la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 3 de junio de 2026

El Floyd del que no tendrán noticia / por HUGHES


El «no puedo respirar» de Nowak no se ha hecho mundialmente famoso como el de Floyd porque a los policías no se les puede acusar en ningún caso de racismo. Es un «no puedo respirar» al «antirracismo».

El Floyd del que no tendrán noticias

HUGHES
Henry Nowak era un joven de dieciocho años de Southampton que había empezado la universidad hacía tres meses y que salió a celebrarlo con sus compañeros de equipo de fútbol una noche del diciembre pasado. De regreso a casa, sobre las once, se cruzó con Vickrum Digwa, inglés de ascendencia sij, hindú, que se tomó a mal que le preguntara si era de los malos por lucir un cuchillo  preceptivo en su religión. Enfurecido, acuchilló varias veces a Nowak, al que grabó después mientras trataba de huir.

Vickrum Digwa contó a su familia, encubridora, que había sido objeto de una agresión racista y eso le hicieron saber a los policías cuando se personaron en el lugar donde Nowak, en el suelo, repetía que le habían apuñalado. «No lo creo, amigo», contestaba el policía.

El vídeo impresiona. Mientras Nowak agoniza, los policías, a los que sólo falta comerse un donut, lo tratan con una mezcla de frialdad y burocratismo. «No puedo respirar», repite mientras le esposan.

«Tenemos que comprobarlo», pero cuando lo hacen, Nowak ya ha muerto.

La noticia es un escándalo en Inglaterra, pero incluso en quienes la tratan como algo más que «otro problema con los cuchillos» el enfoque es asombroso. Hasta la indignación aparece ya reeducada. Lamentan la negligencia policial, un nuevo ejemplo de sistema de dos niveles: dureza para unos, blandura para otros.

El asesino justificó su crimen por el racismo sufrido, y la policía le creyó. El «no puedo respirar» de Nowak no se ha hecho mundialmente famoso como el de Floyd porque a los policías no se les puede acusar en ningún caso de racismo. Es un «no puedo respirar» al «antirracismo». Los agentes creyeron al inglés de origen sij por principio, por un adoctrinamiento previo condicionado, precisamente, por el Efecto Floyd: la eficacia profesional cede al miedo a parecer racista.

Ante la duda, e incluso ante el riesgo de muerte, se cree al que no es de aparente origen inglés.

Uno de los dos agentes ha dimitido, y en cierto modo, si lo miramos bien, se ha protegido: se le podrá acusar de muchas cosas, algunas muy malas, pero no de racismo. Las otras acusaciones las podrá superar, la de racismo difícilmente.

Las cosas más extraordinarias hace ya tiempo vienen del Reino Unido. Se dirá que es la deriva woke, pero tampoco será cierto. Es un woke derivado del Estado Inmigratorio.

Y siendo importante esta falla del Estado en su expresión policial, lo grave sigue siendo lo anterior, aquello que lo origina. ¿Por qué un joven inglés tiene que cruzarse, a las once de la noche de un día de diciembre, con un individuo armado que puede matarlo solo por no interpretar la multiculturalidad a su gusto? ¿Por qué cruzarse con alguien cuya religión le permite ir armado o alguien tan claramente trastornado por la experiencia poscolonial, sin duda difícil, de ser un ingles sij?

En el mejor de los casos, Inglaterra señalará a su policía, ideologizada por el antirracismo, que en la práctica es racismo antiblanco, pero lo  grave seguirá siendo la transformación traumática de la población de un país.

Si no se muestra suficiente entusiasmo multicultural ante el hecho, sin duda excitante, de cruzarse por la noche con un individuo armado exóticamente, puede uno morir acuchillado como un perro y la policía del país, sufragada con impuestos de tu familia durante generaciones, dudar de ti mientras agonizas imputándote, sin prueba alguna, una agresión racista, solo por ser blanco, por prejuicio, de modo que, por serlo, se es ya culpable.

Sin embargo, la politizada ineficiencia de la policía y la escandalosa deriva del Estado inglés, empeñado en reprimir las muestras de disconformidad, son lo menos importante.

