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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 2 de septiembre de 2013

CON LAS FIGURAS TODO ES MÁS FÁCIL / Por Antolín Castro


Actuando con las figuras se aseguran más trofeos, Juan del Álamo es el ejemplo

"...Lo cierto es que es mucho más fácil circular, triunfar, en su circuito de ganaderías elegidas. Las fechas, los encierros, la elección de todo, incluido un público menos docto, facilita muy mucho el salir triunfando una tarde sí y otra también..."

CON LAS FIGURAS TODO ES MÁS FÁCIL

Antolín Castro / España

Esta afirmación que hago en el titular no es gratuita. Basta con constatar los hechos para darse cuenta que caminan por un sendero mucho más cómodo, más fácil, más adecuado para obtener triunfos.

Por eso se alzan voces desde todas partes para pedir que se abran los carteles, para que entre aire en esas ternas -agravado este año con esos dúos montados- que permitan que participen en ese banquete otros toreros. Esas son las oportunidades que tienen que aprovechar, donde deben demostrar si tienen o no condiciones, en igualdad de oportunidad con las figuras.

Circular por otro sendero, lleno de espinas y obstáculos, impide acercarse a la realidad. Nosotros con las blandas, vosotros con las duras, marca el sistema y claro no hay manera de saber, de aclarar, quién o quienes deben estar en un sitio u otro.

La consabida, y manoseada, frase de que las figuras están ahí por sus propios méritos, además de no enumerarlos, que en muchos casos son discutibles para llegar a ese grupo de elegidos, da carta de naturaleza para que se cierre el camino a todos los demás. ¿Y cómo se llega a él? Pregúntenle a Iván Fandiño y les dará respuesta de los obstáculos y dificultad que supone acartelarse con las figuras.

Lo cierto es que es mucho más fácil circular, triunfar, en su circuito de ganaderías elegidas. Las fechas, los encierros, la elección de todo, incluido un público menos docto, facilita muy mucho el salir triunfando una tarde sí y otra también. Se suele decir en todo que existe una vida mejor, pero que es más cara; en el toreo lo caro es verse anunciado en esos carteles y días.

Aquí el ejemplo se hace muy cercano y real. En tres tardes Juan del Álamo ha saboreado las mieles, la garantía, que supone hacer el paseíllo con las figuras. La baja de Morante, le ha permitido comer en el mismo plato y el resultado está a la vista de todos: Triunfar sin discusión. En Bilbao, Cuenca y San Sebastián de los Reyes ha dado la medida, el nivel, o superarlo, que dicen tienen esos toreros que llevan años toreando sesenta tardes cada uno.

Le ha bastado enfrentarse a las ganaderías, y los ejemplares elegidos expresamente, que ellos matan para decir yo soy como ellos. Si esto no hace reflexionar a más de uno es que tiene intereses en el asunto o, por el contrario, es muy duro de mollera. Son muchos los toreros que toreando lo que las figuras torean se hartarían de triunfar… como ellos o más podemos afirmar.

Hace falta que se abran los huecos para que toreros jóvenes y emergentes tengan esa posibilidad. Tras de esas tres tardes del salmantino nadie le puede discutir su derecho. Llevaba tres tardes en Madrid con una oreja en cada una de ellas, de las de Madrid que valen más del doble que las otras, y no tocaba el cielo. Y es que el cielo se guarda también, titulares de prensa incluidos, para las tardes de las figuras. 

Si tiene que haber figuras que las haya, pero que no sea un círculo cerrado. Abierto y bien abierto es como entra oxígeno, nuevos aires toreros, lo que permite medir con el mismo rasero -toros- a todos. Lo demás es una burda mentira de la que es casi imposible salir. Cuanta renovación habría con más oportunidades como las de Del Álamo. 

Con las figuras, y lo que ellos torean, todo es más fácil y puede dar fe el torero salmantino y lo saben todos los aficionados de verdad. Los públicos siguen creyendo, así se lo cuentan siempre, que el toro pone a cada uno en su sitio. Es una forma de proteger a los que ya están colocados por derecho o por torcido. El puesto no es vitalicio y a él tienen derecho todos los toreros del escalafón. Ese es el miedo… que lo puedan demostrar una tarde si y otra también y la baraja se amplíe o se modifique con lo que eso representa. 

Lo justo es participar en esos banquetes que se dan para optar al tratamiento. O, mejor, hacerlo al revés, todos al circuito de las duras. Que las figuras elijan.
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