la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 18 de mayo de 2026

MADRID/ 9ª San Isidro Avisos a granel / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Fernando Adrián con “Adulador” el 3°. Foto: Las Ventas

Paco Ureńa y Fernando Adrián saludaron ovaciones. Perera silenciado. Corrida encastada y noble de Fuente Ymbro que dio para mucho más...

Avisos a granel

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid, 17 V 2026
Hasta las ocho en punto de la noche no había sucedido nada destacado. Entonces Ángel Otero cogió los palos y al sesgo ejecutó dos pares de asomo al balcón que pusieron la plaza en pie con una ovación que le obligó a saludar.

Era el tercero “Adulador”, negro de 554 kilos. Había peleado decorosamente ante las dos varas traseras de rigor, infringidas por Javier Díaz. Fernando Adrián, al que sus opositores han dado en lamentar que le embisten mucho los toros, se topó para su enojo, con este que fue el más bravo y noble de una corrida en la que hubo mucho de eso desaprovechado.

Lo brindó al público, en gesto modesto, y como disculpándose con los que sufrieron tanto por su triunfo de Puerta grande hace dos días. Imagine yo, viéndolo montera en mano con su traje celeste centelleando bajo el sol. Quizá fue solo suposición mía. El hecho es que este brindado, le embistió, mejor, con más ritmo, entrega y repetición que los de anteayer. Mala pata, dirían sus antis. Cruzado, muleta adelantada, suerte cargada, jurisdicción, mano baja y vaciado largo atrás. Una, dos, tres y hasta cinco veces por tanda con sus broches y matices propios por la espalda, pitones rozando los machos, por cierto.

El fuenteymbro iba y venía con fija codicia, y la muleta le trazaba el camino hacia dentro, aseada, templada, autoritaria. La mayoría viviendo la faena con calor y a todo volumen, salpicado por algunas, muy pocas, voces airadas

¿Por qué? Si el toreo con el cumplimiento de los cánones; parando, templando, mandado, cargando y ligando, no les gusta, por que hacerse mala sangre. La faena larga, sin dislates sin mácula, estuvo a la medida y nivel de las excelencias del toro. Y no quiero ni pensar la que hubiesen armado de haber sido cerrada con la gran estocada que mereció. En las que se hubiese visto su señoría, don José Antonio Rodríguez San Román para conceder él o los trofeos. Si en previsión de lo que pudiese acontecer, había sido recibido con pancarta de ¡Fuera del palco! Y otras delicadezas. Para bien o para mal, no pasó. La estocada del madrileño ejecutada con honesta entrega, dio en duro, sonó el aviso al tiempo, porque la faena también había sido generosa, y al segundo viaje quedó la espada honda y delantera, pero fulminante. Hubo leve petición, por supuesto denegada, y un saludo en los medios estruendoso, al que no le cupo una sola protesta. Ni podían. Fue el punto alto de la bella pero fría tarde novena de este populoso San Isidro.

Paco Ureña, se jugó con el enrazado y exigentísimo segundo, en una faena frente al siete. El áspero “Infortunado” se revolvía en corto y arriba muy amenazante y el murciano de valor probado le aguantó a lo macho logrando sus mejores tandas, por la diestra dos de mucha humillación y otra larga de naturales hasta ocho no ligados, pero algunos de alto mérito. Pinchó, recibió un aviso. Fue tarde de avisos, uno para cada faena y luego puso la espada delantera y letal. El arrastre se fue aplaudido, todos los fueron, menos el manso reserva de 621 kilos. Y el salió a saludar.

Perera, desacoplado frente al casta áspera del primero. Encontró en el noble cuarto, último suyo en esta feria que le ha sido aciaga, la oportunidad de salvar los muebles. Lo brindó a la plaza que le fue tan propicia en el pasado, y pareció que lo conseguiría. Su inicio, sembrado en el platillo aguantando el galope desde las tablas, para dos por la espalad y dos por el pecho, ligados con tres naturales y el forzado echó las bases, pero la faena se fue diluyendo y diluyendo hasta terminar en un fárrago de sosería, dos pinchazos con desarme, aviso y una estocada corta, trasera y tarda que silencio hasta los más pereristas.

  • FESTEJO
Madrid. Domingo 17 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 9ª de San Isidro. Sol y nubes. Casi lleno. 
Siete toros de Fuente Ymbro, 6º bis, 566 kilos promedio, cuatreños, serios, cuajados encastados y nobles, aplaudidos los primeros cinco arrastres.

M Ángel Perera, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Paco Ureña, saludo tras aviso y silencio tras aviso.
Fernando Adrián, saludo tras aviso y silencio tras aviso.

