
Juan de Castilla brinda le 5º. Fotograma OneToro
Isaac Fonseca, valerosa oreja del cinqueño sexto. Antonio Ferrera lidia maestra al cuarto. Juan de Castilla cogido por el quinto y ovacionado, va a enfermería tras la muerte. Dura, fuerte y armadísima corrida de Escolar…
Doble mérito
Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro.com / Cali, VII 11 2026
“Todas las tardes tienen mérito, pero una como esta, el doble.” Dijo Isaac Fonseca sacudido saliendo de la plaza con la oreja del sexto. Lo había brindado a las víctimas de los incendios en Almería –Por ellos voy a intentar arrimarme – y lo hizo, se puso de rodillas citando desde las tablas a “Secretario”, el único cinqueño del encierro, pero como todos con una arboladura miedosa, fina y playera. Dos en redondo, uno repentino, ceñido, escalofriante por la espalda y el de pecho. Esa crudeza en Pamplona, y en el cierre, es gol de oro.
Lo había recibido con lances a dos manos, muy de brega, probando ambos pitones a los medios, y se lo dejó a Ney Zambrano quien le pegó dos inclementes puyazos traseros. Ferrera al estribo ejecuta un auténtico quite de dos chicuelinas y una torerísima media.
Los banderilleros, que como espantados por las erizadas y taimadas testas habían pasado toda la tarde de palo en palo, encontraron a fin reivindicación, cuando llegó Antonio Cama y logró meter las dos manos y el par arriba. De inmediato Fernando Sánchez colocó al sesgo con su habitual pinturería, pero con excepcional emoción el de la tarde.
El toro, encastado y exigente a morir, que como toda la corrida, que no fue brava, pero sí de mucho volumen y romana (597 kilos promedio), además por armas, imponente, intimidante y respetable, avaló la faena del pequeño mexicano. Perdiendo pasos, cinco ayudados, el de pecho y el quizá muy temprano desplante. La corta tanda diestra, con molinete y el por alto lanzaron la música (la oficial) sobre el barullo. Y la faena se fue toda en tesitura prebelmontina pues el toro la exigía. Te quitas o te quito. Una estocada de mucho mérito, arriba toda, fue respondida con una cabezada y una persecución angustiosa hasta las tablas, ¡casi! El toro cayó, la petición fue mayoritaria, la oreja justificada y la vuelta carnestoléndica como es el uso local. Era el triunfador de la tarde.
Ferrera lo hubiese compartido si su larga, maestra y expuesta lidia del cuarto (el de la merienda), que fue lo de más contenido y significado en la corrida, no hubiese desembocado en cuatro pinchazos y un aviso antes de la estocada final. Poder a puro toreo, ante un toro con la dificultad y peligro como los de “Tomillero”, no fue apreciado por la plaza entregada en ese momento al pecado de la gula, (sólida y líquida) y quizá tampoco por los televidentes esteticistas, pero para honra de la tauromaquia actual sucedió. Y sin extravagancias. Hasta esa concesión hizo Antonio. Su primero había sido un manso sin gusto, pero con este pagó los dos.
El colombiano Juan de Castilla se jugó ante el quinto (615 kilos) que olía a hule. La faena no había logrado remover con su poca estática, la modorra digestiva del llenazo, pero de pronto, a la salida de un natural el pitón derecho enhebró la taleguilla por la banda y lanzó al paisa por los aires cayendo malamente y salvándose de milagro porque las guadañas de “Chismoso” optaron por la muleta caída y no por el cuerpo a mereced bajo el hocico. Se levantó Juan, cojo, pero no amilanado, y en inferioridad de condiciones físicas terminó la brega con una tanda muy jaleada de cuatro derechas y el forzado, seguida de tres manoletinas y uno de pecho. Un pinchazo bajo, descartó el premio, pero la estocada honda, delantera, rescató el crédito. El cual dio, tras dos levantadas del toro, hasta para una leve petición. El paisa muy adolorido para festejar se fue rengueante y ovacionado a buscar los médicos.
Don José Escolar, diagnosticó su corrida así: “Complicada, fuerte, para Pamplona. El primero mansón. Segundo, cuarto, quinto y sexto, me gustaron, sobre todo el sexto”. Tal cual.
- FICHA DEL FESTEJO
Pamplona. Sábado 11 de julio 2026. 7ª de San Fermín. Sol. Lleno de “No hay billetes”.
Seis toros de José Escolar; cuatreños, menos el cinqueño 6º. Serios en tipo y muy armados. 597 kilos promedio,
Antonio Ferrera, pitos tras aviso y silencio tras aviso
Juan de Castilla, silencio y ovación.
Isaac Fonseca, silencio tras aviso y oreja.
Incidencias: Juan de Castilla cogido por el 5º pasa a enfermería con posible fractura en pie derecho.
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