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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 11 de marzo de 2026

Borja Jiménez: abrir caminos como declaración de principios

 Borja Jiménez en volandas en Olivenza. Sara de la Fuente

'..un torero que ha sufrido y luchado sabe mejor que nadie que la grandeza no se mide solo en orejas cortadas, sino en la capacidad de sostener el legado del toreo, de elevar a los jóvenes y de hacer que el compromiso con el futuro sea un puente entre generaciones..'

Borja Jiménez: abrir caminos 
como declaración de principios

Borja Jiménez no ha llegado a la cima por casualidad. Tras casi diez años buscando una oportunidad en la primera plaza del mundo, sufrió la espera, el silencio y la incertidumbre que marcan a quienes trabajan en la sombra del escalafón. Fue un Domingo de Resurrección de 2023 cuando esa oportunidad apareció: sin cortar oreja, dejó su huella en una afición que no le quitó el ojo en lo que restaba de temporada. Aquella tarde no fue solo una actuación; fue la reafirmación de un torero que había resistido y aprendido en la adversidad, y que entendió que el éxito no se mide en títulos, sino en constancia, verdad y entrega.

Fue en el final de ese año cuando logró cortar tres orejas a sendos astados de La Coronada; Jiménez rindió a Madrid a sus pies. Pero incluso en ese triunfo meteórico, la humildad fue la premisa fundamental en la que seguir caminando. Porque Borja ha hecho suyo un compromiso que va más allá del triunfo: abrir caminos a los jóvenes que se lo ganan.

Esa filosofía se empezó a hacer tangible el pasado verano y, el pasado domingo, en otro cartel de justicia en Olivenza. En una terna de marcado acento joven, Borja dejó una imagen que dice mucho tras ella: brindó la faena del segundo de su lote a David de Miranda y al joven Marco Pérez. Más que un gesto protocolario, fue una declaración de principios: la oportunidad se gana en el ruedo, y un torero tiene la obligación de tender la mano a quienes vienen empujando y se siguen ganando con su sangre y su raza la siguiente oportunidad.

El próximo miércoles 18 de marzo, en Valencia, Borja repetirá esa filosofía mano a mano con Tomás Rufo. Porque la plaza es juez y la generosidad del toro también se mide en respeto y oportunidades, no solo en trofeos. La meteórica trayectoria de Borja no ha borrado la memoria de los años difíciles ni la empatía hacia quienes aún esperan su momento.

Así se subleva un torero: en la entrega y en la generosidad. Porque Borja Jiménez demuestra que abrir caminos es tan importante como abrir puertas grandes. Que un torero que ha sufrido y luchado sabe mejor que nadie que la grandeza no se mide solo en orejas cortadas, sino en la capacidad de sostener el legado del toreo, de elevar a los jóvenes y de hacer que el compromiso con el futuro sea un puente entre generaciones.

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