
Del toro al infinito
“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
miércoles, 25 de febrero de 2026
Manolete y su cuadrilla

Civilización es patriarcado / por Carlos Esteban
El hombre del patriarcado vs. el hombre del antipatriarcado
Borja Jiménez presenta en la histórica finca de Pino Montano su gesta en solitario en Las Ventas en homenaje a Sánchez Mejías
'..El acto, conducido con brillantez y hondura por Antonio García Barbeito, fue una exaltación de la Sevilla eterna, esa que dialoga con su pasado para proyectarse con fuerza hacia el futuro. Con palabra precisa y evocadora, Barbeito trazó un magistral paralelismo entre la figura de Ignacio Sánchez Mejías —máximo exponente de la cultura del toro en la Generación del 27, mecenas, intelectual y torero de leyenda— y la trayectoria ascendente de Borja Jiménez..'
Borja Jiménez presenta en la histórica finca de Pino Montano su gesta en solitario en Las Ventas en homenaje a Sánchez Mejías




martes, 24 de febrero de 2026
Los últimos de Filipinas: el honor que sobrevivió a un Imperio / por Ricardo Rodríguez



Eduardo Miura: «Lo natural era que un torero se anunciara con todo tipo de toros; eso hoy es una utopía»

'..Yo creo que el toreo necesita volver a esa naturalidad que se ha perdido y que consistía en que todos los toreros se anunciaban con todo tipo de toros. Es cierto que a lo largo de la historia cada torero ha tenido sus ganaderías predilectas y las ha exigido siempre que le ha sido posible, pero yo creo que se ha ido perdiendo aquella exigencia del aficionado que consistía en pedir a los toreros que lo mismo que le hacían a un toro se lo hicieran a otro diferente..'
– ¿Cómo ha afectado tanta lluvia al toro este invierno? De hecho, Lora del Río ha sido uno de los enclaves más afectados.
– Han sido dos meses de lluvia incesante que, como es lógico, han afectado muy negativamente a todo lo que tiene que ver con la ganadería. Se ha mojado el pasto y los toros no se han podido alimentar en condiciones. El agua ha dificultado mucho la movilidad de los toros, que se han movido poco y mal. Ha habido días en los que el barro les llegaba hasta la barriga… Los cultivos también se han visto afectados, la maquinaria… Como siempre, todo es bueno, pero en su justa medida.
– Todos los años, el ganadero parece lidiar con un nuevo problema: ¿son excusas?
– Para nada. Como hombres de campo, sabemos que nos enfrentamos a la climatología, a la biodiversidad, a un sinfín de enfermedades que vamos descubriendo en tiempo real… Pero no dejan de ser complicaciones que solucionar. Sin embargo, el principal problema del campo hoy es la burocracia. Primero porque es enorme y también porque las exigencias administrativas son diferentes en Andalucía, La Rioja o Cataluña. Eso hace perder mucho tiempo porque en vez de en un país parece que estamos en diecisiete países. La burocracia hace más daño que cualquier otro problema y lo peor de todo es que tiene más fácil solución que una inundación o la picadura de un mosquito nunca conocido.
– ¿Se trata al campo como se merece en España?
– Claro que no. Como agricultor te diré que somos los últimos en los que piensa la Administración. Somos los últimos en consideración por parte de los políticos y eso que España es un país muy agrícola y el campo forma uno de los pilares de la producción económica de España. Se nos trata con mucho desprecio, como si fuéramos unas malas bestias y se equivocan. La gente del campo cada día está más preparada; existen unos avances espectaculares en todo lo relacionado con la agricultura y nadie lo pone en valor. En España se le da más valor a lo que viene de fuera que a lo que se hace aquí siendo lo nuestro mejor. Sucede con el aceite, que se valora más el italiano cuando su producción no es tan buena como en España, pero aquí nadie lucha por demostrar al resto del mundo que en España se hacen muchas cosas mejor que en ningún otro lugar.
– ¿Cómo define usted el toro de Miura?
