la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 7 de marzo de 2026

La farsa de la Carta de las Naciones Unidas del Toreo


'..¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo..'

La farsa de la Carta de las Naciones Unidas del Toreo

Mundotoro / Editorial del viernes 6 de marzo de 2026
Hubo un momento en que la realidad no era el relato. Es decir, que todo lo que sucedía, no pasaba después de un relato, sino al revés, como ha de ser: la realidad sucedía y, luego, el relato la contaba. Solo las sociedades infantiles, las más incultas o perezosas o las paniaguadas, admiten primero el relato y luego crean la realidad, los hechos. En un mundo cuyo cambio de era es evidente y absoluto, el toreo ejemplifica este instante del tiempo. El toreo aún cree que existe el orden lógico de décadas atrás. Que es posible manufacturar una base o cantera. Que de esta salen las figuras del mañana. Que estas figuras del mañana relevarán a las de hoy. Este orden, pese a quien le pese, es relato. No es realidad.

Dice Pedro Sánchez y acólitos nacionales y de otros países que existe ‘el orden y la legalidad internacional’. Y se dirigen a la ONU y sus cartas y legalidades. Las mismas que han permitido y fabricado dos mundos: uno, el de los de la ONU, con sus derechos humanos y esas cosas estupendas, y otro mundo al margen que nada tiene de estupendo, sin derechos de ningún tipo para sus habitantes, o para sus mujeres, o para sus trabajadores, o para sus niños, o para sus homosexuales… La ONU, que hoy es un bulto sospechoso, reconoce a 193 países. En al menos 87 hay violación continuada de los derechos que demanda la propia ONU.

El toreo también tuvo y tiene su ONU. Se olvida, pero es así. Se llama PENTAURO (Plan Nacional de Fomento de la Tauromaquia) creado y firmado en 2013 por el Ministerio de Cultura y los ‘sectores profesionales’. Todo su contenido, sus ‘cartas’ o textos, ha sido uno de los fraudes y/o mentiras más burdos de la historia del toreo. PENTAURO y ONU forman parte de lo inexistente. De un humo de cierto fuego que existió. Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado.

Si fuera vigente esa lista, esos propósitos, el toreo tendría una progresión común, una estructura, un plan, unas normas comunes. Lo mismo reza para la ONU. ¿Qué es la ONU? ¿Una institución que vela por los derechos humanos y no hace nada para que no existan regímenes como el de Irán, década tras década? ¿O es una institución que se dedica a señalar la violación del ‘derecho internacional’ cuando alguien ataca a esos países? ¿Un organismo que se dedica a dejar que existan, década tras década, 87 países donde se niegan los derechos humanos de su propia carta, o la institución que condena la invasión de esos países?

'Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado'

¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo, incluidas cosas como las de una mayor libertad de actuación del empresario (para evitar pliegos de condiciones como el de Zaragoza), una menor intervención normativa (y se han multiplicado los reglamentos). Conclusión: la Carta de las Naciones Unidas del Toreo o PENTAURO es una farsa o un fraude.

Ambos casos son un relato antes de la realidad. Un relato antes de los hechos para hacer creer que los relatos (el papel mojado, la mentira) ya son la realidad. Y en sociedades minimalistas por a neuronales, de escasa crítica y menos memoria, los relatos no se ponen en duda. Ahí está el mundo, creyendo aún que Trump (bruto, chulesco… lo que quieran) no existe. Y sí existe y manda. Ahí está nuestro país, que no se para a pensar que no debemos preocuparnos de un terrorismo israelí en nuestro suelo, pero sí temer atentados de los afines a los ayatolás. Atocha, remember.

A la sociedad y al toreo les toca la ‘realpolitik’, término añejo que pone a la realidad muy por delante de los relatos. En el toreo, esta real política es analizar por qué la cadena natural de entonces no es la de ahora. Y actuar en consecuencia, reforzando al propio toreo en la dirección necesaria para no perder su pegada social. Quizá es hora de proponer el toreo por encima de los nombres del toreo, a la espera de que salgan nombres. No podemos vender nombres si no tenemos hombres con esos nombres. En cualquier caso, el toro de 2026 ya está en chiqueros. Suerte para todos.

Se extingue Vitoria para el toreo / por Manuel Viera


'..Maider Etxebarria, al mando del ayuntamiento de Vitoria, ha utilizado esa voluntad incoherente y demagógica del Partido Socialista de Euskadi, con sus socios del PNV y Bildu, para ilegalizar lo legal con la posición dominante que le da el poder y darle la puntilla definitiva a la tauromaquia en la capital oficial del País Vasco..'

Se extingue Vitoria para el toreo

Manuel Viera
Bien es cierto que en estos tiempos se multiplican las prohibiciones a la totalidad cultural de una Fiesta que es patrimonio de una España donde la libertad se reprime según convenga. Más allá de lo evidente, se suceden las decisiones sectarias de quienes tienen decidido cerrar al toreo la plaza de toros de Vitoria. Hay un toque de fanatismo en quienes con lamentable decisión preparan la total transformación del Iradier Arena en un espacio multiusos sin el mínimo vestigio de lo que es: un coso taurino.

Maider Etxebarria, al mando del ayuntamiento de Vitoria, ha utilizado esa voluntad incoherente y demagógica del Partido Socialista de Euskadi, con sus socios del PNV y Bildu, para ilegalizar lo legal con la posición dominante que le da el poder y darle la puntilla definitiva a la tauromaquia en la capital oficial del País Vasco.

Decisión, además, decepcionante de políticos socialistas que establecieron valores y señas de identidad y que después se venden al bajuno precio del poder. Actitudes mezquinas que desincentivan la credibilidad. Charlatanería sustentada en el engaño de un funesto juego de pactos con quienes pretenden aniquilar el toreo. Con quienes ahí pusieron para, con ellos, gobernar Vitoria.

No es casualidad que en época de arremetidas a la Fiesta, sometida a la ley del deseo y al populismo que la amordaza, se activen los procedimientos para reconvertir una plaza de toros y con ello exterminar los festejos taurinos. Lo malo es que, además, son decisiones destructivas alejadas de cualquier griterío reflexivo. Determinaciones con las que inciden en los modos de ataque a la libertad, o, si lo prefieren, a la forma escrupulosa, maniática u obsesiva de erradicar. Y lo hacen con entrega absoluta a la locura de impedir. Determinante manera de actuar de unos políticos empeñados en su titánica ambición de masacrar la tauromaquia con ansia de relevancia social.

