la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 24 de abril de 2026

El Toro de San Marcos: Vistiendo el rito / por Lope Morales


'..Paradójica escena la de esta fiesta de toros en la que no son los toreros, sino el toro, el que finalmente acaba vestido de seda..'

Vistiendo el rito

LOPE MORALES
Coinciden en el calendario, comparten las emociones que sólo ese animal es capaz de despertar, pero se viven de forma diferente y singular. El fin de semana lo podremos comprobar si optamos por irnos a la Feria de Abril de Sevilla o quedarnos más cerca acudiendo a las Fiestas de San Marcos en Beas de Segura o en Arroyo del Ojanco. El toro es el elemento fundamental en todas ellas, aunque cambian las formas y los escenarios donde se desarrollan. Habrá quien lo no lo quiera ver así, pero, en esencia, ambas son versiones de la misma Fiesta de los Toros. Lo que uno se va a encontrar en Sevilla o en Beas son toros. Toros con los que se juega o se lucha de manera diferente. En el primer caso es un torero sólo —ayudado por la cuadrilla— el que tiene que enfrentarse y ganar la pelea, no ya solo por lo que suponga de dominio —que también— sino por la creación de una expresión artística tan fugaz como capaz de emocionar a todos los que allí están. Un público que, al igual que los toreros, se viste para la ocasión. En el que está a la espera de la gran faena, hay una voluntad de buenas formas, de sentido de la medida, de acompañar el rito con elegancia. Todo responde a un orden donde cada gesto tiene su sitio, cada silencio su mensaje, desde el respeto al oficiante en una exquisita escenografía con la música, los olés, las palmas o las broncas en perfecta armonía. Sevilla se viste de Fiesta y los sevillanos se visten para la Fiesta. 

En Beas, la fiesta se vive de otra manera. Aquí no hay vestimenta distinguida ni pretensión de apariencia. Cada cual acude vestido como puede o como quiere sin más exigencia que las zapatillas “sanmarqueras”. Porque lo importante no es cómo se va, sino cómo, dónde y con quién se está. Es una forma de no vestirse por fuera para desnudarse por dentro, mostrando lo que uno es sin preocuparse del qué dirán. Una especie liberación individual para compartir con más cercanía y más verdad la alegría colectiva general. Es un desmadre, sí. Bendito desmadre. Decenas de toros a la vez en las calles, a cuál más grande y más serio, cientos de mozos agarrados a las maromas o esquivando embestidas y miles de vecinos y visitantes bebiendo y comiendo apretados en las barreras, no parece una cuestión de orden. Y sin embargo lo es, porque cumple un ritual que se viene celebrando mucho antes que las relativamente modernas corridas de toros y que tiene su momento cumbre cuando los mozos al unísono se apiñan sobre el toro —no sin riesgo de “cobrar”— con el fin de someterlo lo justo para poder colocarle un collar de cascabeles y un aparejo con bordados y lentejuelas, que en eso consiste la operación de “cascar”


Paradójica escena la de esta fiesta de toros en la que no son los toreros, sino el toro, el que finalmente acaba vestido de seda. Los toros siguen siendo el centro de nuestros encuentros más señalados. Tan sólo la devoción al patrón o a la patrona puede superarlos como acontecimiento. Cosa que, quien quiera, podrá también comprobar haciendo el camino en la romería de la Virgen de la Cabeza que, por cierto, ¡ésa sí que va bien vestida! Mejor que Morante, que ya es decir. El torero que hace unos días, sin ser del todo santo y un poco mártir, ha obrado el mejor de los milagros. Ya dijo Antonio Gala que, en nuestras fiestas, imprescindibles solo hay dos cosas: una Virgen y un toro.

 

SEVILLA, 13ª DE ABONO.- APARATOSA COGIDA DE ROCA REY / por Diego Martínez

El toro Soleares de 'Victoriano del Río' hiere a Roca Rey al entrar a matar

APARATOSA COGIDA DE ROCA REY

Diego Martínez
UTAA Sevilla
Corrida de toros de la ganadería Victoriano del Río, justos de presentación y algunos anovillados como el caso del tercer toro. Toros mansurrones, nobles y justos de raza a excepción del complicado sexto.

José María Manzanares desganado en ambos toros fue incapaz de hacer una faena ante dos animales de juguete, en el cuarto fue pitado y se escucharon voces de varios aficionados diciendo "fuera", "retírate", "te lo llevas calentito" o "Sin Matilla pasarías hambre".

