la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 15 de julio de 2020

Tus lucen nunca se apagarán, maestro Juan José / por Paco Cañamero


Te has ido, amigo y maestro, dejándonos el brillo de tu existencia. En esta madrugada cuando los clarines y timbales se oxidan y la soledad se hace dueña de las plazas de toros, has dicho adiós para irte a torear al inmenso ruedo de la eternidad, donde tantos amigos habrán salido a recibirte con un abrazo de bienvenida desde que San Pedro te haya abierto la puerta de los cielos, bajo los sones de tu pasodoble. Porque ahí te ganaste un sitio de honor.


Tus lucen nunca se apagarán, maestro Juan José

Paco Cañamero
Glorieta Digital / 14 Julio 2020
Hoy, en este día que nos ha dejado, parece cómo si los horizontes han desaparecido y, nada más recibir la noticia y colgar el teléfono, ante la avalancha de llamadas me asomé al balcón para ver los campos y ya no cantaba el cuco, todo era silencio en esta noche veraniega. Esta noche, con las plazas de toros preñadas de soledad y las puertas de toriles oxidadas. Esa noche que ya forma parte de la historia de la Tauromaquia, porque fuiste un grande que contribuiste a escribir páginas destacadísimas del toreo, siempre con la pureza y sobriedad de la escuela castellana de la que fuiste un prototipo, tras beber de las fuentes del maestro Santiago Martín ‘El Viti’.

Todo ha sido tan rápido y tan inesperado que vamos a tardar mucho tiempo en dar credibilidad a este triste noticia, que aunque esperada aún no acabamos de creernos. Va a resultar muy difícil no volver a verte más , ni a tener esas largas conversaciones hablando de toros por los bares de La Fuente, por Salamanca o a cualquier pueblo que íbamos a ver un festejo.

Son muchas vivencias a tu lado, también no pocas discusiones, pero queda el poso de la honradez y señorío de ser siempre un fiel amigo. De un montón de festejos e ir a ver corridas a Madrid, a Valladolid, a San Sebastián, a Bilbao, a Badajoz… o aquella noche en Sevilla donde nos dieron las tantas paseando con tu primo Agustín entre la magia de esa joya de ciudad y al final acabamos en ‘Casa Anselma’, donde nada más entrar salió a tu encuentro el gran Lucio (el del madrileño mesón ‘Casa Lucio’), que andaba en aquel sarao para darte un abrazo. Porque se te respetaba y cada vez que estaba en algún lugar lejano me emocionaba cuando los viejos toreros me mandaban recuerdos para ti, todos la admiración que te supiste ganar.


Hoy hablarán de tus grandes faenas y se rememorará aquellos naturales a un Jandilla en la Feria de Salamanca, o en las terroríficas corridas de San Mateo. O tantas tardes en Madrid, como aquella vez que siendo todavía un niño, en pleno San Isidro, viviste la gloria de salir en hombros y muchas desperdigadas en plazas de España y de América. Como aquel año que en Lima te gritaron ¡torero, torero! al cuajar un toro y cuando ya tenías en tus manos el Señor de los Milagros, la espada se atravesó en el camino y te privó de un premio grande, aunque no del sentimiento limeño, donde los viejos aficionados aún recuerdan aquella faena que tuvo tintes históricos. O tu presentación en la francesa Dax, con cuatro orejas, horas antes de que Neil Arstromg fuera el primer humano en pisar la luna y su frase de ‘un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad’ quedase inmortalizada en los libros de historia y aquel muchachito que eras, aún en la nube del reciente triunfo presenciaras emocionado el momento. Muchos años después, cuando hemos ido a ver toros a Illumbe y antes aprovechamos para pasear por esa maravilla de ciudad y respirar sus aires cántabros bajo los tamarindos de La Concha, te gustaba referírmelo. Al igual que tus éxitos en aquel Chofre que fue uno de los grandes templos del toreo y en el que, además, viviste uno de tus momentos más difíciles cuando un toro de Palha hirió de muerte a Paco Pita, tu peón de confianza que falleció dos días más tarde.

Después a Dax nunca más volviste, ni a otras plazas que te vieron triunfar y tenías que luchar contra tantas cuestas arriba que llegaban a tu carrera. Porque estaba claro que nunca te lo iban a poner fácil y debiste superar numerosos obstáculos; pero con tu afición y esa entrega propia de un sacerdocio sabías salir adelante y emocionar a la afición con la pureza y verdad de tu toreo.

¡Cuánta grandeza, Juanjo! ¡Que bien supiste arar en el surco del toreo! Por eso, aunque te hayas ido tu huella seguirá viva y tus luces nunca se apagarán.


PERFÍL ARTÍSTICO DE JUAN JOSÉ

El nombre de Juan José va ligado al más puro clasicismo de la sobria escuela castellana. Nació en La Fuente de San Esteban, el veintidós de junio de 1952, corazón neurálgico del Campo Charro y villa de larga tradición agrícola, cuyo término está rodeado de ganaderías. En su infancia se siente atraído por el enorme ambiente taurino que se respira en las calles de su pueblo y desde que era un colegial siente la llamada del toreo con la vocación propia de un sacerdocio. En el colegio su compañero de pupitre es Julio Robles y con él hace novillos en alguna tarde invernal para acudir a los tentaderos de la prestigiosa ganadería de Atanasio Fernández, cercana a La Fuente, hecho que provoca las iras de don Julio, el maestro, quien a la mañana siguiente los llama al orden para echarle la regañina: “Venid acá los dos ‘toreros’, que ahora vamos a tener aquí la corrida”.


Su llamativa pasión por los toros no pasa inadvertida para Antonio Díez, un ATS paisano, excepcional aficionado y torero práctico, que se fija en él y le enseña las primeras lecciones impregnadas con la base de la pureza y la inspiración de los clásicos –Ordóñez, El Viti , Camino, Antoñete…-. Por entonces se convierte en familiar la escena del aspirante a torero montado en el trasportín de la moto Guzzi, de Antonio el practicante, para recorrer fincas de la zona –Castillejo de Huebra, Campo Cerrado, Sepúlveda, Vilvis…- en busca de tentaderos para perfeccionar su técnica y hacer valer su inspiración. Los avances son tan notables y demuestra tal facilidad que muy pronto corre el runrún del nuevo torero que se cuece en La Fuente.

Apenas tiene quince años y por mediación de un banderillero paisano –Pepe El Güevero– empieza a torear becerradas por Ávila y Segovia tras debutar en Coca, el catorce de agosto de 1967, alternando en muchos ellos con Enrique Martín Arranz, más tarde fundador de la Escuela Taurina de Madrid y después afamado apoderado de José Miguel Arroyo, José Tomás, Hermoso de Mendoza…. Entonces empieza a sonar con fuerza su nombre y los hermanos Eduardo, Pablo y José Luis se lo recomiendan al mayor de la saga, Manolo Lozano, por mediación de los ganaderos Paco y Salustiano Galache, quienes cautivados por el buen hacer del chaval hablan con el trío taurino de Alameda de la Sagra para que dirijan su carrera. Sin embargo, al tener exclusividad con Palomo Linares, deciden ofrecérselo a Manolo, que iba por libre y es quien definitivamente se hace cargo de su carrera.

