la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 24 de julio de 2026

Pepe Campos. Quinta novillada nocturna del verano madrileño. Una cena final chamuscada

Niños jugando al toro
Colmenar de Oreja
Verano'26

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Jueves, 23 de julio de 2026. Quinta novillada nocturna del verano madrileño. Final del Certamen ‘Cénate Las Ventas’. 

Encierro de novillos de Guadaira (encaste Domecq, línea Jandilla). Bien presentados a excepción del segundo de menor trapío. Nobles, sin fuerza y descastados. Primero, manso, muy flojo y distraído. Segundo, manso, sin fuerza y descastado. Tercero, alto, con más pies de salida, derivó a escasez de fuerzas. Cuarto, alto y con gas, que se le acabó por falta de fijeza y casta. Quinto, manso, muy flojo y descastado. Sexto, flojo, aguantó una lidia mejor llevada por Juan Carlos de Alba. Rozando la media entrada. Noche veraniega del mes de julio.

Terna: El Mene, de Zaragoza; de verde manzana y oro, con cabos negros; veintiún años; treinta y seis festejos en 2025; silencio y silencio tras un aviso. Nacho Torrejón, de Madrid, de corinto y oro, con cabos blancos; veintitrés años; dieciocho festejos en 2025; silencio y saludos. Mario Vilau, de Barcelona, de azul cielo y oro; con cabos blancos; diecinueve años; quince festejos en 2025; silencio y saludos. Quedó desierto el premio de ganador del Certamen, aunque los tres novilleros repetirán cartel en Las Ventas en la próxima Feria de Otoño.

Suerte de varas. Los novillos de Guadaira tuvieron una pelea desigual en varas. Por lotes: 1) primero y cuarto: el primero fue picado en exceso en la primera vara, caída y trasera, y salió al capote, tras acostarse, perdiendo las manos; en el segundo encuentro, picotazo trasero y escapa. El cuarto fue picado detrás de la cruz, en la primera se le sostiene el hierro y sale suelto; en la segunda, picotazo, saliendo suelto. 2) Segundo y quinto: el segundo, mal colocado, las puyas caídas, se acuesta en la primera por falta de fuerza y pierde las manos al salir; en la segunda, picotazo y sale suelto. El quinto, picado detrás de la cruz, de dos picotazos, de ambos sale suelto, tras el primero pierde las manos. 3) Tercero y sexto, empujaron y recibieron mayor castigo. En el tercero, marra el picador, rectifica, detrás de la cruz, con metisaca, empuja el novillo, sale al capote y pierde las manos; segunda, detrás de la cruz, empuja con menor fijeza, El Bala le pega, y falto de fuerzas huye. En el sexto, sendas puyas, detrás de la cruz, la primera muy larga, empuja el novillo, le sostiene la vara Antonio Carrasco, se acuesta el astado y sale suelto; en la segunda, mantiene la vara el picador, se repucha el novillo y sale de naja.

Pepe Campos
La trabajadera llevada por los picadores en la suerte de varas a lo largo de la noche de ayer, viene a demostrar el pésimo encierro al que asistimos, pues cocinaron los productos con chamusquina —el interior era carne de raza inferior— y tras ello sólo sirvieron platos de Mesón antiguo de carretera donde los comensales se quedaban mirando el plato estrella, preparados con cuchillo y tenedor, sin saber cómo meter mano a una carne seca, ennegrecida y con sabor a humo. El asunto de la suerte de varas ya sabemos que corre malos tiempos, si bien hay que matizar que puede que todo parta de la poca seguridad (o mando) que poseen los novilleros (o matadores, en las corridas) para lidiar los astados que les corresponden en los sorteos. Los tres novilleros de ayer eran conocidos de la afición de Las Ventas y podemos sacar como conclusión que si no deciden cuidar la suerte de varas poco les va a quedar por hacer en su planeta de los toros. Da la impresión que tanto El Mene, como Mario Vilau, principalmente, someten a sus novillos a un exceso de castigo que luego, más adelante, en las faenas de muleta, los animales acusan, para quedarse en una versión mínima de fuerzas y recorrido, e inservibles para cualquier pasaje artístico posible. Así ocurrió. Aparte está la naturaleza de los novillos de Guadaira, versión moderna del toro de procedencia Domecq, sin fuerzas y sin casta. Los tres primeros novillos de ayer se echaron en la faena de muleta y eso sólo significa que la condición de nobles y desrazados es el resultado de la selección ganadera que se busca para obtener un producto dócil, manejable y de consumo rápido. En definitiva, la chamusquina que suelen realizar los picadores con el beneplácito de su jefes de fila —los matadores—, llueve sobre mojado, pues el género elegido normalmente viene socarrado de fábrica y a la hora de encontrarle el punto sólo hace falta darle vueltas y, con poco, la chamuscada se sirve piripi y tiznada.

