'..según nos quieren hacer ver y oír hay mayoría de pañuelos, lo que es mentira. Incluso se atreven a decir que la oreja la está pidiendo todo el público. Y ponen un plano en el que se ve que es mentira..'
Embusteros, orejas, pañuelos y "mayorías"
Ricardo Díaz-Manresa
Problema de dificilísima solución si presidentes o locutores o redactores de notas sobre festejos o críticos o cronistas o periodistas profesionales o intrusos del periodismo ignoran lo que es mayoría de pañuelos. O lo hacen sabiendo que incumplen la ley. MAYORÍA ES LA MITAD MÁS UNO. Petición que no sé si se da alguna vez porque es un pañuelo por cada dos espectadores. Y uno más. ¿Se imaginan cómo estaría la plaza de blanca?.
En seguida según nos quieren hacer ver y oír hay mayoría de pañuelos, lo que es mentira. Incluso se atreven a decir que la oreja la está pidiendo todo el público. Y ponen un plano en el que se ve que es mentira. Invito a que lo dejen fijo, cuenten el número de espectadores y el de pañuelos y verán que hay uno por cada seis, siete…y hasta diez de los que están en los tendidos. Y así es cómo se dan la mayoría de las orejas : un tercio, a lo mucho, o un cuarto de pañuelos. Que no nos digan que hay mayoría de pañuelos, sino simplemente que están pidiendo la oreja. No se puede mentir estando la prueba ante nuestros ojos. Pero así es. Incluso algunos elevan la mentira a afirmar mayoría absoluta pero ninguno se atreve a decir unanimidad, porque no se ha dado nunca. ¿Todos pidiendo la oreja con pañuelo? Milagro imposible.
¿Soluciones? Hay pero no sé, no sé…Puede ser el remedio peor que la mentira habitual…Ahí van…
1/ Cambiar la norma y que se pueda dar la oreja con una petición de un quinto, un sexto…y hasta un décimo de pañuelos nada más. Como ahora.
2/ Está la teoría de que ahora el pañuelo se usa menos y no se sabe cuántos espectadores lo llevan a la plaza. Y puede ser verdad. Que no lo lleven ni la mitad. ¿Entonces?
3/ ¿Cambiamos el pañuelo por el griterío? Le ponemos a los presidentes un aparato que mida el ruido de los gritos y, al subir a un nivel, oreja, a dos, dos orejas y, hasta arriba, el rabo.
4/ O se suprimen las orejas y el público otorga con sus decisiones vueltas al ruedo. La primera por la simple vuelta de toda la vida. La segunda como si fuera una oreja. Una tercera por dos. Y la cuarta por el rabo.
Hay un pequeño inconveniente y es que las corridas de toros y novillos se podían alargar eternamente si la tarde es triunfal. Y pasarían de ser algunas pesadas, pesadísimas e insoportables como ahora por “lo siguiente”. ¿Se imaginan hasta 24 vueltas al ruedo en un festejo?
¿Por cuál se deciden? ¿Cuál es la que remediaría el problema de las mayorías tenidas por tales cuando son mentira pura y dura?.
Esto para los embusteros, ciegos o interesados que quieren que los presidentes repartan y repartan.
Y casualidad : muchos ven pañuelos por todas partes, aunque sólo sea en su imaginación, y ninguno el pico tan utilizado por los toreros más que los pájaros. Más que los pájaros. Más que estos animalitos su pico.
Así que tenemos dos males con los que convivimos tan ricamente: orejas y más orejas por “mayoría” y utilizar el pico para torear con la muleta, esta vez sí con mayoría absoluta o unanimidad. Muchos ven mayoría pero ninguno el pico.
¿Y si lo dejamos como está pero sin mentir?

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