1968 llega a su vida bajo un paraguas de ilusiones e hitos para este elegantísimo torero. Madrugador es el debut con picadores que se produce en la villa de Orihuela, el catorce de enero y pronto se aúpa entre las novedades más distinguidas del escalafón inferior. Torea un alto número de festejos y pone a todos tan de acuerdo que, con mucha antelación, deciden que se debe dar un paso más y tomar la alternativa el inmediato ocho de septiembre en la Corrida del Motín, de Aranjuez, de manos de Julio Aparicio y con Palomo Linares. Aquí ocurre un imprevisto que cambia todo el proyecto al sufrir Palomo Linares un grave percance el ocho de agosto en Málaga, al descabellar un toro. Esa circunstancia provoca que su mentor se decida a darle la alternativa con la finalidad de acaparar las sustituciones del diestro de Linares, que tenía completado ese mes, llevándolo adelante y convirtiéndose en noticia dada la edad del toricantano. Hasta entonces en una misma temporada nadie había sido becerrista, novillero con picadores y matador de toros.


Solamente tiene diecisiete años recién cumplidos cuando accede al escalafón de los matadores en la histórica plaza manchega de Manzanares. Andrés Hernando es el padrino y Gabriel de la Casa, el testigo de una alternativa, celebrada el once de agosto de 1968, que lanza a Juan José a las ferias convirtiéndolo en la novedad de ese momento y en el sucesor natural de Santiago Martín El Viti en el trono de los grandes toreros de Salamanca. Juan José, que la tarde antes se despide de novillero en esa misma plaza, corta las dos orejas y rabo a Hullero, el toro de la ceremonia y desoreja al que cierra el festejo para lograr una aclamada salida en hombros y entrar con todas las bendiciones en su nuevo grado. Torea un alto número de corridas y ese invierno viaja a América contratado para las más postineras ferias. En Lima sufre una grave cornada que lo mantiene en el dique seco varios meses y, tan lejos de su casa, nace una relación fraternal con Paquirri, compañero la tarde del percance y quien se preocupa de atenderlo en los largos días que permanece internado en un sanatorio.

Con el buen porvenir de su primer año de matador confirma al siguiente San Isidro, que acartela al jovencísimo matador de Salamanca con ecos de inmediata figura. La ceremonia es el diecisiete de mayo de 1969, recibida de manos de S. M. El Viti y con Paquirri, de testigo. La ganadería es de Paco Galache, entonces con máximo cartel en Madrid, siendo Castañeta el nombre del astado de la confirmación, en corrida que Juan José corta una oreja y deja sobre el tapete de la exigente afición madrileña su esperanza. La misma que se reafirma en la siguiente corrida contratada, la del Marqués de Domecq, junto a Carnicerito de Úbeda y Manolo Cortés –muy vinculado a él esos primeros años- para ofrecer una lucida actuación, coronada con dos orejas que certifican lo bueno que se escucha sobre él y lo convierten en uno de los triunfadores de ese ciclo. El buen nivel lo mantiene a lo largo de la campaña, logrando éxitos memorables, como el de las cuatro orejas en su presentación en la plaza francesa de Dax, horas antes de que la humanidad contemplase admirada la llegada del hombre a la luna. 1970 es buen año, aunque no saborea varios triunfos por un bache pasajero con la espada. La siguiente temporada ya cuaja numerosos toros y su nombre está en la pomada, hasta que en la madrugada del siete de junio, al regresar de Pamplona, sufre un aparatoso accidente de tráfico, en la villa burgalesa de Aranda de Duero, que le produce graves lesiones oculares. El percance del joven espada supone un impacto emocional entre los profesionales y aficionados, quienes hacen colas para visitarlo en el madrileño Sanatorio de Toreros, centro donde es tratado por el oftalmólogo Martín Enciso, quien no puede atajar la pérdida de visión en uno de sus ojos. Ese hecho marca ya el resto de su carrera y lo priva de ser la figura del toreo que estaba llamado a ser.


Pese a la adversidad, el diestro salmantino se reafirma en reaparecer a los cuarenta días en la riojana villa de Haro, en un mano a mano con su inseparable Palomo Linares, que centra toda la atención taurina y lo hace a lo grande, tras cortar dos orejas a su primero y el rabo al que cerró la función. Por otro lado, su ilusión y torería no son gemelas a la de los empresarios, a quienes les cuesta un mundo contratar a este espada y llegan tiempos de escasas actuaciones, aunque cimentadas por su enorme afición y la incesante búsqueda de la pureza de su toreo. A lo largo de esa década de los setenta La Monumental de Madrid lo ve torear en numerosas ocasiones durante el estío y en varias de ellas tiene cerca el triunfo, llegando a acariciar la puerta grande tras dejar un ramillete de grandes faenas a reses de Victorino Martín, Murteira Grave, Gamero Cívico, Villagodio…

En esos años recibe ayuda de Eduardo Mediavilla, un impresor muy aficionado que lucha para que, Juan José, recupere su sitio en las ferias, sin que los empresarios tengan la sensibilidad que merece este gran torero acaparador de tantos titulares por su calidad artística. Coincide entonces que en la plaza de Salamanca sus actuaciones las refrenda con éxitos en las terroríficas corridas del día de San Mateo, en la mayoría de las ocasiones con los hierros del Conde de la Corte, Guardiola… Entonces, ante la aclamación popular, la empresa decide crear un cartel charro, con Juan José encabezando la terna compuesta por El Niño de la Capea y Julio Robles repetida durante los ciclos de 1984, 1985 y 1986. En el primero de ellos la plaza vibra con su exquisito toreo al natural y los críticos madrileños destacados en La Glorieta quedan impresionados ante el torrente de arte que ofrece el de La Fuente de San Esteban, sin explicarse nadie cómo su nombre no está en las ferias. Al año siguiente forma un nuevo alboroto y en 1986 al no cortar orejas, la empresa lo devuelve, injustamente, a la tradicional corrida San Mateo que cierra el ciclo. En esa jornada matea en la que la capital recibe a la provincia torea tres años más y vuelve a sentar cátedra con su extraordinaria interpretación.


En esos años han llegado muchos toreros nuevos y cada día cuesta un poco más hacer nuevos festejos para este espada, tan injustamente tratado. Por esa razón, Juan José decide colgar el traje de luces y torea la última corrida en La Fuente de San Esteban el catorce de mayo de 1989, con motivo de la inauguración del Torero de Cuatro Caminos, la plaza promovida e inspirada por Paco Pallarés. En esta ocasión, con un llenazo, comparte cartel con Julio Robles –ya entonces disfrutado de su estatus de figura- y Sánchez Marcos, ante reses de Paco Galache.

Atrás quedaba una larga trayectoria marcada por el clasicismo castellano y el unánime respeto. A lo largo de su carrera dejó el colofón de numerosas tardes para el recuerdo y la dignidad con la que siempre defendió la Tauromaquia, tanto en la plaza como en su faceta de director de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, labor ejercida durante veintinueve años con el sello de su maestría.


'REY DE REYES'. Novela de impacto de Tamara Mahíllo


Rey de reyes es una novela de fantasía épica de ambientación medieval, llena de dinamismo, en la que aparecen más de un centenar de personajes. Una historia vibrante que trata sobre la lealtad, el servicio y la entrega al prójimo, y de cómo la codicia y el ansia de poder pueden llevarnos a la destrucción.


Tamara Mahillo es una autora madrileña que, en la actualidad, compagina su actividad profesional con su pasión, la escritura. Rey de reyes es su primera novela, y, según sus propias palabras, ha disfrutado tanto con su creación, que ya trabaja en una segunda obra que verá la luz próximamente.



