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martes, 21 de octubre de 2025

‘Desde la Gloria hasta Santa María’, un libro homenaje a Ángel Luis Bienvenida / por Antonio Lorca

Muriel Feiner, la autora, y Angel Luis Bienvenida, en una imagen fechada en 2005/PICASA

'..Cuando Muriel Feiner propuso al torero escribir sus memorias, Bienvenida tuvo muy claro el título desde el principio: Desde la Gloria hasta Santa María, desde la finca sevillana donde había pasado sus primeros años de vida, a la Sacramental de Santa María, en Madrid, donde reposan los restos mortales de toda la familia..'

‘Desde la Gloria hasta Santa María’, un libro homenaje a Ángel Luis Bienvenida

“Me enamoró su elegancia y torería y su pertenencia a una de las dinastías más importantes de la historia del toreo”, cuenta su autora, Muriel Feiner.

Antonio Lorca
El País / 21 Oct. 2025
'Desde la Gloria hasta Santa María' (Ediciones Temple) es el título del libro que Muriel Feiner, escritora y fotógrafa neoyorkina, ha dedicado al torero Ángel Luis Bienvenida como homenaje de respeto y admiración a uno de los integrantes de la dinastía Bienvenida, hijo del Papa Negro y hermano de Antonio.

“Muchos aficionados y críticos reconocieron que Ángel era el más artista de la familia, y como tal el más irregular”, afirma Feiner, española de adopción, viuda del torero fallecido Pedro Giraldo, y enamorada de la tauromaquia, que publica su duodécimo libro de temática taurina.

Este último texto es una “biografía incompleta”, según señala la propia autora, de uno de los hermanos Bienvenida, que murió en 2007 cuando aún ambos se reunían en el domicilio del torero para revivir la trayectoria del matador y su familia mientras contemplaban los álbumes confeccionados por el padre de la dinastía.

“Este libro representa mi humilde intento de saldar la cuenta con mi admirado amigo”, añade Feiner. “Él aceptó escribir el prólogo de mi primer libro, La mujer en el mundo del toro (Alianza Editorial) en 1995. Yo era una escritora novel y encima se trataba de un tema tan polémico como las mujeres, cuya presencia y participación directa en cualquier aspecto del mundo del toro estaba prohibida y mirada con bastante desdén. Por eso, tenía muy claro que necesitaba contar con el respaldo de una persona más que reconocida —diría venerada— en el mundo del toro, y Ángel Luis Bienvenida aceptó hacerlo en seguida, con su sonrisa de siempre”.

Cuando Muriel Feiner propuso al torero escribir sus memorias, Bienvenida tuvo muy claro el título desde el principio: Desde la Gloria hasta Santa María, desde la finca sevillana donde había pasado sus primeros años de vida, a la Sacramental de Santa María, en Madrid, donde reposan los restos mortales de toda la familia.

Ángel Luis Bienvenida nació en Sevilla el 2 de agosto de 1924, y tomó la alternativa en Madrid el 11 de mayo de 1944 de manos de sus hermanos Pepe, como padrino, y Antonio, como testigo.

En 1950, tras una corta carrera como matador de toros y escaso número de festejos, adoptó una decisión que sorprendió al mundo y, especialmente, a su familia: se marchó a la selva de Colombia para talar árboles y vender caoba.

“Ángel era dos años más joven que su hermano Antonio, a quien adoraba, y llegó al convencimiento de que no podría estar a su altura ni estaba dispuesto a hacer los sacrificios necesarios para ser figura; así que decidió viajar hasta la selva para ganar dinero”, cuenta la autora.

El propio torero cuenta en el libro las razones de su decisión: “En aquel momento sentí que vivía a la sombra de mi hermano (Antonio), y la verdad, lo reconozco, me faltaban en ese momento la vocación, la entrega y el sacrificio que se exigen para pisar el ruedo como un verdadero Bienvenida”.

A su vuelta a España fue apoderado de toreros de la talla de Curro Girón, Manolo Cortés, Antonio Ordóñez, Curro Rivera, Curro Vázquez, Julio Robles y Manolo Vázquez.

El 3 de febrero de 2007 falleció a causa de un cáncer de próstata.

“A mí me enamoró la elegancia y la torería de Ángel Luis, y lo que la dinastía Bienvenida representaba en la historia del toreo”, prosigue Feiner.

La muerte del torero rompió los planes de Muriel Feiner y abandonó el proyecto; lo retomó durante la pandemia, y con la ayuda de Miguel, hijo de Ángel, y de Juan Lamarca, fundador del Círculo de los Amigos de la Dinastía Bienvenida, la biografía aparcada ha visto la luz.

“Soy una romántica convencida de que lo que no está escrito se olvida. Valoro mucho los libros, y mi querido y admirado Ángel Luis Bienvenida merecía este”, concluye la autora.

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miércoles, 8 de octubre de 2025

LAS VENTAS.- Muriel Feiner presenta el libro "Desde la gloría hasta Santa María, conversaciones con Ángel Luis Bienvenida"

Miguel Mejías "Bienvenida", Muriel Feiner, Juan Lamarca, y Vidal Pérez

Presentado el libro "Desde la gloría hasta Santa María, conversaciones con Ángel Luis Bienvenida" en el aula ''Antonio Bienvenida' de la Plaza de toros de Las Ventas con un lleno completo,y en el marco de la exposición en honor y memoria de Paco Camino.

El libro de la editorial Temple, cuya autora es la periodista Muriel Feiner, ya puede encontrarse en librerías especializadas.


