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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 23 de mayo de 2026

San Isidro/26: Los del Río… y Cantaor / por Antolín Castro

Castella le dice adiós a Cantaor. Un idilio entre ambos a pesar del verduguillo

'..Una faena importante, a la altura del toro, un torrente de fijeza y embestidas, pero -ya decimos que la suerte influye- la espada y sobre todo el verduguillo no estuvieron del lado del francés..' 

San Isidro/26: Los del Río… y Cantaor

Antolín Castro
Opinión y Toros / 22 Mayo 2026
Llegaban hoy los del Río, pero no eran el popular dúo sevillano, eran los toros de Victoriano del Río.

Una ganadería cuyos triunfos suelen ser una constante en Madrid. Tendrían que pasar de nuevo la rigurosa prueba de Las Ventas, para lo que se acartelaron a matadores habituales en esta ganadería y encaste: Sebastián Castella, Emilio de Justo y Tomás Rufo.

Hoy, con menos glamur, pero con más prestigio y confianza en la ganadería, era día para tener altas las expectativas. Nos amenazaban dos ‘Impuestos’ y era como para poner nervioso a cualquiera. Luego vimos que eran dos toros castaños del mismo nombre, que saldrían en tercer y quinto lugar. Cruzamos los dedos.

Y en ese cruzar de dedos nos encontramos que, entre uno y otro Impuesto, había un premio y no era el dúo sevillano, pero sí un Cantaor. Un toro que marcó la tarde… y la feria. Frente a él un Castella venido a más, como tantas veces ha hecho en esta plaza.

Cierto es que con un gran toro se puede hacer mejor toreo, con su primero no podía mostrarse igual, pero la suerte en general, y en los toros en particular, mandan en los destinos de cada cual. Una faena importante, a la altura del toro, un torrente de fijeza y embestidas, pero -ya decimos que la suerte influye- la espada y sobre todo el verduguillo no estuvieron del lado del francés. Las lágrimas afloraron en el torero ante la imposibilidad de abrir la puerta grande que Cantaor le había ofrecido.

Sin embargo, para Cantaor y Castella quedaron sendas vueltas al ruedo como reconocimiento al juego de uno y la faena del otro. Habíamos asistido al momento más emocionante y emotivo de lo que va de feria.

Emilio de Justo en su primero tuvo pasajes con ambas manos de verdadero calado, con entrega y la verdad por delante. La espada no fue certera y quizá cerró la puerta a la obtención de una oreja. Fue ovacionado. En el quinto que se movió bien en el capote, su falta de fuerzas hizo que la faena no cogiera altura. La espada y el mal uso del verduguillo difuminó su labor, escuchando dos avisos y estar al borde del tercero.

Tomás Rufo pelea con muchos a la vez. Pelea con el toro, con sus formas de torear y con quienes le censuran precisamente esas formas. Hace lo que puede, o sabe, pero alternando de forma constante los cites con la muleta en oblicuo, los embroques y la falta de ajuste que minusvaloran el tesón y las ganas que pone para estar bien. En lugar de enfadarse él y su gente con las protestas, prueben a repasar la mecánica de su toreo.

Nota final. Se hacen faenas muy largas y tanto De Justo como Castella han estado a punto de echarles el toro al corral, como le pasó ayer a Pablo Aguado. Esa es una mala consecuencia que puede costar muy cara. Reconsideren sus faenas si no quieren llevarse el disgusto y el deshonor de ver cómo les devuelven el toro al corral.

Hoy toda la gloria, con los del Río, ha sido para un magnífico Cantaor.

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