Tamara Mahillo

Rey de Reyes

«Desde entonces se había autoimpuesto una misión: compartir con aquel joven todos los conocimientos que había atesorado a lo largo de su dilatada convivencia con las, mal llamadas, bestias, y con sus hermanos de sangre, los hombres».

Con la muerte de la reina Isabel, los enemigos del Reino de Telaso  aprovechan para desencadenar una guerra que terminará por mermar las fuerzas de ambos bandos, los cuales, en un futuro no muy lejano, se verán obligados a unirse en alianza para luchar contra un rival mucho más temible.

Durante esos años convulsos, un niño pierde a sus padres en una noche de tormenta y es adoptado por una familia de osos. Madre cuida de él como si se tratara de uno más de sus hijos, hasta que llega el día en el que los jóvenes deben tomar su propio rumbo. Así, inician su vida en solitario en el bosque, donde conocen a Claudia, quien tiene el don de hablar con las criaturas que allí habitan. Ella enseña a Humano todo lo que como hombre debe conocer, consiguiendo aunar en él lo mejor del mundo animal y el de las personas.

Será entonces, cuando el terror acecha en los Reinos conocidos, en que una antigua profecía se verá cumplida.

Editorial: Europa Ediciones
Precio: € 19,90
Género: Narrativa
Páginas: 608
Grupo Editorial Europa,
press@grupoeditorialeuropa.es
COMPRAR: CLICK


www.tamaramahillo.com




Paciencia y barajar / por Paco Mora

¿Están dispuestos los ganaderos a llevar los toros gratis “et amore” a los corrales de las plazas? ¿Y los empresarios a poner dinero de su bolsillo para la organización de corridas de toros sin público suficiente para cubrir gastos? ¿Y el Fisco también renunciará a la parte del león a que está acostumbrado? Es difícil de creer, y en este último caso sería como hablar con Dios y que te contestara...

Paciencia y barajar

Paco Mora
AplausoS / Julio 2020
Es bien cierto que hemos pasado de una sociedad de bienestar a la zozobra del coronavirus, y eso ha sido como un mazazo a nuestras conciencias que nos ha dejado fuera de combate y nos tiene tristes y en muchos casos doloridos por pérdidas irreparables sobre las que no existe consuelo posible. Pero de esta también saldremos. Me he preocupado de investigar siquiera someramente en el historial epidémico de los últimos siglos y la verdad es que España sufrió un lamentable castigo con la masiva pérdida de vidas humanas. Como botón de muestra recordemos la injustamente llamada Gripe Española de 1918 en la que pusimos más muertos que todos los demás países europeos con la entonces recién acabada Gran Guerra.

Fue como si la Historia hubiera querido hacernos pagar el peaje por no haber participado en aquella gran conflagración, auspiciada por los dos grandes bloques de poder político que todavía perduran. Si añadimos las epidemias de viruela, sarampión y hasta la tuberculosis que se enseñorearon de nuestro país por aquel entonces, comprobaremos que tampoco España se salió de rositas de aquellos tiempos convulsos. Ahora, el covid-19 ha hecho tabla rasa y hemos sufrido las consecuencias, en mayor medida que otras naciones de mayor censo y más cercanía al origen de la epidemia.

Y como para el covid-19 no existe todavía tratamiento eficaz y seguro, ni vacuna preventiva alguna, es de temer que la pérdida de la temporada taurina actual es algo que tendremos que aceptar con franciscana resignación. Mucho más cuando nuestros mandatarios políticos están en su mayoría en contra de la fiesta de los toros, pasándose por el forro su multisecular tradición y raigambre, así como su expansión en Francia, Portugal y al otro lado del Atlántico. Si se dan repuntes de la epidemia en cuanto se celebra una boda, una fiesta o cualquier evento en el que se reúnen cien personas, ¿cómo vamos a pensar en plazas con tres o cuatro mil espectadores? Cifra por supuesto insuficiente para sacar adelante económicamente un cartel de toros y toreros que interesen. Hay que echar mano del sentido de la responsabilidad y acorazarnos con una gran dosis de resignación y estar dispuestos a esperar mejores tiempos.

Eso sí, sin bajar la guardia para no consentir que se salgan con la suya los enemigos de la fiesta de los toros, bien sea sumándose al mascotismo imperante o tratando la tauromaquia como una reminiscencia “facha” de un pasado felizmente superado. Y no quiero reincidir en el recuerdo de tanto nombre de políticos, artistas, poetas y escritores de izquierdas que fueron grandes aficionados al arte del toreo, porque son más que conocidos, aunque los enemigos actuales de la tauromaquia pretendan ignorarlos.

Es cierto que existen toreros, ganaderos y empresarios dispuestos a no dejar pasar en blanco esta temporada de 2020. El primero Enrique Ponce, que, bajo el peso de la púrpura está dispuesto a los mayores sacrificios para conseguirlo y eso hay que agradecérselo, porque dice mucho sobre su enorme vocación torera y su sentido de la responsabilidad pero... ¿Con qué dinero se paga ese sacrificio? ¿Están dispuestos los ganaderos a llevar los toros gratis “et amore” a los corrales de las plazas? ¿Y los empresarios a poner dinero de su bolsillo para la organización de corridas de toros sin público suficiente para cubrir gastos? ¿Y el Fisco también renunciará a la parte del león a que está acostumbrado? Es difícil de creer, y en este último caso sería como hablar con Dios y que te contestara...

martes, 14 de julio de 2020

Todos sabían del comportamiento poco ortodoxo del monarca y todos le reían las gracias / por Javier García Isac


Hemos construido una sociedad hedonista, egoísta, creando mitos como Don Juan Carlos I, al que le atribuimos todo tipo de méritos que no le corresponden, y despreciando a personas honradas que son los responsables de la prosperidad y desarrollo de la que hoy disfrutamos.

Todos sabían del comportamiento poco ortodoxo del monarca y todos le reían las gracias

JAVIER GARCIA ISAC
El Correo de España - 14 Julio 2020
Asistimos a informaciones que nos producen desasosiego y preocupación, informaciones que hacen referencia a las actividades poco ejemplarizantes de nuestro Rey emérito, que nos causan alarma, como si nos cogieran de sorpresa y no conociéramos lo sucedido. Todos sabían del comportamiento poco ortodoxo del monarca y todos le reían las gracias. Aquí lo importante no era ser monárquico, era ser Juancarlista. Un "tío" muy campechano y cercano, que junto con el "tahúr del Mississippi" Adolfo Suárez, como acertadamente le llamaba el vicepresidente del gobierno de España Alfonso Guerra, hacían un tándem de campechanos, sobre los que giro el mito de la transición y a los que se adoraban como a becerros de oro.

Hemos vivido una gran mentira, aun a sabiendas de que lo era. No son pocos los que se beneficiaron de las actividades poco recomendables de Don Juan Carlos, quizá ese sea el motivo de tanto silencio, la clave de tanta opacidad perdurable en el tiempo. Lo último, las noticias que hacen referencia a un "regalo" de cien millones de dólares del Rey de Arabia Saudí, a nuestro Rey emérito y este a su vez a su querida.  Lo de menos es si se trata o no de comisiones, lo importante es el entramado de amistades peligrosas, fundaciones, queridas y paraísos fiscales que han rodeado a Juan Carlos I a lo largo de todo su mandato.

