la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 19 de octubre de 2020

¡Salvemos la Fiesta! / por Paco Cañamero

Nos despertamos este lunes con un ataque frontal a la Tauromaquia. Ahora, nada menos, que por el ministro de Cultura, Rodríguez Uribes, en unas lamentables declaraciones realizada al diario El Mundo, que son más que el reflejo del antitaurinismo de este gobierno comunista que está destrozando a España. De este Gobierno que desde antes de llegar al poder ya dejó ver sus intenciones y que ha aprovechado la lacra de la pandemia para clavar su estilete en el mismo corazón de la Fiesta.

 ¡Salvemos la Fiesta!

Paco CañameroGlorieta Digital / 19 Octubre 2020

Tristísimo y una vez más se pone en evidencia que la Tauromaquia jamás debió salir de Interior, donde le fue tan bien y no el Ministerio de Cultura donde únicamente ha recibido palos y menosprecios desde su llegada.

Hoy, con las declaraciones de Rodríguez Uribes, los aficionados han vuelto a mostrar su indignación. Y también su indefensión, porque nadie es capaz de dar un paso al frente para la defensa del toreo, más que casos aislados. Pero cuando es más necesaria que nunca la unión, otra vez más, cada cual ha remado en las aguas de su interés. Y esto creo una debilidad que aprovechan los enemigos.

Lo malo no son los reiterados ataques que buscan tambalear el arte del toreo, no. Lo malo es que las gentes que viven de ese arte aguantan con los brazos cruzados y en ocasiones poniendo la otra mejilla, ante una campaña que no busca más que erradicar la Tauromaquia.

Es hora de decir basta, de parar tantas tropelías ante esta gentuza que desde las altas instituciones del Gobierno está cercenando todo lo que es España y sus tradiciones. La Tauromaquia es grandiosa y no puede seguir siendo un naufrago en aguas de nadie. Ya es necesaria la acción y olvidarse todos de su interés. El frente común es lo único que la puede salvar y arrinconar a esos comunistas del gobierno que están destrozando al país.


BIENVENIDA UNA HISTORIA CARAQUEÑA / por Víctor José López EL VITO


La dinastía Bienvenida es junto a la de los Silveti, la única dinastía en la Fiesta de los Toros con cuatro generaciones de toreros. Los nexos con Caracas y toda la Venezuela taurina de la familia Bienvenida, hacen justifican la fundación del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida, lo que ocurrió en el restaurante La Castañuela, gracias a la amable invitación de la Junta Directiva de la Peña Taurina Aficionados de Caracas para que el histórico acto se celebrara en la sede de su peña en Las Mercedes, Caracas. 

BIENVENIDA UNA HISTORIA CARAQUEÑA

Un recuerdo venezolano
para Fernanda Haro,
gran periodista mexicana

Víctor José López EL VITO
A LOS TOROS / Caracas, 19 de Octubre de 2020
Habiendo remontado una brillante carrera llegó Bienvenida a de la fiesta de los toros. Sólo le faltaba rematar Madrid, dar el golpe definitivo y tomar el trono del toreo. Don Modesto tuvo que reconocerle como gran figura del toreo, tras haber exaltado al trono del Vaticano a Ricardo Torres "Bombita" cuando reseñó la crónica con el laudatorio título: "El Papa de la Tauromaquia". 
A los días, siempre en Madrid, Manuel Mejías "Bienvenida III" logró la gran faena y don Modesto apeló en su exaltación al nombre con el que la Iglesia distinguía al Jefe de la compañía de Jesús en Roma, los jesuitas, y distinguió a Bienvenida con el nombre de "El Papa Negro" Pero había que confirmar lo que expresaba Rafael Hernández, quien escribió cuando Bombita y Gallito se peleaban el cetro del toreo en 1910 "otro torero que ponía por delante de Bombita y de Gallito, era Bienvenida". Manuel Mejías entiende que la cuestión no está en escribirlo, leerlo o decirlo, sino que debe hacerse, así que acepta el reto de encerrarse en solitario en la Plaza de Madrid con seis toros del Conde de Trespalacios el 10 de julio de 1910, la fecha cuando el toreo cambió de rumbo, porque Bienvenida lo conduciría por distintos senderos. 

Aquella tarde Manuel Mejías vistió en el Hotel Ultramar, en la Calle del Arenal del que hoy llaman "viejo Madrid". Un sitio al que nos condujo Paco Aguado, una tarde luego de una reunión en La Bernarda en compañía de Alberto Ramírez Avendaño, José Carlos Arévalo y Curro Vázquez. El traje fue grana y oro, unas sedas que según "El caballero audaz" realzan la juventud, armonía serena y no poco marchosa figura de “este torero por el que las mujeres pierden el sueño". Fue el día de la Corrida Real con Sus Majestades de Portugal en el Palco. Las cosas marcharon bien, en los dos primeros toros... Y salió "Viajero", tercero de la tarde, número 13, cárdeno entrepelado, grande, poderoso, bravo ...Recibió siete varas y mató cuatro caballos. Era el toro con el que había que "armar el taco". Fue el toro, de acuerdo a los tiempos, para colocarse en figura del toreo, era la vida o la gloria. Cuenta mi recordado amigo y gran periodista sevillano Filiberto Mira que -"Viajero", un toro con mucho "malage" no le obedeció en aquel pase estatuario ... la faena que quedó tronchada porque el pitón de "Viajero" taladró el muslo del torero, desgarrándole carnes, venas, arterias ... y destrozándole la femoral de la ingle izquierda". Don Manuel comenzó su descenso después de la cornada del toro de Trespalacios, sin embargo enfrentó con dignidad a Joselito y a Belmonte, como lo había hecho con Bombita. 

 CARACAS LENTEJUELA EN EL CAPOTE BIENVENIDA

El citado Filiberto Mira refiere en su "Historia de un torero" que: - " Los triunfos de Gallito y Belmonte, y la tremenda cornada de "Viajero" son las causas que motivan el que naciera Antonio Bienvenida en Caracas". Primero, y superada la convalecen de aquella horrible cornada para la que no hubo anestesia, clinica y muchos menos ciencia, realiza Bienvenida "la faena de mi vida". 

Bienvenida casa con Carmen Jiménez y funda una familia que llena de gloria la más hermosa de las fiestas, hace campaña por América y viene a Caracas. 

