la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 30 de septiembre de 2018

Lo peor, Hacia el enfrentamiento civil, no solo en Cataluña / por Hermann Tertsch


 La culpa no es de Sánchez. No de forma principal. A sus dos últimos antecesores en el cargo les perseguirá siempre la culpa histórica de que España esté al borde del derramamiento de sangre entre españoles.


Lo peor
Hacia el enfrentamiento civil, no solo en Cataluña

Hermann Tertsch
ABC, 30/09/2018 
Pedro Sánchez ha vuelto ya de ese viaje que se montó para conocer mundo con su mujer. Que nunca se sabe lo que va a durar esto. Volvió porque no tuvo la ocurrencia de irse con doña Begoña a un concierto de Beyoncé en Japón. «Ya que estamos aquí al lado». No habría sido razón de menos peso que la que le llevó, tras la visita blandita a Justin Trudeau y su torpe letanía ante la Asamblea General de la ONU, a un largo salto hasta California con la agenda propia de un secretario de Estado belga. Con viajes tan relajados, parecería que, en el país cuyo Gobierno preside, la vida política languideciera dulcemente como en una amable Suiza. Y no es así. Porque en España arrecian las voces que dicen que Sánchez no puede gobernar en estas circunstancias. Que tiene que convocar elecciones generales de inmediato. Porque hay retos a la nación que no puede asumir. No entenderlo tendría consecuencias lamentables en lo político y económico pero trágicas en lo humano. 

Sánchez ya habrá visto las imágenes de separatistas convertidos en un brutal somatén urbano que acosa y agrede por las calles a policías y guardias civiles desarmados que defendían sus derechos laborales. Cuando intervinieron finalmente los Mozos la tragedia parecía ya inminente.

Sánchez debe irse ya. Las razones no son menores. Su Gobierno arde por los cuatro costados. Con una ministra que hace méritos en lenguaje de la mafia y elogia delitos para mayor gloria del chantaje. Con un ministro en la luna que hace todo lo que Sánchez dijo que jamás toleraría. Con una vicepresidenta sumida en delirios totalitarios chavistas tal como su portavoz y ministra de Educación, que pretende que la mejor forma de defender la democracia es acabar con la crítica a este Gobierno. Lo peor no es que su gobierno se descomponga por falta de toda calidad y virtud salvo la perseverancia. Ni siquiera es lo peor que ya emule a sus aliados comunistas, separatistas y golpistas y no tenga escrúpulo en tratar a todo discrepante como enemigo.

Lo peor es que en España hemos llegado a las manos. Quienes hace más de una década avisamos de que íbamos hacia ello fuimos el hazmerreír de muchos. La culpa no es de Sánchez. No de forma principal. A sus dos últimos antecesores en el cargo les perseguirá siempre la culpa histórica de que España esté al borde del derramamiento de sangre entre españoles. En la transición se hicieron milagros por evitar llegar a esto. Se logró y lo aplaudió el mundo. Pero Zapatero impuso la revancha en toda la izquierda y Rajoy no la impidió. Y ahora estamos donde no queríamos. Cataluña se desliza hacia el enfrentamiento civil violento. Es una dictadura irredenta ya que aplasta a los españoles que exigen sus derechos y libertad. La supuesta paz solo se basa en el sometimiento y el silencio de la mayoría. Y eso se ha acabado. 

Pronto podemos tener las primeras esquelas. Sin un urgente restablecimiento de la ley en toda España, se masca la tragedia.

Puerta Grande de Colombo en su cumpleaños en el Festival de San Miguel de Valero (Salamanca)


Dos orejas y rabo, y Feliz Cumpleaños para Jesús Enrique Colombo

La plaza de toros de la localidad ha acogido un festejo en el que los matadores 'El Capea' y Alberto Durán se llevaron una oreja cada uno. Y el novillero Manuel Martin, dos orejas y rabo.


Salamanca, 29.09.2018
Animada tarde de toros en San Miguel de Valero con motivo de sus fiestas patronales. En una plaza de toros con una gran entrada 'El Capea', Aberto Durán, Jesús Enrique Colombo, que sustituyó a Fortes en el cartel tras una grave cogida, y Manuel Martín lidiaron cuatro novillos.

Una tarde en la que los grandes protagonistas fueron Jesús Enrique Colombo y Manuel Martín, que se llevaron las dos orejas y el rabo tras dos grandes faenas que arrancaron los aplausos del público. Por su parte, 'El Capea' y Alberto Durán consiguieron una oreja cada uno.

Esta cita taurina se enmarca dentro de la programación de las fiestas patronales de la localidad y contó con la presencia en las gradas de numeroso público, entre los que se encontraban 'El  Niño de la Capea' y su mujer, Carmen Lorenzo, y José Ignacio Cascón, empresario taurino de las plazas de Ledesma y Guijuelo.

FICHA
San Miguel de Valero (Salamanca) Festival  Taurino. Lleno de no hay billetes.

Novillos de Hnos Mateos 

El Capea, oreja
Alberto Duran oreja
Jesus enrique colombo Dos orejas y rabo

Y el novillero
Manuel Martin Dos orejas y rabo




ÚBEDA (JAÉN) Miura deja la emoción y Chacón y Pinar el toreo / por Ignacio Rubio



Gaditano y albaceteño salieron a hombros con el encierro de Zahariche, remendado con un sobrero, el quinto, de Antonio Ordóñez. Una oreja paseó Lamelas.



