la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 30 de octubre de 2026

De los trenes del 11-M en 2004 a los de Adamuz y Urda en 2026 / por Federico Jiménez Losantos


'..Si la derecha española no fuera moralmente muy superior, aunque políticamente muy pardilla, a la izquierda corrupta y antiespañola, los militantes de PP y Vox estarían rodeando las sedes del PSOE gritando "¡A-se-si-nos! ¡A-se-si-nos!" hasta el 29-N..'


Si, al margen de la consideración jurídica, alguien es responsable de la muerte de más de la mitad de los españoles que murieron el 11-M, ese es Pedro Sánchez, además de Puente.

De los trenes del 11-M en 2004 a los de Adamuz y Urda en 2026

Federico Jiménez Losantos
Si la derecha española no fuera moralmente muy superior, aunque políticamente muy pardilla, a la izquierda corrupta y antiespañola, los militantes de PP y Vox estarían rodeando las sedes del PSOE gritando "¡A-se-si-nos! ¡A-se-si-nos!" hasta el 29-N. Por muchísimo menos, se supone que por haber mentido sobre la autoría de las masacres de los trenes del 11-M, que, junto al torpe intento de Aznar de aprovechar la aparente autoría de la ETA, no cometieron más delito que el de dar más información de la que tenían, y guiada por las cloacas policiales del PSOE, todas las izquierdas y los separatistas rodearon más de cien sedes del PP en la jornada de reflexión. 

Las guió la SER, inventando que en los trenes había terroristas islámicos suicidas con tres capas de calzoncillos. Pero incluso antes de que Cebrián y Ferreras difundieran ese bulo, las hordas de Iglesias y Zapatero ya estaban con el "Pásalo" en los aún incipientes móviles, operación que coronó Rubalcaba con lo de que "España merece un gobierno que no le mienta". Y lo que trajeron fue esto, que, de Zapatero a Sánchez, es hijo del 11-M y de la mentira convertida en arma electoral.

En realidad, las dos Españas de 2026 estaban ya ahí: la pánfila, dejándose agredir, y la canalla, agrediendo a la pánfila para asaltar el Poder, que no hubieran alcanzado sin esa violencia moral y física. No es que los dirigentes del PP y sus militantes creyeran que tenían alguna responsabilidad en la voladura de los trenes, probablemente obra marroquí, pero se sentían tan perdidos como el Gobierno en funciones de Aznar y el candidato a la presidencia Rajoy, que acabó escondiéndose en la jornada de reflexión en los sótanos de Génova 13, cercada por la izquierda salvaje. De ahí al bolso de Soraya, una década de cobardía política, la de los años perdidos de Rajoy, nos contempla.

Yo no sé si los militantes de Vox, y no pocos del PP, acabarán yendo a Ferraz y a Moncloa a llamar "asesinos" a Puente y Sánchez, sobre todo a Sánchez, pero si, al margen de la consideración jurídica, alguien es responsable de la muerte de 115 españoles, más de la mitad de los que murieron el 11-M, ese es Pedro Sánchez, además de Puente, el PSOE, sus papagayos sincronizados y sus socios comunistas. Mientras en media España y toda Europa Occidental la alianza de izquierdistas e islamistas incendia las calles, las nuestras siguen ocupadas, de Sol a Barcelona, por la última versión de las hordas del 11-M y nosotros seguimos enterrando a nuestros compatriotas. Y, mientras, los asesinos de Adamuz y Urda, que moralmente lo son y judicialmente deberían serlo pronto, dan clases de perreo electoral por TikTok, mientras aperrean en la propaganda y matan en la Renfe a docenas de españoles indefensos.

Es un motivo para reflexionar, porque, de unos trenes a otros, la distancia será infinita, pero los muertos siempre son los mismos, y los golpistas de 2004, también.

