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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 3 de septiembre de 2026

UN MAESTRO DE LINARES. Un brindis por Paco Bautista / por Paco Cañamero



'..Y es que al hilo de ver la foto de ese bonito brindis recordé estos momentos y tantas vivencias como he tenido con Paco Bautista, quien además de un gran torero es un caballero y siempre se emociona al hablar de su Salamanca..'

UN MAESTRO DE LINARES
Un brindis por Paco Bautista

Paco Cañamero
Marcos Pérez, que sigue creciendo y cautivando a los públicos sin que se adivine su techo, días pasados, en su triunfal paso por la feria de San Agustín, de Linares, brindó el segundo toro de su lote al afamado diestro local Paco Bautista, quien gozó de tanto cartel en la década de los 70 y fue un ídolo en Barcelona. Más allá de ese brindis, que hizo emocionar al viejo torero de Linares, con el añadido que en ese momento se arrancó la banda con su famoso pasodoble y la plaza entera le dedicó una ovación. Pero más allá de este bonito brindis hay una bella historia de Paco Bautista con Salamanca, a la que siempre ha considerado su segunda tierra, en la que vivió muchos momentos de su vida y a la que llegó siendo un niño con ansias de ser torero.

Exactamente era el invierno de 1962 cuando Paco Bautista, siendo un niño, respira por primera vez los aires de Salamanca con la idea de hacer campo, al igual que la mayoría de los torerillos de entonces. En esa época, el chaval de Linares tenía buena relación con el afamado periodista Gonzalo Carvajal. Carvajal cuando estuvo al tanto de que Paco Bautista se encontraba en la capital del Tormes llamó a don Antonio Pérez, de San Fernando, para recomendarlo con la intención que le metiera unas vacas. Don Fernando, al igual que hacía con la mayoría de los recomendados, le contestó afirmativamente y en la fecha señalada allí estaba el de Linares, en la finca San Fernando, quien intervenir en un tentadero al que estaba invitado Joaquín Bernadó, con quien después compartiría tantos carteles en Barcelona y otras plazas regentadas por Balañá.

Al finalizar y cuando ya se disponía a regresar a Salamanca, Severiano, el mayoral, y padre de los grandiosos picadores Juan Mari y Aurelio García, lo invitó a merendar y a quedarse unos días en la casa. El de Linares aceptó sabedor que allí iba a tener oportunidad de hace campo a diario y ser visto por cualquiera de las grandes personalidades que, habitualmente, pasaban por esa casa. En principio iba a ser para un par de semanas en aquel invierno y acabó siendo una estancia de cuatro años en las que fue uno más en aquella Salamanca en la que reinaba El Viti.

En el Campo Charro, poco a poco, fue haciéndose un nombre e incluso ganó un bolsín taurino que durante esa década de los 60 promovía el marqués de Albaida en su finca Mozarvitos. Fue su primer aldabonazo y el que le abrió puertas, porque poco después coincidió en un tentadero con el conocido hombre de negocios palentino Manolo Quintanilla, quien venía con Félix López El Regio y quedó tan impresionado de Bautista que decidió llevarlo a Palencia, donde de su mano toreó muchas novilladas y se abrió camino. Entonces, Palencia era un gran sitio de oportunidad para los jóvenes toreros y, además del local El Regio, allí se hizo Paco Bautista y poco más tarde serían Curro Cruz y Ortega Cano, entre otros, quien en sus inicios tanto se acartelaron en esa provincia bajo el padrinazgo de Quintanilla.

Durante los siguientes años e incluso ya consolidado, Paco Bautista siguió viniendo mucho a Salamanca, tierra en la que gozó de la amistad de los toreros y muy especialmente con Julio Robles, a quien conoció en sus inicios y siempre estuvieron unidos. Tanto hasta que después del percance de Beziers, en las ocasiones que acudía a Jaén a la fiesta de fin de temporada de Enrique Ponce, acudía al coso de San Margarita para depositar un ramo de clavales en el lugar que cayó herido de muerte Manolete y después se iba a comer con su amigo Paco Bautista antes de emprender el camino de Cetrina.

Y es al que la hilo de ver la foto de ese bonito brindis recordé estos momentos y tantas vivencias como he tenido con Paco Bautista, quien además de un gran torero es un caballero y siempre se emociona al hablar de su Salamanca.

Paco Bautista y Julio Robles, la historia de una viaja amistad que tuvo duró hasta el final.

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