la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 23 de julio de 2026

Feria de Linares. Tres corridas de toros del 28 al 30 de agosto.


Ya se han cerrado los carteles para la Feria de San Agustín de Linars, un serial que estará compuesto por tres corridas de toros a celebrar los días 28, 29 y 30 de agosto, con carteles que combinan experiencia, proyección y variedad ganadera.

Las combinaciones son estas:
  • Viernes 28 de agosto. Toros de Martín Lorca para David Gil, Adrián de Torres y Marcos Linares.
  • Sábado 29 de agosto. Toros de Román Sorando para Emilio de Justo, David de Miranda y Víctor Hernández.
  • Domingo 30 de agosto. Toros de Villamarta para Curro Díaz, David de Miranda y Marco Pérez.

La Plaza de Toros de Linares volverá a convertirse en uno de los grandes focos taurinos del final del verano con la celebración de la Feria de San Agustín 2026. El serial estará compuesto por tres corridas de toros consecutivas, los días 28, 29 y 30 de agosto, con carteles que combinan experiencia, proyección y variedad ganadera.

La feria arrancará el viernes 28 de agosto con una corrida de la ganadería de Martín Lorca, que será estoqueada por David Gil, Adrián de Torres y Marcos Linares, en una cita marcada por la presencia del torero local.

El sábado 29 de agosto llegará uno de los carteles más atractivos del ciclo. Emilio de Justo, David de Miranda y Víctor Hernández harán el paseíllo para enfrentarse a un encierro de Román Sorando, en una tarde que reunirá a tres toreros que atraviesan un destacado momento profesional.

La feria concluirá el domingo 30 de agosto con toros de Villamarta para Curro Díaz, uno de los grandes referentes del toreo linarense, acompañado por David de Miranda y Marcos Pérez, uno de los nombres jóvenes con mayor proyección del panorama taurino.

Con este ciclo, Linares mantiene su apuesta por una feria que combina el peso de las figuras consolidadas con la oportunidad para nuevos valores, ofreciendo además una selección de ganaderías de distintos encastes y perfiles. La Feria de San Agustín volverá así a situar a la histórica plaza jiennense como uno de los escenarios taurinos más destacados del calendario estival.

El fútbol une, las redes acercan HUGHES


'..Como dice la FIFA, el fútbol nos une y efectivamente, si uno habla con hispanoamericanos, cosa bastante posible en Madrid, descubre pronto que todos están unidos en el odio a los argentinos, odio al menos futbolístico..' 

El fútbol une, las redes acercan

HUGHES
Los más optimistas pensaban que Internet crearía entre los dos lados del Atlántico una gran conversación en español, una especie de (con perdón) hispanidad tecnológica.

Y bueno, puede que sea así, pero la cosa empieza regular:

–Gashego boludo tenés mi pija en el orto

–Calla, tiraflechas argensimio

No diremos que sea esto un diálogo muy edificante, pero quién sabe, puede que de aquí salga algo.

Como dice la FIFA, el fútbol nos une y efectivamente, si uno habla con hispanoamericanos, cosa bastante posible en Madrid, descubre pronto que todos están unidos en el odio a los argentinos, odio al menos futbolístico. Que alguien sea generalmente odiado no da la razón al odiador, el problema es que parece haber una distancia insalvable entre la idea de decoro que tienen los hinchas argentinos y la que tienen el resto de aficionados del planeta.

El hincha argentino, en una espiral de pasión a la que no se le ve fin (la albiceleste defiende la esencia argentina encerrada en la misma albiceleste), es como alguien que reuniera lo peor del aficionado madridista, colchonero y culé. Es un ser agrandado, susceptible, conspiranoico y autoindulgente. También es uno de los grandes tesoros humanos del fútbol, aunque se haga durillo de soportar. Cuando no había Internet solo llegaban a España voces aisladas cuyo singular atorramiento era como un chimichurri en nuestra dieta.

Los argentinos que no asumen la derrota contra España proyectan ahora el complejo de superioridad en la incapacidad del español para «festejar», y echan a volar explicaciones conspiranoicas; Argentina no chutó a puerta porque, como el boxeador amenazado de las pelis de mafiosos, no le dejaron pelear. ¿La masonería? ¿Florentino? ¿Los ingleses? ¿Infantino? Un poco todos.