– Es un toro que mantiene aquel núcleo de lo que era la antigua tauromaquia. Un toro con reminiscencias más salvajes, más indómitas y menos agradable para el torero, pero que, al mismo tiempo, ha sabido adaptarse a la actualidad y a la tauromaquia actual sin perder aquel origen primogénito. Yo espero que siga siendo así durante muchos años y que su mirada siga pesándole al torero a la vez que se siguen imponiendo al aficionado con su presencia en las plazas.
– ¿Qué le exige Miura a un toro de Miura?
– Que no dejen la pelea, que se queden, que se empleen. Más que la duración, intentamos que no pierdan la bravura y las ganas de embestir. Ahora bien, eso no quiere decir que un toro de Miura tenga que embestir siempre bien y como se exige hoy en día, pero intentamos que nunca renuncien a la pelea y que después tengan movilidad y transmisión. Y hombre, si además de todo esto dejan triunfar, pues mejor que mejor.
– Los carteles donde figura su hierro parecen muy cerrados: mismas plazas y mismos toreros. ¿Existe cierto encorsetamiento en lo que respecta a Miura?
– Es cierto que llevamos muchos años yendo a Sevilla y Pamplona y es algo que hemos de agradecer a quienes se encargan de programar estas ferias por la confianza que depositan en nuestros toros. Últimamente, también solemos ser habituales en Sanlúcar de Barrameda, en la Corrida Magallánica, donde siempre suceden cosas interesantes. Respecto a los toreros, nosotros nunca hemos participado en quiénes se tienen que anunciar o no. Esa responsabilidad recae en los empresarios, que son los que mejor saben lo que es más conveniente. No debemos olvidar que los toros son un negocio y como tal ha de ser viable. Sinceramente, nosotros creemos que nuestra divisa ya es un reclamo importante en el cartel y hay muchos aficionados que van a ver nuestros toros haciendo que no perdamos la ilusión por nuestro trabajo para que siga acaparando el interés de la afición.
– La decisión de un torero de anunciarse con sus toros se cataloga de gesto. ¿Necesita el toreo actual de más gestos?
– A mí no me gusta que lo llamen gesto. Yo creo que el toreo necesita volver a esa naturalidad que se ha perdido y que consistía en que todos los toreros se anunciaban con todo tipo de toros. Es cierto que a lo largo de la historia cada torero ha tenido sus ganaderías predilectas y las ha exigido siempre que le ha sido posible, pero yo creo que se ha ido perdiendo aquella exigencia del aficionado que consistía en pedir a los toreros que lo mismo que le hacían a un toro se lo hicieran a otro diferente. Ese plus de exigencia era muy positivo para el toreo. Si una figura decide anunciarse con nuestros toros, el cartel no necesita más adornos. Morante lo hizo hace no mucho tiempo y no hubo suerte, pero nosotros siempre se lo agradeceremos.
– Hablando de Morante, ¿qué opina de su brevísima ‘retirada’?
– José Antonio es uno de los pilares fundamentales ahora mismo de la Fiesta y pasará a la historia como uno de los mejores toreros que ha habido, además de los más completos. Su tauromaquia abarca décadas y la decisión que tomó en Madrid el pasado octubre, sin duda, fue una gran sorpresa. Yo bien pensé que se trataba de un descanso por todos los problemas que acarreaba, mucho más complicados que el propio toro. Su regreso es una buena noticia y ojalá hubiera muchos más toreros que formaran ese revuelo en torno a sus decisiones porque esas cosas dan vida a la afición y aseguran el futuro del toreo.
lunes, 23 de febrero de 2026
El real engaño del 23-F / por Fernando Paz
Toda la versión oficial del pronunciamiento es un engaño, un cúmulo de patrañas hábilmente engarzadas. Pero no sólo es eso: es también un engaño fundacional, en el que se asienta y afianza el nuevo régimen denominado democrático.
¿Quiénes urdieron el engaño? ¿Qué pretendían con él? ¿Quiénes estaban detrás de los agentes del CESID (hoy CNI), los servicios de inteligencia que fueron sus muñidores? Fernado Paz se lo explica a continuación.
Aquellos sesenta… / por Jorge Arturo Díaz Reyes