Miura deja la emoción y Chacón y Pinar el toreo

ÚBEDA (JAÉN), sábado, 29 de septiembre de 2018 
Octavio Chacón, Rubén Pinar y Alberto Lamelas trenzaban el paseíllo este sábado en la primera de la feria de la localidad jiennense de Úbeda. Se lidiaban astados de Miura para el festejo.

Octavio Chacón  entendió al primero desde las verónicas de recibo como la media excelsa. El de Miura siempre metió la cara; tras un comienzo de pruebas Octavio trazó con gusto. Con un ajuste bello y dulce, dejó en redondo dos series más de dominio y gusto, los desplantes con mirada tendido, todo un compendio de gusto. La estocada entera y la muerte de bravo precedieron a la oreja. Paseó dos orejas y gran ovación a un toro en tipo de Miura en cuarto lugar. La faena fue un compendio de saber andar con este encaste. Mando en redondo y al natural, con elegancia y templanza, desprecio y desplantes ante de la estocada y la muerte a ley.  Dos orejas de clamor. 

Rubén Pinar mostró el poder y las ganas, la torería y el valor se unieron en un compendio de entrega del albaceteño ante el segundo, que en el primer encuentro con la muleta sufrió una colada para cambiar el orden por naturales con mucho poder y mucho que torear. Ganó la batalla el de Tobarraba en cuatro series de órdago con los de pecho de buen trazo. La estocada a ley hizo justicia a la oreja. 

Oreja para Rubén Pinar ante un sobrero de Antonio Ordóñez que para nada desmereció en el festejo y que fue premiado con una gran ovación en el arrastre. Dejó Pinar dos series de mano muy baja y dos cambios de mano preciosos y bien ejecutados, su final por bajo con desprecios y trincheras previo a pinchazo y estocada en la yema. Oreja. Se desmonteraron Ángel Otero y Víctor Manuel Martínez. 

Alberto Lamelas perdió en el tercero un triunfo importante con la espada ante otro de Miura en tipo y con agallas. El jiennense se jugó el pellejo y ganó la batalla: lo recogió en tablas y se lo llevó a los medios levantando la primera ovación; tras dos buenos pares se desmonteró Perico. Alberto se la jugó por ambos pitones con ligazón y mucha entrega; había importancia por la transmisión del Miura y las manoletinas finales pusieron la piel de gallina. Lástima del fallo doble a espadas, con petición insuficiente y vuelta al ruedo. En el sexto, se la jugó ante un animal sin clase, con un valor  y arrancando una oreja por tales. Brindó a Tomás Campuzano, su apoderado, y no podía marcharse de vacío. 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Úbeda (Jaén). Primera de la feria de San Miguel. Corrida de toros. Casi tres cuartos de entrada. 

Toros de Miura y un sobrero, el quinto, de Antonio Ordóñez. 

Octavio Chacón, oreja y dos orejas. 

Rubén Pinar, oreja y oreja. 

Alberto Lamelas, vuelta al ruedo y oreja

Feria de Otoño. Bajo el Nuevo Techo venteño, los nuevos zombis del destoreo y la pata atrás / por José Ramón Márquez


El Nuevo Techo Ikea

La terna que salió del bombo de Domb (la grosse caisse de Domb) estaba compuesta por Juanito, Pablo Mora y Francisco de Manuel y sus respectivas circunstancias, tan iguales, tan repetitivamente idénticas a las de tantos otros que van pasando por Las Ventas.

Bajo el Nuevo Techo venteño, los nuevos zombis del destoreo y la pata atrás

No puede pasarse un día más sin hablar de la Obra, así con mayúscula. No de la que estableció San Josemaría, cuya influencia en el devenir taurino no está aún acreditada, sino de la que nos tuvo cerradas las andanadas desde los calores de julio hasta el día de ayer. La Obra del Mochu que sobrevivió a la Cifu, que se puso en primer tiempo de saludo con el Excmo. Sr. D. Ángel Garrido y que echó las tardes sesteando en su burladero fetén junto al duque de Gor, mientras la Obra, ese parto de los montes, avanzaba. En este mundo de los toros, siempre tan oscuro, se habían oído prodigios de todo tipo sobre la Obra, sobre nuevos vomitorios, sobre accesibilidad, sobre comodidad y… tres meses después todo se ha quedado en poner un techo como de IKEA en vez de aquellas escayolas llenas de vendas, retejar e instalar una “línea de vida” sobre los tejadillos. He ahí el prodigio. Lo demás, tal cual: el óxido consustancial, los roblones por los que se meterá el agua cuando arrecie el temporal, la pared astrosa y sucia, sin repasar desde la época de Juanito Parra, la “soldadura” de la barandilla hecha con cinta de embalar. Tó pa ná, como dijo aquél, y aquí seguimos a la espera de que el día menos pensado se echen al monte con su proyecto de reducir el tamaño del ruedo a petición “de los toreros” (¿de cuáles? ¿puede saberse?), que lo mismo se encuentra detrás del asunto el gordinflas que mandó allanar innecesariamente el ruedo al que nunca piensa retornar, a poco que las cosas le medio vayan bien.