El rechazo a Argentina es tan fuerte que ya ha generado un victimismo (es el eterno ciclo energético agravio-odio); algunos reconocen el problema de imagen aunque consideran que se trata de una campaña antiargentina global relacionada con el racismo, la política o manos negras; se va alcanzando ese punto en el que se juntan dos océanos y las aguas cambian de color: la conspiranoia futbolística rozaría ya el gran asunto de Internet postcovid: el sionismo (quien una fútbol y antisionismo logrará el nuevo fentanilo… lo que nos lleva a preguntarnos: ¿por qué China decide ganar en todo a Occidente menos en el fútbol y no clasifica a un Mundial al que va Cabo Verde?).

Al principio de la competición, la ciberdemencia en España daba por campeona a Argentina por la siguiente ecuación: Fifa=Infantino=Trump=Milei=Israel; si en España juega el gran experto en oriente Medio Lamine Yamal, anima Bardem y preside Sánchez, el duelo ya estaba servido.

La misma explicación serviría ahora a algunos argentinos para evitar la autocrítica y explicarlo todo como un ataque orquestado de la izquierda mundial, desde el NYT hasta The Guardian, contra la Argentina de Milei.

El fútbol une tanto que incluso entre personas judías surgen piques y no estamos lejos de que alguien considere antisemita que un judío español anime a su selección.

Las cosas se tendrán que calmar. Cuando empiece la Liga, el argentinismo cholista del Atlético de Madrid volverá a ser legítimo. Todo habrá pasado y de la experiencia quedarán unos bonitos lazos de fraternidad entre los pueblos.

Juan Belmonte y el temple


'..Sí, sí; no lo dude: templar es una manifestación -la más relevante- de ese llevar la contraria al toro en que el toreo consiste, porque es ejecutar con lentitud, aunque sea rápida la embestida..'

¿Qué piensa sobre el temple Juan Belmonte?

"Pues pienso lo mismo que usted. Los dos -cada uno desde nuestro sitio- vemos el temple de idéntica manera; de la única que, a mi juicio, puede concebirse: como concordancia de movimientos, si; pero con ejecución lenta y soberanía sobre el toro. No admito que pueda hacerse nada meritorio con una muleta o con un capote en las manos, sino a base de que el torero sea siempre el supremo dictador. Torear es llevar la contraria al toro, obligarle... a lo que él no quiere: si es huido, a que doble; si es tardo, a que embista; si se resiste a pasar, a que pase; si se cuela, a que acometa derecho; si derrota alto, a que humille; si se revuelve pronto, a que vaya lejos; si acomete recto hacia el torero porque éste se cruzó con él, a que quiebre la derechura del viaje; y si embiste fuerte y rápido, a que pase suave y lento. Sí, sí; no lo dude: templar es una manifestación -la más relevante- de ese llevar la contraria al toro en que el toreo consiste, porque es ejecutar con lentitud, aunque sea rápida la embestida.

Resulta muy difícil hablar de toreo -siguió diciendo Juan- sin entremezclar lo que de ninguna manera está separado: la técnica y la inspiración, la ciencia y el arte. El temple, en efecto, parece que ha de ser catalogado entre lo eminentemente técnico y científico del toreo; y es que la gran ciencia de la tauromaquia tiene su base en el parar, templar y mandar. Sin embargo, puedo asegurarle que mi temple/lentitud arranca de un sentimiento íntimo de pura sustancia artística. Yo concebí el toreo como la antítesis de la lucha, de la brusquedad, de la violencia, de la rapidez. Yo -ese yo artístico que llevamos dentro y que en unos se exterioriza y en otros queda sin editar- sentí el toreo como cadencia, ritmo, suavidad, lentitud... Y así lo hice... siempre que los toros me dejaron. Puedo decir, sin jactancia, que muchas, muchísimas veces, cité, más que con el capote o la muleta, con la llama viva de mi concepción del arte; y que, citando así, toreé despacio y limpio a toros fuertes y rápidos. Cuando el acierto y la inspiración fueron mis acompañantes, el lento andar del engaño que mis manos movían regulaba la velocidad del toro. Era, pues, éste el que se ponía a mi son, y no yo al suyo."

Luis Bollaín recoge estas palabras de Belmonte en el libro titulado El Toreo

Los toros en el norte / por Antolín Castro

Plaza de toros de Santander, Cantabria.