San Isidro/26: Hoy no hubo puerta grande / por Antolín Castro


'..En el cartel los toros de Fuente Ymbro, siempre esperados, la segunda tarde de Perera, la presencia de Ureña, garantía de entrega, y repitiendo Adrián, todavía caliente la puerta grande de hace dos días..'

San Isidro/26: Hoy no hubo puerta grande

Antolín Castro
Opinión y Toros / 17 de Mayo de 2026
Pasados diez días desde el comienzo de la feria, hoy se llegaba (los lunes son de descanso) al noveno festejo.

En el cartel los toros de Fuente Ymbro, siempre esperados, la segunda tarde de Perera, la presencia de Ureña, garantía de entrega, y repitiendo Adrián, todavía caliente la puerta grande de hace dos días.

La terna capacitada para movilizar los tendidos si es que los de Ricardo Gallardo cumplían con la estadística de este hierro. Aquí podía haber puerta grande, se daban los requisitos para ello. Por supuesto, contando con el público de aluvión del día festivo, por ganas del gentío no iba a quedar. La incógnita quedaría despejada según transcurrió la tarde.

El encierro, incluido el 6ºbis del mismo hierro, fue encastado, tuvo de todo, lo que obligó a estar pendiente toda la tarde de lo que ocurría en el ruedo. Los espadas, como es habitual, no tuvieron la misma suerte con el lote, siendo el mejor toro, el 3º, el que cayó en las manos del torero preferido de parte del gentío que nuevamente llenó la plaza.

Fernando Adrián fue el afortunado y de inmediato sus partidarios corearon sus pases, a la contra quienes le tienen por un populista. Quiso el madrileño cambiar sus formas para ofrecer un toreo más reposado y ordenado y ahí se vio que con ello convencía menos. Tan así que ya no hacía falta que algunos estuvieran a la contra, su toreo no llegaba a los seguidores. La espada frenó en seco la posibilidad de trofeo. ‘Adulador’ se quedó con las orejas que, seguramente otro espada hubiera podido cortar.

En el sobrero grandón ya no pudo haber comunión y Adrián no devolvió la puerta grande del pasado viernes, pero le tocó pensar.

Perera mostró oficio, pero pocas ganas con toros de distinto juegos, mejor su segundo, se le vio como si no pudiera o no quisiera echar toda la carne en el asador.

Ureña con su primero, uno de los momentos más emocionantes de la tarde

Paco Ureña fue quien más pasión puso en la contienda con el segundo de la tarde. En ese toro banderilleó Ángel Otero que tuvo que saludar por la gran ejecución de su segundo par. Ureña, gracias a su firmeza y disposición, obligó a su oponente a embestir en tandas emocionantes por la derecha. Había que tragar y el de Lorca a fe que lo hizo. Con el murciano está garantizada la pasión en sus trasteos. En el quinto estuvo más desdibujado. 

domingo, 17 de mayo de 2026

Ayuso, mestizaje y prioridad extranjera / por Irene González

Ayuso en México

'..El único discurso que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid es celebrar que lleguen de forma masiva inmigrantes de toda Latinoamérica equiparándolos a los españoles que llegan de otras provincias a la capital de su propio país en un claro desprecio a los españoles..'

Ayuso, mestizaje y prioridad extranjera
La presidenta madrileña ha adoptado la estrategia de Sánchez de cambiar el censo electoral por uno que la vaya a votar.

Irene González
La obsesión por la inmigración de Ayuso, inherente a un menosprecio por los españoles y la realidad que sufren los trabajadores en el Madrid colapsado de todos los acentos, ha llegado demasiado lejos. Ayuso ha tomado el camino suicida en favor del desorden inmoral de la inmigración masiva que supone necesariamente el fin de nuestra identidad y de cualquier mínimo de prosperidad y justicia social. Este enloquecimiento pro-inmigración ha llegado a su momento culmen en una entrevista en Cuatro al celebrar que “hay inmigrantes que no trabajan, pero están teniendo hijos, así aportan vida y mestizaje”. ¿Recuerdan eso de “Europa será conquistada por el vientre de nuestras mujeres”? Ayuso no reivindica una historia sobre la Hispanidad de hace 500 años, ella está reivindicando un modelo de sustitución poblacional en el que la familia trabajadora española deja de ser la destinataria central de los recursos públicos o el objetivo de su gobierno. Celebra de modo indistinguible al de Irene Montero el reemplazo poblacional, el borrado del español, la cuestión clave y más existencial que es el fondo de todos los planes globalistas que han incentivado la inmigración masiva, borrar a los europeos, nuestra identidad y crear una sociedad mestiza, más obediente, sin más interés común que el dinero en modo supervivencia con ayudas. Para ella es motivo de alegría que España sea algún reducto tercermundista, y cree que nos hace gracia que encima financiemos nuestra desaparición.