Para la tarde de hoy las huestes dombianas, devenidas en niños de San Ildefonso del sorteo, después de devanarse los sesos a ver a quién le compraban el ganado pensaron que por qué no se lo compraban a Fuente Ymbro, al popular don Ricardo Gallardo, que a fin de cuentas este año sólo llevamos vistos en Madrid doscientos fuenteymbros entre toros y novillos, y si ayer echaron los de Victoriano del Río, que llevamos otro puñado, a ver por qué no se iban a traer el remoquete éste para acabar de manera perfecta el monocultivo; y mientras tanto en La Ruiza los jaboneros de don Tomás Prieto de la Cal ahí están esperando a ver si los niños de San Ildefonso de Domb se acuerdan, entre bombo y bombo, de que existen. Ahí prepararon la media docenita de Ymbro, que al final se quedó en ese cinco de tan evidente rima, pues don Trinidad echó al averno de Florito al sexto de la tarde con dos banderillas en el espaldar porque andaba con movilidad reducida y se ve que don Trinidad no quería para sí las censuras tan agrias que ayer cosechó don Justo Polo por no sacar el moquero del color de la Esperanza. Al sexto Ymbro lo sustituyó un jandillesco El Cotillo y como sus condiciones eran aún peores que las de aquél al que había venido a sustituir, aún hubo de comparecer el boyero Florito con su troupe para sacar del ruedo al Cotillo y que apareciera el tercer sexto, un guateleado Hato Blanco. 
De los pupilos del ganadero Gallardo pongamos que hubo dos que cumplieron en su lucha con la guateada faldilla que cubre el bandullo de los pencos. El primero se echó a por el caballo con fuerza, vigor y alegría y Antonio Palomo se lo guisó y se lo comió como pudo. A punto estuvo Escribiente, número 35, de echar al suelo al conjunto escultórico que formaban penco y hombre, pues se puso a empujar por los pechos del aleluya, con lo que eso desequilibra la estabilidad del arre. Palomo no es que dictara un tratado de la vara de detener ni mucho menos, pero consiguió no caer. Y en el tercero, Favorito, número 26, Juan José Leiro puso dos buenas varas: el toro se vino con fuerza y Leiro le colocó la puya perfectamente sujetando los ímpetus del animal a base de brazo y sin hacer la carioca; en un fortísimo derrote contra el estribo del novillo éste desmontó al picador echándole al suelo, lo que valió para que un infausto mono se llevase la ovación de la tarde por tener agarrado al caballo de la rienda y taparse con él. En la segunda entrada, Favorito se vino fuerte y atravesado hacia Leiro, que agarró de nuevo otro gran puyazo en la yema. Esos dos son los Ymbro que cumplieron con la cosa equina y luego estuvo la máquina de embestir, Jurista, número 43, que se fue al desolladero con los sinceros aplausos del público por sus óptimas condiciones durante el tercer tercio, su vibrante y hermosa embestida y la franqueza de sus intenciones. 

La terna que salió del bombo de Domb (la grosse caisse de Domb) estaba compuesta por Juanito, Pablo Mora y Francisco de Manuel y sus respectivas circunstancias, tan iguales, tan repetitivamente idénticas a las de tantos otros que van pasando por Las Ventas.

Juanito no puso encima de la arenisca ningún argumento digno de reseña en lo positivo. Los mismos modos que todos, la misma consuetudinaria falta de compromiso con las normas del toreo, la misma evidencia de la ventaja por bandera son las señas de identidad que Juanito presentó a la cátedra. Y no es que nos pongamos en plan catedrático del plan antiguo, es que la tesis que presentó Juanito tenía más plagio que la del Presidente del Consejo de Ministros, plagio ajulianado, plagio del destoreo, del pase por las afueras, de aprovechar los viajes del novillo sin mandarle en ningún momento y sin dar la sensación de que aquello obedece a un mínimo plan, pues sus dos trasteos componen una mera colección de momentos prescindibles, de falta de personalidad, adoleciendo de tener algo que decir. Que no se aflija por esto, pues visto cómo va la cosa ni es el único ni lo va a ser.

Pablo Mora venía con el dudoso título de ser el triunfador de las corridas nocturnas, aquellas en las que se convirtió el pasillo del tendido alto en merendero, émulo de aquellas chuleterías que había en lo que luego sería la M30. Pablo Mora tuvo la mala suerte de que le tocase en suerte el Jurista del que antes se habló, un novillo que regaló incesantemente su franca, vibrante embestida y que se quedaba colocado, le dejase el matador donde le dejase. A la franqueza de Jurista, Mora respondió con su cite por las afueras, con el abusivo uso del pico, con la descolocación y la falta de encaje… la tormenta perfecta para las aspiraciones taurómacas de Mora, que ha tenido el toro adecuado para dar un aldabonazo en Madrid y ha dejado que el animal se fuera al desolladero sin formarle el lío que sus condiciones pedían.

Y por último ahí tenemos a Francisco de Manuel, que iluminó el corazoncito de la afición con su actuación en San Isidro, también con novillos de Fuente Ymbro y a quien, como siempre suele pasar, le han robado el alma. Los que vinieron hoy a Las Ventas pensando en la frescura de los modos que presentó en San Isidro se han vuelto a su casa empapados por el jarro de agua helada que significa ver cómo el sistema taurino vigente es capaz de robar el alma a un muchacho y echarlo, una vez deglutido, como uno más, otro zombi del destoreo y de la pata atrás. No obstante vamos a reseñar tres cosas interesantes: en su primero no es que echase el paso hacia adelante, pero al menos no cedía la posición, quedándose en el sitio, al menos en los primeros compases de su faena; la segunda es que tiene porte y figura; la tercera, que se esforzó en poner tres pares de banderillas, reunidos en la cara y de exposición, y que a despecho de las condiciones del novillo reunió uno de ellos en los medios aguantando la fuerza de la embestida de su oponente. Por dar un consejo, que es gratis, debía este muchacho poner tierra por medio de Carlos Aragón y buscarse un apoderado de aquellos como don Luis Álvarez, que engrandecían a los toreros.

