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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 1 de abril de 2025

Resumen franquista / por Jesús Laínz

Obviamente, el régimen franquista también tuvo sus defectos, sus errores, sus carencias y sus injusticias, como toda obra humana. Probablemente el mayor error de Franco fuera designar como sucesor a un personaje de tan poca categoría como Juan Carlos I, a quien la jerarquía heredada le vino muy grande. Aunque probablemente no le quedara otro remedio.

 Resumen franquista

Jesús Laínz
Como el Valle de los Caídos vuelve a estar de candente actualidad, echemos un breve vistazo al personaje sobre el que gira la política española de 2025.

Como militar, Francisco Franco adquirió gran prestigio tanto nacional como internacional en la Guerra del Rif, lo que le supuso la concesión de la Legión de Honor, la más importante de las condecoraciones francesas. En palabras de su enemigo Indalecio Prieto«Franco llega a la fórmula suprema del valor».

Sin las principales ciudades e industrias, sin la flota, sin dinero, sin el gobierno, sin representación exterior, Franco ganó, siempre a la ofensiva, una Guerra Civil que parecía imposible de ganar.

A diferencia de sus enemigos, que naufragaron en luchas intestinas, Franco consiguió aunar las voluntades de quienes, en su bando, sostuvieron posiciones políticas muy distintas.

Consiguió maniobrar internacionalmente para que una España exhausta no entrara, junto a la Alemania y la Italia que le habían ayudado en la guerra española, en una guerra mundial que consideró imposible de ganar contra la tenaza anglosoviética, de potencia humana y material muy superior a la del Eje.

Con su estrategia de no beligerancia, enviando tropas voluntarias a luchar contra la Unión Soviética pero dejando clara su neutralidad entre las democracias occidentales y el Eje, indicó el camino que habría de seguir años después la OTAN.

En 1965 advirtió por escrito a Lyndon B. Johnson de que USA iba a perder la recién comenzada guerra de Vietnam.

Durante su mandato se construyó la estructura del Estado de Derecho del que hoy disfrutamos a pesar de su demolición por los sucesivos gobiernos democráticos.

Eligió para ministros y otros altos cargos a personas de gran preparación académica y experiencia profesional. La comparación con los actuales provoca sonrojo.

Los casos de corrupción, hoy casi universal, fueron muy raros durante su régimen, y las retribuciones de los gobernantes fueron muy bajas.

De vida austera, Franco no aprovechó su mando para enriquecerse. No puede presumir de lo mismo su sucesor, para grave desprestigio de su dinastía. Por no hablar de los gobernantes salidos de las urnas, que llevan medio siglo saqueando la nación a manos llenas.

En 1975 había en España 700.000 empleados públicos para un total de 35,7 millones de habitantes. Hoy, con 47,3 millones, los funcionarios ascienden a 2,6 millones: un ruinoso aumento del 271% frente a un aumento de población del 32%.

En 1975 guardaban la ley 88.000 policías y guardias civiles. Hoy hay 150.000, a los que hay que sumar 92.000 policías autonómicos y locales. En total, 242.000, el triple que con Franco.

Las cárceles de Franco alojaban en 1975 a 14.700 delincuentes; cuatro por cada diez mil habitantes. Los 50.000 actuales representan casi once, cerca del triple que durante el régimen franquista. Muchos más policías y muchos más presos que con Franco: curioso contraste entre un régimen dictatorial y uno democrático.

En 1975 había un 3,7% de paro. Hoy, un 11,2%.

Según los datos del Banco Mundial, el crecimiento del PIB per cápita entre 1949 y 1974 fue del 6% anual. Entre ese año y 1999 fue tres veces menor, el 2%. Y de 1999 a 2024 fue de solamente el 0,9%. Es decir, que el PIB per cápita creció durante franquismo entre tres y seis veces más que durante el régimen democrático.

La deuda pública ascendía en 1975 al 7% del PIB. Hoy, al 102%.

La carga impositiva era mínima, limitada prácticamente a los impuestos indirectos. No se pagaba ni IRPF ni impuesto sobre el patrimonio ni IVA. Hoy la presión fiscal alcanza un asfixiante 37,3% del PIB.

El sistema sanitario público español, envidiado por muchos en todo el mundo, es obra del régimen de Franco, jefe del Estado que murió en la cama de un hospital público.

Los gobernantes franquistas, buscando la reconciliación nacional cuarenta años después de la terminación de la Guerra Civil, decidieron liquidar el régimen para traer a España la democracia. Los gobernantes izquierdistas, con la colaboración de sus socios separatistas y terroristas, hacen todo lo posible por devolver España a 1936.

Cuando Franco murió, España era un Estado fuerte, unido, eficaz, solvente, prestigioso y sin el menor riesgo de fracaso. Hoy, fragmentado en porciones hostiles entre sí, está al borde de la autodestrucción.

Obviamente, el régimen franquista también tuvo sus defectos, sus errores, sus carencias y sus injusticias, como toda obra humana. Probablemente el mayor error de Franco fuera designar como sucesor a un personaje de tan poca categoría como Juan Carlos I, a quien la jerarquía heredada le vino muy grande. Aunque probablemente no le quedara otro remedio.

Contemplado en su conjunto y con la perspectiva que nos da el medio siglo transcurrido, parecen merecidas las conmemoraciones que está organizando el benemérito gobierno de Sánchez.

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