El radicalismo político hace años que tiene abandonado el Iradier Arena. Hace una década suspendió las corridas de toros dándole la primera estocada en los bajos. Con ello consiguieron anular cualquier atisbo de intentos de un sector en el que no existe más que conatos de resistencia. Solo falsos destellos. Llamas vacilantes que al poco se extinguen. Como se ha extinguido Vitoria para el toreo.

Y los identitarios patrios van… y se hacen sanchistas / por Javier Ruiz Portella


Suceden a veces cosas tan sorprendentes como penosas, y aunque, en últimas, son de escasa relevancia práctica, importa abordarlas y examinarlas.

Y los identitarios patrios van… y se hacen sanchistas

Javier Ruiz Portella
Curioso, realmente curioso…, quién nos iba a decir que…, nunca me lo habría podido creer…, quién te ha visto y quién te ve… Etcétera, que la lista es larga y tampoco se trata de ponerla completa para expresar la estupefacción que a uno le invade viendo a quienes hasta ayer mismo no paraban de despotricar contra «el okupa de la Moncloa», y hoy, en cambio… Despotricaban sinceramente, no lo pongo en duda, pero hete aquí que les ha bastado que las bombas norteamericanas y hebreas («sionistas», dicen) cayeran sobre la enturbantada testa de los sátrapas iraníes para que nuestros derechistas patrios se pusieran tanto al lado de estos últimos como del autócrata de la Moncloa. Con entusiasta fervor le aplauden la antiimperialista cruzada que, negando a los americanos el uso de sus bases en España, ha emprendido contra el Mal encarnado por el demonio trumpiano de Washington.

Sí, claro está, ya lo sé: sólo tapándose la nariz es como nuestros derechistas aplauden a los sátrapas de Irán y al autócrata de aquí. ¡Sólo faltaría que no se la taparan! Les sería imposible soportar el hedor que no puede sino herirles el olfato cuando se enteran, por ejemplo, de que, al apoyar a Sánchez, también se están poniendo al lado del Soros cuyo hijo «ha declarado a España “líder del mundo libre”». Es Hughes quien lo señalaba en un espléndido artículo de La Gaceta («Sánchez y la coalición tercermundista») en el que zahería, entre otras cosas, a «las derechas […] que podrían también muy bien ser islamoderechas». Unas derechas cuyo «antijudaísmo —añadía— funciona como una especie de terraplanismo geopolítico. Para unos el Sol es una conspiración, para ellos es Sión». Y concluía: «el antisionismo online es sobre todo un problema cognitivo. El Quevedo de esta gente es Prada, que ha escrito que a Trump le han grabado “estuprando niñas”. Con dos cojones».

Volvamos a la nariz que nuestros «islamoderechistas» se ven obligados a taparse. Sí, es cierto, también lo sé de sobra: lo político no deja de ser un sutil juego de posibilismos y alianzas donde no existe ningún Bien absoluto. Sólo hay bienes relativos, y de lo que se trata es de escoger, apoyar o coaligarse con el mejor o, más exactamente, con el menos malo, de tales bienes

El enemigo principal y el secundario

Pero ¡precisamente!… Precisamente éste es todo el problema. Porque lo que en su deriva sanchista están haciendo y diciendo nuestros identitarios es que, entre la siniestra teocracia chiita (o sunita, que tanto monta, monta tanto) y la América de Trump, es esta última la que, para ellos, es decididamente lo peor de lo peor. Lo que están haciendo y diciendo es que el enemigo principal de Europa y Occidente no es el islam, no, qué vaa: nuestro enemigo principal es, según ellos, América e Israel.

Sí, ese Israel al que se le puede y debe achacar —son, por cierto, sus propias gentes quienes lo hacen…. con la mayor de las libertades— todos los yerros y males que se quiera, pero en ningún caso es un enemigo al que sería deseable derrotar. Y derrotar significaría: borrar del mapa tan pronto como los ayatolás tuvieran la bomba atómica.

¿Para qué recordar los 30.000 o 40.000 manifestantes iraníes que los ayatolás mataron en el reciente alzamiento del pueblo iraní? ¿Para qué mentar las grúas en las que se balancean los cuerpos de los ahorcados por sus opciones sexuales? ¿Para qué referir casos (lo comentábamos aquí el otro día) como el de la muchacha de 16 años ahorcada por haber sido violada? 


Nada de ello parece alterar al islamoderechismo. Me limitaré, pues, a la más simple de todas las preguntas: la prueba del algodón. De no tener otra opción que la de elegir entre la América de Trump o el Irán de los ayatolás, ¿dónde decidiríais, amigos, sentar vuestros reales? Sí, hasta es posible que digáis —el papel lo soporta todo— que escogeríais Irán. ¡Venga, ya!… Cuando os vea hacer las maletas me lo creeré.

viernes, 6 de marzo de 2026

Serra con y sin valor / por Ricardo Díaz-Manresa

'..El valor que le echó para hacer la peli desaparece en ocasión tan mollar: televisión en directo, auditorio “intelectual” y rojizo, y la oportunidad de defender la tauromaquia y el valor de los toreros, que es de lo que se trataba..'

Serra con y sin valor

Pues va a acabar “Tardes de soledad” como acaban casi todas las cosas en España, discutidas y acaloradamente, incluidas las películas, lo que en esta ocasión no puede venir más a cuento. De la genialidad y la exaltación al rechazo.

Ricardo Díaz-Manresa
Ni tanto ni tan calvo. Más que discutir el documental, la últimas críticas, algunas feroces, le han caído a Serra, el director, por sus palabras en el acto de los Goya, o sus silencios, al recoger el premio al mejor documental.

Le echó mucho valor al hacer la película, que a muchos les resulto genial y que estaban agradecidísimos por lo que descubrió al toro y al torero. Y a otros no tanto por reiterativa y cansina.

Después llegaron dos grandes sorpresas. La primera, la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián cuando el toreo no está bien visto ni valorado en ciertos sectores de la sociedad que padecemos. Y fue sorpresa y de las de verdad, por inesperada.

La segunda, el éxito de taquilla y de espectadores ante la expectación y la ilusión surgidas. Y las muchas y buenas críticas que recibió.

La actualidad e interés de “Tardes de soledad” no ha desaparecido pasado el tiempo porque hacía mucho que un film de toros no llegaba tan en tromba y con tantas cosas buenas.

