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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 16 de agosto de 2026

Las Ventas: Unas verónicas como tributo a la Paloma / por Alicia Valverde


Garrido deja lo más torero de un festejo en el que la corrida pocas opciones dio, a excepción del importante primero.

Las Ventas: Unas verónicas como tributo a la Paloma

Por Alicia P. Velarde
ABC / 15 Agosto 2026
Desde por la mañana, un huracán no paraba de soplar en Madrid. Y si paraba, comenzaba el diluvio. Así se iba sucediendo el día, pareciendo imposible que se pudiera celebrar la corrida. Pero a las nueve, la Virgen de la Paloma dispuso que el cielo estuviera despejado y las banderas quietas, quedando una noche agradabilísima. Todo a favor de obra, especialmente para Antonio Puerta, que seguramente llevaba once años soñando con esta fecha.

Y al fin salió Carpintero, el toro de su confirmación. Y soñadas fueron sus embestidas. Quiso agradar desde el principio el murciano, dejando largo al de Araúz en el caballo. Bien fue el animal, tras lo que se lució en el quite su padrino, Javier Cortés. Puerta puso voluntad con un toro que iba al engaño con alegría y recorrido por la diestra, bajando la intensidad por la zurda, ya que tendía a pegar un feo derrotito. Algunos muletazos fueron a tenor de la calidad del animal por el pitón bueno, y una tanda por la diestra fue especialmente jaleada, aunque faltó reunión en todo momento, cosa lógica en alguien tan poco placeado. El abreplaza fue arrastrado entre una merecida ovación. Aquello empezaba bien, ilusionaba y prometía. Pero en el aspecto ganadero, ahí quedó. Eso sí, la presentación intachable.

Pero lo más torero llegó en el tercero. Se plantó Garrido para recibir a Mestizo, que era un tío, y le pegó unas verónicas de escándalo. Qué torería, qué profundidad en los lances, que desprendían una gracia barroca que arrancaron los «olés» más sentidos de la noche. Y una media a pies juntos. Ea, ahí quedó eso. Expectantes estaban los tendidos cuando rodilla en tierra se sacó el extremeño al araúz, que se dejó sin más en el caballo e hizo cosas raras en el intento de quite de Cortés. Pero poco más hubo. Al toro le faltó continuidad, entrega y clase. Tras un feo pinchazo, el animal se echó, mostrando su poca casta, y optando el torero por que lo apuntillara el tercero.

Por bajo recogió Garrido al quinto, pero al pegajoso animal no se le vislumbraba una gran entrega. «¡Párate!», le pedía el lidiador en banderillas. Y dos comienzos en uno dejó José, primero por ayudados para pasar a doblarse con el cuatreño hasta los medios. Con gusto y buen hacer lo toreó, pero las premoniciones se cumplieron, y el toro pasaba si eso, y para el caso sin decir nada. A años luz de él estuvo el pacense, cuyo único lunar fue el mal uso de la tizona.

Tampoco tuvo mucha suerte con su lote Javier Cortés, que prácticamente quedó inédito con sus dos toros. El primero apuntó cosas feas desde banderillas, por lo que el madrileño se lo sacó por bajo a los medios, quitándole la tontería y enseñando quién mandaba. Pero al verse podido, el deslucido animal se vino abajo y pocas opciones le dio al madrileño, pese a sus intentos de buscarle, tesonero, unas vueltas que no tenía.

Y con todo, ese fue el que más opciones le dio, porque el cuarto fue el remate. Más que un toro, parecía una cabra. No quería saber nada del caballo, eternizando un tercio bastante deslucido, por cierto, y además esperaba en banderillas. Pero porque no quería que nadie le molestara, porque era manso de solemnidad. Cuando no le quedó otra, al vérselas a solas con Cortés, decidió ir al engaño (porque eso embestir no era) a brincos. Así era imposible.

Y cerró la tarde, ya con un aire incómodo -y algo frío- Chistorrón, que embestía más frío aún. Bueno, si se estaba delante no, porque menudos parones pegaba a veces. Pero sin humillar ni na.

A toro pasado, una pregunta rondaba a muchos aficionados: ¿Qué habría pasado si Carpintero hubiera caído en manos de Garrido? No hay respuesta para eso, pero está claro que pocos homenajes hay más bellos para la Paloma que las verónicas que le sopló al tercero. 

Plaza de toros Monumental de Las Ventas Sábado, 15 de agosto de 2026. Entrada: 7.701 espectadores. Toros de Araúz de Robles. 

Javier Cortés, de blanco y plata. Pinchazo y media (silencio). Dos pinchazos y media (silencio).

José Garrido, de turquesa y azabache. Pinchazo bajo (silencio). Estocada corta baja (silencio).
Antonio Puerta, de blanco y oro. Pinchazo y estocada trasera (ovación). Pinchazo, estocada caída y trasera y descabello (silencio).

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