
'..Hay que tener en cuenta que Jesús Enrique Colombo es de tierra caliente, tropical, y se manifiesta en su fuerza, su alegría, en su extraordinario valor y en la certeza que ha logrado hasta alcanzar la perfección. Ya las banderillas no es un recurso para reanimar al toro luego del castigo, sino el centro de su tauromaquia..'
El segundo movimiento es lento y tranquilo con los caballos. Colombo se limita a evitar la disminución del ímpetu del toro. El tercer movimiento es alegre y rápido, no es para los subalternos sino para él. Es un scherzo, un allegro. Aquí despliega toda su energía. Hay que tener en cuenta que Jesús Enrique Colombo es de tierra caliente, tropical, y se manifiesta en su fuerza, su alegría, en su extraordinario valor y en la certeza que ha logrado hasta alcanzar la perfección. Ya las banderillas no es un recurso para reanimar al toro luego del castigo, sino el centro de su tauromaquia. Quienes vamos a las corridas, sobre todo en España y más en Madrid, tenemos dos actitudes: los que van a juzgar a toros, a toreros y al público que desprecia, y los que vamos al Museo del Prado a admirar una obra de arte. Si no es arte no está allí.
Volviendo a la música: Si desea un concierto tranquilo va a escuchar a Brahms, a Bach, a Barber; pero si quiere alegría tiene más opciones: Mozart, Vivaldi, Johan Strauss, Rossini. Pues en la tauromaquia es parecido: Si desea ver toreros pausados, clásicos, los hay. Si desea alegría también y en este estilo hay dos ejemplos: Manuel Escribano y Jesús Enrique Colombo.
El cuarto movimiento es el más clásico. Es la muleta el instrumento de dominio y allí es donde Jesús Enrique Colombo demuestra sus conocimientos del toreo: Del toro, de los terrenos y de él. Si el toro es lento y no transmite peligro le da cuatro o cinco series de tres pases y un remate por alto o un pase del desdén, y prepara el allegro final. Más, si el toro es abanto, alegre y bravo, entonces no ha límite sino en el reglamento.
El final es emocionante. La más peligrosa de las suertes y donde los maestros pierden las orejas, Jesús Enrique Colombo las gana, porque no tiene miedo, porque tiene una contextura atlética. La estocada de Colombo es un cañón. Colombo mejora a Manolete, pero es español. En América mejoramos el idioma español y también la tauromaquia.
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