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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 19 de mayo de 2026

Delito consentido / por Antonio Cepedello


'..Por ignorancia, por inconsciencia, por interés, por mala fe o por qué sé yo qué otros motivos se llevan a cabo estos chantajes a chavales que intentan ser toreros, por luchar para alcanzar su mayor ilusión, sus sueños y su vocación, en la profesión artística más bonita del mundo, pero la más difícil a la vez..'

Delito consentido

Por Antonio Cepedello
Agradezco los elogios, críticas y el resto de comentarios sobre mi artículo de opinión publicado aquí hace dos semanas respecto a los empresarios taurinos que cobran a los novilleros por acartelarlos. Mi objetivo principal era abrir de nuevo un debate para intentar acabar con esta lacra de sanguijuelas y parásitos de la Tauromaquia. No tengo muchas esperanzas en que ello tenga un resultado práctico. Hace sólo unos días se presentó, también en Andalucía, otro festejo con 'ponedores'. Pero, al menos por mi parte, y la de muchos aficionados, no faltará nuestro esfuerzo contra esta pandilla de extorsionadores.

El principal problema para atajar este asqueroso delito de fraude y engaño es que es consentido por las propias víctimas. Por ignorancia, por inconsciencia, por interés, por mala fe o por qué sé yo qué otros motivos se llevan a cabo estos chantajes a chavales que intentan ser toreros, por luchar para alcanzar su mayor ilusión, sus sueños y su vocación, en la profesión artística más bonita del mundo, pero la más difícil a la vez. Tampoco entiendo a los padres y al resto de mecenas que entran en este despreciable juego, aunque me imagino que en la mayoría de los casos será con toda la mejor intención del mundo para ayudarles, tras comprobar que ahora es muy difícil torear de otra forma.

Las medidas contra esta vomitiva práctica tienen que partir de las altas entidades y autoridades que dicen defender la Tauromaquia. Es cierto que nadie les pone una pistola a estos pagadores para que utilicen su dinero de una forma tan perjudicial para nuestro arte milenario. Cada uno puede hacer lo que quiera con su recursos económicos, pero sí es exigible que nuestros representantes lleven a cabo campañas de información y concienciación de los graves daños ocasionados para todos los taurinos con esta práctica. No respetar el salario a cualquier profesional es una vulneración de los derechos básicos de los trabajadores, pero más aún lo es que tengan que pagar para ejercer su labor.Suscripción revista taurina

Hay que tomar decisiones urgentes contra las autoridades que colaboran e incluso utilizan dinero público, es decir, de todos, para financiar estos fraudes. Deberían aumentarse las justificaciones de estos gastos. Aquí también deben intervenir nuestros representantes y teóricos defensores de la Tauromaquia, como la Fundación del Toro de Lidia, que tan buena labor hace con actividades de promoción como los circuitos de novilladas con picadores o la Copa 'Chenel' para matadores con pocas oportunidades de torear, junto también a la buena labor en este sentido de algunas entidades privadas, asociaciones de aficionados y algunas administraciones públicas, como gobiernos autonómicos, diputaciones provinciales y ayuntamientos, que tampoco enumero por no dejarme a ninguna fuera.

Una de las principales críticas que recibió mi referido artículo de opinión fue la de no dar nombres de los autores de estos delitos. Ya indiqué que no lo hice por no darles más publicidad gratuita, porque ellos están convencidos de que su falso proceder es legítimo, y porque corría el riesgo de dejarme a algunos sin identificar, lo que es una clara injusticia. Desenmascarados estos embaucadores creo que ya lo están, pero les da igual. Además, cualquier coacción de este tipo necesita unas pruebas físicas para ser denunciada y, por desgracia, el consentimiento por parte de las víctimas hace que sea muy complicado o casi imposible encontrarlas.

Las razones alegadas por estos personajillos para cobrarle a los novilleros son el alto coste de la organización de estos festejos y los pocos ingresos en taquilla que conllevan, lo que no es justificable ni admisible, porque existen otros muchos medios más dignos, éticos y legales de conseguir financiarlos y también para abaratar los gastos. Y si no los encuentran, pues que no organicen estos espectáculos. Ni digan que lo hacen para darles una oportunidad a ilusos y esperanzados chavales, porque sólo lo hacen para llenarse sus bolsillos de la forma más asquerosa y rápida.

Los ignorantes, ilusos o interesados 'ponedores' deben tener claro que pagar por primera vez para que toree su novillero significa ponerle un 'sello', que ya no podrán borrarlo durante toda su carrera. A estos 'buitres' les importa un pimiento las cualidades taurinas de sus apadrinados. Sólo miran la billetera abierta de los que, con toda la buena voluntad del mundo, quieren ayudar a que su hijo, su nieto o su amigo hagan realidad sus sueños, aunque lleguen hasta a arruinarse. El resultado final será el contrario. El abandono sin escrúpulos de los falsos apoderados trileros, nada más se les acabe el dinero de su impuesto nauseabundo, provocará una pesadilla para toda la vida a estos chicos. Ejemplos de este tipo, por desgracia, los tenemos a espuertas. Y tampoco voy a nombrar a ninguno de ellos, por dignidad, ética y decencia taurina. /Burladero.com/
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