la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 21 de noviembre de 2018

VENEZUELA. COLOMBO EN LOS CARTELES PARA LA FERIA DE SAN CRISTÓBAL 2019.

Jesús E. Colombo el gran reclamo de los carteles
 en  la segunda corrida de la LVª de San Sebastián 2019


HUGO DOMINGO PRESENTÓ LOS CARTELES
 PARA LA FERIA DE SAN CRISTÓBAL
  • Toreros de Venezuela, España y Francia en la LVª de San Sebastián Por Giovanni Cegarra 


San Cristóbal, 20.11.2018
Quedaron oficializados por parte de la C.A. Plaza de Toros de San Cristóbal, en voz de su Presidente, Don Hugo Domingo Molina, la mañana del martes 20, en el Zaguán de Los Toros de la Plaza de Toros Monumental de Pueblo Nuevo de San Cristóbal, Estado Táchira, los carteles taurinos de la LVª Feria Internacional de San Sebastián, ciclo que comprende, un Encuentro de Aficionados Prácticos, dos Corridas de Toros, un Festival Cómico Taurino, del 24 al 27 de enero del 2019. 

El promocional de la primera corrida de toros
 de San Sebastián 2019

Matadores de toros de Venezuela, debutantes de España y Francia, la Alternativa de un nuevo matador de toros venezolano, conforman los carteles taurinos de la LVª Feria de San Sebastián en enero del 2019 cuyas fechas son:

Jueves 24.01.2019 - Encuentro de Aficionados Prácticos de Venezuela, España, México.

Viernes 25.01.2019 - Encierro de la ganadería Rancho Grande por el matador de toros español Javier Cortes, el francés Thomas Duffau, venezolano César Valencia.

Sábado 26.01.2019 - Encierro de la ganadería Rancho Grande para el español Julio Benitez El Cordobés, el venezolano Jesús Enrique Colombo y el novillero venezolano Antonio Suarez que recibirá Alternativa.

Domingo 27.01.2019 - Festival Cómico Taurino.

Carteles ajustados a la realidad económica reinante en el país, la venta del abono taurino queda abierto a partir del miércoles 21 en las oficinas de la Plaza de Toros Sancristobalense y en lo que se corresponde a la controversia generada por la no realización de la novillada, Don Hugo Domingo Molina se comprometió a colocar novillos en el Festival Cómico y en el que actuarían los alumnos aventajados de la Escuela Taurina César Faraco.

Don Hugo Domingo Molina al oficializar 
los carteles de la LVª de San Sebastián

martes, 20 de noviembre de 2018

20-N. Homilía del P. Prior del Monasterio del Valle de los Caídos en la Misa por José Antonio y Franco



 Con la altura de miras que tenía un gobernante de la talla humana de Carlos I, se explica que él dejara reposar en paz los restos de Lutero cuando estuvo ante su sepultura en Wittemberg, dejando su juicio en las manos de Dios.


 Misa Funeral en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos por las almas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera

Homilía por el P. Prior Santiago Cantera

Queridos hermanos:

En el aniversario de su muerte, ofrecemos hoy especialmente el Santo Sacrificio de la Misa por las almas de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco. A ellos unimos, como se hace en esta Basílica todos los días del año, la oración por las almas de todos los Caídos en la Guerra Española de 1936-1939, tanto del bando nacional como del bando republicano, y por las almas de otros difuntos sepultados en el Valle.

Como sabéis, la Iglesia dedica de forma singular el mes de noviembre a los difuntos. Y como también conocéis al haber estudiado el Catecismo, hay dos obras de misericordia que se refieren a los difuntos: entre las obras corporales de misericordia, está la de enterrar a los muertos, y entre las obras espirituales de misericordia, la de rezar a Dios por vivos y difuntos.

El deber de enterrar a los muertos nace de la convicción de la
resurrección de los cuerpos al final de los tiempos, cuando tenga lugar la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo en gloria para el Juicio Final; entonces, como nos enseña nuestra fe, los cuerpos resucitarán conforme al modelo del suyo y se reunirán definitivamente con el alma. Por eso los cristianos siempre hemos dado sepultura a los difuntos, sabiendo que sus restos corpóreos se corrompen de forma natural, pero que gozan de dignidad y respeto y deseamos que puedan reposar en paz. En esos cuerpos ya no hay vida y por eso no encontramos ningún peligro en ellos. Nosotros no creemos en fantasmas, no nos asustan los muertos y no vivimos angustiados y temerosos ante el mal que nos pudieran hacer los cuerpos de los difuntos, pues ciertamente no nos pueden hacer ningún daño. Con la altura de miras que tenía un gobernante de la talla humana de Carlos I, se explica que él dejara reposar en paz los restos de Lutero cuando estuvo ante su sepultura en Wittemberg, dejando su juicio en las manos de Dios.

En cuanto al deber de orar por los difuntos, nace de la fe que tenemos en la vida eterna. Los cristianos rezamos por todos los difuntos, no sólo por los cercanos a nosotros ni sólo por los que nos caen bien, ni tan siquiera sólo por los cristianos. Lo hacemos para rogar a Dios que por su Misericordia infinita borre sus pecados y permita que gocen de su visión y su compañía por siempre, para que, si sus almas se encuentran en el Purgatorio, puedan pasar lo antes posible al Cielo; y sabemos asimismo que, si ya se encuentran en el Cielo, la comunión de los santos hace que esta oración sea eficaz en beneficio de otras almas. Es nuestro deber orar por todos los difuntos, amigos y enemigos, así como debemos también orar por los vivos, tanto amigos como enemigos. Ésta es la grandeza del cristianismo, que supera la cortedad de miras humanas para trascender hacia la Misericordia y el Amor infinitos de Dios.