La clave del asunto no es cómo reprime el gobierno inglés la libre expresión de los descontentos, o cómo, ante las rencillas multiculturales, prefiere optar por la parcialidad «antirracista», o sea, ser acusado de racismo contra los ingleses antes que de racismo xenófobo; lo fundamental es la transformación de la realidad de un país con el riesgo añadido para sus nacionales. Si yo fuera un familiar de Nowak, me preguntaría si no eran ya bastantes las maneras típicamente inglesas de morir.

La Gaceta de la Iberosfera

San Isidro'26. Corridón de "escolares" que pedían a gritos a los tres tenores de Aranjuez. Márquez & Moore


'..Hace unos días fue Partido de Resina, luego Saltillo, después Pedraza de Yeltes o Adolfo Martín, cada una de esas ganaderías con sus particulares señas y matices, y hoy, siguiendo esa línea clara de animales con los que no se puede dar nada por supuesto, hemos tenido ante nuestros ojos una señora corrida de don José Escolar..'


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
Dios aprieta pero no ahoga. Aunque en ciertos momentos de desesperación, acuciados a veces por la profunda angustia que nos produce tener ante nuestros ojos el descaste, la bobaliconería, el déjà vu de tantos toros ovejunos plenos de «toreabilidad», llevados por la evidencia de que nuestros días en la piedra de Las Ventas van corriendo unos tras otros a veces sin esperanza, mientras clamamos por que la justicia divina nos envíe una prueba, aferrados a la esperanza de poder contemplar el toro íntegro y pujante, el toro imprevisible, de pronto un día se obra el milagro y se presenta ante nuestros ojos una corrida de toros en el más estricto sentido de la palabra que nos da vigor para seguir aguantando otra paletada más de aquellos animales tan bondadosos que siguen el trapo con fluidez y permiten a las figuras ligar pases, hacer series largas o larguísimas y mostrar su técnica sin crear dificultades, de esos seres que colaboran y se dejan torear: de los odiados toros-artista.

Hace unos días fue Partido de Resina, luego Saltillo, después Pedraza de Yeltes o Adolfo Martín, cada una de esas ganaderías con sus particulares señas y matices, y hoy, siguiendo esa línea clara de animales con los que no se puede dar nada por supuesto, hemos tenido ante nuestros ojos una señora corrida de don José Escolar: toros que te obligan a mirar constantemente sus evoluciones y sus cambios de humor o de parecer, sus nada inocentes distracciones, su imprevisibilidad, su personalidad y su carácter seco.

Y si hay una característica a resaltar de manera neta en la tarde de hoy, ésa es la de la seriedad de los seis cárdenos en diversos grados que se vinieron a Madrid desde Lanzahíta con el firme propósito de que nadie se riese de ellos en su cara mientras pudieran sostenerse en pie. Por eso es que hoy, nuevamente, desaparecieron de Las Ventas todos esos pases y lances terminados en «-ina» que florecen como un lirio de lluvia tras un chubasco, porque hoy la cosa no estaba como para burlarse de ninguno de estos seis escolares que venían con la lección muy bien aprendida de casa.

Para la lidia y muerte de los toros y, de paso, para pasar un mal rato, los de Plaza1 contrataron a Pepe Moral, de canela y oro; Damián Castaño, de catafalco y oro, y a Gómez del Pilar, de azul y oro. 

Habríamos pagado una fortuna por ver a los tres tenores de Aranjuez del día 31 frente a esta corrida, para que explicasen detenidamente qué es eso del arte y de parar los relojes.

El primero de la tarde se llamaba Capitán, número 32, y eso nos llevó inmediatamente a tener un recuerdo para el inolvidable Capitán, número 43, de Hernández Pla, que habita por toda la eternidad en el cielo de los toros bravos. Este Capitán de hoy traía encima todas las señas de su origen santacolomeño. Acometió al capote felinamente, mirándolo todo. Su pelea en varas, dejándose pegar y cabeceando, distó mucho de la de su tocayo de hace 47 años, si bien es verdad que las lanzas se fueron a una parte un poco trasera de su anatomía. Cumplieron los banderilleros dejando los tres pares en buen sitio, Juan Sierra fue acosado por Capitán a la salida de los pares con no muy buenas intenciones y Pepe Moral se dispuso a pasar de muleta al toro cuyo pitón más negociable era el derecho, en él basó su actuación, aunque también consiguió algún natural aislado. Una estocada entera le sirvió a Moral para darle la licencia absoluta al Capitán, que fue despedido con palmas.

