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Pepe Bienvenida / La suerte suprema
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martes, 3 de abril de 2012

Ha muerto el legendario picador Raimundo / Por José María Moreno Bermejo

Obra de Vicente Arnás

Raimundo Rodríguez Sánchez, 
descanse en paz

Por José María Moreno Bermejo***

Madrid, 2 de Abril de 2014 / 20.30 h.

Hace unos minutos, José Marcial Rodríguez, hijo de Raimundo Rodríguez Sánchez, acaba de notificarnos la muerte de su padre. Desde el pasado verano, en que pasó por el quirófano para extirparle un pulmón, la salud de nuestro buen amigo Raimundo ha ido empeorando hasta llegar al fatal desenlace de hoy. Hace apenas tres semanas que varios amigos de la peña “El Puyazo” dedicábamos un pequeño homenaje filmado a nuestro querido Raimundo, gran picador y mejor persona, con motivo de su 81º aniversario. Había nacido el 15 de marzo del 3, en Zarzalejo, Madrid, y desde muy pequeño se dedicó a las labores del campo ganadero, subiéndose a caballo a picar en tentaderos a la edad de 14 años.
-Raimundo en Las Ventas con el toro "Baratero" de Victorino Martín-
Raimundo fue un enamorado de la Suerte de Varas, a la que dedicó todo su entusiasmo durante su vida de torero activo, pero también de torero retirado. Nuestra peña “El Puyazo”, contó siempre con él para conferencias, presentaciones, actos varios, etc., y también como miembro del Jurado que tuve el honor de presidir durante más de 15 años. Raimundo fue ganador del “Premio El Puyazo” al mejor picador de la Feria de San Isidro en tres ocasiones: año, 1970, 1971 y 1975. En estos años también copó la mayoría de los premios taurinos más afamados, como el “Premio Mayte”, entre otros.

Agapito García “Serranito”, Andrés Vázquez, José María Dols Abellán “Manzanares” y José Ortega Cano, fueron los matadores a los que prestó la mayoría de su arte de picador bueno. Sus memorias, aún inéditas, rezuman un recuerdo entrañable por lo que por él hicieron “Serranito” y Andrés Vázquez, a los que muestra todo su agradecimiento por dejarle ser picador a su manera; por permitirle picar con su criterio, por dejarle lucirse con torería, efectividad y arte. Sus ganaderos preferidos fueron Victorino y Adolfo; le gustaba picar el toro encastado, fiero, el que necesitaba de mano certera y monta ejemplar. Su amor por la Suerte de Varas era desmedido; nos animó siempre en la creación de una Escuela de Picadores que desde nuestra peña “El Puyazo” alentábamos. “-Para hacer las cosas bien, primero hay que aprender a hacerlas”, decía.

En el momento en que he recibido la noticia de la muerte de mi amigo Raimundo, me encontraba repasando el libro que de sus memorias había escrito. Era una ilusión suya el que se presentase el día 15 de mayo próximo, en el Aula Antonio Bienvenida de su querida plaza de Las Ventas; y aunque él no esté con nosotros, en su recuerdo, para dar a conocer su personalidad y su calidad como excelente picador, editaremos su obra: “La Suerte de Varas dicha y hecha por Raimundo Rodríguez Sánchez”, para que esté lista para el día de San Isidro, como él quería.

Un hombre modesto, gran aficionado, uno de los mejores picadores de la historia; persona afable, seria y competente, que ha sido solicitada por multitud de peñas y asociaciones para departir en conferencias y coloquios. De sereno comportamiento, fue requerido por los alcaldes de varios ayuntamientos de la Comunidad de Madrid para que actuara como asesor del presidente de los festejos, o de presidente de los mismos, como Guadarrama, Valdemorillo, etc. Casado con Vicenta en 1961 tuvo dos hijos, hijo e hija; tras morir su esposa, casó en 1991 en segundas nupcias con Cecilia. Vaya para sus familiares nuestra condolencia y la notificación del pesar que también nosotros sentimos por la pérdida del leal y buen amigo Raimundo.

El cuerpo de nuestro amigo estará presente en el Tanatorio de Valdemorillo hasta mañana a las 17,00 horas, en que será depositado en el cementerio de dicha localidad madrileña.

José María Moreno Bermejo, autor de la crónica, con su amigo Raimundo al imponerle el galardón del la Tertulia de Amigos del Conde de Colombí

Sala "Antonio Bienvenida" de Las Ventas
Raimundo Rodríguez impartiendo una lección
en el Aula Taurina de la Escuela de Tauromaquia de Madrid
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***José María Moreno Bermejo es Presidente de la Tertulia Taurina de Amigos del Conde de Colombí, y socio histórico de la Peña El Puyazo

martes, 13 de marzo de 2012

LEÓN ESTÁ DE LUTO: Fallece Perelétegui, quien puso letra al toreo


El administrador y equipo de este blogspot lamenta profundamente la muerte de un caballero amigo que supo elevar el periodismo taurino a las más altas cotas de calidad y dignidad. Vayan nuestras sinceros sentimientos de condolencia a su familia y amigos.