Roca Rey en su primer toro otro mansurrón, noble y sin maldad lo infló a mantazos hasta aburrir al personal.

En el segundo de su lote, de nombre Soleares, un toro con cierta casta que finalmente se vino abajo tras una faena de mantazos, pico y enganchones. Luego para calentar el ambiente circulares y arrimones.... mata de una estocada y llega la aparatosa cogida y rápidamente se lo llevan a la enfermería. La gente pide la oreja y el presidente Gabriel Fernández concede dos orejas excesivas.

La oreja por la faena vale, pero otra por la aparente cornada no justifica el doble trofeo. Añadir que Gabriel Fernández incumplió el reglamento ya que pasaron un total de 16 minutos y no sonó el aviso, dilatando el apercibimiento, pues la situación era de tres avisos. Una vez más la presidencia fuera de lugar.

Javier Zulueta se las vio con su primer toro justo de presentación que recibió un puyazo en la paletilla y eso le afectó para al llegar al último tercio. El toro muy mermado y sosa embestida del animal.

El sexto toro fue complicado, con cierto temperamento y se vio a Zulueta con ganas pero muy verde.... la pierna siempre atrás haciendo el pajarito y luego mata de un bajonazo, la gente pide la oreja y Gabriel Fernández no la concede.

PD: Curro Javier reaparece y estuvo muy bien durante toda la tarde con el capote y dos buenos pares de banderillas al sexto toro de la tarde.
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  • FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Jueves 23 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 13ª de abono. Nubes. Lleno de “No hay billetes”. Seis toros, tres de Victoriano del Río, y 3º, 5º y 6º de Cortés con 538 kilos promedio, bien presentados, mansos, excepto el 5º.

José Mª Manzanares, silencio y silencio.
Roca Rey, silencio tras aviso, cornada y dos orejas.
Javier Zulueta, silencio y vuelta al ruedo.

PARTE FACULTATIVO

SEVILLA / 13ª de abono.- A vida por vida / por Jorge Arturo Díaz Reyes


'..El peruano ha honrado, el glorioso santoral de la Fiesta, se ha honrado a sí mismo, y a honrado a su patria. Pero lo épico que estuvo no puede tapar lo torero que es, de pies a cabeza..'

A vida por vida

Dos orejas para Roca Rey corneado en la suerte suprema de tremenda faena. Vuelta al ruedo para Zuleta, y silencios a Manzanares. Desrazados victorianos…

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 23 2026
Las imágenes de Roca Rey, en lo alto, peleando engarzado y zarandeado largamente por los pitones del poderoso quinto; “Soleares”, negro, cinqueño, con 521 kilos, de Victoriano del Río, fueron pavorosas, y evocaron las de Paquirri en los cuernos de “Avispao”.

La estocada completa en la cruz, después de haber cumplido a ley la suerte suprema, para cerrar dignamente una faena triunfal, sobre un toro enrazadísimo, de máxima exigencia, con el que había disputado el terreno milímetro a milímetro. El peruano ha honrado, el glorioso santoral de la Fiesta, se ha honrado a sí mismo, y a honrado a su patria. Pero lo épico que estuvo no puede tapar lo torero que es, de pies a cabeza.

La corrida, octavo “No hay billetes” de la feria, venía mal. Decepcionante. La falta de bravura y emoción del encierro, la había sumido en un marasmo. Lo más destacado había estado a cargo de él mismo con el segundo, poniéndose muy por encima de su estulticia. Pero lo pinchó, saliéndose, hay que decirlo, y aunque al segundo viaje se tiró en corto y por derecho, la espada en sitio tardó y la cosa quedó ahí, silenciosa, como si nada hubiese pasado.

Entonces saltó el del drama. Todo lo contario del anterior. Prontitud, codicia, poder e imponencia. Cinco delantales y dos medias jaleadas le reciben. José Manuel Quinta le picotea dos veces pasándolo crudo. Lo brinda a El Juli.
–—Maestro, en homenaje a sus tres décadas como primera figura del toreo —Le arroja la montera, y de inmediato se va a los medios se arrodilla y espera el galope desde las tablas, que más que galope parecía el avance imparable de un tren pitando. Cuatro veces por la espalda, tres por el pecho, una en redondo, y dos forzados, impactaron en el tendido, y la banda atacó de una. Eso es un brindis.

