la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 27 de abril de 2026

SEVILLA / 16ª de abono. No les mires el hierro / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Escribano con “Montesino” el 4º miura. Fotograma: Canal Sur

Román pincha la faena de la tarde y se va doblemente ovacionado. Escribano, guerrero corta una oreja del cuarto y Pepe Moral silenciado por partida doble. Bravo y noble, pero blando encierro de Miura…   

No les mires el hierro

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro / Cali, IV 26 2026
El asunto es no pensar que son miuras”, dijo Román al llegar a la plaza. Pero cómo no hacerlo. Cómo soslayar el hierro que ha marcado a fuego y sangre la historia del toreo.

Los de hoy, siete, porque devolvieron el segundo derrengado. Cuatreños, vinieron con 623 kilos promedio, incluyendo el 2º bis. Todos con la estampa de su raza, grandes, armados, galgos, largos, degollados, variopintos; cuatro cárdenos de diverso tono, dos castaños y un negro, (el reserva). Y de talante con la rica y natural diversidad que debe tener el toro. Como dijo Escribano al salir: “Una corrida buena, de verdad y pureza, para todos los gustos”.

Nobles y encastados los cuatro primeros, y en miura clásico los dos últimos; inteligentes, respondones, ágiles, intimidantes. No dejaron aburrir a nadie. Bravos, Atacaron pronto, de largo y a galope los caballos, y vendieron caras sus vidas en la brega. 

El quinto se disponía a cargar desde los medios a la tercera vara de Francisco Romero, y no me lo van a creer, La Maestranza, casi llena se levantó en indignada bronca, para impedirlo. Hágame el favor, La Maestranza. 

Después, y quizá por disimular, ovacionaron largamente al picador. Los mismos. Cómo está el patio. La romana, superior, pese a estar todos vareados, lejos, lejos la más alta de la feria, no impidió que fueran a fondo en las faenas. Más bien en algunos casos la lidia. Un inri tuvo el encierro, la falta de fuerza. Los más blandearon. Pero a pesar de ello, con perdón de los detractores de oficio que acumula el glorioso hierro, su presentación al cierre del abril sevillano fue digna de sus blasones. Llevan 84 años sin faltar aquí, como recordó al principio, entrando por la Puerta del Príncipe, el joven ganadero Eduardo Miura, y si fuera solo por lo de hoy deberían seguir aumentando la cuenta, ojalá con su proverbial poder.

No los mataron como merecieron, o sino el resultado peludo hubiese sido múltiple. La estocada de la tarde la ofició Román al sexto, que lo había llevado por la calle de la amargura. En cambio, pinchó doblemente y descabelló la faena de la tarde al segundo. Se fueron ovacionados en el arrastre, el gran tercero y el flojo cuarto.

Manuel Escribano, guerrero. Recibió con solvencia sus dos toros a portagayola y los banderilleó espectacularmente, componiendo dos expuestos y emotivos primeros tercios. Con la muleta estuvo, más defensivo que atacante frente a “Desterrado” el primero, y frente al noble y blando cuarto, todo lo contrario. Se sobrepuso a sus múltiples caídas, poniéndolo en modo de ahorro energético y le condujo tras largo tratamiento a una estocada, pasada, que lo rodó de una. De ahí la oreja. Que hubiese sido formidable y posible, haberle cortado al primero. Pero no quiso. Poder le sobra. Encima, le puso el estoque trasero y bajo.

El valenciano Román, decía que no había que mirarles el hierro. Pues al menos con el generoso tercero, “Lamparillo”, parece que lo cumplió. Lo lidió como si estuviera marcado con uno cualquiera de los que las figuras llaman “de garantía”. Y contra el viento. Cuatro verónicas y media plausibles, después, una faena brindada a la concurrencia, citada desde el comienzo de largo, muy largo, la cual fue de más a más. Resultó evidente la forma como el miura se fue entregando y entregando en tandas diestras y naturales, ligadas, templadas, cada vez más bajas y embrocadas. Al menos ocho, acompañadas de música y jaleo. Minucioso en la igualada, se hizo largo y pinchó dos veces arriba. En cambio, cuando ya todo estaba perdido, no igualó, se tiró de una y puso una estocada total letal. El sexto, “Palillero”, lo midió, lo esperó, se revolvió, derrotó y le opuso las dificultades propias de la estirpe. Este seguro si lo enteró de que era un miura. Él, digno, siempre por la cara, tragó, porfió, pero no pudo dominar. La pelea se resolvió con una gran y fulminante estocada, que motivó pañuelos y gritos petitorios, pero no suficientes. Ovación.

Pepe Moral no se avino con su lote, que no fue tampoco el mejor. Así terminó la feria.

  • FICHA DEL FESTEJO

Sevilla. Domingo 26 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería.16ª de abono. Nubes. Casi lleno. Siete toros de Miura, incluyendo 2º bis, cuatreños, 623 kilos promedio, bien presentados de diverso juego

Manuel Escribano, saludo y oreja.

Pepe Moral, silencio y silencio.

Román, saludo y saludo.

Incidencias: Ovacionado el picador Francisco Romero por sus dos varas al 5º

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