
'..Pero ¿y si trataran el fuego como tratan el fascismo? Esa es mi propuesta. Que le dediquen al fuego tanta atención y medios como a «prevenir el fascismo». Analistas, observatorios, medios, tertulianos, películas… ¿y si parte del dinero que destinan a vigilar que no llegue lo que está siempre llegando (la ultraderecha) lo destinaran a prevenir el fuego, que es lo que siempre llega?..'
Al fuego como al fascismo
HUGHES
Si yo fuera joven, y me diera la nota, estudiaría para ingeniero forestal. Es una de las cosas que necesitamos. Propagada por la propaganda, cunde la idea de lo inevitable: los incendios como una moderna maldición asociada al Cambio Climático; entonces nos resignamos y soportamos la intervención del gobierno en lo que prefieren, la excepcionalidad. El incendio se hace lacra, condena bíblica por ser como somos y por supuesto, prueba a favor de su ideología y contra los «negacionistas». Como lo aprovechan todo, pues la realidad se les hace gorrino, el fuego acaba siendo un instrumento para nuevas formas de sometimiento y arbitrariedad.
Otra forma de resignación llega con los nuevos incendios y el concepto de incendio de sexta generación, un incendio inapagable contra el que nada se puede hacer. O sea, que solo queda rezar, rogativas a San Isidro para que llueva.
Se percibe un conflicto entre las ideas de intervención en el monte y los ecologismos de protección del hábitat, pero cualquiera que escuche los testimonios de lugareños y expertos observa que coinciden: se pueden evitar los incendios si se interviene en los montes. ¿Cómo el Estado, que en todo mete mano, no lo hace más ahí? La sospecha es que «proteger» los bosques no es lo mismo que protegerlos del fuego.
Los populares argumentos de desbroce y las formas sofisticadas de biointervención de los expertos se parecen bastante, para empezar en que son preventivas. Es más rentable el euro dedicado al monte que el euro dedicado al hidroavión. ¿Se está gastando más en prevención? ¿Se gasta lo mismo que se gastaba antes de la crisis? Parece ser que no, y entonces nos acordamos de los trenes y las infraestructuras… Pero esto no es el cambio climático. Esto es abandono.
Las autoridades han fracasado en la prevención, que es tanto como decir que han fracasado con los incendios porque es ahí cuando se apagan. Luego ya es salvación ciudadana. Mueren los árboles, sufren los animales… Terrible. Las almas sensibles asumen el mensaje apocalíptico de lo climático, forma que tiene el gobierno de exculparse y a la vez aprovecharse (el ochentero «Todos contra el fuego» era también bastante exculpatorio).
Pero ¿y si trataran el fuego como tratan en fascismo? Esa es mi propuesta. Que le dediquen al fuego tanta atención y medios como a «prevenir el fascismo». Analistas, observatorios, medios, tertulianos, películas… ¿y si parte del dinero que destinan a vigilar que no llegue lo que está siempre llegando (la ultraderecha) lo destinaran a prevenir el fuego, que es lo que siempre llega? ¿No hay dinero? Pues que el antifascismo financie el antifueguismo.
El gobierno actual fracasa en lo elemental, con los elementos: el agua en la DANA, el viento en el apagón, y el fuego en los incendios. Está claro, y sólo hay que mirar los números de hectáreas arrasadas, magnitudes australianas, que los montes necesitan más dinero y mejor gestión. No son bosques mágicos, lugares encantados, espacios inexplicables. Se parecen bastante a todo lo demás.
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