Juan Carlos I firmó la ilegitimidad de la monarquía, firmando la Ley de Memoria Histórica de José Luis Rodríguez Zapatero del 2007. La profanación del cuerpo de Franco, fue un paso más en la ilegitimación de la propia monarquía. El silencio cobarde de la institución, ponerse de perfil como si esto no fuera con ella, facilita sobre manera la posibilidad de su desaparición, en contra de lo que los afectados pudieran pensar. La legitimidad de la institución viene de Franco, que guste o no, fue la persona a quien le debemos el régimen imperfecto de libertades y la democracias de la que disfrutamos, pues solo él, consiguió que se dieran en España las circunstancias adecuadas y propicias para su instauración. Los demás, solo viciaron el modelo y lo dañaron gravemente, con el sistema autonómico, donde se pone más el acento en aquello que nos separa y no en lo que nos une.

La monarquía española es auto destructiva, no necesita enemigos, tiene a Juan Carlos I. La jerarquía eclesiástica, parece que tampoco los necesita, pues como reconoce el propio Pedro Sánchez, el Papa Francisco facilitó "la exhumación de Franco", es decir, facilitó la profanación del cuerpo de uno de sus hijos más ilustres. Con amigos como el Rey emérito, la institución no necesita enemigos, no necesita a mamarrachos como Pablo Iglesias o Pablo Echenique, no necesita de borregas como Irene Montero o de indigentes intelectuales como Ada Colau, es más, me atrevería a decir que cada vez que estos personajes abren la boca, le hacen un flaco favor a la institución que desean destruir. Son sus más firmes aliados.

Seguimos viviendo del sueño de una transición idealizada, de unos ídolos con los pies de barro, de un Himalaya de falsedades y mentiras que las hemos aceptado a sabiendas de que todo era falso. Mentimos incluso cuando nos hacemos los sorprendidos. Hemos construido una sociedad hedonista, egoísta, creando mitos como Don Juan Carlos I, al que le atribuimos todo tipo de méritos que no le corresponden, y despreciando a personas honradas que son los responsables de la prosperidad y desarrollo de la que hoy disfrutamos. Llevamos más de 40 años mirando a otro lado y aplaudiendo el comportamiento más que dudoso y poco recomendable del Rey emérito, mientras permanecemos pasivos ante la profanación del cuerpo de Franco, al que hemos criminalizado de forma injusta. Un mundo al revés que inventa un nuevo relato que pasado el tiempo ha dejado de sostenerse. No son pocos los que avisaban de lo que sucedía, personas a las que se apartó y se persiguió, sujetos a los que se mató civilmente, para que no estropearan la fiesta. El rey Juan Carlos no es el único culpable de su indigno comportamiento, lo son también todos aquellos que le animaron, protegieron y vivieron de su alargada sombra.

Javier García Isac/director Radioya.es

Vivir sin toros… / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Pero lo que no es posible, por más que se pretenda, es desdiferenciarnos en la biología sin dejar de ser lo que somos. A los aficionados nos pueden imponer vivir sin toros, sin lo que nos significan, claro, como también sin todo lo demás. Ha sucedido, sucede. La cuestión es que aceptarlo nos haría menos humanos, más animales, ya no seríamos. 

Vivir sin toros…

Jorge Arturo Díaz Reyes
Crónica Toro / Cali julio 14 de 2020
¿Es posible? Claro. Y sin arte, y sin filosofía, y sin música, y sin literatura, y sin libros, y sin televisión, y sin teléfono, y sin piedad, y sin amor, y sin sexo, y sin justicia, y sin madre, y sin Dios, y sin ley, y sin civilización…

Es posible, claro, vivir también sin ropa, sin calzado, sin hogar, sin vehículo, sin mascota, sin propiedad, sin adorno, sin lujo, sin vanidad, sin ambición, sin humildad, sin odio, sin patria, sin bandera, sin himno…

Y sin otro, sin solidaridad, sin sociedad, sin responsabilidad, sin esperanza, sin intuición, sin valentía, sin decoro, sin imaginación, sin belleza, sin virtud, sin culpa, sin contemplación, sin razón, sin sentido…

Y sin pensamiento, sin lenguaje, sin memoria, sin tradición, sin historia, sin curiosidad, sin ciencia, sin moral, sin respeto, sin dignidad, sin crítica, sin autocrítica, sin política, sin orden, sin libertad, sin democracia …

Y sin cultura, sin orgullo, sin teatro, sin deporte, sin ambición, sin dinero, sin malicia, sin envidia, sin generosidad, sin rencor, sin amistad, sin desprecio, sin asombro, sin admiración, sin vergüenza, sin humanidad…

Es posible vegetar, ausentes, en presente. Vivir como las cosas en los escaparates. O como los protozoarios, con apenas lo básico vital: respiración, ingesta, deyección. O solo trabajar, trabajar y trabajar como los insectos. O como los rumiantes hilvanar los días bocado a bocado...

Sí, es posible vivir así, animalizados. Y aunque quizá el universo ni lo acusara, reconozcámoslo, seguramente nuestro minúsculo planeta estaría más puro y salvaje. Porque todo lo que nos hace humanos es naturalmente prescindible.

Pero lo que no es posible, por más que se pretenda, es desdiferenciarnos en la biología sin dejar de ser lo que somos. A los aficionados nos pueden imponer vivir sin toros, sin lo que nos significan, claro, como también sin todo lo demás. Ha sucedido, sucede. La cuestión es que aceptarlo nos haría menos humanos, más animales, ya no seríamos. 

Lo insinuaba Jean Cocteau: “No sé para qué sirve la poesía, pero sí sé que es imprescindible.” Humanamente imprescindible.

El virus del Apocalipsis / por Jesús Laínz

..en los últimos meses se han multiplicado las acusaciones a magnates como Bill Gates de ser los dirigentes de una conspiración maquiavélica para instaurar en el mundo algo parecido a un Gobierno en la sombra.

El virus del Apocalipsis

Jesús Laínz
El Manifiesto / 14 de julio de 2020
Vaya por delante que a este escéptico juntaletras nunca le ha dado por las teorías conspirativas, sobre todo porque siempre ha estado convencido de que en las cosas humanas pesa mucho más la estupidez que la maldad. Por eso, en lo que concierne a la actual crisis sanitaria mundial, se inclina a suponer que se ha debido a un hecho natural, quizá facilitado por el ser humano por el inadecuado consumo de animales, o a una fuga de ese laboratorio virológico de Wuhan en el que se supone que trabajan con fines terapéuticos. Pero por una vez, y aunque sólo fuera por jugar un poco a los detectives, no queda más remedio que prestar atención a una serie de datos sorprendentes.

Por orden cronológico, en mayo de 2010 la Rockefeller Foundation y el Global Business Network organizaron unas jornadas de reflexión sobre posibles desafíos con los que quizá tuviera que enfrentarse la Humanidad en el futuro. Bajo el título Hipótesis sobre el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional, intentaron imaginar los problemas a los que se enfrentarían los Gobiernos y otras instituciones ante terremotos, hambrunas y otras catástrofes naturales imprevisibles. Una de las hipótesis consistía en una pandemia planetaria provocada por un nuevo virus gripal que, transmitido a los humanos por gansos salvajes, contagiaría al 20% de la población mundial, dejando tras de sí ocho millones de muertos en siete meses. Para tal situación, se preveía confinar a la gente en sus casas e interrumpir el tráfico de personas y mercancías. El país que más eficazmente se enfrentaría a la crisis sanitaria sería China debido a su férrea cuarentena interior y a su aislamiento del exterior, lo que también le permitiría ser el primer país en recuperarse. Un hecho positivo, según los participantes, es que todo el mundo aceptaría ser controlado y vigilado por sus respectivos Gobiernos para evitar el contagio, pues antepondrían la seguridad a su libertad y sus derechos.