Enorme decepción sufrió el público venteño anoche que acudió en buen número a la final del Certamen «Cénate Las Ventas». La cena se sirvió a punto de la calcinación y no sabemos si fue una copia de esos mapas rojos candentes que sitúan a España en el interior del planeta Tierra allí donde el magma —y el demonio— actúa y gesta el calor y el color de la vida. Nos tememos que en la tauromaquia del futuro los picadores serán sustituidos por molinos eólicos cuyos mandobles van de fábrica y serán sostenibles y, además, se situarán paneles solares en zonas de tablas para cremar a los astados como relevo de la suerte de matar. La inutilidad de la espada se aproxima y se viene perfilando festejo tras festejo. Ayer El Mene en el cuarto novillo arrojó su estoque a la arena antes de dar unos pases finales. Nacho Torrejón hizo lo mismo en el quinto. No es desechable que el artefacto solar mencionado sea introducido en breve tiempo y su aplicación evite el sonrojo de una mala utilización del tradicional estoque. Instrumento desvalorizado. La tostada está en camino. ¡En fin!

Si entramos en el análisis de lo sucedido anoche, debemos comenzar por la actuación de El Mene. Un torero al que siempre hemos defendido por su elegancia. No obstante parece como que se le va el tesoro de sus buenas cualidades entre decisiones timoratas. No le sirve el novillo moribundo. En su primero no administró el castigo, y luego no pudo torearle. Lo mató en la suerte contraria, de pinchazo y una estocada perpendicular casi entera. Su segundo novillo —el cuarto— se le fue diluyendo. Muy mal lidiado. No necesitó ser picado. Con la muleta algún detalle por ese ángel que posee El Mene. Amanoletado. Pases de la firma. Pero sólo eso. Lo mató en la suerte contraria de una estocada trasera.

Nacho Torrejón, firmó su mejor actuación en Las Ventas, aunque con ese defecto suyo de torear despegadillo. A su flojo primer novillo lo pasó con alfileres antes de que se derrumbara el animal. Lo mató en la suerte contraria de un pinchazo sin soltar y de una estocada caída. En el quinto realizó el único toreo digno de capote, en unas verónicas estimables en la segunda raya del diez. Inició la faena con pases suaves mientras el novillo perdía las manos. Toreó con prisa. En algún momento se le vio plantear un toreo curvo tras darle distancia al morlaco —por eso nuestra buena valoración—. A un novillo muy flojo y descastado lo mató en la suerte contraria de un pinchazo y de una estocada.

Mario Vilau, realizó lo mejor de la novillada. En el tercero que salió muy disminuido de la suerte de varas, quiso tirar de él en la faena de muleta sin que hubiera posibilidad de nada. En el sexto, el novillo que más aguantó, inició la faena de rodillas en los medios. Luego en cercanías consiguió tirar con mando del novillo por ambos pitones. Lo llevó con temple. Al finalizar levantó al público con circulares templados. La escasez de fuerzas del astado restaron méritos al torero. Se precipitó en la estocada por entrar sin que el novillo estuviera cuadrado ni fijo, y pinchó. En el siguiente encuentro, con el novillo muy humillado, le propinó una estocada algo caída.

El presidente Juan Carlos González Carvajal se equivocó al no devolver el segundo novillo, que estaba inválido. De esa manera colaboró en el pobre resultado del encierro. Los aficionados dejaron de tomarse la novillada en serio y dejaron de protestar a partir de ese momento. ¿Para qué?.

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