'..¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo..'
La farsa de la Carta de las Naciones Unidas del Toreo
Mundotoro / Editorial del viernes 6 de marzo de 2026
Hubo un momento en que la realidad no era el relato. Es decir, que todo lo que sucedía, no pasaba después de un relato, sino al revés, como ha de ser: la realidad sucedía y, luego, el relato la contaba. Solo las sociedades infantiles, las más incultas o perezosas o las paniaguadas, admiten primero el relato y luego crean la realidad, los hechos. En un mundo cuyo cambio de era es evidente y absoluto, el toreo ejemplifica este instante del tiempo. El toreo aún cree que existe el orden lógico de décadas atrás. Que es posible manufacturar una base o cantera. Que de esta salen las figuras del mañana. Que estas figuras del mañana relevarán a las de hoy. Este orden, pese a quien le pese, es relato. No es realidad.
Dice Pedro Sánchez y acólitos nacionales y de otros países que existe ‘el orden y la legalidad internacional’. Y se dirigen a la ONU y sus cartas y legalidades. Las mismas que han permitido y fabricado dos mundos: uno, el de los de la ONU, con sus derechos humanos y esas cosas estupendas, y otro mundo al margen que nada tiene de estupendo, sin derechos de ningún tipo para sus habitantes, o para sus mujeres, o para sus trabajadores, o para sus niños, o para sus homosexuales… La ONU, que hoy es un bulto sospechoso, reconoce a 193 países. En al menos 87 hay violación continuada de los derechos que demanda la propia ONU.
El toreo también tuvo y tiene su ONU. Se olvida, pero es así. Se llama PENTAURO (Plan Nacional de Fomento de la Tauromaquia) creado y firmado en 2013 por el Ministerio de Cultura y los ‘sectores profesionales’. Todo su contenido, sus ‘cartas’ o textos, ha sido uno de los fraudes y/o mentiras más burdos de la historia del toreo. PENTAURO y ONU forman parte de lo inexistente. De un humo de cierto fuego que existió. Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado.
Si fuera vigente esa lista, esos propósitos, el toreo tendría una progresión común, una estructura, un plan, unas normas comunes. Lo mismo reza para la ONU. ¿Qué es la ONU? ¿Una institución que vela por los derechos humanos y no hace nada para que no existan regímenes como el de Irán, década tras década? ¿O es una institución que se dedica a señalar la violación del ‘derecho internacional’ cuando alguien ataca a esos países? ¿Un organismo que se dedica a dejar que existan, década tras década, 87 países donde se niegan los derechos humanos de su propia carta, o la institución que condena la invasión de esos países?
'Lo que dice la ONU y lo que dice el PENTAURO es una larga lista de la compra de aquello que no existe en ningún supermercado'
¿Qué es el PENTAURO o la Carta de las Naciones Unidas del Toreo? Pues un acuerdo publicado por el Ministerio que debió cumplirse desde 2013, en el que se detallaba el fomento, apoyo, análisis y proyección futura del toreo, incluidas cosas como las de una mayor libertad de actuación del empresario (para evitar pliegos de condiciones como el de Zaragoza), una menor intervención normativa (y se han multiplicado los reglamentos). Conclusión: la Carta de las Naciones Unidas del Toreo o PENTAURO es una farsa o un fraude.
Ambos casos son un relato antes de la realidad. Un relato antes de los hechos para hacer creer que los relatos (el papel mojado, la mentira) ya son la realidad. Y en sociedades minimalistas por a neuronales, de escasa crítica y menos memoria, los relatos no se ponen en duda. Ahí está el mundo, creyendo aún que Trump (bruto, chulesco… lo que quieran) no existe. Y sí existe y manda. Ahí está nuestro país, que no se para a pensar que no debemos preocuparnos de un terrorismo israelí en nuestro suelo, pero sí temer atentados de los afines a los ayatolás. Atocha, remember.
A la sociedad y al toreo les toca la ‘realpolitik’, término añejo que pone a la realidad muy por delante de los relatos. En el toreo, esta real política es analizar por qué la cadena natural de entonces no es la de ahora. Y actuar en consecuencia, reforzando al propio toreo en la dirección necesaria para no perder su pegada social. Quizá es hora de proponer el toreo por encima de los nombres del toreo, a la espera de que salgan nombres. No podemos vender nombres si no tenemos hombres con esos nombres. En cualquier caso, el toro de 2026 ya está en chiqueros. Suerte para todos.

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