Fallece Perelétegui, quien puso letra al toreo
El cronista taurino de La Crónica de León muere tras una larga enfermedad y deja un hueco vacío en el mundo del periodismo especializado y de la tauromaquia

El periodismo taurino está de luto. Una larga enfermedad se ha llegado a José Luis Perelétegui, crítico de toros, y una de las figuras más reconocidas en el campo, ya no sólo dentro de las fronteras de la provincia, sino hasta allí donde esta disciplina llegaba.

Desde La Crónica de León, en los últimos tiempos, plasmaba sus crónicas y sus reflexiones acerca del mundo del toro pero, eso sí, como todos los buenos entendidos, no sin antes, de joven, intentar lo que muchos quisieron: ser novillero.

Gran defensor del mundo del toreo, ha sido, hasta prácticamente su muerte, uno de los grandes valedores de las celebraciones taurinas de León. Periodista de oficio y director de aquella Radiocadena Española de León y Asturias desde los años 60. A las 17 horas de este martes, la iglesia de los Agustinos será el lugar del sepelio.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Recordando a Diego: Diego Valor, el seise de Sevilla / Por Ignacio de Cossío


DIEGO VALOR, EL SEISE DE SEVILLA


Ignacio de Cossío

Sevilla, Diciembre / 2011
Silencio en San Bernardo. Los tendidos de mi plaza están vacíos mientras el féretro de Diego Puerta da su última vuelta al ruedo. Alguien grita ¡Torero! Eso fue Diego Puerta. Tiene cojones la cosa, se ha ido como si fuera nadie con todo lo que dio.
El hombre más valiente y honesto que ha dado la historia del toreo, un gran sevillano de los que no se esconden, de los que no se quejan, de los que dan la cara sin reservas en los momentos más duros. Espejo de valor y también de arte sevillano cubiertos por su inolvidable sonrisa que todo tapaba, sus más de cincuenta cornadas y una infinidad de amarguras que también recibió de la fiesta. Sus faenas puras y alegres, eran una garantía de competencia y superación divina. A veces se arrimaba atropellando la razón, dicen de él ahora sus partidarios. ¿Pero qué razón de peso tiene el arrimarse si no es entregando cuerpo y alma como hacía Diego Valor, señores?

Como explicar su leyenda, como recordar su legado sellado a sangre y fuego en la retina de los privilegiados que le vieron andar por la plaza a este Espartero del siglo XX, a este Seise de Sevilla. Tardaremos años en cantar todo lo que dibujó en la plaza. ¿Qué cómo toreaba? Desde el patio de cuadrillas parecía feliz, sus chicuelinas resultaban explosivas por lo ceñidas, su muleta fue tan variada que parecía levantar cada tarde catedrales de puro arte adornados con la quintaesencia de la gracia sevillana. Ésa que esta sustentada por la fantasía, la genialidad, la naturalidad, la humildad, el pellizco, cerrando el compás con los pies juntos, cimbreando los engaños con las muñecas de seda y el corazón de hierro. Ésa era su grandeza y su secreto vestido de purísima y oro por la Inmaculada y de rojo mártir por el Corpus, así toreaba este seise de Sevilla, guardián del vaticano del toreo sevillano.

Trayectoria impecable, inmaculada, honrada y honesta, para el recuerdo dos tardes maestrantes: una la más sangrienta junto a Escobero, su primera por Abril. Su actitud heroica frente al girón de Miura estremeció hasta la aurora. Nunca le perdió la cara ni siquiera cuando a punto estuvo de arrancarle la yugular. Otra junto Curro Romero, Paco Camino y los Benítez-Cubero, tarde sevillana completa jamás vivida en el ruedo, allí estuvieron representados las tres escuelas y los tres talentos de Sevilla por la gracia de Dios. A sus compañeros Paco Camino y Santiago Martín “El Viti” no se les ha muerto un compañero sino un hermano de mil batallas, de las que ya no se verán nunca, de las que conquistaron juntos, hazañas para la historia llegando a traspasar el umbral del valor y el arte de que es capaz de ofrecer un ser humano. Ayer Diego Puerta se nos iba en silencio, si y la plaza estaba vacía también, pero que no se olvide nadie que en los tendidos tocaban palmas, Joselitos, Belmontes, Gallos y Manoletes junto a toda la torería porque eso fuiste tú ¡Torero y encima de Sevilla!
***

martes, 6 de diciembre de 2011

Recordando a Diego / La sonrisa del héroe / por Domingo Delgado de la Cámara


EN LA MUERTE DE DIEGO PUERTA
LA SONRISA DEL HÉROE

 Domingo Delgado de la Cámara

Paco Camino, El Viti y Diego Puerta compusieron uno de los carteles más repetidos en el toreo. El éxito de la terna se debió al altísimo nivel de sus tres componentes, porque Diego Puerta tenía tanto cartel y categoría como el que más.