Cinco años más tarde, en 2015, el celebérrimo magnate Bill Gates explicó en varias conferencias y entrevistas su temor de que el principal problema con el que la Humanidad tendría que enfrentarse en el futuro no sería una guerra atómica, ni terremotos ni meteoritos, sino una pandemia provocada por algún virus parecido al de la gripe. Ni fue el primero ni el último en explicar su preocupación por esta posibilidad. Los hechos le han dado la razón.

Cuatro años después, el 18 de octubre de 2019, tuvo lugar en Nueva York el denominado Event 201, organizado por el Johns Hopkins Center for Health Security, la Bill & Melinda Gates Foundation y el World Economic Forum. Se trató de una reunión en la que se hizo un simulacro de lo que sucedería si un virus desconocido hasta el momento, en concreto un coronavirus transmitido por animales, en este caso cerdos brasileños, provocara una pandemia de alcance planetario. ¡Dos meses antes de que el Gobierno chino diera noticia del primer contagiado por coronavirus conocido en Wuhan! ¡Menuda casualidad! Tanto como sentarse en el pajar y pincharse con la aguja.

Según explicaron los expertos allí reunidos, su misión era dar recomendaciones para combatir la pandemia en todos los frentes, no sólo el sanitario. Y para ello proponían una estrecha colaboración entre Gobiernos y compañías privadas para garantizar el suministro de medicamentos y mercancías, suspender internet con el fin de evitar informaciones falsas e inundar los medios con información emitida por los organismos adecuados. Concluyeron también que, siguiendo la estela de la ONU, el mundo debería dirigirse hacia una centralización en la toma de decisiones, por encima de los Gobiernos nacionales.

La idea no es precisamente nueva, ya que desde hace bastantes años se multiplican las voces que reclaman una disminución de la soberanía de los Estados para ponerla paulatinamente en manos de un Gobierno mundial. Ejemplos recientes los han dado el exprimer ministro británico Gordon Brown durante la reunión del G-20 el 26 de marzo pasado y el incombustible Henry Kissinger, que escribió en el Wall Street Journal el 3 de abril que "la pandemia del coronavirus alterará el orden mundial para siempre" porque cuando acabe "se percibirá que las instituciones de muchos países han fallado".

Junto a la centralización de funciones en un megagobierno, el otro elemento clave será el mayor control de las personas, tanto sus movimientos con la excusa de proteger su salud como sus compras con la doble excusa de evitar el fraude y, de nuevo, de proteger su salud evitando el contagio a través de monedas y billetes. 

Y todo ello a pesar de que parece demostrado que los billetes no retienen más el virus que las tarjetas de plástico y que no hay vínculo alguno entre los niveles de empleo de efectivo y los de economía sumergida. Más bien al contrario, pues el blanqueo de capitales es el terreno de las criptomonedas, los paraísos fiscales, las sociedades pantalla y las transacciones bancarias, no el del dinero en metálico.

Un ejemplo local de esta tendencia ha sido la presentación por parte del Banco Sabadell de un sistema de pago consistente en un chip implantado bajo la piel mediante una inyección entre el pulgar y el índice, que permitiría pagar con la mano e incluso convertirse en la llave de casa. Y, por supuesto, la proposición del PSOE, ese incansable enemigo de la libertad, para "eliminar gradualmente el pago en efectivo, con el horizonte de su desaparición definitiva".

Pero lo que se está desarrollando a nivel mundial es de bastante mayor alcance. Porque uno de los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU es proveer de identidad legal a todos los habitantes del planeta, medida especialmente urgente para los mil millones de personas que carecen de ella por vivir en países caóticos, haber tenido que buscar refugio precipitadamente o ser exciudadanos de países desaparecidos, como Yugoslavia. Para ello se ha puesto en marcha el proyecto denominado ID2020 (Identidad Digital 2020), presentado en la ONU en 2017 y en el World Economic Forum de Davos en 2019. Creado por la Rockefeller Foundation, Microsoft y Gavi-The Vaccine Alliance, su objetivo es identificar a todos los seres humanos por encima de los registros de cada Estado y concentrando todos los datos personales: carné de identidad, de conducir, pasaporte, currículo laboral, tarjetas de crédito, cuentas bancarias, historias médicas y de vacunación, etc. Y para garantizar que sea personal, intransferible y permanente, se emplearán las huellas dactilares, el iris de los ojos y otros datos biométricos.

Con todos estos datos y algunos otros inventados o salidos de madre, en los últimos meses se han multiplicado las acusaciones a magnates como Bill Gates de ser los dirigentes de una conspiración maquiavélica para instaurar en el mundo algo parecido a un Gobierno en la sombra. Pero, al margen de obsesiones conspirativas, a algunos malpensados nos da por imaginar que la combinación entre un Gobierno planetario y la tecnología moderna conseguirá una pesadilla totalitaria que ni en sus más húmedos sueños pudo imaginar ni el más dictatorial de los dictadores ni el más absoluto de los reyes absolutos. ¿Tan extravagante es sospechar que se podría llegar a penalizar a quien se negara a llevar consigo aparatos que permitan su rastreo y control? ¿Tan difícil es suponer que las represalias podrían ser económicas (impedir comprar), penales (tipificación de un nuevo delito de desobediencia) o políticas (ser señalado como opositor al régimen)? Y esto no es imaginación calenturienta: 

China acaba de implantar el llamado ’sistema de crédito social’, consistente en la vigilancia del comportamiento de los ciudadanos mediante cámaras de reconocimiento facial para que, según su puntuación, puedan obtener, por ejemplo, préstamos o permisos para viajar.

Finalmente, el pasado 26 de marzo, en plena pandemia, la Microsoft de Bill Gates registró en la World International Property Organization la patente de un sistema de criptomoneda que utiliza datos de actividad corporal, signifique eso lo que signifique. Y aquí viene el dato que aproxima toda esta confusión al argumento de una novela de suspense, porque el número de dicha patente es el 2020/060606. ¿Casualidad? ¿Dato irrelevante? ¿Humor negro?

Porque a este racional y escéptico juntaletras le ha dado por recordar, a pesar de sus escasas lecturas bíblicas, aquello que san Juan escribió hace dos milenios:

Fuele dado infundir espíritu en la imagen de la bestia para que hablase la imagen e hiciese morir a cuantos no se postrasen ante la imagen de la bestia, e hizo que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les imprimiese una marca en la mano derecha y en la frente, y que nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí está la sabiduría. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis.

(Apocalipsis 13, 15-18)

Con la cabeza gacha y sin rechistar / por Carlos Bueno


Se puede dormir con la esposa y convivir con los hijos, pero en los toros hay que separarse un metro y medio. Se puede cenar en el restaurante con los amigos, en la misma mesa, silla junto a silla, pero en los toros hay que separarse un metro y medio. Es un sinsentido que sólo favorece la paralización de la actividad taurina, pero está por verse que el sector profesional alce la voz.

Carlos Bueno
Avance Taurino - 13 Julio 2020
Con la cabeza gacha y sin rechistar. Algún murmullo entre colegas del gremio y poco más. Las autoridades usan y abusan de la tauromaquia. La usan políticamente, con fines partidistas, como arma arrojadiza, unos contra otros como si el toreo le perteneciese a alguien que no sea el pueblo. Y abusan de ella porque no la atienden como obliga la Constitución, la lógica y la ética. Porque no la tratan como al resto de actividades. La menosprecian una y otra vez después de asegurar que no lo volverán a hacer y de repetirlo mil veces. Y los profesionales agachan la cabeza y murmullan; poco más.

Se conceden ayudas a los ganaderos, pero no a los de bravo. Se pagan prestaciones a los parados, pero no a los toreros. Se permite una ocupación del 75% del aforo en espectáculos en recintos cerrados, pero se obliga a que los espectadores de los festejos taurinos mantengan un metro y medio de distancia. Y nadie rechista salvo entre colegas.

Uno puede dormir en la cama con su mujer y convivir bajo el mismo techo con sus hijos, pero en los toros deben separarse un metro y medio. Uno puede cenar en el restaurante con su pandilla de 15 amigos, en la misma mesa, silla junto a silla, pero en los toros deben separarse un metro y medio. No pretendo que nos obliguen a distanciarnos en casa ni que nos prohíban ir al bar, aunque esta normativa es un sinsentido y sólo favorece la paralización de la actividad taurina. Y está por verse que el sector alce la voz.

Falta valentía o consciencia del problema, y de nuevo son los aficionados los que reclaman que se organicen festejos ante la pasividad de la mayoría de grandes empresarios. La Asociación El Toro de Madrid ha pedido a la Comunidad madrileña que exija a la empresa concesionaria la vuelta de las corridas a Las Ventas. A los miembros de la asociación les parece preocupante que, a pesar de que en Madrid ya se permite la celebración de espectáculos con un 75% del aforo, la empresa gestora no muestre interés por programar toros hasta septiembre, siendo que, además, tiene el apoyo de la Comunidad de Madrid y recalcando que, debido a la excepcional situación, cabría revisar a la baja la condiciones económicas del pliego.

Lo dicho, a los profesionales les falta valentía para unirse y echar hacia delante de verdad, o son unos inconscientes y no ven que el problema es tan gordo que acabará engullendo a la propia tauromaquia. 

Con todos los respetos, que se den toros en Osuna, Navas de San Juan, Santisteban del Puerto, Estepona, Astorga o Ávila está muy bien, pero el toreo no se salvará en esas plazas. O se mueven los cosos importantes o se acabará lamentando que cuando había que reaccionar se agachó la cabeza y no se rechistó salvo entre colegas del gremio.

Manchester City, PSG y el libre albedrío testicular

Sí el año pasado se dirimió de manera tan dudosa el pleito contra el petrodólar catarí, no es necesario ser el tipo más desconfiado del mundo para que el olfato detecte un hedor pútrido en la absolución que hoy disfruta el petrodólar de los Emiratos.

Manchester City, PSG y el libre albedrío testicular

Jesús Bengoechea
La Galerna - 13 julio, 2020
Cuenta el viejo chiste que el hijo díscolo tuvo la gentileza de anunciar al padre que se iba de juerga, para preocupación de este. No era la primera vez, y el hijo tenía la mala costumbre de volver a horas intempestivas y con los sentidos visiblemente perturbados por el abuso de libaciones alcohólicas.

-Está bien -repuso el padre, como si su vástago le hubiera pedido permiso-, pero ¿a qué hora volverás?

-A la que me salga de los cojones -replicó el adolescente, sin dignarse siquiera a mirar al padre-.

-De acuerdo, pero ni un minuto más tarde- concluyó el progenitor.

Este intento cosmético de preservar un último resto de autoridad paterna se parece muchísimo a los risibles amagos de sanción por parte de la UEFA para los clubes dominados por capitales del Golfo. La noticia de hoy, con arreglo a la cual el TAS ha eximido al Manchester City de la sanción de dos años sin jugar en Europa por su transgresión del Fair Play Financiero (con una rebaja en la multa además), debe ser vista al alimón con el levantamiento de similar sanción para el PSG en marzo de 2019. Ya entonces el New York Times reveló una trama por medio de la cual la UEFA habría prolongado deliberadamente los plazos de presentación de pruebas para perder su propia causa contra el PSG en su pugna frente a la autoridad del TAS, revelando por tanto que no había tal pugna sino pura y dura connivencia con los cataríes. El máximo organismo del fútbol europeo opera en su modo de intentar hacer valer las normas del Fair Play Financiero muy al estilo del papá de la historieta, formulando ante la opinión pública y ante el PSG severas (?) regañinas cuyos efectos prácticos son idénticos a los de las normas del hogar del chiste. Al menos cabe pensar que el deseo de mantener un cierto orden familiar era genuino por parte del padre imaginario, no así por parte de la UEFA, que deja ahora al City, como antes al PSG, con plenas potestades para ejercer libérrimamente su pleno albedrío testicular.


Sí el año pasado se dirimió de manera tan dudosa el pleito contra el petrodólar catarí, no es necesario ser el tipo más desconfiado del mundo para que el olfato detecte un hedor pútrido en la absolución que hoy disfruta el petrodólar de los Emiratos. Muy poco de sorprendente (y mucho de sumamente preocupante para los grandes clubes tradicionales de Europa) tiene este nuevo fallo del TAS, que viene a refrendar lo que ya se sabía, a saber, que el llamado Fair Play Financiero es un sueño, un imposible, aquel vano fantasma de niebla y luz que inmortalizó Bécquer, o en otras palabras más prosaicas papel mojado, sarcasmo puro, carcajada a costa de los viejos campeones de Europa. Lo que ya se sabía y esta sentencia del TAS, al alimón con aquella, ponen de manifiesto es que City y PSG pueden ya conectar directamente el chorro del oro negro con el cauce de cash-flow de sus respectivos clubes sin el menor remilgo, y que para dichos viejos campeones (Madrid, Barça, Juve y todos los clubes con alguna solera en el panorama futbolístico europeo) solo queda el recurso del justo motín en busca de otros mares donde fondear.

Entrevista: Hablamos con Ángel Teruel / por JAIME

Hoy charlamos con uno de los toreros más elegantes que dio el toreo. Ángel Teruel, torero madrileño dónde los haya, se convirtió en figura del toreo siendo prácticamente un niño.

Hablamos con Ángel Teruel

POR JAIME
Patrimonio Taurino · 9 Julio 2020
Siendo muy joven se puso a mandar en las décadas gloriosas de la tauromaquia siempre con su valor y su estilo tan fino de toreo. Tras un parón para asimilar, volvió más fuerte dejando claro que Madrid, que siempre le midió con dureza, tuvo a un grande de verdad.

¿Cómo lleva el confinamiento?

Lo llevo resignadamente porque esto es una putada. De salud bien, gracias a Dios, me siento bien. Estoy en el campo, hago una vida sana, atiendo mis cosas, estoy ocupado, gracias a Dios estoy bien.

¿Cómo cree que va a afectar esto al mundo del toro?

Al mundo del toro y a todo, mucho. Parece que estamos viviendo un mal sueño pero esto, de sueño, no tiene nada. Estoy muy preocupado porque el bicho está ahí y este toro es de corral.

