El “Guernica”, de Pablo Picasso. El nombre se le ocurrió más tarde, a finales de la primavera de 1937.
'..Su nombre verdadero, al parecer, es “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, diestro clave para la fundación de la Generación del 27 y que había muerto en Manzanares en agosto de 1934. Al serle hecho el encargo, se lo dedica a su amigo muerto, quedando terminado en febrero de 1937..'
VIENTO DE LEVANTE
Fusión y confusión
Paco Delgado
Hace unos años se puso de moda lo de la fusión, que no es otra cosa que unir en una misma receta ingredientes de muy distinta naturaleza, origen y hasta filosofía. Y la hay en la música, en la cocina, en la política —bien lo sabemos y padecemos...— y en prácticamente cualquier orden de la vida. Pero esta tendencia también lleva a otro efecto, a lo mejor no deseado: la confusión.
Unos días atrás se cumplieron 45 años de la llegada a España del Guernica, la famosa obra de Pablo Picasso que, tras mucho tiempo desde 1944 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, enrollada dentro de una caja fabricada especialmente para ello, fue transportada en un avión de Iberia para ser instalada en el Casón del Buen Retiro de Madrid, donde permaneció hasta el 26 de julio de 1992, cuando se trasladó al Museo Reina Sofía, formando desde entonces parte de su Colección Permanente, junto a una selección de los dibujos preparatorios de la obra.
Bien. Hasta aquí vemos que se fusionan el arte con la política, la diplomacia y la logística para conseguir recuperar una obra de arte para nuestro disfrute. Pero apenas llegó el paquete a Barajas comenzó la confusión, cuando el Partido Nacionalista Vasco reclamó que el cuadro fuera depositado en un museo del País Vasco, argumentando que aquel pueblo había sufrido durante el bombardeo que inspiró la pintura. Más lío y mucha más confusión, pues el origen de este mural parece ser bien distinto al que se nos ha vendido.
El cuadro lo encargó, para la Exposición Universal de París, el Gobierno de la II República en 1935, y por él pagó 150.000 pesetas, que en aquella época era dinero; no fue gratis y por la causa, como también se ha dicho.
Tampoco se tituló con el nombre de la ciudad vasca. Su nombre verdadero, al parecer, es “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, diestro clave para la fundación de la Generación del 27 y que había muerto en Manzanares en agosto de 1934. Al serle hecho el encargo, se lo dedica a su amigo muerto, quedando terminado en febrero de 1937. Cuando ocurre el bombardeo de Guernica, estaba ya colgado en el pabellón de España en la exposición parisina. El nombre “Guernica” se le ocurrió más tarde, a finales de la primavera de 1937, al delegado de Cultura de la Generalitat de Cataluña, y se sustituyó el original.
Hay otra teoría, de José María Juarranz, miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, que explica que el Guernica es un cuadro autobiográfico que recoge momentos clave de la vida de Picasso y su relación con sus mujeres y su hija: “No tiene absolutamente nada que ver con el bombardeo, ni por supuesto con Guernica, excepto el nombre que surgió, según mi tesis, en torno al veinte de mayo, ya iniciado el cuadro, cuando van a verlo unos amigos, entre ellos Paul Éluard, Zervos y Juan Larrea”.
Por otra parte, según un estudio realizado por el director de fotografía José Luis Alcaine, el Guernica, que sigue albergando numerosos enigmas, podría haber sido inspirado por una película: Adiós a las armas, de Frank Borzage, basada en la novela de Ernest Hemingway, estrenada en París en 1933 y que, según el experto, guarda sorprendentes paralelismos con el cuadro en sus fotogramas.
Para Alcaine está claro que en el lienzo la narración, en blanco y negro, el éxodo por la noche de militares y civiles por una carretera que bombardean unos aviones, apunta al filme: la secuencia tiene lugar por la noche, aunque el bombardeo real fuera a pleno día, al igual que el cuadro. Además, ambos tienen en común un “movimiento de derecha a izquierda”, así como la presencia de tres tipos de animales: caballos, toros y aves.
Tampoco hay que olvidar que dos años antes, en 1935, Picasso había grabado al aguafuerte la Minotauromaquia, obra sintética que condensa en una sola imagen todos los símbolos del ciclo dedicado a este animal mitológico y que es, a la vez, el antecedente más directo de Guernica.
Se demuestra, una vez más, que la confusión vende más y tiene un mucho mayor rédito.

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