Chulito I, número 23, fue recibido con palmas de aprobación. En la cosa equina lo de reseñar es que recibió poco castigo y trasero. En los palos Rubén Sánchez y «Toñete» clavaron nones y luego Rubén, pares. Tras un conato por la izquierda, que el toro desbarata, Damián Castaño se dedica a ir labrando al toro por la derecha recibiendo un par de sustos de esos que te dejan desconcertado. La embestida del toro tiene emoción por lo incierta, planteándole Damián la pelea a cara de perro, a despecho de las condiciones del toro. Tras pasarle por las dos manos le deja dos pinchazos y una estocada y, finalmente, hace uso del verduguillo.

Cobrador, número 79, también fue saludado con aplausos por su lámina al aparecer en el ruedo. En la primera vara de Sangüesa no se emplea y el pica le castiga poco; en la segunda vara, más de largo, le cuesta atacar al caballo, pero cuando lo hace empuja fijamente y, de nuevo, recibe poco castigo. Una tercera vara hubiera estado bien, pero don Ignacio Sanjuán sacó el lienzo blanco y nos dejó sin verla. En banderillas Raúl Palancar y Antonio Vázquez primero pusieron nones y después Palancar puso pares. 

El toro es extremadamente complicado. Puede decirse que cambia en cada serie. No muestra un comportamiento uniforme, y eso complica extraordinariamente la labor de Gómez del Pilar, que se muestra firme y decidido frente a este toro tan desconcertante. Se atasca con el acero en sus tres entradas a matar y se enmaraña con el verduguillo en nueve intentos fallidos y un acierto. El toro recibió palmas al ser transportado por los benhures.

Con el número 27 perfectamente herrado en el costillar aparece Cabestrero, de menos presencia que los anteriores, pero con una descarada cabeza veleta. Su paso por las cercanías del equino no es como para escribir un romance, pues cabecea y cabecea y no se emplea, lo mismo en la primera vara que en la segunda. En banderillas, con la acertada brega de Juan Sierra, recibe pares de David Salvador y Óscar Reyes y, después un solitario palitroque de parte de David Salvador. Cuando llega el tercio de muerte Pepe Moral lo intenta con más ahínco por el pitón derecho que por el otro, recibiendo tarascadas, miradas y malos modos a cambio, por lo que sin gran dilación se va a por el estoque para cobrar un pinchazo y media estocada tirando la muleta en la suerte contraria y 6 descabellos, que no acaban con el toro, porque este se echa cuando le da la gana.

El segundo de Damián Castaño es Minutero, número 24, serio y bien hecho, que da signos de su personalidad desde el principio, en el saludo de capa de Castaño, que le lancea eficazmente. Toma tres varas de Javier Martín, la primera al relance en la que cabecea para quitarse el palo, la segunda, medio mal colocado en la que más bien se deja pegar y la tercera más de lejos en la que acude con alegría y se emplea algo más. El tercio de banderillas se resume en que, al acabar este, el toro lleva en la espalda cinco palos en cinco pasadas. Antes, al inicio, el toro había sorprendido a Rubén Sánchez haciéndole un extraño y lanzándole por los aires sin otras consecuencias que el susto. 

Con la montera calada se va Castaño al toro, decidido a aguantar sus fieras acometidas y a ir labrándole en la medida de lo posible. El resultado es un trasteo de gran emoción en el que Castaño va sacando los muletazos de uno en uno, aguantando la posición con firmeza a despecho de las petrificantes miradas del encastado toro. A medida que la faena avanza incluso llega a enhebrar los pases a base de decisión, de conocimiento y de valor, con la plaza vitoreándole. Mata mal, como tantas veces, y pierde pie cayendo al suelo para dar lugar a que «Toñete» le haga un quite milagroso, llevándose al toro que literalmente estaba ya encima de él. Pinchazo, estocada y descabello es la cuenta de su tauricidio como preámbulo a una clamorosa vuelta al ruedo y palmas en el arrastre para el toro.