Once pases en redondo ligados en dos tandas, rematadas con el cambio por la espalda y el de pecho, elevaron el voltaje a niveles letales para la sorprendida concurrencia. Tras insistir de a pares por el cazador pitón izquierdo, un desarme, la banda calla, pero una nueva serie redonda la pone a soplar otra vez. Y el pide que se calle. Le obedecen y sin ella trascurre una faena fogosa y estética, con esa estética tan suya, nada retórica, basada en el riesgo y la verdad, en la quietud y el mando extremo.

El toro exigía mucho, y él podía mucho, en jurisdicción de cacho. Al final, cuando “Soleares” pareció rendirse a la autoridad superior, entonces se le fue encima, se le metió en la cuna, y desde allí le obligó en dos circulares invertidos, y en una larga serie pallá y pacá de dominio total por los dos pitones. Todo estaba hecho. La Maestranza, que le había mostrado una hostilidad selectiva en sus dos presentaciones anteriores, ahora estaba rendida a sus pies. No sabían dónde ponerlo.

Citó en los medios, se tiró frontal a volapié, clavó el estoque limpiamente, hasta los gavilanes, en el hoyo y al tiempo la cabezada, abandonó la muleta, lo enganchó y comenzó esa escena miedosa que ya describimos al principio. 

Además, todos la vieron y la vivieron. Los que no, ahí está el video. Se lo llevaron, y él solo miraba el toro, el gran toro, que al final dobló, y las dos orejas que recibió su banderillero “Viruta” que fue con ellas presuroso a la enfermería. Pero cuando llegó ya lo estaban operando, No supo.

Cómo de folletín, como de novela, si hubiese sido como en las épocas de El Espartero, seguramente hubiese acabado igual que “Sangre y arena”. Por fortuna hoy la ciencia y la cirugía permiten finales menos trágicos. Luego, la plaza estremecida, vivió solidaria la brega estoica del joven Javier Zuleta con el marrajo sexto, que lo buscó desde la portagayola hasta la estocada. Que fue un bajonazo chalequero. Como sería la cosa, que le obligaron a dar la vuelta al ruedo. Cuando la cuadrilla de Andrés, acéfala se retiraba, la ovación decía todo el respeto y admiración por la gesta de su matador herido. Manzanares, como si no hubiese venido.

  • FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Jueves 23 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 13ª de abono. Nubes. Lleno de “No hay billetes”. Seis toros, tres de Victoriano del Río, y 3º, 5º y 6º de Cortés con 538 kilos promedio, bien presentados, mansos, excepto el 5º.

José Mª Manzanares, silencio y silencio.
Roca Rey, silencio tras aviso, cornada y dos orejas.
Javier Zulueta, silencio y vuelta al ruedo.

Incidencias: Ovacionado el picador Carioca Paco en el 6º. Se desmonteraron Curro Javier y Maguilla tras parear al 6º. Roca Rey corneado por el quinto fue operado en la enfermería de la plaza.

PARTE FACULTATIVO


jueves, 23 de abril de 2026

Hacer países / por Itxu Díaz


'..lo que debería llamar la atención de todos los psiquiatras y prestidigitadores, es que Sánchez sea capaz de «hacer países», no tanto por las oportunidades increíbles que eso concede al caso español, que ya está hecho, sino por el de Cataluña; esa república que no existe, idiota, y que siempre estaría por hacer..'

Hacer países
Itxu Díaz
Un país es un territorio constituido en Estado soberano, según la Real Academia Española, que no es dogma de fe, pero resulta útil para los conceptos más básicos, aquellos en los que suele tropezar el alumno tontorrón. Es decir, un país es algo así como Italia, Colombia, o Brasil. No me preguntes por qué, pero son países también Tuvalu, Nauru, San Marino, Liechtenstein, y hasta Djibouti. Y, ahora bien, síganme de cerca aquí: ¿Es Cataluña un país? No, ni siquiera un poquito, nada de nada, lo mires por donde lo mires. Pretender la soberanía catalana es una grave traición a España, y especialmente a los catalanes, pero pretender además que sea un país es una tarugada de dimensiones cósmicas; algo que nunca va a sorprendernos de un nacionalista, en cuyo negocio lleva las convicciones, pero que resulta inédito en un presidente del Gobierno de España.