Su trayectoria es de las más honestas y admirables de la historia del toreo. Los toros le cogieron con una saña que estremece: más de cincuenta cornadas cicatrizaron sobre el menudo cuerpo del torero, alguna de ellas gravísima, como la que le infirió un Guardiola en Bilbao en los principios de su carrera. Le partió el hígado, y esto, que hubiera quitado del camino al más pintado, a Puerta no le amilanaba. Salía de la cama con el valor intacto, dispuesto a arrimarse más todavía. Y lo hacía tan contento, sonriendo. Nunca salió de su boca una queja y asumía con alegría lo que le tocaba padecer.

Esta actitud contrasta enormemente con el lamento quejumbroso de muchos toreros actuales que no han sufrido, ni con mucho, lo que padeció Puerta. Diego es un patrón para medir el valor: cuando se dice de un torero que es valiente, yo lo comparo con el pequeño gigante de San Bernardo, y no hay quien resista la comparación. Con mucho menos castigo por parte de los toros, muchos han tirado la toalla. Diego ha sido el Espartero del siglo XX.

El toro que le encumbró, un miura llamado Escobero, le cogió tropecientas veces, pero Diego volvía a la cara del toro con más arrojo aún, pues sabía que estaba en Sevilla en su primera Feria de Abril, y que había que triunfar a toda costa, a cualquier precio. Esta fue la tónica constante de su carrera, una lucha tenaz en un escalafón plagado de figurones del toreo, donde la supervivencia era muy difícil. Diego, superviviente nato, siempre estuvo en la primera fila, desde el principio hasta final de su carrera.

Pero no solo fue de un héroe. Puerta además fue un gran torero, mucho mejor torero de lo que después se le ha reconocido, o de lo que se dice en los libros. Su toreo alegre, del más puro estilo sevillano, fue muy apreciado. No era, desde luego, un artista tan depurado como Pepe Luis Vázquez o Pepín Martín Vázquez. Pero su presencia en el ruedo llenaba al público de alegría.

El torero más próximo a él podría ser Manolo González, un sevillano que aunaba la pinturería con el valor, la misma fórmula empleada por Puerta diez años después. González duró muy poco: tras una trayectoria meteórica se retiró muy joven. Puerta, sin embargo, estuvo dieciséis años como primera figura. Esta combinación de pinturería y valor encantó a los públicos de la época. A todos los públicos, pues Puerta tuvo el máximo cartel tanto en Sevilla y en Madrid como en el norte.

Y desde que él se marchó en 1974, no ha habido en el escalafón un diestro que haya ocupado su lugar. A partir de entonces, los toreros de aire sevillano han sido medrosos y de poco valor. Y los diestros valerosos han mostrado su valor de modo más seco y más triste. En estos últimos treinta años nadie ha aunado el pellizco y el valor. Ahora no hay un diestro paralelo a Diego Puerta. Y es una pena.

Las imágenes que han quedado de él nos muestran a un gran torero. Toreaba con el capote de un modo muy apretado que enervaba al público. Nadie ha dado unas chicuelinas tan ceñidas como él. Parecía que el toro se lo iba a llevar por delante en cada lance. Sus chicuelinas estrujantes son una provocación para todos esos toreros que se pasan el toro a un kilómetro.

Puerta llenaba la plaza de alegría. Salía entusiasmado a torear y eso llegaba mucho al público. Mientras que para otros toreros torear es un asunto duro y penoso y el público se da cuenta, Puerta salía tan contento. Puerta es la alegría en el toreo, alegría a pesar de cornadas y amarguras.

Sus detractores le acusaron de torpe, rápido y superficial. Desde luego no era un muletero de la calidad quintaesenciada de Camino o El Viti. Pero la muleta de Puerta no era mala tampoco. Lo de la torpeza es porque se arrimaba sin duelo (y muchas veces sin cabeza). Y a quien se arrima de esa forma los toros le cogen: que se lo pregunten a Benítez, a José Tomás y a algunos otros. Puerta era pequeñín y de bracitos cortos. Con este físico es imposible torear con la prestancia de Antonio Ordóñez, pero ligaba muy bien el toreo obteniendo series muy macizas y compactas. Su muleta era muy variada y su toreo de adorno y los recortes eran preciosos. Faenas vibrantes, siempre entre los pitones, con series bien ligadas y llenas de adornos de fantasía. Un toreo optimista y bonito que ahora no se ve. Y sin ser un estoqueador depurado, al toro que tenía que matar lo mataba.

