la compra de numerosas voluntades en toda Europa, en Estados Unidos y, por supuesto, en España).

EL PELIGRO PARA ESPAÑA

Como hemos dicho, los militares están integrados en esa estructura y, de hecho, son determinantes en multitud de sectores económicos, desde el pesquero hasta el inmobiliario, pasando por los combustibles y la industria de armamentos, por lo que constituyen un factor esencial en la relación de poder del país, un factor que todos quieren tener de su lado.

El alarmante deterioro de la salud de Mohamed VI –aquejado de múltiples dolencias de gravedad y con dos operaciones de corazón a cuestas– ha disparado todo género de rumores sobre la sucesión. El previsto y legítimo heredero, Mulay Hassan (a la derecha del monarca en la fotografía), es visto con recelo por las fuerzas armadas dada su extremada juventud –nació en 2003– y, aunque se ha puesto especial cuidado en su formación en relaciones internacionales, eso no parece haber mejorado su aprecio por él. Temen que su inexperiencia pueda convertirle en un títere del verdadero hombre fuerte del país: Fouad Ali Al-Himma, mano derecha de Mohamed VI, de sesenta y cuatro años.

Fouad Ali Al-Himma, apodado el «Virrey»

Los militares prefieren a Mulay Rachid, hermano de Mohamed VI (a su izquierda en la fotografía), experimentado hombre de cincuenta y siete años que mantiene buenas relaciones con las élites tradicionales del país. Y ahí está el problema: aunque la sucesión legítima recae sobre el hijo, no deja de ser inquietante la desconfianza de las fuerzas armadas, que podría evocar pretéritos fantasmas de protagonismo político por parte de los militares. Lo que está provocando una serie de gestos por parte del heredero que no auguran nada bueno para España.

Aunque no es seguro que Mulay Rachid albergue ambiciones de convertirse en el próximo monarca, tampoco es completamente descartable. Durante años, propiciado por el estado de salud del rey y por la minoría de edad del heredero, Mulay Rachid ha desempeñado un papel protagonista en la representación del Estado, y el Ejército se ha acostumbrado a confiar en él. Bien es cierto que jamás ha hecho un solo movimiento que revele la menor codicia de poder a costa de su hermano o de su sobrino. Pero las especulaciones están ahí, alimentadas por la falta de transparencia propia del reino alauita y, lo que resulta más preocupante, por la desconfianza militar acerca del heredero.

Porque esa desconfianza persiste. De hecho, Mohamed ha nombrado a su vástago al frente de las fuerzas armadas, en una clara reafirmación del imperativo de lealtad. Así que el joven Mulay Hassan, asistido por El-Himma, quiere ganarse la buena voluntad de los mandos del Ejército, y la cuestión de Ceuta y Melilla es una buena ocasión para demostrar que se comparte –y se está dispuesto a llevar a cabo– el sueño de “reintegrar en la patria” las ciudades del Norte. Para colmo, El-Himma es un resuelto adversario de España.

Ciertamente, una agresión directa es improbable si la consideramos desde el punto de vista estrictamente militar. Pero la guerra híbrida se vale de muchas otras vías, que hacen innecesario el empleo de la fuerza armada: la presión en la “zona gris”. Su padre debutó en el trono con la operación contra Perejil; su abuelo echó mano del conflicto en el Sahara; Mulay Hassan aún no ha sido entronizado y ya nos han invadido Ceuta. Siempre España en el objetivo.

Y ahora, con la necesidad de ganarse al Ejército, núcleo del poder alauita, el Majzén.