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Pepe Bienvenida / La suerte suprema
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domingo, 11 de septiembre de 2011

José Tomás / Me planto / Por Paco March


José Tomás recogiendo al primero


Me planto

Paco March

09/09/2011.-/Burladero.com/
Asumido que quien esto firma no es más que un pobre gacetillero taurino de provincias (concretamente de Barcelona y por poco tiempo) al que no respalda ningún gran grupo empresarial y de comunicación de ámbito nacional, lo que me deja al pairo.Reconocido el inalienable derecho a libertad de expresión y el juicio crítico que a partir del conocimiento de lo tratado explica o lo intenta el milagro del toreo, me planto.

Me planto ante la "inmoralidad" de quien firma Del Moral, pues "in-moral" me parece la persecución sistemática, el insulto permanente, la descalificación sin argumentos que tal crítico lleva emprendida cual cruzada contra el diestro José Tomás y quienes, desde la información taurina, cantan su toreo.

Inmoral e indecente es, además, vestir camisa amarilla el día del regreso a los ruedos y la vida, -vivir sin torear no es vivir-, del mencionado JT, en Valencia el 23 de julio.Me planto ante la inisidiosa campaña del crítico titular del diario El Pais, Antonio Lorca, con José Tomás como primer objetivo. El último ejemplo de ello, la crítica de la corrida de Valladolid el 8 de septiembre.

O los miles que abarrotamos la plaza fuimos víctimas de una alucinación colectiva o Lorca miente. Donde ve toros birriosos, once mil quinientos (dejo cuarenta sin contar) vieron ejemplares bien presentados y de astifina cornamenta la mayoría. Donde escribe que el torero estuvo mal, torpe, desordenado, sin ideas, incoloro, inodoro e insípido, once mil quinientos escribirían, (siguiendo la estela de las valoraciones de Lorca), que el torero estuvo muy bien, entregado, pausado, despejado y con el color de la luz del toreo, el olor del mejor perfume y el sabor de los grandes.

Donde mediocridad, excelcitud. Donde chicuelinas vistosas, chicuelinas grandiosas, Donde novillote angelical, toro con querencias de manso. Donde torero sin confianza ni gracia, torero grandioso y entregado. Donde pases insulsos, toreo prefecto. Donde quiero y no puedo lamentable, porfía cabal. Donde, donde, donde...Hay más "dondes" y hay más "quienes" para plantarse.

A todos ellos quizás convendría recordarles cosas como las que escribió Clarito sobre la corrida del 15 de mayo de 1920 en Las Ventas en la que Joselito y Belmonte salieron de la plaza bajo una lluvia de almohadillas, lanzadas al ruedo por un público que en ese instante, no era más que el brazo ejecutor de lo que la crítica del momento venía escribiendo sobre José y Juan.

Un día después, en Talavera, "Bailaor" lo completaba.

Por eso y por mucho más, me planto.

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El ganado...
Manolo Sánchez por delante
...Leandro por detrás....
Punto Radio....y los palmeros

martes, 23 de agosto de 2011

De ratones y hombres / Por Paco March

Un hombre bajo un toro (Foto: AFP)
Luis Francisco Esplá, en el momento de la cogida en la plaza de Ceret (2007)
De ratones y hombres

Por Paco March

Las cornadas asesinas del toro Ratón abren una nueva vía en el debate taurino: los toros matan. Lo que para los profesionales y aficionados es la base del desafío toro-hombre, para una parte importante de la sociedad, los políticos legisladores y los medios de comunicación es un axioma que siguen sin querer entender y ante el que sólo se detienen mediante sucesos como los protagonizados por el toro de Sueca (población valenciana) y otros similares.

Ratón copó portadas, abrió informativos, después de cobrarse su tercera víctima humana en los años que lleva de atracción en los festejos populares del País Valencià, esos correbous que el gobierno catalán protege y promociona mientras prohíbe las corridas. El País y El Mundo del domingo 21 de agosto le dedican sendos y amplios reportajes y en el segundo de ellos se afirma que: "el toro se comporta de esa manera por un trauma de infancia".

