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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 9 de enero de 2026

Alejandro Mora: El Nuevo Eslabón de la Dinastía de la Naturalidad / por Aitor Vian

'..Alejandro Mora es la vigencia del toreo eterno en manos jóvenes. Es la promesa de que el legado de la naturalidad, ese que se transmite en silencio en el campo bravo de Plasencia, sigue vivo..'

Alejandro Mora: El Nuevo Eslabón de la Dinastía de la Naturalidad.

Por Aitor Vian
En el toreo, los apellidos a veces pesan como losas y otras actúan como brújulas que marcan el norte del buen gusto. En el caso de Alejandro Mora, el apellido es un estandarte de una forma muy concreta de entender la vida y la lidia: la de la naturalidad placentina. Sobrino del maestro Juan Mora, Alejandro no es un imitador, sino el heredero legítimo de una esencia que busca el toreo desmayado, la ausencia de esfuerzo aparente y la caricia en lugar del golpe.

Su alternativa, celebrada en la plaza francesa de Bayona en 2023, con la vitola de lujo de tener a Manuel Escribano de padrino y a Emilio de Justo de testigo, fue la puesta de largo de un torero que ya venía avisando en el escalafón menor. Alejandro Mora es un matador de corte clásico, de los que gustan a los aficionados que paladean el detalle y huyen de la vulgaridad industrial.

Lo que define a Mora es el aroma. Su toreo no se basa en la acumulación de pases, sino en la composición y el ritmo. Tiene esa virtud de la escuela extremeña de torear con todo el cuerpo, relajando los hombros y ofreciendo el medio pecho, buscando que el muletazo tenga principio y fin, pero sobre todo, que tenga alma. Cuando Alejandro se acopla, surge ese toreo de "pellizco", ese instante fugaz donde la técnica desaparece para dejar paso a la pura expresión artística.


Sin embargo, el mercado taurino actual es a menudo hostil para los toreros de arte que están empezando. Se exige una rotundidad numérica y una regularidad de reloj suizo que, a veces, riñe con la inspiración y el proceso de maduración de un torero de su corte. Alejandro Mora se encuentra en la difícil tarea de abrirse hueco a codazos con armas de seda.

Es imperativo que las ferias tengan la sensibilidad de incluir a toreros como él. No solo por justicia a su trayectoria, sino por higiene estética de los propios abonos. El público necesita ver contrastes, y Alejandro Mora ofrece la pausa frente a la velocidad, la elegancia frente a la fuerza. Es el contrapunto necesario en cualquier feria de postín.

Alejandro Mora es la vigencia del toreo eterno en manos jóvenes. Es la promesa de que el legado de la naturalidad, ese que se transmite en silencio en el campo bravo de Plasencia, sigue vivo. Su carrera pide paciencia y oportunidades de calidad, porque toreros con ese son en las muñecas no salen todos los días. Si el sistema le deja volar, Mora tiene la capacidad de perfumar el toreo con una fragancia que nunca pasa de moda: la del arte puro.

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