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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 1 de agosto de 2018

AZPEITIA, EL MILAGRO / por Ventura


Toro de La Quinta lidiado en esta Feria 2918 / Foto: Andrew Moore


Azpeitia es el gran referente norteño porque, por ejemplo, en diferencia con San Sebastián, mientras en Donostia acuden las figuras para lidiar “su toro”, en la ciudad bañada por el río Urola sale el toro que pide el carnet de lidiadores a todos los que allí se visten de luces. Es decir, un triunfo azpeitiano es una seña de identidad que muestran sus actuantes con todo orgullo.


AZPEITIA, EL MILAGRO

En estos días se da cita en la localidad de Azpeitia una feria singular y, sin duda, única en el mundo. Gustará a unos o quizás enoje a otros, pero la gran verdad es que no existe otra feria como la guipuzcoana que, por miles de razones es distinta a todas las demás ferias del mundo.

Decía yo en el enunciado que Azpeitia es todo un milagro y es una gran verdad; y lo es porque ninguna feria del mundo se basa la misma con la autenticidad del toro, justamente, del que huyen despavoridas las figuras del toreo. Fijémonos cómo será la cosa que, Azpeitia es la única feria donde ha fracasado Roca Rey, algo muy difícil porque el peruano es capaz de triunfar en cualquier lado. Cierto es que, si las figuras, todas ellas, pasaran por Azpeitia, la gran mayoría, por no decir todos, fracasarían con estrépito.

La suerte de varas que se ha perdido, en Azpeitia es el referente

Una feria como la citada, basada toda ella con el encaste Santa Coloma, como dato, creo que lo dice todo. Allí sale un toro que no han visto jamás muchas plazas de primera y, sin duda, en ninguna de segunda categoría; es su “majestad” el toro el que reina en el ruedo guipuzcoano que, para mayor dicha acoge a unos diestros valientes que, sabedores del toro al que se tienen que enfrentar no dudan en anunciarse.

Azpeitia es el gran referente norteño porque, por ejemplo, en diferencia con San Sebastián, mientras en Donostia acuden las figuras para lidiar “su toro”, en la ciudad bañada por el río Urola sale el toro que pide el carnet de lidiadores a todos los que allí se visten de luces. Es decir, un triunfo azpeitiano es una seña de identidad que muestran sus actuantes con todo orgullo.

Joxin Iriarte, un mago en escena organizador de dicha feria

Recordemos que, mientras todas las ferias del mundo se organizan para ganar dinero sus empresarios, en Azpeitia ocurre todo lo contrario. Allí hay una comisión taurina capitaneada por Joxín Iriarte que, por amor, es capaz de montar la gran feria de su pueblo. Y el milagro se sucede en cada uno de los actos que allí se dan cita porque, como sabemos, en Azpeitia existe un gobierno de Bildu, ese grupo que pretende erradicar los toros en cualquier parte del mundo y, en esta ciudad, por el contrario, apoyan la iniciativa de Joxin Iriarte y, ante todo, respetan la voluntad de los azpeitiarras. ¿No es eso un milagro?

Para mayor dicha, los toreros y ganaderos que allí acuden, todos cobran unos emolumentos dignísimos que, muchos de los que allí actúan ya quisieran percibir en alguna que otra plaza de primera. Y si rizamos más el rizo, la plaza de toros de Azpeitia cuenta con apenas cuatro mil localidades. O sea que, aplicada la lógica, digamos que todo está en contra para que se produzca la rentabilidad que hemos citado en todos los órdenes. Pero amigo, allí está la “varita mágica” de Joxin Iriarte capaz de hacer todos los milagros que el destino le depare.

Luego, al final de la feria, para que el milagro aludido se consume, tras pagarle a todo el mundo con generosidad, siempre quedan un puñadito de euros, algunos miles, para las instituciones benéficas de la localidad. ¿Y el sueldo de Joxin Iriarte como organizador? No existe sueldo alguno porque este vasco admirable es capaz de trabajar por amor. Dicho en cristiano, ¿cabe milagro más grande?