El único discurso que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid es celebrar que lleguen de forma masiva inmigrantes de toda Latinoamérica equiparándolos a los españoles que llegan de otras provincias a la capital de su propio país en un claro desprecio a los españoles. Disculpen que señale lo obvio, pero no es lo mismo que venga a Madrid un español de Zamora que un ecuatoriano de Guayaquil, que además llega con un certificado de vulnerabilidad y su reagrupación familiar. No para de repetir sandeces propia de la xenofilia que padece junto al resto de la izquierda, como que somos y celebramos el mestizaje. Es una falsedad que ayudará comercialmente al empresario Nacho Cano en su musical, pero que no se corresponde con la realidad de España durante milenios, como recordó Carlos Esteban en su artículo “Europa, la conclusión de 5.000 años”.

Desprecio a nuestros muertos

Aquí jamás ha habido mestizaje fuera de casos aislados propios de las minoritarias migraciones, respetados e integrados. En el año 2000 en España la tasa de inmigración era del 2,1%, hoy en Madrid se supera el 30%. Hasta el día del 2 de mayo, que conmemora la sublevación del pueblo español contra el invasor francés y una élite traidora a la patria, (lo que debiéramos hacer hoy), tuvimos que soportar el desprecio a nuestros muertos, a quienes dieron su vida para conservar España para los españoles con la turra latina de Ayuso que afirmó ese día que “la mejor obra de España había sido el mestizaje”, que se dio en América y en bajo porcentaje en la élite criolla, pero desde luego no en España. ¿Qué pintaba hasta ese día celebrar el reemplazo poblacional? ¿De qué mestizaje habla esta señora en España, y sobre todo de dónde viene esa obsesión por destruir lo que somos y borrar a los españoles?

Su oposición insistente a la prioridad nacional presentada por VOX le llevó a negar en la Asamblea que hubiese ningún problema en la distribución de las ayudas y los recursos públicos, “ninguna persona extranjera deja a ningún español fuera de absolutamente nada”. De esta forma miente sobre el colapso causado por la inmigración masiva en la sanidad pública, la educación, la vivienda y el transporte, que son todas áreas de su competencia aunque sólo se dedique a viajar. Porque es en este rol de comercial en el que se encuentra cómoda la que se dedicaba a llevar la cuenta en Instagram del perro de Esperanza Aguirre, actuar en beneficio exclusivo de un par de empresarios a ambos lados del Océano para sentirse entre el dinero, traer mano de obra barata, subir el coste del ladrillo o el coste de las pólizas de la sanidad privada.

Niños sin guarderías

Esta semana miles de padres en Madrid han recibido un jarro de agua fría al saber que sus hijos no tendrán plaza en ninguna guardería municipal para sus hijos, pues más del 40% de las plazas en guarderías públicas han sido ocupadas por inmigrantes, y 3 de cada 4 niños madrileños se han quedado fuera. El baremo de puntos para conseguir plaza en una guardería en Madrid concede el triple de puntos a un inmigrante ilegal que al hijo de un trabajador madrileño. Más de 11.400 familias tendrán que llevar a sus hijos a guarderías privadas con tarifas de 600 euros al mes, lo que sin duda es un golpe contra las familias españolas a las que el PP de Madrid ha declarado la guerra para favorecer a las familias inmigrantes gracias a la prioridad extranjera que han establecido en todo el sistema de ayudas e incentivos públicos. Alguien se estará forrando. Un desincentivo evidente a que los españoles tengan hijos, a esperar más tiempo porque no se lo pueden permitir en el Madrid donde “caben todos los acentos”. Las españolas que quieren ser madres ven que no paran de trabajar y no les salen las cuentas, mientras que todas las extranjeras vienen aquí a parir porque todo el sistema de ayudas está enfocado a las inmigrantes que no trabajan o lo hacen 3 horas en un sitio de manicura. Es un puñal existencial a las familias y la mujer española que ve que las ayudas a la maternidad son sólo para menores de 30, franja de edad preferida por las inmigrantes sin oficio frente a las españolas que se dedican a trabajar y pagar impuestos para financiar que tengan hijos las inmigrantes gracias a los gobiernos de la derecha del PP en Madrid.