'..No son ni mejores ni peores los carteles de sus ferias, tampoco que en ellos se lidien toros y ganaderías que no lo hacen en ferias más interiores o mediterráneas, pero tienen su prestigio y su glamur..'

Los toros en el norte

Antolín Castro
Opinión y Toros / Madrid, 23.07.2026
Estamos en plena feria de Santander que, como todos saben, está situada en el norte de España.

Y es que estamos en el tiempo de que los toros se enseñorean del norte del país.

La capital cántabra es quien da el pistoletazo de esta etapa de la temporada taurina y a ella le seguirán distintas poblaciones, también norteñas, que hacen que todo el mundo taurino recorra caminos hacia el norte.

No son ni mejores ni peores los carteles de sus ferias, tampoco que en ellos se lidien toros y ganaderías que no lo hacen en ferias más interiores o mediterráneas, pero tienen su prestigio y su glamur.

En Santander, desde hace unos años, se está intentando hacerse con el título de la Feria del Norte, y para ello allí se dan cita ganaderías como La Quinta y Victorino Martín. El solo hecho de anunciar ese tipo de ganaderías hace que se abran los carteles y puedan aparecer toreros que de otro modo no estarían. Por supuesto que ha estado Talavante, Morante y lo hará Roca Rey, pero también se anunciaron Román, Samauel Navalón o David de Miranda. Una feria muy completa. Anotamos que los días 23 y 24 se podrán ver las corridas por Onetoro.

La próxima semana aparecerá en escena Azpeitia, esa ciudad, bañada por el río Urola, que cada año concentra a multitud de aficionados de España y de Francia. Tres tardes de variado contenido con toros de distintos encastes: Ana Romero, Loreto Charro y Murteira, con toreros como Borja Jiménez, Daniel Luque, Emilio de Justo, Morenito de Aranda y las novedades de Marco Pérez, Víctor Hernández e Ismael Martín. Una apuesta segura ha sido su feria todos estos años atrás y lo será, seguro, este también.

Ya en agosto será Pontevedra quien tenga su feria de La Peregrina los días 8 y 9, único sitio en Galicia para ver toros. Sólo dos tardes con toros de Alcurrucén y Victoriano del Río para las figuras y la novedad de la presentación de Diego Urdiales.

En Asturias, después, será la ocasión de Gijón, quien programa cinco tardes de toros en la Feria de Begoña. Las figuras y sus toros, pero también una tarde para los toros de La Quinta, donde se podrá ver a Ginés Marín, ausente de todos los carteles desde Castellón. También hará el paseíllo esa tarde el francés Clemente. Cerrará el ciclo una novillada.

El mismo día que Gijón arrancará la feria de San Sebastián, la Semana Grande, aunque la semana dure solo tres días. Días para las figuras que copan los carteles en el que han dejado un justo hueco a Diego Urdiales.


De inmediato, llegará la feria de primera de Bilbao del 23 al 29 de agosto, sus Corridas Generales. La Quinta y Dolores Aguirre son la parte torista con participación de Ferrera, Emilio de Justo, Damián Castaño y Román. En los carteles más cotizados aparecen hierros más amables y llama la atención que este año Urdiales no haya tenido que esperar una sustitución tras del éxito del pasado año.

Un recorrido por todo el norte el que desde ya se produce en las provincias que miran al Atlántico y Mar Cantábrico.

miércoles, 22 de julio de 2026

La lección de Luis de la Fuente / por Ricardo Rodríguez


'..Pero, probablemente, la mayor victoria de Luis de la Fuente no haya sido levantar un trofeo, sino recordarnos una verdad que parece desdibujarse en demasiados ámbitos de nuestra vida pública: el mérito sigue siendo el camino más seguro hacia la excelencia..'

Ricardo Rodríguez, magistrado y doctor en Derecho, destaca el liderazgo del seleccionador nacional, Luis de la Fuente, y reivindica su apuesta por el mérito, la capacidad y la excelencia como claves del triunfo de España en el Mundial.

Las grandes naciones no se construyen repartiendo puestos.

Se construyen eligiendo a los mejores.

España acaba de conquistar un Campeonato del Mundo de fútbol.

Pero, probablemente, la mayor victoria de Luis de la Fuente no haya sido levantar un trofeo, sino recordarnos una verdad que parece desdibujarse en demasiados ámbitos de nuestra vida pública: el mérito sigue siendo el camino más seguro hacia la excelencia.