Turnismo y bipartidismo / por Ignacio Ruiz Quintano


A dos mil euros el selfi

 “Los dos partidos son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte..."
[Galdós]

Ignacio Ruiz Quintano / Abc
La oligarquía de partidos-lapa en el Estado fue una imposición del ejército de ocupación a la Europa derrotada. Un sistema de control para la guerra fría: elimina la política (la conquista del poder) y la sustituye por el consenso (reparto del poder mediante pacto o corrupción). El pueblo no decide nada, pero se le vende que lo decide todo, y siendo necio, lo compra. Su necedad se nutre de la guerra cultural entre la Komintern de Willi Münzenberg y la CIA de Michael Josselson, con su plan de engorde para intelectuales (los famosos liberalios) de la socialdemocracia, donde militan todos (¡aquel Julián Andía de Tierno!).

–Y ahora, conectamos en directo con la guerra fría de la cultura –era un gag de la BBC.

Los ingredientes de la oligarquía de partidos son dos colas de león (coleo de derecha a izquierda) y muchas cabezas de ratón destinadas a la extracción de dinerales. Al colear de las colas por turno llaman bipartidismo, cuando ni siquiera sería turnismo, como el de la Restauración, que ya era malo, visto por Galdós: “Los dos partidos son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos...”

Bipartidismo es otra cosa. La grandeza americana de los Founding Fathers fue admitir el fracaso de su primera Constitución, confederal y parlamentaria, y elaborar la de la Convención en Filadelfia, federal y presidencialista, de elección directa y separada, invento que al reducir a dos las opciones trae por consecuencia el bipartidismo, que es, como la mayoría absoluta (enemiga de la oligocracia), un distintivo de la democracia.

Bipartidismo y mayoría absoluta constituyen anomalías graves en la partidocracia, de sistema proporcional, que el Régimen, que está muy bien vigilado, se apresura a corregir, y ahí tenemos las obras maestras de Podemos y de Vox como tapagrietas del montaje, que han conseguido devolver al corral a las churras y las merinas que se habían desengañado del cuento, con lo que hablar aquí de bipartidismo es ignorar bajo qué régimen político se vive. El sistema proporcional, que disuelve la conciencia nacional, da por sentada la imposibilidad de la democracia.

Sin presidencialismo, pues, no hay bipartidismo (ni división de poderes, claro). Pero ¿sería compatible con la Monarquía?

–Una Monarquía presidencialista es democrática. Una República parlamentaria es oligárquica –concluyó el genial autor de la “Teoría pura de la República”, que en el 74 entregó al Conde de Barcelona un proyecto constitucional de Monarquía presidencialista (nada que ver con “la monarquía futurista” de Yarvin) que a Maurice Duverger, con quien lo consultó Don Juan, le pareció “que habría hecho soñar a Benjamin Constant”.

Poco nos suben los impuestos.

[Junio, 2022]

Aquellos sesenta… (XXXV) / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Enrique Trujillo pasea una oreja y un gallo de pelea en La Santamaría. Foto: El Tiempo

'..Esa década qué para unos mereció ser marcada “renacimiento”. Asimilando su conjunto de coincidencias a las históricas que hace quinientos años sacaron al mundo de la Edad Media. Qué barbaridad. Grandilocuencia, vicio propio de la literatura y la historia taurina..'

Aquellos sesenta… (XXXV)

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro.com/, Cali 26 X 2026
La casualidad más que la causalidad nos rige. El toreo, culto proto religioso, lo consagra desde antes que la filosofía, la ciencia y el arte pretendieran explicarlo. “La suerte”, unidad básica. El feliz y fatal azar del hombre y la naturaleza. “Coincidencia de cadenas causales independientes que carecen de una finalidad”, decía Aristóteles.

Ese toro, ese torero, esa faena, ese público, ese albur coinciden cada uno en su circunstancia, en ese preciso momento. Como consecutivamente coincidieron en todo aquel preciso decenio sesenta, qué al fin y al cabo también es un momento en el recuerdo y en el tiempo.

Esa década qué para unos mereció ser marcada “renacimiento”. Asimilando su conjunto de coincidencias a las históricas que hace quinientos años sacaron al mundo de la Edad Media. Qué barbaridad. Grandilocuencia, vicio propio de la literatura y la historia taurina.

El hecho es que fue algo así. Como una eclosión de la fiesta en la que convergimos todos, para mal o para bien. Los héroes, los subhéroes, los modestos, los anónimos, los que hacíamos de coro, o quizá solo de telón de fondo. Entre los protagonistas que por entonces tomaron alternativa (opción) y contribuyeron desde segundo plano a la luminosidad general con su menor o más local y fugaz brillo, algunos me resultan imposibles de olvidar. Otros, también importantes, no. Porque no los vi o porque nuestras casualidades no se cruzaron.

De los primeros, más notorios: 

El Caracol, José Fuentes, Pedrín Benjumea, Miguel Márquez, Ángel Teruel, Zurito, José María Clavel, Curro Vásquez. Manolo Martínez, El Pireo, Andrés Vásquez, Enrique Trujillo, Oscar Cruz…

Unos porque alumbraron como potenciales sucesores de las grandes figuras, y otros porque pudiendo hacerlo no lo hicieron, pero su derrota no fue menos impresionante para mí. No lo digo remirando esos episodios lejanos con los ojos cansados del presente. No, trato de verlos como los viví. Tampoco incluyo en esta lista nombres a los cuales ya dediqué viñetas anteriores.

Hace unos años, quizá quince, quizá veinte, aterricé temprano en El Dorado. Era la rutina de temporada, entre fines de enero y comienzos de marzo, pasadas las ferias de Cali y Manizales. Viernes por la tarde vuelo a Medellín, festejo nocturno en La Macarena, y al otro día vespertino. Domingo viaje madrugador a Rionegro para tomar el avión a Bogotá. Sorteo en La Santamaría, almuerzo con amigos, corrida, y presuroso vuelo nocturno de regreso a Cali. Y así...

En el aeropuerto El Dorado decía, tomé un taxi aquella mañana fría y neblinosa de la sabana. El conductor, un hombre mayor que yo, al saber mi destino, habló de toros. Aficionado viejo de “balconcillo”, de los que no volvieron “por el costo de las boletas y porque ya no es lo mismo”. Se despachó contra todos los males que según él afectaban a la fiesta y lo habían echado de las plazas. Ilustró su alegato con hechos, anécdotas, historias. No se cuan reales. Son trece kilómetros y medio con tráfico. Citó a sus héroes (pocos), Ortega, Manolete, Ordóñez…, y al final, girando la cabeza hacia el asiento de atrás donde yo lo escuchaba sin chistar, me lanzó con pasión una frase: 

“El hombre al que yo he visto torear mejor en mi vida fue a Enrique Trujillo, en el 64, aquí” —Señaló la plaza, y agregó —son quince mil pesos —Pagué, nunca nos volvimos a ver, pero tampoco pude olvidar el énfasis de su conclusión.

Porque yo también, menos que veinteañero, lleno de ilusión y regionalismo había visto a mi paisano cuando volvió alternativado de España. Y digo mi paisano, aunque algunos aseguren que no nació en Cali, sino veintiocho kilómetros más allá, en Palmira. Él nunca lo aclaró, pero en lo que sí coinciden sus biógrafos es en la fecha: 14 de noviembre de 1939. Tuvo suerte inicial. Encontró como maestro de primeras letras al matador español Salvador Ivar “Ivarito”, retirado y afincado en Palmira, vivero de toreros (de ahí quizá la discrepancia).

Comenzó su andar novillero agregado al espectáculo mixto de El Empastre, hasta ser descubierto cual gema por el apoderado también español Diego Martínez quien se lo llevó a la península, le montó carrera novilleril, le presentó en Madrid con aplauso el 16 de junio de 1963, le hizo tomar alternativa en la feria de Cáceres del mismo año, a manos de Gregorio Sánchez, y lo elevó a la confirmación en Las Ventas con el padrinazgo de Limeño y toros de Moreno Yagüe. Una corrida desesperada de verano el 15 de agosto del 65, en la que dio dos vueltas al ruedo, y ganó repetición para el 12 de octubre con el mismo hierro, acompañado por Andrés Vásquez y Pepe Mata, dando otra vuelta al ruedo.

Motivado por eso y su gran triunfo en enero del año anterior en Manizales cuando en dos corridas, una de Juan Pedro Domecq y otra de Félix Rodríguez, superó a toda la nómina ferial que incluía entre otros a los españoles, Paco Camino, Bernadó, Palmeño…, conquistando el trofeo de la feria: “Catedral de Manizales”. Proeza refrendada clamorosamente después en la Santa María de Bogotá. En esa vez que dio razones al éxtasis del taxista de marras y a mí recuerdo.

Por todo eso, Cali, su tierra, que nunca se había fijado en él, típico, atendiendo a lo de Manizales, Madrid y Bogotá, le dio tres corridas en diciembre. Era obligado. Una dura de Achury Viejo, con Manolo Amador y El Pireo. La segunda no tanto, de Fuentelapeña con Paco Camino y El Viti, y la tercera, ocho toros de Ambaló, la del toro, con Joselillo de Colombia, Curro Girón, Paco Camino, El Viti, Vásquez II, Aureliano Sáa y El Pireo.

Recibió su primer toro en su tierra rodeado de gran beneplácito y jaleó, con un capote muy templado y terso, brindó al entusiasmado paisanaje, y la muleta muy acompañada templaba con jaleo, cuando el animal sacó sentido y todo vino a menos; él, faena, corrida y feria. Pues no levantó en toda ella. Siete toros en blanco, sin historia, como rezan los formatos noticiosos… Jamás volvió y empezó el declive de su joven carrera, que nunca volvió a refrendar las ilusionantes tardes.

Fue un torero exquisito, contemplativo, displicente quizás. Leve de agresividad y ambiciones, y frágil de tauromaquia. Alberto Lopera en su libro “Colombia tierra de toros” lo describe con rigor: “Un torero con clase, pero débil en todo sentido, lo que le llevó prontamente a verse desplazado de los carteles por diestros más jóvenes.”

Preciosista sí, cuando se hallaba, y así lo recuerdo, creador de imágenes carteleras en aquella genial tarde bogotana, encumbrado a nivel de los mejores, cuando la primera afición de Colombia, rendida le entregó los trofeos y el paradójico gallo de pelea, quizás como un mensaje, una invitación, o un reto que no quiso aceptar.

Una cadena de casualidades que no se repitió, y signó la vida de un torero especial, que llevaba el arte dentro y qué por instantes, como a otros lo puso en ese filo del sol y la sombra. No del fracaso, porque la meta máxima del toreo no es el mundano “éxito”, (fama y dinero), sino el ser oficiado con el alma, tal cual se es, en el triunfo y en la derrota, y a ese privilegio casual que muy pocos humanos alcanzan, accedió Enrique bellamente, conmovedoramente, momentáneamente. El taxista bogotano, cuyo nombre nunca supe, y yo, podemos dar fe. Al fin y al cabo, hablando de renacentistas, Leonardo no pintó, sino una sola Mona Lisa.

LOS FANS DE LOS TOROS / por JULIO MARTÍNEZ



La temporada histérica
LOS FANS DE LOS TOROS

Sin Rodeos || Con Julio Martínez
Ahora que hemos terminado la temporada taurina empezamos a contar. Unos, los días que quedan para Valdemorillo. Esos aficionados más avezados que ya van trazando sus quinielas y sus ferias utópicas. Algunos incluso rellenan el casillero de toreros de la Conference League, esa lista en la que gana uno, pierden 17 y que anticipa jubilaciones gracias a Chenel. Que le pregunten a Sergio Rodríguez o a Héctor Gutiérrez para qué sirve ganar un certamen ideal en su concepción, pero considerado invasivo por una industria, los otros, que no cuentan días sino billetes. Que no cuentan aficionados sino fans, a los que les ha presentado el gran reclamo de la próxima temporada. Ya tenemos el primer triplete de San Isidro: Alejandro Talavante. ¡Toma ya!

Y allá que irá esa plaga de hooligans, que no lleva bufandas sino botellas, a admirar a los maestros. “¿Talavante? Ese es un máquina”. “¿Manzanares? ¡Tiene un empaque!”. Las frases de 0,60 de la ‘Caye Borroka’ que putoama los toros. Les pasa lo mismo que al PP, que es el PSOE con 20 años de diferencia. Además, por sus consignas los conoceréis. Cuando se vaya Pedro Sánchez, ¿en quién le dirán que piense al torero cuando va a matar? ¿A quién llamarán hijo de fruta? Esta plaga invasora está levantando también un muro dentro de las plazas de toros. Dividen a los taurinos y a los anti-taurinos. Estos últimos, los que abominan de ese personaje que suele forzar el acento para destacar entre su manada de semejantes, que está encantado con todo, especialmente con lo malo, y que suele expresarse con onomatopeyas. Las neuronas de estos neotaurinos son como el logo del DVD, que va rebotando de pared en pared eternamente sin un fin conocido. La mejor parte de la conversación es cuando están callados.

Para ellos, la temporada ha sido histórica. Para nosotros, anti-taurinos, ha sido histérica. Lo único que ha hecho el toreo en 2026 es empobrecerse un poco más a costa de enriquecer a los que lo gestionan. Solo faltaría. Se han jubilado muchos y buenos profesionales de plata. De oro no se quita nadie. ¿Para qué? Esto está más fácil que nunca. Las cornadas para la élite son los padres. En abril coincidieron en el sanatorio de toreros Morante y Roca Rey. Dos figuras, juntas y heridas. La última vez que pasó vivía Mao, ese gran demócrata. Pasan las ferias y no es que no haya cogidas, no hay ni conatos.

Y en el momento en que asoma un ápice de exigencia sobre los acomodados figurines, sus palangristas salen corriendo a masacrar a los que ven con los ojos, en plural. ¡Han cantado mafia! Tú imagínate que todos esos fans de los toros aprenden y se convierten en aficionados. Que distinguen un bajonazo de otro peor, que es lo que vemos a diario. Los que ven con el ojo, en trasero singular, ya saben, “¡qué ehtoconaso!” Figúrate qué pasaría si los maniquís de Scalpers separan el grano de la paja y diferencian un torero entregado de uno ventajista. Sería el fin del chollazo.

“Las empresas están encantadas de servir placebo a precio de caviar.”

Ojo, no porque fueran a irse de las plazas. Afortunadamente, toda o casi toda esta camada de añojos que han conocido la tauromaquia se va a quedar para siempre. El plan les mola, “les renta mazo”, y supone la gran alternativa de ocio en España que no sea la terraza del bar de siempre. Van a beber y no les importa si la tapa es buena o mala. Como si les dan aceitunas. O si no les ponen nada. ¡Qué más da! Es Tinder con olor a boñiga, mucho más excitante. Las empresas están encantadas de servir placebo a precio de caviar.

El problema será que todas esas mesnadas se den cuenta de que emosido engañado. Tendrían entonces que empezar a trabajar y a remangarse. Y entonces habrá una mayoría sentada con criterio propio para elegir bando en esta tauromaquia que es el Corazón Classic Match. Zidane es más joven que alguna figura del toreo y lleva 20 años quitado.

Por eso, el anti-taurinos que aspira a mantener la singularidad de una plaza de toros y quiere ejercer de dique contra esa masa de fans que, sin culpa ninguna, es empujada a apasionarse sin saber por qué, es el enemigo a batir. Con Morante les ha venido Dios a ver, pero es menos necesario que nunca. Ni él ni Roca. No hacen falta toreros con espalda para cargar con el negocio de los taurinos porque ya va a cuestas de los jóvenes. Aquí funcionará, ojalá pronto, la metáfora de los saltamontes y las hormigas en la película de Bichos. Si la hormiga del 7 se rebela no ocurre nada, pero como se rebelen muchas hormiguitas más, el chollo, efectivamente, llegará a su fin. Ganará el toreo.