Inundar Madrid y España

La crisis demográfica no puede solucionarse con una sustitución del pueblo por otro de fuera y encima obligar a la clase media y trabajadora a financiar su propia desaparición. Ayuso no sólo está a favor como una globalista más como la izquierda, sólo usa la palabra comunismo para engañar a jubilados. Esto responde a una estrategia electoral de Ayuso compartida con el PSOE. Su absurda gira en México ha sido un llamamiento a la invasión migratoria a Madrid cuando tenemos tasas de inmigración insoportables por encima del 30%. El motivo no es sólo su predilección por el extranjero, sino que ha adoptado la estrategia de Sánchez de cambiar el censo electoral por uno que la vaya a votar. Si Sánchez va alterar el censo con su efecto llamada a los izquierdistas de Latinoamérica, ella le dobla la apuesta para que vengan de esos países los contrarios con discursos desfasados de comunismo. El caso es inundar Madrid y España. Nuestros dirigentes que, antes de que el pueblo les cambie en las urnas, han decidido cambiar al pueblo español por otro que les mantenga en el poder, porque por muy mal que estén los servicios, siempre estarán mejor que en los países de donde vienen. Nosotros no somos la prioridad, unos y otros buscan que financiemos nuestra sustitución.

El nuevo «ejército industrial de reserva» / por Carlos Esteban


'..Las élites siempre han sabido externalizar los costes de sus decisiones. Lo extraordinario de nuestra época es que además han conseguido convertir esa externalización en superioridad moral. Para eso ha comprado a la izquierda, para quedar bien haciendo lo que le beneficia..'

El nuevo «ejército industrial de reserva»

Carlos Esteban
La izquierda clásica —la roja, en fin— habría condenado la invasión migratoria como el último recurso del capital para obtener el «ejército industrial de reserva» del que hablaba Marx, un ejército cuya mera existencia contiene los salarios y hace temblar al obrero. Pero resulta que la izquierda roja se ha convertido hoy en izquierda rosa.

A menudo no nos damos cuenta de cómo funciona de verdad nuestra mente, que presumimos racional. En realidad, los términos que designan conceptos despiertan en nuestra cabeza un montón de imágenes asociadas, de modo que cuando el exterior se mantiene, tendemos a pensar que estamos ante la misma cosa, aunque la sustancia haya desaparecido por completo.

Por ejemplo, se nos urge desde el fin de la Segunda Guerra Mundial que oteemos el horizonte vigilando la vuelta del totalitarismo. Pero como lo asociamos con banderas, himnos y uniformes, con una determinada retórica, hemos dejado que se nos cuele sin inmutarnos cuando nos llega de la mano de los «expertos», con el amoroso abrazo de una madre universal.

O la izquierda, que ha logrado desaparecer sin abandonar sus ropajes. Lo que queda está vacío: peor, se ha convertido en su contrario en muchos aspectos, pero sigue convenciendo a los de siempre. Hay que reconocer que la retórica es idéntica, la actitud, los mohínes, las consignas simplonas. Pero no hay un “hay” ahí.

Como nunca he sido de izquierdas, y siempre me ha parecido una forma especialmente insidiosa de suicidio social, no las alabaré. Pero podía comprenderla. Tenía cierta coartada teórica donde tout se tient, una coherencia interna, un método en su locura. Ahora, su sujeto revolucionario, el proletariado, es aborrecido abiertamente, como llegué a ver articulado en una entrevista de Pablo Iglesias, creo que en La Tuerka, con algún otro rojo. No se cortaban: el obrero real, lamentaban, era machista, xenófobo, culturalmente vulgar, sospechoso de mal gusto y alarmantemente resistente a adquirir la conciencia correcta.

El capital internacional ha comprado a la izquierda, le ha lanzado una exitosa OPA y la ha convertido en su división ideológica, su productora de coartadas políticas. Por eso la vemos de la manita de la patronal y el clero, sus enemigos históricos, en la defensa de una invasión que, cuando aún creía en sus principios, hubiera sido la primera en combatir. 

Porque la izquierda clásica —la de verdad, la histórica— habría condenado la inmigración masiva como el último recurso neoesclavista del patrón para obtener ese «ejército industrial de reserva» del que hablaba Marx, cuya mera existencia contiene los salarios y mete el temor de Dios en el cuerpo del obrero.

La inmigración masiva altera ese equilibrio de forma radical. Permite mantener salarios bajos indefinidamente porque siempre existe una reserva prácticamente inagotable de trabajadores más pobres, más desesperados y dispuestos a aceptar condiciones peores.

La vieja izquierda desconfiaba ferozmente del gran capital, de las fronteras abiertas para mercancías y mano de obra y de cualquier mecanismo que debilitara al trabajador nacional. La nueva izquierda parece diseñada en un laboratorio de Goldman Sachs.