La selecta crítica de la capital abandonó en masa Las Ventas para irse a Sevilla a ver el presumible derribo ganadero y los pingüis que fueran saliendo. Ellos son así.

El guano

Laurus nobilis

Papelera de un parque

El roce

Toro y paloma

Bueyes

La soldadura con cinta de embalaje

¡QUITO NO TE RINDAS!





2ª de San Miguel en Sevilla. El prestigio de La Maestranza por los suelos / por J. A. del Moral



Siento mucha pena tener que escribir sobre esta corrida que todo el mundo taurino esperaba con verdadera expectación. Y yo el primero.

El prestigio de La Maestranza por los suelos

Imponente y a reventar llenazo en la plaza de la Real Maestranza. Pero en su mayoría compuesto por público pueblerino y verbenero. Muy desigual con algunos toros absolutamente impresentables de los tres hierros de la familia Matilla. Especialmente los dos últimos, uno rechazado y otro soportado, indignamente anovillados. Dieron dispar aunque muy pobre juego. Generosísima la señora que presidió el festejo. Y muy amable la banda de música hasta pasase tres pueblos con Juan José Padilla, que se despidió en Sevilla e hizo lo poco que pudo a estas alturas de su larga campaña. Es penoso decirlo, pero aparte sus indiscutibles dotes teatrales y de sus habilísimos efectismos, lleva más de dos meses acabado porque, físicamente, ya no puede ni con su alma. El público le homenajeó tras el paseíllo como sin duda merece. Pero luego le regalaron la oreja del cuarto toro totalmente inmerecida. 

A cargo de Morante de la Puebla corrieron los mejores pasajes del festejo, tanto con el capote a la verónica como en majestuosos aunque aislados muletazos frente a dos animales que no tardaron en venirse completamente abajo. 
Y Andrés Roca Rey tan entregado como siempre aunque frente a dos toros minimalistas, especialmente el abecerrado que cerró plaza que fue un sobrero de la misma ganadería. También le regalaron la oreja de este animalejo a cuenta de varios muletazos espeluznantemente cambiados al límite de haber sido cogido.


Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Sábado, 29 de septiembre de 2018. Segunda de feria. Tarde muy calurosa con lleno de «No hay billetes».

Siete toros de Hermanos García Jiménez, Olga Jiménez y Peña de Francia, incluido el sobrero que reemplazó al sexto, devuelto por su extrema debilidad.  Muy desigualmente presentados con algunos indignos de ser lidiados en la prestigiosa plaza. Todos muy flojos, descastados, mansos y deslucidos.

Juan José Padilla (tabaco y oro): Estocada, silencio. Estocada trasera caída, oreja verbenera.
Morante de la Puebla (grana y oro): Pinchazo y bajonazo, silencio.  Estocada, ovación con saludos.
Andrés Roca Rey (blanco y plata): Dos pinchazos, estocada baja y dos descabellos, silencio). Pinchazo hondo que fue suficiente, oreja pueblerina.
Padilla fue obligado a saludar una vez deshecho el desfile de cuadrillas. 
Apenas se cubrieron los tercios de varas. En la brega y en palos destacaron Duarte, Mambrú, Miguelete, José Antonio Carretero, Lili, Javier Sánchez Araujo, Viruta y Paco Algaba.



Siento mucha pena tener que escribir sobre esta corrida que todo el mundo taurino esperaba con verdadera expectación. Y yo el primero. Claro que, sobre Juan José Padilla a quien he visto muchísimas tardes durante la presente campaña, ya en agosto empezamos a verle sin apenas facultades físicas, agotado y muy cansado aunque eficazmente teatral y hasta soberbio en sus habituales efectismos que hasta ayer en La Maestranza y aunque parezca increíble, calaron al público hasta los huesos. Pero, claro, ¿qué clase de público agotó ayer todas las localidades?.


Pues, increíblemente, un público verbenero como nunca habíamos visto en La Maestranza. Verbenero por facilón sin el más mínimo rigor ni la seriedad y el conocimiento que siempre distinguió a los más habituales aficionados de esta Real Plaza. Los pocos que hubo de esta clase, sufrieron mucho y no les  cupo más remedio que aguantar la “marea” de gentes y gentes fácilmente convencibles y hasta entusiasmadas a poco que los espadas hicieran algo, bien sea lucido toreramente hablando, sobre todo con Morante, o vistoso cuando no emocionante de lo que gozó muy especialmente Andrés Roca Rey en su suicida final de faena con el birrioso e impresentable animalejo que cerró el festejo.