De un modo muy especial, el Santo Sacrificio de la Misa posee una fuerza extraordinaria para alcanzar la dicha eterna del Cielo a las almas de los difuntos, ya que se trata del mismo Sacrificio redentor de Cristo en la Cruz que se renueva y actualiza en el altar. Según San Gregorio Magno, el primer papa-monje y biógrafo de San Benito, la Misa alcanza ante Dios un gran valor al ofrecerse por las almas de los difuntos. Como sabe todo aquel que tiene una cierta formación religiosa, la Misa por un difunto no es un homenaje humano hacia él, sino el acto máximo de nuestra oración por él ofreciendo el mismo Sacrificio de Cristo, que ha derramado su Sangre por la salvación de su alma y por la de todas las almas, incluidas las de aquellos mismos que le llevaron a la muerte, para los cuales pidió al Padre celestial el perdón desde la Cruz.

En consecuencia, los cristianos no nos vemos turbados por los difuntos. Ellos han podido hacer bien o mal en sus vidas, pero hoy ya no pueden hacer ningún mal. De ahí que la presencia de los restos de tantos difuntos sepultados en el Valle nos conduzca a orar por las almas de todos ellos y a aprender la lección que sin duda nos quieren ofrecer: que si un día se enfrentaron y murieron en campos opuestos, hoy seamos capaces de alcanzar la paz sin odio, sin rencor, sin venganza, siendo capaces de construir el futuro de España sin destruir su pasado y venciendo el odio con el amor.

Ésta es la lección que se puede aprender también bajo los brazos redentores de la Cruz, donde el Mediador entre Dios y los hombres, el único Salvador y Redentor, Jesucristo, nos alcanzó la Misericordia divina, nos obtuvo la filiación como hijos adoptivos de Dios y perdonó a sus verdugos. La reconciliación de los hombres con Dios, de quien nos habíamos apartado por el pecado, nos la alcanzó Cristo en la Cruz, y la reconciliación entre los hombres nace así de esa reconciliación teologal.

Que María Santísima, que permaneció fiel al pie de la Cruz y recibió en sus brazos a su Hijo muerto, nos enseñe a los españoles a vivir en paz e interceda para que las almas de todos los difuntos gocen de la visión eterna de Dios.

Tanto tiempo perdido / por Paco Delgado



Quince años, que se dice pronto, han pasado desde que se firmó en París la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial por parte de la UNESCO. Y fue la Asociación Internacional de Tauromaquia la primera en utilizar los mecanismos de protección que este tratado internacional había habilitado para perpetuar la Tauromaquia como legado cultural.

Tanto tiempo perdido

Quince años más tarde, que se cuentan rápido, esa misma AIT denuncia que muchos han sido los desprecios que aquel tratado, y su propio trabajo y esfuerzo, han encontrado en el camino por parte, y esto es lo más grave, de los estamentos a los que les correspondería defender la Fiesta: unos por el hecho de vivir de ella en unos casos y, otros, porque, siendo responsables políticos  tiene la obligación de velar por la cultura. Pero, ay, ni aquellos ni estos han hecho prácticamente nada para proteger, fomentar o difundir la fiesta de los toros. Algo mucho más alarmante si se tiene en cuenta que desde hace unos años ha arreciado la campaña antitaurina y la animadversión hacia este espectáculo por muchos organismos, asociaciones e instituciones que deberían no sólo velar por ella.

Curiosamente, la únicos que han luchado y peleado por la defensa de los toros son los aficionados, que a través de peñas, asociaciones, etcétera, han  venido desarrollando esta labor más allá de la lógica exigencia que a ellos les corresponde. Pero menos mal, porque otros no sólo lo han ignorado, sino que han preferido esperar a que fueran personas venidas de fuera, los que ratificaran aquel mensaje para creérselo y actuar en consecuencia.

Victorino Martín, desde su cargo de presidente de la Fundación Toro de Lidia, reconoce esta falta de interés y se hace cargo de lo beneficioso y positivo que sería llevar la Tauromaquia a la UNESCO, pero… también se lamenta de que nadie en el sector se haya preocupado desde dentro de trasladárselo a este organismo… Ni a éste ni a ningún otro, apostillan desde la AIT, que ha emitido recientemente un comunicado en el que se posiciona con respecto a la firma de la Convención de la UNESCO como herramienta despreciada para la defensa de los toros.

Es la historia de siempre y no debería sorprender, aunque evidentemente no deja de ser una postura tremendamente nociva para una actividad que va mucho más allá del negocio puntual que represente el montaje de una función. Y ahí puede ser donde esté el problema. Nadie en la cúpula del sector taurino, o sólo muy pocos, para ser justos, se percata del alcance real de un hecho que se remonta a los orígenes del hombre y que no se limita a la consecución de un beneficio económico inmediato, aunque también, lógicamente, pero no debería ser ese el único motor que nos mueva. El pan para hoy o que el que venga detrás que se apañe no son sino señales muy preocupantes de que algo funciona mal.

Cientos de pueblos en España y otros paises taurinos han reconocido la Tauromaquia como parte de su Patrimonio Cultural Inmaterial, pero a la vista de cómo está el patio, con los animalistas crecidos, la izquierda radical al degüello y la maldición de lo políticamente correcto en su punto más alto, puede que no sea suficiente para la preservación de una nuestras más grandes y ricas tradiciones culturales si los que manejan el tinglado no se implican.

Ya se ha perdido mucho tiempo ¿hasta cuándo se va a esperar para reaccionar? La táctica del avestruz se ha demostrado inútil casi siempre.

Casillas y el mal madridismo / por Juan Manuel Rodríguez



Si los Real Madrid Barça parecían un España-Independentistas, no un España-Cataluña, es probablemente porque fuera así... ¿O no has visto, querido Iker, a tu admirado Guardiola yendo a visitar a la cárcel a los golpistas? ¿O no has oído, admirado Casillas, a tu amigo Xavi desde Qatar, cuna de la democracia, promoviendo el secesionismo? 

