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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Manuel Escribano, vuelta a Sevilla, vuelta a la vida.



“lo he pasado muy mal, ha sido muy duro porque creía que no lo contaba, pero ahora ya comienzo a ver las cosas más claras. Debo hacer reposo, vida tranquila, andar lo que pueda y esperar que el tiempo vaya poniéndolo todo en su sitio”


Manuel Escribano, vuelta a Sevilla, vuelta a la vida

Manuel Escribano, matador de toros de Gerena y revelación de la temporada, volvió a Sevilla después de salir del Hospital Juan Carlos I de Móstoles, donde ha permanecido desde la madrugada del día 8 de septiembre tras su gravísimo percance de Sotillo de la Adrada. El toro de Flor de Jara le partió la vena ilíaca. En la enfermería se vivieron momentos dramáticos. “No se apreciaba cornada, pero me encontraba muy mal, sudaba a chorros, perdía la vista y tenía mucho dolor”.

El traslado a Móstoles, cuarenta minutos de carretera, también fue de enorme incertidumbre. “Me acompañaba una enfermera, estaba consiente, pero la oía decir que la tensión estaba cada vez más baja”.

En Móstoles se actuó con celeridad, le fue practicado un TAC y se intervino de Urgencias. La noche se hizo eterna para la cuadrilla y la familia de Escribano. Con el paso de los días se ha podido comprobar que la circulación en buena, no se han formado trombos y la cicatrización de los 35 puntos que cruzan su abdomen es perfecta.

El torero llegó al hotel Vincci de Sevilla apoyado en dos amigos, le cuesta caminar, ha perdido mucho peso y en su semblante son todavía evidentes las secuelas de un notable sufrimiento. Sus primeras palabras fueron para agradecer a todos las muestras de cariño que ha recibido. “Gracias a los médicos y personal del hospital de Móstoles, a los compañeros, a todos los que han estado pendientes de mi estado, todo ha sido un impulso para acelerar mi recuperación”. 

Siguió declarando que “lo he pasado muy mal, ha sido muy duro porque creía que no lo contaba, pero ahora ya comienzo a ver las cosas más claras. Debo hacer reposo, vida tranquila, andar lo que pueda y esperar que el tiempo vaya poniéndolo todo en su sitio”.

Durante un mes debe seguir esas pautas que el doctor Domingo Jiménez se encargará de controlar, junto con un especialista de Cirugía Vascular. “La vuelta a los ruedos dependerá de cómo marchen las cosas. Es complicado que vuelva a torear este año”
Lo confirmó su hombre de confianza, Manolo Campuzano: “Ha perdido 16 corridas, pero ya este año se puede dar por acabado”.

Recapacita el torero y manifiesta que “no me he muerto de milagro, tal vez por unos minutos, pero eso no influirá para nada en mi ánimo cuando me vuelva a poner el traje de luces. Es una pena que no se haya podido rematar un año tan bonito, pero los toros cogen y eso forma parte de esta maravillosa profesión. Ahora estaré parado, pero no será como antes, cuando no toreaba por falta de contratos. Ahora no toreo porque he pagado el tributo que todos los toreros pagamos cuando ponemos en peligro nuestra vida todas las tardes”.

Y se marchó a Gerena con su gente. Allí descansará y se recuperará. Allí soñará con ese día en el que puede devolver a Juan José Padilla la medalla que le llevó al hospital y que la tendrá hasta que juntos se enfrenten algún día en los ruedos. Su juventud, fortaleza y el destino han evitado una tragedia.
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