En Caracas nos detenemos, porque nuestra ciudad es de relevante importancia para la Dinastía Bienvenida. Acá, en la plaza de toros Circo Metropolinano, donde estuvo en su inauguración como peón de Hermosilla, y donde toreó cinco tardes triunfales en 1915 llegó en 1922 procedente de Cartagena de Inidas, en Colombia. Se asienta en las playas de Macuto donde lleva a vivir a su familia. Deja a lo que supuso fue buen resguardo a la mujer y los hijos y su ánimo torero lo lleva a México, Guatemala. Carmen y los niños de quedan en Venezuela y es en Caracas, en el Hotel Madrid, donde el 25 de junio de 1922 nace Antonio, un niño que en vez de traer, como decimos por estos pagos "su arepa debajo del brazo" trajo dos muletas, una en cada mano. Aquel día, el 25 de diciembre de 1922 el Papa Negro toreaba, mano a mano en Bogotá, con Rafael el Gallo. En Caracas nació Antonio Bienvenida en el Hotel Madrid, en la Esquina de Municipal. Hospedaje propiedad de la familia Saval. 

También fue en Caracas donde Manolo y Pepe torearon por primera vez, lo que ocurrió en la plaza de toros del Circo Metropolitano, donde los Bienvenida torearon becerros de media casta.Todo fueron razones suficientes para el afecto, pocas en consideración de los muchos nexos de cariño, de historia, de amistad y de torería que nos unen a los venezolanos con los Bienvenida. Es justicia exaltar la amistad de los Bienvenida con la familia del general Juan Vicente Gómez, quien en una oportunidad que don Manuel se encontraba en difíciles circunstancias económicas le regaló el pasaje a todos los miembros de la familia Mejías - Jimenez para regresar a España, en un vapor que los llevó de vuelta al Puerto de Cádiz. 

Aquella amistad con los hijos de don Manuel, Manolito y Pepe, era motivo de orgullo para don Ramón Martínez Rui, esposo de doña Cristina Gómez, hija del general y madre del matador de toros Carlitos Martínez . Manolo Bienvenida para 1933 era ya figura del toreo, vistió los carteles de la temporada inaugural de la Maestranza de Maracay, más por la amistad que lo unía con los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez que por otra cosa. Maracay, aquella temporada y con el concurso de la Dinastía Bienvenida, le dió un fuerte golpe al timón de la historia taurina en Venezuela que la condujo por derroteros muy importantes, tan importantes que la Ciudad Jardín en el tiempo se convirtió en Cantera de la Fiesta en Venezuela.  

CUATRO GENERACIONES 

La dinastía Bienvenida es junto a la de los Silveti, la única dinastía en la Fiesta de los Toros con cuatro generaciones de toreros. Los nexos con Caracas y toda la Venezuela taurina de la familia Bienvenida, hacen justifican la fundación del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida, lo que ocurrió en el restaurante La Castañuela, gracias a la amable invitación de la Junta Directiva de la Peña Taurina Aficionados de Caracas para que el histórico acto se celebrara en la sede de su peña en Las Mercedes, Caracas. 

Esta familia de toreros tiene sus orígenes en un pueblo de Extremadura de nombre Bienvenida, donde Manuel Mejías Luján tomó por apodo el nombre de su lar nativo. Mejías Luján fue un eficaz lidiador, un buen banderillero y peón de confianza de matadores de categoría como en su tiempo lo fueron Bocanerra, Chicorro, El Gordito, Hermosilla, Mazzantini y del mexicano Ponciano Díaz. Tan importante que en los viajes de sus maestros, Mejías Luján los acompañaba a América donde actuó en las plazas de más categoría como en su momento lo fueron La Habana, México, Montevideo y aquí en Caracas donde estuvo con la cuadrilla de Manuel Hemosilla en 1896 en la inauguración de la plaza de toros Circo Metropolitano.

Manuel Mejías "Bienvenida" casó con Teresa Rapela, unión con la que inició la historia, grande y noble, como la califica el gran bienvenidista Filiberto Mira. Un gran periodista extremeño, de Olivenza para más señas, que nos pretigió con su amistad. José Mejías Rapela, Bienvenida II, hijo mayor de Mejías Luján, fue un caso de rebeldía y de bohemia, hombre de contagiante simpatía y gracia, puso de lado su talento para disfrutar sin apuros, sorbo a sorbo de la vida. Fue novillero, banderillero, matador de toros, de nuevo banderillero y, por encima de todo muy buen taurino. Fue "el tío de los Bienvenida". Capaz de descubrir en el matadero de Sevilla a Pepe Luis Vásquez, como a Antonio Bienvenida en la casa de su hermano Manuel, cuando el relumbrón del éxito de sus hermanos Manolo, Pepote y Rafael, encadilaban a la familia. 

Manuel Mejías Rapela, Bienvenida III, fue un gran torero, figura del toreo al que el referido toro de Trespalacios retiró de la profesión cuando competía con Bombita el pontificado de la Fiesta. Manuel Mejías Rapela "El Papa Negro", fue contratado en la temporada de 1915 por Manuel Martínez "Cerrajillas" para actuar en la temporada de la plaza de Puerto Escondido, el Circo Metropolitano, a raíz de un pequeño pero ruidoso escándalo mediático provocado por el ingenioso extremeño. Venía Bienvenida de Lima, donde había participado en la temporada de Acho, de paso para España. Su presencia en Caracas junto a otros toreros de cartel, provocó un revuelo entre aficionados que exigieron su contratación para la temporada caraqueña. La oferta del organizador no satisfizo a Bienvenida, quien publicó una carta donde expresaba "no haber llegado a una inteligencia entre la empresa y yo, y teniendo que partir para España..." La carta hizo tal efecto que Manuel Mejías Bienvenida fue contratado para actuar cinco tardes en Caracas. 

De la unión del "Papa Negro"con Carmen Jiménez Álvarez, nació el jardín florido de la dinastía, sus hijos la gran figura del toreo y competidor de los ases de la época, Manolito, Bienvenida IV, el sabio Pepe, Bienvenida V, el precoz Rafael Mejías Jiménez, Bienvenida VI, el caraqueño Antonio, Bienvenida VII, el elegante Angel Luis, Bienvenida VIII, nuestro entrañable y muy apreciado amigo y siempre recordado Juanito, Bienvenida IX y Miguel Mejías Álvarez, Bienvenida X, hijo de Ángel Luis y en la actualidad presidente del Consejo de Asesores del Capítulo Caracas del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida en Venezuela que pasado mañana juramentará su Junta Directiva en la sede de la Peña Taurina Aficionados de Caracas.

