
El joven novillero salmantino sorprende en la última novillada fallera con su manera de cuajar a dos ejemplares de Fuente Ymbro a los que le cortó una oreja para salir por la puerta grande y el futuro bajo sus manos
Julio Norte quiere ser torero
(y lo demuestra en la Feria de Fallas)
Jaime Roch
Julio Norte quiere ser torero. Lo demostró este lunes en la plaza de toros de Valencia. Su sentido de la responsabilidad, las ganas de abrirse camino a toda costa en la profesión, el sitio pisado delante de los animales, la ambición mostrada en su lote con esa sed de triunfo que solamente tienen unos pocos (y que delata a otros), la seriedad con la que cuajó a sus oponentes… El joven novillero de Salamanca, hijo del matador de toros del mismo nombre, marcó la diferencia no solo en la tarde de ayer, sino en las novilladas de la Feria de Fallas.
Un golpe en la mesa en toda regla frente a una novillada de Fuente Ymbro con carácter y diversa, de buena presencia y con más bravura como el primero, el tercero y el sexto de la tarde, y con más agresividad en su comportamiento -que también refrendó con el caballo- como el segundo, y con genio, como el quinto.
La vocación de triunfo
Pero vayamos a Julio Norte, quien demostró vocación de triunfo y compromiso y además salió a no dejarse nada en el hotel para lograr la puerta grande con una oreja de cada novillo porque no manejó bien los aceros, aunque su faena al sexto de la tarde tuvo el calado del doble trofeo tras demostrar su solidez en varias tandas en redondo con cites en la distancia corta, con muletazos amplios, limpios y poderosos.
La emoción de esa pelea prendió en la gente definitivamente gracias al valor de Norte y a la alegría en la movilidad del novillo sexto, sobrero que salió tras la invalidez del titular. Firme y ajustado, bien colocado y resuelto en todo momento, el viaje del animal fue pronto y claro y el joven salmantino lo cuajó tras un inicio accidental que también marcaba la decisión de Norte en su firme voluntad de ser torero: resultó feamente volteado tras un inicio de rodillas que, tras dejarlo conmocionado, volvió a ponerse en el mismo sitio de hinojos con toda la serenidad de su ser y cuajó una serie a derechas con categoría tras la hondura que adoptó cuando redondeó el muletazo.
Por esa mano, Norte se volvió a poner sin dudas y cuajó tres tandas profundas, de riesgo real, intensas, de gran sometimiento, tremendamente acoplado. Una brava pelea en la que el nuevo novillero de Salamanca, tierra de grandes toreros, nunca dejó ir a su aire al novillo y ahí estuvo verdaderamente la clave de toda su labor. Torear tan templado, con gran seguridad y tan asentado hacía pensar que era imposible que el triunfo se le escapara.
Además, el otro gran vértigo de la faena fueron las cercanías que pisó, de auténtico infarto por el nulo sitio que dejó entre su cuerpo y el del animal. Los pitones lamían la taleguilla sin mover un ápice el muslo y la cara apenas le cambiaba de color.

Julio Norte sale por la puerta grande de València / JM López
En el segundo de la tarde, Norte ya firmó una extraordinaria carta de presentación: un quite por gaoneras ajustadísmo que le manchó el vestido completamente. En su primero, el salmantino ya pulseó la embestida, cogiéndole el aire de primeras y empujándola hacia delante con gusto, con un aire a Julio Robles, con ese toreo tan auténtico nacido en el famoso campo charro. Cuando le bajó la mano, la faena creció. Igual que la embestida del ejemplar de Fuente Ymbro, de enorme clase. Al natural también brilló, pero la estocada se le fue baja y resultó premiado con una oreja.
Tras el paso de Julio Norte por el ruedo de la calle Xàtiva, Salamanca tiene otro torero con futuro.
El resto de la novillada
El resto de la novillada, con el valenciano Juan Alberto Torrijos, tuvo un tono menor. Aunque Julio Norte no se arrugara ante el segundo de la tarde, el más complicado del encierro, no por malo, sino por el carácter con el que embistió. Se sobrepuso a él el joven nacido en Arenas de San Pedro (Ávila), debutante también como Julio Norte en València, apretándose para cuajar algunas series con solvencia y entrega. Fue volteado sin consecuencias.
En su segundo, sobresalió una buena lidia de Jesús Talaván y dos buenos pares de banderillas de Manuel Larios.
El local Juan Alberto Torrijos tuvo un primer ejemplar con algunas opciones, pero no manejó bien los aceros. Lo mismo le pasó en el cuarto, ya aquerenciado en tablas.
Decidido, variado y vistoso recibió Julio Méndez a su primer antagonista, repetidor y codicioso ante el capote. Sin embargo, tras un exigente tercio de varas, el de Fuente Ymbro echó el freno quedándose a medio viaje, defecto que aprovechó el extremeño para pegarse un arrimón de órdago, jugándose la cogida en cada pase con total verdad. Mató al segundo encuentro.
Marcó su querencia a los adentros desde la primera serie el que saltó en quinto lugar. Y pegado a tablas insistió Méndez para robarle algún que otro muletazo suelto con el animal sin querer pasar y soltando la cara.
Eso sí, Valencia, durante las Fallas, volvió a destapar a un nombre con futuro: Julio Norte. El maestro Domingo López Chaves, que ya lo apodera, sí tuvo buen ojo. Esta pareja merece suerte y futuro en el toreo.
València16 MAR 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario