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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 28 de marzo de 2026

El objetivo: Una oreja o más / por Antolín Castro

Qué difícil es saber objetivamente si hay mayoría

'..aunque sepamos que el Toreo es un arte y no un deporte. Muchos, demasiados, se pasan más tiempo reclamando orejas que disfrutando, sintiendo el toreo. Algo que hace vibrar y que conmociona los sentidos es lo que sucede en un ruedo entre un toro y un torero..'

El objetivo: Una oreja o más
Antolín Castro 
Opinión y Toros /Madrid, 28 de Marzo de 2026
En el mundo del toro se premia con orejas las actuaciones de los toreros.

Sabemos que es así, aunque sepamos que el Toreo es un arte y no un deporte. Muchos, demasiados, se pasan más tiempo reclamando orejas que disfrutando, sintiendo el toreo. Algo que hace vibrar y que conmociona los sentidos es lo que sucede en un ruedo entre un toro y un torero.

Esa es la parte importante, la que ha de permanecer en el recuerdo y en el corazón del aficionado. Si el fútbol se recuerda por los goles, por el resultado, el toreo es recordado siempre por el componente artístico vivido. Mientras los goles son la esencia del fútbol en el toreo la esencia es lo artístico, no las orejas.

Es curioso, que siendo así de clara y contundente la diferencia, muchos, demasiados, se empeñan en que sean las orejas la forma de valorar lo visto en una tarde de toros. Eso, las orejas, forman parte de lo acontecido, pero jamás podemos decir que son lo disfrutado y conmovido de una faena.

El gol es el que hace vibrar y gozar a un aficionado de ese deporte, que para nada se conformaría con ver jugar bien si los goles no le han dado la victoria. Ese es el objetivo del fútbol, perforar la portería del equipo rival a base de goles, en los toros el objetivo es torear bien al toro a base de, tras el dominio, llenar de pasajes artísticos una faena.

Muchas veces, demasiadas, desde los micrófonos de todos los comentaristas de las televisiones se empeñan en dedicar más tiempo y darle excesiva importancia a las peticiones de orejas, a sentirse ofendidos por su concesión o no.

Al margen de los presidentes, que pueden equivocarse como cualquiera, queda patente que eso es como si fue penalti o no. En el fútbol, repito, sí es trascendente que se de validez al gol, que es su esencia, pero cuando se discute eso en los toros, resulta que todo lo bueno o malo del toreo ya ha sucedido. El torero triunfa toreando y eso debería ser lo que hay que validar y dar importancia.

La concesión de orejas o no, no cambian lo que ya hemos visto. Está probado que muchos toreros fueron y son considerados como los mejores sin que ello cuadre con sus estadísticas de apéndices conseguidos.

Sería bueno que desde los micrófonos no se hiciera tanto hincapié en ese tema, trasladando más y mejor la autenticidad o la pureza de lo realizado por los toreros. Toreros, que hacen de comentaristas, son adictos a esas quejas trasladando al telespectador la sensación de que lo mejor del toreo está en las orejas. Al menos yo, siempre me quedo con los bellos momentos del toreo güeno.

Además, con la tecnología actual, sería bueno ya aplicar algún sistema que validara las mayorías necesarias para la concesión de las orejas, sin que los pañuelos sean el pretexto para unos y otros para decir que sí o que no hubo mayoría.
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