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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 26 de agosto de 2026

LOS MODOS Y LAS FORMAS / por Francisca García


'..la admiración que despierta, la estética y la aquiescencia unánime hacia su toreo, no le da derecho a patente de corso, a carta blanca, a hacer lo que quiera y a no guardar las formas..'

LOS MODOS Y LAS FORMAS

Francisca García
Vaya por delante mi admiración por el actual José Antonio Morante de la Puebla que nos dio en pasados años incontables momentos de abucheos, de desfachatez y de comportamientos impropios de una figura del toreo. Achacárselo, sin embargo, a una enfermedad, a la que considero tremendamente perversa, que iba arrastrando durante años sin piedad, no me parece justificación en todo, pero, en fin, pasó y nos encontramos hoy con un torero maestro en el arte que con su sola presencia llena las plazas y, lo más importante, el albero. Esto es por su toreo y su personalidad.

Pero, a mi entender, la admiración que despierta, la estética y la aquiescencia unánime hacia su toreo, no le da derecho a patente de corso, a carta blanca, a hacer lo que quiera y a no guardar las formas. Ser matador de toros es una profesión sumamente dificil y no solo para llegar a adquirir plenamente el oficio, a sortear los escollos que cada animal puede poner en el camino, a aguantar a veces los desplantes de las empresas, a estar siempre en forma físicamente para soportar cualquier tropiezo, sino, y esto es importante, a saber morderse la lengua a veces, a ser humilde y resignado. Son lecciones que los aspirantes a toreros adquieren con seguridad en las Escuelas de Tauromaquia. Pero eso no quiere decir que el torero no pueda sentir orgullo. Orgullo por lo que es, orgullo por ser, nada más y nada menos que un torero. Sin ese orgullo propio jamás llegaría a nada. Pero, claro, como todo, hay que saberlo manejar.

Morante de la Puebla en la pasada feria malagueña, en un momento de una de las dos corridas en las que intervino, cuando no se sintió compensado por la decisión del Presidente
de no concederle el apéndice que el torero creía merecido, con ostentación y desde un tercio del ruedo le recriminó en un lenguaje no verbal pero sí de expresivos gestos de que o estaba
ciego o no quiso ver lo que acontecía en el ruedo. En mi opinión el protagonista, el matador en este caso, es la persona menos indicada para amonestar a la máxima autoridad de la corrida que, puede tener sus razones e incluso puede estar equivocado pero está asesorado y a su criterio se une el de los que le acompañan. Es más, el público en muchas ocasiones contradice las opiniones del Presidente y creo que pueden asistirle razones para manifestarse, pero nunca puede hacerlo el matador, que tiene que saber estar y asumir lo que venga. Comentar en cualquier otro lugar o Medio su opinión al respecto, pueden manifestarla, pero nunca de forma ostensible directamente al palco desde la arena de la plaza.

Lamentablemente no es la primera vez que faltas de respeto como esta, por no decir otra cosa, se le achacan. Para ser un modelo a seguir hay que reunir muchos aspectos y no todos de indole taurino.

El Presidente tiene siempre la palabra. A veces niega y a veces da. ¿Acaso Morante no se ha visto recompensado en alguna ocasión, con más de lo que merecía? Mas humildad y saber domeñar los modos y las formas.

Sí, es indudable que Morante torea de lujo pero a qué toros? Creo que viene al pelo recordar las palabras que muy recientemente en este mismo Medio hemos leído a Antonio Lorca, manifestadas tras su paso por Málaga, con respecto a los siempre bien ponderados Victorinos: "Si muchas corridas salieran como esta, más de la mitad del escalafón estaría en su casa"

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