La presencia de Puerta en el cartel era una garantía de éxito: con su constante entrega obligaba a los demás compañeros a arrimarse también. Era, por ejemplo, el acicate que obligaba a Paco Camino a sacar lo mejor y, además, Puerta era un hombre de palabra: cuando dijo que se retiraba, cumplió con su palabra escrupulosamente. Rara avis en la profesión, donde los toreros van y vienen, se retiran y reaparecen, desdiciéndose constantemente.

Con la noticia de su muerte está de luto toda la afición española. Que Dios tenga en gloria a Diego Puerta, valiente entre los valientes.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La última Puerta del Príncipe de Diego Valor / Por Fernando Carrasco


 La última Puerta del Príncipe de Diego Valor


"...Gracias a toreros así, la Fiesta Nacional tiene la grandeza que tiene. 
Gracias a Diego Valor; gracias a Diego Puerta..."


Curro Romero, Camino y El Viti, entre otros muchos, despidieron a Puerta en Sevilla


FERNANDO CARRASCO / SEVILLA
ABC.- 01/11/2011
El toreo estuvo en su despedida. El de otras épocas y el actual. Todos quisieron darle su último adiós a Diego Puerta, Diego Valor para todos los que lo vimos torear. Un ejemplo de raza, valor, temperamento y pundonor. Pero también de toreo sevillano, de esencia y pinturería ante la cara de los toros.

La parroquia de San Bernardo, en el barrio donde se crió y de cuya hermandad fue hermano, se llenó por completo a mediodía en la misa de corpore insepulto. Sus compañeros, los que le vieron torear y también aquellos que, por edad, sólo lo conocieron por fotografías y vídeos. Pero en todos, la unanimidad de que fue una de las grandes figuras del siglo XX y un torero de los que hacen época.
Innumerable lista de asistentes

Imposible enumerar a todos los profesionales que acudieron a la iglesia. Basten estos nombres: sus compañeros y amigos Paco Camino, Santiago Martín «El Viti», Manuel Benítez «El Cordobés», Curro Romero y Andrés Vázquez. Matadores de toros que casi coincidieron con él o que empezaron cuando ya se había retirado: José Luis Galloso, Manuel Ruiz «Manili», Juan Antonio Ruiz «Espartaco», Tomás Campuzano, Fernando Rodríguez «El Almendro» y Pepe Luis Vázquez hijo. Y diestros contemporáneos que también lo conocieron: Emilio Silvera, Martín Pareja Obregón, Rafael Camino, Oliva Soto, Salvador Cortés, Esaú Fernández; ganaderos como Álvaro Domecq Romero, Eduardo Miura, Álvaro Martínez Conradi, Javier Molina, Jaime Guardiola, Borja Domecq, Antonio Tornay… Y la gente de plata y de oro encima del caballo y que casi todos hicieron el paseíllo con el torero de San Bernardo: Curro Puya, Paco Puerta –primo hermano de Diego Valor-, Rafael Jiménez «Chicuelo», José Rodríguez «El Pío». Francisco Martín Sanz, Paco López y Pedro Soriano, entre los muchos que acudieron.

En todos ellos la tristeza por tan irreparable pérdida tanto del torero como de la persona. Porque todos coincidieron en valorar a Diego Puerta como un grandísimo torero pero también como un excelente hombre. Así, Manuel Benítez «El Cordobés» precisaba que «se va un amigo y un monstruo, con una raza que es muy difícil que nazca otro como él. Hemos toreado mucho juntos de compañeros y era muy difícil que se dejara ganar la pelea. Cuando llegaba a la puerta de cuadrillas ya no conocía a nadie».

Curro Romero, por su parte, era de la opinión de que «para mí ha sido uno de los toreros más valientes que ha habido en la historia. Tenía la gracia de Sevilla, esa gracia torera que él llevaba por todos sitios. Diego era sencillo y natural, que eso es ser una gran persona».

Muy afectado se mostraba Paco Camino. «Se ha ido un gran amigo, se me ha ido mi compadre. Y se ha ido un grandísimo torero. Era un compañero extraordinario dentro y fuera de la plaza. Además era una gran figura del toreo, la más importante que ha dado el siglo pasado».

Y otro de los grandes que compartió tantas tardes con Diego Valor: El Viti, quien refería que «venimos a acompañar a la familia del compañero y amigo Diego Puerta y de verdad que he sentido muchísimo la perdida de mi amigo Diego. Le vamos a tener presente, pero a medida que pase el tiempo nos acordaremos más todos: compañeros, amigos y aficionados. Todos».