Casillas y el mal madridismo

Salta a la vista que David de Gea no está atravesando por su mejor momento de forma, como no están tampoco bien Isco, Asensio, Busquets o Álvaro Morata; llama la atención, sin embargo, que con los centrocampistas el delantero no haya ensañamiento pero con el portero del United sí, como si él fuera el único responsable de la derrota ante Croacia del jueves y la eliminación de España de ese auténtico bodrio denominado como Liga de Naciones. El pelotón de fusilamiento de De Gea no es, o al menos a mí no me lo parece, improvisado sino organizado y su reordenamiento en fila de a uno responde, tal y como yo lo veo, al interés en colocar a otro en su lugar. Expresiones tan exageradas como "¡vete a tu pueblo, De Gea!" en mitad de una transmisión o "es el peor portero de la historia de la selección" buscan algo, y ese "algo" no es el salto a la titularidad de Kepa, del que se habla más bien poco, sino la recuperación para la causa de un componente de aquella generación que ganó Eurocopas y Mundial, y me refiero, por supuesto, a Iker Casillas.

En el programa de "¡Vamos!" que dirige Valdano, y que, fiel a la personalidad de quien lo dirige, lleva el humilde nombre de "Universo Valdano", Iker se ha dejado querer y ha dicho algo tan normal como que si le llamaran la selección o el Real Madrid, él volvería encantado. Pero, no nos engañemos, Casillas no volvería encantado para ser suplente, de lo que Iker habla es de la titularidad con España. ¿Y por qué digo semejante cosa?... pues muy sencillo: porque casi nunca lo fue, casi nunca fue suplente, y la única vez que le tocó serlo, y de la mano de su padrino Del Bosque además, ahijado y seleccionador nacional acabaron a palos en uno de los episodios más esperpénticos que uno logra recordar de la historia reciente del equipo nacional. Para evitar que el titularísimo Casillas generara mal ambiente en la selección, Lopetegui decidió ponerse con él una vez colorado en vez de amarillear lentamente como lo hizo Del Bosque, que acabó estallando. Supongo que Julen pensaría que una vez muerto el perro se acabaría la rabia.

Iker ha sido probablemente el mejor portero español de la historia... pero es pasado. Es presente del Oporto, equipo que participa en una Liga de chicle como la portuguesa, pero tiene 37 años y cuando se dice, por ejemplo desde la Cadena Ser, que está indudablemente entre los tres mejores porteros españoles del momento, me gustaría saber si los colegas creen que Casillas aceptaría de buen grado ocupar el estatus de tercer portero por detrás, por ejemplo, de De Gea y de Kepa. A mí me huele a campaña, pero imagino que Iker se lo cree, del mismo modo que se lo creyó en su día, no hace mucho, cuando un imitador de Zinedine Zidane le llamó para decirle que quería recuperarle para el Real Madrid y tardó medio minuto en contárselo a uno de sus mil setecientos noventa y cuatro confidentes. Pero Iker dice más cosas en "Universo Valdanágoras". Es insistir en lo mismo pero, por ejemplo, y en referencia a la etapa de José Mourinho en el Real Madrid, comenta que salió el peor madridismo, el madridismo que a él no le gusta ¿Sabes por qué salió el peor madridismo, Iker? Yo creo que algunos hicísteis que saliera el peor madridismo debido a vuestra absoluta dejadez e inacción, y tú eras el capitán del Real Madrid Club de Fútbol, Iker. Salió el peor madridismo como reacción al peor barcelonismo cuyos dos estandartes eran Guardiola y Xavi, y a éste último lo llamaste tú a espaldas de tu entrenador, imagino que como ejemplo del madridismo que preconizas.

Y Casillas dice algo más, dice que los partidos entre el Real Madrid y el Barça parecían una batalla entre España y Cataluña; probablemente le haya faltado decir al bueno de Casillas que mientras que el Real Madrid no es dudoso al respecto, el Barça es, como dice Federico Jiménez Losantos, el ministerio de Asuntos Exteriores del secesionismo, una plataforma a favor del golpismo inconstitucional. Si los Real Madrid Barça parecían un España-Independentistas, no un España-Cataluña, es probablemente porque fuera así... ¿O no has visto, querido Iker, a tu admirado Guardiola yendo a visitar a la cárcel a los golpistas? ¿O no has oído, admirado Casillas, a tu amigo Xavi desde Qatar, cuna de la democracia, promoviendo el secesionismo? Claro que siempre es mejor ponerse de perfil... para el que sirva. ¿Te imaginas, Iker, a Mourinho hablando mal de Portugal? ¿A que no?... Pues yo tampoco. José Mourinho representó a un madridismo necesario, un madridismo que actuó, entre otras cosas, porque su capitán no lo hizo. O, si lo hizo, fue para flirtear con ese adalidad de la objetividad y de los derechos universales del hombre llamado Xavi Hernández. Dejad de agitar la banderita de Casillas, en serio. Ya pasó. De Gea está mal, pero mejorará. Y si está tan mal, seguro que Luis Enrique lo sienta en el banquillo, cosa que en el Madrid sólo se atrevió a hacer con Casillas José Mourinho.

"Tus enemigos no te olvidan": la esquela de Franco publicada por Luis Alfonso de Borbón



El hijo de Carmen Martínez Bordiú recuerda a su bisabuelo en el aniversario de su muerte con un dardo al Gobierno.

"Tus enemigos no te olvidan": la esquela de Franco publicada por Luis Alfonso de Borbón

Con la exhumación de Franco todavía en el aire, tras los sucesivos retrasos en los planes del Gobierno, Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del Jede del Estado, ha publicado en Twitter una esquela en el aniversario de su muerte.