Sin entrar a fondo en el dislate semántico y de concepto que supone hablar de traumas de infancia en una animal, a partir de, según recoge la información, los malos tratos que sufrió a las pocas semanas de vida y que serían la raíz de su comportamiento, conviene pararse en la alteración de cualquier lógica. Recordemos, a su vez que los autoproclamados defensores de los toros llevan tiempo reclamando la retirada de Ratón pues está expuesto, dicen, a situaciones de estrés.

Según reiteran Mosterín, Pilar Rahola, Vicent, Rosa Montero, los políticos abolicionistas y otros, el toro es un animal pacífico que sólo ataca cuando el hombre le clava pinchos (sic). Y, claro, Ratón es un toro asesino porque el hombre, como en la canción de Jeanette, le ha hecho así. Pues no. El toro de lidia y también el de las calles, con otras características de crianza y selección, es un animal salvaje por naturaleza y que por selección genética ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta el toro que hoy conocemos, de hechuras y comportamiento enmarcados, eso sí, en una amplia gama de características dadas por los ganaderos, alquimistas de la bravura (aunque sobre eso, claro, se podría abrir otro y muy distinto debate).

Como si los medios de información se hubieran puesto de acuerdo en recurrir confusamente y a contrapié a aquella máxima periodística de que es más noticia que un hombre muerda a un perro y no lo contrario. El 15 de agosto, fecha taurina por antonomasia, los diarios recogían en titulares la última hazaña de Ratón, mientras en las ferias y ciudades de la vieja piel de toro, hombres vestidos de luces soñaban con la gloria, desafiaban a la muerte (que es el toro), creaban arte, caían heridos, triunfaban o no, los públicos llenaban las plazas (algunas, no todas, que la crisis ahí está) y en los diarios apenas ocupaban, si lo hacían, un pequeño espacio en la localidad respectiva. Así nos va.
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burladero.com

miércoles, 3 de agosto de 2011

Hoy hace un año / Por Paco March


 Hoy hace un año

Paco March 

 02/08/2011
Hay fechas en la historia de la Humanidad que, para bien o para mal, han marcado el futuro de la misma. Guerras, revoluciones, descubrimientos científicos, nacimientos, muertes. Todo aquello en fin que hace la vida digna o indigna.

La de la Tauromaquia moderna se forja en grandezas y miserias, tardes de gloria y tragedia, de hombres (y mujeres) vestidos de luces dispuestos a poner la vida en juego interpretando a su manera normas escritas o no y parte de la evolución secular de los primitivos juegos del hombre y el animal.También es una historia de recelos ante su cruda verdad, de anatemas, excomuniones y prohibiciones (casi) siempre vencidas. 

La última gran prueba a la que se enfrenta sucedió hace exactamente un año, aunque es consecuencia de muchos otros. El 28 de julio de 2010 pasó a la historia universal de la infamia después de que el Parlament de Catalunya aprobase por mayoría la prohibición de las corridas de toros en el territorio de su competencia, con fecha 1 de enero de 2012.
No se trata aquí de añadir razones al argumentario que antes y, sobre todo después, ha analizado, combatido o ensalzado, tal atropello al esencial derecho de la libertad. Sí, de intuir la que se avecina en Barcelona.

Un reduccionismo de cortas miras, se podrá reprochar. Quizás, pero es lo que hay y urge.Y, lo que hay, es que a la ¿última? temporada en la Monumental le quedan media docena de festejos, cuatro de ellos en ese agosto de ciudad vacía y ocupada por los "bárbaros del norte".El final del probable final, vendrá con las dos corridas de la Mercè, sendos carteles que todos presentíamos a lo grande pero que, hoy por hoy, no sólo se desconocen sino que la que parecía segura presencia de José Tomás está en el aire.

