“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala
la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema
sábado, 24 de septiembre de 2011
MIGUEL ÁNGEL MONTAÑÉS: "EL TC TARDARÁ AL MENOS DOS AÑOS EN RESOLVER LA PROHIBICIÓN DE LOS TOROS"
domingo, 6 de febrero de 2011
TELEVISIÓN ESPAÑOLA VETA A LAS CORRIDAS DE TOROS PERO PATROCINA UN ACTO SEPARATISTA CATALÁN
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Televisión Española patrocinó y emitió un partido de hockey sobre patines en el que había una enorme pancarta detrás de una portería en la que lucía el lema independentista ‘Catalonia is not Spain’.
viernes, 15 de octubre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
Paco March: En Cataluña, voto nulo.

Paco March:
En Cataluña, voto nulo.
El 28 de noviembre los aficionados catalanes y, también, aquellos que sin serlo piensan que la prohibición de las corridas de toros es un atentado contra la libertad y una perversión democrática, tienen una forma tan simbólica como llamativa para expresarlo:
Llenar las urnas con fotos o recortes taurinos.
¿Se imaginan la sorpresa de quienes al abrir el sobre que debería contener la papeleta de PSC, CiU, PP, IC-V, ERC... se encuentren con la imagen de un natural de José Tomás, una verónica de Morante, un redondo de Manzanares, una estocada de El Juli, un par de banderillas de Esplá y, así, a gusto del votante?
En el mercadeo de votos, el puro márketing, la manipulación en que unos y otros han convertido el que en su dia fue noble arte de la política, pocas son las formas que le quedan al ciudadano para expresar su rechazo a todo ello y a quienes así lo han prostituido. Los partidos políticos, todos, se mueven a golpe de encuesta buscando activar aquellos resortes que piensan más rentables para acumular cotas de poder. En el tema taurino, más.
Pero no es sólo en Cataluña donde supuestos defensores de supuestos derechos animales crecen y se multiplican, encontrando eco y apoyo en los políticos. Basta un mínimo seguimiento de prensa, televisión y portales de internet para constatarlo. Lo van a intentar en Andalucía, en Euskadi, en Madrid. Y ahí es donde, por si algún incauto aún no se hubiera percatado, es donde quedan con el culo de sus miserias al aire, pues lo que para Izquierda Unida del País Vasco es un debate perentorio, para sus homólogos andaluces deja de serlo. Un ejemplo que se repite autonomía por autonomía, partido por partido.
¡A la calle que ya es hora; de pasearnos a cuerpo! clamaba el poeta vasco Gabriel Celaya. Posiblemente habrá que hacerlo, junto a otras muchas acciones en las que imaginación, coraje y unidad puedan poner diques al fariseismo cínico y totalitario.
Entre tanto y en Cataluña –si cae, digo, es un decir- voto nulo, tal vez sólo un brindis al sol, una humorada, pero ¿qué nos queda?
Burladero.com
viernes, 10 de septiembre de 2010
BURRICIEGOS DE PRIMERA CLASE / Por
Enrique Calvet Chambon ***
El insigne maestro Pepe Hillo escribió que de los toros burriciegos (con defectos en la vista) se distinguían tres clases, siendo la primera la de los que ven muy poco de lejos y mucho de cerca, yendo al trapo ante todo lo que tengan próximo. Y, una vez más, como siempre en toda España, como bien dijo el gran filósofo, la metáfora de los toros da que pensar, o permite valorar, lo que tal vez acaezca en el solar patrio.
La liberticida prohibición de las corridas de toros en la Cataluña española, o cis-pirenaica, está sirviendo de distracción, no sólo ante los problemas fundamentales que nos asuelan, sino ‘per se’, confundiendo los conceptos. No vamos aquí a utilizar ni una sola tecla para platicar sobre los aspectos morales o ‘animalistas’ de la tauromaquia. Personas muchísimo más doctas y cualificadas que este plumilla ya han dicho casi todo lo que hay que decir. Aunque no deja de ser reseñable que la gran mayoría de muy ilustres filósofos, literatos y pensadores de España como de acullá, y desde decenios, o siglos, jamás hayan apoyado la prohibición. Tampoco vamos a invertir muchas líneas ante la evidencia: se ha producido una maniobra política anti-española debidamente, y muy eficazmente, pergeñada, construida y engrasada (euros). Reclamarnos a todos, tanto a ‘los anti’ como a ‘los pro’, que no politicemos la prohibición regional, que raya en la auténtica tomadura de pelo y que no puede aceptar nadie que se precie con un coeficiente intelectual cercano a la normalidad. Ha sido un eslabón político dentro de una estrategia política separatista y ‘prou’.