"Te fuiste hace 43 años, pero estás más presente que nunca", dice el hijo de Carmen Martínez Bordiú, que no deja ahí el mensaje: "Tus enemigos y unos traidores a la patria no te olvidan, ni cesan de mencionarte".

20-N: así fue la España de Franco (in memoriam) / por Laureano Benítez Grande-Caballero




Esa legitimidad de origen fue luego corroborada por lo que Pío Moa llama una «legitimidad de ejercicio», ya que los casi 40 años que duró la España de Franco constituyen el período de mayor paz, estabilidad y prosperidad de nuestra historia, características que otorgan a cualquier gobierno una verdadera legitimidad.




20-N: así fue la España de Franco
 (in memoriam)

Que la esperpéntica patochada de los aventureros catalanitsas ha tenido y tendrá devastadores efectos colaterales para nuestra Patria, es algo que nadie puede discutir. Entre ellos, hay un nutrido grupo de los que somos más o menos plenamente conscientes, junto a otros que sólo esperan al mañana para tener su plena encarnación.

Uno de estos efectos secundarios es que, ante la urgencia periodística que perentoriamente requería el maremágnum de noticias que ha generado la sedición catalanita, la actualidad se ha centrado tanto en ella, que hay muchos otros aspectos del día a día en España que han quedado solapados.

Y no me refiero a la sequía, que también, sino a que, enfangado en la batalla de más allá del Ebro, hay, en lo que mí respecta, una gran cantidad de temas que me hubiera gustado abordar en mis artículos, pero que he tenido que desechar para ocuparme de dar la debida caña a los mostrencos separatistas.

Entre estos temas, hay uno que, por ser especialmente sangrante, se me ha quedado atravesado desde hace tiempo, como una puñetera espina, martilleándome implacablemente con su persistencia, instándome a que me ocupara de él de una vez.

Franco con sus siete nietos en las Navidades de 1964

Me estoy refiriendo a la rabia inmensa que sentí cuando me enteré de las declaraciones que un conocido periodista y tertuliano hizo en LaSexta en cierto debate, hace no mucho. Vino a decir que «Franco a mí me parece un dictador repugnante, como a cualquier persona decente». Vaya, ahora resulta que el patético y felón Sánchez no tiene en exclusiva el copyright de la palabra «indecente».

Confieso que es la primera vez en mi vida que me insultan de esta manera, pues en el «pack» también iba la palabra «repugnante», que también la considero dirigida hacia mí por un efecto rebote.

Con motivo del 20N, y de que las aguas catalanas bajan más tranquilas, creo que ya es el momento de darle caña a este periodista de marras, brillante investigador, a quien seguía habitualmente hasta que dio su repugnante opinión sobre Franco.

Y es que está de moda más que nunca el antifranquismo, que, en un afán necrofílico maníaco-depresivo, se ha empeñado en desenterrar cadáveres de hace la tira de años, igual que los milicianos luciferinos exhibían públicamente las momias de los religiosos que desenterraban. Eso sí, cobrando entrada para verlas, faltaría más. Y digo yo que eso sí es repugnante, señor periodista, de cuyo nombre no quiero acordarme, entre otras cosas porque imagino que ya sabrán de quién estoy hablando.

Franco y el entonces príncipe Juan Carlos.

Han llegado las cosas hasta tal punto de ridiculez y estulticia, que si las fuerzas de seguridad hubieran cargado contra los lobotomizados joveznos que crearon el caos circulatorio en Cataluña durante la «huelga» el pasado día 8, hubiera sido un acto «franquista», y por eso no hicieron absolutamente nada, pues, si llegan a salir en la prensa extranjera fotos de esas supuestas cargas, también nuestros colegas europeos nos hubieran acusado de ser franquistas. Toma ya.

Este antifranquismo rancio ha surgido de su putrefacto ataúd


Agustín Montal, presidente del F.C. Barcelona le entrega al Caudillo la Medalla de Oro del club.
merced a la ignominiosa Ley de Memoria Histórica, mediante la cual el progrerío rojo pretende ganar la guerra 80 años después. Enarbolado como santo y seña por el populismo bolivariano ―¿con qué adjetivo calificaría a esta patulea el eximio periodista?―, es un virus letal, una metástasis perniciosa que infecta sin piedad la vida española desde prácticamente la muerte del Caudillo, pues desde ese mismo momento, las izquierdas… ―ponga aquí su calificativo― se hicieron con el monopolio del pensamiento, la información y la educación en España, sembrando impunemente una kilométrica sarta de mentiras, falsedades y tergiversaciones sobre nuestra historia, en especial sobre la República, la Guerra Civil, y la España de Franco.


Pero ese periodista, desde luego, no es el único que ha desecado en
la memoria del Caudillo. Sin ir más lejos, ayer leí un artículo de Luis María Ansón en el que decía que la España de Franco fue una «dictadura atroz», acusando al Generalísimo de ser amigo de Hitler y Mussolini. Nada de extrañar, ya que el mismo Felipe VI dio la patada a seguir, cuando, en la rememoración de los 40 años de la «democracia», habló de «dictadura horrible». Como se ve, existen una verdadera competición maligna para ver quien encuentra el adjetivo más contundente en contra de Franco.

Sí, fue una dictadura, aunque más bien habría que calificarla de «dictablanda», pues dictadura es una palabra que hay que reservar para regímenes totalitarios como los comunistas, como el que quería implantar la Segunda República, donde un Estado policial controla absolutamente la vida de los ciudadanos. El régimen de Franco fue autoritario, pues permitió muy altas cotas de libertades personales, aunque restringidas en lo político. Cualquier persona que haya vivido bajo Franco, como es mi caso, podemos atestiguar la veracidad de esta afirmación.