Rescato para desasnar al alumno Pedro Sánchez el apartado «España» del célebre El Parvulito de la Enciclopedia Álvarez: “Todos los que hemos nacido en España somos españoles. España es nuestra Patria”. Es claro, preciso, directo, y no deja lugar a dudas, ni en la letra ni en el mapa, sobre la verdadera identidad de esa cosa que llaman Cataluña. Me encanta la Enciclopedia Álvarez porque en dos líneas y sin despeinarse se carga media docena de leyes de Sánchez.

España, españoles, patria. Comprendo que son conceptos más elaborados de los que está acostumbrado a manejar cualquier miembro de la dirección actual del PSOE, más familiarizado con términos como “farra”, «escort», «lechuga» y «sauna», pero aún así creo que El Parvulito, que está repleto de dibujitos, es bastante asequible incluso para las mentes más obtusas, aquellas que los académicos definen como tardas en comprensión. Por ilustrarlo en una escala, Sánchez sería tardo en comprensión, mientras que María Jesús Montero sería impermeable a la comprensión, que en Andalucía dentro de nada van a empezar a llamarla «La The North Face».

Un país es una lengua, una cultura, una historia, y una gente. Un paisaje, un montón de libros, largas genealogías, una fe. Un trozo de tierra a compartir, viejos pliegos repletos de leyes, y algún que otro milagro que le da sentido a todo. Un país puede sobrevivir fácilmente a casi cualquier cosa, incluyendo la invasión del enemigo o terribles atentados terroristas, menos a una: estar en manos de un imbécil. Eso no garantiza la muerte o desaparición, pero sí pone en jaque su pervivencia.

Dice Pedro Sánchez en el Congreso que su Gobierno va a hacer de Cataluña y España «países mejores» y, por si alguien pensaba que era un lapsus y no algo que acordó decir con los independentistas con el calzón a la altura de los tobillos, repitió en medio de abucheos generalizados: «¡sí, países mejores!». Él, como acostumbra: cero en Geografía e Historia, diez en marcar paquete en la piscina del Congreso.

Hace tiempo que no analizo lo que dice el presidente porque encuentro más coherencia, sinceridad y audacia en las cosas que dice el loro del vecino, que llevo veinte años intentando asesinar –al bicho, no al pájaro-, pero hoy haré una excepción. Fíjense en que lo de mejores o peores no tiene importancia aquí. Lo verdaderamente asombroso, lo que debería llamar la atención de todos los psiquiatras y prestidigitadores, es que Sánchez sea capaz de «hacer países», no tanto por las oportunidades increíbles que eso concede al caso español, que ya está hecho, sino por el de Cataluña; esa república que no existe, idiota, y que siempre estaría por hacer. Además, yo querría que mi piso fuera un país, que mi bar de cabecera sea también una gran nación —para poder expulsar con leyes de extranjería a los que me roban mi mesa favorita—, y que Sydney Sweeney fuera un país como la copa de un pino, gobernado por este nada humilde columnista, y con la escalofriante cifra total de dos habitantes.

No sé, bien pensado, después de todo, si Sánchez puede liarse la Constitución a la cabeza e irse a hacer países, confío en que también pueda irse a hacer puñetas.

Después de Morante, ¿qué? / por Paco Cañamero


 '..Ojalá pronto se recupere el genio de La Puebla del Río y a la vez las empresas empiecen a buscar talentos entre los magníficos toreros nuevos que existen y en algunos veteranos de enorme clase, para que el toreo no vuelva a quedarse mudo..'

Después de Morante, ¿qué? 

Paco Cañamero
La cornada a Morante de la Puebla ha dejado mudo al toreo y sobre la mesa de los despachos un montón de interrogantes y de dudas que se podían haber evitado. Interrogantes que de manera especial, aparte de sus miles de acérrimos partidarios, lo sufren los empresarios al no pensar en el futuro, ni en qué ocurriría cuando el genio ya no esté. O en el hipotético caso de sufrir una larga ausencia de los ruedos por una cornada, como por desgracia ocurre ahora.