Y así hemos seguido hasta que, otra sorpresa, llega con los Goya, con dos nominaciones que los más felices y optimistas se imaginaban: mejor director y mejor documental. Y felices pero sin esperanzas porque es conocido de sobra el ambiente “regresista” de tantas personas del cine que reciben subvenciones generosas para sus películas aunque no vaya nadie a verlas. Pero que no están nada de acuerdo con los toros ni que les den un euro para nada. A ellos sí. A tirarlo en la alcantarilla.

Y el mismo día de la concesión aparecen unas declaraciones del director declarando abiertamente que esperaba no recibir premio alguno y que el premio ya había sido la nominación. Y decía la verdad, en un lenguaje intelectualoide lleno de intelectualadas, con un look extraño, parapetado en unas gafas oscurísimas y un oscurísimo traje también. Y con palabras llenas de tópicos pero queriendo intelectualizarlas, supongo que para que se entendieran menos. Ahí sí se refirió a los toros.

Estamos hablando de valor y de cobardía. Los primeros los jurados, tanto de San Sebastián como de los Goya, otorgando premio ante un auditorio, de siempre no muy a favor.

Y aquí entonces llega la noticia de la cobardía. Serra sale a recoger el premio y a agradecerlo. Y lo hace educada y rutinariamente como cualquier personaje vulgar al que han premiado. Ni una palabra a los toros ni al contenido de su obra. El valor que le echó para hacer la peli desaparece en ocasión tan mollar : televisión en directo, auditorio “intelectual” y rojizo, y la oportunidad de defender la tauromaquia y el valor de los toreros, que es de lo que se trataba.

Claro que para eso se necesitaba un par, que no se vio por ninguna parte. Vaya petardo, vaya manera de pinchar en el último tercio, entre espantás y carreras.

AvanceTaurino.com

JESUS DE MEDINACELI Y "EL RESCATAO" / por José María Portillo Fabra


'..Grandes devotos de "El Rescatao"   fueron los diestros de la dinastía de los Saco, familia de Manolete y muchos famosos diestros..'

JESUS DE MEDINACELI Y "EL RESCATAO"

Nuestro Padre Jesús de Medinaceli tiene una replica en Córdoba conocida como "El Rescatao".

Jesús de Medinaceli fue una talla del imaginero cordobés Juan de Mesa, por encargo de los Capuchinos de Sevilla para sus misiones en Marruecos. Allí la secuestraron los moros, pidiendo un rescate como si fuera una persiana. Se conmovió la España de la época y se negoció el pago. Recuperada la talla, se trasladó a Madrid, donde se venera con la advocación de Jesús de Medinaceli.

Pero en Córdoba encargaron casi al mismo tiempo una talla replica al mismo maestro Juan de Mesa, y al haberse pagado por la imagen original, la que está en Madrid, un rescate, a la imagen de Córdoba la llamamos todos "El Rescatao", como si fuera un torero.

Grandes devotos de "El Rescatao"   fueron los diestros de la dinastía de los Saco, familia de Manolete y muchos famosos diestros. El mayor de los hermanos Sánchez Saco, de nombre Rafael, fue hombre muy religioso, y estando ya retirado por una cornada en Barcelona que le dejó inútil para torear, figuró en la Junta de Gobierno de la Hermandad durante más de diez años, encargando entonces para el Cristo la que denominaron "túnica de torero", por estar compuesta con los bordados de los trajes de torear de Rafael Sánchez Saco.

En cuanto a éste, protagonizó la histórica presentación en Los Tejares de la sensacional pareja de novilleros Aparicio-Litri, pues Rafael, que entró en el cartel por poner a uno de Córdoba, obtuvo las cuatro orejas y los dos rabos de sus oponentes, siendo el triunfador pese a la gran tarde de Julio Aparicio, con dos orejas, y de Litri, con tres y un rabo. Se puso Rafael Sánchez Saco, que por cierto había estado en Linares la tarde de la muerte de Manolete, quien lo llevaba a los tentaderos junto a Rafaelito Lagartijo, aunque curiosamente la primera becerra que toreó fue una que le dejo nada menos que Pepe Luis Vázquez.


Yo saludé a Rafael Sánchez Saco en algunas ocasiones, refiriéndonos siempre a "El Rescatao", su devoción cristiana de toda la vida.

Ahora soy muy amigo de sus hermanos Manolín, El Tato y Paco, del cual soy íntimo amigo, y todos son devotos de "El Rescatao".

Para todos ellos y para Juan Lamarca, iViva Jesús de Medinaceli y viva Jesús Rescatado!

José María Portillo Fabra, de la Tertulia El Castoreño
 y del Círculo Taurino de Córdoba.

Albert Serra en los Goya: una acomplejada faena de aliño / por Antonio Lorca

'..Si había alguna duda de que Tardes de soledad, la película dirigida por Albert Serra y protagonizada por el torero Andrés Roca Rey, está concebida y rodada como un alegato antitaurino, quedó ampliamente despejada en la gala de los Premios Goya del cine español, celebrada anoche en Barcelona..'

Albert Serra en los Goya: 
una acomplejada faena de aliño

El cineasta catalán recogió el premio a la mejor película documental por ‘Tardes de soledad’, pero prefirió no hablar de toros.

Por Antonio Lorca
Si había alguna duda de que Tardes de soledad, la película dirigida por Albert Serra y protagonizada por el torero Andrés Roca Rey, está concebida y rodada como un alegato antitaurino, quedó ampliamente despejada en la gala de los Premios Goya del cine español, celebrada anoche en Barcelona.

Decepcionantes, muy decepcionantes las palabras del cineasta catalán tras recoger el Goya a la mejor película documental.

Ya es extraño, muy extraño, que la Academia del Cine Español, integrada mayoritariamente por antitaurinos (a un actor, actriz, director o directora hay que buscarlos con lupa en una plaza de toros), conceda un galardón a un trabajo audiovisual que supuestamente demande los valores de la tauromaquia.

Así, la voz en off que acompañó el trayecto del premiado entre la butaca y el escenario ya aclaró que Tardes de soledad “es para unos una película taurina, y para otros una película en la que se muestra el gran sufrimiento y la agonía del animal”.

Pero era una noche de reivindicaciones y no solo del cine español; desde la tragedia de Gaza a la represión de Donald Trump, las amenazas de la violencia machista o contra la infancia.

Y Albert Serra se plantó ante el micrófono, y cuando se suponía que, muleta en mano, afrontaría con valor y vergüenza torera el difícil toro de reclamar el contenido de su obra artística ante un público nada cercano a la causa (le estaban escuchando el presidente del Gobierno y el ministro de Cultura), se lo pensó mejor, prefirió unos mantazos por la cara, huyó con descaro del compromiso, desaprovechó la oportunidad taurina de su vida y no tardó más de un minuto en entrar a matar y esconderse tras las tablas.