Franco, aclamado en la plaza de Oriente por cientos de miles de españoles el 1 de octubre de 1975, pocas semanas antes de su muerte.

Lo que sucede es que para el progrerío rojo es una verdadera pesadilla ―que parece que nunca podrán digerir― que Franco acaudillara al único país del mundo que venció a las hordas marxistas, a la subversión bolchevique que pretendía hacer España una república soviética satélite de Moscú. Lo mismo que hizo en Rusia el demente Lenin y toda su camarilla judeomasónica, eso mismo quisieron hacer Largo Caballero y cía en nuestra patria, pero sucumbieron ante el alzamiento de un pueblo, dirigido por un gran patriota, estratega y gobernante, que nos liberó de una dictadura repugnante, que además se había instalado en España mediante sucesivos y flagrantes golpes de estado, pucherazo va, pucherazo viene, lo cual le hacía perder toda su legitimidad.

Levantarse contra un gobierno ilegítimo, y además inepto, incapaz de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos, no puede considerarse propiamente un golpe de Estado, pues al Alzamiento Nacional le amparaba el derecho de legítima defensa frente a una agresión dirigida por potencias extranjeras contra nuestro país.

Esa legitimidad de origen fue luego corroborada por lo que Pío Moa llama una «legitimidad de ejercicio», ya que los casi 40 años que duró la España de Franco constituyen el período de mayor paz, estabilidad y prosperidad de nuestra historia, características que otorgan a cualquier gobierno una verdadera legitimidad.

Entre los generales sublevados, Franco fue, sin ninguna duda, el más significativo, ya que, merced a la increíble audacia con la que organizó el puente aéreo que trasladó a la península al ejército de Marruecos, evitó claramente que el golpe dirigido por Mola fracasara en dos o tres días.

5 de octubre de 1955. Franco inaugura la fabrica de Seat en Martorell

No perdió ninguna batalla durante la guerra, y, contradiciendo a los que le achacan amistad con los fascismos, se negó a apoyarlos entrando en la Guerra Mundial, a pesar de las presiones que se le hacían, lo cual supuso un hecho decisivo para que España pudiera recuperarse de las heridas de la contienda, a la vez que constituyó un factor muy importante que contribuyó al triunfo de los aliados, mérito no debidamente reconocido.

Liquidó al maquis, que tantos problemas dio a otros países en la posguerra; superó los problemas económicos que le planteó a España el aislamiento internacional al que se sometió a su régimen en la posguerra, a pesar de lo cual nuestro país inició un camino de prosperidad y progreso, sin recibir ni un solo dólar del Plan Marshall, apoyatura fundamental de la recuperación europea.

Y todo esto en el marco de conjuras de los juanistas, conspiraciones comunistas, marginación internacional, fricciones entre las diversas familias del régimen, y traición de la Iglesia a partir del Concilio, una Iglesia a la que había salvado de su total aniquilación.

Después de casi 40 años de gobierno, en el año 1975 España era un país prácticamente sin deuda pública, con una presión fiscal muy leve, con una renta per cápita que equivalía al 85% de la media europea; con una clase media poderosa, creada prácticamente de la nada; un país que era la novena potencia industrial del mundo, mientras que al comienzo de la era franquista éramos un país subdesarrollado, agrícola, atrasado; un país que en la década de los 60 había protagonizado el mayor milagro económico de la posguerra, sólo superado por Japón; un país con una política exterior propia y con personalidad, que no dudaba en hacer la vida imposible a Gibraltar, ni en desobedecer a USA emprendiendo a comienzos de los 70 una política para conseguir la bomba atómica.

Francisco Franco, aclamado en las calles de Barcelona.

Durante la época de Franco, la población española adquirió las coberturas del Estado de Bienestar y la Seguridad Social de que hoy disfrutamos: prestaciones de desempleo, vacaciones pagadas, sanidad universal, derechos pasivos, descanso dominical, protección a la familia, pagas extra, seguro de invalidez,… un país sin infraestructuras, donde las escasas que había fueron destrozadas por la contienda civil, se modernizó con hospitales, carreteras, pantanos, universidades… se generalizó la enseñanza, nos convertimos en uno de los diez destinos turísticos más importantes del mundo, el paro era prácticamente nulo, y nuestro nivel de «salud social» era el más alto de Europa, pues teníamos muy bajos índices de suicidio, alcoholismo, drogadicción, abortos, fracaso escolar, población reclusa, etc.

Y todo esto en medio de una gran estabilidad social, de una convivencia pacífica donde cicatrizaron las heridas de las divisiones creadas por la República y la Guerra. Porque no es cierto en absoluto que la paz franquista se debiera a la represión, ya que esta tuvo lugar sobre todo en los primeros años de la posguerra, pasando después a tener su causa en la adhesión mayoritaria del pueblo español a Franco, razón por la que su régimen duró tantos años.

Hablando de represión, el adjetivo con el que más se califica a Franco por parte de la izquierda española es el de «genocida», otra palabra cliché, otro tópico recurrente por la ideología antifranquista, la cual, como ocurre siempre, maneja datos totalmente exagerados sobre la represión, redondeando las cifras de una manera totalmente injustificada e indocumentada.

Las investigaciones más fiables, aquellas que manejan documentos contrastados, coinciden en afirmar que las víctimas de la represión franquista pueden cifrarse en torno a 25.000, aproximadamente. La magnitud de esta cifra hay que contrastarla con contextos parecidos de represión que se dieron en la misma época. Sin ir más lejos, las matanzas que se produjeron en algunos países europeos tras la Segunda Guerra Mundial, en naciones como Francia e Italia, son mucho más abultadas, con la salvedad de que se hicieron sin juicio previo, al contrario que en España. Por lo demás, me resulta sumamente repugnante que los que acusan a Franco de genocida sean marxistas, leninistas y estalinistas, obviando el hecho de que el comunismo ha causado más de 100 millones de muertos. Esto sí que es repugnante, señor periodista.


