
'..puede que fuese la firmada por El Cid ante toros de Victorino la actuación más seria, madura y mejor estructurada de toda la semana..'
VIENTO DE LEVANTE
Lo que las hogueras iluminan
Paco Delgado
Una temporada más, el serial alicantino que por San Juan sirve para formalizar el rito de purificación por el fuego, marcó también el comienzo de la segunda parte de la campaña taurina, que ya sin solución de continuidad llegará hasta octubre con toros a lo largo y ancho de toda la geografía española y que desde Alicante se tiñe de colores de fiesta y confirma el arraigo del espectáculo taurino.
Varias son las notas destacadas que hay que recordar de esta pasada feria alicantina y la primera es el éxito habido ya antes de que se hiciese el primer paseíllo, logrando que se acabase el papel para la corrida del día 20. Luego hubo mucha afluencia de público a lo largo de todo el serial, ratificando el hecho de que cuando la oferta interesa, el consumidor acude. Y más si se promociona y difunde con acierto, como así supo hacer la empresa de Nacho Lloret. Un lleno de no hay billetes, un par de festejos con tres cuartos largos del aforo cubiertos y sin bajar de la media entrada el resto de días son datos que dan fe de la buena aceptación de los carteles.
También es para tener en cuenta que la puerta grande se abrió a diario y por la misma han salido desde becerristas y alumnos de las escuelas taurinas que actuaron en los dos festejos sin caballos que se dieron hasta las más encopetadas figuras. Excepto Morante, que en su segunda actuación en el abono, se negó a salir a hombros enfadado como estaba con el mundo a cuenta de la negativa presidencial a concederle una tercera oreja.
El de La Puebla dejó ver varios de sus muchos registros en sus dos tardes en esta feria. Abrevió con su cómodo, blandengue, distraído, manso, desentendido y a la defensiva primer toro que le correspondió, evidenció ganas y disposición con su segundo, repartió detalles y pinceladas con un magnífico ejemplar de Santiago Domecq y dio rienda suelta a su creatividad plástica con el que cerró su paso por este ciclo, cogiendo un buen globo cuando se le negó la segunda oreja en este turno.
Roca Rey, uno de los principales atractivos del cartel, no quiso dejar pasar la ocasión de demostrar su ambición y lograr un gran triunfo a base de su ya conocida receta: arrojo, valor y temple. Pero puede que fuese la firmada por El Cid ante toros de Victorino la actuación más seria, madura y mejor estructurada de toda la semana. Escribano acompañó al de Salteras por la puerta grande pero con una recompensa exagerada y Manzanares, que lidió por primera vez en su carrera toros de Victorino, cumplió de manera notable.
Samuel Navalón, aunque no acabó de acoplarse con su segundo dejó ver sus muchas cualidades y también salió de la plaza en volandas. Como hicieron asímismo Borja Jiménez, David de Miranda y Tomás Rufo tras dar cuenta de un cómodo y bonancible encierro de Victoriano del Río.
Talavante no dejó pasar la oportunidad que le brindó un excelente lote de Santiago Domecq aunque puede que con tan excepcional material le faltase algo más de rotundidad.
Los tres novilleros que abrieron feria, Mario Vilau, especialmente, Olga Casado y Javier Cuartero aprovecharon el buen jugo de los utreros de Talavante... y de la generosidad de la afición local.
Del ganado, manejable en líneas generales, hay que resaltar la sobresaliente corrida que lidió Santiago Domecq en su debut en Alicante, empezando por “Madrugador”, el primer toro que pisó el albero alicantino, y terminando con “Malduerme”, el último que se arrastró la tarde del día 23, todos, con distintos matices y grados, claro, además de una presencia mucho más que digna, pelearon con ganas en el peto, tuvieron prontitud, fijeza y bravura, humillaron una barbaridad y repitieron hasta la extenuación. En estos tiempos tan extraños y de tanta predisposición para el indulto, llamó la atención que, por ejemplo, no se reclamase tal gracia para el quinto de aquel conjunto, “Revolucionario”, que permitió a Talavante alcanzar su triunfo. Hubiese sido de los más justos y justificados de los últimos años.
Y también de nota alta, muy alta, fue el encierro de Victorino Martín, serio, sin kilos de más, duro y de gran juego. Incansables y, sin parecer alimañas, con la emoción que da sentido a la fiesta. Se pidió el indulto para el tercero y los otros cinco fueron ovacionados. Ganado así es lo que da sentido a este espectáculo. Todo lo demás son ganas de enredar y confundir.
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