'..Esa es la ilusión de los aficionados para asistir a las novilladas, donde se encuentran con las ganas de ser torero. Es la esencia de esa carrera hacia la gloria, hacia la fama, hacia el consolidarse como un torero, antes que ser una figura..'
San Isidro/26:
¿Son las novilladas más interesantes?
Antolín Castro
Opinión y Toros / 19 Mayo 2026
De nuevo se hizo el camino hacia Las Ventas para asistir a la segunda novillada del ciclo isidril.
Esa es la ilusión de los aficionados para asistir a las novilladas, donde se encuentran con las ganas de ser torero. Es la esencia de esa carrera hacia la gloria, hacia la fama, hacia el consolidarse como un torero, antes que ser una figura.
No lo ven así todos los que asisten a la plaza, o para mejor decir, los que no asisten. Pero sin este escalón, que pule y forma a quien quiere ser torero, también a quien quiere ser aficionado, no refrescaríamos nuestras mentes, condicionadas siempre con los nombres y las maneras de los más encopetados matadores.
Hoy llegaba a repetir el peruano Pedro Luis y se presentaban en la cátedra, llamando la atención en otras plazas, dos novilleros, uno catalán, Mario Vilau, el otro salmantino, Julio Norte, hijo del matador del mismo nombre. La terna frente a los novillos de Fuente Ymbro, suponía un cóctel perfecto para vivir emociones.
Los de Fuente Ymbro, de desigual presentación, alguno lo más parecido a una cabra, y de juego interesante, entre la gama del soso primero y del encastado quinto, enfadaron a la afición, pero ofrecieron el triunfo a los jóvenes toreros.
Pedro Luis estuvo bien pero sin conectar con los tendidos debido a que sus oponentes tampoco aportaron la emoción que necesitaba su toreo medido y académico. Mal con los aceros.
El catalán Mario Vilau vino a mostrar que no venía de paseo. Fue a portagayola en sus dos novillos y mostró una disposición a toda prueba. Cortó una oreja en su primer novillo por una faena con fases de buen toreo ligado y una estocada a ley. En el quinto pagó con sangre su entrega. Una cornada grave que no le impidió matar al toro antes de marcharse por su pie a la enfermería. Quiere y puede ser torero.
Julio Norte traspasó la puerta grande, esa puerta que parece elástica, abriéndose con demasiada facilidad en esta feria. No podemos decir que estuvo mal y, siendo así, tendremos que admitir que no se dejó nada en el tintero, que con capote y muleta puso de su parte un toreo alegre y a veces ligero, pero lleno de ese estado de ánimo con el que ha pisado la plaza toda la tarde. Resultó volteado en el sexto y en adelante el novillo no le permitió rematar una cuajada faena. La plaza se llenó de pañuelos, como en su primero y de ahí a la calle Alcalá hay un paso.
Mientras no se arregle este sin sentido de cortarse orejas de una en una seguirá sucediendo que por la puerta puedan salir toreros sin ameritarse debidamente un triunfo sin discusión en Madrid. El una más una fue indiscutible el otro día con Álvaro Serrano, y discutida hoy por no tener el mismo valor la concesión de los trofeos.
De cualquier modo, hay que mantener que las novilladas son mucho más interesantes casi siempre.

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