Otro Ortega que arrea... / por Fernando Fernández Román

 Arrumbado en el miserable rincón de la incomprensión, estaba ahí, al acecho de que alguien se diera cuenta de sus cualidades innatas para expresar lo que rebulle en su más honda intimidad: mostrar la belleza, haciendo abstracción del peligro, sin aparente esfuerzo. Se llama Juan y es de Sevilla. De Triana, concretamente, dicen por ahí.

Otro Ortega que arrea...

FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN
República / 18/10/2020
Ortega es un apellido sobradamente acreditado en la historia del toreo. Lo llevaba cosido al corazón –era el de su querida madre—Joselito el Gallo y también, por idénticas circunstancias maternas un labriego curtido por los soles toledanos de Borox, llamado Domingo, o el impecable artista de la Isla de San Fernando, por buen nombre Rafael. Se citan a los “ortegas” toreros más significativos de distintas épocas del siglo XX, al que debe unirse, por derecho propio, el más cercano en el tiempo: Ortega Cano. Todos ellos tienen reservada su página en esa historia, una página de dimensiones y tratamientos bien diferentes, como fácilmente se comprenderá. No es menester explicar la mensuración en importancia o trascendencia de unos y otros, sobre todo porque aquél Joselito no admite comparaciones; pero el Ortega suena y resuena constantemente –el buen “son” de los que son--  cuando se habla de grandes intérpretes en el arte de enfrentarse al toro en la Plaza. 

Hoy día, ahora mismo, otro Ortega ha salido a la palestra taurina para dar que hablar, mucho y bien. Ha salido de esa madriguera sórdida y hosca en que con demasiada frecuencia se acurrucan los que tienen poco que hacer y mucho que decir en esta loca aventura de crear arte frente al riesgo implacable de lo irracional, que en muchas ocasiones, curiosamente, no es el toro. 

Arrumbado en el miserable rincón de la incomprensión, estaba ahí, al acecho de que alguien se diera cuenta de sus cualidades innatas para expresar lo que rebulle en su más honda intimidad: mostrar la belleza, haciendo abstracción del peligro, sin aparente esfuerzo. Se llama Juan y es de Sevilla. De Triana, concretamente, dicen por ahí. No es un torero nuevo, porque lleva ya seis años de matador de toros, pero con muy poquito chance en la agenda de los empresarios. No estoy ducho en estadísticas, pero juraría que, como matador de toros, en todo ese tiempo no se ha vestido de luces arriba de treinta y tantas tardes. Tiene, en cambio, una baza a su favor: está instalado en el boca-a-boca de acrisolados aficionados y de los profesionales sinceros, de prestigio. “Hay un tal Juan Ortega, de Sevilla, que lo borda; como le embista uno te hace cosquilleos en la barriga…” me han susurrado con harta frecuencia. Lo vi de novillero y de matador en Madrid, en tardes de escasa fortuna ante los toros; pero se ha destapado este año, con actuaciones en Linares, Córdoba y Jaén que han conmocionado el cotarro de este final de temporada, la desmochada temporada de la pandemia. Es algo así como la buena nueva taurina del pésimo año veinte/veinte. La gran revelación, sin duda. Trae a la Fiesta la frescura de quien explica lo que sabe sin ampulosidad ni alharacas. Es displicente y, a la vez, rotundo. Mueve los engaños con suavidad, aplicando ese tempo de los artistas que se embelesan en la propia obra, oteándola desde las alturas con el mentón apoyado en el medallero del pecho, como si se recreara viéndola llenarse de solemnidad. 

Juan Ortega ha pegado esos tres aldabonazos y se ha colocado en los mejores puestos de  la parrilla de salida para la próxima carrera. Se ha instalado ahí sin pegar codazos a nadie, sino lances de seda a la verónica, pases naturales cosidos entre sí, lentos y largos, además de adornos improvisados que adoba con una miajita de sevillanía. A mayores, se va tras la espada como una vela y pone –cuando puede-- el acero en lo alto. Por decirlo con la muy gráfica expresión del aficionado castizo de antaño: “torea como los que no matan y mata como los que no torean”. Ahora, “solo” tiene que revalidar la categoría que apunta y confirmar las alborozadas expectativas que se ha entretenido en tejer, para gozo de sus muchos partidarios. Cuentan que, al principiar la década de los 30 del pasado siglo y con ocasión de ir a Murcia a echar un vistazo a la figura recién salida del horno, encarnada en el labrantín toledano, por nombre Domingo ya mencionado líneas arriba, Juan Belmonte sentenció: “Este Ortega, arrea…” Trasladada la frase a esta contemporaneidad, con la venia pedida humildemente y la inmensidad de la distancia en que me hallo de los grandiosos maestros recién citados, me  permito retomarla con este añadido: “Y este otro Ortega, también…“   Bienvenido sea.

Juan Ortega no es torero desde ayer… / por Antolín Castro

 Foto: Muriel Feiner

¡Sí señor! Juan Ortega ha traspasado la frontera de Madrid y se le ha podido ver durante mes y medio en tres corridas diferentes. ¿Y qué se ha visto? Se ha visto algo claro y transparente, Juan Ortega es un torero de los pies a la cabeza. De los que se cuentan con los dedos de una mano y te sobran dedos.

Juan Ortega no es torero desde ayer…

....ni en Jaén ni desde hace mes y medio en Linares. Y aquí es cuando surge la pregunta ¿Los taurinos que presumen de saber de esto, no lo sabían, no lo habían descubierto?

Antolín Castro
Madrid,  18 Octubre 2020
Lo sucedido ayer en la plaza de toros de Jaén seguramente habrá abierto los ojos a muchos, a casi todos.

Para muchos puede que sea así, para otros ese abrir de ojos se produjo en la corrida de Linares del mes de agosto y para algunos lo haya sido el pasado día 12 en Córdoba. En todos los casos, quienes hayan abierto los ojos lo han hecho acertadamente.

