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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 2 de abril de 2026

Feria de Fallas.- Luz de gas / por Paco Delgado


'..Algo que no es nuevo -ya Blasco Ibáñez describía en Sangre y arena a un crítico orondo y prepotente que, rodeado de un corte de aduladores, presumía de hacer y deshacer- y desde que se inventó el toreo no son pocos los especialistas que han puesto y ponen sus habilidades al servicio del mejor postor..'

VIENTO DE LEVANTE
Luz de gas
Por Paco Delgado
Burladero.com / Valencia, 2 Abril 2026
Cuando la feria de fallas es ya historia, consumida como esos magníficos monumentos de cartón y madera que le dan forma, reducidos a ceniza, convertidos en humo, en una extraordinaria alegoría de lo que es nuestro paso por este río que va a parar al mar que es el morir -Jorge Manrique-, al margen de esta reflexión, baldía para casi todos, en lo taurino deja notas de no poco interés.

Y, así, a vuela pluma, a bote pronto, dejando un poco al margen otras consideraciones más puntuales o particulares, hay unos cuantos puntos que quedan claros y destacan por encima del resto: Samuel Navalón ha deslumbrado y cuajado una actuación sensacional, rotunda, recordando que es la gran alternativa y aspirante clarísimo a figura principal, siendo el gran suceso del abono; ha subido el nivel de presentación -el juego es materia más incierta y de más complicado pronóstico- del ganado; ha ido a la plaza bastante más público que en la edición del año pasado, aunque sólo se haya puesto el cartel de no hay billetes una tarde; se ha visto a unos novilleros que lo son y como tal se comportaron, dejando ver sus muchas cualidades y condiciones y regalando esperanza, y se ha notado un claro intento de elevar el rigor en el palco, lo que redunda en la seriedad y prestigio de la feria y la plaza que la acoge.

Y, sin embargo, con lo mucho que supone lo anteriormente dicho, que califica a este serial como puede que notable, todo ha quedado relegado a un segundo plano, opacado y en buena medida no tenido en cuenta por el barullo que se ha organizado a raíz de la decisión de la presidenta de turno, Pilar Bojó, siguiendo con aquel propósito riguroso de la autoridad, de no conceder trofeos cuando no hay los suficientes motivos -recuérdese y téngase en cuenta que la de Valencia es plaza de primera- ni una petición indudable que respalde el empeño de una no mayoritaria parte de espectadores que sólo disfrutan con el despiece y cifran su grado de satisfacción en el número de orejas paseadas.

Es triste, pues, que todo lo bueno, y hasta mejor, habido en este serial quede muy tapado y no tenido todo lo en cuenta que hubiese sido menester debido al ruido que ha provocado esta postura presidencial. Y llama también la atención -o no- el ataque furibundo de la prensa especializada a esta servidora del orden público a cuenta de esas orejas de menos. Una prensa especialmente significada desde hace tiempo en servir a su señor y no tener como objetivo al verdadero receptor y destinatario de sus informaciones y mensajes: el público, tanto el que ha ido a la plaza como el que no y necesita tener muy claro y sin alteraciones interesadas lo que ha ocurrido.

Algo que no es nuevo -ya Blasco Ibáñez describía en Sangre y arena a un crítico orondo y prepotente que, rodeado de un corte de aduladores, presumía de hacer y deshacer- y desde que se inventó el toreo no son pocos los especialistas que han puesto y ponen sus habilidades al servicio del mejor postor y, naturalmente, de quien en cada momento detenta el poder y manda ¿Quieres un artículo a favor o en contra?, preguntaba un por otra parte excelente profesional cuando se le pedía una colaboración.

Como si fuese cuestión de vida o muerte, toda una legión de opinadores y creadores de contenido, como se dice ahora, han derrochado indignación a lo largo de los últimos días a cuenta del sacrilegio cometido en el coso de Monleón, recinto al que muchos de estos irritados y desairados tenían como cosa propia y por su enaltecimiento estaban dispuestos a luchar hasta donde fuese menester... y que luego mudan sus adhesiones como Groucho era capaz de cambiar de principios según soplase el viento.

Ahora parece que toca defender la concesión indiscriminada de trofeos y valorar la categoría de la plaza por una generosidad desmedida, desproporcionada y absurda que, en realidad, en nada beneficia excepto a los propios defensores de la prodigalidad y el éxito de vía ancha.

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