Porque, quitando el argumento más obvio ya expresado, todo lo peor de esta invasión, las consecuencias reales más deprimentes, afectan especialmente a la clase obrera española. A veces, solo a ella. Para quien vive en una urbanización con seguridad privada, que solo se mueve por espacios seguros, este aluvión del Tercer Mundo quizá solo se traduzca en que le resulta más fácil contratar a un jardinero barato. Pero en el barrio el paisaje humano cambia a una velocidad que ninguna sociedad ha conocido jamás en tiempos de paz. Es allí donde se saturan colegios y ambulatorios. Es allí donde el alquiler de los pisos más modestos se dispara porque diez personas recién llegadas aceptan compartir lo que antes ocupaba una familia. Es allí donde aumenta la sensación de inseguridad, aunque luego salga un sociólogo del régimen a explicar que todo es una percepción inducida por la extrema derecha.

Las élites siempre han sabido externalizar los costes de sus decisiones. Lo extraordinario de nuestra época es que además han conseguido convertir esa externalización en superioridad moral. Para eso ha comprado a la izquierda, para quedar bien haciendo lo que le beneficia.

San Isidro'26. El otro cantar del Cid (Dios le guarde). De regresos, de estancias y de llegadas. Campos & Moore


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid

Sábado, 16 de mayo de 2026. Octavo festejo de la Feria de San Isidro. Encierro de toros de La Quinta (de procedencia directa de Joaquín Buendía, de encaste Santa Coloma). Bien presentados aunque desiguales, tres cinqueños (4º, 5º y 6º). Primero, cuarto y sexto de bellas láminas, cuernas abiertas y cornialtos; nobles, mansos, sosos, distraídos, manejables a excepción del sexto, con nervio y genio; en general se acostaron en el caballo, lo que indica falta de entrega y fuerza. El segundo fue devuelto por inválido y sustituido por un ejemplar de José Manuel Sánchez, ganadería de mezclas de procedencia Domecq, cinqueño, basto, feo, manso, barbeó tablas, distraído, corretón y acucharado de cuerna. Primero y sexto dieron juego. Lleno de no hay billetes. Tarde primaveral menos fría.

Terna: Manuel Jesús El Cid, de Salteras (Sevilla); de azul noche y oro, con cabos blancos; veintiséis años de alternativa; quince festejos en 2025; silencio y silencio. Álvaro Lorenzo, de Toledo, de caldero y plata; diez años de alternativa; once festejos en 2025; silencio y silencio. Manuel Diosleguarde, de Diosleguarde (Salamanca), de blanco y oro, con cabos blancos; dos años de alternativa; cinco festejos en 2025; ovación y saludos tras un aviso. Manuel Diosleguarde confirmaba la alternativa.

Suerte de varas. A los toros no se les pegó en el caballo, a excepción del cuarto y del quinto toro que se les dio con fuerza, al quinto con metisaca. Elegimos como ejemplo del planteamiento en varas la suerte realizada al quinto por Héctor Vicente. En la primera vara no fue puesto en condiciones al caballo, la pica cayó trasera y caída, el picador rectifica, el astado se acuesta y no muestra fijeza, sale de la suerte sin más. En la segunda vara tampoco es puesto en suerte, se le aplica fuerte metisaca y el animal sale suelto.


PEPE CAMPOS
En la vida en general vivimos de recuerdos y de realizar comparaciones. Lo deseable sería vivir de acciones y en esas tareas se encuentran los emprendedores, los aventureros y, por antonomasia, los toreros. Los matadores de toros viven metidos en plena acción lidiando y matando toros, y cuando este momento de su vida desaparece no saben qué hacer con sus existencias. Conocemos multitud de ejemplos en los que los toreros cuando se retiran, porque los públicos se lo han sugerido o por la falta de contratos, inmediatamente comienzan a darle vueltas al retorno. Muchos de ellos emprenden este camino de vuelta que no suele ser exitoso, y por ello hacen bueno el dicho de que «segundas partes nunca fueron buenas». De todos es conocido el retorno de Manuel Jesús El Cid que cumplió una etapa brillante en la tauromaquia que podríamos llevar hasta el año 2008 (de 2000 a 2008). A continuación las cosas no le funcionaron de la misma manera, puede que fuera porque quiso refinarse (en la tauromaquia de comienzos del siglo XX, ha existido demasiado refinamiento, con toreros artistas que han marcado pautas). 