Y para terminar este corridón de toros pusieron a Buenacara, número 45, otro buen mozo que embiste de manera taimada al capote de Gómez del Pilar y que tampoco pasará a los anales por su pelea en el caballo, pues en las dos entradas que hizo a las faldillas se empleó lo justo, recibiendo poco castigo de Pepe Aguado. En banderillas «Candelas» dejó dos en dos pasadas y Antonio Vázquez cumplió con su par. El toro es desconcertante, porque su comportamiento más humillador en la muleta dista una barbaridad del demostrado en los dos primeros tercios. Gómez del Pilar aprovecha la circunstancia y va desgranando una faena con cuajo en la que tira del toro, se coloca y busca el pitón contrario tanto por la derecha como por la izquierda y, tirando el espadín, le pega una serie de derechazos sin ayuda que llega mucho al tendido. Sobraba una última serie que se empeñó en dar y que enfrió un poco los ánimos. Ahí se echó de menos que llevase el estoque de verdad. O lo mismo no, porque no estuvo fino con la espada, cobrando una media lagartijera y luego dos descabellos. Ovación para el toro y lo mismo para el torero fue el resultado de la actuación de ambos, con lo que se ponía punto final a una emocionante tarde de toros que vinieron a Las Ventas dispuestos a no regalar nada.



ANDREW MOORE
























FIN

San Isidro/26: Escolares, dolor, esfuerzo y un recuerdo / por Antolín Castro

Tras la lucha, llegó el reconocimiento en la vuelta al ruedo

'..Para empezar, hoy los toros de José Escolar. Como se pueden imaginar ninguna figura en el cartel. Toreros, eso sí, muy estimados por los aficionados, de esos que pasan en su lucha diaria más peligros que con los toros...'

 Escolares, dolor, esfuerzo y un recuerdo

Antolín Castro 
Opinión y Toros / Madrid, 02 Junio 2026
Dada la vuelta al calendario nos hemos presentado en junio. Mayo huele a San Isidro, pero en junio todavía quedan emociones.

Para empezar, hoy los toros de José Escolar. Como se pueden imaginar ninguna figura en el cartel. Toreros, eso sí, muy estimados por los aficionados, de esos que pasan en su lucha diaria más peligros que con los toros.

Los toros ya sabíamos que no iban a regalar nada, cuanto se hiciera con ellos tendría que ser fruto del esfuerzo de sus matadores. También de sus cuadrillas debían esforzarse. Uno de ellos, Rubén Sánchez, pagó con sangre el enfrentamiento. Dolor en lugar de premio. Otro, Toñete, hizo un quite providencial a Damián Castaño cuando estaba a merced del toro. Esfuerzos repartidos por todos durante toda la tarde. Quien entrara en la plaza pensando que el arte se pasearía por el ruedo, debe saber que arte también es saber sacar algo de pozos secos. Los profesionales, pueden ser artistas cada uno en lo suyo y según qué toros.

Damián Castaño ha demostrado hoy, una vez más, que se faja en la pelea, aunque esta sea desigual. Frente a un toro que le indica con su actitud que se retire, él insiste en pelear con él. Golpe a golpe, pase a pase -pero no crean que pases limpios o bonitos- forjaron su faena al quinto, el que ya había herido a su subalterno.

La emoción, a través del sentimiento del peligro, del riesgo que asumía el salmantino, era evidente y el público electrizado sostenía a Damián con su montera calada. 

Para qué quitársela si era un toro imposible, como para no brindarlo a nadie. Sin embargo, brindó su lucha, su fe, su pelea, la necesaria convicción de que, si ese es su camino, él lo asume. La espada entró a la segunda y le obligaron a dar una vuelta al ruedo. De haber entrado el estoque a la primera lo mismo estábamos hablando de haber cortado una oreja. Su fe y su esfuerzo fue compensado por quienes habían sufrido con él el arriesgadísimo trasteo.

El sexto de la tarde ofreció la mejor condición, dentro de un orden, y Gómez del Pilar le sacó tandas por ambas manos de buena caligrafía, pero erró en alargar el trasteo, recibió dos avisos, y con ello perdió también algo más que la ovación recibida. En su primero poco se podía hacer y poco hizo.