Ahora bien. O mejor dicho, ahora mal. ¿Como es posible que quienes apoderan a Roca Rey, la misma empresa de La Maestranza y el ex-matador de toros José Antonio Campuzano, no hayan puesto el más mínimo interés en elegir, reseñar y pagar, claro, una corrida digna del acontecimiento que iba a suponer la última corrida de la grandiosa temporada que ha cubierto el espada limeño? Les juro solemnemente que no encuentro justificación alguna a tamaña torpeza.
Aparte tal consideración, he de señalar a la todavía muy joven y prematura gran figura, que los pases repentinamente cambiados por la espalda, tanto en pie como sobre todo de rodillas, sin duda son emocionantísimos. Pero a la vez muy perjudiciales con los toros que carecen de fuerza en mayor o menor grado. Ayer su segundo toro tuvo que ser devuelto tras romperse una mano como consecuencia de las violentas embestidas que tuvo que soportar con los cambios de Roca Rey para abrir boca. Y esto, admirado Andrés no se debe ni se puede hacer en ningún caso parecido. Y lo digo por su bien.

Item más y no digamos lo que estos ayer calamitosos responsables de la organización del festejo también fueron los culpables de que Morante de la Puebla, que voluntariamente había dejado de torear en la Feria de Abril tras su extraña aunque breve retirada y de su repentina reaparición, dejó su vuelta a Sevilla para dos corridas de la Feria de San Miguel y ya veremos con no poco temor lo que ocurra hoy, tuvo que contentarse con dejar algunas bellísimas gotas de su muy especial arte con el capote y con la muleta ante dos toros que apenas duraron no más de tres o cuatro minutos.  En fin, como para mear y no echar gota.


Mas lo de la despedida sevillana de Padilla que, a la postre, no fue más que una vistosa burla del toreo y de sí mismo, al intentar compensar su ya consabida falta de facultades físicas con toda la parafernalia de su especialidad que, tras su terrible cogida en Zaragoza, ha venido desplegando muy bien disfrazado de pirata y desde que esta temporada sufrió otro funesto percance cuando un toro le arrancó de cuajo el cuero cabelludo, a Juan José, que es un consumado maestro de la escena, se le ocurrió  la felicísima idea de anudarse sobre su cabeza un pañolón negro cual el más auténtico de los más famosos capitanes de navíos que en el cine tanto han abundado para solaz de adultos y menores de toda clase y condición.

Bueno pues todo esto vimos y sufrimos ayer en la plaza tenida por madre y maestra de la Tauromaquia. Ojala que no vuelva a repetirse nunca más. Nunca más… Nunca más…

SEVILLA FERIA DE SAN MIGUEL. EL IMPERIO DEL MONOPOLIO ATACA / por Diego Martínez



Lo único que han conseguido una vez más es profanar la Maestranza con las bendiciones de la nefasta presidenta Dª. Anabel Moreno.Iban saliendo animales terciados, medio tullidos, descastados, borreguiles, sin nada que aportar a una tarde que se predecía gloriosa y que resultó pueblerina y hortera a más no poder.

SEVILLA, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2018. TOROS DE MATILLA PARA JUAN JOSÉ PADILLA, MORANTE DE LA PUEBLA Y ROCA REY

EL IMPERIO DEL MONOPOLIO ATACA

Diego Martínez
UTAA de sevilla / 29.09.2018
El imperio del monopolio, léase la casa Lozano con su torero Morante de la Puebla, la empresa Pagés poniendo la plaza de la Maestranza y su torero Roca Rey y el imperio Matilla aportanto el supuesto ganado bravo y el torero Padilla, se ponen de acuerdo para dar gloria a Morante, consolidar a Roca Rey y despedir al torero de Jerez, pero también para llevarse unos cuartos inmerecidos en plaza de “no hay billetes”

Lo único que han conseguido una vez más es profanar la Maestranza con las bendiciones de la nefasta presidenta Dª. Anabel Moreno.I ban saliendo animales terciados, medio tullidos, descastados, borreguiles, sin nada que aportar a una tarde que se predecía gloriosa y que resultó pueblerina y hortera a más no poder.

Señores taurinos, Juan José Padilla no se merecía esta ofensa. No se puede montar un espectáculo con semejantes animaluchos con algo de cuernos que deambulaban por el albero embistiendo amablemente o huyendo a tablas o chiqueros cuando le venía bien al morlaco.

Si la presentación de los animalitos que daban más pena que miedo fue deprimente, debemos decir que su casta fue nula y que la suerte de varas fue un engaño total.

Padilla  ha regado demasiada sangre en los ruedos para que el monopolio taurino le pague con esta falsa moneda en Sevilla, y lo grave es que los responsables primeros son sus amigos que le ponen delante animales aborregados de impresentable trapío predestinados al mayor fracaso como así ocurrió.

Padilla merecía una despedida acorde con la categoría de la plaza, una despedida señorial de Sevilla. No fue así, la nefasta música, la oreja regalada, el querer y no poder, la vuelta al ruedo de plaza de talanquera, y el triste cruzar de la, plaza cuando se marchaba al patio de caballo no era un buen final para un héroe  que entregó su alma y casi su maltrecho cuerpo para mayor gloria de la tauromaquia.

Morante se santigua y la plaza reza un padrenuestro. Aquí se le aplaude el destoreo de la  pose de salón delante del espejo ante un torete de mentalidad y actitud aborregada. Se aplauden detalles y con ese bagaje se autofinancia volver el año que viene.

Roca Rey tiene la virtud de poner en la plaza lo que le falta a sus oponentes, casta y entrega.

Su primer toro, terciado como toda la corrida, se lastimó una mano y aquí acabo la historia.

En el sexto, un becerrete en toda regla, realizó ese toreo encimista y valiente que le caracteriza. Aquello no despertó muchas pasiones. Él lo sabe. Antes de entrar a matar improvisa unas bernadinas muy cercanas tremolando la muleta que ponen de pié a los tendidos de sol. Mata de media estocada y Dª. Anabel Moreno, presidenta de la plaza, le regala una oreja minoritariamente solicitada.