Óscar Puente, profecía de muerte / por Luis Miguel Fuentes

Rueda de prensa de Óscar Puente tras el accidente de trenes en Toledo. | EUROPA PRESS
 '..sobre todo, Óscar Puente es la profecía de muerte que nos traía la misma Muerte, el innegable aviso de la muerte por su propia mano..'

Luis Miguel Fuentes
Óscar Puente es ese esbirro de mazmorra con potro y hachón, es el ogro de los cuentos que nos cuenta él mismo, es un ministro con veinte pulgares y pico de pato, es la misma muerte bamboleante, como un camello desfondado en el desierto, con vocación de costillar seco y lengua de arena. Óscar Puente es el Igor de Sánchez, es el hombre del saco, es el percherón que relincha, es la guadaña de mondadientes, la boca de cepo y la piel de púas; es el chato de la banda, el cantinero de los muertos, el enterrador de lo público bajo la luna gótica, decadente y putrefacta del sanchismo. 

Puente es el gafe que sólo es incompetente, es el matón que sólo es cobarde, es el torpe que sólo es vago, es el ministro con menos ministerio de todo este Gobierno sin responsabilidades, es el icono de zócalo tercermundista de esta España ya tercermundista, que empieza un viaje en Madrid y se despeña como por Bombay. Sí, Puente es el político tercermundista, con arboladura tercermundista de matarife trepa, en la España ya tercermundista de la corrupción y la propaganda, en la que sólo funciona lo que va bajo mordida, la España tercermundista de los presidentes con bailecito de cocos, besitos con hilillo de asco y kermés televisiva. Óscar Puente, con alma y faz de pez negra, nunca tuvo que estar en un gobierno y ahora no puede seguir ni de ministro ni a la vista.

Lo que ha pasado aquí, ya dos veces en apenas diez meses, no debería haber pasado. Que en Europa, en 2026, los trenes de alta velocidad se paren, choquen, vuelquen, vuelen, ardan como si fueran caravanas de colonos por un Oeste castellano o bandolero; que gente que sólo iba a sus casas, o al curro, o al hospital, o la facu, o a ver a la novia, esa novia oblicua, triste y alegre de todas las estaciones de tren, terminen aterrados, abandonados, perdidos, heridos o muertos, como si el tren pasara por territorio comanche, eso no debería pasar. La gente no debería subir a un tren persignándose, con testamento y amuleto, con cerbatana y cantimplora, con alforja y faca, menos aún subirse para no llegar. Sí, esto no debería pasar, pero si además los responsables no se dedican a lo que deberían, sino a bailar con osos de peluche, más como pervertidos que como irresponsables o frívolos, como hizo Puente con Marc Giró, a estar todo el tiempo dando zascas con azadón y tuiteando con el sobaco, ese sobaco parlante de Puente, todavía peor. Ya glosaba yo el otro día que, en lo de Marc Giró, Puente se atrevió a decir que lo único que pasaba es que había muchas obras y que los trenes eran viejos. “Mientras tanto, vamos a sufrir un poco”, remató. Vamos a sufrir y hasta a morir.

Óscar Puente es el sanchismo montuno, es la política a coces, es la cara dura sin afeitar, es el tercermundismo aceptado e innegable, como si viniera a vernos, haciendo promesas y espantando moscas, un ministro montado en burro. Pero, sobre todo, Óscar Puente es la profecía de muerte que nos traía la misma Muerte, el innegable aviso de la muerte por su propia mano. No sólo por esas hechuras que tiene él de moverse siempre con guadaña, que decía yo el otro día también, sino porque ya habíamos visto la muerte o la inminencia de la muerte, pasando rasante y rozante por la ventanilla de los trenes. Y habíamos visto también al mismo Puente huyendo de todo con su pesado aleteo de vampiro gallináceo. Todos los que cogemos ese tren para desandar hasta el pueblo o hasta el amor sabíamos, antes de Adamuz y después de Adamuz, hace dos años, hace un año y hoy mismo, que aquello no funcionaba.

""Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares""

No era normal el tren colgado de un cable o varado en el campo, esperando la puesta de sol o el sacrificio final, como una vaca; no eran normales los retrasos, los meneos, los sustos, los tabardillos, los avemarías, los silencios y las excusas. Lo que ha pasado, otra tragedia que, recuerden, según Sánchez pasa porque “desgraciadamente, los accidentes ocurren”, no sería normal ni aunque volvieran a conducir los trenes con gorra de deshollinador, menos con los actuales sistemas automáticos. Pero parece que esos sistemas, ahora, se pueden desactivar con aquellos silbatos, banderines o faroles de factor de estación, que a ver para qué tanta modernidad. El caso es que la tragedia ha vuelto a ocurrir y el Gobierno dice (lo dijo prontísimo, como espantando, antes que nada, otra vez, su responsabilidad) que ha sido un “error humano”, algo que ya es una confesión. Quiero decir que el que pueda haber un error humano ya significa que el sistema no funciona. Sabíamos que no funcionaba, cuando estábamos en el tren esperando el veredicto del azar como el del médico, y lo sabía también Puente mientras hacía discoteca por el ministerio o ministerio por las discotecas.

Óscar Puente es el matasiete con escolta, es el gigantón deshuevado, es el ministro altanero que en realidad está hundido dentro de sí mismo, dentro de su chaqueta como una escombrera de huesos, igual que todos los cobardes y los impostores. Óscar Puente, que con lo de Adamuz decía que “él no ha soldado las vías”, que ante la nueva tirada de los dados o ante el nuevo vuelo de la guadaña decía que “la probabilidad de que otro accidente de estas características se produzca es bajísima, tranquilidad”, que ante el miedo de ese españolito que tomaba el tren como la diligencia decía que “el miedo es libre”, que ante la incredulidad de los propios muertos decía que “el tren vive en España el mejor momento de su historia”; Óscar Puente, en fin, se dispone a repetir todo su repertorio de cabezadas, pretextos y, pronto, chistes y bailoteos. Óscar Puente, pajarraco de las tumbas, manijero de las desgracias, tuitero en su ministerio, perezoso en su rama, último regalito del aciago sanchismo y, sin duda también, herencia de la pasividad, el sectarismo, el cinismo y el negocio de tantos, no debe continuar ni en el Gobierno ni a la vista. Tiene que irse él, y también todo el sanchismo, a pastar por ahí, a esperar abandono o sentencia justo por donde se pierden, a veces para no volver, nuestros trenes, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestras novias de ventanilla, con toda la luz de la vida y de las promesas en los ojos.


BESO CON BIGOTE DE GAFA CON NARIZ. El beso de Sánchez a Begoña ha estado aleteando toda la semana, pegajosamente, […]

El Independiente / @LuisMFuentes70

jueves, 29 de octubre de 2026

Santos García Catalán en Tertulia 'Los Sabios del Toreo de Albacete'

Orgullo, agradecimiento y placer, de que nueve paisanos tertulianos (Los Sabios del Toreo de Albacete) se hayan acordado de este veterano "plumilla taurino" para su reunión mensual. Todo un lujo haber compartido mesa y mantel con tan ilustres comensales en su sede oficial como es el emblemático  restaurante El Callejón. Gracias, amigos, jamás olvidaremos mi hijo y yo el exquisito trato recibido. Sois de una calidad humana inconmensurable. Trataré de corresponderos como os mereceis. Un abrazo desde Pucela !!Viva la vida...y el toreo!!

El Matador de toros Juan Martínez y Santos García

La comida mensual de la Tertulia Taurina Los Sabios del Toreo ha tenido este mes como protagonista a Santos García Catalán, un manchego de Villarrobledo que lleva cuatro décadas afincado en Valladolid, pero que nunca ha perdido el vínculo con su tierra ni con sus raíces. Ha venido acompañado por su hijo, Santos, que se ha desplazado desde Alicante.