Pepe Moral completó la terna y nada pudo sacar al manso ni al incierto de la dura corrida de José Escolar. Estos escolares se trajeron la lección muy aprendida, como si en la dehesa les enseñaran aquello de que en una plaza unos hombres vestidos de colorines y brillos iban a intentar tomarles el pelo. Naturalmente con los deberes hechos, los escolares no permitieron que los de luces les ‘toreasen’. Algunas ganaderías, por el contrario, en las dehesas les enseñan a los toros a ser complacientes cuando los de los colorines les ‘toreen’.


Hoy, entre susto y susto, me acordé de ti, querido amigo Rodolfo Rodríguez, más conocido como El Pana. Diez años han pasado desde tu marcha y hoy era día de acordarse. Al menos a la terna de hoy les han dejado pisar la arena que a ti te negaron. Siempre, sin necesidad de que se cumpla el fatal aniversario, recuerdo tu toreo tan especial y diferente y, mucho más, los momentos que pasamos juntos. Siempre en el recuerdo Rodolfo.

MADRID/ 22ª San Isidro.- El toro fiero / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Damián Castaño con el peligroso 5º, Minutero de José Escolar

Damián Castaño da una vuelta al ruedo, Gómez del Pilar saluda y Pepe Moral se va silenciado, frente a un serio y exigentísimo encierro..

El toro fiero

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 2 VI 2026
Los de José Escolar vinieron en serio, serio. Cuatreños, cárdenos en diferentes matices, armadísimos, astifinos, dé bellas láminas, encastados y dispuestos a todo, menos a dejarse burlar, fueron a los caballos de largo cuando los pusieron y recargaron con diversa decisión. Aplaudidos de salida todos, menos el cuarto, y de arrastre segundo, quinto y sexto. Infundieron respeto, mucho y cogieron a Rubén Sánchez cuando lidiaba el segundo tercio, corneándolo grave y a Damian Castaño indemne, el quinto “Minutero”, cobrándole un pinchazo.

Este, el más avieso de todos, que no permitía cercanías, obligó al pequeño salmantino a librar una verdadera reyerta de trapo y puñalada. No se arredró en ningún trance el torero, siempre por la cara. Lo había parado con lances a dos manos, de tablas a medios, en los que la fiereza del adolfo, (572 kilos), amenazaba desbordar. Y así fue toda la brega.

Atacó a Javier Martín y compañía de largo en dos varas traseras, más aguantando que cargando. Luego, tras el angustioso primer par de Curro Vivas, cogió y mandó a la enfermería a Rubén Sánchez y espantó en los dos pares siguientes. Acosó volviéndose raudo y en corto a cada uno de los cuatro doblones iniciales que pretendieron imponerle gobierno, Los cites se resolvían tras el segundo pase perdiendo pasos en legítima defensa. Así, así, en un enfrentamiento, que lejos del duelo caballeresco en que se inspira la fiesta, parecía una riña de cantina. Pero ninguno de los dos escurrió el bulto. La fiera y el valiente. Eso llegó al corazón del tendido, el valor y la crudeza del toreo en su expresión elemental sin esteticismos, ni pendejadas. El, o te quitas tú o te quito yo en su desnuda crueldad, hasta llegar a lo más que alcanzó la lidia ligar, dos tandas de extrema gravedad, ambas por la diestra con remates de medio pecho apenas, porque él insidioso animal se revolvía antes de vaciar, buscando carne.

Igualando se lanzó Damián con un grito de suicida que se tira al vacío. Pinchó arriba y luego fue arrollado. Pronto, en igual forma, se lanzó de nuevo y colocó una estocada desprendida delantera que no mató y obligó descabello. Las Ventas estrujada, ovacionó el arrastre de la fiera y obligó a vuelta al ruedo unánime y clamorosa de Damián. Había que ver como aplaudía el siete. En una tarde en la que reinó el miedo, estos fueron los momentos más intensos. El valor llena.   

Gómez del Pilar, estuvo a punto de lograr una hazaña con “Buenacara” el sexto. Porque además de muy enrazado y ofensivo, humillaba y repetía, más largo que sus hermanos. Así se prodigó en varios de los encuentros que sin ser nada fáciles, alcanzaron por derechas, naturales, y derechas-naturales (sin ayuda), las cuatro y cinco repeticiones en que el morro araba la arena y seguía el trapo arriba en los abroches. La cosa iba de cuajar faena, pero no, no aguantó el aguante. Faltó esa pizca de locura que convierte las bravatas en heroísmo. Para colmo la espada dio en duro el madrileño no se atrevió a tirarse de nuevo. Sus hombres, sin la menor consideración a la catedral, montaron el carrusel en todos los medios, la gente se embejucó, sonaron dos avisos y el segundo crucetazo salvó del desastre al torero. Le aplaudieron sin pasión, porque entendieron lo que costaba estar donde estuvo.

