la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 23 de abril de 2026

SEVILLA / 12ª de abono.- A bravura, toreo / por Jorge Arturo Díaz Reyes


David de Miranda cita a “Secretario”. Fotograma: OneToro

David de Miranda sale por la Puerta del Príncipe con dos rotundas faenas. De Justo, con el peor lote, y Urdiales, ovacionados. Brava corrida de El Parralejo , Vuelta al ruedo para el segundo, “Secretario”.

SEVILLA / 12ª de abono
A bravura, toreo

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 22 2026
Cuatro toros para el recuerdo, echó el jandillero hierro de Pallarés. los bravísimos primero y tercero, y los muy nobles cuarto y sexto. Dos para el olvido, segundo y quinto. No hay encierro perfecto. Pero cuatro así están mucho más que bien para la tradición de sol y sombra propia de la fiesta. Sobre todo, así, fiero el uno, bravo y fijo el otro y leales en sus codiciosas embestidas los otros dos. Pelearon en varas. Al primero le dieron duro y se creció. El tercero “Secretario”, que tumbó a Paco Félix y lo hizo salir ovacionado, luego cogió a Pereira en banderillas antes de ser dominado, muerto en buena ley por David de Miranda y arrastrado entre ovaciones en la vuelta al ruedo.

El torero de Trigueros, apoderado por Enrique Ponce, llegó sin ínfulas y salió en triunfo romano. Cuatro verónicas ligadas con cinco delantales y una larga pinturera, le pararon los pies al mejor toro de la feria; cuatreño, negro, cornidelantero, de 562 kilos, numero 27. Tras la batalla en varas y un tercio cumplido de Pereira y López, comenzó la también faena de la feria (hasta hoy).

Brindada al público, e iniciada con cuatro ayudados rodilla en tierra, un pase del desdén, una trinchera, un cambio y dos de pecho que pusieron la plaza en salmuera. Tras la siguiente ya en los medios, donde tendrían lugar la pasión y muerte del toro, la segunda tanda, embrocadísima, limpia y redonda, metió la banda en el jolgorio hasta el fin. La embestida pronta codiciosa, humillada y con tranco de más, fue honrada por una muleta, eficaz, potente y precisa. De a cuatro en cuatro con sus broches, dos veces más por la derecha. Luego, igual dosificación de la suerte reina en seis series de intensidad máxima, citadas dos con el “cartucho de pescado” y dibujadas en curva retro corporal y hasta en círculo.

El séptimo lleno de “no hay billetes” rugía y crujía. En el platillo, como el bravo lo pedía y merecía, citó, y marcando los tiempos sepultó la espada hasta la gamuza, en la cruz, y lo hizo rodar allí mismo, donde mueren con honor los bravos. Qué delirio, la plaza llena, blanca, flameante y gritona no tuvo que esperar mucho. Su señoría, doña Macarena de Pablo Romero, saco pronto los dos pañuelos, el del público y el de ella, también emocionada por la bravura y el valor de la faena, a juzgar por la sonrisa que no podía disimular. Bien, todos de acuerdo ¿no?

Entonces, comenzó el asunto de la Puerta del Príncipe, que hay que abrir con tres orejas, no sin ellas, por más amigos que seamos. Y al salir el sexto, burraco, botinero, casi carbonero, de 555 kilos, y cara amable, Don David, se confió en cuatro delantales, pero al quinto “Corralero”, como diciéndole --ojo conmigo-- le tiró un derrote que por poco se lo lleva con capote y todo. La respuesta fueron cuatro verónicas y media que recuperaron el mando. No lo brindó a nadie. Quizá fue una declaración de nada de demagogia ni venta de cortesías. Con cara muy seria citó de largo, muy largo, y el burraco fue a galope, y él esperó quieto, clavado, trapo adelante y cosiéndolo en redondo. Y así una, dos, tres, cuatro rematadas veces. Los mansos no embisten así. Qué era noble, pues sí, pero también es cierto que la muleta lo sometía. Y todo en los medios de nuevo. Y por la otra mano igual y el toro humillando más, y la pata quieta y el piel a piel. Sin efecto, trampa ni cartón. La espada total arriba y otra vez en los medios de la plaza, y otra vez la petición de las dos orejas, duro. Pero solo dieron una, que bastaba para lo que todos querían, y la ovación al parralejo, la cuarta en la tarde para un arrastre. Y la vuelta y la multitudinaria salida en hombros por la soñada puerta. Y Enrique Ponce feliz y Javier Moya el ganadero como unas pascuas. Con todo derecho.

Emilio de Justo, con un segundo, encastado pero desfondado, estuvo superior, pero entre la estocada pasada y la levantada tras doblar, todo quedó en saludo. El quinto fue el peor de la corrida, manso negado. El veterano Diego Urdiales, a quien vino a ver Carmen Tello, se le fueron el gran primero, bravísimo, que lo desbordó, y al cual le asestó una espada en guardia y doce descabellos, y el muy noble cuarto al que dio de baja con una estocada contraria tarda y también avisada.
  • FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Miércoles 22 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 12ª de abono. Sol. Lleno de “No hay billetes”. Seis toros cuatreños de Pallarés (Jandilla), con 547 kilos promedio, bien presentados, encastados y bravos con diverso juego.
Diego Urdiales, pitos tras aviso y saludo tras aviso.
Emilio de Justo, saludo y palmas.
David de Miranda, dos oreja y oreja.

Incidencias: Ovacionado los picadores Paco Félix el 3º y Espartaco en el 4º. Se desmonteraron Antono Chacón y Pérez Valcarce tras parear al 2º. Terminada la corrida David de Miranda salió a hombros por la Puerta del Príncipe.

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