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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 2 de abril de 2026

¡Seriedad, señores! / por Paco Cañamero


'..Por cierto, a Morante no lo dejó retirarse el sistema, o él tampoco ha querido y va bien en la burra, al ser incapaces de dar paso a otros toreros, quedando en el aire qué pasará el día que decida marcharse definitivamente, algo que por su edad y condiciones no debe estar muy lejos. ¿O lo van a motivar a torear hasta que tenga la edad de Curro?..'

 ¡Seriedad señores!

Paco Cañamero
La temporada avanza y ya se acaricia el Domingo de Resurrección, una de las fechas más emblemáticas de la temporada con la programación de varios festejos, junto a los tradicionales de Sevilla y Madrid. En Sevilla, la de más postín, donde sigue reinando Morante después del paripé de la despedida del 12 de octubre que no fue, pero sí fue para ningunear a Fernando Robleño y no respetar una sagrada norma de la torería que no está escrita, pero es de ley. 

Al menos si en esta nueva etapa fuera a anunciarse con toros más cuajados y sin los afeitados tan descarados tendría un pase, aunque la masa esté con él y es al único torero al que le han consentido todo. Pero en 2026 apunta a más de lo mismo. 

Y lo peor no es lo de Morante; es un problema más serio el caduco escalafón de figuras tan amortizadas que ya no interesan, pero tampoco se van. Al menos, Morante llena, al igual que Roca Rey, que ha dado un impulso a las taquillas de Madrid para demostrar que, de momento, allí manda él.

Por cierto, a Morante no lo dejó retirarse el sistema, o él tampoco ha querido y va bien en la burra, al ser incapaces de dar paso a otros toreros, quedando en el aire qué pasará el día que decida marcharse definitivamente, algo que por su edad y condiciones no debe estar muy lejos. ¿O lo van a motivar a torear hasta que tenga la edad de Curro? Que por cierto cuando se retiró Curro y siendo Morante su sustituto natural, la empresa de Sevilla tardó muchos años en darse cuenta que tenía en casa el relevo y no se dio cuenta hasta mucho después.

Más allá de Morante, aunque ahora, desde hace 3 años, se haya convertido en un torero tan taquillero, el problema más serio de la Fiesta sigue siendo el mismo, los pésimos empresarios que no acaban de darle sitio y de poner en valor a una nueva generación que trae frescura, además de ser grandes toreros. A chavales que ya han demostrado ser merecedores de un sitio más importante, ejemplo de Víctor Hernández, junto a otros que son auténticas sorpresas desde el momento que tienen una oportunidad. Un caso lo protagonizó el pasado sábado el vallisoletano Mario Navas, quien se ha convertido en el suceso de estos últimos días, sin olvidar tampoco al azteca Héctor Gutiérrez
Mario Navas hace ya años, cuando destacaba en la Escuela Taurina de Salamanca, a nadie dejaba indiferente con sus maneras y su corte, época en la que se alzó en varios certámenes de noveles y además destacó sobremanera, lo mismo que le sucedió en sus tiempos de novillero con picadores, pero toreó la alternativa y, aunque llegó con muy buen ambiente, se olvidaron de él, al igual que de otros que podrían caminar con firmeza por las ferias y deben ser el inmediato relevo que traiga frescura al toreo.


Mientras tanto la temporada es más de lo mismo, con el triunfalismo a más, abaratándose las puertas grandes y las triunfales salidas en hombros, muchas veces bochornosas ante toros afeitados, algo que se ha convertido en una de las grandes infamias, mientras la mayoría de la prensa mira para otro lado y ya los poquitos aficionados que quedan ser van cansando de pregonar en el desierto. Hoy, casi siempre, las puertas grandes son muy baratas en medio de un triunfalismo bestial. De hecho, a este paso no creo que pase mucho tiempo hasta que se ponga en la parte inferior de los carteles: Al final del festejo saldrá en hombros la terna actuante junto al mayoral y ganadero. Lo veremos más pronto que tarde, para sustituir aquel torerísimo: Con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide que ya no es visible en infinidad de cartelería.

Por otra parte, no olvidemos la indultitis, aunque este año aún no se ha destapado. No tardarán en llegar los excesos y será noticia en titulares, porque es más de verano que de estos inicios, cuando la gente está más caliente. Aquí de una vez también hay que plantarse, porque tampoco olvidemos que muchos toreros se han especializado en indultar y de esa manera se ahorran entrar a matar para garantizar el triunfo. El exceso de indultitis es dar carta blanca a los antis e ir camino de la Fiesta sin muerte, al estilo de Portugal. Y la Fiesta no puede perder su esencia, ni tampoco su importancia y grandeza.

Otro detalle que no puede pasar por alto es la actual falta de respeto a la autoridad. El palco es sagrado y la autoridad está por encima de todo; después, si falla, que también lo hace, hay otra autoridad superior que tiene la responsabilidad para cesarlo del palco. No los toreros, como ocurrió en Valencia en el momento que Tomás Rufo arrojó al suelo una oreja con tan mala leche, cuando la torería -algo que distingue a este arte del resto- debe estar por encima de todo y hay que conservarla. He conocido casos polémicos de concesiones y al no estar de acuerdo, por exceso o por defecto, se la guardan en el chaleco; de dejarlas en la tronera del burladero de manera respetuosa o incluso de ocultarlas, como una vez que fue premiado el palentino Marcos de Celis y al nos estar a favor las enterró en la arena. Es muy serio y la torería debe estar siempre presente, porque una oreja jamás se puede arrojar como si fuera una piedra.

No es de recibo esta moda actual de patear, protestar, insultar a la autoridad. En este punto siempre recuerdo a Julio Robles, a quien un presidente de Madrid llamado Juan Font Jarabo le guindó tres claras puertas grandes de Madrid, Sí, tres, después de faenas que ahora mismo, en esta época, cualquier presidente sacaría los dos pañuelos del tirón. Pero a Robles se las birló aquel Font en medio de grandes escándalos mientras el diestro era obligado a dar varias vueltas al ruedo. Después, a Robles, que era un hombre muy temperamental, jamás se le vio insultar a ningún presidente cada vez que los periodistas le ponían el micrófono. Él era torero y sabía dar lecciones de cada momento, aunque en sus adentros se estaría acordando de la madre que parió a Font y a toda su estirpe.

Lo dicho apostemos por una generación que empieza a enseñar sus armas y capitanea Víctor Hernández, con todas las condiciones de ser figura; además de ese Mario Navas que acaba de reivindicarse a lo grande, en la misma tarde que los hizo el manito Héctor Gutiérrez; sin olvidar otra importante baraja de jóvenes toreros que este año ya deben ser el relevo natural al caduco escalafón.

PD: Por último desear la más pronta recuperación al albaceteño Cristian Pérez, que salvó la vida de milagro tras uno de los percances más espeluznantes que se recuerdan en Las Ventas. A Cristian, que antes estuvo hecho un tío, merece una oportunidad digna y de verdad.

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