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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 17 de julio de 2020

Real Madrid, 2- Villarreal, 1: La Liga regresa a su dueño


Un alirón sin sobresaltos

La Galerna/16 Julio 2020
La antesala del alirón inquieta a cualquiera. No a un equipo que ya sabe lo que es alzar los trofeos más prestigiosos bajo la batuta de Zinedine Zidane. Seguro, con aplomo sobre el campo, paciente, con un control absoluto del juego y del ritmo, el líder dominó a un Villarreal que no pudo ofrecer mayor resistencia.

No fue un torrente de ocasiones. Ni mucho menos. El Madrid se desplegaba y replegaba con absoluta comodidad sobre el verde, pero durante los primeros compases la noticia más relevante de la Liga no sucedió en el Alfredo Di Stefano. En Barcelona marcó Osasuna y los navarros parecieron sellar antes que nadie el funesto destino liguero azulgrana.

Modric, hecho un chaval en Los últimos tiempos, avisó al cuarto de hora con un disparo desde la frontal al que respondió bien Asenjo. Fue prácticamente la única respuesta castellonense. Poco más que podamos añadir de sus compañeros, frágiles, inoperantes y mustios durante todo el primer periodo.

Una endeblez, la amarilla, que pudo arrastrar el encuentro en un ritmo tedioso, de posesiones eternas, evocadoras del tiki taka más cursi, sólo agitadas por el afán de Hernández al cuadrado de pitar juegos peligrosos contra el Madrid.

Jugar cual convidado impasible ante un Madrid que quiere la Liga, por el contrario, sí que resulta efectivamente un peligroso juego. Tanto fue así que a los 29 minutos, Casemiro se resarció del grave error cometido en Los Cármenes para robar un balón vital en el centro del campo cuando el Villarreal asomaba timorato al ataque. Modric, pletórico, con un aplomo en su conducción digno de su balcánica maestría, condujo el contrataque para servir a Benzema, el mejor jugador de la Liga 2019-20, que marcó el primero para acechar aún más Messí en la lucha por el Pichichi. Y pardiez; hay Pichichi.

Tras el paso por vestuarios el Madrid se reafirmó en su idea de ganar la Liga sin sobresaltos. Y aunque el Villarreal mejoró su pulso en la reanudación, no fue suficiente para que el líder amasara cantidades obscenas de balón. Esta noche, curiosamente, sin trovadores de la posesión y corifeos del fútbol de posesión alguno en Movistar Plus. Ante semejante dominio, con el rival reducido a ente inofensivo, lo normal es encontrar tarde o temprano cierta cadencia de ocasiones.

Pudo sentenciar pronto Dani Carvajal, pero le puedo la avaricia cuando, tras recortar a su par, decidió disparar en lugar de servir un balón franco a Hazard. El pase de ruptura de líneas que permitió a Carvajal llegar tan lejos, excelso, fue de nuevo de Modric.

Y seguíamos sin noticias desde Barcelona. 0-1 gol de Osasuna. No news, Good news que dice aquel viejo aforismo anglosajón de la pomposamente llamada prensa seria. Tampoco sucedía gran cosa mientras tanto sobre el césped del Alfredo Di Stéfano. Qué escenario más bonito para acoger la trigésimo cuarta.

Transcurrían los minutos sin incidentes cuando, cerca del último cuarto de hora, una arrancada fulgurante tras recuperación de Sergio Ramos acabó en penalti sobre el capitán. Debió ser tan evidente en el VAR y en el VOR -menos en la cabina de los comentaristas- que Hernández al cuadrado no tuvo más remedio que pitarlo. Ramos fabricó toda la jugada en solitario y pensó que merecía lanzar él mismo la pena máxima en su loca búsqueda de récords goleadores. La posibilidad de un trofeo Pichichi para Benzema, secundaria.

Y engañó a todos.

Ramos y Benzema quisieron emular el penalti del Ajax, que años después imitó Messi entre jadeos de los estetas del fútbol. Y, lamentablemente, es cierto que Karim entró en el área antes de que Ramos suavemente dejará desde el punto de penal el balón limpio para el francés. A la segunda ya no hubo trucos. Karim marcó a la vieja usanza para seguir vivo por el Pichichi.

El Madrid parecía campeón, pero aún hubo oportunidad de recordar viejos fantasmas chicharreros. Después de 83 minutos, el Villarreal fue capaz, no sólo de crear peligro, sino de asestar un golpe mortal. Un buen centro, que mejoró el imponente testarazo de Iborra, supuso el gol que metió a los visitantes en el partido. El torpedo del submarino.

Apenas un susto de última hora que no hizo sino subir los niveles de concentración de un líder que no pareció en ningún momento dispuesto a esperar una jornada más para ganar la Liga. El Barça había empatado y el Villarreal, ahora sí, embravecido por el gol, amenazaba a balón parado y Courtois recordó a Iker en Glasgow en el descuento. Pero el Madrid ya se sentía campeón. Sólo faltaba la guinda del pastel.

Y la quiso poner Vinícius regalando el tercero a Asensio tras una mágico eslalon eliminando adversarios, que chafó Hernández al cuadrado, cariacontecido durante todo el encuentro, pero que se dio el gustazo de anular una obra de arte por una chusca mano.

No importa. La Liga vuelve a su dueño.
El mejor recupera su cetro.

Y gol de Osasuna.
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