Mientras demasiadas instituciones terminan decidiendo en función de cuotas, equilibrios, repartos o afinidades, el seleccionador nacional sólo se hizo una pregunta antes de confeccionar cada convocatoria:

¿Quién puede ayudar más a ganar?

Nada más.

Y nada menos.

En tiempos en los que tantas decisiones parecen condicionadas por factores ajenos a la capacidad, resulta casi extraordinario encontrar a alguien que elija únicamente a quienes considera mejores.

Eso hizo Luis de la Fuente.

No confeccionó una selección para contentar a nadie.

No buscó satisfacer territorios, clubes, grupos de presión ni estados de opinión.

Convocó a quienes, según su criterio, ofrecían mayores garantías para construir un equipo campeón.

Asumió el desgaste de dejar fuera a futbolistas de enorme prestigio, soportó críticas y mantuvo el rumbo sin apartarse de aquello que consideraba justo.

Porque elegir a los mejores nunca resulta cómodo.

Siempre deja fuera a personas valiosas.

Siempre genera críticas.

Siempre provoca presiones para contentar a unos u otros.

La verdadera autoridad no consiste en evitar esas críticas.

Consiste en soportarlas cuando se tiene la convicción de haber decidido correctamente.

Ésa es la diferencia entre quien administra una responsabilidad y quien simplemente reparte favores.

Luis de la Fuente asumió ese coste.

Decidió con libertad.

Y respondió personalmente de sus decisiones.

Eso también es liderazgo.

Nadie habría entendido una convocatoria elaborada para satisfacer equilibrios territoriales, institucionales o de cualquier otra naturaleza.

Todos habrían exigido exactamente lo mismo: que jugaran los mejores.

Ha sido la demostración de que el mérito no sólo es el sistema más justo, sino también el más eficaz.

En una selección nacional no existen derechos adquiridos. No hay plazas reservadas por territorios, cupos por clubes ni convocatorias diseñadas para satisfacer sensibilidades. Sólo cuentan el rendimiento, el compromiso, el talento y la capacidad para contribuir al éxito colectivo.

Quien mejor estaba, jugó. Quien más podía aportar, fue convocado. Quien no alcanzaba ese nivel quedó fuera. Aunque su nombre pesara mucho.

Eso es, precisamente, la excelencia.

Imaginemos por un momento que la lista hubiera sido confeccionada reservando un número determinado de jugadores para cada comunidad autónoma o para cada gran club del fútbol español, buscando un equilibrio artificial entre sensibilidades territoriales.

El escándalo habría sido inmediato.

Porque todos comprendemos intuitivamente que un Campeonato del Mundo no se gana repartiendo oportunidades. Se gana seleccionando a los mejores.

Y, sin embargo, esa evidencia parece olvidarse cuando abandonamos el terreno de juego.

Nuestra Constitución ofrece una respuesta inequívoca.

El artículo 103.3 proclama que el acceso a la función pública debe regirse por los principios de mérito y capacidad. No se trata de una opción ideológica. Ni de una preferencia política. Es un mandato constitucional.

Los constituyentes comprendieron que la calidad de las instituciones depende, en buena medida, de la calidad de quienes las integran.

El mérito no es un privilegio. Es una garantía para todos los ciudadanos.

Porque cuando todos saben que las decisiones se adoptan atendiendo exclusivamente a la capacidad, incluso quienes no resultan elegidos pueden aceptar el resultado con mayor serenidad.

El mérito no sólo produce mejores decisiones. También les otorga legitimidad.

La misma lógica debería inspirar la universidad, la investigación, los organismos reguladores, las empresas públicas y cualquier institución llamada a servir al interés general.

Porque cuando el mérito deja de ser el criterio rector y es sustituido por cuotas, afinidades ideológicas, equilibrios territoriales o cualquier otro mecanismo ajeno a la capacidad, la institución deja de perseguir la excelencia para conformarse con el reparto.

Y cuando el reparto sustituye al mérito, el deterioro comienza casi siempre de la misma manera.

Primero se rebaja la exigencia.

Después disminuye la calidad.

Finalmente se resiente la confianza de los ciudadanos.

La selección española ofrece una lección que trasciende el fútbol.

Sus jugadores procedían de clubes distintos.

Tenían trayectorias diferentes.