Y, claro, no hubo bronca, sino una ovación de gala.

Serra pronunció un brevísimo discurso para no decir nada; nada sobre la tauromaquia, se entiende. Dio las gracias a los técnicos de imagen y sonido de la película, y se enredó en una sombría y engorrosa explicación sobre el choque entre lo político y lo ideológico con la intimidad.

No pronunció la palabra toro, ni torero, ni tauromaquia, ni fiesta… Ni siquiera citó a su protagonista, Roca Rey, que no estaba presente en la sala, y queda la duda si fue invitado a la gala.

Una acomplejada faena de aliño fue la intervención de Albert Serra. Si le gustan los toros, si su obra es taurina, era la ocasión más propicia para defenderla de todos los que la denostan. Pero se decantó por lo políticamente correcto para no molestar al público.

Es una pena que no hace mucho recogiera con todos los honores el Premio Nacional de Tauromaquia con el apoyo incondicional de la Fundación Toro de Lidia, que de nuevo ha errado el tiro.

Tardes de soledad será, sin duda, un buen experimento cinematográfico, pero no es una película de toros. En todo caso, una sucesión de primeros planos de sangre, violencia, sudor, dolor y crudeza. Quién sabe si este el motivo que sustenta sus premios.

Y prueba de ello es que su director tiró la toalla y se parapetó en el callejón cuando la afición —todos aquellos que han creído ingenuamente que habían encontrado un intelectual adicto a la causa taurina— esperaba que cortara orejas y rabo en una plaza tan difícil.

José Luis Lozano: «El premio ABC es un Do mayor, el gran referente para los taurinos»

El empresario y ganadero reflelxiona sobre la situación actual de la Fiesta: «Veo mucho futuro, aunque hace falta renovar el escalafón»

José Luis Lozano: «El premio ABC es un Do mayor, el gran referente para los taurinos»


«Han hecho ustedes lo que debían, que diría Umbral». Son palabras de José Luis Lozano al recibir la noticia de la concesión del XVII premio Taurino ABC a él y sus hermanos, «representantes de una generación histórica que ha contribuido de manera decisiva al impulso, a la preservación y al desarrollo de la tauromaquia en todas sus vertientes, como empresarios, ganaderos, apoderados y toreros». Ese fue el veredicto del jurado, que pone en valor a una de las casas taurinas clave para contar, analizar y comprender la historia del toreo desde mediados de la pasada centuria.

En una pequeña localidad toledana, Alameda de la Sagra, en una familia con hondas raíces ganaderas, crecieron las ilusiones de los Lozano: José Luis, la mente preclara en la estrategia y las contrataciones; Eduardo, la pausa y la serenidad empresarial; Pablo, sabio del toro y del toreo, fallecido en 2020 y siempre en el recuerdo. «Qué alegría le hubiese dado a nuestro hermano. Hay premios y premios, y hay algunos con una solera y una historia que solo han ganado los grandes. Es el caso de ABC, que siempre ha sido el gran referente para los taurinos, donde enterarnos de las cosas, por su seriedad y sus informaciones. No hace falta ser de un partido político ni monárquico ni de derechas; los taurinos hemos confiado siempre en el ABC. Es un premio en Do mayor», subraya José Luis Lozano, que hace un análisis de la situación de la Fiesta.

La hora de la verdad

—¿Cómo ve actualmente el sector?

—Con mucho futuro. Hay una juventud que va a los toros, aunque no sé si es afición profunda o no. El aficionado lo tiene más difícil porque ha cambiado la vida: menos tertulias de toros, menos educación de mayores a jóvenes… Pero la gente va a las plazas, y eso es muy bueno. Hay que trabajar para que no se vayan. Ahora se llenan las plazas como no se llenaban ni en las épocas grandes. Mucha gente va sin ser muy aficionada, pero va. Y eso es futuro.

—Crece el público, pero también los ataques.

—El antitaurinismo ha hecho daño, sobre todo con el cierre de Cataluña, que fue una puñalada trapera. Eso ha tenido consecuencias en América: se aprovechan diciendo que si en España no quieren los toros, menos allí. Pero se va recuperando, con más festejos otra vez en los pueblos, y eso es importantísimo, ir a la raíz. Es una pena ver Quito, Caracas, Bogotá o México cerrados. Si las cosas cambian políticamente, beneficiaría mucho.

—Este galardón se les concede como representantes de una generación única, en la que precisamente también manejaron con éxito grandes plazas americanas.

—Bueno, se ha hecho lo que se ha podido. Cuando algo te gusta tanto, el trabajo pasa inadvertido porque lo haces con gusto. Hemos disfrutado trabajando y luchando. Hemos tenido suerte y nos han salido las cosas que pensábamos. Eso es una gran satisfacción.

—¿Cuál ha sido la ‘niña bonita’ de sus plazas?

—Muchas. Los inicios en plazas pequeñas, como Úbeda y Villacarrillo, Vista Alegre compitiendo con Madrid, muchas en América, como Bogotá o Quito, que era tan buena como Sevilla. Pero Madrid era la aspiración máxima: cumplimos con un gran equipo. Ahora, Pontevedra, donde mantenemos tres corridas con mucho ambiente, con las peñas. Hay que trabajárselo y estamos también muy agradecidos.

Evolución del toro

«El toro de hoy es totalmente distintos al de antes. Embisten mucho, pero se ha perdido agresividad y nos hemos pasado en nobleza»

—¿Y el toro cómo ha evolucionado?

—Es totalmente distinto. Desde la época de Joselito y Belmonte ha habido un sacrificio de los ganaderos en buscar el toro que sirviera al torero. Se ha seleccionado tanto que ahora hay menos diferencia entre ganaderías. Ves toros de divisas casi desconocidas, con animales de más de 500 kilos, embistiendo mucho y humillando, que es lo fundamental para el toreo actual. Hay corridas estupendas, aunque tal vez nos hemos pasado en buscar la nobleza. Antes el toro era más agresivo; ahora puede perder esa agresividad por la moda. Es difícil acertar.

—¿Hace falta una regeneración en el escalafón?

