'..Y es curioso que caída y desprestigiada la etiqueta fascista, facha o ultraderecha, «trumpiano» sea un estigma que todos tienen reservado para Vox. El objetivo es atacar a los únicos en España que han estado advirtiendo seriamente sobre Ceuta y Melilla y pidiendo fronteras fuertes..'
Donde acaba el espigón, siguen las boyas
HUGHES
Decenas de miles de personas invaden una ciudad española violando su integridad territorial y poniendo en riesgo la vida de sus habitantes, el gobierno lo permite, brinda en la embajada del invasor, pero no se puede criticar a Sánchez porque, y esta es la teoría de la izquierda española, está pagando un precio por sus decisiones geopolíticas y hay que cerrar filas.
Es el famoso patriotismo de socialistas y comunistas…
En esto ha estado toda la izquierda, incluyendo esa «verdadera y patriota» que pulula en los medios sin saberse muy bien el motivo, dado que en la realidad no existe.
Hemos tenido incluso que ver a Rufián, golpista secesionista, expedir carnets de patriotismo siguiendo todos la doctrina Bardem: detrás de la invasión estaba Estados Unidos e Israel.
«Detrás de» es una frase muy de Internet. ¿Qué hay detrás? ¿Quién mueve los hilos? Sabemos que Marruecos ya invadió en 2021, cuando gobernaba Biden, y que así fue La Marcha Verde, e intuimos que será la siguiente, pero «detrás de» estaría Trump.
Llevo leyendo mucho y escribiendo alguna cosa sobre Trump desde 2015 y no ha habido en España desde entonces, y hablamos de once años, un solo día en el que los medios no mintieran y tergiversaran prácticamente todo lo que salía de sus labios o de su administración. En esto han sido implacables. Diría que ha sido la mayor contante observada. La novedad es que antes pasaba en los medios tradicionales, ahora además sucede en Internet.
Pero ya sabrán: Trump, el que está «detrás de», también tiene alguien «detrás de»: los «sionistas», Israel. Así que la invasión de Ceuta era una cosa más que debemos a los judíos. Recordemos que hace unos días, España no iba a ganar la final del Mundial porque los sionistas ya la tenían comprada según la ecuación Infantino=Trump=Milei=Netanyahu.
Es, en expresión fetiche, el anglosionismo, una palabra que para algunos es como «austrohúngaro» para Berlanga. Hay gente que si no lo dice no duerme luego bien. Lo malo es que no queda del todo claro: ¿dirige el anglo, el sionista, es fifty-fifty?
(Un ejercicio interesante es coger la lista de los premios Nobel científicos y restarle el «anglosionismo»; creo que desaparece el 70%)
Quedémonos en que Israel y Estados Unidos, los anglosionistas, manejan a Marruecos, y que el sultán, convertido en proxy, otra palabra de moda, envió a Ceuta a su gente (los jóvenes ingenieros marroquíes de las entrevistas). Así se vengaban Trump y Netanyahu, que no tienen casi cosas de qué preocuparse, de Sánchez, genio geopolítico total que tras haber ordenado España con la Amnistía, nos va a liberar de nuestra sumisión mediante coches eléctricos chinos.
Si esto se hubiera quedado en la bochornosa izquierda, bueno, sería una más… pero no se quedó ahí.
A la derecha de Vox o más bien en otro plano, un plano de conspiración y (tengamos un respeto a la conspiración) de obsesión clínica, golfería acreditada y total ruptura lógica, se insistía en un eje EEUU-Israel-Marruecos, los primeros atacando a España. Aquí la «retaliación» (ojo con este palabro, que prospera) contra Sánchez importaba menos que el clásico antisemitismo: son judíos y Trump un pelele en sus manos.
Esto había que documentarlo un poquito, y se recurre al cóctel típico del geo-espabilao de Internet: el famoso tuit del hijo de Netanyahu de hace siete años, una frase en un documento interno (sobre el que volvemos ahora), la selección de tuits judíos en ramillete (la vieja táctica de irse al Otro Lado a buscar alpiste), la existencia de algún lobista americano imbécil y poco más. Para su habitual grado de contraste con la realidad, esto era ya muchísimo.
Lo cierto y bien conocido es la entente de los acuerdos de Abraham: Marruecos reconoce, Israel reconoce. Y Estados Unidos, fosfateando, corona. Pero esto afecta al Sáhara, cosa que lamentamos mucho, no a Ceuta y Melilla.