Periodista, escritor, hombre de radio y televisión, y apasionado de la tauromaquia, Santos ha dedicado buena parte de su trayectoria a contar y divulgar cuanto acontece en el mundo del toro. Autor de varios libros taurinos, entre ellos “Roberto a secas”, biografía del maestro vallisoletano Roberto Domínguez, y su más reciente publicación, dedicada a la figura del maestro mejicano, Carlos Arruza, representa esa clase de aficionado que, además de disfrutar de la Fiesta, siente la necesidad de estudiarla, escribirla y compartirla.

Ha sido un auténtico placer disfrutar de su compañía. Gran conversador, como no podía ser de otra manera por su dilatada trayectoria profesional, nos ha regalado una sobremesa amena, llena de recuerdos entrañables, anécdotas y vivencias taurinas, en ese ambiente reservado y amigable que caracteriza nuestros encuentros.

Desde Los Sabios del Toreo queremos agradecerle especialmente el esfuerzo de haberse desplazado desde Valladolid para atender nuestra invitación. Un viaje en tren que, dadas las dificultades y las alteraciones de horarios provocadas por la situación ferroviaria en una jornada tan luctuosa como la de hoy, no ha estado precisamente exento de complicaciones. Un esfuerzo añadido que valoramos aún más y que demuestra que, por encima de los kilómetros y las dificultades, están la afición compartida y las ganas de encontrarse con amigos.

Gracias, Santos, por tu cercanía, tu generosidad y por compartir con nosotros una jornada de esas que justifican, mes tras mes, la razón de ser de nuestra Tertulia.

La jornada tuvo, además, un broche especialmente emotivo. Santos García Catalán quiso obsequiarnos con unos versos dedicados a nuestra Tertulia, un regalo literario que recoge la esencia de estos veinte años de amistad, afición y compromiso con la tauromaquia. Sus palabras, dedicadas a los nueve miembros que mantenemos vivo este proyecto desde su fundación, constituyen un testimonio de afecto que agradecemos sinceramente y que quedará unido al recuerdo de este aniversario.

Un detalle que engrandece su  visita y que pone el mejor punto final a una comida en la que, una vez más, el toro fue el motivo de encuentro y la amistad, el mejor de los argumentos.

Fallece Antonio Vázquez, hermano de Curro Vázquez y apoderado de Aguado, en el accidente de Urda


El taurino, de 75 años, viajaba en el AVE con destino a Sevilla y permanecía desaparecido desde el miércoles. La noticia pone fin a más de 24 horas de búsqueda por parte de su familia y entorno.

Antonio y Curro Vázquez

Antonio Vázquez, hermano del maestro Curro Vázquez y apoderado de Pablo Aguado, ha fallecido a los 75 años en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), según ha adelantado El Mundo.

Vázquez viajaba en el AVE con destino a Sevilla y permanecía desaparecido desde el momento del siniestro. Su familia llevaba más de un día tratando de localizarlo entre hospitales, centros de atención y distintos puntos vinculados al dispositivo desplegado tras el accidente.

Durante la tarde del miércoles llegó a circular la información de que podía haber sido localizado con vida en el Hospital Universitario de Toledo. Sin embargo, aquella posibilidad quedó posteriormente descartada.

A primera hora de este jueves, Fran Vázquez y Curro Vázquez, hijo y hermano de Antonio, habían hecho público un comunicado en el que aseguraban que continuaban “sin noticias sobre su paradero o estado” y agradecían las numerosas muestras de apoyo recibidas.

Horas después se ha conocido el desenlace definitivo.

Antonio Vázquez, nacido en Linares en 1951, estuvo estrechamente ligado al mundo del toro durante toda su vida. Compartió buena parte de su trayectoria junto a su hermano Curro Vázquez y desarrolló después una amplia labor como apoderado, acompañando a distintos matadores.

En los últimos años permanecía vinculado profesionalmente a Pablo Aguado, cuya carrera gestionaba, y mantenía una presencia habitual en el campo bravo y en la preparación de cada temporada.

Su fallecimiento deja una profunda huella en el mundo taurino, especialmente entre quienes compartieron con él décadas de profesión, amistad y vida alrededor del toro.
Burladero.com