—Falta gente nueva que evolucione y sustituya a los que llevan años de alternativa. Hay dos toreros que han renovado su tauromaquia ya veteranos: El Juli de la despedida y el Morante de ahora no tienen nada que ver con los de hace diez o quince años. Eso es un aliciente: si no te renuevas, caes en la rutina. Antes la vida del torero era de ocho o diez años; ahora llegan a veinte o treinta. Antes se decía que ibas a durar más que Marcial Lalanda, y estuvo veinte… Eso no ayuda a que salgan nuevas caras, un fallo empresarial tremendo por no mirar por el futuro. El empresario debe volcarse en novilleros y futuros toreros; si no, caemos en el vacío.

—Precisamente el Gobierno ha hecho un último ataque en el que pretende prohibir la entrada a los menores a las plazas y a las escuelas.

—Eso no ayuda, claro. Los toros son ejemplo de señorío y respeto: no hay problemas de seguridad como en el fútbol, donde hay peleas constantes. Aquí han encasillado los toros como de derechas, cuando toda la vida ha habido aficionados de izquierdas: Indalecio Prieto, Felipe González y sus ministros, aficionadísimos. La izquierda ha cambiado radicalmente.

—Ustedes han conocido a personajes de todo tipo, desde Gabriel García Márquez a Pablo Escobar. ¿Qué recuerda de aquella época?

—Conocíamos a todo el mundo de la farándula, del teatro, de la política. Conocimos a Botero, Obregón… La época de los cárteles en Colombia fue terrible, retrasó el país. Pero México está casi peor ahora, me da mucha pena verlo así.

—¿Qué torero le caló más como apoderado?

—Hemos apoderado a grandes figuras; algunos, como Palomo Linares, Espartaco y César Rincón, eran uno más de la familia, criados en casa. En el 66 y el 67 apoderamos en una feria de Sevilla a Palomo, Rafael Ortega, César Girón y Curro Romero. Todos los días teníamos un torero. Fue una gran satisfacción.

Pliego de Las Ventas

— ¿Ustedes se hicieron ricos. ¿Se gana dinero ahora?

—Sí, y se debe. Por ejemplo, el pliego actual de Madrid es buenísimo, con precios libres. Nosotros lo hubiésemos querido en nuestra época: no es lo mismo un Manolete que un desconocido. Cada cosa, su precio.

—Además, trajeron la televisión a la Feria de San Isidro.

—Televisar fue un acierto en su momento: los abonados copaban casi todo y gente de fuera no podía verlo ni entrar. Aunque sea bueno que estén las autonómicas, la televisión privada, Movistar, era importantísima. Perder el Plus fue una equivocación. Con matices, se podía haber mantenido. Porque de Televisión Española no esperamos nada, siempre ha sido muy cicatera.

Formalidad

«Mi abuelo siempre decía que el mejor negocio es ser formal, tener crédito. El crédito vale tanto como tener mucho dinero»

—¿La casa Lozano sigue en buenas manos con los sobrinos?

—Yo creo que sí. Tienen buena madera, conocen la profesión y saben que hay que ser rigurosos y formales. Mi abuelo siempre decía que el mejor negocio es ser formal, tener crédito. El crédito vale tanto como tener mucho dinero. Y tenía razón, sobre todo en una profesión donde las negociaciones se hacen con un abrazo y un apretón de manos. Es el único negocio donde se sigue haciendo así. He tocado otros sectores y creo que el del toro es el más serio: no hay notarios ni abogados. Todo se mueve por teléfono y de palabra, y se respeta. El que no respeta poco a poco pierde crédito y se aparta.

—¿Todavía quedan hombres de palabra en el mundo del toro?

—Sí, quedan. Si no, sería imposible negociar. No me imagino el toreo con un abogado en la chepa en cada negociación.

jueves, 5 de marzo de 2026

Carmen Díez de Tejero: mi madre / por Ramón Tejero Díez


Carmen Díez, esposa de Antonio Tejero 

'..Su vida se define por tres amores sagrados que le dieron la fuerza para superar cualquier obstáculo: una Fe inquebrantable, el amor a su Patria y la lealtad al compañero..'

Ramón Tejero Díez es sacerdote e hijo

Carmen Díez de Tejero: mi madre

Hoy, con el corazón apretado por la reciente partida de mi padre para unirse a ella en el gozo de la Divinidad, y junto a sus cenizas, quiero hacer justicia a la memoria de mi madre, Carmen Díez. Una mujer cuya vida no se explica sin estos tres fundamentos que fueron su norte y su sacrificio: Dios, España y la Familia.

Para mí mi madre fue el vivo reflejo de las mujeres fuertes de la Biblia. Su vida no fue fácil; estuvo marcada por el zarpazo del terrorismo de ETA que consumieron sus ojos en lágrimas y su corazón en constante sed de justicia… ¡cuántas noches acompañando y consolando a viudas junto al féretro de sus maridos destrozados sin «apariencia humana»! y nadie reaccionaba…entierros a escondidas, soledad de los justos y la inacción del Estado.

Como enseñaba San Juan Pablo II, el amor a la Patria es una extensión del cuarto mandamiento: «Honrarás a tu padre y a tu madre». Mi madre entendió que España no era una abstracción, sino la tierra de sus mayores, que debía defenderse con el honor. Para ella, el honor no era orgullo, sino la coherencia absoluta entre la fe y la vida entregada.

La noche previa al 23 de febrero, en la intimidad del hogar, mi padre, el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina, nos comunicó lo que el deber le exigía: la toma del Congreso por orden del Rey y con el apoyo del estamento militar. Mi madre y nosotros escuchamos en silencio, asumiendo el peso de una misión que marcaría nuestras vidas para siempre.

Fui testigo presencial de aquella noche del 23F. Mientras el mundo miraba al Congreso, en nuestro hogar se libraba una batalla espiritual. Recuerdo la angustia ante lo desconocido y el dolor lacerante al percibir la traición de quienes, habiendo dado órdenes, daban la espalda.

Aquella tarde, mientras la radio escupía los sonidos de la toma del Congreso, el miedo no se instaló en nuestra casa; se instaló la fe. Al oír los disparos, mi madre y mis hermanos nos pusimos de rodillas. Rezamos el Rosario, para que no hubiera derramamiento de sangre, tal y como nos dijo mi padre que se había comprometido con los mandos militares, y que la operación encomendada llegara a buen puerto.

'En sus ojos vi la calma de quien sabe que el éxito sin honor no vale nada, pero que el sacrificio por la patria es una forma de caridad'

Antes de terminar de rezar, la puerta comenzó a sonar. Personalidades y cargos públicos llegaban para alabar la hazaña y dar la enhorabuena. Mi madre, en una serenidad expectante, atendía a todos mientras el teléfono no cesaba.

