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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 6 de julio de 2026

CORRIDA EN TERUEL HOMENAJE A VÍCTOR BARRIO. MI APLAUSO AL PRESIDENTE / por Francisca García


'..Morenito de Aranda hizo gestos muy explícitos para que el público pidiera el indulto del animal pero, el Presidente, firme en su cometido y en su buen criterio, desoyó las voces, los pañuelos, los aplausos y los silbidos e hizo que sonaran los dos reglamentarios avisos y obligar así al espada a acabar con el toro..' 

CORRIDA EN TERUEL HOMENAJE A VÍCTOR BARRIO.
MI APLAUSO AL PRESIDENTE.

Francisca García
Cumpliéndose este año el décimo aniversario de la cogida y muerte de Víctor Barrio, Teruel ha homenajeado el pasado domingo al torero que encontró su final en la plaza de toros de aquella capital aragonesa. Veintinueve años tenía aquel segoviano que había generado tanta ilusión, tantas expectativas, que empezaba a saborear las mieles del triunfo y que en la tarde aciaga del nueve de julio de dos mil dieciseis, halló la muerte en una cogida mortal de necesidad cuando compartía cartel con Curro Díaz y Morenito de Aranda, siendo el director de lidia, el de Linares, quien tuvo dolorosamente que asumir matar aquel toro, mientras Víctor Barrio moría en la enfermería.

La misma ganadería que se corrió aquella tarde, la de Los Maños, ha servido para hacerle el homenaje, en esta ocasión, con la terna encabezada por Sánchez Vara, la presencia de uno de los testigos de la fatal corrida, Morenito de Aranda y con Damián Castaño.

Me eximo de enjuiciar el desarrollo del espectáculo porque la televisión de Castilla la Mancha la ha llevado a buena parte de la afición taurina, pero no me resisto a señalar uno de los males de la Fiesta, que una vez más se ha dado en esta ocasión y que es uno de los cánceres que la menazan, en el que se está reincidiendo de profusa manera y que debe haber algún modo de terminar con él.

Lo protagonizó el torero arandino, de la manera con que se perpetra la mayoría de las veces.

Si el matador estuvo en su primer toro en un momento dulce, toreando con gusto y elegancia pero matando mal, no pudiendo recoger la oreja que por su labor muleteril había merecido, se empleó de lleno en el cuarto que repitió embestidas en una faena larga con destellos de buen toreo, teniendo el espada el propósito de hacerse con las orejas de la bestia sí o sí, es decir a cualquier precio. A fin de conseguirlo, Morenito de Aranda hizo gestos muy explícitos para que el público pidiera el indulto del animal pero, el Presidente, firme en su cometido y en su buen criterio, desoyó las voces, los pañuelos, los aplausos y los silbidos e hizo que sonaran los dos reglamentarios avisos y obligar así al espada a acabar con el toro. 

Para no quedarse sin premio, el matador se deshizo del burel con un bajonazo seguro, que, desde luego, no daba en ningún modo opción para que se cortaran dos orejas. Malestar en el tendido por no haberse atendido la demanda de indulto que, de manera inequívoca, había casi demandado el espada, que es el menos indicado para pedirlo y dio la vuelta con una sola oreja en sus manos. El criterio del público se tradujo en improperios ante el presidente, con silbidos y manifiestas formas de enfado por ejercer nada más y nada menos con su cometido que es la obligación de mantener las reglas, el criterio de responder con autoridad a los matadores (y son muchos por desgracia) que tratan de contravenir a la máxima autoridad. que ya es hora de que deje de plegarse a los gustos del público y la ejerza con firmeza en beneficio de que la fiesta más española camine por los derroteros de la exigencia y la norma a la que deben sometersen todos los protagonistas. Al público solo se le demanda solicitar la primera oreja y si hay mayoría debe concederse. Si no se concede puede protestar ante la presidencia. Está en su derecho.

En lo demás, es el criterio del presidente el que perdura. El toro, lidiado en cuarto lugar, por otra parte, no tenía ni cara, ni casta suficiente para ser premiado con el indulto. Es más, el presidente ni siquiera sacó el pañuelo para que al de Los Maños se le diera la vuelta al ruedo.

Felicito al presidente por su firmeza y haberse sobrepuesto a la demanda general en esta ocasión.

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