Morante a la gaonera con el primero. Fotograma: Canal SurMorante pluscuamperfecto con el primero es corneado por el cuarto. Borja Jiménez a hombros por la Puerta de cuadrillas. Tomás Rufo ovacionado. Encierro noble y diverso de Matilla...
Corrida con todo
Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 20 2026
No se necesitaron cinqueños ni zambombos para brindar una tarde intensa de mucho toreo, valor y emoción. La tragedia y la gloria revolotearon alternando sobre la pletórica Maestranza rendida al toreo. Pero la suerte suprema y un solemne Gabriel Fernández Rey pusieron la premiación en su justa medida.
Los dos hierros de Matilla; Hermanos y Olga (este con el devuelto quinto y el sexto), trajeron muchas embestidas nobles y más encastadas unas que otras, y no mucho poder. Con eso los tres toreros construyeron cinco faenas de mucho regusto e impacto en el tendido.
Morante llegó, y en la puerta cuando la periodista le preguntó ---que nos trae para esta tarde maestro-- medio sonrió y contestó: “Ya no se qué más hacer”. Estaba de humor, ese socarrón, que el usa cuando viste el hábito. Pues luego, tras de esa faena clásica, casi perfecta, sin una disonancia, como música de cámara con el primero, nobilísimo hasta la sosería, mientras le recibía la montera a Borja le preguntó: “Me brindas por bueno o por viejo”.
Con dos verónicas, cuatro chicuelinas y una larga majestuosa, abrió al tiempo la corrida y un tercio de capa brillante, y con otra larga lujosa puso en suerte a “Pelifino”. Le quitó con otras tres chicuelinas y una media que lo dejó con los pitones clavados en los medios. Y siguió con cuatro gaoneras de padre y señor mío, y una fregolina. Todo de su particular, de su única versión. Entonces Borja intervino por el mismo palo, como para que comparen (me imagino), con tres más muy ceñidas y una profunda media. No desmereció nada, nada, y eso es mucho decir. La plaza hervía. Por estas cosas es que los viejos llamaban al tercio de varas, “de quites”.
El toro iba y venía con tal fijeza y bondad, pero con tanta docilidad, que si no es por la emotiva belleza de las tandas a diestra y siniestra (más estas), hubiese podido aburrir. Pero el toreo es a según el toro ¿no? Y Morante interpretó este como Dios manda, exhalando serenidad, naturalidad y facilidad a cada suerte. Estaba tan confiado, y nos deleitó tanto de nuevo a todos.
Y que conste que no milito en esa ciega lambonería que cunde a su alrededor. Grande, grande, y valiente, lo digo de corazón. Cierto de su triunfo se tiró a la cuna en el volapié y salió de él con la taleguilla desgarrada por un puntazo en el muslo, pero dejando una estocada en lo alto que tardó un poco en vencer al toro, razón quizá por la cual Usía no le concedió la segunda oreja. ¿Pero por qué no? Al toro lo que es del toro, y al torero lo que es del torero.
“Clandestino”, 512 kilitos, el cuarto, no tuvo malas ideas, ninguno las tuvo. Pero tras el saludo, arrolló al maestro y en el cogecoge, le propinó una cornada en la cara posterior del muslo izquierdo. Por donde pasa el nervio ciático. Muy dolorido se lo llevaron.
Se hizo cargo Borja Jiménez, quien ya había cortado una muy merecida oreja del segundo. Bueno, con tres toros y una en el bolsillo ahora sí la ansiada puerta, debió pensar, y se jugó todo por ello. Dejó la montera frente a la enfermería y se fajó en una brega mandona, quieta, ligada poniendo la carne a tiro. La plaza y la banda con él tocándole el conmovedor “Manolete”. Y viene y pincha dos veces y al tercer viaje, a matar o morir, resultó enganchado por el abdomen e izado sembrando el miedo. No fue mayor cosa. La estocada en lo alto, completa y letal, cuando ya no valía. Dio la vuelta, compungido y medio cojo. El torito casi acaba con el cartel.
Corrido el turno cerró con “Discreido”, y lo toreó, que para qué les digo. Ahí están los videos. Solo apuntar para señalar la procesión interna que debía llevar, que lo recibió a portagayola, dos largas cambiadas de rodillas y tres verónicas sin erguirse, larga, otra de rodillas y otra de pie. Era encastado y transmitía (más que sus hermanos) el pitonudo astifino. Seria cara. De mucho fuste fue la pelea, por el aplomo de uno y la inminencia del otro. Que es la esencia de la fiesta. La sensación de peligro desafiada y dominada. Y Llegada la hora nona, espada honda cimera, pero tarda en la muerte. La gente quería darle las dos orejas y abrirle el Portón al Guadalquivir. Pero ya dijimos. Don Gabriel Salió hoy a por la majestad de la augusta plaza, irrespetada en días pasados por los orejicidas
Tomas Rufo, serio y decoroso, fue ovacionado tras aseada faena al tercero, que tuvo que descabellar. Con el sobrero que hizo quinto bis de 580 kilos, no se acomodó. Corrida con todo.
- FICHA DEL FESTEJO
Sevilla. Lunes 20 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 10ª de abono. Sol. Lleno de “No hay billetes”. Siete toros, cinco de Hermanos García Jiménez, y dos de Olga Jiménez incluido el devuelto 5º, con 529 kilos promedio, nobles y diversos.
Morante de la Puebla, oreja con petición de otra y cornada.
Borja Jiménez oreja. vuelta y oreja
Tomás Rufo, saludo y silencio.
Incidencias: Al terminar la corrida, Borja Jiménez Salió a hombros por la Puerta de cuadrillas.
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