El imperio de los monopolios taurinos se agranda, empequeñece la Fiesta y profana la Maestranza.

Resistencia catalana..Así recibía Berga a Franco





Persecució del català, Catalunya antifranquista, senyera prohibida, Franco ens odiava… tururut!

El año 1966 fue destacado por varios motivos. Algunos de ellos son fuente de satisfacción, mientras que otros, quedarán en la memoria como un capítulo más de la historia que, sin embargo, también es importante no olvidar. Justamente el 1 de julio de 1966, Berga vivió uno de esos momentos. El entonces Jefe de Estado, Francisco Franco, visitó la ciudad, en un recorrido por toda Cataluña. Era la primera vez y la única que haría parada en la comarca, y el Berguedà no le falló, otorgándole una entusiasta bienvenida.

Bajo el mandato del alcalde Joan Noguera, Franco fue recibido con todos los honores. En varios puntos de la ciudad se podía leer su nombre, y la capital se llenó de ofrendas florales, banderas españolas y pancartas, en las que se le alababa y adoraba. Tanto es así, que durante el parlamento que hizo en la plaza de San Pedro desde el balcón del Ayuntamiento, este lugar se llenó a rebosar de bergadanes que, de una manera desmesurada, equipararon el evento con una verdadera Patum.



sábado, 29 de septiembre de 2018

Podemos quiere demoler la cruz y el PSOE de Sánchez apoyaría la jugada


Podemos quiere demolerla y el PSOE de Sánchez apoyaría la jugada, no lo duden. Luego desacralizarán la basílica y, finalmente, expulsarán a la comunidad benedictina que reza por unos muertos y por los otros.


Lo que molesta, es la cruz

Valle de los Caídos. Que Franco les importa un bledo: lo que no soportan es la cruz

Desde el comienzo, Hispanidad insistió: lo de Franco era una excusa, lo que los cristófobos de PSOE y Podemos no soportan es la cruz, esa enorme cruz, que la cultísima vicepresidenta del Gobierno, doña Carmen Calvo calificó como “esa horrible cruz”.

Podemos quiere demolerla y el PSOE de Sánchez apoyaría la jugada, no lo duden. Luego desacralizarán la basílica y, finalmente, expulsarán a la comunidad benedictina que reza por unos muertos y por los otros.

Destruir la cruz: algo muy parecido a los de 1931, que llevó a 1934 y, finalmente, a 1936.

Españoles en Nueva York


POR CUENTA PROPIA
Manolo y Pepe Bienvenida
paseando por Nueva York, 1927, antes de torear de luces
en el Coney Island Stadium

POR CUENTA AJENA
Mariano & Moragas

POR CUENTA AJENA
Sánchez


LAS VENTAS, Horrible cogida a Fortes y oreja a Pablo Aguado, pura escuela sevillana


Fortes, en un momento de la dramática cogida - Foto: Paloma Aguilar


El malagueño sufre fractura de peroné, de la que será intervenido en los próximos días

Con una descucida corrida de Victoriano del Río, Talavante queda a la espera de su próxima cita en el sorteo de Las Ventas


Horrible cogida a Fortes y oreja a Pablo Aguado, pura escuela sevillana

Andrés Amorós
ABC, Madrid, 28.09.2018
Con la Plaza casi llena, comienza esta Feria de Otoño: pasará a la historia como la primera (¿la única?) en la que se han sorteado los toros y las combinaciones. Los toros de Victoriano del Río no dan el juego esperado; Fortes sufre una impresionante cogida; Aguado corta una merecida oreja.

Lamentando la ausencia del herido Ureña, aplaudo que lo sustituya Pablo Aguado, que confirma su alternativa. Recuerdo su faena, una de las mejores de la Feria de Abril. Desde entonces, apenas ha toreado, sólo cinco festejos. ¿Por qué? Me lo preguntan unos amigos sevillanos y no sé darles respuesta: es un ejemplo claro de injusticia. Con tan escasa experiencia, ¿estará preparado? Se juega mucho, esta tarde. Recibe, meciendo con garbo el capote, al primero, que flaquea; los remates a una mano, pura escuela sevillana, encantan también en Madrid. A las gaoneras «al tragantón» de Talavante, replica –y mejora– con primorosos delantales. El toro tiene movilidad pero las fuerzas justas y, por eso, se cierne, con peligro. Muletea con naturalidad y torería pero el toro se para y el éxito se frustra.

Alejandro Talavante, en un pase de pecho mirando al tendido - Paloma Aguilar

Talavante es la única primera figura que se ha apuntado a esta Feria. (Cada uno con su estilo, han manifestado su rechazo El Juli y Morante; este último, le dijo a Lorena Muñoz una de sus frases enigmáticas: «¿Apuntarme al sorteo? Depende del pito y la pelota…»). Tiene mérito Talavante, sin duda, pero también lo necesitaba porque ha toreado muy poco, para su categoría, sea por su cambio de apoderado o por poner condiciones excesivas. Apuntarse a estas dos tardes, en Las Ventas, es una fuerte apuesta. Protestan el segundo, también flojo, de extraño nombre («Jaceno» es una salsa picante de Jamaica). Bien, Trujillo, en banderillas, como siempre. Sin probaturas, Talavante hace el «cartucho de pescao», liga con facilidad naturales (su mejor arma). Algunos muletazos son buenos pero no todos. La faena es desigual, surge cierta división. Sube, al final, por quedarse muy quieto. Mete la espada con facilidad, algo desprendida, pero a la segunda.

