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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 23 de marzo de 2018

No podemos llevar al criminal Gustavo Petro a la Presidencia de la República de Colombia



Hoy, el nuevo “promesero” y “palabrero “, señor Petro, (no doctor porque sus títulos han probado ser falsos por certificación de las mismas Universidades), aunque lo quiera negar, es agente directo del castro-chavismo marxista, leninista, amigo del dictador Raúl Castro, amigo del sanguinario tirano Maduro.

No podemos llevar al criminal Gustavo Petro a la Presidencia de la República de Colombia

El puesto de alcalde de Bogotá le quedó grande a Gustavo Petro. En cuatro años solo cometió desaciertos, desafueros y derroches a través de gastos innecesarios. Cometió indelicadezas. Les concedió contratos a sus cuñados para construir complejos habitacionales, secando algunos humedales, lo cual constituyó también un crimen ambiental. Probó su ineptitud al comprometer medio billón de pesos en un par de centenares de carros recolectores de basura que importó cuando eran ya inservibles y que se pudren en potreros de la sabana de Bogotá. Confirmó esa ineptitud al crear en las diversas secretarías una frondosa y costosa burocracia paralela que desangró el tesoro de la ciudad y la condujo a la más grave postración, a real estado agónico. El gobierno que le remplazó ha tenido que endeudarse para sostener los servicios más elementales y ha gastado dos años “poniendo orden en la casa”.


El gobierno distrital del antiguo “Comandante Aureliano” del M-19, no dejó ninguna obra que recuerde “su memoria”. Un Jardín infantil de mil que prometió y un deprimido inconcluso en la calle 94, fue lo único que salió “flotando” en medio de ese “naufragio administrativo”, de ese estruendoso “desastre petrista”. El golpe al turismo local fue estruendoso. Solo quedó desolación y suciedad en los centros históricos. Invadidos por mendigos desprotegidos, desaseados, no se podía llegar a ellos porque el ambiente viciado, enrarecido y nauseabundo no permitía respirar adecuadamente. Hoy, el nuevo “promesero” y “palabrero “, señor Petro, (no doctor porque sus títulos han probado ser falsos por certificación de las mismas Universidades), aunque lo quiera negar, es agente directo del castro-chavismo marxista, leninista, amigo del dictador Raúl Castro, amigo del sanguinario tirano Maduro.

Y fue amigo y anfitrión en su casa de Bogotá de su íntimo, el difunto tirano Chávez. Y amigo del gran terrorista internacional y “gestor de paz”, el tenebroso don Fidel Castro. Existen las fotos. Y según video en Facebook, cuenta con el apoyo incondicional del actual oprobioso dictador venezolano. En conclusión, no podemos elegir, por más amnistiado que esté, a un antiguo criminal y tampoco podemos elegir a un “administrador fracasado” que en Bogotá probó ser infinitamente inferior a las exigencias de los pobladores del distrito, a las esperanzas de quienes le eligieron, y cuyo único mérito consiste en contar con el apoyo y simpatía del “Comandante Santiago y de renombrados agentes de la Internacional Socialista, hoy en el poder en Bolivia, Cuba, Colombia, Venezuela y Nicaragua.

“Farc-Petro” no es tan amigo de los pobres como dice ser. Es más amigo de los ricos. Y le encantan los dólares. Eso no es pecado. Lo que sí es muy raro y deja entrever movidas “non santas” es el hecho de que cuenta con un patrimonio cercano a los 20.000 millones de dólares, cuando en sus únicos puestos de senador y alcalde ha ganado apenas el diez por ciento de esa cifra. La Dian y la Contraloría General están en mora de analizar a fondo el extraño y curioso caso. Pero no lo harán, porque son entidades manejadas por sus amigos “ideológicos”, lo mismo que las altas Cortes y el Consejo de Estado.

Pruebas al canto. Posee: Una mansión en Sindamanoy, altos de Yerbabuena, de 5.200 millones de dólares; una mansión cerca de Centrochía, de 3.000 millones; un apartamento en Rosales, de 2.800 millones; un apartamento en Barranquilla, de 2.900 millones; y dos mansiones en Coral Gables, el distrito más costoso de Miami, de valor no calculado. Claro, hay que invertir en los terrenos del “odiado imperio”, donde no hay peligro de expropiación, como la que el mismo “Farc-Petro” predica para los grandes propietarios y terratenientes. ¿Son estos “méritos” suficientes para elegirlo Presidente de la República? ¡Decididamente, No! ¡No podemos poner las ratas a cuidar el queso.

*Luis Granados Morales es periodista y escritor. Es el autor de El Hombre de las Mil Máscaras. Es el gerente de la Editora Bacatá (Bogotá, Colombia).

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