Pero el tema es mucho más grave, y nos dio la pista nuestro presidente del Gobierno, señor Rodríguez -le tengo mucho respeto a los primeros apellidos y a los zapateros-, cuando afirmó que debía -y debíamos- respetar las competencias cedidas a las regiones en materias de cultura. Personalmente opinamos que las políticas culturales son en las que más techo competencial pueden alcanzar los gobiernos regionales. Es de sentido común que quien está cerca de las tradiciones, vivencias y legados históricos de los ciudadanos gestionen la mayor parte de las políticas culturales. Es normal que el gobierno de la Generalidad evalúe cuánto y cómo apoyar la sardana y el gobierno gallego la muñeira, y no un gobierno central. Igualmente, un gobierno regional debe poder decidir si ayuda al fútbol regional más que al rugby, si prefiere diccionarios de bable que financiar más el teatro, o lo que sea. Y hay que respetarlo. Pero no se trata de eso, porque el asunto cambia totalmente de concepto cuando de lo que se trata es de prohibir y erradicar. Y más tratándose de un bien cultural común de todos los españoles.
Para dar un ejemplo palmario alejado de las arenas: el gobierno canario puede subvencionar o no la lucha canaria, pero no puede prohibirla porque de pronto le entre la vena de pensar que es un espectáculo violento. Porque, como españoles, sometidos a una Constitución -y casi diríamos como simple ciudadano del mundo- tenemos derecho a poder elegir disfrutar de ese precioso deporte ancestral cuando vayamos a las islas. Y nuestro Gobierno, el de España, tiene el inexcusable deber de proteger nuestras libertades y nuestros derechos civiles en todo el solar patrio. Si no nos contentamos con entrar al trapo y vemos un poco más allá, hacia lo esencial, percibiremos que, otra vez, lo que se ha atropellado son nuestras libertades. Y eso, señores, es harina de otro costal. Es un concepto gravísimo y, desde luego, exige la intervención del Gobierno de España, si éste admite que su primordial deber ante cualquier otro es el de proteger las libertades y los derechos civiles de los ciudadanos, todos, y si no, en democracia, de la mayor mayoría. ¿Lo admite?
Claro que es fácil disimular esa agresión esencial cuando se centra en un arte o espectáculo, según opiniones. ¿Cómo nos vamos a rebelar contra esta prohibición si ya se impide ‘de jure’ o ‘de facto’ educar hijos en la lengua común de los españoles a muchos padres españoles -¡qué monstruosidad!-? ¿Va a ser esta prohibición regional más indignante que la persecución gestapiana por rotular en castellano? ¿Nos va a soliviantar más el tener que ver corridas fuera de la Cataluña ibérica que someter a nuestros hijos de las clases humildes -los otros van al colegio alemán, por ejemplo- a libros de textos mentirosos, manipuladores y enemigos de la convivencia y la inteligencia? Y tantas y tantas muestras de libertades y derechos civiles agredidos.
Pues reflexionemos al menos sobre lo sustancial que se esconde tras cada atropello político, reflexionemos al menos sobre cómo quedan nuestros derechos. Despreciando el señuelo a la distancia corta, pero oteando los abismos del horizonte, no vaya a ser que en ellos se precipiten nuestras libertades. Y decidamos si queremos sólo atender al señuelo. Pero no olvidemos que los toros bravos, que ven lo que hay que ver, pueden ser indultados y siempre son magníficos, dignos y admirados. En cambio a los burriciegos, inútiles, les espera el matadero y sólo dan pena.