En realidad, Estados Unidos, a través de Trump y de la Secretaría de Estado, ha hablado de España y de su gobierno mejor o no mucho peor que una veintena de presidentes europeos. ¿También enemigos de España? ¿También inspirados por el sionismo? ¿Tendrían que haberse centrado en criticar al sultán marroquí e indultar a Sánchez como mero secundario?
Volvamos a una cosa. Sobre las razones que tienen para vender la idea de que Trump amenaza la integridad territorial de España, hay una frase contenida en un informe que acompaña una ley presupuestaria aprobada por la Cámara de Representantes (que en todo caso no es Trump). La frase, ambigua, no está en el texto aprobado, sino en un informe, un documento presupuestario, y ni es vinculante ni reconoce soberanía alguna para Marruecos. Ver en esto el origen de la invasión es un delirio.
Pero aquí interviene Thomas Massie, un congresista de pretensiones libetarias, antitrump, que derrotado políticamente por serlo (le quedan meses en el cargo) ha escogido la carta del versolibrismo insidioso patrocinado por la pandilla basura de Tucker Carlson y los podcasteros para los que Moscú ganó la guerra en 2023.
Massie saca esa frase porque quiere distorsionar el asunto para señalar la influencia israelí en la Cámara.
En España se ha formado o se quiere formar un vago reflejo de eso: derecha antiVox, derrotados o puestos a incordiar, aprovechando la desinformación de estilo prorruso y el leitmotiv antisemita. Barra libre de trolas. La coincidencia con la izquierda es absoluta. Se vio en Irán y se ve ahora.
Uno pensaría que si los judíos controlan el mundo, no es muy inteligente para España significarse como enemigo, y menos ahora. Si Israel es capaz de controlar los resortes del planeta, como no dejan de repetir, ¿es patriótico tocarles los bemoles? ¿Es conveniente?
La lógica es una víctima. En este punto podemos estar tentados de pensar que en Internet nos la estamos jugando con eso que ahora llaman personas neurodivergentes, pero sería una impresión perezosa. Por supuesto, hay una lógica detrás. A veces económica, de economía de la atención, del clic, porque el antisemitismo es el otro porno del Internet.
Pero sobre todo, detrás de todo esto, y salvando a las personas perdidamente entregadas a la causa palestina, que las hay, es decir, que se lo creen de verdad, el trasfondo, el «qué hay detrás», es más sencillo.
Nos lo podemos preguntar de otro modo: ¿cómo es posible que en el episodio de asalto más salvaje de una frontera occidental el ‘culpable’ al final sea el gobernante que ha devuelto a la conversación occidental el concepto de frontera y muro?
Si la culpa de que invadan España la tiene Trump, pueden extenderla a los que ellos consideran los «trumpistas».
Y es curioso que caída y desprestigiada la etiqueta fascista, facha o ultraderecha, «trumpiano» sea un estigma que todos tienen reservado para Vox. El objetivo es atacar a los únicos en España que han estado advirtiendo seriamente sobre Ceuta y Melilla y pidiendo fronteras fuertes.
Por algo a Abascal le declararon non grato en Ceuta con abstención del PP y lleva años hablando de «invasión». Pero tiene que aparecer Ortega Lara con una camiseta de los BRICS.
Es normal que llegado cierto punto, el discurso del sentido común encuentre enfrente a una coalición de delirantes, pero también nosotros podemos preguntarnos (todos sabemos jugar a esto) qué hay «detrás de».
Observamos a individuos concretos inflando e instrumentalizando el antisemitismo de última generación para hacerle a Vox un daño que no pueden hacerle ya en la Cope u Onda Cero. Un daño distinto.
Sánchez ha hablado de colocar boyas en el espigón de Ceuta y boyas muy visibles rodean a Vox. Donde acaba el espigón, siguen las boyas…
En este asalto general, no han faltado detalles del centro; recordemos que horas antes de la invasión, los chats y grupos de WhatsApp que preocupaban a ABC eran los de la «islamofobia» de Vox. Como en estos medios no pueden hablar de sionistas, se han quedado en Trump. Y algún corresponsal, de hemeroteca horribilis, ha dejado asomar el cartoncillo. En las emergencias nacionales, y hay un par por trimestre. se retrata el personal.
2 de agosto de 2026
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