'..tal como se pica hoy día, da lo mismo picar con rayas o sin rayas, ya que el grandísimo problema de la suerte de varas no es el lugar (de la plaza) donde se pique, que haya o no rayas, que el toro sea más o menos bravo, el tamaño o tipo de puya que se utilice, el verdadero problema que tiene la suerte de varas, desde hace muchos años, y va cada vez a peor, es el lugar del toro donde se ponen los puyazos..
Se suprimen las rayas de picar en Ceret
Rafael Comino Delgado
Las rayas sobre el ruedo, para delimitar la posición de los picadores en la plaza, fueron introducidas en España en el Reglamento de 1917, la primera y más cercana a las tablas, a exigencia de los picadores, y la segunda en 1959, a propuesta de Domingo Ortega. El objetivo de la primera fue que los picadores estuviesen más protegidos cerca de las tablas, y el de la segunda que hubiese una mínima distancia entre el caballo de picar y el toro, para comprobar su bravura. Pues bien, hemos leído que el día 4 de julio de 2026 en Ceret (Francia) se suprimieron dichas rayas, a iniciativa de los aficionados ceretanos y aceptada por la Unión de ciudades taurinas de Francia, con el objetivo de que los picadores pudiesen expresar mejor su habilidad (es una técnica no un arte), demostrar su valor, y también dejar que el toro expresara mejor sus características.
Desde el punto de vista teórico todo parce muy lógico, y tenemos de concluir que hemos perdido, o han perdido en Ceret, más o menos un siglo, ya que han vuelto al punto de origen, porque piensan que lo de entonces era mejor que lo que se ha venido haciendo. Particularmente pensamos que tal como se pica hoy día, da lo mismo picar con rayas o sin rayas, ya que el grandísimo problema de la suerte de varas no es el lugar (de la plaza) donde se pique, que haya o no rayas, que el toro sea más o menos bravo, el tamaño o tipo de puya que se utilice, el verdadero problema que tiene la suerte de varas, desde hace muchos años, y va cada vez a peor, es el lugar del toro donde se ponen los puyazos, pues solo se ponen en lugar correcto, que es la mitad posterior del morrillo, aproximadamente entre la cuarta y la séptima vértebras cervicales, y esto ocurre en no más del cinco por ciento de los puyazos, y eso siendo muy, pero que muy optimistas, lo cual nos indica que el 95 % de los puyazos, al ponerse traseros y/o caídos, lo que hacen es estropear un altísimo porcentaje de toros que iban a embestir bien, y no lo hacen porque el picador ha lesionado el aparato locomotor del toro, a nivel de la articulación entre las manos y la columna dorsal. Es algo tan extendido que ya se ve cómo normal picar fuera de su sitio.
En ferias muy importantes se dan premios a picadores que han puesto los puyazos 30 centímetros por detrás de su sitio correcto, incluso en el centro de la paletilla. Ya ni los profesionales saben dónde hay que picar al toro, aunque otros si lo saben y lo pican en ese lugar erróneo, porque picándolo ahí el toro después se mueve menos, y el torero está más cómodo. Actualmente la suerte de varas prácticamente no cumple ninguno de los objetivos para los que se ideó, y por el contrario hace mucho mal al toro, al posterior desarrollo de su bravura, a la Fiesta en general.
En cualquier caso, ¡que acierten en Ceret con la decisión tomada al respecto!, que la mantendrán hasta que otros iluminados vengan e introduzcan nuevas ideas.
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