Tal circunstancia, que algunos contemplarán con una cínica sonrisa mientras otros (quizás los mismos) le restan importancia y se llenan la boca con eso de que el toreo es mucho más amplio y demás zarandajas, tiene para los aficionados catalanes ( no lo olvidemos, de momento, las principales víctimas ) capital importancia y no admite frivolidades. El reto, para las partes está ahí, urge su resolución y , con humildad y el respeto debido, se pide generosidad. E imaginación. Parece fácil, pero no.No es hora de reproches, cobros de cuentas pendientes ni ponerse estupendos. Tiempo habrá para el análisis de lo que se ha hecho mal, bien o se ha dejado de hacer.

Esa del 25 de septiembre es mucho más que una corrida de toros y todas las partes, afición incluida, o lo saben o deberían saberlo. Barcelona ya ha vivido páginas de esa Historia citada al inicio con la Fiesta como detonante (en 1835 la lidia de toros mansos en El Torín desencadenó la quema de conventos).No se trata de eso, claro, sino de lo contrario. Se trata de convertir el fin de semana mercedario, con la ciudad en fiestas, en la reivindicación de la fiesta de los toros como algo vivo y batiente, incardinado en el ser y sentir del pueblo.Y si se confirmara la visión agorera con aires de funeral por cierre, que al menos lo sea a la manera de Nueva Orleáns, esos entierros con música, cantos y bailes por las calles.
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jueves, 9 de junio de 2011

México, limón y sal / Paco March

Feria de Aguscalientes
México, limón y sal
Paco March

La temporada española se mexicaniza. O, al menos, así se deduce por la cantidad de diestros mexicanos, algunos de ellos ya retirados, y todo un séquito de empresarios, ganaderos y apoderados con ellos.

La historia taurina española-mexicana , el constante flujo y reflujo, idas y vueltas, encuentros y desencuentros, vivía en los últimos años una balanza claramente desequilibrada hacia el lado español, pues eran toreros españoles quienes acudían a la temporada mexicana sin la debida (más bien nula) correspondencia, salvo esporádicos casos, el último de ellos Arturo Macías.

Además, y de eso hace ya más tiempo, México ha servido para que toreros españoles sin expectativas de abrirse camino en su tierra encontraran allí refugio e incluso trampolín al regresar. De ello, Antonio Barrera sería paradigma en los últimos años, sin olvidar, claro, a José Tomás. Y, cómo no, a ese Pablo Hermoso de Mendoza que prácticamente divide su año en dos entre uno y otro país.

No es este lugar ni se pretende (basta acudir al imprescindible México, diez veces llanto del catalán Fernando Vinyes) para hacer repaso de nombres e hitos que fortalecieron ese binomio, las rivalidades toreras (Manolete-Arruza en el corazón), mexicanos ilustres, sagas imperecederas (Silveti, Capetillo,  Armillita...), diestros como Procuna, Lorenzo Garza, David Liceaga, Cavazos, el mismo Zotoluco y tantos otros que trajeron hasta aquí formas (y lances de capa o muleta), conceptos y fondo de otra modo de entender el toreo, sin perder ni un ápice de eso que llamamos pureza, vaya usted a saber por qué.

Por su parte, la patria de Zapata, Pancho Villa y ese presidente Cárdenas que abrió sus brazos a la diáspora de exilio español, acogía como propios a toreros españoles de todas las épocas, entronizándolos incluso por encima de sus compatriotas, los hacía consentidos, al tiempo que depuraba su estilo, adaptado a la características de la cabaña brava mexicana, de templada y larga embestida.

La deuda de sangre contraída por José Tomás la crucial tarde hidrocálida parece, aunque sea de forma tangencial, que fuera el factor ultimo y necesario (uno es un romántico y prefiere no considerar otros, mucho más prosaicos y, por ello, lejos de los designios del alma) para reestablecer puentes.

Y en eso estamos. La recién finalizada feria isidril ha significado una pasarela de todo un amplio muestrario (y otros que quedan en la recámara, como Fernando Ochoa o J. Pablo Sánchez) de novilleros y matadores mexicanos que en mayor o menor medida despiertan esperanza e interés. Silveti y, sobre todo, Flores de entre los novilleros y Saldívar (premiado con su inclusión en la reaparición de JT), Téllez y Garibay como matadores, no sólo justificaron su viaje sino que han puesto bases para que este no tenga ya cerrada la fecha de retorno.