El Cid, un torero clásico, poderoso, cabal y dominador (con una mano izquierda prodigiosa), es posible que no estuviera contento con el reconocimiento que se le brindaba, sobre todo en su Sevilla natal. No en Madrid, donde era un referente de la tauromaquia más exigente. Todos queremos ser valorados, en la máxima extensión de los términos. El Cid no era reconocido a la altura que merecía. A él puede que esto le preocupara y emprendió el camino de acercarse a la montaña. Llegar y escalar ese promontorio en lo taurino significaba comenzar a neo-torear, es decir, entonces El Cid comenzó a ajustarse menos con los toros, a no cruzarse tanto con ellos, a emplear una técnica ligerita, de esconder, incluso, la pierna de salida al dar los naturales y los redondos. Esto venía a ser una traición a sus principios taurinos, pero le acercaba a lo que ejecutaban las figuras del toreo coetáneas a El Cid. No hace falta dar nombres. Pero ese camino hacia el reconocimiento le llevó hacia la decadencia en su tauromaquia.

Mientras El Cid se desnaturalizaba para realizar un toreo más agradable, más de figura, no dejaba de ser una infidelidad a sus conceptos y a sus virtudes. Era un pago que él, tal vez, quiso hacer para ser parte de ese grupo de líderes del toreo (figuras del toreo, figurones, les llaman algunos). Al tiempo que realizaba ese pago El Cid dejó de torear bajo los cánones clásicos sin entender que esa ortodoxia primigenia fue lo que le llevó a la cima y al pleno reconocimiento entre los buenos aficionados (no entre los taurinos). El Cid a lo largo de esas temporadas citadas había toreado con consistencia en Madrid y en Sevilla, de haber tenido mejor espada sus éxitos habrían doblado a los de cualquier torero de su época y de épocas anteriores, y ante toros de verdad, de las ganaderías de toros con casta (entre ellas la de Victorino Martín). 

En 2007 en Bilbao realizó una de las mayores gestas que un matador de toros ha conseguido en el último medio siglo del toreo

Lidió seis Victorinos con solvencia y rotundidad. En una de las mejores corridas de los últimos tiempos. Esto puede que le agotara; también, no verse validado por sus pares al nivel que lo merecía. Después vino ese peregrinar hacia la montaña del toreo superficial y querer matar las ganaderías febles. Cierto es que lo duro agota. Etc. Al cabo de los años El Cid se tuvo que ir y lo hizo con dignidad (Zaragoza, 2019). La afición guardó un grato recuerdo de su trayectoria y su valoración fue subiendo. Ahora bien, El Cid, en 2023 volvió a la lucha taurina, sin contratos, como si no hubiera sido nadie anteriormente. La comparación con el retorno de otros toreros de su etapa, en ventajas y en colocación en carteles, ha sido, digamos, sangrante. Da la impresión que torea para ganarse contratos en una lucha en solitario. Desde luego que no ha sido justo el trato recibido. No debemos ahondar más en ello. La cuestión ahora es —a la altura de 2026— analizar qué tauromaquia ha traído de vuelta El Cid. Y ahí está el problema, pues ha retornado con la técnica que empleara en sus últimos años en activo, aquella que les sirve a sus compañeros situados arriba del escalafón, pero no a él porque los toreros auténticos no pueden reinterpretarse buscando el agrado y la comodidad.

En las tres comparecencias que ha protagonizado Manuel Jesús El Cid en su vuelta a Madrid (una en 2023 y dos en 2026), no ha sido el matador al que se le recordaba con admiración. Sino algo muy liviano, de poco fuste. Creemos que los retornos de los toreros que forman parte de la historia de la tauromaquia debería ser para decir algo nuevo, para ejercer maestría, para dar lecciones, para ser un verdadero referente. No es fácil, somos conscientes. De lo que hemos visto en toros sólo han alcanzado ese grado de excelencia —posiblemente porque se habían dejado algo en el camino por decir— dos matadores, Antoñete y Manolo Vázquez, que hicieron crujir con sus lecciones el toreo anodino de su tiempo, en los años ochenta del siglo pasado. La comparación está ahí. Fue una lástima ver ayer a El Cid en Madrid sin ángel. En un regreso sin registro, sin sello, sin mostrar la maestría que verdaderamente posee. A su primer toro, brozno, tras unos pases de tanteo le toreó hacia atrás con la intención de consentirlo y meterlo en materia, pero la cosa no funcionó, es decir se empleó despegado y mecánico sin encontrar respuesta en el tosco astado. Lo mató de bajonazo en la suerte contraria. En su segundo que era un burel distraído y soso, recurrió a la misma técnica de torear por fuera por si el astado se daba por enterado y sólo consiguió más desentendimiento del animal. A un toro manso lo intentó matar de cuatro pinchazos en la suerte natural; finalmente lo liquidó de media estocada atravesada en la suerte contraria.