Veo a Fortes, este año, más seguro, sin perder su impávido valor. Al tercero, que se pega una costalada, lo brinda con un largo discurso, al micrófono. (¿Por qué no se conecta esto a los altavoces de la Plaza? ¿No tienen derecho los espectadores a enterarse de lo que dice, tanto como los de la tele?). Plantado en el centro, lo engancha, corre bien la mano, mientras el toro repite, pero pronto se apaga y la verticalidad no emociona. Mata de un feo sablazo.

Pablo Aguado recibe genuflexo al toro de su confirmación - Paloma Aguilar

El cuarto es un «Ebanista» bizco, recibido con pitos y su comportamiento no mejora la acogida. Estalla la tormenta porque el presidente no lo cambia. La tarde no remonta: crece la cólera, las esperanzas menguan, diría Cervantes. Cuando el toro se cae, el personal se desentiende de los muletazos y se consuela increpando al presidente. (¡Si pudieran hacer lo mismo con los políticos que yo me sé!). Talavante desiste y, como no ha hecho faena, mata sin estrecharse.

El quinto se derrumba: tarda el presidente demasiado en cambiarlo. Mourinho diría, con su simpático acento portugués: «¿Por qué, por qué?». El sobrero, de Mayalde, es más toro. La voluntad de Fortes se estrella contra la sosería de la res. Al entrar a matar por tercera vez, sufre un tremendo volteretón, lo llevan a la enfermería: felizmente, no sufre cornada pero sí una lesión, pendiente de estudio.

Fortes, cogido al enterrar la estocada - Paloma Aguilar

El sexto, mucho más serio que sus hermanos (fue sobrero en Pamplona), renquea de los cuartos traseros y derrota, violento. Sin amilanarse, Aguado vuelve a lucir su estilo clásico en muletazos de buen trazo. Al final, buscándole las vueltas, improvisando, logra pases suaves. Acaba toreando de frente, puro estilo sevillano (lo afea con la tontería de mirar al tendido) y mata bien: justa oreja. Ha dejado una excelente impresión y las ganas de volver a verlo.

Postdata. Aplaudo la noticia de la concesión del premio Ciudad de Sevilla a Miura. Como decía el maestro Antonio Burgos, si todas las tradiciones valiosas españolas se hubieran conservado como la de los miuras, mejor nos iría…


FERIA DE OTOÑO

MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Viernes, 28 de septiembre de 2018. Primera corrida. Más de 20.000 espectadores. Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (1º y 4º), de pocas fuerzas y escaso juego; un sobrero de Conde de Mayalde (5º bis), deslucido.

ALEJANDRO TALAVANTE, de gris plomo y oro. Pinchazo y estocada desprendida. Aviso (saludos). En el cuarto, dos pinchazos y estocada (silencio).

FORTES, de tabaco y oro. Estocada defectuosa y descabello. Aviso (silencio). En el quinto, dos pinchazos y estocada. Pasa a la enfermería. Talavante acaba con el toro de tres descabellos.

PABLO AGUADO, de marfil y oro. Estocada trasera (saludos). En el sexto, estocada (oreja).

FERIA DE OTOÑO DE MADRID. Toros-monas victorianos-as para encumbrar a Talavante, sota-caballo-rey de la tauromaquia menú-del-día / por José Ramón Márquez.


Feria de Otoño en Londres
(Instantánea tomada a la misma hora que Talavante
 talavanteaba en Madrid)


El primero no lo vi. No sólo pensaba que la corrida empezaba a las seis y media, sino que además me llevé la entrada de la novillada de mañana [hoy para el lector]. De toda esa circunstancia lo más oprobioso fue que una especie de sans-coulotte que había en la Puerta Grande, que no demostró el más ínfimo interés en atender a mis mansas explicaciones, se dirigiese a mí como “caballero”, que es cosa que me enfada y me molesta sobremanera. Me busqué las mañas y, de igual forma que Fernando Arrabal entró en la Plaza de manera mágica e inexplicable el día aquél de la mítica curda nocturna en TVE, yo me vi dentro de la Plaza de manera indescifrable, gracias al Señor sean dadas.
Sirva esta ínfima digresión para explicar de alguna manera la poca mella que había hecho en mi ánimo de depauperado aficionado la campañita talavantesca que nos quiere presentar al pacense como ariete de un movimiento antisistema, y todo porque se enfadó con Toño Matilla por un asunto de dineros, y la contraprestación del taimado taurino charro fue echarle al dique seco de los contratos. Entonces Talavante se viene a Madrid sin apoderado…

-Oiga, que falta lo de la finca.

-¿Qué?

-Lo de la finca. Que me dijo un señor que en vez de billetes se quería arreglar la cosa con una finca…

-¿Y?

-…pues que era una finca en la que las liebres tenían que ponerse botas de escalada…

Dimes y diretes, que vaya usted a saber. La cosa es que Talavante perdió simultáneamente el apoderamiento y los ajustes y se viene a Madrid a “dar la cara” y con el hueco en blanco en la ficha del festejo en la parte de “Apoderado” y con un sorteo o rifa que se sacó Domb de la manga para contento de buenas gentes e incautos. Y la cosa es que Tala nunca ha sido antisistema, que más bien ha sido parte perfectamente engranada en el sistema, y que puestos a buscar heterodoxias sinceramente prefiero quedarme con el exquisito “Inclusero”, Gregorio Tébar, o con ese Curro de la Casa que anda tratando de edificarse un futuro por el campo alcarreño, dicho lo anterior sin menoscabo de que aquí somos del que lo hace, sea Julián o su porquero.