En la Maestranza

Finalizada la misa de corpore insepulto, los restos mortales de Diego Puerta fueron trasladados a la plaza de toros de la Maestranza. Allí se vivieron momentos de suma emoción cuando el féretro, portado por matadores de toros y banderilleros, entró en el albero maestrante y dio su postrera y última vuelta al ruedo. En medio del silencio de los tendidos vacíos, los gritos de ¡torero! ¡torero! retumbaron entre los arcos del coso del Baratillo. Escena emotiva en la quepudieron verse muchas lágrimas cuando, a la una y media de la tarde, aproximadamente, Diego Puerta cruzaba a hombros, por última vez, la Puerta del Príncipe. Detrás suya, su familia. María García-Carranza, su viuda, mostraba una entereza extraordinaria, así como sus hijos, algunos de los cuales no podían evitar romper a llorar. Y tras ellos, el toreo. El de su época y el de ahora. Se echaron en falta nombres y rostros. Claro que sí. Pero ayer estaban los que debían estar, despidiendo a uno de los grandes, grandísimos, toreros que ha dado la Historia de la Tauromaquia y por la que ésta es buena parte de lo que es. Gracias a toreros así, la Fiesta Nacional tiene la grandeza que tiene. Gracias a Diego Valor; gracias a Diego Puerta.
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jueves, 1 de diciembre de 2011

Diego Puerta, casta y arte de un torero de Sevilla

Diego Puerta y el toro de Miura
* * * * * * *

Diego Puerta,
casta y arte de un torero de Sevilla


Diego Puerta Diánez nació en Sevilla el 28 de mayo de 1941. Debut en público en Aracena el 15 de septiembre de 1955. Debutó con picadores en Vista Alegre el 7 de octubre de 1956. Debutó con caballos en Vista Alegre, a finales del año 57. En mayo de 1957 toreó con caballos en Sevilla.

La temporada del 58 fue triunfal. Casi sesenta novilladas, de forma que se planteó la alternativa en San Miguel en Sevilla, el día 28 de septiembre de manos de Luis Miguel Dominguín y con Gregorio Sánchez de testigo. Los toros fueron de Arellano y Gamero Cívico.

La temporada de 1959 fue complicada. No fue contratado en Sevilla. Diego Puerta comenzó toreando corridas duras. Ese año sufrió varias cornadas graves, entre ellas la de Bilbao que le partió el hígado. Salvó al vida de milagro. A los 12 días le abrieron la herida y salió litro y medio de bilis. Se vino a Sevilla con un drenaje unas gasas dentro del hígado. El doctor Leal Castaño siguió su curso y la fama de diego comenzó a crecer. Cuando se recuperó, los taurinos de Sevilla le dieron un homenaje en el hotel Colón. En 1960 logró tres contratos en Sevilla. En la primera tarde dio la vuelta al ruedo, la segunda era la corrida de Miura. Esta corrida merece un alto en el camino.

La corrida del 30 de abril de 1960 en Sevilla. Toros de Miura para Curro Girón, Antonio Cobos y Diego Puerta y Angel Peralta por delante. De blanco y azabache, figura menuda, gracia y valor a raudales, la vide en permanente apuesta, es de las tardes que nunca se pueden olvidar. No se acuerda nadie de las veces que Escobero cogió a Diego Puerta, sólo sabemos que cada vez que lo cogía resurgía para seguir poniendo el alma y el cuerpo. Lastimado y dolorido, el torero se apoderó del ánimo de la plaza. Escobero le abrió las puertas de la gloria. Al día siguiente: en lugar de quedarse con el triunfo, en la puerta de cuadrillas, lleno de esparadrapos, Diego Puerta de rosa y oro estaba como un león para cortarle tres orejas a la corrida de Peralta. A partir de ahí, figura. Entre los primeros, con apoderados de lujo: Camará, Chopera. Su tío Antonio García Carranza.

Confirma en Madrid con Manolo González de padrino el 20 de mayo de 1960. Figura del toreo, se retira el 12 de octubre de 1974 en Sevilla con toros de Urquijo y mano a mano con Paco Camino.

La siguiente fecha inolvidable es la del 26 de abril de 1968. Alterna en Sevilla con Antonio Ordóñez y Curro Romero. Toros del Marqués de Domecq. Faena primorosa con lances a pies juntos, verónicas abriendo el compás, chicuelinas, medias verónicas, serpentinas, galleos y revoleras, remates a una mano con el capote, toda una sinfonía. Con el capote había entusiasmado a la plaza y la faena fue completa, variada, valiente y artista, para rematar de una estocada. Dos orejas y rabo.