Quitando esas reseñas en plazas andaluzas, los aficionados de Madrid, en 2018, ya abrieron sus ojos de par en par cuando vieron torear al sevillano el día de la Virgen de Agosto. Esto no es nada nuevo, en Madrid suelen suceder estas cosas, pues es allí, en Las Ventas, donde actúan esos toreros que no gozan de los beneficios del sistema y, por tanto, no son paseados por todas las ferias. La afición de Madrid por eso es tan crítica, porque conocen a infinidad de toreros que otras aficiones no conocen ni por televisión y que, cuando los comparan con las figuras que allí actúan, saben de otros que pueden y saben hacerlo mejor. Una evidencia que no se puede pasar por alto.

En este año extraño, curiosamente, cuanto ha sucedido, casi todo, se ha podido ver por televisión y de ese modo todos hemos podido ver a todos los toreros actuantes y es ahí, en esos festejos enumerados, en los que ha actuado Juan Ortega, cuando todos han podido apreciar la clase de torero que lleva dentro el sevillano. Es decir, los aficionados han tenido la oportunidad de ver toreros que no son del circuito y comprobar que los hay mejores que los que ‘circulan’.

¡Sí señor! Juan Ortega ha traspasado la frontera de Madrid y se le ha podido ver durante mes y medio en tres corridas diferentes. ¿Y qué se ha visto? Se ha visto algo claro y transparente, Juan Ortega es un torero de los pies a la cabeza. De los que se cuentan con los dedos de una mano y te sobran dedos.

De sus formas toreras emana la más sencilla naturalidad, algo nada sencillo si no es de verdad; esa naturalidad real se transmuta en elegancia, todo ajeno a esa afectación antinatural que todo lo hace superficial, cuando no artificial. La belleza lo abarca e inunda todo sin que nadie pueda sentirse extraño. La magia del toreo te alcanza y te envuelve.

En sus manos solo hay torería y verdad, dos de los elementos que hacen viable el arte de torear. La seda del capote lo es ciertamente y deja de ser percal, mientras la franela de la muleta se hace de seda también. Y todo cuanto dejo escrito lo ejecuta con seriedad y medida y con el ajuste cabal que ha de tener el toreo, sin atajo alguno. Nada hace de cara a la galería y eso lo notan esos públicos acostumbrados a la superficialidad o al artificio, al plástico. Su toreo no es de plástico en absoluto, pero es pura plástica por la pureza y naturalidad con que lo hace.

Pero Juan Ortega no es torero desde ayer en Jaén ni desde hace mes y medio en Linares. Y aquí es cuando surge la pregunta ¿Los taurinos que presumen de saber de esto, no lo sabían, no lo habían descubierto? Eso no se aprende ni se compra en Amazon de un día para otro. Una vez más se demuestra que lo mejor no lo encuentran nunca o, en su caso, les molesta que lo podamos ver los demás y por eso nos lo ocultan durante años y años.

Es por todo ello que doy un suspenso absoluto a los que de esto vienen haciendo solo un juego trucado. Otro torero oculto por mor de intereses ajenos a la verdad. Juan Ortega ya está en esa pequeña nómina de los toreros a los que gusta ir a ver.

PREMIOS FERIA DE JAÉN: JUAN ORTEGA TRIUNFADOR

Juan Ortega, Guillermo Hermoso de Mendoza y ‘Basurilla’ de Cortés premiados en Jaén.

El jurado de los premios taurinos de San Lucas 2020, compuesto por asociaciones taurinas de Jaén, Federación Taurina de Jaén, prensa especializada, sociedad propietaria de la plaza de toros, empresa y ayuntamiento, ha fallado los siguientes galardones:
  • Triunfador: Juan Ortega.
  • Mejor rejoneador: Guillermo Hermoso de Mendoza.
  • Mejor toro: Basurilla, nº153, de Toros de Cortés, lidiado en sexto lugar el 17 de octubre por Juan Ortega.
  • Mejor banderillero: Juan Carlos García, de la cuadrilla de Curro Díaz.
  • Mejor picador: José Manuel García, de la cuadrilla de Daniel Luque.

Carta abierta a las porteras del CNI / por Eduardo García Serrano

 
Anda, corre, ve y dile a tu amo que Eduardo García Serrano despide este artículo escribiendo ¡Viva Franco y Arriba España! Si así lo haces, pronto estarás en el paro, Abundio, con un cartelito colgado del pecho en el que ponga “Cave canem, que es tonto”.   


Noticia relacionada:

Carta abierta a las porteras del CNI 

EDUARDO GARCÍA SERRANO
El Correo de España - 18 Octubre 2020
Un Estado sin Servicios Secretos, de Inteligencia y Espionaje no es un Estado, es un balneario. Su labor sorda, su callada presencia y su cosecha de información vendimiada en las cloacas y en los palacios, en los burdeles y en las parroquias de todo el mundo, es el pan de la Seguridad Nacional, la pólvora de su estrategia y el santo y seña de su táctica. Llegado el caso (que siempre llega) la información arrebatada al enemigo en el frío silente del espionaje, donde no hay cuartel ni lápidas ni esquelas para sus agentes, es la brújula de los mapas y la bala trazadora que orienta el tiro de la Defensa Nacional. Esa es la grandeza de los Servicios Secretos.

Cuando el Servicio Secreto se convierte en un chiribitil de porteras y en una jaula de cotorras dispuestas a pasarle la bayeta a los partidos políticos, espiando a los Medios de Comunicación y a los periodistas desafectos al Régimen que incuba el Delenda est Hispania para proclamar la III República socialcomunista, como el CNI está haciendo con El Correo de España, la grandeza del agente de Inteligencia desciende hasta la abyecta condición del delator, del chivato, del colaboracionista que amasa su soldada denunciando fascistas, poniendo los listados con sus nombres en los felpudos de las alcantarillas del PSOE y de Podemos, tal y como hacían las porteras en la España del Frente Popular delatando ante los milicianos rojos a los vecinos que ellas sabían que no lo eran.

No tendrás que sudar mucho para ganarte el pan, portera del CNI, contándoles a tus amos que un servidor y El Correo de España somos sus enemigos. 