De lo que no vi, y me fue relatado por personas de mi máxima confianza, dejaré aquí la ovación con la que se celebró en la Plaza la presencia de Talavante, obligado a saludar desde el tercio, y las dos verónicas de Pablo Aguado al toro de su confirmación. De lo que vi, lo primero fue Talavante, a quien en opinión del aficionado X. le va mucho mejor tener al público a la contra que entregado, tal y como hoy se pudo comprobar, que acaso Tala sea algo indolente en su carácter. El caso es que se plantó en el tercio y, sin más probaturas, le recetó una serie de naturales a Jaceno, número 41, que nos hicieron pensar que Talavante venía a Madrid a cerrar bocas y a dar un golpe de timón. Este prometedor inicio de faena a su primero se compone de dos series de naturales sin pensárselo, sin probaturas: naturales haciendo galopar al toro desde las tablas e iniciando la serie con la muleta plegada, pases  por alto y del desprecio y luego otra más acaso de algo menos de intensidad y en seguida la mano a la diestra y la faena que se despeña en la vulgaridad del día a día, del toreo de ventaja y sin remate, del pelmazo sota, caballo y rey (and rock) de la tauromaquia contemporánea. Eso es lo que duró la apuesta de Talavante, y no hay ni que decir que el toro de Victoriano del Río era la máquina de embestir, tal y como desea su criador, y que las embestidas de Jaceno no sirvieron para que Talavante superase su indolencia y se plantease que otra faena era posible y que hoy era el día en el que todo estaba a su favor. Evidentemente recibió los generosos aplausos de los que aman ver al toro en movimiento, a despecho de dónde viene y de a dónde va, pero la impresión neta que manda al tendido es la de una faena a menos, faena que se sume paso a paso en la vulgaridad y la ventaja que remata con un pinchazo tirando la muleta y una estocada desprendida. Muy magra la cosecha para tanto ruido, principalmente porque el toro se va sin torear. Su segundo ya no era como el otro. Recibió justas protestas por su condición blandengue, la cual le hacía no entregarse a los muletazos que se le proponían, imaginamos que para disgusto de su criador, y tirar cabezazos que deslucían bastante la labor de Talavante, ya de por si bastante deslucida. Ahora el extremeño va obligado a presentar un triunfo con los de Adolfo dentro de una semana para no tener que enfrentarse a un futuro de color catafalco.

Fortes tuvo ante sí el toro con el que sin duda habría soñado en la paz de su hotel, ese toro que encumbra o hunde, y vive Dios que las condiciones embestidoras y repetidoras de Frenoso, número 73, van a ocupar una buena parte de las pesadillas de Fortes. La cosa es que le salió el toro y él lo dejó pasar; el hombre no fue capaz de encontrar su discurso y no merece la pena hacer más leña de este árbol. La conciencia de su incapacidad con el buen Frenoso le sacó de la corrida. Le echaron al corral a su segundo y en su lugar salió una bolita de carne del Conde de Mayalde que tenía sus cosillas y al que si se le exigía un poco y se le consentía otro poco se entregaba, pero Fortes estaba fuera por completo de la corrida en esos momentos. Se quedó en la cara del toro al entrar a matar y consiguió horrorizar a la Plaza en los interminables segundos que fue zarandeado por el toro, por fortuna sin consecuencias graves. Le cogen mucho los toros a Fortes.

Y Pablo Aguado en su segundo se mostró pinturero y tan falto de compromiso como cualquier otro de los de su edad. Aguado es de los que debe dar gusto verle torear sin toro, que tiene unas buenas maneras, pero le han enseñado a dar pases de esa manera y ése es el problema, que se debe creer que el toreo va por ahí. El toro pedía distancia y no se la dio, por más que el bicho se lo trataba de explicar. No hubo forma, que él estaba a lo suyo y en lo suyo no entraba la palabra distancia. Planteó el clásico trasteo por afuera sin ajuste ni remate, guió las buenas condiciones de Corchero, número 62, a prudente distancia de su anatomía, por lo que pudiera pasar, y cuando consiguió enhebrar unos cuantos “pases” le jalearon vehementemente desde los tendidos a los que se puso a mirar sin ton ni son, en vez de intentar dar un pase que mereciese ese nombre. Luego vino la estocada desprendida que tumbó al toro y la consiguiente petición que fue atendida solícitamente por don Justo Polo, que sacó el trozo de sábana blanca a la que denominamos “pañuelo” para concederle a Pablo Aguado una inútil oreja de nulo peso y de nulo valor.

Del ganado diremos que fueron cuatro de Victoriano del Río, uno sustituido por el Mayalde del que ser habló más arriba,  y dos de Toros de Cortés que ya no sé los toros de este rancho que llevamos en lo que va de año en Las Ventas, lo mismo veinte o más. Los crían para la cosa del último tercio e independientemente de lo que hicieran en los otros dos tercios, al llegar a su momento de gloria, obsequiaron graciosamente sus embestidas, por más que no fuesen aprovechadas. El ganadero estará contento.