¿De qué manera cree que debe reaccionar el mundo del toro para hacer frente a esta situación?

Cómo lo está haciendo hasta ahora. Todas las figuras y todo el mundo del toreo apoyando y dando la categoría que esto tiene. Esto (el toreo) tiene un fundamento y eso hay que aceptarlo porque es una raíz profunda de este país. Unido el toreo y los grandes aficionados, pienso que esto va a salir adelante. 

Pienso que los toreros tienen que hacer un esfuerzo porque los aforos van a ser menores y no se le puede dar a un torero un dinero que no va a haber porque así no daría nadie toros. 

Hace falta que los públicos digan “vamos palante”. Soy optimista pero hay cosas que no veo.

¿Usted teme que la gente no se atreva a ir a la plaza?

A mí me da miedo. Las entradas son caras, el virus está… hay muchas cosas a la contra y hay que ser conscientes de ello. Ojalá se de pronto con la dichosa vacuna y podamos salir de esto. Hemos salido de muchas cosas pero algo cómo esto yo nunca lo había visto.

¿Por qué no se lanzan los empresarios a dar toros con el aforo permitido?

Sigo insistiendo en que está la duda de que el público pueda asistir. Esto está muy reciente, no hay alegría, la crisis económica es mundial… esto está ruinoso. Se une eso a que no hay más que impuestos de todo tipo. A los que llevamos toda la vida trabajando nos ponen muchos impuestos, parece que estos vienen a quitárnoslo y ahí me rebelo yo.

¿Por qué el mundo del toro ha tardado en unirse tanto?

Nunca hemos estado unidos. Los que estaban funcionando tenían bastante en solucionar su papeleta y los que estaban más abajo, no tenían fuerza para nada. No se puede pretender que el torero, que bastante tiene con solucionar lo suyo, se preocupe en que toreen los demás.

El toreo es un monopolio en forma de mafia. Apoderados, empresarios, ganaderos… te tocan todos los palos. 

¿Eso existía en su época?

Esto ha existido siempre pero no a los niveles que hay ahora. Los empresarios eran más inteligentes de lo que son ahora y tampoco existía el internet ni los adelantos que hay ahora.

Usted, torero de arrolladora personalidad, ¿cómo aguantaba los tejemanejes que había en el toro?

Un torero cuando está toreando no puede pensar, te vuelvo a insistir, más que en el toro. Para eso están los apoderados y tú debes confiar en que ellos van a hacer lo que más te interesa a tí. También ellos (los apoderados) van a buscar lo máximo para tí por el componente egoísta de que cuanto más ganes tú, más ganan ellos.

¿No cree que a los toreros, que bastante tienen con torear, se les ha metido demasiada presión para solucionar todos los males del toreo?

El toreo ha cambiado mucho y la forma en la que se maneje me la imagino (risas) pero la desconozco.

Maestro, usted tuvo una forma muy personal de interpretar el toreo, ¿eso nace o se hace?

Con eso se nace. La profesión la vas aprendiendo a base de torear, a base de ostias y así sobrevives y mejoras.


¿Es más difícil de mantener ese concepto tan puro tantos años?

Sí, porque los públicos te han visto y siempre te exigen y piden más. Eso sí ha existido toda la vida de Dios en el toreo. El respetable público, cuando juzga la labor de un torero, lo que hace es exigirte, pedirte que te arrimes, que te arrimes… Hay veces en la vida que te tienes que arrimar pero son en los momentos en los que debes hacerlo. Arrimarte, cuando quieres que te lleven a la enfermería, es de ser un loco.

Madrid ha sido siempre muy dura y exigente con usted, ¿por qué?

Yo pienso que Madrid siempre ha sido muy injusta con los toreros de Madrid, lo he visto. Desde niño he ido mucho a Las Ventas y a Vistalegre, a la andanada, dónde veía al toro chico hasta que fui bajando y le fui viendo cada vez más grande. 

Pensé que eso (el trato de Madrid a los suyos) no es así, eso no es así.

Un torero de su categoría, figura más allá del paisanaje, ¿cree que Madrid le hubiera tratado mejor si no fuera madrileño?

Sin ninguna duda. Yo tengo una anécdota que no me agrada recordar porque lo pasé mal, me puedo imaginar cómo lo pasó el maestro Julio Aparicio. Se despedía en San Isidro con Paco Camino y conmigo. La corrida no fue buena, sólo cortó oreja camino a uno que medio se dejó. Al maestro Julio Aparicio, figurón del toreo que se despedía, no le dejaron quitarse el añadido. Mire usted, a un figurón del toreo, en su pueblo, no le dejan quitarse el añadido porque no le embisten los toros. !Venga hombre!

Sus puertas grandes, su historia, deja claro que fue exigido pero conquistó Madrid.

Pues sí. Yo confirmé mi alternativa en 1969 tras tomar la alternativa en 1967, fue llegar y besar el Santo con una corrida que no fue fácil. Fue una de Atanasio muy mansona pero que fue dura con la que tuve que hacer un gran esfuerzo y pude cortar tres orejas.


Usted llegó muy joven a matador de toros. ¿No se le exigió demasiado pese a su edad?

En Madrid creamos al ídolo. Soy madrileño cien por cien y muero por Madrid pero cuando veo que las reacciones son violentas, ilógicas… una cátedra del toreo no puede caer en esa bajeza. No hace falta que chillen todos porque con que hable uno basta cómo pasaba en Sevilla o en Madrid en la época del Ronquillo. Eso lo he vivido yo, no había ni el 7 ni el 8, había grandes aficionados en la sombra y el sol.

¿Sigue yendo a Las Ventas?

No, vivo en el campo y lo veo por televisión.

¿Y la ve y oye cambiada?

A mí esa plaza me impone y si ya entras para dentro te impone más y si te pones en la arena te cagas vivo (risas)

Usted rompe en figura, conquista Madrid pero en 1973 para, ¿por qué?

Porque estaba atorado. Había sido todo tan veloz. Los dos primeros años fueron muy exitosos pero al tercero no veía más que toros por todos los lados, no hacía otra cosa. Los cuerpos no son máquinas. Puedes ser muy profesional pero siempre te cansas. En ese momento, para no engañar a nadie, me paré y pensé qué coño iba a hacer yo en el toro.

Con 17 años eres un mocoso y tenías una gran responsabilidad en una época en la que había hambre en este país.

¿Qué cambió en usted tras el parón?

Volví con las cosas más claras, estaba concienciado que quería ser figura del toreo y no uno más. Me sacrifiqué, me esforcé a mi forma y las cosas fueron saliendo. Pasaron muchas cosas que son largas pero que hicieron que el torero se viera maduro.

Su carrera más que larga fue intensa.

Fue intensa dentro de que tuve mis parones cómo cuando me quedé con 18 corridas de toros tras romper con los Dominguines. Reapareció Luis Miguel, yo estorbaba, y se me jugó una jugadita.

Las cosas son cómo son y me enfoqué con Diodoro Canorea. Toree mucho en Sevilla y la adoro, con su color especial, adoro a toda Andalucía.

Pero en su corazoncito, Madrid.

Sí, los toreros somos conscientes de estar en la cátedra del toreo porque allí sabes lo que ella te da y lo qe te quita, ahí te juegas la temporada. Se juega tu dinero, tu futuro… El mejor apoderado del torero es el propio torero, sin duda.