Si el término regreso corresponde a la vivencia de El Cid actual, la palabra «estancia» o «permanencia» le corresponde a la situación que rumia Álvaro Lorenzo. Ahí está Lorenzo, en una zona de confort de pocos contratos, con una tauromaquia neo-moderna hasta el infinito. Muy despegado siempre ante los morlacos, quiso pasarlos, a ambos, con la diestra. No llegó ni a entenderlos ni a conectar con dos animales sosos, si bien manejables a su modo. Cierto que pecaban de embestir con la cara alta —como todos sus hermanos—. Pero la medicina, al menos para estar por encima de ellos, pasaba por mayores apreturas y exposición. Que Lorenzo no empleó. Mató al tercero de estocada caída en la suerte contraria. Y al quinto de estocada baja, tendida, en la misma suerte contraria.

Lo mejor de la tarde vino por parte de la actuación del torero novel que confirmaba alternativa, Manuel Diosleguarde, que mostró deseos, ganas y se le vio con cierta frescura en su «llegada». Tuvo un lote de toros más propicio. A su primero, un cinqueño con cuajo, le recibió con verónicas decentes, también en el quite. Con la muleta, aunque toreó con cierta prisa, logró enjaretarle algún pase estimable. Dos naturales de mérito. Casi consiguió meter en la faena al ejemplar de La Quinta. La faena fue corta, todo un logro. Mató en la suerte natural de pinchazo tendido y de estocada. En el último toro de la tarde, vino lo más interesante, pues el burel sacó genio, se podría decir que casta y desarrolló dificultades, pues por el pitón izquierdo se vencía; por ese pitón Diosleguarde le aguantó con entereza, lo más valioso de toda su actuación. En redondo toreó algo despegado, en una labor que fue a más y demostró compromiso y mayor ajuste en los muletazos finales, dos de ellos meritorios. Mató en la suerte natural de un pinchazo hondo y tres descabellos.




ANDREW MOORE











FIN

San Isidro/26: La segunda de La Quinta, poca mejora

El Cid confirma alternativa al salmantino Manuel Diosleguarde 

'..Bien el confirmante que aguantó tarascadas que sorteó con guapeza. La espada no fue su mejor arma y la cosa quedó en ovación, Misma que recibiría tras matar al sexto, otro buen ejemplar de
La Quinta, que con su lote mejoró su paso por Las Ventas en este San Isidro..'

La segunda de La Quinta, poca mejora

Antolín Castro
Opinión y Toros / 16 Mayo 2026
Se van cumpliendo días de la feria. Tanto, que hay toreros que ya han cumplido sus presencias y ganaderías que han hecho lo propio tras su doblete.

Expectantes los aficionados con el segundo encierro de La Quinta. El primero provocó una decepción, hoy había que quitarse la espina.

En el cartel El Cid, quien tuviera actuación entonada con este hierro en Sevilla, el toledano Álvaro Lorenzo y el salmantino Manuel Diosleguarde que confirmaba alternativa. A priori, mimbres había para pasar una buena tarde.

Era hoy el Día de la Tauromaquia, así como el aniversario de la muerte de Joselito 'El Gallo' en Talavera. Como es tradicional, se guardó un minuto de silencio tras el paseíllo.

Cuando salió el primero nos hizo concebir esperanzas, ya no podría ser como el otro día. El toro de la confirmación, de nombre ‘Vendaval’ parecía ser más encastado que sus hermanos del otro día. Además, su nombre fue el único vendaval en la plaza que hoy no estuvo sometida al aire. Por si fuera poco, la animosidad de Diosleguarde, que ponía toda su disposición en marcha nos hizo vivir un mucho mejor comienzo.

Una confirmación con buena actitud y nota

Bien el confirmante que aguantó tarascadas que sorteó con guapeza. La espada no fue su mejor arma y la cosa quedó en ovación, Misma que recibiría tras matar al sexto, otro buen ejemplar de La Quinta, que con su lote mejoró su paso por Las Ventas en este San Isidro. El salmantino apretó el acelerador en busca de un triunfo por la vía del valor y la entrega. Tanto afán que a veces parecía embarullarse. Otra vez los aceros se le negaron, pero su paso por Las Ventas ha quedado al alza entre los aficionados.

Parecía que a El Cid la suerte que tiene en los sorteos le había venido a visitar con su primero. Duró poco el sueño, la flojedad del astado hizo que saliera un sobrero de J.M. Sánchez, que resultó insípido y con el que no pudo haber buen toreo. Toreó su segundo de La Quinta que tampoco quiso facilitarse las cosas al sevillano, escuchando silencio en su lote.

Para Álvaro Lorenzo fue otro lote insulso y sus trasteos resultaron del mismo tenor. La Quinta mejoró hoy, pero la suerte fue a parar a las manos de un solo espada, el resto como hace una semana, manso y descastado.