Pepe Moral, como me dijo hablando de otra corrida, el maestro Juan Lamarca, estuvo en “veterano tras la esquina”. Cauto, espaciando los tiempos, no agudizando el conflicto, templando cuando pudo, las menos veces, y matando además de manera impropia. Una estocada descolocada, tarda y avisada al primero. Un pinchazo, una espada desprendida, corta, delantera, ineficaz y seis descabellos ídem, ante los cuales el animal fatigado, se echó por su propia cuenta. Bajo la sanción soplada del respetable.

La tarde fue de los escolares, pues como dijo Belmonte, cuando el toro manda, todos los terrenos son del toro. Y estos, ya se sabe cómo son. Salen a no dejarse, a imponer. Por eso los respetan tanto.


  • FICHA DEL FESTEJO

Madrid. Martes 2 de junio 2026. Plaza de Las Ventas. 22ª de San Isidro. Sol 34ºC. Tres cuártos de aforo. Seis toros de José Escolar, 554 kilos promedio, trapío, casta y genio.

Pepe Moral, silencio tras aviso y pitos.

Damián Castaño, silencio y vuelta.

Gómez del Pilar, pitos tras dos avisos y saludo.

El eterno retorno del PSOE / por Esperanza Ruiz


'..Los escándalos de corrupción se le amontonaban al grandísimo estadista Felipe González —el «one» de entonces, iconito para moderados—, cuyo final en La Moncloa empezamos a intuir cuando fue abucheado por estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid en marzo de 1993..'

El eterno retorno del PSOE

Esperanza Ruiz
Quizá lo más irritante del PSOE sea su alma de grupo rumbero, su capacidad para hacernos olvidar que llevamos cuarenta años bailando el mismo compás. Cada ciclo político de pudrición socialista supera al anterior, hasta tal punto que llegamos a mirar con nostalgia el precedente. A una indignación sigue otra aún mayor y perdemos de vista, por ejemplo, que durante los primeros años noventa también soportamos un clima de crispación social que llevaba tiempo haciendo chup chup.

Los escándalos de corrupción se le amontonaban al grandísimo estadista Felipe González —el «one» de entonces, iconito para moderados—, cuyo final en La Moncloa empezamos a intuir cuando fue abucheado por estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid en marzo de 1993. Su agónica última legislatura constituida unos meses después recuerda por momentos a la actual de Sánchez.

Durante el Felipato no hubo Falcon, pero sí Mystère; no hubo Brandon Flowers, pero sí Curro Romero; no hubo Koldo, pero sí los cafelitos de Juan Guerra; no hubo Chalana ni Ramsés, pero sí Zalacaín; no hubo joyas, pero sí visones; no hubo «¿de quién depende la fiscalía?», pero sí el certificado de defunción de Montesquieu; no hubo caso Plus Ultra, pero sí Ibercorp… Y con esto no abrimos ni la mitad del melón.

Cambian los nombres de los restaurantes, de los medios oficiales de transporte y de las empresas; permanece la esencia salvaje del PSOE, corazón del Régimen. El 78 ha sido el sustrato ideal para la reproducción de la especie socialista. No es que se haya adaptado a él: lo ha colonizado, vaciado de la poca sustancia que tenía y moldeado a su antojo.

González tomó el control del huésped, Zapatero puso el huevito y no hay nada más natural que el octavo pasajero Sánchez lo entienda como propio. Cuando nuestra impagable derecha mediática habla por boca de Ayuso y evoca un «reinicio» del sistema, «un desmantelamiento de entramados sectarios», olvida, por ignorancia o conveniencia, que el PP siempre ha mantenido una relación simbiótica con ese mismo ecosistema. Quizá por eso, cuando pudo hacer en 1996, no hizo. Presumió de no levantar alfombras ni ordenar auditorías de infarto porque ellos se dedicaban a gobernar. El clásico «perro no come perro», pero travestido de gestión.