Morante cayó herido de gravedad en el templo de La Real Maestranza y el gesto de su cara en el momento de ser evacuado delataba el tabacazo. Él, que no es de gestos vacuos, de quejarse, de vender volteretas…, a nadie escapaba que iba al hule con sus entrañas rotas tras el certero pitonazo inferido por el toro de Matilla, el último que mataba en el Feria de Abril -aunque aún le quedan dos tardes en el abono maestrante-. Cayó herido en una Feria que lleva su nombre y donde de él mismo, sus seguidores, han hecho una religión elevándolo a los altares hasta el punto de denominarlo, ellos, como el torero más grande de la historia. Lo hacen desconociendo la riquísima historia que guarda la Tauromaquia en sus anales, con nombres grandiosos, de personalidad propia. Y ojo que Morante tiene reservado un sitio en el olimpo de los más grandes, al lado de José y Juan, de Domingo Ortega, de Manolete; de Ordóñez y Luis Miguel, de Puerta, Camino y El Viti, del Cordobés, de José Tomás…, pero sin decir de manera tan alegre y rotunda que es el más grande.

A Morante lo han herido por un brutal exceso de confianza, algo que al final se acaba pagando con cornadas. E incluso no olvidemos que algunas tragedias a grandes figuras llegaron por perder el respeto al toro y tener un confianza que lo coloca sin red en el alambre. Ejemplos fueron las de Joselito El Gallo, Manolete, Paquirri, Pepe Cáceres… e incluso la del Yiyo al perder la cara a un toro que sentía en sus adentros la muerte y ahí sus derrotes son certeros.

Morante el pasado año ya mostraba una confianza tal e incluso falta de respeto al toro que tenía en vilo a los buenos aficionados, a los conocedores de la lidia. Y eso que el de La Puebla del Río es un torero de amplios recursos técnicos y demostrado valor. Después, en la nueva temporada esa confianza seguía ahí, inmarchitable tras su breve (y teatral como resultó ser) retirada el pasado 12 de octubre. Por ejemplo, a nadie se le hubiera ocurrido recibir con el saludo de capa al toro de Álvaro Núñez junto a las tablas y no moverse de allí, como hizo el otro día de la tarde su gloriosa faena en esas mismas arenas de La Real Maestranza. Con un toro bravo, con la fortaleza de salida jamás hubiera podido ser.

De estas cuestiones hablaba esta misma mañana con Timoteo Sobrino, aficionado del pueblo manchego de Bolaños de Calatrava y, a raíz del percance de Morante, me recordaba como Alfonso Navalón, de quien era tan admirador, explicaba muy bien el modo de recibir de salida al toro y, en tantas ocasiones, al tener tendencia a los adentros se le debe torear en paralelo a las tablas con el compás abierto, y si aprieta mucho hacia ellas el torero situado hacia fuera lo sacará hacia el tercio. Y allí, si es posible, remata, siempre respetando la querencia natural de salida. Sin embargo, aquí también juega que Morante se ha anunciado con muchos toros descastados y los remataba con el capote recogido, algo impensable en un toro cuando sale con el brío y la fortaleza que se le exige a un bravo. Y el lunes en la corrida de Matilla, que hubo toros con tanta casta (si en vez de ser de Matilla es de otro se hubiera llevado los titulares) Morante quiso rematar situándose en la salida natural del toro y se lo llevó por delante con el resultado de una dramática cornada que lo va a tener varios meses fuera de los ruedos.

Ahora, en el lecho del dolor también hay otra pregunta que no encuentra respuesta. Y después de Morante, ¿qué? Es cierto que, en las tres últimas temporadas, el sistema empresarial se ha apoyado en Morante, grandioso torero, pero que ya suma más de 45 años y con esa edad es deducible que tiene casi hecha su vida profesional. Ese Morante, al que tantos se han unido a su causa, sin olvidar que muchos de ellos hasta la eclosión reciente eran contrarios a él y se recreaban hasta llamarlo Tunante. Y es que aquí está el quid de la cuestión con un sistema empresarial nefasto, incapaz de promocionar a jóvenes toreros de enorme calidad. O recuperar algún veterano que los hay y muy buenos.