"Desde la Gloria a Santa María"
CONVERSACIONES CON ÁNGEL LUIS BIENVENIDA

Una brillante presentación dirigida y moderada por el editor Vidal Pérez Herrero  en una sala repleta de un público expectante ligado de una u otra forma al entrañable recuerdo y admiración a la figura de Ángel Luis Mejías "Bienvenida" que integró la famosa familia torera iniciada por su abuelo Manuel Mejías Luján, continuada por su padre Manuel Mejías Rapela, verdadero artífice de la gloriosa dinastía con seis hijos toreros, y concluida con su hijo Miguel Mejías Álvarez-Buylla.

La magnífica obra de Muriel Feiner se inicia con un prólogo muy especial al ser su autor el propio hijo de Ángel Luis, Miguel Mejías "Bienvenida", del que brotó una rica y emotiva exposición sobre la personalidad de su querido y venerado padre, con hechos y anécdotas compartidas en el ámbito familiar y taurino. 

Por su parte, Juan Lamarca expresó su gratitud a Muriel Feiner, a Miguel Bienvenida y al editor Vidal Pérez Herrero por haberle ofrecido la oportunidad de escribir el epílogo de esta obra biográfica de Ángel Luis Bienvenida y poder así dejar testimonio del afecto y admiración 'a la persona más importante que había conocido en su vida' en el mejor y mayor sentido de amistad compartida sobre todo desde que se fundara entre ambos el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, asociación que cumple este año su XXV aniversario.

La intervención de la afamada fotógrafa taurina, y prestigiosa escritora y periodista, Muriel Feiner, fue memorable. Embargada por contenida emoción y con voz quebrada en algunos momentos, leyó el discurso siguiente:

'Necesito mis notas porque tengo muchos sentimientos de expresar y sin ellas temo que puedo terminar por los “cerros de Úbeda” de mi querido Juan Lamarca, que está en dirección del pueblo extremeño de Bienvenida, donde nació esta dinastía.

Este libro representa mi humilde intento de saldar la cuenta con mi querido y admirado amigo, el maestro ANGEL LUIS BIENVENIDA. El siempre creía en mí y aceptó escribir el prólogo de mi primer libro “LA MUJER EN EL MUNDO DEL TORO” en 1990. 

Yo era una escritora novel y encima se trataba de un tema tan polémico como LAS MUJERES cuya presencia y sobre todo su participación directa en cualquier aspecto del mundo del toro estaba primero archi-prohibida y luego, mirada con bastante desdén.
Por eso, yo lo tenía muy claro que necesitaba contar con el respaldo de una persona más que reconocida -diría venerada- en el mundo del toro: ¿Y quién mejor que ÁNGEL LUIS BIENVENIDA? Y él aceptó hacerlo en seguida, con su sonrisa de siempre.
Y ahora, este libro mío, el número 12, está dedicado a ÉL porque merece este homenaje. 

Él quería escribir sus Memorias, pero tuvo ciertas reticencias. Lo típico de cualquier persona noble y honesta. Me dijo: “Si cuenta la verdad podría hacer daño a alguien, pero si no cuento la verdad, NO merece la pena escribirlas.” 

Mi idea era que él me contaba su historia y la de la familia y que yo ejerciera de “escribana”, grabando su relato en magnetofón.  Yo tenía un cuestionario preparado, pero él prefirió sacar los maravillosos álbumes de El Papa Negro. Pasaba las páginas lentamente, casi acariciando las hojas, y contaba la historia y las anécdotas referentes a cada una de las fotos… y se emocionaba mucho… y yo también.

Lo que Ángel Luis sí tenía muy claro desde el principio era el título: “DE LA GLORIA A SANTA MARÍA” -La Gloria siendo la añorada finca sevillana de la familia-” (Que algunos tuvimos la gran dicha de conocer gracias a un viaje que organizó Vicente Bort, íntimo amigo de Antonio Bienvenida) y Santa María -El Sacramental, donde reposan los restos mortales de todos los Bienvenida en el mausoleo familiar.

Nos reunimos en la casa de la calle María de Molina, ante el famoso cuadro pintado por Roberto Domingo, tarde tras tarde reviviendo la historia del toreo, mientras contemplábamos esos viejos álbumes artesanales confeccionados por el Papa Negro. Con cada foto surgió una serie de anécdotas: de los momentos buenos, muy buenos, malos y malísimos que vivió una de las dinastías más largas y destacadas en los Anales del Toreo.

Lamentablemente, no llegamos a terminar sus Memorias porque mi querido Ángel Luis falleció el 3 de febrero de 2007. Yo dudaba si debería seguir adelante sola con el proyecto porque faltaba hablar de algunas cosas -de hecho, él insistía en dejar para el final el tema de “las mujeres y los amoríos de la familia” (Sí que me dijo que su padre tuvo 23 novias antes de conocer a su madre, Doña Carmen Jiménez, que era una santa) -. Dudaba sobre todo porque quería que fuera SU LIBRO: dicho esto con mayúsculas. 

Yo había dedicado muchas horas y sobre todo muchísima ilusión al proyecto, pero sin SU visto bueno, no me sentía cómoda siguiendo adelante.
Sin embargo, durante la pandemia tuve tiempo de reflexionar en el hecho de que Ángel Luis Bienvenida merecía tener su libro. 

Creo en el gran valor de la memoria histórica taurina y como bibliófila que soy, valoro muchos los libros – si lo lee la gente o no es otra cosa-, porque allí está reflejada la vida de cada uno para la posterioridad. 

No quiero dejar de mencionar el merecidísimo homenaje que se está rindiendo a su hermano mayor -por un año- el gran Antonio Bienvenida en el cincuentenario de su trágico fallecimiento. Antonio era para Ángel Luis mucho más que un adorado hermano… era su ídolo. Sobre Antonio hay mucha y gran literatura, pero yo quería centrarme en el QUINTO hijo torero de El Papa Negro, sus vivencias y su visión de la dinastía Bienvenida, que contaba con DIEZ TOREROS (7 de los cuales llegaron a tomar la alternativa). Mi motivación principal fue la profunda admiración que yo profesaba por Ángel Luis. 