Diego Puerta permaneció en activo desde su alternativa en 1958 hasta 1974, fecha en la que se retira con 33 años apenas. Toreó y triunfó en todas las plazas con un estilo definido de artista y valiente, siempre fue un torero encastado, que no se dejaba ganar la pelea por nadie, que salía en todos los toros con la entrega máxima. Alternó con Dominguín, Antonio Ordóñez, César Girón, Curro Girón, Curro Romero, Rafael de Paula, Mondeño, Manolo Vázquez, Paco Camino, Jaime Ostos, Fermín Murillo, Chamaco, Miguelín, El Viti, Julio Aparicio, Litri, El Cordobés, Antonio Bienvenida, Rafael Ortega, Pepe Luis Vázquez, Victoriano Valencia, Joselito Huerta, Antoñete, Paquirri, José Fuentes, Palomo Linares, Angel Teruel, Manolo Cortés, Curro Rivera, Rafaelito Torres, Manzanares, Dámaso González, Galloso, Ruiz Miguel, hasta con José Antonio Campuzano.

En resumen, 16 años de matador, 58 cornadas, hasta el día 12 de octubre de 1974. Se despidió a lo grande en Sevilla el 12 de octubre de 1974 en Sevilla mano a mano con Paco Camino.

Diego Puerta Diánez nació en Sevilla el 28 de mayo de 1941. Debut en público en Aracena el 15 de septiembre de 1955. Debutó con picadores en Vista Alegre el 7 de octubre de 1956. Debutó con caballos en Vista Alegre, a finales del año 57. En mayo de 1957 toreó con caballos en Sevilla.

La temporada del 58 fue triunfal. Casi sesenta novilladas, de forma que se planteó la alternativa en San Miguel en Sevilla, el día 28 de septiembre de manos de Luis Miguel Dominguín y con Gregorio Sánchez de testigo. Los toros fueron de Arellano y Gamero Cívico.

La temporada de 1959 fue complicada. No fue contratado en Sevilla. Diego Puerta comenzó toreando corridas duras. Ese año sufrió varias cornadas graves, entre ellas la de Bilbao que le partió el hígado. Salvó al vida de milagro. A los 12 días le abrieron la herida y salió litro y medio de bilis. Se vino a Sevilla con un drenaje unas gasas dentro del hígado. El doctor Leal Castaño siguió su curso y la fama de diego comenzó a crecer. Cuando se recuperó, los taurinos de Sevilla le dieron un homenaje en el hotel Colón. En 1960 logró tres contratos en Sevilla. En la primera tarde dio la vuelta al ruedo, la segunda era la corrida de Miura. Esta corrida merece un alto en el camino.

La corrida del 30 de abril de 1960 en Sevilla. Toros de Miura para Curro Girón, Antonio Cobos y Diego Puerta y Angel Peralta por delante. De blanco y azabache, figura menuda, gracia y valor a raudales, la vide en permanente apuesta, es de las tardes que nunca se pueden olvidar. No se acuerda nadie de las veces que Escobero cogió a Diego Puerta, sólo sabemos que cada vez que lo cogía resurgía para seguir poniendo el alma y el cuerpo. Lastimado y dolorido, el torero se apoderó del ánimo de la plaza. Escobero le abrió las puertas de la gloria. Al día siguiente: en lugar de quedarse con el triunfo, en la puerta de cuadrillas, lleno de esparadrapos, Diego Puerta de rosa y oro estaba como un león para cortarle tres orejas a la corrida de Peralta. A partir de ahí, figura. Entre los primeros, con apoderados de lujo: Camará, Chopera. Su tío Antonio García Carranza.

Confirma en Madrid con Manolo González de padrino el 20 de mayo de 1960. Figura del toreo, se retira el 12 de octubre de 1974 en Sevilla con toros de Urquijo y mano a mano con Paco Camino.

La siguiente fecha inolvidable es la del 26 de abril de 1968. Alterna en Sevilla con Antonio Ordóñez y Curro Romero. Toros del Marqués de Domecq. Faena primorosa con lances a pies juntos, verónicas abriendo el compás, chicuelinas, medias verónicas, serpentinas, galleos y revoleras, remates a una mano con el capote, toda una sinfonía. Con el capote había entusiasmado a la plaza y la faena fue completa, variada, valiente y artista, para rematar de una estocada. Dos orejas y rabo.