No lo hagas, no por nosotros sino por tu propia seguridad laboral, pues te echarían por tonto; por ser ese tonto que llega a Torrevieja y se desgañita voceando que ha descubierto el Mediterráneo. Anda, corre, ve y dile a tu amo que Eduardo García Serrano despide este artículo escribiendo ¡Viva Franco y Arriba España! Si así lo haces, pronto estarás en el paro, Abundio, con un cartelito colgado del pecho en el que ponga “Cave canem, que es tonto”.   

domingo, 18 de octubre de 2020

FERIA DE JAÉN. Insípido mano a mano entre Justo y Luque / por Antonio Lorca

 Y quedó en el ambiente la sensación de que hay que ser más exigentes con los toreros, que deben ser innovadores e imaginativos con las telas, y más certeros con el estoque. Si se hace todas las tardes lo mismo, el resultado no suele variar, y casi siempre es el aburrimiento y el pronto olvido.

Insípido mano a mano
  • Luque y De Justo pasean tres y dos orejas en una corrida con tres toros sobresalientes
ANTONIO LORCA
El País / 18 Octubre 2020 
Era, sin duda, uno de los ‘mano a mano’ de la temporada entre dos toreros ya veteranos, en sazón, con sobradas condiciones para protagonizar una gran tarde de toros.

Y, quizá, ellos y los suyos estén satisfechos; al igual que los generosos espectadores jienenses; cinco orejas no se cortan todas las tardes, por lo que habrá que convenir que fue un festejo interesante y divertido.

Pues supo a poco, a muy poco. Mejor dicho, se podría esperar más de Luque y De Justo, que estuvieron bien, sin más, correctos, de aprobado suficiente, pero no sobresalientes; no arrebataron, apenas emocionaron y sus obras quizá ya pertenezcan al olvido.

Y torearon como mejor saben hacerlo con capote y muleta. Luque se lució por vistosas chicuelinas en su primero, airosas verónicas dibujó en el segundo, y de rodillas recibió al tercero con un farol, y siguió de hinojos a la verónicas hasta los medios. Se hartó de muletear al buen Núñez del Cuvillo que abrió plaza, se mostró seguro ante el soso de La Quinta, y se justificó ante el noble ‘juampedro’ que hizo quinto.

Emilio de Justo, por su parte, destacó sobremanera a la verónica ante el cuarto, y lo toreó a placer en el tercio final; no tuvo opciones ante el rajado segundo, y otra vez volvió a muletear con largura ante el encastado sexto.

¿Qué falló, entonces?

Cuando la embestida de un toro desborda una clase exquisita, el torero tiene que estar a su altura. Torear bien no consiste en dar muchos pases y alargar las faenas hasta el infinito. Y ambos toreros pecaron del mismo defecto. Además, mataron muy mal, lo que no es baladí.

Hubo toros de tres ganaderías, y tres de ellos ofrecieron espectáculo grande: los dos de Núñez de Cuvillo y uno de La Quinta, el quinto. Embistieron con movilidad, nobleza y hondura, y los tres exigieron algo más que señores incansables y repetitivos.

Se colocaron buenos pares de banderillas, eso sí; saludaron Antonio Chacón, Juan Cantora, Juan Contreras, Raúl Caricol y José Chacón.

Y quedó en el ambiente la sensación de que hay que ser más exigentes con los toreros, que deben ser innovadores e imaginativos con las telas, y más certeros con el estoque.

Si se hace todas las tardes lo mismo, el resultado no suele variar, y casi siempre es el aburrimiento y el pronto olvido.

La faja de Dámaso / por José Luis Barrachina Susarte

 Adviertan en la faja de Dámaso González la metonimia final de unos tiempos que antes se enlazaban sin que apenas se notasen las soldaduras. Tauromaquia moderna la llaman, la que no va a ser capaz de aguantar este último asalto, la época que recordaremos como la de mayor decadencia en la Historia del Toreo.

SUSARTE EN ESTADO PURO: La faja de Dámaso

José Luis Barrachina Susarte
Toros de Lidia, Octubre 2020

Nos acordamos mucho de los toreros antiguos y de la Tauromaquia clásica, lo cual no significa cerrar el cerco sino todo lo contrario. Cuanto menos halagüeño es el presente al que nos enfrentamos, más habitual resulta que tendamos a recordar las glorias del pasado, aunque uno de los consabidos valores que nos ha transmitido la Tauromaquia es el de tener siempre presente su Historia. Por eso cuando se celebran efemérides, y escribo esto cuando seguimos inmersos en este infausto año de Joselito, vertemos homenajes, opiniones, posts, likes, fotografías, carteles y recortes para honrar a los recordados toreros antiguos y sus tauromaquias.

Hace pocos días tuvimos la suerte de volver a disfrutar de una faena de Dámaso González en Madrid, enlatada y gracias al canal Toros TV a quienes hay que reconocerles grandes aciertos lo mismo que se les somete a crisis cuando procede, como nos sucede a todos, ahora alumbrados ahora ensombrecidos. Toreo puro.

No tuve la suerte de tratar mucho a maestro de Albacete, apenas muy poco roce salvo un día que a la orilla de los Arenales del Sol, en bañador echamos un buen rato hablando de toros, y algo parecido durante la última Feria de Hogueras que vivió, cuando mi amigo el genial fotógrafo Vicente Corona le hizo un precioso reportaje, cuando sin que nadie lo esperase ya estaba acabando su vida.

Aquella tarde de los años noventa, y me refiero a la televisiva, Dámaso vestía de torero con su arrolladora personalidad, terminando la actuación con el cuello de la camisa desgarbado tras matar a su segundo toro, y con la pañoleta descolocada, pero manteniendo inalterada su faja de color grana. En su sitio, en ese lugar de la cintura donde tiene que ponerse uno la faja, bien sea al vestirse de torero o bien al vestirse con cualquier otro atuendo que haga necesario el uso de la misma.

Cuando recordamos a los toreros clásicos, seguramente para rendirles un tributo de admiración, recuerdo y homenaje, no deberíamos quedarnos en la simpleza de las opiniones, posts, likes, fotografías, carteles y recortes, por mucho que obedezcan a criterios que nos puedan parecer entrañables. El recuerdo de las tauromaquias clásicas debe trascender de la superficialidad y adentrarse en los porqués, penetrando en los fundamentos. No sólo resulta importante la manera de mover las telas sino también otros detalles que no deberían estar perdiéndose a causa de pasar inadvertidos.