Afortunadamente, he podido contar con la ayuda de su hijo Miguel, perfecto reflejo físico y moral de los valores de su padre, y de Juan Lamarca, el fundador del Círculo de los Amigos de la Dinastía Bienvenida, al cual tengo el gran honor de pertenecer. Juan era su íntimo amigo.
Y, por supuesto, el apoyo de mi editor Vidal Pérez Herrero, que en cuanto le comenté el proyecto, no dudó en decirme que este libro se tenía que ver la luz y que él lo quería publicar.
También tengo que agradecer la ayuda de muchísima más gente. 

Y aquí está: DESDE LA GLORIA A SANTA MARÍA. Espero que les gusta a Vds. tanto como yo disfruté de las tardes de conversación con el Maestro, contemplando los añejos álbumes que El Papa Negro hizo con tanto amor y esmero para cada uno de sus hijos toreros. 

Y espero que le plazca a Ángel Luis allá en el cielo rodeado de todos los suyos. MUCHAS GRACIAS

Una labor de amor.'

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domingo, 26 de julio de 2020

San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos

Una antigua tradición, que arranca del siglo II, atribuye los nombres Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María

La Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos.

Cada 26 de julio se celebra en la Iglesia Católica la fiesta de los padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana.

Ambos santos, llamados patronos de los abuelos, fueron personas de profunda fe y confianza en Dios; y los encargados de educar en el camino de la fe a su hija María, alimentando en ella el amor hacia el Creador y preparándola para su misión.

Benedicto XVI, un día como hoy en 2009, resaltó -a través de las figuras de San Joaquín y Santa Ana-, la importancia del rol educativo de los abuelos, que en la familia “son depositarios y con frecuencia testimonio de los valores fundamentales de la vida».

En el 2013, cuando el Papa Francisco se encontraba en Río de Janeiro (Brasil) por la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, y coincidiendo su estadía con esta fecha, destacó que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.

El Evangelio de Santiago describe cómo, en su ancianidad, Joaquín y Ana recibieron el premio a sus oraciones. La tradición señala que los padres de la Santísima Virgen que, aparentemente, vivió primero en Galilea, vino luego a establecerse a Jerusalén; allí la Virgen habría nacido y sido criada; allí también murieron y fueron enterrados sus padres.

San Joaquín

Una antigua tradición, que arranca del siglo II, atribuye los nombres San Joaquín y Santa Ana a los padres de la Santísima Virgen María. El culto a santa Ana se introdujo ya en la Iglesia oriental en el siglo VI, y pasó a la occidental en el siglo X; el culto a san Joaquín es más reciente.

San Joaquín era venerado por los griegos desde muy temprano. Es el santo patrón de numerosos pueblos en Hispanoamérica, España y las Filipinas. Su festividad, junto a la de su esposa Santa Ana, se celebra el 26 de julio, tras la reforma del calendario litúrgico. Ellos son los patrones de los abuelos.

Torrelodones. Escultura Retrato de los Abuelos, situada en la Plaza de la Constitución. (De Paconi - Trabajo propio)

Santa Ana

Grande es la dignidad de Santa Ana por ser la Madre de la Virgen María, predestinada desde toda la eternidad para ser Madre de Dios, la santificada desde su concepción, Virgen sin mancilla y mediadora de todas las gracias. Nieto de Santa Ana fue el hijo de Dios hecho hombre, el Mesías, el Deseado de las naciones. María es el fundamento de la gloria y poder de Santa Ana a la vez que es gloria y corona de su madre.

La santidad de Santa Ana es tan grande por las muchas gracias que Dios le concedió. Su nombre significa «gracia». Dios la preparó con magníficos dones y gracias. Como las obras de Dios son perfectas, era lógico que Él la hiciese madre digna de la criatura más pura, superior en santidad a toda criatura e inferior solo a Dios.

La Santísima Trinidad le concederá sus peticiones: el Padre, para quien ella gestó, cuidó y educó a su hija predilecta; el Hijo, a quien le dió madre; el Espíritu Santo, cuya esposa educó con tan gran solicitud.

Santa Ana tenía celo por hacer obras buenas y esforzarse en la virtud. Amaba a Dios sinceramente y se sometió a su santa voluntad en todos los sufrimientos, como fue su esterilidad por veinte años, según cuenta la tradición. Esposa y madre, fue fiel cumplidora de sus deberes para con el esposo y su encantadora hija María. Muy grande es el poder intercesor de Santa Ana. Ciertamente santa amiga de Dios, distinguida sobre todo por ser la abuela de Jesús en cuanto Hombre.

Esta Santa privilegiada sobresale en mérito y gloria, cercana al Verbo encarnado y a sus Santísima Madre. Sin duda que Santa Ana tiene mucho poder ante Dios. La madre de la Reina del Cielo, que es poderosa por su intercesión y Madre de misericordia, es también llena de poder y de misericordia..

martes, 15 de agosto de 2017

Asunción de la Virgen María



“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.


Papa Pío XII /Dogma de fe la Asunción de la Virgen María
 

Cada 15 de agosto celebramos el dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos, aquí algunos puntos importantes que nos ayudarán a entender mejor esta verdad de fe:

1.- ¿Qué es un dogma?

Un dogma es una verdad de fe absoluta, definitiva, infalible, irrevocable e incuestionable revelada por Dios; a través de las Sagradas Escrituras o de la Sagrada Tradición. Luego de ser proclamado no se puede derogar o negar, ni por el Papa ni por decisión conciliar.

Para que una verdad se torne en dogma, es necesario que sea propuesta de manera directa por la Iglesia Católica a los fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia.

2.- El Dogma de la Asunción de la Virgen

Según la tradición y teología de la Iglesia Católica, la Asunción de la Virgen es la celebración de cuando el cuerpo y alma de María, la madre de Jesucristo, fueron glorificados y llevados al Cielo al término de su vida terrena. No debe ser confundido con la Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.

Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio.

Este dogma también es celebrado por la Iglesia ortodoxa.

3.- Declaración del dogma

Desde 1849 empezaron a llegar a la Santa Sede diversas peticiones para que la Asunción de la Virgen sea declarada doctrina de la fe. Fue el Papa Pío XII quien el 1 de noviembre de 1950, publica la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus que declara como dogma de fe la Asunción de la Virgen María con estas palabras:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

4.- Importancia de la Asunción de la Virgen

Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la Asunción de su cuerpo al cielo. La respuesta a por qué es importante para los católicos, la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice: "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia que tiene para todos nosotros la Asunción de la Virgen se da en la relación que esta tiene entre la Resurrección de Jesucristo y nuestra resurrección. El que María se halle en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es la anticipación de nuestra propia resurrección, dado que ella es un ser humano como nosotros.

5.- ¿Dormición o Muerte de María?

La Escritura no da detalles sobre los últimos años de María sobre la tierra desde Pentecostés hasta la Asunción, solo sabemos que la Virgen fue confiada por Jesús a San Juan. Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al cielo. Muchos teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús pero otros sostienen la Dormición de la Virgen, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos.

En lo que ambas posiciones coinciden es que la Virgen María, por un privilegio especial de Dios, no experimentó la corrupción del su cuerpo y fue asunta al cielo, donde reina viva y gloriosa, junto a Jesús.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Fracaso estrepitoso / por Pla Ventura

Una ganadería postergada por las figuras y, de repente, hace pocas fechas, mira tú por donde, Morante la saca a la palestra, afirmando –cosa que hizo- que iba a matar en solitario seis toros de Prieto de la Cal en el Puerto de Santa María. Ríos de tinta corrieron al respecto y, lo peor es que, el espectáculo, anunciado como tal era algo singular. 

 Fracaso estrepitoso

Pla Ventur:
Toros de Lidia /17 sptbre, 2021
Todos los aficionados sabemos que la ganadería de Tomás Prieto de la Cal data de más de cien años y que, en un momento determinado, las figuras del toreo se pegaban por matar dichos bicornes. En la actualidad y desde hace ya muchos años, dichos toros pasaron a un segundo lugar y lo poco que se lidia, tiene que ser en festejos de menor nivel en que, algún que otro “aspirante” a la gloria, caso de matadores de toros sin relumbrón y, en ocasiones como novilladas. Como ganadero, nadie está exento de que de un día para otro, muchas veces sin saber las razones, cambia la estrella del ganadero y, de la cima a la sima.

Es el caso de este hombre que, insisto, teniendo en sus manos una ganadería legendaria, la que debería de darle gloria y fuste, sus toros son tachados de ilidiables y nadie apuesta lo más mínimo por este encaste vazqueño que incluso pasó por las manos de Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, Marcial Lalanda y algunos más hasta que, en el año 1945, Tomás Prieto de la Cal se hizo con la titularidad de tan emblemático hierro.

Repito que, no corren buenos tiempos para este ganadero singular, una lacra que le viene aplastando, la que arrastra como Dios le da a entender, algo que lamentamos profundamente.

Una ganadería postergada por las figuras y, de repente, hace pocas fechas, mira tú por donde, Morante la saca a la palestra, afirmando –cosa que hizo- que iba a matar en solitario seis toros de Prieto de la Cal en el Puerto de Santa María. Ríos de tinta corrieron al respecto y, lo peor es que, el espectáculo, anunciado como tal era algo singular. No es menos cierto que cualquiera podía prever el fracaso como así sucedió que, si se me apura, ha sido el menor de los males. Ante todo, sabía Morante en qué plaza organizaría la parodia porque, si lo hace en Madrid, a estas alturas todavía estaría escoltado por la policía sin poder salir de la plaza.

Mucho se ha dicho de la citada corrida pero, de forma inexorable, hay que matizar en los toros que, buenos o malos eso es otro cantar. Cierto es que Morante permitió que le asesinaran la corrida en varas; vamos que, tras la actuación del picador, lo demás, sobraba todo. Los animales ya eran cadáveres. El bochorno se cantó sin paliativos e, incluso, como si todo estuviera programado para que el guión fuera exacto, hasta se devolvió un toro sin que nadie lo pidiera y, lo que es más grave, sin motivo alguno aparente. El presidente sería más “morantista” que todos nosotros juntos. Y, claro, salió un animalito de Juan Pedro para salvar de la quema a Morante y, ni aquella estafa palió el fracaso sin precedentes.

Lo realmente dantesco de esta corrida no es el juego de sus toros, ni mucho menos. Lo sangrante de la cuestión es la forma en que mutilaron los pitones de los animales a instancias de su lidiador. Las astas daban pena, grima pavor, rabia, desconsuelo y cuantos epítetos más queramos añadirle y siempre nos quedaremos cortos ante la barbarie de mutilación que hemos podido ver gracias a la cámara de nuestro admirado Rafael Villar Moyo porque, hasta que esas fotos llegaron a nuestro poder, nadie, absolutamente nadie había publicado una imagen que denunciara aquel fraude sin paliativos. Las pruebas son concluyentes, es cuestión de mirar las fotos, ni siquiera con detalle porque hablan por sí mismas.

¿Para eso ha querido Tomás Prieto de la Cal dejarse anunciar con sus toros junto a Morante? La ignominia no tiene nombre y, lo que es peor, el ganadero se ha buscado la ruina de por vida. Lo digo porque, en lo sucesivo, si puede lidiar alguna que otra corrida más, hasta el más humilde de los diestros le pedirá que rasure con saña los pitones de los toros o se quedarán en la dehesa. Poderoso caballero es don dinero, así nos lo recordaba Quevedo y, es una verdad que aplasta.