Bienvenidos sean, mientras entonamos con Julieta Venegas: (México) yo te quiero con limón y sal/ no hace falta cambiarte nada/yo te quiere si vienes o si vas.
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lunes, 7 de febrero de 2011

La vida sublime / Por Paco March

Atención. Llamada de atención. Lo que ha perpetuado durante siglos y frente a inquisidores de toda ralea a la Tauromaquia, lo que le otorga vigencia, es la presencia del peligro, el riesgo, el halo constante de la muerte, que es el toro, el negrito. A sus muchas bondades puramente cinematográficas, La vida sublime añade una fundamental en estos tiempos de zozobra taurina: el valor de la autenticidad. Autenticidad para andar por la vida y, también, autenticidad para una Fiesta que sólo se reconoce a partir de ella.

La vida sublime

PACO MARCH

Hace poco más de un par de años, Daniel Villamediana, joven cineasta vallisoletano afincado en Barcelona sorprendió, a quienes tuvimos la fortuna de verlo, con un mediometraje transgresor desde el título El Brau Blau ( “El Toro Azul”) que rivaliza sin demérito- opinión personal, claro- con las que, desde coordenadas, estilos y lenguajes absolutamente dispares, pueden ser consideradas obras fundamentales de la cinematografía taurina: Torero del mexicano Carlos Vela y con el diestro azteca Luis Procuna de protagonista y Tú solo el documental de Teo Escamilla con la Escuela Taurina de Madrid y Joselito, Yiyo, Sandín y El Bote.

Era El Brau Blau un viaje interior en el que el protagonista y único personaje, Víctor J. Vázquez (primo del director, también pucelano y profesor en la Facultad de Derecho de Sevilla, ¡viva la heterodoxia!) retirado en una masía del Ampurdán, lee a los maestros de la vida y del toreo, construyendo piedra a piedra su mundo y su sueño (el círculo mágico del ruedo en campo abierto), todo a partir de la tarde del regreso de José Tomás a los ruedos en Barcelona una tarde de junio de 2007. Y allí se siente torero para que el espectador, a través de imágenes de imponente fuerza visual en las que el toro no está pero si está, se sumerja con él en un mágico magma.

Ahora, Villamediana estrena en diminutas salas (así están las cosas) de Barcelona, Madrid y su Valladolid natal, La vida sublime, otro viaje, este de Castilla a Andalucía, también con Víctor- el primo- como eje. El hilo conductor, la excusa, es seguir la huella de un abuelo anarcoide y torero embarcado en aventuras más imaginarias que reales.

De los campos castellanos a la luz blanca andaluza, el protagonista dialoga consigo mismo y el paisaje, salpicado por personajes pura antología del más hondo saber del pueblo. Si con uno es la política la excusa para hilvanar auténticas perlas de sentencioso gracejo, la que tiene como escenario la taberna “Casa Manteca” es el Cossío en verso.

En la conversación con Pepe Manteca (el que da nombre al lugar), torero sin fortuna en los ruedos a mitad del siglo pasado, Vázquez ¡ese apellido! le pone en suerte nombres y conceptos para que Manteca abra el capote del corazón, la memoria y el alma ante la cámara y proclame saberes y estares pura torería, la misma que pondera en toreros castellanos como Roberto Domínguez y su tío Fernando. Esa forma de mover las manos, ese acompasado ritmo de palabras y gestos llegan al espectador traspasando la pantalla y uno está tentado de gritar olé.

Y entre esa fiesta del más puro hablar torero, en la que revolotean caprichosos duende y alegría, una reflexión resuena con dureza de pedernal. Dice Manteca , “todo eso está muy bien pero hay algo que lo hace distinto a todo, la presencia del negro o el mulatito, que es el peligro” a lo que Vázquez corrobora : “el peligro es lo que hace la vida sublime”.