Y cabe preguntarse qué habrían hecho los republicanos en caso de haber ganado la guerra. Lo más probable es que hubiera sucedido lo que ya vaticinaba Indalecio Prieto, cuando afirmó que la guerra iba a ser sin cuartel, porque el bando que ganara no tendría piedad del perdedor. Gran verdad, especialmente en el bando rojo, ya que entre ellos mismos organizaban fratricidas razzias, pogroms y ajustes de cuentas.

Ya he expuesto en algunos artículos sobre el holocausto luciferino de los milicianos ―contra religiosos y contra la población civil― el horror de muchos de sus crímenes, verdaderamente abyectos y horrendos. Fueron estos asesinos los que cayeron bajo el régimen de Franco, los que tenían las manos manchadas de sangre. ¿Pena de muerte? Sí, pero también existe hoy en Estados Unidos, y nadie dice nada.

En cierta ocasión, el embajador americano protestaba ante Franco por las penas de muerte que ejecutaba su régimen. El Caudillo, entonces, le mostró el expediente de un preso sentenciado, y le preguntó al embajador qué opinión le merecía el caso. Sin dudarlo, éste dijo que lo más justo sería ejecutar al reo. Sin embargo, Franco le dijo que ya había pensado conmutarle la pena de muerte.

Y no es cierto en absoluto que Franco tomaba café mientras firmaba penas de muerte, ya que sólo se reservaba la facultad de conmutarlas, cosa que hizo con mucha frecuencia. Al acabar la guerra, mandó revisar 18.000 condenas a muerte que había en los tribunales, para evitar cualquier asomo de injusticia.

Franco, aclamado en la plaza de toros de Barcelona en 1951.

Cada vez que había juicios contra terroristas, se armaba la mundial. Sin embargo, nadie protestó por las misteriosas muertes en las cárceles alemanas de los miembros de la banda Baader-Meinhof, ni por las matanzas en el Ulster, ni por las extrañas muertes de presos políticos en las cárceles italianas, etc. Pura hipocresía.

Así que ésta puede ser la crónica fiel de esa «dictadura repugnante», a la que tantos españoles «indecentes» apoyaron y siguen apoyando, en la que tantos españoles «indecentes» vivieron y progresaron… De esa dictadura que se basó en el amor a España, a la familia, a la religión, a la propiedad… De esa dictadura cuya verdad cada vez más españoles empiezan a conocer.

Y si aquella época de paz y prosperidad fue «repugnante», ¿qué calificativo podríamos atribuir a esta «democracia» fallida y espúrea que está llevando a nuestra Patria a los vertederos de la historia? Que el lector busque la palabra que crea adecuada.

Paco Corpas, un gran torero que además defendió como nadie a sus compañeros en temas sociales / por Juan Miguel Núñez Batlles


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Injusto olvido que quisiera remediar trayendo aquí una lista condensada en nombres de mucha transcendencia y significación entonces.

Paco Corpas, un gran torero que además defendió como nadie a sus compañeros en temas sociales


Juan Miguel Núñez Batlles
Profesionales y aficionados del toreo debemos un reconocimiento a una época que las nuevas generaciones tienen, no sé si decir aparcada, u olvidada, o simplemente ignorada, por las prisas con las que manejamos la historia y los recuerdos propios.

Vaga memoria la que mueve en ocasiones la crónica del pasado, y no tan pasado.

¿Pues acaso se ve tan lejana la década de los cincuenta del anterior siglo, en la que están muchas y muy importantes referencias del toreo de la modernidad?

Yo diría que por acontecimientos, y figuras que le dieron vida y carácter a los mismos, los años que van del cincuenta al sesenta son clave para entender esa notable consideración y consiguiente repercusión que tuvo y tiene el toreo.

La generación actual evoca con facilidad nombres a partir de los sesenta, como Jaime Ostos, Puerta, Camino, El Viti, Mondeño, Ordóñez y El Cordobés (Benítez), entre los más sonados.

Y a partir de estos, se adentra ya en la actualidad previa notable y grata observación, está claro, a las hornadas que van de los setenta hasta la primera década de la actual centuria.

Pero yo me quiero parar ahora en aquellos años cincuenta, en los que brillaron nombres de excelsa torería, por el poder y  el valor, el arte y el oficio, la destreza y la profesionalidad mostrada y demostrada en tantos toreros, digo, que ahora están relegados o pasan casi desapercibidos en los anales de la gloria.

Injusto olvido que quisiera remediar trayendo aquí una lista condensada en nombres de mucha transcendencia y significación entonces. 

Eran tiempos ya de Luis Miguel Dominguín y Antonio Bienvenida, de Ordóñez y los hermanos César y Curro Girón (los mejores toreros, estos dos, que ha tenido Venezuela), del portugués Manuel Dos Santos, del mexicano Joselito Huerta y de Manuel Jiménez "Chicuelo", y de Gregorio Sánchez, entre otros.

Una nómina de toreros que han dado mucha gloria al espectáculo y que no se pueden arrinconar o negar mandándolos al olvido.

Esa es la razón por la que quiero dedicar una loa muy especial, a uno de esos toreros de los cincuenta, que afortunadamente sigue entre nosotros, con una salud envidiable, con mucha fuerza mental y afición en aumento.

Un hombre que en los ruedos ha alternado con mucha brillantez con todos los citados, y por supuesto con más toreros también importantes de su generación. Y que además ha defendido a sus compañeros como nadie en temas sociales.