Como sentenciaba Rafael Villar en su crónica, ¡con lo felices que acudieron todos a El Puerto de Santa María! Claro que, una cosa es la ilusión y otra muy distinta la realidad de la vida cuando, como en el caso que nos ocupa, la máxima figura del toreo actual quiso burlarse de todo el mundo. Y, lo que es peor, arrastró hasta el precipicio a un hombre que, hasta la fecha, nadie había dicho palabra alguna para defenestrarle, caso de Prieto de la Cal que con sus toros, buenos o malos, nadie había puesto en entredicho su honorabilidad pero, “gracias” a Morante, Tomás Prieto de la Cal salió muy herido de El Puerto.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Cuento de Navidad: El pastorcillo fiel y el sonajero de San José / por Javier Paredes

El niño de los recados de la Virgen. Ilustración de Tina Walls

Cuento de Navidad
El pastorcillo fiel y el sonajero de San José

Javier Paredes 
No era largo el camino, pues en tres horas se llegaba a Caná desde Nazaret y hasta en ese tiempo se le podía dar un descanso largo al borriquillo. Todo fue muy improvisado y María tuvo que preparar a toda prisa la ropa adecuada para esa ocasión. Fue su hijo el que de repente había decido asistir a las fiestas de aquella boda cuando se lo propuso Jonatan, al recoger una mesa que le había hecho Jesús.

Ana, la mujer de Jonatan, lo tenía todo preparado, pero a última hora unos cuantos invitados habían excusado su asistencia, y por eso Jonatan le había rogado a Jesús que fuera a Caná con su madre, para tapar un poco el hueco de los invitados ausentes. Todo se arregló en cuestión de días, y por fin cerraron el taller, encargaron a unos vecinos que echaran de comer a las gallinas durante su ausencia y se pusieron en camino.

En la boda de Caná todo discurrió con normalidad, hasta que faltó el vino. Sin embargo, los anfitriones de la celebración tenían otro problema, ajeno a la boda. Por eso, al presenciar lo que había sucedido en la bodega con las tinajas llenas de agua, la madre de la novia vio en aquel milagro un rayo de esperanza para liberarse del peso que oprimía su alma; la preocupación no se había alejado de su cabeza ni un momento, a pesar de la boda de su hija, pues bien sabía ella que en cualquier instante podían comunicarle que se había muerto.

Elías llevaba tantos años cuidando el rebaño de su casa y era tan bueno que se le consideraba uno más de la familia, y por eso le daba tanta pena sentir cercana la muerte de persona tan querida. Elías, siendo joven, tuvo que trabajar durante un tiempo en condiciones inhumanas y por eso huyó de Belén lo más lejos que pudo, cruzó toda Palestina de Sur a Norte, se quedó en Caná y llegó a un acuerdo con Jonatan para cuidar su rebaño.

Y en estas estaba, cuando Ana cruzó su mirada con la madre de Jesús, y al instante ya todo fueron facilidades para manifestarle su preocupación. Le contó a María la grave enfermedad de su pastor y cuando María oyó su nombre y que procedía de Belén, se dio cuenta de quién se trataba y al momento le hizo una seña a su hijo, que de inmediato se disculpó con los que le escuchaban, para atenderla

Pero Ana no tenía suficiente confianza con ellos, ni con Jesús ni con María, porque eran invitados de última hora y solo les había visto por primera vez cuando llegaron para asistir a la boda. Además, le daba vergüenza acercarse a él, porque en su entorno siempre había un corro de hombres que le escuchaban atentamente.

Y en estas estaba, cuando Ana cruzó su mirada con la de la madre de Jesús, y al instante ya todo fueron facilidades para manifestarle su preocupación. Le contó a María la grave enfermedad de su pastor y cuando María oyó su nombre y que procedía de Belén, se dio cuenta de quién se trataba y al momento le hizo una seña a su hijo, que de inmediato se disculpó con los que le escuchaban, para atenderla.

—Resulta increíble, pero me acabo de enterar de que el “niño de los recados” está en esta casa y que se está muriendo… ¡Tienes que hacer algo! —le dijo a su hijo, con gesto de urgencia.

Bien sabía Jesús quien era aquel “niño", del que tantas veces había oído hablar a sus padres, y del que no habían vuelto a saber nada desde la noche en que salieron a toda prisa hacia Egipto.

Cuando le conocieron estaba a punto de cumplir los ocho años. Coincidieron con él por primera vez un día, cuando el sol estaba en lo más alto, y habían parado en la sombra de un árbol frondoso, casi a la entrada de Belén.

El edicto de César Augusto había llenado el camino con mucha gente que caminaba en las dos direcciones; unos que iban a Belén para cumplir con lo ordenado y otros que volvían a sus aldeas porque ya se habían empadronado.

Y bajo aquel mismo árbol también se detuvo el “niño", que volvía a su casa después de cuidar el rebaño de su padre durante toda la noche. Se sentó para descansar y comer unos dulces que llevaba en el zurrón. Le llamó la atención el porte de María, que indicaba que el parto iba a ser inminente. El “niño" la observaba una y otra vez, porque a diferencia de sus vecinas en esas mismas circunstancias, su cara no estaba hinchada y tenía una belleza que atraía la mirada.

Mientras comía los dulces, sentado cerca de ellos, podía escuchar su conversación, a pesar de que José y María hablaban bajito. Fue así como se enteró de que tenían la intención de alojarse en la posada. Y bien sabía él que aquel era un lugar inadecuado por lo que se avecinaba, y que por lo tanto en la posada no había sitio para ellos.