Incluso estilos de juego diversos.

Pero cuando vistieron la camiseta de España desaparecieron todas las etiquetas.

Sólo quedó el equipo.

Ése ha sido, probablemente, el mayor triunfo de Luis de la Fuente.

No sólo ha construido un campeón del mundo.

Ha construido una cultura basada en el mérito, el esfuerzo, la disciplina y la responsabilidad compartida.

Ha demostrado que la verdadera cohesión no nace de repartir artificialmente oportunidades para que nadie se sienta excluido.

Nace de exigir a cada uno lo mejor de sí mismo al servicio de un proyecto común.

Quizá por eso este Mundial deja una enseñanza que va mucho más allá del deporte.

La igualdad de oportunidades consiste en permitir que todos puedan competir.

La excelencia exige que, cuando llega el momento de decidir, sean los mejores quienes asuman las mayores responsabilidades.

Ésa es la esencia del mérito.

Y ésa es también la fuente de la legitimidad.

Porque las decisiones resultan mucho más fáciles de aceptar -incluso para quienes no han sido elegidos- cuando todos saben que el único criterio ha sido la capacidad y no la cercanía, la afinidad o la conveniencia.

Luis de la Fuente no sólo ha ganado un Mundial.

Ha recordado algo que España nunca debería olvidar.

Las instituciones sólo conservan la confianza de los ciudadanos cuando quienes las dirigen tienen la libertad de elegir a los mejores y el coraje de asumir el coste de esa elección.

Porque el mérito no garantiza siempre el éxito.

Pero renunciar al mérito garantiza, antes o después, el fracaso.

En el fútbol.

Y, sobre todo, en un país

La danza de los taurinos. Los llenos de Madrid y Pamplona se repiten poco y siguen los políticos dañinos / por Ricardo Díaz-Manresa


'..En MADRID van a los toros con entusiasmo y hasta con ansiedad. Lo nunca visto. Espectacular. En PAMPLONA van por ir. Hay que ir y llenan la plaza todos los días. Y después dan orejas hasta después de una estocada haciendo guardia. Sin embargo los encierros lo llenan todo..'

La danza de los taurinos. Los llenos de Madrid y Pamplona se repiten poco y siguen los políticos dañinos

Ricardo Díaz-Manresa
Pues pasados los ejemplos de MADRID y PAMPLONA, volvemos a la realidad. En MADRID van a los toros con entusiasmo y hasta con ansiedad. Lo nunca visto. Espectacular. En PAMPLONA van por ir. Hay que ir y llenan la plaza todos los días. Y después dan orejas hasta después de una estocada haciendo guardia. Sin embargo los encierros lo llenan todo. Se podrá decir que son encierros descafeinados o light, que lo son y yo lo afirmo, pero se sufren sobre todo lesiones óseas o cerebrales.

Llega ROCA REY a VALENCIA y sólo hay tres cuartos de entrada lejos del NHB, ni con TALAVANTE en el cartel porque nunca ha sido taquillero y, si tampoco lo es ahora, pues apaga y vámonos. Y encima se confirman las tragaderas de ROMÁN, con su horrible cartelito en la de julio, después de ser declarado triunfador de SAN ISIDRO, y además tarde de malísima entrada. Pues que siga tragando y ya sabe cómo lo van a respetar.

Y otra vez el palco y su polémica. Algunos informadores se rasgan las vestiduras de forma espectacular y otros dicen que la presidenta estuvo en su sitio. La verdad es que toda la vida he visto y oído que VALENCIA era plaza generosa. Ahora me limito a seguir el lío.

Y para completar el cuadro, comentaristas más o menos, en tele privada, lejos de la capital del TURIA, se vuelven locos dando coba en pleno directo, especialmente un torero de segunda que ha batido todos los récords.

Y MORANTE la lía en LISBOA y todo se le queda pequeño, Es difícil verlo con más ganas y felicidad.

Y MARIO VILAU avanza y avanza. ¡Qué necesario es un torero catalán en estos tiempos! En CATALUÑA, su tierra, y en el resto de ESPAÑA!. Y también avanza NAVALÓN, nueva savia oportuna para el escalafón.

Y en el polo opuesto, el dramático de la cornada y la sangre, lamentar el percance de MORENITO DE ARLES en BAYONA. Tremendo. Y sin que se comprenda cómo está organizada la enfermería y la sanidad para que se tenga que parar casi durante una hora el festejo en el que intervenía. Buena y rápida curación para el torero francés tras este cornadón.