Atención. Llamada de atención. Lo que ha perpetuado durante siglos y frente a inquisidores de toda ralea a la Tauromaquia, lo que le otorga vigencia, es la presencia del peligro, el riesgo, el halo constante de la muerte, que es el toro, el negrito. A sus muchas bondades puramente cinematográficas, La vida sublime añade una fundamental en estos tiempos de zozobra taurina: el valor de la autenticidad. Autenticidad para andar por la vida y, también, autenticidad para una Fiesta que sólo se reconoce a partir de ella.

Nadie pide tragedias, ninguno (salvo los irascibles anti) quiere ver la sangre derramada de los toreros. Pero todos deberían velar, desde sus respectivos ámbitos y exigencias, porque lo que sucede en el ruedo tenga, cada tarde y sin importar plazas, la impronta de que lo que allí sucede está muy cerca de la más gloriosa y gozosa de las heroicidades, esa que viene provocada por un toro en plenitud frente a un hombre dispuesto , como cantan las coplas manriqueñas , a poner su vide sobre el tablero.

Por todo eso , “La vida sublime” es , aunque no lo parezca y ni tan siquiera estuviera en la intención de sus creadores, una gran película de toros.


jueves, 6 de enero de 2011

`BALAÑÁ DICEN QUE DICE´ / Por Paco March


`BALAÑÁ DICEN QUE DICE´

Por Paco March
Este portal taurino se hace eco de lo que se escribe en la edición cibernética de El Economista que, a su vez, menciona lo publicado por El Confidencial Digital, en torno a lo que explica un portavoz de la casa Balañá de lo que dicen los amos  sobre la indemnización a cobrar por cese en el negocio, taurino por supuesto. Perdonen el mareante juego de palabras, que remite a la jocosa  escena de los Hermanos Marx y aquello de la parte contratante , pero es que tratándose de Balañá y la “pela”  mejor tomárselo a broma, siendo, como es, para llorar.

A poco que se haga memoria, desde el inicio del proceso de la ILP que culminó con la prohibición del toreo en Cataluña (verbigracia Barcelona) de aquí a un añito menos algún día, el tema económico parece pesar más, tanto en la argumentación anti como pro, que el  histórico, cultural, artístico o, simplemente, de libertad conculcada. A partir de lo que marca la Ley, la Administración catalana se vería obligada a indemnizar a todas y cada una de las partes directamente perjudicadas por el cierre de la Monumental (única plaza en uso) lo que incluye desde sus propietarios -Balañá, que se lleva la parte del león- a quienes trabajan en ella -porteros, taquilleros, los de las almohadillas, los de las bebidas, la señora de la tienda de souvenirs, areneros…- a matadores, novilleros, ganaderos, críticos y, como daño colateral, restauradores y demás, sobre un baremo de prospección de las próximas diez temporadas y en la figura jurídica de lucro cesante. El cuento de la lechera, para entendernos.

Cuando allá por el mes de marzo del año recién finalizado se sucedieron las comparecencias en sede parlamentaria, la de Pedro Balañá Mombrú, el nieto de D. Pedro e hijo de Pedro Balañá Forts, fue la más breve de todas y se centró, cómo no, en lo económico, utilizando casi las mismas palabras que ahora, salvo el montante a percibir, que no se cuantificó. A partir de ahí, mutis por el foro. Un mutismo- hay quien le llama discreción- que da pie a conjeturas varias, que ese "dice que dicen que ha dicho" no ayuda a desbrozar. Es más, alimenta sospechas, la primera de ellas que Balañá, como la Banca, siempre gana.

Y es que no deja de sorprender que mientras el recurso ante el Constitucional ahí está, y la Federación taurina catalana promueve la inmediata recogida de medio millón de firmas para conseguir eso de la Fiesta como BIC –no confundir con el bolígrafo-  el  vocero de Balaña dé como hecho “que la Monumental quedará inservible el año que viene”.  Inservible ¿para qué? Ah!, claro, para dar corridas de toros, pues al parecer de poco van a servir las iniciativas antes mencionadas.