Yo permanecía a su lado; mi padre me había encomendado su cuidado y el de mis hermanos, y en sus ojos vi la calma de quien sabe que el éxito sin honor no vale nada, pero que el sacrificio por la patria es una forma de caridad.

En medio del desconsuelo y la incertidumbre de una posible condena de muerte para mi padre, mi madre no se derrumbó. Con una entereza, nos miró a los hijos y nos instó a mantener la cabeza alta.

No hubo amargura en sus palabras, sino una lección de dignidad: nos enseñó que nuestro padre era un hombre de honor y que el fracaso humano no es derrota cuando se actúa por amor a unos ideales.

Ella fue el ancla que impidió que el naufragio de la política hundiera nuestra paz familiar.

A medida que las horas pasaban y la incertidumbre crecía, la tensión se hizo asfixiante. Aparecieron propuestas disparatadas y noticias confusas incluido el intento de utilizarme para quebrar la voluntad de mi padre. Incluso preparamos papeles para un posible exilio al extranjero, según nos comunicaron oficialmente.

En medio de ese caos, mi madre sufrió el dolor más amargo: percibir la traición. Ella, que conocía los detalles de la operación, veía cómo aquellos que habían dado las órdenes desamparaban a su marido. Pero, como mujer fuerte no permitió que el desconsuelo nos venciera a pesar de la traición. Nos fortaleció recordándonos que nuestro padre era fiel a la palabra dada.

Antonio Tejero y su esposa, Carmen Díez, en la primera misa que ofició su hijo Ramón TejeroEFE

Cuando llegó la noticia extraoficial de que mi padre sería fusilado, mi madre nos reunió. Con una ternura infinita y un orgullo que solo nace de la fe, nos dijo:

«Vuestro padre es un hombre honrado y fiel. Ha cumplido con su deber y con sus muertos. Pase lo que pase, debéis estar orgullosos de él siempre».

De nuevo, nos pidió rezar de rodillas. En ese momento, ella ya no era solo nuestra madre; era el baluarte moral de una estirpe.

Fuimos testigos de la dignidad en el fracaso humano. Al ver por televisión cómo los guardias se despedían de mi padre con el saludo militar, mi madre, con una gran entereza, preparó una pequeña maleta.

Salimos a la calle para verlo entrar en la Dirección General de la Guardia Civil.

Desde la acera de enfrente, sin que nos dejaran acercarnos, vimos pasar su coche. Pude entrar para entregar aquella maleta y fui testigo de un acto que la historia oficial calla: los jefes de alta graduación presentes se cuadraron ante mi padre, aún sin ser detenido, en un signo de respeto: el reconocimiento del honor militar.

'Su vida es el recordatorio de que se puede fallar en las formas, pero si el fondo está lleno de amor a Dios y a los suyos, la obra está completa'

Al día siguiente, al impedírsele ver a su esposo, mi madre tomó un folio y escribió unas palabras que son el testamento de su alma. Unas letras que revelan que su unión con mi padre era eterna. Estas palabras, que hoy comparto, son el sello de una mujer que amó hasta el extremo.

«Antonio, estoy en un despacho de la entrada, no puedo pasar. Te han incomunicado. He estado hablando con tu compañero... No pierdas la calma que Dios te ha dado tan grande. Yo me indigné, pero ya estoy tranquila. Lo que quieren es verte hundido, no te angusties, corazón. Yo te quiero con toda mi alma y seguramente el lunes ya estará todo solucionado. Te queremos todos muchísimo. Un abrazo de tu Carmen

Estas palabras no son solo un mensaje de apoyo; son el reflejo de una mujer que, aun sintiendo la indignación y el dolor de ver a su esposo cercado, se convierte en el soporte de su serenidad.

Su entrega fue total. Acompañó a mi padre en la prisión con una lealtad absoluta. Para ella, el matrimonio no era un contrato, sino un sacramento de unidad plena.

Su vida fue un amén constante a la voluntad de Dios, incluso cuando esa voluntad pasaba por el sacrificio de la tranquilidad personal y la incomprensión pública.

Me duele, como hijo y sacerdote, la mala interpretación que a veces se ha hecho y se está haciendo de su figura. Mi madre no era una mujer de odio, sino de principios. Una gran señora que educó a sus hijos y nietos en el perdón, pero también en la verdad y en la honradez que nace de tener la conciencia tranquila ante Dios.

La entrega de mi madre no terminó esa noche; apenas comenzaba su particular vía crucis. Durante quince largos años de prisión, su figura se agigantó. No hubo distancia, frío de celda ni incomprensión pública que la apartara del lado de su esposo.

Fue su constante soporte, su aliento en la soledad y la guardiana de su honor, fuera de los muros de la prisión.

Mi madre no fue una espectadora de la historia; fue su columna vertebral silenciosa. Como enseñó San Juan Pablo II, el amor a la Patria es deber de justicia. Ella amó a España a través del sacrificio de su marido y la educación de sus hijos en la verdad.

Para mi madre, la imperfección no fue un fallo de carácter, sino el resultado de entregarse por completo a causas más grandes que ella misma. Su vida se define por tres amores sagrados que le dieron la fuerza para superar cualquier obstáculo:

Una Fe inquebrantable: en sus momentos más oscuros, cuando las fuerzas humanas no alcanzaban, su relación con Dios fue su refugio. No fue una fe de apariencias, sino una de rodillas gastadas, pidiendo sabiduría para guiar a sus hijos y paz para aceptar lo que no podía cambiar.

El amor a su Patria: entendía que criar hijos era también formar ciudadanos de bien. Su amor por su tierra le dio raíces y un sentido de deber; quería dejar un mundo mejor a través de la educación y los valores que sembraba en su hogar.

Lealtad al compañero: el amor a su marido fue el cimiento de la casa. Incluso en las crisis, esa unión fue el ejemplo de que el amor no es solo un sentimiento, sino un compromiso de voluntad y sacrificio mutuo.

A menudo, se sentía «imperfecta» porque sus manos estaban cansadas o su carácter endurecido por las batallas. Pero lo que ella llamaba imperfección, nosotros sus hijos lo llamamos sacrificio.

Ella no buscaba ser una santa de vitrina, sino una mujer de carne y hueso que, con la Biblia en una mano y el trabajo en la otra, demostró que se puede ser falible. Y, aun así, ser el pilar inamovible de una familia.

