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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 20 de mayo de 2026

Otra corrupción asoma en Zapatero / por HUGHES


'..Las investigaciones sobre Venezuela en EE.UU pueden arrastrar a Zapatero, y esto, en cierto modo, haría justicia a la grandeza mefistofélica de su figura: Zapatero como súper agente internacional, como contacto de un eje entre América y China; Zapatero como hombre de Maduro en España y del Grupo de Puebla en Europa..'

Otra corrupción asoma en Zapatero

HUGHES
Hemos vivido a Felipe, a Pedro El Saunócrata y a Zapatero. O sea, a González, a Rodríguez y a Sánchez, el único que se ha agarrado a su apellido. Entre González, Sánchez y Rodríguez han estado treinta años de PSOE, monstruo de tres cabezas arruinando a varias generaciones. Las tres décadas que lleva sin subir el salario.

Cuando a un padre le preguntan a qué hijo quiere más, contesta: ¿qué dedo me corto yo que no me duela? Pues eso. De los tres, ¿cómo elegir uno, si uno es la niñez, otro es la juventud y el último la madurez? Se les tiene hasta cariño, mezcla de nostalgia y estocolmo.

Pero todos tenemos uno que es el nuestro. Hay un presidente socialista para cada español; el que nos marcó. Eres el presidente socialista con el que acudiste por vez primera a una manifestación.

Yo diría Zapatero. Me parece el político más importante del siglo XXI y sus efectos están disueltos y perdurarán en el ambiente, como si hubieran penetrado en las células de la vida española.

No les voy a aburrir con su inmensa importancia. Tanta que habrá triunfado aunque esté en la cárcel. Por eso se hace raro que esta España, solo España, le meta en la cárcel, porque… es su España.

Siempre hubo en él algo más, Su revolucionaria política, su necesidad de ser vanguardia nos intrigaba. ¿De dónde saca estas ideas, esta audacia? Y al final todos decían: pues hombre, de la masonería. Era demasiado internacional, demasiado innovador. Su republicanismo cogía cosas de modernas boutiques francesas o anglosajonas, y su visión territorial venía del exilio o directamente la encargaba en Cataluña; «lo que salga del Parlament».

Por eso parecía un agente de lo oculto internacional, además de que siempre estaba haciendo triángulos con las manos.

Si González hablando era Cantinflas-Chiquito, Zapatero llevó el lenguaje político español a otro nivel: vació las palabras, les rompió el sentido, y a partir de ahí todo pudo ser dicho. Preparó al país para todas las flexiones.

Su posmodernidad era marciana, nueva, vertiginosa y la derecha, que lo convirtió en ideología para luego conservarlo, fascinada, lo demonizó, pero de verdad: hubo una creencia en que olía a azufre, confirmada por el goticismo de las hijas. También, por supuesto, se virilizó a su esposa, como corresponde.

Por eso, ahora, cuando suena la campana postrera de la corrupción, parecería poco un chanchullo nacional con salida a offshore. Es una corrupción que desborda lo español, como su figura. ¿Por qué la izquierda, algunos de ellos, han querido desmarcarse pronto de él? Porque puede que de esa cereza tiren con fuerza desde lejos. Las investigaciones sobre Venezuela en EE.UU pueden arrastrar a Zapatero, y esto, en cierto modo, haría justicia a la grandeza mefistofélica de su figura: Zapatero como súper agente internacional, como contacto de un eje entre América y China; Zapatero como hombre de Maduro en España y del Grupo de Puebla en Europa, todo lo que la doctrina Donroe (Monroe a la Trump) quiere y va a barrer de su continente. Las relaciones con la corrupción de Venezuela están al fondo. Una corrupción que partiendo de las ideas llega al petróleo, al oro y hasta a los alimentos que se repartían en el programa CLAP.

En Zapatero siempre hubo una pretensión exterior que redimía su aparente inanidad. Incluso un relieve geopolítico. Suyo fue el desplante a la bandera de EE.UU, y cuando la guerra de Irak, cambió la orientación atlántica de España por la posición francogermana. El cambio de agujas sucedió en Atocha.

La corrupción socialista asociada a las mordidas y a las maneras puteriles de unos y otros no es bastante. La corrupción ibérica se perdona. El PSOE no caerá desde abajo, con informaciones a ras de puticlub, sino desde arriba, si queda demostrada su condición de proxeneta geopolítico, de central o estación o base española abierta siempre a redes internacionales al más alto nivel (transformando ideología en corrupción y corrupción en capitales). Como si España, desde el siglo pasado, y por supuesto poniendo ella la cama, fuera la lumi puesta a trabajar por unas siglas con cuatro letras y tres chulánganos sucesivos.

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