Diego Puerta permaneció en activo desde su alternativa en 1958 hasta 1974, fecha en la que se retira con 33 años apenas. Toreó y triunfó en todas las plazas con un estilo definido de artista y valiente, siempre fue un torero encastado, que no se dejaba ganar la pelea por nadie, que salía en todos los toros con la entrega máxima. Alternó con Dominguín, Antonio Ordóñez, César Girón, Curro Girón, Curro Romero, Rafael de Paula, Mondeño, Manolo Vázquez, Paco Camino, Jaime Ostos, Fermín Murillo, Chamaco, Miguelín, El Viti, Julio Aparicio, Litri, El Cordobés, Antonio Bienvenida, Rafael Ortega, Pepe Luis Vázquez, Victoriano Valencia, Joselito Huerta, Antoñete, Paquirri, José Fuentes, Palomo Linares, Angel Teruel, Manolo Cortés, Curro Rivera, Rafaelito Torres, Manzanares, Dámaso González, Galloso, Ruiz Miguel, hasta con José Antonio Campuzano.

En resumen, 16 años de matador, 58 cornadas, hasta el día 12 de octubre de 1974. Se despidió a lo grande en Sevilla el 12 de octubre de 1974 en Sevilla mano a mano con Paco Camino.
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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fallece Diego Puerta, un torero como pocos

Fallece Diego Puerta, un torero como pocos

 30 Noviembre 11 - Sevilla - Paco Delgado
Termina noviembre, el mes del luto, con una noticia no por esperada menos triste: Diego Puerta ha muerto. En la madrugada del día 30 fallecía en Sevilla, a los 71 años de edad y tras un fallo multiorgánico, el que fuera matador de toros y ganadero Diego Puerta, que arrastraba desde hacía varios años una grave enfermedad.
Diego Puerta Dianez nació en Sevilla el 28 de mayo de 1941, debutando en Aracena el 16 de septiembre de 1955. Se presentó en la Real Maestranza de Sevilla en 1957 y en Las Ventas lo hizo en 1958. En ese mismo año, el 29 de septiembre, tomó la alternativa en Sevilla, teniendo como padrino a Luis Miguel Dominguín y a Gregorio Sánchez como testigo y toros de Arellano. Alternativa que confirmó el 20 de mayo de 1960, siendo su padrino Manolo González y Chamaco el testigo. Entre 1960 y 1974, año en que se retiró, mató más de 3.000 toros.
Es, sin duda, uno de los grandes símbolos del toreo de los años sesenta del pasado siglo, una época dorada de la tauromaquia, con un par de docenas de diestros extraordinarios y un toro todavía encastado, repetidor y sin los kilos que enmascaran la falta de raza. Y entre tanto nombre de relumbrón, una terna quedó para el recuerdo y en la memoria colectiva: Puerta, Camino y El Viti. Por algo sería. Y hablamos de los tiempos de El Cordobés, Mondeño, El Pireo, Palomo, Curro Romero, Antonio Bienvenida, Gregorio Sánchez, Antoñete, Ordóñez, Chamaco...
La trayectoria torera de Diego Puerta está plagada de hechos insólitos y actuaciones heróicas. La historia de sus 1.148 paseíllos vestido de luces constituye la historia de una verdadera epopeya, narrada con mano maestra por Antonio Díaz Cañabate. Una de esas tantas tardes que por sí solas bastarían para entronizarle en el olimpo torero fue la del 30 de abril de 1960, anunciado con su primera corrida de Miura en Sevilla. Cómo sería aquella actuación en el quinto de la tarde, que cuando, desvanecido, llegó a la Enfermería el equipo médico de la Maestranza le recibió con una ovación cerrada. No se recuerda caso así.
"Hace tres horas - escribió Cañabete en ABC - que terminó esta corrida de otros tiempos. Aún estoy vibrando de una emoción que si desconocida por la mayoría de los espectadores que la sintieron en la plaza, para mí era un reverdecer de la que sentí en mi juventud. Cuando había toros de seiscientos kilos fieros y poderosos y toreros valientes como Diego Puerta, que no se impresionaban ante el poderío y la fiereza".
Representante y estandarte de la torería sevillana -su ciudad puso su nombre a una de sus calles-, a lo largo de su carrera, en la que se consolidó como una de las principales figuras de su tiempo, dejando el sello de torero tan artista como valiente -se le llamó Diego Valor- sufrió más de 50 cornadas, cuatro de ellas graves: el 21 de abril de 1963 en Barcelona; en 1972, una en Jerez de la Frontera y otra en Zaragoza y la última en 1974, también en Zaragoza, tres días antes de cortarse la coleta.
Tras su retirada se dedicó a la ganadería que había formado al poco de tomar la alternativa y durante varios años fue también empresario de la plaza de toros de Castellón.
Sirva su recuerdo de acicate y estímulo para las nuevas generaciones toreras y de bálsamo y gozo para quienes durante mucho tiempo disfrutaron de su arte, coraje, profesionalidad y valor. Fue, sin duda, un torero como pocos. / La Razón.es/
 Diego con el toro "Escobero" de Miura / Sevilla 1970
A Diego Puerta le llevaron las dos orejas del miura la enfermería...
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Diego Puerta Diánez
Socio de Honor del Círculo Bienvenida
Madrid 19 de Abril de 2001
El Viti, Puerta y Camino
El Viti, Puerta, Ángel Luis Bienvenida y Macareno