Y también malas noticias para la TAUROMAQUIA en general porque nuestros políticos van otra vez a intentar dañarla en LAS CORTES para quitarle importancia y categoría mientras se sabe que el gran crítico de a las Universidades privadas, SÁNCHEZ, cara de cemento que se ríe todos los días del pueblo, tenía a una de sus hijas nada menos que en una en el extranjero y se iba a gastar el matrimonio en verla graduarse un pastón en dos aviones pagados por nosotros, y nos van a caer casi 6 millones de nuevos españoles, muchos en las urnas, y no se hace nada para prevenir incendios forestales…Y vemos la amnistía de la podrida EUROPA…¡Ay pueblo español, ya no tengo adjetivos para calificarte!. Como te gusta la dictadura. Si los toros bravos imitaran tu mansedumbre, ya se habría acabado la TAUROMAQUIA…

Y tragar las gracias de TVE con sus graciosos CHURRU y YULIAN, los dos tan bien peinados que dirían en mi tierra, con segundas, que iban bonicos, organizar los encierros con el trasero. Y lo importante del encierro no es para esta empresa el encierro sino hacernos tragar muchos minutos o ninguno según sea el día o esté la periodista navarra en el plató. Eso después en el programa a continuación. Ella parece ser el encierro. Habráse visto. Convierten PAMPLONA en más ramplona, Y todo en más chabacano o ilógico.

Y ver y no creer a un taurino en su burladero de PAMPLONA, con cara de aburrido o cabreado, sin atender lo que pasa en el ruedo y siempre mirando al móvil. Vaya ejemplo de empresario y apoderado que fue importante por familia y herencia. Más respeto y fidelidad.

martes, 21 de julio de 2026

Pepe Campos. La victoria de España en la final del Mundial de Fútbol de 2026. Historia de un chivatazo en línea y de pasadas y futuras tabarreras.


 '..el extrovertido Cucurella quiso ser comunicativo con Mr. Chance y de manera refleja le habló con camaradería mientras su mano se le fue a la boca. Inmediatamente el alter ego de Mr. Chance se activó, y se transfiguró en Messi que recurrió a su versión extrema de pí.caro como futbolista y dio el chivatazo, no a al árbitro sino al VAR, a las cámaras, al Poder, pidiendo la expulsión del lateral español..'

Pepe Campos. La victoria de España en la final del Mundial de Fútbol de 2026. Historia de un chivatazo en línea y de pasadas y futuras tabarreras

Pepe Campos
La victoria de España en la final del Mundial de Fútbol del pasado domingo, 19 de julio de 2026, ha venido a ser como la toma de un elixir temporal que nos salvará durante un breve tiempo de todas las tabarras que la FIFA y los periodistas paniaguados de la prensa deportiva actual nos tenían preparadas. La primera de ellas, la segura continuidad de Mr. Chance en el imperio futbolístico: por ello tuvimos que sufrir sus lágrimas al término del partido España-Argentina, pues la derrota de su Argentina suponía que él, Mr. Chance, no obtuviera un pasaje directo para el Mundial de España, Portugal y Marruecos de 2030. De haber vencido Argentina —como estaba previsto y era lo deseado para el negocio FIFA— Mr. Chance habría aleteado sobre el próximo mundial de 64 selecciones y se hubiera asegurado jugar la final en Casablanca, en julio de 2030, a sus 43 añitos. Ahora la cosa no la tiene del todo segura, pues debe seguir maniatando a la selección argentina durante cuatro años más, cuando su propuesta futbolera consiste simplemente en que sus pretorianos, sus esbirros en el césped, se dedicasen durante los partidos, que él debería jugar en ese futuro mundial, a dar leña, a perder el tiempo, a simular patadas, a correr como posesos para darle después el balón a él que, como táctica novedosa, lo lanzaría a la olla del área rival para que algún Lautaro —no un Simeone— los rematara con eficacia. Si bien un pequeño desajuste se ha producido en la estrategia diseñada por Argentina, a las órdenes de Messi, bajo el mandato de Gianni Infantino, y tutelado por poderes USA —MLS—: de ahí el Primer Mundial de Clubes y este Mundial 2026.