***Licenciado en Lengua y Literatura Hispana, Ciencias Físicas y economista. Miembro del Consejo Político de UPyDCope.es
lunes, 16 de agosto de 2010
Las corridas de toros: ¿Principio del fin? Por Álvaro Vargas Llosa
Las corridas de toros: ¿Principio del fin?
"...Las corridas de toros han sido debatidas durante siglos,
ÁLVARO VARGAS LLOSA
Día 16/08/2010
Las corridas de toros han sido debatidas durante siglos, y prohibidas por Papas y gobiernos. Incluso Hemingway admitió en «El verano peligroso» que «cualquier cosa capaz de despertar pasiones a favor despertará sin duda pasiones semejantes en contra». Pero la decisión del Parlamento de Cataluña de prohibir las corridas de toros a partir de 2012 es la mayor victoria lograda hasta ahora por sus detractores.
El argumento moral de los políticos catalanes hubiese sido creíble si la carne y el «foie gras» también hubieran sido prohibidos, y si no hubieran hecho una excepción con el correbous, ritual del sur de Cataluña que consiste en prender fuego a los cuernos de un toro y tirar de su rabo. Nadie podrá acusar de coherencia moral al nacionalismo catalán, cuyos ataques contra las libertades locales son desvergonzados. La mitad de los habitantes de esa región considera al español su lengua materna, pero las leyes dictan que la educación primaria sea recibida en catalán y que los comercios presenten rótulos e información en ese idioma.
Es posible que las corridas de toros dejen de ser una tradición cultural extendida. Las encuestas muestran que a los menores de 35 años no les interesan. Un efecto de la globalización es el ritmo acelerado del mestizaje cultural, por lo que las viejas costumbres tienen más dificultades para atraer a las generaciones más jóvenes, expuestas como están a las influencias internacionales. Pero, ¿tengo acaso derecho, como simpatizante del toreo, a proteger por la fuerza a los jóvenes de las influencias externas para preservar esta tradición cultural, que en su versión moderna se remonta al siglo XVIII? No tengo más derecho a hacer eso que el que tiene el Parlamento catalán de decretar la extinción de la tradición. Muchas formas del trato a los animales son crueles.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 8,600 millones de pollos, 570,000 vacas y toros, 839,000 de cabras y 113,7 millones de cerdos fueron sacrificados en este país el año pasado. El peso total de los bovinos y cerdos sacrificados en Europa en 2008, según la Comisión Europea, fue de 8 millones de toneladas y 22,5 millones de toneladas, respectivamente. Cualquiera familiarizado con algunos de los métodos empleados consideraría a las corridas de toros, donde el matador arriesga mucho más que los matarifes, una confrontación menos sangrienta y desigual.
Llevado a su extremo lógico, el argumento contra la lidia privaría a los seres humanos de cualquier alimento relacionado con los animales. Desaparecerían las vacas de pastoreo que degradan los ecosistemas. Dado que la agricultura amenaza la ecología, tendríamos que suprimirla también. Si revocar toda dominio del hombre sobre la naturaleza es lo que los taurófobos desean, que aboguen sin complejos por eso mismo. Es más honesto reconocer el verdadero objetivo que comportarse de la manera hipócrita y falaz en que el Parlamento catalán ha prohibido las corridas a pesar de que apenas el 5 por ciento de los toros de lidia son utilizados en las festividades españolas cada año.
La fiesta española ha preservado toda una raza de ganado en los últimos tres siglos. El toro de lidia probablemente se habría extinguido —como ocurrió con sus ancestros, los urus, en el siglo XVII— si no fuera por la cría selectiva y el cuidado con el cual se prepara a estos toros en las dehesas y haciendas españolas y latinoamericanas. ¿Es la protección de animales el nombre apropiado para una campaña que acabaría con toda esta raza?
Un aspecto de la tauromaquia merece ser condenado: los subsidios del gobierno. La Unión Europea y los tres niveles del Estado español gastan unos 500 millones de euros anualmente. ¿Correrían peligro las corridas de toros sin esas subvenciones? Tal vez. Pero esa es una decisión que corresponde a individuos libres. La cultura que vive de los úcases deja de ser cultura.