Todos los días el pastorcillo iba a vender la leche de sus ovejas al posadero y, cada vez que entraba o salía de la posada, coincidía con viajeros que se daban media vuelta porque dentro de la posada no cabía un alma más. A lo sumo, el posadero podría dejarles pasar un par de noches en el gran patio interior, donde muchas familias se refugiaban bajo sus arcadas, sin la mínima intimidad, por lo que allí no podía alojarse ninguna mujer a punto de dar a luz.

Por eso, al darse cuenta de la situación, pidió permiso para meterse en la conversación, les contó cómo estaba la posada y les ofreció una solución. Sus padres tenían un pequeño campo en las afueras de Belén, junto a una ladera en la que habían excavado hace tiempo una cueva, que se había quedado pequeña porque el rebaño de ovejas y cabras había crecido.

'María con la ayuda de su marido volvió a subirse al borrico y atravesó toda la aldea, precedida de José y el “niño”, que marchaban a pie. El establo estaba sucio como lo que era, un lugar propio para los animales. El pastorcillo ayudó a José a limpiarlo, porque María se quedó sentada descansando'

En aquella cueva ahora solo había un buey, muy manso, y les dijo que atado al pesebre no les daría ningún problema. En el ofrecimiento de aquel establo, José vio la providencia de Dios, para que allí naciera el Redentor del mundo y le pidió que les guiase hasta aquella gruta.

María con la ayuda de su marido volvió a subirse al borrico y atravesó toda la aldea, precedida de José y el “niño”, que marchaban a pie. El establo estaba sucio como lo que era, un lugar propio para los animales. El pastorcillo ayudó a José a limpiarlo, porque María se quedó sentada descansando.

Ataron al borrico junto al buey, que compartieron el mismo comedero, porque el otro pesebre que quedó libre lo adecentaron para que sirviera de cuna. Quitaron las telarañas y el estiércol de la parte del establo que iban a utilizar y encendieron una hoguera con palos que el “niño” recogió por la ladera de la gruta. Y cuando ya estuvo todo listo y se disponía a marchar, María le pidió un último favor:

—¡Oye “niño”, ¿querrás hacerme un recado?

—Todos los que hagan falta, —respondió como un muelle el pastorcillo.

—¿Podrías traernos un poco de agua del regato que hemos cruzado al venir?

Y como el arroyo no estaba muy lejos, en cuestión de cinco minutos el niño ya estaba de vuelta con lo que se le había pedido, porque fue y vino corriendo, para no tardar. Miró a los dos y se despidió con una pregunta:

—¿Puedo venir mañana, por si hay que hacer algún recado?

María asintió con la cabeza y le pidió que se acercara, se fijó en él queriéndole con la mirada y le dio un beso en la frente.

El “niño” se fue a toda prisa a su casa para recoger lo necesario, porque aquella noche tenía que cuidar sus ovejas y le tocaba, además, vigilar los rebaños de tres de sus vecinos, precisamente no muy lejos de la gruta donde había dejado a aquella mujer, que le había dado un beso en la frente por hacerle un recado.

Estaban con él otros “pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Al oír esto, al pastorcillo no le cabía ninguna duda de dónde estaba ese pesebre y ese niño envuelto en pañales. Y emocionado les contó a sus compañeros que él mismo había ayudado a José a acondicionar el pesebre para asemejarlo lo más posible a una cuna. Por eso no hizo falta que el ángel dijera a los pastores el sitio exacto donde estaba el Mesías; para eso ya estaba él, para indicarles el camino de la gruta de su padre, que se la había prestado a aquel matrimonio, que no pudo alojarse en la posada, porque aquel no era sitio para ellos.

Cuando llegaron, los pastores entregaron como regalo algo de las pocas cosas que tenían y adoraron al Niño Dios. Y María le volvió a pedir al “niño” que se acercara, y le dio otro beso en la frente por haber hecho el recado de enseñar a sus amigos pastores el camino hacia Jesús.

El pastorcillo se presentó poco después de amanecer y volvió a ir a la gruta todos los días para hacer los recados de la Virgen. Y a partir del segundo día ya no hizo falta que María le pidiera que se acercara, lo hacía él sin que ella se lo pidiera, porque sabía que María siempre le pagaba con un beso en la frente por cada recado

'El pastorcillo se presentó poco después de amanecer y volvió a ir a la gruta todos los días para hacer los recados de la Virgen. Y a partir del segundo día ya no hizo falta que María le dijera que se acercara, lo hacía él sin que ella se lo pidiera, porque sabía que María siempre le pagaba con un beso en la frente por cada recado.'

Fueron tantos los recados que hizo a María, que cogieron una gran confianza, hasta el punto de que una noche José le comunicó en secreto que tenían que huir a Egipto y, al despedirse, le dio como recuerdo un sonajero que le había hecho a su hijo con unas maderas. El pastorcillo nunca se desprendió de aquel sonajero, pues tenía intención de entregárselo a Jesús cuando se manifestase como Mesías, ya que nunca jamás había dudado de que algún día se volverían a encontrar.

Después de despedirse de los tres, el pastorcillo pasó unos años muy malos, pues en su aldea de Belén culparon a los pastores de desatar las iras de Herodes, por decir que el Mesías había nacido y estaba en Belén. Por si esto fuera poco, la consulta de los Sabios de Oriente no hizo sino confirmar lo que decían los pastores y, a continuación, Herodes mandó asesinar a los niños de Belén.

Tan mal le trataron sus vecinos, que cuando se hizo lo suficiente mayor se marchó de Belén. Fue dando tumbos, hasta que consiguió que le acogieran como pastor en aquella casa donde ahora se celebraba la boda de la hija mayor.

Cuando Jesús y María entraron en la habitación, el pastor Elías ya no podía hablar porque estaba agonizando, pero cuando sintió su presencia, abrió los ojos y reconoció a aquella mujer que siempre le daba un beso en la frente, cuando le hacía un recado.