Me estoy refiriendo a Paco Corpas. ¿Verdad que hago bien en acercar su nombre a la alabanza y el elogio, más aún cuando Corpas, además de ser un extraordinario torero, ha sido y es un personaje altruista excepcional?

Paco Corpas es refundador de la Asociación Benéfica de Toreros, la entidad que creó en 1909 (hace 108 años) Ricardo Torres "Bombita", una obra social ideada a finales del siglo XIX por el genial Don Luis Mazzantini (el político que fue torero, o viceversa, el torero metido a político: llegó a ser gobernador civil), quien a su vez contó con el entusiástico apoyo de Enrique Vargas "Minuto".

Todos estos nombres vienen con detalle de sus generosas aportaciones  en el "Historial de la Asociación Benéfica de Auxilios Mutuos de Toreros" que el propio Paco Corpas  ha recogido en un libro de reciente aparición, en el que rinde homenaje a todos ellos y al toreo mismo. Y donde se pone de manifiesto el altruismo excepcional de este Paco Corpas,, que tanta lucha ha librado para defender a sus compañeros de profesión, desde diferentes entidades e instituciones, ya que fue también algo muy transcendente su tarea en la antigua Agrupación Sindical de Toreros y en la Federación de las Organizaciones Profesionales Taurinas.

Un Paco Corpas con mucho temple en las negociaciones, quizás la más transcendente fue aquella que significó el paso del régimen Especial de los Toreros del año 1972 al Régimen General de la Seguridad Social del año 1978. O lo que es lo mismo, que los toreros gocen en la actualidad  de la mejor Seguridad Social que existe en España. Así de claro.

Pero yo quería hablar también del Paco Corpas torero, que estuvo 23 temporadas consecutivas vistiendo el traje de luces, dieciséis de las cuales fueron como matador.

Ciento veinte novilladas con picadores entre España y Francia. Una alternativa de lujo en Pamplona, el 7 de julio de 1956, anunciándose como su padrino Antonio Ordóñez, que después no pudo actuar por cogida (le sustituyó Joselito Huerta, y con Gregorio Sánchez de testigo).

Confirmó la alternativa, un año después, en 1957, en una corrida de la Feria de San Isidro, el 12 de mayo.

Ha toreado en todos los países con tradición taurina que incluyen Francia, Latinoamérica y Portugal, amén de Las Azores y colonias exóticas de la África oriental Portuguesa, como Angola y Mozambique, y hasta en la mismísima China de Mao Tse Tung.

Torero muy completo en los tres tercios, quizás para contratarse fue algo especial, muy exigente, y eso le frenó para torear más.

Así y todo tiene un envidiable palmarés.

En Madrid, en su presentación de novillero, un 28 de abril de 1955, tuvo que dar una vuelta al ruedo antes de coger la muleta, con el público en pie aclamándole tras poner cuatro pares de banderillas. Hazaña que repetiría, en la misma plaza, pero ya como matador, en 1964. Y en 1965, igual proeza en La Maestranza de Sevilla.

De Parco Corpas hay mucho y muy bueno que contar. Como de unos pocos toreros que como él no vale aparcar fácilmente en la memoria.

La historia, con sus datos justos. Y los que aporta Paco Corpas son absolutamente necesarios para entender lo que hay en la actualidad.

Larga vida, maestro.

José Antonio Carretero: "No es lo mismo torear que pasar los toros"




Es una referencia no solo para los toreros de plata, también para los de oro. Inaugura esta sección el maestro capotero más codiciado del toreo: José Antonio Carretero. Lleva 23 años luciendo la plata, toda una vida viviendo en torero. Arrollador novillero, digno matador y subalterno para la historia. Ha toreado en las filas de grandes toreros pero con los que más tiempo estuvo colocado fue con Manuel Caballero, El Juli, Cayetano y, ahora, con Morante.

José Antonio Carretero:
 "No es lo mismo torear que pasar los toros"

Por Gonzalo I. Bienvenida

-Con la perspectiva del tiempo, ¿fue duro cambiar el oro por la plata?

-Fue un paso natural. Después de diez temporadas de matador noté el desgaste de no torear casi nada los últimos años y decidí cambiar de etapa.

-¿Cómo le acogió el circuito de subalternos?

-Al principio cuando cambié no sabía si me iba a adaptar tan bien. Ser matador de toros y tener un bagaje no te da la seguridad de que vayas a funcionar como banderillero. Desde el principio me encontré bien, con todos había alternado vestido de oro y entre todos me ayudaron a tirar hacia adelante.

-¿Con qué toreros se ha sentido mejor valorado?

-Los dos primeros años estuve suelto. Toreé bastante. Después he estado colocado con Óscar Higares, Manuel Caballero, El Juli, Cayetano y Morante de la Puebla. Con todos me he sentido valorado. Ahora también toreo algunas corridas con Fortes y David Mora. Reconozco que cuando he ido colocado con toreros que no me exigían exclusividad por el número de festejos que toreaban, he ido con otros toreros que me han llamado como hago en este momento.


-Está de moda correr mucho para atrás durante la brega…

-Siempre he sido un convencido de que no hay que correr mucho para atrás a los toros. Como mucho hay que andarles para atrás. Es diferente torear que pasar la embestida. Cuanta mayor velocidad, más fácil que pase pero hay menos poder en el capote, es decir, menos toreo.

-Sin embargo, es más espectacular correr hacia atrás. También lucirse en banderillas.

-El banderillero debe saber el papel que ocupa. Somos actores secundarios. Si algún banderillero quiere algunas palmas de más que se pase al oro y se haga matador. Si se hacen las cosas bien hechas llega el lucimiento pero no hay que buscarlo.

-¿Cómo definiría las funciones de un subalterno?

-Tenemos que ser siempre el guardián del matador, protegerle desde un segundo plano, ayudarle para que vea las condiciones del toro.