El Viti, Macareno. Lamarca, Puerta, Camino, A. Fagalde

sábado, 12 de noviembre de 2011

El ganadero Alfredo Quintas fallece en su finca de Colmenar de Arroyo


El ganadero Alfredo Quintas ha fallecido hoy 
en su finca de Colmenar de Arroyo
Era miembro de la Asociación de Ganaderos de Lidia

Madrid, 12 de febrero de 2011.-El ganadero Alfredo Quintas falleció en la tarde de ayer en su finca madrileña de Colmenar del Arroyo, víctima de un infarto de miocardio. El criador, padre de los también ganaderos Gregorio y Emilio Quintas, se encontraba en los corrales de la finca cuando se produjo el triste desenlace. El entierro tendrá lugar en la localidad madrileña de Chapinería, mañana sábado a las 16.45 horas.

Alfredo Quintas gozaba de gran predicamento entre los ganaderos de la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia, entidad a la que pertenecía su vacada, que lidia asiduamente en los festejos menores de la comarca madrileña donde, como empresario con sus hijos, viene dando acogida  durante décadas a toreros modestos y que se inician en la profesión, en festejos caracterizados por el respeto al toro en la lidia de encastes limpios y encastados.
El administrador y el equipo de este blogspot Del toro al infinito expresa a su familia y amigos el más sentido pésame por tan triste pérdida. Descanse en paz.


La ganadería se encuentra en Colmenar del Arroyo en la provincia de Madrid, y su historia se inicia hacia el año 1920, cuando D. Genaro Quintas Barrios compró un lote de 80 vacas de Valle, las cuales medio desaparecieron durante la Guerra Civil quedando sólo 15 de ellas. En 1942 D. Alfredo Quintas Sancho compra un lote de 40 vacas y un semental, "Lagarto" de capa ensabanada en colorado, a D. Paulino Alcázar de origen Martínez. Posteriormente se elimina todo lo procedente de Valle quedando sólo las vacas de origen Martínez. Además se compra, al mismo ganadero, otro lote de 20 vacas y un semental "Perezoso" de capa negra. En 1945 se compra un lote de 10 vacas de Escusa, origen Albaserrada, al mayoral y administrador de D. Escudero Calvo, y otro lote de 10 vacas de procedencia D. Domingo de Arce. Leer más...






sábado, 22 de octubre de 2011

Ha muerto el matador Antonio Chenel "Antoñete" a los 79 años


El diestro Antonio Chenel Albadalejo, “Antoñete” ha fallecido hoy en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), donde ingresó ayer aquejado de una bronconeumonía, han informado a EFE fuentes familiares.


Chenel lidiando a 'Atrevido' de Osborne en Las Ventas, el día de San Isidro de 1966

Madrid, 22 de octubre de 2011 / EFE
Las mismas fuentes añadieron que la capilla ardiente se instalará mañana domingo en la plaza de toros monumental de las Ventas, para que los aficionados puedan rendir su último homenaje al diestro.

Antonio Chenel había nacido el 24 de junio de 1932 en Madrid, muy cerca de la plaza de Las Ventas, donde transcurrió su infancia y juventud, ya que su cuñado Paco Parejo ejerció como mayoral de dicho coso. Se vistió de luces por primera vez en 1946 y tomó la alternativa en Castellón, el 8 de marzo de 1953.

Fue uno de los toreros referentes de la segunda mitad del pasado siglo, y su etapa más esplendorosa transcurrió a principios de los ochenta.

Su gran despegue tuvo lugar en Madrid, de cuya afición fue ídolo indiscutible desde que en 1966 cuajó una memorable faena al ya famoso toro “Atrevido”, de la ganadería de Osborne, un astado que ha quedado inmortalizado como “el toro blanco de Osborne” para unos, y “el toro blanco de Antoñete” para otros.

Su tauromaquia, forjada en el más puro clasicismo, tuvo connotaciones muy directas con el estilo de Juan Belmonte (años veinte) en cuanto a la estética y al de “Manolete” (década de los cuarenta) en lo que se refiere a la técnica.

“Antoñete”, que se vistió de luces por última vez en 1975, sufría desde hace varios años crisis cardiorrespiratorias, la última de las cuales, el pasado invierno, le apartó definitivamente de su puesto de comentarista taurino en la cadena SER y Canal.