Los empresarios de ahora carecen de afición, sin capacidad de buscar novedades, yendo siempre a los mismo, lejos del interés del público y mirando únicamente el dinero. Ojalá se mirasen en el espejo de Manuel Chopera, quien a principios de los 80, ya retirados los grandiosos de los 60 -Puerta, Camino, El Viti…- y llegaba el momento de la inmediata generación de los Manzanares, Capea, Dámaso, Robles… fue capaz de promocionar y hacer figura a Antoñete, un veterano que se tuvo que ir unos años antes aburrido y entre la indiferencia del público. Lo mismo hizo Diodoro Canorea en Sevilla al apostar por Manolo Vázquez, cuando el de San Bernardo estaba loco por volver tras no ser figura y no encontraba el momento, hasta que se encajó la ficha como padrino ideal de su sobrino Pepe Luis y desde ese día marcar historia para dejar su carrera en lo más alto. Incluso más tarde esa jugada la repitieron los Lozano, en sus años al frente de Madrid, con César Rincón, de quien eran sabedores de su grandeza -al igual que el resto de toreros que lo habían visto deslumbrar en América- y al principio lo tuvieron que acartelar medio escondido al negarse los políticos de turno a que torease ese desconocido, pero enseguida deslumbró y se ganó a todos (menos a los Lozano y los toreros, sabedores de quién era ese coloso de Colombia) mientras las puertas grandes se sucedían.

El problema de ahora es que la empresa actual no tiene visión de futuro. Estos años solamente ha tenido ojos para Morante siendo incapaces de sembrar en el futuro y claro, cuando ocurre algo así, que nadie lo quiere (aunque tampoco ha sorprendido por el exceso de confianza que demostraba en su última época) todos se hacen de bruces por ser incapaces de sembrar.

Ojalá pronto se recupere el genio de La Puebla del Río y a la vez las empresas empiecen a buscar talentos entre los magníficos toreros nuevos que existen y en algunos veteranos de enorme clase, para que el toreo no vuelva a quedarse mudo.

Sevilla de Miranda / por Antolín Castro


'..Sevilla es de Morante como ya lo es de Miranda. Ambos son los nombres que quedarán para el recuerdo de esta Feria de 2026..'

Sevilla de Miranda

Antolín Castro
La feria de Sevilla se mueve al compás de los festejos que celebra, pero lo hace con movimientos sísmicos.

Terremotos se suceden algunas tardes y si antes eran solo en la dirección que marca el torero de La Puebla, se produce otro coletazo sísmico que llega desde la localidad onubense de Trigueros.

La Sevilla de Miranda es la misma, o pretende serlo, que la Sevilla de Morante. Ambas sevillas son apadrinadas por Morante y Miranda, dos gráficas cuyos nombres comienzan por la misma letra y llevan en su epicentro la misma sílaba ‘ran’. Una coincidencia gramatical que se funde para explicar lo que pasa en Sevilla. Lo mejor de lo que ha pasado en Sevilla.

Lo que ha pasado con Morante en dos tardes, con estallidos de distinto signo, aunque ambos frutos de una tauromaquia plena de belleza y riesgo, forma parte ya de la historia de esta feria y de la propia Maestranza sevillana, habiendo sido cantado por las mejores plumas y sentido por todos los aficionados.

Lo de David de Miranda ha necesitado de dos años consecutivos para que sus movimientos sísmicos, terremotos en toda regla, hayan tenido lugar en el mismo escenario. El ruedo maestrante fue el epicentro donde se repitió la sacudida. Dos años, dos sacudidas y dos salidas por la Puerta del Príncipe. Misma ganadería, El Parralejo, para evitar que se hubiera acomodado a ganadería más facilona el triunfador del pasado año.

El toreo, al igual que la tierra, necesita de sacudidas muy fuertes para que algo se mueva. No basta con algún temblor suelto, hace falta que la magnitud alcance varios grados en la escala de Richter para que puedan verse las consecuencias. Sevilla los ha sentido por dos años seguidos, tanto como para que ya se le llame Sevilla de Miranda. Estos terremotos, como los huracanes adquieren nombres propios.

Es seguro que Miranda ha inscrito su nombre en La Maestranza con carácter definitivo y nos alegramos. Caminar tanto tiempo, y gracias que podía caminar tras aquel gravísimo percance en la plaza de Toro, sin que nadie percibiera los golpes que iba dando en los ruedos es no solo injusto sino también muy frustrante, para él y para los aficionados que en él creían.

Como en su caso se nos han quedado muchos toreros en el camino y hasta en el olvido, sin la fortuna y la determinación de tener acceso a provocar terremotos. Por eso hay que cantar su entrada en el olimpo de los elegidos, tras de haber realizado su propio vía crucis.

