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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 19 de agosto de 2014

FERIA DE BILBAO: EL RELEVO SE HACE ESPERAR / por Domingo Delgado de la Cámara



El diestro mexicano Joselito Adame durante la faena a su primer toro | Foto: EFE

"...Los Alcurrucén fueron el material perfecto para poner a prueba las cualidades de unos toreros jóvenes que aspiran a ser figuras del toreo. Ayer tuvieron una oportunidad inmejorable para reivindicarse y triunfar a lo grande, pero no triunfaron. Sí que es cierto que se dieron dos orejas. Dos orejas de Alpedrete, que jamás debieron concederse en un coso de la trascendencia de Bilbao..."


EL RELEVO SE HACE ESPERAR
  • De momento, el relevo en la cumbre del toreo se está haciendo esperar. A este paso Ponce, El Juli, Morante, van a ser figuras hasta los ochenta años, porque no hay nadie que los mueva de su pedestal

Domingo Delgado de la Cámara / Para Deltoroalinfinito blogspot
Uno de los grandes ganaderos del siglo XX fue Carlos Núñez Manso, creó un toro muy personal y absolutamente inconfundible. El toro de Núñez no suele ser grande, pero sí muy serio y astifino. Probablemente, sea el toro más astifino que existe. Tampoco es un toro que destaque por su pelea en el caballo, pero en la muleta, el Núñez es el toro que mejor y más largo embiste. Actualmente, los custodios de este encaste tan señero, son los hermanos Lozano. Han tenido suerte los Núñez, los Lozano son unos grandes taurinos y unos excelentes ganaderos, con las ideas muy claras. Desgraciadamente, otros encastes no han tenido esa suerte y han caído en las peores manos. El futuro de un encaste depende de los ganaderos que lo llevan, y en el caso de los Núñez, están en las mejores manos.

La corrida de Alcurrucén de ayer en Bilbao tuvo una presentación ejemplar. No eran grandes, pero tenían un gran trapío, realzado por unos pitones astifinísimos. Los toros mansearon en el caballo más de lo debido, pero embistieron muy bien a la muleta. Solamente el  primero no fue bueno, el resto embistió mucho y bien. Mención aparte merecen quinto y sexto, que fueron dos toros de consagración.

Los Alcurrucén fueron el material perfecto para poner a prueba las cualidades de unos toreros jóvenes que aspiran a ser figuras del toreo. Ayer tuvieron una oportunidad inmejorable para reivindicarse y triunfar a lo grande, pero no triunfaron. Sí que es cierto que se dieron dos orejas. Dos orejas de Alpedrete, que jamás debieron concederse en un coso de la trascendencia de Bilbao. Ayer se fueron sin torear cinco toros, nada más y nada menos. Acostumbrados como están, a torear habitualmente toros mochos, cuando vieron las puntas que se gastaban los Alcurrucén, los toreros optaron por la prudencia y por guardar las distancias. Desperdiciaron una gran oportunidad. De momento, el relevo en la cumbre del toreo se está haciendo esperar. A este paso Ponce, El Juli, Morante, van a ser figuras hasta los ochenta años, porque no hay nadie que los mueva de su pedestal. Y este es un asunto muy grave, porque la Fiesta necesita del relevo generacional. Y visto lo de ayer, el relevo no se ve venir por ninguna parte.

Paco Ureña pechó con el único toro desagradable de la corrida, el primero. Fue un toro muy áspero, que embestía sin humillar. Estuvo decoroso y valiente, intentando una faena imposible. El cuarto, aunque se salía algo por fuera, sí se dejó torear. La faena fue de una enorme desigualdad. A veces a Ureña le faltó ganar un paso, pero dio una serie de naturales muy estimable, que fue lo mejor de la corrida. Le costó menos que a sus compañeros dejar la muleta en la cara y ligar los muletazos.

El toro de Núñez tiene un tranco más, eso es cierto. Pero no regala la embestida, no basta con dar el toque, hay que echar la muleta al morro y tirar de la embestida. Después hay que dejar la muleta en la cara, para que repita. Los toreros de hoy no están acostumbrados a hacer esto, porque la boba embestida del monoencaste no lo exige. Por no poner la muleta en el morro y por no dejarla en la cara entre pase y pase, Adame y del Álamo no aprovecharon a los excelentes toros que les deparó la fortuna. Del Álamo viste mejor el muletazo que Adame porque tiene mejor porte y más clase, pero las faenas de los dos fueron muy despegadas y de escasa ligazón. Esperábamos mucho más de ellos, porque si el segundo y el tercero fueron buenos, el quinto y sexto fueron extraordinarios. Además, mataron mal, al rico bajonazo. Por eso, las orejas del quinto y el sexto fueron más que discutibles. El señor presidente argumentará que se vio obligado a concederlas porque las pidió la mayoría. Aquí está el problema, resulta que el público de una plaza de tanta solera como Bilbao, tiene el mismo conocimiento y la misma exigencia que el público de Benidorm. Mala cosa cuando una plaza de primera, se vuelve de tercera. Pero del bondadosísimo público del bocho, hablaremos en días sucesivos, porque si Dios no lo remedia, se prevén tardes de triunfalismo desatado. La nota de la corrida la pusieron los Alcurrucén. Ese quinto y ese sexto, embistieron con tal clase y largura, que con ellos podía haberse soñado el toreo. No hubo lugar. Una pena.

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