Observando la faja de Dámaso se da uno cuenta de que a los toreros actuales ya no se les ve la faja, porque no la llevan sino una cinta de tela justo por debajo de los sobacos que debería hacer justicia a su ubicación y llamarse sobaquera. Porque la faja ya no la llevan. Y al no llevar faja, sino sobaquera, la taleguilla tampoco se ciñe a sus cinturas sino que sube hasta abotonarse por el pecho y cada vez se ajusta más cerca del cuello, provocando un último efecto en el vestido de torear que consiste en que la chaquetilla acorta su caída para favorecer la esbeltez danzarina del diestro.

Miren ustedes a Lagartijo y Frascuelo, observen a Joselito y a Belmonte, analicen las trazas de Domingo Ortega o la de cualquiera de los Bienvenida, fíjense en Camino y en el Viti, o en Curro, o en Luis Francisco Esplá, quien explica con claridad que todo el clasicismo de su torero se inspira en lo que ha venido aprendiendo de quienes lo precedieron.

Adviertan en la faja de Dámaso González la metonimia final de unos tiempos que antes se enlazaban sin que apenas se notasen las soldaduras. Tauromaquia moderna la llaman, la que no va a ser capaz de aguantar este último asalto, la época que recordaremos como la de mayor decadencia en la Historia del Toreo.

Hablamos con César Rincón / por David Zamora


"Cuando das distancia al toro y te viene de largo, no sabes si viene a la muleta o no. Hay que tener temple y aguante"

Torero sincero y honesto que daba todo cada tarde que hacía el paseíllo y cuya Tauromaquia engloba los principios del toreo puro.

- "Lo más satisfactorio es que a uno le llamen torero de Madrid o que tenga el reconocimiento de los aficionados"

- "A mí hacer la noria no me parece bonito. Se está detrás de la oreja del toro, se expone menos"

- "Soy ganadero por amor y agradecimiento al toro bravo"

Por David Zamora
Pureza y emoción / Octubre/2020


Índice de preguntas al colombiano César Rincón, torero sincero y honesto que daba todo cada tarde que hacía el paseíllo y cuya Tauromaquia engloba los principios del toreo puro:

- 00:45 Usted es historia de la plaza de Madrid. Seis puertas grandes. La última en 2005 con todo hecho en el toreo y sin necesidad. Estuvo enorme. Ahí demostró que siempre será torero. 

- 02:40 Toros que ponen al público de su parte por su bravura, su casta... Es muy difícil darle la vuelta a eso. Sin embargo, cuando se consigue, el torero obtiene un triunfo rotundo y la admiración de los aficionados.

- 05:05 Se ha jugado la vida de verdad, con el añadido de que tuvo una cornada en Palmira que estuvo a punto de costarle la vida. ¿Cómo se superan esos percances para poder seguir exponiendo?

- 06:41 ¿A qué plazas de responsabilidad ha ido más cómodo y en cuáles sentía más presión?

- 10:13 Es cierto que se le exigía mucho. De hecho, usted una vez dijo que "estaba obligado a estar en el centro de la calle esperando al tranvía con el trapo en la mano".

- 11:55 El darle distancia a los toros es algo que gustaba mucho de usted. ¡Cómo los lucía! Había mucha verdad. 

- 13:20 Hablando del toreo actual. ¿Qué opinión tiene de esa noria tan de moda hoy? Eso no es ligar sino encadenar los pases. 

- 15:25 No tiene nada que ver con rematar un pase y después enganchar con otro. Hay una pausa en la que se expone mucho más. 

- 16:58 ¿Qué siente un torero cuando ruge la plaza con sus muletazos?

- 18:00 ¿Qué fue lo más importante que aprendió de cada uno de los apoderados que ha tenido, Luis Álvarez y los Lozano?

- 20:28 Y retirado, en vez de disfrutar, se hizo ganadero.

- 21:36 ¿Se van cumpliendo sus objetivos como ganadero?


Argumentario en defensa del Toreo: Dignidad / por Rafael Comino Delgado

El torero es un ser digno por ser humano y además porque se comporta dignamente, si respeta al toro y cumple las normas que rigen las corridas, y el toro tiene una dignidad otorgada por el hombre

Argumentario en defensa del Toreo: Dignidad

Rafael Comino Delgado
La palabra Dignidad deriva de latín Dignitas que significa valioso, aunque en el diccionario de la RAE tiene varias acepciones:

-Cualidad de digno, o valioso, inherente al ser humano por el simple hecho de serlo; excelencia, realce de algo; gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse; cargo honorífico y de autoridad, etc.

-Yo me voy a referir, básicamente, a la primera, al valor inherente al ser humano por el simple hecho de ser racional y libre, y a la dignidad adquirida por cargo y forma de comportarse.​ La primera nadie se la ha otorgado, la tiene por ser humano (Castilla de Cortázar, 2015). Por tanto, esta cualidad de digno es ontológica, diferente a la adquirida, que en realidad sería similar a un honor (Castilla de Cortázar, 2015).

Este concepto de dignidad ontológica, nace con el cristianismo, al considerase que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ser libre, lo que le confiere dignidad propia, concepto ligado a libertad y, consecuentemente, responsabilidad.

Varios grandes filósofos, como Platón, Pico della Mirandola y Kant, han opinado que solo el que tiene autonomía, en el sentido de que sabe y es capaz de decidir racionalmente, es un sujeto libre. Regula su comportamiento por normas propias, no está bajo el dictado o mando de otro.

Para Luis Recassens Siches, jurista y filósofo guatemalteco (1903-1977), el pensamiento de la Dignidad en el Hombre consiste en reconocer que tiene fines propios que cumplir, y desde el punto de vista Teológico la Dignidad se fundamenta en que el hombre es hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza.

Si bien los defensores de los “derechos de los animales irracionales” pretenden otorgarles dignidad propia, pues argumentan que tienen cerebro y capacidad de sentir, una cosa es tener cerebro (una mosca lo tiene) y otra ser un animal racional.

Un hombre es digno cuando actúa dignamente en su forma de comportarse en la vida, de acuerdo con su estatus, cuando es fiel a unos principios y dueño de sus acciones éticas

Para ser digno por sí mismo es necesario ser capaz de comprender el concepto Dignidad. Es necesario comprender que ciertas cosas solo tienen un valor inmaterial (como la dignidad de la persona, los principios morales), y eso los animales irracionales no lo pueden comprender.