Entonces, extendió su brazo hacia ella y le mostró el sonajero que en su día le había regalado José. Lo cogió María y se lo dio a Jesús, que se lo volvió a poner en su mano al pastor y le dijo:

—No te voy a curar, porque pronto estaremos los tres juntos en el Cielo por toda la eternidad, y como en el Cielo a mi Madre se le multiplicarán sus quehaceres, te va a necesitar siempre a su lado para que seas su “niño” de los recados.

Y al oír a Jesús, el pastor asintió con la mirada, se inundó de paz su rostro y cerró los ojos. Y entonces María se inclinó sobre su frente, y le dio un beso envuelto con sus lágrimas...

Y para acabar, queridos lectores, desearos una feliz y santa Navidad. Que las bendiciones del Niño Jesús arropen vuestros hogares.

Javier Paredes
Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá

miércoles, 30 de abril de 2014

Roma vincit / Por Jorge Bustos


Sergio Ramos celebra el segundo gol marcado al Bayern de Münich / Helios de la Rubia (Real Madrid)


"..Valdría la pena recordar siempre el modo en que el Real Madrid de Carlo Ancelotti se ensañó con la potencia muniquesa del filósofo Guardiola, cuyo dogma de la santa posesión queda tan seriamente revisado en Europa como el geocentrismo..."

Roma vincit
  • Es una primera mitad como para dar nombre a seis peñas, pero Xabi Alonso le pone un gemido triste con su amarilla, que le apea de Lisboa 
Valdría la pena recordar siempre el modo en que el Real Madrid de Carlo Ancelotti se ensañó con la potencia muniquesa del filósofo Guardiola, cuyo dogma de la santa posesión queda tan seriamente revisado en Europa como el geocentrismo.

En el año 2767 desde la fundación de Roma, que equivale al 2014 del calendario gregoriano, el capricho de los dioses encomendó al Real Madrid la ardua misión de arrasar Germania. Debía vencer donde la historia le había humillado. Eliminar a los esquivos mineros del Schalke, a los jóvenes orgullosos de Dortmund. Y en una noche primaveral del mes cuarto, con todos los elementos en contra, la horda bárbara perfectamente alineada, la mofa de los conspiradores ya secándose en amarillento pergamino a la espera de ser difundida, el equipo blanco llevó a término su misión reduciendo a escombros los cimientos de Baviera, con ayuda de Marte, guiado por la cegadora astucia de Carlo Ancelotti, fecundo en ardides, y los poderosos muslos de un hispano y un lusitano, de tremolantes penachos, queridos por los dioses.

No hay palabras en la ancha paleta de las musas para describir la gloria de los vencedores ni el pesar de los vencidos, en especial el pesar de su primus inter pares: Pep Guardiola, de torva mirada y lengua silbante. La batalla comenzó como se esperaba, pero terminó antes de tiempo. El esquema de Ancelotti era tan previsible como eficaz: 4-4-2 en defensa que se desplegaba en fulminante 4-3-3 cuando el Madrid robaba y lanzaba el ataque. La principal novedad la representaba el trabajo defensivo de Bale, que corría hacia atrás sin reparo para ayudar a Carvajal a secar a Ribery, interpretando a la perfección el plan del mando: los atacantes defienden, los defensores atacan. Nada más y nada menos bordó el Madrid en una primera parte homérica que obró el milagro de un ninguneo histórico al Bayern en su campo.

Sabemos que, llegados hasta aquí, sin Décima no habrá paraíso ni memoria. Pero valdría la pena recordar siempre el modo en que el Real Madrid de Carlo Ancelotti se ensañó con la potencia muniquesa del filósofo Guardiola, cuyo dogma de la santa posesión queda tan seriamente revisado en Europa como el geocentrismo. Veremos si no es Beckenbauer el primero en prender la tea del sacrificio expiatorio, la quema del heresiarca.

El Bayern no tejió su rondo como en la ida. El partido nació a brincos, a cabezazos, a desconexiones nerviosas. Carlo y Pep ya estaban de pie en el minuto dos para tratar de atajar semejante espectáculo, tan indigno de una legión romana como de una horda bárbara con estudios. Enseguida Di María quiso emular la de Coentrao en el Bernabéu y sacó un centro desde la banda al que esta vez no llegó Karim. Bale voleó luego muy alto un rechace de Neuer que anunciaba cosas raras, inversiones de hegemonía, fallas paradigmáticas: un gol en Múnich. Y el gol no tardó, pasados unos rifirrafes pueriles entre Ribery, Carvajal yPepe que evidenciaban tanta ansiedad alemana como picaresca madridista. Recupera el Madrid, Cristiano toca de espuela, Benzema controla en la frontal, se la roban y es córner. Modric al lanzamiento. Coloca el balón en la curva fantasmal donde se aparecen los muertos. Y ahí estaba Ramos, agazapado. Se elevó con toda su raza, aplicando lo ensayado ante Osasuna, y la puso tan lejos de Neuer que todo pareció hecho. El sagitario de Camas inauguraba su noche colonial, insomnio de los niños bávaros que soñarán con la criatura mitológica que hundía imperios a cabezazos.

Los alemanes acusaron el golpe. Empezaron a pegar. Plantillazo escalofriante a Cristiano de Dante (faltaban Virgilio y Beatriz), signo elocuente de frustración. Ni siquiera tuvieron tiempo de hacer muchas más faltas. Di María cuelga otra falta al área y Ramos avanza el rostro con determinación caníbal. Segundo gol. El relincho del centauro apaga las gargantas. ¿No era este el que tiró aquel penalti hace dos años? Sí era, sí.