Otra de sus plazas es Lima, se le cataloga cómo su torero.

Pues sí. Lima tiene una sensibilidad, un garbo que cuando la vi me creía que estaba en Sevilla, era cómo la Sevilla chica. Era magnífico, me quedé alucinado en la primera plaza que pisaba en América. Las cosas no salieron bien, era de Jaral del Monte, una pedazo de corrida de los hermanos Braña, buenos amigos, y toreamos Diego Puerta, Manolo Martínez y yo. Tengo fotos del toro, muy grande y con muchos pitones, le banderillee bien pero se paró. Le pegué tres trincherazos por abajo, lo que me dejó, y caló a Lima y a mí, más.


Ese amor con Lima sigue.

Tengo una peña femenina con mi nombre que dirigen las hermanas Moyano Murguía, hay 70 socias y defienden eso que es una pesada. Es una gente con fidelidad, con vocación al toro, hacen manifestaciones cómo ahora frente a los antitaurinos que querían quitar los toros. Son promotoras de la fiesta a cambio de nada, son aficionadas, son mi peña y mueren por esto.

Maestro, usted que era torero fino, se impuso a las de Miura. ¿Qué había que cambiar?

Hay que cambiar la técnica. La técnica y el arte no son lo mismo, la técnica la debes conocer pero el arte es lo que lleves dentro. Son ganaderías que no te dejan florituras. Alguno te deja y puedes expresar lo que llevas dentro pero muchas veces no y eso es conflictivo.

Por ese palo, más técnico, usted llegó a la gente.

Es el tema. Es un reto para ponerte en categoría, para ponerte en tu sitio. Para eso tienes que pedir lo que crees que es tuyo y ofrecer que matas dos corridas pero que también quieres la de Miura, Pablo Romero, Conde de la Corte, Ibán, Guardiola, Palha… me dejo alguno y los he matado. Ha habido toros que han embestido y otros que no y a estos, ni Frasquito.

¿Cómo logró ser tan certero estoqueador?

Asegurando, hijo. He matado a algún toro bien pero lo que buscaba, habiendo estado a gusto con un toro, era pegarle una estocada y matarlo. Antes había una afición que se preocupaba más en el sentido del torero. Leían, veían pese a que no había televisión, oían las radios, se preocupaban de la trayectora del torero cómo torero y persona. Eso hace mucho ante la imagen general del artista.


¿Ha cambiado el aficionado?

Sí pero, afortunadamente, van a los toros más gentes que nunca. Se han reducido espectáculos, lo sé, pero las crisis, las no crisis, la mierda del corona… veremos cómo salimos. Vuelvo a repetir, y no me salgo del tercio, que estoy muy preocupado.

Las cosas para los espectáculos que requieran gente están feas.

Sí, muy, muy feas. Para mí que soy maduro, vale, pero para mis hijos y para mis nietos no sé qué vamos a dejar a este paso. 

¿Cómo ve la evolución del toro?

El toro de ahora no es el de antes, es el toro más grande de toda la historia del toreo. El toro de antes estaba entre 480 y 500 kilos pero se movía. Con el capote te arreaban de salida, dos puyazos, tres pares y un quite de cada uno de los alternantes. El toro se movía pero no tenía la educación que tiene el toro ahora. Eso es mérito de los ganaderos, me quito la montera, en contra de sus intereses para dar más categoría a la Fiesta.

¿No cree que las carreras son muy largas?

No lo sé, habría que conocer la interioridad de cada torero pero si aguantan, y la gente les apoya, pues “palante”.

Hablemos de la competencia en sus años, maestro.

Era dureta cómo yo digo. Había envidia en el sentido de superación. Veía en mis primeros años a los figurones del toreo como mi padrino Viti, Puerta, Camino, Ostos, Gregorio Sánchez… 

Llegué a torear, fue algo circunstancial, con Manuel Álvarez “El Andaluz”. Me hizo mucha ilusión cuando mi apoderado me dijo que iba a torear con ese torerazo. Me causó un gran respeto verle en la puerta de arrastré y le miré, le miré y, pese a la edad, se le veían las hechuras de torero.

Le ha cambiado la voz al citar a “El Andaluz”, ¿cree que esa fascinación que usted tiene se mantiene en los jóvenes hacia usted, Camino, Viti?

Creo que sí. Ahora sí lo hay, antes no había. Veías fotos en blanco y negro pero ahora los chavales se ponen al día cuando quieren ser toreros. Ven todos los vídeos para aprender y sacar conclusiones. Tienen una base mientras que nosotros no veíamos más que alguna foto en blanco y negro.

Maestro, ¿por qué usted ha sido tan incomprendido o no se le ha dado el bombo que su toreo merece?

Yo no diría lo del bombo. Las envidias son malas, yo nunca he sido rencoroso, lo disculpo. Me ha llenado de satisfacción el homenaje de la Comunidad de Madrid, el azulejo de Las Ventas. Ver el cónclave que asistió. los toreros que me acompañaron y el azulejo en mi plaza me ha motivado más que si me hubieran estado jaleando, invitándome a la televisión porque no soy hombre de eso.


Esa sensación de torero independiente que usted da no quita que sus compañeros, diría que es casi unánime, le señalen cómo uno de los más grandes.

Noto su cariño y respeto, lo agradezco. Una de las cosas que se ha perdido en el toreo ha sido el respeto a la jerarquía. El respeto de “con su permiso ganadero”, “maestro” no se ha perdido cómo veo en los chavales que vienen a casa. Eso da valor a la profesión, da importancia a ponerse delante de un toro. No sería capaz de ponerme delante de un toro sin un capote ni una muleta, aunque me dieran La Habana.

¿Cómo se encuentra su ganadería?

Si Dios quiere y esto se arregla, para el año que viene lidiaré 7 corridas picadas. Se lidiará a nombre de Los Ángeles que es el nombre de mi madre y el nombre de mi finca, es puro Marqués de Domecq.

¿Contenta con ella?

Me satisface. He matado muchas del Marqués de Domecq que me fueron muy bien, me ha gustado mucho. Surgió la oportunidad con Fernando Domecq López de Carrizosa y con su hijo Fernandito y prácticamente me quedé con todo lo que tenía. No quería seguir, el hombre tenía otros proyectos. Llegamos a un entendimiento económico y fue, por ambas partes, correctísimo. Me traje 245 reses entre vacas de vientre, 17 utreros para tentar en casa, 6 sementales, vacas sin tentar, todo el recrío de vacas que venían paridas y tentadas… 

El maestro recuerda una tarde que uno guarda con gran cariño.

Lidié una corrida hace 4 años en Malpartida de Plasencia que salió muy bien aunque yo no pude ir porque estaba recién operado. Me llamaron muchos diciéndome que había servido bastante.

Fue muy buena, la vi.

No me digas.

Emilio de Justo, Roberto Armendáriz y Javier de Prado.


Emilio estuvo muy bien.

Emilio es un gran torero. Le he invitado a matar uno o dos toros.

El maestro recuerda cómo conoció a Emilio desde becerrista y cómo le ha visto crecer y la alegría que le ha dado. La cita, en casa del maestro, pinta maravillosa. Concluimos recordando Talavera, Micoto, y el cariño que la ciudad de la cerámica tiene por uno de los más grandes.

Torero madrileño, de Madrid, de Lima, figurón.