En nuestra cultura occidental, la dignidad del ser humano es el centro de la concepción Ética y Jurídica.

Pero, como ya vimos, otra acepción de la palabra dignidad es: “Forma de comportarse”. Un hombre es digno cuando actúa dignamente en su forma de comportarse en la vida, de acuerdo con su estatus, cuando es fiel a unos principios y dueño de sus acciones éticas.

Así pues, el hombre es digno porque es racional y porque tiene unos fines propios que cumplir en la vida, pero además deberá comportarse dignamente para mantener la Dignidad adquirida, si no lo hace está perdiéndola a los ojos de los demás.

La corrida de toros se realiza bajo unas normas, elaboradas por el hombre, que deben ser respetadas y cumplidas íntegramente, con todas sus consecuencias, incluso hasta perder la vida. Por eso los toreros se pueden considerar héroes, pues aceptan perder la vida con tal del poder expresar su sentimiento torero, pero en la sociedad que vivimos, contaminada por la corrupción, la hipocresía, la falsedad y la mentira, se han perdido los verdaderos valores, los de siempre, para sustituirlos por lo más despreciable del ser humano, y acepta como héroes a aquellos que más mienten y más roban.

Si el hombre no cumple las normas de la corrida estará perdiendo su dignidad (adquirida) y faltando el respeto al toro, al aficionado, a él mismo, y en general a todos.

El toro es irracional y por tanto no puede tener dignidad por sí mismo, pero tendrá la que le otorga el hombre (Adquirida-Honor) al elegirle para que sea su colaborador en la plaza, en la creación de una obra de arte.

Pensamos que, en la plaza, al toro se debe el máximo respeto, pues nosotros vamos por voluntad propia, pero el toro va obligado.

El toro seguro que cumplirá con su obligación, que es la de embestir e intentar coger, y el hombre tendrá que cumplir con todas sus obligaciones, según las normas de la corrida, empezando por respetar al toro.

En conclusión, el torero es un ser digno por ser humano, y además porque se comporta dignamente, si respeta al toro y cumple rígidamente las normas que rigen las corridas, y el toro tiene una dignidad, otorgada por el hombre, al elegirle como su colaborador.


Jaén. Juan Ortega, “torero, torero” / por Antonio Lorca

Hubo dos generaciones de toreros: Ponce y Díaz, los veteranos, inasequibles al desaliento, apegados a las faenas interminables, pesados, y ventajistas; y Ortega, el joven, autor de dos faenas justas y medidas, antídotos del aburrimiento.

Juan Ortega, “torero, torero” 
  • El diestro sevillano cortó dos orejas en Jaén tras una primorosa actuación con capote y muleta

ANTONIO LORCA
El País, 17 Octubre 2020 
Juan Ortega se fue por su propio pie de la plaza, pero tuvo la dicha de escuchar gritos de “¡torero, torero!” con los que lo despidió el público de Jaén tras una brillantísima actuación ante el sexto de la tarde —al que se le dio la vuelta al ruedo—, que lo coloca en los primeros puestos de salida para la próxima temporada.

Su sentido de la naturalidad, el temple, la hondura y la sensibilidad delante de un toro fue lo más artístico y torero de la tarde.

Pero hubo otros detalles.

El momento más emotivo fue el brindis de Enrique Ponce a su cuadrilla en la corrida final de su temporada. El diestro llamó a Mariano de la Viña, convaleciente aún de la gravísima cogida que sufrió el 13 de octubre del año pasado en Zaragoza, y ambos se fundieron en un abrazo mientras la plaza, puesta en pie, rompía en una atronadora ovación.

Al inicio del festejo, una vez roto el paseíllo, Ponce fue homenajeado por sus 30 años de alternativa, y recibió un azulejo, placas, pinturas y otros recuerdos de los aficionados jienenses, que lo consideran hijo suyo por la especial relación del torero con la provincia.

Y hubo más.

Hubo una corrida mansa, noble como el almíbar, floja y desabrida de Victoriano del Río, que salvó los muebles con el ya citado sexto, que se movió y permitió el triunfo de Ortega.

Hubo dos generaciones de toreros: Ponce y Díaz, los veteranos, inasequibles al desaliento, apegados a las faenas interminables, pesados, y ventajistas; y Ortega, el joven, autor de dos faenas justas y medidas, antídotos del aburrimiento.

Los tres matadores fallaron con el estoque, y solo Ortega cobró una estocada en todo lo alto al segundo intento en el sexto. Todo lo demás fue una secuencia de pinchazos, bajonazos y estocadas caídas.

Un público de dulce, cariñoso, aplaudidor, festivo… Aplaudió a todos los toros en el arrastre y pidió las orejas para Ponce y Curro Díaz sin que ninguno de los dos hiciera méritos para ello.

Por cierto, Ponce luce en este momento de su carrera con el toro moribundo, al que cuida como buen enfermero, y le permite gustarse y soñar el toreo, aunque a muchos les provoque somnolencia. Despegado, aliviado y ventajista se mostró ante su primero, y lució a media altura ante el inválido sexto.

Curro Díaz volvió a reivindicar su condición estética, pero sus formas, sin fondo, carecieron de emoción. Muleteó bien, pero dijo poco, porque le faltó la misma entrega que a sus oponentes.

El primer toro de Ortega fue el más desabrido, y lo probó con elegancia, mostró que era inservible, lo castigó por bajo y lo pasaportó con rapidez. Como debe ser.

Un par de sentidas y suaves verónicas al último predijeron que algo estaba por llegar. El quite por chicuelinas —cómo se nota la influencia de su mentor, Pepe Luis Vargas— fue una lección magistral de torería, pinceladas de arte puro, fogonazos del mejor toreo. Fueron solo cuatro —la figura vertical, las zapatillas asentadas, la tela enroscada en el cuerpo—, pero inolvidables.

La faena de muleta fue para volver a verla; torerísimos ayudados por alto iniciales, abrochados con un molinete y un largo pase de pecho. Naturales largos y hermosos, derechazos hondos; todo hilvanado, medido y presidido por la naturalidad, la elegancia, el ceñimiento…

Qué pena ese pinchazo; y qué alegría ver torear de verdad…

DEL RÍO/PONCE, DÍAZ, ORTEGA

Plaza de toros de Jaén. 17 de octubre. Primera corrida de feria. Asistieron 2.000 espectadores.