Superar dificultades no la hizo una mujer fría, era una mujer tremendamente tierna en la intimidad de su hogar; la hizo una mujer de convicciones. Su vida es el recordatorio de que se puede fallar en las formas, pero si el fondo está lleno de amor a Dios y a los suyos, la obra está completa.

'En sus momentos más oscuros, cuando las fuerzas humanas no alcanzaban, su relación con Dios fue su refugio'

Que hablen. Que señalen. Que cuestionen cada palabra y cada lágrima.

No saben que cada crítica es una medalla de honor para quien ha preferido ser fiel a su marido, a su tierra y a sus hijos, antes que a las modas del mundo.

La historia no la escriben los que señalan desde la barrera, sino las madres que, aun con el alma herida y el nombre cuestionado, logran que sus hijos caminen con la frente en alto.

Es profundamente cruel juzgar con las reglas de la normalidad a quien tuvo que sobrevivir en la excepcionalidad. Nadie nace sabiendo cómo ser madre, esposa y patriota, mucho menos cuando el destino te lanza a una situación que nunca antes ocurrió.

Hoy no les hablo solo como su hijo sacerdote, sino como un hijo que vio y ve estos días a su madre cargar con la cruz del juicio ajeno…

Hoy, mis hermanos y yo damos gracias a Dios por ella. Su vida fue un «amén» constante.

Gracias mamá, por ser mujer en plenitud: esposa incondicional, madre abnegada, abuela y bisabuela que fue puerto seguro para sus nietos y biznietos.

Te damos gracias por tu fidelidad inquebrantable, por esa entrega sacrificada que nunca buscó el aplauso, sino el cumplimiento del deber.

Gracias por ser coherente, por mantenerte fiel a Dios y a España incluso cuando el viento soplaba en contra.

Fuiste una mujer honrada y consecuente, cuya palabra era ley y cuyo silencio era oración.

Pero, sobre todo, gracias por tu Belleza. No solo por esa belleza exterior que te acompañó siempre, sino por la belleza de tu alma.

Tu vida fue la encarnación de esa profecía. Tu alma fue bella porque fue transparente; tu corazón fue bello porque estuvo henchido de un amor que no conocía la traición.

Tu entrega no fue una carga, sino la expresión tangible de un alma noble. Esa belleza, que es reflejo divino, es la que hoy nos consuela y nos guía.

Ella y mi padre, hoy finalmente unidos en la verdadera Patria del Cielo, descansan en la paz de los justos.

Nos dejan el legado de una conciencia tranquila y el orgullo de ser hijos de dos gigantes que nos enseñaron que el honor es el patrimonio del alma y que solo ante Dios se doblan las rodillas.

Gracias, mamá, por enseñarnos que el cielo se gana con la cruz y que la lealtad es la forma más alta de la Belleza.

Gracias, mamá, por enseñarnos con tu vida, que el honor es el patrimonio del alma.
Ramón Tejero Díez es sacerdote e hijo.

Pérez de los Cobos: «Ni policías ni guardias se merecen el bochorno por el que algunos nos está haciendo pasar»


'..Pérez de los Cobos
 ha reclamado que ante «tanta traición vosotros respondáis con todo lo contrario, lealtad hacia nuestros muertos». Así fue el final del discurso del galardón que finalizó con un aplauso prolongado de los presentes en el acto de este sindicato de la Policía Nacional..'

El coronel ha sido premiado en el VII Congreso de la Confederación Española de Policía (CEP)

El coronel Diego Pérez de los Cobos siempre habla claro y nunca deja a nadie indiferente. El antiguo mando de la Guardia Civil ha sido premiado este miércoles por la Confederación Española de Policía (CEP) y ha vuelvo a hacer un alegato en favor de las víctimas del terrorismo y ha dejado un mensaje: 

«Ni los policías ni los guardias civiles se merecen el bochorno por el que algunos nos está haciendo pasar».

Pérez de los Cobos ha sido uno de los protagonistas de la clausura en Madrid del VII Congreso de la Confederación Española de Policía (CEP). Este sindicato de la Policía Nacional ha entregado uno de sus premios al coronel de la Guardia Civil. La condecoración que ha recibido se otorga en recuerdo de María José García Sánchez.

Esta mujer fue la primera agente de policía asesinada en un atentado de ETA durante un operativo antiterrorista en Zarautz. Fue hija de un guardia civil y pertenecía a la primera promoción de mujeres inspectoras del Cuerpo Superior de Policía. 

El coronel quiso lo primero de todo agradecer de corazón la concesión de este galardón. Y ha recordado que ha sido uno de los pocos mandos que tuvo el privilegio de dirigir durante siete años un equipo conjunto formado por policías y guardias civiles. Una circunstancia que le ha hecho vivir de cerca la excelencia y la profesionalidad de ambas instituciones. A continuación ha elogiado a la Policía Nacional que es un Cuerpo «esencial para el progreso de la nación».

«Ni los policías ni los guardias civiles se merecen el bochorno por el que algunos nos está haciendo pasar», ha criticado. De la misma forma, ha sostenido que los dos cuerpos están al «servicio del Estado» de la «totalidad de los ciudadanos».

«Si alguien busca disponer de lacayos para hacer causas de parte o cualquier cosa que satisfaga los intereses de su amo tenemos que enseñarle las puertas de salida y decirle que se ha equivocado de sitio», ha señalado.

Asimismo, ha recordado que tanto policías como guardias civiles han escrito durante muchas décadas con su sangre y sacrificio personal algunas de las páginas más heroicas de la historia de España. «No están dispuestos ni van a permitir que cuatro indignos vengan a intentar emborronarlas por pura ambición personal», ha proseguido.

Traición a las víctimas

Pérez de los Cobos también ha tenido palabras de recuerdo para las víctimas del terrorismo en un tiempo como el que vivimos «cuando alguno dice, prácticamente, que aquí no pasó nada». De ahí la necesidad de que las instituciones sean «serias» con «memoria» y que honren a sus muertos. «No que pretendan convencernos que hay que olvidar lo que pasó... es traicionar su memoria y la nobleza de la causa», ha manifestado.

Para finalizar su intervención, ha defendido que España seguirá siendo un «país libre» a pesar de que se intente «blanquear» a quien dio apoyo a los terroristas. A continuación ha deslizado una mención a las salidas de la cárcel del etarra Txeroki, que recibe un tratamiento «casi de ciudadano ejemplar» y que ha sido liberado con «argucias legales». Está «paseándose libremente como si no hubiera pasado nada».