No podemos confiar en que vayan a regenerar nada los herederos de una tradición política que lleva treinta años certificando la respetabilidad retrospectiva del socialismo español. Los mismos que convirtieron a González en un gran estadista —aunque ahora callen como odontólogas tituladas— y que estaban a diez minutos de canonizar a Zapatero a cuenta del «legado» (¡qué cascada interminable de derechos!) proponen hoy un relevo de administradores que conduce a perpetuar lo de siempre.

Cuando, dentro de algunos años, el régimen haya mutado en una Macronía integradora del viejo turnismo y seamos los dóciles beneficiarios de un sistema de crédito social impuesto por Bruselas, algún periodista suspirará. Recordará con nostalgia su antigua redacción en un medio del consenso y murmurará: «Aquello de Sánchez sí que era el PSOE bueno».

martes, 2 de junio de 2026

ZP Capone / por Jesús Laínz


'..a pesar de los esfuerzos de algunas piezas honradas que, sorprendentemente, aún sobreviven en su engranaje, nuestro
inexistente Estado de derecho conseguirá que los delitos de Zapatero y su banda acaben diluyéndose, olvidándose y prescribiendo, como los de Pujol..'

ZP Capone

Jesús Laínz
Tras mil crímenes a sus espaldas, Al Capone acabó dando con sus huesos en Alcatraz por evadir impuestos. Injusto, pero al menos se descabezó la mafia. Un siglo después sucedió algo parecido con Pujol, hipócrita hasta el último aliento y jefe de un clan familiar singularmente dotado para las finanzas. Pero su principal culpa no ha sido haber defraudado al fisco, aunque, dado el paupérrimo nivel político español, ese tipo de cosas tengan más peso en la opinión pública que cuarenta años de atropellos impunes. Pujol ha sido el principal inspirador ideológico y el fundador de un régimen que, con irritante deslealtad, se ha valido de las instituciones, no para gobernarlas con eficacia, sino para demoler el Estado del que forman parte. Su tiranía democrática utilizó los medios de comunicación para establecer un discurso único y acallar las voces discordantes, y las competencias educativas para reírse de los derechos lingüísticos constitucional e internacionalmente consagrados y para adoctrinar a los más indefensos. Además, no olvidemos que durante cuarenta años los separatistas de todo tipo y procedencia han disfrutado del monopolio social que les ha facilitado una intimidación terrorista cuyos efectos no alcanzaron sólo tierras vascas. Y para coronar tanta desvergüenza, la artrosis de las instituciones, natural o agravada voluntariamente, ha conseguido que su avanzada edad le libre de consecuencias penales, una prueba más de que España no es un Estado de derecho.

Ahora le toca el turno a Zapatero, acusado de mil y un robos que parecen sacados de una novela de piratas. Y los españolitos, aficionados, como siempre, a las discusiones políticas de taberna, acaban de descubrir la calaña de un dirigente socialista al que muchos millones adoraron y votaron con frenesí. Y al que volverían a votar, que a nadie le quepa duda alguna: las fes religiosas son así. Pero, como en el caso de Pujol, lo grave de Zapatero ha sido su catastrófico legado político. En primer lugar, como continuador de la destrucción felipista en asuntos tan graves y de tan largas consecuencias como la devastación educativa, el desmantelamiento energético e industrial, el aborto, las corrupciones incontables, la simpatía por los separatistas o la eliminación de la división de poderes. En segundo, por aportaciones tan relevantes como la alianza de civilizaciones, la sumisa política internacional, el desastre económico y el desenterramiento del hacha de guerra del 36. Y finalmente, por su labor de padrino e inspirador de un Sánchez que ha continuado con entusiasmo la destrucción zapateriana, continuación a su vez de la de Felipe González aunque ahora muchos en el PP le añoren y presuman, como Feijoo, de haberle votado.

Pero, para no variar, con lo que se entretiene el sabio pueblo español, y lo que parece que va a pasar a la posteridad, no van a ser todos estos desmanes que tanto daño han hecho en tiempos pasados y tanto daño van a seguir haciendo en los venideros, sino las joyas y los collares, equivalentes a las evasiones fiscales de Capone. Pero vayamos desengañándonos por adelantado para evitar disgustos más intensos en el futuro. Porque, a pesar de los esfuerzos de algunas piezas honradas que, sorprendentemente, aún sobreviven en su engranaje, nuestro inexistente Estado de derecho conseguirá que los delitos de Zapatero y su banda acaben diluyéndose, olvidándose y prescribiendo, como los de Pujol.