Es una primera mitad como para dar nombre a seis peñas, pero Xabi Alonso le pone un gemido triste con su amarilla, que le apea de Lisboa 

El Bayern se dice bueno, al menos que no nos abronquen en el vestuario, y se pone a liar su trenza. Pero se acerca al área de Casillas con ademán romo de oficinista. Teme además perderla y que Cristiano repita el mano a mano contra Dante y Neuer que felizmente tiró fuera. Solo Robben, con su braceo rítmico de esquiador, concluye la labor de hilanderas teutonas con un disparo o un pase incisivo a Alaba que acaba en córner o en nada, que en el Bayern de Guardiola es lo mismo. La remontada nunca, nunca se llegó a mascar. El control de los de Ancelotti no ya sobre el partido sino sobre el mismo ánimo alemán resultaba inverosímil: recordaba a lo que nuestros mayores nos contaron sobre Di Stéfano.

Luka Modric empieza a destacar dentro de un grupo macizo, donde nadie acusa desconcentración. Coentrao y Carvajal no se han movido desde el partido de ida y contra ellos mueren las intentonas de los extremos muniqueses. Pepe se anticipa y corta todo, su estatura se agranda y estira ante los ojos de Müller y Mandzukic como un fotograma de Murnau. Por delante de él, el intrépido croata –Astérixsuperando pruebas– tiende con Xabi Alonso una red náutica que atrapa los balones como atunes, y conduce la salida del balón sin permitirse un pelotazo. La BBC corre y ensaya en secreto la obra maestra que consumará en el tercer gol: recupera Bale, cede a Di María, este a Karim, que devuelve a Bale (porque ya está allí Bale), que controla en ventaja y da tiempo a la incorporación de Ronaldo. Asistencia en el momento justo y récord histórico de goles del semidiós portugués. El estadio cruje como una civilización caduca. Pep bebe agua. Cristiano casi hace el cuarto en un disparo remoto ante la salida del portero. Solo el bote del balón salva a Neuer de repetir su manoteo histérico contra el piso de césped inmaculado, altar del fútbol verdadero revelado en Múnich: todos atacan, todos defienden.

Es una primera mitad como para dar nombre a seis peñas, pero Xabi Alonso le pone un gemido triste con su amarilla, que le apea de Lisboa. Él es el primero en procesarlo todo y se cubre la cara con las manos. ¿Por qué arriesgaste tanto en jugada tan intrascendente, oh profesor? Pues porque sin esa actitud no se habría llegado a Lisboa. Si hay gloria será tan suya como del que más. El Bayern se dedica entonces a lanzar los golpes del boxeador sonado. El partido se envisca en bronca y fingimiento. Neuer decide que a partir de ese momento él saldrá hasta la línea del horizonte si es preciso, y así logrará frustrar dos carreras francas de Cristiano y Di María. Ya no confía en sus centrales.

Guardiola deberá reconstruir pacientemente la identidad de su fútbol con el reguero de añicos que el Real Madrid ha dejado en su estadio 

En la segunda el Madrid salta al campo sin creerse que el trabajo esté hecho. Eso enamora todavía a más a las mocitas, ya desorejadas para entonces. No ceja en la disciplina defensiva, pero encima sube líneas y se atreve a tocar en la cara del Bayern. Si uno se fijaba bien podía advertir en el círculo central el holograma de un testigo pasando de una mano roja a una blanca: el Madrid jugando como dueño y señor de Europa. Hasta Benzema persevera en la presión. En el 59 Casillas hace la primera parada del partido: un tiro vegetariano de Ribery. Enseguida responde el Madrid con una incursión de Bale por banda. Javi Martínez le da más profundidad a su acogotado equipo y Götze abre una grieta en el muro espaciotemporal levantado por Pepe para revolverse demasiado cerca de Iker y rematar alto. Si son los dos jugadores que más peligro han creado a lo largo de la eliminatoria, cuesta explicar que Pep no los ponga de inicio. Suponemos que la respuesta figurará con toda nitidez en un rollo de papel de arroz custodiado en un templo tibetano. Kroosempieza a descreer de la Idea y bordea la blasfemia con un disparo lejano. Nota inmediata en el cuaderno mental de Pep: “Kroos ha tirado. Programar análisis de orina. Sospecha de contaminación por atletismo”.

Mientras Ramos y Pepe torturan en el calabozo del área a Mandzukic y Müller, el Ayuntamiento de Madrid se prepara para inaugurar la cola oficial de desagravio al genio táctico de Don Carlo, inspirándose en la logística testada cuando lo de Suárez. El Madrid lleva 36 goles en la Liga de Campeones: nadie nunca llegó a esa marca. En el palco,Plácido y Florentino se cuchichean posibles arias al oído en previsión de los fastos imperiales.

Habrá alguna contra abortada más, algún esfuerzo melancólico por alzarse del rendido pabellón bávaro, algún grito de Cristiano conminando hasta el final, vamos Real. Y no hace falta que lo recuerde porque su equipo no se ha descompuesto nunca: ha sido un bloque que avanza, extenso y homogéneo como un rodillo. Las entradas de Isco y Casemiro prolongan el resuello donde lo dejaron los sustituidos. Los córners que saca el Bayern carecen de Ramos y de pascuas. El rostro de Neuer revela la magnitud del naufragio: del fondo de sus apolíneas facciones empieza a emerger un atónito Tom Hanks.

Entonces el árbitro pita una falta en la frontal. Cristiano toma carrerilla. Apuesta a que la barrera saltará. Y gana la apuesta. Cuarto gol y Pep abismándose en disertaciones con su vecino de banquillo, que de pronto le parece un extraño. ¿Quién es este hombre? ¿Qué hago yo aquí? ¿Quién era yo?

Guardiola deberá reconstruir pacientemente la identidad de su fútbol con el reguero de añicos que el Real Madrid ha dejado en su estadio. La civilización clásica, el glorioso fútbol de siempre, la sabiduría competitiva de la aristocracia se ha impuesto. Poetas e historiadores ya doblan la espalda sobre el pergamino para registrar la hazaña. Roma vincit.