Esperemos que los de Fuente Ymbro de mañana mejoren el paso triste de tantas ganaderías. Para los adrianistas, una nueva ocasión para sacarle en hombros.

MADRID/ 8ª San Isidro Un digno confirmante / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Manuel Diosleguarde con el de la confirmación. Foto: Las Ventas

'..Manuel Diosleguarde, recibió de El Cid los trastos, y encaró a “Vendaval”, número 30, el toro de su confirmación, con la decisión y aguante que mantuvo toda la tarde..'

MADRID/ 8ª San Isidro
Un digno confirmante

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Madrid 16 V 2026
En el día de la tauromaquia, La Quinta, jugó a la contra. Cárdenos, los tres últimos cinqueños, de serias caras y romana dispar, alteraron la casta revoltosa y exigente del santacoloma del primero, quinto y sexto, los tres aplaudidos en el arrastre, con la total ausencia de ella en tercero y cuarto. El segundo devuelto inédito y sustituido por un reserva de José Manuel Sánchez, manso y noble.

Manuel Diosleguarde, recibió de El Cid los trastos, y encaró a “Vendaval”, número 30, el toro de su confirmación, con la decisión y aguante que mantuvo toda la tarde. Desde las cuatro verónicas y la revolera el quinteño le exigió la documentación. Aguantó y la mostró. Y la refrendó en el quite por el mismo palo. Y el público con él, se lo hizo saber a palma batiente. Tras una oficiosa gestión opaca de su cuadrilla, lo brindó al lleno que a pleno sol expectaba.

En los medios, al tercer derechazo, la colada infame al cuerpo le hizo saber que el animal no compartía la hospitalidad ni las carantoñas. No se arredró. Cambió de mano y en los cuatro naturales y el forzado, la embestida se revolvió en corto buscándole las zapatillas. De largo la siguiente tanda comenzó por la diestra, cambió por el costado, engarzando cinco naturales y el de pecho en los que se hizo notorio que la balanza del poder se inclinaba por la muleta. Cinco naturales más, trinchera, pecho, y ayudado solvente afianzaron su autoridad. Ahora la ovación ya no era de simpatía, era de respeto y aprobación. Faena de ceremonia, faena corta, faena para Madrid, verdadera y significativa. Toda parecía listo para pelo. Pero un pinchazo y una estocada en sitio, total, ejecutada en corto y por derecho, al topetazo, y aplicada como un puño, dejaron el premio en un saludo merecido, sin una sola protesta.

Cerró plaza luego de que la tarde se sumiera a manos de su padrino y testigo en un mar de sosería, cautela y desgano. Lo hizo con “Trianero”, cinqueño de 581 kilos, asaltillado de pitones, muy serio. El también, así estuvo toda la tarde. Lo que le hizo tragar este, que rondó las malevolencias del marrajo, buscándole las cosquillas una y otra vez. Y lo que debió aguantar para no perder los terrenos ni su dignidad, no está escrito. La plaza se lo tomó en cuenta y le respaldó sin tregua. Dos derechas, una finta para salvar la cornada y otras dos de riposta con cambio de mano y pecho, pusieron de presente su mando. Cinco más ovacionadas, trague y trague, y muletazo y hachazo, y cite y al cuerpo, y minitandas enjundiosas y de miedo, que valían un potosí. Pero tras cuidadosa igualada, un pinchazo hondo, un aviso, y dos golpes de cruceta dejaron la emoción en un saludo, tras de aplaudir el arrastre del encastado en malgenio. Digna comparecencia como matador de Disoleguarde ante la plaza mayor.

El Cid, silenciado por partida doble, quizá en respeto a su glorioso pasado en esta plaza, hizo pensar con su cautela y poca combatividad en aquel novillero lejano que todo pundonor la conquisto hace veintiocho años, y con uno de La Quinta, precisamente.

Álvaro Lorenzo, mucho más joven, no hizo pensar nada, con su espesa presentación. La ganadería puede aducir un argumento canónico. El toro de lidia no nace para ayudar a que lo burlen y lo maten, si no pueden con él así, no es problema suyo. Todo toro tiene su lidia.
  • FICHA DEL FESTEJO
Madrid. Sábado 16 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 8ª de San Isidro. Sol. Lleno. Seis toros de La Quinta, 558 kilos promedio, cinqueños 4º, 5º y 6º. serios, cuajados y de juego diverso.

El Cid, silencio y silencio
Álvaro Lorenzo, silencio y silencio
Manuel Diosleguarde, (confirma), saludo y saludo tras aviso.