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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 15 de julio de 2026

PAMPLONA / 10ª San Fermín.- Como el Papa / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Tomás Rufo besa la arena de Pamplona. Fotograma OneToro

'..Tomás Rufo a hombros con cuatro orejas. Ortega y Roca Rey cortan de a una. Nobilísimo encierro con un bravo tercero, no picado, de vuelta al ruedo...'

Como el Papa

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, VII 14 2026
La feria del toro 2026, ha cerrado a lo loco. El público, el palco, la terna y los dos hierros hermanos: Jandilla y Vega Hermosa echaron la casa por la ventana. Sol, lleno total, mucho toreo, una gran estocada, poca vara, seis orejas, petición de rabo, arrastres de vuelta y ovación, y una puerta grande.

Tras alborotar por la mañana las calles, los Domecq aumentaron la marea adrenalínica por a tarde en plaza. No todos, claro, nunca pasa. Pero el tercero y el sexto la llevaron a tope con su bravura, inédita en el caballo uno, y la codiciosa nobleza y el fondo de ambos. A Tomás Rufo, le cupieron en la misma papeleta. Suerte que no los desaprovechó, ni un poquito. Ávido venía el talaverano. Lo había cantado en pauta mexicana desde el quite al rimero de Roca Rey, con saltilleras, gaonera y fregolina, replicadas con el mismo acento nacional por el titular, con cuatro orticinas y una brionesa.

Recibió a “Castigado”, negro, bien cinqueño, y puesto en sus 565 kilos, con dos faroles de rodillas, tres delantales y media, tomados con tal fiereza, que a cada vuelta perdía los cuartos traseros. Quizá por eso Manuel Sanchéz le administró tan solo dos piquitos hipodérmicos. Ortega ve calva la ocasión para lucirse con cuatro chicuelinas lentas, gustosas (que me recordaron a Camino) y una media de rechupete. El toro en un remate a tablas se había arrancado la caparazón del pitón derecho, manteniendo algunas astilla colgantes.

Sergio Blasco se luce con sus dos pares, más con el segundo, cosa de anotar por inesperada, Fernando Sánchez, no al quedarle muy abiertos los palos. Pero todo iba viento en popa. Brindis aclamado, y dos rodillas a tierra para de muy largo pasar por la espalda y ligar en redondo cinco derechas acompasadas, ceñidas, rematadas con el de pecho, y ya en pie, tras el cambio de mano uno más. Explosión. Hasta los de andanada de sol pararon el baile colectivo y se centraron en la faena que fluyó cantarina y fresca como arroyo de montaña. Sin detenerse, larga circular, siendo uno toro y hombre, por la mano y el pitón que fueran.

Pamplona vivía la cosa como solo Pamplona sabe vivirla olvidándose del tiempo, hasta que su señoría don Javier Labairú Elizalde, quizá alertado por el reloj de su asesor, volvió en sí y ordenó el aviso. Entonces el volapié canónico dejó el acero todo arriba pero descentrado, no mucho, y el gran jandilla se tambaleó y rodo como partido por un rayo, las dos orejas (obviemos la milimetría) y la vuelta para el toro, durante la cual recordé aquel grito estentóreo, en el Sabn Isidro pasado, salido de lo profundo del siete. !Cómo dan la vuelta a un toro sin picar! Pero quien iba a decir nada en medio de tal alaraca.

El sexto “Oyente”, cuatreño, número 43, de 580 kilos no fue menos, ni de trapío, ni de juego, y aunque no tan codicioso, sí más cadencioso. Pastueño, digo. Y aunque más joven, también muy serio con su cuajo y fina dotación delantera. Templado en las verónicas, picado trasero y poco por José María González, quedó bien adornado por Triviño y Fernando Sánchez.

Tomás a pie junto, clavado como un mástil, pasó palla´y pacá sin pestañear siquiera, diez veces los avarientos, pero fijos viajes, firmándolos olímpicamente. La faena se fue sin pausas, una estrofa con otra, por un lado y por el otro. Ligando plausibles derechas, naturales mejores, remates precisos y locura en el tendido. Pero la estocada letal cayó baja, (ahí está el video) y no solo pidieron y obtuvieron las dos orejas, sino que querían también el rabo del gran toro. Rufo, en medio del manicomio se postró en los medios y besó la histórica arena de Pamplona. ¡Como el Papa! Exclamó el comentarista de OneToro.

Juan Ortega, Hizo quizá las cosas más bellas de la tarde con la capa y la muleta. Eso cotizó al alza y le dio un gran fondo estético a la tarde. Recibió a cambio una oreja que en el balance de general de la corrida parece una recompensa mezquina.

Roca Rey, a quien las peñas le cantaron en el segundo “Pero sigo siendo el rey” por última vez en la feria, luchó con su acostumbrada bizarría y poder, contra un lote soso y defensivo, ejecutando la estocada de la tarde al segundo y cortándole una oreja.

  • FICHA DEL FESTEJO
Lunes 14 de julio 2026. 10ª de San Fermín. Sol. Lleno total. Seis toros de Jandilla y Vega Hermosa 1º, 2º y 4; 591 kilos promedio, cinqueños el 3º, 4º y 5º, nobles y bravos.

Juan Ortega, oreja tras aviso y ovación tras petición.
Roca Rey, oreja y palmas.
Tomás Rufo, dos orejas y dos orejas con petición de rabo.

Incidencias: Al final del festejo Tomás Rufo salió a hombros por la puerta del encierro.

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