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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 29 de agosto de 2026

Un gran torero llamado Iván García / por José Carlos Arévalo


 '..¿Por qué el torero rubio de Madrid no fue la figura que por sus condiciones estaba destinado a ser? ¿Por qué echaron a los leones a un torero tan bueno nada más tomar la alternativa? ¿Lo disuadió la terrible triple cornada de Villa del Prado?..'

EN CORTO Y POR DERECHO
Un gran torero llamado Iván García

José Carlos Arévalo
La excelencia está por encima del rango. Toreros son todos los que visten de luces. Solo hay buenos y malos toreros, ya sean matadores, picadores o banderilleros. Y uno de los mejores toreros del presente es Iván García. Tiene el rango de banderillero, pero es uno de los buenos toreros actuales incluidos los de oro y los de plata. Su prestigio entre público y afición se lo ha dado su arte con los rehiletes. Y lo tiene bien merecido porque siempre acopla un gran para todo tipo de toro, ya sea este noble y bravo, embista con rectitud y no derrote en la reunión. Pero igualmente perfecto será el par si el toro le tapa la salida y calamochea por las nubes. Generalmente parea de poder a poder, dada la general bravura del toro actual. No le he visto nunca hacerlo al cuarteo, ni al sesgo, los otros dos pares que se considera apropiados para el subalterno por su eficacia cuando el toro se defiende o se ampara en tablas. Generalmente los banderilleros tienen un solo par. Incluso solo uno tenía Manolo Montoliú, el mejor banderillero que he visto... después de El Vito, a quien tuve la suerte de ver cuando se acuadrilló con Litri. Pero Iván García raya a esa altura, y con eso está dicho todo.


Sin embargo, el banderillero madrileño es mucho mejor con el capote en las manos que con los palos. Su lidia -la del toro que le corresponde-, aunque discreta para no demeritar al matador, el buen aficionado la disfruta casi tanto como una buena faena. Por un lado te hace descubrir cómo es y cómo será el toro. Por otro, resulta un deleite ver la templanza de su elegante pero discreta brega. En un caso lo templa con cadencia, en el otro lo templa con mando. No compite ni se pone bonito, pero tampoco se encorba como un súbdito cobista. Su capote lidiador, siempre discreto, es el más señorial de todo el toreo.

Finalmente, otra de las virtudes de este gran torero es la de su exacta colocación en el ruedo. Siempre perfecta en función de la lidia, siempre eficaz al servicio del quite. Y me paro. no quiero terminar este artículo que celebra la existencia de un torero como Iván García con el menor lamento. Pero no tengo más remedio que preguntarme lo que se peguntan muchos aficionados ¿Por qué el torero rubio de Madrid no fue la figura que por sus condiciones estaba destinado a ser? ¿Por qué echaron a los leones a un torero tan bueno nada más tomar la alternativa? ¿Lo disuadió la terrible triple cornada de Villa del Prado? Lo siento, nunca me gustó escribir sobre lo que pudo ser y no fue. Prefiero hacerlo de lo que es una primera figura de los toreros de plata.

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