Analizando las cosas hubo un momento en la final del domingo donde empezó a torcerse la miga FIFA-Messi-Balón de Oro, cuando Enzo Fernández no cometió la falta consabida que el árbitro hubiera perdonado, sino que se le fue la pierna —la ansiedad de verse sustituido, demostración de que no es un pretoriano lícito— y de manera muy clara derribó a Cubarsí, y el colegiado —cuidadosamente elegido— no pudo no sacar la tarjeta amarilla. Una minucia. Hoy se habla mucho de los detalles en la resolución de los encuentros de fútbol. Debido a que no se entiende que debería existir superioridad a la hora de vencer en una competición, sino que la cuestión pasa por controlar los detalles determinantes. La falta de Enzo Fernández sobre Cubarsí iba a ser una menudencia y se convirtió en una torpeza que provocó la protesta argentina —no podía ser de otro modo—, de hecho el jugador sancionado se resistía a salir del campo. En tal momento el extrovertido Cucurella quiso ser comunicativo con Mr. Chance y de manera refleja le habló con camaradería mientras su mano se le fue a la boca. Inmediatamente el alter ego de Mr. Chance se activó, y se transfiguró en Messi que recurrió a su versión extrema de pícaro como futbolista y dio el chivatazo, no a al árbitro sino al VAR, a las cámaras, al Poder, pidiendo la expulsión del lateral español. Un acto propio de acusica de colegio de párvulos, pero en realidad de evidente delator si tenemos en cuenta sus treinta y nueve años y su condición provecta. ¿Qué le sucedió? Es probable que Messi viese en ese instante peligrar la victoria y el Mundial de 2030. A partir de esos lances la cosa para Argentina, con diez jugadores —muchos de ellos acalambrados— y una España que se sentía fuerte para rematar su faena —a través de la táctica de que el rival no la oliera—, el duelo comenzó a írsele porque no podía controlar numerosos detalles que le sobrevinieron, entre ellos no superar el gol de Ferrán.

En los próximos cuatro años de forma paulatina se volverá a la tabarra y a que se retome por parte del duunvirato Messi/FIFA el terreno perdido en la final del domingo. La tabarrera está servida. No sabemos si Argentina como selección aguantará tal acoso. Si jugadores como Julián Álvarez, Lautaro o Enzo Fernández (más Nico Paz y los más jóvenes) admitirán seguir siendo mílites al servicio del Cónsul Vitalicio. El tiempo lo dirá. Por ahora, descansemos de la gran monserga (al menos unos días). A la hora de realizar un análisis sobre el juego de los españoles a lo largo de este campeonato vivido, comentar que todo ha pasado por dominar el juego asociativo entre las diferentes líneas. Buenos jugadores tiene España. Ese juego asociativo siempre ha existido en el fútbol, no es ningún invento de este siglo. Cuando un equipo ha tenido un nivel técnico superior entre sus jugadores se han ido pasando el balón para que el rival no lo tuviera. Ya lo hacía el Real Madrid de las cinco copas de Europa. El Inter de Luis Suárez. También Brasil en 1970. El Liverpool de finales de los años setenta. La selección brasileña de 1982 que tuvo un centro de campo inigualable, con Zico, Sócrates, Falcao y Toninho Cerezo, a los que se unían Júnior y Éder. ¿Qué hacía este equipo? Pues pasarse el balón. ¿Y ahora en 2026 qué ha hecho España? Pasarse el balón entre Unai Simón, Laporte (una actuación de diez), Cubarsí, Porro, Llorente, Cucurella, Rodri (el director), Fabián, Olmo, Pedri, Lamine Yamal, Oyarzabal, Baena, Merino, Nico Williams y Ferrán, con la colaboración cuando correspondió de quienes jugaron menos minutos. 

Un detalle no pequeño ni menor fue la imposición de Luis de la Fuente sobre los representantes de la prensa deportiva cuando estos actuaron para que el cancerbero español fuese Joan García (porque era del Barcelona); incluso, en menor grado, el hecho de dejar fuera de la convocatoria a Carvajal. Un acierto. La mayoría de las decisiones del seleccionador español han sido un acierto pleno como se ha podido comprobar partido tras partido. Entramos en un breve interregno sin grandes matracas. De las pequeñas nadie nos librará. Como aficionados al fútbol dispongámonos a disfrutar de este precario ínterin. Demos gracias.