Sevilla es de Morante como ya lo es de Miranda. Ambos son los nombres que quedarán para el recuerdo de esta Feria de 2026.

SEVILLA, 11ª DE FERIA.- OJALÁ MUCHAS TARDES COMO ESTA / Diego MARTÍNEZ GONZÁLEZ

 

'..El triunfador fue igual que el año pasado el triguereño David de Miranda. Cierto es que le tocaron en suerte dos buenos toros, sobre todo el tercero de la tarde..'

OJALÁ MUCHAS TARDES COMO ESTA

Por fin hemos visto toros en la Maestranza tras el desfile de animales sin trapío impropios de una plaza de primera en tardes anteriores.

La corrida de El Parralejo, sin ser nada aparatosa, reunía las mínimas condiciones exigibles para Sevilla. Armónicos por delante y por detrás. El único borrón, el que saltó al ruedo en quinto lugar. Sin trapío y sin la clase y la casta de sus hermanos.

El tercero que atendía por SECRETARIO mereció los honores de vuelta al ruedo. Repetidor en el capote. Derriba en la primera vara empujando con fijeza y por derecho. En el segundo encuentro también por derecho empuja y pelea. Un detalle nada insignificante y muy inusual. Fue colocado correctamente en las dos varas.

También destacable fue el primero de la tarde. El más encastado. Todo movilidad buscando los engaños. No se limitaba a pasar, embestía con fuerza y ganas de comerse capa y muleta pero Urdiales no lo entendió. Planteó una faena de proximidad cuando el toro pedía lejanía, embarque y temple. Muchos pases y poco toreo. El semblante del torero era el espejo y reconocimiento de su fracaso con este toro.

El cuarto que no peleó bien en varas, Urdiales pega pases que nunca pueden llegar a convencer al aficionado. Sí, mucha técnica, pero el buen toreo requiere sentimiento y temple.

A favor de Urdiales. El toro duró poco y posiblemente esto puede servirle de justificación. Mala tarde del riojano.

El cacereño Emilio de Justo, una de cal y otra de arena.

En su primero, lances sin brillo. El toro se deja pegar en la primera vara y simulan la suerte en la segunda. Buen quite de Emilio en un ramillete de chicuelinas.

Antonio Chacón parea primorosamente.

Con la pañosa De Justo se dobla bien para comenzar y después seguir con varias tandas con la derecha que destacan por su limpieza, dominio y temple. El toro se apaga pronto y la faena fue a menos enfriando al público. Estocada entera y no hubo apenas petición de trofeo.


El triunfador fue igual que el año pasado el triguereño David de Miranda. Cierto es que le tocaron en suerte dos buenos toros, sobre todo el tercero de la tarde.

En este torero hay que destacar varias virtudes muy importantes que prevalecen sobre los que algunos le achacan de torero basto. Miranda es un torero de mucho valor, pisa terrenos comprometidos, pero como es dominador y nada exento de técnica, ese tipo de toreo campero de entrega y sentimiento hace que llegue a los tendidos y más si está arropado por paisanos, como sucedió esta tarde.

Corta dos merecidas orejas en su primero y una tercera en el sexto, así que merecida Puerta del Príncipe para David de Miranda.

Con la racha que llevamos con el desdichado palco de la Maestranza, es de justicia reconocer que esta tarde Macarena de Pablo Romero estuvo bien, primero abriendo la Puerta del Príncipe cuando hay que abrirla y no cuando hay verbenas y luego no concediendo la segunda oreja a Miranda en el sexto.

Undécima de la Feria de Abril 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de El Parralejo, bien presentados a excepción del segundo, de peor gusto, que se tapaba por la cara. Gran juego el tercero, de nombre ‘Secretario’, nº 27, que fue premiado con la vuelta al ruedo. Bueno también el cuarto, dentro de una corrida de más movilidad que entrega en la que varios toros con genio pasaron por el público con honores de bravos.

  • FICHA DEL FESTEJO
• DIEGO URDIALES, silencio tras aviso y ovación tras aviso
• EMILIO DE JUSTO, ovación y silencio
• DAVID DE MIRANDA, dos orejas y oreja con petición de la segunda

Incidencias: Antonio Chacón y Pérez Valcarce se desmonteraron tras parear al segundo.

Diego MARTÍNEZ GONZÁLEZ
Abonado / Sevilla, 22.04.2026