En el improbable caso de que no prescriban y de que los delincuentes acaben condenados a alguna pena ridícula, no tardará en llegar el indulto que demostrará una vez más que la casta del 78 no deja en la estacada a ninguno de los suyos. Si unos golpistas se beneficiaron de ello, Zapatero y demás chorizos pueden dormir tranquilos.

Y la guinda al pastel de la infamia la pondrá, como siempre, el PP, entusiasmado ante la idea de pasar la página de lo que tan absurda y empecinadamente llama «el sanchismo» para celebrar con alborozo la recuperación del PSOE de verdad, el bueno, el admirable, el patriota, el responsable, el necesario, el partido de Estado sin el que España no podría vivir.

Ya saben, el de Prieto el revolucionario, el de Largo Caballero el leninista, el de González el asesino de Montesquieu, el de Zapatero el bien pagado y el de Sánchez el necrófilo.

Gijón y los menores en los toros: la moral pornográfica de los pornógrafos


'..Amparado en un relato caduco por corrupto e inverosímil por mentiroso, las izquierdas (sic) de Asturias pretenden haber creado el humo de la distracción modificando una ley para prohibir la entrada de los menores a los toros en Gijón..'

Gijón y los menores en los toros: la moral pornográfica de los pornógrafos

Amparado en un relato caduco por corrupto e inverosímil por mentiroso, las izquierdas (sic) de Asturias pretenden haber creado el humo de la distracción modificando una ley para prohibir la entrada de los menores a los toros en Gijón. Y de paso, aplicar la ley seca. ¿Pidió algún gijonés o asturiano se tomaran estas medidas como prioridad económica/moral/social? En absoluto. Las izquierdas de este país, fábricas de delincuentes en serie a tenor de los autos de los juzgados, lleva años creando sus cortinas de humo bajo la moral superior, desatendiendo a las realidades de sus ciudadanos. Nunca han podido con los toros, mucho menos en unos años de crecimiento exponencial.

Y mucho menos pueden con una feria como la Gijón, estable, bien manejada por Zúñiga Jr, que cuenta con el respaldo de toreros, ganaderos y, por tanto de los públicos. Esta gente de moral superior, la moral que toca las palmas a los que van entrar en la cárcel, tiene la desfachatez de seguir viviendo a espaldas de la realidad de sus ciudadanos. Los problemas de la gente de Gijón o de los asturianos están muy alejadas de una irreal y hasta esotérica preocupación de si un menor va a los toros con su familia. Eso le importa a Covadonga Tomé, que milita en un inexistente (Podemos) convertido en anacronismo en apenas década y media. Debut y despedida.

Mientras que los españoles mandan a sus casas, y, de paso, a trabajar un poco, a las ‘Covadongas’ y a las ‘Tomés’ cuando su relato de moral superior se hace añicos con la policía y los picoletos metiendo mano a sus jefes y aliados por toda España y parte del extranjero, a ésta sujeta anacrónica que ha manejado de forma perfecta lo del palo al agua (o no hay charco y, si lo hay, no tiene palo) no se le ocurre otra cosa que decir que el toreo es como la pornografía. Coño. Tápese. Que ustedes son los tontos útiles de los Koldo/Cerdán/Ábalos, que tienen empapelada las paredes de sus celdas con másters de putas y cómo moverlas en coches tipo furgonetas de cuadrillas. Señora Covadonga, que sí. Que su utilidad única ha sido para avalar el mangue y las putas. Lecciones de moral, ninguna.

Como no tienen nada que proponer, y, además, los echan, tratan de hacer ruido. Ruido de moral de estercolero. Con la que les está cayendo. No hay problema por dos cosas. Les queda un cuarto de hora. Y ya hará Zúñiga y la alcaldesa de Gijón lo que fuera necesario para revertir esta supina y enésima gilipollez que sólo busca la quiebra generacional respecto a una tradición y hacer daño económico al toreo. Paciencia. El mercado de las lumis aún no llega al Bibio. Ahí, con o sin copa, la decencia es muy otra.