Ante esta situación Pérez de los Cobos ha reclamado que ante «tanta traición vosotros respondáis con todo lo contrario, lealtad hacia nuestros muertos». Así fue el final del discurso del galardón que finalizó con un aplauso prolongado de los presentes en el acto de este sindicato de la Policía Nacional.
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UN SINDICATO QUE MERECE LA PENA (CEP): Homenaje al Col. Pérez de los Cobos


'la CEP es un sindicato policial realmente independiente basado en la defensa jurídica pura que se ha distanciado del ruido mediático para centrarse en lo que ellos mismos llaman «sindicalismo de resultados»'

UN SINDICATO QUE MERECE LA PENA

Forma parte de la insólita valentía de la CEP que haya honrado nada menos que al coronel más perseguido y denostado por el ministro del Interior.

La Confederación Española de Policía (CEP) ha distinguido al coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos, con el galardón que lleva por nombre el de una víctima de ETAMaría José García Sánchez. 

La CEP es la excepción en una Policía Nacional cuyo espectro sindical es un arco iris de colores desteñidos por los intereses políticos y de clase. El SUP (Sindicato Unificado de Policía), es orgánico cuando el PSOE ocupa el poder y actúa como disolvente de los conflictos en lugar de como punta de lanza. 

En el otro extremo está Jupol, el fenómeno populista de derecha: basa su estrategia en la confrontación total pero carece de finura jurídica y por lo tanto de la eficacia técnica que se requiere en el Consejo de la Policía. Otro que también mira sólo para sus intereses concretos es el SPP (Sindicato Profesional de Policía). Es el sindicato elitista, el de la «aristocracia» del cuerpo. Representa a las escalas Ejecutiva y Superior y sólo se preocupa de mantener los privilegios de los mandos.

En claro contraste, la CEP es un sindicato realmente independiente basado en la defensa jurídica pura que se ha distanciado del ruido mediático para centrarse en lo que ellos mismos llaman «sindicalismo de resultados». Es el sindicato que ha consolidado más derechos estructurales (en materia de turnicidad, riesgos laborales y defensa jurídica ante imputaciones injustas). Su valentía es la coherencia: han sabido ser críticos con el Ministerio, sin caer en el servilismo, pero tampoco en la confrontación estéril y la estridencia innecesaria del otro lado. Son profesionales defendiendo a profesionales.

Forma parte de la insólita valentía de la CEP que haya honrado nada menos que al coronel más perseguido y denostado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El coronel, que fue el encargado de dirigir el operativo del Guardia Civil y Policía Nacional para evitar que se celebrara el referendo ilegal de 2017 en Cataluña, sufrió el acoso del ministro, que intentó en vano forzarlo para que saltara la Ley y le informara sobre una investigación reservada relacionada con el desastre humanitario del 8-M.

Marlaska, en su rabia e impotencia, llegó a cesarlo por no desobedecer al juez, y por priorizar su deber constitucional sobre el afán partidista de un ministro y de un Ministerio que en demasiadas ocasiones parecen haber olvidado que la Policía y la Guardia Civil sirven a la Nación y no al Gobierno.

Para el coronel Pérez de los Cobos, con sus tantos años de lucha antiterrorista a sus espaldas, ha significado el más alto honor recibir un premio con el nombre de alguien que dio su vida frente al terrorismo. Para la CEP es una demostración de integridad y coherencia desafiar la zafiedad de un ministro con un reconocimiento tan claro e inequívoco, y manda un mensaje de afecto y esperanza a tantos y tantos policías y guardias civiles que cada día se juegan la vida para mantener el orden, la paz y la convivencia. Mientras el Gobierno insiste en la purga y aislamiento profesional de los íntegros, la CEP los protege y los reconoce.

'La CEP es realmente un sindicato independiente basado en la defensa jurídica pura que se ha distanciado del ruido mediático para centrarse en lo que ellos mismos llaman  «sindicalismo de resultados»'

Muchas veces vemos a los policías como seres fuertes e inaccesibles, que tienen un poder de control sobre nuestras vidas. Es lógico que transmitan esta sensación, porque ellos son la autoridad y tienen la legitimidad en el uso de la fuerza.

Pero a la vez, y como todos, son personas con sus necesidades y sus angustias, y particularmente ellos -sobre todo los guardias civiles y los policías nacionales- cuentan con muchos menos recursos de los que requieren para el correcto ejercicio de su misión. Muchas veces les faltan chalecos de seguridad, instalaciones decentes para su descanso cuando tienen que hacer guardia, materiales fundamentales para organizar sus operativos y ya no digamos una retribución que esté a la altura, ni que sea remotamente, del peligro que asumen en el ejercicio de su labor. Todo se les racanea a nuestros policías, y hasta a los perros de nuestros policías, imprescindibles en la lucha antidroga y blanqueo de capitales y luego tienen unos habitáculos que se parecen mucho más a una jaula que al espacio de tranquilidad y mínimo confort que necesitan unos
animales de los que tanto dependemos y los que tanto exigimos. Esto es importante saberlo. Es importante saber que detrás de la fortaleza que aparentan los agentes de policía, con sus uniformes y su prestancia, hay una precariedad que tienen que superar cada día porque el Estado no destina suficiente dinero ni para los equipamientos ni para la tecnología; ni mucho menos para la seguridad de las personas que están al cargo de protegernos contra el mal, que por desgracia existe, y también contra los accidentes y las fatalidades. La policía vista por dentro, los policías vistos desde su humanidad y sus dependencias, y el sufrimiento de sus familias, son personas vulnerables, abandonadas a su suerte, a su sentido del honor y a su fuerza de voluntad. Tal vez porque en una época de tantos derechos y de tan poco sentido del deber cuesta mucho entender que la primera condición de la libertad es el orden y el cumplimiento de la Ley, hay poca consideración social, poca preocupación por nuestros policías.

Que la CEP sea un sindicato independiente y centrado en la defensa real de los policías, es de vital importancia porque muchas veces son el único apoyo con el que pueden contar estas personas tan fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestra democracia y que tan poco
reconocimiento obtienen de los ciudadanos y del Gobierno.

En tiempos tan inciertos sería dramático que nuestros policías cayeran en el desánimo, en las bajas por cualquier tontería, como se permiten hacer tantos y tantos que luego dan lecciones de todo, y en general, en la sensación de que hay que reducir la jornada laboral o que el trabajo no lo es todo en la vida. No tenemos una relación sólida, adulta, con nuestros policías, y muchas veces los vemos como enemigos, y son nuestros principales, silenciosos aliados para que nosotros y nuestras familias podamos llegar vivos y tranquilos al final del día.