Seis toros de Victoriano del Río, correctos de presentación, mansos, nobles, flojos, sosos y descastados; destacó el sexto, manso, también, pero con hondura y prontitud en la muleta. Se le concedió la vuelta al ruedo. 

Enrique Ponce: pinchazo, bajonazo perpendicular, descabello _aviso_ y dos descabellos (ovación); _aviso_ pinchazo y estocada caída (oreja). 

Curro Díaz: bajonazo que hace guardia, pinchazo y bajonazo (ovación); estocada caída (dos orejas). 

Juan Ortega: pinchazo y estocada caída y perpendicular (ovación); pinchazo y estocada (dos orejas). 

sábado, 17 de octubre de 2020

Morante, cuestionado / por Pla Ventura


José Antonio Morante de la Puebla no esconde su afiliación o preferencias políticas, algo que nadie debe de encubrir puesto que es un gesto de cobardía y, si la maldita izquierda que destruye España en todos los órdenes y en todos los sentidos, como le sucede a Morante que, en calidad de torero ve peligrar en grado sumo su profesión porque unos criminales la quieren destruir, ¿cómo no ser partidario de un hombre como Santiago Abascal que, además de aficionado, es un hombre de estado?

 Morante, cuestionado

Pla Ventura
Toros de Lidia / 17 octubre, 2020
Me produce una pena inmensa cada vez que leo en algún que otro medio, de extrema izquierda, claro, cuando cuestionan a Morante de la Puebla por aquello de su amistad con Santiago Abascal puesto que, en los tiempos que vivimos, horribles por cierto, solo es admisible para muchos medios que todos seamos amigos y adeptos de Pablo Iglesias o el tipo de la cara de cartón que preside el gobierno de España; no hay otra opción, o estás conmigo o contra mí.

La lógica, vista desde la perspectiva de Morante como la de cualquier ciudadano de orden, nos dicta que debemos de estar junto a las personas o instituciones que tienen orgullo del deber en su más pura acepción; sentido de la coherencia en todos los órdenes; ambición por la pluralidad de un mundo mejor; responsabilidad por parte de aquellos que nos deben de gobernar y si eso no sucede, es cuando debemos tomar otros derroteros.

José Antonio Morante de la Puebla no esconde su afiliación o preferencias políticas, algo que nadie debe de encubrir puesto que es un gesto de cobardía y, si la maldita izquierda que destruye España en todos los órdenes y en todos los sentidos, como le sucede a Morante que, en calidad de torero ve peligrar en grado sumo su profesión porque unos criminales la quieren destruir, ¿cómo no ser partidario de un hombre como Santiago Abascal que, además de aficionado, es un hombre de estado?

Durante casi veinte años, el mandato que tuvo Felipe González como dirigente de izquierdas, jamás torero alguno cuestionó el líder andaluz que, lleno de carisma y sentido de estado, nunca albergó la más mínima duda por aquello de las prohibiciones en todos los órdenes como nos sucede con esta izquierda radical actual que, ni respetan a los demás y, a su vez, quieren que todos seamos vasallos de su dictadura. Es decir, en aquellos años –y no me remonto hacia atrás porque a más de un retrasado mental le daría un síncope- nadie cuestionó a la fiesta de los toros y, toreros y aficionados todos éramos felices en aquellos maravillosos encuentros que teníamos en nuestras plazas de toros, pasando, como se sabe, tardes inolvidables junto a nuestros diestros preferidos.

Como es lógico y normal, no ya Morante, dudo que exista un solo torero en el mundo que sea adepto de un partido que quiere acabar con la fiesta de los toros, es decir, dejarles sin el sagrado pan que se ganan jugándose la vida. 

Es mi caso, sin ir más lejos, si viera que alguien me quiere arrebatar mi pan –mi trabajo- no dudaría un segundo en cagarme en todos sus muertos, pensamiento que, imagino que tendrán todos los toreros preocupados al comprobar que, una maldita decisión política les pueda dejar sin su sustento, cosa que ya sucedió con Serafín Marín en Cataluña cuando un grupo de criminales erradicó para siempre la fiesta de los toros en aquella hermosa región de España.

Sin embargo, esa apestosa izquierda con una España destrozada por la pandemia, con cientos de miles de puestos de trabajo perdidos, con miles de empresas cerradas, con millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza y, como dato más relevante, a Podemos y los sociatas, les preocupa la fiesta de los toros y, en su “bondad”, ahora intentan prohibir que los jóvenes acudan a los toros para preservarles del “salvajismo” que contiene la fiesta de los toros.

Definitivamente, hemos perdido el cerebro. Queda más que demostrado que, para estar en política, en este caso en el gobierno, hay que ser ruin, criminal, apestoso y, ante todo, que nunca les importe el ser humano como tal. A las pruebas me remito. Insisto, con todo lo que tenemos encima, algunos cafres que viven de los impuestos que paga Morante por sus actuaciones en los ruedos, al igual que hacemos todos los españoles de bien, siguen cuestionando al artista de La Puebla porque se dedica a esa profesión tan “criminal” llamada la fiesta de los toros.

Sin duda alguna, la cruel izquierda, para echar cortinas de humo ante la realidad en que vivimos, son auténticos especialistas. Los grandes problemas no hay que abordarlos, la situación caótica que reina en nuestro país a estas gentuzas no les importa para nada porque ellos no van a los mercados para hacer la compra, ni hacen cola en la centros médicos, ni en las oficinas del paro, ni sufren ertes, ni acuden a Cáritas para que les den una bolsa de comida; como digo, la gran hecatombe que reina en España, eso es pura broma, lo que de verdad importa es acabar con la fiesta de los toros y promocionar todo lo que huela a mariconeo y demás asuntos estrafalarios. Ser okupa quedándote con la vivienda de otra persona, eso es lo que aplaude esa bestia llamada Iglesias y sus socios de gobierno pero, que esa vivienda haya sido comprada con el sudor de muchos años de una persona, eso les suda los cojones; lo que priva es la delincuencia de todos los órdenes. ¿Queréis más pruebas? Eso sí, Morante sigue cuestionado.