No me negarán que, visto lo visto y oído lo que dice que dicen que dijo, es como para echarse a temblar con la temporada ¿última? de la Monumental a cuatro meses vista. Una temporada que Matilla, que es quien desde hace unos años se ocupa de hacerla, ya se ha apresurado a anunciar que seguirá las mismas pautas. Es decir, que aquí no pasa nada.

Bueno, pasar sí que pasa. Pasa que algunos, los que más deberían luchar, ya dan la batalla por perdida mientras miran de reojo sus bolsillos, con una vela a dios y otra al diablo y a los aficionados, cautivos y desarmados, se les queda cara de Buster Keaton. Claro que las arcas que hereda el nuevo conseller de Economía no están para echar cohetes (cuando escribo estas líneas se ha anunciado que el agujero en el ámbito de la Sanidad es de "dimensiones desconocidas") y todo pinta a que los taurinos -Balañá, quiero decir- serían los últimos en la fila del cobro, si es que quedasen migajas. Tal vez por ahí podría llegar una solución intermedia, una prolongación de la moratoria y la posibilidad de continuar dando toros “en el corredor de la muerte” alguna temporada más.

Mientras, sea cual sea el desenlace, el hostigamiento continúa: de las farolas de Barcelona cuelgan banderolas anunciando una exposición titulada “Los símbolos de Franco” que se publicita con la imagen de un paseíllo en la postguerra con los toreros saludando brazo en alto. Pero esa, es otra Historia...   
           

jueves, 14 de octubre de 2010

Esplá sí puede / Por Paco March

Luis Francisco Esplá en el Parlamento de Cataluña

Esplá sí puede

Paco March
Pocos hay en el llamado Planeta de los Toros tan legitimado como Luis Francisco Esplá para alzar la voz, expresar dudas y mover a la reflexión en estos momentos de zozobra y oportunismos de todo signo.

Resulta cómico a la vez que injusto pedir al maestro alicantino que se ponga a disposición de sus compañeros en la batalla contra la sinrazón prohibicionista. Cómico pues tuvo que ser él, junto a otro maestro también retirado, Joselito, y Serafín Marín, ese torero catalán al que sus compañeros, mira por dónde, han olvidado para llevarlo de ministerio en ministerio, quien diera la cara en el Parlament en una comparecencia demoledora. E injusto pues también fue Esplá, otra vez con Joselito ( no por casualidad ) quien levantó la voz, en 1999, para clamar y reclamar por unos derechos televisivos de los que hoy todos se benefician pero que a él le supusieron el ostracismo, vendido por sus compañeros que lo dejaron en la estacada. Un ostracismo que él supo levantar con las armas del toreo eterno en una memorable tarde de la Feria de Otoño madrileña en que desorejó a un Victorino fiero y de impresionante trapío que había mandado a la enfermería a El Califa.
Pocos hay en el llamado Planeta de los Toros tan legitimado como Luis Francisco Esplá para alzar la voz, expresar dudas y mover a la reflexión...Lo que ha dicho Esplá es que antes de llevar al toreo en procesión primero hay que limpiar el patio. Un patio en el que grandezas y miserias, generosidad y mezquindad, altura de miras y bajeza de espíritu, van de la mano. Una mezcolanza que se convierte en barro sobre el que se ha ido edificando una Fiesta insostenible y propicia para que mercaderes de ideas, vendedores de humo y políticos mercachifles pongan sus ennegrecidas manos.
En el víacrucis ministerial y si se me permite el sarcasmo, la próxima estación podría ser en el de Sanidad. Una vez allí, sabios doctores darían cumplido diagnóstico de la salud del enfermo , la Fiesta, o sea, y decidirían tratamiento, mientras los allegados del paciente, desde los profesionales hasta los críticos, pasando por empresarios y aficionados, guardarían el silencio debido y procederían en consecuencia.
Claro que, si el enfermo no se recupera y llega el fatal desenlace, de inmediato vendrá el reparto de la herencia y ahí, algunos de los que le hicieron la vida imposible querrán sacar tajada. Lo malo será cuando se percaten de que ya no queda nada. Culpa de Esplá, dirán.