“El banderillero debe saber el papel que ocupa. Somos actores secundarios. Si algún banderillero quiere algunas palmas de más que se pase al oro y se haga matador”

-¿Qué es lo más difícil?

-La capacidad para adaptarse a cada torero y mantener el nivel en todas las ferias de España y de América. Eso a nivel de categoría torera. En cuanto a la técnica, lo más importante es llevar mucho a los toros. Cuando empezaba me decían aquello de enseñar los tirantes pero yo jamás varié mi forma de torear. Llevar las embestidas no quiere decir que haya que ponerse feo.

-¿Piensa en su retirada?

-Es ley de vida. Me queda menos. He recorrido mucho camino. He dado un nivel bueno. Ya no tengo las mismas facultades. Sigo teniendo ilusiones pero son distintas que las de antes: mantener la categoría alcanzada, dar mi nivel de siempre ante los toros y seguir cumpliendo para que los toreros me sigan llamando.

CUESTIONARIO

-¿Su referente con el capote?

-No me fijé en nadie. Admiré mucho a todos los que había cuando empezaba

-¿Su espejo con las banderillas?

-Nunca me fijé en ninguno. Aprendí a banderillear siendo bastante torpe. Desarrollé facilidad. Me enseñaron en la escuela los maestros Morales, Orteguita… lo que escuchaba allí lo apliqué después.

-Un toro clave en su carrera como subalterno.

-El toro de Cortijoliva de la encerrona de Joselito me dio sitio como banderillero. Fue en mi primer año como banderillero. Se condenó a banderillas negras y resolví. Me ayudó mucho en mis inicios como torero de plata. Es impresionante cómo todavía se acuerdan los aficionados.

-Un consejo para la nueva hornada de toreros de plata.

-No soy muy partidario de dar consejos a nadie. Puedo comentar algún matiz cuando me preguntan pero consejos como tal intento no dar porque la cabeza, el conocimiento y el valor son de cada uno. Solo uno sabe hasta dónde puede llegar.

-La cuadrilla ideal que llevaría si mañana tuviera que torear una corrida de toros.

-No voy a dar nombres. Llevaría a aquellos que me sirvieran. Los buenos sirven a todo el mundo, pero me refiero a aquellos con los que yo me entiendo.

20-N ¡Viva Franco! / Por Eduardo García Serrano



Al pobre, acomodaticio, tontiloco y desdichado pueblo español no cabe más que decirle, en el cuadragésimo tercer aniversario de la muerte de Francisco Franco, sin fe en el empeño y sin esperanza en la meta, que todo lo que sobre él le han contado en los últimos 43 años es una pócima ponzoñosa de odio y rencor, cocinada en los pucheros del resentimiento de los que Franco derrotó en la guerra y en la paz, y manufacturada por esa derecha que nos trajo la II República y que, a la muerte del Caudillo, nos trajo esto que llaman democracia.

¡Viva Franco!

Madrid, 20 de Noviembre de 2018
A los que viven adormecidos en la mullida cuna de los dogmas democráticos. A los que, con su pereza intelectual, han metabolizado la leyenda negra del franquismo. A los que han sepultado en la corrección política el horror de la II República. A los que creen que el terror del Frente Popular es un cuento fascista. A los estúpidos que siguen creyendo en las arcangélicas bondades del socialismo y del comunismo y que, con su indolente tolerancia, fecundan la “legitimidad” del separatismo. A los cobardes estabulados en la ganadería de la derecha que buscan el consenso democrático con los enemigos de España. Al pobre, acomodaticio, tontiloco y desdichado pueblo español no cabe más que decirle, en el cuadragésimo tercer aniversario de la muerte de Francisco Franco, sin fe en el empeño y sin esperanza en la meta, que todo lo que sobre él le han contado en los últimos 43 años es una pócima ponzoñosa de odio y rencor, cocinada en los pucheros del resentimiento de los que Franco derrotó en la guerra y en la paz, y manufacturada por esa derecha que nos trajo la II República y que, a la muerte del Caudillo, nos trajo esto que llaman democracia.

Esa derecha liberal y “progresista” que vuelve al olvido conveniente del lamento y mea culpa entonado tarde, como siempre hacen los intelectuales, de Gregorio Marañón:

 “Los que contribuimos a traer el Terror Rojo no tenemos el más mínimo rastro de autoridad moral para condenar el franquismo”.

 Claro, que esa derecha, con su llorado Aznar en los relicarios de su nostalgia, prefiere leer a Azaña para no ahogarse en su vergüenza releyendo a Marañón.

Eso es lo que consiguió la derecha que abandonó a Alfonso XIII para traer, en las ilustradas manos de Ortega y Marañón, de Pérez de Ayala y Alcalá Zamora, y de Madariaga y Sánchez Albornoz, la II República, desbrozar el camino del Terror Rojo que esperaba agazapado en las cunetas para hacer que la sombra de Caín cruzara errante por los cuatro puntos cardinales de la vieja Piel de Toro.

Así se vendimió y se derramó la sangre de Abel que corrió en avenida de las cumbres a los valles y de la meseta a la costa, cuando los zapadores de la derecha liberal y “progresista”, al decir de Ortega, plebeyizaron la democracia para otorgarle la hegemonía del poder al Terror Rojo hasta que, el 18 de julio de 1936, Franco cruzó el Rubicón por el Estrecho de Gibraltar para derrotar a Caín e inaugurar el tiempo germinal de la España más grande, más libre y más próspera que la Historia haya conocido dese la caída del Imperio.

Hoy, los herederos de aquella derecha liberal y “progresista” le han vuelto a abrir la puerta de chiqueros a los nietos de Caín. Por eso hoy, más que nuca, ¡Viva Franco!